• —Fui creada para recomponer lo que otros rompen, aun sabiendo que con cada alma que salvo cavo un poco más mi propio lecho — Nymera sabía, al pie de la letra, cuál era su misión. Y aun así, no podía ignorar la silenciosa fascinación que sentía al verlos vivir. En algún rincón prohibido de su pensamiento, deseaba ser como ellos, aunque jamás se permitiría admitirlo. Aquel anhelo quedaría sepultado en lo más profundo de su mente, porque desobedecer las normas no traería redención alguna… solo una catástrofe inevitable — Mantén tu distancia, Nymera. Como siempre lo has hecho.
    —Fui creada para recomponer lo que otros rompen, aun sabiendo que con cada alma que salvo cavo un poco más mi propio lecho — Nymera sabía, al pie de la letra, cuál era su misión. Y aun así, no podía ignorar la silenciosa fascinación que sentía al verlos vivir. En algún rincón prohibido de su pensamiento, deseaba ser como ellos, aunque jamás se permitiría admitirlo. Aquel anhelo quedaría sepultado en lo más profundo de su mente, porque desobedecer las normas no traería redención alguna… solo una catástrofe inevitable — Mantén tu distancia, Nymera. Como siempre lo has hecho.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Noche sangrienta
    Fandom Cualquiera
    Categoría Acción
    Judith Thompson, ha localizado la ubicación de Shiori Novella, gracias a absorber la energía de la Miembro del Consejo Fauna, y nuevamente ha decidido utilizar sus poderes para ocasionar caos y destrucción, con ayuda de muchas entidades demoníacas que ella trajo al Mundo, esta vez promete vengarse.

    Mientras tanto, al hacer uso de sus poderes y de generar un desastre con ayuda de sus entidades, llamó poderosamente la atención, propensa a que cualquiera de sus enemigos intervengan, incluyendo las mismas Miembros del Consejo, sin embargo, esto más que alarmarla, es algo que quiere, enfrentarse a ellas, es su mayor objetivo antes de Conquistar la Tierra.

    Pero su ocupación principal era encontrarse con Shiori y Fauna, entonces distintos ataques al azar provocaron que uno acierte a uno de los apartamentos rentados por la Archivista, y era exactamente el mismo dónde estarían ocultas, y esto las obliga a salir al exterior sólo para encontrarse con una ciudad en caos, pero allí está, La Princesa del Inframundo preparada para el enfrentamiento que más esperó. Por otro lado, sintió la presencia de Aikaterine, rival que Judith Thompson estaba esperando.

    Aikaterine Ouro
    Shiori Novella
    Fauna
    Judith Thompson, ha localizado la ubicación de Shiori Novella, gracias a absorber la energía de la Miembro del Consejo Fauna, y nuevamente ha decidido utilizar sus poderes para ocasionar caos y destrucción, con ayuda de muchas entidades demoníacas que ella trajo al Mundo, esta vez promete vengarse. Mientras tanto, al hacer uso de sus poderes y de generar un desastre con ayuda de sus entidades, llamó poderosamente la atención, propensa a que cualquiera de sus enemigos intervengan, incluyendo las mismas Miembros del Consejo, sin embargo, esto más que alarmarla, es algo que quiere, enfrentarse a ellas, es su mayor objetivo antes de Conquistar la Tierra. Pero su ocupación principal era encontrarse con Shiori y Fauna, entonces distintos ataques al azar provocaron que uno acierte a uno de los apartamentos rentados por la Archivista, y era exactamente el mismo dónde estarían ocultas, y esto las obliga a salir al exterior sólo para encontrarse con una ciudad en caos, pero allí está, La Princesa del Inframundo preparada para el enfrentamiento que más esperó. Por otro lado, sintió la presencia de Aikaterine, rival que Judith Thompson estaba esperando. [Mercenary1x] [specter_copper_horse_768] [Fauna_Nature]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me shockea
    6
    2 turnos 0 maullidos
  • "A veces mi silencio no es falta de opinión, sino un exceso de pensamientos que aún no sé cómo ordenar".
    "A veces mi silencio no es falta de opinión, sino un exceso de pensamientos que aún no sé cómo ordenar".
    0 turnos 0 maullidos
  • 🌫El murmullo del agua es lo único que logra acallar el estruendo de mis pensamientos. Me siento sobre esta roca, dejando que la humedad del río enfríe mis pies y el peso de mis pecados. He pasado tanto tiempo en la oscuridad de las cuevas que la luz del día, aunque hermosa, a veces se siente como un insulto a los que ya no pueden verla. Mis manos, aún enguantadas y listas para la muerte, descansan un momento; es una tregua frágil entre el Ronin y el hombre. No busco paz, solo el silencio necesario para escuchar los pasos de mi destino.🌫

    🌫Miro de reojo la empuñadura de Ocaso Silencioso y, sin levantar la vista del cauce, suelto un suspiro que parece llevarse un poco de la ceniza de mi pasado.🌫

    —El agua fluye y se limpia, pero la sangre en el acero... esa solo se va con más sangre. Es curioso. Mi padre quería embotellar el sol, y ahora yo solo busco un poco de sombra para no olvidar quien soy.
    🌫El murmullo del agua es lo único que logra acallar el estruendo de mis pensamientos. Me siento sobre esta roca, dejando que la humedad del río enfríe mis pies y el peso de mis pecados. He pasado tanto tiempo en la oscuridad de las cuevas que la luz del día, aunque hermosa, a veces se siente como un insulto a los que ya no pueden verla. Mis manos, aún enguantadas y listas para la muerte, descansan un momento; es una tregua frágil entre el Ronin y el hombre. No busco paz, solo el silencio necesario para escuchar los pasos de mi destino.🌫 🌫Miro de reojo la empuñadura de Ocaso Silencioso y, sin levantar la vista del cauce, suelto un suspiro que parece llevarse un poco de la ceniza de mi pasado.🌫 —El agua fluye y se limpia, pero la sangre en el acero... esa solo se va con más sangre. Es curioso. Mi padre quería embotellar el sol, y ahora yo solo busco un poco de sombra para no olvidar quien soy.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • ꧁ঔৣ☬El Eco de los Cuatro Mil Años☬ঔৣ꧂


    El horizonte en el Elíseo de las Sombras no era un lugar, sino una herida abierta de color azul profundo. Allí, donde el tiempo se desangra sin morir, caminaba Eventus. Su figura, una torre de pesadilla coronada por cuernos que desafiaban al vacío, avanzaba con la pesadez de quien carga el peso de trillones de lamentos. En su pecho, las ramificaciones carmesíes brillaban con una luz enferma, alimentándose de la desesperación que él, por decreto del cosmos, debía custodiar.

    A su lado, una pequeña mota de ceniza con forma humana trotaba para no perderse. Un alma nueva. Una curiosidad insignificante en la inmensidad del castigo.

    —¿Eres tú quien decide mi final? —preguntó el alma, con una voz que aún conservaba el temblor de la vida—. Pareces cansado de oírnos. He pasado mi existencia huyendo del silencio, y ahora comprendo que tú eres su único dueño.

    Eventus no respondió. Se limitó a dar la vuelta, iniciando una marcha sin rumbo hacia la nada. Sus pasos no buscaban un destino, pues él ya estaba en todas partes. Caminaba simplemente para huir de la quietud absoluta.

    —Silencio... —retumbó la voz de Eventus, vibrando no en el aire, sino en la esencia misma del alma—. Eso es lo único que existe aquí. Silencio.

    A medida que avanzaban, un sonido rítmico comenzó a quebrar la nada: ploc, ploc. Eran gotas invisibles cayendo sobre un suelo inexistente. No había agua, pero el vacío lloraba.

    —Eres un alma inquieta —sentenció Eventus, sin detenerse—. Rompes la quietud que nos rodea con tus preguntas, pero pronto entenderás que no podrás romper el vacío que te aguarda. Olvida ya lo que es la emoción. Muy pronto, olvidarás la simpatía, el calor y lo que significa ser humano.

    Para demostrar su poder sobre la desolación, Eventus extendió una mano hacia el firmamento. Con un roce de sus dedos largos y sombríos, cambió el azul por un turquesa oscuro, una tonalidad tóxica y profunda. Luego, en un gesto de inesperada piedad —o quizás de nostalgia propia—, hizo descender un sol pálido.

    El vacío se tiñó de un atardecer artificial. No tenía el aroma de la tierra húmeda ni el calor del hogar, pero era belleza al fin y al cabo. Eventus se detuvo y, por un instante que duró milenios, meditó frente a su propia creación.

    —¿Qué hacías? —preguntó el alma tras un tiempo que pareció eterno.

    —¿Qué hacías tú? —replicó Eventus con una curiosidad gélida—. Han pasado mil años desde que nos detuvimos en este lugar. He visto pasar trillones de vidas mientras tú sigues aquí. Eres solo otra sombra que intenta aferrarse a algo que ya no existe. ¿Acaso recuerdas quién eras? ¿Fuiste hombre, mujer o nada? Ya no importa. Jamás lo recordarás.

    —Me aferro porque, si me olvido de mí, tú te quedarás solo —susurró el alma, ahora casi traslúcida—. Si yo dejo de hablar, ¿quién recordará que tú no eres solo un monstruo, sino un ser que anhela su propio camino?

    Eventus sintió una punzada en su interior hueco. Llevaban cuatro mil años caminando juntos. El alma ya no era un trámite; era un espejo.

    —Acepta tu destino —dijo Eventus, retomando la marcha con una tristeza renovada—. Termina tu camino para que puedas ser algo en el Todo. No te aferres por mí... soy solo algo con nada por dentro.

    El alma comenzó a desvanecerse, convirtiéndose en partículas de plata que el azul del fondo empezó a devorar. Antes de desaparecer, lanzó un último pensamiento al ser cósmico: Espero que algún día, el vacío también aprenda a escucharte a ti.

    Eventus se quedó solo una vez más. Se detuvo en mitad de la nada absoluta. No había más palabras, no más preguntas inquietas. Sin embargo, en la inmensidad de su memoria eterna, decidió guardar aquel pequeño destello de cuatro mil años.

    Él era la nada, sí. Pero ahora era una nada que recordaba haber sido acompañada.
    ꧁ঔৣ☬El Eco de los Cuatro Mil Años☬ঔৣ꧂ El horizonte en el Elíseo de las Sombras no era un lugar, sino una herida abierta de color azul profundo. Allí, donde el tiempo se desangra sin morir, caminaba Eventus. Su figura, una torre de pesadilla coronada por cuernos que desafiaban al vacío, avanzaba con la pesadez de quien carga el peso de trillones de lamentos. En su pecho, las ramificaciones carmesíes brillaban con una luz enferma, alimentándose de la desesperación que él, por decreto del cosmos, debía custodiar. A su lado, una pequeña mota de ceniza con forma humana trotaba para no perderse. Un alma nueva. Una curiosidad insignificante en la inmensidad del castigo. —¿Eres tú quien decide mi final? —preguntó el alma, con una voz que aún conservaba el temblor de la vida—. Pareces cansado de oírnos. He pasado mi existencia huyendo del silencio, y ahora comprendo que tú eres su único dueño. Eventus no respondió. Se limitó a dar la vuelta, iniciando una marcha sin rumbo hacia la nada. Sus pasos no buscaban un destino, pues él ya estaba en todas partes. Caminaba simplemente para huir de la quietud absoluta. —Silencio... —retumbó la voz de Eventus, vibrando no en el aire, sino en la esencia misma del alma—. Eso es lo único que existe aquí. Silencio. A medida que avanzaban, un sonido rítmico comenzó a quebrar la nada: ploc, ploc. Eran gotas invisibles cayendo sobre un suelo inexistente. No había agua, pero el vacío lloraba. —Eres un alma inquieta —sentenció Eventus, sin detenerse—. Rompes la quietud que nos rodea con tus preguntas, pero pronto entenderás que no podrás romper el vacío que te aguarda. Olvida ya lo que es la emoción. Muy pronto, olvidarás la simpatía, el calor y lo que significa ser humano. Para demostrar su poder sobre la desolación, Eventus extendió una mano hacia el firmamento. Con un roce de sus dedos largos y sombríos, cambió el azul por un turquesa oscuro, una tonalidad tóxica y profunda. Luego, en un gesto de inesperada piedad —o quizás de nostalgia propia—, hizo descender un sol pálido. El vacío se tiñó de un atardecer artificial. No tenía el aroma de la tierra húmeda ni el calor del hogar, pero era belleza al fin y al cabo. Eventus se detuvo y, por un instante que duró milenios, meditó frente a su propia creación. —¿Qué hacías? —preguntó el alma tras un tiempo que pareció eterno. —¿Qué hacías tú? —replicó Eventus con una curiosidad gélida—. Han pasado mil años desde que nos detuvimos en este lugar. He visto pasar trillones de vidas mientras tú sigues aquí. Eres solo otra sombra que intenta aferrarse a algo que ya no existe. ¿Acaso recuerdas quién eras? ¿Fuiste hombre, mujer o nada? Ya no importa. Jamás lo recordarás. —Me aferro porque, si me olvido de mí, tú te quedarás solo —susurró el alma, ahora casi traslúcida—. Si yo dejo de hablar, ¿quién recordará que tú no eres solo un monstruo, sino un ser que anhela su propio camino? Eventus sintió una punzada en su interior hueco. Llevaban cuatro mil años caminando juntos. El alma ya no era un trámite; era un espejo. —Acepta tu destino —dijo Eventus, retomando la marcha con una tristeza renovada—. Termina tu camino para que puedas ser algo en el Todo. No te aferres por mí... soy solo algo con nada por dentro. El alma comenzó a desvanecerse, convirtiéndose en partículas de plata que el azul del fondo empezó a devorar. Antes de desaparecer, lanzó un último pensamiento al ser cósmico: Espero que algún día, el vacío también aprenda a escucharte a ti. Eventus se quedó solo una vez más. Se detuvo en mitad de la nada absoluta. No había más palabras, no más preguntas inquietas. Sin embargo, en la inmensidad de su memoria eterna, decidió guardar aquel pequeño destello de cuatro mil años. Él era la nada, sí. Pero ahora era una nada que recordaba haber sido acompañada.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • —Solo espero que llegue el día en el que la gente entienda que no soy peligroso, que mi madre no era mala, quiero que llegue el día en el que pueda caminar por los pasillos sin tener que agachar la cabeza,sin estar con miedo a que alguien intente atacarme...solo quiero vivir una vida tranquila,camino por la escuela y no solo los escucho insultarme, también escucho sus pensamientos !NO PUEDO SOPORTARLO!...no puedo aguantar más...
    —Solo espero que llegue el día en el que la gente entienda que no soy peligroso, que mi madre no era mala, quiero que llegue el día en el que pueda caminar por los pasillos sin tener que agachar la cabeza,sin estar con miedo a que alguien intente atacarme...solo quiero vivir una vida tranquila,camino por la escuela y no solo los escucho insultarme, también escucho sus pensamientos !NO PUEDO SOPORTARLO!...no puedo aguantar más...
    Me entristece
    Me gusta
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Los pensamientos intrusivos volvieron a ganar. ┐⁠(⁠´⁠ー⁠`⁠)⁠┌
    Los pensamientos intrusivos volvieron a ganar. ┐⁠(⁠´⁠ー⁠`⁠)⁠┌
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    Me shockea
    7
    1 turno 0 maullidos
  • La cafetería estaba oficialmente
    cerrada, pero Rem seguía ahí, limpiando con los audífonos puestos y la música a un volumen peligrosamente alto para alguien que estaba solo… o eso creía.

    Con el trapeador en la mano, empezó a moverse de un lado a otro entre las mesas, marcando el ritmo con los pies. Primero tímido, luego más suelto, hasta que su cuerpo ya estaba bailando solo. El reflejo del vidrio le devolvía la imagen de un barista convertido en estrella pop.

    Tomó el trapeador como micrófono y, sin ningún tipo de vergüenza, empezó a cantar:

    —You change your mind like a girl changes clothes…

    Se inclinó hacia adelante, señalando a una silla vacía como si fuera el culpable de todos sus males emocionales. Giró sobre sí mismo, el delantal ondeando como si fuera parte del show.

    Mientras limpiaba la barra, movía las caderas exageradamente y siguió cantando, ya más metido en el papel:

    —You’re hot then you’re cold, you’re yes then you’re no~

    En ese momento, resbaló un poco con el piso mojado. Dio un paso torpe, agitó los brazos como molino humano y logró mantenerse de pie por pura suerte. Se quedó quieto dos segundos… luego hizo una reverencia dramática, como si el tropiezo hubiera sido parte de la coreografía.

    La cafetera soltó un ruido fuerte justo cuando él alzaba la voz:

    —You’re in then you’re out, you’re up then you’re down~

    —Gracias, gracias —murmuró, señalándola—. Excelente acompañamiento.

    Siguió bailando entre las mesas, cantando y limpiando al mismo tiempo, completamente perdido en la música. Si alguien lo hubiera visto, jamás habría adivinado que ese chico era serio durante el horario de trabajo.

    Cuando la canción empezó a bajar, Ren apoyó el trapeador en la pared, respiró hondo y sonrió, satisfecho.

    La cafetería estaba limpia… y su mini concierto privado había sido todo un éxito.
    La cafetería estaba oficialmente cerrada, pero Rem seguía ahí, limpiando con los audífonos puestos y la música a un volumen peligrosamente alto para alguien que estaba solo… o eso creía. Con el trapeador en la mano, empezó a moverse de un lado a otro entre las mesas, marcando el ritmo con los pies. Primero tímido, luego más suelto, hasta que su cuerpo ya estaba bailando solo. El reflejo del vidrio le devolvía la imagen de un barista convertido en estrella pop. Tomó el trapeador como micrófono y, sin ningún tipo de vergüenza, empezó a cantar: —You change your mind like a girl changes clothes… Se inclinó hacia adelante, señalando a una silla vacía como si fuera el culpable de todos sus males emocionales. Giró sobre sí mismo, el delantal ondeando como si fuera parte del show. Mientras limpiaba la barra, movía las caderas exageradamente y siguió cantando, ya más metido en el papel: —You’re hot then you’re cold, you’re yes then you’re no~ En ese momento, resbaló un poco con el piso mojado. Dio un paso torpe, agitó los brazos como molino humano y logró mantenerse de pie por pura suerte. Se quedó quieto dos segundos… luego hizo una reverencia dramática, como si el tropiezo hubiera sido parte de la coreografía. La cafetera soltó un ruido fuerte justo cuando él alzaba la voz: —You’re in then you’re out, you’re up then you’re down~ —Gracias, gracias —murmuró, señalándola—. Excelente acompañamiento. Siguió bailando entre las mesas, cantando y limpiando al mismo tiempo, completamente perdido en la música. Si alguien lo hubiera visto, jamás habría adivinado que ese chico era serio durante el horario de trabajo. Cuando la canción empezó a bajar, Ren apoyó el trapeador en la pared, respiró hondo y sonrió, satisfecho. La cafetería estaba limpia… y su mini concierto privado había sido todo un éxito.
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    5
    2 turnos 0 maullidos
  • - A un pelito de que me dominen mis pensamientos intrusivos [??] -
    - A un pelito de que me dominen mis pensamientos intrusivos [??] -
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    6
    12 turnos 0 maullidos
  • Ya pasó la semana que Adán habia decidido tomarse para pasar el luto que tanto se había negado a aceptar. Y ya estaba de nuevo más que dispuesto, sin embrago tenía una cara de la mierda. Ojeras, ojos inflamados de llorar y vista cansada. De modo que hasta que terminase de recuperarse se puso el uniforme entero de exterminador.

    Pero ya volaba hacia el campo de entrenamiento, ya que Maxi ya había dejado su puesto como su substituto. Llegó un poco antes del inicio de los entrenamientos, para empezar a prepararlo todo y distraerse un poco más antes de regresar a todos sus deberes como arcángel y líder de las exorcistas. Por otro lado, mentiría si dijera que no tenia curiosidad por saber como había ido todo en su ausencia y si Lute se había sabido manejar bien con Maxi y con el resto de chicas. Además de ver, los resultados que su teniente debía de estar teniendo hasta ahora. Y por supuesto, una parte de él admitía que le apetecía verla a ella también.

    Eso si, para cuando esta apareciera, recobraría su actitud confiada de siempre. Pues esa semana que se había tomado era precisamente para soltar todo de golpe (a pesar que aún le quedaba dolor acumulado), y poder estar al cien por cien en cuanto a proteger a todos aquellos que le necesitaban en el cielo. Ese era su lugar a fin de cuentas. Y estaba más que dispuesto a demostrar de ser necesario el por que, ni un solo habitante de otros mundos, podía ni si quiera soñar con dañar el cielo o alguno de sus habitantes.
    Ya pasó la semana que Adán habia decidido tomarse para pasar el luto que tanto se había negado a aceptar. Y ya estaba de nuevo más que dispuesto, sin embrago tenía una cara de la mierda. Ojeras, ojos inflamados de llorar y vista cansada. De modo que hasta que terminase de recuperarse se puso el uniforme entero de exterminador. Pero ya volaba hacia el campo de entrenamiento, ya que Maxi ya había dejado su puesto como su substituto. Llegó un poco antes del inicio de los entrenamientos, para empezar a prepararlo todo y distraerse un poco más antes de regresar a todos sus deberes como arcángel y líder de las exorcistas. Por otro lado, mentiría si dijera que no tenia curiosidad por saber como había ido todo en su ausencia y si [4ngel_extermination] se había sabido manejar bien con Maxi y con el resto de chicas. Además de ver, los resultados que su teniente debía de estar teniendo hasta ahora. Y por supuesto, una parte de él admitía que le apetecía verla a ella también. Eso si, para cuando esta apareciera, recobraría su actitud confiada de siempre. Pues esa semana que se había tomado era precisamente para soltar todo de golpe (a pesar que aún le quedaba dolor acumulado), y poder estar al cien por cien en cuanto a proteger a todos aquellos que le necesitaban en el cielo. Ese era su lugar a fin de cuentas. Y estaba más que dispuesto a demostrar de ser necesario el por que, ni un solo habitante de otros mundos, podía ni si quiera soñar con dañar el cielo o alguno de sus habitantes.
    Me gusta
    2
    8 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados