• Shh. No hagas ruido que esta pequeña princesa se ha dormido y merece un descanso.

    **Sostuvo el rostro de marzo mientras ella dormía. **
    Shh. No hagas ruido que esta pequeña princesa se ha dormido y merece un descanso. **Sostuvo el rostro de marzo mientras ella dormía. **
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  • ×ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ
    ᅠᅠᅠᅠᅠᅠ
    ᅠᅠᅠno existe en ella lo que se conoce como "𝐛𝐞𝐥𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐟𝐞𝐦𝐞𝐧𝐢𝐧𝐚"; es grande; tosca, su cuerpo es mas musculosos que el de algunos varones, tiene cicatrices que rompen el patrón de una piel perfecta, por que jamás podrá usar el título de 𝗿𝗲𝗶𝗻𝗮 , pues para eso primero tendría que haber sido una princesa, que jamás fue.
    batallas, unas tras otras, su cuerpo era acariciando con filos de espadas, no con 𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬, no con 𝐛𝐞𝐬𝐨𝐬 o 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚𝐬, por que Titania es una bestia, una que jamas conocerá la sensibilidad que puede representar una mujer, por que eso es un lujo que ella 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞.
    ×ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠno existe en ella lo que se conoce como "𝐛𝐞𝐥𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐟𝐞𝐦𝐞𝐧𝐢𝐧𝐚"; es grande; tosca, su cuerpo es mas musculosos que el de algunos varones, tiene cicatrices que rompen el patrón de una piel perfecta, por que jamás podrá usar el título de 𝗿𝗲𝗶𝗻𝗮 , pues para eso primero tendría que haber sido una princesa, que jamás fue. batallas, unas tras otras, su cuerpo era acariciando con filos de espadas, no con 𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬, no con 𝐛𝐞𝐬𝐨𝐬 o 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚𝐬, por que Titania es una bestia, una que jamas conocerá la sensibilidad que puede representar una mujer, por que eso es un lujo que ella 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞.
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  • — Mike acomodó su camisa y cerró por completo su maleta, soltó un tembloroso suspiro y camino hacía la puerta principal, su novio estaba totalmente fuera de control y cegado por la ira y preocupación, sabía que todo esto saldría mal si Alessandro no abría los ojos.—

    N-o puedo hacer nada más para ayudarlos, pero es la única manera de que tu papi escuche...

    — Aprovechando la ausencia de su pareja salió rápidamente de la casa y se refugió en casa de su herman, que era desconocida, no sin antes dejarle una nota.—

    "Te amo, pero no puedo soportar verte lastimar a los que amas por el rencor y la ira que llena tu ser, estás tan concentrado en destruir a tu cuñado, que has olvidado que estamos esperando un hijo y no quiero eso para nuestra princesa, perdón, pero necesito un tiempo."

    — Mike
    — Mike acomodó su camisa y cerró por completo su maleta, soltó un tembloroso suspiro y camino hacía la puerta principal, su novio estaba totalmente fuera de control y cegado por la ira y preocupación, sabía que todo esto saldría mal si Alessandro no abría los ojos.— N-o puedo hacer nada más para ayudarlos, pero es la única manera de que tu papi escuche... — Aprovechando la ausencia de su pareja salió rápidamente de la casa y se refugió en casa de su herman, que era desconocida, no sin antes dejarle una nota.— "Te amo, pero no puedo soportar verte lastimar a los que amas por el rencor y la ira que llena tu ser, estás tan concentrado en destruir a tu cuñado, que has olvidado que estamos esperando un hijo y no quiero eso para nuestra princesa, perdón, pero necesito un tiempo." — Mike
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    — Es curioso cómo los insectos creen que tienen alas para volar libremente, cuando solo sirven para hacer más ruido antes de ser aplastados. Me conmueve que intentes acercarte a lo que me pertenece, de verdad... pero los bichos desagradables no cortejan a las princesas, solo ensucian el jardín.

    ​Podría hacerme a un lado y ver cómo se agota tu patética existencia, o podría ahorrarte el zumbido. Al fin y al cabo, un solo "Bang" limpia el paisaje de forma maravillosa....
    — Es curioso cómo los insectos creen que tienen alas para volar libremente, cuando solo sirven para hacer más ruido antes de ser aplastados. Me conmueve que intentes acercarte a lo que me pertenece, de verdad... pero los bichos desagradables no cortejan a las princesas, solo ensucian el jardín. ​Podría hacerme a un lado y ver cómo se agota tu patética existencia, o podría ahorrarte el zumbido. Al fin y al cabo, un solo "Bang" limpia el paisaje de forma maravillosa....
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  • Por fin me ha llegado las fotos de mi boda y simplemente no tengo palabras de expresar lo bonitas que son.

    Quiero dar las gracias a mis suegros por dejarnos celebrarlo en su rancho y también a mí amada Madd sin ti no había podido arreglarme Maddison Gilbert y también a Lillith Swan por el hermoso vestido que me hiciste. Me sentía como una auténtica princesa.

    Y por último y menos importante Thomas Williams te amo mucho mi príncipe azul
    Por fin me ha llegado las fotos de mi boda y simplemente no tengo palabras de expresar lo bonitas que son. Quiero dar las gracias a mis suegros por dejarnos celebrarlo en su rancho y también a mí amada Madd sin ti no había podido arreglarme [Gilbert_ruby97] y también a [CxLillith] por el hermoso vestido que me hiciste. Me sentía como una auténtica princesa. Y por último y menos importante [SnowJ] te amo mucho mi príncipe azul
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  • —Komurasaki..ese es mi nombre como la oirán de la capital de las flores.. aunque supe fingirlo muy bien..asi el plan de mi hermano nuestros amigos podrá salir bien y asi podremos vencer a kaido..
    **La princesa estaba terminando de alistarse para su salida al pueblo**
    —Komurasaki..ese es mi nombre como la oirán de la capital de las flores.. aunque supe fingirlo muy bien..asi el plan de mi hermano nuestros amigos podrá salir bien y asi podremos vencer a kaido.. **La princesa estaba terminando de alistarse para su salida al pueblo**
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  • 𝐿𝑎 𝑃𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎 𝑦 𝐸𝑡𝑒𝑟𝑛𝑎 𝐿𝑙𝑎𝑚𝑎
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Ambient: https://youtu.be/reiZrOUYpjY?si=aBIYTpySt-M_Q6_g

    En el claro del bosque antiguo, donde la luz dorada se filtraba entre las hojas como un recuerdo que se niega a morir, Siegmeyer se arrodilló. Su armadura , marcada por el paso de incontables batallas, brillaba débilmente bajo el sol del atardecer. La capa roja, raída y descolorida por el tiempo, caía pesadamente sobre sus hombros. Su gran espada descansaba en su espalda, testigo silencioso de una pena que nunca sanaba.

    Habían pasado más de siglos. Y aun así, el dolor era fresco como la mañana en que la perdió. Su nombre era Liora. Su primer amor. La mujer que le enseñó que un corazón inmortal podía latir con la misma fuerza que uno mortal. La conoció cuando él aún era joven en espíritu, recién bendecido (o maldecido) con la inmortalidad. Ella era una simple sanadora de una aldea fronteriza, cabello castaño que brillaba como miel bajo el sol, ojos verdes llenos de una calidez que hacía que el mundo entero pareciera menos cruel. No era una guerrera, ni una princesa, ni una maga poderosa. Solo era ella y eso bastaba.

    Se enamoraron despacio, como crecen las flores silvestres primero como compañeros, ella curaba sus heridas después de cada batalla, riendo suavemente cuando él intentaba impresionarla con historias de dragones y ejércitos caídos. Eres un tonto Siegmeyer”, le susurraba mientras pasaba sus dedos por su rostro.

    Compartieron años que para él fueron un suspiro. Caminatas por este mismo bosque, noches bajo las estrellas donde ella apoyaba la cabeza en su pecho y soñaba en voz alta con una vida sencilla, una casa pequeña, hijos corriendo entre las flores, envejecer juntos. Siegmeyer nunca tuvo el valor de decirle que él no envejecería. Que mientras ella hablaba de canas y arrugas, él ya sabía que la vería marchitarse.

    La enfermedad llegó sin aviso. Una plaga oscura que ni sus hierbas ni sus oraciones pudieron detener. Siegmeyer lo intentó todo. Cabalgó días enteros en busca de curanderos legendarios, ofreció su propia sangre a dioses que en ese entonces creía, se arrodilló en templos olvidados rogando un milagro, pero nada funcionó.

    En sus últimos días, yacía en la cama de su humilde cabaña, frágil como una hoja seca. Tomó su mano grande y callosa entre las suyas, ya temblorosas y frías.

    —Prométeme algo. —Le dijo con voz débil pero serena—. No dejes que esto te convierta en piedra. Ama de nuevo. Ríe. Vive… por los dos. —

    El caballero que había enfrentado dragones y ejércitos sin temblar, rompió a llorar como un niño.

    —No puedo. — Susurró. — No quiero vivir sin ti. —

    Liora sonrió con esfuerzo, esa sonrisa que siempre lograba calmar sus tormentas internas.

    — Entonces vive por mí. Cada vez que protejas a alguien, cada vez que mires una flor silvestre o escuches el viento entre los árboles… que sea por mí. Yo estaré ahí, en tus recuerdos. No me dejes ir del todo. —

    Murió al amanecer, con la mano aún entrelazada con la de él. Siegmeyer se quedó allí, inmóvil, sosteniendo un cuerpo que ya no era ella. El sol salió igual que siempre, indiferente a su dolor.

    Siglos despues, cuando todo se habia tornado mas oscuro. Las lágrimas caían silenciosas bajo el yelmo. Había tenido otros compañeros desde entonces, y los había amado a cada uno. Pero ella fue la primera. Antes de marcharse, tocó con los dedos la pequeña piedra que había tallado siglos atrás junto al claro, solo un nombre y una frase sencilla.

    “Liora. Mi primer amanecer.”

    || Disculpen lo meloso. ||
    Ambient: https://youtu.be/reiZrOUYpjY?si=aBIYTpySt-M_Q6_g En el claro del bosque antiguo, donde la luz dorada se filtraba entre las hojas como un recuerdo que se niega a morir, Siegmeyer se arrodilló. Su armadura , marcada por el paso de incontables batallas, brillaba débilmente bajo el sol del atardecer. La capa roja, raída y descolorida por el tiempo, caía pesadamente sobre sus hombros. Su gran espada descansaba en su espalda, testigo silencioso de una pena que nunca sanaba. Habían pasado más de siglos. Y aun así, el dolor era fresco como la mañana en que la perdió. Su nombre era Liora. Su primer amor. La mujer que le enseñó que un corazón inmortal podía latir con la misma fuerza que uno mortal. La conoció cuando él aún era joven en espíritu, recién bendecido (o maldecido) con la inmortalidad. Ella era una simple sanadora de una aldea fronteriza, cabello castaño que brillaba como miel bajo el sol, ojos verdes llenos de una calidez que hacía que el mundo entero pareciera menos cruel. No era una guerrera, ni una princesa, ni una maga poderosa. Solo era ella y eso bastaba. Se enamoraron despacio, como crecen las flores silvestres primero como compañeros, ella curaba sus heridas después de cada batalla, riendo suavemente cuando él intentaba impresionarla con historias de dragones y ejércitos caídos. Eres un tonto Siegmeyer”, le susurraba mientras pasaba sus dedos por su rostro. Compartieron años que para él fueron un suspiro. Caminatas por este mismo bosque, noches bajo las estrellas donde ella apoyaba la cabeza en su pecho y soñaba en voz alta con una vida sencilla, una casa pequeña, hijos corriendo entre las flores, envejecer juntos. Siegmeyer nunca tuvo el valor de decirle que él no envejecería. Que mientras ella hablaba de canas y arrugas, él ya sabía que la vería marchitarse. La enfermedad llegó sin aviso. Una plaga oscura que ni sus hierbas ni sus oraciones pudieron detener. Siegmeyer lo intentó todo. Cabalgó días enteros en busca de curanderos legendarios, ofreció su propia sangre a dioses que en ese entonces creía, se arrodilló en templos olvidados rogando un milagro, pero nada funcionó. En sus últimos días, yacía en la cama de su humilde cabaña, frágil como una hoja seca. Tomó su mano grande y callosa entre las suyas, ya temblorosas y frías. —Prométeme algo. —Le dijo con voz débil pero serena—. No dejes que esto te convierta en piedra. Ama de nuevo. Ríe. Vive… por los dos. — El caballero que había enfrentado dragones y ejércitos sin temblar, rompió a llorar como un niño. —No puedo. — Susurró. — No quiero vivir sin ti. — Liora sonrió con esfuerzo, esa sonrisa que siempre lograba calmar sus tormentas internas. — Entonces vive por mí. Cada vez que protejas a alguien, cada vez que mires una flor silvestre o escuches el viento entre los árboles… que sea por mí. Yo estaré ahí, en tus recuerdos. No me dejes ir del todo. — Murió al amanecer, con la mano aún entrelazada con la de él. Siegmeyer se quedó allí, inmóvil, sosteniendo un cuerpo que ya no era ella. El sol salió igual que siempre, indiferente a su dolor. Siglos despues, cuando todo se habia tornado mas oscuro. Las lágrimas caían silenciosas bajo el yelmo. Había tenido otros compañeros desde entonces, y los había amado a cada uno. Pero ella fue la primera. Antes de marcharse, tocó con los dedos la pequeña piedra que había tallado siglos atrás junto al claro, solo un nombre y una frase sencilla. “Liora. Mi primer amanecer.” || Disculpen lo meloso. ||
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  • —Esta espada me la dió papá antes de morir, aunque realmente no se cómo usarla bien
    *Dijo la princesa mientras la desenvainaba de su funda*
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  • La joven princesa heredera se había cambiado de ropa una nueva, sinceramente ese es un conjunto a juego con el de su hermano gemelo, puede ser que cuando las cosas se calmen, debía ir a buscarlo.
    La joven princesa heredera se había cambiado de ropa una nueva, sinceramente ese es un conjunto a juego con el de su hermano gemelo, puede ser que cuando las cosas se calmen, debía ir a buscarlo.
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  • Hola! Soy la princesa kozuki hiyori
    Perteneciente al clan kozuki
    Es un gusto conocerlos
    Hola! Soy la princesa kozuki hiyori Perteneciente al clan kozuki Es un gusto conocerlos
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