• “𝑰 𝒃𝒆𝒍𝒐𝒏𝒈 𝒕𝒐 𝒏𝒐 𝒌𝒊𝒏𝒈𝒅𝒐𝒎, 𝒚𝒆𝒕 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚 𝒉𝒐𝒓𝒊𝒛𝒐𝒏 𝒇𝒆𝒆𝒍𝒔 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂𝒓.”
    “𝑰 𝒃𝒆𝒍𝒐𝒏𝒈 𝒕𝒐 𝒏𝒐 𝒌𝒊𝒏𝒈𝒅𝒐𝒎, 𝒚𝒆𝒕 𝒆𝒗𝒆𝒓𝒚 𝒉𝒐𝒓𝒊𝒛𝒐𝒏 𝒇𝒆𝒆𝒍𝒔 𝒇𝒂𝒎𝒊𝒍𝒊𝒂𝒓.”
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  • 𝑨𝒏𝒅 𝑰 𝒔𝒂𝒘 𝒚𝒐𝒖 𝒂𝒔 𝑰 𝒘𝒂𝒍𝒌𝒆𝒅 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒓𝒐𝒖𝒈𝒉 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒊𝒅𝒆
    𝑻𝒐 𝒂 𝒓𝒐𝒐𝒎 𝒇𝒖𝒍𝒍 𝒐𝒇 𝒂𝒄𝒕𝒐𝒓𝒔 𝒂𝒍𝒍 𝒈𝒆𝒕𝒕𝒊𝒏𝒈 𝒉𝒊𝒈𝒉
    𝑨𝒏𝒅 𝑰 𝒉𝒂𝒅 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒕 𝒃𝒓𝒐𝒌𝒆𝒏...
    𝑨𝒏𝒅 𝑰 𝒔𝒂𝒘 𝒚𝒐𝒖 𝒂𝒔 𝑰 𝒘𝒂𝒍𝒌𝒆𝒅 𝒊𝒏 𝒕𝒉𝒓𝒐𝒖𝒈𝒉 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒊𝒅𝒆 𝑻𝒐 𝒂 𝒓𝒐𝒐𝒎 𝒇𝒖𝒍𝒍 𝒐𝒇 𝒂𝒄𝒕𝒐𝒓𝒔 𝒂𝒍𝒍 𝒈𝒆𝒕𝒕𝒊𝒏𝒈 𝒉𝒊𝒈𝒉 𝑨𝒏𝒅 𝑰 𝒉𝒂𝒅 𝒎𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒕 𝒃𝒓𝒐𝒌𝒆𝒏...
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  • »»»❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝗗𝗼 𝗻𝗼𝘁 𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗸𝗲 𝗿𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝗶𝗻𝘁 𝗳𝗼𝗿 𝗺𝗲𝗿𝗰𝘆


    «𝐶𝑎𝑙𝑚𝑛𝑒𝑠𝑠 𝑖𝑠 𝑜𝑓𝑡𝑒𝑛 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑎𝑘𝑒𝑛 𝑓𝑜𝑟 𝑤𝑒𝑎𝑘𝑛𝑒𝑠𝑠 𝑏𝑦 𝑝𝑒𝑜𝑝𝑙𝑒 𝑖𝑛𝑐𝑎𝑝𝑎𝑏𝑙𝑒 𝑜𝑓 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙𝑙𝑖𝑛𝑔 𝑡𝘩𝑒𝑖𝑟 𝑜𝑤𝑛 𝑣𝑖𝑜𝑙𝑒𝑛𝑐𝑒. 𝐴𝑛𝑑 𝑒𝑥𝑝𝑒𝑟𝑖𝑒𝑛𝑐𝑒 𝑟𝑎𝑟𝑒𝑙𝑦 𝑚𝑎𝑘𝑒𝑠 𝑚𝑒𝑛 𝑤𝑖𝑠𝑒𝑟… 𝑜𝑛𝑙𝑦 𝑙𝑒𝑠𝑠 𝑒𝑎𝑠𝑦 𝑡𝑜 𝑖𝑚𝑝𝑟𝑒𝑠𝑠.»
    »»»❛‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝗗𝗼 𝗻𝗼𝘁 𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗸𝗲 𝗿𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝗶𝗻𝘁 𝗳𝗼𝗿 𝗺𝗲𝗿𝗰𝘆 «𝐶𝑎𝑙𝑚𝑛𝑒𝑠𝑠 𝑖𝑠 𝑜𝑓𝑡𝑒𝑛 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑎𝑘𝑒𝑛 𝑓𝑜𝑟 𝑤𝑒𝑎𝑘𝑛𝑒𝑠𝑠 𝑏𝑦 𝑝𝑒𝑜𝑝𝑙𝑒 𝑖𝑛𝑐𝑎𝑝𝑎𝑏𝑙𝑒 𝑜𝑓 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙𝑙𝑖𝑛𝑔 𝑡𝘩𝑒𝑖𝑟 𝑜𝑤𝑛 𝑣𝑖𝑜𝑙𝑒𝑛𝑐𝑒. 𝐴𝑛𝑑 𝑒𝑥𝑝𝑒𝑟𝑖𝑒𝑛𝑐𝑒 𝑟𝑎𝑟𝑒𝑙𝑦 𝑚𝑎𝑘𝑒𝑠 𝑚𝑒𝑛 𝑤𝑖𝑠𝑒𝑟… 𝑜𝑛𝑙𝑦 𝑙𝑒𝑠𝑠 𝑒𝑎𝑠𝑦 𝑡𝑜 𝑖𝑚𝑝𝑟𝑒𝑠𝑠.»
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  • 𝓐𝓻𝓮 𝔂𝓸𝓾 𝓪𝓯𝓻𝓪𝓲𝓭 𝓸𝓯 𝓽𝓱𝓮 𝔀𝓲𝓽𝓬𝓱?
    𝓐𝓻𝓮 𝔂𝓸𝓾 𝓪𝓯𝓻𝓪𝓲𝓭 𝓸𝓯 𝓽𝓱𝓮 𝔀𝓲𝓽𝓬𝓱?
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  • No solo controlo el clima, también domino las alturas. Besitos a los que se quedaron abajo.
    No solo controlo el clima, también domino las alturas. Besitos a los que se quedaron abajo. 😘👑
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  • ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝐒𝐚𝐯𝐞 𝐚 𝐡𝐨𝐫𝐬𝐞. 𝐑𝐢𝐝𝐞 𝐚 𝐜𝐨𝐰𝐠𝐢𝐫𝐥
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝐒𝐚𝐯𝐞 𝐚 𝐡𝐨𝐫𝐬𝐞. 𝐑𝐢𝐝𝐞 𝐚 𝐜𝐨𝐰𝐠𝐢𝐫𝐥
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  • 𝕀 𝕨𝕒𝕤 𝕝𝕚𝕤𝕥𝕖𝕟𝕚𝕟' 𝕥𝕠 𝕥𝕙𝕖 𝕠𝕔𝕖𝕒𝕟
    𝕀 𝕤𝕒𝕨 𝕒 𝕗𝕒𝕔𝕖 𝕚𝕟 𝕥𝕙𝕖 𝕤𝕒𝕟𝕕
    𝔹𝕦𝕥 𝕨𝕙𝕖𝕟 𝕀 𝕡𝕚𝕔𝕜𝕖𝕕 𝕚𝕥 𝕦𝕡
    𝕋𝕙𝕖𝕟 𝕚𝕥 𝕧𝕒𝕟𝕚𝕤𝕙𝕖𝕕 𝕒𝕨𝕒𝕪 𝕗𝕣𝕠𝕞 𝕞𝕪 𝕙𝕒𝕟𝕕𝕤, 𝕕𝕒-𝕕𝕒
    𝕀 𝕙𝕒𝕕 𝕒 𝕕𝕣𝕖𝕒𝕞 𝕀 𝕨𝕒𝕤 𝕤𝕖𝕧𝕖𝕟
    ℂ𝕝𝕚𝕞𝕓𝕚𝕟𝕘 𝕞𝕪 𝕨𝕒𝕪 𝕚𝕟 𝕒 𝕥𝕣𝕖𝕖
    𝕀 𝕤𝕒𝕨 𝕒 𝕡𝕚𝕖𝕔𝕖 𝕠𝕗 𝕙𝕖𝕒𝕧𝕖𝕟
    𝕎𝕒𝕚𝕥𝕚𝕟𝕘 𝕚𝕞𝕡𝕒𝕥𝕚𝕖𝕟𝕥 𝕗𝕠𝕣 𝕞𝕖, 𝕕𝕒-𝕕𝕒
    𝕀 𝕨𝕒𝕤 𝕝𝕚𝕤𝕥𝕖𝕟𝕚𝕟' 𝕥𝕠 𝕥𝕙𝕖 𝕠𝕔𝕖𝕒𝕟 𝕀 𝕤𝕒𝕨 𝕒 𝕗𝕒𝕔𝕖 𝕚𝕟 𝕥𝕙𝕖 𝕤𝕒𝕟𝕕 𝔹𝕦𝕥 𝕨𝕙𝕖𝕟 𝕀 𝕡𝕚𝕔𝕜𝕖𝕕 𝕚𝕥 𝕦𝕡 𝕋𝕙𝕖𝕟 𝕚𝕥 𝕧𝕒𝕟𝕚𝕤𝕙𝕖𝕕 𝕒𝕨𝕒𝕪 𝕗𝕣𝕠𝕞 𝕞𝕪 𝕙𝕒𝕟𝕕𝕤, 𝕕𝕒-𝕕𝕒 𝕀 𝕙𝕒𝕕 𝕒 𝕕𝕣𝕖𝕒𝕞 𝕀 𝕨𝕒𝕤 𝕤𝕖𝕧𝕖𝕟 ℂ𝕝𝕚𝕞𝕓𝕚𝕟𝕘 𝕞𝕪 𝕨𝕒𝕪 𝕚𝕟 𝕒 𝕥𝕣𝕖𝕖 𝕀 𝕤𝕒𝕨 𝕒 𝕡𝕚𝕖𝕔𝕖 𝕠𝕗 𝕙𝕖𝕒𝕧𝕖𝕟 𝕎𝕒𝕚𝕥𝕚𝕟𝕘 𝕚𝕞𝕡𝕒𝕥𝕚𝕖𝕟𝕥 𝕗𝕠𝕣 𝕞𝕖, 𝕕𝕒-𝕕𝕒
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  • "𝑾𝒂𝒓? 𝑾𝒂𝒓 𝒉𝒂𝒔 𝒃𝒆𝒆𝒏 𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒕 𝒐𝒇 𝒎𝒚 𝒍𝒊𝒇𝒆 𝒇𝒐𝒓 𝒂𝒔 𝒍𝒐𝒏𝒈 𝒂𝒔 𝑰 𝒄𝒂𝒏 𝒓𝒆𝒎𝒆𝒎𝒃𝒆𝒓."
    "𝑾𝒂𝒓? 𝑾𝒂𝒓 𝒉𝒂𝒔 𝒃𝒆𝒆𝒏 𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒕 𝒐𝒇 𝒎𝒚 𝒍𝒊𝒇𝒆 𝒇𝒐𝒓 𝒂𝒔 𝒍𝒐𝒏𝒈 𝒂𝒔 𝑰 𝒄𝒂𝒏 𝒓𝒆𝒎𝒆𝒎𝒃𝒆𝒓."
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  • 〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕


    El trabajo en la madrugada siempre era lo peor. Esas horas muertas donde la soledad se hacía más pesada y el silencio más ruidoso que estar en medio de una fiesta. Alaska lo odiaba demasiado. Lo único que podía romper ese silencio eran los zumbidos de los tubos fluorescentes dentro de la gasolinera y uno de los ventiladores de las heladeras funcionando mal. Pero incluso así había algo más en el ambiente que ella no podía discernir con claridad, pero a la vez sabía que era algo malo.

    Decidió salir, tomar un poco de aire tal vez ayudaría a calmar el creciente dolor en su cabeza, justo detrás de la frente. Sacó su paquete de cigarrillos y tomó uno para encenderlo, pero le costó más de lo usual. Tuvo que intentarlo cinco veces hasta que finalmente se encendió, aquello la estresó un poco, sintiendo escalofríos. No era por estar fuera, ese frío venía desde dentro.

    Dio una calada larga para llenar bien sus pulmones de humo y nicotina, y lo mantuvo allí un momento antes de expulsarlo con lentitud. Sus hombros se relajaron de a poco. Duró poco antes que el letrero de fuera empezara a parpadear. Tal vez un error, podía pasar, había ocurrido antes. El problema era que el dueño lo había mandado arreglar hacía dos días y, al mismo tiempo, el dolor de cabeza se intensificaba. Se quejó apenas antes de cerrar los ojos.

    —...ᵗᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ. —el susurro se escuchó demasiado cerca, justo al lado de su oreja. Abrió los ojos de golpe y casi se echó a correr. De no ser porque su cuerpo quedó medio congelado lo habría hecho, pero solo se alejó unos pasos mientras miró alrededor. Nada, nadie.

    —Solo tu imaginación, Alaska. —se dijo a sí misma antes de dar otra calada. Y ahí escuchó un motor, luego vio las luces de vehículo antes de poder vislumbrar bien que se trataba de una camioneta negra. La música se hizo presente enseguida también, demasiado alta como para que dentro pudiera escuchar algo desde afuera. Tenía algunos símbolos dibujados con aerosol rojo y blanco. Apartó la vista de inmediato apenas una de las puertas traseras se abrió, por alguna razón no le dio buena espina.

    Cuatro hombres salieron, riéndose con demasiada fuerza, uno de ellos la miró al instante, más de lo necesario.

    —Miren nada más... no solo dejan a cualquiera trabajar a estar horas, también tienen que ser... ¿qué? ¿Sobreviviente de homicidio o algo? —se burló de la cicatriz de la chica, sin apartar la vista de ella. vaya descaro. Pero la chica hizo caso omiso mientras apagó el cigarrillo contra la pared y volvió al interior de la estación. No quería más problemas de los que ya tenía.

    Las luces titilaron de repente, de forma muy rápida y tenue, pero ella lo notó enseguida. Lo quiso ignorar, pero después de pasar por la puerta tuvo que detenerse en seco por la puntada de dolor que sintió en la cabeza, llevando una mano a su sien al mismo tiempo que cerró los ojos.

    —Oye —llamó otro hombre mientras pasó por su lado, observándola con confusión—, ¿te pasa algo?

    —Estoy... bien... —abrir los ojos le provocó dolor también, se quejó con levedad. Por desgracia no termino ahí, pues un pitido empezó a sonar en su oreja derecha, luego la izquierda, era tan agudo que sintió que los tímpanos iban a reventar.

    —...¿Qué le pasa? —el pequeño grupo se la quedó viendo, atentos. Eso la puso más nerviosa.

    Antes de siquiera poder llevar la mano hacia su nariz sintió la sangre caer. No fue demasiada, solo lo suficiente para notarlo. Ahí supo que tenía que encontrar la forma de calmarse de inmediato. Se movió de nuevo, algo torpe, y cuando posó una mano en el mostrador las luces volvieron a titilar, las botellas en las heladeras tintineando y los vidrios de éstas vibrando.

    —Hey... —de nuevo llamaron su atención— ¿Qué carajo eres?

    —¡ᵀᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ! ¡ⱽᵃⁿ ᵃ ᵐᵃᵗᵃʳᵗᵉ! —el susurro de nuevo, pero ahora era como un grito lejano. Alaska respiró con pesadez, retrocediendo mientras notó que los hombres se acercaban a ella. Se estaba sobrecargando, sentía que algo empujaba desde dentro de su cráneo, como si fuera demasiado pequeño para contenerlo. No podía pensar bien aunque sentía que debía salir corriendo. No creía poder hacerlo a tiempo.




    // Puede responder cualquiera, por cierto. Pero si se dificulta, pido perdón. ;w;
    〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕 El trabajo en la madrugada siempre era lo peor. Esas horas muertas donde la soledad se hacía más pesada y el silencio más ruidoso que estar en medio de una fiesta. Alaska lo odiaba demasiado. Lo único que podía romper ese silencio eran los zumbidos de los tubos fluorescentes dentro de la gasolinera y uno de los ventiladores de las heladeras funcionando mal. Pero incluso así había algo más en el ambiente que ella no podía discernir con claridad, pero a la vez sabía que era algo malo. Decidió salir, tomar un poco de aire tal vez ayudaría a calmar el creciente dolor en su cabeza, justo detrás de la frente. Sacó su paquete de cigarrillos y tomó uno para encenderlo, pero le costó más de lo usual. Tuvo que intentarlo cinco veces hasta que finalmente se encendió, aquello la estresó un poco, sintiendo escalofríos. No era por estar fuera, ese frío venía desde dentro. Dio una calada larga para llenar bien sus pulmones de humo y nicotina, y lo mantuvo allí un momento antes de expulsarlo con lentitud. Sus hombros se relajaron de a poco. Duró poco antes que el letrero de fuera empezara a parpadear. Tal vez un error, podía pasar, había ocurrido antes. El problema era que el dueño lo había mandado arreglar hacía dos días y, al mismo tiempo, el dolor de cabeza se intensificaba. Se quejó apenas antes de cerrar los ojos. —...ᵗᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ. —el susurro se escuchó demasiado cerca, justo al lado de su oreja. Abrió los ojos de golpe y casi se echó a correr. De no ser porque su cuerpo quedó medio congelado lo habría hecho, pero solo se alejó unos pasos mientras miró alrededor. Nada, nadie. —Solo tu imaginación, Alaska. —se dijo a sí misma antes de dar otra calada. Y ahí escuchó un motor, luego vio las luces de vehículo antes de poder vislumbrar bien que se trataba de una camioneta negra. La música se hizo presente enseguida también, demasiado alta como para que dentro pudiera escuchar algo desde afuera. Tenía algunos símbolos dibujados con aerosol rojo y blanco. Apartó la vista de inmediato apenas una de las puertas traseras se abrió, por alguna razón no le dio buena espina. Cuatro hombres salieron, riéndose con demasiada fuerza, uno de ellos la miró al instante, más de lo necesario. —Miren nada más... no solo dejan a cualquiera trabajar a estar horas, también tienen que ser... ¿qué? ¿Sobreviviente de homicidio o algo? —se burló de la cicatriz de la chica, sin apartar la vista de ella. vaya descaro. Pero la chica hizo caso omiso mientras apagó el cigarrillo contra la pared y volvió al interior de la estación. No quería más problemas de los que ya tenía. Las luces titilaron de repente, de forma muy rápida y tenue, pero ella lo notó enseguida. Lo quiso ignorar, pero después de pasar por la puerta tuvo que detenerse en seco por la puntada de dolor que sintió en la cabeza, llevando una mano a su sien al mismo tiempo que cerró los ojos. —Oye —llamó otro hombre mientras pasó por su lado, observándola con confusión—, ¿te pasa algo? —Estoy... bien... —abrir los ojos le provocó dolor también, se quejó con levedad. Por desgracia no termino ahí, pues un pitido empezó a sonar en su oreja derecha, luego la izquierda, era tan agudo que sintió que los tímpanos iban a reventar. —...¿Qué le pasa? —el pequeño grupo se la quedó viendo, atentos. Eso la puso más nerviosa. Antes de siquiera poder llevar la mano hacia su nariz sintió la sangre caer. No fue demasiada, solo lo suficiente para notarlo. Ahí supo que tenía que encontrar la forma de calmarse de inmediato. Se movió de nuevo, algo torpe, y cuando posó una mano en el mostrador las luces volvieron a titilar, las botellas en las heladeras tintineando y los vidrios de éstas vibrando. —Hey... —de nuevo llamaron su atención— ¿Qué carajo eres? —¡ᵀᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ! ¡ⱽᵃⁿ ᵃ ᵐᵃᵗᵃʳᵗᵉ! —el susurro de nuevo, pero ahora era como un grito lejano. Alaska respiró con pesadez, retrocediendo mientras notó que los hombres se acercaban a ella. Se estaba sobrecargando, sentía que algo empujaba desde dentro de su cráneo, como si fuera demasiado pequeño para contenerlo. No podía pensar bien aunque sentía que debía salir corriendo. No creía poder hacerlo a tiempo. // Puede responder cualquiera, por cierto. Pero si se dificulta, pido perdón. ;w;
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  • ❝ ¿𝐂𝐫𝐞𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐚́𝐧𝐠𝐞𝐥𝐞𝐬? 𝐄𝐧𝐭𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐜𝐫𝐞𝐞 𝐞𝐧 𝐯𝐚𝐦𝐩𝐢𝐫𝐨𝐬. 𝐂𝐫𝐞𝐞 𝐞𝐧 𝐦𝛊́. 𝐇𝐚𝐲 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬 𝐩𝐞𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚. ❞
    ❝ ¿𝐂𝐫𝐞𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐚́𝐧𝐠𝐞𝐥𝐞𝐬? 𝐄𝐧𝐭𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐜𝐫𝐞𝐞 𝐞𝐧 𝐯𝐚𝐦𝐩𝐢𝐫𝐨𝐬. 𝐂𝐫𝐞𝐞 𝐞𝐧 𝐦𝛊́. 𝐇𝐚𝐲 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬 𝐩𝐞𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐞𝐫𝐫𝐚. ❞
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