• Open roleplay:


    El camino había desaparecido hacía ya varios kilómetros. Lo único que quedaba bajo los zapatos era lodo húmedo, piedras hundidas y restos de un sendero antiguo devorado por la maleza. La niebla cubría todo con una densidad enfermiza, espesa como humo frío, tragándose árboles, cercas oxidadas y cualquier intento de mirar demasiado lejos. Ni siquiera el sonido de los propios pasos parecía viajar más de unos cuantos metros antes de morir.

    Aquel pueblo no figuraba en ningún mapa, ni en videos de tiktok o guias de exploradores "underground"

    No había señales, nombres ni registros claros de que alguna vez hubiese existido. Y aun así... ahí estaba...

    Casas inclinadas por el tiempo, ventanas rotas como cuencas vacías observando desde la oscuridad, puertas entreabiertas que se balanceaban lentamente pese a que no corría viento alguno. Había ropa vieja colgando en tendederos petrificados por la humedad, rastros de esqueletos de animales de granja que incluso la naturaleza ya habia retomado de regreso, como si todos hubiesen desaparecido al mismo tiempo. Como si algo hubiese vaciado el lugar.

    El aire olía a lluvia vieja, musgo, madera podrida y piedra mojada. Sin embargo.
    .. había una luz.

    A lo lejos, elevándose por encima de los tejados consumidos por la decadencia, se alzaba la silueta de una catedral gótica imposible de ignorar. Sus agujas negras atravesaban la niebla como lanzas deformes, dominando el pueblo entero como el cadáver de un dios olvidado. Las puertas principales permanecían abiertas y eso era quizá lo peor de todo; no estaban forzadas ni destruidas, simplemente abiertas, esperando...

    Cada paso hacia la catedral hacía que aquella presión en el pecho aumentara lentamente. Era esa sensación incómoda que nace cuando el instinto comienza a advertirte que algo está mal aunque todavía no puedas verlo. Como si el propio edificio rechazara la presencia humana.

    El interior era inmenso. Columnas de piedra se perdían hacia arriba entre oscuridad y telarañas gigantescas que colgaban como sudarios. El eco de las gotas de agua cayendo desde el techo resonaba en algún lugar distante, lento e irregular, casi parecido a respiraciones. El suelo estaba cubierto por una fina capa de humedad que reflejaba fragmentos temblorosos de luz provenientes de docenas de velas distribuidas a lo largo de la nave principal. Algunas apenas titilaban mientras otras ardían con una llama completamente inmóvil, antinatural, como si llevasen encendidas siglos enteros sin apagarse jamás.

    No había corrientes de aire ni el más mínimo sonido del exterior. Ni pájaros, ni insectos cantores, ni el murmullo del bosque. Solo aquella catedral respirando lentamente en la oscuridad, húmeda y eterna, hasta que un crujido metálico rompió el silencio desde algún punto arriba.

    La mirada se alzó casi por reflejo… y el corazón (de tu personaje) se detuvo por un instante.

    Suspendida del gigantesco candelabro central había una criatura imposible....

    Masiva, monstruosa, la cual colgaba envuelta en sus propias alas como si fueran un sudario de carne y membrana húmeda, ocultando casi por completo aquel cuerpo descomunal que fácilmente superaba el tamaño de una casa.

    Las cadenas del viejo candelabro crujían bajo su peso mientras pequeñas gotas oscuras caían lentamente desde las membranas rasgadas hacia el suelo de piedra.

    Entonces sus ojos se abrieron...
    Blancos y brillando en medio de la penumbra.

    La cabeza de aquel enorme murciélago se inclinó lentamente hacia un lado, apenas lo suficiente para observar mejor al intruso que acababa de entrar en su guarida. Los colmillos sobresalían entre hilos de saliva espesa y sangre vieja, mientras una lengua larga y grotesca asomaba lentamente entre las fauces.

    La criatura no se movió, pero el tiempo pasaba, era momento de...
    ¿Correr?
    ¿razonar con el murciélago?
    ¿Atacar?
    ¿Dejar un tributo?


    ¿Qué será?
    Open roleplay: El camino había desaparecido hacía ya varios kilómetros. Lo único que quedaba bajo los zapatos era lodo húmedo, piedras hundidas y restos de un sendero antiguo devorado por la maleza. La niebla cubría todo con una densidad enfermiza, espesa como humo frío, tragándose árboles, cercas oxidadas y cualquier intento de mirar demasiado lejos. Ni siquiera el sonido de los propios pasos parecía viajar más de unos cuantos metros antes de morir. Aquel pueblo no figuraba en ningún mapa, ni en videos de tiktok o guias de exploradores "underground" No había señales, nombres ni registros claros de que alguna vez hubiese existido. Y aun así... ahí estaba... Casas inclinadas por el tiempo, ventanas rotas como cuencas vacías observando desde la oscuridad, puertas entreabiertas que se balanceaban lentamente pese a que no corría viento alguno. Había ropa vieja colgando en tendederos petrificados por la humedad, rastros de esqueletos de animales de granja que incluso la naturaleza ya habia retomado de regreso, como si todos hubiesen desaparecido al mismo tiempo. Como si algo hubiese vaciado el lugar. El aire olía a lluvia vieja, musgo, madera podrida y piedra mojada. Sin embargo. .. había una luz. A lo lejos, elevándose por encima de los tejados consumidos por la decadencia, se alzaba la silueta de una catedral gótica imposible de ignorar. Sus agujas negras atravesaban la niebla como lanzas deformes, dominando el pueblo entero como el cadáver de un dios olvidado. Las puertas principales permanecían abiertas y eso era quizá lo peor de todo; no estaban forzadas ni destruidas, simplemente abiertas, esperando... Cada paso hacia la catedral hacía que aquella presión en el pecho aumentara lentamente. Era esa sensación incómoda que nace cuando el instinto comienza a advertirte que algo está mal aunque todavía no puedas verlo. Como si el propio edificio rechazara la presencia humana. El interior era inmenso. Columnas de piedra se perdían hacia arriba entre oscuridad y telarañas gigantescas que colgaban como sudarios. El eco de las gotas de agua cayendo desde el techo resonaba en algún lugar distante, lento e irregular, casi parecido a respiraciones. El suelo estaba cubierto por una fina capa de humedad que reflejaba fragmentos temblorosos de luz provenientes de docenas de velas distribuidas a lo largo de la nave principal. Algunas apenas titilaban mientras otras ardían con una llama completamente inmóvil, antinatural, como si llevasen encendidas siglos enteros sin apagarse jamás. No había corrientes de aire ni el más mínimo sonido del exterior. Ni pájaros, ni insectos cantores, ni el murmullo del bosque. Solo aquella catedral respirando lentamente en la oscuridad, húmeda y eterna, hasta que un crujido metálico rompió el silencio desde algún punto arriba. La mirada se alzó casi por reflejo… y el corazón (de tu personaje) se detuvo por un instante. Suspendida del gigantesco candelabro central había una criatura imposible.... Masiva, monstruosa, la cual colgaba envuelta en sus propias alas como si fueran un sudario de carne y membrana húmeda, ocultando casi por completo aquel cuerpo descomunal que fácilmente superaba el tamaño de una casa. Las cadenas del viejo candelabro crujían bajo su peso mientras pequeñas gotas oscuras caían lentamente desde las membranas rasgadas hacia el suelo de piedra. Entonces sus ojos se abrieron... Blancos y brillando en medio de la penumbra. La cabeza de aquel enorme murciélago se inclinó lentamente hacia un lado, apenas lo suficiente para observar mejor al intruso que acababa de entrar en su guarida. Los colmillos sobresalían entre hilos de saliva espesa y sangre vieja, mientras una lengua larga y grotesca asomaba lentamente entre las fauces. La criatura no se movió, pero el tiempo pasaba, era momento de... ¿Correr? ¿razonar con el murciélago? ¿Atacar? ¿Dejar un tributo? ¿Qué será?
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  • // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.//

    ────────────────────────────────────────

    Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro.

    Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad.


    La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith.

    Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia.


    Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos.


    Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal.


    No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos.
    En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora.


    Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida.
    Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba.
    Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca.


    ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí?

    Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto.

    Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella.

    ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad.

    El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar.

    El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar.

    Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía.

    El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera.

    Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto.

    Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal.

    Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores.

    --Pero cometieron un error.--

    Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra.

    Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros.

    Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar.

    Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre.

    En menos de cinco muntos, el silencio regresó.

    El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo.

    Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada.


    Uno de los hombres aún respiraba.
    Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él.

    Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo.
    ─── La próxima vez…
    Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago.
    ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad.

    Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia.

    Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez.

    Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
    // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.// ──────────────────────────────────────── Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro. Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad. La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith. Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia. Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos. Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal. No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos. En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora. Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida. Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca. ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí? Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto. Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella. ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad. El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar. El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar. Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía. El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera. Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto. Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal. Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores. --Pero cometieron un error.-- Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra. Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros. Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar. Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre. En menos de cinco muntos, el silencio regresó. El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo. Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada. Uno de los hombres aún respiraba. Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él. Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo. ─── La próxima vez… Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago. ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad. Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia. Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez. Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    En 2023, contando con los personajes del trasvase de Open Roleplay a FicRol, traje: 21 personajes
    En 2024 traje: 11
    En 2025 he traído: 20 xd
    En 2023, contando con los personajes del trasvase de Open Roleplay a FicRol, traje: 21 personajes En 2024 traje: 11 En 2025 he traído: 20 xd
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  • [ Reunion ] [ Open Rol ]

    Disfrazada de una fiesta, la reunión de seguimiento tendría sesión. Mientras que la gente en general disfruraba de la comida y el entretenimiento gratis, cinco de las siete líderes estaban ahi presentes para discutir sus siguientes planes.

    ── Ira, Lujuria, Envidia y Codicia...──
    Pronunció con un ligero desdén, criticando, desaprobando la ausencia de pereza y gula.
    ── Bueno, pero ciertamente, las otras dos deben estar en la fiesta y sus aportaciones siempre son....── chasquea la lengua contra su paladar, dando a entender que le daban igual.
    ── Entonces...─ hizo un poco de suspenso. ── Confirmaron el asesinato de Humildad y Caridad... el atentado dio lugar en la llamada "zona de cambio" los fallecimientos no han sido compartidos con la población en general. ──

    Con calma, Soberbia les mostró fotografías, sí eran dos hombres de atuendos desalineados, pero la detección de las cámaras de seguridad y los chips confirmaban sus identidades exactas.

    ── Mis entrañables hermanas. Las siete virtudes están jugando a ser Dios. ──
    Eso llamó la atención, incluso de lujuria, que ya parecía aburrida.

    ── Están desarrollando sintéticos. ──

    Alguien llamó a la puerta, Soberbia alzó su mano, todo parecia indicar que un informante habia retornado...
    ¿Qué noticias podrían ser?
    [ Reunion ] [ Open Rol ] Disfrazada de una fiesta, la reunión de seguimiento tendría sesión. Mientras que la gente en general disfruraba de la comida y el entretenimiento gratis, cinco de las siete líderes estaban ahi presentes para discutir sus siguientes planes. ── Ira, Lujuria, Envidia y Codicia...── Pronunció con un ligero desdén, criticando, desaprobando la ausencia de pereza y gula. ── Bueno, pero ciertamente, las otras dos deben estar en la fiesta y sus aportaciones siempre son....── chasquea la lengua contra su paladar, dando a entender que le daban igual. ── Entonces...─ hizo un poco de suspenso. ── Confirmaron el asesinato de Humildad y Caridad... el atentado dio lugar en la llamada "zona de cambio" los fallecimientos no han sido compartidos con la población en general. ── Con calma, Soberbia les mostró fotografías, sí eran dos hombres de atuendos desalineados, pero la detección de las cámaras de seguridad y los chips confirmaban sus identidades exactas. ── Mis entrañables hermanas. Las siete virtudes están jugando a ser Dios. ── Eso llamó la atención, incluso de lujuria, que ya parecía aburrida. ── Están desarrollando sintéticos. ── Alguien llamó a la puerta, Soberbia alzó su mano, todo parecia indicar que un informante habia retornado... ¿Qué noticias podrían ser?
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  • 《 Festejo especial. Solicitud Especial. 》
    《 Open Roleplay. 》
    《 Chat o Comment. 》
    《 Siéntete libre de modificar para adecuar a tu personaje.♡》


    Usualmente el trabajo de Naoto era hacer una o varias comidas para una persona que solicitara sus servicios. Pero esta ocasión rompió sus propias reglas por unas simples palabras. Que vinieron en un mensaje esa misma tarde.

    El mensaje leía:
    "Buenɑs noches Aɾɑi sɑn, se que es ɑlgo tɑɾde peɾo quisieɾɑ sɑbeɾ si tiene disponibilidɑd de hoγ en lɑ noche cocinɑɾ en mi depɑɾtɑmento.
    Estoγ consciente de lo tɑɾde que es, peɾo cɾeo que lo único que puede ɑnimɑɾme ɑhoɾɑ mismo es ɑlgo delicioso de comeɾ.
    Mi diɾección γ dɑtos vɑn incluidos."

    "𝑬𝒔𝒕𝒂𝒓𝒆́ 𝒂𝒉𝒊. 𝑵𝒐 𝒉𝒂𝒈𝒂𝒔 𝒑𝒍𝒂𝒏𝒆𝒔."

    Una respuesta simple y sencilla al mensaje recibido. No habia tiempo que perder. Leyó el formulario adjunto, en donde la persona explicaba qué deseaba comer o algun pedido especial.
    Pero el formulario estaba llenado a medias, solo decia "Pasta, Vino y poder charlar, que me escuchen."

    La soledad en esta época era terrible la gente preferia pagar una cita, que tener la deshonra de admitir ir al psicólogo, por esa ocasión, solo cobraría por los ingredientes, no por el servicio.
    《 Festejo especial. Solicitud Especial. 》 《 Open Roleplay. 》 《 Chat o Comment. 》 《 Siéntete libre de modificar para adecuar a tu personaje.♡》 Usualmente el trabajo de Naoto era hacer una o varias comidas para una persona que solicitara sus servicios. Pero esta ocasión rompió sus propias reglas por unas simples palabras. Que vinieron en un mensaje esa misma tarde. El mensaje leía: "Buenɑs noches Aɾɑi sɑn, se que es ɑlgo tɑɾde peɾo quisieɾɑ sɑbeɾ si tiene disponibilidɑd de hoγ en lɑ noche cocinɑɾ en mi depɑɾtɑmento. Estoγ consciente de lo tɑɾde que es, peɾo cɾeo que lo único que puede ɑnimɑɾme ɑhoɾɑ mismo es ɑlgo delicioso de comeɾ. Mi diɾección γ dɑtos vɑn incluidos." "𝑬𝒔𝒕𝒂𝒓𝒆́ 𝒂𝒉𝒊. 𝑵𝒐 𝒉𝒂𝒈𝒂𝒔 𝒑𝒍𝒂𝒏𝒆𝒔." Una respuesta simple y sencilla al mensaje recibido. No habia tiempo que perder. Leyó el formulario adjunto, en donde la persona explicaba qué deseaba comer o algun pedido especial. Pero el formulario estaba llenado a medias, solo decia "Pasta, Vino y poder charlar, que me escuchen." La soledad en esta época era terrible la gente preferia pagar una cita, que tener la deshonra de admitir ir al psicólogo, por esa ocasión, solo cobraría por los ingredientes, no por el servicio.
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