• ¿Cambiarías algo de tu pasado si pudieras...?

    [Alemania. -Berlín. - En el piso de Morana. - 22:18]

    El aire frío se colaba por la puerta del balcón, combatiendo con el vapor que salía del baño por ocupar la estancia. El ambiente parecía normal, solitario, quizás, pues el piso debería estar vacío ahora mismo.

    La escena en el baño era lo suficientemente normal. Morana dándose una ducha, el ruido del agua cayendo era lo único rompiendo el silencio que se había instalado en el lugar.

    La mirada de Morana, esos espejos plateados que todo lo veían, que tanto analizaban a los demás, esa mirada normalmente impasible, indescifrable, ahora revelaba todo lo que nadie era capaz de ver...

    Sus ojos eran dos cascadas de lágrimas.
    Su cuerpo era la cárcel.
    Su mente era el verdugo.
    Los recuerdos eran su cicuta.

    Los gritos eran audibles incluso tras un milenio, los recuerdos eran tan intensos que podía sentir que estaba nuevamente allí, observando como toda su familia ardía, como su esposo ardía, asesinados por un pueblo que ella amaba, por una fe que ella compartía.

    Cerró el grifo de la ducha, sus pasos eran lentos, llenos de duda y con un rostro que no reflejaba la vorágine que anidaba en ella. Su mirada se posó en el centro de su pecho, en el lugar donde un corazón debía latir, no quedaba más que el recuerdo, un órgano que apenas funcionaba, literal y metafóricamente.

    Fue alzándose, hasta que se encontró con sus propios ojos, y donde otros solamente verían a una mujer, ella veía una mirada llena de juicio, un odio tan intenso que si las miradas mataran, ella hubiera muerto 1000 veces. Se despreciaba a si misma, desde el inicio fue el origen de todos los problemas ¿Quizás el mundo hubiera sido mejor si ella nunca hubiera nacido?

    Tenerla a ella sería la perdición de su familia.
    Su madre perdió su título.
    Su padre comenzó a abusar de ambas.
    Su esposo perdió un ojo protegiéndola.

    Y finalmente, todos perdieron la vida de la misma forma horrible, ardiendo entre las llamas, rodeados de los insultos de una muchedumbre.

    Mientras aún lloraba, su rostro se llenó de rabia y con rapidez, propinó un golpe al cristal que reflejaba su desgracia. — ¡Cállate! — La desesperación era palpable en su voz ¿A quién se dirigía? Seguramente ni ella lo sabía... Quizás una plegaria en vano a su mente. — ¡Yo no elegí esta vida!¡Yo no elegí nacer así! — Se llevó una mano a la cabeza, haciendo su pelo mojado hacia atrás, mientras observó su otra mano, la cual, temblorosa, se acercó hacia su pecho.

    La sangre brotaba del reciente corte, aunque la herida ya se estaba cerrando... Su inmortalidad era una cárcel, la vida era su penitencia. — Yo no los maté a todos... — Su voz salió más débil, con una tristeza que era impensable ver en ella. — Gerhard... Te juro que no fue mi culpa... — Comenzó a sollozar, palabras vacías, sabía bien que era la responsable de todo lo que había ocurrido... Aunque nunca lo hubiera deseado. — No puedo más... Por favor... — Otra súplica en vano...

    Se encogió, apoyando el pecho sobre sus rodillas, y con una lentitud que reflejaba su pérdida de fuerzas, cayó hacia un lado. El frío del suelo le caló hasta los huesos más fuerte de lo que debería mientras las lágrimas fluían cual cascada.

    Allí, con su impotencia se mantuvo, llorando a todo pulmón, una escena que nadie deberá ver, pues su tortura es lo único que hace que pueda seguir considerándose humana.
    ¿Cambiarías algo de tu pasado si pudieras...? [Alemania. -Berlín. - En el piso de Morana. - 22:18] El aire frío se colaba por la puerta del balcón, combatiendo con el vapor que salía del baño por ocupar la estancia. El ambiente parecía normal, solitario, quizás, pues el piso debería estar vacío ahora mismo. La escena en el baño era lo suficientemente normal. Morana dándose una ducha, el ruido del agua cayendo era lo único rompiendo el silencio que se había instalado en el lugar. La mirada de Morana, esos espejos plateados que todo lo veían, que tanto analizaban a los demás, esa mirada normalmente impasible, indescifrable, ahora revelaba todo lo que nadie era capaz de ver... Sus ojos eran dos cascadas de lágrimas. Su cuerpo era la cárcel. Su mente era el verdugo. Los recuerdos eran su cicuta. Los gritos eran audibles incluso tras un milenio, los recuerdos eran tan intensos que podía sentir que estaba nuevamente allí, observando como toda su familia ardía, como su esposo ardía, asesinados por un pueblo que ella amaba, por una fe que ella compartía. Cerró el grifo de la ducha, sus pasos eran lentos, llenos de duda y con un rostro que no reflejaba la vorágine que anidaba en ella. Su mirada se posó en el centro de su pecho, en el lugar donde un corazón debía latir, no quedaba más que el recuerdo, un órgano que apenas funcionaba, literal y metafóricamente. Fue alzándose, hasta que se encontró con sus propios ojos, y donde otros solamente verían a una mujer, ella veía una mirada llena de juicio, un odio tan intenso que si las miradas mataran, ella hubiera muerto 1000 veces. Se despreciaba a si misma, desde el inicio fue el origen de todos los problemas ¿Quizás el mundo hubiera sido mejor si ella nunca hubiera nacido? Tenerla a ella sería la perdición de su familia. Su madre perdió su título. Su padre comenzó a abusar de ambas. Su esposo perdió un ojo protegiéndola. Y finalmente, todos perdieron la vida de la misma forma horrible, ardiendo entre las llamas, rodeados de los insultos de una muchedumbre. Mientras aún lloraba, su rostro se llenó de rabia y con rapidez, propinó un golpe al cristal que reflejaba su desgracia. — ¡Cállate! — La desesperación era palpable en su voz ¿A quién se dirigía? Seguramente ni ella lo sabía... Quizás una plegaria en vano a su mente. — ¡Yo no elegí esta vida!¡Yo no elegí nacer así! — Se llevó una mano a la cabeza, haciendo su pelo mojado hacia atrás, mientras observó su otra mano, la cual, temblorosa, se acercó hacia su pecho. La sangre brotaba del reciente corte, aunque la herida ya se estaba cerrando... Su inmortalidad era una cárcel, la vida era su penitencia. — Yo no los maté a todos... — Su voz salió más débil, con una tristeza que era impensable ver en ella. — Gerhard... Te juro que no fue mi culpa... — Comenzó a sollozar, palabras vacías, sabía bien que era la responsable de todo lo que había ocurrido... Aunque nunca lo hubiera deseado. — No puedo más... Por favor... — Otra súplica en vano... Se encogió, apoyando el pecho sobre sus rodillas, y con una lentitud que reflejaba su pérdida de fuerzas, cayó hacia un lado. El frío del suelo le caló hasta los huesos más fuerte de lo que debería mientras las lágrimas fluían cual cascada. Allí, con su impotencia se mantuvo, llorando a todo pulmón, una escena que nadie deberá ver, pues su tortura es lo único que hace que pueda seguir considerándose humana.
    0 turnos 0 maullidos
  • -despues de quien sabe cuánto tiempo aquella criatura logro su cometido, sonreia sosteniendo entre la palma de su mano un ave sin alas. Mismas alas que ahora estaban inservibles en la mesa. La sonrisa del ser se amplio mientras apretaba la palma de su mano aplastando lentamente al pato -

    Ya se cómo evitar que Samael nos abandone... Sin sus alas ya no podra portar la luz jajajaja Sami Sami debiste hacerme caso cuando te dije que dejaras de querer volar pero no te preocupes

    -aplasto el pato dejando un reguero de carne y sangre entre su mano misma sangre que comenzó a beber como si fuera vino -

    Sin ellas jamás te irás
    -despues de quien sabe cuánto tiempo aquella criatura logro su cometido, sonreia sosteniendo entre la palma de su mano un ave sin alas. Mismas alas que ahora estaban inservibles en la mesa. La sonrisa del ser se amplio mientras apretaba la palma de su mano aplastando lentamente al pato - Ya se cómo evitar que Samael nos abandone... Sin sus alas ya no podra portar la luz jajajaja Sami Sami debiste hacerme caso cuando te dije que dejaras de querer volar pero no te preocupes -aplasto el pato dejando un reguero de carne y sangre entre su mano misma sangre que comenzó a beber como si fuera vino - Sin ellas jamás te irás
    Me shockea
    1
    1 turno 0 maullidos
  • Hao! , buenas mis amados amigos y gente su emperador esta aqui
    Hao! , buenas mis amados amigos y gente su emperador esta aqui
    0 turnos 0 maullidos
  • Que clase de maldición es esa de condenar a mis descendientes de parecerse a mi? Si mi belleza es inata ¿Y así preguntas porque te condenó a morir bajo tierra?
    Patético
    Saluda al de abajo en mi nombre

    -se puso de pie dando un chasquido de dedos las pequeñas hadas de la muerte de inmediato dejaron caer una gran cantidad de tierra sobre aquel sujeto que lo había ofendido de tal manera al hablar tan mal de su pato mascota, sacudió la tierra de su ropa mirando a la nada -

    Tener descendientes.... ¿Algo como yo tiene derecho a ello? No suena mal a decir verdad....
    Que clase de maldición es esa de condenar a mis descendientes de parecerse a mi? Si mi belleza es inata ¿Y así preguntas porque te condenó a morir bajo tierra? Patético Saluda al de abajo en mi nombre -se puso de pie dando un chasquido de dedos las pequeñas hadas de la muerte de inmediato dejaron caer una gran cantidad de tierra sobre aquel sujeto que lo había ofendido de tal manera al hablar tan mal de su pato mascota, sacudió la tierra de su ropa mirando a la nada - Tener descendientes.... ¿Algo como yo tiene derecho a ello? No suena mal a decir verdad....
    3 turnos 0 maullidos
  • La noche fue pesada, ya estaba amaneciendo, el habia peleado otra vez en las calles, firmo un autografo y saco a un conocido de la calle, estaba agotado mentalmente.

    Cuando entro, sento a Al en un sofá para una persona, el tomo lugar en el sofá más grande, aun estaba sucio, con la sangre seca y pegada

    -¿Vas a contarme como terminaste ahi o voy a tener que encargarme de sacarte la información?.-

    Se dejo ir en el sofa relajando cuerpo y mente en aquel momento, su mirada se veia tranquila pero su pierna aun se movia con la adrenalina recorriendo su sistema entero.



    ✩ ₊ ˚ ⋆ ☾ Chaos☽ ⋆ ⁺ ₊ ✧
    La noche fue pesada, ya estaba amaneciendo, el habia peleado otra vez en las calles, firmo un autografo y saco a un conocido de la calle, estaba agotado mentalmente. Cuando entro, sento a Al en un sofá para una persona, el tomo lugar en el sofá más grande, aun estaba sucio, con la sangre seca y pegada -¿Vas a contarme como terminaste ahi o voy a tener que encargarme de sacarte la información?.- Se dejo ir en el sofa relajando cuerpo y mente en aquel momento, su mirada se veia tranquila pero su pierna aun se movia con la adrenalina recorriendo su sistema entero. [cha_os]
    Me gusta
    Me encocora
    3
    1 turno 0 maullidos
  • -Apenas estaba saliendo el sol, el clima está de por si frío, las aguas estaba heladas. 12B había caminado por aquel bosque sin importar la bajas temperaturas.

    Sentía su cuerpo frío, su aliento se podría ver por el clima del lugar, hasta que mientras caminaba admirado el bosque, pudo escuchar el sonido del agua caer.

    Recordó algo sobre la información humana que había leído, entró a las aguas y camino hasta la cascada, se quedo para bajo torren que cae sobre ella, podría sentir como el agua golpea su piel, es como alfileres qué impactan con su piel.

    Aunque en si era molesto e incómodo, no se movió, de quedo ahí con los ojos cerrados, con el agua helada recorrer su piel, no estaba temblando, se resistía, toleraba la carga del agua, solo se quedo ahi para meditar. -
    -Apenas estaba saliendo el sol, el clima está de por si frío, las aguas estaba heladas. 12B había caminado por aquel bosque sin importar la bajas temperaturas. Sentía su cuerpo frío, su aliento se podría ver por el clima del lugar, hasta que mientras caminaba admirado el bosque, pudo escuchar el sonido del agua caer. Recordó algo sobre la información humana que había leído, entró a las aguas y camino hasta la cascada, se quedo para bajo torren que cae sobre ella, podría sentir como el agua golpea su piel, es como alfileres qué impactan con su piel. Aunque en si era molesto e incómodo, no se movió, de quedo ahí con los ojos cerrados, con el agua helada recorrer su piel, no estaba temblando, se resistía, toleraba la carga del agua, solo se quedo ahi para meditar. -
    0 turnos 0 maullidos
  • Dios mata indiscriminadamente, y nosotros también. Porque ninguna criatura de Dios es como nosotros, ninguna se parece tanto a El como nosotros
    Dios mata indiscriminadamente, y nosotros también. Porque ninguna criatura de Dios es como nosotros, ninguna se parece tanto a El como nosotros
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Bueno, ya era hora de volver..
    Bueno, ya era hora de volver..
    Me encocora
    Me endiabla
    2
    1 comentario 0 compartidos
  • ── Lo siento tanto.
    Lamento no haber sido suficiente.
    Perdón por tanta lealtad.
    Por haber esperado todo este tiempo solo para ser despedida de esta forma.
    Lo siento.
    ── Lo siento tanto. Lamento no haber sido suficiente. Perdón por tanta lealtad. Por haber esperado todo este tiempo solo para ser despedida de esta forma. Lo siento.
    Me entristece
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • En ocasiones me plateo de que sirve expresar, lo que uno realmente siente por otro si normalmente cae en oídos sordos
    En ocasiones me plateo de que sirve expresar, lo que uno realmente siente por otro si normalmente cae en oídos sordos
    Me gusta
    2
    9 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados