• Ume fue enviada a una misión en el bosque, donde de dice que los viajeros desaparecen misteriosamente, con la idea que fuera un demonio, la cazadora fue a dicho lugar para terminar de confirmar las sospechas, fue atacada por un demonio.

    Ume desefunda su espada Nichirito para asi enfrentarse con dicho enemigo, esas espadas son las únicas que pueden matar un demonio a decapitarlo, ya que los materiales han pasado gran parte del tiempo bajo el sol, absorbiendo las propiedades de este.

    Finalmente la cazadora, logró arriconar al demonio y se prepara para acabar con él.

    —No te vas escapar—.

    Dijo y con un movimiento rápido, le corto la cabeza y este comenzó a desaparecer.
    Ume fue enviada a una misión en el bosque, donde de dice que los viajeros desaparecen misteriosamente, con la idea que fuera un demonio, la cazadora fue a dicho lugar para terminar de confirmar las sospechas, fue atacada por un demonio. Ume desefunda su espada Nichirito para asi enfrentarse con dicho enemigo, esas espadas son las únicas que pueden matar un demonio a decapitarlo, ya que los materiales han pasado gran parte del tiempo bajo el sol, absorbiendo las propiedades de este. Finalmente la cazadora, logró arriconar al demonio y se prepara para acabar con él. —No te vas escapar—. Dijo y con un movimiento rápido, le corto la cabeza y este comenzó a desaparecer.
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  • ―― La presión del agua se acumula, moverse se vuelve un desafío. Los sentidos dejan de funcionar como deberían: El sonido viaja por un medio líquido y opresivo, la sensación de percibir las ondas sonoras en la piel es bizarra pero, de algún modo, no se siente nueva.

    En la oscuridad que es permeada sólo por faros incandescentes, cuyo origen es un misterio en sí mismo como estas ruinas lo son, los sollozos del metal crujiendo parecen llamarme como el canto de una sirena. ¿Qué se esconde aquí, en esta tumba subacuática, hoy profanada? ¿Y qué precio vamos a pagar por este crimen que representa nuestra presencia?
    ―― La presión del agua se acumula, moverse se vuelve un desafío. Los sentidos dejan de funcionar como deberían: El sonido viaja por un medio líquido y opresivo, la sensación de percibir las ondas sonoras en la piel es bizarra pero, de algún modo, no se siente nueva. En la oscuridad que es permeada sólo por faros incandescentes, cuyo origen es un misterio en sí mismo como estas ruinas lo son, los sollozos del metal crujiendo parecen llamarme como el canto de una sirena. ¿Qué se esconde aquí, en esta tumba subacuática, hoy profanada? ¿Y qué precio vamos a pagar por este crimen que representa nuestra presencia?
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  • "Gatito misterioso revisó tu perfil" ¿y qué significa eso? Están peor que Mandarino. Si necesitan algo solo díganlo y ya.
    "Gatito misterioso revisó tu perfil" ¿y qué significa eso? Están peor que Mandarino. Si necesitan algo solo díganlo y ya.
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  • —La mente de Motosierra es una gran misterio, hasta incluso parece inofensivo incluso con su apariencia real, sea lo que sea, parece muy empeñado en lo que está haciendo—
    —La mente de Motosierra es una gran misterio, hasta incluso parece inofensivo incluso con su apariencia real, sea lo que sea, parece muy empeñado en lo que está haciendo—
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  • Carnaval eterno
    Fandom Oc's
    Categoría Acción
    En multiples lugares las puertas de un misterioso carnaval se estaban abriendo, mucha gente que entraba no salia, desde niños pequeños hasta personas adultas nadie lograba salir, cuando las brujas se enteraron se pusieron manos a la obra enterandose que s etrataba de los haceres de una de sus hermanas que habia sucumbido a la Fibre de los angeles, Nova fue el primero en ofrecerse para ir a sellarla aun sabiendo lo que hiba a sufrir.

    Tras entrar al lugar las brujas sellaron las entradas sin embargo Eyforiya no permitiria aquello haciendo aparecer nuevos portales cada vez que uno se cerraba, en el interior el olor a sangre era intenso, el calor era insoportable y las luces apenas iluminaban los caminos, los unicos lugares bien iluminados eran los puestos y juegos destartalados dejando a Nova con un sentido de asco y preocupacion a flor de piel, sin embargo no tuvo tiempo de seguir observando debido al sonido de metal chirriando, algo se acercaba pero para cuando Nova se disponia a protegerse un carrito chocon a toda velocidad lo golpeo lanzandolo contra el pavimento, no le dieorn tiempo de levantarse antes de que otro lo golpeara lanzandolo como muñeco de trapo por el lugar.

    En el aire abrio su parasol permitiendolo flotar ganando tiempo para reacomodarse los huesos rotos -Voy a necesitar ayuda con esto....- por desgracia para el, Eyforiya lo queria fuera cuanto antes en su territorio ella tenia el control, con tan solo un aplauso cambio a nova de lugar en medio de las sillas voladoras las cuales lo golpearon logrando regresarlo al suelo, con su aparasol aun abierto se protegio y corrio esquivando los carritos, no sabia si desear que alguien entrara para ayudarlo o que nadie mas sufriera aquello.
    En multiples lugares las puertas de un misterioso carnaval se estaban abriendo, mucha gente que entraba no salia, desde niños pequeños hasta personas adultas nadie lograba salir, cuando las brujas se enteraron se pusieron manos a la obra enterandose que s etrataba de los haceres de una de sus hermanas que habia sucumbido a la Fibre de los angeles, Nova fue el primero en ofrecerse para ir a sellarla aun sabiendo lo que hiba a sufrir. Tras entrar al lugar las brujas sellaron las entradas sin embargo Eyforiya no permitiria aquello haciendo aparecer nuevos portales cada vez que uno se cerraba, en el interior el olor a sangre era intenso, el calor era insoportable y las luces apenas iluminaban los caminos, los unicos lugares bien iluminados eran los puestos y juegos destartalados dejando a Nova con un sentido de asco y preocupacion a flor de piel, sin embargo no tuvo tiempo de seguir observando debido al sonido de metal chirriando, algo se acercaba pero para cuando Nova se disponia a protegerse un carrito chocon a toda velocidad lo golpeo lanzandolo contra el pavimento, no le dieorn tiempo de levantarse antes de que otro lo golpeara lanzandolo como muñeco de trapo por el lugar. En el aire abrio su parasol permitiendolo flotar ganando tiempo para reacomodarse los huesos rotos -Voy a necesitar ayuda con esto....- por desgracia para el, Eyforiya lo queria fuera cuanto antes en su territorio ella tenia el control, con tan solo un aplauso cambio a nova de lugar en medio de las sillas voladoras las cuales lo golpearon logrando regresarlo al suelo, con su aparasol aun abierto se protegio y corrio esquivando los carritos, no sabia si desear que alguien entrara para ayudarlo o que nadie mas sufriera aquello.
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  • Investigación 10: El verdadero origen de los Moais
    Fandom Original.
    Categoría Terror
    Hiro
    Tras el casual ofrecimiento de Hiro a Bianca de llevarla de paseo en un viaje en el tiempo hacia la isla de Rapa Nui al período de tiempo en que se construyeron los Moai. Estos emprenden una aventura de investigación juntos. Con todos los peligros y pormenores que implican viajar en el tiempo-espacio. ¿Podrá Bianca y Hiro llegar al fondo de este misterio sin alterar la "sagrada línea" del espacio tiempo?.
    [Hiritox3] Tras el casual ofrecimiento de Hiro a Bianca de llevarla de paseo en un viaje en el tiempo hacia la isla de Rapa Nui al período de tiempo en que se construyeron los Moai. Estos emprenden una aventura de investigación juntos. Con todos los peligros y pormenores que implican viajar en el tiempo-espacio. ¿Podrá Bianca y Hiro llegar al fondo de este misterio sin alterar la "sagrada línea" del espacio tiempo?.
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  • ¿Alguna vez le habéis dado una parte de vosotros a una persona? Y no hablo de amor, hablo de amistad. Pero le has ofrecido, a una persona en la que confías algo que no le das al resto, un pedacito de tu alma, y de quién eres en realidad. Has permitido que te vea solo para darte confianza que aunque te vea te va a seguir queriendo.

    Aquello que mostraste no es un defecto per sé, pero sí una ventana hacia una certeza: Eres tan desastrosamente humano como el resto, igual de imperfecto que los demás.

    ¿Y si la única persona a la que le ofreciste ese privilegio... empezó a desaparecer? Comenzó a ignorarte. Ya no había misterio, solo... normalidad.

    Llevo unos días pensando que perdí a una amiga por mostrarle lo que nunca le había mostrado a nadie. Y ya no sé si ahogarme en el silencio, o confrontar la posibilidad de que esté dentro de una paranoia, y, simplemente, despedirme antes de que el tiempo vacío nos aleje sin que haya podido decir adiós.
    ¿Alguna vez le habéis dado una parte de vosotros a una persona? Y no hablo de amor, hablo de amistad. Pero le has ofrecido, a una persona en la que confías algo que no le das al resto, un pedacito de tu alma, y de quién eres en realidad. Has permitido que te vea solo para darte confianza que aunque te vea te va a seguir queriendo. Aquello que mostraste no es un defecto per sé, pero sí una ventana hacia una certeza: Eres tan desastrosamente humano como el resto, igual de imperfecto que los demás. ¿Y si la única persona a la que le ofreciste ese privilegio... empezó a desaparecer? Comenzó a ignorarte. Ya no había misterio, solo... normalidad. Llevo unos días pensando que perdí a una amiga por mostrarle lo que nunca le había mostrado a nadie. Y ya no sé si ahogarme en el silencio, o confrontar la posibilidad de que esté dentro de una paranoia, y, simplemente, despedirme antes de que el tiempo vacío nos aleje sin que haya podido decir adiós.
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  • El misterio más grande de todo Soul Reaver es descubrir quién era el primogénito de sus lugartenientes (guiño guiño)
    El misterio más grande de todo Soul Reaver es descubrir quién era el primogénito de sus lugartenientes (guiño guiño) 😉
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  • "Investigación 8: El pueblo de los duplicantes"
    Fandom Original.
    Categoría Terror
    Xtru Hoodstreed
    Tras una ardua investigación. Bianca esta vez llega a Kromberg hill. Un pequeño pueblo perteneciente al conglomerado de países bajos de europa. En este corre un rumor particular: Comportamientos extraños de sus habitantes. Si bien a primera vista parecen normales. Sus expresiones faciales, sus movimientos, son inusuales... Casi como si alguien o algo estuviera esforzándose al máximo por parecer "humano". ¿Podrá Bianca y su compañero de investigación (que en esta ocasión es: Xtru Hoodstreed) develar el misterio?.
    [Xtruri.17] Tras una ardua investigación. Bianca esta vez llega a Kromberg hill. Un pequeño pueblo perteneciente al conglomerado de países bajos de europa. En este corre un rumor particular: Comportamientos extraños de sus habitantes. Si bien a primera vista parecen normales. Sus expresiones faciales, sus movimientos, son inusuales... Casi como si alguien o algo estuviera esforzándose al máximo por parecer "humano". ¿Podrá Bianca y su compañero de investigación (que en esta ocasión es: [Xtruri.17]) develar el misterio?.
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  • ─────  STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ                    ♡ Elijah Vítkov

    El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar.
    Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua.

    ❛...❜

    Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar.
    Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió.
    Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir.

    Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle.
    ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada.
    La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números.

    Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos.
    ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜.

    Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota.
    El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜.

    Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo.

    El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria.
    ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜

    Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜

    La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜.

    Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
    ─────  STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ                    ♡ [fusion_bronze_monkey_923] El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar. Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua. ❛...❜ Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar. Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió. Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle. ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada. La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números. Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos. ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜. Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota. El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜. Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo. El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria. ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜ Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜ La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜. Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
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