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    Extrañaba pasar tiempo a solas con mi hombre Markus De Lioncourt

    #SeductiveSunday
    Extrañaba pasar tiempo a solas con mi hombre [Thxpocionboy] #SeductiveSunday
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  • I'll use you as a focal point, so I don't lose sight of what I want
    Fandom Harry Potter
    Categoría Fantasía
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    La biblioteca siempre era el lugar seguro para Hermione, su refugio cuando necesitaba concentrarse o relajarse, y también cuando estaba furiosa y no quería soltar palabras mordaces que pocos solían entender como un insulto o un ataque, entonces necesitaba aislarse. El aroma a pergamino antiguo, de algún modo, le recordaba que mientras tuviera un libro frente a ella, el caos del mundo exterior —la nieve, los T.I.M.O. o, desde hacía unas horas, la insoportable idea de compartir un caldero con un compañero de clase tan prejuicioso como lo era Malfoy— podía quedar reducido a un ruido de fondo.

    Aún así, esa tarde nada parecía funcionar, y el silencio de la biblioteca la resultaba sofocante.

    Frente a ella descansaba el tomo de "𝑇𝑒𝑜𝑟𝜄́𝑎 𝑑𝑒 𝑀𝑎𝑔𝑖𝑎 𝐷𝑒𝑓𝑒𝑛𝑠𝑖𝑣𝑎", de Wilbert Slinkhard, libro que había leído en su totalidad dos veces antes del inicio de clases creyendo que ése año finalmente podría superar a su mejor amigo en la materia que mejor se le daba (a él, claramente). Eso no estaba ocurriendo. De hecho, esa misma mañana había vuelto a fallar al querer conjurar un hechizo durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Mientras Harry lograba desviar un ataque con un movimiento fluido de muñeca, ella se había quedado allí, con la cara ligeramente ruborizada de la vergüenza tras que su varita emitiera un chispazo plateado en lugar de un escudo que la protegiera en su totalidad.

    La teoría la tenía dominada. ¿Pero la ejecución? Se sentía como intentar gritar bajo el agua.

    Ya vería cómo realizarlo. Ahora debía repasar otros encantamientos, como por ejemplo...

    ...el 𝐌𝐨𝐛𝐢𝐥𝐢𝐜𝐨𝐫𝐩𝐮𝐬. Sus dedos recorrieron las líneas gastadas del manual, deteniéndose en la descripción de los "hilos invisibles". El texto explicaba cómo el hechizo debía anclarse en tres puntos de presión específicos: las muñecas, el cuello y las rodillas. "𝑄𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙𝑎𝑟 𝑎 𝑠𝑢 𝑜𝑏𝑗𝑒𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑖 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑟𝑖𝑜𝑛𝑒𝑡𝑎", leyó frunciendo el ceño. No solo debía elevar el cuerpo, sino también sostenerlo.

    Cerró los ojos un instante, tratando de visualizar cómo debía verse el hechizo en acción. En la teoría, el Mobilicorpus era una extensión lógica de los encantamientos de levitación básicos que había aprendido en sus inicios en Hogwarts, pero éste requería una sintonía de su destreza física que aún no dominaba. Si todavía no podía crear un escudo de manera no verbal, ¿cómo esperaba manejar la complejidad de mover un cuerpo entero con la precisión que exigía el texto? Porque esa palabra, 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧, se repetía varias veces a lo largo de la descripción.

    Al volver a abrir los ojos, las letras sobre las hojas parecieron bailar frente a ella mientras intentaba enfocarse. La frustración, que hasta entonces había mantenido controlada, se convirtió en una llama. Una que se reflejó inmediatamente en su mirada cuando la desvió inevitablemente hacia el pergamino que asomaba bajo su libro de defensa. Era la nota de Snape.

    Su profesor le había asignado una nueva tarea hacia el final de la clase de Pociones, cuando ya no quedaba nadie más que ella dentro del aula, con esa voz siseante y monótona que le recordaba lo poco que se agradaban mutuamente. Por "𝑜́𝑟𝑑𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜𝑟", se requería una provisión extra de Poción Matalobos ya que Snape estaría abocado a otras tareas para la Orden. Era una tarea extremadamente delicada cuyo margen de error debía ser nulo, y por eso se necesitaban dos de los mejores alumnos de quinto año. Después de todo, eran pocos los que conocían la existencia de la organización, y no podían arriesgarse a involucrar alumnos de otros años.

    Pero Snape no la había emparejado con alguno de sus amigos, ni siquiera con un Ravenclaw competente que podría estar a su altura — o al menos acercarse a ella. Su compañero era el Slytherin que la odiaba, y que casualmente era también el otro alumno destacado en Pociones.

    Cada vez que leía el nombre "Draco Malfoy" junto al suyo, sentía una punzada de indignación en el estómago. La poción era una de las más peligrosas y difíciles de elaborar; un solo error en el manejo del acónito y los efectos podrían ser catastróficos. Dumbledore confiaba en ella, eso estaba claro, ¿pero por qué obligarla a trabajar con alguien que pasaba la mitad del tiempo burlándose de sus amigos?

    Y al menos ella sabía porqué estaría haciéndola los siguientes meses, como le repitió su profesor antes de dejarla ir, y cuáles eran los beneficios. ¿Pero cómo lograría convencer al otro estudiante? A pesar de su enojo, le intrigaba saber qué había en juego para su, lamentablemente, nuevo compañero. Él no podía saber de la Orden, ni tampoco que estaría ayudando a Lupin, o de seguro se reiría y no aceptaría. ¿Entonces...?

    Luego trataría de averiguarlo.

    Tener que pasar horas en una habitación en el sótano más frío del castillo compartiendo espacio con Draco Malfoy era su idea personal del infierno. El solo pensar en sus comentarios sarcásticos sobre su linaje, acompañados por esa sonrisa estúpida con aires de superioridad, o en las instancias de pelea que generaría solo para hacerla enojar, le quitaban cualquier intención de calmar su enojo.

    La fémina cerró el libro de golpe con un sonido seco que resonó entree las paredes de la biblioteca. El eco pareció despertar a Madam Pince, quien asomó su rostro por encima de una estantería de libros de Transformaciones. Un leve “Lo siento” escapó en un murmullo de sus labios antes de recoger sus cosas.

    «Precisión», recordó mentalmente mientras guardaba el pergamino de Snape dentro de su túnica. Esa palabra aplicaba al hechizo de levitación, y también a la poción que aprendería esa noche.

    Mientras bajaba las escaleras hacia las mazmorras, cargando con una mochila más pesada de lo habitual debido a los tomos extra de consulta que había pedido prestados y a los elementos que Snape le había indicado debía llevar a la sesión, una sensación distinta comenzó a abrirse paso entre la indignación. Estaba enojada aún, más de lo que le gustaría admitir, pero cuanto más vueltas le daba a la idea, más fuerza iba ganando una pequeña chispa de ambición. Un orgullo que no podía ignorar porque había sido elegida, entre tantos alumnos de aquel colegio, por el mismísimo Dumbledore para una tarea que podía salvar vidas. Y era otra oportunidad más para demostrar su valor.

    𝙳𝚁𝙰𝙲𝙾 𝙼𝙰𝙻𝙵𝙾𝚈
    STARTER La biblioteca siempre era el lugar seguro para Hermione, su refugio cuando necesitaba concentrarse o relajarse, y también cuando estaba furiosa y no quería soltar palabras mordaces que pocos solían entender como un insulto o un ataque, entonces necesitaba aislarse. El aroma a pergamino antiguo, de algún modo, le recordaba que mientras tuviera un libro frente a ella, el caos del mundo exterior —la nieve, los T.I.M.O. o, desde hacía unas horas, la insoportable idea de compartir un caldero con un compañero de clase tan prejuicioso como lo era Malfoy— podía quedar reducido a un ruido de fondo. Aún así, esa tarde nada parecía funcionar, y el silencio de la biblioteca la resultaba sofocante. Frente a ella descansaba el tomo de "𝑇𝑒𝑜𝑟𝜄́𝑎 𝑑𝑒 𝑀𝑎𝑔𝑖𝑎 𝐷𝑒𝑓𝑒𝑛𝑠𝑖𝑣𝑎", de Wilbert Slinkhard, libro que había leído en su totalidad dos veces antes del inicio de clases creyendo que ése año finalmente podría superar a su mejor amigo en la materia que mejor se le daba (a él, claramente). Eso no estaba ocurriendo. De hecho, esa misma mañana había vuelto a fallar al querer conjurar un hechizo durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Mientras Harry lograba desviar un ataque con un movimiento fluido de muñeca, ella se había quedado allí, con la cara ligeramente ruborizada de la vergüenza tras que su varita emitiera un chispazo plateado en lugar de un escudo que la protegiera en su totalidad. La teoría la tenía dominada. ¿Pero la ejecución? Se sentía como intentar gritar bajo el agua. Ya vería cómo realizarlo. Ahora debía repasar otros encantamientos, como por ejemplo... ...el 𝐌𝐨𝐛𝐢𝐥𝐢𝐜𝐨𝐫𝐩𝐮𝐬. Sus dedos recorrieron las líneas gastadas del manual, deteniéndose en la descripción de los "hilos invisibles". El texto explicaba cómo el hechizo debía anclarse en tres puntos de presión específicos: las muñecas, el cuello y las rodillas. "𝑄𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙𝑎𝑟 𝑎 𝑠𝑢 𝑜𝑏𝑗𝑒𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑖 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑟𝑖𝑜𝑛𝑒𝑡𝑎", leyó frunciendo el ceño. No solo debía elevar el cuerpo, sino también sostenerlo. Cerró los ojos un instante, tratando de visualizar cómo debía verse el hechizo en acción. En la teoría, el Mobilicorpus era una extensión lógica de los encantamientos de levitación básicos que había aprendido en sus inicios en Hogwarts, pero éste requería una sintonía de su destreza física que aún no dominaba. Si todavía no podía crear un escudo de manera no verbal, ¿cómo esperaba manejar la complejidad de mover un cuerpo entero con la precisión que exigía el texto? Porque esa palabra, 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧, se repetía varias veces a lo largo de la descripción. Al volver a abrir los ojos, las letras sobre las hojas parecieron bailar frente a ella mientras intentaba enfocarse. La frustración, que hasta entonces había mantenido controlada, se convirtió en una llama. Una que se reflejó inmediatamente en su mirada cuando la desvió inevitablemente hacia el pergamino que asomaba bajo su libro de defensa. Era la nota de Snape. Su profesor le había asignado una nueva tarea hacia el final de la clase de Pociones, cuando ya no quedaba nadie más que ella dentro del aula, con esa voz siseante y monótona que le recordaba lo poco que se agradaban mutuamente. Por "𝑜́𝑟𝑑𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜𝑟", se requería una provisión extra de Poción Matalobos ya que Snape estaría abocado a otras tareas para la Orden. Era una tarea extremadamente delicada cuyo margen de error debía ser nulo, y por eso se necesitaban dos de los mejores alumnos de quinto año. Después de todo, eran pocos los que conocían la existencia de la organización, y no podían arriesgarse a involucrar alumnos de otros años. Pero Snape no la había emparejado con alguno de sus amigos, ni siquiera con un Ravenclaw competente que podría estar a su altura — o al menos acercarse a ella. Su compañero era el Slytherin que la odiaba, y que casualmente era también el otro alumno destacado en Pociones. Cada vez que leía el nombre "Draco Malfoy" junto al suyo, sentía una punzada de indignación en el estómago. La poción era una de las más peligrosas y difíciles de elaborar; un solo error en el manejo del acónito y los efectos podrían ser catastróficos. Dumbledore confiaba en ella, eso estaba claro, ¿pero por qué obligarla a trabajar con alguien que pasaba la mitad del tiempo burlándose de sus amigos? Y al menos ella sabía porqué estaría haciéndola los siguientes meses, como le repitió su profesor antes de dejarla ir, y cuáles eran los beneficios. ¿Pero cómo lograría convencer al otro estudiante? A pesar de su enojo, le intrigaba saber qué había en juego para su, lamentablemente, nuevo compañero. Él no podía saber de la Orden, ni tampoco que estaría ayudando a Lupin, o de seguro se reiría y no aceptaría. ¿Entonces...? Luego trataría de averiguarlo. Tener que pasar horas en una habitación en el sótano más frío del castillo compartiendo espacio con Draco Malfoy era su idea personal del infierno. El solo pensar en sus comentarios sarcásticos sobre su linaje, acompañados por esa sonrisa estúpida con aires de superioridad, o en las instancias de pelea que generaría solo para hacerla enojar, le quitaban cualquier intención de calmar su enojo. La fémina cerró el libro de golpe con un sonido seco que resonó entree las paredes de la biblioteca. El eco pareció despertar a Madam Pince, quien asomó su rostro por encima de una estantería de libros de Transformaciones. Un leve “Lo siento” escapó en un murmullo de sus labios antes de recoger sus cosas. «Precisión», recordó mentalmente mientras guardaba el pergamino de Snape dentro de su túnica. Esa palabra aplicaba al hechizo de levitación, y también a la poción que aprendería esa noche. Mientras bajaba las escaleras hacia las mazmorras, cargando con una mochila más pesada de lo habitual debido a los tomos extra de consulta que había pedido prestados y a los elementos que Snape le había indicado debía llevar a la sesión, una sensación distinta comenzó a abrirse paso entre la indignación. Estaba enojada aún, más de lo que le gustaría admitir, pero cuanto más vueltas le daba a la idea, más fuerza iba ganando una pequeña chispa de ambición. Un orgullo que no podía ignorar porque había sido elegida, entre tantos alumnos de aquel colegio, por el mismísimo Dumbledore para una tarea que podía salvar vidas. Y era otra oportunidad más para demostrar su valor. [PUREBL00D]
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  • ⚞ Los minutos después ambos optaron por tener una conversacion distendida sobre banalidades absurdas. Nora le habló de algunos clientes, de los más excéntricos y los más notables. Como aquella vez en que le vendió ingredientes para una opción protectora a un auror y se permitió el lujo de añadir: “Con esto ni siquiera el mago más tenebroso se acercará a usted”. Solo para darse cuenta de que el susodicho era el mismísimo Harry Potter. El hombre que habia detenido a un poderoso y tenebroso mago hacía casi treinta años.

    -En ese momento solo quise que la tierra me tragara… ¿cómo se me ocurre hablarle de pociones protectoras al tio que se cargó a Lord Voldemort? -preguntó con las mejillas, de nuevo, azoradas por la vergüenza residual que habia sentido aquel día.

    Momento que Orión aprovechó para hablar un poco más de sí mismo y explicarle que Harry Potter era el Jefe de su Departamento entero y que él era auror… Más bien Jefe de Equipo del Departamento de Aurores.

    -¡No me digas! -exclamó ella sorprendida- ¡Dios mío! ¡Es increible! Con razón tenías prisa aquel día. Qué vergüenza…- se cubrió el rostro con las manos y esquivando algo torpemente a una mujer en medio de la calle, ya que su conversacion se habia extendido tanto en la cafetería que habían optado por dar un paseo sin rumbo fijo, saliendo incluso del Callejón Diagón e internándose en el Londres muggle- Y yo hablándote como si fueras… ¿Tengo que llamarte de usted? ¿Hay rangos? Porque, si me lo permites, prefiero llamarte Orión. Es más bonito…- sonrió ella...⚟



    Orion Pussett
    ⚞ Los minutos después ambos optaron por tener una conversacion distendida sobre banalidades absurdas. Nora le habló de algunos clientes, de los más excéntricos y los más notables. Como aquella vez en que le vendió ingredientes para una opción protectora a un auror y se permitió el lujo de añadir: “Con esto ni siquiera el mago más tenebroso se acercará a usted”. Solo para darse cuenta de que el susodicho era el mismísimo Harry Potter. El hombre que habia detenido a un poderoso y tenebroso mago hacía casi treinta años. -En ese momento solo quise que la tierra me tragara… ¿cómo se me ocurre hablarle de pociones protectoras al tio que se cargó a Lord Voldemort? -preguntó con las mejillas, de nuevo, azoradas por la vergüenza residual que habia sentido aquel día. Momento que Orión aprovechó para hablar un poco más de sí mismo y explicarle que Harry Potter era el Jefe de su Departamento entero y que él era auror… Más bien Jefe de Equipo del Departamento de Aurores. -¡No me digas! -exclamó ella sorprendida- ¡Dios mío! ¡Es increible! Con razón tenías prisa aquel día. Qué vergüenza…- se cubrió el rostro con las manos y esquivando algo torpemente a una mujer en medio de la calle, ya que su conversacion se habia extendido tanto en la cafetería que habían optado por dar un paseo sin rumbo fijo, saliendo incluso del Callejón Diagón e internándose en el Londres muggle- Y yo hablándote como si fueras… ¿Tengo que llamarte de usted? ¿Hay rangos? Porque, si me lo permites, prefiero llamarte Orión. Es más bonito…- sonrió ella...⚟ [OPussett]
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  • -la magia es una ciencia extraña pues debes comprender lo ilogico, no es que arriba sea abajo y abajo sea arriba, si no que puedes ir en diagonal y terminar subiendo al punto del cual partiste, puedes tratar de saltar pero terminaras agachandote en su lugar, como encontrarle sentido a algo que no debe tenerlo?- la bruja sonrio mientras preparaba pocimas

    https://music.youtube.com/watch?v=kGEHeGwcvZA&si=IewIsfl82dtrd1bg
    -la magia es una ciencia extraña pues debes comprender lo ilogico, no es que arriba sea abajo y abajo sea arriba, si no que puedes ir en diagonal y terminar subiendo al punto del cual partiste, puedes tratar de saltar pero terminaras agachandote en su lugar, como encontrarle sentido a algo que no debe tenerlo?- la bruja sonrio mientras preparaba pocimas https://music.youtube.com/watch?v=kGEHeGwcvZA&si=IewIsfl82dtrd1bg
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  • Nuestro sueño esta más cerca de lo que creíamos, te quiero con locura mi cuervo Markus De Lioncourt
    Nuestro sueño esta más cerca de lo que creíamos, te quiero con locura mi cuervo [Thxpocionboy]
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  • Poción de amor o chocolates especiales? Mmmh tu decides con qué pasar tu noche de pasión, diferentes niveles pero placer asegurado.
    Poción de amor o chocolates especiales? Mmmh tu decides con qué pasar tu noche de pasión, diferentes niveles pero placer asegurado.
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  • Mi verdadero yo
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    Categoría Original
    Se que debí confesárselo mucho antes de que comenzáramos a vivir juntos pero lo iba aplazando y aplazando, hasta tal punto que ya no puedo seguir ocultándole mi gran secreto.
    No puedo seguir apartándolo de mi verdadera identidad como bruja, en nuestra relación no deseó que siga habiendo secretos.
    Quiero una relación transparente donde cada uno pueda contarle al otro cualquier cosa, compartir todas nuestras alegrías, tristezas, los logros.
    Y para ello hoy debe acabarse el tenerle apartado de quién soy realmente.

    Es peligroso llevarle al mundo mágico pero no lo es, mostrarle mi habitación privada donde guardo hago mis pociones, practico mi magia y de vez en cuando también me gusta echar las cartas.

    Sergio Williams
    Se que debí confesárselo mucho antes de que comenzáramos a vivir juntos pero lo iba aplazando y aplazando, hasta tal punto que ya no puedo seguir ocultándole mi gran secreto. No puedo seguir apartándolo de mi verdadera identidad como bruja, en nuestra relación no deseó que siga habiendo secretos. Quiero una relación transparente donde cada uno pueda contarle al otro cualquier cosa, compartir todas nuestras alegrías, tristezas, los logros. Y para ello hoy debe acabarse el tenerle apartado de quién soy realmente. Es peligroso llevarle al mundo mágico pero no lo es, mostrarle mi habitación privada donde guardo hago mis pociones, practico mi magia y de vez en cuando también me gusta echar las cartas. [Thx_Snow]
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  • ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
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    Categoría Comedia
    Esta misma mañana llego un paquete con todos los productos para el cabello que encargué a una marca nueva, proviene del mundo mágico.
    Preparó en el baño mi propio spa con dichos productos, para cuando acabe tendré un cabello sedoso, brillante, fuerte y perfecto.
    Estoy ansiosa por qué mi chico y el resto del mundo vea mi nuevo yo, además los productos me han salido a muy buen precio.

    Markus De Lioncourt
    Esta misma mañana llego un paquete con todos los productos para el cabello que encargué a una marca nueva, proviene del mundo mágico. Preparó en el baño mi propio spa con dichos productos, para cuando acabe tendré un cabello sedoso, brillante, fuerte y perfecto. Estoy ansiosa por qué mi chico y el resto del mundo vea mi nuevo yo, además los productos me han salido a muy buen precio. [Thxpocionboy]
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  • El tic tac de la clase de pociones
    Fandom Harry Potter
    Categoría Slice of Life
    Sébastien Alain Noailles

    La profesora de Pociones estaba repartiendo los trabajos ya corregidos que había mandado para las Navidades. El tema había sido los escarabajos y las distintas utilidades que tenían dentro de las pociones. Al principio, Lucy había arrugado la nariz porque no es que fuera muy amiga de los bichos, pero confesaba que ahora que lo había terminado y había recibido su nota de Excelente, le había encontrado el gusto.

    Una vez todos tenían su nota, la profesora informó al ver ciertas manos ya levantadas, que si alguien tenía problema con su nota, que la fueran a ver cuando la clase terminara, pues no era el momento de andar perdiendo el tiempo.

    En la pizarra aparecieron ingredientes, mientras que con un movimiento de varita, todos los libros se cerraron.

    "Bien, en esta ocasión vamos a hacer un ejercicio preliminar algo distinto. Todos estos ingredientes los hemos visto tanto en este curso como en los anteriores. Quiero que penséis qué clase de poción podría realizar".

    A medida que hablaba, la mujer paseaba por el aula, asegurándose de que nadie tuviera su libro abierto ni nada que pudiera ayudar con esa tarea.

    "No necesito que me digáis el nombre de la poción en concreto, con que me expongáis las propiedades que esta poción pudiera tener y por qué lo crees, me es suficiente".

    Una mano se alzó al fondo de la clase, y Lucy vio a una de sus compañeras de Slytherin, la clase con la que compartía esa materia. Pronto la profesora le dio el turno de palabra.

    "¿Se puede hacer en grupo?"

    "Por parejas", aclaró la profesora, mirándolos a todos. "Con vuestro compañero de mesa, así que nada de cambiarse. Quiero tener el trabajo en mi mesa antes de que toque el timbre. Podéis empezar".

    Lucy agradeció con un suspiro que a su lado estuviera su mejor amiga y compañera de dormitorio. Siempre era fácil trabajar con ella y pronto ya se estaba poniendo cerca de ella mientras sacaba un pergamino de su mochila.
    [sebastien.alain.noailles] La profesora de Pociones estaba repartiendo los trabajos ya corregidos que había mandado para las Navidades. El tema había sido los escarabajos y las distintas utilidades que tenían dentro de las pociones. Al principio, Lucy había arrugado la nariz porque no es que fuera muy amiga de los bichos, pero confesaba que ahora que lo había terminado y había recibido su nota de Excelente, le había encontrado el gusto. Una vez todos tenían su nota, la profesora informó al ver ciertas manos ya levantadas, que si alguien tenía problema con su nota, que la fueran a ver cuando la clase terminara, pues no era el momento de andar perdiendo el tiempo. En la pizarra aparecieron ingredientes, mientras que con un movimiento de varita, todos los libros se cerraron. "Bien, en esta ocasión vamos a hacer un ejercicio preliminar algo distinto. Todos estos ingredientes los hemos visto tanto en este curso como en los anteriores. Quiero que penséis qué clase de poción podría realizar". A medida que hablaba, la mujer paseaba por el aula, asegurándose de que nadie tuviera su libro abierto ni nada que pudiera ayudar con esa tarea. "No necesito que me digáis el nombre de la poción en concreto, con que me expongáis las propiedades que esta poción pudiera tener y por qué lo crees, me es suficiente". Una mano se alzó al fondo de la clase, y Lucy vio a una de sus compañeras de Slytherin, la clase con la que compartía esa materia. Pronto la profesora le dio el turno de palabra. "¿Se puede hacer en grupo?" "Por parejas", aclaró la profesora, mirándolos a todos. "Con vuestro compañero de mesa, así que nada de cambiarse. Quiero tener el trabajo en mi mesa antes de que toque el timbre. Podéis empezar". Lucy agradeció con un suspiro que a su lado estuviera su mejor amiga y compañera de dormitorio. Siempre era fácil trabajar con ella y pronto ya se estaba poniendo cerca de ella mientras sacaba un pergamino de su mochila.
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    Grupal
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Markus de Lioncout
    Pocionero & Adquimista
    #Personaje3D #OC #Comunidad3D
    Markus de Lioncout Pocionero & Adquimista #Personaje3D #OC #Comunidad3D
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