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    ๐„๐ซ๐š ๐ฎ๐ง ๐š๐ซ๐จ๐ฆ๐š ๐ข๐ง๐ญ๐ž๐ง๐ฌ๐จ, ๐œ๐š๐ฌ๐ข ๐๐ฎ๐ฅ๐œ๐ž, ๐œ๐จ๐ฆ๐จ ๐ž๐ฅ ๐๐ž ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ฃ๐š๐ณ๐ฆ๐ข๐ง๐ž๐ฌ ๐ฒ ๐ฅ๐š๐ฌ ๐ซ๐จ๐ฌ๐š๐ฌ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฉ๐ž๐ซ๐๐›Šฬ๐š๐ง ๐ง๐ฎ๐ž๐ฌ๐ญ๐ซ๐จ ๐š๐ง๐ญ๐ข๐ ๐ฎ๐จ ๐ฉ๐š๐ญ๐ข๐จ.
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  • โ ๐€๐ฎฬ๐ง ๐ญ๐ž ๐š๐ฆ๐จ, ๐ž๐ฌ๐ž ๐ž๐ฌ ๐ž๐ฅ ๐ญ๐จ๐ซ๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐จ. ๐€ ๐‹๐ž๐ฌ๐ญ๐š๐ญ ๐ง๐ฎ๐ง๐œ๐š ๐ฅ๐ž ๐š๐ฆ๐žฬ. ¡๐๐ž๐ซ๐จ ๐š ๐ญ๐ขโต‘ ๐‹๐š ๐ฆ๐ž๐๐ข๐๐š ๐๐ž ๐ฆ๐ข ๐จ๐๐ข๐จ ๐ž๐ฌ ๐ž๐ฌ๐ž ๐š๐ฆ๐จ๐ซ. ¡๐’๐จ๐ง ๐ฅ๐จ ๐ฆ๐ข๐ฌ๐ฆ๐จโต‘ ¿๐’๐š๐›๐ž๐ฌ ๐š๐ก๐จ๐ซ๐š ๐œ๐ฎ๐šฬ๐ง๐ญ๐จ ๐ญ๐ž ๐จ๐๐ข๐จ? โž
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    Quiero hablar sobre un manga que me gusta mucho. Se llama Gamaran. Trata sobre artes marciales y UUUUFFF!!! Es épico ๐Ÿป๐Ÿป
    Enseña que el trabajo duro, el sacrificio y el esfuerzo constante vale la pena, porque, igual que de una semilla crece un árbol, lleva su tiempo pero todo eso tarde o temprano obtiene su recompensa.
    De ahí tomo el nombre de Kurogane para el perfil
    Se los recomiendo mucho.
    Quiero hablar sobre un manga que me gusta mucho. Se llama Gamaran. Trata sobre artes marciales y UUUUFFF!!! Es épico ๐Ÿคฉ๐Ÿ‘Œ๐Ÿป๐Ÿ‘๐Ÿป๐Ÿ˜ Enseña que el trabajo duro, el sacrificio y el esfuerzo constante vale la pena, porque, igual que de una semilla crece un árbol, lleva su tiempo pero todo eso tarde o temprano obtiene su recompensa. De ahí tomo el nombre de Kurogane para el perfil ๐Ÿ˜ Se los recomiendo mucho.
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  • โ›‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ๐‘จ๐‘ผ: ๐‘ซ๐‘จ๐‘น๐‘ฒ ๐‘ญ๐‘จ๐‘ต๐‘ป๐‘จ๐‘บ๐’€/๐‘บ๐‘ถ๐‘ผ๐‘ณ๐‘บ๐‘ฉ๐‘ถ๐‘น๐‘ต๐‘ฌ



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ โ๐‘‚๐‘› ๐‘ก๐˜ฉ๐‘’ ๐‘“๐‘œ๐‘œ๐‘ก๐‘ ๐‘ก๐‘’๐‘๐‘  ๐‘ก๐˜ฉ๐‘Ž๐‘ก ๐‘ค๐‘’๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘›๐‘’๐‘ฃ๐‘’๐‘Ÿ ๐‘“๐‘œ๐‘ข๐‘›๐‘‘โž

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎



    ‎โ› ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Los ancianos de Vargfjall contaban que los Vaeltaja no temían a la oscuridad. La conocían demasiado bien para desperdiciar el esfuerzo temiéndola.

    Cuando los caminos desaparecían bajo la nieve y las campanas de las aldeas dejaban de sonar una a una, aquellas figuras de hierro negro abandonaban sus fortalezas. No marchaban en grupos, tampoco llevaban estandartes, no pronunciaban juramentos antes de partir. Simplemente aparecían donde otros hombres se negaban a poner un pie. Una luz solitaria moviéndose entre la tormenta.

    Los niños se escondían al verlos pasar, los adultos bajaban la mirada; nadie celebraba su llegada, aunque todos dormían mejor cuando sabían que uno de ellos se encontraba cerca. Porque el mundo había aprendido una verdad incómoda de aceptar: los Vaeltaja siempre llegaban donde algo terrible estaba ocurriendo, y rara vez regresaban siendo los mismos.

    Entre todas las reliquias que portaban existía una especialmente extraña. Una lámpara alimentada por antiguos sellos cuya llama no producía calor ni humo. Su luz era pálida, un azul casi enfermizo, pero podía atravesar nieblas que apagaban cualquier antorcha. Los sacerdotes afirmaban que revelaba senderos ocultos. Los eruditos insistían en que se trataba de una forma olvidada de hechicería; pero los Vaeltaja nunca ofrecieron explicación alguna.

    ๐˜˜๐˜ถ๐˜ช๐˜ป๐˜ขฬ ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ถ๐˜ญ๐˜ต๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ.

    Existe un relato de un joven caballero que preguntó por qué seguían cargando aquellas lámparas si la mayoría de ellos podía orientarse incluso en completa oscuridad. Su maestro observó el sello ardiendo durante un largo rato, en silencio. La luz danzaba lánguida sobre el hierro ennegrecido de sus guanteletes, reflejándose en las cicatrices que cruzaban sus manos.

    —๐‘ƒ๐‘œ๐‘Ÿ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘›๐‘œ ๐‘ก๐‘œ๐‘‘๐‘Ž ๐‘œ๐‘ ๐‘๐‘ข๐‘Ÿ๐‘–๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘‘๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘Ž ๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘š๐‘Ž๐‘›๐‘’๐‘๐‘’๐‘Ÿ ๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘‘๐‘–๐‘‘๐‘Ž —respondió el hombre.

    El joven creyó que se trataba de una metáfora. Los jóvenes suelen creer eso, y confunden sabiduría con poesía.

    Años después fue enviado más allá de los últimos caminos conocidos, a una región donde los bosques crecían sobre ciudades olvidadas y ruinas que se hundían lentamente bajo raíces negras. Allí encontró aldeas vacías, mesas preparadas para personas que jamás regresarían y cunas meciéndose en habitaciones donde no quedaba nadie a quien dormir.

    Cada noche escuchaba pasos detrás de él. Jamás delante, siempre atrás y a la misma distancia. Esperando.

    Intentó ignorarlos durante días. Luego durante semanas, y cuando finalmente reunió el valor para girarse, no encontró nada. Sólo árboles inmóviles y niebla. Sin embargo, al amanecer descubría huellas rodeando su campamento. Demasiado grandes para un hombre y demasiado humanas para una bestia.

    Y aún así continuó avanzando. Porque esa era la tragedia de los Vaeltaja; no eran héroes. Los héroes tienen la posibilidad de regresar. Ellos tenían la obligación de seguir caminando.

    Décadas más tarde volvió a Vargfjall. El cabello se había vuelto gris bajo el casco y la lámpara seguía ardiendo exactamente igual que el primer día. Los pocos hermanos que aún permanecían con vida preguntaron qué había encontrado en aquellas tierras. El hombre permaneció lago rato observando la llama, inmóvil.

    Luego respondió:

    —๐ฟ๐‘Ž ๐‘œ๐‘ ๐‘๐‘ข๐‘Ÿ๐‘–๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘›๐‘œ ๐‘ ๐‘–๐‘’๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘–๐‘›๐‘ก๐‘’๐‘›๐‘ก๐‘Ž ๐‘‘๐‘’๐‘ฃ๐‘œ๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘›๐‘œ๐‘ .

    Nadie habló. La lámpara continuó brillando entre sus manos.

    —๐ด ๐‘ฃ๐‘’๐‘๐‘’๐‘  ๐‘ ๐‘œ๐‘™๐‘œ ๐‘ž๐‘ข๐‘–๐‘’๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘Ž๐‘™๐‘”๐‘ข๐‘–๐‘’๐‘› ๐‘™๐‘Ž ๐‘Ž๐‘๐‘œ๐‘š๐‘๐‘Ž๐‘›ฬƒ๐‘’.

    Jamás explicó qué significaban aquellas palabras. Jamás volvió a abandonar la fortaleza. Y cuando murió, encontraron la lámpara todavía encendida junto a su cuerpo, aunque el sello que la alimentaba se había consumido hacía años. Desde entonces, cuando los viajeros ven una luz solitaria moviéndose entre los bosques durante la noche, procuran no seguirla.

    No por miedo al Vaeltaja, sino porque existe una vieja creencia en Vargfjall:

    ๐‘†๐‘– ๐‘ข๐‘›๐‘Ž ๐‘™๐‘ข๐‘ง ๐‘ ๐‘’ ๐‘‘๐‘’๐‘ก๐‘–๐‘’๐‘›๐‘’ ๐‘ฆ ๐‘Ž๐‘™๐‘”๐‘ข๐‘–๐‘’๐‘› ๐‘Ÿ๐‘’๐‘ ๐‘๐‘œ๐‘›๐‘‘๐‘’ ๐‘Ž ๐‘™๐‘œ๐‘  ๐‘๐‘Ž๐‘ ๐‘œ๐‘  ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘™๐‘Ž ๐‘ ๐‘–๐‘”๐‘ข๐‘’๐‘›, ๐‘™๐‘Ž ๐‘œ๐‘ ๐‘๐‘ข๐‘Ÿ๐‘–๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘“๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘™๐‘š๐‘’๐‘›๐‘ก๐‘’ ๐‘Ÿ๐‘’๐‘๐‘œ๐‘Ÿ๐‘‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘Žฬ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘™๐‘™๐‘’๐‘ฃ๐‘Ž ๐‘ ๐‘–๐‘”๐‘™๐‘œ๐‘  ๐‘๐‘Ž๐‘š๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘›๐‘‘๐‘œ ๐‘ ๐‘œ๐‘™๐‘Ž. ๐‘Œ ๐‘Ž๐‘™๐‘”๐‘ข๐‘›๐‘Ž๐‘  ๐‘๐‘œ๐‘ ๐‘Ž๐‘ , ๐‘๐‘ข๐‘Ž๐‘›๐‘‘๐‘œ ๐‘‘๐‘’๐‘—๐‘Ž๐‘› ๐‘‘๐‘’ ๐‘’๐‘ ๐‘ก๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘ ๐‘œ๐‘™๐‘Ž๐‘ , ๐‘ฆ๐‘Ž ๐‘›๐‘œ ๐‘‘๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘Ž๐‘› ๐‘ฃ๐‘œ๐‘™๐‘ฃ๐‘’๐‘Ÿ ๐‘Ž ๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘ ๐‘’.


    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ แ›‹แšขแ›˜แ›แ›ฆ แ›‹แ›…แšดแ›แ›… แ›…แ› แšผแ›…แšพ แš แ›…แšพ แ›‹แšดแšขแšดแ›… แ›‹แ›แšพ
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ แ›…แšฆแ›แ›ฆ แ›…แ› แ›‹แšดแšขแšดแ›แšพ แš แ›…แšพ แšผแ›…แšพ แš แ›แšฑแ›‹แ›
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎โ๐˜š๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ด๐˜ข๐˜บ ๐˜ฉ๐˜ฆ ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ฅ ๐˜ฉ๐˜ช๐˜ด ๐˜ด๐˜ฉ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ธ. ๐˜–๐˜ต๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ด ๐˜ด๐˜ข๐˜บ ๐˜ต๐˜ฉ๐˜ฆ ๐˜ด๐˜ฉ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ธ ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ฅ ๐˜ฉ๐˜ช๐˜ฎ ๐˜ง๐˜ช๐˜ณ๐˜ด๐˜ตโž



    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ แšฆแ›ฆ


    ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎โ›‎ ‎ https://youtu.be/bLVJ5SdGCes โœ
    โ›‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ๐‘จ๐‘ผ: ๐‘ซ๐‘จ๐‘น๐‘ฒ ๐‘ญ๐‘จ๐‘ต๐‘ป๐‘จ๐‘บ๐’€/๐‘บ๐‘ถ๐‘ผ๐‘ณ๐‘บ๐‘ฉ๐‘ถ๐‘น๐‘ต๐‘ฌ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ โ๐‘‚๐‘› ๐‘ก๐˜ฉ๐‘’ ๐‘“๐‘œ๐‘œ๐‘ก๐‘ ๐‘ก๐‘’๐‘๐‘  ๐‘ก๐˜ฉ๐‘Ž๐‘ก ๐‘ค๐‘’๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘›๐‘’๐‘ฃ๐‘’๐‘Ÿ ๐‘“๐‘œ๐‘ข๐‘›๐‘‘โž ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎โ› ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Los ancianos de Vargfjall contaban que los Vaeltaja no temían a la oscuridad. La conocían demasiado bien para desperdiciar el esfuerzo temiéndola. Cuando los caminos desaparecían bajo la nieve y las campanas de las aldeas dejaban de sonar una a una, aquellas figuras de hierro negro abandonaban sus fortalezas. No marchaban en grupos, tampoco llevaban estandartes, no pronunciaban juramentos antes de partir. Simplemente aparecían donde otros hombres se negaban a poner un pie. Una luz solitaria moviéndose entre la tormenta. Los niños se escondían al verlos pasar, los adultos bajaban la mirada; nadie celebraba su llegada, aunque todos dormían mejor cuando sabían que uno de ellos se encontraba cerca. Porque el mundo había aprendido una verdad incómoda de aceptar: los Vaeltaja siempre llegaban donde algo terrible estaba ocurriendo, y rara vez regresaban siendo los mismos. Entre todas las reliquias que portaban existía una especialmente extraña. Una lámpara alimentada por antiguos sellos cuya llama no producía calor ni humo. Su luz era pálida, un azul casi enfermizo, pero podía atravesar nieblas que apagaban cualquier antorcha. Los sacerdotes afirmaban que revelaba senderos ocultos. Los eruditos insistían en que se trataba de una forma olvidada de hechicería; pero los Vaeltaja nunca ofrecieron explicación alguna. ๐˜˜๐˜ถ๐˜ช๐˜ป๐˜ขฬ ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ถ๐˜ญ๐˜ต๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ต๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ. Existe un relato de un joven caballero que preguntó por qué seguían cargando aquellas lámparas si la mayoría de ellos podía orientarse incluso en completa oscuridad. Su maestro observó el sello ardiendo durante un largo rato, en silencio. La luz danzaba lánguida sobre el hierro ennegrecido de sus guanteletes, reflejándose en las cicatrices que cruzaban sus manos. —๐‘ƒ๐‘œ๐‘Ÿ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘›๐‘œ ๐‘ก๐‘œ๐‘‘๐‘Ž ๐‘œ๐‘ ๐‘๐‘ข๐‘Ÿ๐‘–๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘‘๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘Ž ๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘š๐‘Ž๐‘›๐‘’๐‘๐‘’๐‘Ÿ ๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘‘๐‘–๐‘‘๐‘Ž —respondió el hombre. El joven creyó que se trataba de una metáfora. Los jóvenes suelen creer eso, y confunden sabiduría con poesía. Años después fue enviado más allá de los últimos caminos conocidos, a una región donde los bosques crecían sobre ciudades olvidadas y ruinas que se hundían lentamente bajo raíces negras. Allí encontró aldeas vacías, mesas preparadas para personas que jamás regresarían y cunas meciéndose en habitaciones donde no quedaba nadie a quien dormir. Cada noche escuchaba pasos detrás de él. Jamás delante, siempre atrás y a la misma distancia. Esperando. Intentó ignorarlos durante días. Luego durante semanas, y cuando finalmente reunió el valor para girarse, no encontró nada. Sólo árboles inmóviles y niebla. Sin embargo, al amanecer descubría huellas rodeando su campamento. Demasiado grandes para un hombre y demasiado humanas para una bestia. Y aún así continuó avanzando. Porque esa era la tragedia de los Vaeltaja; no eran héroes. Los héroes tienen la posibilidad de regresar. Ellos tenían la obligación de seguir caminando. Décadas más tarde volvió a Vargfjall. El cabello se había vuelto gris bajo el casco y la lámpara seguía ardiendo exactamente igual que el primer día. Los pocos hermanos que aún permanecían con vida preguntaron qué había encontrado en aquellas tierras. El hombre permaneció lago rato observando la llama, inmóvil. Luego respondió: —๐ฟ๐‘Ž ๐‘œ๐‘ ๐‘๐‘ข๐‘Ÿ๐‘–๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘›๐‘œ ๐‘ ๐‘–๐‘’๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘–๐‘›๐‘ก๐‘’๐‘›๐‘ก๐‘Ž ๐‘‘๐‘’๐‘ฃ๐‘œ๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘›๐‘œ๐‘ . Nadie habló. La lámpara continuó brillando entre sus manos. —๐ด ๐‘ฃ๐‘’๐‘๐‘’๐‘  ๐‘ ๐‘œ๐‘™๐‘œ ๐‘ž๐‘ข๐‘–๐‘’๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘Ž๐‘™๐‘”๐‘ข๐‘–๐‘’๐‘› ๐‘™๐‘Ž ๐‘Ž๐‘๐‘œ๐‘š๐‘๐‘Ž๐‘›ฬƒ๐‘’. Jamás explicó qué significaban aquellas palabras. Jamás volvió a abandonar la fortaleza. Y cuando murió, encontraron la lámpara todavía encendida junto a su cuerpo, aunque el sello que la alimentaba se había consumido hacía años. Desde entonces, cuando los viajeros ven una luz solitaria moviéndose entre los bosques durante la noche, procuran no seguirla. No por miedo al Vaeltaja, sino porque existe una vieja creencia en Vargfjall: ๐‘†๐‘– ๐‘ข๐‘›๐‘Ž ๐‘™๐‘ข๐‘ง ๐‘ ๐‘’ ๐‘‘๐‘’๐‘ก๐‘–๐‘’๐‘›๐‘’ ๐‘ฆ ๐‘Ž๐‘™๐‘”๐‘ข๐‘–๐‘’๐‘› ๐‘Ÿ๐‘’๐‘ ๐‘๐‘œ๐‘›๐‘‘๐‘’ ๐‘Ž ๐‘™๐‘œ๐‘  ๐‘๐‘Ž๐‘ ๐‘œ๐‘  ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘™๐‘Ž ๐‘ ๐‘–๐‘”๐‘ข๐‘’๐‘›, ๐‘™๐‘Ž ๐‘œ๐‘ ๐‘๐‘ข๐‘Ÿ๐‘–๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘“๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘™๐‘š๐‘’๐‘›๐‘ก๐‘’ ๐‘Ÿ๐‘’๐‘๐‘œ๐‘Ÿ๐‘‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘Žฬ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘™๐‘™๐‘’๐‘ฃ๐‘Ž ๐‘ ๐‘–๐‘”๐‘™๐‘œ๐‘  ๐‘๐‘Ž๐‘š๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘›๐‘‘๐‘œ ๐‘ ๐‘œ๐‘™๐‘Ž. ๐‘Œ ๐‘Ž๐‘™๐‘”๐‘ข๐‘›๐‘Ž๐‘  ๐‘๐‘œ๐‘ ๐‘Ž๐‘ , ๐‘๐‘ข๐‘Ž๐‘›๐‘‘๐‘œ ๐‘‘๐‘’๐‘—๐‘Ž๐‘› ๐‘‘๐‘’ ๐‘’๐‘ ๐‘ก๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘ ๐‘œ๐‘™๐‘Ž๐‘ , ๐‘ฆ๐‘Ž ๐‘›๐‘œ ๐‘‘๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘Ž๐‘› ๐‘ฃ๐‘œ๐‘™๐‘ฃ๐‘’๐‘Ÿ ๐‘Ž ๐‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘‘๐‘’๐‘Ÿ๐‘ ๐‘’. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ แ›‹แšขแ›˜แ›แ›ฆ แ›‹แ›…แšดแ›แ›… แ›…แ› แšผแ›…แšพ แš แ›…แšพ แ›‹แšดแšขแšดแ›… แ›‹แ›แšพ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ แ›…แšฆแ›แ›ฆ แ›…แ› แ›‹แšดแšขแšดแ›แšพ แš แ›…แšพ แšผแ›…แšพ แš แ›แšฑแ›‹แ› ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎‎โ๐˜š๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ด๐˜ข๐˜บ ๐˜ฉ๐˜ฆ ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ฅ ๐˜ฉ๐˜ช๐˜ด ๐˜ด๐˜ฉ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ธ. ๐˜–๐˜ต๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ด ๐˜ด๐˜ข๐˜บ ๐˜ต๐˜ฉ๐˜ฆ ๐˜ด๐˜ฉ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ธ ๐˜ง๐˜ฐ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ฅ ๐˜ฉ๐˜ช๐˜ฎ ๐˜ง๐˜ช๐˜ณ๐˜ด๐˜ตโž ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ แšฆแ›ฆ ‎‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎โ›‎ ‎ https://youtu.be/bLVJ5SdGCes โœ
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    ใ…คใ…คใ…คใ…คใ…ค——ใ…คใ…ค๐—•๐—ฎ๐—ฐ๐—ธ ๐˜๐—ผ ๐˜„๐—ผ๐—ฟ๐—ธ.ใ…คใ…ค——
    ใ…คใ…คใ…คใ…คใ…ค——ใ…คใ…ค๐—•๐—ฎ๐—ฐ๐—ธ ๐˜๐—ผ ๐˜„๐—ผ๐—ฟ๐—ธ.ใ…คใ…ค——
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  • ใ€ŠNO SOY UN PERRO ใ€‹
    ใ€Š POR FAVOR ใ€‹
    ใ€Š ALGUIEN ใ€‹
    ใ€ŠAntes de que sea muy tarde... ใ€‹
    ใ€ŠDejen de provocarme.. ใ€‹
    ใ€Š No soy un perro. ใ€‹
    ใ€Š ๐๐€๐ƒ ๐ƒ๐Ž๐†... ใ€‹
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    ใ€Š MOTHERFUCKER ใ€‹

    ๐Ÿ…บ๐Ÿ…ธ๐Ÿ…ป๐Ÿ…ป'๐Ÿ…ด๐Ÿ…ผ ๐Ÿ…ฐ๐Ÿ…ป๐Ÿ…ป
    ๊“ถ๊“ถโฑฏ WฦŽ'๊“ถ๊“ถI๊“˜
    KILL'EM ALL
    ใ€ŠNO SOY UN PERRO ใ€‹ ใ€Š POR FAVOR ใ€‹ ใ€Š ALGUIEN ใ€‹ ใ€ŠAntes de que sea muy tarde... ใ€‹ ใ€ŠDejen de provocarme.. ใ€‹ ใ€Š No soy un perro. ใ€‹ ใ€Š ๐๐€๐ƒ ๐ƒ๐Ž๐†... ใ€‹ ใ€Š ๐Œ๐€๐ƒ ๐ƒ๐Ž๐† ใ€‹ ใ€Š ๐™ˆ๐˜ผ๐˜ฟ ๐˜ฟ๐™Š๐™‚ ใ€‹ ใ€Š MOTHERFUCKER ใ€‹ ๐Ÿ…บ๐Ÿ…ธ๐Ÿ…ป๐Ÿ…ป'๐Ÿ…ด๐Ÿ…ผ ๐Ÿ…ฐ๐Ÿ…ป๐Ÿ…ป ๊“ถ๊“ถโฑฏ WฦŽ'๊“ถ๊“ถI๊“˜ KILL'EM ALL
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  • ๐‘ช๐’“๐’ฬ๐’๐’Š๐’„๐’‚ ๐’…๐’† ๐‘บ๐’Š๐’†๐’ˆ๐’Ž๐’†๐’š๐’†๐’“, ๐‘ฌ๐’ ๐‘ฌ๐’“๐’“๐’๐’“ ๐’…๐’† ๐‘ฌ๐’๐’…๐’†๐’๐’Ž๐’๐’๐’“.

    En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba.

    Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían.

    No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir.

    Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados.

    Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante.

    " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! "

    Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse.

    El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza.

    — Mírame. —
    Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono.
    — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. —

    El atacante intentó liberarse, gritando de rabia.

    " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! "

    Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión.

    — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. —

    El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven.

    — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas —
    Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto.
    — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. —

    El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
    ๐‘ช๐’“๐’ฬ๐’๐’Š๐’„๐’‚ ๐’…๐’† ๐‘บ๐’Š๐’†๐’ˆ๐’Ž๐’†๐’š๐’†๐’“, ๐‘ฌ๐’ ๐‘ฌ๐’“๐’“๐’๐’“ ๐’…๐’† ๐‘ฌ๐’๐’…๐’†๐’๐’Ž๐’๐’๐’“. En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba. Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían. No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir. Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados. Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante. " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! " Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse. El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza. — Mírame. — Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono. — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. — El atacante intentó liberarse, gritando de rabia. " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! " Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión. — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. — El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven. — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas — Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto. — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. — El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
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    ๐˜•๐˜ฐ... ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ญ ๐˜ฉ๐˜ถ๐˜ฎ๐˜ฐ๐˜ณ. ๐˜š๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ต๐˜ถ๐˜ท๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ข๐˜ด ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด.
    ใ…คใ…ค ๐˜•๐˜ฐ... ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ญ ๐˜ฉ๐˜ถ๐˜ฎ๐˜ฐ๐˜ณ. ๐˜š๐˜ฐ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ต๐˜ถ๐˜ท๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ข๐˜ด ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด.
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  • โ €โ‚Šโ €โ €หšโ € ๐ป๐‘–, ๐‘ ๐‘ค๐‘’๐‘’๐‘กโ„Ž๐‘’๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘ก๐‘ ~ ๐‘‡โ„Ž๐‘Ž๐‘›๐‘˜ ๐‘ฆ๐‘œ๐‘ข ๐‘“๐‘œ๐‘Ÿ ๐‘ ๐‘ก๐‘œ๐‘๐‘๐‘–๐‘›๐‘” ๐‘๐‘ฆ. ๐‘†๐‘’๐‘’๐‘–๐‘›๐‘” ๐‘“๐‘Ž๐‘š๐‘–๐‘™๐‘–๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘“๐‘Ž๐‘๐‘’๐‘  ๐‘Ž๐‘™๐‘ค๐‘Ž๐‘ฆ๐‘  ๐‘š๐‘Ž๐‘˜๐‘’๐‘  ๐‘š๐‘’ ๐‘ ๐‘š๐‘–๐‘™๐‘’. ๐ถ๐‘œ๐‘š๐‘’ ๐‘๐‘™๐‘œ๐‘ ๐‘’๐‘Ÿ ๐‘Ž๐‘›๐‘‘ ๐‘ก๐‘’๐‘™๐‘™ ๐‘š๐‘’..
    ๐‘‘๐‘–๐‘‘ ๐ผ ๐‘๐‘–๐‘๐‘˜ ๐‘š๐‘ฆ ๐‘๐‘’๐‘ ๐‘ก ๐‘Ž๐‘›๐‘”๐‘™๐‘’ ๐‘“๐‘œ๐‘Ÿ ๐‘ฆ๐‘œ๐‘ข ๐‘ก๐‘œ๐‘‘๐‘Ž๐‘ฆ? โ™ก ื‚ ๐“ˆ’
    โ €โ‚Šโ €โ €หšโ € ๐ป๐‘–, ๐‘ ๐‘ค๐‘’๐‘’๐‘กโ„Ž๐‘’๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘ก๐‘ ~ ๐‘‡โ„Ž๐‘Ž๐‘›๐‘˜ ๐‘ฆ๐‘œ๐‘ข ๐‘“๐‘œ๐‘Ÿ ๐‘ ๐‘ก๐‘œ๐‘๐‘๐‘–๐‘›๐‘” ๐‘๐‘ฆ. ๐‘†๐‘’๐‘’๐‘–๐‘›๐‘” ๐‘“๐‘Ž๐‘š๐‘–๐‘™๐‘–๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘“๐‘Ž๐‘๐‘’๐‘  ๐‘Ž๐‘™๐‘ค๐‘Ž๐‘ฆ๐‘  ๐‘š๐‘Ž๐‘˜๐‘’๐‘  ๐‘š๐‘’ ๐‘ ๐‘š๐‘–๐‘™๐‘’. ๐ถ๐‘œ๐‘š๐‘’ ๐‘๐‘™๐‘œ๐‘ ๐‘’๐‘Ÿ ๐‘Ž๐‘›๐‘‘ ๐‘ก๐‘’๐‘™๐‘™ ๐‘š๐‘’.. ๐‘‘๐‘–๐‘‘ ๐ผ ๐‘๐‘–๐‘๐‘˜ ๐‘š๐‘ฆ ๐‘๐‘’๐‘ ๐‘ก ๐‘Ž๐‘›๐‘”๐‘™๐‘’ ๐‘“๐‘œ๐‘Ÿ ๐‘ฆ๐‘œ๐‘ข ๐‘ก๐‘œ๐‘‘๐‘Ž๐‘ฆ? โ™ก ื‚ ๐“ˆ’
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