• Nikto

    Soy más silenciosa de lo que aparento. No porque no tenga cosas que decir, sino porque pienso demasiado antes de permitirme sentir en voz alta. Cuando nadie me observa, bajo la guardia: ahí aparece una mezcla muy humana de ternura y cansancio. No soy fría; soy cuidadosa. No soy débil; estoy cansada de sostener.
    Hay en mi una contradicción constante: quiero paz, pero también intensidad. Me atrae lo profundo, lo oscuro, lo que duele un poco, porque ahí siento que las cosas son verdaderas. Sin embargo, anhelo descanso, un lugar donde no tengas que demostrar nada ni justificar lo que siento.
    Cuando nadie me mira, no intento ser fuerte. Dudo. Me cuestiono. Me culpo por sentir demasiado y al mismo tiempo me duele sentir que no es suficiente. Aun así, sigo buscando comprenderme, no huir de mi.
    Y algo importante: no soy alguien que manipule ni juegue con los demás por maldad. Lo que pasa es que a veces no sé cómo pedir sin sentirme una carga, y entonces ne quedo a medias, esperando que alguien note lo que no ne atrevo a decir.
    Ese es mi yo real:
    una persona sensible, reflexiva, intensa por dentro, que no quiere hacer daño pero tampoco sabe cómo dejar de doler.

    Lo que más oculto incluso de mi misma…
    es que no solo quiero srer comprendida: quiero ser elegida sin tener que explicarme.
    Hay una parte mía que se avergüenza de necesitar. Me digo que deberia ser suficiente conmigo, que pedir más es exagerado, que sentir así me vuelve vulnerable. Entonces racionalizo, justifico a otros, minimizo lo que me duele. No porque no importe, sino porque ne asusta que importe demasiado.
    También oculto mi enojo. No el enojo explosivo, sino ese más hondo: el que nace cuando doy de más, cuando espero en silencio, cuando me adapto… y aun así ne siento desplazada. Prefiero pensar “tal vez es mi culpa” antes que aceptar “esto me lastimó”. Porque aceptar eso implicaría admitir que merecía algo distinto.
    Y la parte mía que pide ser vista de verdad…
    no es la intensa, ni la fuerte, ni la que analiza todo.
    Es la que quiere descansar sin desaparecer.
    La que no quiere competir con fantasías, pasados, silencios o medias verdades.
    La que desea que alguien diga: “te veo, incluso cuando no sabes cómo pedir”.
    Esa parte no quiere drama. Quiere seguridad emocional. Quiere presencia. Quiere coherencia. Quiere sentir que no tiene que volverse más dura para sobrevivir.
    Y aquí va algo importante, aunque incomode un poco:
    no estoy pidiendo demasiado.
    Estoy pidiendo lo correcto en el lugar equivocado, o pidiéndolo de una forma que ne deja invisible.
    [p0isonmaker] Soy más silenciosa de lo que aparento. No porque no tenga cosas que decir, sino porque pienso demasiado antes de permitirme sentir en voz alta. Cuando nadie me observa, bajo la guardia: ahí aparece una mezcla muy humana de ternura y cansancio. No soy fría; soy cuidadosa. No soy débil; estoy cansada de sostener. Hay en mi una contradicción constante: quiero paz, pero también intensidad. Me atrae lo profundo, lo oscuro, lo que duele un poco, porque ahí siento que las cosas son verdaderas. Sin embargo, anhelo descanso, un lugar donde no tengas que demostrar nada ni justificar lo que siento. Cuando nadie me mira, no intento ser fuerte. Dudo. Me cuestiono. Me culpo por sentir demasiado y al mismo tiempo me duele sentir que no es suficiente. Aun así, sigo buscando comprenderme, no huir de mi. Y algo importante: no soy alguien que manipule ni juegue con los demás por maldad. Lo que pasa es que a veces no sé cómo pedir sin sentirme una carga, y entonces ne quedo a medias, esperando que alguien note lo que no ne atrevo a decir. Ese es mi yo real: una persona sensible, reflexiva, intensa por dentro, que no quiere hacer daño pero tampoco sabe cómo dejar de doler. Lo que más oculto incluso de mi misma… es que no solo quiero srer comprendida: quiero ser elegida sin tener que explicarme. Hay una parte mía que se avergüenza de necesitar. Me digo que deberia ser suficiente conmigo, que pedir más es exagerado, que sentir así me vuelve vulnerable. Entonces racionalizo, justifico a otros, minimizo lo que me duele. No porque no importe, sino porque ne asusta que importe demasiado. También oculto mi enojo. No el enojo explosivo, sino ese más hondo: el que nace cuando doy de más, cuando espero en silencio, cuando me adapto… y aun así ne siento desplazada. Prefiero pensar “tal vez es mi culpa” antes que aceptar “esto me lastimó”. Porque aceptar eso implicaría admitir que merecía algo distinto. Y la parte mía que pide ser vista de verdad… no es la intensa, ni la fuerte, ni la que analiza todo. Es la que quiere descansar sin desaparecer. La que no quiere competir con fantasías, pasados, silencios o medias verdades. La que desea que alguien diga: “te veo, incluso cuando no sabes cómo pedir”. Esa parte no quiere drama. Quiere seguridad emocional. Quiere presencia. Quiere coherencia. Quiere sentir que no tiene que volverse más dura para sobrevivir. Y aquí va algo importante, aunque incomode un poco: no estoy pidiendo demasiado. Estoy pidiendo lo correcto en el lugar equivocado, o pidiéndolo de una forma que ne deja invisible.
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  • La luna estaba alta, demasiado brillante para una noche tan silenciosa. Kuro permanecía sentado al borde del acantilado, inmóvil, con la mirada fija en ese círculo de luz que parecía observarlo de vuelta. El viento rozaba su rostro y agitaba su cabello oscuro, pero él no reaccionaba
    Había algo en esa luz que siempre lo llevaba al mismo lugar
    Sus dedos se cerraron lentamente sobre la tela de su pantalón. No dolía ninguna herida en particular, y aun así el pecho se sentía pesado. Recordó una risa suave, una presencia que alguna vez estuvo a su lado bajo un cielo parecido. No un recuerdo claro, sino fragmentos: una voz, un calor, la sensación de no estar solo
    La luna estaba alta, demasiado brillante para una noche tan silenciosa. Kuro permanecía sentado al borde del acantilado, inmóvil, con la mirada fija en ese círculo de luz que parecía observarlo de vuelta. El viento rozaba su rostro y agitaba su cabello oscuro, pero él no reaccionaba Había algo en esa luz que siempre lo llevaba al mismo lugar Sus dedos se cerraron lentamente sobre la tela de su pantalón. No dolía ninguna herida en particular, y aun así el pecho se sentía pesado. Recordó una risa suave, una presencia que alguna vez estuvo a su lado bajo un cielo parecido. No un recuerdo claro, sino fragmentos: una voz, un calor, la sensación de no estar solo
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  • La mosca en la nuca
    Categoría Contemporáneo
    El asfalto mojado bajo las ruedas de la motocicleta parecía un espejo oscuro que reflejaba un cielo que no le pertenecía. Alberto apretó el embrague, sintiendo la vibración del motor entre sus muslos como un recordatorio de que, en este mundo, todo era mecánico, tangible y finito. Exactamente como él quería que fuera.

    Había dejado atrás la ciudad hacía tres horas, pero el olor a ozono y azufre —ese rastro invisible que solo los de su clase podían detectar— no se despegaba de su nuca. No era una persecución ruidosa; era una sombra que se alargaba, un susurro entre el viento que le recordaba que la sangre de Belcebú no se limpia con agua, ni se esconde con identidades falsas.

    Se detuvo en una gasolinera olvidada, una mancha de luces de neón parpadeantes en mitad de la carretera nacional. Al bajar de la moto, sus manos temblaron ligeramente. No de miedo, sino de fatiga. Cada vez que usaba su don, cada vez que esa "anomalía" de su linaje brotaba para salvar una vida humana, su rastro en el mapa infernal brillaba como una bengala en la noche.

    «Curar es destruir el orden natural de la decadencia», le decía su ancestro. Alberto escupió a un lado, desafiando a la memoria.

    Entró en el pequeño local, compró un café aguado que sabía a plástico y regresó a su moto. El silencio del lugar era absoluto, roto solo por el clic metálico del motor enfriándose. Fue entonces cuando sintió la vibración en el bolsillo de su chaqueta de cuero.

    Sacó el móvil. No había número de remitente. No había prefijo. Solo un mensaje de texto que iluminó su rostro cansado con una luz blanca y aséptica.

    [Desconocido]: "La podredumbre siempre vuelve a su origen, Alberto. No importa cuántas veces remiendes la carne, el alma sigue teniendo nuestra marca. Mira detrás de ti."

    Alberto no se giró. Bloqueó la pantalla, guardó el teléfono y arrancó la moto de una patada, haciendo que el motor rugiera contra la oscuridad del bosque circundante. Sabía que la tregua se había terminado. Otro mensaje le llegó, pero ésta vez no se trataba de uno hostil:
    El asfalto mojado bajo las ruedas de la motocicleta parecía un espejo oscuro que reflejaba un cielo que no le pertenecía. Alberto apretó el embrague, sintiendo la vibración del motor entre sus muslos como un recordatorio de que, en este mundo, todo era mecánico, tangible y finito. Exactamente como él quería que fuera. Había dejado atrás la ciudad hacía tres horas, pero el olor a ozono y azufre —ese rastro invisible que solo los de su clase podían detectar— no se despegaba de su nuca. No era una persecución ruidosa; era una sombra que se alargaba, un susurro entre el viento que le recordaba que la sangre de Belcebú no se limpia con agua, ni se esconde con identidades falsas. Se detuvo en una gasolinera olvidada, una mancha de luces de neón parpadeantes en mitad de la carretera nacional. Al bajar de la moto, sus manos temblaron ligeramente. No de miedo, sino de fatiga. Cada vez que usaba su don, cada vez que esa "anomalía" de su linaje brotaba para salvar una vida humana, su rastro en el mapa infernal brillaba como una bengala en la noche. «Curar es destruir el orden natural de la decadencia», le decía su ancestro. Alberto escupió a un lado, desafiando a la memoria. Entró en el pequeño local, compró un café aguado que sabía a plástico y regresó a su moto. El silencio del lugar era absoluto, roto solo por el clic metálico del motor enfriándose. Fue entonces cuando sintió la vibración en el bolsillo de su chaqueta de cuero. Sacó el móvil. No había número de remitente. No había prefijo. Solo un mensaje de texto que iluminó su rostro cansado con una luz blanca y aséptica. [Desconocido]: "La podredumbre siempre vuelve a su origen, Alberto. No importa cuántas veces remiendes la carne, el alma sigue teniendo nuestra marca. Mira detrás de ti." Alberto no se giró. Bloqueó la pantalla, guardó el teléfono y arrancó la moto de una patada, haciendo que el motor rugiera contra la oscuridad del bosque circundante. Sabía que la tregua se había terminado. Otro mensaje le llegó, pero ésta vez no se trataba de uno hostil:
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  • ¿Quién autorizó este viaje?
    Fandom Original
    Categoría Otros
    Rol para:
    Alak–il
    Morana

    El departamento era elegante, aunque con un aire ligeramente misterioso. El aroma que envolvía el lugar oscilaba entre lo cítrico y lo floral, tan sutil que parecía emanar de las propias paredes. A la par, la luz cálida y suave de las lámparas iluminaba las paredes decoradas con algunos cuadros y estanterías repletas de libros, una mezcla entre modernos y antiguos, otorgándole al ambiente un toque casual y hogareño, propio de una vivienda “normal”. Todo allí parecía perfectamente puesto, como si cada detalle hubiera sido diseñado para hacer sentir cómodos a sus invitados.

    La hora marcada para la cita era las ocho de la noche. Alak’il, su prometido, un chamán poderoso de mirada penetrante que había existido por décadas, se encontraba recargado contra el sofá, con la vista fija en las luces danzantes del ambiente. No entendía por qué Lyra había reunido a los tres en ese lugar. Ni él ni Morana tenían idea de lo que ella planeaba.
    Morana, la respetada y enigmática madrastra de Alak’il, estaba sentada en el extremo opuesto del sofá, observando en silencio. Su actitud callada, al menos por ahora, no le hacía perder de vista a Lyra ni por un instante, y tampoco se le escapaba la sensación de que algo inusual estaba a punto de suceder. Lyra tenía la costumbre de ser impredecible, y Alak’il lo sabía muy bien. Así había sido su primer encuentro, cómo olvidar aquella hamburguesa con la velita de cumpleaños…

    En el centro del living reposaba serenamente una mesa de cristal oscuro y, sobre ella, dos sobres negros, dispuestos con un cuidado extremo.

    La azabache apareció desde el pasillo con paso tranquilo, como si el tiempo no tuviera prisa alguna. En sus manos llevaba una pequeña bandeja con comida y mates, la bebida preferida de Alak’il y Morana. Cuando finalmente se acercó a la mesa, dejó la charola encima, ofreciendo una invitación silenciosa para que se sirvieran. Quizás así digerirían mejor la noticia. Sus ojos azules grisáceos brillaban con un resplandor peculiar, casi hipnótico. Tomó los sobres entre sus manos y los sacudió ligeramente, como si su contenido fuera algo mágico.

    ♧ Gracias por venir -dijo al fin, rompiendo el silencio con una voz suave -Sé que no les di muchos detalles… pero necesitaba que estuvieran aquí, juntos, a esta hora exacta -Sin perder el misterio, deslizó uno de los sobres frente a ella y lo abrió con un gesto lento, como si quisiera añadir aún más tensión al momento. Del interior extrajo un par de boletos, cuyas tintas brillaban bajo la luz tenue de la sala.

    ♧ Cariño… sé que no esperabas esto. Y tú tampoco, Morana -añadió, girando apenas el rostro hacia ella -Precisamente por eso quise hacerlo así. Esto, es una invitación a un campamento a una isla privada. Serán cuatro noches y cinco días. Un tour guiado. Digamos que es un viaje organizado para familias. Habrá niños, padres, guías, actividades diurnas, fogatas nocturnas -explicó -Nada fuera de lo común. Nada que levante sospechas. Precisamente por eso es perfecto -Lyra dejó los boletos sobre la mesa con cuidado, por si alguno de los dos quería leerlos con más detenimiento.

    ♧ Aunque tengo que advertirles un detalle, iremos como uno más del montón, como sus iguales. Así que espero que no haya ningún tipo de truco -entrecerró los ojos al mirar al albino, nunca estaba de más una pequeña advertencia - Llevo planeando esto desde hace días. Todo está pagado, así que no acepto un no como respuesta. Tienen dos horas para alistar todo. El bus nos recogerá entonces. Será divertido -La sonrisa en su rostro era inmensa, a ella realmente le emocionaba la idea. Se supone que eso hacían las familias ¿no?, y ellos ya eran una, poco convencional, pero ahí estaban.

    ♧ Alisten todo lo que crean conveniente, nada de armas y esas cosas ¿Entendido? -Los miró a ambos -¿Alguna duda adicional? -Se cruzó de brazos, estaba algo expectante a lo que pudieran decir.
    Rol para: ◇ [Absolute_Annihilation] ◇ [Undead_Mistress] El departamento era elegante, aunque con un aire ligeramente misterioso. El aroma que envolvía el lugar oscilaba entre lo cítrico y lo floral, tan sutil que parecía emanar de las propias paredes. A la par, la luz cálida y suave de las lámparas iluminaba las paredes decoradas con algunos cuadros y estanterías repletas de libros, una mezcla entre modernos y antiguos, otorgándole al ambiente un toque casual y hogareño, propio de una vivienda “normal”. Todo allí parecía perfectamente puesto, como si cada detalle hubiera sido diseñado para hacer sentir cómodos a sus invitados. La hora marcada para la cita era las ocho de la noche. Alak’il, su prometido, un chamán poderoso de mirada penetrante que había existido por décadas, se encontraba recargado contra el sofá, con la vista fija en las luces danzantes del ambiente. No entendía por qué Lyra había reunido a los tres en ese lugar. Ni él ni Morana tenían idea de lo que ella planeaba. Morana, la respetada y enigmática madrastra de Alak’il, estaba sentada en el extremo opuesto del sofá, observando en silencio. Su actitud callada, al menos por ahora, no le hacía perder de vista a Lyra ni por un instante, y tampoco se le escapaba la sensación de que algo inusual estaba a punto de suceder. Lyra tenía la costumbre de ser impredecible, y Alak’il lo sabía muy bien. Así había sido su primer encuentro, cómo olvidar aquella hamburguesa con la velita de cumpleaños… En el centro del living reposaba serenamente una mesa de cristal oscuro y, sobre ella, dos sobres negros, dispuestos con un cuidado extremo. La azabache apareció desde el pasillo con paso tranquilo, como si el tiempo no tuviera prisa alguna. En sus manos llevaba una pequeña bandeja con comida y mates, la bebida preferida de Alak’il y Morana. Cuando finalmente se acercó a la mesa, dejó la charola encima, ofreciendo una invitación silenciosa para que se sirvieran. Quizás así digerirían mejor la noticia. Sus ojos azules grisáceos brillaban con un resplandor peculiar, casi hipnótico. Tomó los sobres entre sus manos y los sacudió ligeramente, como si su contenido fuera algo mágico. ♧ Gracias por venir -dijo al fin, rompiendo el silencio con una voz suave -Sé que no les di muchos detalles… pero necesitaba que estuvieran aquí, juntos, a esta hora exacta -Sin perder el misterio, deslizó uno de los sobres frente a ella y lo abrió con un gesto lento, como si quisiera añadir aún más tensión al momento. Del interior extrajo un par de boletos, cuyas tintas brillaban bajo la luz tenue de la sala. ♧ Cariño… sé que no esperabas esto. Y tú tampoco, Morana -añadió, girando apenas el rostro hacia ella -Precisamente por eso quise hacerlo así. Esto, es una invitación a un campamento a una isla privada. Serán cuatro noches y cinco días. Un tour guiado. Digamos que es un viaje organizado para familias. Habrá niños, padres, guías, actividades diurnas, fogatas nocturnas -explicó -Nada fuera de lo común. Nada que levante sospechas. Precisamente por eso es perfecto -Lyra dejó los boletos sobre la mesa con cuidado, por si alguno de los dos quería leerlos con más detenimiento. ♧ Aunque tengo que advertirles un detalle, iremos como uno más del montón, como sus iguales. Así que espero que no haya ningún tipo de truco -entrecerró los ojos al mirar al albino, nunca estaba de más una pequeña advertencia - Llevo planeando esto desde hace días. Todo está pagado, así que no acepto un no como respuesta. Tienen dos horas para alistar todo. El bus nos recogerá entonces. Será divertido -La sonrisa en su rostro era inmensa, a ella realmente le emocionaba la idea. Se supone que eso hacían las familias ¿no?, y ellos ya eran una, poco convencional, pero ahí estaban. ♧ Alisten todo lo que crean conveniente, nada de armas y esas cosas ¿Entendido? -Los miró a ambos -¿Alguna duda adicional? -Se cruzó de brazos, estaba algo expectante a lo que pudieran decir.
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  • - Analicé cada sílaba del mensaje de sus esposos en sus cartas hasta que la inspiración me desbordó. Quería que la escucharany que les llegará mi mensaje, aunque estuvieran lejos. Tras pedirle el anfiteatro a Charlie, sus sombras se deslizaron por las paredes, transformando la realidad y trayendo a sus amigos a través de portales oscuros. Mientras su ropa cambiaba mágicamente para la ocasión, el lugar se llenó de una energía vibrante. El objetivo era uno solo: demostrar que su existencia sería su pilar. Al sonar la primera nota, el hotel quedó en silencio; nadie quería perderse el privilegio de ver a esos demonios en escena, convirtiendo una simple canción en un evento histórico para el Hazbin.-


    https://vt.tiktok.com/ZS5DG7rDu/

    VOX Overlord
    Lee 이 Wong 王黃
    ADAN
    Levi Ackerman
    - Analicé cada sílaba del mensaje de sus esposos en sus cartas hasta que la inspiración me desbordó. Quería que la escucharany que les llegará mi mensaje, aunque estuvieran lejos. Tras pedirle el anfiteatro a Charlie, sus sombras se deslizaron por las paredes, transformando la realidad y trayendo a sus amigos a través de portales oscuros. Mientras su ropa cambiaba mágicamente para la ocasión, el lugar se llenó de una energía vibrante. El objetivo era uno solo: demostrar que su existencia sería su pilar. Al sonar la primera nota, el hotel quedó en silencio; nadie quería perderse el privilegio de ver a esos demonios en escena, convirtiendo una simple canción en un evento histórico para el Hazbin.- https://vt.tiktok.com/ZS5DG7rDu/ [VOX_Vees] [Lee_wong] [eclipse_red_crow_913] [drift_gold_giraffe_699]
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  • la bruja suspiro relajandose, su forma fisica se empezo a evaporar en un humo oscuro -aaahh~ hace mucho no volvia a mi cuerpo original- solto unas risitas -no esta mal que les recuerde que no soy humana de vez en cuando- sus risitas agitaron los muros d ela btoica entera como si esta formara parte de su cuerpo

    OST: https://youtu.be/kavgVoUuUgM?si=r4IFUqoHMhUqqT3v
    la bruja suspiro relajandose, su forma fisica se empezo a evaporar en un humo oscuro -aaahh~ hace mucho no volvia a mi cuerpo original- solto unas risitas -no esta mal que les recuerde que no soy humana de vez en cuando- sus risitas agitaron los muros d ela btoica entera como si esta formara parte de su cuerpo OST: https://youtu.be/kavgVoUuUgM?si=r4IFUqoHMhUqqT3v
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  • 𝘓𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘣𝘰𝘴𝘲𝘶𝘦 𝘰𝘤𝘶𝘭𝘵𝘢.
    Fandom ACOTAR
    Categoría Fantasía
    Desde la cima todo era demasiado pequeño, mucho mas que la última vez que había visto el paisaje brillante de Prythian,  tan malditamente despampanante de alegria que le enfermaba el corazon y mas aun a sabiendas de que en algún sucio rincón de esa felicidad se encontraba aquella que tanto despreciaba y ahora caminaba con la gracia de los de su especie, portando el titulo de "Alta Lady".

    El estomago se le revolvió al pensarla sentada junto a su juguete favorito por encima de todos, mezclándose con los suyos como la mentira asquerosa que ella sabia que era aquella humana repugnante. Pero por mas que quisiera la reina destronada no podía ir contra todos ella sola, sin su poder en su máximo esplendor o aliados con los que luchar era un suicidio total siendo la vitalidad su primer punto en la lista.

    Se abrazo de muchos ingenuos que no podían reconocerla con ese rostro tan similar y tan distinto al de ella misma en su momento, robando vitalidad, robando magia, robando todo lo que encontrara en su interior hasta saciar el vacío dentro de ella.
    Para cuando paso un año, algunos inteligentes habían preferido su vida antes de ser torturados por la nueva Ama de los bosques, nunca el mismo lugar, siempre un rumor, pero el temor no fue suficiente para los incautos e imbéciles curiosos.

    -Pronto será hora -Dijo con un tono suave mientras la mujer a sus pies se arrastraba hacia la puerta.- Espero que hayas sonreido suficiente, Feyre Archeron.

    Sus chillidos eran un deleite para Amarantha, quien piso una vez mas la carne blanda del muslo de la mujer, encajando su tacon profundamente mientras algo mas oscuro se enredaba como una serpiente por el cuerpo de la mujer hasta su garganta.

    -Sus sueños, sus esperanzas, su futuro. -Una sonrisa encantadora y un crujido simple la acompañaron en su alegre momento.- Todo será mio de nuevo, junto con tu dulce bebé.
    Desde la cima todo era demasiado pequeño, mucho mas que la última vez que había visto el paisaje brillante de Prythian,  tan malditamente despampanante de alegria que le enfermaba el corazon y mas aun a sabiendas de que en algún sucio rincón de esa felicidad se encontraba aquella que tanto despreciaba y ahora caminaba con la gracia de los de su especie, portando el titulo de "Alta Lady". El estomago se le revolvió al pensarla sentada junto a su juguete favorito por encima de todos, mezclándose con los suyos como la mentira asquerosa que ella sabia que era aquella humana repugnante. Pero por mas que quisiera la reina destronada no podía ir contra todos ella sola, sin su poder en su máximo esplendor o aliados con los que luchar era un suicidio total siendo la vitalidad su primer punto en la lista. Se abrazo de muchos ingenuos que no podían reconocerla con ese rostro tan similar y tan distinto al de ella misma en su momento, robando vitalidad, robando magia, robando todo lo que encontrara en su interior hasta saciar el vacío dentro de ella. Para cuando paso un año, algunos inteligentes habían preferido su vida antes de ser torturados por la nueva Ama de los bosques, nunca el mismo lugar, siempre un rumor, pero el temor no fue suficiente para los incautos e imbéciles curiosos. -Pronto será hora -Dijo con un tono suave mientras la mujer a sus pies se arrastraba hacia la puerta.- Espero que hayas sonreido suficiente, Feyre Archeron. Sus chillidos eran un deleite para Amarantha, quien piso una vez mas la carne blanda del muslo de la mujer, encajando su tacon profundamente mientras algo mas oscuro se enredaba como una serpiente por el cuerpo de la mujer hasta su garganta. -Sus sueños, sus esperanzas, su futuro. -Una sonrisa encantadora y un crujido simple la acompañaron en su alegre momento.- Todo será mio de nuevo, junto con tu dulce bebé.
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  • Esta reina no ha tenido su mejor año, sin embargo, les desea un buen inicio... aunque eso solo sea temporal.

    Mis mas oscuros deseos sean para el nuevo año, maldecidos sean todos los que se atraviesen en mi camino y que mi próximo reinado brille sobre los cadáveres de los infames que osaron herirme.
    Esta reina no ha tenido su mejor año, sin embargo, les desea un buen inicio... aunque eso solo sea temporal. Mis mas oscuros deseos sean para el nuevo año, maldecidos sean todos los que se atraviesen en mi camino y que mi próximo reinado brille sobre los cadáveres de los infames que osaron herirme.
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  • Avivando las brasas.
    Fandom OC
    Categoría Aventura
    Sephtálon Feu

    Tras realizar un pacto con el dragón, Morana ahora se veía obligada a asistirlo en su objetivo...

    Hacía ya unos días que cierta persona había desaparecido sin dejar rastro, y, si bien Morana no había sido la perpetradora, si había vendido la información a los secuestradores en cuestión.

    Con un cliente ahora enfadado y ansiando venganza, ella y el dragón se habrían de dirigir hacia el casco histórico de la ciudad, directos hacia un edificio donde Morana pediría reunirse con ellos.

    Tenían dos objetivos, uno era asesinar a dichos secuestradores, y el otro era encontrar el cadáver de la chica, el cual se encontraba perdido en el bosque al norte de la ciudad...


    La noche era fría, la lluvia era molesta, y solo los pasos de Morana y Sephtálon resonaban contra la acera. El ruido del tráfico era distante, rara vez se veía a una persona pasar la acera contraria...

    La pobreza era visible en las calles, en una ciudad en constante desarrollo, parte del casco histórico se había abandonado para enfocarse en las industrias.

    Era un lugar donde era fácil esconderse, las luces de las calles eran tenues, todos los callejones eran angostos, oscuros...

    Aún quedaban unas calles para llegar al edificio designado.

    — ¿Vas a interrogarlos para saber donde está el cuerpo? — Morana alzó la voz para preguntar al contrario, tenía interés en saber si pretendía interrogarlos o solo quemarlos vivos.
    [storm_pink_crow_361] Tras realizar un pacto con el dragón, Morana ahora se veía obligada a asistirlo en su objetivo... Hacía ya unos días que cierta persona había desaparecido sin dejar rastro, y, si bien Morana no había sido la perpetradora, si había vendido la información a los secuestradores en cuestión. Con un cliente ahora enfadado y ansiando venganza, ella y el dragón se habrían de dirigir hacia el casco histórico de la ciudad, directos hacia un edificio donde Morana pediría reunirse con ellos. Tenían dos objetivos, uno era asesinar a dichos secuestradores, y el otro era encontrar el cadáver de la chica, el cual se encontraba perdido en el bosque al norte de la ciudad... La noche era fría, la lluvia era molesta, y solo los pasos de Morana y Sephtálon resonaban contra la acera. El ruido del tráfico era distante, rara vez se veía a una persona pasar la acera contraria... La pobreza era visible en las calles, en una ciudad en constante desarrollo, parte del casco histórico se había abandonado para enfocarse en las industrias. Era un lugar donde era fácil esconderse, las luces de las calles eran tenues, todos los callejones eran angostos, oscuros... Aún quedaban unas calles para llegar al edificio designado. — ¿Vas a interrogarlos para saber donde está el cuerpo? — Morana alzó la voz para preguntar al contrario, tenía interés en saber si pretendía interrogarlos o solo quemarlos vivos.
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  • Una misión con alastor
    Fandom Resident evil y hazbin hotel
    Categoría Romance
    ꧁༒☬𝓐𝓛𝓐𝓢𝓣𝓞𝓡 𝓡𝓔𝓓 𝓓𝓔𝓜𝓞𝓝 𝓞𝓥𝓔𝓡𝓛𝓞𝓡𝓓☬༒꧂

    Mansión Blackthorn — Medianoche

    La lluvia caía como agujas sobre los vitrales de la mansión, deformando la luz en sombras largas y retorcidas. Dentro, la élite demoníaca se reunía para una gala privada, una de esas donde las sonrisas eran tan falsas como las promesas… y donde la sangre podía correr en cualquier momento.
    Entre ellos estaba Alastor, impecable como siempre, sonrisa afilada y ojos encendidos de diversión.
    Y entonces…
    una presencia diferente.
    León cruzó la entrada con paso firme, traje oscuro perfectamente ajustado, mirada atenta, como si cada detalle del lugar fuera una posible amenaza. No estaba allí por placer.
    Tenía una misión.
    Alguien importante estaba atrapado en esa mansión… y debía sacarlo con vida.
    Pero el problema era simple y cruel:
    nadie entraba ni salía de Blackthorn sin una razón social aceptable.
    Una pareja.
    León se acercó a Alastor entre el murmullo de copas y risas vacías. Su voz bajó lo suficiente para que solo él pudiera oírla.

    —Alastor… necesito tu ayuda..

    Por primera vez, León dejó entrever una tensión real en su mirada.

    —Hay alguien aquí que va a morir esta noche si no lo saco de este lugar,Pero para moverme sin levantar sospechas…

    sus ojos se encontraron con los del demonio de la radio

    — …necesito que finjamos ser una pareja.

    El ruido lejano de la orquesta y los murmullos no alcanzaban a cubrir la gravedad de sus palabras..

    —Solo tú podrías hacerlo sin que nadie se atreva a cuestionarlo.

    La mansión parecía cerrarse a su alrededor.La sonrisa de Alastor se ensanchó lentamente, peligrosa y divertida al mismo tiempo.
    [Alastor_rabbit] 🕯️ Mansión Blackthorn — Medianoche La lluvia caía como agujas sobre los vitrales de la mansión, deformando la luz en sombras largas y retorcidas. Dentro, la élite demoníaca se reunía para una gala privada, una de esas donde las sonrisas eran tan falsas como las promesas… y donde la sangre podía correr en cualquier momento. Entre ellos estaba Alastor, impecable como siempre, sonrisa afilada y ojos encendidos de diversión. Y entonces… una presencia diferente. León cruzó la entrada con paso firme, traje oscuro perfectamente ajustado, mirada atenta, como si cada detalle del lugar fuera una posible amenaza. No estaba allí por placer. Tenía una misión. Alguien importante estaba atrapado en esa mansión… y debía sacarlo con vida. Pero el problema era simple y cruel: nadie entraba ni salía de Blackthorn sin una razón social aceptable. Una pareja. León se acercó a Alastor entre el murmullo de copas y risas vacías. Su voz bajó lo suficiente para que solo él pudiera oírla. —Alastor… necesito tu ayuda.. Por primera vez, León dejó entrever una tensión real en su mirada. —Hay alguien aquí que va a morir esta noche si no lo saco de este lugar,Pero para moverme sin levantar sospechas… sus ojos se encontraron con los del demonio de la radio — …necesito que finjamos ser una pareja. El ruido lejano de la orquesta y los murmullos no alcanzaban a cubrir la gravedad de sus palabras.. —Solo tú podrías hacerlo sin que nadie se atreva a cuestionarlo. La mansión parecía cerrarse a su alrededor.La sonrisa de Alastor se ensanchó lentamente, peligrosa y divertida al mismo tiempo.
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