• – ๐“๐ซ๐š๐ข๐ ๐จ ๐ฎ๐ง ๐ฉ๐ž๐๐ข๐๐จ ๐ฉ๐š๐ซ๐š ๐ฅ๐š ๐ฆ๐ž๐ฌ๐š... ¿8?

    La araña estaba pagando una deuda
    – ๐“๐ซ๐š๐ข๐ ๐จ ๐ฎ๐ง ๐ฉ๐ž๐๐ข๐๐จ ๐ฉ๐š๐ซ๐š ๐ฅ๐š ๐ฆ๐ž๐ฌ๐š... ¿8? La araña estaba pagando una deuda
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • — ๐ด ๐‘ฃ๐‘’๐‘๐‘’๐‘  ๐‘’๐‘™ ๐‘œ๐‘๐‘–๐‘œ ๐‘š๐‘Ž๐‘ก๐‘Ž ๐‘’๐‘™ ๐‘Ž๐‘๐‘ข๐‘Ÿ๐‘Ÿ๐‘–๐‘š๐‘–๐‘’๐‘›๐‘ก๐‘œ... ๐‘’ ๐‘–๐‘”๐‘›๐‘œ๐‘Ÿ๐‘Ž ๐‘’๐‘™ โ„Ž๐‘Ž๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’.~
    — ๐ด ๐‘ฃ๐‘’๐‘๐‘’๐‘  ๐‘’๐‘™ ๐‘œ๐‘๐‘–๐‘œ ๐‘š๐‘Ž๐‘ก๐‘Ž ๐‘’๐‘™ ๐‘Ž๐‘๐‘ข๐‘Ÿ๐‘Ÿ๐‘–๐‘š๐‘–๐‘’๐‘›๐‘ก๐‘œ... ๐‘’ ๐‘–๐‘”๐‘›๐‘œ๐‘Ÿ๐‘Ž ๐‘’๐‘™ โ„Ž๐‘Ž๐‘š๐‘๐‘Ÿ๐‘’.~
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • ๐‘†๐‘– ๐‘š๐‘’ ๐‘š๐‘–๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘  ๐‘ก๐‘Ž๐‘›๐‘ก๐‘œ ๐‘๐‘œ๐‘š๐‘œ ๐‘ก๐‘’ ๐‘š๐‘–๐‘Ÿ๐‘œ... ๐‘‰๐‘œ๐‘ฆ ๐‘Ž ๐‘๐‘’๐‘›๐‘ ๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘’๐‘ ๐‘กá ๐‘๐‘–๐‘’๐‘› ๐‘š๐‘–๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘ก๐‘’... ๐ธ ๐‘–๐‘š๐‘Ž๐‘”๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘Ÿ...
    ๐‘†๐‘– ๐‘š๐‘’ ๐‘š๐‘–๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘  ๐‘ก๐‘Ž๐‘›๐‘ก๐‘œ ๐‘๐‘œ๐‘š๐‘œ ๐‘ก๐‘’ ๐‘š๐‘–๐‘Ÿ๐‘œ... ๐‘‰๐‘œ๐‘ฆ ๐‘Ž ๐‘๐‘’๐‘›๐‘ ๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘’๐‘ ๐‘กá ๐‘๐‘–๐‘’๐‘› ๐‘š๐‘–๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘ก๐‘’... ๐ธ ๐‘–๐‘š๐‘Ž๐‘”๐‘–๐‘›๐‘Ž๐‘Ÿ...
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • โ๐‘€๐‘œ๐‘ ๐‘ก ๐‘๐‘’๐‘œ๐‘๐‘™๐‘’ ๐‘ ๐‘ข๐‘Ÿ๐‘ฃ๐‘–๐‘ฃ๐‘’ ๐‘š๐‘ฆ ๐‘š๐‘Ž๐‘”๐‘–๐‘. ๐‘‡๐˜ฉ๐‘’ ๐‘™๐‘ข๐‘๐‘˜๐‘ฆ ๐‘œ๐‘›๐‘’๐‘  ๐‘ ๐‘ข๐‘Ÿ๐‘ฃ๐‘–๐‘ฃ๐‘’ ๐’Ž๐’š ๐’‚๐’•๐’•๐’†๐’๐’•๐’Š๐’๐’. ๐‘‡๐˜ฉ๐‘’ ๐‘ ๐‘ค๐‘œ๐‘Ÿ๐‘‘ ๐‘–๐‘ ๐‘›’๐‘ก ๐‘ก๐˜ฉ๐‘’ ๐‘‘๐‘Ž๐‘›๐‘”๐‘’๐‘Ÿ๐‘œ๐‘ข๐‘  ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘ก ๐‘œ๐‘“ ๐‘š๐‘’.โž


    https://youtu.be/1xlijyn3j8E
    โ๐‘€๐‘œ๐‘ ๐‘ก ๐‘๐‘’๐‘œ๐‘๐‘™๐‘’ ๐‘ ๐‘ข๐‘Ÿ๐‘ฃ๐‘–๐‘ฃ๐‘’ ๐‘š๐‘ฆ ๐‘š๐‘Ž๐‘”๐‘–๐‘. ๐‘‡๐˜ฉ๐‘’ ๐‘™๐‘ข๐‘๐‘˜๐‘ฆ ๐‘œ๐‘›๐‘’๐‘  ๐‘ ๐‘ข๐‘Ÿ๐‘ฃ๐‘–๐‘ฃ๐‘’ ๐’Ž๐’š ๐’‚๐’•๐’•๐’†๐’๐’•๐’Š๐’๐’. ๐‘‡๐˜ฉ๐‘’ ๐‘ ๐‘ค๐‘œ๐‘Ÿ๐‘‘ ๐‘–๐‘ ๐‘›’๐‘ก ๐‘ก๐˜ฉ๐‘’ ๐‘‘๐‘Ž๐‘›๐‘”๐‘’๐‘Ÿ๐‘œ๐‘ข๐‘  ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘ก ๐‘œ๐‘“ ๐‘š๐‘’.โž https://youtu.be/1xlijyn3j8E
    Me gusta
    Me encocora
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ๐‘ป๐’‰๐’† ๐‘ฏ๐’๐’Ž๐’–๐’๐’„๐’–๐’๐’–๐’” (๐Ÿ’)

    Cuando no está trabajando ni siguiendo algún rastro, Connor suele desaparecer durante horas, y nadie sabe exactamente dónde va. A veces termina sentado sobre la azotea de algún edificio observando una ciudad que jamás repara en su presencia. Otras permanece inmóvil frente a una ventana mientras las luces de los departamentos se encienden y apagan una a una conforme avanza la noche. No busca nada en particular, tampoco parece estar vigilando a alguien.

    Simplemente observa, y resulta extraño porque no obtiene nada de ello. Su cuerpo no necesita descansar y su mente es capaz de mantenerse activa durante días enteros sin mostrar señales de agotamiento. Podría dedicar cada segundo de su existencia a investigar, alimentarse o perfeccionar sus capacidades, pero en ocasiones acaba simplemente ocupando su tiempo en cosas que no parecen tener utilidad alguna.

    Compra café que rara vez termina. Enciende televisores a los que deja de prestar atención minutos después. Se queda escuchando conversaciones ajenas hasta que terminan, incluso cuando no tienen relación con ningún caso. Algunas veces entra a librerías, estaciones o pequeños comercios sin intención de adquirir nada. Otras simplemente camina.

    También conserva objetos, como un encendedor, una fotografía, un reloj detenido, o un boleto de tren. Ninguno posee valor aparente, ni tampoco habla de ellos, mucho menos los utiliza. Y, sin embargo, tampoco los tira.

    Connor no recuerda cuándo comenzó a adquirir esas costumbres. No sabe si las aprendió observando a otros, si pertenecieron a alguien más o si siempre estuvieron ahí. Simplemente ocurren, como si en algún punto de su existencia hubiese empezado a repetir comportamientos cuyo origen ya no puede rastrear.

    Lo único seguro es que, incluso cuando no está cazando, Connor sigue buscando algo, aunque todavía no sepa qué es.
    ๐‘ป๐’‰๐’† ๐‘ฏ๐’๐’Ž๐’–๐’๐’„๐’–๐’๐’–๐’” (๐Ÿ’) Cuando no está trabajando ni siguiendo algún rastro, Connor suele desaparecer durante horas, y nadie sabe exactamente dónde va. A veces termina sentado sobre la azotea de algún edificio observando una ciudad que jamás repara en su presencia. Otras permanece inmóvil frente a una ventana mientras las luces de los departamentos se encienden y apagan una a una conforme avanza la noche. No busca nada en particular, tampoco parece estar vigilando a alguien. Simplemente observa, y resulta extraño porque no obtiene nada de ello. Su cuerpo no necesita descansar y su mente es capaz de mantenerse activa durante días enteros sin mostrar señales de agotamiento. Podría dedicar cada segundo de su existencia a investigar, alimentarse o perfeccionar sus capacidades, pero en ocasiones acaba simplemente ocupando su tiempo en cosas que no parecen tener utilidad alguna. Compra café que rara vez termina. Enciende televisores a los que deja de prestar atención minutos después. Se queda escuchando conversaciones ajenas hasta que terminan, incluso cuando no tienen relación con ningún caso. Algunas veces entra a librerías, estaciones o pequeños comercios sin intención de adquirir nada. Otras simplemente camina. También conserva objetos, como un encendedor, una fotografía, un reloj detenido, o un boleto de tren. Ninguno posee valor aparente, ni tampoco habla de ellos, mucho menos los utiliza. Y, sin embargo, tampoco los tira. Connor no recuerda cuándo comenzó a adquirir esas costumbres. No sabe si las aprendió observando a otros, si pertenecieron a alguien más o si siempre estuvieron ahí. Simplemente ocurren, como si en algún punto de su existencia hubiese empezado a repetir comportamientos cuyo origen ya no puede rastrear. Lo único seguro es que, incluso cuando no está cazando, Connor sigue buscando algo, aunque todavía no sepa qué es.
    Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • โ ๐‹๐ž ๐œ๐จ๐ง๐Ÿ๐ž๐ฌ๐žฬ ๐๐ž ๐ง๐ฎ๐ž๐ฏ๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฅ๐จ ๐๐ž๐ฌ๐ž๐š๐›๐š, ๐ช๐ฎ๐ž ๐ช๐ฎ๐ž๐ซ๐›Šฬ๐š ๐ช๐ฎ๐ž ๐œ๐จ๐ฆ๐ฉ๐š๐ซ๐ญ๐ข๐ž๐ซ๐š ๐ฆ๐ข ๐ฌ๐จ๐ฅ๐ž๐๐š๐. ๐๐ฎ๐ž๐ซ๐›Šฬ๐š ๐ช๐ฎ๐ž ๐œ๐จ๐ฆ๐ฉ๐š๐ซ๐ญ๐ข๐ž๐ซ๐š ๐ญ๐จ๐๐จ ๐ฅ๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฉ๐จ๐๐›Šฬ๐š ๐ž๐ง๐ฌ๐ž๐งฬƒ๐š๐ซ๐ฅ๐ž ๐ฒ ๐๐š๐ซ๐ฅ๐ž. ¡๐Ž๐ก, ๐ช๐ฎ๐žฬ ๐๐จ๐ฅ๐จ๐ซโต‘ ๐“๐จ๐๐จ ๐ฅ๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฉ๐จ๐๐›Šฬ๐š ๐ž๐ง๐ฌ๐ž๐งฬƒ๐š๐ซ๐ฅ๐ž ๐ฒ ๐๐š๐ซ๐ฅ๐ž. โž
    โ ๐‹๐ž ๐œ๐จ๐ง๐Ÿ๐ž๐ฌ๐žฬ ๐๐ž ๐ง๐ฎ๐ž๐ฏ๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฅ๐จ ๐๐ž๐ฌ๐ž๐š๐›๐š, ๐ช๐ฎ๐ž ๐ช๐ฎ๐ž๐ซ๐›Šฬ๐š ๐ช๐ฎ๐ž ๐œ๐จ๐ฆ๐ฉ๐š๐ซ๐ญ๐ข๐ž๐ซ๐š ๐ฆ๐ข ๐ฌ๐จ๐ฅ๐ž๐๐š๐. ๐๐ฎ๐ž๐ซ๐›Šฬ๐š ๐ช๐ฎ๐ž ๐œ๐จ๐ฆ๐ฉ๐š๐ซ๐ญ๐ข๐ž๐ซ๐š ๐ญ๐จ๐๐จ ๐ฅ๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฉ๐จ๐๐›Šฬ๐š ๐ž๐ง๐ฌ๐ž๐งฬƒ๐š๐ซ๐ฅ๐ž ๐ฒ ๐๐š๐ซ๐ฅ๐ž. ¡๐Ž๐ก, ๐ช๐ฎ๐žฬ ๐๐จ๐ฅ๐จ๐ซโต‘ ๐“๐จ๐๐จ ๐ฅ๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฉ๐จ๐๐›Šฬ๐š ๐ž๐ง๐ฌ๐ž๐งฬƒ๐š๐ซ๐ฅ๐ž ๐ฒ ๐๐š๐ซ๐ฅ๐ž. โž
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • • ใ€Œ๐”—๐”ฏ๐”ž๐”ฆ๐”ฉ๐”Ÿ๐”ฉ๐”ž๐”ท๐”ขใ€
    Categorรญa Original


    ๐‘“๐‘ก. Elina Drakon



    El bosque no figuraba en ninguno de los mapas.

    Aquello, por supuesto, habría resultado fascinante de no ser porque llevaba varias horas caminando en círculos.

    La espesura se alzaba a su alrededor como una arquitectura primitiva y hostil: troncos desmesurados, raíces retorcidas y copas tan densas que no permitían el paso de la luz; lo que le hacía incapaz de distinguir la mañana del anochecer. Toda la zona olía a tierra húmeda, corteza vieja y algo más difícil de nombrar, una presencia tenue que parecía observarlo desde detrás de cada árbol.

    Vestía un traje negro de corte impecable, ligeramente manchado de barro en el borde del pantalón. Aquella diminuta imperfección había conseguido irritarlo más que la posibilidad de no encontrar la salida.

    Se detuvo frente a una bifurcación idéntica a las seis anteriores.

    — Extraordinario. —murmuró, contemplando ambos senderos con una sonrisa sin humor—. Un reino oculto, completamente protegido y no por ejércitos, sino por algo más...

    Había seguido rumores durante semanas: relatos incompletos, pergaminos deslavados por el tiempo, testimonios pronunciados por personas demasiado aterradas para mentir. Todos hablaban de una nación apartada del mundo, preservada entre montañas y hechicería, un lugar cuyo nombre rara vez era escrito y jamás pronunciado dos veces seguidas.

    Él no buscaba sus tesoros.

    Buscaba algo más que aquel reino, algo que había sido ocultado mucho antes de su propia muerte.

    O quizá algo que había sido ocultado de él.

    Acomodó el puño de su camisa, aunque la tela ya descansaba en su sitio, y examinó el suelo. No había huellas, ramas rotas ni marcas recientes. Solo hojas negras llenas de humedad y una bruma baja que reptaba entre las raíces con una lentitud sospechosamente deliberada.

    — Muy bien. —dijo al bosque—. Admito que la primera hora tuvo cierto encanto.

    El silencio respondió.

    — La segunda fue repetitiva.

    Una rama crujió a su espalda.

    No volteó de inmediato.

    Su expresión permaneció serena, cortés, cuidadosamente compuesta. Sin embargo, bajo aquella elegancia fingida; algo en él se tensó. La oscuridad que habitaba su alma reconoció una presencia cercana; antigua, contenida y ajena a las criaturas ordinarias.

    — Y esta parte... —añadió, ladeando el rostro hacia un costado—. Empieza a parecer una emboscada.

    El viento atravesó las hojas, aunque ninguna rama se movió.

    Entonces distinguió, entre la niebla, una figura.

    No podía determinar si se trataba de un guardián, un viajero o una de las muchas cosas que el bosque había aprendido a imitar. Aun así, giró con completa calma y ofreció una inclinación mínima de su cabeza, como si ambos se encontraran en un salón y no en una espesura que parecía querer tragárselo entero.

    — Buenas noches. O días... Este lugar tiene una relación, francamente, pretenciosa con la luz.

    Sus ojos recorrieron a la presencia con precisión meticulosa.

    — Estoy buscando un reino que, según parece, ha invertido un esfuerzo considerable en no ser encontrado.

    Una pausa. Los labios se le curvaron con suavidad.

    — Y antes de que preguntes, no, no estoy perdido. —desvió la mirada y observó brevemente los dos caminos a su espalda: ambos idénticos.

    — Estoy permitiendo que el bosque se divierta antes de que colme mi paciencia y lo reduzca todo a cenizas.
    ๐‘“๐‘ก. Elina Drakon El bosque no figuraba en ninguno de los mapas. Aquello, por supuesto, habría resultado fascinante de no ser porque llevaba varias horas caminando en círculos. La espesura se alzaba a su alrededor como una arquitectura primitiva y hostil: troncos desmesurados, raíces retorcidas y copas tan densas que no permitían el paso de la luz; lo que le hacía incapaz de distinguir la mañana del anochecer. Toda la zona olía a tierra húmeda, corteza vieja y algo más difícil de nombrar, una presencia tenue que parecía observarlo desde detrás de cada árbol. Vestía un traje negro de corte impecable, ligeramente manchado de barro en el borde del pantalón. Aquella diminuta imperfección había conseguido irritarlo más que la posibilidad de no encontrar la salida. Se detuvo frente a una bifurcación idéntica a las seis anteriores. — Extraordinario. —murmuró, contemplando ambos senderos con una sonrisa sin humor—. Un reino oculto, completamente protegido y no por ejércitos, sino por algo más... Había seguido rumores durante semanas: relatos incompletos, pergaminos deslavados por el tiempo, testimonios pronunciados por personas demasiado aterradas para mentir. Todos hablaban de una nación apartada del mundo, preservada entre montañas y hechicería, un lugar cuyo nombre rara vez era escrito y jamás pronunciado dos veces seguidas. Él no buscaba sus tesoros. Buscaba algo más que aquel reino, algo que había sido ocultado mucho antes de su propia muerte. O quizá algo que había sido ocultado de él. Acomodó el puño de su camisa, aunque la tela ya descansaba en su sitio, y examinó el suelo. No había huellas, ramas rotas ni marcas recientes. Solo hojas negras llenas de humedad y una bruma baja que reptaba entre las raíces con una lentitud sospechosamente deliberada. — Muy bien. —dijo al bosque—. Admito que la primera hora tuvo cierto encanto. El silencio respondió. — La segunda fue repetitiva. Una rama crujió a su espalda. No volteó de inmediato. Su expresión permaneció serena, cortés, cuidadosamente compuesta. Sin embargo, bajo aquella elegancia fingida; algo en él se tensó. La oscuridad que habitaba su alma reconoció una presencia cercana; antigua, contenida y ajena a las criaturas ordinarias. — Y esta parte... —añadió, ladeando el rostro hacia un costado—. Empieza a parecer una emboscada. El viento atravesó las hojas, aunque ninguna rama se movió. Entonces distinguió, entre la niebla, una figura. No podía determinar si se trataba de un guardián, un viajero o una de las muchas cosas que el bosque había aprendido a imitar. Aun así, giró con completa calma y ofreció una inclinación mínima de su cabeza, como si ambos se encontraran en un salón y no en una espesura que parecía querer tragárselo entero. — Buenas noches. O días... Este lugar tiene una relación, francamente, pretenciosa con la luz. Sus ojos recorrieron a la presencia con precisión meticulosa. — Estoy buscando un reino que, según parece, ha invertido un esfuerzo considerable en no ser encontrado. Una pausa. Los labios se le curvaron con suavidad. — Y antes de que preguntes, no, no estoy perdido. —desvió la mirada y observó brevemente los dos caminos a su espalda: ambos idénticos. — Estoy permitiendo que el bosque se divierta antes de que colme mi paciencia y lo reduzca todo a cenizas.
    Tipo
    Individual
    Lรญneas
    Cualquier lรญnea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    4
    4 turnos 0 maullidos
  • ๐”–é ๐”ฎ๐”ฒ๐”ข ๐”ช๐”ข ๐”ฃ๐”ฒ๐”ซ๐”ก๐”ข ๐”ข๐”ฉ ๐” ๐”ž๐”ฉ๐”ฌ๐”ฏ
    ๐”–é ๐”ก๐”ข๐”ฐ๐”ž๐”ญ๐”ž๐”ฏ๐”ข๐” ๐”ข๐”ฏ
    โ„ญ๐”ฒ๐”ž๐”ซ๐”ก๐”ฌ ๐”ฑú ๐”ณ๐”ฆ๐”ข๐”ซ๐”ข๐”ฐ ๐”ข๐”ฐ ๐” ๐”ฒ๐”ž๐”ซ๐”ก๐”ฌ ๐”ช๐”ข ๐”ณ๐”ฌ๐”ถ...
    ๐”–é ๐”ฎ๐”ฒ๐”ข ๐”ช๐”ข ๐”ฃ๐”ฒ๐”ซ๐”ก๐”ข ๐”ข๐”ฉ ๐” ๐”ž๐”ฉ๐”ฌ๐”ฏ ๐”–é ๐”ก๐”ข๐”ฐ๐”ž๐”ญ๐”ž๐”ฏ๐”ข๐” ๐”ข๐”ฏ โ„ญ๐”ฒ๐”ž๐”ซ๐”ก๐”ฌ ๐”ฑú ๐”ณ๐”ฆ๐”ข๐”ซ๐”ข๐”ฐ ๐”ข๐”ฐ ๐” ๐”ฒ๐”ž๐”ซ๐”ก๐”ฌ ๐”ช๐”ข ๐”ณ๐”ฌ๐”ถ...
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • โ ๐Ž๐ฃ๐š๐ฅ๐šฬ ๐๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐ซ๐ญ๐šฬ๐ซ๐š๐ฆ๐จ๐ฌ ๐๐ž ๐ž๐ฌ๐ญ๐จ๐ฌ ๐ž๐ฌ๐ญ๐š๐๐จ๐ฌ ๐๐ž ๐จ๐ฅ๐ฏ๐ข๐๐จ ๐œ๐จ๐ง ๐ฅ๐š ๐œ๐ž๐ซ๐ญ๐ž๐ณ๐š ๐๐ž ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฅ๐š ๐ฏ๐ข๐๐š ๐ง๐จ ๐ญ๐ข๐ž๐ง๐ž ๐ฆ๐ข๐ฌ๐ญ๐ž๐ซ๐ข๐จ ๐š๐ฅ๐ ๐ฎ๐ง๐จ, ๐๐ž ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฅ๐š ๐œ๐ซ๐ฎ๐ž๐ฅ๐๐š๐ ๐ž๐ฌ ๐ฉ๐ฎ๐ซ๐š๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐ž ๐ข๐ฆ๐ฉ๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š๐ฅ, ๐ฉ๐ž๐ซ๐จ ๐ง๐จ ๐ฅ๐จ ๐ก๐š๐œ๐ž๐ฆ๐จ๐ฌ. โž
    โ ๐Ž๐ฃ๐š๐ฅ๐šฬ ๐๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐ซ๐ญ๐šฬ๐ซ๐š๐ฆ๐จ๐ฌ ๐๐ž ๐ž๐ฌ๐ญ๐จ๐ฌ ๐ž๐ฌ๐ญ๐š๐๐จ๐ฌ ๐๐ž ๐จ๐ฅ๐ฏ๐ข๐๐จ ๐œ๐จ๐ง ๐ฅ๐š ๐œ๐ž๐ซ๐ญ๐ž๐ณ๐š ๐๐ž ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฅ๐š ๐ฏ๐ข๐๐š ๐ง๐จ ๐ญ๐ข๐ž๐ง๐ž ๐ฆ๐ข๐ฌ๐ญ๐ž๐ซ๐ข๐จ ๐š๐ฅ๐ ๐ฎ๐ง๐จ, ๐๐ž ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฅ๐š ๐œ๐ซ๐ฎ๐ž๐ฅ๐๐š๐ ๐ž๐ฌ ๐ฉ๐ฎ๐ซ๐š๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐ž ๐ข๐ฆ๐ฉ๐ž๐ซ๐ฌ๐จ๐ง๐š๐ฅ, ๐ฉ๐ž๐ซ๐จ ๐ง๐จ ๐ฅ๐จ ๐ก๐š๐œ๐ž๐ฆ๐จ๐ฌ. โž
    Me encocora
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • โ ๐๐ž๐ซ๐จ ๐ž๐ฅ ๐œ๐ข๐ž๐ฅ๐จ ๐ง๐ฎ๐ง๐œ๐š ๐ฏ๐จ๐ฅ๐ฏ๐ข๐จฬ ๐š ๐ญ๐ž๐ง๐ž๐ซ ๐ž๐ฅ ๐ฆ๐ข๐ฌ๐ฆ๐จ ๐ญ๐จ๐ง๐จ ๐๐ž ๐š๐ณ๐ฎ๐ฅ. ๐๐ฎ๐ข๐ž๐ซ๐จ ๐๐ž๐œ๐ข๐ซ, ๐ž๐ฅ ๐ฆ๐ฎ๐ง๐๐จ ๐ฌ๐ž ๐ฏ๐ž๐›Šฬ๐š ๐๐ข๐Ÿ๐ž๐ซ๐ž๐ง๐ญ๐ž ๐ฉ๐š๐ซ๐š ๐ฌ๐ข๐ž๐ฆ๐ฉ๐ซ๐ž ๐๐ž๐ฌ๐ฉ๐ฎ๐žฬ๐ฌ, ๐ž ๐ข๐ง๐œ๐ฅ๐ฎ๐ฌ๐จ ๐ž๐ง ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ฆ๐จ๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐จ๐ฌ ๐๐ž ๐ž๐ฑ๐ช๐ฎ๐ข๐ฌ๐ข๐ญ๐š ๐Ÿ๐ž๐ฅ๐ข๐œ๐ข๐๐š๐ ๐š๐œ๐ž๐œ๐ก๐š๐›๐š ๐ฅ๐š ๐จ๐ฌ๐œ๐ฎ๐ซ๐ข๐๐š๐, ๐ฅ๐š ๐ฌ๐ž๐ง๐ฌ๐š๐œ๐ข๐จฬ๐ง ๐๐ž ๐ง๐ฎ๐ž๐ฌ๐ญ๐ซ๐š ๐Ÿ๐ซ๐š๐ ๐ข๐ฅ๐ข๐๐š๐ ๐ฒ ๐ง๐ฎ๐ž๐ฌ๐ญ๐ซ๐š ๐๐ž๐ฌ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐ซ๐š๐ง๐ณ๐š. โž
    โ ๐๐ž๐ซ๐จ ๐ž๐ฅ ๐œ๐ข๐ž๐ฅ๐จ ๐ง๐ฎ๐ง๐œ๐š ๐ฏ๐จ๐ฅ๐ฏ๐ข๐จฬ ๐š ๐ญ๐ž๐ง๐ž๐ซ ๐ž๐ฅ ๐ฆ๐ข๐ฌ๐ฆ๐จ ๐ญ๐จ๐ง๐จ ๐๐ž ๐š๐ณ๐ฎ๐ฅ. ๐๐ฎ๐ข๐ž๐ซ๐จ ๐๐ž๐œ๐ข๐ซ, ๐ž๐ฅ ๐ฆ๐ฎ๐ง๐๐จ ๐ฌ๐ž ๐ฏ๐ž๐›Šฬ๐š ๐๐ข๐Ÿ๐ž๐ซ๐ž๐ง๐ญ๐ž ๐ฉ๐š๐ซ๐š ๐ฌ๐ข๐ž๐ฆ๐ฉ๐ซ๐ž ๐๐ž๐ฌ๐ฉ๐ฎ๐žฬ๐ฌ, ๐ž ๐ข๐ง๐œ๐ฅ๐ฎ๐ฌ๐จ ๐ž๐ง ๐ฅ๐จ๐ฌ ๐ฆ๐จ๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐จ๐ฌ ๐๐ž ๐ž๐ฑ๐ช๐ฎ๐ข๐ฌ๐ข๐ญ๐š ๐Ÿ๐ž๐ฅ๐ข๐œ๐ข๐๐š๐ ๐š๐œ๐ž๐œ๐ก๐š๐›๐š ๐ฅ๐š ๐จ๐ฌ๐œ๐ฎ๐ซ๐ข๐๐š๐, ๐ฅ๐š ๐ฌ๐ž๐ง๐ฌ๐š๐œ๐ข๐จฬ๐ง ๐๐ž ๐ง๐ฎ๐ž๐ฌ๐ญ๐ซ๐š ๐Ÿ๐ซ๐š๐ ๐ข๐ฅ๐ข๐๐š๐ ๐ฒ ๐ง๐ฎ๐ž๐ฌ๐ญ๐ซ๐š ๐๐ž๐ฌ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐ซ๐š๐ง๐ณ๐š. โž
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    4
    0 turnos 0 maullidos
Ver mรกs resultados
Patrocinados