• ▶▶ Maggie guardó silencio unos segundos, observando aquellos profundos iris verdosos que tanto habia temido mirar el día que lo conoció, y que tanto habia odiado cuando solo eran un mal recuerdo. Esos iris que ahora parecían tan cansados como ella. Ese silencio… no era tenso, más bien una antesala calma. Esa clase de silencios que se aposentan cuando ha pasado la tormenta. Inspiró profundamente.

    -No sé qué hacer contigo…- reconoció de forma sincera- Y no lo digo como amenaza, ni como acusación… -negó discretamente con la cabeza- Todo esto es tan inverosímil… Durante años todo fue más facil porque te habia puesto una etiqueta. Monstruo. Ya está. Punto final -sus labios se curvaron en una mueca- No habia nada que pensar, no habia dudas. No tenía que hacerme preguntas.

    Se humedeció los labios con la punta de la lengua antes de dejar pasear su mirada por el rostro ajeno.

    -Y ahora que ya no encajas ahí… No se si me cabrea, me confunde… o se aclaran todas las dudas… Tienes razón… Una parte de mi siempre ha sabido que Glenn no querría esto para mí. Él te habría perdonado. Era asi. Si tan solo hubieras matado a Abraham, él habría terminado por encontrar algo bueno en ti al final de todo… -inspiró profundamente- Ya no quiero seguir viviendo asi, porque Hershel ha visto que odiarte es todo lo que me queda de Glenn…

    Se quedó allí unos segundos, respirando despacio, consciente del calor del cuerpo masculino tan cerca del propio, y de su propia pierna sobre la ajena.

    -Eso es lo que no sé cómo manejar… Y es muy frustrante…- sonrió de forma cómplice- Saber que Glenn lo habría hecho mucho mejor que yo. Porque no soy él… No tengo su paciencia y ya no veo el mundo como él. Yo me aferré al odio porque creí que era todo lo que tenía…

    Movió su cuerpo para acomodarlo mejor sobre el colchón haciendo que irremediablemente este se acercara al cuerpo del salvador, aunque solo fuera un par de centímetros.

    -Ahora mismo… ya no me siento en peligro contigo… Y eso, para mí, ya lo cambia absolutamente todo. Porque por primera vez ya no quiero huir de ti… Asi que… Dime una cosa… -una suave sonrisa amistosa y algo curiosa se esbozó en sus labios. Era la primera vez que tenía interés en mantener una conversación con Negan y quería aprovecharlo- ¿Quién eres ahora cuando ya no quiero seguir huyendo de ti?


    ⸻ 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 Negan Smith
    ▶▶ Maggie guardó silencio unos segundos, observando aquellos profundos iris verdosos que tanto habia temido mirar el día que lo conoció, y que tanto habia odiado cuando solo eran un mal recuerdo. Esos iris que ahora parecían tan cansados como ella. Ese silencio… no era tenso, más bien una antesala calma. Esa clase de silencios que se aposentan cuando ha pasado la tormenta. Inspiró profundamente. -No sé qué hacer contigo…- reconoció de forma sincera- Y no lo digo como amenaza, ni como acusación… -negó discretamente con la cabeza- Todo esto es tan inverosímil… Durante años todo fue más facil porque te habia puesto una etiqueta. Monstruo. Ya está. Punto final -sus labios se curvaron en una mueca- No habia nada que pensar, no habia dudas. No tenía que hacerme preguntas. Se humedeció los labios con la punta de la lengua antes de dejar pasear su mirada por el rostro ajeno. -Y ahora que ya no encajas ahí… No se si me cabrea, me confunde… o se aclaran todas las dudas… Tienes razón… Una parte de mi siempre ha sabido que Glenn no querría esto para mí. Él te habría perdonado. Era asi. Si tan solo hubieras matado a Abraham, él habría terminado por encontrar algo bueno en ti al final de todo… -inspiró profundamente- Ya no quiero seguir viviendo asi, porque Hershel ha visto que odiarte es todo lo que me queda de Glenn… Se quedó allí unos segundos, respirando despacio, consciente del calor del cuerpo masculino tan cerca del propio, y de su propia pierna sobre la ajena. -Eso es lo que no sé cómo manejar… Y es muy frustrante…- sonrió de forma cómplice- Saber que Glenn lo habría hecho mucho mejor que yo. Porque no soy él… No tengo su paciencia y ya no veo el mundo como él. Yo me aferré al odio porque creí que era todo lo que tenía… Movió su cuerpo para acomodarlo mejor sobre el colchón haciendo que irremediablemente este se acercara al cuerpo del salvador, aunque solo fuera un par de centímetros. -Ahora mismo… ya no me siento en peligro contigo… Y eso, para mí, ya lo cambia absolutamente todo. Porque por primera vez ya no quiero huir de ti… Asi que… Dime una cosa… -una suave sonrisa amistosa y algo curiosa se esbozó en sus labios. Era la primera vez que tenía interés en mantener una conversación con Negan y quería aprovecharlo- ¿Quién eres ahora cuando ya no quiero seguir huyendo de ti? ⸻ 𝑒𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑚𝑖 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 [Here.Is.Negan] ⸻
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  • << 𝙄𝙉𝙎𝙏𝘼𝙂𝙍𝘼𝙈 • 𝙋𝙊𝙎𝙏 >>
    @𝗧𝗵𝗮𝗹𝘆𝗮𝘃𝗮𝗹𝗰𝗼𝘂𝗿𝘁
    “No sé muy bien cómo funciona esto, pero supongo que habrá que probar”
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    𝙻𝚊 𝚑𝚒𝚜𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠 𝚗𝚘 𝚗𝚊𝚌𝚒𝚘́ 𝚎𝚗 𝚜𝚊𝚕𝚘𝚗𝚎𝚜 𝚍𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘𝚜 𝚗𝚒 𝚎𝚗 𝚌𝚊𝚜𝚝𝚒𝚕𝚕𝚘𝚜 𝚑𝚎𝚛𝚎𝚍𝚊𝚍𝚘𝚜, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚎𝚗 𝚞𝚗 𝚝𝚊𝚕𝚕𝚎𝚛 𝚎𝚜𝚝𝚛𝚎𝚌𝚑𝚘 𝚍𝚘𝚗𝚍𝚎 𝚎𝚕 𝚘𝚕𝚘𝚛 𝚊 𝚝𝚒𝚗𝚝𝚎𝚜 𝚢 𝚕𝚊𝚗𝚊 𝚖𝚘𝚓𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚛𝚊 𝚖𝚊́𝚜 𝚌𝚘𝚗𝚜𝚝𝚊𝚗𝚝𝚎 𝚚𝚞𝚎 𝚎𝚕 𝚊𝚒𝚛𝚎 𝚖𝚒𝚜𝚖𝚘.
    𝙴𝚕 𝚋𝚒𝚜𝚊𝚋𝚞𝚎𝚕𝚘 𝚍𝚎 𝚅𝚒𝚔𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊 —𝚊 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚗 𝚕𝚊 𝚏𝚊𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊 𝚖𝚎𝚗𝚌𝚒𝚘𝚗𝚊 𝚌𝚘𝚗 𝚞𝚗𝚊 𝚖𝚎𝚣𝚌𝚕𝚊 𝚍𝚎 𝚛𝚎𝚜𝚙𝚎𝚝𝚘 𝚢 𝚍𝚒𝚜𝚝𝚊𝚗𝚌𝚒𝚊— 𝚏𝚞𝚎 𝚞𝚗 𝚌𝚘𝚖𝚎𝚛𝚌𝚒𝚊𝚗𝚝𝚎 𝚝𝚎𝚗𝚊𝚣 𝚎𝚗 𝚕𝚘𝚜 𝚍ɪ́𝚊𝚜 𝚎𝚗 𝚚𝚞𝚎 𝙻𝚘𝚗𝚍𝚛𝚎𝚜 𝚊𝚞́𝚗 𝚊𝚙𝚛𝚎𝚗𝚍ɪ́𝚊 𝚊 𝚜𝚊𝚋𝚎𝚛𝚜𝚎 𝚌𝚊𝚙𝚒𝚝𝚊𝚕 𝚍𝚎𝚕 𝚖𝚞𝚗𝚍𝚘. 𝙴𝚖𝚙𝚎𝚣𝚘́ 𝚌𝚘𝚗 𝚊𝚙𝚎𝚗𝚊𝚜 𝚍𝚘𝚜 𝚝𝚎𝚕𝚊𝚛𝚎𝚜 𝚢 𝚞𝚗𝚊 𝚒𝚗𝚝𝚞𝚒𝚌𝚒𝚘́𝚗 𝚌𝚊𝚜𝚒 𝚘𝚋𝚜𝚝𝚒𝚗𝚊𝚍𝚊 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚛𝚎𝚌𝚘𝚗𝚘𝚌𝚎𝚛 𝚕𝚊 𝚌𝚊𝚕𝚒𝚍𝚊𝚍 𝚟𝚎𝚛𝚍𝚊𝚍𝚎𝚛𝚊: 𝚊𝚚𝚞𝚎𝚕𝚕𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚜𝚎 𝚊𝚗𝚞𝚗𝚌𝚒𝚊, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚎 𝚜𝚒𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚊𝚕 𝚝𝚊𝚌𝚝𝚘.

    𝙳𝚎 𝚜𝚞 𝚖𝚊𝚗𝚘 𝚜𝚞𝚛𝚐𝚒𝚘́ 𝚕𝚊 𝚙𝚛𝚒𝚖𝚎𝚛𝚊 𝚖𝚊𝚗𝚞𝚏𝚊𝚌𝚝𝚞𝚛𝚊 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠, 𝚎𝚜𝚙𝚎𝚌𝚒𝚊𝚕𝚒𝚣𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚗 𝚝𝚎𝚓𝚒𝚍𝚘𝚜 𝚏𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚜𝚊𝚜𝚝𝚛𝚎𝚜 𝚎𝚡𝚒𝚐𝚎𝚗𝚝𝚎𝚜 𝚢 𝚌𝚊𝚜𝚊𝚜 𝚊𝚛𝚒𝚜𝚝𝚘𝚌𝚛𝚊́𝚝𝚒𝚌𝚊𝚜. 𝙽𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚡𝚝𝚛𝚊𝚟𝚊𝚐𝚊𝚗𝚝𝚎; 𝚜𝚘𝚕𝚘 𝚝𝚎𝚕𝚊𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚛𝚎𝚜𝚒𝚜𝚝ɪ́𝚊𝚗 𝚕𝚊𝚜 𝚍𝚎́𝚌𝚊𝚍𝚊𝚜 𝚢 𝚌𝚊ɪ́𝚊𝚗 𝚌𝚘𝚗 𝚞𝚗𝚊 𝚎𝚕𝚎𝚐𝚊𝚗𝚌𝚒𝚊 𝚜𝚒𝚕𝚎𝚗𝚌𝚒𝚘𝚜𝚊.

    𝙴𝚕 𝚝ɪ́𝚝𝚞𝚕𝚘 𝚕𝚕𝚎𝚐𝚘́ 𝚍𝚎𝚜𝚙𝚞𝚎́𝚜, 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚕𝚕𝚎𝚐𝚊𝚗 𝚕𝚊𝚜 𝚌𝚘𝚜𝚊𝚜 𝚎𝚗 𝙸𝚗𝚐𝚕𝚊𝚝𝚎𝚛𝚛𝚊: 𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚛𝚒𝚚𝚞𝚎𝚣𝚊 𝚒𝚗𝚍𝚒𝚜𝚌𝚞𝚝𝚒𝚋𝚕𝚎, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚞𝚝𝚒𝚕𝚒𝚍𝚊𝚍.
    𝙴𝚗 𝚝𝚒𝚎𝚖𝚙𝚘𝚜 𝚍𝚎 𝚌𝚛𝚒𝚜𝚒𝚜 𝚛𝚞𝚛𝚊𝚕 𝚢 𝚑𝚊𝚖𝚋𝚛𝚞𝚗𝚊𝚜, 𝚕𝚘𝚜 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠 𝚖𝚊𝚗𝚝𝚞𝚟𝚒𝚎𝚛𝚘𝚗 𝚊 𝚏𝚕𝚘𝚝𝚎 𝚊 𝚖𝚎𝚍𝚒𝚘 𝚌𝚘𝚗𝚍𝚊𝚍𝚘 𝚎𝚖𝚙𝚕𝚎𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚊 𝚏𝚊𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚜 𝚎𝚗𝚝𝚎𝚛𝚊𝚜. 𝙵𝚞𝚎 𝚎𝚗𝚝𝚘𝚗𝚌𝚎𝚜 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚕𝚊 𝙲𝚘𝚛𝚘𝚗𝚊 𝚕𝚎𝚜 𝚘𝚝𝚘𝚛𝚐𝚘́ 𝚕𝚊 𝚋𝚊𝚛𝚘𝚗𝚎𝚝ɪ́𝚊: 𝚞𝚗 𝚛𝚎𝚌𝚘𝚗𝚘𝚌𝚒𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘 𝚖𝚘𝚍𝚎𝚜𝚝𝚘, 𝚜ɪ́, 𝚙𝚎𝚛𝚘 𝚜𝚞𝚏𝚒𝚌𝚒𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚌𝚘𝚕𝚘𝚌𝚊𝚛 𝚜𝚞 𝚗𝚘𝚖𝚋𝚛𝚎 𝚎𝚗 𝚊𝚚𝚞𝚎𝚕 𝚍𝚎𝚕𝚒𝚌𝚊𝚍𝚘 𝚙𝚞𝚗𝚝𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚗𝚘𝚋𝚕𝚎𝚣𝚊 𝚖𝚎𝚗𝚘𝚛 𝚢 𝚋𝚞𝚛𝚐𝚞𝚎𝚜ɪ́𝚊 𝚛𝚎𝚜𝚙𝚎𝚝𝚊𝚋𝚕𝚎.

    𝙽𝚘 𝚏𝚞𝚎 𝚞𝚗 𝚊𝚜𝚌𝚎𝚗𝚜𝚘 𝚍𝚎𝚜𝚕𝚞𝚖𝚋𝚛𝚊𝚗𝚝𝚎, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚞𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚗𝚜𝚝𝚛𝚞𝚒𝚍𝚘 𝚊 𝚏𝚞𝚎𝚛𝚣𝚊 𝚍𝚎 𝚌𝚘𝚗𝚜𝚝𝚊𝚗𝚌𝚒𝚊.
    𝚈 𝚙𝚘𝚛 𝚎𝚜𝚘 𝚖𝚒𝚜𝚖𝚘, 𝚖𝚊́𝚜 𝚜𝚘́𝚕𝚒𝚍𝚘.

    𝙲𝚘𝚗 𝚕𝚘𝚜 𝚊𝚗̃𝚘𝚜, 𝚕𝚊 𝚎𝚖𝚙𝚛𝚎𝚜𝚊 𝚜𝚎 𝚟𝚘𝚕𝚟𝚒𝚘́ 𝚜𝚒𝚗𝚘́𝚗𝚒𝚖𝚘 𝚍𝚎 𝚙𝚛𝚎𝚌𝚒𝚜𝚒𝚘́𝚗 𝚢 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚒𝚎𝚍𝚊𝚍. 𝚂𝚞𝚜 𝚝𝚎𝚕𝚊𝚜 𝚟𝚎𝚜𝚝ɪ́𝚊𝚗 𝚊 𝚊𝚋𝚘𝚐𝚊𝚍𝚘𝚜, 𝚌𝚕𝚎́𝚛𝚒𝚐𝚘𝚜, 𝚍𝚒𝚙𝚕𝚘𝚖𝚊́𝚝𝚒𝚌𝚘𝚜. 𝙻𝚊 𝚌𝚊𝚕𝚒𝚍𝚊𝚍 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠 𝚗𝚘 𝚎𝚛𝚊 𝚞𝚗 𝚕𝚞𝚓𝚘 𝚎𝚜𝚌𝚊𝚗𝚍𝚊𝚕𝚘𝚜𝚘, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚞𝚗 𝚜𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚊𝚛𝚝𝚒𝚍𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚗𝚎𝚜 𝚜𝚊𝚋ɪ́𝚊𝚗 𝚊𝚙𝚛𝚎𝚌𝚒𝚊𝚛 𝚕𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚎𝚜𝚝𝚊𝚋𝚊 𝚋𝚒𝚎𝚗 𝚑𝚎𝚌𝚑𝚘.

    𝙲𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚎𝚕 𝚙𝚊𝚍𝚛𝚎 𝚍𝚎 𝚅𝚒𝚔𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊 𝚊𝚜𝚞𝚖𝚒𝚘́ 𝚕𝚊 𝚍𝚒𝚛𝚎𝚌𝚌𝚒𝚘́𝚗, 𝚎𝚡𝚙𝚊𝚗𝚍𝚒𝚘́ 𝚕𝚊 𝚏𝚒𝚛𝚖𝚊 𝚑𝚊𝚌𝚒𝚊 𝚕𝚊 𝚌𝚘𝚗𝚏𝚎𝚌𝚌𝚒𝚘́𝚗, 𝚢 𝚕𝚊 𝚝𝚒𝚎𝚗𝚍𝚊 𝚏𝚊𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚛 𝚙𝚊𝚜𝚘́ 𝚊 𝚜𝚎𝚛 𝚞𝚗 𝚙𝚞𝚗𝚝𝚘 𝚌𝚘𝚗𝚘𝚌𝚒𝚍𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚍𝚊𝚖𝚊𝚜 𝚓𝚘́𝚟𝚎𝚗𝚎𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚋𝚞𝚜𝚌𝚊𝚋𝚊𝚗 𝚟𝚎𝚜𝚝𝚒𝚍𝚘𝚜 𝚍𝚎 𝚙𝚛𝚎𝚜𝚎𝚗𝚝𝚊𝚌𝚒𝚘́𝚗 𝚢 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚌𝚊𝚋𝚊𝚕𝚕𝚎𝚛𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚎𝚌𝚎𝚜𝚒𝚝𝚊𝚋𝚊𝚗 𝚞𝚗 𝚊𝚝𝚞𝚎𝚗𝚍𝚘 𝚛𝚎𝚜𝚙𝚎𝚝𝚊𝚋𝚕𝚎 𝚜𝚒𝚗 𝚌𝚊𝚎𝚛 𝚎𝚗 𝚘𝚜𝚝𝚎𝚗𝚝𝚊𝚌𝚒𝚘𝚗𝚎𝚜 𝚟𝚞𝚕𝚐𝚊𝚛𝚎𝚜.

    𝙻𝚊 𝚋𝚊𝚛𝚘𝚗𝚎𝚝ɪ́𝚊 𝚗𝚞𝚗𝚌𝚊 𝚏𝚞𝚎 𝚖𝚊́𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚞𝚗 𝚝ɪ́𝚝𝚞𝚕𝚘 𝚖𝚘𝚍𝚎𝚜𝚝𝚘, 𝚎𝚕 𝚎𝚜𝚌𝚊𝚕𝚘́𝚗 𝚖𝚊́𝚜 𝚋𝚊𝚓𝚘 𝚍𝚎 𝚕𝚊 𝚗𝚘𝚋𝚕𝚎𝚣𝚊, 𝚙𝚎𝚛𝚘 𝚕𝚘𝚜 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠 𝚕𝚘 𝚙𝚘𝚛𝚝𝚊𝚋𝚊𝚗 𝚌𝚘𝚗 𝚎𝚜𝚊 𝚍𝚒𝚐𝚗𝚒𝚍𝚊𝚍 𝚍𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚗𝚎𝚜 𝚜𝚊𝚋𝚎𝚗 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚞 𝚊𝚙𝚎𝚕𝚕𝚒𝚍𝚘 𝚙𝚎𝚜𝚊 𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚕𝚊 𝚜𝚊𝚗𝚐𝚛𝚎, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚎𝚕 𝚝𝚛𝚊𝚋𝚊𝚓𝚘 𝚍𝚎𝚝𝚛𝚊́𝚜 𝚍𝚎 𝚎́𝚕.

    𝚈 𝚊𝚑𝚘𝚛𝚊, 𝚌𝚘𝚗 𝚜𝚞 𝚙𝚊𝚍𝚛𝚎 𝚎𝚗 𝚎𝚕 𝙽𝚞𝚎𝚟𝚘 𝙼𝚞𝚗𝚍𝚘 𝚢 𝚕𝚊 𝚌𝚊𝚜𝚊 𝚏𝚊𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚛 𝚟𝚊𝚌ɪ́𝚊, 𝚎𝚜𝚎 𝚙𝚎𝚜𝚘 𝚌𝚊𝚎 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝚑𝚘𝚖𝚋𝚛𝚘𝚜 𝚍𝚎 𝚅𝚒𝚔𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊.

    𝙽𝚘 𝚙𝚘𝚛𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚑𝚞𝚋𝚒𝚎𝚛𝚊 𝚑𝚘𝚖𝚋𝚛𝚎𝚜 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚘𝚌𝚞𝚙𝚊𝚛 𝚜𝚞 𝚕𝚞𝚐𝚊𝚛, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚒𝚗𝚐𝚞𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚗𝚘𝚌ɪ́𝚊 𝚕𝚊 𝚝𝚒𝚎𝚗𝚍𝚊 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚎𝚕𝚕𝚊; 𝚗𝚒𝚗𝚐𝚞𝚗𝚘 𝚑𝚊𝚋ɪ́𝚊 𝚊𝚙𝚛𝚎𝚗𝚍𝚒𝚍𝚘 𝚊 𝚍𝚒𝚜𝚝𝚒𝚗𝚐𝚞𝚒𝚛, 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚜𝚞 𝚖𝚊𝚍𝚛𝚎 𝚕𝚎 𝚎𝚗𝚜𝚎𝚗̃𝚘́, 𝚕𝚊 𝚌𝚊ɪ́𝚍𝚊 𝚎𝚡𝚊𝚌𝚝𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚍𝚎𝚋ɪ́𝚊 𝚝𝚎𝚗𝚎𝚛 𝚞𝚗𝚊 𝚖𝚊𝚗𝚐𝚊, 𝚘 𝚕𝚊 𝚍𝚒𝚏𝚎𝚛𝚎𝚗𝚌𝚒𝚊 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚙𝚞𝚗𝚝𝚊𝚍𝚊 𝚊𝚗𝚜𝚒𝚘𝚜𝚊 𝚢 𝚞𝚗𝚊 𝚜𝚎𝚐𝚞𝚛𝚊.

    𝚀𝚞𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚖𝚞𝚓𝚎𝚛 𝚍𝚒𝚛𝚒𝚐𝚒𝚎𝚛𝚊 𝚎𝚕 𝚗𝚎𝚐𝚘𝚌𝚒𝚘 𝚎𝚛𝚊, 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚊𝚕𝚐𝚞𝚗𝚘𝚜, 𝚞𝚗𝚊 𝚎𝚡𝚌𝚎𝚗𝚝𝚛𝚒𝚌𝚒𝚍𝚊𝚍.
    𝙿𝚊𝚛𝚊 𝚘𝚝𝚛𝚘𝚜, 𝚞𝚗𝚊 𝚒𝚖𝚙𝚛𝚞𝚍𝚎𝚗𝚌𝚒𝚊.

    𝙿𝚎𝚛𝚘 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚕𝚘𝚜 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠, 𝚊𝚌𝚘𝚜𝚝𝚞𝚖𝚋𝚛𝚊𝚍𝚘𝚜 𝚊 𝚊𝚋𝚛𝚒𝚛𝚜𝚎 𝚙𝚊𝚜𝚘 𝚜𝚒𝚗 𝚎𝚜𝚌𝚊́𝚗𝚍𝚊𝚕𝚘, 𝚎𝚛𝚊 𝚜𝚒𝚖𝚙𝚕𝚎𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚕𝚊 𝚍𝚎𝚌𝚒𝚜𝚒𝚘́𝚗 𝚌𝚘𝚛𝚛𝚎𝚌𝚝𝚊.

    𝙷𝚊𝚋ɪ́𝚊𝚗 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚎𝚟𝚒𝚟𝚒𝚍𝚘 𝚐𝚞𝚎𝚛𝚛𝚊𝚜 𝚌𝚘𝚖𝚎𝚛𝚌𝚒𝚊𝚕𝚎𝚜, 𝚖𝚊𝚕𝚊𝚜 𝚌𝚘𝚜𝚎𝚌𝚑𝚊𝚜, 𝚕𝚊 𝚍𝚎𝚜𝚌𝚘𝚗𝚏𝚒𝚊𝚗𝚣𝚊 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝚗𝚘𝚋𝚕𝚎𝚜 𝚖𝚊́𝚜 𝚊𝚗𝚝𝚒𝚐𝚞𝚘𝚜. 𝙿𝚘𝚍ɪ́𝚊𝚗 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚎𝚟𝚒𝚟𝚒𝚛 𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚍𝚊𝚖𝚊 𝚓𝚘𝚟𝚎𝚗 𝚊𝚜𝚞𝚖𝚒𝚎𝚛𝚊 𝚎𝚕 𝚝𝚒𝚖𝚘́𝚗.

    𝚈 𝚅𝚒𝚔𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊, 𝚌𝚘𝚗 𝚜𝚞 𝚕𝚞𝚝𝚘 𝚜𝚒𝚕𝚎𝚗𝚌𝚒𝚘𝚜𝚘 𝚢 𝚜𝚞 𝚍𝚎𝚝𝚎𝚛𝚖𝚒𝚗𝚊𝚌𝚒𝚘́𝚗 𝚜𝚞𝚊𝚟𝚎 𝚙𝚎𝚛𝚘 𝚒𝚗𝚚𝚞𝚎𝚋𝚛𝚊𝚗𝚝𝚊𝚋𝚕𝚎, 𝚎𝚛𝚊 𝚙𝚛𝚎𝚌𝚒𝚜𝚊𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚕𝚊 𝚌𝚕𝚊𝚜𝚎 𝚍𝚎 𝚙𝚎𝚛𝚜𝚘𝚗𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚌𝚘𝚗𝚟𝚎𝚛𝚝ɪ́𝚊 𝚞𝚗𝚊 𝚎𝚡𝚙𝚎𝚌𝚝𝚊𝚝𝚒𝚟𝚊 𝚝𝚎𝚖𝚎𝚛𝚘𝚜𝚊 𝚎𝚗 𝚞𝚗 𝚗𝚞𝚎𝚟𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚒𝚎𝚗𝚣𝚘.
    𝙻𝚊 𝚑𝚒𝚜𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠 𝚗𝚘 𝚗𝚊𝚌𝚒𝚘́ 𝚎𝚗 𝚜𝚊𝚕𝚘𝚗𝚎𝚜 𝚍𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘𝚜 𝚗𝚒 𝚎𝚗 𝚌𝚊𝚜𝚝𝚒𝚕𝚕𝚘𝚜 𝚑𝚎𝚛𝚎𝚍𝚊𝚍𝚘𝚜, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚎𝚗 𝚞𝚗 𝚝𝚊𝚕𝚕𝚎𝚛 𝚎𝚜𝚝𝚛𝚎𝚌𝚑𝚘 𝚍𝚘𝚗𝚍𝚎 𝚎𝚕 𝚘𝚕𝚘𝚛 𝚊 𝚝𝚒𝚗𝚝𝚎𝚜 𝚢 𝚕𝚊𝚗𝚊 𝚖𝚘𝚓𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚛𝚊 𝚖𝚊́𝚜 𝚌𝚘𝚗𝚜𝚝𝚊𝚗𝚝𝚎 𝚚𝚞𝚎 𝚎𝚕 𝚊𝚒𝚛𝚎 𝚖𝚒𝚜𝚖𝚘. 𝙴𝚕 𝚋𝚒𝚜𝚊𝚋𝚞𝚎𝚕𝚘 𝚍𝚎 𝚅𝚒𝚔𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊 —𝚊 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚗 𝚕𝚊 𝚏𝚊𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊 𝚖𝚎𝚗𝚌𝚒𝚘𝚗𝚊 𝚌𝚘𝚗 𝚞𝚗𝚊 𝚖𝚎𝚣𝚌𝚕𝚊 𝚍𝚎 𝚛𝚎𝚜𝚙𝚎𝚝𝚘 𝚢 𝚍𝚒𝚜𝚝𝚊𝚗𝚌𝚒𝚊— 𝚏𝚞𝚎 𝚞𝚗 𝚌𝚘𝚖𝚎𝚛𝚌𝚒𝚊𝚗𝚝𝚎 𝚝𝚎𝚗𝚊𝚣 𝚎𝚗 𝚕𝚘𝚜 𝚍ɪ́𝚊𝚜 𝚎𝚗 𝚚𝚞𝚎 𝙻𝚘𝚗𝚍𝚛𝚎𝚜 𝚊𝚞́𝚗 𝚊𝚙𝚛𝚎𝚗𝚍ɪ́𝚊 𝚊 𝚜𝚊𝚋𝚎𝚛𝚜𝚎 𝚌𝚊𝚙𝚒𝚝𝚊𝚕 𝚍𝚎𝚕 𝚖𝚞𝚗𝚍𝚘. 𝙴𝚖𝚙𝚎𝚣𝚘́ 𝚌𝚘𝚗 𝚊𝚙𝚎𝚗𝚊𝚜 𝚍𝚘𝚜 𝚝𝚎𝚕𝚊𝚛𝚎𝚜 𝚢 𝚞𝚗𝚊 𝚒𝚗𝚝𝚞𝚒𝚌𝚒𝚘́𝚗 𝚌𝚊𝚜𝚒 𝚘𝚋𝚜𝚝𝚒𝚗𝚊𝚍𝚊 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚛𝚎𝚌𝚘𝚗𝚘𝚌𝚎𝚛 𝚕𝚊 𝚌𝚊𝚕𝚒𝚍𝚊𝚍 𝚟𝚎𝚛𝚍𝚊𝚍𝚎𝚛𝚊: 𝚊𝚚𝚞𝚎𝚕𝚕𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚜𝚎 𝚊𝚗𝚞𝚗𝚌𝚒𝚊, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚎 𝚜𝚒𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚊𝚕 𝚝𝚊𝚌𝚝𝚘. 𝙳𝚎 𝚜𝚞 𝚖𝚊𝚗𝚘 𝚜𝚞𝚛𝚐𝚒𝚘́ 𝚕𝚊 𝚙𝚛𝚒𝚖𝚎𝚛𝚊 𝚖𝚊𝚗𝚞𝚏𝚊𝚌𝚝𝚞𝚛𝚊 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠, 𝚎𝚜𝚙𝚎𝚌𝚒𝚊𝚕𝚒𝚣𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚗 𝚝𝚎𝚓𝚒𝚍𝚘𝚜 𝚏𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚜𝚊𝚜𝚝𝚛𝚎𝚜 𝚎𝚡𝚒𝚐𝚎𝚗𝚝𝚎𝚜 𝚢 𝚌𝚊𝚜𝚊𝚜 𝚊𝚛𝚒𝚜𝚝𝚘𝚌𝚛𝚊́𝚝𝚒𝚌𝚊𝚜. 𝙽𝚊𝚍𝚊 𝚎𝚡𝚝𝚛𝚊𝚟𝚊𝚐𝚊𝚗𝚝𝚎; 𝚜𝚘𝚕𝚘 𝚝𝚎𝚕𝚊𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚛𝚎𝚜𝚒𝚜𝚝ɪ́𝚊𝚗 𝚕𝚊𝚜 𝚍𝚎́𝚌𝚊𝚍𝚊𝚜 𝚢 𝚌𝚊ɪ́𝚊𝚗 𝚌𝚘𝚗 𝚞𝚗𝚊 𝚎𝚕𝚎𝚐𝚊𝚗𝚌𝚒𝚊 𝚜𝚒𝚕𝚎𝚗𝚌𝚒𝚘𝚜𝚊. 𝙴𝚕 𝚝ɪ́𝚝𝚞𝚕𝚘 𝚕𝚕𝚎𝚐𝚘́ 𝚍𝚎𝚜𝚙𝚞𝚎́𝚜, 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚕𝚕𝚎𝚐𝚊𝚗 𝚕𝚊𝚜 𝚌𝚘𝚜𝚊𝚜 𝚎𝚗 𝙸𝚗𝚐𝚕𝚊𝚝𝚎𝚛𝚛𝚊: 𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚛𝚒𝚚𝚞𝚎𝚣𝚊 𝚒𝚗𝚍𝚒𝚜𝚌𝚞𝚝𝚒𝚋𝚕𝚎, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚞𝚝𝚒𝚕𝚒𝚍𝚊𝚍. 𝙴𝚗 𝚝𝚒𝚎𝚖𝚙𝚘𝚜 𝚍𝚎 𝚌𝚛𝚒𝚜𝚒𝚜 𝚛𝚞𝚛𝚊𝚕 𝚢 𝚑𝚊𝚖𝚋𝚛𝚞𝚗𝚊𝚜, 𝚕𝚘𝚜 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠 𝚖𝚊𝚗𝚝𝚞𝚟𝚒𝚎𝚛𝚘𝚗 𝚊 𝚏𝚕𝚘𝚝𝚎 𝚊 𝚖𝚎𝚍𝚒𝚘 𝚌𝚘𝚗𝚍𝚊𝚍𝚘 𝚎𝚖𝚙𝚕𝚎𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚊 𝚏𝚊𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚜 𝚎𝚗𝚝𝚎𝚛𝚊𝚜. 𝙵𝚞𝚎 𝚎𝚗𝚝𝚘𝚗𝚌𝚎𝚜 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚕𝚊 𝙲𝚘𝚛𝚘𝚗𝚊 𝚕𝚎𝚜 𝚘𝚝𝚘𝚛𝚐𝚘́ 𝚕𝚊 𝚋𝚊𝚛𝚘𝚗𝚎𝚝ɪ́𝚊: 𝚞𝚗 𝚛𝚎𝚌𝚘𝚗𝚘𝚌𝚒𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘 𝚖𝚘𝚍𝚎𝚜𝚝𝚘, 𝚜ɪ́, 𝚙𝚎𝚛𝚘 𝚜𝚞𝚏𝚒𝚌𝚒𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚌𝚘𝚕𝚘𝚌𝚊𝚛 𝚜𝚞 𝚗𝚘𝚖𝚋𝚛𝚎 𝚎𝚗 𝚊𝚚𝚞𝚎𝚕 𝚍𝚎𝚕𝚒𝚌𝚊𝚍𝚘 𝚙𝚞𝚗𝚝𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚗𝚘𝚋𝚕𝚎𝚣𝚊 𝚖𝚎𝚗𝚘𝚛 𝚢 𝚋𝚞𝚛𝚐𝚞𝚎𝚜ɪ́𝚊 𝚛𝚎𝚜𝚙𝚎𝚝𝚊𝚋𝚕𝚎. 𝙽𝚘 𝚏𝚞𝚎 𝚞𝚗 𝚊𝚜𝚌𝚎𝚗𝚜𝚘 𝚍𝚎𝚜𝚕𝚞𝚖𝚋𝚛𝚊𝚗𝚝𝚎, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚞𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚗𝚜𝚝𝚛𝚞𝚒𝚍𝚘 𝚊 𝚏𝚞𝚎𝚛𝚣𝚊 𝚍𝚎 𝚌𝚘𝚗𝚜𝚝𝚊𝚗𝚌𝚒𝚊. 𝚈 𝚙𝚘𝚛 𝚎𝚜𝚘 𝚖𝚒𝚜𝚖𝚘, 𝚖𝚊́𝚜 𝚜𝚘́𝚕𝚒𝚍𝚘. 𝙲𝚘𝚗 𝚕𝚘𝚜 𝚊𝚗̃𝚘𝚜, 𝚕𝚊 𝚎𝚖𝚙𝚛𝚎𝚜𝚊 𝚜𝚎 𝚟𝚘𝚕𝚟𝚒𝚘́ 𝚜𝚒𝚗𝚘́𝚗𝚒𝚖𝚘 𝚍𝚎 𝚙𝚛𝚎𝚌𝚒𝚜𝚒𝚘́𝚗 𝚢 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚒𝚎𝚍𝚊𝚍. 𝚂𝚞𝚜 𝚝𝚎𝚕𝚊𝚜 𝚟𝚎𝚜𝚝ɪ́𝚊𝚗 𝚊 𝚊𝚋𝚘𝚐𝚊𝚍𝚘𝚜, 𝚌𝚕𝚎́𝚛𝚒𝚐𝚘𝚜, 𝚍𝚒𝚙𝚕𝚘𝚖𝚊́𝚝𝚒𝚌𝚘𝚜. 𝙻𝚊 𝚌𝚊𝚕𝚒𝚍𝚊𝚍 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠 𝚗𝚘 𝚎𝚛𝚊 𝚞𝚗 𝚕𝚞𝚓𝚘 𝚎𝚜𝚌𝚊𝚗𝚍𝚊𝚕𝚘𝚜𝚘, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚞𝚗 𝚜𝚎𝚌𝚛𝚎𝚝𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚊𝚛𝚝𝚒𝚍𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚗𝚎𝚜 𝚜𝚊𝚋ɪ́𝚊𝚗 𝚊𝚙𝚛𝚎𝚌𝚒𝚊𝚛 𝚕𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚎𝚜𝚝𝚊𝚋𝚊 𝚋𝚒𝚎𝚗 𝚑𝚎𝚌𝚑𝚘. 𝙲𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚎𝚕 𝚙𝚊𝚍𝚛𝚎 𝚍𝚎 𝚅𝚒𝚔𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊 𝚊𝚜𝚞𝚖𝚒𝚘́ 𝚕𝚊 𝚍𝚒𝚛𝚎𝚌𝚌𝚒𝚘́𝚗, 𝚎𝚡𝚙𝚊𝚗𝚍𝚒𝚘́ 𝚕𝚊 𝚏𝚒𝚛𝚖𝚊 𝚑𝚊𝚌𝚒𝚊 𝚕𝚊 𝚌𝚘𝚗𝚏𝚎𝚌𝚌𝚒𝚘́𝚗, 𝚢 𝚕𝚊 𝚝𝚒𝚎𝚗𝚍𝚊 𝚏𝚊𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚛 𝚙𝚊𝚜𝚘́ 𝚊 𝚜𝚎𝚛 𝚞𝚗 𝚙𝚞𝚗𝚝𝚘 𝚌𝚘𝚗𝚘𝚌𝚒𝚍𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚍𝚊𝚖𝚊𝚜 𝚓𝚘́𝚟𝚎𝚗𝚎𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚋𝚞𝚜𝚌𝚊𝚋𝚊𝚗 𝚟𝚎𝚜𝚝𝚒𝚍𝚘𝚜 𝚍𝚎 𝚙𝚛𝚎𝚜𝚎𝚗𝚝𝚊𝚌𝚒𝚘́𝚗 𝚢 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚌𝚊𝚋𝚊𝚕𝚕𝚎𝚛𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚎𝚌𝚎𝚜𝚒𝚝𝚊𝚋𝚊𝚗 𝚞𝚗 𝚊𝚝𝚞𝚎𝚗𝚍𝚘 𝚛𝚎𝚜𝚙𝚎𝚝𝚊𝚋𝚕𝚎 𝚜𝚒𝚗 𝚌𝚊𝚎𝚛 𝚎𝚗 𝚘𝚜𝚝𝚎𝚗𝚝𝚊𝚌𝚒𝚘𝚗𝚎𝚜 𝚟𝚞𝚕𝚐𝚊𝚛𝚎𝚜. 𝙻𝚊 𝚋𝚊𝚛𝚘𝚗𝚎𝚝ɪ́𝚊 𝚗𝚞𝚗𝚌𝚊 𝚏𝚞𝚎 𝚖𝚊́𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚞𝚗 𝚝ɪ́𝚝𝚞𝚕𝚘 𝚖𝚘𝚍𝚎𝚜𝚝𝚘, 𝚎𝚕 𝚎𝚜𝚌𝚊𝚕𝚘́𝚗 𝚖𝚊́𝚜 𝚋𝚊𝚓𝚘 𝚍𝚎 𝚕𝚊 𝚗𝚘𝚋𝚕𝚎𝚣𝚊, 𝚙𝚎𝚛𝚘 𝚕𝚘𝚜 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠 𝚕𝚘 𝚙𝚘𝚛𝚝𝚊𝚋𝚊𝚗 𝚌𝚘𝚗 𝚎𝚜𝚊 𝚍𝚒𝚐𝚗𝚒𝚍𝚊𝚍 𝚍𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚎𝚗𝚎𝚜 𝚜𝚊𝚋𝚎𝚗 𝚚𝚞𝚎 𝚜𝚞 𝚊𝚙𝚎𝚕𝚕𝚒𝚍𝚘 𝚙𝚎𝚜𝚊 𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚕𝚊 𝚜𝚊𝚗𝚐𝚛𝚎, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛 𝚎𝚕 𝚝𝚛𝚊𝚋𝚊𝚓𝚘 𝚍𝚎𝚝𝚛𝚊́𝚜 𝚍𝚎 𝚎́𝚕. 𝚈 𝚊𝚑𝚘𝚛𝚊, 𝚌𝚘𝚗 𝚜𝚞 𝚙𝚊𝚍𝚛𝚎 𝚎𝚗 𝚎𝚕 𝙽𝚞𝚎𝚟𝚘 𝙼𝚞𝚗𝚍𝚘 𝚢 𝚕𝚊 𝚌𝚊𝚜𝚊 𝚏𝚊𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚛 𝚟𝚊𝚌ɪ́𝚊, 𝚎𝚜𝚎 𝚙𝚎𝚜𝚘 𝚌𝚊𝚎 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝚑𝚘𝚖𝚋𝚛𝚘𝚜 𝚍𝚎 𝚅𝚒𝚔𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊. 𝙽𝚘 𝚙𝚘𝚛𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚑𝚞𝚋𝚒𝚎𝚛𝚊 𝚑𝚘𝚖𝚋𝚛𝚎𝚜 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚘𝚌𝚞𝚙𝚊𝚛 𝚜𝚞 𝚕𝚞𝚐𝚊𝚛, 𝚜𝚒𝚗𝚘 𝚙𝚘𝚛𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚒𝚗𝚐𝚞𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚗𝚘𝚌ɪ́𝚊 𝚕𝚊 𝚝𝚒𝚎𝚗𝚍𝚊 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚎𝚕𝚕𝚊; 𝚗𝚒𝚗𝚐𝚞𝚗𝚘 𝚑𝚊𝚋ɪ́𝚊 𝚊𝚙𝚛𝚎𝚗𝚍𝚒𝚍𝚘 𝚊 𝚍𝚒𝚜𝚝𝚒𝚗𝚐𝚞𝚒𝚛, 𝚌𝚘𝚖𝚘 𝚜𝚞 𝚖𝚊𝚍𝚛𝚎 𝚕𝚎 𝚎𝚗𝚜𝚎𝚗̃𝚘́, 𝚕𝚊 𝚌𝚊ɪ́𝚍𝚊 𝚎𝚡𝚊𝚌𝚝𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚍𝚎𝚋ɪ́𝚊 𝚝𝚎𝚗𝚎𝚛 𝚞𝚗𝚊 𝚖𝚊𝚗𝚐𝚊, 𝚘 𝚕𝚊 𝚍𝚒𝚏𝚎𝚛𝚎𝚗𝚌𝚒𝚊 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚙𝚞𝚗𝚝𝚊𝚍𝚊 𝚊𝚗𝚜𝚒𝚘𝚜𝚊 𝚢 𝚞𝚗𝚊 𝚜𝚎𝚐𝚞𝚛𝚊. 𝚀𝚞𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚖𝚞𝚓𝚎𝚛 𝚍𝚒𝚛𝚒𝚐𝚒𝚎𝚛𝚊 𝚎𝚕 𝚗𝚎𝚐𝚘𝚌𝚒𝚘 𝚎𝚛𝚊, 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚊𝚕𝚐𝚞𝚗𝚘𝚜, 𝚞𝚗𝚊 𝚎𝚡𝚌𝚎𝚗𝚝𝚛𝚒𝚌𝚒𝚍𝚊𝚍. 𝙿𝚊𝚛𝚊 𝚘𝚝𝚛𝚘𝚜, 𝚞𝚗𝚊 𝚒𝚖𝚙𝚛𝚞𝚍𝚎𝚗𝚌𝚒𝚊. 𝙿𝚎𝚛𝚘 𝚙𝚊𝚛𝚊 𝚕𝚘𝚜 𝙷𝚊𝚛𝚛𝚘𝚠, 𝚊𝚌𝚘𝚜𝚝𝚞𝚖𝚋𝚛𝚊𝚍𝚘𝚜 𝚊 𝚊𝚋𝚛𝚒𝚛𝚜𝚎 𝚙𝚊𝚜𝚘 𝚜𝚒𝚗 𝚎𝚜𝚌𝚊́𝚗𝚍𝚊𝚕𝚘, 𝚎𝚛𝚊 𝚜𝚒𝚖𝚙𝚕𝚎𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚕𝚊 𝚍𝚎𝚌𝚒𝚜𝚒𝚘́𝚗 𝚌𝚘𝚛𝚛𝚎𝚌𝚝𝚊. 𝙷𝚊𝚋ɪ́𝚊𝚗 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚎𝚟𝚒𝚟𝚒𝚍𝚘 𝚐𝚞𝚎𝚛𝚛𝚊𝚜 𝚌𝚘𝚖𝚎𝚛𝚌𝚒𝚊𝚕𝚎𝚜, 𝚖𝚊𝚕𝚊𝚜 𝚌𝚘𝚜𝚎𝚌𝚑𝚊𝚜, 𝚕𝚊 𝚍𝚎𝚜𝚌𝚘𝚗𝚏𝚒𝚊𝚗𝚣𝚊 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝚗𝚘𝚋𝚕𝚎𝚜 𝚖𝚊́𝚜 𝚊𝚗𝚝𝚒𝚐𝚞𝚘𝚜. 𝙿𝚘𝚍ɪ́𝚊𝚗 𝚜𝚘𝚋𝚛𝚎𝚟𝚒𝚟𝚒𝚛 𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚍𝚊𝚖𝚊 𝚓𝚘𝚟𝚎𝚗 𝚊𝚜𝚞𝚖𝚒𝚎𝚛𝚊 𝚎𝚕 𝚝𝚒𝚖𝚘́𝚗. 𝚈 𝚅𝚒𝚔𝚝𝚘𝚛𝚒𝚊, 𝚌𝚘𝚗 𝚜𝚞 𝚕𝚞𝚝𝚘 𝚜𝚒𝚕𝚎𝚗𝚌𝚒𝚘𝚜𝚘 𝚢 𝚜𝚞 𝚍𝚎𝚝𝚎𝚛𝚖𝚒𝚗𝚊𝚌𝚒𝚘́𝚗 𝚜𝚞𝚊𝚟𝚎 𝚙𝚎𝚛𝚘 𝚒𝚗𝚚𝚞𝚎𝚋𝚛𝚊𝚗𝚝𝚊𝚋𝚕𝚎, 𝚎𝚛𝚊 𝚙𝚛𝚎𝚌𝚒𝚜𝚊𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚕𝚊 𝚌𝚕𝚊𝚜𝚎 𝚍𝚎 𝚙𝚎𝚛𝚜𝚘𝚗𝚊 𝚚𝚞𝚎 𝚌𝚘𝚗𝚟𝚎𝚛𝚝ɪ́𝚊 𝚞𝚗𝚊 𝚎𝚡𝚙𝚎𝚌𝚝𝚊𝚝𝚒𝚟𝚊 𝚝𝚎𝚖𝚎𝚛𝚘𝚜𝚊 𝚎𝚗 𝚞𝚗 𝚗𝚞𝚎𝚟𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚒𝚎𝚗𝚣𝚘.
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  • 𝐲𝐨 𝐲 𝐞𝐥 𝟏𝟒 𝐝𝐞 𝐟𝐞𝐛𝐫𝐞𝐫𝐨

    Hola… sí, soy Ren. Japonés, joven… aparentemente… porque emocionalmente ya estoy como anciano en geriátrico. O sea, yo no celebro San Valentín, yo celebro sobreviví otro año viendo parejas empalagosas’

    El 14 de febrero para mí empieza igual todos los años: me despierto, abro redes sociales… y ¡pum! fotos de parejas desayunando fresas con chocolate, cartas románticas, gente diciendo ‘mi media naranja’… ¿media naranja? Yo ya soy jugo concentrado de limón, hermano.

    Encima en Japón las chicas regalan chocolate… ¿y saben qué recibí yo? Diabetes emocional… porque ni chocolate real llegó. Ni el del supermercado en oferta. Ni el que viene con forma rara. Nada. Cero. Vacío. Silencio. Como cuarto de geriátrico a las 3 a.m.

    Y la gente enamorada: ‘ay, Ren, ya llegará la persona correcta’. ¿Cuándo? ¿Cuando ya esté en silla de ruedas peleando por gelatina sin azúcar? Yo ya estoy listo para decir: ‘abuela, ¿tu nieto está soltero o qué?’.

    Luego ves a las parejas caminando de la mano… lento… coordinados… mirándose a los ojos… y yo caminando solo hablando con el semáforo: ‘bro, al menos tú cambias por mí’.

    Y no es que yo sea mala persona… bueno… tal vez un poquito… porque cuando veo a una pareja muy empalagosa pienso: *‘ojalá se separen… o mínimo que les dé diabetes por tanto chocolate’*. Pero lo digo con amor… con amor amargo… como café sin azúcar… como mi vida.

    Además, los restaurantes llenos… precios por las nubes… menús románticos… y yo comiendo ramen instantáneo con una vela porque se fue la luz. Ambiente romántico nivel: ‘Ren y su soledad’.

    Pero ¿saben qué? Ser soltero también tiene ventajas: nadie te roba las papas fritas, nadie te dice ‘¿con quién hablas?’, y puedes llorar viendo anime sin que nadie te juzgue… bueno… excepto tu reflejo en la pantalla negra cuando termina el episodio.

    Así que a ustedes, enamorados… pásenla bien… disfruten… ámense… y si terminan… acuérdense de Ren… que acepta chocolates atrasados, sobras de postres… y también terapia gratis… porque yo ya soy experto en sobrevivir al 14 de febrero como anciano del geriátrico emocional.

    Gracias… ahora me voy… tengo cita… conmigo mismo… y una pizza familiar que claramente no es para compartir.
    𝐲𝐨 𝐲 𝐞𝐥 𝟏𝟒 𝐝𝐞 𝐟𝐞𝐛𝐫𝐞𝐫𝐨 Hola… sí, soy Ren. Japonés, joven… aparentemente… porque emocionalmente ya estoy como anciano en geriátrico. O sea, yo no celebro San Valentín, yo celebro sobreviví otro año viendo parejas empalagosas’ El 14 de febrero para mí empieza igual todos los años: me despierto, abro redes sociales… y ¡pum! fotos de parejas desayunando fresas con chocolate, cartas románticas, gente diciendo ‘mi media naranja’… ¿media naranja? Yo ya soy jugo concentrado de limón, hermano. Encima en Japón las chicas regalan chocolate… ¿y saben qué recibí yo? Diabetes emocional… porque ni chocolate real llegó. Ni el del supermercado en oferta. Ni el que viene con forma rara. Nada. Cero. Vacío. Silencio. Como cuarto de geriátrico a las 3 a.m. Y la gente enamorada: ‘ay, Ren, ya llegará la persona correcta’. ¿Cuándo? ¿Cuando ya esté en silla de ruedas peleando por gelatina sin azúcar? Yo ya estoy listo para decir: ‘abuela, ¿tu nieto está soltero o qué?’. Luego ves a las parejas caminando de la mano… lento… coordinados… mirándose a los ojos… y yo caminando solo hablando con el semáforo: ‘bro, al menos tú cambias por mí’. Y no es que yo sea mala persona… bueno… tal vez un poquito… porque cuando veo a una pareja muy empalagosa pienso: *‘ojalá se separen… o mínimo que les dé diabetes por tanto chocolate’*. Pero lo digo con amor… con amor amargo… como café sin azúcar… como mi vida. Además, los restaurantes llenos… precios por las nubes… menús románticos… y yo comiendo ramen instantáneo con una vela porque se fue la luz. Ambiente romántico nivel: ‘Ren y su soledad’. Pero ¿saben qué? Ser soltero también tiene ventajas: nadie te roba las papas fritas, nadie te dice ‘¿con quién hablas?’, y puedes llorar viendo anime sin que nadie te juzgue… bueno… excepto tu reflejo en la pantalla negra cuando termina el episodio. Así que a ustedes, enamorados… pásenla bien… disfruten… ámense… y si terminan… acuérdense de Ren… que acepta chocolates atrasados, sobras de postres… y también terapia gratis… porque yo ya soy experto en sobrevivir al 14 de febrero como anciano del geriátrico emocional. Gracias… ahora me voy… tengo cita… conmigo mismo… y una pizza familiar que claramente no es para compartir.
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  • ✟ ┊ ❝𝑬𝒏 𝒆𝒍 𝒏𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆 𝒅𝒆𝒍 𝑴𝒂𝒍.❞
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  • 𝐌𝐞 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐬𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐮𝐧 𝐚𝐧𝐡𝐞𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐬𝐚𝐜𝐢𝐚,
    𝐜𝐚𝐲𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐲 𝐨𝐭𝐫𝐚 𝐯𝐞𝐳, 𝐫𝐨𝐠𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐬𝐢𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨
    𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐧𝐮𝐧𝐜𝐢𝐚𝐫 𝐚 𝐭𝐢 𝐞𝐬 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞.
    𝐒𝐨𝐲 𝐚𝐝𝐢𝐜𝐭𝐨 𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐨𝐜𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐦í…
    𝐌𝐞 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐬𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧 𝐮𝐧 𝐚𝐧𝐡𝐞𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐬𝐚𝐜𝐢𝐚, 𝐜𝐚𝐲𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐲 𝐨𝐭𝐫𝐚 𝐯𝐞𝐳, 𝐫𝐨𝐠𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐬𝐢𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐧𝐮𝐧𝐜𝐢𝐚𝐫 𝐚 𝐭𝐢 𝐞𝐬 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞. 𝐒𝐨𝐲 𝐚𝐝𝐢𝐜𝐭𝐨 𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐨𝐜𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐦í…
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  • — …𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐡𝐚𝐲𝐚 𝐫𝐨𝐛𝐚𝐝𝐨
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  • ── . ✦ Suelen decirme que tengo problemas, 𝘱𝘳𝘰𝘣𝘭𝘦𝘮𝘢𝘴 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘭𝘦𝘴. Y mi respuesta siempre es la misma; La cordura es aburrida, predecible, manipulable, claramente sobrevalorada. 𝘔á𝘴 𝘷𝘢𝘭𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘭𝘰𝘤𝘰 ✦ . ──
    ── . ✦ Suelen decirme que tengo problemas, 𝘱𝘳𝘰𝘣𝘭𝘦𝘮𝘢𝘴 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘭𝘦𝘴. Y mi respuesta siempre es la misma; La cordura es aburrida, predecible, manipulable, claramente sobrevalorada. 𝘔á𝘴 𝘷𝘢𝘭𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘭𝘰𝘤𝘰 ✦ . ──
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  • Las cinco.
    Fandom MENTES CRIMINALES
    Categoría Drama
    𝘚𝑇𝘈𝑅𝘛𝐸𝘙 𝘗𝐴𝘙𝐴 𝑹𝒐𝒘𝒂𝒏 𝑯𝒂𝒍𝒆
    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤ
    ㅤㅤ

    Nota de usuario:
    Contenido NSFW. Este starter tiene contenido sensible y referencias a crímenes debido al fandom al que pertenece. Se ruega leerlo bajo propia discreción.


    𝐹𝘓𝐴𝘚𝐻𝘉𝐴𝘊𝐾



    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙼𝚊𝚢𝚘, 𝟸00𝟷
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙳𝚎𝚗𝚟𝚎𝚛, 𝙲𝚘𝚕𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘

    Aun le daba vértigo la rapidez con la que habia escalado su carrera laboral. De la fiscalía de Seattle a los SWAT. Y antes de darse cuenta habia ingresado en la división de Seattle del FBI. Aun llegaba a esbozar una tenue sonrisa nostálgica en sus labios al recordar sus nervios cuatro años atrás cuando, en el parque Golden Gate de San Francisco habia sido el encargado de ilustrar a Dave Rossi acerca de los cuerpos encontrados. Aquel era su caso, Dave Rossi llevaba trabajando en este desde 1992, y aun asi no tuvo reparos en contar con su ayuda. Puede que fuera el propio Rossi quien pidió la promoción del joven Hotchner a la Unidad de Análisis de Conducta de Quántico… Nunca se lo dijo. Y Hotchner nunca preguntó. Pero no necesitaba saberlo.

    Como digo, habían pasado cuatro años desde que Aaron Hotchner comenzara a formar parte de la joya de la corona de la ciencia conductual en un departamento que, si bien comenzó a gestarse desde finales de los años setenta, todavia en 2001 parecía operar con pocos agentes. Y es que, por aquel entonces, Aaron Hotchner habia sido, si no bien el primer agente contratado para operar en el equipo, el primero en trabajar como agente de campo junto a Jason Gideon y Dave Rossi. Los dos hombres que crearon aquella Unidad. Era todo un logro para el joven Hotchner. Y aun entonces, cuatro años después, seguía sintiendo cierto síndrome del impostor.

    Aunque sabia muy bien como disimularlo.

    >> El primer cadáver habia aparecido hacía poco más de una semana. Marjorie Ringwall. 17 años. Secuestrada en una fiesta. Su cuerpo habia aparecido semidesnudo y semienterrado en una cuneta. Habia sido abusada sexualmente y tenía un golpe en el cráneo.

    El segundo cadáver apareció dos dias después. Stephanie Lammarck. 16 años. Desaparecida a la salida del instituto dos dias atrás. En este caso el patrón de violencia habia escalado: habia sido abusada y estrangulada con violencia. El asesino lo habia vuelto más personal. Abandonada cerca del rio.

    Fue entonces cuando la policía de Denver se puso en contacto con la Unidad. Al ver la espiral de crecimiento de violencia ejercida, Jason Gideon, Dave Rossi y Aaron Hotchner viajaron sin perder más tiempo hasta el escenario de tan cruentos crímenes. Para cuando llegaron… el tercer cadáver habia aparecido. Sally Monroe. 17 años. Abusada. Asesinada por múltiples puñaladas y abandonada en el maizal de una granja. Desaparecida el día anterior mientras regresaba de la biblioteca

    Según la policía dos chicas más habían desaparecido sin dejar rastro mientras iban a un ensayo en el instituto: Bethany Moller y Rowan Hale.

    Tenían que trabajar a contrarreloj. Los tres miembros de la Unidad revisaron los informes de la policía y en la primera hora se dieron cuenta de que el secuestro múltiple no habia sido al azar. El sudes buscaba un tipo concreto de chica. Rubias. Adolescentes. Entre los 16 y 17 años. Todas ellas habían sido raptadas en lugares donde eran vulnerables, en plena calle y desprotegidas. Los secuestros estaban cuidadosamente planeados, buscando mantener el control.

    El progresivo aumento de la violencia llamó la atención de Hotchner. La escalada de agresividad era insólita, pero tenia una explicación: el asesino tenia una obsesion por el control y experimentaba con sus víctimas. Seguía un ritual psicológico.

    Llegó el momento de establecer un perfil geográfico, delimitado por las zonas donde los cadáveres habían aparecido. No les costó demasiado tiempo triangular la zona. Aunque sí llevó más tiempo encontrar un nombre que encajase en el perfil:

    Varón. Entre 30 y 35 años. Trabajaría en algo que lo permitiera pasar desapercibido. Algo como bibliotecario, administrativo, técnico de laboratorio. Un trabajo que lo hiciera sentir inferior. Inteligente y meticuloso. Introvertido, evitaría el contacto social y no miraría a los ojos. Tremendamente obsesionado con el control seria siempre puntual y perdería los nervios con quien no lo fuera.

    Y ese perfil les dio cinco sospechosos que trabajaban en la zona cercana a la aparición de los cuerpos. Inmediatamente la comisaria envio policías a las residencias y lugares de trabajo de los cinco hombres.

    Lo tenían casi todo. Las victimas de las mismas edades, todas de cabello oscuro y ojos marrones y de carácter introspectivo. La única que no encajaba era Rowan… Rubia, ojos azules, abierta y alegre…

    -Fue un daño colateral -declaró Hotch levantándose de la mesa donde habia estado repasando el caso y acudiendo hasta la pizarra donde tenían las fotografías de las chicas- Marjorie, Stephany, Sally y Bethany son morenas, introvertidas. Chicas que pasarían desapercibidas…- señaló la foto de Rowan- Ella es quien no encaja. No iba a por ella. Pero tuvo que llevársela. Bethany era su objetivo pero no podía dejar que Rowan se fuera… Creo que por eso no la ha matado aun. No sabe qué hacer con ella.

    El escaso optimismo que habían sentido se esfumó cuando la radio informó de la aparición del cuerpo de Bethany Moller.

    -¿Señor? -preguntó un oficial desde su mesa, apartando el auricular de su teléfono y apartándolo con una mano- Hastings ha ido hasta la fábrica de toallitas de Coller Lane. Dicen que Fallon Turner no ha ido a trabajar desde hace dos dias.

    -Le tenemos… -Gideon se levantó de la mesa- ¿Qué propiedades tiene Turner? -preguntó acercándose al joven, quien se puso a rebuscar rápidamente entre los informes sobre su mesa. Tres años más tarde la Unidad de Análisis de Conducta contrataría a la mejor Analista de Sistemas del país, pero mientras tanto…

    -Tie-tiene una casa en el centro del pueblo pero heredó la granja de su familia cuando sus padres murieron hace dos años. Está deshabitada y en riesgo por embargo… -respondió el chico.

    Gideon tomó apresuradamente un post-it y anoto la dirección antes de coger su chaqueta y empezar a caminar hacia la puerta. Rossi y Hotch lo siguieron.

    >> Dos coches del FBI y dos patrullas se internaban veinte minutos más tarde en los terrenos de la familia Turner. Hotch bajó de su coche y sacó su arma. Gideon y Rossi descendieron de su coche imitando el gesto del más joven. La ávida mirada de Hotch recorrió el escenario y, al mismo tiempo que Gideon y Rossi, vio como Fallon Turner los miraba desde el interior de la casa antes de echar a correr hacia la puerta trasera. En el fondo de la habitación una mujer rubia permanecía atada a una silla.

    -¡Hotchner! ¡Ocúpate de la chica! -gritó Gideon mientras Rossi y él ya rodeaban la casa por ambos flancos.

    Aaron no perdió ni siquiera dos segundos. Derribó la puerta de madera de una patada y entró con el arma de frente, revisando toda la estancia a su alrededor. Más por protocolo y precaución que por advertencia de una verdadera amenaza. Al resolver que no quedaban más individuos, caminó hasta la habitación que quedaba a su derecha y guardó el arma en la cartuchera mientras se acercaba rápidamente hasta Rowan.

    -¿Rowan? -preguntó acercándose a ella con un nudo en la garganta temiendo haber llegado tarde. Pero al fin ella alzó el rostro de forma cansada- Soy el agente Hotchner. Estás a salvo… Estás a salvo…- dijo llevando las manos a la mordaza que llevaba a la boca y la desató- ¿Estás bien? Voy a desatarte…- sacó una pequeña navaja de su bolsillo y con rapidez soltó las bridas que la mantenían atada a la silla- Vamos a llevarte a casa, ¿de acuerdo? -dijo ayudándola a levantarse para tomarla en volandas.
    𝘚𝑇𝘈𝑅𝘛𝐸𝘙 𝘗𝐴𝘙𝐴 [RO.WAN] ㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤㅤ ㅤ 🚨 Nota de usuario: Contenido NSFW. Este starter tiene contenido sensible y referencias a crímenes debido al fandom al que pertenece. Se ruega leerlo bajo propia discreción. 𝐹𝘓𝐴𝘚𝐻𝘉𝐴𝘊𝐾 ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙼𝚊𝚢𝚘, 𝟸00𝟷 ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝙳𝚎𝚗𝚟𝚎𝚛, 𝙲𝚘𝚕𝚘𝚛𝚊𝚍𝚘 Aun le daba vértigo la rapidez con la que habia escalado su carrera laboral. De la fiscalía de Seattle a los SWAT. Y antes de darse cuenta habia ingresado en la división de Seattle del FBI. Aun llegaba a esbozar una tenue sonrisa nostálgica en sus labios al recordar sus nervios cuatro años atrás cuando, en el parque Golden Gate de San Francisco habia sido el encargado de ilustrar a Dave Rossi acerca de los cuerpos encontrados. Aquel era su caso, Dave Rossi llevaba trabajando en este desde 1992, y aun asi no tuvo reparos en contar con su ayuda. Puede que fuera el propio Rossi quien pidió la promoción del joven Hotchner a la Unidad de Análisis de Conducta de Quántico… Nunca se lo dijo. Y Hotchner nunca preguntó. Pero no necesitaba saberlo. Como digo, habían pasado cuatro años desde que Aaron Hotchner comenzara a formar parte de la joya de la corona de la ciencia conductual en un departamento que, si bien comenzó a gestarse desde finales de los años setenta, todavia en 2001 parecía operar con pocos agentes. Y es que, por aquel entonces, Aaron Hotchner habia sido, si no bien el primer agente contratado para operar en el equipo, el primero en trabajar como agente de campo junto a Jason Gideon y Dave Rossi. Los dos hombres que crearon aquella Unidad. Era todo un logro para el joven Hotchner. Y aun entonces, cuatro años después, seguía sintiendo cierto síndrome del impostor. Aunque sabia muy bien como disimularlo. >> El primer cadáver habia aparecido hacía poco más de una semana. Marjorie Ringwall. 17 años. Secuestrada en una fiesta. Su cuerpo habia aparecido semidesnudo y semienterrado en una cuneta. Habia sido abusada sexualmente y tenía un golpe en el cráneo. El segundo cadáver apareció dos dias después. Stephanie Lammarck. 16 años. Desaparecida a la salida del instituto dos dias atrás. En este caso el patrón de violencia habia escalado: habia sido abusada y estrangulada con violencia. El asesino lo habia vuelto más personal. Abandonada cerca del rio. Fue entonces cuando la policía de Denver se puso en contacto con la Unidad. Al ver la espiral de crecimiento de violencia ejercida, Jason Gideon, Dave Rossi y Aaron Hotchner viajaron sin perder más tiempo hasta el escenario de tan cruentos crímenes. Para cuando llegaron… el tercer cadáver habia aparecido. Sally Monroe. 17 años. Abusada. Asesinada por múltiples puñaladas y abandonada en el maizal de una granja. Desaparecida el día anterior mientras regresaba de la biblioteca Según la policía dos chicas más habían desaparecido sin dejar rastro mientras iban a un ensayo en el instituto: Bethany Moller y Rowan Hale. Tenían que trabajar a contrarreloj. Los tres miembros de la Unidad revisaron los informes de la policía y en la primera hora se dieron cuenta de que el secuestro múltiple no habia sido al azar. El sudes buscaba un tipo concreto de chica. Rubias. Adolescentes. Entre los 16 y 17 años. Todas ellas habían sido raptadas en lugares donde eran vulnerables, en plena calle y desprotegidas. Los secuestros estaban cuidadosamente planeados, buscando mantener el control. El progresivo aumento de la violencia llamó la atención de Hotchner. La escalada de agresividad era insólita, pero tenia una explicación: el asesino tenia una obsesion por el control y experimentaba con sus víctimas. Seguía un ritual psicológico. Llegó el momento de establecer un perfil geográfico, delimitado por las zonas donde los cadáveres habían aparecido. No les costó demasiado tiempo triangular la zona. Aunque sí llevó más tiempo encontrar un nombre que encajase en el perfil: Varón. Entre 30 y 35 años. Trabajaría en algo que lo permitiera pasar desapercibido. Algo como bibliotecario, administrativo, técnico de laboratorio. Un trabajo que lo hiciera sentir inferior. Inteligente y meticuloso. Introvertido, evitaría el contacto social y no miraría a los ojos. Tremendamente obsesionado con el control seria siempre puntual y perdería los nervios con quien no lo fuera. Y ese perfil les dio cinco sospechosos que trabajaban en la zona cercana a la aparición de los cuerpos. Inmediatamente la comisaria envio policías a las residencias y lugares de trabajo de los cinco hombres. Lo tenían casi todo. Las victimas de las mismas edades, todas de cabello oscuro y ojos marrones y de carácter introspectivo. La única que no encajaba era Rowan… Rubia, ojos azules, abierta y alegre… -Fue un daño colateral -declaró Hotch levantándose de la mesa donde habia estado repasando el caso y acudiendo hasta la pizarra donde tenían las fotografías de las chicas- Marjorie, Stephany, Sally y Bethany son morenas, introvertidas. Chicas que pasarían desapercibidas…- señaló la foto de Rowan- Ella es quien no encaja. No iba a por ella. Pero tuvo que llevársela. Bethany era su objetivo pero no podía dejar que Rowan se fuera… Creo que por eso no la ha matado aun. No sabe qué hacer con ella. El escaso optimismo que habían sentido se esfumó cuando la radio informó de la aparición del cuerpo de Bethany Moller. -¿Señor? -preguntó un oficial desde su mesa, apartando el auricular de su teléfono y apartándolo con una mano- Hastings ha ido hasta la fábrica de toallitas de Coller Lane. Dicen que Fallon Turner no ha ido a trabajar desde hace dos dias. -Le tenemos… -Gideon se levantó de la mesa- ¿Qué propiedades tiene Turner? -preguntó acercándose al joven, quien se puso a rebuscar rápidamente entre los informes sobre su mesa. Tres años más tarde la Unidad de Análisis de Conducta contrataría a la mejor Analista de Sistemas del país, pero mientras tanto… -Tie-tiene una casa en el centro del pueblo pero heredó la granja de su familia cuando sus padres murieron hace dos años. Está deshabitada y en riesgo por embargo… -respondió el chico. Gideon tomó apresuradamente un post-it y anoto la dirección antes de coger su chaqueta y empezar a caminar hacia la puerta. Rossi y Hotch lo siguieron. >> Dos coches del FBI y dos patrullas se internaban veinte minutos más tarde en los terrenos de la familia Turner. Hotch bajó de su coche y sacó su arma. Gideon y Rossi descendieron de su coche imitando el gesto del más joven. La ávida mirada de Hotch recorrió el escenario y, al mismo tiempo que Gideon y Rossi, vio como Fallon Turner los miraba desde el interior de la casa antes de echar a correr hacia la puerta trasera. En el fondo de la habitación una mujer rubia permanecía atada a una silla. -¡Hotchner! ¡Ocúpate de la chica! -gritó Gideon mientras Rossi y él ya rodeaban la casa por ambos flancos. Aaron no perdió ni siquiera dos segundos. Derribó la puerta de madera de una patada y entró con el arma de frente, revisando toda la estancia a su alrededor. Más por protocolo y precaución que por advertencia de una verdadera amenaza. Al resolver que no quedaban más individuos, caminó hasta la habitación que quedaba a su derecha y guardó el arma en la cartuchera mientras se acercaba rápidamente hasta Rowan. -¿Rowan? -preguntó acercándose a ella con un nudo en la garganta temiendo haber llegado tarde. Pero al fin ella alzó el rostro de forma cansada- Soy el agente Hotchner. Estás a salvo… Estás a salvo…- dijo llevando las manos a la mordaza que llevaba a la boca y la desató- ¿Estás bien? Voy a desatarte…- sacó una pequeña navaja de su bolsillo y con rapidez soltó las bridas que la mantenían atada a la silla- Vamos a llevarte a casa, ¿de acuerdo? -dijo ayudándola a levantarse para tomarla en volandas.
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    “𝐈𝐦𝐚𝐠𝐢́𝐧𝐚𝐭𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐦𝐞 𝐯𝐞𝐚𝐬 𝐩𝐢𝐧𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨”
    @𝗦𝗼𝘆𝘃𝗲𝗴𝗮._ “𝐈𝐦𝐚𝐠𝐢́𝐧𝐚𝐭𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐦𝐞 𝐯𝐞𝐚𝐬 𝐩𝐢𝐧𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨”
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