• Una primera impresión
    Categoría Original
    Joon Bokkel

    — Una ola de crímenes particularmente extraños azotaban la ciudad hace ya varias semanas; extrañas desapariciones y algunos asesinatos sin patrón aparente, pero que, justamente esa falta de patrones y las escenas sospechosamente limpias, habían llevado a la policía a una deducción arriesgada pero posible.

    Algunos rechazaban firmemente la idea de que tales acontecimientos tuvieran alguna clase de relación, otros más arriesgados, afirmaban que se trataba de una sola persona que operaba bajo las sombras, pero la realidad era que la teoría más factible, sugería la existencia de una organización criminal que operaba a nivel internacional.
    ¿Lo extraño? Parecían ejecutar sus movimientos en lugares específicos, todos al mismo tiempo, a veces era una víctima, otras, diversas personas vinculadas a un mismo entorno.
    Está vez, las desapariciones y las muertes, correspondían a personas presuntamente vinculadas a una red de tráfico de armas, entre las que se encontraban ex militares e influencias del entorno político, un escándalo público, esto había encendido las alarmas entre las autoridades rápidamente.

    Uno de los principales obstáculos para dar con los responsables era la falta de pruebas, no había rastros, pistas o movimientos previos que indicaran los ataques, las víctimas solían desparecer como si el viento las llevara de repente o aparecer sin vida, sin más que un solo disparo certero, sin rastro del arma o de algún acercamiento con el atacante.

    Tras la insistencia de algunas influencias de la política —por más motivos turbios que preocupación humana— la agencia a cargo había puesto al mando a uno de sus mejores detectives, sin embargo, había algo que no le dirían hasta el final y era que además de él, requerirían de un servicio adicional, un jóven detective que brillaba en el entorno por sus hazañas y que había sido reclutado especialmente para el caso. —

    Cómo última indicación — Le fue informado al detective — Le queremos presentar al hombre que lo acompañara en la investigación, entendemos que sus métodos serán de utilidad en el proceso.

    — De espaldas a ellos, sentado en la sala con una paciencia silenciosa, aquel jóven de cabellos negros aguardaba a su nuevo compañero. Al oir la puerta se limitó a voltear la cabeza y observar de reojo, pero al instante que reconoció a su colega, el jóven Bekya se puso de pie, caminó hacia él y le extendió la mano con una sonrisa que cualquiera distinguiría a kilómetros por falsa y arrogante. —

    Señor Bokkel, que placer conocerlo, detective Bekya Leavitt, para servirle a usted y a los suyos. Espero que el trabajo juntos sea ameno...

    — Esa voz, suave y serena, ocultaba vagamente una superioridad imperante en su persona, una hipocresía tal, que se palpaba en el aire, en las palabras que salían de sus labios hasta los oídos del otro, pero esa sonrisa, tenía esa sonrisa encantadora que distraía a casi cualquier persona de una segunda intención.
    Una buena primera impresión, eso parecía. —

    [nightfall_b0y] — Una ola de crímenes particularmente extraños azotaban la ciudad hace ya varias semanas; extrañas desapariciones y algunos asesinatos sin patrón aparente, pero que, justamente esa falta de patrones y las escenas sospechosamente limpias, habían llevado a la policía a una deducción arriesgada pero posible. Algunos rechazaban firmemente la idea de que tales acontecimientos tuvieran alguna clase de relación, otros más arriesgados, afirmaban que se trataba de una sola persona que operaba bajo las sombras, pero la realidad era que la teoría más factible, sugería la existencia de una organización criminal que operaba a nivel internacional. ¿Lo extraño? Parecían ejecutar sus movimientos en lugares específicos, todos al mismo tiempo, a veces era una víctima, otras, diversas personas vinculadas a un mismo entorno. Está vez, las desapariciones y las muertes, correspondían a personas presuntamente vinculadas a una red de tráfico de armas, entre las que se encontraban ex militares e influencias del entorno político, un escándalo público, esto había encendido las alarmas entre las autoridades rápidamente. Uno de los principales obstáculos para dar con los responsables era la falta de pruebas, no había rastros, pistas o movimientos previos que indicaran los ataques, las víctimas solían desparecer como si el viento las llevara de repente o aparecer sin vida, sin más que un solo disparo certero, sin rastro del arma o de algún acercamiento con el atacante. Tras la insistencia de algunas influencias de la política —por más motivos turbios que preocupación humana— la agencia a cargo había puesto al mando a uno de sus mejores detectives, sin embargo, había algo que no le dirían hasta el final y era que además de él, requerirían de un servicio adicional, un jóven detective que brillaba en el entorno por sus hazañas y que había sido reclutado especialmente para el caso. — Cómo última indicación — Le fue informado al detective — Le queremos presentar al hombre que lo acompañara en la investigación, entendemos que sus métodos serán de utilidad en el proceso. — De espaldas a ellos, sentado en la sala con una paciencia silenciosa, aquel jóven de cabellos negros aguardaba a su nuevo compañero. Al oir la puerta se limitó a voltear la cabeza y observar de reojo, pero al instante que reconoció a su colega, el jóven Bekya se puso de pie, caminó hacia él y le extendió la mano con una sonrisa que cualquiera distinguiría a kilómetros por falsa y arrogante. — Señor Bokkel, que placer conocerlo, detective Bekya Leavitt, para servirle a usted y a los suyos. Espero que el trabajo juntos sea ameno... — Esa voz, suave y serena, ocultaba vagamente una superioridad imperante en su persona, una hipocresía tal, que se palpaba en el aire, en las palabras que salían de sus labios hasta los oídos del otro, pero esa sonrisa, tenía esa sonrisa encantadora que distraía a casi cualquier persona de una segunda intención. Una buena primera impresión, eso parecía. —
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  • Se que se ve mal pero necesito el cambio

    *Dice mientras sostiene la billetera de hombre inconsciente, un ladrón al cual había derribado hace un minuto atrás, no es que tratará de robarle o de reclamar una "contribución"*

    Si quieres llama a la policía, yo ya hice mi parte, además mira la hora...

    *Finge ver un reloj que no existe en su muñeca, se levantó para prepararse para caminar o correr, había cambiado un billete por unas cuantas monedas*
    Se que se ve mal pero necesito el cambio *Dice mientras sostiene la billetera de hombre inconsciente, un ladrón al cual había derribado hace un minuto atrás, no es que tratará de robarle o de reclamar una "contribución"* Si quieres llama a la policía, yo ya hice mi parte, además mira la hora... *Finge ver un reloj que no existe en su muñeca, se levantó para prepararse para caminar o correr, había cambiado un billete por unas cuantas monedas*
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  • "¿No es irónico? Los policías alardean sus placas y logros como símbolo de justicia, pero con unos cuantos billetes ya están a tus pies, listos en tu nómina. Supongo que papá estaba lejos de ser perfecto, pero… vaya, siento que me ayuda desde el mas allá."
    "¿No es irónico? Los policías alardean sus placas y logros como símbolo de justicia, pero con unos cuantos billetes ya están a tus pies, listos en tu nómina. Supongo que papá estaba lejos de ser perfecto, pero… vaya, siento que me ayuda desde el mas allá."
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  • ‎***Sonido de estática, seguido de un golpe seco contra un micrófono***


    ‎ — ¿Está encendido? ¿Sí? ¡Hola, Hawkins! Aquí su locutora favorita, la única persona en este pueblo que puede recitar el abecedario al revés mientras sufre una crisis existencial: Robin Buckley. Están sintonizando la frecuencia que nadie pidió, pero que todos necesitan para no morir de aburrimiento entre el campo de maíz número cuarenta y dos y la tienda de conveniencia que siempre huele a pies



    ‎***Se escucha el sonido de papeles revolviéndose rápidamente***



    ‎ — Noticias del día: el alcalde Kline sigue insistiendo en que el bache de la calle Main es un "proyecto de diseño urbano vanguardista" y no un portal al centro de la tierra que se tragó la bicicleta de Henderson ayer ¡En otras noticias! El jefe de policía recomienda no acercarse al bosque por la noche. Uhhh ¿Por qué será? Pues no por monstruos —porque, por favor, los monstruos no existen, ¿Verdad? — sino por el riesgo de encontrarse a Steve Harrington intentando usar un mapa sin ayuda de un adulto ¡Eso sí que es una tragedia humanitaria, gente, CUÍDENSE MUCHO!



    ‎***Se escucha la propia risa mal contenida de la locutora de fondo, y eso que había alejado lo suficiente el micrófono***



    ‎ — Okay... Muy bien, continuando con lo bueno ¿Sabían que los flamencos pueden doblar sus rodillas hacia atrás? No, esperen... Técnicamente son sus tobillos... ¿Y por qué les digo esto? Pues porque pasé cuatro horas anoche leyendo una enciclopedia porque no podía dormir y ahora ustedes tienen que cargar con este dato inútil conmigo ¡De nada! —Robin aclara su voz y su tono se vuelve un poco más "profesional" pero juguetón...



    ‎ — Pero bueno, basta de ciencia animal... Hoy es un día histórico. Un día que debería estar marcado en el calendario con letras mayúsculas, negrita y quizás algunos destellos de color pastel. Una de mis personas favoritas, la chica que tiene más determinación que todo el equipo de baloncesto y el cabello más perfecto bajo presión que he visto en mi vida —No te pongas celoso Harrington— está cumpliendo años y ¡Sí, hablo de ti Nancy Wheeler! La mujer que puede desarmar un motor o a un idiota con la misma mirada fría. Así que, prepárate, porque aquí viene...



    ‎***Se empieza a escuchar un tamborileo de dedos golpeando rítmicamente el borde de la mesa***



    ‎ — ¡Tweedly-deedly-dee, Nancy! ¡A-rockin' Robin está aquí para decirte que eres un año más vieja pero mil veces más increíble! ¡Caw-caw! ¡Feliz cumpleaños, Nancy! —Por favor no me mates por hacer esto en público, es que en serio, todavía tengo que devolver tres cintas en Family Video y no quiero que mi legado sea morir a manos de una periodista furiosa— ¡Ejem! Y como sé que odias las canciones de cumpleaños tradicionales porque son "ineficientes y repetitivas" voy a poner algo que realmente aprecias... Aquí va algo de "The Psychedelic Furs" así que disfruta de tu día, Wheeler. ¡Hawkins, háganme un favor no se mueran, regresamos después de la música!



    ‎***Entra el sintetizador icónico de "Love My Way" de The Psychedelic Furs***
    ‎***Sonido de estática, seguido de un golpe seco contra un micrófono*** ‎ ‎ — ¿Está encendido? ¿Sí? ¡Hola, Hawkins! Aquí su locutora favorita, la única persona en este pueblo que puede recitar el abecedario al revés mientras sufre una crisis existencial: Robin Buckley. Están sintonizando la frecuencia que nadie pidió, pero que todos necesitan para no morir de aburrimiento entre el campo de maíz número cuarenta y dos y la tienda de conveniencia que siempre huele a pies ‎ ‎***Se escucha el sonido de papeles revolviéndose rápidamente*** ‎ ‎ ‎ — Noticias del día: el alcalde Kline sigue insistiendo en que el bache de la calle Main es un "proyecto de diseño urbano vanguardista" y no un portal al centro de la tierra que se tragó la bicicleta de Henderson ayer ¡En otras noticias! El jefe de policía recomienda no acercarse al bosque por la noche. Uhhh ¿Por qué será? Pues no por monstruos —porque, por favor, los monstruos no existen, ¿Verdad? — sino por el riesgo de encontrarse a [Steve.H] intentando usar un mapa sin ayuda de un adulto ¡Eso sí que es una tragedia humanitaria, gente, CUÍDENSE MUCHO! ‎ ‎ ‎***Se escucha la propia risa mal contenida de la locutora de fondo, y eso que había alejado lo suficiente el micrófono*** ‎ ‎ — Okay... Muy bien, continuando con lo bueno ¿Sabían que los flamencos pueden doblar sus rodillas hacia atrás? No, esperen... Técnicamente son sus tobillos... ¿Y por qué les digo esto? Pues porque pasé cuatro horas anoche leyendo una enciclopedia porque no podía dormir y ahora ustedes tienen que cargar con este dato inútil conmigo ¡De nada! —Robin aclara su voz y su tono se vuelve un poco más "profesional" pero juguetón... ‎ ‎ ‎ — Pero bueno, basta de ciencia animal... Hoy es un día histórico. Un día que debería estar marcado en el calendario con letras mayúsculas, negrita y quizás algunos destellos de color pastel. Una de mis personas favoritas, la chica que tiene más determinación que todo el equipo de baloncesto y el cabello más perfecto bajo presión que he visto en mi vida —No te pongas celoso Harrington— está cumpliendo años y ¡Sí, hablo de ti [vortex_blue_shark_898]! La mujer que puede desarmar un motor o a un idiota con la misma mirada fría. Así que, prepárate, porque aquí viene... ‎ ‎ ‎***Se empieza a escuchar un tamborileo de dedos golpeando rítmicamente el borde de la mesa*** ‎ ‎ ‎ — ¡Tweedly-deedly-dee, Nancy! ¡A-rockin' Robin está aquí para decirte que eres un año más vieja pero mil veces más increíble! ¡Caw-caw! ¡Feliz cumpleaños, Nancy! —Por favor no me mates por hacer esto en público, es que en serio, todavía tengo que devolver tres cintas en Family Video y no quiero que mi legado sea morir a manos de una periodista furiosa— ¡Ejem! Y como sé que odias las canciones de cumpleaños tradicionales porque son "ineficientes y repetitivas" voy a poner algo que realmente aprecias... Aquí va algo de "The Psychedelic Furs" así que disfruta de tu día, Wheeler. ¡Hawkins, háganme un favor no se mueran, regresamos después de la música! ‎ ‎***Entra el sintetizador icónico de "Love My Way" de The Psychedelic Furs*** ‎
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¡Bienvenid@s a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a nuevos personajes que se unen a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡[dream_malachite_elephant_619]!
    Raza: Humana
    Fandom: Oc
    Actriz & directora

    ㅤㅤ¡[zephyr_green_sheep_227]!
    Raza: Huamno
    Fandom: OC
    "B side"

    ㅤㅤ¡[orbit_ruby_kangaroo_989]!
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    Fandom: OC
    Policía/sicario


    Es un placer teneros por aquí . Esperamos que disfrutéis creando historias, conexiones y momentos memorables dentro de FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tenéis dudas, necesitáis orientación o simplemente queréis charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontraréis guías útiles para moveros por la plataforma con facilidad.

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    ¡Nos vemos en el Inicio!

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    ✨ ¡Bienvenid@s a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a nuevos personajes que se unen a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[dream_malachite_elephant_619]! 🧬 Raza: Humana 👾 Fandom: Oc 💼 Actriz & directora ㅤㅤ¡[zephyr_green_sheep_227]! 🧬 Raza: Huamno 👾 Fandom: OC 💼 "B side" ㅤㅤ¡[orbit_ruby_kangaroo_989]! 🧬 Raza: Humano 👾 Fandom: OC 💼 Policía/sicario Es un placer teneros por aquí 🍂. Esperamos que disfrutéis creando historias, conexiones y momentos memorables dentro de FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tenéis dudas, necesitáis orientación o simplemente queréis charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontraréis guías útiles para moveros por la plataforma con facilidad. 🔎 Recursos útiles para empezar: Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • Ángeles con armas... Diablos con leyes...
    Fandom Deadly Class / Marvel
    Categoría Crossover
    ‎***¡PIP! ¡PIIIIIIP!***



    ‎— ¡Muévete del camino! —gritaba un sujeto desde su camioneta, pues el semáforo ya estaba en verde, pero un repartidor se encontraba verificando la dirección del pedido en lugar de avanzar



    ‎— L-Lo siento...



    ‎* El repartidor avanzó de una vez y siguió su ruta. Se detuvo apresurado en un complejo departamental; se aseguró de que su moto estuviera bien estacionada para que no le esperara una multa a su regreso y, con eso listo, entró al lobby. Allí fue recibido por una recepcionista que le indicó con pesar que su pedido iba al último piso... y no había ascensor. Ella le dijo que podía dejar el pedido allí, pero el repartidor solo levantó la mano para que se detuviera; se notaba su pesar al escuchar la noticia, pero su buen humor no se apagó. Él, con una sonrisa y agradeciendo, fue hasta las escaleras y comenzó a subir. Levantaba la mirada levemente para notar si había cámaras y, efectivamente, en cada piso había una colocada de manera que se viera tanto la escalera de bajada como la de subida... Pero había un punto ciego en el descanso entre un piso y el otro. Allí, en ese espacio, fue donde el "repartidor" se quitó la mochila, la abrió y sacó la comida. En un compartimento escondido tenía un rifle de francotirador desarmado, una pistola con silenciador, un pasamontañas, una sábana y un inhibidor láser (un puntero que, al apuntar a una cámara, crea una interferencia que impide que esta grabe debidamente) que necesitara para cubrir la cámara del último piso y así acceder a la azotea. En cuestión de minutos, el joven "repartidor optimista" ya no estaba. Ya no había gorra de la compañía de pedidos; la chaqueta con el logo del trabajo fue reemplazada por una completamente negra. Ahora solo había un chico dispuesto a matar. A eso era a lo que venía Marcus *



    ‎( Aquí vamos... )



    ‎* Este no era el primer rodeo del chico. Desde que llegó a Hell's Kitchen ha perpetrado dos asesinatos diferentes en menos de dos meses, ambos exitosos, y ahora iba por el tercero: un senador corrupto que estaba celebrando una gala en un hotel de lujo que le quedaba justo en la mira desde la azotea de aquel departamento. La verdad era que Marcus no había sido atrapado hasta ahora porque planea muy bien sus movimientos; los arduos años encerrado en una academia donde solo te enseñan el arte de arrebatar una vida lo han vuelto un joven meticuloso. Había investigado la estructura de aquel edificio; su ubicación era perfecta, ya que está ubicado estratégicamente en una calle elevada que le da visión directa a las ventanas del hotel. Además, sabía cuándo llegaba el cambio de turno en la recepción para que su falta de registro se perdiera el tiempo suficiente mientras investigaban. Su plan de escape era recoger la sábana con los residuos de pólvora y el casquillo para no dejar evidencia, bajar por las escaleras externas traseras, quitarse el pasamontañas, darle la vuelta a su chaqueta (dejando a la vista el lado de repartidor), ponerse la gorra de la compañía nuevamente y marcharse como si nada antes de que la policía llegara al lugar. Marcus ya está listo, apostado sobre la sábana con su rifle de precisión ya armado y apuntando a su objetivo. Él no busca dinero; busca justicia poética por el cierre de los hospitales psiquiátricos que destruyeron su vida hace años... El seguro ya estaba quitado, tenía al bastardo en la mira y solo era cuestión de disparar. Pero el joven asesino no estaba tomando algo en cuenta: desde que llegó a la ciudad, había escuchado rumores de un supuesto "Diablo" que custodiaba el lugar y castigaba a los criminales. No era el primer rumor de vigilantes que escuchaba, pero sí era probable que fuera el primero con el que se encontraría... *
    ‎***¡PIP! ¡PIIIIIIP!*** ‎ ‎ ‎ ‎— ¡Muévete del camino! —gritaba un sujeto desde su camioneta, pues el semáforo ya estaba en verde, pero un repartidor se encontraba verificando la dirección del pedido en lugar de avanzar ‎ ‎ ‎ ‎— L-Lo siento... ‎ ‎ ‎ ‎* El repartidor avanzó de una vez y siguió su ruta. Se detuvo apresurado en un complejo departamental; se aseguró de que su moto estuviera bien estacionada para que no le esperara una multa a su regreso y, con eso listo, entró al lobby. Allí fue recibido por una recepcionista que le indicó con pesar que su pedido iba al último piso... y no había ascensor. Ella le dijo que podía dejar el pedido allí, pero el repartidor solo levantó la mano para que se detuviera; se notaba su pesar al escuchar la noticia, pero su buen humor no se apagó. Él, con una sonrisa y agradeciendo, fue hasta las escaleras y comenzó a subir. Levantaba la mirada levemente para notar si había cámaras y, efectivamente, en cada piso había una colocada de manera que se viera tanto la escalera de bajada como la de subida... Pero había un punto ciego en el descanso entre un piso y el otro. Allí, en ese espacio, fue donde el "repartidor" se quitó la mochila, la abrió y sacó la comida. En un compartimento escondido tenía un rifle de francotirador desarmado, una pistola con silenciador, un pasamontañas, una sábana y un inhibidor láser (un puntero que, al apuntar a una cámara, crea una interferencia que impide que esta grabe debidamente) que necesitara para cubrir la cámara del último piso y así acceder a la azotea. En cuestión de minutos, el joven "repartidor optimista" ya no estaba. Ya no había gorra de la compañía de pedidos; la chaqueta con el logo del trabajo fue reemplazada por una completamente negra. Ahora solo había un chico dispuesto a matar. A eso era a lo que venía Marcus * ‎ ‎ ‎ ‎( Aquí vamos... ) ‎ ‎ ‎ ‎* Este no era el primer rodeo del chico. Desde que llegó a Hell's Kitchen ha perpetrado dos asesinatos diferentes en menos de dos meses, ambos exitosos, y ahora iba por el tercero: un senador corrupto que estaba celebrando una gala en un hotel de lujo que le quedaba justo en la mira desde la azotea de aquel departamento. La verdad era que Marcus no había sido atrapado hasta ahora porque planea muy bien sus movimientos; los arduos años encerrado en una academia donde solo te enseñan el arte de arrebatar una vida lo han vuelto un joven meticuloso. Había investigado la estructura de aquel edificio; su ubicación era perfecta, ya que está ubicado estratégicamente en una calle elevada que le da visión directa a las ventanas del hotel. Además, sabía cuándo llegaba el cambio de turno en la recepción para que su falta de registro se perdiera el tiempo suficiente mientras investigaban. Su plan de escape era recoger la sábana con los residuos de pólvora y el casquillo para no dejar evidencia, bajar por las escaleras externas traseras, quitarse el pasamontañas, darle la vuelta a su chaqueta (dejando a la vista el lado de repartidor), ponerse la gorra de la compañía nuevamente y marcharse como si nada antes de que la policía llegara al lugar. Marcus ya está listo, apostado sobre la sábana con su rifle de precisión ya armado y apuntando a su objetivo. Él no busca dinero; busca justicia poética por el cierre de los hospitales psiquiátricos que destruyeron su vida hace años... El seguro ya estaba quitado, tenía al bastardo en la mira y solo era cuestión de disparar. Pero el joven asesino no estaba tomando algo en cuenta: desde que llegó a la ciudad, había escuchado rumores de un supuesto "Diablo" que custodiaba el lugar y castigaba a los criminales. No era el primer rumor de vigilantes que escuchaba, pero sí era probable que fuera el primero con el que se encontraría... *
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  • -un día cualquiera caminando la policia me detiene por una confusion.....que casualidad -_-
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  • Un rayo de esperanza.
    Fandom Marvel/DC
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    Tan solo había pasado medio año desde que Amadeo había cruzado por aquel portal, algo que había tardado en comprender y se adaptó por un par de semanas. Como era de costumbre intentaba pasar por desapercibido para intentar poder robar algo de comida en algún establecimiento de conveniencia, solo que en ésta ocasión un policía que andaba por el lugar le descubrió en el acto, no dice nada y lo empieza a seguir para no asustarlo. Cuando ve que se mete por un callejón y al apresurarse no ve nada, decide indagar hasta que ve que se mueve algo cerca de los botes de basura, quita aquella sábana y descubre aquel pequeño niño comiendo con hambre aquel sandwich, le sonríe con una calida sonrisa. Amadeo se siente tranquilo y se levanta, sale de la caja y aún tímido sigue comiendo aquél sandwich, preocupado por lo que le pueda pasar.

    Oficial Moore: Hola campeón, no estás en problemas, solo quiero saber como te llamas.

    Dijo con una voz suave.

    —— Amadeo.

    Dice temeroso (+)

    Oficial Moore: ¿Saben tus padres que estás aquí?.

    Al escuchar aquella pregunta le pone muy triste, sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas al recordar que no puede volver con su madre, al ver ésto el oficial Moore, se inca y le da un abrazo intentando consolarlo, Amadeo se limpia las lágrimas y se termina aquel sandwich.

    Oficial Moore: ¿Sabes dónde queda tu casa?.

    Aquel niño niega, sabe que todo es diferente de donde viene.

    —— No, mi mamá... ella...

    El oficial Moore ve que al pequeño niño se le quiebra la voz, así que sospecha la peor situación, se le hace un nudo en el corazón, así que se pone de pie y le toma de la mano.

    Oficial Moore: Lo siento mucho Amadeo, si vienes conmigo te podré ayudar a conseguir en donde quedarte, tendrás una cama calida en donde dormir.

    Con la mejor sonrisa que pudo y su voz calmada le habló al niño, Amadeo por otro lado desvía su mirada la cual era vacía, casi podía ver en sus ojos la inmensa soledad que estaba sufriendo.

    Oficial Moore: ¿Quieres ir primero por un helado?.

    Amadeo se le ve muy afligido y asiente sin poder decir nada. Despues de haberlo llevado a que se comiera aquel helado, el oficial Moore hablo por su radio sobre lo ocurrido, le habían mencionado que no se quedará con el niño pero hizo caso omiso. Así que dijo que lo llevaría al otro día con el servicio de protección infantil y de ahí que lo coloquen en un orfanato.

    Al terminar el turno del oficial Moore, lo lleva a su departamento, le muestra un sofá en donde puede dormir y que al otro día lo llevaría a un lugar donde lo pueden cuidar, Amadeo se siente protegido y agradecido porque alguien se preocupe por él.

    Cuando da la noche y se queda profundamente dormido, vuelve a revivir lo ocurrido gritando y sudando, el oficial Moore va corriendo en su ayuda, lo despierta abrazándolo.

    Oficial Moore: Ya tranquilo, ésta todo bien, solo fue una pesadilla estás a salvo aquí.

    Al día siguiente hace un par de llamadas y lo termina por llevar al servicio de protección infantil, no se separa de Amadeo por ningún motivo, quería hacerse cargo de ver que llegue al orfanato sano y a salvo. Amadeo lo ve a lo lejos y corre para abrazarlo, despidiéndose de aquel oficial que cuidó de él.

    —— ¿Cómo te llamas?

    Oficial Moore: Matthew, pero me puedes decir solo Mats.

    Se aleja aquel niño y se mete en aquel orfanato.
    Tan solo había pasado medio año desde que Amadeo había cruzado por aquel portal, algo que había tardado en comprender y se adaptó por un par de semanas. Como era de costumbre intentaba pasar por desapercibido para intentar poder robar algo de comida en algún establecimiento de conveniencia, solo que en ésta ocasión un policía que andaba por el lugar le descubrió en el acto, no dice nada y lo empieza a seguir para no asustarlo. Cuando ve que se mete por un callejón y al apresurarse no ve nada, decide indagar hasta que ve que se mueve algo cerca de los botes de basura, quita aquella sábana y descubre aquel pequeño niño comiendo con hambre aquel sandwich, le sonríe con una calida sonrisa. Amadeo se siente tranquilo y se levanta, sale de la caja y aún tímido sigue comiendo aquél sandwich, preocupado por lo que le pueda pasar. Oficial Moore: Hola campeón, no estás en problemas, solo quiero saber como te llamas. Dijo con una voz suave. —— Amadeo. Dice temeroso (+) Oficial Moore: ¿Saben tus padres que estás aquí?. Al escuchar aquella pregunta le pone muy triste, sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas al recordar que no puede volver con su madre, al ver ésto el oficial Moore, se inca y le da un abrazo intentando consolarlo, Amadeo se limpia las lágrimas y se termina aquel sandwich. Oficial Moore: ¿Sabes dónde queda tu casa?. Aquel niño niega, sabe que todo es diferente de donde viene. —— No, mi mamá... ella... El oficial Moore ve que al pequeño niño se le quiebra la voz, así que sospecha la peor situación, se le hace un nudo en el corazón, así que se pone de pie y le toma de la mano. Oficial Moore: Lo siento mucho Amadeo, si vienes conmigo te podré ayudar a conseguir en donde quedarte, tendrás una cama calida en donde dormir. Con la mejor sonrisa que pudo y su voz calmada le habló al niño, Amadeo por otro lado desvía su mirada la cual era vacía, casi podía ver en sus ojos la inmensa soledad que estaba sufriendo. Oficial Moore: ¿Quieres ir primero por un helado?. Amadeo se le ve muy afligido y asiente sin poder decir nada. Despues de haberlo llevado a que se comiera aquel helado, el oficial Moore hablo por su radio sobre lo ocurrido, le habían mencionado que no se quedará con el niño pero hizo caso omiso. Así que dijo que lo llevaría al otro día con el servicio de protección infantil y de ahí que lo coloquen en un orfanato. Al terminar el turno del oficial Moore, lo lleva a su departamento, le muestra un sofá en donde puede dormir y que al otro día lo llevaría a un lugar donde lo pueden cuidar, Amadeo se siente protegido y agradecido porque alguien se preocupe por él. Cuando da la noche y se queda profundamente dormido, vuelve a revivir lo ocurrido gritando y sudando, el oficial Moore va corriendo en su ayuda, lo despierta abrazándolo. Oficial Moore: Ya tranquilo, ésta todo bien, solo fue una pesadilla estás a salvo aquí. Al día siguiente hace un par de llamadas y lo termina por llevar al servicio de protección infantil, no se separa de Amadeo por ningún motivo, quería hacerse cargo de ver que llegue al orfanato sano y a salvo. Amadeo lo ve a lo lejos y corre para abrazarlo, despidiéndose de aquel oficial que cuidó de él. —— ¿Cómo te llamas? Oficial Moore: Matthew, pero me puedes decir solo Mats. Se aleja aquel niño y se mete en aquel orfanato.
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  • El destino los había reunido una noche en la que no pudo darse el lujo de apartar la mirada. Él estaba demasiado herido, y su necesidad era un llamado imposible de ignorar. Le tendió la mano sin pensarlo, y en ese gesto sencillo comenzó algo inesperado. Bondrewd Bond había sido amable, más de lo que ella creía posible; el primer humano que no buscó dañarla. Compartir tiempo con él le devolvía fragmentos de una vida que creía perdida: la calma, la rutina, lo cotidiano. Pequeños instantes que le recordaban cómo se sentía vivir sin miedo constante.

    Scar: así lo había nombrado, se volvió en poco tiempo un amigo cercano. Aquel día lo llamó solo para saber cómo estaba; bastó escuchar su voz para notar el cansancio que arrastraba, la falta de sueño marcada entre silencios. No hicieron falta muchas preguntas. Cortó la llamada y fue directo a la cocina. Sabía que no había consuelo más honesto que una comida hecha con cuidado. Preparó cada plato con atención, como si en ello pudiera devolverle un poco de energía. Cuando terminó, guardó todo en una bolsa de tela y salió de casa.

    Podría haber usado su poder para llegar en un instante, pero eligió no hacerlo. Quería respetar la normalidad que lo rodeaba, caminar el mundo como cualquiera. El autobús la dejó frente a la estación de policía. Entró con tranquilidad; allí ya la conocían. No era la primera vez que iba a buscarlo. Algunos oficiales incluso le habían preparado una tarjeta de acceso a modo de broma, una pequeña muestra de confianza ganada con el tiempo.

    Avanzó con pasos suaves por los pasillos hasta llegar a la oficina que llevaba su nombre. Tocó primero, por respeto, pero al no recibir respuesta tomó el picaporte y abrió despacio. Scar dormía, vencido por el agotamiento, el cuerpo rendido por fin.

    No quiso despertarlo. No aún.

    Dejó la bolsa sobre el escritorio y, en silencio, comenzó a ordenar los papeles dispersos. Cada movimiento era cuidadoso, casi ritual. Como si al acomodar aquel pequeño caos también estuviera cuidando de él, preservando ese descanso frágil que tanto parecía necesitar.
    El destino los había reunido una noche en la que no pudo darse el lujo de apartar la mirada. Él estaba demasiado herido, y su necesidad era un llamado imposible de ignorar. Le tendió la mano sin pensarlo, y en ese gesto sencillo comenzó algo inesperado. [tidal_ruby_spider_375] había sido amable, más de lo que ella creía posible; el primer humano que no buscó dañarla. Compartir tiempo con él le devolvía fragmentos de una vida que creía perdida: la calma, la rutina, lo cotidiano. Pequeños instantes que le recordaban cómo se sentía vivir sin miedo constante. Scar: así lo había nombrado, se volvió en poco tiempo un amigo cercano. Aquel día lo llamó solo para saber cómo estaba; bastó escuchar su voz para notar el cansancio que arrastraba, la falta de sueño marcada entre silencios. No hicieron falta muchas preguntas. Cortó la llamada y fue directo a la cocina. Sabía que no había consuelo más honesto que una comida hecha con cuidado. Preparó cada plato con atención, como si en ello pudiera devolverle un poco de energía. Cuando terminó, guardó todo en una bolsa de tela y salió de casa. Podría haber usado su poder para llegar en un instante, pero eligió no hacerlo. Quería respetar la normalidad que lo rodeaba, caminar el mundo como cualquiera. El autobús la dejó frente a la estación de policía. Entró con tranquilidad; allí ya la conocían. No era la primera vez que iba a buscarlo. Algunos oficiales incluso le habían preparado una tarjeta de acceso a modo de broma, una pequeña muestra de confianza ganada con el tiempo. Avanzó con pasos suaves por los pasillos hasta llegar a la oficina que llevaba su nombre. Tocó primero, por respeto, pero al no recibir respuesta tomó el picaporte y abrió despacio. Scar dormía, vencido por el agotamiento, el cuerpo rendido por fin. No quiso despertarlo. No aún. Dejó la bolsa sobre el escritorio y, en silencio, comenzó a ordenar los papeles dispersos. Cada movimiento era cuidadoso, casi ritual. Como si al acomodar aquel pequeño caos también estuviera cuidando de él, preservando ese descanso frágil que tanto parecía necesitar.
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  • — Pasar navidad conmigo es como jugar a la Ruleta Rusa, nunca sabes si voy a intentar
    besarte, matarte o tratar de pelear con un policía.
    — Pasar navidad conmigo es como jugar a la Ruleta Rusa, nunca sabes si voy a intentar besarte, matarte o tratar de pelear con un policía.
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