Día número... ¿ya perdí la cuenta? intentando ser influencer. Ya tengo 10 seguidores, 10 almas valientes que eligieron presenciar mi lento camino a la fama (?)
· [ Instagram ⋆ 𝐏𝐎𝐒𝐓 ] ·
@𝚔𝚊.𝚣𝚞.𝚑𝚊
Día número... ¿ya perdí la cuenta? intentando ser influencer. Ya tengo 10 seguidores, 10 almas valientes que eligieron presenciar mi lento camino a la fama (?)
Abrió los ojos, agotada y algo febril, esperando resignada ver la expresión triunfal de ese gilipollas venido a más, pero no… No era Malcolm quien la miraba desde el umbral de la puerta alumbrado por la luz principal del sótano. Parpadeó un par de veces de forma pesada porque la luz le hizo daño en las retinas y por pura incredulidad, porque, de veras creía que se lo estaba imaginando. Aquellas botas, sus pantalones grises, la chaqueta de cuero… Incluso aquel pañuelo rojo. Si era una alucinación le habia retratado perfectamente.
Él se acercó con las manos en alto y Ronnie abrió los labios intentando decir algo. Pero no le salió sonido alguno. Negan se arrodilló delante de ella y Ronnie alargó una mano hacia él intentando convencerse de que era real. Tomó su mano y la sintió cálida, fuerte y real.
Los ojos se le anegaron en lágrimas conforme ascendió esa mano por el brazo de él para usarle como apoyo y poder moverse. Y, de paso, hacer una ultima comprobación por si su imaginación estaba desatada. Sollozó con una sonrisa de indescriptible felicidad en sus labios y acudió a refugiarse, como pudo, contra el cuerpo de su marido. Sus manos, débiles se aferraron a su chaqueta de cuero.
-Me has encontrado -pudo decir con la voz fragmentada.
Como respuesta a las palabras de Negan, Ronnie asintió y dejó que él la tomara en brazos. Al principio se aferró a él, rodeando su cuello con los brazos y escondiendo su rostro en el hueco del cuello del Salvador para cubrirse de la molesta luz cegadora de aquel sótano.
-A casa…- sonrió.
Eso seria lo ultimo que recordaría. La sensación de saber que regresaba a casa, que aquello habia terminado. Que era libre. Que estaba con él.
Abrió los ojos, agotada y algo febril, esperando resignada ver la expresión triunfal de ese gilipollas venido a más, pero no… No era Malcolm quien la miraba desde el umbral de la puerta alumbrado por la luz principal del sótano. Parpadeó un par de veces de forma pesada porque la luz le hizo daño en las retinas y por pura incredulidad, porque, de veras creía que se lo estaba imaginando. Aquellas botas, sus pantalones grises, la chaqueta de cuero… Incluso aquel pañuelo rojo. Si era una alucinación le habia retratado perfectamente.
Él se acercó con las manos en alto y Ronnie abrió los labios intentando decir algo. Pero no le salió sonido alguno. Negan se arrodilló delante de ella y Ronnie alargó una mano hacia él intentando convencerse de que era real. Tomó su mano y la sintió cálida, fuerte y real.
Los ojos se le anegaron en lágrimas conforme ascendió esa mano por el brazo de él para usarle como apoyo y poder moverse. Y, de paso, hacer una ultima comprobación por si su imaginación estaba desatada. Sollozó con una sonrisa de indescriptible felicidad en sus labios y acudió a refugiarse, como pudo, contra el cuerpo de su marido. Sus manos, débiles se aferraron a su chaqueta de cuero.
-Me has encontrado -pudo decir con la voz fragmentada.
Como respuesta a las palabras de Negan, Ronnie asintió y dejó que él la tomara en brazos. Al principio se aferró a él, rodeando su cuello con los brazos y escondiendo su rostro en el hueco del cuello del Salvador para cubrirse de la molesta luz cegadora de aquel sótano.
-A casa…- sonrió.
Eso seria lo ultimo que recordaría. La sensación de saber que regresaba a casa, que aquello habia terminado. Que era libre. Que estaba con él.
⸻ 𝘦𝑥𝘵𝑟𝘢𝑐𝘵𝑜 𝑑𝘦 𝘮𝑖 𝑟𝘰𝑙 𝑐𝘰𝑛 [Sxviorsleader] ⸻
“Sé lo que están pensando. El cielo se puso gris, la temperatura bajó veinte grados y, de repente, el aire huele a ozono y a un perfume de diseñador demasiado caro para este vecindario.
Podrían agradecerle a los Vengadores, pero ellos están ocupados dando discursos.
Podrían rezar a Odín, pero él está muy cómodo en su trono. Así que, por el bien de su propia supervivencia y de la estética de esta calle... respiren hondo.
𝔜𝔬𝔲𝔯 𝔰𝔞𝔳𝔦𝔬𝔯 𝔦𝔰 𝔥𝔢𝔯𝔢.
Pero no esperen que les firme autógrafos, mis manos están demasiado frías para su papel barato."
𝔗𝔥𝔢 𝔄𝔯𝔯𝔦𝔧𝔞𝔩
“Sé lo que están pensando. El cielo se puso gris, la temperatura bajó veinte grados y, de repente, el aire huele a ozono y a un perfume de diseñador demasiado caro para este vecindario.
Podrían agradecerle a los Vengadores, pero ellos están ocupados dando discursos.
Podrían rezar a Odín, pero él está muy cómodo en su trono. Así que, por el bien de su propia supervivencia y de la estética de esta calle... respiren hondo.
𝔜𝔬𝔲𝔯 𝔰𝔞𝔳𝔦𝔬𝔯 𝔦𝔰 𝔥𝔢𝔯𝔢.
Pero no esperen que les firme autógrafos, mis manos están demasiado frías para su papel barato."
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Massachusetts | 13/02/2045.
⠀
⠀⠀La penumbra del ocaso acechaba cada rincón de la ciudad, azotada por la implacable nieve. Un clima molesto para muchos, pero de gran comodidad para aquel... un hombre complejo, algo distinguido por todos, pero no de buenas maneras, tachado de idealista y de tonto entre tontos, pero siempre con la cabeza en alto por sus metas. Aunque ahora, la única que tenía en mente era buscar descanso en un lugar apartado y tranquilo, los copos de nieve golpeaban los ventanales, dentro del local un claro contraste de temperaturas. Pero no le molestaba, adoraba justamente el invierno por eso.
⠀⠀Pidió un americano, fuerte, amargo, como solía gustarle, y algo dulce y sencillo para acompañar; unas croissaint. Algo lejano de su tierra, no había mate o medialunas, pero qué podía hacer, se venía por el turismo al final de cuentas. Las maravillas de la mitología nativo-americana jamás dejaba de sorprenderlo, no se había topado con muchas leyendas de todas maneras. Pero ansiaba hacerlo pronto.
⠀⠀Aunque la que hoy tocaría a su puerta no era originaria de allí. Despertando de su trance silencioso, alzó su mirada amatista para vislumbrar a esa mujer, fueron solo unos segundos antes de verla salir a confrontar la implacable tormenta, apenas traía ropa que consideraría uno "abrigada", se levantó rápidamente, dejando el dinero en la mesa.
⠀⠀Cuando fue a preguntar, ni la misma dueña había entendido qué acababa de ocurrir, parecía despertando de una siesta muy larga. Vio esta clase de fenómenos con anterioridad, pero nunca uno tan fuerte, parecía una potente hipnosis. Pero esa mujer que traía una melena azabache, tan oscura como la noche... despertó su interés.
⠀⠀Y para su suerte, traía consigo una inusual cantidad de energía maldita. Antinatural para un humano, poca para una maldición... Suficiente para seguir un rastro.
⠀⠀Podía estar frente a un peligro inigualable, o ante un mito que vale la maldita pena seguir. Aunque claro, el incauto muchacho no sabría el giro de tuerca que le depararía el destino...
Jean alzó la mano, sintiendo un pinchazo de frialdad depositarse en su palma.
—Parece que esta noche nevará intensamente —dedujo con tranquilidad, bajando la vista hacia su mano y observando la nieve derretirse por su calor corporal.
Bajó el brazo y miró a Hiro contemplativamente.
El androide —vestido como un mayordomo por Sebastian, bajo el jardín rodeado del más impoluto blanco, parecía un adolescente común y corriente.
Solo sus ojos, parpadeando una antinatural luz rojiza, daban cuenta de su verdadera naturaleza.
Jean se quedó observándolo fijamente, con un rostro taciturno que parecía suavizarse a medida que transcurrían los segundos.
—Esta es… —por alguna razón, dudó en continuar.
Hiro había llegado a la mansión Phantomhive para cumplir una orden de su padre.
Naturalmente, a Jean la imposición del conde Phantomhive lo había irritado profundamente.
La primera vez que había tenido trato con él, Jean lo había detestado al instante, y, seguramente, esa versión de sí mismo jamás se habría imaginado encontrarse en esta situación:
Hiro era de su total confianza.
Además... de su amigo.
Jean apretó los labios, y finalmente, venciendo a su vergüenza, musitó:
—Esta es tu primera Navidad con nosotros.
Luego, rápidamente, se corrigió con torpeza. —Por supuesto, si tienes pensado pasarlo aquí. Tienes un hermano esperándote.
Dio un paso hacia delante, agachándose para tomar un poco de nieve entre sus manos.
Ocultando sus emociones.
A pesar de los guantes negros que portaba, la frialdad traspasó hacia sus manos.
—Deduzco que la Navidad en tu época es muy distinta —cambió de tema; haciendo una bola de nieve, Jean se enderezó y la lanzó sin mucha fuerza hacia un tocón.
Este se balanceó, pareciendo que se caería de lado, pero al final, se quedó quieto.
—Estoy seguro que algunas tradiciones habrán perdurado —añadió con una certeza arrogante—. Retorcidas, deformadas; para bien o para mal, este es un patrón que ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad. Los mismos símbolos navideños, como armar un árbol y decorarlo en el salón, o el mismo Santa Claus, un santo de raíces paganas, provienen de tradiciones antiguas distorsionadas. No sería sorprendente que en el futuro, continuara siendo así.