• -La pueden ver tranquila pero en su mente solo esta terminando de decidir cual será su próxima presa, que tipo de arma usara y que método de caza probara. Este es de los pocos momentos en los que no esta hablando sin parar o intentando de convencernos de hacer una tontería-

    Kenia le toma la foto en el momento justo de su mayor inmersión de sus pensamientos, donde solo se queda mirando un punto perdido en la nada antes de despertar y prepararse para buscar la próxima comida de la semana.
    -La pueden ver tranquila pero en su mente solo esta terminando de decidir cual será su próxima presa, que tipo de arma usara y que método de caza probara. Este es de los pocos momentos en los que no esta hablando sin parar o intentando de convencernos de hacer una tontería- Kenia le toma la foto en el momento justo de su mayor inmersión de sus pensamientos, donde solo se queda mirando un punto perdido en la nada antes de despertar y prepararse para buscar la próxima comida de la semana.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ;; Ya he perdido la cuenta de la cantidad de años de esta otp. El Autumnchester se ha convertido ya en parte del lore de mi vida. Para una mente organizada como la mía debería ser un desastre no recordar la fecha exacta, pero... creo que es bonito haber interiorizado tanto esta historia de amor que no soy capaz de recordar el día que empezó.

    De algún modo cierra el circulo, ¿no? El hilo rojo que los mantiene conectados parece mucho más fuerte, como si esta otp hubiera estado con nosotras desde siempre. ¿Son ocho años? ¿Diez? No lo sé, pero los amo como el primer día. Feliz octavo o decimo aniversario ♥ Dean Winchester
    ;; Ya he perdido la cuenta de la cantidad de años de esta otp. El Autumnchester se ha convertido ya en parte del lore de mi vida. Para una mente organizada como la mía debería ser un desastre no recordar la fecha exacta, pero... creo que es bonito haber interiorizado tanto esta historia de amor que no soy capaz de recordar el día que empezó. De algún modo cierra el circulo, ¿no? El hilo rojo que los mantiene conectados parece mucho más fuerte, como si esta otp hubiera estado con nosotras desde siempre. ¿Son ocho años? ¿Diez? No lo sé, pero los amo como el primer día. Feliz octavo o decimo aniversario ♥ [Jerkwinchester]
    0 comentarios 0 compartidos
  • Hace tanto tiempo que empezó nuestra historia que he perdido la cuenta de los años que han pasado. Entre los años robados y los que compartimos es complicado encontrar una fecha de aniversario. Hemos peleado, hemos vencido a viajes temporales, al destino, a prejuicios y a hombres lobo o fantasmas. No me cabe duda de que nací para estar contigo. Y volvería a esperarte novecientos años más....Por eso hoy es tan buen día como cualquier otro. Porque celebro cada uno de ellos solo por estar contigo, Dean Winchester. Feliz "yanosecual" aniversario.
    Hace tanto tiempo que empezó nuestra historia que he perdido la cuenta de los años que han pasado. Entre los años robados y los que compartimos es complicado encontrar una fecha de aniversario. Hemos peleado, hemos vencido a viajes temporales, al destino, a prejuicios y a hombres lobo o fantasmas. No me cabe duda de que nací para estar contigo. Y volvería a esperarte novecientos años más....Por eso hoy es tan buen día como cualquier otro. Porque celebro cada uno de ellos solo por estar contigo, [Jerkwinchester]. Feliz "yanosecual" aniversario.
    0 turnos 0 maullidos
  • #Past

    El reinado de Iván el terrible había dejado una cicatriz en la tierra que sangraría hasta que el cielo se quiebre, tierras diezmadas, familias extintas y la fe tanto en dios como en la supervivencia decrecía con cada salir de la luna. Podría ser instinto o como quieran llamarlo, pero ya sabia lo que le esperaba, desde lejos podía oler los acrílicos incendiados mientras corría a toda velocidad a su casa.

    — No no no no no por favor, no ella, no eso. Por favor…

    En un momento dado las palabras cesaron de ser un sonido y comenzaron a retumbar pesadamente en su cabeza, tanto que su vista estaba casi nublada, ¿o serían las lágrimas? Imposible saber con la escasa preocupación por sí misma que tenía en ese momento, su mente estaba teñida de rojo con una furia que pocas veces había sentido. Al llegar pudo ver los escombros, el edificio estaba consumido hasta los cimientos, ¿su unidad habitacional? Fue lo primero que se fue abajo. Cayó de rodillas con una expresión vacía, sin lágrimas, sin gritos, solo un pequeño susurro casi inaudible escapando de sus labios entreabiertos, Ditru apareció unas horas después, corriendo igual que ella, y se detuvo en seco al verla allí arrodillada cubierta de nieve y cenizas en el centro de los escombros abrazando una máscara que en algún momento fue blanca sobre su regazo, cantando una canción de cuna mientras lloraba.

    — Zhazmin… lo siento… realmente quería creer que no sucedería, pero tenemos que irnos de inmediato antes de que regresen, sabes que esto fue una provocación para sacarnos de nuestro agujero y funciono, por favor, ven conmigo.

    El viejo cazador simplemente colocó su mano en el hombro de la jovencita y como si destrozara un encantamiento la dama estallo en un grito visceral, un doloroso berrinche que renegaba haber perdido lo único que amaba en ese triste mundo, que rogaba al cielo que le dejara morir para poder reunirse con ella. Morozov hacía mucho tiempo que estaba en el submundo, sabía la lluvia de flechas que se acercaba y quería llevarse a su niña del lugar, de un rápido y seco golpe a la nuca la dejo tendida sobre la ceniza inconsciente, alzándola en brazos junto a la máscara para llevarla al carro que llego detrás de él.

    — Descuida pequeña. Me encargaré que sus restos descansen junto a tu hogar. Pero aún no es tu momento…

    La siguiente noche recibió a la luna con la misma estampa que el día anterior, una niña cubierta de nieve sosteniendo un memento, rezando para morir.
    #Past El reinado de Iván el terrible había dejado una cicatriz en la tierra que sangraría hasta que el cielo se quiebre, tierras diezmadas, familias extintas y la fe tanto en dios como en la supervivencia decrecía con cada salir de la luna. Podría ser instinto o como quieran llamarlo, pero ya sabia lo que le esperaba, desde lejos podía oler los acrílicos incendiados mientras corría a toda velocidad a su casa. — No no no no no por favor, no ella, no eso. Por favor… En un momento dado las palabras cesaron de ser un sonido y comenzaron a retumbar pesadamente en su cabeza, tanto que su vista estaba casi nublada, ¿o serían las lágrimas? Imposible saber con la escasa preocupación por sí misma que tenía en ese momento, su mente estaba teñida de rojo con una furia que pocas veces había sentido. Al llegar pudo ver los escombros, el edificio estaba consumido hasta los cimientos, ¿su unidad habitacional? Fue lo primero que se fue abajo. Cayó de rodillas con una expresión vacía, sin lágrimas, sin gritos, solo un pequeño susurro casi inaudible escapando de sus labios entreabiertos, Ditru apareció unas horas después, corriendo igual que ella, y se detuvo en seco al verla allí arrodillada cubierta de nieve y cenizas en el centro de los escombros abrazando una máscara que en algún momento fue blanca sobre su regazo, cantando una canción de cuna mientras lloraba. — Zhazmin… lo siento… realmente quería creer que no sucedería, pero tenemos que irnos de inmediato antes de que regresen, sabes que esto fue una provocación para sacarnos de nuestro agujero y funciono, por favor, ven conmigo. El viejo cazador simplemente colocó su mano en el hombro de la jovencita y como si destrozara un encantamiento la dama estallo en un grito visceral, un doloroso berrinche que renegaba haber perdido lo único que amaba en ese triste mundo, que rogaba al cielo que le dejara morir para poder reunirse con ella. Morozov hacía mucho tiempo que estaba en el submundo, sabía la lluvia de flechas que se acercaba y quería llevarse a su niña del lugar, de un rápido y seco golpe a la nuca la dejo tendida sobre la ceniza inconsciente, alzándola en brazos junto a la máscara para llevarla al carro que llego detrás de él. — Descuida pequeña. Me encargaré que sus restos descansen junto a tu hogar. Pero aún no es tu momento… La siguiente noche recibió a la luna con la misma estampa que el día anterior, una niña cubierta de nieve sosteniendo un memento, rezando para morir.
    Me shockea
    Me gusta
    Me encocora
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Carne humana
    Fandom Original
    Categoría Terror
    La sangre resbaló de su boca en un hilo espeso. El demonio, que adoraba la carne humana, escupió un trozo al suelo con desdén y se limpió con las mangas blancas de su camisa, dejando manchas que se abrían como flores marchitas en la tela.

    Una vez más, sus garras estaban cubiertas, teñidas hasta las grietas de carmesí. El aire del callejón se había vuelto pesado y saturado de un olor agrio y metálico que se pegaba a la garganta....
    Sin darse cuenta, se estaba riendo; una risa rota, que vibraba en su pecho. ¿Había perdido la cordura? Tal vez...O quizá nunca la tuvo.

    Se había escapado del infierno. Había vagado por la tierra durante tres días, arrastrando consigo ese vacío insaciable que no conocía descanso. En ese tiempo, había dejado tras de sí un rastro invisible de ausencias y de silencios abruptos en calles que ya no volverían a ser las mismas. Había devorado a incontables personas… excepto una.

    Una presencia firme en medio del hedor y la penumbra. ¿Qué hacía esa persona ahí? ¿Por qué no retrocedía, por qué no huía como los demás? ¿Acaso no comprendía el peligro que respiraba en cada centímetro de ese lugar?

    El demonio inclinó ligeramente la cabeza, observándola con curiosidad. Aún así, la decisión ya estaba tomada. La devoraría lentamente, sin dejar rastro alguno, hasta que no quedara más que el recuerdo distorsionado de haber existido.
    La sangre resbaló de su boca en un hilo espeso. El demonio, que adoraba la carne humana, escupió un trozo al suelo con desdén y se limpió con las mangas blancas de su camisa, dejando manchas que se abrían como flores marchitas en la tela. Una vez más, sus garras estaban cubiertas, teñidas hasta las grietas de carmesí. El aire del callejón se había vuelto pesado y saturado de un olor agrio y metálico que se pegaba a la garganta.... Sin darse cuenta, se estaba riendo; una risa rota, que vibraba en su pecho. ¿Había perdido la cordura? Tal vez...O quizá nunca la tuvo. Se había escapado del infierno. Había vagado por la tierra durante tres días, arrastrando consigo ese vacío insaciable que no conocía descanso. En ese tiempo, había dejado tras de sí un rastro invisible de ausencias y de silencios abruptos en calles que ya no volverían a ser las mismas. Había devorado a incontables personas… excepto una. Una presencia firme en medio del hedor y la penumbra. ¿Qué hacía esa persona ahí? ¿Por qué no retrocedía, por qué no huía como los demás? ¿Acaso no comprendía el peligro que respiraba en cada centímetro de ese lugar? El demonio inclinó ligeramente la cabeza, observándola con curiosidad. Aún así, la decisión ya estaba tomada. La devoraría lentamente, sin dejar rastro alguno, hasta que no quedara más que el recuerdo distorsionado de haber existido.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    20
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    8
    0 turnos 0 maullidos
  • ❅Después de haberse perdido por un largo rato en un bosque cálido, logró encontrar el rastro que le permitía volver de regreso a casa.

    Tan pronto como sus pies tocaron la nieve fresca, se dejó caer de espaldas, disfrutando las temperaturas bajas.

    Para él, el clima bajo cero era habitual...
    ... Pero no así las temperaturas altas. Las odiaba.❅
    ❅Después de haberse perdido por un largo rato en un bosque cálido, logró encontrar el rastro que le permitía volver de regreso a casa. Tan pronto como sus pies tocaron la nieve fresca, se dejó caer de espaldas, disfrutando las temperaturas bajas. Para él, el clima bajo cero era habitual... ... Pero no así las temperaturas altas. Las odiaba.❅
    Me encocora
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Basado en el relato publicado por Ozma

    ***Edad del Caos***
    El Encuentro con Arcyelle

    El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él.

    Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar.

    Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor.

    Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá.

    Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad.

    Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder.

    Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso.

    Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante.

    Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía.

    Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló.

    El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas.

    Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior.

    Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre.

    No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo.

    No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno.

    Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva.

    El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo.

    Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza.

    Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores.

    Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste.

    Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre.

    Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse.

    Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento,

    Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma.

    Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.

    Basado en el relato publicado por [Oz_The_Chaos] ***Edad del Caos*** El Encuentro con Arcyelle El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él. Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar. Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor. Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá. Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad. Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder. Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso. Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante. Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía. Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló. El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas. Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior. Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre. No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo. No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno. Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva. El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo. Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza. Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores. Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste. Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre. Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse. Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento, Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma. Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.
    Me gusta
    3
    1 comentario 0 compartidos
  • Y ¿Ahora? Dónde se metió el tonto de mi hermano (?)

    ☽Anda busque y busque tratando de localizar a su hermano, Pero había perdido su rastro hace un rato☾

    Ugh... Para ser un lobo siempre se pierde...
    Y ¿Ahora? Dónde se metió el tonto de mi hermano (?) ☽Anda busque y busque tratando de localizar a su hermano, Pero había perdido su rastro hace un rato☾ Ugh... Para ser un lobo siempre se pierde...
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    3
    11 turnos 0 maullidos
  • Carmina estaba apoyada en el borde del mostrador de la tienda, la luz de la tarde colándose por la ventana, iluminando apenas su rostro. Afuera, el viento movía las hojas como si quisiera recordarle que todo fluye, excepto su corazón, que parecía estancado en un silencio que no entendía.
    Había conocido a alguien… se llamaba Luca. Tenía una sonrisa fácil y un encanto que parecía genuino. Al principio, Carmina se permitió creer en eso, se permitió sentir esa chispa de emoción que hacía que sus días fueran más ligeros, incluso cuando tenía que ordenar las estanterías de la tienda.

    Pero luego vinieron los mensajes que dejaron de llegar. Primero, largos silencios entre una respuesta y otra. Después, el vacío absoluto. Luca desapareció de su vida sin explicación, y con él se llevó un trozo de su ilusión. Carmina se quedó ahí, con la sensación de que quizás siempre estaba destinada a observar desde la distancia.

    Se dejó caer en la silla detrás del mostrador, con las manos entrelazadas sobre sus piernas. Su pecho se apretaba y, sin poder contenerlo, una lágrima se deslizó por su mejilla. Luego otra, y otra más, cada una llevando consigo un pedazo de la esperanza que había puesto en Luca, en los demás, en la idea de que el amor podría ser algo simple y cálido.

    Recordó todas las decepciones: los encuentros que prometían más de lo que podían dar, los corazones que se marchaban sin explicación, los abrazos que no llenaban lo que necesitaba. Sus lágrimas cayeron sin ruido, pero con el peso de todo lo no dicho, de todo lo esperado y perdido. Sintió que su corazón estaba siempre un paso detrás de los demás, siempre esperando algo que nunca llegaba.
    Carmina estaba apoyada en el borde del mostrador de la tienda, la luz de la tarde colándose por la ventana, iluminando apenas su rostro. Afuera, el viento movía las hojas como si quisiera recordarle que todo fluye, excepto su corazón, que parecía estancado en un silencio que no entendía. Había conocido a alguien… se llamaba Luca. Tenía una sonrisa fácil y un encanto que parecía genuino. Al principio, Carmina se permitió creer en eso, se permitió sentir esa chispa de emoción que hacía que sus días fueran más ligeros, incluso cuando tenía que ordenar las estanterías de la tienda. Pero luego vinieron los mensajes que dejaron de llegar. Primero, largos silencios entre una respuesta y otra. Después, el vacío absoluto. Luca desapareció de su vida sin explicación, y con él se llevó un trozo de su ilusión. Carmina se quedó ahí, con la sensación de que quizás siempre estaba destinada a observar desde la distancia. Se dejó caer en la silla detrás del mostrador, con las manos entrelazadas sobre sus piernas. Su pecho se apretaba y, sin poder contenerlo, una lágrima se deslizó por su mejilla. Luego otra, y otra más, cada una llevando consigo un pedazo de la esperanza que había puesto en Luca, en los demás, en la idea de que el amor podría ser algo simple y cálido. Recordó todas las decepciones: los encuentros que prometían más de lo que podían dar, los corazones que se marchaban sin explicación, los abrazos que no llenaban lo que necesitaba. Sus lágrimas cayeron sin ruido, pero con el peso de todo lo no dicho, de todo lo esperado y perdido. Sintió que su corazón estaba siempre un paso detrás de los demás, siempre esperando algo que nunca llegaba.
    Me gusta
    Me encocora
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • —Buenos días!(^.^) Por fin he regresado de mi pequeño descanso, es hora de volver a la magia y actualizarme! ¿De qué me he perdido?
    —Buenos días!(^.^)💖 Por fin he regresado de mi pequeño descanso, es hora de volver a la magia y actualizarme! ¿De qué me he perdido?
    Me gusta
    Me encocora
    7
    30 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados