-El aire de la noche se sentía denso, pesado… como si la misma ciudad contuviera la respiración. La luna llena colgaba sobre los edificios antiguos, tiñendo las calles con un tono rojizo que parecía más propio de un mal augurio que de una noche cualquiera. Ryuji avanzaba por el callejón con pasos firmes, su silueta recortándose entre las sombras mientras el eco de sus botas rompía el silencio. Sus ojos brillaban con ese rojo tenue, no de ira descontrolada… sino de una determinación tranquila, peligrosa-
-La katana en su mano reflejaba la luz de la luna mientras la sostenía con naturalidad, como si fuera una extensión más de su propio cuerpo. No había prisa en su andar, no había tensión innecesaria… solo la calma de alguien que ya había aceptado lo que iba a suceder. Su mirada se levantó apenas, enfocándose al frente, donde la oscuridad parecía esconder más de lo que mostraba. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, casi imperceptible-
Estoy cansado de los seres como tu… que creen que por ser mas fuertes tienen el derecho de hacer lo que quieran con los demás… hoy se acaba tu opresión…
-La katana en su mano reflejaba la luz de la luna mientras la sostenía con naturalidad, como si fuera una extensión más de su propio cuerpo. No había prisa en su andar, no había tensión innecesaria… solo la calma de alguien que ya había aceptado lo que iba a suceder. Su mirada se levantó apenas, enfocándose al frente, donde la oscuridad parecía esconder más de lo que mostraba. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, casi imperceptible-
Estoy cansado de los seres como tu… que creen que por ser mas fuertes tienen el derecho de hacer lo que quieran con los demás… hoy se acaba tu opresión…
-El aire de la noche se sentía denso, pesado… como si la misma ciudad contuviera la respiración. La luna llena colgaba sobre los edificios antiguos, tiñendo las calles con un tono rojizo que parecía más propio de un mal augurio que de una noche cualquiera. Ryuji avanzaba por el callejón con pasos firmes, su silueta recortándose entre las sombras mientras el eco de sus botas rompía el silencio. Sus ojos brillaban con ese rojo tenue, no de ira descontrolada… sino de una determinación tranquila, peligrosa-
-La katana en su mano reflejaba la luz de la luna mientras la sostenía con naturalidad, como si fuera una extensión más de su propio cuerpo. No había prisa en su andar, no había tensión innecesaria… solo la calma de alguien que ya había aceptado lo que iba a suceder. Su mirada se levantó apenas, enfocándose al frente, donde la oscuridad parecía esconder más de lo que mostraba. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, casi imperceptible-
Estoy cansado de los seres como tu… que creen que por ser mas fuertes tienen el derecho de hacer lo que quieran con los demás… hoy se acaba tu opresión…
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