𝐏𝐞𝐪𝐮𝐞ñ𝐚𝐬 𝐜𝐫ó𝐧𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐯𝐞𝐫𝐚𝐧𝐨
— ¿Qué diablos...?
La sandalia se derritió, su preciada sandalia de 25 pesos que compró en el tianguis se derritió en el calor abrazador de su pueblo norteño y el aire con sal de las playas de este mismo. Y es que, Ivonny planeaba tener un día relajado ella misma, ¿Pero cuándo a Ivonny le ha salido algo bien?
— Lo que fal-....
Un grito ahogado acompañó a la patada que dió Ivonny, el plástico la quemó y por instinto la tiró, solo que... le dió en el brazo al pequeño niño cerca de ella. Se observaron en segundos que parecieron eternos, Ivonny solo levantó las manos lentamente, pero a su mismo ritmo la expresión del niño cambiaba lentamente a una de dolor, desgarro y pena profunda. Para cuándo Ivonny susurró desesperadamente "perdón" y un "no le digas", el pequeño duende ya estaba llorando a todo pulmón y jalando la mano de su madre.
Y ahí se encontraba una Ivonny sudada, encogida de hombros, parada en un pie y con una sonrisa incómoda mientras la señora con complexión p3 la gritoneaba por golpear a su 'criatura'.
Está demás decir que regresó derrotada, viendo el horizonte desde la ventana sucia del camión.
𝐏𝐞𝐪𝐮𝐞ñ𝐚𝐬 𝐜𝐫ó𝐧𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐯𝐞𝐫𝐚𝐧𝐨
— ¿Qué diablos...?
La sandalia se derritió, su preciada sandalia de 25 pesos que compró en el tianguis se derritió en el calor abrazador de su pueblo norteño y el aire con sal de las playas de este mismo. Y es que, Ivonny planeaba tener un día relajado ella misma, ¿Pero cuándo a Ivonny le ha salido algo bien?
— Lo que fal-....
Un grito ahogado acompañó a la patada que dió Ivonny, el plástico la quemó y por instinto la tiró, solo que... le dió en el brazo al pequeño niño cerca de ella. Se observaron en segundos que parecieron eternos, Ivonny solo levantó las manos lentamente, pero a su mismo ritmo la expresión del niño cambiaba lentamente a una de dolor, desgarro y pena profunda. Para cuándo Ivonny susurró desesperadamente "perdón" y un "no le digas", el pequeño duende ya estaba llorando a todo pulmón y jalando la mano de su madre.
Y ahí se encontraba una Ivonny sudada, encogida de hombros, parada en un pie y con una sonrisa incómoda mientras la señora con complexión p3 la gritoneaba por golpear a su 'criatura'.
Está demás decir que regresó derrotada, viendo el horizonte desde la ventana sucia del camión.