• ㅤㅤㅤㅤextracto de rol de trama de
    ㅤㅤㅤㅤ #BloodAndBourbonSquad
    ㅤㅤ
    -¿Qué te hace pensar que canalizando tres marcas tendrás mejores resultados? -Klaus se puso en pie y se volvió a cubrir el antebrazo- Esto es inútil… ¿Qué hacemos aquí sentados? Deberíamos estar ahí afuera buscando respuestas en vez de esperar que vengan a nosotros. Ir a ese bunker donde vive Hope y remover cada carpeta…

    Rebekah lo miró con expresión calmada.

    — No puedes entrar ahí, Niklaus… ni quemarlo hasta los cimientos…— Mientras su hermano se levantaba, Elijah Mikaelson lo siguió con la mirada sin moverse apenas un ápice, apostillando aquello, con un ligero toque de sorna recordando los refinados modales que años atrás se gastaba el hibrido, antes de que Rebekah se adelantara para poner algo de sentido común al deseo de Klaus.
    Pero estaba claro que no iba a calmarse, era como un perro con un hueso, no podia dejarlo estar.
    Por suerte él y Hayley Marshall no habían roto la conexión de sus marcas con el hechizo de Freya Mikaelson , y es esta quien le informa del éxito de su búsqueda.

    -Hope ya ha mirado en los archivos de ese bunker, Nik. ¿No crees que te hubiera avisado si hubiera encontrado algo que mereciera la pena? -preguntó la Original..

    Klaus la fulminó con la mirada a causa de su propia frustración.

    -¿Y la escuela Salvatore? Alaric Saltzman se quedó con todos los cachivaches de la Armería… Quizás podría… -comenzó a decir el hibrido, pero entonces Freya lo interrumpió.

    -Lo tengo -dijo- He captado dos señales. Potentes… Tendríamos que dividirnos… -dijo la rubia.

    Y, la primera en ofrecerse fue la propia Hayley. Se volvió a colocar la manga de la camiseta y siquiera miró a Elijah antes de decir:

    -Yo iré a Reino Unido -dijo mirando el mapa donde una marca de la sangre de Freya se había aposentado- Le he cogido el gusto a los viajes en avión… -ironizó.

    Mientras Hayley se ofreció para acudir en busca de la señal de Reino Unido, el original se afanó, con todo el cuidado del mundo en bajarse la camisa y abotonarse el puño, tras lo cual se levantó y se colocó a su lado, mirando el mapa y sujetando la cintura femenina con su mano derecha mientras que de su dedo índice y corazón izquierdos colgaba su americana, por encima de su hombro.

    — Tendré todo listo enseguida, podremos salir mañana, si la señal cambia, házmelo saber.

    Freya asintió.

    -Eso me deja a mi… Canadá… -confirmó la rubia antes de mirar a Keelan Malraux .

    Klaus apretó su mandíbula sopesando sus opciones, porque no le hacia ninguna gracia quedarse allí sentado esperando.

    -Yo iré a Mystic Falls… Quizás Alaric tenga algo útil… -dijo mientras ya sacaba su teléfono para preparar el viaje.

    Hayley se levantó de su asiento para ayudar a Freya a recoger, y con deje divertido dijo:

    -Dale recuerdos a Caroline Forbes de mi parte… Seguro que ya no me guarda rencor…- bromeó.
    ㅤㅤㅤㅤextracto de rol de trama de ㅤㅤㅤㅤ #BloodAndBourbonSquad ㅤㅤ -¿Qué te hace pensar que canalizando tres marcas tendrás mejores resultados? -Klaus se puso en pie y se volvió a cubrir el antebrazo- Esto es inútil… ¿Qué hacemos aquí sentados? Deberíamos estar ahí afuera buscando respuestas en vez de esperar que vengan a nosotros. Ir a ese bunker donde vive Hope y remover cada carpeta… Rebekah lo miró con expresión calmada. — No puedes entrar ahí, Niklaus… ni quemarlo hasta los cimientos…— Mientras su hermano se levantaba, [Nbl3Stag] lo siguió con la mirada sin moverse apenas un ápice, apostillando aquello, con un ligero toque de sorna recordando los refinados modales que años atrás se gastaba el hibrido, antes de que Rebekah se adelantara para poner algo de sentido común al deseo de Klaus. Pero estaba claro que no iba a calmarse, era como un perro con un hueso, no podia dejarlo estar. Por suerte él y [LittleWxlfie] no habían roto la conexión de sus marcas con el hechizo de [THE0LDERSISTER] , y es esta quien le informa del éxito de su búsqueda. -Hope ya ha mirado en los archivos de ese bunker, Nik. ¿No crees que te hubiera avisado si hubiera encontrado algo que mereciera la pena? -preguntó la Original.. Klaus la fulminó con la mirada a causa de su propia frustración. -¿Y la escuela Salvatore? Alaric Saltzman se quedó con todos los cachivaches de la Armería… Quizás podría… -comenzó a decir el hibrido, pero entonces Freya lo interrumpió. -Lo tengo -dijo- He captado dos señales. Potentes… Tendríamos que dividirnos… -dijo la rubia. Y, la primera en ofrecerse fue la propia Hayley. Se volvió a colocar la manga de la camiseta y siquiera miró a Elijah antes de decir: -Yo iré a Reino Unido -dijo mirando el mapa donde una marca de la sangre de Freya se había aposentado- Le he cogido el gusto a los viajes en avión… -ironizó. Mientras Hayley se ofreció para acudir en busca de la señal de Reino Unido, el original se afanó, con todo el cuidado del mundo en bajarse la camisa y abotonarse el puño, tras lo cual se levantó y se colocó a su lado, mirando el mapa y sujetando la cintura femenina con su mano derecha mientras que de su dedo índice y corazón izquierdos colgaba su americana, por encima de su hombro. — Tendré todo listo enseguida, podremos salir mañana, si la señal cambia, házmelo saber. Freya asintió. -Eso me deja a mi… Canadá… -confirmó la rubia antes de mirar a [las7malraux] . Klaus apretó su mandíbula sopesando sus opciones, porque no le hacia ninguna gracia quedarse allí sentado esperando. -Yo iré a Mystic Falls… Quizás Alaric tenga algo útil… -dijo mientras ya sacaba su teléfono para preparar el viaje. Hayley se levantó de su asiento para ayudar a Freya a recoger, y con deje divertido dijo: -Dale recuerdos a Caroline Forbes de mi parte… Seguro que ya no me guarda rencor…- bromeó.
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  • Mi príncipe aveces mira más otra princesa, que a mi .....
    Claro entre muchas opciones
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  • Llevaba un par de días con aquello, y toda aquella noche en vela, llenándose las manos de carboncillo y borrando los errores con la miga del pan de la cena, que había rehusado comerse para poder usarlo como material de arte.

    Si, aquello era una soberanisima mierda. Pero era lo mejor que tenia, y tenia que agradecerle a Judith el carboncillo y el papel para poder dibujar, porque si no, no tendría absolutamente nada.
    Justamente al pensar en ella, la niña aparece como si la hubiera invocado, sentada a lo indio en el suelo de calle, frente a los barrotes de su ventana.

    —Eso es... ¿un dibujo? — La voz de la pequeña Grimes llena la celda con un toque de diversión y de incredulidad. — Déjame verlo.

    Negan podría negarse, pero con un suspiro se levanta de su lugar en el suelo de la celda y se acerca a la ventana, pasando por los barrotes el papel.
    Judith lo observa, como si realmente entendiera algo de dibujo, aunque para ser justos, él tampoco lo hacía.

    — Es... curioso....

    —¡Exacto! Es arte moderno.

    — Es para Becca, ¿verdad?

    Negan recupera el papel y lo mira frunciendo el ceño mientras se encoge de hombros, que hubiera hecho aquello tan solo con el recuerdo de la médico tendría que darle algo mas de puntos, ¿no?

    — Me dijiste que hoy era su cumpleaños, pensé que se merecía algo... horrible, pero único. Tampoco tengo muchas mas opciones...

    >> Horas mas tarde, el preso dejaba pasar las horas en su catre, con el dibujo boca abajo encima de su torso, con el carboncillo completamente agotado en el suelo y pensando que quizás Becca no bajaría aquel día a verle, podría pasar perfectamente, seguramente ella no estaría pensando tanto en él, como él en ella.

    Ella tenia mucha mas gente a su alrededor que él. Pero aún así no pierde la esperanza, y la sonrisa que se dibuja en su rostro cuando escucha la puerta del sótano y ve bajar a la cumpleañera.

    — ¡Feliz cumpleaños, Becca! ¿Qué se te ha perdido por aquí en un día tan soleado como el de hoy, y donde todos deberían estar montándote una super fiesta de cumpleaños?


    𝙱𝙴𝙲𝙲𝙰 𝙷𝙰𝙻𝙴
    Llevaba un par de días con aquello, y toda aquella noche en vela, llenándose las manos de carboncillo y borrando los errores con la miga del pan de la cena, que había rehusado comerse para poder usarlo como material de arte. Si, aquello era una soberanisima mierda. Pero era lo mejor que tenia, y tenia que agradecerle a Judith el carboncillo y el papel para poder dibujar, porque si no, no tendría absolutamente nada. Justamente al pensar en ella, la niña aparece como si la hubiera invocado, sentada a lo indio en el suelo de calle, frente a los barrotes de su ventana. —Eso es... ¿un dibujo? — La voz de la pequeña Grimes llena la celda con un toque de diversión y de incredulidad. — Déjame verlo. Negan podría negarse, pero con un suspiro se levanta de su lugar en el suelo de la celda y se acerca a la ventana, pasando por los barrotes el papel. Judith lo observa, como si realmente entendiera algo de dibujo, aunque para ser justos, él tampoco lo hacía. — Es... curioso.... —¡Exacto! Es arte moderno. — Es para Becca, ¿verdad? Negan recupera el papel y lo mira frunciendo el ceño mientras se encoge de hombros, que hubiera hecho aquello tan solo con el recuerdo de la médico tendría que darle algo mas de puntos, ¿no? — Me dijiste que hoy era su cumpleaños, pensé que se merecía algo... horrible, pero único. Tampoco tengo muchas mas opciones... >> Horas mas tarde, el preso dejaba pasar las horas en su catre, con el dibujo boca abajo encima de su torso, con el carboncillo completamente agotado en el suelo y pensando que quizás Becca no bajaría aquel día a verle, podría pasar perfectamente, seguramente ella no estaría pensando tanto en él, como él en ella. Ella tenia mucha mas gente a su alrededor que él. Pero aún así no pierde la esperanza, y la sonrisa que se dibuja en su rostro cuando escucha la puerta del sótano y ve bajar a la cumpleañera. — ¡Feliz cumpleaños, Becca! ¿Qué se te ha perdido por aquí en un día tan soleado como el de hoy, y donde todos deberían estar montándote una super fiesta de cumpleaños? [JSTSURVIVE.BECCA]
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  • « ¿No has sentido alguna vez esa necesidad de estar con alguien? »

    Una pregunta habitual. Entre confidencias, entre risas y anécdotas; siempre terminaba asomándose esa pregunta silenciosa e incómoda. La conversación parecía girar, una y otra vez, sobre la misma respuesta ambigua que daba cada vez.

    "No realmente."

    No. Realmente no necesitaba a alguien como decía. Realmente no sentía la necesidad de compartir, o más bien abrir, tanto su vida a otra persona. Los años desde su última relación le habían hecho desarrollar un gusto por la soledad o, quizá, por esa falta de rutina que se atiene a los horarios y gustos de alguien más. No debía levantarse temprano en los días de descanso para prepararse ante las visitas, no debía quebrarse la cabeza pensando qué almorzarian ese día ni tenía que complicarse con planes elaborados de actividades para hacer a lo largo del día. Cosas habituales que se habían vuelto una rutina cansada, agotadora, que odiaba volver a repetir.

    Cuando ya estaba tan metido en sí mismo, en su vida y su espacio, acostumbrado a sus horarios y opciones; ¿cómo iba a acoplarse nuevamente a alguien que intempestivamente cambiara sus esquemas? ¿Cómo iba decirle que, por ese día o unas horas, prefería no verle y pasar el tiempo encerrado en casa jugando video juegos o mirando televisión? ¿Cómo hacerlo sin que se malinterpretara o los sentimientos mermaran? Una relación, a esas alturas de su vida, era una ruptura en su rutina, en su esencia. En su comodidad.

    "No es algo que necesite".

    No ahora. No pronto. No hasta quién sabe cuando. A Vincent siempre le había costado visualizarse en todo; era el último en responder esa pregunta cliché que hacía recursos humanos para motivar a los trabajadores: "¿cómo te ves de aquí a cinco años?" Su respuesta siempre era la misma, pero no tenía sentido ni lograba hacerse a la idea. Desde la universidad no se había imaginado en una relación, mucho menos casado y ni hablar de los hijos. En alguna ocasión la idea le cruzó por la cabeza, fugaz y de ensueño, pero con el tiempo se evaporó hasta ser olvidada.

    El amor, últimamente, se le hacía complicado y más complejo le resultaba conocer personas. Siempre estaba trabajando y, cuando no lo hacía, estaba en casa con sus gatos. Vincent nunca había sido una persona de salir ni de verse extrovertido, siempre era reservado, tímido y callado. Con esos factores en contra, ¿cómo es que iba a conocer a alguien? En el trabajo no había nadie que ocasionara esa chispa, esa curiosidad, ese gusto. Para él solo era una rutina donde sus compañeros eran eso y nada más, amigos y compañeros con los que mantenía una estabilidad social mas no una compatibilidad emocional. Si en el único lugar que frecuentaba no sentía nada, ¿cómo iba a poder desarrollar una relación?

    ¿Presentarle a alguien? Ni hablar. ¿Una cita a ciegas? Ni de broma. ¿Siquiera por curiosidad? No, podía morir perfectamente sin saber cómo se sentía amar o, más bien, cómo volver a amar.

    Vincent sabía lo que quería y lo que no quería. Mantener su libertad sin perder sus gustos, respetar sus límites sin arriesgar su seguridad, tener la cabez fría y no dejar que su corazón tomara nuevamente decisiones equivocadas. Y, al final, siempre terminaba negándose a experimentar porque sus conocidos no eran los casos de éxito ideales: Infidelidades, divorcios apresurados por engaños, demandas de atención excesivas, posesión desmedida y ciclos repetitivos de violencia difíciles de romper. ¿Con qué ánimos se podía aventurar a volver a experimentar cuando nada le motivaba a intentar?

    Y, aún así, siempre existía la espinita que lo hacía reflexionar. ¿Alguna vez se iba a poder enamorar? ¿Alguna vez iba a poder sentir otra vez ese calor en el pecho por la emoción? ¿Sentiria de nuevo las mariposas en el estómago? ¿Alguna vez hallaría paz y seguridad en otra persona? Quizá sí, quizá no. El tiempo le daría algún día la respuesta, tendría la razón o la vida lo golpearía por su error.

    El amor es complicado. Más para los asustados a salir lastimados otra vez, y para los que temen perder nuevamente sus sentimientos valiosos por error.
    « ¿No has sentido alguna vez esa necesidad de estar con alguien? » Una pregunta habitual. Entre confidencias, entre risas y anécdotas; siempre terminaba asomándose esa pregunta silenciosa e incómoda. La conversación parecía girar, una y otra vez, sobre la misma respuesta ambigua que daba cada vez. "No realmente." No. Realmente no necesitaba a alguien como decía. Realmente no sentía la necesidad de compartir, o más bien abrir, tanto su vida a otra persona. Los años desde su última relación le habían hecho desarrollar un gusto por la soledad o, quizá, por esa falta de rutina que se atiene a los horarios y gustos de alguien más. No debía levantarse temprano en los días de descanso para prepararse ante las visitas, no debía quebrarse la cabeza pensando qué almorzarian ese día ni tenía que complicarse con planes elaborados de actividades para hacer a lo largo del día. Cosas habituales que se habían vuelto una rutina cansada, agotadora, que odiaba volver a repetir. Cuando ya estaba tan metido en sí mismo, en su vida y su espacio, acostumbrado a sus horarios y opciones; ¿cómo iba a acoplarse nuevamente a alguien que intempestivamente cambiara sus esquemas? ¿Cómo iba decirle que, por ese día o unas horas, prefería no verle y pasar el tiempo encerrado en casa jugando video juegos o mirando televisión? ¿Cómo hacerlo sin que se malinterpretara o los sentimientos mermaran? Una relación, a esas alturas de su vida, era una ruptura en su rutina, en su esencia. En su comodidad. "No es algo que necesite". No ahora. No pronto. No hasta quién sabe cuando. A Vincent siempre le había costado visualizarse en todo; era el último en responder esa pregunta cliché que hacía recursos humanos para motivar a los trabajadores: "¿cómo te ves de aquí a cinco años?" Su respuesta siempre era la misma, pero no tenía sentido ni lograba hacerse a la idea. Desde la universidad no se había imaginado en una relación, mucho menos casado y ni hablar de los hijos. En alguna ocasión la idea le cruzó por la cabeza, fugaz y de ensueño, pero con el tiempo se evaporó hasta ser olvidada. El amor, últimamente, se le hacía complicado y más complejo le resultaba conocer personas. Siempre estaba trabajando y, cuando no lo hacía, estaba en casa con sus gatos. Vincent nunca había sido una persona de salir ni de verse extrovertido, siempre era reservado, tímido y callado. Con esos factores en contra, ¿cómo es que iba a conocer a alguien? En el trabajo no había nadie que ocasionara esa chispa, esa curiosidad, ese gusto. Para él solo era una rutina donde sus compañeros eran eso y nada más, amigos y compañeros con los que mantenía una estabilidad social mas no una compatibilidad emocional. Si en el único lugar que frecuentaba no sentía nada, ¿cómo iba a poder desarrollar una relación? ¿Presentarle a alguien? Ni hablar. ¿Una cita a ciegas? Ni de broma. ¿Siquiera por curiosidad? No, podía morir perfectamente sin saber cómo se sentía amar o, más bien, cómo volver a amar. Vincent sabía lo que quería y lo que no quería. Mantener su libertad sin perder sus gustos, respetar sus límites sin arriesgar su seguridad, tener la cabez fría y no dejar que su corazón tomara nuevamente decisiones equivocadas. Y, al final, siempre terminaba negándose a experimentar porque sus conocidos no eran los casos de éxito ideales: Infidelidades, divorcios apresurados por engaños, demandas de atención excesivas, posesión desmedida y ciclos repetitivos de violencia difíciles de romper. ¿Con qué ánimos se podía aventurar a volver a experimentar cuando nada le motivaba a intentar? Y, aún así, siempre existía la espinita que lo hacía reflexionar. ¿Alguna vez se iba a poder enamorar? ¿Alguna vez iba a poder sentir otra vez ese calor en el pecho por la emoción? ¿Sentiria de nuevo las mariposas en el estómago? ¿Alguna vez hallaría paz y seguridad en otra persona? Quizá sí, quizá no. El tiempo le daría algún día la respuesta, tendría la razón o la vida lo golpearía por su error. El amor es complicado. Más para los asustados a salir lastimados otra vez, y para los que temen perder nuevamente sus sentimientos valiosos por error.
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  • — ¡Oww! ¡Eres tan adorable! —

    Llevaba entre sus manos a su nueva mascota, un regalo de su recién descubierto primo.
    Una criatura de lo más adorable que ahora no parecía querer soltar, incluso su cola moviéndose alegre de un lado a otro de tan solo sentir lo suave que resultaba ma criatura entre sus manos.

    — Tenemos que ponerte un nombre ¿No es así? Mmm... ¡Ya sé! ¡Algodón! ¡No, no, no! ¡Espera! ¡Ternurin! ¡Oh! ¡O mejor Peluchín! ¡Agh! ¡Hay tantas opciones! —

    Y de nuevo volvía a estrujarlo entre sus brazos con cuidado de no dañarlo
    — ¡Oww! ¡Eres tan adorable! — Llevaba entre sus manos a su nueva mascota, un regalo de su recién descubierto primo. Una criatura de lo más adorable que ahora no parecía querer soltar, incluso su cola moviéndose alegre de un lado a otro de tan solo sentir lo suave que resultaba ma criatura entre sus manos. — Tenemos que ponerte un nombre ¿No es así? Mmm... ¡Ya sé! ¡Algodón! ¡No, no, no! ¡Espera! ¡Ternurin! ¡Oh! ¡O mejor Peluchín! ¡Agh! ¡Hay tantas opciones! — Y de nuevo volvía a estrujarlo entre sus brazos con cuidado de no dañarlo
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  • ¿Te has vuelto el objetivo del siempre "todas mías"?. ¿De aquel ser repugnante que se siente Brad Pitin y no se lava ni detrás de las orejas?.

    Acompáñame.

    Paso 1: dile que te gusta meterles el dedo y hacerles así, tendrás dos opciones:

    A) le gusta y en el fondo es mariposa de closet
    B) te vera raro y dirá que se le olvidó algo
    ¿Te has vuelto el objetivo del siempre "todas mías"?. ¿De aquel ser repugnante que se siente Brad Pitin y no se lava ni detrás de las orejas?. Acompáñame. Paso 1: dile que te gusta meterles el dedo y hacerles así, tendrás dos opciones: A) le gusta y en el fondo es mariposa de closet B) te vera raro y dirá que se le olvidó algo
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  • -Ok.. creo que todos los demas "dioses" hablaron de sus oficios asi que supongo que me toca.

    ¿Por donde se podria empezar? creo que el trabajo es medio aburrido , solo tienes dos opciones , o obligas a alguien a que se mate o solo observas como se mata.
    Todos tienen esa felicidad que los inspira a seguir pero esa es la misma felicidad que se va rapido y los vuelve a la dura realidad donde todo les va mal y no tienen apoyo de nadie. se podria decir que incluso yo o TU somos capaces de tenerla. el tema es que no somos capaces de mostrarls , solo la ocultamos poco a poco hasta que solo nos matemos.

    Por cierto , no importa cuanto intentes animar con tus palabras motivadoras , esa "persona" no tomara conciencia , solo no vera el motivo para estar en pie. Lo unico que podemos hacer es esperar y ver como baja , a veces va lento y otras rapido. No importa que tan fuerte seas fisicamente. Si no eres fuerte mentalmente , moriras facil en las mismas garras de la propia muerte y yo posiblemente este deseandote eso todo el rato por que ese... ese posiblemente es mi objetivo
    -Ok.. creo que todos los demas "dioses" hablaron de sus oficios asi que supongo que me toca. ¿Por donde se podria empezar? creo que el trabajo es medio aburrido , solo tienes dos opciones , o obligas a alguien a que se mate o solo observas como se mata. Todos tienen esa felicidad que los inspira a seguir pero esa es la misma felicidad que se va rapido y los vuelve a la dura realidad donde todo les va mal y no tienen apoyo de nadie. se podria decir que incluso yo o TU somos capaces de tenerla. el tema es que no somos capaces de mostrarls , solo la ocultamos poco a poco hasta que solo nos matemos. Por cierto , no importa cuanto intentes animar con tus palabras motivadoras , esa "persona" no tomara conciencia , solo no vera el motivo para estar en pie. Lo unico que podemos hacer es esperar y ver como baja , a veces va lento y otras rapido. No importa que tan fuerte seas fisicamente. Si no eres fuerte mentalmente , moriras facil en las mismas garras de la propia muerte y yo posiblemente este deseandote eso todo el rato por que ese... ese posiblemente es mi objetivo
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  • Los días previos a Navidad, Raden se había encontrado en un estado insólito de absoluta y pura indecisión. Su mente, que parecía un catálogo de reliquias y objetos interesantes, de pronto encontraba que todas las opciones resultaban... insuficientes. Demasiado insuficientes. ¿Un espejo victoriano? ¿Una daga ceremonial?. Había consultado a sus amigas y hasta se había sumergido en las profundidades digitales de 'Gugul', saliendo de allí con dolor de cabeza.

    Nada la convencia. Todo le parecía insuficiente para la obra de arte viviente que era su precioso novio. ¿Que podía darle, que fuera realmente digno de él? ¡¿Es que acaso existía algo, que pudiera ser digno de él?!. Entonces la idea llegó... Quizás el regalo perfecto no era algo extravagante, quizás no era algo que pudiera comprar, adquirir o robar de un museo -aunque esa última idea no la descartaba-. Tal vez, era algo que se debía crear. ¡Aja! ¡Eso era! ¿Cuantas veces había él, preparado comidas y manjares para ella, con una paciencia y un arte que eran otra forma de hechicería? Muchas. Demasiadas. ¡Era su turno! Fallar estrepitosamente era una posibilidad... y por eso mismo, era algo valioso. Ese sería su regalo, su esfuerzo y su posible fracaso, todo envuelto en un intento.

    Desempolvó los libros de cocina -porque el 'yutú' es demasiado complicado- y busco las recetas. ¡Un postre! Porque tal parecía como si hubiera menos probabiludades de fallar con un postre que con una cena. La cocina pronto se transformó en una especie de laboratorio donde la harina volaba por todas partes. Mantequilla, huevos, frutas confitadas, frutos secos y un chorrito de moscatel. La dejó leudar, cubierta con un paño. Y mientras esperaba, la masa de jengibre -harins, melaza, especias- fue extendida y cortada con los moldes que logró conseguir en su cocina: una estrella, una luna creciente y un gatito. Las galletas salieron del horno, perfumando el aire, y las decoró con glacé real.El panettone, ya horneado y dorado, fue su obra principal. La adornó con un glacé en color rojo y escribió un mensaje: 'Feliz Navidad, amor. ~ R'.

    La mesa fue puesta con un mantel de lino y la porcelana blanca del siglo XIX que guardaba para ocasiones especiales. Sobre ella, el panettone y el montón de galletas de jengibre. Pero no era suficiente. Lo mundano necesitaba el sello de lo eterno. Y justo a tiempo, llegó su adquisición final. Un anillo 'guarda-secretos' del siglo XVII. Un aro de plata sobre con incrustaciones de onix. Lo había obtenido tras negociaciones que involucraron tres objetos malditos y una promesa vaga. Su función era simple pero profunda: si él, en algún momento de necesidad o simple deseo, sostenía el anillo y concentraba un pensamiento o mensaje para ella, Raden lo escucharía, dondequiera que estuviera. Sería como tener una llave directa a sus pensamientos.

    Todo estaba listo.

    — Amor, te tengo una sorpresa... —le había dicho antes, colocandose detrás de Donovan Lenheim y cubriendo sus ojos con sus manos -aun ligeramente enharinadas- guiandolo hacia el comedor— ¡Ta-dah! ~

    Al retirar sus manos, él vería la escena. Panettone, galletas de jengibre, y sobre la servilleta de lino junto a un plato, el anillo.

    — ¿Que te parece, hm? ¡Creo que... me volví una alquimista de la repostería! O al menos, logré que algo comestible saliera sin tu ayuda, jeje ~ —luego señaló la pieza de onix— Y ese, es para que nunca, nunca, estemos realmente incomunicados ~
    Los días previos a Navidad, Raden se había encontrado en un estado insólito de absoluta y pura indecisión. Su mente, que parecía un catálogo de reliquias y objetos interesantes, de pronto encontraba que todas las opciones resultaban... insuficientes. Demasiado insuficientes. ¿Un espejo victoriano? ¿Una daga ceremonial?. Había consultado a sus amigas y hasta se había sumergido en las profundidades digitales de 'Gugul', saliendo de allí con dolor de cabeza. Nada la convencia. Todo le parecía insuficiente para la obra de arte viviente que era su precioso novio. ¿Que podía darle, que fuera realmente digno de él? ¡¿Es que acaso existía algo, que pudiera ser digno de él?!. Entonces la idea llegó... Quizás el regalo perfecto no era algo extravagante, quizás no era algo que pudiera comprar, adquirir o robar de un museo -aunque esa última idea no la descartaba-. Tal vez, era algo que se debía crear. ¡Aja! ¡Eso era! ¿Cuantas veces había él, preparado comidas y manjares para ella, con una paciencia y un arte que eran otra forma de hechicería? Muchas. Demasiadas. ¡Era su turno! Fallar estrepitosamente era una posibilidad... y por eso mismo, era algo valioso. Ese sería su regalo, su esfuerzo y su posible fracaso, todo envuelto en un intento. Desempolvó los libros de cocina -porque el 'yutú' es demasiado complicado- y busco las recetas. ¡Un postre! Porque tal parecía como si hubiera menos probabiludades de fallar con un postre que con una cena. La cocina pronto se transformó en una especie de laboratorio donde la harina volaba por todas partes. Mantequilla, huevos, frutas confitadas, frutos secos y un chorrito de moscatel. La dejó leudar, cubierta con un paño. Y mientras esperaba, la masa de jengibre -harins, melaza, especias- fue extendida y cortada con los moldes que logró conseguir en su cocina: una estrella, una luna creciente y un gatito. Las galletas salieron del horno, perfumando el aire, y las decoró con glacé real.El panettone, ya horneado y dorado, fue su obra principal. La adornó con un glacé en color rojo y escribió un mensaje: 'Feliz Navidad, amor. ~ R'. La mesa fue puesta con un mantel de lino y la porcelana blanca del siglo XIX que guardaba para ocasiones especiales. Sobre ella, el panettone y el montón de galletas de jengibre. Pero no era suficiente. Lo mundano necesitaba el sello de lo eterno. Y justo a tiempo, llegó su adquisición final. Un anillo 'guarda-secretos' del siglo XVII. Un aro de plata sobre con incrustaciones de onix. Lo había obtenido tras negociaciones que involucraron tres objetos malditos y una promesa vaga. Su función era simple pero profunda: si él, en algún momento de necesidad o simple deseo, sostenía el anillo y concentraba un pensamiento o mensaje para ella, Raden lo escucharía, dondequiera que estuviera. Sería como tener una llave directa a sus pensamientos. Todo estaba listo. — Amor, te tengo una sorpresa... —le había dicho antes, colocandose detrás de [freaky_lil_monster] y cubriendo sus ojos con sus manos -aun ligeramente enharinadas- guiandolo hacia el comedor— ¡Ta-dah! ~ Al retirar sus manos, él vería la escena. Panettone, galletas de jengibre, y sobre la servilleta de lino junto a un plato, el anillo. — ¿Que te parece, hm? ¡Creo que... me volví una alquimista de la repostería! O al menos, logré que algo comestible saliera sin tu ayuda, jeje ~ —luego señaló la pieza de onix— Y ese, es para que nunca, nunca, estemos realmente incomunicados ~
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    la falta de un proposito siempre me ha carcomido por dentro,

    vagar por ahi entre las sombras es algo inusual, ya no recuerdo como comenzo el habito pero ya es tan normal como respirar para mi, darle un sentido sano a esto es como querer hecharle azucar a tu cafe amargo justo cuando este totalmente frio,puede que funcione pero no sera lo mismo, aunque
    si yo no puedo darle un sentido sano por que limitar las opciones?y se justo como romper el ciclo,asi que mejor mantente iluminado talvez quiera ir por ti

    igual ya que puedo perder
    la falta de un proposito siempre me ha carcomido por dentro, vagar por ahi entre las sombras es algo inusual, ya no recuerdo como comenzo el habito pero ya es tan normal como respirar para mi, darle un sentido sano a esto es como querer hecharle azucar a tu cafe amargo justo cuando este totalmente frio,puede que funcione pero no sera lo mismo, aunque si yo no puedo darle un sentido sano por que limitar las opciones?y se justo como romper el ciclo,asi que mejor mantente iluminado talvez quiera ir por ti igual ya que puedo perder
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  • ᴜɴᴀ ᴠɪꜱɪᴛᴀ ᴀʟ ʙᴀʀ ᴅᴇʟ ʜᴏᴛᴇʟ ʜᴀᴢʙɪɴ
    Fandom Hazbin hotel/OC
    Categoría Crossover
    //Rol con Husk //

    Era un dia particularmente aburrido para uno de los miles de Zacks repartidos entre varios universos y dimensiones. Se encontraba recostado en la cima de un edificio bajo la lluvia tras haber terminado de explorar todo ese universo, y como los Zacks superiores están demasiado ocupados, ya no les siguen asignando más universos al resto de Zacks.

    "— Dios... Estoy aburrido a muerte!... Ya se!, le voy a decir al resto de Zacks que recomienden universos para ir a perder el tiempo!"

    Con esto, saca su libro y lo abre en un apartado que funciona como un chat de texto que se conecta con todos lo Zacks, y escribe: "recomienden universos". Rápidamente es bombardeado con miles de opciones de parte de los Zacks.

    "— Vaya, como se nota que estos cabrones tampoco tienen nada que hacer... Veamos... El universo de pokemon, nel está lleno de furros, el universo de overflow, no mames eso es un puto hentai!, pinches Zacks cochinos... El universo de Doom, aja si que chistosito, para que el doom slayer me folle y no de la manera que me gusta, si no de la manera en la que me masacra bien brutalmente... El "hellaverse"?... Espera, ¿ese no es el universo con el Lucifer todo chaparro y la niña con la percepción de la realidad completamente alterada que cree que puede redimir a las almas pecadoras del infierno?... Que estupidez... ME ENCANTA!, hora de hacerse tp aleatorio como en el putisimo minecraft!"

    Se levanta (estando empapado pues lleva varias horas bajo la lluvia) y tocando una página de su libro abre un portal que lo llevaría al bar del hotel hazbin.

    "— Bueeeeenaaaaaaas~!"

    Saluda con emoción mientras cruza el portal. Al estar del otro lado lo primero de lo que se percata es de Husk; su cuerpo se tensa, su cola se contrae, sus ojos se agudizan, sus garras y cuernos demoníacos junto con sus colmillos aumentan su tamaño, su boca babea a más no poder, respira violentamente y en general todo su sistema se descontrola.

    "— C-carajo... ¿T-tu otra vez?... Espera espera, d-dame un momento..."

    Dice con dificultad antes de volver por donde vino, el portal quedándose abierto. Luego de unos cuantos minutos vuelve a cruzar el portal, ahora con tapones en la nariz y una venda negra cubriendo sus ojos.

    "— Ahora si!, ¿como le va mi estimado?, seguramente se acuerde de mi, una vez me le quede viendo bien intensamente en una cafetería jaja!, como veo que llevas un bar, ¿podrías servime vodka?, voy a quedarme aquí un bueeeeeeeen rato mientras no tengo nada que hacer!"

    Diría dándole la espalda a Husk (porque no veia una puta mierda) mientras el portal se cerraba.
    //Rol con [barcat75]// Era un dia particularmente aburrido para uno de los miles de Zacks repartidos entre varios universos y dimensiones. Se encontraba recostado en la cima de un edificio bajo la lluvia tras haber terminado de explorar todo ese universo, y como los Zacks superiores están demasiado ocupados, ya no les siguen asignando más universos al resto de Zacks. "— Dios... Estoy aburrido a muerte!... Ya se!, le voy a decir al resto de Zacks que recomienden universos para ir a perder el tiempo!" Con esto, saca su libro y lo abre en un apartado que funciona como un chat de texto que se conecta con todos lo Zacks, y escribe: "recomienden universos". Rápidamente es bombardeado con miles de opciones de parte de los Zacks. "— Vaya, como se nota que estos cabrones tampoco tienen nada que hacer... Veamos... El universo de pokemon, nel está lleno de furros, el universo de overflow, no mames eso es un puto hentai!, pinches Zacks cochinos... El universo de Doom, aja si que chistosito, para que el doom slayer me folle y no de la manera que me gusta, si no de la manera en la que me masacra bien brutalmente... El "hellaverse"?... Espera, ¿ese no es el universo con el Lucifer todo chaparro y la niña con la percepción de la realidad completamente alterada que cree que puede redimir a las almas pecadoras del infierno?... Que estupidez... ME ENCANTA!, hora de hacerse tp aleatorio como en el putisimo minecraft!" Se levanta (estando empapado pues lleva varias horas bajo la lluvia) y tocando una página de su libro abre un portal que lo llevaría al bar del hotel hazbin. "— Bueeeeenaaaaaaas~!" Saluda con emoción mientras cruza el portal. Al estar del otro lado lo primero de lo que se percata es de Husk; su cuerpo se tensa, su cola se contrae, sus ojos se agudizan, sus garras y cuernos demoníacos junto con sus colmillos aumentan su tamaño, su boca babea a más no poder, respira violentamente y en general todo su sistema se descontrola. "— C-carajo... ¿T-tu otra vez?... Espera espera, d-dame un momento..." Dice con dificultad antes de volver por donde vino, el portal quedándose abierto. Luego de unos cuantos minutos vuelve a cruzar el portal, ahora con tapones en la nariz y una venda negra cubriendo sus ojos. "— Ahora si!, ¿como le va mi estimado?, seguramente se acuerde de mi, una vez me le quede viendo bien intensamente en una cafetería jaja!, como veo que llevas un bar, ¿podrías servime vodka?, voy a quedarme aquí un bueeeeeeeen rato mientras no tengo nada que hacer!" Diría dándole la espalda a Husk (porque no veia una puta mierda) mientras el portal se cerraba.
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