• — ¿Cómo vas a escribir sobre el miedo y el peligro sin haberlos experimentado? ¿Cómo vas a narrar un encuentro con la muerte sin haberla visto a los ojos? —
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  • "Ve a cazar slimes, dijeron... es muy peligroso, dijeron..."

    La Silver Maiden suspira al ver su canasto lleno de objetos recolectados de las slimes que cazó.

    "...por lo menos le hice un favor a esa aldea. Supongo."

    Voltea a ver su arma rota.

    "...en serio necesito controlar mejor mi fuerza."
    "Ve a cazar slimes, dijeron... es muy peligroso, dijeron..." La Silver Maiden suspira al ver su canasto lleno de objetos recolectados de las slimes que cazó. "...por lo menos le hice un favor a esa aldea. Supongo." Voltea a ver su arma rota. "...en serio necesito controlar mejor mi fuerza."
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  • 𝙲𝙰𝙿𝙸𝚃𝚄𝙻𝙾 [𝙸] ──── 𝙽𝙴𝙶𝙾𝙲𝙸𝙾𝚂 𝚈 𝙽𝚄𝙴𝚅𝙰𝚂 𝙲𝙰𝚁𝙰𝚂.
    Categoría Acción
    𝚆𝚒𝚝𝚑 : 𝙀𝙧𝙞𝙣

    La niebla se enredaba entre las columnas de piedra agrietada del viejo mausoleo olvidado, un rincón oculto en el cementerio de las afueras donde ni siquiera los más osados mortales se atrevían a entrar después del anochecer.

    El lugar olía a tierra húmeda, musgo y décadas de abandono. Apenas un par de velas negras titilaban sobre un altar improvisado, proyectando sombras largas que bailaban sobre los nombres borrados de los sepulcros.

    Santiago permanecía de pie, inmóvil como una estatua, con las manos entrelazadas a la espalda y la mirada fija en la única entrada visible entre los muros derruidos.

    Su traje oscuro se confundía con la penumbra, y solo el leve brillo plateado de sus ojos delataba su impaciencia contenida.

    Había elegido aquel sitio precisamente porque casi nadie acudía allí; ni vivos ni muertos. Un terreno neutral, discreto y cargado de historia. Era un punto de encuentro por ahora.

    Por varios medios se entero de la existencia de Erin y tenía en cuenta que era un elemento importante en la política vampírica actual, y Santiago no tenía intención de desperdiciar esta reunión.

    Los negocios que debían tratar eran delicados, de aquellos que podían inclinar balanzas de poder si se manejaban con astucia.

    Sacó un reloj de bolsillo antiguo, lo miró un instante y lo guardó de nuevo.

    ──── 𝘠𝘢 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳á. . . 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘴𝘢𝘭𝘨𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰. ────

    Su con voz baja y grave resonando en el ambiente.

    El silencio del mausoleo era absoluto, roto solo por el ocasional aleteo de algún murciélago en las alturas.

    Sonrió ligeramente, paciente, pero con esa tensión propia de quien sabe que está a punto de jugar una partida peligrosa. No sabe lo que le espera; no sabe como será ella, solo espera no llevarse una desilusión y no llegar a un acuerdo mutuo.
    𝚆𝚒𝚝𝚑 : [Black.Rose] La niebla se enredaba entre las columnas de piedra agrietada del viejo mausoleo olvidado, un rincón oculto en el cementerio de las afueras donde ni siquiera los más osados mortales se atrevían a entrar después del anochecer. El lugar olía a tierra húmeda, musgo y décadas de abandono. Apenas un par de velas negras titilaban sobre un altar improvisado, proyectando sombras largas que bailaban sobre los nombres borrados de los sepulcros. Santiago permanecía de pie, inmóvil como una estatua, con las manos entrelazadas a la espalda y la mirada fija en la única entrada visible entre los muros derruidos. Su traje oscuro se confundía con la penumbra, y solo el leve brillo plateado de sus ojos delataba su impaciencia contenida. Había elegido aquel sitio precisamente porque casi nadie acudía allí; ni vivos ni muertos. Un terreno neutral, discreto y cargado de historia. Era un punto de encuentro por ahora. Por varios medios se entero de la existencia de Erin y tenía en cuenta que era un elemento importante en la política vampírica actual, y Santiago no tenía intención de desperdiciar esta reunión. Los negocios que debían tratar eran delicados, de aquellos que podían inclinar balanzas de poder si se manejaban con astucia. Sacó un reloj de bolsillo antiguo, lo miró un instante y lo guardó de nuevo. ──── 𝘠𝘢 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘳á. . . 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘴𝘢𝘭𝘨𝘢 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰. ──── Su con voz baja y grave resonando en el ambiente. El silencio del mausoleo era absoluto, roto solo por el ocasional aleteo de algún murciélago en las alturas. Sonrió ligeramente, paciente, pero con esa tensión propia de quien sabe que está a punto de jugar una partida peligrosa. No sabe lo que le espera; no sabe como será ella, solo espera no llevarse una desilusión y no llegar a un acuerdo mutuo.
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  • ──── Esto comienza a ponerse complicado. Tendré que ser cuidadosa con las siguientes piezas. Respira, respira... que no me tiemble el pulso... –la mano le tembló un poco al elevar el bloque de madera hasta la parte más alta de la torre. La pieza encontró su lugar con un seco «toc», y Afro retiró la mano lentamente, milímetro a milímetro, segundo a segundo. La sola idea de que el más leve pestañeo bastara para derrumbar la torre le ponía los pelos de punta.

    A esas alturas, aquella estructura sinuosa sobrevivía de puro milagro. Tenía huecos por todas partes; una pronunciada curva en el medio que se inclinaba peligrosamente hacia la izquierda, y una increíble base cuyo soporte dependía de un solo bloque. Hasta el aleteo de una mariposa habría podido poner en peligro su estabilidad. Afortunadamente, ninguna mariposa maliciosa decidió aparecer. Afro contuvo la respiración.

    La torre permaneció inmóvil.

    ──── ¡Y ahí está! ¡Woooh! Eso sí que estuvo difícil. Si para mi próximo turno se cae, de una vez adelanto que, como castigo, entre verdad o reto, elijo verdad. Hoy me siento particularmente animada para responder cualquier pregunta. Eso sí, los únicos misterios del universo que no voy a responder son: cuál es el horario del fantasma que deambula por los pasillos del set. Ni el lugar en donde venden esas deliciosas chimichangas de frijol y queso.
    ──── Esto comienza a ponerse complicado. Tendré que ser cuidadosa con las siguientes piezas. Respira, respira... que no me tiemble el pulso... –la mano le tembló un poco al elevar el bloque de madera hasta la parte más alta de la torre. La pieza encontró su lugar con un seco «toc», y Afro retiró la mano lentamente, milímetro a milímetro, segundo a segundo. La sola idea de que el más leve pestañeo bastara para derrumbar la torre le ponía los pelos de punta. A esas alturas, aquella estructura sinuosa sobrevivía de puro milagro. Tenía huecos por todas partes; una pronunciada curva en el medio que se inclinaba peligrosamente hacia la izquierda, y una increíble base cuyo soporte dependía de un solo bloque. Hasta el aleteo de una mariposa habría podido poner en peligro su estabilidad. Afortunadamente, ninguna mariposa maliciosa decidió aparecer. Afro contuvo la respiración. La torre permaneció inmóvil. ──── ¡Y ahí está! ¡Woooh! Eso sí que estuvo difícil. Si para mi próximo turno se cae, de una vez adelanto que, como castigo, entre verdad o reto, elijo verdad. Hoy me siento particularmente animada para responder cualquier pregunta. Eso sí, los únicos misterios del universo que no voy a responder son: cuál es el horario del fantasma que deambula por los pasillos del set. Ni el lugar en donde venden esas deliciosas chimichangas de frijol y queso.
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  • ¡Una cita con peligro y pasión siempre es maravillosa! #SeductiveSunday
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  • El primer paso dentro del Bosque de los Gigantes fue suficiente para que Gavlan notara que aquel lugar era diferente.

    La niebla cubría el suelo hasta las rodillas, moviéndose lentamente entre las raíces retorcidas de los árboles. Apenas podía distinguir unos metros frente a él, y cada sonido parecía perderse en aquella inmensidad gris.

    El mercader avanzó con cuidado.

    No porque dudara de sí mismo.

    Sino porque había aprendido que los lugares donde reina el silencio rara vez estaban realmente vacíos.

    El metal de su armadura resonaba suavemente mientras caminaba, mezclándose con los débiles quejidos que venían desde algún punto del bosque.

    Gavlan se detuvo.

    Inclinó ligeramente la cabeza.

    —Hm...

    Esperó.

    Ahí estaba otra vez.

    Un sonido bajo, casi como un lamento.

    Miró a su alrededor.

    Al principio pensó que venía de alguna criatura escondida entre la niebla, pero entonces vio los árboles.

    Algunos de ellos tenían formas extrañas.

    Sus troncos estaban deformados, como si algo hubiera intentado tallar rostros en la madera durante años. Rasgos apenas visibles entre la corteza: ojos cerrados, bocas abiertas en expresiones de dolor.

    Y de aquellos árboles salían los sonidos.

    Quejidos débiles.

    Susurros antiguos.

    Gavlan se acercó lentamente a uno de ellos.

    Observó el rostro formado en el tronco.

    —Vaya...

    Su voz salió más baja de lo normal.

    —He visto mercancía extraña en mis viajes.

    Pasó una mano por la corteza.

    —Pero árboles que parecen querer contar una historia...

    Miró el rostro inmóvil.

    —Eso es nuevo.

    El árbol respondió con otro lamento.

    Gavlan retiró la mano.

    —Bien.

    Una pausa.

    —Supongo que no eres de los que negocian.

    Continuó su camino.

    Más adelante, las siluetas de enormes ruinas comenzaron a aparecer entre la niebla. Piedras gigantescas cubiertas por musgo, restos de un lugar donde algo enorme había ocurrido mucho tiempo atrás.

    Entonces escuchó otro sonido.

    Esta vez no era un quejido.

    Era una respiración.

    Pesada.

    Profunda.

    Gavlan se detuvo de golpe.

    Entre la niebla, algo se movió.

    Primero vio la sombra.

    Después una enorme mano apoyándose sobre una roca.

    Y finalmente la figura.

    Un gigante.

    Su cuerpo era colosal, incluso entre aquellos árboles enormes parecía una montaña caminando. Cada movimiento hacía vibrar ligeramente el suelo.

    Gavlan permaneció quieto observándolo.

    No sacó su arma.

    No corrió.

    Simplemente lo evaluó.

    Como si estuviera frente a un posible cliente difícil.

    —Bueno...

    Acomodó lentamente una de las bolsas de su cinturón.

    —Ahora entiendo por qué llaman a esto el Bosque de los Gigantes.

    La criatura emitió un sonido grave que hizo eco entre los árboles.

    Gavlan miró sus flechas.

    Luego al gigante.

    Después a la enorme distancia que los separaba.

    —No creo que una venta vaya a ser sencilla.

    Una leve risa salió bajo su casco.

    —Aunque debo admitirlo...

    Observó al gigante una vez más.

    —Sería el cliente más grande que he tenido.

    El mercader dio un paso hacia adelante, adentrándose más en la niebla.

    Porque aunque el bosque estaba lleno de peligros, ruinas y cosas que parecían sacadas de una pesadilla...

    Gavlan había salido de aquella taberna por una razón.

    Buscar caminos nuevos.

    Encontrar mercancías nuevas.

    Y, con un poco de suerte... volver con una historia que valiera otra cerveza.
    El primer paso dentro del Bosque de los Gigantes fue suficiente para que Gavlan notara que aquel lugar era diferente. La niebla cubría el suelo hasta las rodillas, moviéndose lentamente entre las raíces retorcidas de los árboles. Apenas podía distinguir unos metros frente a él, y cada sonido parecía perderse en aquella inmensidad gris. El mercader avanzó con cuidado. No porque dudara de sí mismo. Sino porque había aprendido que los lugares donde reina el silencio rara vez estaban realmente vacíos. El metal de su armadura resonaba suavemente mientras caminaba, mezclándose con los débiles quejidos que venían desde algún punto del bosque. Gavlan se detuvo. Inclinó ligeramente la cabeza. —Hm... Esperó. Ahí estaba otra vez. Un sonido bajo, casi como un lamento. Miró a su alrededor. Al principio pensó que venía de alguna criatura escondida entre la niebla, pero entonces vio los árboles. Algunos de ellos tenían formas extrañas. Sus troncos estaban deformados, como si algo hubiera intentado tallar rostros en la madera durante años. Rasgos apenas visibles entre la corteza: ojos cerrados, bocas abiertas en expresiones de dolor. Y de aquellos árboles salían los sonidos. Quejidos débiles. Susurros antiguos. Gavlan se acercó lentamente a uno de ellos. Observó el rostro formado en el tronco. —Vaya... Su voz salió más baja de lo normal. —He visto mercancía extraña en mis viajes. Pasó una mano por la corteza. —Pero árboles que parecen querer contar una historia... Miró el rostro inmóvil. —Eso es nuevo. El árbol respondió con otro lamento. Gavlan retiró la mano. —Bien. Una pausa. —Supongo que no eres de los que negocian. Continuó su camino. Más adelante, las siluetas de enormes ruinas comenzaron a aparecer entre la niebla. Piedras gigantescas cubiertas por musgo, restos de un lugar donde algo enorme había ocurrido mucho tiempo atrás. Entonces escuchó otro sonido. Esta vez no era un quejido. Era una respiración. Pesada. Profunda. Gavlan se detuvo de golpe. Entre la niebla, algo se movió. Primero vio la sombra. Después una enorme mano apoyándose sobre una roca. Y finalmente la figura. Un gigante. Su cuerpo era colosal, incluso entre aquellos árboles enormes parecía una montaña caminando. Cada movimiento hacía vibrar ligeramente el suelo. Gavlan permaneció quieto observándolo. No sacó su arma. No corrió. Simplemente lo evaluó. Como si estuviera frente a un posible cliente difícil. —Bueno... Acomodó lentamente una de las bolsas de su cinturón. —Ahora entiendo por qué llaman a esto el Bosque de los Gigantes. La criatura emitió un sonido grave que hizo eco entre los árboles. Gavlan miró sus flechas. Luego al gigante. Después a la enorme distancia que los separaba. —No creo que una venta vaya a ser sencilla. Una leve risa salió bajo su casco. —Aunque debo admitirlo... Observó al gigante una vez más. —Sería el cliente más grande que he tenido. El mercader dio un paso hacia adelante, adentrándose más en la niebla. Porque aunque el bosque estaba lleno de peligros, ruinas y cosas que parecían sacadas de una pesadilla... Gavlan había salido de aquella taberna por una razón. Buscar caminos nuevos. Encontrar mercancías nuevas. Y, con un poco de suerte... volver con una historia que valiera otra cerveza.
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  • Todo era oscuro. La oscuridad le envolvía, crecía y se extendía allí donde uno podía posar la vista. Siquiera era consciente de su cuerpo o de si mismo. No sentía nada. Absolutamente nada. Echó a andar. O creyó hacerlo. Avanzaba por esa oscuridad, hasta que ya no había oscuridad. De pronto sus pies estaban en medio de un suelo de madera recién encerado. La luz que lo rodeaba era cálida y acogedora.

    Giró el rostro.

    Todas las paredes estaban repletas de estanterías tan altas que se perdían en el techo hacia lo alto allá donde uno podía fijar la vista. Podía escuchar el crepitar de una chimenea y como alguien pasaba tranquilamente las hojas de un libro.

    Avanzó de forma precavida, casi dudando de estar en el lugar correcto, o de si estaba realmente en alguna parte. Conforme sus pasos avanzaron pudo ver aparecer delante de él dos butacas de orejas de color burdeos frente a la chimenea y solo una de ellas estaba ocupada.

    El ocupante de la butaca alargó su mano hacia una mesita auxiliar de madera oscura que Klaus hubiera jurado antes no se encontraba allí. Tomó una taza de porcelana blanca y pareció llevársela a los labios.

    Klaus llegó hasta el desconocido.

    -Hola, amigo… ¿Puedes decirme donde estoy? -preguntó.

    Entonces, una voz sonó tranquila a sus espaldas.

    -¡Ya estaba esperando que llegaras! -habló alguien de forma alegre y entusiasmada.

    Klaus se giró rápidamente sobre sus propios pies y sus cejas se arquearon con sorpresa al ver a un hombre sentado a medias sobre una mesa robusta de madera de caoba que antes no había estado allí. La hubiera visto… ¿verdad?

    Klaus arrugó sus labios mostrando los colmillos ante aquella posible amenaza. Entonces el tipo dejó el libro que tenia en las manos, (espera, ¿desde cuando tenia un libro en las manos?) y se levantó alzando sus manos en son de paz.

    -Tranquilo, Klaus Mikaelson. No corres peligro aquí… -le dijo con voz calmada.

    -¿Qué extraño ardid es este? ¿Qué brujería has tramado? ¿Quién eres? -preguntó, molesto, el hibrido.

    El desconocido alzó su mirada y extendió sus brazos a ambos lados.

    -Estás en el limbo. Bueno, mi limbo –aclaró el desconocido- Estoy atrapado aquí, así que lo he reformado a mi gusto… -el hombre alzó la mirada, orgulloso- Ha quedado chulo, ¿eh?.

    Klaus fue a replicar pero fue interrumpido.

    -Ah no, no, tranquilo…- respondió, como si Klaus hubiera hecho una pregunta- No, no te preocupes. Tú solo estás de paso. Volverás a casa en un santiamén. Y sí, aquí puedo saber lo que piensas. Es mi limbo, ¿recuerdas? -preguntó con una sonrisa afable.

    Klaus dejó ir el aire por la nariz.

    -Vale, y, ¿porqué estoy aquí? -preguntó el hibrido, sin demasiada paciencia.

    El habitante del limbo dejó ir una sonrisita.

    -Una pequeña travesura, me temo… -reconoció- Pero he de reconocer que mi pupila ha hecho un trabajo exquisito…

    Klaus lo miró extrañado.

    -Ah, claro. Qué maleducado…- el hombre desconocido se dio una palmada en la frente- No me he presentado. Me llamo Merlín -alargó una mano hacia Klaus- El Mago. Merlín el Mago.


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ⸻
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤfragmento de rol de trama:
    ㅤㅤㅤㅤㅤ https://ficrol.com/posts/377425
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ⸻
    Todo era oscuro. La oscuridad le envolvía, crecía y se extendía allí donde uno podía posar la vista. Siquiera era consciente de su cuerpo o de si mismo. No sentía nada. Absolutamente nada. Echó a andar. O creyó hacerlo. Avanzaba por esa oscuridad, hasta que ya no había oscuridad. De pronto sus pies estaban en medio de un suelo de madera recién encerado. La luz que lo rodeaba era cálida y acogedora. Giró el rostro. Todas las paredes estaban repletas de estanterías tan altas que se perdían en el techo hacia lo alto allá donde uno podía fijar la vista. Podía escuchar el crepitar de una chimenea y como alguien pasaba tranquilamente las hojas de un libro. Avanzó de forma precavida, casi dudando de estar en el lugar correcto, o de si estaba realmente en alguna parte. Conforme sus pasos avanzaron pudo ver aparecer delante de él dos butacas de orejas de color burdeos frente a la chimenea y solo una de ellas estaba ocupada. El ocupante de la butaca alargó su mano hacia una mesita auxiliar de madera oscura que Klaus hubiera jurado antes no se encontraba allí. Tomó una taza de porcelana blanca y pareció llevársela a los labios. Klaus llegó hasta el desconocido. -Hola, amigo… ¿Puedes decirme donde estoy? -preguntó. Entonces, una voz sonó tranquila a sus espaldas. -¡Ya estaba esperando que llegaras! -habló alguien de forma alegre y entusiasmada. Klaus se giró rápidamente sobre sus propios pies y sus cejas se arquearon con sorpresa al ver a un hombre sentado a medias sobre una mesa robusta de madera de caoba que antes no había estado allí. La hubiera visto… ¿verdad? Klaus arrugó sus labios mostrando los colmillos ante aquella posible amenaza. Entonces el tipo dejó el libro que tenia en las manos, (espera, ¿desde cuando tenia un libro en las manos?) y se levantó alzando sus manos en son de paz. -Tranquilo, Klaus Mikaelson. No corres peligro aquí… -le dijo con voz calmada. -¿Qué extraño ardid es este? ¿Qué brujería has tramado? ¿Quién eres? -preguntó, molesto, el hibrido. El desconocido alzó su mirada y extendió sus brazos a ambos lados. -Estás en el limbo. Bueno, mi limbo –aclaró el desconocido- Estoy atrapado aquí, así que lo he reformado a mi gusto… -el hombre alzó la mirada, orgulloso- Ha quedado chulo, ¿eh?. Klaus fue a replicar pero fue interrumpido. -Ah no, no, tranquilo…- respondió, como si Klaus hubiera hecho una pregunta- No, no te preocupes. Tú solo estás de paso. Volverás a casa en un santiamén. Y sí, aquí puedo saber lo que piensas. Es mi limbo, ¿recuerdas? -preguntó con una sonrisa afable. Klaus dejó ir el aire por la nariz. -Vale, y, ¿porqué estoy aquí? -preguntó el hibrido, sin demasiada paciencia. El habitante del limbo dejó ir una sonrisita. -Una pequeña travesura, me temo… -reconoció- Pero he de reconocer que mi pupila ha hecho un trabajo exquisito… Klaus lo miró extrañado. -Ah, claro. Qué maleducado…- el hombre desconocido se dio una palmada en la frente- No me he presentado. Me llamo Merlín -alargó una mano hacia Klaus- El Mago. Merlín el Mago. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ⸻ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤfragmento de rol de trama: ㅤㅤㅤㅤㅤ https://ficrol.com/posts/377425 ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ⸻
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  • X: Noticias nocturnas, después de 5 horas de no dar señales tenemos información sobre lo sucedió con el diseñador Theo Bennet.

    Xx: Y es cámaras de seguridad afirman que el joven salió del hospital universitario de NY, como se aprecia no iba en sus 5 sentidos, después de una hora caminando sin rumbo topo con pared y al darse la vuelta fue cuando una motocicleta le impacto por el costado

    El vídeo en la pantalla mostraba el accidente obviamente censurado pero se entia claramente la gravedad

    X:Después de algunas horas en reviso y espera a que saliera de un mini coma por fin despertó y está en estos momentos en cuidados intensiva, el doctor Ledesma Romo que estuvo atendiéndolo en todo este momento no trae más detalles

    Dr.Ledesma: Bueno el joven fue impactado, fue el golpe en la cabeza lo más grabe, aún que no uno lesión tuvimos que darle algunos medicamentos para bajar la inchason cerebral, por suerte no tuvimos que llegar a cirujia, por lo que de veía en las cámaras de puede dar paso a opinióned parecidas pero no, el joven no iba en estado de ebriedad ni mucho menos bajo efecto de las drogas, lo que ocasiono este estado fue que el joven entro en un ataque de panico, afortunadamente ya está fuera de peligro, solo hacen falta hacerle unos estudios para descsrtar cualquier secuela.

    X: Y en otras noticias un tráiler de carga fue abatido por fuerzas...

    Theo se encontraba en la habitación comiendo lo que parecía ser una sopa de garbanzos y un pudin de chocolate cuando sus padres entraron a su habitación, desde que se lo llevaron al hospital jamás pudieron verlo

    Arthur Bennet Stefano Sforza
    X: Noticias nocturnas, después de 5 horas de no dar señales tenemos información sobre lo sucedió con el diseñador Theo Bennet. Xx: Y es cámaras de seguridad afirman que el joven salió del hospital universitario de NY, como se aprecia no iba en sus 5 sentidos, después de una hora caminando sin rumbo topo con pared y al darse la vuelta fue cuando una motocicleta le impacto por el costado El vídeo en la pantalla mostraba el accidente obviamente censurado pero se entia claramente la gravedad X:Después de algunas horas en reviso y espera a que saliera de un mini coma por fin despertó y está en estos momentos en cuidados intensiva, el doctor Ledesma Romo que estuvo atendiéndolo en todo este momento no trae más detalles Dr.Ledesma: Bueno el joven fue impactado, fue el golpe en la cabeza lo más grabe, aún que no uno lesión tuvimos que darle algunos medicamentos para bajar la inchason cerebral, por suerte no tuvimos que llegar a cirujia, por lo que de veía en las cámaras de puede dar paso a opinióned parecidas pero no, el joven no iba en estado de ebriedad ni mucho menos bajo efecto de las drogas, lo que ocasiono este estado fue que el joven entro en un ataque de panico, afortunadamente ya está fuera de peligro, solo hacen falta hacerle unos estudios para descsrtar cualquier secuela. X: Y en otras noticias un tráiler de carga fue abatido por fuerzas... Theo se encontraba en la habitación comiendo lo que parecía ser una sopa de garbanzos y un pudin de chocolate cuando sus padres entraron a su habitación, desde que se lo llevaron al hospital jamás pudieron verlo [meteor_charcoal_turtle_877] [ember_pearl_mule_670]
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  • Lorenzo... ¿Lorenzo...?

    Tardó unos minutos en darse cuenta de que estaba solo en el pasillo, mirando hacia todos lados buscando gente. Empezó a entrar en un estado de ansiedad y paranoia. Estaba solo, no había nadie a quien pedir ayuda. Entre lágrimas se levantó y sintió como si alrededor de él se volvia oscuridad, mientras buscaba el brillo de la puerta de salida del hospital. Corrió con fuerza hacia ella, queriendo escapar, llegando hasta la transitada calle, no veía el peligro, solo estaba sintiendo en el terror que sentía de estar solo sin quien había sido su soporte por un simple malentendido, en su vida solo había espacio para Lorenzo pero ahora...que más importaba, camino así por la ciudad temiendo de las personas que le pasaban cerca, los veia como versión macabras de Lorenzo burlándose de él, una manifestación del rechazo que Lorenzo le hacía hecho, lo veía como una pesadilla pero no a Lorenzo, a su pensamiento sobre Theo, los autos le rozaban la frente, algunos a centímetros de atropellarlo, Theo era incapaz de escucharlo, se golpeaba la cabeza repitiendo el nombre de Lorenzo, como si lo estuviera llamando pero ni siquiera alzaba la voz, las calles se hicieron eternas hasta que llegó a un callejón sin salida literalmente se dio la vuelta cuando de pronto una moto lo golpeó, ahora solo había oscuridad perpetua en su mente y convulsiones y luces de ambulancia en su realidad
    Lorenzo... ¿Lorenzo...? Tardó unos minutos en darse cuenta de que estaba solo en el pasillo, mirando hacia todos lados buscando gente. Empezó a entrar en un estado de ansiedad y paranoia. Estaba solo, no había nadie a quien pedir ayuda. Entre lágrimas se levantó y sintió como si alrededor de él se volvia oscuridad, mientras buscaba el brillo de la puerta de salida del hospital. Corrió con fuerza hacia ella, queriendo escapar, llegando hasta la transitada calle, no veía el peligro, solo estaba sintiendo en el terror que sentía de estar solo sin quien había sido su soporte por un simple malentendido, en su vida solo había espacio para Lorenzo pero ahora...que más importaba, camino así por la ciudad temiendo de las personas que le pasaban cerca, los veia como versión macabras de Lorenzo burlándose de él, una manifestación del rechazo que Lorenzo le hacía hecho, lo veía como una pesadilla pero no a Lorenzo, a su pensamiento sobre Theo, los autos le rozaban la frente, algunos a centímetros de atropellarlo, Theo era incapaz de escucharlo, se golpeaba la cabeza repitiendo el nombre de Lorenzo, como si lo estuviera llamando pero ni siquiera alzaba la voz, las calles se hicieron eternas hasta que llegó a un callejón sin salida literalmente se dio la vuelta cuando de pronto una moto lo golpeó, ahora solo había oscuridad perpetua en su mente y convulsiones y luces de ambulancia en su realidad
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  • Por hoy mi cruzada contra la mala Vestimenta ha finalizado, Pero mañana tendré nuevas víctimas que serán Victorianizadas por las buenas o por las malas. I Swear!!

    (El viento Ondea dramáticamente mientras Cynthia se para amenazante a los de Tarky dando a entender que es una escena peligrosa......aunque a la gente no pareció molestarle el hecho de vestirse como en el 1800.)

    SEE You Later......

    Tarky: 🫪
    Por hoy mi cruzada contra la mala Vestimenta ha finalizado, Pero mañana tendré nuevas víctimas que serán Victorianizadas por las buenas o por las malas. I Swear!! (El viento Ondea dramáticamente mientras Cynthia se para amenazante a los de Tarky dando a entender que es una escena peligrosa......aunque a la gente no pareció molestarle el hecho de vestirse como en el 1800.) SEE You Later...... Tarky: 🙃🫪🥲
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