• - Si, me e perdido por mucho tiempo pero sigo aqui.
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    ||Quiero recuperar el tiempo perdido, meses atrás, estuve aquí y roleaba con algunos del fandom, espero encontrarlos, igualmente acepto roles que NO se enfoquen en el lemon. Tengan un bonito día.
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  • Derrota absoluta:

    ○Cuánta razón...

    Yacía Zelkova en decúbito supino sobre la nieve y neblina. Su gorra reposaba a un costado, el puño crispado con férrea porfía. Los ojos, enrojecidos por los vasos reventados, contemplaban el vacío mientras los copos descendían y fenecían sobre su rostro inmóvil.

    A pocos pasos se divisaba una silueta borrosa. El varón emitió un gruñido gutural cuando su hueso quebrantado volvió a encajar con un chasquido ominoso.

    ○Kakulkm... Eres más jodido de lo que imaginaba. Por todos los demonios, no es extraño que los de rango inferior tuvieran tantos problemas en darte caza.

    Se desperezó de un lado a otro.

    ○En otros tiempos me habrías dado la muerte. Te lo aseguro. Hace mucho que no gozaba de una batalla de tal calibre.

    Mas Zelkova despertó de súbito. El desmayo le había vedado oír palabra alguna. El desconocido avanzó y, sin advertirlo, aplastó la gorra del clérigo bajo su bota.

    ○En fin. Te empeñaste demasiado a la investigación. Cualquier necio habría retrocedido, pero tú seguiste hurgando y hurgando. Y ahora he de matarte.

    Se acuclilló junto a él con gesto zahiriente.

    ○No te sientas mal. Aquel a quien llamas Mr. M mostró interés en tu persona. Lo bastante para enviarme.

    Luego se incorporó.

    ○Eres quien más lejos ha llegado. Al menos no tropezaste con el Recaudador de Impuestos.

    La tierra se estremeció al pronunciar aquel apelativo.

    ○Sayonara, padre Legasov.

    Descendió el pie sobre la cabeza del cura. Y todo pareció perdido. Mas fue mera falacia urdida por el propio poder de Zelkova. Una ilusión. Su testa volvió a su lugar como si jamás hubiese sido hollada.

    El sacerdote, jadeante y maltrecho, alzó la vista hacia los cielos plomizos.

    ●Esto aún no ha fenecido... mas no puedo afrontarlo en soledad. No poseo aliados; sólo tengo a Dios...

    Su voz se tornó más tenue.

    ●...y a ti, amada mía.

    Y permaneció contemplando el firmamento nevado.
    Derrota absoluta: ○Cuánta razón... Yacía Zelkova en decúbito supino sobre la nieve y neblina. Su gorra reposaba a un costado, el puño crispado con férrea porfía. Los ojos, enrojecidos por los vasos reventados, contemplaban el vacío mientras los copos descendían y fenecían sobre su rostro inmóvil. A pocos pasos se divisaba una silueta borrosa. El varón emitió un gruñido gutural cuando su hueso quebrantado volvió a encajar con un chasquido ominoso. ○Kakulkm... Eres más jodido de lo que imaginaba. Por todos los demonios, no es extraño que los de rango inferior tuvieran tantos problemas en darte caza. Se desperezó de un lado a otro. ○En otros tiempos me habrías dado la muerte. Te lo aseguro. Hace mucho que no gozaba de una batalla de tal calibre. Mas Zelkova despertó de súbito. El desmayo le había vedado oír palabra alguna. El desconocido avanzó y, sin advertirlo, aplastó la gorra del clérigo bajo su bota. ○En fin. Te empeñaste demasiado a la investigación. Cualquier necio habría retrocedido, pero tú seguiste hurgando y hurgando. Y ahora he de matarte. Se acuclilló junto a él con gesto zahiriente. ○No te sientas mal. Aquel a quien llamas Mr. M mostró interés en tu persona. Lo bastante para enviarme. Luego se incorporó. ○Eres quien más lejos ha llegado. Al menos no tropezaste con el Recaudador de Impuestos. La tierra se estremeció al pronunciar aquel apelativo. ○Sayonara, padre Legasov. Descendió el pie sobre la cabeza del cura. Y todo pareció perdido. Mas fue mera falacia urdida por el propio poder de Zelkova. Una ilusión. Su testa volvió a su lugar como si jamás hubiese sido hollada. El sacerdote, jadeante y maltrecho, alzó la vista hacia los cielos plomizos. ●Esto aún no ha fenecido... mas no puedo afrontarlo en soledad. No poseo aliados; sólo tengo a Dios... Su voz se tornó más tenue. ●...y a ti, amada mía. Y permaneció contemplando el firmamento nevado.
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  • Zelkova arrimóse a un mástil vetusto, cuya enseña indeterminada flameaba al capricho de los vientos. Con la mirada perdida en el confín y el ceño levemente fruncido, expuso en alta voz el dilema que le corroía el ánima:

    ●¿Qué es la fuerza?

    La cuestión quedó suspendida en el aire como un presagio. Apoyado contra la madera ajada, aguardaba que cualquier viandante, aldeano o caminante que transitase por allí osara darle respuesta.

    ●¿Es acaso el vigor del brazo que doblega al adversario? ¿O la templanza del espíritu que resiste cuando todo parece perdido?

    Sus ojos siguieron el ondear de la bandera.

    ●Decidme, buen pueblo. ¿Qué nombráis fuerza? ¿La potestad de imponer la propia voluntad, o la entereza de cargar con aquello que otros rehúsan portar.

    Y así permaneció, silencioso cual centinela, aguardando la voz de algún mortal que se atreviese a desentrañar tan antiguo enigma.
    Zelkova arrimóse a un mástil vetusto, cuya enseña indeterminada flameaba al capricho de los vientos. Con la mirada perdida en el confín y el ceño levemente fruncido, expuso en alta voz el dilema que le corroía el ánima: ●¿Qué es la fuerza? La cuestión quedó suspendida en el aire como un presagio. Apoyado contra la madera ajada, aguardaba que cualquier viandante, aldeano o caminante que transitase por allí osara darle respuesta. ●¿Es acaso el vigor del brazo que doblega al adversario? ¿O la templanza del espíritu que resiste cuando todo parece perdido? Sus ojos siguieron el ondear de la bandera. ●Decidme, buen pueblo. ¿Qué nombráis fuerza? ¿La potestad de imponer la propia voluntad, o la entereza de cargar con aquello que otros rehúsan portar. Y así permaneció, silencioso cual centinela, aguardando la voz de algún mortal que se atreviese a desentrañar tan antiguo enigma.
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  • Apoyo la espalda en la fría pared del apartamento. El cigarrillo entre mis dedos derrama cenizas en el suelo.

    Afuera, la noche callada.

    Aquí, retumba mi pecho.

    Todo lo que he perdido. Todo lo que no me he atrevido a ganar.
    Apoyo la espalda en la fría pared del apartamento. El cigarrillo entre mis dedos derrama cenizas en el suelo. Afuera, la noche callada. Aquí, retumba mi pecho. Todo lo que he perdido. Todo lo que no me he atrevido a ganar.
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  • "Veo que los modales, se han perdido con el pasar de las generaciones.."
    "Veo que los modales, se han perdido con el pasar de las generaciones.."
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  • "La mayoria me conoce por los rumores.."

    -Fueron las palabras que dieron invitacion a sus apocentos. La estancia donde se encontraban parece suspendida fuera del tiempo. Altas paredes de piedra negra se elevan hacia un techo perdido entre la oscuridad, cubiertas por detalles dorados que brillan debilmente bajo la luz danzante de una enorme chimenea. Las llamas no son naranjas ni doradas. Son Carmesi, ardientes lenguas rojas que crepitaban en silencio, proyectando destellos sangrientos sobre cada rincon de la habitacion.-

    -El fuego iluminaba estanterias antiguas repletas de libros olvidados, cuadros ennegrecidos por los siglos y pesados cortinajes de terciopelo rojo que cubren ventanales imposibles de atravesar con la mirada. El aroma de la madera quemandose se mezcla con el perfume tenue del vino y el incienso, creando una atmosfera extrañamente calida para un lugar tan sombrio, sentado junto a la chimenea, en un amplio sillon de madera oscura y detalles ornamentados, el Elfo oscuro sostine su copa de cristal entre los dedos. El liquido rojo en su interior refleja el resplandor del fuego como si contuviera fragmentos del eclipse que da nombre a su reino, su mirada permanecia fija en las llamas durante varios segundos, observandolas consumir lentamente la leña antes de desviarla hacia quien acaba de cruzar la puerta-

    "No suelo buscar compañia, las conversaciones son efimeras, igual que las promesas y los nombres. Sin embargo, la eternidad puede resultar aburrida incluso para alguien como yo, asi que.. te escuchare invitad@"
    "La mayoria me conoce por los rumores.." -Fueron las palabras que dieron invitacion a sus apocentos. La estancia donde se encontraban parece suspendida fuera del tiempo. Altas paredes de piedra negra se elevan hacia un techo perdido entre la oscuridad, cubiertas por detalles dorados que brillan debilmente bajo la luz danzante de una enorme chimenea. Las llamas no son naranjas ni doradas. Son Carmesi, ardientes lenguas rojas que crepitaban en silencio, proyectando destellos sangrientos sobre cada rincon de la habitacion.- -El fuego iluminaba estanterias antiguas repletas de libros olvidados, cuadros ennegrecidos por los siglos y pesados cortinajes de terciopelo rojo que cubren ventanales imposibles de atravesar con la mirada. El aroma de la madera quemandose se mezcla con el perfume tenue del vino y el incienso, creando una atmosfera extrañamente calida para un lugar tan sombrio, sentado junto a la chimenea, en un amplio sillon de madera oscura y detalles ornamentados, el Elfo oscuro sostine su copa de cristal entre los dedos. El liquido rojo en su interior refleja el resplandor del fuego como si contuviera fragmentos del eclipse que da nombre a su reino, su mirada permanecia fija en las llamas durante varios segundos, observandolas consumir lentamente la leña antes de desviarla hacia quien acaba de cruzar la puerta- "No suelo buscar compañia, las conversaciones son efimeras, igual que las promesas y los nombres. Sin embargo, la eternidad puede resultar aburrida incluso para alguien como yo, asi que.. te escuchare invitad@"
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  • 𝑬𝒑𝒑𝒖𝒓 𝒔𝒊 𝑴𝒖𝒐𝒗𝒆
    Fandom OC
    Categoría Terror
    𝕮𝖆𝖙𝖍𝖊𝖗𝖎𝖓𝖊

    "Soy todo aquello que he perdido. Soy todo aquello que perdí sin siquiera conocerlo".

    La brasa siseó,y del crujir de la madera, una última advertencia pareció provenir. La ignoró, como tantas señales de alarma había ignorado.

    ¿Pues qué eran para alguien como él, sino vagas sugerencias? En la línea del crepúsculo entre la razón y el delirio, donde seres como él habitaban, no había lugar para la sensatez tradicional.

    Fue por eso que, en esa noche calurosa de verano, siguiendo las instrucciones de un moribundo delirante, a 𝙚𝙡𝙡𝙖 decidió acudir. A invocar.

    ¿O era, realmente, así? ¿Era él quien la llamaba, o era él quien a ella acudía? Como una polilla a una flama que amenaza con ultimadamente consumirlo.

    Y los ingredientes, las ofrendas había alistado. Sangre, tanto suya como ajena. ¿De quién, exactamente? No sabía. No importaba.

    Un objeto de valor. Un cántico garabateado a las prisas en un pedazo de papel, que de esos dedos helados y rígidos había arrancado. "No la llames si no estás completamente seguro de que eso es lo que quieres".

    ¿E iría a funcionar? Ah, quizás solamente desperdició una perfectamente decente fogata. Quizás hacer que el fuego conociese la sangre, la carne y el objeto valioso -su más preciado recuerdo, ahora una ofrenda para ella-, había sido una mala idea.

    ¿Y eso no la hacía más digna de ser intentada?

    —Muéstrate.

    Una superstición, nada más. No era manera de llamar a alguien como ella. Eso pensó cuando los segundos se extendieron y de su ritual no había quedado más que silencio, humo de pútrido aroma, y las cenizas de lo que alguna vez fuera su más preciado recuerdo.

    A ella los había ofrecido. Por ella esperaba.

    Pues ya era lo único que le quedaba.
    [Cath_The_Witch] "Soy todo aquello que he perdido. Soy todo aquello que perdí sin siquiera conocerlo". La brasa siseó,y del crujir de la madera, una última advertencia pareció provenir. La ignoró, como tantas señales de alarma había ignorado. ¿Pues qué eran para alguien como él, sino vagas sugerencias? En la línea del crepúsculo entre la razón y el delirio, donde seres como él habitaban, no había lugar para la sensatez tradicional. Fue por eso que, en esa noche calurosa de verano, siguiendo las instrucciones de un moribundo delirante, a 𝙚𝙡𝙡𝙖 decidió acudir. A invocar. ¿O era, realmente, así? ¿Era él quien la llamaba, o era él quien a ella acudía? Como una polilla a una flama que amenaza con ultimadamente consumirlo. Y los ingredientes, las ofrendas había alistado. Sangre, tanto suya como ajena. ¿De quién, exactamente? No sabía. No importaba. Un objeto de valor. Un cántico garabateado a las prisas en un pedazo de papel, que de esos dedos helados y rígidos había arrancado. "No la llames si no estás completamente seguro de que eso es lo que quieres". ¿E iría a funcionar? Ah, quizás solamente desperdició una perfectamente decente fogata. Quizás hacer que el fuego conociese la sangre, la carne y el objeto valioso -su más preciado recuerdo, ahora una ofrenda para ella-, había sido una mala idea. ¿Y eso no la hacía más digna de ser intentada? —Muéstrate. Una superstición, nada más. No era manera de llamar a alguien como ella. Eso pensó cuando los segundos se extendieron y de su ritual no había quedado más que silencio, humo de pútrido aroma, y las cenizas de lo que alguna vez fuera su más preciado recuerdo. A ella los había ofrecido. Por ella esperaba. Pues ya era lo único que le quedaba.
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  • Date with the gotic bae
    Categoría Slice of Life
    Gracias a una amistad en común se creo el vínculo que ahora las une.
    Jane ha pasado por una serie de cambios a lo largo de su vida pero nunca había probado algo como eso, algo tan "humano". También decidió involucrarse más en el mundo mortal, rechazo a sus congéneres para aprender más de aquellos que llaman "la raza débil", pese a esas reglas la demoña quizo experimentar personalmente esa vida mundana.

    Justo una brujita más buena que el pan le recomendo el lugar, ella tenía cosas que hacer por lo que tuvo que ir sola. Espera la proxima vez le acompañe, piensa que será divertido.
    Llegó diez minutos antes de su cita, abre la puerta entrando en el local, piensa que tiene un estilo maravilloso, también el hecho de que nunca se topo con humanos como ellas. Cree que se ha perdido de mucho.

    -¿Holaaaaaaaaa?

    Gracias a una amistad en común se creo el vínculo que ahora las une. Jane ha pasado por una serie de cambios a lo largo de su vida pero nunca había probado algo como eso, algo tan "humano". También decidió involucrarse más en el mundo mortal, rechazo a sus congéneres para aprender más de aquellos que llaman "la raza débil", pese a esas reglas la demoña quizo experimentar personalmente esa vida mundana. Justo una brujita más buena que el pan le recomendo el lugar, ella tenía cosas que hacer por lo que tuvo que ir sola. Espera la proxima vez le acompañe, piensa que será divertido. Llegó diez minutos antes de su cita, abre la puerta entrando en el local, piensa que tiene un estilo maravilloso, también el hecho de que nunca se topo con humanos como ellas. Cree que se ha perdido de mucho. -¿Holaaaaaaaaa?
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  • ¿Tu crees que estamos perdidos 桑蒂 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 ᴬᵒᶦ 葵 ?
    Solo seguí las indicaciones del celular (?)
    ¿Tu crees que estamos perdidos [Im_coming_for_you12] ? Solo seguí las indicaciones del celular (?)
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