• ~ ROL LIBRE: ~

    Pronto será la hora de comer, donde gente saldrá de sus sitios de trabajo y se aventurará a buscar algo para alimentarse y resistir la jornada. Algo qué llevarse a la boca para recuperar sus fuerzas.

    Y él, ahí estaba... sentado a la sombra de un arbol, con una manta extendida en el suelo, mostrando la mercancía que él mismo fabricaba. Algunos dijes y amuletos para brindar protección, amor, inspiración y valor.

    ────Creo que hoy será un buen día. ¿No es así Geri?──── acaricia al lobo a su lado mientras este se hallaba recostado a su lado durmiendo la siesta en aquella calurosa tarde.
    ~ ROL LIBRE: ~ Pronto será la hora de comer, donde gente saldrá de sus sitios de trabajo y se aventurará a buscar algo para alimentarse y resistir la jornada. Algo qué llevarse a la boca para recuperar sus fuerzas. Y él, ahí estaba... sentado a la sombra de un arbol, con una manta extendida en el suelo, mostrando la mercancía que él mismo fabricaba. Algunos dijes y amuletos para brindar protección, amor, inspiración y valor. ────Creo que hoy será un buen día. ¿No es así Geri?──── acaricia al lobo a su lado mientras este se hallaba recostado a su lado durmiendo la siesta en aquella calurosa tarde.
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  • Cuando Eus nos regaña a mi hermano (𝐖𝐢𝐬𝐞 ) y a mi...
    Te dije que esa mision era peligrosa para Eus....
    Cuando Eus nos regaña a mi hermano ([wise007] ) y a mi... Te dije que esa mision era peligrosa para Eus....
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  • LUEGO DE UN FEROZ ENFRENTAMIENTO.

    Dohanna llegaría tarde al enfrentamiento entre Serithra, Serestina y Zoey contra una Deidad Oscura y poderosa, se encontraría con ellas en un muy mal estado, sobre todo a Serithra que sintió que su poder había sido absorbido.
    Ella se a persona al lugar con intenciones de curarlas a ellas luego de que esa Deidad se ha ido. Se acercó a Serithra, posó su mano sobre su pecho y con la bendición de la Luna hace uso de su curación bendita haciendo que la herida sobre su vientre cicatrice y su piel se regenere por completo, y luego de unos minutos hace el mismo procedimiento con Serestina y Zoey.

    — Chicas, lamento haber llegado tarde, estoy segura de que si llegaba antes, esto no podría haber pasado. —

    Dohanna se expresó apenada por no haber estado presente para salvar y ayudarlas a combatir con aquella mujer.

    Serithra
    Serestina
    Zoey Miller
    LUEGO DE UN FEROZ ENFRENTAMIENTO. Dohanna llegaría tarde al enfrentamiento entre Serithra, Serestina y Zoey contra una Deidad Oscura y poderosa, se encontraría con ellas en un muy mal estado, sobre todo a Serithra que sintió que su poder había sido absorbido. Ella se a persona al lugar con intenciones de curarlas a ellas luego de que esa Deidad se ha ido. Se acercó a Serithra, posó su mano sobre su pecho y con la bendición de la Luna hace uso de su curación bendita haciendo que la herida sobre su vientre cicatrice y su piel se regenere por completo, y luego de unos minutos hace el mismo procedimiento con Serestina y Zoey. — Chicas, lamento haber llegado tarde, estoy segura de que si llegaba antes, esto no podría haber pasado. — Dohanna se expresó apenada por no haber estado presente para salvar y ayudarlas a combatir con aquella mujer. [Sun_Goddess] [haze_opal_hare_380] [phantasm_gray_mouse_346]
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  • Rosas. Amaba las rosas. Amaba sus pétalos. Pero en especial, amaba a quién se los compraba. Definitivamente sus rosas eran algo especial. Eran la mejor forma de comenzar el día.
    Rosas. Amaba las rosas. Amaba sus pétalos. Pero en especial, amaba a quién se los compraba. Definitivamente sus rosas eran algo especial. Eran la mejor forma de comenzar el día.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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  • — La luz del lunes se filtraba por las rendijas de los shoji no como un amanecer, sino como una intrusión no deseada. Era una claridad pálida y anémica que parecía haber perdido toda su energía al rebotar contra el manto helado del patio. El aire en la habitación era gélido, un contraste brutal con el nido de mantas que la Sacerdotisa acababa de abandonar.
    ​Permanecía de rodillas sobre el futón, con la silueta de su espalda tensándose mientras estiraba los brazos hacia el techo con un quejido sordo. Cada vértebra protestaba y sus músculos se sentían rígidos por el frío y la pesadez de una noche que se le hizo corta. Sus orejas de kitsune, generalmente alertas, caían con desgana, y sus párpados plomizos apenas dejaban ver sus ojos amatista, apagados por el cansancio. Una fina voluta de vapor se escapaba de sus labios con cada aliento, materializando el frío ambiental.

    ​—Mmm... Incluso los dioses deberían tener derecho a un día de descanso remunerado —murmuró con una voz rasposa, arrastrando las palabras con una pereza casi dolorosa—. ¿Quién tuvo la "brillante" ocurrencia de construir este lugar en la cima más alta y ventosa de la isla? ¿Para estar "más cerca de los cielos"?—

    ​Soltó una risa amarga que se quebró en un bostezo interminable, estirando su mandíbula hasta el límite antes de continuar con sarcasmo.

    ​—Ah, claro... fui yo. Qué conveniente es la memoria histórica cuando se trata de mis propios errores de diseño. Y aquí estoy, pagando las consecuencias de mi propio ego arquitectónico. Qué bárbaro es tener responsabilidades un lunes...
    🌸— La luz del lunes se filtraba por las rendijas de los shoji no como un amanecer, sino como una intrusión no deseada. Era una claridad pálida y anémica que parecía haber perdido toda su energía al rebotar contra el manto helado del patio. El aire en la habitación era gélido, un contraste brutal con el nido de mantas que la Sacerdotisa acababa de abandonar. ​Permanecía de rodillas sobre el futón, con la silueta de su espalda tensándose mientras estiraba los brazos hacia el techo con un quejido sordo. Cada vértebra protestaba y sus músculos se sentían rígidos por el frío y la pesadez de una noche que se le hizo corta. Sus orejas de kitsune, generalmente alertas, caían con desgana, y sus párpados plomizos apenas dejaban ver sus ojos amatista, apagados por el cansancio. Una fina voluta de vapor se escapaba de sus labios con cada aliento, materializando el frío ambiental. ​—Mmm... Incluso los dioses deberían tener derecho a un día de descanso remunerado —murmuró con una voz rasposa, arrastrando las palabras con una pereza casi dolorosa—. ¿Quién tuvo la "brillante" ocurrencia de construir este lugar en la cima más alta y ventosa de la isla? ¿Para estar "más cerca de los cielos"?— ​Soltó una risa amarga que se quebró en un bostezo interminable, estirando su mandíbula hasta el límite antes de continuar con sarcasmo. ​—Ah, claro... fui yo. Qué conveniente es la memoria histórica cuando se trata de mis propios errores de diseño. Y aquí estoy, pagando las consecuencias de mi propio ego arquitectónico. Qué bárbaro es tener responsabilidades un lunes...
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  • La cabeza le daba vueltas mientras colgaba la llamada de su teléfono... Otra llamada no atendida, otra vez de vuelta en el buzón de voz, de nuevo un mensaje que había dejado con la esperanza de una respuesta que probablemente nunca llegaría.
    Suspiró mientras detenía sus pasos al andar por el pasillo del hotel, sin prestar verdadera atención a su alrededor sino hasta varios minutos después donde, distraídamente, observó la pared de su costado percatándose de un viejo cuadro que allí había colgado. Uno de tantos que ella misma había distribuido por el hotel. Nunca había sido fan o de presumirse a sí misma en cuadros, tal vez fuera la costumbre pero distintos de ellos solían mostrar que no era sólo una fundadora de un hotel de segunda.... Sino la misma princesa del infierno. Cuadros sola, otros con sus padres, otros sólo con su padre y otros como aquel que ahora observaba...

    Solo con su madre.

    Ella siempre se había visto espléndida en los cuadros tan cuidadosa y rigurosamente pintados a mano. Incluso en simples pinturas se podía notar la magnificencia de su madre como reina, el poder y la seguridad que ella irradiaba sólo con su sonrisa y su mirada. Siempre perfecta, siempre.... Ella.
    Mientras que, por otro lado, estaba ella a su lado tan sólo intentándolo. Ni siquiera siendo la sombra de lo que su madre era, de lo que su madre también había esperado que fuera. Aquello le había removido recuerdos del día en que ese cuadro había sido pintado....


    Sólo era otro día como cualquier otro, viviendo junto a su madre. Los sirvientes iban y venían mientras su madre sencillamente tarareaba en lo que se observaba en un espejo inspeccionando hasta el más mínimo de los detalles en su apariencia; que cada mechón de su cabello estuviese en su lugar, que ni una arruga se mostrara en sus prendas, que su corona estuviera perfecta sobre su cabeza e, incluso, que la sombra de sus ojos o el tinte de sus labios no se hubiera corrido ni siquiera un milímetro.

    — ¿Mamá? —

    Se había asomado por la puerta de la habitación, en realidad hacía varios minutos pero no se había atrevido a interrumpir a su madre. No cuando se la veía tan ocupada con ella misma por lo que había aguardado hasta que creyó había terminado.
    Recordaba a su madre voltear a su llamado, verla con el atuendo que había elegido para ella aunque portaba una postura más bien cohibida.

    — Ah, ah, Charlie. Cariño. ¿Qué dijimos de tu postura? No querrás verte tan.... Tú ¿No es cierto?

    Recordaba su sonrisa, tan cálida, tan segura, mientras se acercaba con elegante andar hasta ella para modificar su postura. Alzando su cabeza desde el mentón, la espalda recta.
    Al acabar la había observado con aquella mirada tan crítica, tan pensativa, tan solo un momento antes de negar con la cabeza e ir a su tocador donde revolvió entre sus cosas acercándose con un labial en manos.

    — Quédate quieta, sólo un poco más...

    Había tomado su rostro desde el mentón, pintando sus labios mientras ella se dejaba dócilmente ni siquiera atreviéndose a hablar para no arruinar el arduo trabajo que hacía en ella.

    — Y listo. Ahora sí te pareces un poco más a mi

    Su risa, tan melodiosa, elegante. Su propio corazón hinchándose de alegría cuando decía se le parecía pues nada anhelaba más que ser como su madre, tener su misma seguridad, su aura, su destreza... Ella era la reina que aspiraba a hacer.
    Siempre servicial pensando en el bienestar de los pecadores, de su pueblo, pero sin olvidarse de ella misma.
    Habiéndola tomado de los hombros la había animado a acercarse a un espejo donde ambas se posaron delante mientras los imps comenzaban a preparar los materiales para el cuadro de ambas que se pintaría.

    — Y no lo olvides, Charlie. Mantén la cabeza en alto, muéstrate segura y recuerda que un día el trono será tuyo... Entonces tal vez puedas ser como yo un día.
    Ow, pero no te preocupes. Yo sí creo en ti ¿Quién lo haría sino tu madre?


    Su madre creía, como siempre lo había hecho. Volvió a bajar la mirada del cuadro a su celular... Ni un mensaje. Ni una llamada devuelta. Frunció el ceño con cierta tristeza por ello pero enseguida sacudió la cabeza; debía recordar lo que su madre le había enseñado. Debía enorgullecerla aún si ahora no podía verla.
    Su madre creía en ella y eso era todo lo que necesitaba. Debía seguir sus pasos
    La cabeza le daba vueltas mientras colgaba la llamada de su teléfono... Otra llamada no atendida, otra vez de vuelta en el buzón de voz, de nuevo un mensaje que había dejado con la esperanza de una respuesta que probablemente nunca llegaría. Suspiró mientras detenía sus pasos al andar por el pasillo del hotel, sin prestar verdadera atención a su alrededor sino hasta varios minutos después donde, distraídamente, observó la pared de su costado percatándose de un viejo cuadro que allí había colgado. Uno de tantos que ella misma había distribuido por el hotel. Nunca había sido fan o de presumirse a sí misma en cuadros, tal vez fuera la costumbre pero distintos de ellos solían mostrar que no era sólo una fundadora de un hotel de segunda.... Sino la misma princesa del infierno. Cuadros sola, otros con sus padres, otros sólo con su padre y otros como aquel que ahora observaba... Solo con su madre. Ella siempre se había visto espléndida en los cuadros tan cuidadosa y rigurosamente pintados a mano. Incluso en simples pinturas se podía notar la magnificencia de su madre como reina, el poder y la seguridad que ella irradiaba sólo con su sonrisa y su mirada. Siempre perfecta, siempre.... Ella. Mientras que, por otro lado, estaba ella a su lado tan sólo intentándolo. Ni siquiera siendo la sombra de lo que su madre era, de lo que su madre también había esperado que fuera. Aquello le había removido recuerdos del día en que ese cuadro había sido pintado.... Sólo era otro día como cualquier otro, viviendo junto a su madre. Los sirvientes iban y venían mientras su madre sencillamente tarareaba en lo que se observaba en un espejo inspeccionando hasta el más mínimo de los detalles en su apariencia; que cada mechón de su cabello estuviese en su lugar, que ni una arruga se mostrara en sus prendas, que su corona estuviera perfecta sobre su cabeza e, incluso, que la sombra de sus ojos o el tinte de sus labios no se hubiera corrido ni siquiera un milímetro. — ¿Mamá? — Se había asomado por la puerta de la habitación, en realidad hacía varios minutos pero no se había atrevido a interrumpir a su madre. No cuando se la veía tan ocupada con ella misma por lo que había aguardado hasta que creyó había terminado. Recordaba a su madre voltear a su llamado, verla con el atuendo que había elegido para ella aunque portaba una postura más bien cohibida. — Ah, ah, Charlie. Cariño. ¿Qué dijimos de tu postura? No querrás verte tan.... Tú ¿No es cierto? Recordaba su sonrisa, tan cálida, tan segura, mientras se acercaba con elegante andar hasta ella para modificar su postura. Alzando su cabeza desde el mentón, la espalda recta. Al acabar la había observado con aquella mirada tan crítica, tan pensativa, tan solo un momento antes de negar con la cabeza e ir a su tocador donde revolvió entre sus cosas acercándose con un labial en manos. — Quédate quieta, sólo un poco más... Había tomado su rostro desde el mentón, pintando sus labios mientras ella se dejaba dócilmente ni siquiera atreviéndose a hablar para no arruinar el arduo trabajo que hacía en ella. — Y listo. Ahora sí te pareces un poco más a mi Su risa, tan melodiosa, elegante. Su propio corazón hinchándose de alegría cuando decía se le parecía pues nada anhelaba más que ser como su madre, tener su misma seguridad, su aura, su destreza... Ella era la reina que aspiraba a hacer. Siempre servicial pensando en el bienestar de los pecadores, de su pueblo, pero sin olvidarse de ella misma. Habiéndola tomado de los hombros la había animado a acercarse a un espejo donde ambas se posaron delante mientras los imps comenzaban a preparar los materiales para el cuadro de ambas que se pintaría. — Y no lo olvides, Charlie. Mantén la cabeza en alto, muéstrate segura y recuerda que un día el trono será tuyo... Entonces tal vez puedas ser como yo un día. Ow, pero no te preocupes. Yo sí creo en ti ¿Quién lo haría sino tu madre? Su madre creía, como siempre lo había hecho. Volvió a bajar la mirada del cuadro a su celular... Ni un mensaje. Ni una llamada devuelta. Frunció el ceño con cierta tristeza por ello pero enseguida sacudió la cabeza; debía recordar lo que su madre le había enseñado. Debía enorgullecerla aún si ahora no podía verla. Su madre creía en ella y eso era todo lo que necesitaba. Debía seguir sus pasos
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  • 《 Mi familia no tenía mucho, pero la comida, el cobijo y la chimenea caliente no faltaban. No tenía juguetes como los demás, así que me distraía con lo que encontraba en la casa de mi abuela.

    Libros.
    Mi abuela tenía muchos libros.
    Entre ellos, uno captó mi atención, se llamaba "Notes on Hospitals"

    Todos los días, llegando de la escuela, me apresuraba a hacer mis tareas para poder leer todo lo que pudiera de aquel libro, asi fuera a escondidas junto a la chimenea.

    No entendía todo, había palabras que tenía que buscar varias veces, preguntarle a mi abuela o un profesor, habia párrafos que me tomaba mucho comprender.

    Pero entendía lo importante; alguien había decidido mirar el sufrimiento humano y no apartar la mirada.

    Florence Nightingale escribió sobre hospitales, higiene, organización, trataba de persona, de los que estaban heridos, de los que no podían levantarse y de los que nadie quería tocar...

    Recuerdo que pensaba "es una mujer muy valiente, en la escuela un profesor se desmayó viendo sangre"

    Pero Florence, tenia una valentia especial, no una valentía ruidosa, como la que aparece en las historias de guerra o las películas estadounidenses.

    Una valentía poderosa y silenciosa. La valentía de entrar en habitaciones llenas de dolor y permanecer allí con fuerza, temple y dedicación.


    La historia que nos enseñan en la escuela es tan aburrida y los nombres que se repiten suelen ser los de hombres: generales, estrategas, conquistadores...¿y las mujeres?

    Siempre hay mujeres sosteniendo el mundo desde lugares donde nadie las ve.

    Curando.
    Enseñando.
    Organizando el caos y manteniendo con vida a personas que otros ya habían dado por perdidas.

    Florence Nightingale no empuñó una pistola o un rifle, no fue una conquistadora, no cortó cabezas, no lidero personas en el campode batalla..

    Pero cambió la manera en que el mundo entiende el cuidado, la medicina y la dignidad de los pacientes. Eso… requiere un tipo de fuerza que rara vez se reconoce.

    No la conocí. Pero su trabajo llegó hasta mi, un niño que leía en silencio junto a una chimenea.

    Por eso, cuando escucho a alguien decir que el trabajo de las mujeres es pequeño o que su impacto es secundario… sé que están muy equivocados.

    La historia está llena de mujeres que cambiaron el mundo.
    Muchas de ellas sin pedir reconocimiento.

    Florence Nightingale fue una de ellas.

    Y gracias a mujeres como ella, algunos de nosotros aprendimos que salvar una vida también es una forma de valentía. 》
    《 Mi familia no tenía mucho, pero la comida, el cobijo y la chimenea caliente no faltaban. No tenía juguetes como los demás, así que me distraía con lo que encontraba en la casa de mi abuela. Libros. Mi abuela tenía muchos libros. Entre ellos, uno captó mi atención, se llamaba "Notes on Hospitals" Todos los días, llegando de la escuela, me apresuraba a hacer mis tareas para poder leer todo lo que pudiera de aquel libro, asi fuera a escondidas junto a la chimenea. No entendía todo, había palabras que tenía que buscar varias veces, preguntarle a mi abuela o un profesor, habia párrafos que me tomaba mucho comprender. Pero entendía lo importante; alguien había decidido mirar el sufrimiento humano y no apartar la mirada. Florence Nightingale escribió sobre hospitales, higiene, organización, trataba de persona, de los que estaban heridos, de los que no podían levantarse y de los que nadie quería tocar... Recuerdo que pensaba "es una mujer muy valiente, en la escuela un profesor se desmayó viendo sangre" Pero Florence, tenia una valentia especial, no una valentía ruidosa, como la que aparece en las historias de guerra o las películas estadounidenses. Una valentía poderosa y silenciosa. La valentía de entrar en habitaciones llenas de dolor y permanecer allí con fuerza, temple y dedicación. La historia que nos enseñan en la escuela es tan aburrida y los nombres que se repiten suelen ser los de hombres: generales, estrategas, conquistadores...¿y las mujeres? Siempre hay mujeres sosteniendo el mundo desde lugares donde nadie las ve. Curando. Enseñando. Organizando el caos y manteniendo con vida a personas que otros ya habían dado por perdidas. Florence Nightingale no empuñó una pistola o un rifle, no fue una conquistadora, no cortó cabezas, no lidero personas en el campode batalla.. Pero cambió la manera en que el mundo entiende el cuidado, la medicina y la dignidad de los pacientes. Eso… requiere un tipo de fuerza que rara vez se reconoce. No la conocí. Pero su trabajo llegó hasta mi, un niño que leía en silencio junto a una chimenea. Por eso, cuando escucho a alguien decir que el trabajo de las mujeres es pequeño o que su impacto es secundario… sé que están muy equivocados. La historia está llena de mujeres que cambiaron el mundo. Muchas de ellas sin pedir reconocimiento. Florence Nightingale fue una de ellas. Y gracias a mujeres como ella, algunos de nosotros aprendimos que salvar una vida también es una forma de valentía. 》
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  • ¿Una noche causal?
    ¡Jamas!
    Se fueron de fiesta a festejar que estaban juntos una vez mas y era obvio!
    ¡Le iba a cantar, asi que al karaoke bar mas de élite se fueron!
    Ahi, la música empezó a sonar y él empezó a cantae a su novia primorosa
    𝑆ℎ𝑎𝑛𝑛𝑜𝑛 𝑂´𝐵𝑟𝑖𝑒𝑛


    Mi pedazo de sol,
    la niña de mis ojos
    Tiene una colección de corazones rotos
    Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos
    La que baila reggaetón con tacones rojos
    Y me pone a volar, la que me hace llorar
    La que me hace sufrir pero no paro de amar
    Porque me hizo sentir que gané la lotería
    Antes de ella no sabía que alguien podía amarme así
    🩷

    https://youtu.be/Qz9gmiLBVFA?si=o0qJFwpzOkO6VoNA
    ¿Una noche causal? ¡Jamas! Se fueron de fiesta a festejar que estaban juntos una vez mas y era obvio! ¡Le iba a cantar, asi que al karaoke bar mas de élite se fueron! Ahi, la música empezó a sonar y él empezó a cantae a su novia primorosa ♡ [furore.impedito] ♡ 🎤🎶 Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos Tiene una colección de corazones rotos Mi pedazo de sol, la niña de mis ojos La que baila reggaetón con tacones rojos Y me pone a volar, la que me hace llorar La que me hace sufrir pero no paro de amar🎶🎤 Porque me hizo sentir que gané la lotería Antes de ella no sabía que alguien podía amarme así🎵🎶 🩷🖤 https://youtu.be/Qz9gmiLBVFA?si=o0qJFwpzOkO6VoNA
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  • ♦Esta haciendo un calor infernal en el cuarto, y eso que ya me di una ducha no logro que se disipe el calor, mejor me voy a la alberca para disfrutar del agua fresca en esta tarde tan calurosa
    ♦Esta haciendo un calor infernal en el cuarto, y eso que ya me di una ducha no logro que se disipe el calor, mejor me voy a la alberca para disfrutar del agua fresca en esta tarde tan calurosa
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