• Adiós estúpido uniforme naranja, hola de nuevo ropita negra y cómoda.
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  • Aquel era uno de esos días donde arrastraba los pies. El cansancio mental, a causa del estrés, la frustración y las pocas horas de sueño, terminaban pasandole la factura al hacerlo sentir agotado. Incluso sentía que sus ojos ardían y le pesaban con cada nueva luz roja que se encontraba en la pista de camino a la veterinaria. Además de su hogar, la veterinaria era el único lugar que disfrutaba visitar por una simple razón: Sus gatos. Siempre encontraba emocionante verlos convivir con otros gatos y le permitía recuperar su vitalidad ver la reacción que tenían luego de dejarlos un día completo. Y, aunque lo amaba, a veces sentía que su corazón se hacía pedazos con sus tiernos maullidos.

    — Ya estoy en aquí. ¿Dónde está mi niña?

    Vincent preguntó en el momento que entró en la guardería de mascotas. Su voz sonó de una manera chillona, diferente a la que solía utilizar durante las reuniones de scrum para ver avances; resultaba gracioso verlo modular su voz para hacerla tan dulce y jocosa, pero era más divertido ver cómo aquella gata blanca, se acercaba corriendo hacia él como si buscara consuelo.

    — Ay, ¿dónde está mi niña, dónde está? —Volvió a repetir, imprimiendo un fingido chillido cuando le abrió los brazos y la gata corrió maullando en su dirección hasta saltarle al pecho. Vincent la recibió y la apapachó con cada maullido nuevo que emitió. Era el júbilo de que finalmente estaba reunidos los dos. Un amor inseparable que solo las horas de trabajo era capaz de frenar.— Perdón, se me hizo tarde hoy, sucedieron muchas cosas y... —Un nuevo maullido interrumpió su diálogo. No era la gata, Serafina, la responsable de ello, Vincent lo sabía porque los maullidos del animal ahora parecían fuertes reclamos. Era Alessandro, su gato más joven, quien parecía sufrir por permanecer dos horas más en la guardería.— Hola a ti también, señor enojón. No volverá a... ¡Oye! No tienes que ser tan cruel.

    Alessandro terminó por morder su mano, siquiera dejó que su dueño se acercara para intentar acariciarlo, un poco al menos, y terminó por volver a llorar con demanda. Era un gato exigente que, al final, dejaba en claro que era el único capaz de girar órdenes hacia su humano.

    — Hoy no habrá churu para ti, muchacho. —Vincent se frotó la mano para intentar lidiar con el ardor que sintió, la mordida del gato no era profunda, pero la fuerza impuesta era suficiente para fastidiarlo.— Rina, gracias por cuidarlos hoy. Te juro que mañana pasaré temprano otra vez y...

    — Sí, sí, sí. Siempre dices lo mismo. Tienes suerte de que no te penalicemos todos los días, solo porque Serafina es muy linda. —La gatita maulló ante las palabras de Rina. La mujer sonrió y terminó riéndose mientras que ayudaba al hombre a organizar las mochilas y transportadoras de los gatos.— Quizá te cobre un favor, no lo sé, pensaría en una cena o ver una película. Pero no eres ese tipo de hombre así que... Hay un libro que me gustaría.

    — Está bien. Envíame el link de Amazon, te lo conseguiré mientras sigas cubriéndome la espalda. —Vincent cerró la transportadora de Alessandro, luego de varios intentos, y terminó asintiendo.— Y si me ayudas a regular su temperamento, te juro que te compraré la saga completa que quieras. Me gustaría recibir visitas en casa sin que Aless los intente morder o arañar.
    Aquel era uno de esos días donde arrastraba los pies. El cansancio mental, a causa del estrés, la frustración y las pocas horas de sueño, terminaban pasandole la factura al hacerlo sentir agotado. Incluso sentía que sus ojos ardían y le pesaban con cada nueva luz roja que se encontraba en la pista de camino a la veterinaria. Además de su hogar, la veterinaria era el único lugar que disfrutaba visitar por una simple razón: Sus gatos. Siempre encontraba emocionante verlos convivir con otros gatos y le permitía recuperar su vitalidad ver la reacción que tenían luego de dejarlos un día completo. Y, aunque lo amaba, a veces sentía que su corazón se hacía pedazos con sus tiernos maullidos. — Ya estoy en aquí. ¿Dónde está mi niña? Vincent preguntó en el momento que entró en la guardería de mascotas. Su voz sonó de una manera chillona, diferente a la que solía utilizar durante las reuniones de scrum para ver avances; resultaba gracioso verlo modular su voz para hacerla tan dulce y jocosa, pero era más divertido ver cómo aquella gata blanca, se acercaba corriendo hacia él como si buscara consuelo. — Ay, ¿dónde está mi niña, dónde está? —Volvió a repetir, imprimiendo un fingido chillido cuando le abrió los brazos y la gata corrió maullando en su dirección hasta saltarle al pecho. Vincent la recibió y la apapachó con cada maullido nuevo que emitió. Era el júbilo de que finalmente estaba reunidos los dos. Un amor inseparable que solo las horas de trabajo era capaz de frenar.— Perdón, se me hizo tarde hoy, sucedieron muchas cosas y... —Un nuevo maullido interrumpió su diálogo. No era la gata, Serafina, la responsable de ello, Vincent lo sabía porque los maullidos del animal ahora parecían fuertes reclamos. Era Alessandro, su gato más joven, quien parecía sufrir por permanecer dos horas más en la guardería.— Hola a ti también, señor enojón. No volverá a... ¡Oye! No tienes que ser tan cruel. Alessandro terminó por morder su mano, siquiera dejó que su dueño se acercara para intentar acariciarlo, un poco al menos, y terminó por volver a llorar con demanda. Era un gato exigente que, al final, dejaba en claro que era el único capaz de girar órdenes hacia su humano. — Hoy no habrá churu para ti, muchacho. —Vincent se frotó la mano para intentar lidiar con el ardor que sintió, la mordida del gato no era profunda, pero la fuerza impuesta era suficiente para fastidiarlo.— Rina, gracias por cuidarlos hoy. Te juro que mañana pasaré temprano otra vez y... — Sí, sí, sí. Siempre dices lo mismo. Tienes suerte de que no te penalicemos todos los días, solo porque Serafina es muy linda. —La gatita maulló ante las palabras de Rina. La mujer sonrió y terminó riéndose mientras que ayudaba al hombre a organizar las mochilas y transportadoras de los gatos.— Quizá te cobre un favor, no lo sé, pensaría en una cena o ver una película. Pero no eres ese tipo de hombre así que... Hay un libro que me gustaría. — Está bien. Envíame el link de Amazon, te lo conseguiré mientras sigas cubriéndome la espalda. —Vincent cerró la transportadora de Alessandro, luego de varios intentos, y terminó asintiendo.— Y si me ayudas a regular su temperamento, te juro que te compraré la saga completa que quieras. Me gustaría recibir visitas en casa sin que Aless los intente morder o arañar.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¡Bienvenid@ a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡𝕯𝑨𝑴𝑶𝑵 𝕾𝑨𝑳𝑽𝑨𝑻𝑶𝑹𝑬!
    Raza: Vampiro
    Fandom: The Vampire Diaries
    Bebedor habitual, cazador de vampiros ocasional y amante de los coches clásicos

    Es un placer tenerte por aquí . Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol.

    Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma.

    Recursos útiles para empezar:

    Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines

    Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711

    Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D

    Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793

    ¡Nos vemos en el Inicio!

    #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
    ✨ ¡Bienvenid@ a FicRol! ✨ Hoy damos la bienvenida a un nuevo personaje que se une a la comunidad de Personajes 3D: ㅤㅤ¡[THE.ETERNALSTUD]! 🧬Raza: Vampiro 👾Fandom: The Vampire Diaries 💼 Bebedor habitual, cazador de vampiros ocasional y amante de los coches clásicos Es un placer tenerte por aquí 🍂. Esperamos que disfrutes creando historias, conexiones y momentos memorables en FicRol. 🧙‍♀️ Soy Arwen, RolSage de Personajes 3D. Si tienes dudas, necesitas orientación o simplemente quieres charlar, mis DMs están abiertos. En mi fanpage encontrarás guías útiles para moverte por la plataforma. 🔎 Recursos útiles para empezar: Normas básicas: https://ficrol.com/static/guidelines Guías y miniguías: https://ficrol.com/posts/147711 Grupo de Personajes 3D: https://ficrol.com/groups/Personajes3D Directorio 3D: https://ficrol.com/posts/181793 ¡Nos vemos en el Inicio! 🍁 #RolSage3D #Personajes3D #Bienvenida3D
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  • — ¡ANYEEEEEEEL! —Apenas el pelinegro contestó la llamada, la voz de Masthian alterada se escuchó del otro lado de la línea — ¡THALYA QUIERE RENUNCIAR! VA A DEJAR LA CAFETERÍA

    Tras el mensaje que recibió, una pequeña crisis de pánico empezó a surgir en su interior. Las manos le sudaban y sentía que iba a vomitar todos los panecillos qué su abuela le había dado.

    — Anyel, Thalya es el corazón de la cafetería, si renuncia tendremos que trabajar nosotros en serio... ¿OÍSTE? ¡VAMOS A TENER QUE HACER NUESTROS TURNOS COMPLETOS Y TENDRÁS QUE PONERTE LA FALDA DE NUEVO!

    Anyel Martnes
    — ¡ANYEEEEEEEL! —Apenas el pelinegro contestó la llamada, la voz de Masthian alterada se escuchó del otro lado de la línea — ¡THALYA QUIERE RENUNCIAR! VA A DEJAR LA CAFETERÍA Tras el mensaje que recibió, una pequeña crisis de pánico empezó a surgir en su interior. Las manos le sudaban y sentía que iba a vomitar todos los panecillos qué su abuela le había dado. — Anyel, Thalya es el corazón de la cafetería, si renuncia tendremos que trabajar nosotros en serio... ¿OÍSTE? ¡VAMOS A TENER QUE HACER NUESTROS TURNOS COMPLETOS Y TENDRÁS QUE PONERTE LA FALDA DE NUEVO! [Anyel01]
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  • “𝐿𝑎𝑠 𝑔𝑟𝑖𝑒𝑡𝑎𝑠 𝑛𝑜 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑠𝑒 𝑎𝑏𝑟𝑒𝑛 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎”
    Fandom Stranger Things
    Categoría Acción
    𝘛𝘰𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘻𝘰́ 𝘢𝘭 𝘳𝘦𝘨𝘳𝘦𝘴𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘌𝘷𝘢𝘯𝘴𝘷𝘪𝘭𝘭𝘦.
    𝘈𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘵𝘰𝘳𝘯𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘰𝘫𝘰.
    𝘈𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘭𝘪𝘵𝘢𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳𝘢𝘴𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰.

    La experiencia Evansville había sido un infierno silencioso: intentos fracasados, noches sin doque punzaban su cabeza sin pedir permiso, una mala experiencia con marcas invisibles pero profundas. Los dedos temblando al llamar a su madre, suplicándole volver de nuevo a casa.

    Hawkins apareció en el horizonte con la misma forma de siempre, pero no con el mismo significado ni la misma apariencia. Ni las mismas personas.

    El reencuentro con su familia fue frío, doloroso, lleno de indiferencia y gritos. Silencios de su madre. Miradas de su padre en las que no quería profundizar. Ni siquiera se molestaron en preguntar lo que había pasado.

    Había vuelto a un lugar que ya no sabía cómo sostenerla… o quizá nunca había sabido hacerlo.

    El día en que todo cambió salió de su casa, no aguantaba más la opresión de la cárcel familiar. El pueblo estaba inquietantemente tranquilo, como si contuviera la respiración.

    Y de pronto, el suelo vibró apenas un segundo antes de que todo se desatara.

    El temblor había llegado sin aviso.

    Hawkins y ella estaban acostumbradas a cosas raras, pero aquello no fue “raro”. Fue violento, definitivo. El suelo se abrió como si algo desde abajo reclamara el mundo de arriba, y ella apenas tuvo tiempo de gritar antes de que el asfalto cediera bajo sus pies.

    De pronto, cuando quiso darse cuenta de lo sucedido, encontró la oscuridad y el silencio.

    Y después… sin saber siquiera cuanto tiempo había pasado, llegaron las voces. Sus voces. O las de su imaginación.

    Voces guturales, rasgadas, en las que escuchaba cada error, cada pérdida, cada secreto enterrado, repitiéndose una y otra vez entre las paredes húmedas de aquella grieta y su cabeza. Quizás fuese la cadena de factores y el repentino momento de fin del mundo, pero tenía la sensación de notar de algo más, como una respiración o pulso.

    El ambiente helado. El sentido perdido del tiempo. La desorientación. Quizás se estaba volviendo loca, y no conseguía recolocarse como era debido.

    Antes del temblor había pensado que lo peor ya había pasado en Evansville. Que había sobrevivido a lo impensable. Pero atrapada entre tierra rota y su propia cabeza, comprendió que Hawkins no era un refugio. Nunca lo había sido.

    Se estaba rompiendo por momentos, porque cada segundo que pasaba no lograba dar con la salida. No sabía si daba vueltas, si estaba quieta. Sus propias emociones la estaban consumiendo, el terror de no saber como salir de aquel lugar. Los susurros.

    Y justo en el instante en que su estabilidad mental comenzó a resquebrajarse, lo malo se hizo más intenso. El dolor dio paso a los gritos. Los gritos, al llanto.

    Y el llanto, en confusión espacio-temporal.
    𝘛𝘰𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘻𝘰́ 𝘢𝘭 𝘳𝘦𝘨𝘳𝘦𝘴𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘌𝘷𝘢𝘯𝘴𝘷𝘪𝘭𝘭𝘦. 𝘈𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘪𝘦𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘵𝘰𝘳𝘯𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘰𝘫𝘰. 𝘈𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘮𝘪𝘭𝘪𝘵𝘢𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳𝘢𝘴𝘦𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰. La experiencia Evansville había sido un infierno silencioso: intentos fracasados, noches sin doque punzaban su cabeza sin pedir permiso, una mala experiencia con marcas invisibles pero profundas. Los dedos temblando al llamar a su madre, suplicándole volver de nuevo a casa. Hawkins apareció en el horizonte con la misma forma de siempre, pero no con el mismo significado ni la misma apariencia. Ni las mismas personas. El reencuentro con su familia fue frío, doloroso, lleno de indiferencia y gritos. Silencios de su madre. Miradas de su padre en las que no quería profundizar. Ni siquiera se molestaron en preguntar lo que había pasado. Había vuelto a un lugar que ya no sabía cómo sostenerla… o quizá nunca había sabido hacerlo. El día en que todo cambió salió de su casa, no aguantaba más la opresión de la cárcel familiar. El pueblo estaba inquietantemente tranquilo, como si contuviera la respiración. Y de pronto, el suelo vibró apenas un segundo antes de que todo se desatara. El temblor había llegado sin aviso. Hawkins y ella estaban acostumbradas a cosas raras, pero aquello no fue “raro”. Fue violento, definitivo. El suelo se abrió como si algo desde abajo reclamara el mundo de arriba, y ella apenas tuvo tiempo de gritar antes de que el asfalto cediera bajo sus pies. De pronto, cuando quiso darse cuenta de lo sucedido, encontró la oscuridad y el silencio. Y después… sin saber siquiera cuanto tiempo había pasado, llegaron las voces. Sus voces. O las de su imaginación. Voces guturales, rasgadas, en las que escuchaba cada error, cada pérdida, cada secreto enterrado, repitiéndose una y otra vez entre las paredes húmedas de aquella grieta y su cabeza. Quizás fuese la cadena de factores y el repentino momento de fin del mundo, pero tenía la sensación de notar de algo más, como una respiración o pulso. El ambiente helado. El sentido perdido del tiempo. La desorientación. Quizás se estaba volviendo loca, y no conseguía recolocarse como era debido. Antes del temblor había pensado que lo peor ya había pasado en Evansville. Que había sobrevivido a lo impensable. Pero atrapada entre tierra rota y su propia cabeza, comprendió que Hawkins no era un refugio. Nunca lo había sido. Se estaba rompiendo por momentos, porque cada segundo que pasaba no lograba dar con la salida. No sabía si daba vueltas, si estaba quieta. Sus propias emociones la estaban consumiendo, el terror de no saber como salir de aquel lugar. Los susurros. Y justo en el instante en que su estabilidad mental comenzó a resquebrajarse, lo malo se hizo más intenso. El dolor dio paso a los gritos. Los gritos, al llanto. Y el llanto, en confusión espacio-temporal.
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    Grupal
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  • ‎***Shlck... Schlck... Schlck***



    ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero *



    ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo?



    ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión?



    ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: *



    ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse



    ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor?



    ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción



    ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... *



    ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... )



    ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación



    ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría )



    ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
    ‎***Shlck... Schlck... Schlck*** ‎ ‎ ‎ ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero * ‎ ‎ ‎ ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo? ‎ ‎ ‎ ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión? ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: * ‎ ‎ ‎ ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse ‎ ‎ ‎ ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor? ‎ ‎ ‎ ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... * ‎ ‎ ‎ ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... ) ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación ‎ ‎ ‎ ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría ) ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
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  • —Tengo que irme... —por mucho que le costara haber pronunciado aquellas palabras, no eran menos ciertas. La vida en el bunker no era tranquila y siempre habia demasiado qué hacer, asuntos que investigar... Hope se preguntaba cómo seria un dia tranquilo y apacible en aquel lugar.

    —O... —adelantó el Winchester sin querer apartar sus manos de ella mientras se levantaba— Puedes quedarte aqui conmigo...

    El movimiento de las manos masculinas tirando de ella de nuevo hacia su regazo provocó en Hope una sonrisa divertida mientras volvía a sentarse sobre una de las piernas masculinas.

    —Eres incorregible... Dean Winchester- rio ella cerca de sus labios.

    —Yo creo que soy adorable...—confirmó el cazador volviendo a distraerla con un nuevo beso.
    —Tengo que irme... —por mucho que le costara haber pronunciado aquellas palabras, no eran menos ciertas. La vida en el bunker no era tranquila y siempre habia demasiado qué hacer, asuntos que investigar... Hope se preguntaba cómo seria un dia tranquilo y apacible en aquel lugar. —O... —adelantó el Winchester sin querer apartar sus manos de ella mientras se levantaba— Puedes quedarte aqui conmigo... El movimiento de las manos masculinas tirando de ella de nuevo hacia su regazo provocó en Hope una sonrisa divertida mientras volvía a sentarse sobre una de las piernas masculinas. —Eres incorregible... [BxbyDriver]- rio ella cerca de sus labios. —Yo creo que soy adorable...—confirmó el cazador volviendo a distraerla con un nuevo beso.
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    ¡Bienvenid@s a FicRol!
    Hoy damos la bienvenida a nuevos personajes que se unen a la comunidad de Personajes 3D:

    ㅤㅤ¡Ciel Kageyama!
    Raza: Vampiro
    Fandom: OC
    Líder de una corporación clandestina

    ㅤㅤ¡Jacob Black!
    Raza: —
    Fandom: —


    ㅤㅤ¡Aleexks Ly!
    Raza: Humano
    Fandom: Kdrama
    Ciudadano

    ㅤㅤ¡Seba !
    Raza: Humano
    Fandom: dark romance
    Estudiante, tatuador


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    ¡Nos vemos en el Inicio!

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  • Confutatis Maledictis
    Categoría Suspenso
    "𝘗𝘳𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘮𝘦𝘢𝘦 𝘯𝘰𝘯 𝘴𝘶𝘯𝘵 𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢𝘦
    𝘚𝘦𝘥 𝘵𝘶 𝘣𝘰𝘯𝘶𝘴 𝘧𝘢𝘤 𝘣𝘦𝘯𝘪𝘨𝘯𝘦,
    𝘕𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘦𝘯𝘯𝘪 𝘤𝘳𝘦𝘮𝘦𝘳 𝘪𝘨𝘯𝘦".

    El recitar de un antiguo cántico encuentra su lugar en un recinto que, en tiempos mejores, fuese hogar de veneración. Sus vitrales, rotos; su altar, demacrado; el crucifijo de caoba, desfigurado a partes iguales por la intención de sus nuevos residentes y el implacable pasar del tiempo.

    Allí, donde lo sacrosanto ha sido reemplazado por lo sacrílego, un ritual toma lugar, uno en el que la sangre vuelve a tomar protagonismo.

    "𝘐𝘯𝘵𝘦𝘳 𝘰𝘷𝘦𝘴 𝘭𝘰𝘤𝘶𝘮 𝘱𝘳𝘢𝘦𝘴𝘵𝘢,
    𝘌𝘵 𝘢𝘣 𝘩𝘢𝘦𝘥𝘪𝘴 𝘮𝘦 𝘴𝘦𝘲𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢,
    𝘚𝘵𝘢𝘵𝘶𝘦𝘯𝘴 𝘪𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢".

    Arrodillado, con las muñecas atadas tras su espalda, su torso desnudo evidenciando los vestigios de la tortura, se encuentra el cordero sacrificial: El ser conocido como "el hijo del Infierno", poseedor de la sangre tóxica.

    Tras él, continuando con el poema, una figura cubierta por una túnica que obstruye la vista a su rostro. Los asistentes al sacrificio, tan silentes como impacientes, de pie frente al espectáculo.

    —Rápido, rápido... —susurra, en una irreverente interrupción que la molestia despierta entre los partícipes del festín. —Me estoy aburriendo. ¿Los vampiros suelen jugar tanto con su comida?
    "𝘗𝘳𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘮𝘦𝘢𝘦 𝘯𝘰𝘯 𝘴𝘶𝘯𝘵 𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢𝘦 𝘚𝘦𝘥 𝘵𝘶 𝘣𝘰𝘯𝘶𝘴 𝘧𝘢𝘤 𝘣𝘦𝘯𝘪𝘨𝘯𝘦, 𝘕𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘦𝘯𝘯𝘪 𝘤𝘳𝘦𝘮𝘦𝘳 𝘪𝘨𝘯𝘦". El recitar de un antiguo cántico encuentra su lugar en un recinto que, en tiempos mejores, fuese hogar de veneración. Sus vitrales, rotos; su altar, demacrado; el crucifijo de caoba, desfigurado a partes iguales por la intención de sus nuevos residentes y el implacable pasar del tiempo. Allí, donde lo sacrosanto ha sido reemplazado por lo sacrílego, un ritual toma lugar, uno en el que la sangre vuelve a tomar protagonismo. "𝘐𝘯𝘵𝘦𝘳 𝘰𝘷𝘦𝘴 𝘭𝘰𝘤𝘶𝘮 𝘱𝘳𝘢𝘦𝘴𝘵𝘢, 𝘌𝘵 𝘢𝘣 𝘩𝘢𝘦𝘥𝘪𝘴 𝘮𝘦 𝘴𝘦𝘲𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢, 𝘚𝘵𝘢𝘵𝘶𝘦𝘯𝘴 𝘪𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢". Arrodillado, con las muñecas atadas tras su espalda, su torso desnudo evidenciando los vestigios de la tortura, se encuentra el cordero sacrificial: El ser conocido como "el hijo del Infierno", poseedor de la sangre tóxica. Tras él, continuando con el poema, una figura cubierta por una túnica que obstruye la vista a su rostro. Los asistentes al sacrificio, tan silentes como impacientes, de pie frente al espectáculo. —Rápido, rápido... —susurra, en una irreverente interrupción que la molestia despierta entre los partícipes del festín. —Me estoy aburriendo. ¿Los vampiros suelen jugar tanto con su comida?
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  • — El fin de semana debería durar más tiempo. Con tres días sería perfecto.

    Nunca pensó que lo admitiría en voz alta, mucho menos llegó a pensar que sería del grupo de personas que terminaría siendo abofeteado por la realidad. Siempre se había reído de que podía pasar más tiempo trabajando que descansando pero, ahora que estaba cerca de los treinta, sentía que el cuerpo le pasaba la factura.

    Era tarde, demasiado para alguien que apenas tomaba el almuerzo cuando anochecía, quizás el ver que su alarma sonaría en menos de ocho horas era lo que más le deprimía. Eso, o que los fideos instantáneos, de ese nuevo lugar que había visto en redes sociales, no sabían tan buenos como los demás decían. ¿Es que su paladar ya tampoco se adaptaba a las modas pasajeras de los adolescentes?

    — Quizá debería pedirme un día extra e vacaciones. O podría reportarme enfermo. Y si... —Por un momento se mal viajó. Una costumbre rara que tenía de quedarse pensando mientras miraba un punto fijo, cualquiera, hasta que la idea completa se armaba en su mente para revisar su escenario: Llegar a la oficina, registrar su asistencia y, casualmente, tropezarse en las escaleras para ganar una incapacidad. Negó entonces, nerviosamente y se asustó de su propia idea.— Definitivamente no hay otra opción, odio los lunes.
    — El fin de semana debería durar más tiempo. Con tres días sería perfecto. Nunca pensó que lo admitiría en voz alta, mucho menos llegó a pensar que sería del grupo de personas que terminaría siendo abofeteado por la realidad. Siempre se había reído de que podía pasar más tiempo trabajando que descansando pero, ahora que estaba cerca de los treinta, sentía que el cuerpo le pasaba la factura. Era tarde, demasiado para alguien que apenas tomaba el almuerzo cuando anochecía, quizás el ver que su alarma sonaría en menos de ocho horas era lo que más le deprimía. Eso, o que los fideos instantáneos, de ese nuevo lugar que había visto en redes sociales, no sabían tan buenos como los demás decían. ¿Es que su paladar ya tampoco se adaptaba a las modas pasajeras de los adolescentes? — Quizá debería pedirme un día extra e vacaciones. O podría reportarme enfermo. Y si... —Por un momento se mal viajó. Una costumbre rara que tenía de quedarse pensando mientras miraba un punto fijo, cualquiera, hasta que la idea completa se armaba en su mente para revisar su escenario: Llegar a la oficina, registrar su asistencia y, casualmente, tropezarse en las escaleras para ganar una incapacidad. Negó entonces, nerviosamente y se asustó de su propia idea.— Definitivamente no hay otra opción, odio los lunes.
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