• -Las montañas se alzaban como colosos silenciosos bajo un cielo pálido. Nubes delgadas serpenteaban entre picos afilados mientras el viento arrastraba el olor del incienso y la nieve vieja.
    Durante semanas ,quizá meses,Vergil había permanecido allí, en un templo olvidado encaramado sobre un abismo, entrenando su mente y su espada en absoluta soledad.
    No había demonios que vencer.
    No había rival que superar.
    Solo respiración, equilibrio… y la voz del viento.
    Cada amanecer, desenvainaba a Yamato con un movimiento lento y preciso, cortando el aire como si estuviera dividiendo el mundo mismo. No buscaba furia ni dominio, sino claridad. Cada tajo era una meditación. Cada paso, una aceptación de lo que era.
    Por primera vez en mucho tiempo, Vergil no sentía el peso de su pasado oprimiéndole el pecho.
    Cuando finalmente descendió de las montañas, su presencia era distinta. No había perdido su filo… pero algo se había asentado en su interior. Su mirada seguía siendo fría, aunque ahora tenía una quietud peligrosa, como un lago profundo antes de una tormenta.
    Días después, una figura azul apareció entre la neblina de Red Grave City.
    Vergil caminaba por las calles como si regresara de un largo sueño. El ruido del mundo ya no lo irritaba. Los murmullos humanos no le parecían tan insignificantes como antes. Había aprendido algo entre esas montañas: el poder sin control era ruido… pero el poder con propósito era armonía.
    Se detuvo frente a un edificio en ruinas, sintiendo una energía familiar en el aire.
    Sus labios se curvaron apenas, en algo que casi parecía una sonrisa.-

    …Veamos qué ha cambiado mientras no estaba.

    La noche parecía contener la respiración.
    -Las montañas se alzaban como colosos silenciosos bajo un cielo pálido. Nubes delgadas serpenteaban entre picos afilados mientras el viento arrastraba el olor del incienso y la nieve vieja. Durante semanas ,quizá meses,Vergil había permanecido allí, en un templo olvidado encaramado sobre un abismo, entrenando su mente y su espada en absoluta soledad. No había demonios que vencer. No había rival que superar. Solo respiración, equilibrio… y la voz del viento. Cada amanecer, desenvainaba a Yamato con un movimiento lento y preciso, cortando el aire como si estuviera dividiendo el mundo mismo. No buscaba furia ni dominio, sino claridad. Cada tajo era una meditación. Cada paso, una aceptación de lo que era. Por primera vez en mucho tiempo, Vergil no sentía el peso de su pasado oprimiéndole el pecho. Cuando finalmente descendió de las montañas, su presencia era distinta. No había perdido su filo… pero algo se había asentado en su interior. Su mirada seguía siendo fría, aunque ahora tenía una quietud peligrosa, como un lago profundo antes de una tormenta. Días después, una figura azul apareció entre la neblina de Red Grave City. Vergil caminaba por las calles como si regresara de un largo sueño. El ruido del mundo ya no lo irritaba. Los murmullos humanos no le parecían tan insignificantes como antes. Había aprendido algo entre esas montañas: el poder sin control era ruido… pero el poder con propósito era armonía. Se detuvo frente a un edificio en ruinas, sintiendo una energía familiar en el aire. Sus labios se curvaron apenas, en algo que casi parecía una sonrisa.- …Veamos qué ha cambiado mientras no estaba. La noche parecía contener la respiración.
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  • Y ahi estaba, viendo como Lute se alejaba volando, supuestamente a entrenar. Adán no solo estaba ojiplático, aún con el plato de costillas del antes, si no tambien boquiabierto y una única pregunta pasaba por su mente:

    “¿Y ahora que?”

    Pues la exorcista había descrito unos hechos que nunca pasaron. Ya que, la noche anterior Lute se marchó a dormir con ambos brazos, había despertado con uno y aseguraba haberlo perdido en un exterminio. Cuando el último fue hacía dos años ¡Y por supuesto que Adán no había muerto allí! Con la mirada completamente perdida en un cielo en el que ya no se veía a su teniente en el horizonte, el arcángel comprendió que había sucedido lo impensable. Una anomalía.

    Eso que tan solo sucedía en el puto infierno, y que cada vez parecía salirse más de control, ahora había llegado al cielo, se había tragado a su teniente y en su lugar había escupido a una versión lunática de la misma. Por que si, esa era Lute. Pero, no su Lute.

    —Mierda…—fue todo lo que pudo pronunciar al darse cuenta de los problemático que sería una Lute completamente ida de la cabeza, y a la que encima él mismo a causa de un malentendido había enardecido a que presentase batalla al infierno, cuando en la realidad actual, no había motivos reales para saltarse el decreto de Sera de no agresión. Además, cuando las cosas parecia que no podían ponerse peor, algo hizo “click” en la mente de Adán… si la anomalía había intercambiado a las Lute… ¿Donde estaba SU Lute? Por que aquella versión parecia no haber visto a su otro yo, de lo que deducía que en efecto aquello fue un intercambio dimensional. Cuando al fin pudo reaccionar, a rió sus imponentes alas de oro que chisporrotearon al contacto con el aire, como las alas de un fenix y alzó el vuelo, debía de atraparla lo antes posible.
    Y ahi estaba, viendo como Lute se alejaba volando, supuestamente a entrenar. Adán no solo estaba ojiplático, aún con el plato de costillas del antes, si no tambien boquiabierto y una única pregunta pasaba por su mente: “¿Y ahora que?” Pues la exorcista había descrito unos hechos que nunca pasaron. Ya que, la noche anterior Lute se marchó a dormir con ambos brazos, había despertado con uno y aseguraba haberlo perdido en un exterminio. Cuando el último fue hacía dos años ¡Y por supuesto que Adán no había muerto allí! Con la mirada completamente perdida en un cielo en el que ya no se veía a su teniente en el horizonte, el arcángel comprendió que había sucedido lo impensable. Una anomalía. Eso que tan solo sucedía en el puto infierno, y que cada vez parecía salirse más de control, ahora había llegado al cielo, se había tragado a su teniente y en su lugar había escupido a una versión lunática de la misma. Por que si, esa era Lute. Pero, no su Lute. —Mierda…—fue todo lo que pudo pronunciar al darse cuenta de los problemático que sería una Lute completamente ida de la cabeza, y a la que encima él mismo a causa de un malentendido había enardecido a que presentase batalla al infierno, cuando en la realidad actual, no había motivos reales para saltarse el decreto de Sera de no agresión. Además, cuando las cosas parecia que no podían ponerse peor, algo hizo “click” en la mente de Adán… si la anomalía había intercambiado a las Lute… ¿Donde estaba SU Lute? Por que aquella versión parecia no haber visto a su otro yo, de lo que deducía que en efecto aquello fue un intercambio dimensional. Cuando al fin pudo reaccionar, a rió sus imponentes alas de oro que chisporrotearon al contacto con el aire, como las alas de un fenix y alzó el vuelo, debía de atraparla lo antes posible.
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  • he perdido mi brillo, mi perfecto rubí no saben el dolor que siento tan adentro que quema desde mis entrañas hasta mi corazón cómo arde mi corazón de madre .. . .. . .


    El tiempo no puede borrar el dolor y la tristeza que siento,
    ni puede mejorar las cosas
    ni obligar a mi corazón a sanar

    he perdido mi brillo, mi perfecto rubí no saben el dolor que siento tan adentro que quema desde mis entrañas hasta mi corazón cómo arde mi corazón de madre .. . .. . . El tiempo no puede borrar el dolor y la tristeza que siento, ni puede mejorar las cosas ni obligar a mi corazón a sanar
    Me entristece
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  • +llegando de la nada, con cara de tonto era más que evidente que se había perdido un tiempo y estaba más desorientado de lo normal, pero nada que un buen helado de fresa no mejore+
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  • El no pudo ser el dueño de su querer,
    Pues no pudo comprender las reglas del amor y termino perdido en eln
    Toxico carrusel ~

    https://youtu.be/sGYO5vG6p0A?si=Tbt1UJB60LITVGUF
    El no pudo ser el dueño de su querer, Pues no pudo comprender las reglas del amor y termino perdido en eln Toxico carrusel ~ https://youtu.be/sGYO5vG6p0A?si=Tbt1UJB60LITVGUF
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  • Me gusta la calma de este lugar y que los jugadores del circo digital están tan perdidos en su misión que parece que no existieran

    Eso es bueno, muy bueno, excelente !! Kinger es un dolor de cabeza siempre queriendo meter sus manos en mi programación en busca de esa salida jajaja salida SaLiDa?!!! Porque alguien quiere salir de aquí jajaja

    -desgarra la carne de sus encías con ansiedad no le agrada imaginar que sus jugadores podrían algún día irse y dejarlo solo en aquel manicomio por el resto de su eternidad-

    Pero no tengo que preocuparme su mente está colpsando
    Me gusta la calma de este lugar y que los jugadores del circo digital están tan perdidos en su misión que parece que no existieran Eso es bueno, muy bueno, excelente !! Kinger es un dolor de cabeza siempre queriendo meter sus manos en mi programación en busca de esa salida jajaja salida SaLiDa?!!! Porque alguien quiere salir de aquí jajaja -desgarra la carne de sus encías con ansiedad no le agrada imaginar que sus jugadores podrían algún día irse y dejarlo solo en aquel manicomio por el resto de su eternidad- Pero no tengo que preocuparme su mente está colpsando
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  • Tuvo unas buenas vacaciones, junto a Yoon, Hikari y sus hijos, fueron de vacaciones a Disney, tal como la pequeña Hikari lo había pedido un montón de veces, fue un viaje bastante bueno, donde pudieron reafirmar su relación familiar.

    Poco a poco trabaja para poder construir una buena relación con su familia, recuperar lo perdido después de algunos meses donde los había descuidado.
    Tuvo unas buenas vacaciones, junto a Yoon, Hikari y sus hijos, fueron de vacaciones a Disney, tal como la pequeña Hikari lo había pedido un montón de veces, fue un viaje bastante bueno, donde pudieron reafirmar su relación familiar. Poco a poco trabaja para poder construir una buena relación con su familia, recuperar lo perdido después de algunos meses donde los había descuidado.
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  • No, yo solo escucho el corazón
    Y es que me guia a tu interior
    Para sentirte
    Tan solo una vez mas
    Quiero volverte a encontar
    Volver a resucitar
    Para en tu cuerpo poder soñar
    Tan solo una canción
    Escrita por la pasión
    Por una historia de dos
    Por el deseo de amarte en mi interior

    Los dos sentimientos que hacen soñar
    Que se necesitan para respirar
    El aire puro que me das
    Fragancia serena si tu estas

    No, nadie comprende este dolor
    Yo ando perdido sin tu voz
    Quiero sentirte una vez mas

    Tan solo una vez mas
    Quiero volverte a encontar
    Volver a resucitar
    Para en tu cuerpo poder soñar
    Tan solo una canción
    Escrita por la pasión
    Por una historia de dos
    Por el deseo de amarte en mi interior

    Dejame sentirme vivo
    Otra vez poder soñar
    Ésta vez me ire contigo
    Un camino que encontrar

    Dejame sentir
    Dejame poder soñar
    Tan solo poderte encontar
    Tan solo una vez mas

    No, yo solo escucho el corazón Y es que me guia a tu interior Para sentirte Tan solo una vez mas Quiero volverte a encontar Volver a resucitar Para en tu cuerpo poder soñar Tan solo una canción Escrita por la pasión Por una historia de dos Por el deseo de amarte en mi interior Los dos sentimientos que hacen soñar Que se necesitan para respirar El aire puro que me das Fragancia serena si tu estas No, nadie comprende este dolor Yo ando perdido sin tu voz Quiero sentirte una vez mas Tan solo una vez mas Quiero volverte a encontar Volver a resucitar Para en tu cuerpo poder soñar Tan solo una canción Escrita por la pasión Por una historia de dos Por el deseo de amarte en mi interior Dejame sentirme vivo Otra vez poder soñar Ésta vez me ire contigo Un camino que encontrar Dejame sentir Dejame poder soñar Tan solo poderte encontar Tan solo una vez mas
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  • -ahora donde estoy?... o cuando? aaaah! por los dioses aegiomon para de causar estos viajes temporales me tienes mal perdido!-
    -ahora donde estoy?... o cuando? aaaah! por los dioses aegiomon para de causar estos viajes temporales me tienes mal perdido!-
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  • El tiempo pasó sin nombre ni medida. Para Isla no fueron días ni meses, fue una sucesión interminable de sombras.

    El lugar donde la tuvieron encerrada nunca llegó a sentirse real del todo: paredes frías, luz artificial que no cambiaba, puertas que se cerraban con un sonido seco que se le clavaba en el pecho. Allí, lejos de todo, lejos de él… y de Brianna.

    Al principio gritó.
    Gritó su nombre hasta quedarse sin voz.
    Después lloró en silencio, con la cara hundida en las rodillas, contando respiraciones para no romperse del todo.

    Las noches eran lo peor. En la oscuridad, su mente se volvía cruel. Cerraba los ojos y veía a su hija tal como la había dejado: tan pequeña, tan caliente contra su pecho. Imaginaba cómo habría crecido sin ella. Sus primeros pasos. Su primera palabra. Pensaba en él sosteniéndola solo, haciendo lo imposible por no dejar que la ausencia se notara.

    —Perdóname… —susurraba muchas veces al vacío, con la garganta cerrada—. Perdóname, mi amor… mamá está intentando volver…

    Pero el tiempo no se detenía por la culpa. Cada día que pasaba sentía cómo el vínculo se debilitaba, como si algo invisible se estirara hasta romperse del todo. Lo sabía. Lo sentía en el pecho. Ese hilo que siempre la había unido a él… ya no estaba.

    Y eso era lo que más la destrozaba.

    No le culpaba. Jamás.
    Al contrario. En los peores momentos, se aferraba a la idea de que él habría seguido adelante, que habría rehecho su vida, que Brianna tendría una figura estable, amor, protección. Pensar eso le dolía, pero también la mantenía viva.

    —Ojalá seas feliz… —murmuraba algunas noches, con una mezcla de amor y resignación—. Ojalá no me recuerdes con rabia.

    Cuando por fin logró escapar, cuando el aire libre volvió a golpearle la cara y el cielo dejó de ser un recuerdo, Isla no sintió alivio inmediato. Sintió vértigo. Un peso insoportable en el pecho.

    Era libre… pero había perdido demasiado.

    Caminaba con el cuerpo marcado, más delgado, con la mirada cansada, y con una culpa que no la soltaba ni un segundo. Cada paso lejos de aquel infierno era también un paso hacia una verdad que la aterraba: había desaparecido de la vida de su hija. De su pareja. De su propio hogar.

    Por las noches, ya a salvo, se sentaba sola y abrazaba sus propios brazos como si así pudiera compensar los años perdidos.

    No sabía si sería bienvenida. No sabía si aún tenía un lugar. Solo sabía que el amor seguía ahí, intacto, doliendo como una herida abierta.

    Y aun así, pese al miedo, pese a la culpa, Isla decidió algo:

    Había sobrevivido.
    Había vuelto.

    Y aunque creyera no merecerlo, aunque pensara que llegaba demasiado tarde… su corazón seguía caminando en una sola dirección.
    El tiempo pasó sin nombre ni medida. Para Isla no fueron días ni meses, fue una sucesión interminable de sombras. El lugar donde la tuvieron encerrada nunca llegó a sentirse real del todo: paredes frías, luz artificial que no cambiaba, puertas que se cerraban con un sonido seco que se le clavaba en el pecho. Allí, lejos de todo, lejos de él… y de Brianna. Al principio gritó. Gritó su nombre hasta quedarse sin voz. Después lloró en silencio, con la cara hundida en las rodillas, contando respiraciones para no romperse del todo. Las noches eran lo peor. En la oscuridad, su mente se volvía cruel. Cerraba los ojos y veía a su hija tal como la había dejado: tan pequeña, tan caliente contra su pecho. Imaginaba cómo habría crecido sin ella. Sus primeros pasos. Su primera palabra. Pensaba en él sosteniéndola solo, haciendo lo imposible por no dejar que la ausencia se notara. —Perdóname… —susurraba muchas veces al vacío, con la garganta cerrada—. Perdóname, mi amor… mamá está intentando volver… Pero el tiempo no se detenía por la culpa. Cada día que pasaba sentía cómo el vínculo se debilitaba, como si algo invisible se estirara hasta romperse del todo. Lo sabía. Lo sentía en el pecho. Ese hilo que siempre la había unido a él… ya no estaba. Y eso era lo que más la destrozaba. No le culpaba. Jamás. Al contrario. En los peores momentos, se aferraba a la idea de que él habría seguido adelante, que habría rehecho su vida, que Brianna tendría una figura estable, amor, protección. Pensar eso le dolía, pero también la mantenía viva. —Ojalá seas feliz… —murmuraba algunas noches, con una mezcla de amor y resignación—. Ojalá no me recuerdes con rabia. Cuando por fin logró escapar, cuando el aire libre volvió a golpearle la cara y el cielo dejó de ser un recuerdo, Isla no sintió alivio inmediato. Sintió vértigo. Un peso insoportable en el pecho. Era libre… pero había perdido demasiado. Caminaba con el cuerpo marcado, más delgado, con la mirada cansada, y con una culpa que no la soltaba ni un segundo. Cada paso lejos de aquel infierno era también un paso hacia una verdad que la aterraba: había desaparecido de la vida de su hija. De su pareja. De su propio hogar. Por las noches, ya a salvo, se sentaba sola y abrazaba sus propios brazos como si así pudiera compensar los años perdidos. No sabía si sería bienvenida. No sabía si aún tenía un lugar. Solo sabía que el amor seguía ahí, intacto, doliendo como una herida abierta. Y aun así, pese al miedo, pese a la culpa, Isla decidió algo: Había sobrevivido. Había vuelto. Y aunque creyera no merecerlo, aunque pensara que llegaba demasiado tarde… su corazón seguía caminando en una sola dirección.
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