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    Apariencia de las armaduras de las hermanas cuando deben hacerse pasar por aventureras normales.
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  • Un dia para mi, en las aguas temales esto es vida ...... paz para el cuerpo y la mente
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  • 𝐃𝐞𝐬𝐩𝐞𝐝𝐢𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐨𝐥𝐭𝐞𝐫𝐚 " 𝐋𝐨𝐬 𝐀́𝐧𝐠𝐞𝐥𝐞𝐬 "
    Fandom Free rol
    Categoría Original
    STARTE GRUPAL

    Ivanna 𝑺𝒑𝒆𝒍𝒍𝒎𝒂𝒏
    Dafne Turner
    Anne Halliwell
    Lillith Swan


    Las chicas me han secuestrado, por suerte el avión aterrizó sin problema alguno en el aeropuerto de Los Ángeles.
    Hemos conseguido un coche bastante grande, tiene las ventanas traseras tintadas.
    Por suerte el maletero es lo bastante espacioso para que hayamos podido guardar todo nuestro equipaje.
    Excepto nuestros bolsos, menos mal que Anne ha guardado unos cuantos botes de crema solar.
    El sol es bastante intenso mi piel es muy delicada y yo enseguida me quemo.
    No quiero acabar completamente roja, no tengo ninguna gana de parecer un cangrejo.

    El vuelo en avión me ha dejado agotada, vamos de camino al hotel.
    Aprovecho para mandarle un mensaje a Grayson y también a mi mama.
    Para que los dos sepan que hemos llegado todas muy bien.
    STARTE GRUPAL [ThxGreen] [ThcxWitcher_13] [Featherington_cx] [CxLillith] Las chicas me han secuestrado, por suerte el avión aterrizó sin problema alguno en el aeropuerto de Los Ángeles. Hemos conseguido un coche bastante grande, tiene las ventanas traseras tintadas. Por suerte el maletero es lo bastante espacioso para que hayamos podido guardar todo nuestro equipaje. Excepto nuestros bolsos, menos mal que Anne ha guardado unos cuantos botes de crema solar. El sol es bastante intenso mi piel es muy delicada y yo enseguida me quemo. No quiero acabar completamente roja, no tengo ninguna gana de parecer un cangrejo. El vuelo en avión me ha dejado agotada, vamos de camino al hotel. Aprovecho para mandarle un mensaje a Grayson y también a mi mama. Para que los dos sepan que hemos llegado todas muy bien.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
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  • ¿Qué era lo mejor sino una relajante tarde de Picnic? Sin presiones o apuros más que la felicidad eterna no habría problema que faltara a sus labores como Serafín una vez....
    Aunque su propia labor no era más que continuar manteniendo la felicidad en el paraíso eterno.

    ¡Solo que esta vez sus planes solo se llevaron con una única alma! Su mejor amigo; Abel.
    Fue la fortuna, o un milagro divino, que precisamente hubiera organizado aquel picnic para pasar con él justo cuando se encontraba decaído. Por supuesto, no hubo comidas ni celebraciones... Ni siquiera animales adorables hasta que ella misma se aseguró de haberle levantado el animo a 𝑨𝒃𝒆𝒍 𝑨𝒅𝒂𝒏𝒔 𝑺𝒆𝒄𝒐𝒏𝒅 𝑺𝒐𝒏

    — ¿Lo ves? ¡Te dije que una tarde de picnic era lo que necesitabas! — Exclamó mientras entre sus brazos tomaba un pequeño corderito antes de estrujarlo en un suave abrazo. Si, además de algunos adorables animales (como koalas) se había asegurado de traer algunas ovejas del rebaño que el propio arcángel solía cuidar.
    ¿Qué era lo mejor sino una relajante tarde de Picnic? Sin presiones o apuros más que la felicidad eterna no habría problema que faltara a sus labores como Serafín una vez.... Aunque su propia labor no era más que continuar manteniendo la felicidad en el paraíso eterno. ¡Solo que esta vez sus planes solo se llevaron con una única alma! Su mejor amigo; Abel. Fue la fortuna, o un milagro divino, que precisamente hubiera organizado aquel picnic para pasar con él justo cuando se encontraba decaído. Por supuesto, no hubo comidas ni celebraciones... Ni siquiera animales adorables hasta que ella misma se aseguró de haberle levantado el animo a [Adans_Least_Favorite_Son] — ¿Lo ves? ¡Te dije que una tarde de picnic era lo que necesitabas! — Exclamó mientras entre sus brazos tomaba un pequeño corderito antes de estrujarlo en un suave abrazo. Si, además de algunos adorables animales (como koalas) se había asegurado de traer algunas ovejas del rebaño que el propio arcángel solía cuidar.
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  • ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ El sonido predominante en la solitaria habitación es la radio, el transmisor emite un suave Chello de Bach que es el único acompañante a la pluma golpeando contra el papel.

    La mujer está demasiado concentrada transcribiendo sus observaciones a los expedientes en los que lleva trabajando varios días, el caso Leroy se le fue entregado por el padre Clement para que pudiera hacer las entrevistas pertinentes y tomar fotografías, y ella estaba poniendo toda su energía en esos documentos detallando cada mirada evitativa y lágrima derramada.

    Su pluma se detuvo al culminar la descripción del afectado vomitando sangre luego de una intensa sesión de rezos, suspirando con la tinta negra delineando con más fuerza ese pequeño punto que termina el párrafo de tan demacrada historia.

    Dormir se ha vuelto opcional y su rostro se ha visto víctima de los estragos de sus malas prácticas de descanso ; abismos oscuros debajo de los ya castigados ojos ambar, la piel seca y los labios agrietados. Estaba dando todo de sí, mientras el padre Clement se negaba a intervenir entre sonrisas amables, caricias demasiado largas para ser formales, insistiendo en que acabara las investigaciones pertinentes antes de escalar la situación.

    "Bien podría solo ser una pobre oveja víctima de las adicciones y otras aficciones, no podemos utilizar todos nuestros recursos en una sola persona..como bien dice nuestro señor, ayúdate que yo te ayudaré" esas fueron las palabras del anciano cuando acarició con el pulgar su dorso desnudo cuando intentó entregarle la decena de evidencias que hubo acumulado, ese desagradable recuerdo retumbo en su cabeza sentiendo su cicatriz punzar de la frustracion.

    Quiso arrancarse la mano ahí mismo, pero en su lugar la llevó a agua caliente hasta que la piel se vio tan irritada que se volvió marca de quemadura menor.

    Ya estaba divagando de nuevo, pensando en cosas que no le corresponden. Debe concentrarse, esta vez tiene que ser suficiente, tenía que ser suficiente.

    Parpadeó y se sorprendió al ver las manecillas tan cambiadas, apenas logrando abrir los ojos al ser demasiado el peso cargado en sus párpados.

    Suspiro y cerro el cuaderno con un golpe seco, no porque quisiera, sino por necesidad. Teniendo que levantarse para que su cuerpo dejara de doler al haber estado sentada durante tantas horas.

    Apoyó su posterior al escritorio y con las manos apoyadas se estiró buscando corregir su postura y que su espalda pudiera alinearse librándola del intenso dolor que le venía desde su coxis.

    ¿Tiene veintinueve años o ciento nueve? Sus iguales incluso se lo han preguntado entre susurros al verla caminar por los pasillos de la iglesia. Para ella era normal, ser indeseable no importa el templo que pise, es algo habitual en ese punto de su vida.

    Un golpe en la puerta la distrae y ella alza la mirada, observando el umbral hecho de madera vieja, un material que le recuerda a ella misma.

    ── Pase, no es mi oficina así que no tiene que pedir permiso..pero aprecio la educación ── Y era verdad. Agnieszka es un peón sin hogar, pasando como fantasma por las iglesias asistiendo investigaciones o supliendo elementos caídos, pero ya llevaba un tiempo en esa misma casa del señor, a esas alturas sintiendo brotes de raíces salir de sus pies.

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛ https://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ El sonido predominante en la solitaria habitación es la radio, el transmisor emite un suave Chello de Bach que es el único acompañante a la pluma golpeando contra el papel. La mujer está demasiado concentrada transcribiendo sus observaciones a los expedientes en los que lleva trabajando varios días, el caso Leroy se le fue entregado por el padre Clement para que pudiera hacer las entrevistas pertinentes y tomar fotografías, y ella estaba poniendo toda su energía en esos documentos detallando cada mirada evitativa y lágrima derramada. Su pluma se detuvo al culminar la descripción del afectado vomitando sangre luego de una intensa sesión de rezos, suspirando con la tinta negra delineando con más fuerza ese pequeño punto que termina el párrafo de tan demacrada historia. Dormir se ha vuelto opcional y su rostro se ha visto víctima de los estragos de sus malas prácticas de descanso ; abismos oscuros debajo de los ya castigados ojos ambar, la piel seca y los labios agrietados. Estaba dando todo de sí, mientras el padre Clement se negaba a intervenir entre sonrisas amables, caricias demasiado largas para ser formales, insistiendo en que acabara las investigaciones pertinentes antes de escalar la situación. "Bien podría solo ser una pobre oveja víctima de las adicciones y otras aficciones, no podemos utilizar todos nuestros recursos en una sola persona..como bien dice nuestro señor, ayúdate que yo te ayudaré" esas fueron las palabras del anciano cuando acarició con el pulgar su dorso desnudo cuando intentó entregarle la decena de evidencias que hubo acumulado, ese desagradable recuerdo retumbo en su cabeza sentiendo su cicatriz punzar de la frustracion. Quiso arrancarse la mano ahí mismo, pero en su lugar la llevó a agua caliente hasta que la piel se vio tan irritada que se volvió marca de quemadura menor. Ya estaba divagando de nuevo, pensando en cosas que no le corresponden. Debe concentrarse, esta vez tiene que ser suficiente, tenía que ser suficiente. Parpadeó y se sorprendió al ver las manecillas tan cambiadas, apenas logrando abrir los ojos al ser demasiado el peso cargado en sus párpados. Suspiro y cerro el cuaderno con un golpe seco, no porque quisiera, sino por necesidad. Teniendo que levantarse para que su cuerpo dejara de doler al haber estado sentada durante tantas horas. Apoyó su posterior al escritorio y con las manos apoyadas se estiró buscando corregir su postura y que su espalda pudiera alinearse librándola del intenso dolor que le venía desde su coxis. ¿Tiene veintinueve años o ciento nueve? Sus iguales incluso se lo han preguntado entre susurros al verla caminar por los pasillos de la iglesia. Para ella era normal, ser indeseable no importa el templo que pise, es algo habitual en ese punto de su vida. Un golpe en la puerta la distrae y ella alza la mirada, observando el umbral hecho de madera vieja, un material que le recuerda a ella misma. ── Pase, no es mi oficina así que no tiene que pedir permiso..pero aprecio la educación ── Y era verdad. Agnieszka es un peón sin hogar, pasando como fantasma por las iglesias asistiendo investigaciones o supliendo elementos caídos, pero ya llevaba un tiempo en esa misma casa del señor, a esas alturas sintiendo brotes de raíces salir de sus pies. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛ https://www.youtube.com/watch?v=DwHpDOWhkGk
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  • Hice un trato con Elisabeth Argent, yo seré un ser de luz responsable durante toda su boda. A cambio ella no puede decir que no, aceptará todos los planes y ella no tiene ni idea de que las chicas y yo vamos a su casa para secuestrarla.
    Dafne Turner y Anne Halliwell le arán una maleta, mientras Lillith Swan y yo la distraemos.
    𝐆𝐑𝐀𝐘𝐒𝐎𝐍 𝐀𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓 es él único que sabe que vamos a venir.
    Hice un trato con [Turney_thcx], yo seré un ser de luz responsable durante toda su boda. A cambio ella no puede decir que no, aceptará todos los planes y ella no tiene ni idea de que las chicas y yo vamos a su casa para secuestrarla. [ThcxWitcher_13] y [Featherington_cx] le arán una maleta, mientras [CxLillith] y yo la distraemos. [ThxArgent] es él único que sabe que vamos a venir.
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  • *De camino a casa pasando por una calle poco transitada me había encontrado con un grupo de monstruos reunidos que estaban planeando algo, al percatarse de mi presencia vieron mi traje de héroe y sin pensárselo dos veces vinieron a atacarme arrogantemente, el combate termino rápido con una de mis técnicas “Golpes Normales Consecutivos” golpeando a cada uno, el callejón acabo con cuerpos muertos de monstruos, sangre esparcida por varias partes de la calle, etc; pudiendo seguir mi camino a casa suspire caminando*

    Algún día llegara el momento… bueno, creo que pasare por un helado.
    *De camino a casa pasando por una calle poco transitada me había encontrado con un grupo de monstruos reunidos que estaban planeando algo, al percatarse de mi presencia vieron mi traje de héroe y sin pensárselo dos veces vinieron a atacarme arrogantemente, el combate termino rápido con una de mis técnicas “Golpes Normales Consecutivos” golpeando a cada uno, el callejón acabo con cuerpos muertos de monstruos, sangre esparcida por varias partes de la calle, etc; pudiendo seguir mi camino a casa suspire caminando* Algún día llegara el momento… bueno, creo que pasare por un helado.
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  • 𝑪𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒆𝒈𝒎𝒆𝒚𝒆𝒓, 𝑬𝒍 𝑬𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑬𝒍𝒅𝒆𝒏𝒎𝒐𝒐𝒓.

    En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba.

    Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían.

    No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir.

    Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados.

    Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante.

    " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! "

    Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse.

    El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza.

    — Mírame. —
    Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono.
    — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. —

    El atacante intentó liberarse, gritando de rabia.

    " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! "

    Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión.

    — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. —

    El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven.

    — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas —
    Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto.
    — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. —

    El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
    𝑪𝒓𝒐́𝒏𝒊𝒄𝒂 𝒅𝒆 𝑺𝒊𝒆𝒈𝒎𝒆𝒚𝒆𝒓, 𝑬𝒍 𝑬𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑬𝒍𝒅𝒆𝒏𝒎𝒐𝒐𝒓. En aquellos días, cuando mi sangre aún ardía con el fuego de la juventud y servía bajo los estandartes de la Orden, llegamos a un pueblo olvidado entre las colinas grises llamado Eldenmoor. Docenas de niños habían desaparecido bajo la luz de la luna llena. La Orden sospechaba un culto, y no se equivocaba. Aquella noche los encontramos en el sótano de la casa más grande del pueblo: un matrimonio respetado, pilares de la comunidad. El padre y la madre, con túnicas manchadas de sangre seca, terminaban un ritual. Un niño de no más de ocho años yacía atado al altar de piedra, aún vivo, mientras le abrían las venas para alimentar a la entidad oscura que invocaban. Sus rostros mostraban puro éxtasis. Sonreían. No hubo juicio. No hubo piedad. Los corté en pedazos allí mismo, delante del altar. Sus gritos se mezclaron con los del niño que logré salvar. Cuando terminé, la habitación olía a hierro y muerte. Pero había un testigo. El hijo de aquella escoria, un niño pequeño, dormía en la habitación contigua. Dudé y lo dejé vivir. Años después, el destino me trajo de vuelta a Eldenmoor. En el centro de la plaza principal, bajo un cielo plomizo, el joven, ahora convertido en un hombre consumido por el odio, me tenía acorralado contra la vieja fuente de piedra. El cuchillo oxidado entraba y salía de mi pecho y abdomen con furia salvaje. La sangre salpicaba el empedrado, tiñendo de rojo las grietas entre las piedras. Los aldeanos observaban desde las sombras, aterrorizados. Cada puñalada era más desesperada. Mis heridas se abrían y se cerraban casi al instante. " ¡¡Muere, maldito monstruo!! " Gritaba entre sollozos. " ¡¡Esto es por mi familia!! ¡Los degollaste como animales! " Lo dejé continuar unos segundos más, observándolo con absoluta frialdad. Entonces, en un movimiento rápido y preciso, levanté la mano y le agarré la muñeca con fuerza de hierro, deteniendo el cuchillo en el aire justo antes de que volviera a clavarse. El joven forcejeó, pero era inútil. Mis dedos se cerraron como una tenaza. — Mírame. — Ordené con voz baja y gélida, sin elevar el tono. — Sigue apuñalando cuanto quieras. No los vas a traer de vuelta. — El atacante intentó liberarse, gritando de rabia. " ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué los mataste, hijo de puta?! " Mantuve su muñeca inmovilizada y lo miré directamente a los ojos, sin una gota de compasión. — Porque tus padres no eran inocentes aldeanos. Eran pero que basura. — El joven soltó un alarido desgarrador e intentó apuñalarme de nuevo con la mano libre. Entonces, con un movimiento seco y brutal, torcí su muñeca y le rompí el brazo con un crujido audible. El hueso se fracturó limpiamente. El cuchillo cayó al suelo entre los gritos de dolor del joven. — Sigue desperdiciando tu vida si tanto lo deseas — Continué con la misma voz fría y monótona, soltando su brazo roto. — Nada de lo que hagas cambiará que tus padres eran escoria que se alimentaba de la sangre de inocentes. — El joven cayó de rodillas, sujetándose el brazo destrozado entre sollozos y maldiciones, mientras yo permanecía de pie frente a él, cubierto de mi propia sangre que ya empezaba a secarse.
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  • Queens, Nueva York.
    1:26 AM
    Banco Rockefeller

    Primer acto... un par de tipos entran a escondidas a un lugar que les queda grande a sus habilidades callejeras, sin embargo, hacen su mejor intento por robar algo que valga la pena.

    Segundo acto... un par de ojos los observan, los cuestiona en silencio y los juzga de manera severa bajo un compas rigido de justicia CASI divina. Las liendres neoyorkinas estan a punto de meterse en problemas.

    Tercer acto... manos y pies sueltan su poderoso agarre de un pilar a 5 mts por encima de sus cabezas. Una figura en negro queda suspendida una milesima de segundo en su lugar, en el aire, antes de comenzar a sentir los efectos de la gravedad. 1, 2 y 3... "KRAKOOMMM!" En cuestion de unos segundos, la tremenda masa aterriza con su gran peso sobre el piso de losas tan bien lustradas que da lastima ver como se parten ante las pisadas profundas que marcan la ceramica y lo hunden para la sorpresa y miedo de los malechores. Ahora ven una figura agazapada... y se levanta... despacio... mirandolos... hasta que sus mas de 2 mts de altura quedan erectos.

    "GGGRRRRRRRHHHJJJJJJ... SLUUUUURRRPPP~"

    --------------

    Rol privado con Annisa.

    OST: Super Villains - Maximum Carnage
    https://youtu.be/WhmIa0XYTvQ?si=v6mvmb2qrp1joUu1
    Queens, Nueva York. 1:26 AM Banco Rockefeller Primer acto... un par de tipos entran a escondidas a un lugar que les queda grande a sus habilidades callejeras, sin embargo, hacen su mejor intento por robar algo que valga la pena. Segundo acto... un par de ojos los observan, los cuestiona en silencio y los juzga de manera severa bajo un compas rigido de justicia CASI divina. Las liendres neoyorkinas estan a punto de meterse en problemas. Tercer acto... manos y pies sueltan su poderoso agarre de un pilar a 5 mts por encima de sus cabezas. Una figura en negro queda suspendida una milesima de segundo en su lugar, en el aire, antes de comenzar a sentir los efectos de la gravedad. 1, 2 y 3... "KRAKOOMMM!" En cuestion de unos segundos, la tremenda masa aterriza con su gran peso sobre el piso de losas tan bien lustradas que da lastima ver como se parten ante las pisadas profundas que marcan la ceramica y lo hunden para la sorpresa y miedo de los malechores. Ahora ven una figura agazapada... y se levanta... despacio... mirandolos... hasta que sus mas de 2 mts de altura quedan erectos. "GGGRRRRRRRHHHJJJJJJ... SLUUUUURRRPPP~" -------------- Rol privado con Annisa. OST: Super Villains - Maximum Carnage https://youtu.be/WhmIa0XYTvQ?si=v6mvmb2qrp1joUu1
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  • El viejo parque de atracciones yacía en silencio bajo el cielo grisáceo de la tarde. La hierba había invadido los caminos de cemento agrietado, y los carteles de colores apagados apenas conservaban rastros de la alegría que alguna vez representaron.

    -Cada vez quedan menos.

    Sentado en un banco húmedo y desgastado, estaba el joven cura de gorra de caza roja y abrigo oscuro. El maletín descansaba a un lado de sus piernas, y entre sus dedos sostenía un cigarro consumiéndose lentamente, cuyo humo se elevaba en espirales perezosas hacia el aire frío. Sus ojos permanecían fijos en una pequeña calesita detenida a unos metros, observando cómo uno de los caballitos se balanceaba apenas por culpa del viento.

    -Cómo sería este lugar años atrás

    Por un momento cerró los ojos, como si estuviera escuchando ecos invisibles: risas de niños, pasos apresurados, una voz femenina llamándolo desde algún lugar perdido en sus recuerdos.

    -Realmente nos hubiera encantado tener hijos…

    El viento atravesó el parque, levantando polvo y haciendo rechinar los juegos oxidados. El cura soltó una pequeña sonrisa melancólica mientras bajaba la mirada al cigarro entre sus dedos.

    -Es una verdadera lástima… pero el tiempo que pasé contigo valió más que una vida.

    Tras decir aquello, dio una última calada lenta. Sus ojos, apagados por el cansancio y la enfermedad, permanecieron perdidos en aquella calesita abandonada, como si imaginara por un instante una vida que jamás pudo existir.
    El viejo parque de atracciones yacía en silencio bajo el cielo grisáceo de la tarde. La hierba había invadido los caminos de cemento agrietado, y los carteles de colores apagados apenas conservaban rastros de la alegría que alguna vez representaron. -Cada vez quedan menos. Sentado en un banco húmedo y desgastado, estaba el joven cura de gorra de caza roja y abrigo oscuro. El maletín descansaba a un lado de sus piernas, y entre sus dedos sostenía un cigarro consumiéndose lentamente, cuyo humo se elevaba en espirales perezosas hacia el aire frío. Sus ojos permanecían fijos en una pequeña calesita detenida a unos metros, observando cómo uno de los caballitos se balanceaba apenas por culpa del viento. -Cómo sería este lugar años atrás Por un momento cerró los ojos, como si estuviera escuchando ecos invisibles: risas de niños, pasos apresurados, una voz femenina llamándolo desde algún lugar perdido en sus recuerdos. -Realmente nos hubiera encantado tener hijos… El viento atravesó el parque, levantando polvo y haciendo rechinar los juegos oxidados. El cura soltó una pequeña sonrisa melancólica mientras bajaba la mirada al cigarro entre sus dedos. -Es una verdadera lástima… pero el tiempo que pasé contigo valió más que una vida. Tras decir aquello, dio una última calada lenta. Sus ojos, apagados por el cansancio y la enfermedad, permanecieron perdidos en aquella calesita abandonada, como si imaginara por un instante una vida que jamás pudo existir.
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