• Zagreo the Dark Demon Greek Mitology

    ────¡Ey, vas bien! Esa es la energía que quiero ver. Recuerda, si mañana no puedes moverte, no es culpa de la entrenadora, sino del progreso... y tal vez de que la rutina se extendió un poquito de lo planeado. Pero solo un poquito.

    Estaba observando el claro entre los árboles. Cuando las hojas se agitaban, estas creaban un círculo de sombras verdosas al rededor del espacio que había elegido para que su sobrino pudiera entrenar cómodamente. Ella, desde su rincón, seguía cada uno de sus movimientos mientras degustaba tranquilamente unas papitas fritas con ketchup.

    Quizá, a simple vista, parecía que se estaba tomando a la ligera la rutina de entrenamiento del joven dios, dejándole el trabajo duro mientras ella se limitaba a comer. Pero en realidad, esas papitas le servían para mantenerse concentrada en la proyección de las ilusiones que había levantado en torno a él.

    Un minotauro blandía un hacha pesada, un arco de hierro iluminó el aire cuando su arma descendió hacia el costado izquierdo del dios. Frente a él, un centauro levantó una nube de tierra bajo los cascos, acercándose feroz con la espada desenvainada.

    Tal vez había sido un poco exagerado, pero ella confiba plenamente en las habilidades de combate de su sobrino. Y, como ya le había dicho, un guardaespaldas tiene que estar preparado para cualquier cosa. Entrenar contra varios oponentes a la vez lo ayudaría a reaccionar mejor ante una situación real de peligro.
    [Dark_Demon] ────¡Ey, vas bien! Esa es la energía que quiero ver. Recuerda, si mañana no puedes moverte, no es culpa de la entrenadora, sino del progreso... y tal vez de que la rutina se extendió un poquito de lo planeado. Pero solo un poquito. Estaba observando el claro entre los árboles. Cuando las hojas se agitaban, estas creaban un círculo de sombras verdosas al rededor del espacio que había elegido para que su sobrino pudiera entrenar cómodamente. Ella, desde su rincón, seguía cada uno de sus movimientos mientras degustaba tranquilamente unas papitas fritas con ketchup. Quizá, a simple vista, parecía que se estaba tomando a la ligera la rutina de entrenamiento del joven dios, dejándole el trabajo duro mientras ella se limitaba a comer. Pero en realidad, esas papitas le servían para mantenerse concentrada en la proyección de las ilusiones que había levantado en torno a él. Un minotauro blandía un hacha pesada, un arco de hierro iluminó el aire cuando su arma descendió hacia el costado izquierdo del dios. Frente a él, un centauro levantó una nube de tierra bajo los cascos, acercándose feroz con la espada desenvainada. Tal vez había sido un poco exagerado, pero ella confiba plenamente en las habilidades de combate de su sobrino. Y, como ya le había dicho, un guardaespaldas tiene que estar preparado para cualquier cosa. Entrenar contra varios oponentes a la vez lo ayudaría a reaccionar mejor ante una situación real de peligro.
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  • -El aire de la noche se sentía denso, pesado… como si la misma ciudad contuviera la respiración. La luna llena colgaba sobre los edificios antiguos, tiñendo las calles con un tono rojizo que parecía más propio de un mal augurio que de una noche cualquiera. Ryuji avanzaba por el callejón con pasos firmes, su silueta recortándose entre las sombras mientras el eco de sus botas rompía el silencio. Sus ojos brillaban con ese rojo tenue, no de ira descontrolada… sino de una determinación tranquila, peligrosa-

    -La katana en su mano reflejaba la luz de la luna mientras la sostenía con naturalidad, como si fuera una extensión más de su propio cuerpo. No había prisa en su andar, no había tensión innecesaria… solo la calma de alguien que ya había aceptado lo que iba a suceder. Su mirada se levantó apenas, enfocándose al frente, donde la oscuridad parecía esconder más de lo que mostraba. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, casi imperceptible-

    Estoy cansado de los seres como tu… que creen que por ser mas fuertes tienen el derecho de hacer lo que quieran con los demás… hoy se acaba tu opresión…
    -El aire de la noche se sentía denso, pesado… como si la misma ciudad contuviera la respiración. La luna llena colgaba sobre los edificios antiguos, tiñendo las calles con un tono rojizo que parecía más propio de un mal augurio que de una noche cualquiera. Ryuji avanzaba por el callejón con pasos firmes, su silueta recortándose entre las sombras mientras el eco de sus botas rompía el silencio. Sus ojos brillaban con ese rojo tenue, no de ira descontrolada… sino de una determinación tranquila, peligrosa- -La katana en su mano reflejaba la luz de la luna mientras la sostenía con naturalidad, como si fuera una extensión más de su propio cuerpo. No había prisa en su andar, no había tensión innecesaria… solo la calma de alguien que ya había aceptado lo que iba a suceder. Su mirada se levantó apenas, enfocándose al frente, donde la oscuridad parecía esconder más de lo que mostraba. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, casi imperceptible- Estoy cansado de los seres como tu… que creen que por ser mas fuertes tienen el derecho de hacer lo que quieran con los demás… hoy se acaba tu opresión…
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  • ...A la Búsqueda del dragón de escamas de perla.
    Fandom Oc/MTG
    Categoría Fantasía
    Roxy 🪄

    *Luego de la revelación Dada en sus aposentos, saqué un antiguo mapa del multiverso que extendí sobre la mesa. El objetivo final, era que ella pudiese conocer todos los secretos que la magia blanca podía esconder en cada rincón de cada sitio en donde la dragona conocida como 'TREVA' tuviera influencia de su poder sobre el terreno. Esto podría notarse si en el cielo se lograse divisar 3 soles. El Blanco, el Azul, y el Verde.*

    "Mira, la mayor concentración de magia blanca puede ser encontrada en una región bastante lejano, Pero si quieres realmente aprender la magia blanca debemos ir hacia allá. Esa tierra recibe el nombre de "Bant"

    *Apunté con el dedo la parte del mapa a la que debemos llegar.*

    "Advierto que será un viaje muy peligroso, Pero si estás dispuesta a hacerlo, deberíamos partir a más tardar al amanecer, ya que serán al menos 2 semanas completas de Camino...Incluso diría que 3, tomando en cuenta los tiempos de descanso y búsqueda de suministros de todo tipo."

    *Enrollé el mapa para guardarlo en la mochila de pertrechos junto a otros artículos necesarios para el viaje.*

    "Treva es una Dragona-Angel, sin embargo al igual que yo, ella debió haber tomado una forma humanoide, y la verdad nunca la he visto en dicha forma, por lo que habrá que estar muy atentos al encontrarla."

    *Al cerrar la mochila estaba listo para partir, aún así, quise asegurarme de que Roxy estaba lista para emprender un viaje tan largo.*

    "Ahora mi pregunta es, ¿Estás dispuesta a seguir este camino? Estás a tiempo de arrepentirte..."
    [P1_st4rch0] *Luego de la revelación Dada en sus aposentos, saqué un antiguo mapa del multiverso que extendí sobre la mesa. El objetivo final, era que ella pudiese conocer todos los secretos que la magia blanca podía esconder en cada rincón de cada sitio en donde la dragona conocida como 'TREVA' tuviera influencia de su poder sobre el terreno. Esto podría notarse si en el cielo se lograse divisar 3 soles. El Blanco, el Azul, y el Verde.* "Mira, la mayor concentración de magia blanca puede ser encontrada en una región bastante lejano, Pero si quieres realmente aprender la magia blanca debemos ir hacia allá. Esa tierra recibe el nombre de "Bant" *Apunté con el dedo la parte del mapa a la que debemos llegar.* "Advierto que será un viaje muy peligroso, Pero si estás dispuesta a hacerlo, deberíamos partir a más tardar al amanecer, ya que serán al menos 2 semanas completas de Camino...Incluso diría que 3, tomando en cuenta los tiempos de descanso y búsqueda de suministros de todo tipo." *Enrollé el mapa para guardarlo en la mochila de pertrechos junto a otros artículos necesarios para el viaje.* "Treva es una Dragona-Angel, sin embargo al igual que yo, ella debió haber tomado una forma humanoide, y la verdad nunca la he visto en dicha forma, por lo que habrá que estar muy atentos al encontrarla." *Al cerrar la mochila estaba listo para partir, aún así, quise asegurarme de que Roxy estaba lista para emprender un viaje tan largo.* "Ahora mi pregunta es, ¿Estás dispuesta a seguir este camino? Estás a tiempo de arrepentirte..."
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  • ℍ𝕖'𝕤 𝕓𝕒𝕔𝕜!
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    El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno.

    Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras.

    Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió…

    Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses.

    —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente.

    —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…—

    🜏 ☿ ♅ ♆ ♄ Dʀ Jᴏʜɴ Dᴇᴇ 0̷0̷7̷ ♄ ♆ ♅ ☿ 🜏
    El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno. Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras. Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió… Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses. —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente. —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…— [JD_007]
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  • 𝑰𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒘𝒂𝒏𝒕 𝒕𝒐 𝒔𝒆𝒆 𝒉𝒐𝒘 𝑰 𝒓𝒖𝒏 𝒓𝒊𝒈𝒉𝒕 𝒃𝒂𝒄𝒌 𝒕𝒐 𝒌𝒊𝒍𝒍𝒊𝒏𝒈 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇, 𝒕𝒂𝒌𝒊𝒏𝒈 𝒎𝒚 𝒕𝒊𝒎𝒆
    𝑫𝒂𝒏𝒄𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒆𝒗𝒊𝒍 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒍𝒆 𝒎𝒐𝒐𝒏𝒍𝒊𝒈𝒉𝒕

    𝑨𝒕 𝒕𝒉𝒆 𝒆𝒏𝒅 𝒐𝒇 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚 𝒅𝒓𝒆𝒂𝒎, 𝒕𝒉𝒆𝒓𝒆'𝒔 𝒂 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒏 𝒔𝒂𝒚𝒊𝒏𝒈 𝑰
    𝑫𝒊𝒅𝒏'𝒕 𝒏𝒆𝒆𝒅 𝒉𝒆𝒍𝒑 𝒕𝒐 𝒓𝒖𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒍𝒊𝒇𝒆
    𝑫𝒂𝒏𝒄𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒆𝒗𝒊𝒍 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒍𝒆 𝒎𝒐𝒐𝒏𝒍𝒊𝒈𝒉𝒕.

    ~

    𝑉𝑒𝑛𝑔𝑎... 𝑒𝑠𝑡𝑜𝑦 𝑎 𝑛𝑎𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑒𝑑𝑖𝑟 𝑢𝑛 𝑡𝑒𝑟𝑐𝑒𝑟 𝑐𝑎𝑓𝑒́ 𝑦 𝑛𝑜 ℎ𝑎𝑠 ℎ𝑒𝑐ℎ𝑜 𝑛𝑎𝑑𝑎 𝑚𝑎𝑠 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑒𝑠𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑙𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑐𝑖𝑔𝑎𝑟𝑖𝑙𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑙𝑒𝑔𝑟𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑓𝑢𝑚𝑎𝑠𝑡𝑒 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑐𝑒𝑛𝑖𝑐𝑒𝑟𝑜.

    A veces olvidaba lo sencilla y normal que podía ser la rutina de alguien con doble vida.
    En un mundo algo más oscuro eran la maldad personificada y en el mundo normal solo hombres tratando de seguir la vibra de una vida socialmente aceptable.

    Despertar, alistarte, alimentarte y salir a trabajar. Una rutina que en apariencia no tenía espacio para permitirte arruinar desde la sombra más de una vida.

    Hacer de sombra vigilante nunca fue su actividad favorita precisamente por eso; a la luz no harían nada que pusiera en peligro su fachada de ciudadano promedio. Lo veía como una perdida de tiempo y riesgo porque asi como ella vigilaba a su objetivo podría convertirse en el de algún miembro del equipo de seguridad que muy probablemente estuviera vigilando también.

    𝑆𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑓𝑒 𝑚𝑎𝑠 𝑒𝑛𝑡𝑜𝑛𝑐𝑒𝑠, 𝑞𝑢𝑒 𝑟𝑒𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜...

    Pensó al ver el fondo del vaso que alguna vez estuvo lleno del líquido vital.
    Se ajustó su gorra antes de levantar la mano con esperanza de captar pronto la atención de su entusiasta mesera.
    𝑰𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒘𝒂𝒏𝒕 𝒕𝒐 𝒔𝒆𝒆 𝒉𝒐𝒘 𝑰 𝒓𝒖𝒏 𝒓𝒊𝒈𝒉𝒕 𝒃𝒂𝒄𝒌 𝒕𝒐 𝒌𝒊𝒍𝒍𝒊𝒏𝒈 𝒎𝒚𝒔𝒆𝒍𝒇, 𝒕𝒂𝒌𝒊𝒏𝒈 𝒎𝒚 𝒕𝒊𝒎𝒆 𝑫𝒂𝒏𝒄𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒆𝒗𝒊𝒍 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒍𝒆 𝒎𝒐𝒐𝒏𝒍𝒊𝒈𝒉𝒕 𝑨𝒕 𝒕𝒉𝒆 𝒆𝒏𝒅 𝒐𝒇 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚 𝒅𝒓𝒆𝒂𝒎, 𝒕𝒉𝒆𝒓𝒆'𝒔 𝒂 𝒅𝒆𝒎𝒐𝒏 𝒔𝒂𝒚𝒊𝒏𝒈 𝑰 𝑫𝒊𝒅𝒏'𝒕 𝒏𝒆𝒆𝒅 𝒉𝒆𝒍𝒑 𝒕𝒐 𝒓𝒖𝒊𝒏 𝒎𝒚 𝒍𝒊𝒇𝒆 𝑫𝒂𝒏𝒄𝒊𝒏𝒈 𝒘𝒊𝒕𝒉 𝒕𝒉𝒆 𝒅𝒆𝒗𝒊𝒍 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒑𝒂𝒍𝒆 𝒎𝒐𝒐𝒏𝒍𝒊𝒈𝒉𝒕. ~ 𝑉𝑒𝑛𝑔𝑎... 𝑒𝑠𝑡𝑜𝑦 𝑎 𝑛𝑎𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑒𝑑𝑖𝑟 𝑢𝑛 𝑡𝑒𝑟𝑐𝑒𝑟 𝑐𝑎𝑓𝑒́ 𝑦 𝑛𝑜 ℎ𝑎𝑠 ℎ𝑒𝑐ℎ𝑜 𝑛𝑎𝑑𝑎 𝑚𝑎𝑠 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑒𝑠𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑙𝑡𝑟𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑐𝑖𝑔𝑎𝑟𝑖𝑙𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑎𝑙𝑒𝑔𝑟𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑓𝑢𝑚𝑎𝑠𝑡𝑒 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑐𝑒𝑛𝑖𝑐𝑒𝑟𝑜. A veces olvidaba lo sencilla y normal que podía ser la rutina de alguien con doble vida. En un mundo algo más oscuro eran la maldad personificada y en el mundo normal solo hombres tratando de seguir la vibra de una vida socialmente aceptable. Despertar, alistarte, alimentarte y salir a trabajar. Una rutina que en apariencia no tenía espacio para permitirte arruinar desde la sombra más de una vida. Hacer de sombra vigilante nunca fue su actividad favorita precisamente por eso; a la luz no harían nada que pusiera en peligro su fachada de ciudadano promedio. Lo veía como una perdida de tiempo y riesgo porque asi como ella vigilaba a su objetivo podría convertirse en el de algún miembro del equipo de seguridad que muy probablemente estuviera vigilando también. 𝑆𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑓𝑒 𝑚𝑎𝑠 𝑒𝑛𝑡𝑜𝑛𝑐𝑒𝑠, 𝑞𝑢𝑒 𝑟𝑒𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜... Pensó al ver el fondo del vaso que alguna vez estuvo lleno del líquido vital. Se ajustó su gorra antes de levantar la mano con esperanza de captar pronto la atención de su entusiasta mesera.
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  • Él ya no es mi conejito, sino un zorro peligroso....
    Él ya no es mi conejito, sino un zorro peligroso....
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  • ¿No te enseñaron tus padres que el entrar en un lugar abandonado podía ser peligroso?
    ¿No te enseñaron tus padres que el entrar en un lugar abandonado podía ser peligroso?
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  • ╭─────── ✦ ───────╮

    La música flotaba en el aire como un susurro elegante.

    Violines, copas de cristal… risas suaves que chocaban entre sí como si el mundo fuera ligero esa noche.

    Pero no lo era.

    No para ella.

    Drian avanzó entre la multitud con una gracia impecable, cada paso medido, cada movimiento calculado. Las luces de los candelabros se deslizaban sobre su vestido oscuro, atrapándose en los detalles como estrellas obedientes.

    Nadie veía peligro.

    Solo belleza.

    Solo misterio.

    “…perfecto.”

    Su mano se alzó ligeramente, ajustando el delicado antifaz que ocultaba su mirada. No necesitaba verlos con claridad.

    Ya sabía quién estaba ahí.

    Al otro lado del salón.

    Entre risas falsas y conversaciones vacías.

    —Ahí estás—

    Murmuró para sí misma.

    Drian comenzó a avanzar.

    Un paso.

    Luego otro.

    La multitud se abría sin darse cuenta.

    —Objetivo confirmado—

    Cabello oscuro. Traje impecable. Risa fácil.

    Desprevenido.

    —Tres metros—

    —Dos—

    El metal frío se acomodó en su mano, oculto entre la tela.

    —Uno—

    Ya estaba a su lado.

    Su cuerpo rozó el suyo.

    Natural.

    Imperceptible.

    Y entonces…

    el filo se hundió.

    Preciso.

    Silencioso.

    Irreversible.

    —No hagas ruido—

    Susurró junto a su oído.

    Y siguió caminando.

    Sin detenerse.

    Sin mirar atrás.

    Uno.

    Dos.

    Tres.

    Detrás de ella, la música continuó.

    Pero él no.

    Primero, nada.

    Luego, el fallo.

    El temblor.

    La respiración rota.

    La copa cayendo al suelo.

    El sonido agudo.

    Las miradas.

    La confusión.

    —¿Se encuentra bien?—

    Demasiado tarde.

    El cuerpo colapsó.

    El caos comenzó a formarse, lento… inevitable.

    Y mientras tanto…

    Drian se alejaba.

    Intacta.

    Invisible.

    —Listo—

    Pensó.

    Pero entonces…

    algo cambió.

    No fue un sonido.

    No fue un movimiento evidente.

    Fue… una sensación.

    Sus pasos no se detuvieron, pero su atención sí.

    Alguien.

    Entre la multitud.

    No miraba al cuerpo.

    No reaccionaba al caos.

    La miraba a ella.

    Drian giró apenas el rostro, lo suficiente.

    Y lo vio.

    A unos metros.

    Quieto.

    Observando.

    Sin sorpresa.

    Sin duda.

    Como si hubiera seguido cada uno de sus movimientos desde el inicio.

    El tiempo pareció tensarse por un segundo.

    Demasiado largo para ser casualidad.

    Demasiado preciso para ser un error.

    Sus miradas se cruzaron.

    Y en ese instante…

    no hubo música.

    No hubo gente.

    Solo reconocimiento.

    Drian no se detuvo.

    No habló.

    Pero una leve curva apareció en sus labios.

    Pequeña.

    Peligrosa.

    Y entonces…

    continuó caminando.

    Como si nada.

    Pero esta vez…

    no estaba completamente sola.

    ╰─────── ✦ ───────╯
    ╭─────── ✦ ───────╮ La música flotaba en el aire como un susurro elegante. Violines, copas de cristal… risas suaves que chocaban entre sí como si el mundo fuera ligero esa noche. Pero no lo era. No para ella. Drian avanzó entre la multitud con una gracia impecable, cada paso medido, cada movimiento calculado. Las luces de los candelabros se deslizaban sobre su vestido oscuro, atrapándose en los detalles como estrellas obedientes. Nadie veía peligro. Solo belleza. Solo misterio. “…perfecto.” Su mano se alzó ligeramente, ajustando el delicado antifaz que ocultaba su mirada. No necesitaba verlos con claridad. Ya sabía quién estaba ahí. Al otro lado del salón. Entre risas falsas y conversaciones vacías. —Ahí estás— Murmuró para sí misma. Drian comenzó a avanzar. Un paso. Luego otro. La multitud se abría sin darse cuenta. —Objetivo confirmado— Cabello oscuro. Traje impecable. Risa fácil. Desprevenido. —Tres metros— —Dos— El metal frío se acomodó en su mano, oculto entre la tela. —Uno— Ya estaba a su lado. Su cuerpo rozó el suyo. Natural. Imperceptible. Y entonces… el filo se hundió. Preciso. Silencioso. Irreversible. —No hagas ruido— Susurró junto a su oído. Y siguió caminando. Sin detenerse. Sin mirar atrás. Uno. Dos. Tres. Detrás de ella, la música continuó. Pero él no. Primero, nada. Luego, el fallo. El temblor. La respiración rota. La copa cayendo al suelo. El sonido agudo. Las miradas. La confusión. —¿Se encuentra bien?— Demasiado tarde. El cuerpo colapsó. El caos comenzó a formarse, lento… inevitable. Y mientras tanto… Drian se alejaba. Intacta. Invisible. —Listo— Pensó. Pero entonces… algo cambió. No fue un sonido. No fue un movimiento evidente. Fue… una sensación. Sus pasos no se detuvieron, pero su atención sí. Alguien. Entre la multitud. No miraba al cuerpo. No reaccionaba al caos. La miraba a ella. Drian giró apenas el rostro, lo suficiente. Y lo vio. A unos metros. Quieto. Observando. Sin sorpresa. Sin duda. Como si hubiera seguido cada uno de sus movimientos desde el inicio. El tiempo pareció tensarse por un segundo. Demasiado largo para ser casualidad. Demasiado preciso para ser un error. Sus miradas se cruzaron. Y en ese instante… no hubo música. No hubo gente. Solo reconocimiento. Drian no se detuvo. No habló. Pero una leve curva apareció en sus labios. Pequeña. Peligrosa. Y entonces… continuó caminando. Como si nada. Pero esta vez… no estaba completamente sola. ╰─────── ✦ ───────╯
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  • La búsqueda de la piedra de lágrima lunar
    Fandom Original.
    Categoría Fantasía
    Por generaciones se ha transmitido a modo leyenda el rumor de la existencia de un artefacto legendario capaz de nulificar hasta la más poderosa de las maldiciones oculto en las profundidas de una ciudadela pérdida: La piedra de lágrima lunar. Se cree que esta ciudadela yace en la actualidad en las profundidades de un continente glacial cercano al remoto pueblo de Frosthaven. Glacial amenazado por criaturas peligrosas y amenazas sobrenaturales inóspitas. El reino de la ciudadela radiante a encomendado a Drizz la busqueda de este poderoso artefacto con el fin de levantar la maldición que aqueja a uno de los principes herederos del trono. Maldición que le ha transformado en una quimera abominable y muy peligrosa. Por tanto Drizz se dirige a reclutar a miembros para esta peligrosa misión. Ofreciendo 500 monedas de oro a quienes se adhieran a la campaña.

    !Son bienvenidos a unirse en esta aventura¡.
    Por generaciones se ha transmitido a modo leyenda el rumor de la existencia de un artefacto legendario capaz de nulificar hasta la más poderosa de las maldiciones oculto en las profundidas de una ciudadela pérdida: La piedra de lágrima lunar. Se cree que esta ciudadela yace en la actualidad en las profundidades de un continente glacial cercano al remoto pueblo de Frosthaven. Glacial amenazado por criaturas peligrosas y amenazas sobrenaturales inóspitas. El reino de la ciudadela radiante a encomendado a Drizz la busqueda de este poderoso artefacto con el fin de levantar la maldición que aqueja a uno de los principes herederos del trono. Maldición que le ha transformado en una quimera abominable y muy peligrosa. Por tanto Drizz se dirige a reclutar a miembros para esta peligrosa misión. Ofreciendo 500 monedas de oro a quienes se adhieran a la campaña. !Son bienvenidos a unirse en esta aventura¡.
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  • *Molesta, pero ya no furiosa.*

    En el fondo sé la verdad... No murió, pero lo fingió para ocultarse.

    *El poder demoniaco cuya aura era peligrosa va menguando hasta desaparecer.*

    Yo comprendo sus razones, porque en el fondo también quiero lo mismo que ella. Ella también sabe que aunque finja que no estoy, estamos aquí. Aguardar la distancia parece lo mejor, pero si se pasa de lista...

    *Semblante serio. Ojos se encienden con un destello similar al aura anterior. El basilisco posee una mirada similar.*
    *Molesta, pero ya no furiosa.* En el fondo sé la verdad... No murió, pero lo fingió para ocultarse. *El poder demoniaco cuya aura era peligrosa va menguando hasta desaparecer.* Yo comprendo sus razones, porque en el fondo también quiero lo mismo que ella. Ella también sabe que aunque finja que no estoy, estamos aquí. Aguardar la distancia parece lo mejor, pero si se pasa de lista... 😡 👿 *Semblante serio. Ojos se encienden con un destello similar al aura anterior. El basilisco posee una mirada similar.*
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