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    ****Cuarta Edad.****
    La Edad del Caos - La Era de Ozma

    Durante mucho tiempo, el mundo vivió en calma. Lejos de templos y de dioses, Oz y Selin construyeron una vida sencilla. Para los ojos del mundo, eran solo una pareja más pero su existencia era un milagro silencioso. Él, una entidad nacida del poder primordial. Ella, una Elunai devota de corazón puro.

    Tras casi un siglo juntos, comenzó a sufrir en silencio, Selin creía que jamás podría concebir, convencida de que la esencia divina de Oz lo impedía, pero aun así, nunca perdió su fe.

    Rezaba a la diosa Yue, aunque hacía siglos había dejado el mundo y no no respondía aun así suplicaba por ese regalo imposible.

    Y entonces… ocurrió, Selin quedó embarazada. Ni los dioses terrenales pudieron explicarlo. Cuando la niña nació, Selin la llamó Yen’naferiel, heredera de su linaje Naferiel.

    Oz, al sostenerla por primera vez, sintió algo que jamás había experimentado, un amor distinto, nuevo… pero real.

    Sin embargo, esa felicidad no pasó desapercibida, desde las sombras, los dioses observaron y cuando vieron que la niña crecía de forma anormal, demasiado rápido, distinta a los Elunia (quienes su niñez duraba décadas), el miedo comenzó a apoderarse de ellos.

    Aquello no debía existir, algo en ella rompía las reglas y eso significaba una sola cosa... Era peligrosa.

    Pasaron algunos años antes de que actuaran, enviaron a los Custodios del Orden con una misión clara, tomar a la niña y si era posible… eliminar a Oz, ya que los Dioses lo subestimaban.

    Pero Oz no estaba cuando llegaron, solo encontraron a Selin y a su hija.

    Selin se interpuso sin dudarlo, y fue entonces cuando descubrieron algo aún más perturbador,
    Selin llevaba otra vida en su vientre. Para los Custodios, aquello no era un milagro… sino una aberración y sin vacilar la mataron.

    En su último aliento, Selin no pidió por sí misma, pidió por su hija, de alguna forma, su deseo fue escuchado. El alma de la niña que aún no nacía fue preservada, resguardada en la luna, esperando el día en que pudiera volver. Después de ese Selin desapareció para siempre.

    Cuando Oz regresó, encontró ruinas, silencio, muerte, el cuerpo sin vida de Selin entre cenizas y ninguna señal de Yen’naferiel, así también dentro del vientre de Selin, la pequeña esencia de su segunda hija aun no nacida había desaparecido. En ese instante, comprendió todo, lo había perdido todo.

    Fue entonces que algo en él se rompió, la gente del pueblo había hecho oídos sordos a pesar la toda esa tragedia. El mundo tembló, la realidad se desgarró.
    El pueblo entero quedó atrapado en un instante eterno, congelado en el momento exacto de su desesperación. Sus cuerpos inmóviles… pero sus sombras aún corriendo, intentando escapar de un destino imposible.

    Oz gritó de ira y dolor por la única persona que le enseñó lo que era la felicidad, por las vidas que nacieron de él y le fueron arrebatadas.

    Alzó la mirada hacia los cielos, hacia aquellos que llamaban dioses y juró que los mataría a todos, sus templos caería, y los Elunai desaparecerían, ya que ninguno de ellos valía la pena, pues la única que si era importante para el, fue asesinada por sus supuestos hermanos de raza, ahora todos conocieran su dolor.

    Desde ese día, el mundo cambió, para los dioses, fue el inicio de la Edad del Caos, para los mortales, el comienzo de la Era Oscura.

    Y para Oz… fue el nacimiento de su propósito... El monstro había nacido.
    ****Cuarta Edad.**** La Edad del Caos - La Era de Ozma Durante mucho tiempo, el mundo vivió en calma. Lejos de templos y de dioses, Oz y Selin construyeron una vida sencilla. Para los ojos del mundo, eran solo una pareja más pero su existencia era un milagro silencioso. Él, una entidad nacida del poder primordial. Ella, una Elunai devota de corazón puro. Tras casi un siglo juntos, comenzó a sufrir en silencio, Selin creía que jamás podría concebir, convencida de que la esencia divina de Oz lo impedía, pero aun así, nunca perdió su fe. Rezaba a la diosa Yue, aunque hacía siglos había dejado el mundo y no no respondía aun así suplicaba por ese regalo imposible. Y entonces… ocurrió, Selin quedó embarazada. Ni los dioses terrenales pudieron explicarlo. Cuando la niña nació, Selin la llamó Yen’naferiel, heredera de su linaje Naferiel. Oz, al sostenerla por primera vez, sintió algo que jamás había experimentado, un amor distinto, nuevo… pero real. Sin embargo, esa felicidad no pasó desapercibida, desde las sombras, los dioses observaron y cuando vieron que la niña crecía de forma anormal, demasiado rápido, distinta a los Elunia (quienes su niñez duraba décadas), el miedo comenzó a apoderarse de ellos. Aquello no debía existir, algo en ella rompía las reglas y eso significaba una sola cosa... Era peligrosa. Pasaron algunos años antes de que actuaran, enviaron a los Custodios del Orden con una misión clara, tomar a la niña y si era posible… eliminar a Oz, ya que los Dioses lo subestimaban. Pero Oz no estaba cuando llegaron, solo encontraron a Selin y a su hija. Selin se interpuso sin dudarlo, y fue entonces cuando descubrieron algo aún más perturbador, Selin llevaba otra vida en su vientre. Para los Custodios, aquello no era un milagro… sino una aberración y sin vacilar la mataron. En su último aliento, Selin no pidió por sí misma, pidió por su hija, de alguna forma, su deseo fue escuchado. El alma de la niña que aún no nacía fue preservada, resguardada en la luna, esperando el día en que pudiera volver. Después de ese Selin desapareció para siempre. Cuando Oz regresó, encontró ruinas, silencio, muerte, el cuerpo sin vida de Selin entre cenizas y ninguna señal de Yen’naferiel, así también dentro del vientre de Selin, la pequeña esencia de su segunda hija aun no nacida había desaparecido. En ese instante, comprendió todo, lo había perdido todo. Fue entonces que algo en él se rompió, la gente del pueblo había hecho oídos sordos a pesar la toda esa tragedia. El mundo tembló, la realidad se desgarró. El pueblo entero quedó atrapado en un instante eterno, congelado en el momento exacto de su desesperación. Sus cuerpos inmóviles… pero sus sombras aún corriendo, intentando escapar de un destino imposible. Oz gritó de ira y dolor por la única persona que le enseñó lo que era la felicidad, por las vidas que nacieron de él y le fueron arrebatadas. Alzó la mirada hacia los cielos, hacia aquellos que llamaban dioses y juró que los mataría a todos, sus templos caería, y los Elunai desaparecerían, ya que ninguno de ellos valía la pena, pues la única que si era importante para el, fue asesinada por sus supuestos hermanos de raza, ahora todos conocieran su dolor. Desde ese día, el mundo cambió, para los dioses, fue el inicio de la Edad del Caos, para los mortales, el comienzo de la Era Oscura. Y para Oz… fue el nacimiento de su propósito... El monstro había nacido.
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  • Ha estado contando las cantidades de mirada hacia el bufón, incluso se ha perdido en medio de las cuentas.
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    ***Tercera Edad. ***
    - La Era de los Dioses.

    Esta era es conocida como la Era de los Dioses… aunque en verdad, también es la era del error y la negación.

    Hubo fragmentos del poder primordial que, incapaces de dejar de observar la creación material, desearon formar parte de ella. Intentaron manifestarse en la realidad, pero no comprendían sus leyes naturales de estas realidades. Estas entidades dividieron sus esencias para existir en múltiples dimensiones, pero sus conciencias colapsaron.

    Lo que quedó no fueron dioses… sino poder descontrolado.

    De ese fracaso nacieron las primeras aberraciones: bestias ajenas a toda lógica, entidades que no pertenecían a ningún mundo. Este suceso fue llamado por los futuros Dioses como la llegada del Caos, esta mentira simplemente fue hecha para cubrir su error.

    Con el tiempo, algunas de estas formas de vida evolucionaron. No todas permanecieron como criaturas irracionales. De aquel poder fragmentado nacieron los primeros demonios: seres con voluntad, identidad y un propósito básico… existir. A diferencia de las bestias, no buscaban destruir, sino establecerse, crecer y encontrar su lugar en el mundo.

    Pero los fragmentos que observaron este desastre aprendieron del error. Sellaron sus esencias, limitaron su poder y descendieron de forma estable a la realidad. Su primer acto fue erradicar a las aberraciones y bestias que ellos mismos llamaron Demonio Bestias.

    Los seres primitivos que presenciaron aquello les dieron un nombre que no existía hasta entonces: Dioses, estos aceptaron ese título. Guiaron a las primeras razas humanoides, aceleraron su desarrollo y moldearon la vida a su conveniencia. Sin embargo, no todos actuaron de la misma manera. Algunos vieron a estas nuevas vidas como herramientas… pero otros, como algo digno de cuidado.

    Entre estos últimos se encontraba una deidad conocida como Elune, quien mostró un afecto genuino por los seres nacidos en el mundo. Fue ella quien bendijo a un linaje en particular, marcándolo con su esencia. Con el tiempo, estos serían conocidos como los Elunia, una raza favorecida, cercana a los dioses y destinada a alcanzar un gran conocimiento.

    Otra deidad, Yue quien era asociada con la luna por su larga cabellera plateada, también influyó en ellos, otorgándoles guía y entendimiento… aunque con el paso del tiempo, su destino cambiaría, cayendo junto con otros Dioses que se corrompieron. Porque la corrupción llegó.

    Los dioses comenzaron a cambiar. Su conexión con el poder primordial se debilitó, y con ello, su comprensión del mundo. Se volvieron estáticos, incapaces de evolucionar, en lugar de eso, sus cuerpos se iban deteriorando. Lo que antes era guía se convirtió en dependencia. Lo que antes era propósito en ego.

    Mientras tanto, los demonios (primodiales) continuaban existiendo. Los dioses los rechazaron desde el inicio. No porque todos fueran una amenaza, sino porque representaban su error. Los demonios eran portadores de un poder más concentrado, nacido directamente del colapso de entidades como ellos mismos. Intentaron eliminarlos pero no pudieron.

    Los demonios continuaban surgiendo, alimentados por el poder residual del mundo y por los impulsos más primitivos de las razas vivas. Este fenómeno no era único de una sola realidad, sino que se repetía en múltiples dimensiones: dioses, demonios y caos… una constante inevitable.

    Con el paso del tiempo, los dioses de este mundo se diferenciaron de otros. En otras realidades, las deidades podían evolucionar, reproducirse y adaptarse. Aquí, en cambio, algo había cambiado. El mismo poder que dio origen a los demonios también los había afectado, ya que fue en esta realidad donde inicio el error.

    El tiempo los debilitó, los volvió incompletos y en lugar de aceptarlo… eligieron negarlo. Fue entonces cuando comenzaron a depender de los Elunia... Ya no como protegidos, sino como herramientas. A través de ellos, buscaban recuperar lo que habían perdido, e incluso erradicar a los demonios que tanto despreciaban.

    Pero para ese punto, los dioses ya no eran lo que alguna vez aparentaron ser, ya no eran guías, ni protectores. Se habían convertido en algo más cercano a parásitos… viviendo a costa de un mundo que alguna vez juraron cuidar.

    Y aun así… se seguían llamando dioses.
    ***Tercera Edad. *** - La Era de los Dioses. Esta era es conocida como la Era de los Dioses… aunque en verdad, también es la era del error y la negación. Hubo fragmentos del poder primordial que, incapaces de dejar de observar la creación material, desearon formar parte de ella. Intentaron manifestarse en la realidad, pero no comprendían sus leyes naturales de estas realidades. Estas entidades dividieron sus esencias para existir en múltiples dimensiones, pero sus conciencias colapsaron. Lo que quedó no fueron dioses… sino poder descontrolado. De ese fracaso nacieron las primeras aberraciones: bestias ajenas a toda lógica, entidades que no pertenecían a ningún mundo. Este suceso fue llamado por los futuros Dioses como la llegada del Caos, esta mentira simplemente fue hecha para cubrir su error. Con el tiempo, algunas de estas formas de vida evolucionaron. No todas permanecieron como criaturas irracionales. De aquel poder fragmentado nacieron los primeros demonios: seres con voluntad, identidad y un propósito básico… existir. A diferencia de las bestias, no buscaban destruir, sino establecerse, crecer y encontrar su lugar en el mundo. Pero los fragmentos que observaron este desastre aprendieron del error. Sellaron sus esencias, limitaron su poder y descendieron de forma estable a la realidad. Su primer acto fue erradicar a las aberraciones y bestias que ellos mismos llamaron Demonio Bestias. Los seres primitivos que presenciaron aquello les dieron un nombre que no existía hasta entonces: Dioses, estos aceptaron ese título. Guiaron a las primeras razas humanoides, aceleraron su desarrollo y moldearon la vida a su conveniencia. Sin embargo, no todos actuaron de la misma manera. Algunos vieron a estas nuevas vidas como herramientas… pero otros, como algo digno de cuidado. Entre estos últimos se encontraba una deidad conocida como Elune, quien mostró un afecto genuino por los seres nacidos en el mundo. Fue ella quien bendijo a un linaje en particular, marcándolo con su esencia. Con el tiempo, estos serían conocidos como los Elunia, una raza favorecida, cercana a los dioses y destinada a alcanzar un gran conocimiento. Otra deidad, Yue quien era asociada con la luna por su larga cabellera plateada, también influyó en ellos, otorgándoles guía y entendimiento… aunque con el paso del tiempo, su destino cambiaría, cayendo junto con otros Dioses que se corrompieron. Porque la corrupción llegó. Los dioses comenzaron a cambiar. Su conexión con el poder primordial se debilitó, y con ello, su comprensión del mundo. Se volvieron estáticos, incapaces de evolucionar, en lugar de eso, sus cuerpos se iban deteriorando. Lo que antes era guía se convirtió en dependencia. Lo que antes era propósito en ego. Mientras tanto, los demonios (primodiales) continuaban existiendo. Los dioses los rechazaron desde el inicio. No porque todos fueran una amenaza, sino porque representaban su error. Los demonios eran portadores de un poder más concentrado, nacido directamente del colapso de entidades como ellos mismos. Intentaron eliminarlos pero no pudieron. Los demonios continuaban surgiendo, alimentados por el poder residual del mundo y por los impulsos más primitivos de las razas vivas. Este fenómeno no era único de una sola realidad, sino que se repetía en múltiples dimensiones: dioses, demonios y caos… una constante inevitable. Con el paso del tiempo, los dioses de este mundo se diferenciaron de otros. En otras realidades, las deidades podían evolucionar, reproducirse y adaptarse. Aquí, en cambio, algo había cambiado. El mismo poder que dio origen a los demonios también los había afectado, ya que fue en esta realidad donde inicio el error. El tiempo los debilitó, los volvió incompletos y en lugar de aceptarlo… eligieron negarlo. Fue entonces cuando comenzaron a depender de los Elunia... Ya no como protegidos, sino como herramientas. A través de ellos, buscaban recuperar lo que habían perdido, e incluso erradicar a los demonios que tanto despreciaban. Pero para ese punto, los dioses ya no eran lo que alguna vez aparentaron ser, ya no eran guías, ni protectores. Se habían convertido en algo más cercano a parásitos… viviendo a costa de un mundo que alguna vez juraron cuidar. Y aun así… se seguían llamando dioses.
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  • Paseaba por el parque con esa calma natural en él que parecía que nada en este día perturbaría su paz, cuando en realidad llevaba cinco minutos debatiendo si alimentar o no a un pato. Su mirada seria se posaba en cada árbol que pasaba, como si esperara que la respuesta viniera de ellos , pero lo único que obtuvo fue una hoja cayéndole en la cabeza, rompiendo momentáneamente su dignidad de caballero en modo reflexivo. Aun así, no se inmutó; simplemente siguió caminando con las manos en los bolsillos, como si todo fuera parte de un plan mayor… aunque claramente el verdadero plan era no admitir que había perdido una discusión mental contra un ave... 
    Paseaba por el parque con esa calma natural en él que parecía que nada en este día perturbaría su paz, cuando en realidad llevaba cinco minutos debatiendo si alimentar o no a un pato. Su mirada seria se posaba en cada árbol que pasaba, como si esperara que la respuesta viniera de ellos , pero lo único que obtuvo fue una hoja cayéndole en la cabeza, rompiendo momentáneamente su dignidad de caballero en modo reflexivo. Aun así, no se inmutó; simplemente siguió caminando con las manos en los bolsillos, como si todo fuera parte de un plan mayor… aunque claramente el verdadero plan era no admitir que había perdido una discusión mental contra un ave...  :STK-49:
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  • 𝑷𝒓𝒐𝒍𝒐𝒈𝒐

    No hubo crimen, no existió un culpable, un cuerpo sepultado con el grabado a pincel sobre la fría losa de mármol se lleva el nombre de su hermana mayor.

    Los forenses lo trataron como suicidio y el caso se sepultó entre las pilas de archivos perdidos en el búnker policiaco. Viktor se quedó con esa espina por tres años seguidos, no podía creer que esa figura maternal se había ido.

    Su habitación seguía intacta, cada cuadro de su evolución partiendo desde el primer gateo hasta un día anterior antes de la primera visita al hospital a sus 32 años, cuando se le diagnóstico un tumor cerebral operable.

    Un día estaba y a los meses ya no. ¿Cómo podía irse todo a la mierda?.

    𝐹𝑢𝑖 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑙 ℎ𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑜 ...
    𝑁𝑜 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑠𝑢𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑎𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 ...
    𝐿𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 ...

    𝗗𝗶𝗺𝗲... ¿𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗳𝘂𝗲 𝘁𝘂 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻?.

    Como ex militar fuera de servicio, no podía dejar de pensar que algo andaba mal.
    𝑷𝒓𝒐𝒍𝒐𝒈𝒐 No hubo crimen, no existió un culpable, un cuerpo sepultado con el grabado a pincel sobre la fría losa de mármol se lleva el nombre de su hermana mayor. Los forenses lo trataron como suicidio y el caso se sepultó entre las pilas de archivos perdidos en el búnker policiaco. Viktor se quedó con esa espina por tres años seguidos, no podía creer que esa figura maternal se había ido. Su habitación seguía intacta, cada cuadro de su evolución partiendo desde el primer gateo hasta un día anterior antes de la primera visita al hospital a sus 32 años, cuando se le diagnóstico un tumor cerebral operable. Un día estaba y a los meses ya no. ¿Cómo podía irse todo a la mierda?. 𝐹𝑢𝑖 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑙 ℎ𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑜 ... 𝑁𝑜 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑠𝑢𝑓𝑖𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑎𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 ... 𝐿𝑜 𝑠𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 ... 𝗗𝗶𝗺𝗲... ¿𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗳𝘂𝗲 𝘁𝘂 𝗱𝗲𝗰𝗶𝘀𝗶𝗼𝗻?. Como ex militar fuera de servicio, no podía dejar de pensar que algo andaba mal.
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  • Hola ,hola mi gente bonita , es muy tarde una madrugada alegre ,solo paso en desearles unas bellas madrugadas mis creaturas adorables.
    ¿Qué haces por aquí solito ?,¿Perdido?, no te preocupes yo te acompaño hasta tu casa
    Hola ,hola mi gente bonita 😘, es muy tarde una madrugada alegre ,solo paso en desearles unas bellas madrugadas mis creaturas adorables. ¿Qué haces por aquí solito ?,¿Perdido?, no te preocupes yo te acompaño hasta tu casa 🏠
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  • "Q̶u̶e̶r̶i̶d̶o̶ ̶d̶i̶a̶r̶i̶o̶
    Bah, que mierda, no sé siquiera como empezar esto. He visto a Beth escribir en su libreta durante más de 9 meses... Le preguntaba porqué lo hacía y me decía que así era como ordenaba sus pensamientos. Yo no sé qué mierda ordenar. Esto es un asco. ¿Qué digo? ¿Qué escribo? ¿Qué estoy sola? ¿Qué no sé donde están papá, Carl, el bebé... Daryl...? ¿Qué no se donde está el resto de mi familia? ¿Qué hemos perdido nuestro hogar? ¿Qué el maldito gobernador mató a Hershel y destrozó nuestro hogar? Allí no queda nada más que humo, cenizas y muertos.

    Nos confiamos. ¿Por qué nos confiamos? No debimos hacerlo... ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Dónde voy?"
    "Q̶u̶e̶r̶i̶d̶o̶ ̶d̶i̶a̶r̶i̶o̶ Bah, que mierda, no sé siquiera como empezar esto. He visto a Beth escribir en su libreta durante más de 9 meses... Le preguntaba porqué lo hacía y me decía que así era como ordenaba sus pensamientos. Yo no sé qué mierda ordenar. Esto es un asco. ¿Qué digo? ¿Qué escribo? ¿Qué estoy sola? ¿Qué no sé donde están papá, Carl, el bebé... Daryl...? ¿Qué no se donde está el resto de mi familia? ¿Qué hemos perdido nuestro hogar? ¿Qué el maldito gobernador mató a Hershel y destrozó nuestro hogar? Allí no queda nada más que humo, cenizas y muertos. Nos confiamos. ¿Por qué nos confiamos? No debimos hacerlo... ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Dónde voy?"
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  • ¡Pobre, Rayito!. Ha perdido el control de sus poderes y debo salvarlo lo antes posible.
    ¡Pobre, Rayito!. Ha perdido el control de sus poderes y debo salvarlo lo antes posible.
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  • Mitzuko Bellrose
    No sé en qué momento exacto empezó todo…
    ni cuándo dejé de sentirme perdido.
    Pero desde que te encontré, algo dentro de mí cambió.
    Es extraño… pasé tanto tiempo sintiéndome vacío, como si me faltara algo que no podía nombrar. Caminaba, vivía, seguía adelante… pero siempre con esa sensación de que algo no estaba completo.
    Y entonces apareciste tú.
    No fue solo verte… fue reconocerte. Como si una parte de mí ya supiera que eras tú, como si mi alma hubiera llegado antes que yo.
    Desde ese momento, todo se volvió más claro.
    Me di cuenta de que ya no me siento solo. Que tu presencia, tu forma de estar conmigo… llena ese espacio que antes parecía imposible de alcanzar.
    Y no es una felicidad ruidosa o exagerada…
    es tranquila, profunda… real.
    De esas que no necesitan explicarse.
    Solo quería que lo supieras.
    Que encontrarte… ha sido lo mejor que me ha pasado.
    [mitzuk0] No sé en qué momento exacto empezó todo… ni cuándo dejé de sentirme perdido. Pero desde que te encontré, algo dentro de mí cambió. Es extraño… pasé tanto tiempo sintiéndome vacío, como si me faltara algo que no podía nombrar. Caminaba, vivía, seguía adelante… pero siempre con esa sensación de que algo no estaba completo. Y entonces apareciste tú. No fue solo verte… fue reconocerte. Como si una parte de mí ya supiera que eras tú, como si mi alma hubiera llegado antes que yo. Desde ese momento, todo se volvió más claro. Me di cuenta de que ya no me siento solo. Que tu presencia, tu forma de estar conmigo… llena ese espacio que antes parecía imposible de alcanzar. Y no es una felicidad ruidosa o exagerada… es tranquila, profunda… real. De esas que no necesitan explicarse. Solo quería que lo supieras. Que encontrarte… ha sido lo mejor que me ha pasado.
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