• —Buenos días!(^.^) Por fin he regresado de mi pequeño descanso, es hora de volver a la magia y actualizarme! ¿De qué me he perdido?
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  • “No sé quién eres… pero cada vez que te miro siento que algo dentro de mí se rompe, como si estuviera recordando una vida que ya no existe… hay una parte de mí que te reconoce con una tristeza tan profunda que no me pertenece, como si hubiera amado, perdido… y vuelto a perderte tantas veces que mi alma ya no sabe hacer otra cosa que doler por ti, y lo peor es que sé… que cuando despierte, no recordaré tu nombre… pero este vacío que dejas… se va a quedar conmigo para siempre.”

    …y entonces él, con la voz casi quebrada, apenas susurra:

    “Kanroji.”
    “No sé quién eres… pero cada vez que te miro siento que algo dentro de mí se rompe, como si estuviera recordando una vida que ya no existe… hay una parte de mí que te reconoce con una tristeza tan profunda que no me pertenece, como si hubiera amado, perdido… y vuelto a perderte tantas veces que mi alma ya no sabe hacer otra cosa que doler por ti, y lo peor es que sé… que cuando despierte, no recordaré tu nombre… pero este vacío que dejas… se va a quedar conmigo para siempre.” …y entonces él, con la voz casi quebrada, apenas susurra: “Kanroji.”
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  • //Escena cerrada. Referencia a https://ficrol.com/posts/363531 //

    Hay batallas que, a veces, es mejor no librar.

    ¿Por qué luchar contra algo que parece inevitable? Contra la colisión de dos almas que parecían buscarse sin el permiso de las mentes que las dirigían.
    En aquel amanecer, entre el olor a cera de velas extinguidas y antiguos pergaminos, lo inevitable sucedió.

    El zorro jamás besaba a nadie en los labios. Para un ser milenario como él, un beso no era un simple obsequio: era una promesa de entrega total, un pacto silencioso en el que ofrecía su alma sin reservas. La pasión de aquel beso casi los consumió a ambos. Tanto, que la soberana aún se resistía ante lo evidente, ante lo inevitable.

    ¿Cómo iba a gobernar un reino si no era capaz de gobernarse a sí misma?
    ¿Y cómo iba Kazuo a continuar su lucha, a seguirla a ella, sin que aquello interfiriera con su labor como Kitsune Zenko?

    Tenía responsabilidades que no podía ignorar ni eludir. Y, aun así, no renunciaría a lo que Brattvåg le había concedido: llenar un vacío que creía perdido desde hacía meses. No renunciaría a ella… a la reina escarlata que había logrado que su corazón latiera con la fuerza de quien, por fin, desea seguir viviendo.

    Da igual en que mundo... en que espacio o tiempo. 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉 y Kazuo parecían ser almas predestinadas a estar juntas en cualquiera de sus vidas, en cualquier universo en el que ambos existieran.
    //Escena cerrada. Referencia a https://ficrol.com/posts/363531 // Hay batallas que, a veces, es mejor no librar. ¿Por qué luchar contra algo que parece inevitable? Contra la colisión de dos almas que parecían buscarse sin el permiso de las mentes que las dirigían. En aquel amanecer, entre el olor a cera de velas extinguidas y antiguos pergaminos, lo inevitable sucedió. El zorro jamás besaba a nadie en los labios. Para un ser milenario como él, un beso no era un simple obsequio: era una promesa de entrega total, un pacto silencioso en el que ofrecía su alma sin reservas. La pasión de aquel beso casi los consumió a ambos. Tanto, que la soberana aún se resistía ante lo evidente, ante lo inevitable. ¿Cómo iba a gobernar un reino si no era capaz de gobernarse a sí misma? ¿Y cómo iba Kazuo a continuar su lucha, a seguirla a ella, sin que aquello interfiriera con su labor como Kitsune Zenko? Tenía responsabilidades que no podía ignorar ni eludir. Y, aun así, no renunciaría a lo que Brattvåg le había concedido: llenar un vacío que creía perdido desde hacía meses. No renunciaría a ella… a la reina escarlata que había logrado que su corazón latiera con la fuerza de quien, por fin, desea seguir viviendo. Da igual en que mundo... en que espacio o tiempo. [Liz_bloodFlame] y Kazuo parecían ser almas predestinadas a estar juntas en cualquiera de sus vidas, en cualquier universo en el que ambos existieran.
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  • Tras comer un poco de sushi miro mi móvil nuevo habia perdido todo fotos y contactos. Pero Ai junto a Fuuka habían conseguido al menos los números de teléfono de mis amigos. Así que escribo a mí novio.

    Charlie Charlie Argent Turner

    Hola perdona por no haberte contestado ni a las llamadas ni mensajes, tuve una caída en las escaleras del ático y estoy en el hospital, estoy ya mucho mejor y el médico permiten visitas a las tardes. ¿ Te gustaría venir ? Te extraño 🥹
    Tras comer un poco de sushi miro mi móvil nuevo habia perdido todo fotos y contactos. Pero Ai junto a Fuuka habían conseguido al menos los números de teléfono de mis amigos. Así que escribo a mí novio. 📲 Charlie 💙[Witcher_cx] 💬 Hola perdona por no haberte contestado ni a las llamadas ni mensajes, tuve una caída en las escaleras del ático y estoy en el hospital, estoy ya mucho mejor y el médico permiten visitas a las tardes. ¿ Te gustaría venir ? Te extraño 🥹
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  • ─── Finalmente necesito un descanso y darle mantenimiento a mi propia existencia, las herramientas lo necesitan para poder ejecutar sus tareas.───

    Última misión del día, encontrar el objeto perdido de esa niña (su muñeca) resultó más agotador de lo esperado. Pero ella pagó el precio justo.
    ─── Finalmente necesito un descanso y darle mantenimiento a mi propia existencia, las herramientas lo necesitan para poder ejecutar sus tareas.─── Última misión del día, encontrar el objeto perdido de esa niña (su muñeca) resultó más agotador de lo esperado. Pero ella pagó el precio justo.
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  • El libro.

    En sus páginas, está la prueba de que tuvimos un pasado, la esperanza de que podemos tener un futuro. Perdido en el manto infinito e inmisericorde del infierno gélido del Este, un débil eco emana de sus páginas.

    El último rugido de nuestra sangre, de quienes nos negamos a desaparecer.

    Perdidos están, nuestro pasado, nuestro futuro, nuestras páginas. Pero no por mucho.
    El libro. En sus páginas, está la prueba de que tuvimos un pasado, la esperanza de que podemos tener un futuro. Perdido en el manto infinito e inmisericorde del infierno gélido del Este, un débil eco emana de sus páginas. El último rugido de nuestra sangre, de quienes nos negamos a desaparecer. Perdidos están, nuestro pasado, nuestro futuro, nuestras páginas. Pero no por mucho.
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  • Desvió su mirada hacia la amplia cocina abierta. El Wampus estaba de espaldas a ella, moviéndose lentamente al ritmo de una cancion que sonaba en su equipo de música y tarareaba distraído mientras cortaba verduras y vigilaba el fuego. El humo del cigarrillo que tenia entre sus labios salía en pequeñas volutas entrecortadas al ritmo con el que tarareaba suavemente.

    Minerva tuvo un impulso. El de decirle... "Sueño contigo". Porque era cierto. "Sueño contigo, con lo que podríamos ser, con lo que quiero que seamos. Es tan facil ser yo contigo..."

    La auror apoyó un codo en el respaldo del sofá y su mejilla sobre los dedos propios. Sus ojos claros perdidos en los tatuajes que teñían aquella espalda desnuda. Ya habia empezado a soñar despierta con delinearlos con las yemas de sus dedos hasta quedarse dormida. O hasta que se durmiera él. Lo que antes sucediera...

    Dante Carrow
    Desvió su mirada hacia la amplia cocina abierta. El Wampus estaba de espaldas a ella, moviéndose lentamente al ritmo de una cancion que sonaba en su equipo de música y tarareaba distraído mientras cortaba verduras y vigilaba el fuego. El humo del cigarrillo que tenia entre sus labios salía en pequeñas volutas entrecortadas al ritmo con el que tarareaba suavemente. Minerva tuvo un impulso. El de decirle... "Sueño contigo". Porque era cierto. "Sueño contigo, con lo que podríamos ser, con lo que quiero que seamos. Es tan facil ser yo contigo..." La auror apoyó un codo en el respaldo del sofá y su mejilla sobre los dedos propios. Sus ojos claros perdidos en los tatuajes que teñían aquella espalda desnuda. Ya habia empezado a soñar despierta con delinearlos con las yemas de sus dedos hasta quedarse dormida. O hasta que se durmiera él. Lo que antes sucediera... [CARR0W]
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  • —Somos una combinación de lo que hemos perdido y lo que estamos buscando.

    || Lamento la demora. Fueron semanas de muchos cambios, que aún no proceso del todo. Me pondré a responder en el transcurso de estos días.
    —Somos una combinación de lo que hemos perdido y lo que estamos buscando. || Lamento la demora. Fueron semanas de muchos cambios, que aún no proceso del todo. Me pondré a responder en el transcurso de estos días.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    ****Cuarta Edad.****
    La Edad del Caos - La Era de Ozma

    Durante mucho tiempo, el mundo vivió en calma. Lejos de templos y de dioses, Oz y Selin construyeron una vida sencilla. Para los ojos del mundo, eran solo una pareja más pero su existencia era un milagro silencioso. Él, una entidad nacida del poder primordial. Ella, una Elunai devota de corazón puro.

    Tras casi un siglo juntos, comenzó a sufrir en silencio, Selin creía que jamás podría concebir, convencida de que la esencia divina de Oz lo impedía, pero aun así, nunca perdió su fe.

    Rezaba a la diosa Yue, aunque hacía siglos había dejado el mundo y no no respondía aun así suplicaba por ese regalo imposible.

    Y entonces… ocurrió, Selin quedó embarazada. Ni los dioses terrenales pudieron explicarlo. Cuando la niña nació, Selin la llamó Yen’naferiel, heredera de su linaje Naferiel.

    Oz, al sostenerla por primera vez, sintió algo que jamás había experimentado, un amor distinto, nuevo… pero real.

    Sin embargo, esa felicidad no pasó desapercibida, desde las sombras, los dioses observaron y cuando vieron que la niña crecía de forma anormal, demasiado rápido, distinta a los Elunia (quienes su niñez duraba décadas), el miedo comenzó a apoderarse de ellos.

    Aquello no debía existir, algo en ella rompía las reglas y eso significaba una sola cosa... Era peligrosa.

    Pasaron algunos años antes de que actuaran, enviaron a los Custodios del Orden con una misión clara, tomar a la niña y si era posible… eliminar a Oz, ya que los Dioses lo subestimaban.

    Pero Oz no estaba cuando llegaron, solo encontraron a Selin y a su hija.

    Selin se interpuso sin dudarlo, y fue entonces cuando descubrieron algo aún más perturbador,
    Selin llevaba otra vida en su vientre. Para los Custodios, aquello no era un milagro… sino una aberración y sin vacilar la mataron.

    En su último aliento, Selin no pidió por sí misma, pidió por su hija, de alguna forma, su deseo fue escuchado. El alma de la niña que aún no nacía fue preservada, resguardada en la luna, esperando el día en que pudiera volver. Después de ese Selin desapareció para siempre.

    Cuando Oz regresó, encontró ruinas, silencio, muerte, el cuerpo sin vida de Selin entre cenizas y ninguna señal de Yen’naferiel, así también dentro del vientre de Selin, la pequeña esencia de su segunda hija aun no nacida había desaparecido. En ese instante, comprendió todo, lo había perdido todo.

    Fue entonces que algo en él se rompió, la gente del pueblo había hecho oídos sordos a pesar la toda esa tragedia. El mundo tembló, la realidad se desgarró.
    El pueblo entero quedó atrapado en un instante eterno, congelado en el momento exacto de su desesperación. Sus cuerpos inmóviles… pero sus sombras aún corriendo, intentando escapar de un destino imposible.

    Oz gritó de ira y dolor por la única persona que le enseñó lo que era la felicidad, por las vidas que nacieron de él y le fueron arrebatadas.

    Alzó la mirada hacia los cielos, hacia aquellos que llamaban dioses y juró que los mataría a todos, sus templos caería, y los Elunai desaparecerían, ya que ninguno de ellos valía la pena, pues la única que si era importante para el, fue asesinada por sus supuestos hermanos de raza, ahora todos conocieran su dolor.

    Desde ese día, el mundo cambió, para los dioses, fue el inicio de la Edad del Caos, para los mortales, el comienzo de la Era Oscura.

    Y para Oz… fue el nacimiento de su propósito... El monstro había nacido.
    ****Cuarta Edad.**** La Edad del Caos - La Era de Ozma Durante mucho tiempo, el mundo vivió en calma. Lejos de templos y de dioses, Oz y Selin construyeron una vida sencilla. Para los ojos del mundo, eran solo una pareja más pero su existencia era un milagro silencioso. Él, una entidad nacida del poder primordial. Ella, una Elunai devota de corazón puro. Tras casi un siglo juntos, comenzó a sufrir en silencio, Selin creía que jamás podría concebir, convencida de que la esencia divina de Oz lo impedía, pero aun así, nunca perdió su fe. Rezaba a la diosa Yue, aunque hacía siglos había dejado el mundo y no no respondía aun así suplicaba por ese regalo imposible. Y entonces… ocurrió, Selin quedó embarazada. Ni los dioses terrenales pudieron explicarlo. Cuando la niña nació, Selin la llamó Yen’naferiel, heredera de su linaje Naferiel. Oz, al sostenerla por primera vez, sintió algo que jamás había experimentado, un amor distinto, nuevo… pero real. Sin embargo, esa felicidad no pasó desapercibida, desde las sombras, los dioses observaron y cuando vieron que la niña crecía de forma anormal, demasiado rápido, distinta a los Elunia (quienes su niñez duraba décadas), el miedo comenzó a apoderarse de ellos. Aquello no debía existir, algo en ella rompía las reglas y eso significaba una sola cosa... Era peligrosa. Pasaron algunos años antes de que actuaran, enviaron a los Custodios del Orden con una misión clara, tomar a la niña y si era posible… eliminar a Oz, ya que los Dioses lo subestimaban. Pero Oz no estaba cuando llegaron, solo encontraron a Selin y a su hija. Selin se interpuso sin dudarlo, y fue entonces cuando descubrieron algo aún más perturbador, Selin llevaba otra vida en su vientre. Para los Custodios, aquello no era un milagro… sino una aberración y sin vacilar la mataron. En su último aliento, Selin no pidió por sí misma, pidió por su hija, de alguna forma, su deseo fue escuchado. El alma de la niña que aún no nacía fue preservada, resguardada en la luna, esperando el día en que pudiera volver. Después de ese Selin desapareció para siempre. Cuando Oz regresó, encontró ruinas, silencio, muerte, el cuerpo sin vida de Selin entre cenizas y ninguna señal de Yen’naferiel, así también dentro del vientre de Selin, la pequeña esencia de su segunda hija aun no nacida había desaparecido. En ese instante, comprendió todo, lo había perdido todo. Fue entonces que algo en él se rompió, la gente del pueblo había hecho oídos sordos a pesar la toda esa tragedia. El mundo tembló, la realidad se desgarró. El pueblo entero quedó atrapado en un instante eterno, congelado en el momento exacto de su desesperación. Sus cuerpos inmóviles… pero sus sombras aún corriendo, intentando escapar de un destino imposible. Oz gritó de ira y dolor por la única persona que le enseñó lo que era la felicidad, por las vidas que nacieron de él y le fueron arrebatadas. Alzó la mirada hacia los cielos, hacia aquellos que llamaban dioses y juró que los mataría a todos, sus templos caería, y los Elunai desaparecerían, ya que ninguno de ellos valía la pena, pues la única que si era importante para el, fue asesinada por sus supuestos hermanos de raza, ahora todos conocieran su dolor. Desde ese día, el mundo cambió, para los dioses, fue el inicio de la Edad del Caos, para los mortales, el comienzo de la Era Oscura. Y para Oz… fue el nacimiento de su propósito... El monstro había nacido.
    Me endiabla
    Me shockea
    Me entristece
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  • Ha estado contando las cantidades de mirada hacia el bufón, incluso se ha perdido en medio de las cuentas.
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