"𝐻𝑢𝑏𝑜 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑜 𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑜 𝑒𝑛 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑠 𝑠𝑒𝑚𝑎𝑛𝑎𝑠, 𝑡𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑑𝑖𝑓í𝑐𝑖𝑙 𝑛𝑢𝑚𝑒𝑟𝑎𝑟𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑜𝑟𝑑𝑒𝑛. 𝑃𝑒𝑟𝑜 𝑎𝑠í 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑎𝑙𝑖𝑧𝑎𝑟𝑜𝑛 𝑐𝑖𝑒𝑟𝑡𝑎𝑠 𝑎𝑐𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠, 𝑡𝑎𝑚𝑏𝑖é𝑛 𝑞𝑢𝑒𝑑𝑎𝑟𝑜𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑒𝑐𝑢𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠.
𝑁𝑜 𝑐𝑟𝑒𝑜 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑟𝑙𝑒 𝑒𝑛 𝑣𝑜𝑧 𝑎𝑙𝑡𝑎 𝑎 𝐽𝑎𝑐𝑜𝑏 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑖𝑑𝑒𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑅𝑜𝑜𝑘𝑠 𝑒𝑠𝑡á 𝑑𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑠𝑢𝑠 𝑓𝑟𝑢𝑡𝑜𝑠. 𝑌𝑎 𝑡𝑒𝑛𝑒𝑚𝑜𝑠 𝑣𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑑𝑖𝑠𝑡𝑟𝑖𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐿𝑜𝑛𝑑𝑟𝑒𝑠 𝑏𝑎𝑗𝑜 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑣𝑖𝑔𝑖𝑙𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑜 𝑛𝑜𝑠 ℎ𝑎 𝑑𝑎𝑑𝑜 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑎𝑠 𝑣𝑒𝑛𝑡𝑎𝑗𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠. 𝐼𝑛𝑐𝑙𝑢𝑠𝑜 𝑎𝑑𝑚𝑖𝑡𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑢𝑡𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡é 𝑎𝑦𝑢𝑑𝑎 𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑖𝑏𝑎 𝑒𝑛 𝑚𝑖 𝑡𝑎𝑟𝑒𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑙𝑙𝑎𝑣𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑒ñ𝑜𝑟𝑖𝑡𝑎 𝑇ℎ𝑜𝑟𝑛𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣ó 𝑒𝑛 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜 ú𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜 𝑒𝑛𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜.
𝐿𝑜 𝑚𝑎𝑙𝑜 𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒, 𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑦𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑒𝑛 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑙𝑙𝑎𝑣𝑒 𝑦 𝑑𝑒 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟 𝑑𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑒𝑙 𝑆𝑢𝑑𝑎𝑟𝑖𝑜 𝑦 𝑠𝑢 𝑢𝑏𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖ó𝑛, 𝑚𝑖 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑑𝑜 ℎ𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑠𝑢𝑦𝑎𝑠. 𝑆𝑢 𝑝𝑒𝑙𝑒𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑎𝑐𝑡𝑜𝑠 𝑦 𝑒𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐶𝑟𝑎𝑤𝑓𝑜𝑟𝑑 𝑆𝑡𝑎𝑟𝑟𝑖𝑐𝑘 ℎ𝑎 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑠𝑖𝑛𝑓í𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑠𝑡𝑟𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑜 𝑦 ℎ𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑖𝑑𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑖𝑟 𝑎𝑟𝑟𝑒𝑔𝑙𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠. 𝑁𝑜 𝑚𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑟𝑙𝑒 𝑚𝑖𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑏𝑒 𝑑𝑒 𝑝𝑒𝑛𝑠𝑎𝑟 𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 ℎ𝑎𝑐𝑒 𝑦 𝑛𝑜 𝑠𝑖𝑚𝑝𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛 𝑟𝑒𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜.
𝐽𝑎𝑐𝑜𝑏 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑚𝑝𝑒𝑡𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑒𝑠 𝑖𝑚𝑝𝑟𝑢𝑑𝑒𝑛𝑡𝑒. 𝐸𝑠𝑜 𝑚𝑒 𝑓𝑟𝑢𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑚𝑎𝑠𝑖𝑎𝑑𝑜. 𝑆𝑖𝑛 𝑒𝑚𝑏𝑎𝑟𝑔𝑜..."
La pluma se detuvo antes de poder continuar con el trazado. Evie miró fijamente esas dos palabras que daban comienzo a una nueva oración, pero su mente quedó en blanco.
No. En blanco sería un malentendido. En realidad, un sentimiento en particular se apoderó de ella. Preocupación. E iba dirigida nada más ni nada menos que a Jacob. O, mejor dicho, su preocupación era por Jacob.
Hace unos días discutieron debido a que Evie estaba cansada de tener que solucionar lo que su gemelo dejaba como daños colaterales (si se podía llamar de esa forma). Más que liberar a Londres parecía que quería ahogarla. Y Jacob no se quedó callado, en absoluto. Eso era de esperarse. Lo que no esperó era que desapareciera por los días siguientes, ni siquiera una pequeña pisada al tren o a la tienda de Henry Green. Eso la tenía con los nervios creciendo dentro suyo.
La costumbre que su hermano desapareciera era usual, pero él siempre volvía a la noche siguiente o incluso a la mañana siguiente. Evie tampoco lo podía encontrar y era extraño, porque creía ser buena para rastrearlo teniendo en cuenta el huracán que él dejaba allí donde pisaba. Ahora... nada.
—Jacob... ¿en dónde te has metido ahora? —murmuró mientras dejó la pluma a un lado, casi al instante poniéndose de pie.
Ajustó su guantelete, mirando hacia la puerta del vagón del tren en movimiento. No lo pensó demasiado y salió de allí con rapidez. Otra noche para seguir buscando a su hermano (que muy probablemente sólo sería un paseo por la ciudad), porque ya no podía avanzar con nada si no tenía la certeza que él estaba bien.
|| No es exactamente la imagen que tenía en mente para publicar con el escrito, pero mi paciencia en buscar algo hasta similar se agotó.
𝑁𝑜 𝑐𝑟𝑒𝑜 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑟𝑙𝑒 𝑒𝑛 𝑣𝑜𝑧 𝑎𝑙𝑡𝑎 𝑎 𝐽𝑎𝑐𝑜𝑏 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑖𝑑𝑒𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑅𝑜𝑜𝑘𝑠 𝑒𝑠𝑡á 𝑑𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑠𝑢𝑠 𝑓𝑟𝑢𝑡𝑜𝑠. 𝑌𝑎 𝑡𝑒𝑛𝑒𝑚𝑜𝑠 𝑣𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑑𝑖𝑠𝑡𝑟𝑖𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐿𝑜𝑛𝑑𝑟𝑒𝑠 𝑏𝑎𝑗𝑜 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑣𝑖𝑔𝑖𝑙𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑜 𝑛𝑜𝑠 ℎ𝑎 𝑑𝑎𝑑𝑜 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑎𝑠 𝑣𝑒𝑛𝑡𝑎𝑗𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠. 𝐼𝑛𝑐𝑙𝑢𝑠𝑜 𝑎𝑑𝑚𝑖𝑡𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑢𝑡𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡é 𝑎𝑦𝑢𝑑𝑎 𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑖𝑏𝑎 𝑒𝑛 𝑚𝑖 𝑡𝑎𝑟𝑒𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑙𝑙𝑎𝑣𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑒ñ𝑜𝑟𝑖𝑡𝑎 𝑇ℎ𝑜𝑟𝑛𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣ó 𝑒𝑛 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜 ú𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜 𝑒𝑛𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜.
𝐿𝑜 𝑚𝑎𝑙𝑜 𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒, 𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑦𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑒𝑛 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑙𝑙𝑎𝑣𝑒 𝑦 𝑑𝑒 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟 𝑑𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑒𝑙 𝑆𝑢𝑑𝑎𝑟𝑖𝑜 𝑦 𝑠𝑢 𝑢𝑏𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖ó𝑛, 𝑚𝑖 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑑𝑜 ℎ𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑠𝑢𝑦𝑎𝑠. 𝑆𝑢 𝑝𝑒𝑙𝑒𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑎𝑐𝑡𝑜𝑠 𝑦 𝑒𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐶𝑟𝑎𝑤𝑓𝑜𝑟𝑑 𝑆𝑡𝑎𝑟𝑟𝑖𝑐𝑘 ℎ𝑎 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑠𝑖𝑛𝑓í𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑠𝑡𝑟𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑜 𝑦 ℎ𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑖𝑑𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑖𝑟 𝑎𝑟𝑟𝑒𝑔𝑙𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠. 𝑁𝑜 𝑚𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑟𝑙𝑒 𝑚𝑖𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑏𝑒 𝑑𝑒 𝑝𝑒𝑛𝑠𝑎𝑟 𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 ℎ𝑎𝑐𝑒 𝑦 𝑛𝑜 𝑠𝑖𝑚𝑝𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛 𝑟𝑒𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜.
𝐽𝑎𝑐𝑜𝑏 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑚𝑝𝑒𝑡𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑒𝑠 𝑖𝑚𝑝𝑟𝑢𝑑𝑒𝑛𝑡𝑒. 𝐸𝑠𝑜 𝑚𝑒 𝑓𝑟𝑢𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑚𝑎𝑠𝑖𝑎𝑑𝑜. 𝑆𝑖𝑛 𝑒𝑚𝑏𝑎𝑟𝑔𝑜..."
La pluma se detuvo antes de poder continuar con el trazado. Evie miró fijamente esas dos palabras que daban comienzo a una nueva oración, pero su mente quedó en blanco.
No. En blanco sería un malentendido. En realidad, un sentimiento en particular se apoderó de ella. Preocupación. E iba dirigida nada más ni nada menos que a Jacob. O, mejor dicho, su preocupación era por Jacob.
Hace unos días discutieron debido a que Evie estaba cansada de tener que solucionar lo que su gemelo dejaba como daños colaterales (si se podía llamar de esa forma). Más que liberar a Londres parecía que quería ahogarla. Y Jacob no se quedó callado, en absoluto. Eso era de esperarse. Lo que no esperó era que desapareciera por los días siguientes, ni siquiera una pequeña pisada al tren o a la tienda de Henry Green. Eso la tenía con los nervios creciendo dentro suyo.
La costumbre que su hermano desapareciera era usual, pero él siempre volvía a la noche siguiente o incluso a la mañana siguiente. Evie tampoco lo podía encontrar y era extraño, porque creía ser buena para rastrearlo teniendo en cuenta el huracán que él dejaba allí donde pisaba. Ahora... nada.
—Jacob... ¿en dónde te has metido ahora? —murmuró mientras dejó la pluma a un lado, casi al instante poniéndose de pie.
Ajustó su guantelete, mirando hacia la puerta del vagón del tren en movimiento. No lo pensó demasiado y salió de allí con rapidez. Otra noche para seguir buscando a su hermano (que muy probablemente sólo sería un paseo por la ciudad), porque ya no podía avanzar con nada si no tenía la certeza que él estaba bien.
|| No es exactamente la imagen que tenía en mente para publicar con el escrito, pero mi paciencia en buscar algo hasta similar se agotó.
"𝐻𝑢𝑏𝑜 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑜 𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑜 𝑒𝑛 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑠 𝑠𝑒𝑚𝑎𝑛𝑎𝑠, 𝑡𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑑𝑖𝑓í𝑐𝑖𝑙 𝑛𝑢𝑚𝑒𝑟𝑎𝑟𝑙𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑜𝑟𝑑𝑒𝑛. 𝑃𝑒𝑟𝑜 𝑎𝑠í 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑎𝑙𝑖𝑧𝑎𝑟𝑜𝑛 𝑐𝑖𝑒𝑟𝑡𝑎𝑠 𝑎𝑐𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠, 𝑡𝑎𝑚𝑏𝑖é𝑛 𝑞𝑢𝑒𝑑𝑎𝑟𝑜𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑒𝑐𝑢𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠.
𝑁𝑜 𝑐𝑟𝑒𝑜 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑟𝑙𝑒 𝑒𝑛 𝑣𝑜𝑧 𝑎𝑙𝑡𝑎 𝑎 𝐽𝑎𝑐𝑜𝑏 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑖𝑑𝑒𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑅𝑜𝑜𝑘𝑠 𝑒𝑠𝑡á 𝑑𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑠𝑢𝑠 𝑓𝑟𝑢𝑡𝑜𝑠. 𝑌𝑎 𝑡𝑒𝑛𝑒𝑚𝑜𝑠 𝑣𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑑𝑖𝑠𝑡𝑟𝑖𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐿𝑜𝑛𝑑𝑟𝑒𝑠 𝑏𝑎𝑗𝑜 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑣𝑖𝑔𝑖𝑙𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑜 𝑛𝑜𝑠 ℎ𝑎 𝑑𝑎𝑑𝑜 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑎𝑠 𝑣𝑒𝑛𝑡𝑎𝑗𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠. 𝐼𝑛𝑐𝑙𝑢𝑠𝑜 𝑎𝑑𝑚𝑖𝑡𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑢𝑡𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡é 𝑎𝑦𝑢𝑑𝑎 𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑖𝑏𝑎 𝑒𝑛 𝑚𝑖 𝑡𝑎𝑟𝑒𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑙𝑙𝑎𝑣𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑒ñ𝑜𝑟𝑖𝑡𝑎 𝑇ℎ𝑜𝑟𝑛𝑒 𝑠𝑒 𝑙𝑙𝑒𝑣ó 𝑒𝑛 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜 ú𝑙𝑡𝑖𝑚𝑜 𝑒𝑛𝑓𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜.
𝐿𝑜 𝑚𝑎𝑙𝑜 𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒, 𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑦𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑒 𝑐𝑒𝑛𝑡𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑒𝑛 𝑟𝑒𝑐𝑢𝑝𝑒𝑟𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑙𝑙𝑎𝑣𝑒 𝑦 𝑑𝑒 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟 𝑑𝑎𝑟 𝑐𝑜𝑛 𝑒𝑙 𝑆𝑢𝑑𝑎𝑟𝑖𝑜 𝑦 𝑠𝑢 𝑢𝑏𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖ó𝑛, 𝑚𝑖 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑑𝑜 ℎ𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑢𝑣𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑠𝑢𝑦𝑎𝑠. 𝑆𝑢 𝑝𝑒𝑙𝑒𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑎𝑐𝑡𝑜𝑠 𝑦 𝑒𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐶𝑟𝑎𝑤𝑓𝑜𝑟𝑑 𝑆𝑡𝑎𝑟𝑟𝑖𝑐𝑘 ℎ𝑎 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑑𝑜 𝑢𝑛 𝑠𝑖𝑛𝑓í𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑠𝑡𝑟𝑒𝑠 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑜 𝑦 ℎ𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑖𝑑𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑖𝑟 𝑎𝑟𝑟𝑒𝑔𝑙𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑒𝑙𝑙𝑜𝑠. 𝑁𝑜 𝑚𝑒 𝑏𝑎𝑠𝑡𝑎𝑛 𝑙𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑙𝑎𝑏𝑟𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑟𝑙𝑒 𝑚𝑖𝑙𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑣𝑒𝑐𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑏𝑒 𝑑𝑒 𝑝𝑒𝑛𝑠𝑎𝑟 𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑞𝑢𝑒 ℎ𝑎𝑐𝑒 𝑦 𝑛𝑜 𝑠𝑖𝑚𝑝𝑙𝑒𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛 𝑟𝑒𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜.
𝐽𝑎𝑐𝑜𝑏 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑚𝑝𝑒𝑡𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑒𝑠 𝑖𝑚𝑝𝑟𝑢𝑑𝑒𝑛𝑡𝑒. 𝐸𝑠𝑜 𝑚𝑒 𝑓𝑟𝑢𝑠𝑡𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑚𝑎𝑠𝑖𝑎𝑑𝑜. 𝑆𝑖𝑛 𝑒𝑚𝑏𝑎𝑟𝑔𝑜..."
La pluma se detuvo antes de poder continuar con el trazado. Evie miró fijamente esas dos palabras que daban comienzo a una nueva oración, pero su mente quedó en blanco.
No. En blanco sería un malentendido. En realidad, un sentimiento en particular se apoderó de ella. Preocupación. E iba dirigida nada más ni nada menos que a Jacob. O, mejor dicho, su preocupación era por Jacob.
Hace unos días discutieron debido a que Evie estaba cansada de tener que solucionar lo que su gemelo dejaba como daños colaterales (si se podía llamar de esa forma). Más que liberar a Londres parecía que quería ahogarla. Y Jacob no se quedó callado, en absoluto. Eso era de esperarse. Lo que no esperó era que desapareciera por los días siguientes, ni siquiera una pequeña pisada al tren o a la tienda de Henry Green. Eso la tenía con los nervios creciendo dentro suyo.
La costumbre que su hermano desapareciera era usual, pero él siempre volvía a la noche siguiente o incluso a la mañana siguiente. Evie tampoco lo podía encontrar y era extraño, porque creía ser buena para rastrearlo teniendo en cuenta el huracán que él dejaba allí donde pisaba. Ahora... nada.
—Jacob... ¿en dónde te has metido ahora? —murmuró mientras dejó la pluma a un lado, casi al instante poniéndose de pie.
Ajustó su guantelete, mirando hacia la puerta del vagón del tren en movimiento. No lo pensó demasiado y salió de allí con rapidez. Otra noche para seguir buscando a su hermano (que muy probablemente sólo sería un paseo por la ciudad), porque ya no podía avanzar con nada si no tenía la certeza que él estaba bien.
|| No es exactamente la imagen que tenía en mente para publicar con el escrito, pero mi paciencia en buscar algo hasta similar se agotó.