• Bien jugado... Pese a todo.

    *El día acabó. Y el partido también. Y la última imagen de la televisión antes de apagarla es un poco triste. Los jugadores lloran, porque el sueño se acabó...
    Pero como espectador aplaudo, pese a haber perdido. Porque reconozco el esfuerzo y la entrega en cada jugada, la pasión que mostraron en cada partido.
    Dicen que no hay honor en la derrota. Y puede ser cierto. Pero no por ello lo contrario se vuelve real. La derrota no produce deshonor. Y, según las circunstancias, puede generar respeto.
    Hoy he visto una selección que cayó aunque se rompió el alma en la cancha, y reconozco su calidad de juego. Por eso aplaudo pese a la derrota, y me pongo de pie ante sus lágrimas, porque reconozco su valentía, y se han ganado el respeto de quienes saben apreciar lo que hicieron.
    Pero el futbol siempre da revanchas. De modo que, aunque hoy haya lágrimas y la despedida de la copa del mundo sea dolorosa, siempre queda la ilusión de que la próxima vez todo sea mejor.*
    Bien jugado... Pese a todo. *El día acabó. Y el partido también. Y la última imagen de la televisión antes de apagarla es un poco triste. Los jugadores lloran, porque el sueño se acabó... Pero como espectador aplaudo, pese a haber perdido. Porque reconozco el esfuerzo y la entrega en cada jugada, la pasión que mostraron en cada partido. Dicen que no hay honor en la derrota. Y puede ser cierto. Pero no por ello lo contrario se vuelve real. La derrota no produce deshonor. Y, según las circunstancias, puede generar respeto. Hoy he visto una selección que cayó aunque se rompió el alma en la cancha, y reconozco su calidad de juego. Por eso aplaudo pese a la derrota, y me pongo de pie ante sus lágrimas, porque reconozco su valentía, y se han ganado el respeto de quienes saben apreciar lo que hicieron. Pero el futbol siempre da revanchas. De modo que, aunque hoy haya lágrimas y la despedida de la copa del mundo sea dolorosa, siempre queda la ilusión de que la próxima vez todo sea mejor.*
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  • Alessandro salió de la habitación de Theo. Aquella conversación había sido una total pérdida de tiempo. Él había intentado ser amable, tenderle la mano a alguien a quien, por un instante, consideró uno de los suyos y esa persona, decidió, nuevamente, escupirle en la cara. Para Alessandro las oportunidades ya se habían agotado, jamás daba una segunda y en este caso, su límite ya se había sobrepasado.

    Fingiendo haber perdido su teléfono, pidió prestado el teléfono de la central de enfermeras para llamar a sus padres.

    Hola mamá, todo salió mal, necesito que recojas el obsequio que habíamos preparado para la fiesta de luces del barrio, quiero que sea inolvidable para todos los asistentes. Suerte con la operación, nos vemos a la hora del té. Gracias mamá, te amo.

    Dio las gracias a la enfermera y se fue tranquilamente.
    Alessandro salió de la habitación de Theo. Aquella conversación había sido una total pérdida de tiempo. Él había intentado ser amable, tenderle la mano a alguien a quien, por un instante, consideró uno de los suyos y esa persona, decidió, nuevamente, escupirle en la cara. Para Alessandro las oportunidades ya se habían agotado, jamás daba una segunda y en este caso, su límite ya se había sobrepasado. Fingiendo haber perdido su teléfono, pidió prestado el teléfono de la central de enfermeras para llamar a sus padres. 📲 Hola mamá, todo salió mal, necesito que recojas el obsequio que habíamos preparado para la fiesta de luces del barrio, quiero que sea inolvidable para todos los asistentes. Suerte con la operación, nos vemos a la hora del té. Gracias mamá, te amo. Dio las gracias a la enfermera y se fue tranquilamente.
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  • —Ha Sido una larga espera, lo sé. Pienso reponer todo el tiempo perdido.
    —Ha Sido una larga espera, lo sé. Pienso reponer todo el tiempo perdido.
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  • Regreso a Makyora
    Fandom OC
    Categoría Aventura
    No pude dormir después de lo que vi en el Mundo de los Sueños, cada vez que cerraba los ojos volvía a ver las ruinas de la Mansión Azraeth. Intentaba convencerme de que había cometido un error, que quizás había observado otra época o incluso otro mundo, pero en el fondo sabía que no era así. Aquello era real. Algo terrible había ocurrido en Makyora y mientras más tiempo permaneciera aquí sin hacer nada, menos posibilidades tendría de averiguar qué había sucedido.

    Durante semanas intenté encontrar una forma de abrir un portal real, una y otra vez repasé las investigaciones de Loki, reconstruí cálculos, corregí fórmulas y probé diferentes círculos mágicos, pero siempre llegaba al mismo resultado, mi poder no era suficiente, podía sentirlo, la teoría funcionaba, los cálculos eran correctos, la brújula existía pero el portal requería una cantidad de energía absurda.

    Mi primera idea fue buscar a Lombard, después de todo, era mi hermano y probablemente la persona más poderosa que conocía. Sin embargo, cuanto más lo pensaba, peor me parecía la idea, él sufría el mismo problema que yo, su maná estaba corrompido. Si combinábamos nuestras energías para intentar abrir un portal dimensional, la interferencia podría producir cualquier cosa. Tal vez lograríamos abrirlo pero con el riesgo de hacer explotar media academia, o quizás terminaríamos perdidos en algún lugar imposible entre dimensiones.

    Las investigaciones de Loki eran bastante claras en ese aspecto, la brújula debía ser pura y ni Lombard ni yo estábamos cerca de cumplir ese requisito, entonces pensé en Elina, desde nuestro reencuentro había algo que no dejaba de llamarme la atención. A diferencia de Lombard y de mí, nunca sentí corrupción en su energía. Su maná era extraño, inmenso incluso, pero no estaba contaminado por aquella anomalía que tanto nos afectaba.

    Ella podía ser la respuesta pero tampoco podía pedirle que fuera sola, si el portal funcionaba, pensaba cruzarlo personalmente y si algo salía mal, no iba a permitir que cargara con el riesgo por su cuenta. Fue entonces cuando se me ocurrió otra idea, una posibilidad que había evitado considerar durante mucho tiempo, mi forma dracónica. ¿Aun la poseía? ¿También estaría corrupta? ¿Y si todo este tiempo simplemente no me había dado cuenta?

    Si quería viajar junto con Elina, necesitaba saber si no seria un estorbo que solo afectaría el portal. El problema era que no sabía la respuesta. Necesitaba comprobarlo y necesitaba hacerlo lejos de la academia.

    Así que una noche abandoné discretamente el campus, activé mi forma salvaje para desplegar las alas y me lancé al cielo nocturno. El viento golpeó mi rostro mientras me alejaba de las luces de la ciudad. Volé durante horas, atravesando montañas, bosques y kilómetros de océano hasta que finalmente encontré una pequeña isla desierta perdida en medio de la nada , allí aterricé.

    El cielo comenzaba a aclararse, las primeras luces del amanecer aparecían en el horizonte mientras observaba el mar en silencio, todavía tenia dudas. Si mi forma dracónica había sido afectada por la corrupción, significaría que una parte fundamental de mí ya estaba perdida. Respiré profundamente y me concentré, sentí el poder recorriendo cada rincón de mi cuerpo, mis huesos comenzaron a cambiar, mis músculos crecieron la energía se expandió por todo mi ser.
    El proceso continuó hasta que finalmente adopté mi verdadera forma, un pequeño dragón negro. Abrí los ojos, y observé mi cuerpo que no tenia rastras de deformaciones ni corrupción. Solté una carcajada que terminó convirtiéndose en un rugido de alegría, luego extendí las alas y volé, volé tan rápido como pude, sin limitaciones, sin miedo, sin tener que preocuparme por perder el control.

    El océano se convirtió en una mancha borrosa bajo mis patas mientras atravesaba el cielo, por primera vez desde que llegué a este mundo me sentí libre , completamente libre. Descendí cerca de la superficie del agua y observé mi reflejo, seguía siendo joven y mucho más pequeña que los grandes dragones de Makyora como mi padre.

    Todavía soy incapaz de utilizar magia compleja en esta forma pero seguía siendo un dragón y eso era suficiente. Batí las alas una vez más y ascendí hasta superar las nubes.

    El aire se volvió frío, el cielo se abrió a mi alrededor, entonces inhalé profundamente, pude sentir el fuego acumulándose dentro de mí. Mi llama azul, la única habilidad mágica que podía realizar, era vergonzoso pero ahora no me importaba, abrí las fauces y la liberé. El rayo de fuego atravesó el cielo antes de explotar sobre las nubes en una gigantesca detonación de energía azul, la onda expansiva se extendió por kilómetros. Aquello no era un ataque, era una señal, una petición de ayuda entre los dragones.

    Permanecí suspendida en el aire observando cómo los restos luminosos de la explosión desaparecían lentamente en la distancia. Confiando en que alguien la reconociera, Elina. Confiaba que ella pudiera recordar aquel llamado, porque si alguien podía escucharme a través de aquel inmenso mundo... Era ella, Elina Drakon

    No pude dormir después de lo que vi en el Mundo de los Sueños, cada vez que cerraba los ojos volvía a ver las ruinas de la Mansión Azraeth. Intentaba convencerme de que había cometido un error, que quizás había observado otra época o incluso otro mundo, pero en el fondo sabía que no era así. Aquello era real. Algo terrible había ocurrido en Makyora y mientras más tiempo permaneciera aquí sin hacer nada, menos posibilidades tendría de averiguar qué había sucedido. Durante semanas intenté encontrar una forma de abrir un portal real, una y otra vez repasé las investigaciones de Loki, reconstruí cálculos, corregí fórmulas y probé diferentes círculos mágicos, pero siempre llegaba al mismo resultado, mi poder no era suficiente, podía sentirlo, la teoría funcionaba, los cálculos eran correctos, la brújula existía pero el portal requería una cantidad de energía absurda. Mi primera idea fue buscar a Lombard, después de todo, era mi hermano y probablemente la persona más poderosa que conocía. Sin embargo, cuanto más lo pensaba, peor me parecía la idea, él sufría el mismo problema que yo, su maná estaba corrompido. Si combinábamos nuestras energías para intentar abrir un portal dimensional, la interferencia podría producir cualquier cosa. Tal vez lograríamos abrirlo pero con el riesgo de hacer explotar media academia, o quizás terminaríamos perdidos en algún lugar imposible entre dimensiones. Las investigaciones de Loki eran bastante claras en ese aspecto, la brújula debía ser pura y ni Lombard ni yo estábamos cerca de cumplir ese requisito, entonces pensé en Elina, desde nuestro reencuentro había algo que no dejaba de llamarme la atención. A diferencia de Lombard y de mí, nunca sentí corrupción en su energía. Su maná era extraño, inmenso incluso, pero no estaba contaminado por aquella anomalía que tanto nos afectaba. Ella podía ser la respuesta pero tampoco podía pedirle que fuera sola, si el portal funcionaba, pensaba cruzarlo personalmente y si algo salía mal, no iba a permitir que cargara con el riesgo por su cuenta. Fue entonces cuando se me ocurrió otra idea, una posibilidad que había evitado considerar durante mucho tiempo, mi forma dracónica. ¿Aun la poseía? ¿También estaría corrupta? ¿Y si todo este tiempo simplemente no me había dado cuenta? Si quería viajar junto con Elina, necesitaba saber si no seria un estorbo que solo afectaría el portal. El problema era que no sabía la respuesta. Necesitaba comprobarlo y necesitaba hacerlo lejos de la academia. Así que una noche abandoné discretamente el campus, activé mi forma salvaje para desplegar las alas y me lancé al cielo nocturno. El viento golpeó mi rostro mientras me alejaba de las luces de la ciudad. Volé durante horas, atravesando montañas, bosques y kilómetros de océano hasta que finalmente encontré una pequeña isla desierta perdida en medio de la nada , allí aterricé. El cielo comenzaba a aclararse, las primeras luces del amanecer aparecían en el horizonte mientras observaba el mar en silencio, todavía tenia dudas. Si mi forma dracónica había sido afectada por la corrupción, significaría que una parte fundamental de mí ya estaba perdida. Respiré profundamente y me concentré, sentí el poder recorriendo cada rincón de mi cuerpo, mis huesos comenzaron a cambiar, mis músculos crecieron la energía se expandió por todo mi ser. El proceso continuó hasta que finalmente adopté mi verdadera forma, un pequeño dragón negro. Abrí los ojos, y observé mi cuerpo que no tenia rastras de deformaciones ni corrupción. Solté una carcajada que terminó convirtiéndose en un rugido de alegría, luego extendí las alas y volé, volé tan rápido como pude, sin limitaciones, sin miedo, sin tener que preocuparme por perder el control. El océano se convirtió en una mancha borrosa bajo mis patas mientras atravesaba el cielo, por primera vez desde que llegué a este mundo me sentí libre , completamente libre. Descendí cerca de la superficie del agua y observé mi reflejo, seguía siendo joven y mucho más pequeña que los grandes dragones de Makyora como mi padre. Todavía soy incapaz de utilizar magia compleja en esta forma pero seguía siendo un dragón y eso era suficiente. Batí las alas una vez más y ascendí hasta superar las nubes. El aire se volvió frío, el cielo se abrió a mi alrededor, entonces inhalé profundamente, pude sentir el fuego acumulándose dentro de mí. Mi llama azul, la única habilidad mágica que podía realizar, era vergonzoso pero ahora no me importaba, abrí las fauces y la liberé. El rayo de fuego atravesó el cielo antes de explotar sobre las nubes en una gigantesca detonación de energía azul, la onda expansiva se extendió por kilómetros. Aquello no era un ataque, era una señal, una petición de ayuda entre los dragones. Permanecí suspendida en el aire observando cómo los restos luminosos de la explosión desaparecían lentamente en la distancia. Confiando en que alguien la reconociera, Elina. Confiaba que ella pudiera recordar aquel llamado, porque si alguien podía escucharme a través de aquel inmenso mundo... Era ella, [Elina_Drakon]
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Primera parte: https://ficrol.com/posts/387250

    "La rata de los dormitorios"

    Después de terminar varias de las novelas de la profesora Loki, mi curiosidad terminó llevándome a buscar qué más había publicado. Pensé que encontraría más historias de fantasía, pero en realidad descubrí algo mucho más interesante. Loki tenía decenas de investigaciones publicadas sobre magia. Algunas hablaban de conjuros básicos, otras de invocaciones, control de maná, criaturas mágicas y teoría avanzada. Sin embargo, fueron sus trabajos sobre otros mundos los que captaron toda mi atención.

    Aquellos textos hablaban sobre la posibilidad de que existieran realidades diferentes a la Tierra, sobre conexiones dimensionales y sobre la teoría de viajar entre mundos. Al principio me parecieron fascinantes, pero seguían siendo eso: teorías e hipótesis acompañadas de cálculos, observaciones y advertencias sobre los enormes riesgos que implicaría intentar algo semejante. Todo estaba escrito de forma académica y cuidadosa, como si la propia autora admitiera que no tenía pruebas suficientes para confirmar ninguna de sus conclusiones.

    Seguí leyendo durante semanas y cuanto más avanzaba, más extraña era la sensación que tenía. Las investigaciones parecían incompletas, no porque estuvieran mal escritas, sino porque constantemente me daba la impresión de que faltaba información. Había vacíos, ideas que parecían conducir a algo importante pero que nunca terminaban de desarrollarse, entonces recordé las novelas.

    La idea me pareció ridícula. ¿Quién usaría novelas de fantasía para complementar investigaciones académicas? Aun así, la curiosidad pudo más que el sentido común. Volví a la biblioteca y comencé a releer algunas de las historias de Loki mientras comparaba ciertos pasajes con sus trabajos de investigación. Lo que encontré me dejó sin palabras.

    Las novelas llenaban los vacíos, situaciones que en los trabajos académicos aparecían como simples hipótesis, en las novelas eran narradas como experiencias. Errores que en las investigaciones apenas eran mencionados, en las historias aparecían convertidos en aventuras completas. Poco a poco empecé a comprender que ambos tipos de publicaciones estaban conectados.

    Las investigaciones contenían la teoría, las novelas contenían la práctica, por separado parecían incompletas, juntas formaban algo mucho más grande. Fue entonces cuando comencé a pedir prestados libros de ambas categorías, salía de la biblioteca cargando montones de novelas y tratados mágicos para leerlos en mi habitación. Con el tiempo dejé de asistir a varias clases y terminé encerrándome durante días enteros. Apenas salía para comer y muchas veces ni siquiera respondía cuando alguien llamaba a la puerta.

    La academia terminó notificando a mi madre, cuando Akane apareció en mi habitación parecía genuinamente preocupada. Creo que incluso llegó a pensar que me estaba costando adaptarme a la Tierra o que otros estudiantes me estaban molestando, pero siempre he sido previsora, entre todos los libros sobre portales y teoría dimensional también había pedido varios tratados sobre control de maná terrestre. Los dejé cuidadosamente visibles sobre mi escritorio y la trampa funcionó.

    Después de ver habitación, mi madre terminó convencida de que me había obsesionado con aprender a controlar mejor mi energía, que hasta incluso me felicitó. Me dijo que estaba orgullosa de mi dedicación y que era bueno verme esforzarme por adaptarme al mundo en el que ahora vivíamos. Lo único que me pidió fue que no siguiera faltando a clases.

    Yo acepté y me disculpé por preocuparla, por supuesto, solo le dije lo que quería escuchar, la verdad era que seguía sin interesarme la mayoría de las clases. A partir de entonces comencé a asistir con normalidad para evitar sospechas, pero eso solo significó que ahora tenía menos tiempo libre. Durante meses llevé una doble vida, en el día asistía a clases y fingía ser una estudiante normal pero en las noches permanecía despierta investigando, comparando textos, tomando notas y reconstruyendo poco a poco el verdadero significado de los escritos de Loki.

    Fueron meses agotadores pero finalmente encontré la pieza que faltaba, una teoría aparecía repetidamente tanto en las investigaciones como en las novelas. A veces era mencionada de forma directa y otras veces aparecía disfrazada dentro de una historia. Hablaba sobre la necesidad de una guía para los viajes dimensionales. Una referencia, una brújula capaz de indicar el camino correcto hacia el mundo de destino y de pronto lo entendí.

    Ese había sido el problema desde el principio, abrir una grieta entre mundos era posible, lo difícil era saber hacia dónde abrirla. Los desgarres dimensionales podían conectar cualquier lugar, cualquier época o cualquier realidad porque no tenían una referencia estable, necesitaban una brújula, algo que conociera el mundo que estaban buscando y entonces comprendí algo todavía más importante. Yo era esa brújula.

    Había nacido en Makyora, mi núcleo de maná se había formado allí. Mi energía todavía conservaba la huella de aquel mundo, no necesitaba buscar una referencia porque la llevaba dentro de mí desde el día en que nací.

    Por primera vez desde que había comenzado aquella investigación, vi una posibilidad real, no una hipótesis,, ni una teoría sino una posibilidad real, era posible regresar a Makyora y si las conclusiones de Loki eran correctas, también era posible hacerlo mediante portales estables, sin desgarres temporales, sin siglos perdidos y sin las anomalías que habían marcado la vida de mi familia. Por primera vez, el camino de regreso parecía existir.
    Primera parte: https://ficrol.com/posts/387250 "La rata de los dormitorios" Después de terminar varias de las novelas de la profesora Loki, mi curiosidad terminó llevándome a buscar qué más había publicado. Pensé que encontraría más historias de fantasía, pero en realidad descubrí algo mucho más interesante. Loki tenía decenas de investigaciones publicadas sobre magia. Algunas hablaban de conjuros básicos, otras de invocaciones, control de maná, criaturas mágicas y teoría avanzada. Sin embargo, fueron sus trabajos sobre otros mundos los que captaron toda mi atención. Aquellos textos hablaban sobre la posibilidad de que existieran realidades diferentes a la Tierra, sobre conexiones dimensionales y sobre la teoría de viajar entre mundos. Al principio me parecieron fascinantes, pero seguían siendo eso: teorías e hipótesis acompañadas de cálculos, observaciones y advertencias sobre los enormes riesgos que implicaría intentar algo semejante. Todo estaba escrito de forma académica y cuidadosa, como si la propia autora admitiera que no tenía pruebas suficientes para confirmar ninguna de sus conclusiones. Seguí leyendo durante semanas y cuanto más avanzaba, más extraña era la sensación que tenía. Las investigaciones parecían incompletas, no porque estuvieran mal escritas, sino porque constantemente me daba la impresión de que faltaba información. Había vacíos, ideas que parecían conducir a algo importante pero que nunca terminaban de desarrollarse, entonces recordé las novelas. La idea me pareció ridícula. ¿Quién usaría novelas de fantasía para complementar investigaciones académicas? Aun así, la curiosidad pudo más que el sentido común. Volví a la biblioteca y comencé a releer algunas de las historias de Loki mientras comparaba ciertos pasajes con sus trabajos de investigación. Lo que encontré me dejó sin palabras. Las novelas llenaban los vacíos, situaciones que en los trabajos académicos aparecían como simples hipótesis, en las novelas eran narradas como experiencias. Errores que en las investigaciones apenas eran mencionados, en las historias aparecían convertidos en aventuras completas. Poco a poco empecé a comprender que ambos tipos de publicaciones estaban conectados. Las investigaciones contenían la teoría, las novelas contenían la práctica, por separado parecían incompletas, juntas formaban algo mucho más grande. Fue entonces cuando comencé a pedir prestados libros de ambas categorías, salía de la biblioteca cargando montones de novelas y tratados mágicos para leerlos en mi habitación. Con el tiempo dejé de asistir a varias clases y terminé encerrándome durante días enteros. Apenas salía para comer y muchas veces ni siquiera respondía cuando alguien llamaba a la puerta. La academia terminó notificando a mi madre, cuando Akane apareció en mi habitación parecía genuinamente preocupada. Creo que incluso llegó a pensar que me estaba costando adaptarme a la Tierra o que otros estudiantes me estaban molestando, pero siempre he sido previsora, entre todos los libros sobre portales y teoría dimensional también había pedido varios tratados sobre control de maná terrestre. Los dejé cuidadosamente visibles sobre mi escritorio y la trampa funcionó. Después de ver habitación, mi madre terminó convencida de que me había obsesionado con aprender a controlar mejor mi energía, que hasta incluso me felicitó. Me dijo que estaba orgullosa de mi dedicación y que era bueno verme esforzarme por adaptarme al mundo en el que ahora vivíamos. Lo único que me pidió fue que no siguiera faltando a clases. Yo acepté y me disculpé por preocuparla, por supuesto, solo le dije lo que quería escuchar, la verdad era que seguía sin interesarme la mayoría de las clases. A partir de entonces comencé a asistir con normalidad para evitar sospechas, pero eso solo significó que ahora tenía menos tiempo libre. Durante meses llevé una doble vida, en el día asistía a clases y fingía ser una estudiante normal pero en las noches permanecía despierta investigando, comparando textos, tomando notas y reconstruyendo poco a poco el verdadero significado de los escritos de Loki. Fueron meses agotadores pero finalmente encontré la pieza que faltaba, una teoría aparecía repetidamente tanto en las investigaciones como en las novelas. A veces era mencionada de forma directa y otras veces aparecía disfrazada dentro de una historia. Hablaba sobre la necesidad de una guía para los viajes dimensionales. Una referencia, una brújula capaz de indicar el camino correcto hacia el mundo de destino y de pronto lo entendí. Ese había sido el problema desde el principio, abrir una grieta entre mundos era posible, lo difícil era saber hacia dónde abrirla. Los desgarres dimensionales podían conectar cualquier lugar, cualquier época o cualquier realidad porque no tenían una referencia estable, necesitaban una brújula, algo que conociera el mundo que estaban buscando y entonces comprendí algo todavía más importante. Yo era esa brújula. Había nacido en Makyora, mi núcleo de maná se había formado allí. Mi energía todavía conservaba la huella de aquel mundo, no necesitaba buscar una referencia porque la llevaba dentro de mí desde el día en que nací. Por primera vez desde que había comenzado aquella investigación, vi una posibilidad real, no una hipótesis,, ni una teoría sino una posibilidad real, era posible regresar a Makyora y si las conclusiones de Loki eran correctas, también era posible hacerlo mediante portales estables, sin desgarres temporales, sin siglos perdidos y sin las anomalías que habían marcado la vida de mi familia. Por primera vez, el camino de regreso parecía existir.
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  • Había pasado mucho tiempo desde que Arielle había puesto un pie en la ciudad, era tarde y se encontraba usando esa característica capa aterciopelada de color verde oscuro con la que cubría su cabeza intentando no llamar mucho la atención de las pocas personas que transitaban aquel lugar.

    Había pasado prácticamente un año desde que perdió el contacto con cualquier otro ser, no por intención propia si no porque al embarcarse en aquel viaje tan largo cualquier rastro de magia y de cualquier otra forma en que pudiese ser localizado se había esfumado por completo, nunca fué su intención desaparecer pero las cosas se habían complicado demasiado durante el trayecto.

    Tomó asiento en una de las bancas y suspiró, estaba de vuelta pero las cosas se sentían diferentes, ya no había quien lo acompañara y se preguntaba si esa persona a quien amaba lo recordaría aún o si había llegado demasiado tarde y tal vez aquel chico lo habría terminado de olvidar por completo. Metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón sacó ese collar, lo había llevado consigo todo el tiempo, se le quedó observando un par de minutos y no pudo evitar sentir una fuerte punzada en el corazón, se sentía realmente perdido pero sabía que ser fuerte era lo único que lo salvaría.

    Alarion Kwon
    Había pasado mucho tiempo desde que Arielle había puesto un pie en la ciudad, era tarde y se encontraba usando esa característica capa aterciopelada de color verde oscuro con la que cubría su cabeza intentando no llamar mucho la atención de las pocas personas que transitaban aquel lugar. Había pasado prácticamente un año desde que perdió el contacto con cualquier otro ser, no por intención propia si no porque al embarcarse en aquel viaje tan largo cualquier rastro de magia y de cualquier otra forma en que pudiese ser localizado se había esfumado por completo, nunca fué su intención desaparecer pero las cosas se habían complicado demasiado durante el trayecto. Tomó asiento en una de las bancas y suspiró, estaba de vuelta pero las cosas se sentían diferentes, ya no había quien lo acompañara y se preguntaba si esa persona a quien amaba lo recordaría aún o si había llegado demasiado tarde y tal vez aquel chico lo habría terminado de olvidar por completo. Metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón sacó ese collar, lo había llevado consigo todo el tiempo, se le quedó observando un par de minutos y no pudo evitar sentir una fuerte punzada en el corazón, se sentía realmente perdido pero sabía que ser fuerte era lo único que lo salvaría. [specter_gold_spider_606]
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  • -Desde la azotea de un rascacielos perdido entre el mar de luces de la ciudad, Vaelith permanecía inmóvil bajo la oscuridad de la noche, con su larga cabellera blanca agitándose suavemente por el viento. Sus ojos rojizos recorrían las interminables avenidas iluminadas, los vehículos que se desplazaban como corrientes de fuego y las miles de vidas humanas que existían muy por debajo de él, ajenas a la presencia de una entidad nacida mucho antes que sus imperios y sus dioses modernos. La brisa arrastraba el eco distante de sirenas, música y conversaciones, pero nada de aquello lograba alterar la serenidad melancólica del Rey del Eclipse. Con una mano apoyada sobre el borde del edificio, observaba aquel mundo frenético y brillante con una mezcla de curiosidad y nostalgia, hasta que noto la presencia de alguien observandole-

    "Que te trae por aqui?"


    |Puden rolear quien quiera con el Elfo, no teman.|
    -Desde la azotea de un rascacielos perdido entre el mar de luces de la ciudad, Vaelith permanecía inmóvil bajo la oscuridad de la noche, con su larga cabellera blanca agitándose suavemente por el viento. Sus ojos rojizos recorrían las interminables avenidas iluminadas, los vehículos que se desplazaban como corrientes de fuego y las miles de vidas humanas que existían muy por debajo de él, ajenas a la presencia de una entidad nacida mucho antes que sus imperios y sus dioses modernos. La brisa arrastraba el eco distante de sirenas, música y conversaciones, pero nada de aquello lograba alterar la serenidad melancólica del Rey del Eclipse. Con una mano apoyada sobre el borde del edificio, observaba aquel mundo frenético y brillante con una mezcla de curiosidad y nostalgia, hasta que noto la presencia de alguien observandole- "Que te trae por aqui?" |Puden rolear quien quiera con el Elfo, no teman.|
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    𝑻𝒉𝒆 𝑯𝒐𝒎𝒖𝒏𝒄𝒖𝒍𝒖𝒔 (𝟔)

    Connor observa, lo hace constantemente. Mientras trabaja, mientras recorre una ciudad desconocida o incluso durante aquellos raros momentos en los que no parece estar haciendo nada en particular.

    No busca información de forma consciente, tampoco parece realizar esfuerzo alguno por memorizar aquello que ve, simplemente ocurre. Su atención rara vez se detiene donde lo hace la de los demás.

    Parece sentirse atraído por pequeñas irregularidades dentro de comportamientos aparentemente normales: una respiración que se acelera apenas una fracción de segundo, una mirada que desciende antes de una mentira, o un pie que cambia de dirección antes de que una persona decida marcharse.

    Connor registra esas cosas y después continúa. Resulta extraño porque rara vez vuelve a necesitarlas.

    De hecho, muchas de las personas que observa desaparecen de su vida para siempre. Algunas cambian de ciudad, otras mueren, otras simplemente se convierten en un encuentro irrelevante perdido entre miles de rostros distintos.

    Sin embargo, ciertos rastros permanecen. No se trata de nombres, ni de fechas, ni siquiera de historias. Se trata de patrones, gestos o conductas. Fragmentos de algo que alguna vez distinguió a una persona de todas las demás.

    Connor nunca ha mostrado interés por entender por qué ocurre. Parece aceptarlo de la misma forma en que acepta el resto de las particularidades de su existencia, como si fuese normal. Como si todas las mentes funcionaran de esa manera, pero no lo hacen.

    Quizá por eso, incluso años después, todavía es capaz de reconocer detalles que el resto del mundo habría olvidado hace mucho tiempo. No personas, rastros. Y cuanto más tiempo pasa, más parecen acumularse, como si alguna parte de él fuese incapaz de dejarlos atrás.

    𝑻𝒉𝒆 𝑯𝒐𝒎𝒖𝒏𝒄𝒖𝒍𝒖𝒔 (𝟔) Connor observa, lo hace constantemente. Mientras trabaja, mientras recorre una ciudad desconocida o incluso durante aquellos raros momentos en los que no parece estar haciendo nada en particular. No busca información de forma consciente, tampoco parece realizar esfuerzo alguno por memorizar aquello que ve, simplemente ocurre. Su atención rara vez se detiene donde lo hace la de los demás. Parece sentirse atraído por pequeñas irregularidades dentro de comportamientos aparentemente normales: una respiración que se acelera apenas una fracción de segundo, una mirada que desciende antes de una mentira, o un pie que cambia de dirección antes de que una persona decida marcharse. Connor registra esas cosas y después continúa. Resulta extraño porque rara vez vuelve a necesitarlas. De hecho, muchas de las personas que observa desaparecen de su vida para siempre. Algunas cambian de ciudad, otras mueren, otras simplemente se convierten en un encuentro irrelevante perdido entre miles de rostros distintos. Sin embargo, ciertos rastros permanecen. No se trata de nombres, ni de fechas, ni siquiera de historias. Se trata de patrones, gestos o conductas. Fragmentos de algo que alguna vez distinguió a una persona de todas las demás. Connor nunca ha mostrado interés por entender por qué ocurre. Parece aceptarlo de la misma forma en que acepta el resto de las particularidades de su existencia, como si fuese normal. Como si todas las mentes funcionaran de esa manera, pero no lo hacen. Quizá por eso, incluso años después, todavía es capaz de reconocer detalles que el resto del mundo habría olvidado hace mucho tiempo. No personas, rastros. Y cuanto más tiempo pasa, más parecen acumularse, como si alguna parte de él fuese incapaz de dejarlos atrás.
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  • -Sentado en silencio, apoyó el rostro sobre una mano mientras la noche avanzaba sin que le importara. Sus ojos permanecieron perdidos en aquel recuerdo lejano-

    Qué extraño

    -Había sobrevivido a guerras, derrotado enemigos imposibles y recorrido caminos que pocos podían imaginar. Sin embargo, al recordar aquellos días bajo los árboles, con las manos cubiertas de polvo y el cuerpo agotado por el entrenamiento, algo en su pecho se volvía más pesado
    No era tristeza-

    -Era la sensación de mirar un lugar al que ya no podía regresar
    El tiempo había seguido avanzando sin pedir permiso, llevándose consigo a aquel muchacho que corría entre las sombras persiguiendo sueños demasiado grandes para él
    Y por primera vez en mucho tiempo, se preguntó si aquel joven estaría orgulloso de lo que había llegado a ser-
    -Sentado en silencio, apoyó el rostro sobre una mano mientras la noche avanzaba sin que le importara. Sus ojos permanecieron perdidos en aquel recuerdo lejano- Qué extraño -Había sobrevivido a guerras, derrotado enemigos imposibles y recorrido caminos que pocos podían imaginar. Sin embargo, al recordar aquellos días bajo los árboles, con las manos cubiertas de polvo y el cuerpo agotado por el entrenamiento, algo en su pecho se volvía más pesado No era tristeza- -Era la sensación de mirar un lugar al que ya no podía regresar El tiempo había seguido avanzando sin pedir permiso, llevándose consigo a aquel muchacho que corría entre las sombras persiguiendo sueños demasiado grandes para él Y por primera vez en mucho tiempo, se preguntó si aquel joven estaría orgulloso de lo que había llegado a ser-
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  • ──Demasiado tiempo perdido, demasiado anonimato. Es hora de volver a casa.
    ──Demasiado tiempo perdido, demasiado anonimato. Es hora de volver a casa.
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