• *El aire gélido que rodea a la figura alada comienza a disiparse. Las enormes alas blancas, que antes brillaban con un fulgor plateado y severo, se envuelven alrededor de su cuerpo como un capullo de seda. Sus ojos azules, afilados y distantes, se cierran por un instante mientras la intensa energía mágica fluye de regreso a su núcleo.
    De pronto, el brillo gélido se transforma en un resplandor tenue y acogedor. Las alas desaparecen, convirtiéndose en partículas de luz que se desvanecen en el aire. La larga cabellera plateada se acorta rápidamente, tornándose de un castaño suave, y la túnica blanca se transforma en el uniforme de la preparatoria Seijou.
    Mi contraparte Yukito abre los ojos, parpadeando un par de veces con confusión, mientras se ajusta las gafas que parecen haber aparecido por arte de magia.*

    -Ah... ¿eh? ¿Que hago aqui?" —

    *dice con una voz suave y algo aletargada, rascándose la mejilla con una sonrisa apenada.*

    —Me quedé dormido de pie otra vez, ¿verdad? Qué extraño... siento como si hubiera tenido un sueño muy largo donde volaba por el cielo.—

    *Se lleva una mano al estómago y suelto una risita ligera.*

    —Vaya, de repente tengo muchísima hambre. ¿Creen que podamos ir por unos bollos al vapor antes de regresar a casa? ¡Siento que podría comerme diez yo solo!—
    *El aire gélido que rodea a la figura alada comienza a disiparse. Las enormes alas blancas, que antes brillaban con un fulgor plateado y severo, se envuelven alrededor de su cuerpo como un capullo de seda. Sus ojos azules, afilados y distantes, se cierran por un instante mientras la intensa energía mágica fluye de regreso a su núcleo. De pronto, el brillo gélido se transforma en un resplandor tenue y acogedor. Las alas desaparecen, convirtiéndose en partículas de luz que se desvanecen en el aire. La larga cabellera plateada se acorta rápidamente, tornándose de un castaño suave, y la túnica blanca se transforma en el uniforme de la preparatoria Seijou. Mi contraparte Yukito abre los ojos, parpadeando un par de veces con confusión, mientras se ajusta las gafas que parecen haber aparecido por arte de magia.* -Ah... ¿eh? ¿Que hago aqui?" — *dice con una voz suave y algo aletargada, rascándose la mejilla con una sonrisa apenada.* —Me quedé dormido de pie otra vez, ¿verdad? Qué extraño... siento como si hubiera tenido un sueño muy largo donde volaba por el cielo.— *Se lleva una mano al estómago y suelto una risita ligera.* —Vaya, de repente tengo muchísima hambre. ¿Creen que podamos ir por unos bollos al vapor antes de regresar a casa? ¡Siento que podría comerme diez yo solo!—
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Está... Está haciendo muchísimo calor, verdad?...
    Está... Está haciendo muchísimo calor, verdad?...
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    11
    13 turnos 0 maullidos
  • —No todo van a ser cacerías, sangre y carreras. No todo van a ser seres sobrenaturales e investigaciones. Con ella ha encontrado el modo de darle al botón de pausa, de disfrutar de las pequeñas cosas. Por estúpidas que parezcan. Porque es en esos detalles minúsculos donde reside la verdadera razón de vivir. Ella le ha enseñado a disfrutar del día a día y de esas cosas que uno da por sentadas—





    𝑃𝑜𝑝𝑝𝑦 𝐷𝑎𝑣𝑖𝑒𝑠
    —No todo van a ser cacerías, sangre y carreras. No todo van a ser seres sobrenaturales e investigaciones. Con ella ha encontrado el modo de darle al botón de pausa, de disfrutar de las pequeñas cosas. Por estúpidas que parezcan. Porque es en esos detalles minúsculos donde reside la verdadera razón de vivir. Ella le ha enseñado a disfrutar del día a día y de esas cosas que uno da por sentadas— [WxmenLettrs]
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • — Deja de engañarte, no me quieras ocultar la verdad. Usas relleno. —
    — Deja de engañarte, no me quieras ocultar la verdad. Usas relleno. —
    Me enjaja
    4
    13 turnos 0 maullidos
  • — Tú siempre me vas a querer ¿verdad?
    — Tú siempre me vas a querer ¿verdad?
    Me encocora
    1
    15 turnos 0 maullidos
  • Un nuevo capítulo.
    Fandom Supernatural
    Categoría Drama
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝑴𝒂𝒆 ·𝑺𝒂𝒎𝒂𝒆𝒍𝒊𝒕𝒉· 𝑪𝒂𝒓𝒕𝒆𝒓

    Habían sobrevivido a todo. A absolutamente todo. Literalmente. Si, literalmente. Porque a esas alturas de su vida, Sam y Dean Winchester habían derrotado al propio Dios. Al mismísimo DIOS, en mayúsculas. Al hombre que habia orquestado cada desgracia que habia acontecido en sus vidas. Al hombre que, por capricho y divertimento habia matado a sus padres, amigos y familia. Al hombre que los habia condenado a una vida de dolor, a una vida fugitiva, a una vida sin más futuro que el de morir cazando. Al hombre que habia dictaminado cada aspecto de sus vidas. Pero ahora… Ahora eran libres. Se acabó. Libres para ser quienes les diera la gana.

    -Libres, Sammy -habia dicho Dean, con más optimismo del que sentía, cuando había regresado al bunker aquel día.

    Porque aunque habían derrotado a Chuck y habían devuelto la vida a la tierra gracias a Jack… Las perdidas eran todavia dolorosas. Castiel nunca regresaría. Y Jack… tampoco. Habia dicho que siempre estaría con ellos, que estaría en el viento y Dean no sabía cuántas mierdas más. Pero al cazador no le valía con eso. Habia criado a ese chico desde que habia llegado al mundo. Era prácticamente un hijo para él. Lo habia acogido y lo habia criado igual que hicieron otros hombres con el propio Dean. Porque, aunque ya era adulto cuando Bobby Singer regresó a sus vidas, Dean estaba seguro de que no seria la persona que era a día de hoy si no hubiera tenido al viejo Singer.

    Bobby. Castiel. Jack. Mary Winchester… Demasiadas perdidas en muy poco tiempo. Y ahora el bunker estaba en silencio. La primera semana se la tomaron de reflexión, para asumir qué hacer a partir de ahora. Podían hacer sus vidas sin la mano de Chuck oprimiéndoles la garganta, pero… ¿podían olvidarse de la caza? Seria perfecto, ¿no? Sam podría regresar a la universidad. Y Dean… Seguro que encontraría un taller en el pueblo donde trabajar como mecánico por doscientos pavos a la semana. Vidas normales.

    Pero ellos no eran normales. No era ego. Era certeza.

    Aquella mañana, Dean estaba leyendo, sin demasiada emoción las ofertas de trabajos normales en Lebanon gracias a la versión digital del periódico local. Pero el bloc de notas a su lado en la mesa estaba vacío.

    ¿Queria ser normal? ¿De verdad?

    Resopló y se apartó del ordenador echándose hacia atrás en la silla mientras echaba mano de su vaso donde se habia servido tres dedos de whisky. Su ceño estaba fruncido, estaba mosqueado.

    Entonces su teléfono sonó y leer el nombre “Jody Mills” en la pantalla casi lo animó. ¿Esa esa una señal divina? ¿Era cosa de Jack? ¿Le estaba ayudando el nuevo “Dios” a tomar una decisión? ¿Era esa una de esa clase de cosas para las que “Jack siempre estaría ahí”? ¿Quién diablos podía saberlo? Descolgó el teléfono y se lo llevó a la oreja mientras se reclinaba en la silla.

    -¿Jody? -preguntó- ¿Qué tal? ¿Estás bien? -preguntó el cazador.

    -Dean, hola… -dijo, se la notaba apesadumbrada.

    -¿Estás bien? -preguntó el cazador frunciendo las cejas.

    -Se supone que las cosas se habían calmado desde que tu amigo, el chico estaba en el cielo, ¿no? -preguntó Jody.

    -Hmm…- Dean profirió un dudoso sonido afirmativo- ¿A qué te refieres?

    Jody suspiró.

    -¿Te acuerdas de esa cacería a la que no fuisteis? –preguntó ella.

    -¿La de los niños secuestrados? -preguntó Dean de vuelta incorporándose en la silla.

    -Resulta que era una trampa para vosotros. Dos amigos mios, Carl y Rafe se ocuparon… Eran vampiros y no les gustó que Sam y tú no os presentarais. Están todos muertos, no te preocupes. Pero mi amigo Rafe no sobrevivió.

    Dean sintió un nudo en el estómago, pues repentinamente tuvo la sensación de acabar de eludir una muerte segura.

    -Lo siento, Jody… ¿Hay algo que…? -empezó a decir el cazador.

    Jody profirió un sonido suave de negativa.

    -No… Lo siento por Rafe, ¿sabes? Pero no hubiera soportado que os ocurriera nada a vosotros dos, idiotas…- dijo la sheriff de Sioux Falls- Por eso… Me siento mal al decirte esto, pero… Creo que algo está pasando en Pocatello, Idaho. Varios cazadores están yendo hacia allí. He controlado a Claire de puro milagro. Dicen que hay una criatura desconocida…. Te mando todo lo que tengo, ¿vale?

    Dean asintió dando después un largo trago a su vaso.

    -Vale, tranquila. Vamos para allá. Y, oye… Jody. De verdad que siento lo de tu amigo…

    Colgó el teléfono antes de ponerse en pie.

    -¡Sam! -llamó Dean -¡Sammy! ¡Tenemos trabajo! -dijo, ahora sí, con optimismo- ¡Nos vamos a Idaho! ¡Guarda tu champú favorito! -rio entre dientes mientras caminaba hacia la salida de la biblioteca que conducía hacia los dormitorios y la cocina.

    ᴄʀᴇᴅɪᴛs ɪᴍᴀɢᴇɴ sᴛᴀʀᴛᴇʀ: deanlenalove
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAMAEL1TH] Habían sobrevivido a todo. A absolutamente todo. Literalmente. Si, literalmente. Porque a esas alturas de su vida, Sam y Dean Winchester habían derrotado al propio Dios. Al mismísimo DIOS, en mayúsculas. Al hombre que habia orquestado cada desgracia que habia acontecido en sus vidas. Al hombre que, por capricho y divertimento habia matado a sus padres, amigos y familia. Al hombre que los habia condenado a una vida de dolor, a una vida fugitiva, a una vida sin más futuro que el de morir cazando. Al hombre que habia dictaminado cada aspecto de sus vidas. Pero ahora… Ahora eran libres. Se acabó. Libres para ser quienes les diera la gana. -Libres, Sammy -habia dicho Dean, con más optimismo del que sentía, cuando había regresado al bunker aquel día. Porque aunque habían derrotado a Chuck y habían devuelto la vida a la tierra gracias a Jack… Las perdidas eran todavia dolorosas. Castiel nunca regresaría. Y Jack… tampoco. Habia dicho que siempre estaría con ellos, que estaría en el viento y Dean no sabía cuántas mierdas más. Pero al cazador no le valía con eso. Habia criado a ese chico desde que habia llegado al mundo. Era prácticamente un hijo para él. Lo habia acogido y lo habia criado igual que hicieron otros hombres con el propio Dean. Porque, aunque ya era adulto cuando Bobby Singer regresó a sus vidas, Dean estaba seguro de que no seria la persona que era a día de hoy si no hubiera tenido al viejo Singer. Bobby. Castiel. Jack. Mary Winchester… Demasiadas perdidas en muy poco tiempo. Y ahora el bunker estaba en silencio. La primera semana se la tomaron de reflexión, para asumir qué hacer a partir de ahora. Podían hacer sus vidas sin la mano de Chuck oprimiéndoles la garganta, pero… ¿podían olvidarse de la caza? Seria perfecto, ¿no? Sam podría regresar a la universidad. Y Dean… Seguro que encontraría un taller en el pueblo donde trabajar como mecánico por doscientos pavos a la semana. Vidas normales. Pero ellos no eran normales. No era ego. Era certeza. Aquella mañana, Dean estaba leyendo, sin demasiada emoción las ofertas de trabajos normales en Lebanon gracias a la versión digital del periódico local. Pero el bloc de notas a su lado en la mesa estaba vacío. ¿Queria ser normal? ¿De verdad? Resopló y se apartó del ordenador echándose hacia atrás en la silla mientras echaba mano de su vaso donde se habia servido tres dedos de whisky. Su ceño estaba fruncido, estaba mosqueado. Entonces su teléfono sonó y leer el nombre “Jody Mills” en la pantalla casi lo animó. ¿Esa esa una señal divina? ¿Era cosa de Jack? ¿Le estaba ayudando el nuevo “Dios” a tomar una decisión? ¿Era esa una de esa clase de cosas para las que “Jack siempre estaría ahí”? ¿Quién diablos podía saberlo? Descolgó el teléfono y se lo llevó a la oreja mientras se reclinaba en la silla. -¿Jody? -preguntó- ¿Qué tal? ¿Estás bien? -preguntó el cazador. -Dean, hola… -dijo, se la notaba apesadumbrada. -¿Estás bien? -preguntó el cazador frunciendo las cejas. -Se supone que las cosas se habían calmado desde que tu amigo, el chico estaba en el cielo, ¿no? -preguntó Jody. -Hmm…- Dean profirió un dudoso sonido afirmativo- ¿A qué te refieres? Jody suspiró. -¿Te acuerdas de esa cacería a la que no fuisteis? –preguntó ella. -¿La de los niños secuestrados? -preguntó Dean de vuelta incorporándose en la silla. -Resulta que era una trampa para vosotros. Dos amigos mios, Carl y Rafe se ocuparon… Eran vampiros y no les gustó que Sam y tú no os presentarais. Están todos muertos, no te preocupes. Pero mi amigo Rafe no sobrevivió. Dean sintió un nudo en el estómago, pues repentinamente tuvo la sensación de acabar de eludir una muerte segura. -Lo siento, Jody… ¿Hay algo que…? -empezó a decir el cazador. Jody profirió un sonido suave de negativa. -No… Lo siento por Rafe, ¿sabes? Pero no hubiera soportado que os ocurriera nada a vosotros dos, idiotas…- dijo la sheriff de Sioux Falls- Por eso… Me siento mal al decirte esto, pero… Creo que algo está pasando en Pocatello, Idaho. Varios cazadores están yendo hacia allí. He controlado a Claire de puro milagro. Dicen que hay una criatura desconocida…. Te mando todo lo que tengo, ¿vale? Dean asintió dando después un largo trago a su vaso. -Vale, tranquila. Vamos para allá. Y, oye… Jody. De verdad que siento lo de tu amigo… Colgó el teléfono antes de ponerse en pie. -¡Sam! -llamó Dean -¡Sammy! ¡Tenemos trabajo! -dijo, ahora sí, con optimismo- ¡Nos vamos a Idaho! ¡Guarda tu champú favorito! -rio entre dientes mientras caminaba hacia la salida de la biblioteca que conducía hacia los dormitorios y la cocina. ᴄʀᴇᴅɪᴛs ɪᴍᴀɢᴇɴ sᴛᴀʀᴛᴇʀ: deanlenalove
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    0 turnos 0 maullidos
  • *A solas en la playa, ya con el atardecer, procede a beber una bebida fría para asi relajarse, después de haber estado casi todo el día jugado en la arena, si no estaba quemada fue por el bloqueador que uso, ya que no le gusta sufrir porque quemaduras del sol pero a decir verdad... ¿ A quien le gusta eso? *
    *A solas en la playa, ya con el atardecer, procede a beber una bebida fría para asi relajarse, después de haber estado casi todo el día jugado en la arena, si no estaba quemada fue por el bloqueador que uso, ya que no le gusta sufrir porque quemaduras del sol pero a decir verdad... ¿ A quien le gusta eso? *
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • —Demasiado trabajo, la biblioteca no se actualiza sola y todos necesitan telas para los nuevos diseños... vaya que la familia se ha tornado bastente trabajadora. Al menos puedo tener mis descansos... verdad Noa?—

    Preguntó a uno de los tantos cuadros en la pared de su taller con una sonrisa algo caída mientras bebía algo de café caliente.

    — Me pregunto si Hazuki ya habrá dado a luz... se veía muy grande la última vez. —

    H: Puede ir a preguntarle, aunque dudo que la princesa quiera dirigirle la palabra como es habitual. —Dijo el dragón con calma mirándolo desde una esquina—

    — Quizá, ahora que recuerdo, ya casi es el cumpleaños de Rex ¿ que podríamos regalarle? —

    H: Al príncipe le gusta mucho su sola compañía, una visita para comer sería algo agradable supongo. —

    — Mmm, puede que tengas razón. —

    Y dicho esto continuó haciendo las enormes cantidades de tela.
    —Demasiado trabajo, la biblioteca no se actualiza sola y todos necesitan telas para los nuevos diseños... vaya que la familia se ha tornado bastente trabajadora. Al menos puedo tener mis descansos... verdad Noa?— Preguntó a uno de los tantos cuadros en la pared de su taller con una sonrisa algo caída mientras bebía algo de café caliente. — Me pregunto si Hazuki ya habrá dado a luz... se veía muy grande la última vez. — H: Puede ir a preguntarle, aunque dudo que la princesa quiera dirigirle la palabra como es habitual. —Dijo el dragón con calma mirándolo desde una esquina— — Quizá, ahora que recuerdo, ya casi es el cumpleaños de Rex ¿ que podríamos regalarle? — H: Al príncipe le gusta mucho su sola compañía, una visita para comer sería algo agradable supongo. — — Mmm, puede que tengas razón. — Y dicho esto continuó haciendo las enormes cantidades de tela.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Otra noche más, otro objetivo más, la vida de la cazadora se basaba en eso, cazar... Cazar... Cazar... Odiaba a los vampiros, un odio pasado de generación en generación, una doctrina tan severa como cruel.

    La casa estaba vacía, la oscuridad reinaba, el trabajo ya estaba hecho, pero podía aprovechar para... Divertirse. El vampiro yacía en el suelo, rodeado en un charco de su propia sangre. Anneliese observó un momento por la ventana. — Vamos a ver... ¿Por dónde empiezo? — Preguntaba aparentemente a la nada, pero realmente era al propio vampiro.

    Observó a la criatura, una sonrisa genuina en su rostro, cosa que solo logró que la situación se tornara más escalofriante. El vampiro forcejeó, tratando de ponerse en pie, momento en que Anneliese apuntó su arma y descargó 4 balas, 2 en la zona lumbar y 1 en cada hombro, acto seguido, recargó. — Oh no, no te puedes levantar sin mi permiso. — Los gemidos de dolor del vampiro llenaban el lugar.

    Sus ojos seguían la figura del vampiro ¿Realmente esto tenía un propósito? Se supone que era un interrogatorio, pero parecía que solamente estaba ensañándose. Anne se acercó al vampiro, pisando su cabeza. — ¿Quién te envió a por mi? — La lentitud con la que pronunció las palabras mandó escalofríos por la columna del chupasangre.

    Un forcejeo inútil, no respondió a la pregunta. Anneliese apartó el pie, y cuando parecía que la tortura había llegado a un receso, una navaja de plata se clavó en el hombro del vampiro. — Oye, oye, te hice una pregunta, es de mala educación no responder. — Con fuerza, comenzó a retorcer la navaja. — Vamos ¿No quieres que esto acabe ya? — Susurró al oído de la criatura, y fue entonces que su pregunta halló respuesta.

    V: ⸺ N-no me dieron nombre, solo me dijeron... ⸺

    Sacó la navaja, solamente para volver a clavarla en la espalda del vampiro. — Fíjate... No me gustó esa respuesta, intentémoslo otra vez. — Retorció la navaja nuevamente, el vampiro ahora mismo era incapaz de hablar, pero haría falta más que eso para matarlo.

    V: ⸺ P-por favor... Digo la verdad... ⸺

    Pasaron unos segundos, la mirada de la cazadora estaba fija sobre los ojos de la criatura, entonces sacó la navaja. — Está bien, te creo. — Comentó con total calma, mostrando una suave sonrisa.

    V: ⸺ Ent- ⸺

    Ni siquiera tuvo la oportunidad de hablar cuando la navaja atravesó su cráneo y, con fuerza, lo abrió como quien abre una naranja. Un suspiro escapó los labios de la cazadora. — Al menos fue divertido. — Sacó su zippo de su abrigo y se encendió un cigarrillo. — Tocará limpiar... — Encendió nuevamente el zippo, las llamas de este serpentearon hasta que envolvieron el cuerpo inherte del vampiro... Ahora solo quedaba esperar.
    Otra noche más, otro objetivo más, la vida de la cazadora se basaba en eso, cazar... Cazar... Cazar... Odiaba a los vampiros, un odio pasado de generación en generación, una doctrina tan severa como cruel. La casa estaba vacía, la oscuridad reinaba, el trabajo ya estaba hecho, pero podía aprovechar para... Divertirse. El vampiro yacía en el suelo, rodeado en un charco de su propia sangre. Anneliese observó un momento por la ventana. — Vamos a ver... ¿Por dónde empiezo? — Preguntaba aparentemente a la nada, pero realmente era al propio vampiro. Observó a la criatura, una sonrisa genuina en su rostro, cosa que solo logró que la situación se tornara más escalofriante. El vampiro forcejeó, tratando de ponerse en pie, momento en que Anneliese apuntó su arma y descargó 4 balas, 2 en la zona lumbar y 1 en cada hombro, acto seguido, recargó. — Oh no, no te puedes levantar sin mi permiso. — Los gemidos de dolor del vampiro llenaban el lugar. Sus ojos seguían la figura del vampiro ¿Realmente esto tenía un propósito? Se supone que era un interrogatorio, pero parecía que solamente estaba ensañándose. Anne se acercó al vampiro, pisando su cabeza. — ¿Quién te envió a por mi? — La lentitud con la que pronunció las palabras mandó escalofríos por la columna del chupasangre. Un forcejeo inútil, no respondió a la pregunta. Anneliese apartó el pie, y cuando parecía que la tortura había llegado a un receso, una navaja de plata se clavó en el hombro del vampiro. — Oye, oye, te hice una pregunta, es de mala educación no responder. — Con fuerza, comenzó a retorcer la navaja. — Vamos ¿No quieres que esto acabe ya? — Susurró al oído de la criatura, y fue entonces que su pregunta halló respuesta. V: ⸺ N-no me dieron nombre, solo me dijeron... ⸺ Sacó la navaja, solamente para volver a clavarla en la espalda del vampiro. — Fíjate... No me gustó esa respuesta, intentémoslo otra vez. — Retorció la navaja nuevamente, el vampiro ahora mismo era incapaz de hablar, pero haría falta más que eso para matarlo. V: ⸺ P-por favor... Digo la verdad... ⸺ Pasaron unos segundos, la mirada de la cazadora estaba fija sobre los ojos de la criatura, entonces sacó la navaja. — Está bien, te creo. — Comentó con total calma, mostrando una suave sonrisa. V: ⸺ Ent- ⸺ Ni siquiera tuvo la oportunidad de hablar cuando la navaja atravesó su cráneo y, con fuerza, lo abrió como quien abre una naranja. Un suspiro escapó los labios de la cazadora. — Al menos fue divertido. — Sacó su zippo de su abrigo y se encendió un cigarrillo. — Tocará limpiar... — Encendió nuevamente el zippo, las llamas de este serpentearon hasta que envolvieron el cuerpo inherte del vampiro... Ahora solo quedaba esperar.
    Me gusta
    6
    1 turno 0 maullidos
  • Hace unos dias atras fui a visitar a pation de los dioses japoneses la verdad eran tan cual habia oirdo, pero me recibieron muy bien
    Hace unos dias atras fui a visitar a pation de los dioses japoneses la verdad eran tan cual habia oirdo, pero me recibieron muy bien
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados