• ❝Por suerte estamos aquí...❞
    Fandom The Walking Dead
    Categoría Slice of Life
    ㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤ ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
    ㅤㅤㅤㅤ ˹ Daryl Dixon



    Puede que aquella fuera la época en la que realmente tocaran fondo como familia. Todo se volvió más duro y complicado desde que salieron de la Terminal. Gracias a Carol y un golpe de suerte escaparon de aquella trampa mortal de caníbales dispuestos a matarnos. Y con ello se reunieron con Tyresse, quien habia pasado todo aquel tiempo cuidando de Judith. Recuperar a Judith fue la mejor sensación que Liv pudo llevarse consigo.

    Después de aquello, tras salvarle la vida a Gabriel, un pastor que guardaba un terrible secreto, se acomodaron en su iglesia. Allí, el equipo de Abraham les propuso acompañarlos a Washington para que Eugene, quien al parecer podía resolver el problema de los caminantes, obrara un milagro. Y aunque aquello parecía esperanzador, la vida les pondría la zancadilla una y otra vez… Perdieron a Bob por culpa de los supervivientes de La Terminal, encontrarían a Beth en un hospital de Atlanta solo para volver a perderla. Esta vez para siempre. Un golpe muy duro para Maggie, quien habia perdido a su padre unas semanas atrás. Y, para colmo de desgracias, Eugene se reveló como un farsante. Porque, aunque resultaba imposible que un solo hombre pudiera resolver aquello, ellos aun guardaban las esperanzas…

    Incorporaron a Noah al equipo, un chico que habia conocido a Beth en el hospital y que queria regresar a la casa de su madre en Richmond. Solo Rick, Michonne, Glenn y Tyresse lo acompañaron. El resto del grupo se quedó resguardado en una casa a unos kilómetros. Daryl habia estado taciturno desde la muerte de Beth y Liv, sabiendo que a él le habia importado la joven no sabía bien como consolarle. Intentaba dejarle a solas el tiempo que él requería, pero tampoco era capaz de dejarlo pasar. Le dolía verle pasarlo mal…

    Carol habia hablado con Liv mientras esperaban por noticias de Rick o los demás:

    -Tiene que dejar ir el dolor. Daryl es… Bueno, ya le conoces -dijo Carol mientras reunían bayas para hacer algo de comer- Es introspectivo, callado y se guarda esas cosas para sí mismo… Acabará explotando…

    Asi que, con esas palabras en mente, Liv habia decidido salir a acompañar a Daryl a buscar algo de caza. No habia hecho falta proponérselo. Simplemente, se compenetraban asi de bien, a pesar de todo… Por lo que los dos recorrían el bosque aledaño a la casita donde se alojaban, en silencio intentando no hacer ruido. Solo cuando encontraron un par de conejos y regresaban, Liv se atrevió a hablar. Alargó una mano hacia la masculina y tiró de él levemente para llamar su atención.

    -Oye… -le dijo dando un paso adelante para colocarse delante de él- Sé que… quizás ahora no es el mejor momento, pero… no puedes guardártelo dentro…- le dijo solamente- Estoy aquí. Siempre. Y no volveré a irme -le aseguró antes de acortar la distancia entre los dos y dejar un beso cariñoso en su labio inferior.
    Por supuesto, aún era demasiado pronto para que Daryl se decidiera a hablar. Aun asi, Liv no se separaba de él. Lo buscaba para dormir, compartía con él la poca comida que tenían y cuando lo de Richmond resultó ser un fracaso, perdieron tambien a Tyresse y tuvieron que regresar a la carretera (aunque ahora con un destino ya que Michonne pensó que Eugene queria ir a DC por algo), respetó sus espacios y momentos de ausencia.

    Lo ocurrido en el granero, aquella tormenta que logró volver a aunar al grupo, ayudó a limpiar un poco la racha de mala suerte, pero más la limpió el momento en que un desconocido llamado Aaron apareció en escena con intenciones de llevarlos a su hogar. Aunque Rick fue reticente al principio, lo cierto era que Liv estaba en desacuerdo con él. Al igual que Maggie y Sasha, quienes lo habían encontrado primero. No se cortó un pelo en contarle sus impresiones a Daryl, con quien habia revisado la carretera siguiendo las ordenes de su padre.

    -Pues yo si creo que Aaron dice la verdad -dijo, y ante la mirada de Daryl, ella se encogió de hombros- No sé, llámame ingenua, pero creo que puede funcionar. Creo que hemos tenido bastante mala suerte en las ultimas semanas como para que algo se nos vuelva a ir a la mierda. Entiendo que papá esté a la defensiva, pero… Ha de ser algo bueno de verdad…

    Y lo fue. Fueron horas tensas pero tras encontrar al, a todas luces, novio de Aaron, el grupo entero consiguió llegar hasta las puertas enrejadas de Alejandria. Aaron no habia mentido. Habia muros, se escuchaban niños en el interior del enclave y estaba seguro… Liv alzó las cejas hacia Daryl en un mudo: “¿Lo ves?”

    Tras dejar sus armas en la armería, aunque no le hiciera demasiada gracia deshacerse de su arco de poleas (el que Daryl habia rescatado de Joe y su grupo de saqueadores y que Carol habia encontrado después en La Terminal), lo dejó sobre la mesa metálica al lado de la ballesta de Daryl. Después de aquello llegó la hora de las entrevistas con Deanna, la líder de Alejandria. Primero fue Rick, después Carl, y tras aquello llegó el turno de Liv.

    -¿A qué te dedicabas antes? -preguntó Deanna desde su sillón mirándola afablemente.

    Liv miró a su alrededor, sintiendo que era irreal estar sentada en medio de una sala de estar ordenada, limpia y segura. Como si el mundo no se hubiera ido a la mierda. ¿Qué? ¿Mientras ellos habían estado durmiendo en celdas o al raso esa gente habia estado allí todo el tiempo? ¿Sin problemas? ¿Sin enemigos? No sabían la suerte que tenían.

    -Olivia…- la llamó Deanna con suavidad. Liv la miró, sorprendida. Deanna sonrió- ¿A qué te dedicabas antes?

    Liv esbozó una tímida sonrisa de disculpa.

    -Perdone… -pronunció echando una ultima mirada alrededor de forma rápida. Sus dedos tironeaban de un hilo suelto de uno de sus guantes- Pues… Estudiaba medicina -rodó los ojos- Queria… ser cirujana.

    Deanna pareció conforme con su respuesta.

    -Tenemos un médico. Uno muy bueno, quizás te gustaría aprender de él…- propuso Deanna.

    Y Liv, que llevaba mas de un año sin tocar siquiera una aguja, se sintió abrumada.

    -Seria… No quiero ser un estorbo -dijo la muchacha.

    -No digas tonterías. Pete te enseñará todo lo que necesitas -decía Deanna- ¿No te ves siendo médico, Olivia?

    Y Liv, cuyo sueño, desde niña, habia sido ser médico de pronto pensó que quizás tendría oportunidad de realizar su sueño.

    -Me veo… Cuidando de mi familia. De mi padre, de mis hermanos, de Daryl y los demás. Es lo que he hecho desde que todo esto empezó. Aprender a valerme sola. Aprender a sobrevivir… Vivir un día más… -decía la muchacha- No sé -rio algo conmocionada con aquel cambio- Perdóneme… Es que… No me creo esto… Llevamos tanto tiempo fuera que…

    Deanna asintió.

    -Tu padre dice que habéis estado fuera desde el principio. ¿Cómo fue?

    Liv hinchó los mofletes y resopló.

    -Cuando dispararon a mi padre pareció que el mundo se fue a la mierda. Mi madre, Carl y yo salimos de nuestro pueblo con… un amigo de la familia… Y fuimos a Atlanta. Acampamos en el exterior. Después de un mes, o dos… mi padre volvió. Nos encontró. Y después… El Centro de Control de Enfermedades, una granja en medio de Georgia, la carretera, una prisión, la carretera otra vez…

    Deanna asintió.

    -Parece que habéis hecho un largo recorrido…

    Liv asintió.

    -No se lo imagina…



    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #Starter #TheWalkingDead
    ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 ㅤㅤㅤㅤ ˹ [DarylDixon] Puede que aquella fuera la época en la que realmente tocaran fondo como familia. Todo se volvió más duro y complicado desde que salieron de la Terminal. Gracias a Carol y un golpe de suerte escaparon de aquella trampa mortal de caníbales dispuestos a matarnos. Y con ello se reunieron con Tyresse, quien habia pasado todo aquel tiempo cuidando de Judith. Recuperar a Judith fue la mejor sensación que Liv pudo llevarse consigo. Después de aquello, tras salvarle la vida a Gabriel, un pastor que guardaba un terrible secreto, se acomodaron en su iglesia. Allí, el equipo de Abraham les propuso acompañarlos a Washington para que Eugene, quien al parecer podía resolver el problema de los caminantes, obrara un milagro. Y aunque aquello parecía esperanzador, la vida les pondría la zancadilla una y otra vez… Perdieron a Bob por culpa de los supervivientes de La Terminal, encontrarían a Beth en un hospital de Atlanta solo para volver a perderla. Esta vez para siempre. Un golpe muy duro para Maggie, quien habia perdido a su padre unas semanas atrás. Y, para colmo de desgracias, Eugene se reveló como un farsante. Porque, aunque resultaba imposible que un solo hombre pudiera resolver aquello, ellos aun guardaban las esperanzas… Incorporaron a Noah al equipo, un chico que habia conocido a Beth en el hospital y que queria regresar a la casa de su madre en Richmond. Solo Rick, Michonne, Glenn y Tyresse lo acompañaron. El resto del grupo se quedó resguardado en una casa a unos kilómetros. Daryl habia estado taciturno desde la muerte de Beth y Liv, sabiendo que a él le habia importado la joven no sabía bien como consolarle. Intentaba dejarle a solas el tiempo que él requería, pero tampoco era capaz de dejarlo pasar. Le dolía verle pasarlo mal… Carol habia hablado con Liv mientras esperaban por noticias de Rick o los demás: -Tiene que dejar ir el dolor. Daryl es… Bueno, ya le conoces -dijo Carol mientras reunían bayas para hacer algo de comer- Es introspectivo, callado y se guarda esas cosas para sí mismo… Acabará explotando… Asi que, con esas palabras en mente, Liv habia decidido salir a acompañar a Daryl a buscar algo de caza. No habia hecho falta proponérselo. Simplemente, se compenetraban asi de bien, a pesar de todo… Por lo que los dos recorrían el bosque aledaño a la casita donde se alojaban, en silencio intentando no hacer ruido. Solo cuando encontraron un par de conejos y regresaban, Liv se atrevió a hablar. Alargó una mano hacia la masculina y tiró de él levemente para llamar su atención. -Oye… -le dijo dando un paso adelante para colocarse delante de él- Sé que… quizás ahora no es el mejor momento, pero… no puedes guardártelo dentro…- le dijo solamente- Estoy aquí. Siempre. Y no volveré a irme -le aseguró antes de acortar la distancia entre los dos y dejar un beso cariñoso en su labio inferior. Por supuesto, aún era demasiado pronto para que Daryl se decidiera a hablar. Aun asi, Liv no se separaba de él. Lo buscaba para dormir, compartía con él la poca comida que tenían y cuando lo de Richmond resultó ser un fracaso, perdieron tambien a Tyresse y tuvieron que regresar a la carretera (aunque ahora con un destino ya que Michonne pensó que Eugene queria ir a DC por algo), respetó sus espacios y momentos de ausencia. Lo ocurrido en el granero, aquella tormenta que logró volver a aunar al grupo, ayudó a limpiar un poco la racha de mala suerte, pero más la limpió el momento en que un desconocido llamado Aaron apareció en escena con intenciones de llevarlos a su hogar. Aunque Rick fue reticente al principio, lo cierto era que Liv estaba en desacuerdo con él. Al igual que Maggie y Sasha, quienes lo habían encontrado primero. No se cortó un pelo en contarle sus impresiones a Daryl, con quien habia revisado la carretera siguiendo las ordenes de su padre. -Pues yo si creo que Aaron dice la verdad -dijo, y ante la mirada de Daryl, ella se encogió de hombros- No sé, llámame ingenua, pero creo que puede funcionar. Creo que hemos tenido bastante mala suerte en las ultimas semanas como para que algo se nos vuelva a ir a la mierda. Entiendo que papá esté a la defensiva, pero… Ha de ser algo bueno de verdad… Y lo fue. Fueron horas tensas pero tras encontrar al, a todas luces, novio de Aaron, el grupo entero consiguió llegar hasta las puertas enrejadas de Alejandria. Aaron no habia mentido. Habia muros, se escuchaban niños en el interior del enclave y estaba seguro… Liv alzó las cejas hacia Daryl en un mudo: “¿Lo ves?” Tras dejar sus armas en la armería, aunque no le hiciera demasiada gracia deshacerse de su arco de poleas (el que Daryl habia rescatado de Joe y su grupo de saqueadores y que Carol habia encontrado después en La Terminal), lo dejó sobre la mesa metálica al lado de la ballesta de Daryl. Después de aquello llegó la hora de las entrevistas con Deanna, la líder de Alejandria. Primero fue Rick, después Carl, y tras aquello llegó el turno de Liv. -¿A qué te dedicabas antes? -preguntó Deanna desde su sillón mirándola afablemente. Liv miró a su alrededor, sintiendo que era irreal estar sentada en medio de una sala de estar ordenada, limpia y segura. Como si el mundo no se hubiera ido a la mierda. ¿Qué? ¿Mientras ellos habían estado durmiendo en celdas o al raso esa gente habia estado allí todo el tiempo? ¿Sin problemas? ¿Sin enemigos? No sabían la suerte que tenían. -Olivia…- la llamó Deanna con suavidad. Liv la miró, sorprendida. Deanna sonrió- ¿A qué te dedicabas antes? Liv esbozó una tímida sonrisa de disculpa. -Perdone… -pronunció echando una ultima mirada alrededor de forma rápida. Sus dedos tironeaban de un hilo suelto de uno de sus guantes- Pues… Estudiaba medicina -rodó los ojos- Queria… ser cirujana. Deanna pareció conforme con su respuesta. -Tenemos un médico. Uno muy bueno, quizás te gustaría aprender de él…- propuso Deanna. Y Liv, que llevaba mas de un año sin tocar siquiera una aguja, se sintió abrumada. -Seria… No quiero ser un estorbo -dijo la muchacha. -No digas tonterías. Pete te enseñará todo lo que necesitas -decía Deanna- ¿No te ves siendo médico, Olivia? Y Liv, cuyo sueño, desde niña, habia sido ser médico de pronto pensó que quizás tendría oportunidad de realizar su sueño. -Me veo… Cuidando de mi familia. De mi padre, de mis hermanos, de Daryl y los demás. Es lo que he hecho desde que todo esto empezó. Aprender a valerme sola. Aprender a sobrevivir… Vivir un día más… -decía la muchacha- No sé -rio algo conmocionada con aquel cambio- Perdóneme… Es que… No me creo esto… Llevamos tanto tiempo fuera que… Deanna asintió. -Tu padre dice que habéis estado fuera desde el principio. ¿Cómo fue? Liv hinchó los mofletes y resopló. -Cuando dispararon a mi padre pareció que el mundo se fue a la mierda. Mi madre, Carl y yo salimos de nuestro pueblo con… un amigo de la familia… Y fuimos a Atlanta. Acampamos en el exterior. Después de un mes, o dos… mi padre volvió. Nos encontró. Y después… El Centro de Control de Enfermedades, una granja en medio de Georgia, la carretera, una prisión, la carretera otra vez… Deanna asintió. -Parece que habéis hecho un largo recorrido… Liv asintió. -No se lo imagina… #Personajes3D #3D #Comunidad3D #Starter #TheWalkingDead
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    Grupal
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  • No creí volverte a ver más...
    Fandom Persona 3
    Categoría Acción
    Sigo igual de perdida que anoche, Elizabeth no me ha podido explicar mucho de lo ocurrido. Pero estoy viva después de dos años que hice mi sacrificio, por lo poco que se de los demás es lo siguiente.

    Akihiko y Mitsuru siguen juntos aunque ya como personas publicas lidiando con la prensa y los paparazzi.
    Fuuka y Aigis trabajan para Mitsuru
    Jumpei y Chidori no lo sé no he visto nada de ellos. Y por último pero menos importante Shinjiro, ver qué seguía siendo soltero pero que cuando le daba la gana estaba con una chica distinta.

    Eso me hizo sentir dolor, pero bueno voy caminando por la calle se que debo ir a cambiarme, pero estoy en un sitio perdido aquí hablan en inglés. Miro el reloj de una tienda pronto sería medianoche.

    Shinjiro Aragaki
    Sigo igual de perdida que anoche, Elizabeth no me ha podido explicar mucho de lo ocurrido. Pero estoy viva después de dos años que hice mi sacrificio, por lo poco que se de los demás es lo siguiente. Akihiko y Mitsuru siguen juntos aunque ya como personas publicas lidiando con la prensa y los paparazzi. Fuuka y Aigis trabajan para Mitsuru Jumpei y Chidori no lo sé no he visto nada de ellos. Y por último pero menos importante Shinjiro, ver qué seguía siendo soltero pero que cuando le daba la gana estaba con una chica distinta. Eso me hizo sentir dolor, pero bueno voy caminando por la calle se que debo ir a cambiarme, pero estoy en un sitio perdido aquí hablan en inglés. Miro el reloj de una tienda pronto sería medianoche. [Diamon_cx]
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  • Que alguien me diga por favor de nuevo el tema de suelo, me he perdido en la belleza de mi novia Ivanna 𝑺𝒑𝒆𝒍𝒍𝒎𝒂𝒏
    Que alguien me diga por favor de nuevo el tema de suelo, me he perdido en la belleza de mi novia [ThxGreen]
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  • Mas alla de las estrellas, se cuenta la historia de un tren que viaja por riedes estelares para trazacaminos y para ayudar a cada mundo que visitas a superar las crisis que los azotan.


    En todos esos viajes han hecho amistades, han creado vínculos qué los unen, ayudado hasta a recuperar vínculos perdidos en las arenas del tiempo, asi fue como Jairo VI recuperó esa "amistad" perdida y solo recordará por un solo hombre, uno de una especie de larga vida...

    Gracias a los anónimos del Expreso Astral, ese recuedo fue recuperado, ahora la imagen de ese cuadro esta en el museo de Jairo...

    Mas alla de las estrellas, están los anónimos del Expreso Astral creado vinculos y ayudado a crisis que azotan a los mundos.
    Mas alla de las estrellas, se cuenta la historia de un tren que viaja por riedes estelares para trazacaminos y para ayudar a cada mundo que visitas a superar las crisis que los azotan. En todos esos viajes han hecho amistades, han creado vínculos qué los unen, ayudado hasta a recuperar vínculos perdidos en las arenas del tiempo, asi fue como Jairo VI recuperó esa "amistad" perdida y solo recordará por un solo hombre, uno de una especie de larga vida... Gracias a los anónimos del Expreso Astral, ese recuedo fue recuperado, ahora la imagen de ese cuadro esta en el museo de Jairo... Mas alla de las estrellas, están los anónimos del Expreso Astral creado vinculos y ayudado a crisis que azotan a los mundos.
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  • [después de lo ocurrido esa noche en el club Gyuseki no podía seguir yendo con su apariencia normal debido a que desde hace rato lo miraban con sospechas y era muy probable que ya supieran que el era ese dragón, esto lo llevo a tomar ciertas medidas]

    ¿Donde esta? ¿¡En donde lo puse!? Vamos piensa piensa tiene que estar en algúna.. ¡Mí caja de recuerdos!

    ×iria hacia mí habitación dentro del departamento para estirar mí brazo bajo la cama y retirar una caja de madera algo descuidada que su único seguro eran pequeñas cuerdas en mal estado, recogí la caja entre mis manos para ir hacia la sala y tomar asiento en el sofá para desatar esas cuerdas y al abrirla el contenido de la caja era un collar dorado con un cristal de color rosa×

    Por un momento creí haberte perdido.. eres uno de los pocos recuerdos que tengo de su majestad así que perderte sería muy malo para mí salud mental.. según lo que me dijo la reina ella usaba esto para tomar una forma humana y pasar desapercibida así que lo lamento pero tendré que usarlo

    ×sin pensarlo más tiempo colocaría la cadena del collar alrededor de mí cuello y entonces el collar se volvió invisible frente a mis narices×

    ¿Y el collar? No puede ser no me digan que ya lo perdí.. aunque sinceramente no siento ningún cambio

    ×me levanté del sofá y lo primero que hice fue acercarme al espejo donde observaria mí reflejo con sorpresa y a la vez vergüenza×

    ¿¡Porque el cabello y los ojos son rosas!? Debí haberlo suponido.. es su color favorito después de todo.. TnT
    [después de lo ocurrido esa noche en el club Gyuseki no podía seguir yendo con su apariencia normal debido a que desde hace rato lo miraban con sospechas y era muy probable que ya supieran que el era ese dragón, esto lo llevo a tomar ciertas medidas] ¿Donde esta? ¿¡En donde lo puse!? Vamos piensa piensa tiene que estar en algúna.. ¡Mí caja de recuerdos! ×iria hacia mí habitación dentro del departamento para estirar mí brazo bajo la cama y retirar una caja de madera algo descuidada que su único seguro eran pequeñas cuerdas en mal estado, recogí la caja entre mis manos para ir hacia la sala y tomar asiento en el sofá para desatar esas cuerdas y al abrirla el contenido de la caja era un collar dorado con un cristal de color rosa× Por un momento creí haberte perdido.. eres uno de los pocos recuerdos que tengo de su majestad así que perderte sería muy malo para mí salud mental.. según lo que me dijo la reina ella usaba esto para tomar una forma humana y pasar desapercibida así que lo lamento pero tendré que usarlo ×sin pensarlo más tiempo colocaría la cadena del collar alrededor de mí cuello y entonces el collar se volvió invisible frente a mis narices× ¿Y el collar? No puede ser no me digan que ya lo perdí.. aunque sinceramente no siento ningún cambio ×me levanté del sofá y lo primero que hice fue acercarme al espejo donde observaria mí reflejo con sorpresa y a la vez vergüenza× ¿¡Porque el cabello y los ojos son rosas!? Debí haberlo suponido.. es su color favorito después de todo.. TnT
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  • ¿Quién de nosotros no ha mirado hacia el cielo en una noche estrellada, perdido en el asombro ante la inmensidad del espacio y la belleza de las estrellas?
    ¿Quién de nosotros no ha mirado hacia el cielo en una noche estrellada, perdido en el asombro ante la inmensidad del espacio y la belleza de las estrellas?
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  • UN DIA NORMAL COMO TODOS LOS DIAS



    En el instituto Haedong era un lugar donde los golpes hablaban más fuerte que las palabras.
    Los profesores llegaban tarde, ignoraban los problemas y dejaban que los estudiantes resolvieran todo entre ellos. Los pasillos estaban llenos de rumores, peleas y miedo. Ahí dentro, si no sabías defenderte, terminabas convertido en una víctima.
    Yo Kang Woo-Ming llevaba pocas semanas en el instituto.
    Siempre ocupaba el asiento del fondo, junto a la ventana. Dormía durante las clases con la capucha puesta y los auriculares alrededor del cuello, como si el resto del mundo no le importara. Nadie sabía mucho sobre él, excepto que entrenaba boxeo y artes marciales mixtas desde hacía años.
    Sus nudillos marcados y los moretones constantes en sus brazos hablaban por sí solos.
    Aquella tarde la lluvia golpeaba fuerte las ventanas del salón 2-B. El profesor todavía no llegaba y el aula estaba completamente fuera de control.
    Algunos gritaban. Otros jugaban en sus celulares. Y varios observaban en silencio una escena que se repetía casi todos los días.

    Yoo Jae-Han estaba siendo arrinconado contra los pupitres por Park Tae-Jun y su grupo.
    —¿No entiendes cuando te hablamos? —dijo Tae-Jun empujándolo del pecho.
    Jae-Han intentó apartarse, pero otro estudiante lo sujetó del hombro mientras las risas llenaban el salón.
    —Mírenlo, parece que va a llorar otra vez.
    Un golpe seco hizo que Jae-Han cayera contra el suelo.

    Nadie intervenía.
    Nadie quería convertirse en el siguiente objetivo.
    En la última fila, Kang Woo-Ming seguía dormido con la cabeza apoyada sobre el brazo… hasta que el sonido de una silla arrastrándose violentamente por el piso rompió el ambiente.
    Sus ojos se abrieron lentamente.
    El salón quedó en silencio apenas levantó la mirada.
    Woo-Ming observó a Jae-Han en el suelo y después a Tae-Jun.
    Su expresión era fría. Molesta.
    Como alguien a quien acababan de despertar en el peor momento.

    —Oye —murmuró con voz baja—. ¿Pueden cerrar la boca?
    Tae-Jun soltó una risa burlona.
    —¿Y tú qué vas a hacer?
    Woo-Ming se levantó despacio de su asiento.
    El sonido de sus zapatillas contra el piso hizo que varios estudiantes retrocedieran instintivamente.
    No parecía enfadado. Eso era lo peor.
    Caminó hasta quedar frente a Tae-Jun y miró brevemente a Jae-Han antes de volver la vista hacia el bully.
    —Déjalo.
    —Hazme.
    El golpe salió sin aviso.
    Un jab directo al rostro.
    Rápido. Preciso. Limpio.
    La cabeza de Tae-Jun se movió hacia atrás mientras retrocedía tambaleándose entre las mesas. Los estudiantes soltaron exclamaciones sorprendidas.
    Nadie esperaba que alguien golpeara primero a Tae-Jun.
    Mucho menos Kang Woo-Ming.
    La expresión del bully cambió inmediatamente de burla a rabia.
    —¡Maldito bastardo!
    Tae-Jun agarró una silla metálica cercana y la levantó violentamente para lanzársela encima.
    Pero Woo-Ming reaccionó al instante.
    Esquivó el golpe moviendo apenas el cuerpo hacia un lado mientras la silla pasaba rozándolo y chocaba contra un pupitre.
    Y entonces contraatacó.
    Jab.
    Otro jab.
    Otro más.
    Golpes rápidos y secos impactaron directamente sobre el rostro de Tae-Jun. Su boxeo era demasiado técnico para una pelea escolar. Cada golpe encontraba el mismo lugar: nariz, mandíbula, boca.
    Tae-Jun intentó cubrirse, pero Woo-Ming no le daba espacio.
    Los puños salían como reflejos automáticos.
    Retroceder. Esquivar. Golpear.
    Todo perfectamente calculado.
    Un último cross impactó de lleno en la mandíbula del bully, haciéndolo caer pesadamente contra el suelo entre las sillas.
    Silencio.
    Completo silencio.
    Incluso los amigos de Tae-Jun habían retrocedido.
    Woo-Ming respiró lentamente mientras bajaba las manos. Miró al chico tirado en el piso y luego giró la cabeza hacia el resto del salón.
    La tensión seguía flotando en el aire.
    Y justo en ese momento, la puerta del aula comenzó a abrirse.

    La puerta apenas comenzaba a abrirse cuando Park Tae-Jun volvió a levantarse del suelo.
    Respiraba agitado, con sangre bajándole por la nariz y una mirada completamente llena de rabia. Las risas silenciosas de algunos compañeros terminaron de romperle el orgullo.
    —Te voy a matar… —escupió entre dientes.
    Woo-Ming ni siquiera se movió.
    Seguía de pie frente a él, relajado, con las manos bajas como si aquella pelea no significara nada.
    Fue entonces cuando Tae-Jun tomó nuevamente la silla metálica caída junto a los pupitres.
    Esta vez no dudó.
    La levantó por encima del hombro y corrió directamente hacia Woo-Ming dispuesto a golpearlo de lleno.
    Varias personas gritaron.
    El sonido del metal cortando el aire resonó en el salón.
    Pero Woo-Ming reaccionó por puro instinto de combate.
    Dio un paso corto hacia adelante, entrando dentro del rango antes de que la silla pudiera tomar fuerza completa.
    Y golpeó.
    Un puño directo al hígado.
    Seco. Rápido. Preciso.
    Tae-Jun soltó el aire de golpe, doblándose por el dolor mientras la silla resbalaba de sus manos.
    Woo-Ming aprovechó el momento.
    Otro golpe al abdomen.
    Luego un jab corto al rostro que terminó de hacerlo retroceder.
    El bully apenas podía respirar.
    Sus piernas temblaban mientras intentaba mantenerse de pie.
    Y justo en ese instante—
    —¡¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?!!
    La voz atravesó el salón entero.
    La profesora Suzy acababa de entrar al aula.
    Todos se congelaron inmediatamente.
    Woo-Ming giró apenas la cabeza al escuchar el grito y luego miró de nuevo a Tae-Jun, que seguía intentando levantar la silla.
    El chico soltó un suspiro cansado antes de hablar con total tranquilidad.
    —Oye… baja la silla.
    Tae-Jun quedó inmóvil.
    —Te dije que tus problemas mentales no son asunto mío.
    El salón explotó en murmullos y risas ahogadas.
    La profesora Suzy caminó rápidamente hacia ellos con expresión furiosa.
    —¡¿Quién empezó esta pelea?!
    Por primera vez, Tae-Jun parecía completamente perdido.
    Woo-Ming observó a la profesora unos segundos y luego, de manera inesperada, bajó la cabeza educadamente.
    —Lo siento, profesora.
    Después tomó a Tae-Jun de la parte trasera del uniforme y lo obligó a inclinarse también frente a ella.
    —Pide perdón.
    —¿Qué…?
    Woo-Ming apretó un poco más el agarre.
    —Hazlo.
    Tae-Jun, todavía sin aire y humillado frente a todo el salón, terminó bajando la cabeza a la fuerza.
    —…Lo siento.
    Las carcajadas comenzaron inmediatamente.
    Varios estudiantes se taparon la boca para no reír más fuerte al ver al bully del instituto obligado a disculparse como un niño pequeño.
    Incluso algunos grababan escondidos con el celular.
    El rostro de Tae-Jun se puso rojo de vergüenza.
    Mientras tanto, Kang Woo-Ming simplemente soltó el uniforme del chico y volvió a acomodarse la manga del hoodie como si nada hubiera pasado.
    UN DIA NORMAL COMO TODOS LOS DIAS En el instituto Haedong era un lugar donde los golpes hablaban más fuerte que las palabras. Los profesores llegaban tarde, ignoraban los problemas y dejaban que los estudiantes resolvieran todo entre ellos. Los pasillos estaban llenos de rumores, peleas y miedo. Ahí dentro, si no sabías defenderte, terminabas convertido en una víctima. Yo Kang Woo-Ming llevaba pocas semanas en el instituto. Siempre ocupaba el asiento del fondo, junto a la ventana. Dormía durante las clases con la capucha puesta y los auriculares alrededor del cuello, como si el resto del mundo no le importara. Nadie sabía mucho sobre él, excepto que entrenaba boxeo y artes marciales mixtas desde hacía años. Sus nudillos marcados y los moretones constantes en sus brazos hablaban por sí solos. Aquella tarde la lluvia golpeaba fuerte las ventanas del salón 2-B. El profesor todavía no llegaba y el aula estaba completamente fuera de control. Algunos gritaban. Otros jugaban en sus celulares. Y varios observaban en silencio una escena que se repetía casi todos los días. Yoo Jae-Han estaba siendo arrinconado contra los pupitres por Park Tae-Jun y su grupo. —¿No entiendes cuando te hablamos? —dijo Tae-Jun empujándolo del pecho. Jae-Han intentó apartarse, pero otro estudiante lo sujetó del hombro mientras las risas llenaban el salón. —Mírenlo, parece que va a llorar otra vez. Un golpe seco hizo que Jae-Han cayera contra el suelo. Nadie intervenía. Nadie quería convertirse en el siguiente objetivo. En la última fila, Kang Woo-Ming seguía dormido con la cabeza apoyada sobre el brazo… hasta que el sonido de una silla arrastrándose violentamente por el piso rompió el ambiente. Sus ojos se abrieron lentamente. El salón quedó en silencio apenas levantó la mirada. Woo-Ming observó a Jae-Han en el suelo y después a Tae-Jun. Su expresión era fría. Molesta. Como alguien a quien acababan de despertar en el peor momento. —Oye —murmuró con voz baja—. ¿Pueden cerrar la boca? Tae-Jun soltó una risa burlona. —¿Y tú qué vas a hacer? Woo-Ming se levantó despacio de su asiento. El sonido de sus zapatillas contra el piso hizo que varios estudiantes retrocedieran instintivamente. No parecía enfadado. Eso era lo peor. Caminó hasta quedar frente a Tae-Jun y miró brevemente a Jae-Han antes de volver la vista hacia el bully. —Déjalo. —Hazme. El golpe salió sin aviso. Un jab directo al rostro. Rápido. Preciso. Limpio. La cabeza de Tae-Jun se movió hacia atrás mientras retrocedía tambaleándose entre las mesas. Los estudiantes soltaron exclamaciones sorprendidas. Nadie esperaba que alguien golpeara primero a Tae-Jun. Mucho menos Kang Woo-Ming. La expresión del bully cambió inmediatamente de burla a rabia. —¡Maldito bastardo! Tae-Jun agarró una silla metálica cercana y la levantó violentamente para lanzársela encima. Pero Woo-Ming reaccionó al instante. Esquivó el golpe moviendo apenas el cuerpo hacia un lado mientras la silla pasaba rozándolo y chocaba contra un pupitre. Y entonces contraatacó. Jab. Otro jab. Otro más. Golpes rápidos y secos impactaron directamente sobre el rostro de Tae-Jun. Su boxeo era demasiado técnico para una pelea escolar. Cada golpe encontraba el mismo lugar: nariz, mandíbula, boca. Tae-Jun intentó cubrirse, pero Woo-Ming no le daba espacio. Los puños salían como reflejos automáticos. Retroceder. Esquivar. Golpear. Todo perfectamente calculado. Un último cross impactó de lleno en la mandíbula del bully, haciéndolo caer pesadamente contra el suelo entre las sillas. Silencio. Completo silencio. Incluso los amigos de Tae-Jun habían retrocedido. Woo-Ming respiró lentamente mientras bajaba las manos. Miró al chico tirado en el piso y luego giró la cabeza hacia el resto del salón. La tensión seguía flotando en el aire. Y justo en ese momento, la puerta del aula comenzó a abrirse. La puerta apenas comenzaba a abrirse cuando Park Tae-Jun volvió a levantarse del suelo. Respiraba agitado, con sangre bajándole por la nariz y una mirada completamente llena de rabia. Las risas silenciosas de algunos compañeros terminaron de romperle el orgullo. —Te voy a matar… —escupió entre dientes. Woo-Ming ni siquiera se movió. Seguía de pie frente a él, relajado, con las manos bajas como si aquella pelea no significara nada. Fue entonces cuando Tae-Jun tomó nuevamente la silla metálica caída junto a los pupitres. Esta vez no dudó. La levantó por encima del hombro y corrió directamente hacia Woo-Ming dispuesto a golpearlo de lleno. Varias personas gritaron. El sonido del metal cortando el aire resonó en el salón. Pero Woo-Ming reaccionó por puro instinto de combate. Dio un paso corto hacia adelante, entrando dentro del rango antes de que la silla pudiera tomar fuerza completa. Y golpeó. Un puño directo al hígado. Seco. Rápido. Preciso. Tae-Jun soltó el aire de golpe, doblándose por el dolor mientras la silla resbalaba de sus manos. Woo-Ming aprovechó el momento. Otro golpe al abdomen. Luego un jab corto al rostro que terminó de hacerlo retroceder. El bully apenas podía respirar. Sus piernas temblaban mientras intentaba mantenerse de pie. Y justo en ese instante— —¡¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?!! La voz atravesó el salón entero. La profesora Suzy acababa de entrar al aula. Todos se congelaron inmediatamente. Woo-Ming giró apenas la cabeza al escuchar el grito y luego miró de nuevo a Tae-Jun, que seguía intentando levantar la silla. El chico soltó un suspiro cansado antes de hablar con total tranquilidad. —Oye… baja la silla. Tae-Jun quedó inmóvil. —Te dije que tus problemas mentales no son asunto mío. El salón explotó en murmullos y risas ahogadas. La profesora Suzy caminó rápidamente hacia ellos con expresión furiosa. —¡¿Quién empezó esta pelea?! Por primera vez, Tae-Jun parecía completamente perdido. Woo-Ming observó a la profesora unos segundos y luego, de manera inesperada, bajó la cabeza educadamente. —Lo siento, profesora. Después tomó a Tae-Jun de la parte trasera del uniforme y lo obligó a inclinarse también frente a ella. —Pide perdón. —¿Qué…? Woo-Ming apretó un poco más el agarre. —Hazlo. Tae-Jun, todavía sin aire y humillado frente a todo el salón, terminó bajando la cabeza a la fuerza. —…Lo siento. Las carcajadas comenzaron inmediatamente. Varios estudiantes se taparon la boca para no reír más fuerte al ver al bully del instituto obligado a disculparse como un niño pequeño. Incluso algunos grababan escondidos con el celular. El rostro de Tae-Jun se puso rojo de vergüenza. Mientras tanto, Kang Woo-Ming simplemente soltó el uniforme del chico y volvió a acomodarse la manga del hoodie como si nada hubiera pasado.
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  • •Las Crónicas De Fenrir Queen •

    Resumen del origen de kael vireon

    https://ficrol.com/posts/375223


    Tras la guerra y conquista que destruyó su hogar, Kael Vireon terminó gravemente herido y oculto dentro de una cueva lejos del conflicto, completamente solo y al borde de la muerte. En ese mismo periodo, una joven Fenrir Queen escapaba constantemente de sus padres porque no soportaba ver el sufrimiento causado por la guerra. Fue entonces cuando encontró a Kael.

    Aunque apenas eran niños, Fenrir comenzó a visitarlo en secreto durante semanas, llevándole comida, agua y usando poco a poco su poder para sanar sus heridas. Con el tiempo ambos desarrollaron un vínculo muy cercano, casi como hermanos, mientras Kael veía en ella la única persona que le había mostrado bondad después de perderlo todo. Sin embargo, él desconocía la verdad más importante: Fenrir pertenecía a la familia responsable de la conquista que había destruido su pueblo y acabado con su vida anterior.

    Cuando la guerra terminó, Fenrir desapareció sin despedirse y Kael regresó a las ruinas de su hogar, encontrando únicamente destrucción y silencio. Desde entonces, el recuerdo de aquella niña quedó marcado profundamente en él, especialmente la última vez que la vio, de pie sobre una enorme nave junto a sus padres, usando un vestido blanco mientras observaba el mundo desde arriba… mientras él permanecía abajo entre las cenizas de todo lo que había perdido.
    •Las Crónicas De Fenrir Queen • Resumen del origen de kael vireon https://ficrol.com/posts/375223 Tras la guerra y conquista que destruyó su hogar, Kael Vireon terminó gravemente herido y oculto dentro de una cueva lejos del conflicto, completamente solo y al borde de la muerte. En ese mismo periodo, una joven Fenrir Queen escapaba constantemente de sus padres porque no soportaba ver el sufrimiento causado por la guerra. Fue entonces cuando encontró a Kael. Aunque apenas eran niños, Fenrir comenzó a visitarlo en secreto durante semanas, llevándole comida, agua y usando poco a poco su poder para sanar sus heridas. Con el tiempo ambos desarrollaron un vínculo muy cercano, casi como hermanos, mientras Kael veía en ella la única persona que le había mostrado bondad después de perderlo todo. Sin embargo, él desconocía la verdad más importante: Fenrir pertenecía a la familia responsable de la conquista que había destruido su pueblo y acabado con su vida anterior. Cuando la guerra terminó, Fenrir desapareció sin despedirse y Kael regresó a las ruinas de su hogar, encontrando únicamente destrucción y silencio. Desde entonces, el recuerdo de aquella niña quedó marcado profundamente en él, especialmente la última vez que la vio, de pie sobre una enorme nave junto a sus padres, usando un vestido blanco mientras observaba el mundo desde arriba… mientras él permanecía abajo entre las cenizas de todo lo que había perdido.
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    C E R B E R U S
    "The dog that bites only because it was taught fear before kindness.
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    Tᴀᴋᴇ Mᴇ Bᴀᴄᴋ Tᴏ Eᴅᴇɴ — Sʟᴇᴇᴘ Tᴏᴋᴇɴ
    0:35 ━❍──────── -5:32
    ↻ ⊲ Ⅱ ⊳ ↺

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦

    > Nombre clave: Cerberus
    Edad: Desconocida
    Altura: 2.17 m
    Constitución: Masiva, monstruosa, diseñada para intimidar.
    Voz: Grave, calmada… extrañamente suave cuando se siente seguro.
    Estado: Activo /《 Propiedad clasificada.》

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ D A T O S ]

    ◈ Fue sometido desde niño a experimentos físicos y psicológicos extremos.
    ◈ Alteraron su tolerancia al dolor, capacidad muscular y respuesta emocional.
    ◈ Le enseñaron que hablar era un privilegio que él no merecia.
    ◈ Solo puede usar su voz bajo autorización directa.
    ◈ Incluso si esta bajo un problema o ve uno, no puede hablar.
    ◈ Incluso si alguien más está en peligro, si no tiene autorización/orden, no actuará.
    ◈ En combate actúa como una criatura despiadada y perfectamente obediente.
    ◈ Fuera de misión… apenas sabe cómo interactuar como un ser humano, suele sentarse a los pies de su dueño o quedarse en un sitio de vigilancia.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ P E R S O N A L I D A D ]

    ◈ Silencioso.
    ◈ Hipervigilante.
    ◈ Extremadamente retraido fuera del trabajo.
    ◈ Fuera del trabajo busca aprobación incluso en cosas pequeñas.
    ◈ Tiene dificultad entendiendo cualquier tido de acciones ya que todo lo asocia a que recibirá algun tipo de violencia o abuso.
    ◈ No tiene ni permitido negar o asentir con la cabeza.
    ◈ Le gustan los lugares tranquilos, las mantas pesadas y escuchar voces suaves.

    A pesar de verse como una bestia imposible de detener… Cerberus es dolorosamente dócil cuando alguien le trata con paciencia.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ D I S E Ñ O ]

    ◈ Cabello negro desordenado.
    ◈ Ojeras marcadas por insomnio crónico.
    ◈ Máscara obligatoria para “deshumanizar” su imagen.
    ◈ Cicatrices quirúrgicas distribuidas por todo el cuerpo.
    ◈ Uniformes negros tácticos ajustados a su estructura anormalmente grande.
    ◈ Mirada cansada… como un perro esperando no ser golpeado.
    ◈ En el trabajo, su mirada parece iluminarse con determinación.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘
    ┌───── •✧✧• ─────┐

    H I S T O R I A

    └───── •✧✧• ─────┘

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦

    Nadie recuerda cuál era su verdadero nombre.... Tal vez porque nunca importó.

    Antes de convertirse en “Cerberus”, fue solamente un niño arrancado del sistema, un bebé arrancado de los brazos de su madre, otro letrero de "niño perdido", un expediente en el escritorio de un forense corrupto.

    Le dieron una madre sustituta solo para que fuese una mujer horrible, junto con un hombre que asignaron como su padre.

    Las pruebas comenzaron temprano.
    Privación del sueño.
    Aislamiento extremo.
    Condicionamiento psicológico.
    Castigos físicos disfrazados de “evaluaciones”.

    Le enseñaron a obedecer antes incluso de enseñarle a hablar correctamente.

    Cada emoción era considerada una falla.
    Cada muestra de miedo era castigada.
    Cada intento de apego… eliminado.

    Con el tiempo dejaron de llamarlo humano.
    Los científicos comenzaron a referirse a él como si fuera una herramienta.
    Solo con un número. Un arma. Un perro de guerra.

    Y él terminó completamente formado en ello.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    Durante años, Cerberus fue utilizado para misiones, él entraba primero, eliminaba amenazas, recibía órdenes solo para volver cubierto de sangre y silencio.
    Si tenía heridas no tenía permitido quejarse o decirlo.

    Al terminar la misión se le entregaba un kit médico y él solo debia curarse, si no podia hacerlo, nadie lo ayudaba.

    Pero incluso con todo ello había algo que jamás lograron destruir por completo....algo pequeño y estúpido:

    La necesidad de ser querido.

    Cerberus no entiende bien la calidez humana, pero la busca desesperadamente en pequeños detalles, como una mano sobre su cabeza, una pared calida para dormir, una voz amable, alguien que ayuda a curar su espalda.

    A veces permanece inmóvil cerca de las personas solo para escuchar conversación humana, aunque no participe, porque tanto silencio lo pone inquieto. Tambien, aveces recoge objetos insignificantes porque cree que son tesoros.

    Como último detalle (y prohibido) es que a veces practica hablar solo, en voz baja, cuando sabe que nadie puede escucharlo, tiene un libro de prescolar el cual ha leído miles de veces.
    Porque en el fondo…debajo de toda la violencia programada, de toda la brutalidad artificial, solo quedó un hombre roto intentando descubrir cómo se siente pertenecer a algún lugar.

    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘

    [ A R C H I V O — C L A S I F I E D ]

    > 《El sujeto continúa mostrando niveles anormales de empatía pese a las correcciones aplicadas.》

    > 《 Desarrolló apego hacia personal que mostró trato positivo mínimo, por lo que la rotaciónde personal es de 1 semana.》

    > 《La unidad Cerberus sigue siendo funcional. Sin embargo… mientras más humano intenta ser, más peligroso se volverá. 》

    ꒷꒦✧˖°⋆。𖦹꒷꒦
    ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ C E R B E R U S "The dog that bites only because it was taught fear before kindness. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ Tᴀᴋᴇ Mᴇ Bᴀᴄᴋ Tᴏ Eᴅᴇɴ — Sʟᴇᴇᴘ Tᴏᴋᴇɴ 0:35 ━❍──────── -5:32 ↻ ⊲ Ⅱ ⊳ ↺ ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦ > Nombre clave: Cerberus Edad: Desconocida Altura: 2.17 m Constitución: Masiva, monstruosa, diseñada para intimidar. Voz: Grave, calmada… extrañamente suave cuando se siente seguro. Estado: Activo /《 Propiedad clasificada.》 ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ D A T O S ] ◈ Fue sometido desde niño a experimentos físicos y psicológicos extremos. ◈ Alteraron su tolerancia al dolor, capacidad muscular y respuesta emocional. ◈ Le enseñaron que hablar era un privilegio que él no merecia. ◈ Solo puede usar su voz bajo autorización directa. ◈ Incluso si esta bajo un problema o ve uno, no puede hablar. ◈ Incluso si alguien más está en peligro, si no tiene autorización/orden, no actuará. ◈ En combate actúa como una criatura despiadada y perfectamente obediente. ◈ Fuera de misión… apenas sabe cómo interactuar como un ser humano, suele sentarse a los pies de su dueño o quedarse en un sitio de vigilancia. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ P E R S O N A L I D A D ] ◈ Silencioso. ◈ Hipervigilante. ◈ Extremadamente retraido fuera del trabajo. ◈ Fuera del trabajo busca aprobación incluso en cosas pequeñas. ◈ Tiene dificultad entendiendo cualquier tido de acciones ya que todo lo asocia a que recibirá algun tipo de violencia o abuso. ◈ No tiene ni permitido negar o asentir con la cabeza. ◈ Le gustan los lugares tranquilos, las mantas pesadas y escuchar voces suaves. A pesar de verse como una bestia imposible de detener… Cerberus es dolorosamente dócil cuando alguien le trata con paciencia. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ D I S E Ñ O ] ◈ Cabello negro desordenado. ◈ Ojeras marcadas por insomnio crónico. ◈ Máscara obligatoria para “deshumanizar” su imagen. ◈ Cicatrices quirúrgicas distribuidas por todo el cuerpo. ◈ Uniformes negros tácticos ajustados a su estructura anormalmente grande. ◈ Mirada cansada… como un perro esperando no ser golpeado. ◈ En el trabajo, su mirada parece iluminarse con determinación. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘ ┌───── •✧✧• ─────┐ H I S T O R I A └───── •✧✧• ─────┘ ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦ Nadie recuerda cuál era su verdadero nombre.... Tal vez porque nunca importó. Antes de convertirse en “Cerberus”, fue solamente un niño arrancado del sistema, un bebé arrancado de los brazos de su madre, otro letrero de "niño perdido", un expediente en el escritorio de un forense corrupto. Le dieron una madre sustituta solo para que fuese una mujer horrible, junto con un hombre que asignaron como su padre. Las pruebas comenzaron temprano. Privación del sueño. Aislamiento extremo. Condicionamiento psicológico. Castigos físicos disfrazados de “evaluaciones”. Le enseñaron a obedecer antes incluso de enseñarle a hablar correctamente. Cada emoción era considerada una falla. Cada muestra de miedo era castigada. Cada intento de apego… eliminado. Con el tiempo dejaron de llamarlo humano. Los científicos comenzaron a referirse a él como si fuera una herramienta. Solo con un número. Un arma. Un perro de guerra. Y él terminó completamente formado en ello. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ Durante años, Cerberus fue utilizado para misiones, él entraba primero, eliminaba amenazas, recibía órdenes solo para volver cubierto de sangre y silencio. Si tenía heridas no tenía permitido quejarse o decirlo. Al terminar la misión se le entregaba un kit médico y él solo debia curarse, si no podia hacerlo, nadie lo ayudaba. Pero incluso con todo ello había algo que jamás lograron destruir por completo....algo pequeño y estúpido: La necesidad de ser querido. Cerberus no entiende bien la calidez humana, pero la busca desesperadamente en pequeños detalles, como una mano sobre su cabeza, una pared calida para dormir, una voz amable, alguien que ayuda a curar su espalda. A veces permanece inmóvil cerca de las personas solo para escuchar conversación humana, aunque no participe, porque tanto silencio lo pone inquieto. Tambien, aveces recoge objetos insignificantes porque cree que son tesoros. Como último detalle (y prohibido) es que a veces practica hablar solo, en voz baja, cuando sabe que nadie puede escucharlo, tiene un libro de prescolar el cual ha leído miles de veces. Porque en el fondo…debajo de toda la violencia programada, de toda la brutalidad artificial, solo quedó un hombre roto intentando descubrir cómo se siente pertenecer a algún lugar. ⫘⫘⫘⫘⫘⫘ [ A R C H I V O — C L A S I F I E D ] > 《El sujeto continúa mostrando niveles anormales de empatía pese a las correcciones aplicadas.》 > 《 Desarrolló apego hacia personal que mostró trato positivo mínimo, por lo que la rotaciónde personal es de 1 semana.》 > 《La unidad Cerberus sigue siendo funcional. Sin embargo… mientras más humano intenta ser, más peligroso se volverá. 》 ꒷꒦✧˖°🫀⋆。𖦹꒷꒦
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  • ────────────────── 𝕸𝖊𝖗𝖈𝖆𝖙𝖔𝖗 𝖁𝖊𝖓𝖊𝖓𝖎.
    Categoría Aventura
    { Ambient: https://open.spotify.com/intl-es/track/6V8ERjRVcuP3FsKrCr2DL2?si=7786de6c1e6649ab }

    .



    La lluvia había cesado hacía apenas una hora, pero el bosque seguía respirando humedad. El barro se adhería a las botas como manos débiles intentando arrastrar a los vivos bajo tierra, y entre los árboles desnudos por el frío se extendía una niebla tan espesa que el camino parecía deshacerse a pocos metros de distancia.

    Odette avanzaba sola. Cubierta por su capa de tela gruesa color negro y con la capucha ocultando parte de su rostro, llevaba un pequeño farol de aceite en una mano y su bolso de cuero colgado al costado. Dentro tintineaban frascos, morteros pequeños y envoltorios de hierbas secas. El aire alrededor de ella olía a ajenjo, alcanfor y lirios del bosque.

    Había abandonado el pueblo antes del amanecer tras recibir un encargo peculiar.

    Un cazador había llegado moribundo a la botica la noche anterior. Alcanzó únicamente a murmurar sobre un pantano oculto entre los bosques del norte. Decía que en sus aguas crecía una planta imposible:
    una flor pálida capaz de intensificar cualquier veneno o convertir un remedio en algo letal... Y ahora él estaba muerto.

    Odette no confiaba en historias contadas por hombres agonizantes, pero sí confiaba en la expresión de terror que había visto en sus ojos.

    Se detuvo un instante.

    A lo lejos, entre la niebla, distinguió una luz cálida balanceándose lentamente. No parecía provenir de una casa ni de un campamento militar. Era móvil. Como una luciérnaga atrapada en una botella.
    Un carruaje.
    O algo parecido.
    El sonido metálico de cadenas suaves y el relinchar cansado de un caballo terminaron de confirmar su sospecha.

    Odette entrecerró apenas los ojos.

    No era común encontrar viajeros en aquella ruta olvidada. Mucho menos comerciantes.

    Y muchísimo menos comerciantes armados.

    La herborista abandonó el sendero principal y avanzó entre los árboles húmedos hasta divisar finalmente la figura del desconocido: un mercader acompañado por un carromato repleto de cajas, cuchillos, pequeños frascos y puntas de flecha cuidadosamente envueltas en cuero oscuro.

    Incluso desde lejos podía percibir el olor metálico del veneno.

    Odette observó las mercancías con atención curiosa antes de hablar por primera vez.

    —Tus flechas están impregnadas con eléboro negro… pero las dagas huelen a tejo y cicuta.—Su voz sonó tranquila, casi indiferente.—Una mezcla extraña... Y costosa también.

    Sus ojos finalmente se dirigieron hacia el enano de armadura.

    —¿Eres lo bastante valiente para atravesar el pantano del norte… o simplemente estás perdido?

    Un trueno distante resonó entre los árboles.

    Y por un instante, el bosque entero pareció quedarse en silencio.
    Un silencio muerto. Expectante.
    { Ambient: https://open.spotify.com/intl-es/track/6V8ERjRVcuP3FsKrCr2DL2?si=7786de6c1e6649ab } . ༒ La lluvia había cesado hacía apenas una hora, pero el bosque seguía respirando humedad. El barro se adhería a las botas como manos débiles intentando arrastrar a los vivos bajo tierra, y entre los árboles desnudos por el frío se extendía una niebla tan espesa que el camino parecía deshacerse a pocos metros de distancia. Odette avanzaba sola. Cubierta por su capa de tela gruesa color negro y con la capucha ocultando parte de su rostro, llevaba un pequeño farol de aceite en una mano y su bolso de cuero colgado al costado. Dentro tintineaban frascos, morteros pequeños y envoltorios de hierbas secas. El aire alrededor de ella olía a ajenjo, alcanfor y lirios del bosque. Había abandonado el pueblo antes del amanecer tras recibir un encargo peculiar. Un cazador había llegado moribundo a la botica la noche anterior. Alcanzó únicamente a murmurar sobre un pantano oculto entre los bosques del norte. Decía que en sus aguas crecía una planta imposible: una flor pálida capaz de intensificar cualquier veneno o convertir un remedio en algo letal... Y ahora él estaba muerto. Odette no confiaba en historias contadas por hombres agonizantes, pero sí confiaba en la expresión de terror que había visto en sus ojos. Se detuvo un instante. A lo lejos, entre la niebla, distinguió una luz cálida balanceándose lentamente. No parecía provenir de una casa ni de un campamento militar. Era móvil. Como una luciérnaga atrapada en una botella. Un carruaje. O algo parecido. El sonido metálico de cadenas suaves y el relinchar cansado de un caballo terminaron de confirmar su sospecha. Odette entrecerró apenas los ojos. No era común encontrar viajeros en aquella ruta olvidada. Mucho menos comerciantes. Y muchísimo menos comerciantes armados. La herborista abandonó el sendero principal y avanzó entre los árboles húmedos hasta divisar finalmente la figura del desconocido: un mercader acompañado por un carromato repleto de cajas, cuchillos, pequeños frascos y puntas de flecha cuidadosamente envueltas en cuero oscuro. Incluso desde lejos podía percibir el olor metálico del veneno. Odette observó las mercancías con atención curiosa antes de hablar por primera vez. —Tus flechas están impregnadas con eléboro negro… pero las dagas huelen a tejo y cicuta.—Su voz sonó tranquila, casi indiferente.—Una mezcla extraña... Y costosa también. Sus ojos finalmente se dirigieron hacia el enano de armadura. —¿Eres lo bastante valiente para atravesar el pantano del norte… o simplemente estás perdido? Un trueno distante resonó entre los árboles. Y por un instante, el bosque entero pareció quedarse en silencio. Un silencio muerto. Expectante.
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