• Ahoy~

    Jejeje~ mira todo este oro… monedas, cofres, joyas… dicen que las riquezas no dan felicidad, ¿pero ya intentaste nadar en ellas~?
    Cada moneda tiene una historia, cada tesoro un pecado… y yo aquí, recostada sobre todo, pensando, mm~ ¿me compro un barco nuevo o más ron?
    El brillo del oro es tan tentador… casi tan peligroso como una capitana con demasiado botín entre las manos~
    Pero bueno~ las riquezas van y vienen, lo importante es disfrutarlas mientras el mar siga cantando… y mientras nadie me quite este cofre, ¡es mío, mío, MÍO~! Ahahaha~
    Ahoy~ Jejeje~ mira todo este oro… monedas, cofres, joyas… dicen que las riquezas no dan felicidad, ¿pero ya intentaste nadar en ellas~? Cada moneda tiene una historia, cada tesoro un pecado… y yo aquí, recostada sobre todo, pensando, mm~ ¿me compro un barco nuevo o más ron? El brillo del oro es tan tentador… casi tan peligroso como una capitana con demasiado botín entre las manos~ Pero bueno~ las riquezas van y vienen, lo importante es disfrutarlas mientras el mar siga cantando… y mientras nadie me quite este cofre, ¡es mío, mío, MÍO~! Ahahaha~
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  • [ A las afueras de las Praderas de Ocaso ]

    < La maldición ya ha vuelto el pueblo un siniestro fantasma de penas y dolor. Las almas de los habitantes se desplazan entre los pocos sobrevivientes quienes no cuentan con mucho tiempo de vida.

    El azote de la verdad es ineludible, la cura no llego a tiempo e inclusive si fuera de esa forma nada podía erradicar el mal que el propio ser humano alimenta.

    Gemidos de dolor.
    Caminatas sin rumbo.
    Pareciesen muertos vivientes, pero la verdad son solo huéspedes de los parásitos sobrevivientes de la bestia asesinada y se han multiplicado poniendo en peligro las regiones comerciales y caminos más cercanos. >

    ¿𝓓𝓮𝓼𝓮𝓪𝓼 𝓬𝓸𝓷𝓽𝓲𝓷𝓾𝓪𝓻.ᐣ
    [ A las afueras de las Praderas de Ocaso ] < La maldición ya ha vuelto el pueblo un siniestro fantasma de penas y dolor. Las almas de los habitantes se desplazan entre los pocos sobrevivientes quienes no cuentan con mucho tiempo de vida. El azote de la verdad es ineludible, la cura no llego a tiempo e inclusive si fuera de esa forma nada podía erradicar el mal que el propio ser humano alimenta. Gemidos de dolor. Caminatas sin rumbo. Pareciesen muertos vivientes, pero la verdad son solo huéspedes de los parásitos sobrevivientes de la bestia asesinada y se han multiplicado poniendo en peligro las regiones comerciales y caminos más cercanos. > ¿𝓓𝓮𝓼𝓮𝓪𝓼 𝓬𝓸𝓷𝓽𝓲𝓷𝓾𝓪𝓻.ᐣ
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  • I'll use you as a focal point, so I don't lose sight of what I want
    Fandom Harry Potter
    Categoría Fantasía
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    La biblioteca siempre era el lugar seguro para Hermione, su refugio cuando necesitaba concentrarse o relajarse, y también cuando estaba furiosa y no quería soltar palabras mordaces que pocos solían entender como un insulto o un ataque, entonces necesitaba aislarse. El aroma a pergamino antiguo, de algún modo, le recordaba que mientras tuviera un libro frente a ella, el caos del mundo exterior —la nieve, los T.I.M.O. o, desde hacía unas horas, la insoportable idea de compartir un caldero con un compañero de clase tan prejuicioso como lo era Malfoy— podía quedar reducido a un ruido de fondo.

    Aún así, esa tarde nada parecía funcionar, y el silencio de la biblioteca la resultaba sofocante.

    Frente a ella descansaba el tomo de "𝑇𝑒𝑜𝑟𝜄́𝑎 𝑑𝑒 𝑀𝑎𝑔𝑖𝑎 𝐷𝑒𝑓𝑒𝑛𝑠𝑖𝑣𝑎", de Wilbert Slinkhard, libro que había leído en su totalidad dos veces antes del inicio de clases creyendo que ése año finalmente podría superar a su mejor amigo en la materia que mejor se le daba (a él, claramente). Eso no estaba ocurriendo. De hecho, esa misma mañana había vuelto a fallar al querer conjurar un hechizo durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Mientras Harry lograba desviar un ataque con un movimiento fluido de muñeca, ella se había quedado allí, con la cara ligeramente ruborizada de la vergüenza tras que su varita emitiera un chispazo plateado en lugar de un escudo que la protegiera en su totalidad.

    La teoría la tenía dominada. ¿Pero la ejecución? Se sentía como intentar gritar bajo el agua.

    Ya vería cómo realizarlo. Ahora debía repasar otros encantamientos, como por ejemplo...

    ...el 𝐌𝐨𝐛𝐢𝐥𝐢𝐜𝐨𝐫𝐩𝐮𝐬. Sus dedos recorrieron las líneas gastadas del manual, deteniéndose en la descripción de los "hilos invisibles". El texto explicaba cómo el hechizo debía anclarse en tres puntos de presión específicos: las muñecas, el cuello y las rodillas. "𝑄𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙𝑎𝑟 𝑎 𝑠𝑢 𝑜𝑏𝑗𝑒𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑖 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑟𝑖𝑜𝑛𝑒𝑡𝑎", leyó frunciendo el ceño. No solo debía elevar el cuerpo, sino también sostenerlo.

    Cerró los ojos un instante, tratando de visualizar cómo debía verse el hechizo en acción. En la teoría, el Mobilicorpus era una extensión lógica de los encantamientos de levitación básicos que había aprendido en sus inicios en Hogwarts, pero éste requería una sintonía de su destreza física que aún no dominaba. Si todavía no podía crear un escudo de manera no verbal, ¿cómo esperaba manejar la complejidad de mover un cuerpo entero con la precisión que exigía el texto? Porque esa palabra, 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧, se repetía varias veces a lo largo de la descripción.

    Al volver a abrir los ojos, las letras sobre las hojas parecieron bailar frente a ella mientras intentaba enfocarse. La frustración, que hasta entonces había mantenido controlada, se convirtió en una llama. Una que se reflejó inmediatamente en su mirada cuando la desvió inevitablemente hacia el pergamino que asomaba bajo su libro de defensa. Era la nota de Snape.

    Su profesor le había asignado una nueva tarea hacia el final de la clase de Pociones, cuando ya no quedaba nadie más que ella dentro del aula, con esa voz siseante y monótona que le recordaba lo poco que se agradaban mutuamente. Por "𝑜́𝑟𝑑𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜𝑟", se requería una provisión extra de Poción Matalobos ya que Snape estaría abocado a otras tareas para la Orden. Era una tarea extremadamente delicada cuyo margen de error debía ser nulo, y por eso se necesitaban dos de los mejores alumnos de quinto año. Después de todo, eran pocos los que conocían la existencia de la organización, y no podían arriesgarse a involucrar alumnos de otros años.

    Pero Snape no la había emparejado con alguno de sus amigos, ni siquiera con un Ravenclaw competente que podría estar a su altura — o al menos acercarse a ella. Su compañero era el Slytherin que la odiaba, y que casualmente era también el otro alumno destacado en Pociones.

    Cada vez que leía el nombre "Draco Malfoy" junto al suyo, sentía una punzada de indignación en el estómago. La poción era una de las más peligrosas y difíciles de elaborar; un solo error en el manejo del acónito y los efectos podrían ser catastróficos. Dumbledore confiaba en ella, eso estaba claro, ¿pero por qué obligarla a trabajar con alguien que pasaba la mitad del tiempo burlándose de sus amigos?

    Y al menos ella sabía porqué estaría haciéndola los siguientes meses, como le repitió su profesor antes de dejarla ir, y cuáles eran los beneficios. ¿Pero cómo lograría convencer al otro estudiante? A pesar de su enojo, le intrigaba saber qué había en juego para su, lamentablemente, nuevo compañero. Él no podía saber de la Orden, ni tampoco que estaría ayudando a Lupin, o de seguro se reiría y no aceptaría. ¿Entonces...?

    Luego trataría de averiguarlo.

    Tener que pasar horas en una habitación en el sótano más frío del castillo compartiendo espacio con Draco Malfoy era su idea personal del infierno. El solo pensar en sus comentarios sarcásticos sobre su linaje, acompañados por esa sonrisa estúpida con aires de superioridad, o en las instancias de pelea que generaría solo para hacerla enojar, le quitaban cualquier intención de calmar su enojo.

    La fémina cerró el libro de golpe con un sonido seco que resonó entree las paredes de la biblioteca. El eco pareció despertar a Madam Pince, quien asomó su rostro por encima de una estantería de libros de Transformaciones. Un leve “Lo siento” escapó en un murmullo de sus labios antes de recoger sus cosas.

    «Precisión», recordó mentalmente mientras guardaba el pergamino de Snape dentro de su túnica. Esa palabra aplicaba al hechizo de levitación, y también a la poción que aprendería esa noche.

    Mientras bajaba las escaleras hacia las mazmorras, cargando con una mochila más pesada de lo habitual debido a los tomos extra de consulta que había pedido prestados y a los elementos que Snape le había indicado debía llevar a la sesión, una sensación distinta comenzó a abrirse paso entre la indignación. Estaba enojada aún, más de lo que le gustaría admitir, pero cuanto más vueltas le daba a la idea, más fuerza iba ganando una pequeña chispa de ambición. Un orgullo que no podía ignorar porque había sido elegida, entre tantos alumnos de aquel colegio, por el mismísimo Dumbledore para una tarea que podía salvar vidas. Y era otra oportunidad más para demostrar su valor.

    𝙳𝚁𝙰𝙲𝙾 𝙼𝙰𝙻𝙵𝙾𝚈
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Eso no estaba ocurriendo. De hecho, esa misma mañana había vuelto a fallar al querer conjurar un hechizo durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Mientras Harry lograba desviar un ataque con un movimiento fluido de muñeca, ella se había quedado allí, con la cara ligeramente ruborizada de la vergüenza tras que su varita emitiera un chispazo plateado en lugar de un escudo que la protegiera en su totalidad. La teoría la tenía dominada. ¿Pero la ejecución? Se sentía como intentar gritar bajo el agua. Ya vería cómo realizarlo. Ahora debía repasar otros encantamientos, como por ejemplo... ...el 𝐌𝐨𝐛𝐢𝐥𝐢𝐜𝐨𝐫𝐩𝐮𝐬. Sus dedos recorrieron las líneas gastadas del manual, deteniéndose en la descripción de los "hilos invisibles". El texto explicaba cómo el hechizo debía anclarse en tres puntos de presión específicos: las muñecas, el cuello y las rodillas. "𝑄𝑢𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑜 𝑙𝑎𝑛𝑧𝑎 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜𝑙𝑎𝑟 𝑎 𝑠𝑢 𝑜𝑏𝑗𝑒𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑠𝑖 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑎𝑟𝑖𝑜𝑛𝑒𝑡𝑎", leyó frunciendo el ceño. No solo debía elevar el cuerpo, sino también sostenerlo. Cerró los ojos un instante, tratando de visualizar cómo debía verse el hechizo en acción. En la teoría, el Mobilicorpus era una extensión lógica de los encantamientos de levitación básicos que había aprendido en sus inicios en Hogwarts, pero éste requería una sintonía de su destreza física que aún no dominaba. Si todavía no podía crear un escudo de manera no verbal, ¿cómo esperaba manejar la complejidad de mover un cuerpo entero con la precisión que exigía el texto? Porque esa palabra, 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧, se repetía varias veces a lo largo de la descripción. Al volver a abrir los ojos, las letras sobre las hojas parecieron bailar frente a ella mientras intentaba enfocarse. La frustración, que hasta entonces había mantenido controlada, se convirtió en una llama. Una que se reflejó inmediatamente en su mirada cuando la desvió inevitablemente hacia el pergamino que asomaba bajo su libro de defensa. Era la nota de Snape. Su profesor le había asignado una nueva tarea hacia el final de la clase de Pociones, cuando ya no quedaba nadie más que ella dentro del aula, con esa voz siseante y monótona que le recordaba lo poco que se agradaban mutuamente. Por "𝑜́𝑟𝑑𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑑𝑖𝑟𝑒𝑐𝑡𝑜𝑟", se requería una provisión extra de Poción Matalobos ya que Snape estaría abocado a otras tareas para la Orden. Era una tarea extremadamente delicada cuyo margen de error debía ser nulo, y por eso se necesitaban dos de los mejores alumnos de quinto año. Después de todo, eran pocos los que conocían la existencia de la organización, y no podían arriesgarse a involucrar alumnos de otros años. Pero Snape no la había emparejado con alguno de sus amigos, ni siquiera con un Ravenclaw competente que podría estar a su altura — o al menos acercarse a ella. Su compañero era el Slytherin que la odiaba, y que casualmente era también el otro alumno destacado en Pociones. Cada vez que leía el nombre "Draco Malfoy" junto al suyo, sentía una punzada de indignación en el estómago. La poción era una de las más peligrosas y difíciles de elaborar; un solo error en el manejo del acónito y los efectos podrían ser catastróficos. Dumbledore confiaba en ella, eso estaba claro, ¿pero por qué obligarla a trabajar con alguien que pasaba la mitad del tiempo burlándose de sus amigos? Y al menos ella sabía porqué estaría haciéndola los siguientes meses, como le repitió su profesor antes de dejarla ir, y cuáles eran los beneficios. ¿Pero cómo lograría convencer al otro estudiante? A pesar de su enojo, le intrigaba saber qué había en juego para su, lamentablemente, nuevo compañero. Él no podía saber de la Orden, ni tampoco que estaría ayudando a Lupin, o de seguro se reiría y no aceptaría. ¿Entonces...? Luego trataría de averiguarlo. Tener que pasar horas en una habitación en el sótano más frío del castillo compartiendo espacio con Draco Malfoy era su idea personal del infierno. El solo pensar en sus comentarios sarcásticos sobre su linaje, acompañados por esa sonrisa estúpida con aires de superioridad, o en las instancias de pelea que generaría solo para hacerla enojar, le quitaban cualquier intención de calmar su enojo. La fémina cerró el libro de golpe con un sonido seco que resonó entree las paredes de la biblioteca. El eco pareció despertar a Madam Pince, quien asomó su rostro por encima de una estantería de libros de Transformaciones. Un leve “Lo siento” escapó en un murmullo de sus labios antes de recoger sus cosas. «Precisión», recordó mentalmente mientras guardaba el pergamino de Snape dentro de su túnica. Esa palabra aplicaba al hechizo de levitación, y también a la poción que aprendería esa noche. Mientras bajaba las escaleras hacia las mazmorras, cargando con una mochila más pesada de lo habitual debido a los tomos extra de consulta que había pedido prestados y a los elementos que Snape le había indicado debía llevar a la sesión, una sensación distinta comenzó a abrirse paso entre la indignación. Estaba enojada aún, más de lo que le gustaría admitir, pero cuanto más vueltas le daba a la idea, más fuerza iba ganando una pequeña chispa de ambición. Un orgullo que no podía ignorar porque había sido elegida, entre tantos alumnos de aquel colegio, por el mismísimo Dumbledore para una tarea que podía salvar vidas. Y era otra oportunidad más para demostrar su valor. [PUREBL00D]
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  • *── ¡ MADRE ! ¡ PADRE! ¿ Cuando vamos a salir a cazar? ¡Ya quiero cazar con ustedes? ──*
    Nacturn físicamente había crecido bastante, pero aún era un niño noble, uno que aprendía todo detalle, todo era nuevo, novedoso y peligroso.

    Su madre observa a la distancia, mientras su hijo alza sus alas, se cuestiona si debería presentarlo o esperar a que él solo se presente a los humanos.

    ── Ꮩꮜꮮꮯꭺɴꮻ Sabe más sobre la temporada y terreno, no creo que aún sea seguro para ti salir.... ── Obvio su mamá no quería que le pasara algo que pudiera hacer que lo odiaran o él odiar a los humanos.
    *── ¡ MADRE ! ¡ PADRE! ¿ Cuando vamos a salir a cazar? ¡Ya quiero cazar con ustedes? ──* Nacturn físicamente había crecido bastante, pero aún era un niño noble, uno que aprendía todo detalle, todo era nuevo, novedoso y peligroso. Su madre observa a la distancia, mientras su hijo alza sus alas, se cuestiona si debería presentarlo o esperar a que él solo se presente a los humanos. ── [Beast.tamer] Sabe más sobre la temporada y terreno, no creo que aún sea seguro para ti salir.... ── Obvio su mamá no quería que le pasara algo que pudiera hacer que lo odiaran o él odiar a los humanos.
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  • Literalmente , son aburridos todos ellos si hago bromas geniales nada peligrosas, tacaños ~

    -loki estaba un poco a aburrido y pensarivo en algunas nuevas bromas, miemtras los demas eran ellos mismos festegando y tomando hidromel.-
    Literalmente , son aburridos todos ellos si hago bromas geniales nada peligrosas, tacaños ~ -loki estaba un poco a aburrido y pensarivo en algunas nuevas bromas, miemtras los demas eran ellos mismos festegando y tomando hidromel.-
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Sofía Callahan

    Edad: 25 años
    Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX)
    Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho.

    ✧ Apariencia

    No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano.
    Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas.

    Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela.

    ✧ Personalidad

    Doméstica sin ser sumisa.
    Reservada sin ser fría.

    Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno.

    Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo:
    — Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía.
    — Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella.
    — Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno.

    Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea.

    A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente.

    ✧ Vida cotidiana

    Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica.

    Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja.

    Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes.

    Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes.

    Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar.

    Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches.

    La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive.

    Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional.

    ✧ Conflictos internos

    Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela.

    Tiene miedo de volverse indiferente.

    A veces confunde soledad con vocación.

    No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente.

    ✧ Creencias

    No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe.
    Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda.
    Cree en la memoria como acto moral.
    Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.


    Sofía Callahan Edad: 25 años Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX) Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho. ✧ Apariencia No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano. Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas. Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela. ✧ Personalidad Doméstica sin ser sumisa. Reservada sin ser fría. Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno. Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo: — Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía. — Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella. — Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno. Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea. A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente. ✧ Vida cotidiana Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica. Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja. Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes. Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes. Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar. Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches. La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive. Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional. ✧ Conflictos internos Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela. Tiene miedo de volverse indiferente. A veces confunde soledad con vocación. No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente. ✧ Creencias No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe. Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda. Cree en la memoria como acto moral. Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.
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  • Con un doctorado en ingeniería en robótica, Adonis se ha convertido en uno de los referentes más brillantes del rubro. Es joven, carismático y profundamente visionario, su ambición no nace del ego, sino del deseo de transformar el mundo a través de la tecnología.

    Sus creaciones están orientadas a mejorar la vida de las personas sin distinción de estatus social. Está convencido de que el acceso a la tecnología no debería ser un privilegio, sino un derecho. Para él, la innovación solo tiene sentido si es inclusiva.

    Sin embargo, Adonis es plenamente consciente de que su talento y sus avances lo mantienen bajo la mirada de quienes podrían intentar utilizar sus máquinas con fines oscuros. Actualmente desarrolla (en absoluto secreto) una tecnología revolucionaria, algo que nadie antes habría podido imaginar. Este proyecto podría cambiar el curso de la humanidad… pero también poner su vida en peligro.

    Para Adonis, el futuro no solo es un desafío científico, es una apuesta arriesgada entre el progreso y la amenaza constante.
    Con un doctorado en ingeniería en robótica, Adonis se ha convertido en uno de los referentes más brillantes del rubro. Es joven, carismático y profundamente visionario, su ambición no nace del ego, sino del deseo de transformar el mundo a través de la tecnología. Sus creaciones están orientadas a mejorar la vida de las personas sin distinción de estatus social. Está convencido de que el acceso a la tecnología no debería ser un privilegio, sino un derecho. Para él, la innovación solo tiene sentido si es inclusiva. Sin embargo, Adonis es plenamente consciente de que su talento y sus avances lo mantienen bajo la mirada de quienes podrían intentar utilizar sus máquinas con fines oscuros. Actualmente desarrolla (en absoluto secreto) una tecnología revolucionaria, algo que nadie antes habría podido imaginar. Este proyecto podría cambiar el curso de la humanidad… pero también poner su vida en peligro. Para Adonis, el futuro no solo es un desafío científico, es una apuesta arriesgada entre el progreso y la amenaza constante.
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    The Walking Dead
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    ¡FicRol necesita más personajes de TWD!

    Todavía en la plataforma somos muy pocos personajes del universo The Walking Dead, y somos los mismos cuatro users (literalmente)... ¡y eso hay que cambiarlo!

    Actualmente, el fandom de The Walking Dead en FicRol consiste en:

    — Tres versiones de Daryl Dixon
    — Dos versiones de Maggie Rhee
    — Tres versiones de Negan
    — Un Rick Grimes
    — Una Michonne
    — Una Frankie
    — El Rey Ezekiel
    — Aaron
    — Magna
    — Y también contamos con varios OCs que pueden enriquecer el universo RP de la serie.

    Pero el mundo sigue siendo demasiado grande y peligroso para tan poca gente...


    Necesitamos más personajes del universo TWD con los que compartir misiones, decisiones difíciles, emociones intensas y... bueno, sangre, vísceras y drama apocalíptico.


    Buscamos:
    — Personajes 3D
    — Buena ortografía
    — Users con ganas de rolear, crear tramas y colaborar
    — Users OC Friendly.
    — Conocimiento de la serie y sus personajes (TWD y spin-offs bienvenidos)
    — Buena actitud, respeto y ganas de pasarlo bien




    ¿Te gustaría explorar nuevas tramas, reencontrarte con tus personajes favoritos o incluso traer una versión AU de personajes de otros fandom? ¡Este es tu sitio!

    ¡NO BUSCAMOS CREAR UN ROL CERRADO! Solo queremos ver más personajes del Fandom aquí.

    — Salvadores
    — Habitantes de Alexandria
    — Habitantes del Reino
    — Supervivientes OC

    Ya seas de Alexandria, Hilltop, El Reino, el CRM o el Santuario... ¡te queremos con nosotros!


    🗡 Si tienes ideas o un personaje que quieras traer, no hace falta ni que te postules, solo crea el personaje. ¡Si puedes trae amigos, porfa! ¡Corre la voz!
    Habla con amigos de otras plataformas, comparte este mensaje y únete a la comunidad.

    ¡FicRol necesita más sangre (en todos los sentidos)!


    ¡Anímate! ¡Dinos si te interesa y empezamos a tramear!
    🧟‍♀️ ¡FicRol necesita más personajes de TWD! 🧟‍♂️ Todavía en la plataforma somos muy pocos personajes del universo The Walking Dead, y somos los mismos cuatro users (literalmente)... ¡y eso hay que cambiarlo! 🌿 Actualmente, el fandom de The Walking Dead en FicRol consiste en: — Tres versiones de Daryl Dixon — Dos versiones de Maggie Rhee — Tres versiones de Negan — Un Rick Grimes — Una Michonne — Una Frankie — El Rey Ezekiel — Aaron — Magna — Y también contamos con varios OCs que pueden enriquecer el universo RP de la serie. 🪓 Pero el mundo sigue siendo demasiado grande y peligroso para tan poca gente... ㅤ ㅤ Necesitamos más personajes del universo TWD con los que compartir misiones, decisiones difíciles, emociones intensas y... bueno, sangre, vísceras y drama apocalíptico. 🎯 Buscamos: — Personajes 3D — Buena ortografía — Users con ganas de rolear, crear tramas y colaborar — Users OC Friendly. — Conocimiento de la serie y sus personajes (TWD y spin-offs bienvenidos) — Buena actitud, respeto y ganas de pasarlo bien 🔗 ¿Te gustaría explorar nuevas tramas, reencontrarte con tus personajes favoritos o incluso traer una versión AU de personajes de otros fandom? ¡Este es tu sitio! 🔗¡NO BUSCAMOS CREAR UN ROL CERRADO! Solo queremos ver más personajes del Fandom aquí. — Salvadores — Habitantes de Alexandria — Habitantes del Reino — Supervivientes OC Ya seas de Alexandria, Hilltop, El Reino, el CRM o el Santuario... ¡te queremos con nosotros! 🗡 Si tienes ideas o un personaje que quieras traer, no hace falta ni que te postules, solo crea el personaje. ¡Si puedes trae amigos, porfa! ¡Corre la voz! Habla con amigos de otras plataformas, comparte este mensaje y únete a la comunidad. ¡FicRol necesita más sangre (en todos los sentidos)! 🩸 ¡Anímate! ¡Dinos si te interesa y empezamos a tramear!
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  • Lo intenté más de una vez.

    Apagar la luz.
    Cerrar el telón.
    Silenciar su voz.

    No quise cortarme.

    Hay algo en la sangre… algo sagrado e impresionante.
    Demasiado vivo.
    Demasiado teatral.

    El rojo sobre mi piel no me da paz.
    El rojo me recuerda a él, a lo que me hizo.
    A su mirada cuando me abre.
    A la forma en que observa la carne como si fuera una extensión de su lienzo.

    Fui cobarde.

    Asalté la mesa de noche de mi madre.
    Siempre huele a jabón y flores secas.
    Guarda el elixir de amapola junto a la talquera.

    “Dos gotas debajo de la lengua para dormir toda la noche.”

    La voz del doctor aún flotaba en mi memoria.
    Tan clínico. Tan seguro. Tan definitivo.

    Tomé cuanto había en la botella.
    Estaba nueva.
    Me gustó ese detalle.
    Algo intacto por última vez.

    El líquido era dulce y cálido.
    Engañosamente suave.
    Como una manta de pelo en una noche de invierno.

    Y pronto el mundo empezó a desdibujarse.
    Sentí ligera la cabeza.
    Mis extremidades se hicieron blandas, como si ya no me pertenecieran.

    Y entonces… paz.

    Una paz espesa.
    Profunda.
    Real.

    Recuerdo la sensación de hundirme en mí mismo.
    De no poder abrir los ojos.
    De no poder mover los dedos.
    De no tener que sostener mi propio peso.

    Incluso la falta de aire me arropaba, me anestesiaba.

    Fue hermoso.

    Hasta que dejó de serlo.

    El tirón en mi hombro me arrancó de la tumba.
    La gravedad regresó de golpe.
    El aire quemó al volver.

    No gritaba. Nunca grita.
    Es más peligroso que eso.

    Su fuerza me volteó boca abajo.
    Sus dedos en mi garganta.
    Mi cuerpo traicionándome.
    Expulsando lo que yo había decidido tragar.

    No funcionó.

    Ni siquiera la muerte me pertenece.

    Él no me dejará morir.
    Soy demasiado suyo para desaparecer.

    Ahora el agua tibia me cubre el rostro.
    Resbala por mis párpados cerrados.
    Se acumula en mis oídos y me aísla del mundo.

    Aquí abajo todo es más calmo.
    Más amable.

    La falta de aire no duele.
    Acaricia.
    Promete.

    Me tienta con la misma dulzura que la amapola.
    Me susurra que esta vez podría ser distinto.

    Pero lo sé.

    Lo sé.

    Aunque contenga el aliento hasta que el pecho arda,
    aunque deje que el agua me abrace,
    aunque el mundo vuelva a oscurecerse...

    Él llegará.

    Me reclamará.

    No me dejará morir.

    No me dejará ser libre.
    Lo intenté más de una vez. Apagar la luz. Cerrar el telón. Silenciar su voz. No quise cortarme. Hay algo en la sangre… algo sagrado e impresionante. Demasiado vivo. Demasiado teatral. El rojo sobre mi piel no me da paz. El rojo me recuerda a él, a lo que me hizo. A su mirada cuando me abre. A la forma en que observa la carne como si fuera una extensión de su lienzo. Fui cobarde. Asalté la mesa de noche de mi madre. Siempre huele a jabón y flores secas. Guarda el elixir de amapola junto a la talquera. “Dos gotas debajo de la lengua para dormir toda la noche.” La voz del doctor aún flotaba en mi memoria. Tan clínico. Tan seguro. Tan definitivo. Tomé cuanto había en la botella. Estaba nueva. Me gustó ese detalle. Algo intacto por última vez. El líquido era dulce y cálido. Engañosamente suave. Como una manta de pelo en una noche de invierno. Y pronto el mundo empezó a desdibujarse. Sentí ligera la cabeza. Mis extremidades se hicieron blandas, como si ya no me pertenecieran. Y entonces… paz. Una paz espesa. Profunda. Real. Recuerdo la sensación de hundirme en mí mismo. De no poder abrir los ojos. De no poder mover los dedos. De no tener que sostener mi propio peso. Incluso la falta de aire me arropaba, me anestesiaba. Fue hermoso. Hasta que dejó de serlo. El tirón en mi hombro me arrancó de la tumba. La gravedad regresó de golpe. El aire quemó al volver. No gritaba. Nunca grita. Es más peligroso que eso. Su fuerza me volteó boca abajo. Sus dedos en mi garganta. Mi cuerpo traicionándome. Expulsando lo que yo había decidido tragar. No funcionó. Ni siquiera la muerte me pertenece. Él no me dejará morir. Soy demasiado suyo para desaparecer. Ahora el agua tibia me cubre el rostro. Resbala por mis párpados cerrados. Se acumula en mis oídos y me aísla del mundo. Aquí abajo todo es más calmo. Más amable. La falta de aire no duele. Acaricia. Promete. Me tienta con la misma dulzura que la amapola. Me susurra que esta vez podría ser distinto. Pero lo sé. Lo sé. Aunque contenga el aliento hasta que el pecho arda, aunque deje que el agua me abrace, aunque el mundo vuelva a oscurecerse... Él llegará. Me reclamará. No me dejará morir. No me dejará ser libre.
    Me entristece
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    #Ro he decidido traer mi mayor orgullo de PJ y también la más peligrosa que he creado. Aviso desde ya este personaje no es amigable, solo se relaciona con su círculo y suele ser más criatura con instintos que una humana.
    #Ro he decidido traer mi mayor orgullo de PJ y también la más peligrosa que he creado. Aviso desde ya este personaje no es amigable, solo se relaciona con su círculo y suele ser más criatura con instintos que una humana.
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