• ─ ¡ Vamos husbando 3D !

    Le dijo decisiva a 𝕄𝑖ɴ⸺ℍ𝑜 mientras lo seguia llevando.

    ─ Pensé que el primer hombre que traería a casa seria conmigo sin panties y él terriblemente caliente. ¡ PERO NO POR TEMPERATURA COMO TÚ! ¡menos con sangre y heridas! ─

    Se quejaba mientras lo seguia llevando, el lugar era frio, desolado, todos lo que vivian en la zona eran ancianos esperando la muerte, fantasmas y otras entidades que no eran malas, solo aterradoras.

    Era obvio, mientras iba con él, se asomaban fantasmas, se acercaban las maldiciones. ¿Por qué su amiga favorita traia otro vivo?

    Llegaron al complejo de departamentos de 7 pisos, era un milagro que el elevador sirviera (o mas bien que los monstruos lo dejasen avanzar) al llegar al departamento de ella, habia sombras que no pertenecian a ningun ser fisico.

    ─ Llegueeeeee! ─ gritonea, lo ayuda a pasar, el lugar se siente frio, con aroma a hospital.

    ─ Aguanta aqui ─
    Lo dejó en el sofa, salió corriendo por su kit "apocalíptico" con un botiquín de emergencias, pero tambien un entró a su habitación saliendo con un peculiar aparato.
    Empezó a sacar las cosas pero también le entrego el peculiar aparato.
    ─ Es un traductor de idiomas, escribe lo que quieres decir, pica el boton de hablar y lo dirá por ti. Dime, que te pasa?! Curo tu pierna o estas herido de otro lado??─
    No queria (bueno si queria) pero no se atrevia a quitarle la ropa para revisarlo.

    ─ ¡ Vamos husbando 3D ! Le dijo decisiva a [Imperator.tf] mientras lo seguia llevando. ─ Pensé que el primer hombre que traería a casa seria conmigo sin panties y él terriblemente caliente. ¡ PERO NO POR TEMPERATURA COMO TÚ! ¡menos con sangre y heridas! ─ Se quejaba mientras lo seguia llevando, el lugar era frio, desolado, todos lo que vivian en la zona eran ancianos esperando la muerte, fantasmas y otras entidades que no eran malas, solo aterradoras. Era obvio, mientras iba con él, se asomaban fantasmas, se acercaban las maldiciones. ¿Por qué su amiga favorita traia otro vivo? Llegaron al complejo de departamentos de 7 pisos, era un milagro que el elevador sirviera (o mas bien que los monstruos lo dejasen avanzar) al llegar al departamento de ella, habia sombras que no pertenecian a ningun ser fisico. ─ Llegueeeeee! ─ gritonea, lo ayuda a pasar, el lugar se siente frio, con aroma a hospital. ─ Aguanta aqui ─ Lo dejó en el sofa, salió corriendo por su kit "apocalíptico" con un botiquín de emergencias, pero tambien un entró a su habitación saliendo con un peculiar aparato. Empezó a sacar las cosas pero también le entrego el peculiar aparato. ─ Es un traductor de idiomas, escribe lo que quieres decir, pica el boton de hablar y lo dirá por ti. Dime, que te pasa?! Curo tu pierna o estas herido de otro lado??─ No queria (bueno si queria) pero no se atrevia a quitarle la ropa para revisarlo.
    Me gusta
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • [ 23:15 / XXXXXXXXX / XXXXXXX / ¿...? ]



    ‎ * El pavimento mojado de los suburbios reflejaba las luces amarillentas de los faros. En la habitación de un departamento se escuchaba la urgencia de quien cierra gavetas, mete ropa en una mochila y no deja de moverse; los estantes quedaban abiertos, al igual que las puertas. No hacía falta encender las luces: aquella persona sabía a lo que venía y ya estaba por irse. En cuanto salió de la habitación, observó rápidamente el final del pasillo; las puertas del ascensor se cerraban indicando que alguien iba al lobby. El sujeto se tensó al entenderlo; con temor, miró hacia el otro lado, donde estaban las puertas de las escaleras. No lo dudó y corrió hacia ellas. Había logrado salir del edificio; subió a su auto, lo encendió y aceleró a toda marcha. El sonido del motor se hacía cada vez más fuerte a medida que aumentaba sus revoluciones, el vehículo pasaba semáforos en rojo y tomaba curvas a una velocidad considerable, todo con tal de salir de la ciudad. Para él, no había límite lo suficientemente importante como para detenerlo... O eso suponía *



    ‎***¡¡¡PLOF!!!***



    ‎ * Una colisión. Justo donde el asfalto cedía ante la maleza, donde los rastros de la civilización comenzaban a perderse y donde, claro, no había cámaras que grabaran el suceso. El auto giró descontroladamente una, dos... Cuatro veces hasta detenerse de cabeza. El conductor estaba relativamente ileso — pues lo habían chocado del lado del copiloto— sin embargo, el golpe de la bolsa de aire, seguido de unos cuantos cristales incrustados en su carne, determinaban que su estado no era "bueno". Apenas podía mover el cuello en dirección a aquel que lo había embestido, pero no veía nada; solo había oscuridad. No, eso era lo que querían que pensara, a los pocos segundos, un par de faros con las luces altas se encendieron, cegándolo a propósito, y el sonido que vino después fue el de las puertas cerrándose casi al unísono. Sean quienes fueran, se habían bajado del  auto —y no para pedir ayuda— el sujeto intentó desabrocharse el cinturón antes de que lo alcanzaran y lo consiguió; al salir, comenzó a correr con una cojera evidente, apretando su mochila contra el pecho como si fuera su propio corazón a punto de ser arrebatado *



    ‎ — ¡Ya deténgase, Varek! —gritó una voz joven, cargada de adrenalina. Era uno de los inquisidores enviado a por él, por lo que tenía en la mochila..



    ‎ * Varek, el Censor traidor que hemos seguido hasta ahora terminó tropezando con una raíz vieja y cayó al suelo. No estaba seguro de si era su mente al borde del pánico, pero juraría oír el chasquido de las armas siendo desenfundadas y el eco de las botas de aquellos que se identificaban como cazadores de la Iglesia, pero que ahora cumplían una función más... "resolutiva". Varek ya no tenía escapatoria; el bosque, denso y negro, parecía una pared infranqueable a sus espaldas, se giró hacia las sombras del follaje, suplicando en silencio pero una ráfaga de viento gélido es todo lo que le respondió mientras barría el claro; y eso era más que suficiente. De repente, el sonido de las botas se detuvo, los hombres que perseguían a Varek guardaron silencio, no por orden, sino por puro instinto de preservación, algo se había movido entre los árboles. No era el ruido de hojas secas; parecía un suspiro profundo, gutural, algo que hacía vibrar el aire *



    ‎ — ¿Pero qué es eso?



    ‎ * Preguntó uno de los hombres, apuntando hacia el lugar desde donde emergió una silueta inmensa, una mole de oscuridad que parecía absorber la luz de la luna. Estaba claro que no era un hombre, pero tampoco un animal común. Unos ojos amarillos, cargados de un odio antiguo, se clavaron en los perseguidores, antes  de que el primer cazador pudiera siquiera pensar en disparar, la criatura soltó un gruñido que era una promesa de muerte *



    ‎ — ¡Cuida-!



    ‎ * El inquisidor intentó alertar a sus hombres, pero lo hizo unos milisegundos tarde. Aquella cosa les arrojó un gran tronco que golpeó a la mayoría. Solo tres —incluyendo al inquisidor— lograron agacharse. Para cuando este último intentó reincorporarse, la criatura ya había cerrado la distancia. Un golpe lo envió volando hasta aterrizar dolorosamente contra el parabrisas de la camioneta blindada. Otro cazador intentó hacer algo, pero la criatura fue más rápida: lo sujetó del cuello y lo azotó contra el suelo un par de veces antes de dejarlo tirado, iba a aplastar su cráneo, pero unos disparos a su espalda lo hicieron consciente del tercer hombre. La cosa se volteó, notablemente irritada. En cuestión de segundos, desarmó al sujeto y le lanzó un zarpazo que le arrancó el pasamontañas. El cazador cayó aturdido, intentando reincorporarse solo para ver por última vez a lo que se enfrentaba bajo la luz de la luna y que, justo ahora le devolvía la mirada... *
    [ 23:15 / XXXXXXXXX / XXXXXXX / ¿...? ] ‎ * El pavimento mojado de los suburbios reflejaba las luces amarillentas de los faros. En la habitación de un departamento se escuchaba la urgencia de quien cierra gavetas, mete ropa en una mochila y no deja de moverse; los estantes quedaban abiertos, al igual que las puertas. No hacía falta encender las luces: aquella persona sabía a lo que venía y ya estaba por irse. En cuanto salió de la habitación, observó rápidamente el final del pasillo; las puertas del ascensor se cerraban indicando que alguien iba al lobby. El sujeto se tensó al entenderlo; con temor, miró hacia el otro lado, donde estaban las puertas de las escaleras. No lo dudó y corrió hacia ellas. Había logrado salir del edificio; subió a su auto, lo encendió y aceleró a toda marcha. El sonido del motor se hacía cada vez más fuerte a medida que aumentaba sus revoluciones, el vehículo pasaba semáforos en rojo y tomaba curvas a una velocidad considerable, todo con tal de salir de la ciudad. Para él, no había límite lo suficientemente importante como para detenerlo... O eso suponía * ‎ ‎ ‎ ‎***¡¡¡PLOF!!!*** ‎ ‎ ‎ ‎ * Una colisión. Justo donde el asfalto cedía ante la maleza, donde los rastros de la civilización comenzaban a perderse y donde, claro, no había cámaras que grabaran el suceso. El auto giró descontroladamente una, dos... Cuatro veces hasta detenerse de cabeza. El conductor estaba relativamente ileso — pues lo habían chocado del lado del copiloto— sin embargo, el golpe de la bolsa de aire, seguido de unos cuantos cristales incrustados en su carne, determinaban que su estado no era "bueno". Apenas podía mover el cuello en dirección a aquel que lo había embestido, pero no veía nada; solo había oscuridad. No, eso era lo que querían que pensara, a los pocos segundos, un par de faros con las luces altas se encendieron, cegándolo a propósito, y el sonido que vino después fue el de las puertas cerrándose casi al unísono. Sean quienes fueran, se habían bajado del  auto —y no para pedir ayuda— el sujeto intentó desabrocharse el cinturón antes de que lo alcanzaran y lo consiguió; al salir, comenzó a correr con una cojera evidente, apretando su mochila contra el pecho como si fuera su propio corazón a punto de ser arrebatado * ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Ya deténgase, Varek! —gritó una voz joven, cargada de adrenalina. Era uno de los inquisidores enviado a por él, por lo que tenía en la mochila.. ‎ ‎ ‎ ‎ * Varek, el Censor traidor que hemos seguido hasta ahora terminó tropezando con una raíz vieja y cayó al suelo. No estaba seguro de si era su mente al borde del pánico, pero juraría oír el chasquido de las armas siendo desenfundadas y el eco de las botas de aquellos que se identificaban como cazadores de la Iglesia, pero que ahora cumplían una función más... "resolutiva". Varek ya no tenía escapatoria; el bosque, denso y negro, parecía una pared infranqueable a sus espaldas, se giró hacia las sombras del follaje, suplicando en silencio pero una ráfaga de viento gélido es todo lo que le respondió mientras barría el claro; y eso era más que suficiente. De repente, el sonido de las botas se detuvo, los hombres que perseguían a Varek guardaron silencio, no por orden, sino por puro instinto de preservación, algo se había movido entre los árboles. No era el ruido de hojas secas; parecía un suspiro profundo, gutural, algo que hacía vibrar el aire * ‎ ‎ ‎ ‎ — ¿Pero qué es eso? ‎ ‎ ‎ ‎ * Preguntó uno de los hombres, apuntando hacia el lugar desde donde emergió una silueta inmensa, una mole de oscuridad que parecía absorber la luz de la luna. Estaba claro que no era un hombre, pero tampoco un animal común. Unos ojos amarillos, cargados de un odio antiguo, se clavaron en los perseguidores, antes  de que el primer cazador pudiera siquiera pensar en disparar, la criatura soltó un gruñido que era una promesa de muerte * ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Cuida-! ‎ ‎ ‎ ‎ * El inquisidor intentó alertar a sus hombres, pero lo hizo unos milisegundos tarde. Aquella cosa les arrojó un gran tronco que golpeó a la mayoría. Solo tres —incluyendo al inquisidor— lograron agacharse. Para cuando este último intentó reincorporarse, la criatura ya había cerrado la distancia. Un golpe lo envió volando hasta aterrizar dolorosamente contra el parabrisas de la camioneta blindada. Otro cazador intentó hacer algo, pero la criatura fue más rápida: lo sujetó del cuello y lo azotó contra el suelo un par de veces antes de dejarlo tirado, iba a aplastar su cráneo, pero unos disparos a su espalda lo hicieron consciente del tercer hombre. La cosa se volteó, notablemente irritada. En cuestión de segundos, desarmó al sujeto y le lanzó un zarpazo que le arrancó el pasamontañas. El cazador cayó aturdido, intentando reincorporarse solo para ver por última vez a lo que se enfrentaba bajo la luz de la luna y que, justo ahora le devolvía la mirada... *
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Parte 9 - El regreso del cazador.

    Akane lo sabía, el aire cambió antes de que él apareciera, el silencio se volvió pesado, como si el mundo mismo contuviera la respiración.
    Ella estaba lista, había entrenado cada día, cada noche, con el recuerdo de la espada en su estómago y el fuego de la aldea ardiendo en su memoria. Ahora podía acceder a su forma oni lunar, y a un fragmento del poder de su forma licántropa aunque no todo pero lo suficiente.

    El hombre llegó solo, sin soldados, sin escoltas,
    solo él y su aura oscura. Akane lo miró desde la entrada de su casa.

    —¿Y tus hombres? — Preguntó con ironía.
    Él sonrió, era una sonrisa rota.
    —Ya tomé lo que necesitaba de ellos.

    Akane sintió el grito de las almas atrapadas en su aura, era un coro de dolor, un eco de muerte.
    —Así que, tanto miedo me tienes?— Dijo, con sarcasmo. —Tuviste que consumirlos para enfrentarte a mí.

    —Sacrificios necesarios — Respondió él, con voz grave. —Ahora sí tengo el poder para matarte de verdad.

    Parte 10 - La batalla de las almas

    El choque fue inmediato, oscuridad contra fuego.
    Odio contra voluntad.

    La pelea era pareja, cada golpe, cada hechizo, cada movimiento resonaba con la fuerza de dos destinos que se negaban a ceder.
    Pero poco a poco, las almas atrapadas en el hombre comenzaron a moverse, a buscar, a intentar arrancar el alma de Akane.

    Ella sintió las garras invisibles en su pecho, el frío en su sangre, el vacío en su mente, no tenía otra alternativa. Akane invocó el poder de su forma licántropa pero no se transformó, aunque su cuerpo adquirió velocidad, agilidad e instinto.

    Esquivó los ataques oscuros, moviéndose como un relámpago entre las sombras y entonces, con un rugido que no era humano, activó las llamas de la loba. El fuego brotó de sus manos, ardiente, indomable, golpeando el núcleo del hombre, un cristal oscuro incrustado en su pecho.

    Las almas fueron liberadas, el grito colectivo se convirtió en un canto de libertad pero las llamas se salieron de control. Akane no pudo contenerlas, su cuerpo se quebró bajo el peso de su propio poder.

    El hombre cayó al suelo, su cuerpo comenzó a desintegrarse, consumido por las llamas que lo habían sostenido, eso fue lo ultimo que vio Akane antes que su propio fuego la envolvió también. Y cuando ya no pudo resistir, cayó al río cercano. Las aguas la arrastraron, apagando las llamas, llevándola lejos de la aldea, lejos del combate, lejos de todo.

    Su última visión fue el cuerpo del hombre destruyéndose, convertido en polvo y ceniza.

    Y luego, nada, solo el río, solo el silencio.
    Parte 9 - El regreso del cazador. Akane lo sabía, el aire cambió antes de que él apareciera, el silencio se volvió pesado, como si el mundo mismo contuviera la respiración. Ella estaba lista, había entrenado cada día, cada noche, con el recuerdo de la espada en su estómago y el fuego de la aldea ardiendo en su memoria. Ahora podía acceder a su forma oni lunar, y a un fragmento del poder de su forma licántropa aunque no todo pero lo suficiente. El hombre llegó solo, sin soldados, sin escoltas, solo él y su aura oscura. Akane lo miró desde la entrada de su casa. —¿Y tus hombres? — Preguntó con ironía. Él sonrió, era una sonrisa rota. —Ya tomé lo que necesitaba de ellos. Akane sintió el grito de las almas atrapadas en su aura, era un coro de dolor, un eco de muerte. —Así que, tanto miedo me tienes?— Dijo, con sarcasmo. —Tuviste que consumirlos para enfrentarte a mí. —Sacrificios necesarios — Respondió él, con voz grave. —Ahora sí tengo el poder para matarte de verdad. Parte 10 - La batalla de las almas El choque fue inmediato, oscuridad contra fuego. Odio contra voluntad. La pelea era pareja, cada golpe, cada hechizo, cada movimiento resonaba con la fuerza de dos destinos que se negaban a ceder. Pero poco a poco, las almas atrapadas en el hombre comenzaron a moverse, a buscar, a intentar arrancar el alma de Akane. Ella sintió las garras invisibles en su pecho, el frío en su sangre, el vacío en su mente, no tenía otra alternativa. Akane invocó el poder de su forma licántropa pero no se transformó, aunque su cuerpo adquirió velocidad, agilidad e instinto. Esquivó los ataques oscuros, moviéndose como un relámpago entre las sombras y entonces, con un rugido que no era humano, activó las llamas de la loba. El fuego brotó de sus manos, ardiente, indomable, golpeando el núcleo del hombre, un cristal oscuro incrustado en su pecho. Las almas fueron liberadas, el grito colectivo se convirtió en un canto de libertad pero las llamas se salieron de control. Akane no pudo contenerlas, su cuerpo se quebró bajo el peso de su propio poder. El hombre cayó al suelo, su cuerpo comenzó a desintegrarse, consumido por las llamas que lo habían sostenido, eso fue lo ultimo que vio Akane antes que su propio fuego la envolvió también. Y cuando ya no pudo resistir, cayó al río cercano. Las aguas la arrastraron, apagando las llamas, llevándola lejos de la aldea, lejos del combate, lejos de todo. Su última visión fue el cuerpo del hombre destruyéndose, convertido en polvo y ceniza. Y luego, nada, solo el río, solo el silencio.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 comentarios 2 compartidos
  • [ - Luego de que los Decepticons dejarán gravemente herido a uno de sus compañeros humanos y dejarán sin energía el hospital, Optimus toma la difícil desición de usar la matrix para darle energía al edificio, arriesgando su propia chispa para un bien - ]

    No más muertes, Ratchet, incluso si tiene un precio, no más muertes.
    [ - Luego de que los Decepticons dejarán gravemente herido a uno de sus compañeros humanos y dejarán sin energía el hospital, Optimus toma la difícil desición de usar la matrix para darle energía al edificio, arriesgando su propia chispa para un bien - ] No más muertes, Ratchet, incluso si tiene un precio, no más muertes.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Que de un paso al frente el gran hijo de Adán que evito mi muerte. Es mucho pedir que le dejen morir ?!!!
    Odio mi vida
    LA ODIO
    Dónde vea la carita de los idiotas que me dejaron vivir les voy a arrancar la verga por la tráquea

    -bostezo recostandose soñolienta sobre el marco de la puerta, se salvó de morir pero aún sigue cansada -
    Que de un paso al frente el gran hijo de Adán que evito mi muerte. Es mucho pedir que le dejen morir ?!!! Odio mi vida LA ODIO Dónde vea la carita de los idiotas que me dejaron vivir les voy a arrancar la verga por la tráquea -bostezo recostandose soñolienta sobre el marco de la puerta, se salvó de morir pero aún sigue cansada -
    Me gusta
    Me enjaja
    2
    35 turnos 0 maullidos
  • Asesinos, violadores, traficantes, narcisistas o cualquier endeble que llame la atención de 𝐶𝑖𝑛𝑛𝑎 no recibe gloria, sus muertes y partes de su cuerpo servirán para un bien mayor... o quizás alimenten al perro.
    Asesinos, violadores, traficantes, narcisistas o cualquier endeble que llame la atención de [spark_cyan_hare_319] no recibe gloria, sus muertes y partes de su cuerpo servirán para un bien mayor... o quizás alimenten al perro.
    Me gusta
    Me encocora
    7
    4 turnos 0 maullidos
  • — Hace poco leía sobre las últimas cenas de los condenados a muerte y me dió curiosidad por preguntarte : si mañana fueras a morir, ¿qué querrías comer por última vez? —
    — Hace poco leía sobre las últimas cenas de los condenados a muerte y me dió curiosidad por preguntarte : si mañana fueras a morir, ¿qué querrías comer por última vez? —
    Me gusta
    Me encocora
    Me entristece
    6
    7 turnos 0 maullidos
  • -dejenme aqui ya es mi final no creo poder lograrlo- Summer yacia tirado en el suelo de forma dramatica con algunos amigos alrededor "Summer enserio, no estas muriendo solo se te rompio un tacon" -NO ES UNA MUERTE FISICA PERO SI UNA SOCIAL- hizo un gesto dramatico mientras trataba de levanatrse -pero ya enserio si trato de caminar parece que voy cojo se ponen a toca rla tuva y voy al ritmo entre que una pierna sube y la otra baja no mamen-
    -dejenme aqui ya es mi final no creo poder lograrlo- Summer yacia tirado en el suelo de forma dramatica con algunos amigos alrededor "Summer enserio, no estas muriendo solo se te rompio un tacon" -NO ES UNA MUERTE FISICA PERO SI UNA SOCIAL- hizo un gesto dramatico mientras trataba de levanatrse -pero ya enserio si trato de caminar parece que voy cojo se ponen a toca rla tuva y voy al ritmo entre que una pierna sube y la otra baja no mamen-
    Me enjaja
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • « Confiar con las manos llenas es una sentencia de muerte. Para variar la hipocresía sigue gobernando la pureza de la que tanto se jactan, patético. »
    « Confiar con las manos llenas es una sentencia de muerte. Para variar la hipocresía sigue gobernando la pureza de la que tanto se jactan, patético. »
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Dilo, anciano.
    Dilo.
    ¿"Bien hecho, hijo"?
    ¿"Lo siento"?
    ¿"Te fallé"?
    Por favor, nada de eso.
    Lo que tienes que decir es simple:
    "Jason, tenías razón. Yo estaba equivocado."
    Eres tan culpable de las muertes como todos tus enemigos.
    Dilo, anciano. Dilo. ¿"Bien hecho, hijo"? ¿"Lo siento"? ¿"Te fallé"? Por favor, nada de eso. Lo que tienes que decir es simple: "Jason, tenías razón. Yo estaba equivocado." Eres tan culpable de las muertes como todos tus enemigos.
    Me gusta
    Me shockea
    Me enjaja
    8
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados