Hace muchos años una ola de frío abrazaba con fuerza a la aldea Konoha. Muchos niños aprovechaban para salir a jugar con la nieve, armando muñecos de nieve o tirándose bolas de esta misma.
Durante una tarde, después de un entrenamiento duro, buscó a su primo Neji, esperando a que la acompañase a jugar junto con ella al igual que otros niños, pero este se negó rotundamente. Con el corazón hecho pedazos se aguantó las lágrimas para correr hacia fuera con el paraguas en mano.
Al llegar se dió cuenta que no estaba lo suficientemente abrigada para estar fuera, pero no quería volver. Sabía que su padre estaría totalmente desinteresado en ella, dándole más atención a su hermana menor o simplemente entrenando con su primo.
Por más que los dedos se le congelaban y los pies empezaban a dolerle, quiso pasar un momento de felicidad, así fue como hizo un muñeco de nieve como mejor pudo, buscando cualquier material que le servirá.
—Yokatta...
Hace muchos años una ola de frío abrazaba con fuerza a la aldea Konoha. Muchos niños aprovechaban para salir a jugar con la nieve, armando muñecos de nieve o tirándose bolas de esta misma.
Durante una tarde, después de un entrenamiento duro, buscó a su primo Neji, esperando a que la acompañase a jugar junto con ella al igual que otros niños, pero este se negó rotundamente. Con el corazón hecho pedazos se aguantó las lágrimas para correr hacia fuera con el paraguas en mano.
Al llegar se dió cuenta que no estaba lo suficientemente abrigada para estar fuera, pero no quería volver. Sabía que su padre estaría totalmente desinteresado en ella, dándole más atención a su hermana menor o simplemente entrenando con su primo.
Por más que los dedos se le congelaban y los pies empezaban a dolerle, quiso pasar un momento de felicidad, así fue como hizo un muñeco de nieve como mejor pudo, buscando cualquier material que le servirá.
—Yokatta...