• Keita Kurosawa
    ‘Entornó un poco los ojos cuando escuchó a aquel chico presentarse, en su rostro se medio dibujó una sonrisa socarrona de lado y alzó un tanto las cejas pues sintió algo de sorpresa por todo lo que aconteció. Takeru, no acostumbrado al amable y educado (demasiado según él) sistema social Japonés, hizo una pseudo reverencia con un movimiento rápido de la cabeza -mi padre estaría orgulloso-pensó Takeru, pues nunca su padre le pudo convencer de hacerlo como costumbre, sin embargo ahora que estaba de intercambio en Tokio por unos cuantos meses, quería hacer buena simbiosis, era inglés, sin embargo también la mitad de sus cromosomas eran nipones -mucho gusto Kaito, mi nombre es Okada Takeru- extendió la mano por inercia, porque así era como se debía saludar a un extraño, no con una reverencia. Aunque después de extender la mano hacia aquel muchacho, una duda surgió sobre sí se la estrecharía o no, hizo ademán de retirarla pero la mantuvo firme al frente’
    [mirage_aqua_owl_535] ‘Entornó un poco los ojos cuando escuchó a aquel chico presentarse, en su rostro se medio dibujó una sonrisa socarrona de lado y alzó un tanto las cejas pues sintió algo de sorpresa por todo lo que aconteció. Takeru, no acostumbrado al amable y educado (demasiado según él) sistema social Japonés, hizo una pseudo reverencia con un movimiento rápido de la cabeza -mi padre estaría orgulloso-pensó Takeru, pues nunca su padre le pudo convencer de hacerlo como costumbre, sin embargo ahora que estaba de intercambio en Tokio por unos cuantos meses, quería hacer buena simbiosis, era inglés, sin embargo también la mitad de sus cromosomas eran nipones -mucho gusto Kaito, mi nombre es Okada Takeru- extendió la mano por inercia, porque así era como se debía saludar a un extraño, no con una reverencia. Aunque después de extender la mano hacia aquel muchacho, una duda surgió sobre sí se la estrecharía o no, hizo ademán de retirarla pero la mantuvo firme al frente’
    Me encocora
    1
    1 turno 0 maullidos
  • —¿La moto? Ah, la saqué a pagos. Sí, sí, muy baja la cuota....Sólo que usé tu nombre, ya sabes, es una táctica latinoamericana.
    —¿La moto? Ah, la saqué a pagos. Sí, sí, muy baja la cuota....Sólo que usé tu nombre, ya sabes, es una táctica latinoamericana.
    Me enjaja
    Me gusta
    Me emputece
    7
    4 turnos 0 maullidos
  • Mi don, tu maldición
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    El Mito y la Condena
    En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz.

    Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre.

    Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos.

    Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera.

    A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó.

    Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso.

    Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar.

    En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una.

    El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza.

    La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable.

    El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna.

    Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir.

    "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos."
    — Verso Dessendre.

    ____________________________________
    «Época actual»

    Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino.

    Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica.

    «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo»

    Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa.

    Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento.
    Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora.

    El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave.

    Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí.

    Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    El Mito y la Condena En los anales ocultos de la historia humana, el nombre de los Dessendre se pronuncia con un respeto que raya en la adoración. Para los pocos que han visto rasgarse el velo de la realidad y han sobrevivido a las fauces de lo innombrable, esta dinastía es el escudo definitivo de la humanidad. Ser un Dessendre es, a ojos de los desesperados, una bendición divina; pertenecer a un linaje de héroes semidioses que, desde la Europa medieval, han caminado entre las sombras para que el mundo pueda vivir bajo la luz. Pero la verdad detrás de las baladas es una tragedia bañada en sangre. Todo comenzó con el Primer Ancestro, un coloso de barba indomable y una fuerza que desafiaba las leyes de la naturaleza. En una época de caos, forjó un pacto con una deidad primigenia y sin nombre. El precio fue devastador: la servidumbre eterna de toda su descendencia. A cambio, la entidad selló el pacto con un regalo ponzoñoso; al cumplir los catorce años, cada miembro de la sangre Dessendre despertaría un don místico único, una herramienta de destrucción diseñada específicamente para matar monstruos. Lo que el mundo ve como una herencia excepcional, la familia lo conoce por su verdadero nombre: una tortura generacional. Los dones no son una bendición, son las cadenas que los arrastran al matadero. A lo largo de los siglos, el árbol genealógico de los Dessendre no ha crecido hacia el cielo, sino que se ha enterrado en tumbas prematuras. Madres, padres, hijos y hermanos... la inmensa mayoría ha perecido entre gritos, desmembrados en la oscuridad por las mismas bestias que juraron cazar. Cada victoria de la familia se ha pagado con la extinción de sus propios miembros. Para el resto del mundo son leyendas vivientes; para ellos mismos, son fantasmas en lista de espera. A este calvario se suma la crueldad del aislamiento. Mientras los pocos salvados los alaban como deidades, la masa ignorante los ha repudiado durante siglos, tachándolos de charlatanes, locos y herejes. Los Dessendre mueren en la más absoluta soledad, protegiendo a un mundo que los desprecia, sirviendo a un dios que los condenó. Hoy, las cenizas de esta dinastía maldita descansan sobre los hombros de un solo hombre: Verso. Sobre él pesa la corona más amarga, pues Verso es una anomalía viviente. Sus catorce años quedaron atrás, y el eco de la deidad antigua jamás resonó en su espíritu. No hubo destello místico, ni fuego en sus manos, ni visiones del más allá. La sangre sagrada parece haberlo ignorado, dejándolo completamente desarmado ante la herencia familiar. En una dinastía donde no tener un don equivale a una sentencia de muerte inmediata, cualquiera se habría rendido al miedo. Pero Verso no es un Dessendre ordinario. Entendiendo que la debilidad sería su fin, decidió desafiar el designio de los dioses y de los monstruos. Convirtió la ausencia de magia en su mayor fortaleza, sometiéndose a un calvario de entrenamiento físico y mental que horrorizaría a sus propios ancestros. Si no nació para ser un arma, se forjaría a sí mismo en una. El Intelecto Arquitectónico: Mientras otros confían en la fuerza bruta de sus dones, Verso opera con una fría precisión quirúrgica. Su mente es una enciclopedia de lo arcano; disecciona la mitología, calcula las variables y estudia la anatomía de sus presas hasta encontrar la única fisura en su inmortalidad. Él no pelea contra los monstruos; los ejecuta tras haberlos desmantelado estratégicamente en su cabeza. La Agilidad del Espectro: Sabiendo que su cuerpo no sanará de un golpe sobrenatural, Verso perfeccionó el arte de la evasión absoluta. Se mueve con una fluidez casi fantasmal, anticipando el peligro antes de que se materialice. En el campo de batalla, es una sombra inalcanzable. El Arsenal de la Venganza: Su cuerpo es una extensión viviente de cualquier herramienta de muerte. Manipula con igual maestría las espadas de plata bendecidas que sus antepasados usaron en las Cruzadas, como el armamento táctico y balístico más avanzado de la era moderna. Verso Dessendre camina hacia la noche sabiendo que es el eslabón más frágil de una cadena de mártires, pero también el más implacable. No tiene el poder de un dios, pero posee la voluntad inquebrantable de los hombres que se niegan a morir. "Mis antepasados murieron protegiendo este mundo con la magia de una deidad que nos odia. Yo no tengo milagros. Solo tengo mi ingenio, mi velocidad y un arsenal de hierro. Y esta noche, eso será más que suficiente para demostrarles a los monstruos por qué deberían temernos a los humanos." — Verso Dessendre. ____________________________________ «Época actual» Había llegado a la mansión Dessendre una nota, una petición. Se decía qué en una antigua central eléctrica abandonada se habían hallado cuerpos sin vida. La policía había determinado qué se trataba de "suicidas desangrándose hasta morir". ¿Quién carajo pensaría qué encontrar cuerpos desangrados sería por suicidio? Solo policías queriendo huir del inminente destino. Verso, un hombre de mediana edad, pisando ya los 40's. Sabía lo qué dicha carta solicitaba y a qué cláse de esperpentos se refería. Por lo qué tomó su equipamiento, lo subió a la camioneta tipo Jeep todo terreno qué guardaba en uno de lo garages y se encaminó a plena luz del día cayendo por el oeste, rumbo a la dichosa central eléctrica. «Hoy solo quería recostarme y ver televisión cómo la gente común, pero aquí vamos de nuevo» Se veía en su rostro rebosante de "emoción" el poco interés qué tenía, pero se tomaba muy en serio el trabajo; era la clase de hombre qué jamás subestimaría una situación peligrosa. Pasaron un par de horas conduciendo, el sol había caído por completo y era solo la luna la qué observaba desde el firmamento. Llegó al lugar, se estacionó en lo qué era un parking abandonado a su suerte, sucio, amplio y totalmente vacío hasta ahora. El hombre se preparó, un par de dagas ocultas bajo la gabardina, una ballesta de mano en la funda de su espalda, la espada de plata envainada a su costado izquierdo, el colgante en forma de cruz a la altura de la clavícula y un frasco qué ocultó en el bolsillo superior izquierdo de la gabardina. Tomó también una lámpara de baterías con la mano izuquierda y cerró la camioneta con llave. Estaba ahora en la entrada, se veía tétrico y lo qué daba una sensación escalofriante era qué no se escuchaba nada más qué el viento zarandeando uno qué otro cable o láminas de metal qué golpeaban entre sí. Inspiró y exhaló con tranquilidad achinando los ojos, para posteriormente abrirlos por completo y adentrarse en el lugar lentamente, observando a todos lados y en todas direcciones. Podría ser qué hubiese uno de esos seres o quizás le tocaría regresar a casa a descansar.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    2
    1 turno 0 maullidos
  • —Y tranquilo Mike...todo va a estar bien...
    El joven entró al portal, el cual se cerró de inmediato. El silencio en la casa era tranquilo, sin duda un lugar seguro. Billy había regresado a Italia. Antes de ir a cualquier otro lado, fue a visitar un cementerio. Encontró una tumba de un chico de su edad que había muerto hace poco. La sombra de siempre observaba a Billy mientras el joven se cuestionaba si tomar el cuerpo prestado.

    Río:-Voz baja, como si le doliera decirlo-
    —Así que vas a repetir la jugada.
    William Kaplan. El chico que murió y tú ocupaste. Su nombre, su cara, su vida entera... todo porque Wanda te borró de la realidad y necesitabas un ancla.
    Fue un robo, Billy. El más bonito que he visto, pero robo al fin.
    Yo lo sentí. La muerte nunca miente. Supe que no eras él desde que abriste esos ojos morados en su cuerpo.
    Te dejé hacerlo. Una vez.
    Pero este sería el tercero. ¿Cuántos cuerpos vas a gastar?
    Te lo advertí: yo no presto. Yo cobro. Y Danielle... Dani ya me lo pagó.

    La sombra observaba a ambos hablar, así que decidió darle una palamada a Billy para que recapacite

    — Está bien...debo ir por Lorenzo...

    Río: Corre Billy...corre...
    —Y tranquilo Mike...todo va a estar bien... El joven entró al portal, el cual se cerró de inmediato. El silencio en la casa era tranquilo, sin duda un lugar seguro. Billy había regresado a Italia. Antes de ir a cualquier otro lado, fue a visitar un cementerio. Encontró una tumba de un chico de su edad que había muerto hace poco. La sombra de siempre observaba a Billy mientras el joven se cuestionaba si tomar el cuerpo prestado. Río:-Voz baja, como si le doliera decirlo- —Así que vas a repetir la jugada. William Kaplan. El chico que murió y tú ocupaste. Su nombre, su cara, su vida entera... todo porque Wanda te borró de la realidad y necesitabas un ancla. Fue un robo, Billy. El más bonito que he visto, pero robo al fin. Yo lo sentí. La muerte nunca miente. Supe que no eras él desde que abriste esos ojos morados en su cuerpo. Te dejé hacerlo. Una vez. Pero este sería el tercero. ¿Cuántos cuerpos vas a gastar? Te lo advertí: yo no presto. Yo cobro. Y Danielle... Dani ya me lo pagó. La sombra observaba a ambos hablar, así que decidió darle una palamada a Billy para que recapacite — Está bien...debo ir por Lorenzo... Río: Corre Billy...corre...
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • «Eso es lo cruel de las notas», pensó.

    En la librería donde trabajaba, había una sección de libros de segunda mano. Revisando un tomo de páginas gastadas, encontró una anotación a lápiz en el margen inferior, que decía:

    "𝘛𝘦 𝘥𝘦𝘥𝘪𝘤𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘱𝘢𝘨𝘪𝘯𝘢, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘳𝘵𝘦𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦". No habían nombres. No había más nota que esa.

    ¿Lo habrá leído alguna vez la persona a la que iba dirigido? ¿O el libro terminó en el estante de usados justamente porque quien debía recibirlo nunca entendió la señal? ¿Se la dedicó en un arranque de valentía, o fue solo un ensayo mudo, un desahogo escrito a sabiendas de que se quedaríaa atrapado en el papel?

    «...Si, las notas al margen siempre dejan preguntas que quién las escribió ya no va a responder.»
    «Eso es lo cruel de las notas», pensó. En la librería donde trabajaba, había una sección de libros de segunda mano. Revisando un tomo de páginas gastadas, encontró una anotación a lápiz en el margen inferior, que decía: "𝘛𝘦 𝘥𝘦𝘥𝘪𝘤𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘱𝘢𝘨𝘪𝘯𝘢, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘳𝘵𝘦𝘭𝘰 𝘥𝘦 𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦". No habían nombres. No había más nota que esa. ¿Lo habrá leído alguna vez la persona a la que iba dirigido? ¿O el libro terminó en el estante de usados justamente porque quien debía recibirlo nunca entendió la señal? ¿Se la dedicó en un arranque de valentía, o fue solo un ensayo mudo, un desahogo escrito a sabiendas de que se quedaríaa atrapado en el papel? «...Si, las notas al margen siempre dejan preguntas que quién las escribió ya no va a responder.»
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Mientras Billy estaba en su casa se enteró de lo que sucedió tras una lectura rápida de cartas

    — Ay no...

    Dijo al ver qué en su mesa estaba la carta de la torre, entendió que todo estaba inestable y los primeros ladrillos ya habían caído, rápidamente corrió por su casa para empezar a buscar cosas, solo las que tuvieran valor sentimental, las resguardó y cuando iba a salir de su casa encontro a Mike Kim a pocos pasos de su puerta, la expresión de Mike decía más que sus maletas hechas

    —V-ven...acompáñame...no tienes que contarme...

    Billy llevo a Mike hasta un terreno baldío no muy lejos de su casa y ahí en la privacidad abrió un pequeño portal no sin antes rociar a Mike con esencia de hojas de laurel y tomillo, para que así al momento de cruzarlo no se mareara tan fuerte, ni bien dieron un par de pasos dentro del lumbral azul estaban en una casa, bastante linda y acogedora, Billy llevo a Mike a su casa en Argentina, al estar dada de alta a otro nombre y otro par de cosas, esa cara inexpugnable y no se podía localizar como tal, estaban seguros ahí

    — Tengo una habitación vacío...la puerta gris de allá...vete a instalar, voy a ir por Lorenzo y Elian...no quiero que Alessandro les haga algo...vale?
    Mientras Billy estaba en su casa se enteró de lo que sucedió tras una lectura rápida de cartas — Ay no... Dijo al ver qué en su mesa estaba la carta de la torre, entendió que todo estaba inestable y los primeros ladrillos ya habían caído, rápidamente corrió por su casa para empezar a buscar cosas, solo las que tuvieran valor sentimental, las resguardó y cuando iba a salir de su casa encontro a [myth_white_ape_407] a pocos pasos de su puerta, la expresión de Mike decía más que sus maletas hechas —V-ven...acompáñame...no tienes que contarme... Billy llevo a Mike hasta un terreno baldío no muy lejos de su casa y ahí en la privacidad abrió un pequeño portal no sin antes rociar a Mike con esencia de hojas de laurel y tomillo, para que así al momento de cruzarlo no se mareara tan fuerte, ni bien dieron un par de pasos dentro del lumbral azul estaban en una casa, bastante linda y acogedora, Billy llevo a Mike a su casa en Argentina, al estar dada de alta a otro nombre y otro par de cosas, esa cara inexpugnable y no se podía localizar como tal, estaban seguros ahí — Tengo una habitación vacío...la puerta gris de allá...vete a instalar, voy a ir por Lorenzo y Elian...no quiero que Alessandro les haga algo...vale?
    3 turnos 0 maullidos
  • — ¿Cómo dejé que Rei me convenciera de esto? A ver, de nuevo... *ajem* —

    Susato carraspea y tensa sus cuerdas vocales. Simula una voz grave y masculina.

    — "Buen día. Mi nombre es Ryutaro Naruhodo y seré su abogado defensor. Esté tranquilo y déjelo todo en mis manos"... ¡No, no, no! ¡Eso sonó terrible! ...Me van a descubrir, ¿verdad? —
    — ¿Cómo dejé que Rei me convenciera de esto? A ver, de nuevo... *ajem* — Susato carraspea y tensa sus cuerdas vocales. Simula una voz grave y masculina. — "Buen día. Mi nombre es Ryutaro Naruhodo y seré su abogado defensor. Esté tranquilo y déjelo todo en mis manos"... ¡No, no, no! ¡Eso sonó terrible! ...Me van a descubrir, ¿verdad? —
    Me gusta
    Me encocora
    3
    1 turno 0 maullidos
  • [Alexander invito a Amber a uno de los parques más conocidos de la ciudad, era un sitio hermoso y con naturaleza alrededor, pero esto no lo hizo con intenciones románticas pues era hora de poner en marcha su plan]

    Amber: admito que te luciste al traerme aquí, es un lugar hermoso~

    -Amber se aferró a mí brazo sujetando este con firmeza solo para causar envidia en las mujeres que pasaban cerca de nosotros-

    Emily: está chica me está estresando bastante ¡Nisiquiera son oficialmente novios! ¿¡Que le sucede!?

    Tengo que admitir que me gusta visitar este lugar en mis días libres, aquí soy capaz de relajarme sin problemas.

    Amber: así que lo visitas varias veces ¿Eh? Tendrás que traerme más seguido si vamos a ser novios. En fin, me pediste que nos juntaramos aquí por algo ¿Verdad? Ya dime de qué se trata.

    [Sin dudarlo ni un solo segundo Alexander le explicó lo que encontró en aquella base de datos mencionando la enorme cantidad de dinero que ella debía y que podría dejar a su padre en quiebra si le contaba algo el día en que se conocieran, todo esto hizo que Amber se altere un poco pero despues de un rato suspiro para calmarse]

    Amber: ya veo así que te enteraste de eso.. (debí haberlo sabido ¡Es obvio que pueden ver los movimientos de sus clientes!)

    Para alguien con un puesto laboral tan elevado como el mío, descubrir eso es un juego de niños pero si tu gustas podemos llegar a un acuerdo.

    Amber: habla de una maldita vez ¿Que quieres..?

    Si tu padre te consiente tanto como para que te aproveches de eso, seguramente te contó sobre el Proyecto M.A.N.T.R.A

    -sin tardar ni un solo un segundo Amber saco un papel de su lujosa cartera para escribir algo antes de entregarmelo-

    Amber: ahí tienes idiota ve al mercado negro y habla con esa persona, escribí ahí su nombre y la dirección donde vive.. a cambio de esto quiero que borres mí cuenta de esa base de datos y se olviden del dinero que les debo.

    Jajaja
    Así me gusta eres una buena chica, cumpliré mí parte del trato cuando termine lo que tengo que hacer así que si me disculpas, me retiro.

    -me daría la vuelta para alejarme de ella pero Amber sacaría una navaja para poder colocar el filo de su hoja en mí cuello donde rozaria con la piel-

    Amber: por supuesto que no amor mío, no te vas a ir a ninguna parte.

    Emily: ¡Ahora sí que la mato!

    (No te atrevas a hacerlo Emily tenemos demasiada gente a nuestro alrededor)

    Emily: carajo..

    Amber: déjame adivinar te confiaste porque soy una simple mujer ¿Verdad? Pues te metiste con la mujer más peligrosa. ¿Quien va a salvarte? Yo diría que nadie.
    [Alexander invito a Amber a uno de los parques más conocidos de la ciudad, era un sitio hermoso y con naturaleza alrededor, pero esto no lo hizo con intenciones románticas pues era hora de poner en marcha su plan] Amber: admito que te luciste al traerme aquí, es un lugar hermoso~ -Amber se aferró a mí brazo sujetando este con firmeza solo para causar envidia en las mujeres que pasaban cerca de nosotros- Emily: está chica me está estresando bastante ¡Nisiquiera son oficialmente novios! ¿¡Que le sucede!? Tengo que admitir que me gusta visitar este lugar en mis días libres, aquí soy capaz de relajarme sin problemas. Amber: así que lo visitas varias veces ¿Eh? Tendrás que traerme más seguido si vamos a ser novios. En fin, me pediste que nos juntaramos aquí por algo ¿Verdad? Ya dime de qué se trata. [Sin dudarlo ni un solo segundo Alexander le explicó lo que encontró en aquella base de datos mencionando la enorme cantidad de dinero que ella debía y que podría dejar a su padre en quiebra si le contaba algo el día en que se conocieran, todo esto hizo que Amber se altere un poco pero despues de un rato suspiro para calmarse] Amber: ya veo así que te enteraste de eso.. (debí haberlo sabido ¡Es obvio que pueden ver los movimientos de sus clientes!) Para alguien con un puesto laboral tan elevado como el mío, descubrir eso es un juego de niños pero si tu gustas podemos llegar a un acuerdo. Amber: habla de una maldita vez ¿Que quieres..? Si tu padre te consiente tanto como para que te aproveches de eso, seguramente te contó sobre el Proyecto M.A.N.T.R.A -sin tardar ni un solo un segundo Amber saco un papel de su lujosa cartera para escribir algo antes de entregarmelo- Amber: ahí tienes idiota ve al mercado negro y habla con esa persona, escribí ahí su nombre y la dirección donde vive.. a cambio de esto quiero que borres mí cuenta de esa base de datos y se olviden del dinero que les debo. Jajaja Así me gusta eres una buena chica, cumpliré mí parte del trato cuando termine lo que tengo que hacer así que si me disculpas, me retiro. -me daría la vuelta para alejarme de ella pero Amber sacaría una navaja para poder colocar el filo de su hoja en mí cuello donde rozaria con la piel- Amber: por supuesto que no amor mío, no te vas a ir a ninguna parte. Emily: ¡Ahora sí que la mato! (No te atrevas a hacerlo Emily tenemos demasiada gente a nuestro alrededor) Emily: carajo.. Amber: déjame adivinar te confiaste porque soy una simple mujer ¿Verdad? Pues te metiste con la mujer más peligrosa. ¿Quien va a salvarte? Yo diría que nadie.
    Me shockea
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • [Todo parecía ir bien en la nueva vida en libertad de Unknown. Sin embargo. Umbra Corp división Q y su director general aún existen. Comienzan a buscarle por la ciudad]

    Edgar Markov (Director general división Q): -Localicen a la unidad de combate sin nombre. Es demasiado valiosa como para dejarla ir y perder todos los avances que habíamos conseguido con ella. Intenten traerla con vida. No será tan difícil. Esa cosa se regenera muy rápido después de todo.

    *Los guardias avanzan rastreando las calles. Siento como me carcome la irá. Mis garras se expanden, mis ojos se tiñen de negro, mis instintos de asesinato resurgen*

    -Debo intentar controlarme... No soy un monstruo... No quiero ser un monstruo... De momento les vigilaré de cerca para ver que pretenden.
    [Todo parecía ir bien en la nueva vida en libertad de Unknown. Sin embargo. Umbra Corp división Q y su director general aún existen. Comienzan a buscarle por la ciudad] Edgar Markov (Director general división Q): -Localicen a la unidad de combate sin nombre. Es demasiado valiosa como para dejarla ir y perder todos los avances que habíamos conseguido con ella. Intenten traerla con vida. No será tan difícil. Esa cosa se regenera muy rápido después de todo. *Los guardias avanzan rastreando las calles. Siento como me carcome la irá. Mis garras se expanden, mis ojos se tiñen de negro, mis instintos de asesinato resurgen* -Debo intentar controlarme... No soy un monstruo... No quiero ser un monstruo... De momento les vigilaré de cerca para ver que pretenden.
    Me gusta
    Me shockea
    Me encocora
    Me entristece
    7
    10 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Dra Luna Steel

    -Habían pasado eras desde la última vez que algo había cambiado.-

    -Eras antes de los imperios.

    -Eras antes de los reyes.

    -Eras antes incluso de que existieran los nombres con los que las civilizaciones modernas describían el cielo.

    -Durante incontables edades el huevo había permanecido inmóvil.

    -Sepultado.

    -Olvidado.

    -Transportado de un lugar a otro.

    -Confundido con una piedra.

    -Vendido.

    -Abandonado.

    -Recuperado.

    -Olvidado otra vez.

    -Siempre inmóvil.

    -Siempre silencioso.

    -Siempre muerto.

    -O al menos eso parecía.

    -Pero algo era diferente ahora.

    -No era el calor.

    -No era la magia.

    -No eran los instrumentos que lo examinaban día y noche.

    -No eran las preguntas.

    -No eran las teorías.

    -Era algo más difícil de medir.

    -Algo que ningún escáner había detectado.

    -Algo que ninguna fórmula había conseguido registrar.

    -Alguien seguía regresando.

    -Alguien le seguía hablando.

    -Alguien seguía intentando comprender.

    -Y por primera vez en mucho tiempo...

    -El silencio ya no parecía tan absoluto.

    -Muy lentamente.

    -Tan lentamente que ningún ojo podría apreciarlo.

    -Una diminuta grieta apareció en la capa más profunda de piedra fosilizada.

    -Mucho más abajo de donde alcanzaban los escáneres.

    -Mucho más abajo de donde llegaban las herramientas.

    -No era visible.

    -No todavía.

    -Pero estaba allí.

    -Y por primera vez desde hacía incontables eras...

    -Algo comenzó a recordar.
    [Luna_I_UMBRA] -Habían pasado eras desde la última vez que algo había cambiado.- -Eras antes de los imperios. -Eras antes de los reyes. -Eras antes incluso de que existieran los nombres con los que las civilizaciones modernas describían el cielo. -Durante incontables edades el huevo había permanecido inmóvil. -Sepultado. -Olvidado. -Transportado de un lugar a otro. -Confundido con una piedra. -Vendido. -Abandonado. -Recuperado. -Olvidado otra vez. -Siempre inmóvil. -Siempre silencioso. -Siempre muerto. -O al menos eso parecía. -Pero algo era diferente ahora. -No era el calor. -No era la magia. -No eran los instrumentos que lo examinaban día y noche. -No eran las preguntas. -No eran las teorías. -Era algo más difícil de medir. -Algo que ningún escáner había detectado. -Algo que ninguna fórmula había conseguido registrar. -Alguien seguía regresando. -Alguien le seguía hablando. -Alguien seguía intentando comprender. -Y por primera vez en mucho tiempo... -El silencio ya no parecía tan absoluto. -Muy lentamente. -Tan lentamente que ningún ojo podría apreciarlo. -Una diminuta grieta apareció en la capa más profunda de piedra fosilizada. -Mucho más abajo de donde alcanzaban los escáneres. -Mucho más abajo de donde llegaban las herramientas. -No era visible. -No todavía. -Pero estaba allí. -Y por primera vez desde hacía incontables eras... -Algo comenzó a recordar.
    Me encocora
    Me shockea
    2
    1 comentario 0 compartidos
Ver más resultados
Patrocinados