𝐈𝐒𝐏𝐑𝐈𝐍𝐒𝐄𝐒𝐒𝐀𝐍
𝑌𝑜... 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑎 𝘩𝑎𝑐𝑒𝑟𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜... 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜. 𝐸𝑙 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑛𝑐𝑖𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑎 𝑐𝑒𝑟𝑜...
Patinar sobre hielo era más que un hobbie.
Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error.
Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo.
Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración.
Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar.
Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones.
𝑩𝒖𝒕 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒖𝒏 𝒘𝒆𝒏𝒕 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒆 𝒐𝒖𝒕 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎 𝒔𝒉𝒐𝒖𝒕 𝑭𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒍𝒐𝒖𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒄𝒍𝒆𝒂𝒓 𝑺𝒐𝒎𝒆𝒐𝒏𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒃𝒚 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒔𝒖𝒓𝒆𝒍𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓 𝒚𝒐𝒖 𝑵𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒂𝒇𝒓𝒂𝒊𝒅...
El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina.
Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él?
Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles.
Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo.
Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía.
—Hola. Te vi patinando y déjame decirte que...
—No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines.
—Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y...
—Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte.
—¿Y si te invito...?
—No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico.
—No seas pesada y acepta.
—No me interesa. ¿Acaso hablo en francés?
Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes.
—¡𝑃𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎.ᐟ
𝐵𝑟𝑎𝑚𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑝𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑎𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜.
𝑆𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑎𝑛̃𝑎𝑟𝑙𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒.
𝑆𝑖𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑚𝑏𝑙𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑢𝑙𝑠𝑜 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑙𝑒 𝑎𝑠𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑢𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑝𝑒 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑜.
𝑈𝑛𝑜.
𝐷𝑜𝑠.
𝑇𝑟𝑒𝑠.
𝐸𝑙 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑒𝑛̃𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑗𝑜.
𝑅𝑜𝑗𝑜 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒.
𝑆𝑢 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑎𝑧𝑢𝑙 𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑓𝑟𝑖𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜.
𝐿𝑜 𝑚𝑖𝑟𝑜 𝑎𝘩𝑖 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜. 𝑀𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛𝑠𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑛𝑜 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎, 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑎 𝑚𝑜𝑙𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟𝑙𝑎...
𝑌𝑜... 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑎 𝘩𝑎𝑐𝑒𝑟𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜... 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜. 𝐸𝑙 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑛𝑐𝑖𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑎 𝑐𝑒𝑟𝑜...
Patinar sobre hielo era más que un hobbie.
Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error.
Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo.
Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración.
Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar.
Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones.
𝑩𝒖𝒕 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒖𝒏 𝒘𝒆𝒏𝒕 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒆 𝒐𝒖𝒕 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎 𝒔𝒉𝒐𝒖𝒕 𝑭𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒍𝒐𝒖𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒄𝒍𝒆𝒂𝒓 𝑺𝒐𝒎𝒆𝒐𝒏𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒃𝒚 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒔𝒖𝒓𝒆𝒍𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓 𝒚𝒐𝒖 𝑵𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒂𝒇𝒓𝒂𝒊𝒅...
El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina.
Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él?
Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles.
Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo.
Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía.
—Hola. Te vi patinando y déjame decirte que...
—No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines.
—Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y...
—Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte.
—¿Y si te invito...?
—No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico.
—No seas pesada y acepta.
—No me interesa. ¿Acaso hablo en francés?
Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes.
—¡𝑃𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎.ᐟ
𝐵𝑟𝑎𝑚𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑝𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑎𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜.
𝑆𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑎𝑛̃𝑎𝑟𝑙𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒.
𝑆𝑖𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑚𝑏𝑙𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑢𝑙𝑠𝑜 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑙𝑒 𝑎𝑠𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑢𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑝𝑒 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑜.
𝑈𝑛𝑜.
𝐷𝑜𝑠.
𝑇𝑟𝑒𝑠.
𝐸𝑙 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑒𝑛̃𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑗𝑜.
𝑅𝑜𝑗𝑜 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒.
𝑆𝑢 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑎𝑧𝑢𝑙 𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑓𝑟𝑖𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜.
𝐿𝑜 𝑚𝑖𝑟𝑜 𝑎𝘩𝑖 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜. 𝑀𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛𝑠𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑛𝑜 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎, 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑎 𝑚𝑜𝑙𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟𝑙𝑎...
𝐈𝐒𝐏𝐑𝐈𝐍𝐒𝐄𝐒𝐒𝐀𝐍
𝑌𝑜... 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑎 𝘩𝑎𝑐𝑒𝑟𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜... 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜. 𝐸𝑙 𝑚𝑒 𝑜𝑏𝑙𝑖𝑔𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑠𝑢 𝑚𝑎𝑙𝑑𝑖𝑡𝑎 𝑖𝑛𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎 𝑦 𝑎𝘩𝑜𝑟𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑎 𝑚𝑖𝑠 𝑑𝑖𝑎𝑠 𝑠𝑖𝑛 𝑖𝑛𝑐𝑖𝑑𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑣𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑎 𝑐𝑒𝑟𝑜...
Patinar sobre hielo era más que un hobbie.
Para Sienna era liberador, terapéutico y ayudaba a mantener a raya cualquier recuerdo o impulso de su pasado que pudiera orillarla a cometer algún... error.
Había una pista comunitaria pero solía estar repleta con grupos de estudiantes o chicos que les gustaba experimentar... y no es que fuera una experta pero ya tenía más experiencia así que prefería entrenar en un sitio más tranquilo.
Había un lago congelado cerca de la preparatoria local, lo suficientemente apartado del bullicio estudiantil para permitirse un momento de paz y concentración.
Antes de colocarse los patines y adentrarse en el hielo hizo algunos estiramientos como preparación física; después estuvo lista para iniciar.
Con patines puestos, se colocó sus audífonos y reprodujo su playlist especialmente creada para sus sesiones.
𝑩𝒖𝒕 𝒘𝒉𝒆𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒖𝒏 𝒘𝒆𝒏𝒕 𝒅𝒐𝒘𝒏 𝒕𝒉𝒆 𝒔𝒕𝒂𝒓𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒆 𝒐𝒖𝒕 𝒔𝒉𝒆 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒅 𝒕𝒉𝒆𝒎 𝒔𝒉𝒐𝒖𝒕 𝑭𝒇 𝒚𝒐𝒖 𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒍𝒐𝒖𝒅 𝒂𝒏𝒅 𝒄𝒍𝒆𝒂𝒓 𝑺𝒐𝒎𝒆𝒐𝒏𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒔𝒊𝒏𝒈 𝒃𝒚 𝒘𝒊𝒍𝒍 𝒔𝒖𝒓𝒆𝒍𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓 𝒚𝒐𝒖 𝑵𝒐 𝒚𝒐𝒖 𝒄𝒂𝒏'𝒕 𝒃𝒆 𝒂𝒇𝒓𝒂𝒊𝒅...
El singular estilo de Emilie Autumn acompañó su rutina.
Eran la melodía, el hielo, ella y... ¿Él?
Estaba tan concentrada que no notó la presencia de un chico que la observaba desde los árboles.
Quizás la siguió o la vio por casualidad mientras caminaba por el sendero... por el motivo que fuera no le hacía gracia, era incómodo.
Se quitó los audífonos y patinó a la orilla sin decir nada, ignorando completamente al recién llegado; este al sentir el rechazo olímpico lo tomó como una invitación a acercarse, todo lo contrario a lo que ella transmitía.
—Hola. Te vi patinando y déjame decirte que...
—No me interesa—. Cortó de tajo y se sentó para quitarse los patines.
—Tranquila, yo sólo quería decirte lo bien que lo haces y...
—Ya lo hiciste, ¿no? Puedes irte.
—¿Y si te invito...?
—No, gracias—. Se calzó las botas oscuras que solía usar cuando iba a esa zona boscosa y se puso de pie sin mirar al chico.
—No seas pesada y acepta.
—No me interesa. ¿Acaso hablo en francés?
Ahí ambos perdieron la paciencia y a continuación el desenlace marcó el fin de sus días sin incidentes.
—¡𝑃𝑒𝑟𝑟𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎.ᐟ
𝐵𝑟𝑎𝑚𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑎𝑝𝑖𝑐𝑒 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑙𝑎𝑛𝑡𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑦 𝑓𝑎𝑙𝑠𝑎 𝑎𝑚𝑎𝑏𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑖𝑐𝑖𝑜.
𝑆𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑑𝑎𝑛̃𝑎𝑟𝑙𝑎 𝑦 𝑒𝑠𝑒 𝑓𝑢𝑒 𝑠𝑢 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑢𝑛𝑐𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑜𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜𝑠 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑎 𝑙𝑎 𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒.
𝑆𝑖𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑒 𝑡𝑒𝑚𝑏𝑙𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑢𝑙𝑠𝑜 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑢𝑛𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑛𝑒𝑠 𝑦 𝑙𝑒 𝑎𝑠𝑒𝑠𝑡𝑜 𝑢𝑛 𝑔𝑜𝑙𝑝𝑒 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑑𝑒𝑠𝑐𝑜𝑙𝑜𝑐𝑜.
𝑈𝑛𝑜.
𝐷𝑜𝑠.
𝑇𝑟𝑒𝑠.
𝐸𝑙 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑚𝑝𝑒𝑧𝑜 𝑎 𝑡𝑒𝑛̃𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑗𝑜.
𝑅𝑜𝑗𝑜 𝑠𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒.
𝑆𝑢 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑑𝑎 𝑎𝑧𝑢𝑙 𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑜𝑛𝑡𝑜 𝑠𝑒 𝑠𝑖𝑛𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑎𝑛 𝑓𝑟𝑖𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑠𝑒 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝘩𝑖𝑒𝑙𝑜.
𝐿𝑜 𝑚𝑖𝑟𝑜 𝑎𝘩𝑖 𝑡𝑖𝑟𝑎𝑑𝑜. 𝑀𝑢𝑒𝑟𝑡𝑜 𝑜 𝑖𝑛𝑐𝑜𝑛𝑠𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒, 𝑛𝑜 𝑙𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖𝑎, 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑣𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑎 𝑚𝑜𝑙𝑒𝑠𝑡𝑎𝑟𝑙𝑎...
0
turnos
0
maullidos