• † 𝕹𝖎𝖌𝖍𝖙𝖒𝖆𝖗𝖊 †

    [Canción si quieren que el rol sea más inmersivo, es la que usé como inspiración: https://www.youtube.com/watch?v=xMraIqfl1ro ]

    Un sonido apenas reconocible. Venido en aumento mientras podía encontrarle sentido a ese ruido, pero dentro de todo era muy familiar, lo había escuchado antes, varias veces, sí, muchas veces. Pero algo extraño parecía apoderarse de lo que normalmente era una alegre canción circense... Como si un toque oscuro estuviera dominando el ritmo. Abrió los párpados de inmediato, la oscuridad de la habitación parecía consumirlo todo, apenas un atisbo de luz lunar se colaba entre las cortinas.

    Se puso en pie, ni siquiera se detuvo a ponerse nada en los pies, pues la música extraña parecía cada vez estar más fuerte, como si el volumen fuera de menos a mucho más, el ruido debía despertar a todos los vecinos si seguía así. Abrió la puerta y salió, en cuanto puso ambos pies afuera un azote lo dejó ahí. Cuando se giró a intentar abrir de nuevo, la puerta había desaparecido. El panorama de lo que una vez fue el exterior de su habitación, ahora parecía un enorme circo con la luna brillando en todo su esplendor. Una imagen que le hizo estremecer. La música se mantuvo en todo momento, repitiéndose la misma canción macabra, capaz de provocarle miedo. Habría querido huir, pero no había a dónde, todo a su alrededor parecía un paisaje espejo, lo que había de un lado estaba del otro, pero lo más difícil no era eso, no, no... Era soportar las miradas, en esa oscuridad de colores acromáticos, blanco y negro por todo lado... y después solo gris, y más negro... Y más negro... Y miradas que podían atravesarle hasta el espíritu, música que le hacía sentir incómodo, pero no podía moverse. Cualquier paso parecía guiarlo dentro de una carpa, como si estuviesen muy cerca, aunque se veían lejos.

    La música cambió, una melodía mucho más oscura, mucho más tétrica, que marcó la entrada de un pequeño coche rojo, tan pequeño que apenas cabrían niños, pero cuando éste se detuvo a unos metros de él, la puertecita del conductor se abrió de golpe. Una muy larga pierna salió de ahí, después un cuerpo delgado, largo, mucho más largo que cualquier persona, vestido de rayas acromáticas también. Un mimo, un mimo horrendo, gigante, el rostro sin gesto, pero una de sus manos le hizo un saludo, moviendo intercaladamente sus dedos largos y con uñas igualmente enormes. No lo soportó, echó a correr hacía el otro lado. El otro circo, el que estaba a su espalda, no parecía haber carrito ahí, pero en cuanto dio un par de pasos hacía él entró a un cuarto lleno de máscaras, unas tristes, otras felices, pero cada una tenía un aspecto más traumática que la anterior, intentando encontrar una salida mientras su mirada evitaba a las máscaras, de repente, entre ellas, un mimo como el de antes, pero con unos cinco pares extra de brazos, empezó a seguirlo, primero lento, ocultándose entre las sombras, pero una vez que él le vio por el rabillo del ojo, no había nada que ocultar, el corazón parecía que iba a salirse de su pecho, porque corría tan rápido como le permitían sus piernas.

    Pero, en un mundo sin reglas, el monstruo se adueñó de él. Soltó unas máscaras para tomarlo entre cuatro manos, lo alzó, su rostro sin expresión era el peor, mientras empezaba a jalarlo con tanta fuerza que parecía que lo iba a romper, hasta que la tela crujió. Y después su piel. Pues lo había tomado por las extremidades hasta que lo partió en cuatro.

    𝕽𝖎𝖎𝖎𝖎𝖎𝖎𝖎𝖓𝖌

    La alarma sonó, fuerte. Tanto que lo hizo saltar de la cama, retomó el aire, estuvo llorando... Incluso... Sus sábanas estaban mojadas. Era de día porque el sol le permitió ver como se orinó por un simple sueño, un dulce sueño... Una pequeñez. Sobre la otra almohada encontró un encantador detalle, un antifaz. Acromático.

    𝕮𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖎𝖓𝖊 𝖉𝖊 𝖛𝖊𝖗𝖉𝖆𝖉 𝖉𝖊𝖘𝖊𝖆𝖇𝖆 𝖖𝖚𝖊 𝖊𝖘𝖊 𝖔𝖇𝖘𝖊𝖖𝖚𝖎𝖔 𝖑𝖊 𝖌𝖚𝖘𝖙𝖆𝖗𝖆 𝖒𝖚𝖈𝖍𝖔, 𝖎𝖇𝖆 𝖆 𝖓𝖊𝖈𝖊𝖘𝖎𝖙𝖆𝖗𝖑𝖔 𝖊𝖓 𝖘𝖚𝖘 𝖓𝖔𝖈𝖍𝖊𝖘 𝖉𝖊 𝖈𝖎𝖗𝖈𝖔.
    † 𝕹𝖎𝖌𝖍𝖙𝖒𝖆𝖗𝖊 † [Canción si quieren que el rol sea más inmersivo, es la que usé como inspiración: https://www.youtube.com/watch?v=xMraIqfl1ro ] Un sonido apenas reconocible. Venido en aumento mientras podía encontrarle sentido a ese ruido, pero dentro de todo era muy familiar, lo había escuchado antes, varias veces, sí, muchas veces. Pero algo extraño parecía apoderarse de lo que normalmente era una alegre canción circense... Como si un toque oscuro estuviera dominando el ritmo. Abrió los párpados de inmediato, la oscuridad de la habitación parecía consumirlo todo, apenas un atisbo de luz lunar se colaba entre las cortinas. Se puso en pie, ni siquiera se detuvo a ponerse nada en los pies, pues la música extraña parecía cada vez estar más fuerte, como si el volumen fuera de menos a mucho más, el ruido debía despertar a todos los vecinos si seguía así. Abrió la puerta y salió, en cuanto puso ambos pies afuera un azote lo dejó ahí. Cuando se giró a intentar abrir de nuevo, la puerta había desaparecido. El panorama de lo que una vez fue el exterior de su habitación, ahora parecía un enorme circo con la luna brillando en todo su esplendor. Una imagen que le hizo estremecer. La música se mantuvo en todo momento, repitiéndose la misma canción macabra, capaz de provocarle miedo. Habría querido huir, pero no había a dónde, todo a su alrededor parecía un paisaje espejo, lo que había de un lado estaba del otro, pero lo más difícil no era eso, no, no... Era soportar las miradas, en esa oscuridad de colores acromáticos, blanco y negro por todo lado... y después solo gris, y más negro... Y más negro... Y miradas que podían atravesarle hasta el espíritu, música que le hacía sentir incómodo, pero no podía moverse. Cualquier paso parecía guiarlo dentro de una carpa, como si estuviesen muy cerca, aunque se veían lejos. La música cambió, una melodía mucho más oscura, mucho más tétrica, que marcó la entrada de un pequeño coche rojo, tan pequeño que apenas cabrían niños, pero cuando éste se detuvo a unos metros de él, la puertecita del conductor se abrió de golpe. Una muy larga pierna salió de ahí, después un cuerpo delgado, largo, mucho más largo que cualquier persona, vestido de rayas acromáticas también. Un mimo, un mimo horrendo, gigante, el rostro sin gesto, pero una de sus manos le hizo un saludo, moviendo intercaladamente sus dedos largos y con uñas igualmente enormes. No lo soportó, echó a correr hacía el otro lado. El otro circo, el que estaba a su espalda, no parecía haber carrito ahí, pero en cuanto dio un par de pasos hacía él entró a un cuarto lleno de máscaras, unas tristes, otras felices, pero cada una tenía un aspecto más traumática que la anterior, intentando encontrar una salida mientras su mirada evitaba a las máscaras, de repente, entre ellas, un mimo como el de antes, pero con unos cinco pares extra de brazos, empezó a seguirlo, primero lento, ocultándose entre las sombras, pero una vez que él le vio por el rabillo del ojo, no había nada que ocultar, el corazón parecía que iba a salirse de su pecho, porque corría tan rápido como le permitían sus piernas. Pero, en un mundo sin reglas, el monstruo se adueñó de él. Soltó unas máscaras para tomarlo entre cuatro manos, lo alzó, su rostro sin expresión era el peor, mientras empezaba a jalarlo con tanta fuerza que parecía que lo iba a romper, hasta que la tela crujió. Y después su piel. Pues lo había tomado por las extremidades hasta que lo partió en cuatro. 𝕽𝖎𝖎𝖎𝖎𝖎𝖎𝖎𝖓𝖌 La alarma sonó, fuerte. Tanto que lo hizo saltar de la cama, retomó el aire, estuvo llorando... Incluso... Sus sábanas estaban mojadas. Era de día porque el sol le permitió ver como se orinó por un simple sueño, un dulce sueño... Una pequeñez. Sobre la otra almohada encontró un encantador detalle, un antifaz. Acromático. 𝕮𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖎𝖓𝖊 𝖉𝖊 𝖛𝖊𝖗𝖉𝖆𝖉 𝖉𝖊𝖘𝖊𝖆𝖇𝖆 𝖖𝖚𝖊 𝖊𝖘𝖊 𝖔𝖇𝖘𝖊𝖖𝖚𝖎𝖔 𝖑𝖊 𝖌𝖚𝖘𝖙𝖆𝖗𝖆 𝖒𝖚𝖈𝖍𝖔, 𝖎𝖇𝖆 𝖆 𝖓𝖊𝖈𝖊𝖘𝖎𝖙𝖆𝖗𝖑𝖔 𝖊𝖓 𝖘𝖚𝖘 𝖓𝖔𝖈𝖍𝖊𝖘 𝖉𝖊 𝖈𝖎𝖗𝖈𝖔.
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  • — 𝒯𝒽𝑒𝓇𝑒'𝓈 𝒶 𝒹𝑒𝓋𝒾𝓁 𝓌𝒶𝒾𝓉𝒾𝓃𝑔 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓎𝑜𝓊𝓇 𝒹𝑜𝑜𝓇
    (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ)
    𝒯𝒽𝑒𝓇𝑒'𝓈 𝒶 𝒹𝑒𝓋𝒾𝓁 𝓌𝒶𝒾𝓉𝒾𝓃𝑔 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓎𝑜𝓊𝓇 𝒹𝑜𝑜𝓇
    (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ)
    𝒜𝓃𝒹 𝒽𝑒'𝓈 𝒷𝓊𝒸𝓀𝒾𝓃𝑔 𝒶𝓃𝒹 𝒷𝓇𝒶𝓎𝒾𝓃𝑔 𝒶𝓃𝒹 𝓅𝒶𝓌𝒾𝓃𝑔 𝒶𝓉 𝓉𝒽𝑒 𝒻𝓁𝑜𝑜𝓇
    (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ)
    𝒜𝓃𝒹 𝒽𝑒'𝓈 𝒽𝑜𝓌𝓁𝒾𝓃𝑔 𝓌𝒾𝓉𝒽 𝓅𝒶𝒾𝓃, 𝒸𝓇𝒶𝓌𝓁𝒾𝓃𝑔 𝓊𝓅 𝓉𝒽𝑒 𝓌𝒶𝓁𝓁𝓈
    (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ)
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    (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ)
    𝒜𝓃𝒹 𝒽𝑒'𝓈 𝓌𝑒𝒶𝓀 𝓌𝒾𝓉𝒽 𝑒𝓋𝒾𝓁 𝒶𝓃𝒹 𝒷𝓇𝑜𝓀𝑒𝓃 𝒷𝓎 𝓉𝒽𝑒 𝓌𝑜𝓇𝓁𝒹
    (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ)
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    (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ)
    𝒯𝒽𝑒𝓇𝑒'𝓈 𝒶 𝒹𝑒𝓋𝒾𝓁 𝓌𝒶𝒾𝓉𝒾𝓃𝑔 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓎𝑜𝓊𝓇 𝒹𝑜𝑜𝓇
    (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ)

    #SeductiveSunday
    [ https://www.youtube.com/watch?v=lhdiQ8isyLo ]
    — 𝒯𝒽𝑒𝓇𝑒'𝓈 𝒶 𝒹𝑒𝓋𝒾𝓁 𝓌𝒶𝒾𝓉𝒾𝓃𝑔 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓎𝑜𝓊𝓇 𝒹𝑜𝑜𝓇 (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ) 𝒯𝒽𝑒𝓇𝑒'𝓈 𝒶 𝒹𝑒𝓋𝒾𝓁 𝓌𝒶𝒾𝓉𝒾𝓃𝑔 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓎𝑜𝓊𝓇 𝒹𝑜𝑜𝓇 (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ) 𝒜𝓃𝒹 𝒽𝑒'𝓈 𝒷𝓊𝒸𝓀𝒾𝓃𝑔 𝒶𝓃𝒹 𝒷𝓇𝒶𝓎𝒾𝓃𝑔 𝒶𝓃𝒹 𝓅𝒶𝓌𝒾𝓃𝑔 𝒶𝓉 𝓉𝒽𝑒 𝒻𝓁𝑜𝑜𝓇 (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ) 𝒜𝓃𝒹 𝒽𝑒'𝓈 𝒽𝑜𝓌𝓁𝒾𝓃𝑔 𝓌𝒾𝓉𝒽 𝓅𝒶𝒾𝓃, 𝒸𝓇𝒶𝓌𝓁𝒾𝓃𝑔 𝓊𝓅 𝓉𝒽𝑒 𝓌𝒶𝓁𝓁𝓈 (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ) 𝒯𝒽𝑒𝓇𝑒'𝓈 𝒶 𝒹𝑒𝓋𝒾𝓁 𝓌𝒶𝒾𝓉𝒾𝓃𝑔 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓎𝑜𝓊𝓇 𝒹𝑜𝑜𝓇 (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ) 𝒜𝓃𝒹 𝒽𝑒'𝓈 𝓌𝑒𝒶𝓀 𝓌𝒾𝓉𝒽 𝑒𝓋𝒾𝓁 𝒶𝓃𝒹 𝒷𝓇𝑜𝓀𝑒𝓃 𝒷𝓎 𝓉𝒽𝑒 𝓌𝑜𝓇𝓁𝒹 (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ) 𝒜𝓃𝒹 𝒽𝑒'𝓈 𝓈𝒽𝑜𝓊𝓉𝒾𝓃𝑔 𝓎𝑜𝓊𝓇 𝓃𝒶𝓂𝑒 𝒶𝓃𝒹 𝒶𝓈𝓀𝒾𝓃𝑔 𝒻𝑜𝓇 𝓂𝑜𝓇𝑒 (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ) 𝒯𝒽𝑒𝓇𝑒'𝓈 𝒶 𝒹𝑒𝓋𝒾𝓁 𝓌𝒶𝒾𝓉𝒾𝓃𝑔 𝑜𝓊𝓉𝓈𝒾𝒹𝑒 𝓎𝑜𝓊𝓇 𝒹𝑜𝑜𝓇 (𝐻𝑜𝓌 𝓂𝓊𝒸𝒽 𝓁𝑜𝓃𝑔𝑒𝓇.ᐣ) #SeductiveSunday [ https://www.youtube.com/watch?v=lhdiQ8isyLo ]
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    𝗗𝗲́𝗷𝗮𝘁𝗲 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮𝗿 𝗽𝗼𝗿
    𝗟𝗼𝘀 𝗹𝗮𝘁𝗶𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼́𝗻
    𝗤𝘂𝗲 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮𝗻 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗿𝗿𝗶𝗱𝗼
    𝗛𝗮𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗹 𝗺𝗶𝘀𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼 𝘆 𝗹𝗮 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱.

    𝗣𝗮𝘀𝗼 𝗮 𝗽𝗮𝘀𝗼
    𝗦𝘂𝘀𝗽𝗶𝗿𝗼 𝘁𝗿𝗮𝘀 𝘀𝘂𝘀𝗽𝗶𝗿𝗼
    𝗡𝗼 𝗱𝗲𝗷𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼
    𝗗𝗲𝘁𝗲𝗻𝗴𝗮 𝘁𝘂𝘀 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀.

    𝗔𝗯𝗿𝗲 𝘁𝘂 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼́𝗻
    𝗬 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘀𝗶𝗼́𝗻
    𝗤𝘂𝗲 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗮𝗺𝗼𝗿
    𝗤𝘂𝗲 𝘁𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗴𝗼, 𝗼𝗵 𝗼𝗵.~ ♫♬
    𝗗𝗲́𝗷𝗮𝘁𝗲 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮𝗿 𝗽𝗼𝗿 𝗟𝗼𝘀 𝗹𝗮𝘁𝗶𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼́𝗻 𝗤𝘂𝗲 𝗺𝗮𝗿𝗰𝗮𝗻 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗿𝗿𝗶𝗱𝗼 𝗛𝗮𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗹 𝗺𝗶𝘀𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼 𝘆 𝗹𝗮 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱. 𝗣𝗮𝘀𝗼 𝗮 𝗽𝗮𝘀𝗼 𝗦𝘂𝘀𝗽𝗶𝗿𝗼 𝘁𝗿𝗮𝘀 𝘀𝘂𝘀𝗽𝗶𝗿𝗼 𝗡𝗼 𝗱𝗲𝗷𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼 𝗗𝗲𝘁𝗲𝗻𝗴𝗮 𝘁𝘂𝘀 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀. 𝗔𝗯𝗿𝗲 𝘁𝘂 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼́𝗻 𝗬 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗤𝘂𝗲 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗮𝗺𝗼𝗿 𝗤𝘂𝗲 𝘁𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗴𝗼, 𝗼𝗵 𝗼𝗵.~ ♫♬
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  • Es difícil saber la edad de quien, en este siglo, se hace llamar Jeremiah Raissler. Dicen que el mundo tiene 6.031 años contando desde el génesis pero él ya existía por mandato divino, incluso antes de que Dios creara el cielo y la tierra.

    Tiene la apariencia de un adulto joven, atlético, en buena forma.y tatuado. Ha vivido tanto tiempo entre los humanos que ha adoptado sus costumbres, sus virtudes y sus vicios.

    Tras muchos siglos e innumerables profesiones y nombres, Jeremiah ahora trabaja como Anticuario para grandes casas de subastas. Actúa como intermediario, experto en autenticidad y restaurador de textos del pasado. Sabe que el libro ha pasado por manos de reyes y profetas y ha encontrado fragmentos en colecciones privadas. Su capacidad de ver la "verdad" le permite identificar falsificaciones de textos sagrados al instante y así ha logrado encontrar páginas enteras alrededor del mundo.

    Vive temporalmente en Londres y pasa la mayor parte del tiempo en su establecimiento llamado "Raissler & Co. Forgotten Files". Un lugar lleno de manuscritos medievales, mapas astronómicos y grimorios. Los clientes comunes solo ven a un joven experto. En la parte trasera, Jeremiah guarda lo que "no debe ser visto". Allí tiene fragmentos de textos que sobrevivieron al Diluvio y notas que él mismo escribió hace milenios y que ahora intenta reconocer.

    ⤷ ゛ 𝘚𝘦 𝘭𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘣𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘢𝘳𝘤𝘢𝘯𝘨𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘢𝘴 𝘣𝘭𝘢𝘯𝘤𝘢𝘴, 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘢𝘶𝘳𝘢 𝘥𝘰𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘭𝘳𝘦𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘢𝘣𝘦𝘻𝘢, 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘳𝘰𝘱𝘢𝘴 𝘢𝘻𝘶𝘭𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘰𝘴𝘦𝘦𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥𝘦𝘴 𝘭í𝘲𝘶𝘪𝘥𝘢𝘴 ㅤˎˊ˗
    Es difícil saber la edad de quien, en este siglo, se hace llamar Jeremiah Raissler. Dicen que el mundo tiene 6.031 años contando desde el génesis pero él ya existía por mandato divino, incluso antes de que Dios creara el cielo y la tierra. Tiene la apariencia de un adulto joven, atlético, en buena forma.y tatuado. Ha vivido tanto tiempo entre los humanos que ha adoptado sus costumbres, sus virtudes y sus vicios. Tras muchos siglos e innumerables profesiones y nombres, Jeremiah ahora trabaja como Anticuario para grandes casas de subastas. Actúa como intermediario, experto en autenticidad y restaurador de textos del pasado. Sabe que el libro ha pasado por manos de reyes y profetas y ha encontrado fragmentos en colecciones privadas. Su capacidad de ver la "verdad" le permite identificar falsificaciones de textos sagrados al instante y así ha logrado encontrar páginas enteras alrededor del mundo. Vive temporalmente en Londres y pasa la mayor parte del tiempo en su establecimiento llamado "Raissler & Co. Forgotten Files". Un lugar lleno de manuscritos medievales, mapas astronómicos y grimorios. Los clientes comunes solo ven a un joven experto. En la parte trasera, Jeremiah guarda lo que "no debe ser visto". Allí tiene fragmentos de textos que sobrevivieron al Diluvio y notas que él mismo escribió hace milenios y que ahora intenta reconocer. ⤷ ゛ 𝘚𝘦 𝘭𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘣𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘢𝘳𝘤𝘢𝘯𝘨𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘢𝘴 𝘣𝘭𝘢𝘯𝘤𝘢𝘴, 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘢𝘶𝘳𝘢 𝘥𝘰𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘭𝘳𝘦𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘢𝘣𝘦𝘻𝘢, 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘳𝘰𝘱𝘢𝘴 𝘢𝘻𝘶𝘭𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘰𝘴𝘦𝘦𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥𝘦𝘴 𝘭í𝘲𝘶𝘪𝘥𝘢𝘴 ㅤˎˊ˗
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    𝐃𝐨𝐧'𝐭 𝐰𝐚𝐧𝐭 𝐲𝐨𝐮, 𝐧𝐞𝐞𝐝 𝐲𝐨𝐮
    𝐘𝐞𝐚𝐡, 𝐈 𝐧𝐞𝐞𝐝 𝐲𝐨𝐮 𝐭𝐨 𝐟𝐢𝐥𝐥 𝐦𝐞 𝐮𝐩
    𝐄𝐯𝐞𝐧 𝐢𝐟 𝐈 𝐝𝐫𝐢𝐧𝐤 𝐚𝐧𝐝 𝐝𝐫𝐢𝐧𝐤
    𝐈𝐭'𝐬 𝐧𝐨𝐭 𝐞𝐧𝐨𝐮𝐠𝐡
    𝐆𝐨𝐭 𝐚 𝐟𝐞𝐞𝐥𝐢𝐧𝐠 𝐭𝐡𝐚𝐭, 𝐨𝐡, 𝐲𝐞𝐚𝐡 (𝐘𝐞𝐚𝐡)
    𝐘𝐨𝐮 𝐜𝐨𝐮𝐥𝐝 𝐛𝐞 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐭𝐡𝐚𝐭
    𝐓𝐡𝐚𝐭 𝐈 𝐧𝐞𝐞𝐝 (𝐍𝐞𝐞𝐝), 𝐭𝐚𝐬𝐭𝐞 𝐬𝐨 𝐬𝐰𝐞𝐞𝐭 (𝐒𝐰𝐞𝐞𝐭)
    𝐄𝐯𝐞𝐫𝐲 𝐬𝐢𝐩 𝐦𝐚𝐤𝐞𝐬 𝐦𝐞 𝐰𝐚𝐧𝐭 𝐦𝐨𝐫𝐞, 𝐲𝐞𝐚𝐡
    𝐃𝐨𝐧'𝐭 𝐰𝐚𝐧𝐭 𝐲𝐨𝐮, 𝐧𝐞𝐞𝐝 𝐲𝐨𝐮 𝐘𝐞𝐚𝐡, 𝐈 𝐧𝐞𝐞𝐝 𝐲𝐨𝐮 𝐭𝐨 𝐟𝐢𝐥𝐥 𝐦𝐞 𝐮𝐩 𝐄𝐯𝐞𝐧 𝐢𝐟 𝐈 𝐝𝐫𝐢𝐧𝐤 𝐚𝐧𝐝 𝐝𝐫𝐢𝐧𝐤 𝐈𝐭'𝐬 𝐧𝐨𝐭 𝐞𝐧𝐨𝐮𝐠𝐡 𝐆𝐨𝐭 𝐚 𝐟𝐞𝐞𝐥𝐢𝐧𝐠 𝐭𝐡𝐚𝐭, 𝐨𝐡, 𝐲𝐞𝐚𝐡 (𝐘𝐞𝐚𝐡) 𝐘𝐨𝐮 𝐜𝐨𝐮𝐥𝐝 𝐛𝐞 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐡𝐢𝐧𝐠 𝐭𝐡𝐚𝐭 𝐓𝐡𝐚𝐭 𝐈 𝐧𝐞𝐞𝐝 (𝐍𝐞𝐞𝐝), 𝐭𝐚𝐬𝐭𝐞 𝐬𝐨 𝐬𝐰𝐞𝐞𝐭 (𝐒𝐰𝐞𝐞𝐭) 𝐄𝐯𝐞𝐫𝐲 𝐬𝐢𝐩 𝐦𝐚𝐤𝐞𝐬 𝐦𝐞 𝐰𝐚𝐧𝐭 𝐦𝐨𝐫𝐞, 𝐲𝐞𝐚𝐡
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  • ༒ 𝕬𝖌𝖔𝖓𝖞 𝖎𝖓 𝕽𝖊𝖉 𝕸𝖎𝖓𝖔𝖗.

    La noche había vaciado las callejuelas de toda alma. Solo permanecía encendida la luz vieja y mortecina que colgaba frente a la taberna, balanceándose apenas con el viento y sobre el empedrado húmedo avanzó una figura cubierta de negro.

    El rechinar de la puerta y el lamento de la madera hicieron volver varios rostros hacia la entrada. Algunos la reconocieron de inmediato.
    —La Santa de los Venenos... — murmuró alguien entre dientes.
    El apodo cayó sobre Odette como saliva escupida al rostro. No es quien era ella. No era una santa y no era alguien que disfrutaba de envenenar.
    Odette Hemlock no era más que una herborista errante que conocía el lenguaje de las raíces, el aroma de las flores nocturnas y la frágil misericordia de la muerte. Había calmado agonías, sostenido cuerpos consumidos por la fiebre y ofrecido paz allí donde la medicina ya no alcanzaba. Que redujeran todo aquello a un vulgar sobrenombre le producía una silenciosa repulsión.

    Sin responder a las miradas, caminó entre las mesas, las conversaciones murieron a su paso.
    Al llegar a la barra dejó un par de monedas de cobre sobre la madera desgastada. El tabernero la observó con el ceño endurecido, sosteniendo una expresión demasiado firme para no delatar nerviosismo.
    —Solo necesito un poco de vino, caballero.— La voz de Odette descendió suave, somnolienta, como el perfume de las belladonas abiertas bajo la lluvia.
    El hombre apartó la mirada apenas un instante, como si despertara de un pensamiento extraño, y tomó uno de los tarros. Sirvió el vino desde un barril cercano y dejó el recipiente frente a ella con un golpe seco.

    —Aquí tiene, señora.— Odette no se inmutó ante el estruendo. Sentada sobre uno de los bancos, sostuvo el tarro entre sus dedos delgados, manchados por savia y pétalos.
    —Gracias.— Bebió despacio mientras sentía el peso de las miradas clavadas sobre su espalda. En algún rincón, un borracho murmuró una plegaria. Otro evitó siquiera levantar los ojos del vaso.
    Cuando terminó el último trago, acomodó nuevamente el bolso de cuero y se puso de pie.
    Cruzó la taberna envuelta en silencio y desapareció tras la puerta igual que había llegado: Sin ruido, sin despedidas. Parecía un ánima de paso.

    Durante unos breves segundos nadie habló. Luego las risas ebrias regresaron, ásperas y escandalosas, llenando otra vez el lugar.
    Odette abandonó la ciudad antes del amanecer y siguió el camino que sus pies quisieron tomar.

    Después de unos días, nadie volvió a verla. Ni siquiera la familia más pobre del pueblo.
    Aquellos cuyos hijos gemelos habían sido aquejados por la fiebre escarlata. Los mismos a quienes Odette ayudó a cambio de apenas dos monedas de cobre y un pedazo de pan endurecido.

    Y así, nadie la vio marcharse de la ciudad; simplemente dejó de estar allí...
    ༒ 𝕬𝖌𝖔𝖓𝖞 𝖎𝖓 𝕽𝖊𝖉 𝕸𝖎𝖓𝖔𝖗. La noche había vaciado las callejuelas de toda alma. Solo permanecía encendida la luz vieja y mortecina que colgaba frente a la taberna, balanceándose apenas con el viento y sobre el empedrado húmedo avanzó una figura cubierta de negro. El rechinar de la puerta y el lamento de la madera hicieron volver varios rostros hacia la entrada. Algunos la reconocieron de inmediato. —La Santa de los Venenos... — murmuró alguien entre dientes. El apodo cayó sobre Odette como saliva escupida al rostro. No es quien era ella. No era una santa y no era alguien que disfrutaba de envenenar. Odette Hemlock no era más que una herborista errante que conocía el lenguaje de las raíces, el aroma de las flores nocturnas y la frágil misericordia de la muerte. Había calmado agonías, sostenido cuerpos consumidos por la fiebre y ofrecido paz allí donde la medicina ya no alcanzaba. Que redujeran todo aquello a un vulgar sobrenombre le producía una silenciosa repulsión. Sin responder a las miradas, caminó entre las mesas, las conversaciones murieron a su paso. Al llegar a la barra dejó un par de monedas de cobre sobre la madera desgastada. El tabernero la observó con el ceño endurecido, sosteniendo una expresión demasiado firme para no delatar nerviosismo. —Solo necesito un poco de vino, caballero.— La voz de Odette descendió suave, somnolienta, como el perfume de las belladonas abiertas bajo la lluvia. El hombre apartó la mirada apenas un instante, como si despertara de un pensamiento extraño, y tomó uno de los tarros. Sirvió el vino desde un barril cercano y dejó el recipiente frente a ella con un golpe seco. —Aquí tiene, señora.— Odette no se inmutó ante el estruendo. Sentada sobre uno de los bancos, sostuvo el tarro entre sus dedos delgados, manchados por savia y pétalos. —Gracias.— Bebió despacio mientras sentía el peso de las miradas clavadas sobre su espalda. En algún rincón, un borracho murmuró una plegaria. Otro evitó siquiera levantar los ojos del vaso. Cuando terminó el último trago, acomodó nuevamente el bolso de cuero y se puso de pie. Cruzó la taberna envuelta en silencio y desapareció tras la puerta igual que había llegado: Sin ruido, sin despedidas. Parecía un ánima de paso. Durante unos breves segundos nadie habló. Luego las risas ebrias regresaron, ásperas y escandalosas, llenando otra vez el lugar. Odette abandonó la ciudad antes del amanecer y siguió el camino que sus pies quisieron tomar. Después de unos días, nadie volvió a verla. Ni siquiera la familia más pobre del pueblo. Aquellos cuyos hijos gemelos habían sido aquejados por la fiebre escarlata. Los mismos a quienes Odette ayudó a cambio de apenas dos monedas de cobre y un pedazo de pan endurecido. Y así, nadie la vio marcharse de la ciudad; simplemente dejó de estar allí...
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    Aah, cuántos recuerdos... Un año pasó ¿Eh?
    Lo normal (o lo que esperaba) era que Ace fuera el más popular, pero ¡Oh sorpresa! Creo que Adam fue el más popular...
    Pero Shinn encontró a su Lena...
    Y ahora que veo el primer principio es agradable notar el desarrollo.
    Voy a escribir la ficha, lo prometo. Hay mucha historia que contar. De todos ellos.
    Aah, cuántos recuerdos... Un año pasó ¿Eh? 😁🤩🎉🥳🎆 Lo normal (o lo que esperaba) era que Ace fuera el más popular, pero ¡Oh sorpresa! Creo que Adam fue el más popular... Pero Shinn encontró a su Lena... 😍😍😍 Y ahora que veo el primer principio es agradable notar el desarrollo. Voy a escribir la ficha, lo prometo. Hay mucha historia que contar. De todos ellos.
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  • 𝑪𝒐𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒑𝒍𝒖𝒎𝒂𝒔 𝒕𝒆 𝒄𝒖𝒃𝒓𝒊𝒓𝒂́, 𝒚 𝒅𝒆𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒂𝒍𝒂𝒔 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓𝒂́𝒔 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒓𝒐...
    𝑪𝒐𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒑𝒍𝒖𝒎𝒂𝒔 𝒕𝒆 𝒄𝒖𝒃𝒓𝒊𝒓𝒂́, 𝒚 𝒅𝒆𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒂𝒍𝒂𝒔 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓𝒂́𝒔 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒓𝒐...
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  • 𝔅𝔢𝔩𝔩𝔞𝔡𝔬𝔫𝔞 𝔢𝔫𝔱𝔯𝔢 𝔩𝔬𝔰 𝔡𝔢𝔡𝔬𝔰. 𝔖𝔬𝔪𝔫𝔬𝔩𝔢𝔫𝔠𝔦𝔞 𝔡𝔢 𝔞𝔠𝔬𝔫𝔦𝔱𝔬.
    𝔅𝔢𝔩𝔩𝔞𝔡𝔬𝔫𝔞 𝔢𝔫𝔱𝔯𝔢 𝔩𝔬𝔰 𝔡𝔢𝔡𝔬𝔰. 𝔖𝔬𝔪𝔫𝔬𝔩𝔢𝔫𝔠𝔦𝔞 𝔡𝔢 𝔞𝔠𝔬𝔫𝔦𝔱𝔬.
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  • 𝅃 𝐻𝑢𝑛𝑡𝑒𝑟𝑠 𝑢𝑠𝑢𝑎𝑙𝑙𝑦 𝑒𝑛𝑗𝑜𝑦 𝑡ℎ𝑒 𝑐ℎ𝑎𝑠𝑒, 𝑏𝑢𝑡 𝑦𝑜𝑢’𝑟𝑒 𝑚𝑎𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑡ℎ𝑖𝑠 𝑓𝑒𝑒𝑙 𝑠𝑜 𝑓𝑢𝑐𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑒𝑎𝑠𝑦.
    𝅃 𝐻𝑢𝑛𝑡𝑒𝑟𝑠 𝑢𝑠𝑢𝑎𝑙𝑙𝑦 𝑒𝑛𝑗𝑜𝑦 𝑡ℎ𝑒 𝑐ℎ𝑎𝑠𝑒, 𝑏𝑢𝑡 𝑦𝑜𝑢’𝑟𝑒 𝑚𝑎𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑡ℎ𝑖𝑠 𝑓𝑒𝑒𝑙 𝑠𝑜 𝑓𝑢𝑐𝑘𝑖𝑛𝑔 𝑒𝑎𝑠𝑦.
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