• El monstruo equivocado
    Categoría Suspenso
    Alina Voss , Jay Brandon White


    La ciudad llevaba meses pudriéndose con lentitud. Tal vez no completamente literal al sentido de la palabra, pero era claro que el ambiente cambió de forma drástica.

    Comenzaron como simples desapariciones de ganado para quienes vivían más alejados y trabajaban con sus animales y cultivos. Después empezaron a desaparecer mascotas en cualquier parte de la ciudad. Finalmente, personas. No cualquiera: eran adolescentes y jóvenes adultos, en su mayoría.

    El miedo había comenzado como rumores entre vecinos y posts ridículos en internet, pero la gracia se perdió por completo cuando encontraron el primer cuerpo cerca del bosque detrás de la vieja carretera. La policía acordonó la zona durante horas, aunque eso no evitó que las fotografías circularan entre estudiantes de secundaria y universitarios antes del anochecer. Habían mordidas enormes, costillas abiertas y marcas que ningún animal de la zona debería ser capaz de dejar.

    Y, desde ahí, continuaron las desapariciones. A veces encontraban los cuerpos; otras, ni siquiera un solo rastro. Los rumores fueron en alza. Algunos hablaban de sectas o de un asesino en serie, pero los más paranoicos comenzaron a mencionar criaturas, monstruos, cosas que solo existían en leyendas viejas o historias para asustar niños.

    Elias intentó ignorarlo, pero le resultaba difícil. Primero, gente inocente estaba muriendo; segundo, cada ataque ocurría justo en las noches que él deseaba poder borrar de su existencia: viernes y lunas llenas. Sus excusas a ausencias eran cada vez menos creíbles a pesar que él nunca hizo nada malo siendo él mismo, sino todo lo contrario.

    Hacía días atrás que notó que las personas lo miraban más de lo usual, que los susurros o conversaciones se detenían bruscamente si él estaba cerca. Lo ponía nervioso al mismo tiempo que podía comprender la razón de la sospecha. Sin embargo, y por igual, tenía la idea que no se trataba de él. La sensación de culpa o tristeza ya no estaban ahí, ni siquiera ese malestar horrendo que le daba antes de tener que vomitar lo que sea que comía durante sus transformaciones. Se trataba de algo diferente. El sentimiento se había vuelto como una rabia en su pecho, de esos cuando uno piensa que invaden su territorio.

    Ahora, sábado, llegó a casa poco antes que el sol comenzara a salir. Pensó que la noche había sido intensa pues, por primera vez en mucho tiempo, en el momento que recuperó la consciencia sintió y vio su cuerpo más golpeado de lo normal. Habían arañazos largos que cruzaban por su cuerpo y cada músculo le dolía como si hubiese recibido golpes demasiado contundentes, los moretones eran una señal bastante clara. Lo horroroso era que no recordaba a qué cosa se enfrentó.

    Se obligó a prepararse para salir de casa, hacía tiempo que dejó de descansar como debía luego de cada pérdida de control, no podía permitirse hacerlo con todo lo que estaba pasando. Por eso, a primera hora, tomó su camioneta para ir hacia el centro a comprar unos materiales para la obra en la que estaba trabajando.

    El ambiente no fue de lo mejor, incluso a esa hora ya habían patrulleros estacionados cerca de la plaza y personas susurrando mientras miraban sus teléfonos. ¿Alguna otra desaparición de la que aún no se esteraba bien? Lo hizo sentir fatal por más que en su interior tenía la sensación que no había sido él.

    Suspiró, ignorando su cuerpo quejarse con dolor por cada movimiento, por más pequeño que sea, y bajó de la camioneta al mismo tiempo que acomodó su camiseta en un intento algo inútil por cubrir ciertas heridas. Hasta tenía un arañazo que le recorría la mejilla.

    Entre las personas que pasaban, pudo reconocer a Alina y, de coincidencia, mirando más hacia las tiendas, también vio a Jay.
    [nova_pearl_goat_760] , [Jay_White] La ciudad llevaba meses pudriéndose con lentitud. Tal vez no completamente literal al sentido de la palabra, pero era claro que el ambiente cambió de forma drástica. Comenzaron como simples desapariciones de ganado para quienes vivían más alejados y trabajaban con sus animales y cultivos. Después empezaron a desaparecer mascotas en cualquier parte de la ciudad. Finalmente, personas. No cualquiera: eran adolescentes y jóvenes adultos, en su mayoría. El miedo había comenzado como rumores entre vecinos y posts ridículos en internet, pero la gracia se perdió por completo cuando encontraron el primer cuerpo cerca del bosque detrás de la vieja carretera. La policía acordonó la zona durante horas, aunque eso no evitó que las fotografías circularan entre estudiantes de secundaria y universitarios antes del anochecer. Habían mordidas enormes, costillas abiertas y marcas que ningún animal de la zona debería ser capaz de dejar. Y, desde ahí, continuaron las desapariciones. A veces encontraban los cuerpos; otras, ni siquiera un solo rastro. Los rumores fueron en alza. Algunos hablaban de sectas o de un asesino en serie, pero los más paranoicos comenzaron a mencionar criaturas, monstruos, cosas que solo existían en leyendas viejas o historias para asustar niños. Elias intentó ignorarlo, pero le resultaba difícil. Primero, gente inocente estaba muriendo; segundo, cada ataque ocurría justo en las noches que él deseaba poder borrar de su existencia: viernes y lunas llenas. Sus excusas a ausencias eran cada vez menos creíbles a pesar que él nunca hizo nada malo siendo él mismo, sino todo lo contrario. Hacía días atrás que notó que las personas lo miraban más de lo usual, que los susurros o conversaciones se detenían bruscamente si él estaba cerca. Lo ponía nervioso al mismo tiempo que podía comprender la razón de la sospecha. Sin embargo, y por igual, tenía la idea que no se trataba de él. La sensación de culpa o tristeza ya no estaban ahí, ni siquiera ese malestar horrendo que le daba antes de tener que vomitar lo que sea que comía durante sus transformaciones. Se trataba de algo diferente. El sentimiento se había vuelto como una rabia en su pecho, de esos cuando uno piensa que invaden su territorio. Ahora, sábado, llegó a casa poco antes que el sol comenzara a salir. Pensó que la noche había sido intensa pues, por primera vez en mucho tiempo, en el momento que recuperó la consciencia sintió y vio su cuerpo más golpeado de lo normal. Habían arañazos largos que cruzaban por su cuerpo y cada músculo le dolía como si hubiese recibido golpes demasiado contundentes, los moretones eran una señal bastante clara. Lo horroroso era que no recordaba a qué cosa se enfrentó. Se obligó a prepararse para salir de casa, hacía tiempo que dejó de descansar como debía luego de cada pérdida de control, no podía permitirse hacerlo con todo lo que estaba pasando. Por eso, a primera hora, tomó su camioneta para ir hacia el centro a comprar unos materiales para la obra en la que estaba trabajando. El ambiente no fue de lo mejor, incluso a esa hora ya habían patrulleros estacionados cerca de la plaza y personas susurrando mientras miraban sus teléfonos. ¿Alguna otra desaparición de la que aún no se esteraba bien? Lo hizo sentir fatal por más que en su interior tenía la sensación que no había sido él. Suspiró, ignorando su cuerpo quejarse con dolor por cada movimiento, por más pequeño que sea, y bajó de la camioneta al mismo tiempo que acomodó su camiseta en un intento algo inútil por cubrir ciertas heridas. Hasta tenía un arañazo que le recorría la mejilla. Entre las personas que pasaban, pudo reconocer a Alina y, de coincidencia, mirando más hacia las tiendas, también vio a Jay.
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    Mas personajes de terror por favor
    Sean de Creepypastas, leyendas urbanas, películas, series, este lugar necesita más personajes de terror
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  • Su viaje apenas comienza, sin rumbo y motivo fijo pero con la seguridad de que su andar lo llevará al destino merecido.

    Atravesó el desierto, su cuerpo entero soporto las olas de calor, arena peligrosa como púas que rompían la piel si no se termina cuidado en las tormentas.

    Navego por mares, la fuerza de la naturaleza volvía a mostrarle que en un parpadeo podía morir.

    Y hoy atraviesa el boscoso, lugar de nacimiento de la magia eterna donde se han establecido leyendas de los primeros Arcanos y sus secretos guardados con recelo permanecen custodiados por el Gran Árbol. — Fiuuu, asombroso para ser una estructura natural.— Tocó la barrera acorazada de madera, una superficie plana imposible de escalar por la dimensión ancho y largo. Se apoyo de espaldas, pensaría como pasar al otro lado si rodeando, escalando o finalmente buscando una opción alterna con los habitantes del lugar.
    Su viaje apenas comienza, sin rumbo y motivo fijo pero con la seguridad de que su andar lo llevará al destino merecido. Atravesó el desierto, su cuerpo entero soporto las olas de calor, arena peligrosa como púas que rompían la piel si no se termina cuidado en las tormentas. Navego por mares, la fuerza de la naturaleza volvía a mostrarle que en un parpadeo podía morir. Y hoy atraviesa el boscoso, lugar de nacimiento de la magia eterna donde se han establecido leyendas de los primeros Arcanos y sus secretos guardados con recelo permanecen custodiados por el Gran Árbol. — Fiuuu, asombroso para ser una estructura natural.— Tocó la barrera acorazada de madera, una superficie plana imposible de escalar por la dimensión ancho y largo. Se apoyo de espaldas, pensaría como pasar al otro lado si rodeando, escalando o finalmente buscando una opción alterna con los habitantes del lugar.
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  • Para algunos chicos del salón soy un héroe.
    El tipo que aparece cuando los problemas empiezan.
    El que se mete en peleas aunque salga lastimado.
    El que no baja la cabeza frente a nadie.

    Pero para los pandilleros soy un villano.
    Un problema constante.
    Un chico que arruinó negocios, peleas callejeras y la reputación de más de uno.

    Aunque si tengo que ser sincero… ninguno de los dos está en lo correcto.

    Porque la verdad es más simple.
    Soy una porquería como persona.

    En resumidas palabras, ando de pelea en pelea.
    Los nudillos marcados, la cara llena de golpes y la cabeza peor que el cuerpo.
    No importa si es dentro de la escuela, en callejones, gimnasios clandestinos o estacionamientos vacíos. Siempre termino golpeando a alguien… o alguien termina golpeándome a mí.

    Todo empezó cuando era más chico.
    Aprendí rápido que en mi mundo el miedo era como sangre para los perros. Si mostrabas debilidad, estabas muerto. Así que me acostumbré a pelear antes de hablar. A mirar mal antes de confiar. A lanzar el primer golpe antes de terminar en el suelo.

    En la escuela me conocen como el estudiante problemático.
    El chico inteligente que desperdicia su vida.
    Profesores decepcionados.
    Compañeros que me tienen miedo.
    Y otros que me siguen como si fuera algún tipo de leyenda.

    Después de clases desaparezco en gimnasios de mala muerte.
    El sonido de los guantes golpeando el saco se volvió más familiar que cualquier voz humana.
    Boxeo, MMA, peleas clandestinas… cualquier cosa sirve mientras mi cabeza deje de pensar por unos minutos.

    Muchos creen que peleo para proteger gente.
    A veces es verdad.
    Pero otras veces solo estoy buscando una excusa para destruirme un poco más.

    Porque cada pelea me hace sentir vivo.
    Y al mismo tiempo me hunde más.

    Las noches son las peores.
    Vuelvo a casa con sangre seca en las manos, me miro al espejo y apenas reconozco al chico que tengo enfrente.
    Un estudiante modelo por fuera.
    Un monstruo cansado por dentro.

    Aun así, cuando alguien necesita ayuda… termino apareciendo.
    Tal vez porque sé lo que se siente estar solo.
    Tal vez porque en el fondo todavía quiero creer que no estoy completamente roto.

    Mi nombre es Kang Woo-min.
    Y aunque muchos me llamen héroe o villano… la realidad es que solo soy una mierda que esta perdido yque nunca aprendió otra forma de vivir que no fuera peleando.
    Para algunos chicos del salón soy un héroe. El tipo que aparece cuando los problemas empiezan. El que se mete en peleas aunque salga lastimado. El que no baja la cabeza frente a nadie. Pero para los pandilleros soy un villano. Un problema constante. Un chico que arruinó negocios, peleas callejeras y la reputación de más de uno. Aunque si tengo que ser sincero… ninguno de los dos está en lo correcto. Porque la verdad es más simple. Soy una porquería como persona. En resumidas palabras, ando de pelea en pelea. Los nudillos marcados, la cara llena de golpes y la cabeza peor que el cuerpo. No importa si es dentro de la escuela, en callejones, gimnasios clandestinos o estacionamientos vacíos. Siempre termino golpeando a alguien… o alguien termina golpeándome a mí. Todo empezó cuando era más chico. Aprendí rápido que en mi mundo el miedo era como sangre para los perros. Si mostrabas debilidad, estabas muerto. Así que me acostumbré a pelear antes de hablar. A mirar mal antes de confiar. A lanzar el primer golpe antes de terminar en el suelo. En la escuela me conocen como el estudiante problemático. El chico inteligente que desperdicia su vida. Profesores decepcionados. Compañeros que me tienen miedo. Y otros que me siguen como si fuera algún tipo de leyenda. Después de clases desaparezco en gimnasios de mala muerte. El sonido de los guantes golpeando el saco se volvió más familiar que cualquier voz humana. Boxeo, MMA, peleas clandestinas… cualquier cosa sirve mientras mi cabeza deje de pensar por unos minutos. Muchos creen que peleo para proteger gente. A veces es verdad. Pero otras veces solo estoy buscando una excusa para destruirme un poco más. Porque cada pelea me hace sentir vivo. Y al mismo tiempo me hunde más. Las noches son las peores. Vuelvo a casa con sangre seca en las manos, me miro al espejo y apenas reconozco al chico que tengo enfrente. Un estudiante modelo por fuera. Un monstruo cansado por dentro. Aun así, cuando alguien necesita ayuda… termino apareciendo. Tal vez porque sé lo que se siente estar solo. Tal vez porque en el fondo todavía quiero creer que no estoy completamente roto. Mi nombre es Kang Woo-min. Y aunque muchos me llamen héroe o villano… la realidad es que solo soy una mierda que esta perdido yque nunca aprendió otra forma de vivir que no fuera peleando.
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  • ❝Un villano a mi altura❞
    Fandom The Originals
    Categoría Drama
    𝑨𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒆𝒆𝒓:

    Esta trama contiene alusiones y referencias a la última temporada de "Los Originales"

    𝑷𝒆𝒓𝒔𝒐𝒏𝒂𝒋𝒆𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒊𝒄𝒊𝒑𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔:

    𝕮𝖆𝖗𝖔𝖑𝖎𝖓𝖊 𝕱𝖔𝖗𝖇𝖊𝖘
    Elijah Mikaelson
    Hayley Marshall
    Freya Mikaelson
    Keelan Malraux
    Hope Mikaelson
    𝑬𝒗𝒂
    Pierre LeRoi


    𝑬𝒏𝒍𝒂𝒄𝒆𝒔 𝒓𝒆𝒇𝒆𝒓𝒊𝒅𝒐𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒂𝒍𝒖𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔:

    Esta trama contiene alusiones a aspectos roleados en otros starter:
    https://ficrol.com/posts/151270
    https://ficrol.com/posts/235248
    https://ficrol.com/posts/151277
    https://ficrol.com/posts/300895
    https://ficrol.com/posts/151274
    https://ficrol.com/posts/337154



    Convencer a Alaric Saltzman de ayudar a la familia Mikaelson, y más específicamente al propio Klaus como representante de toda la familia Mikaelson presente en Mystic Falls, no fue facil. Para nada facil. Las heridas del pasado no habían llegado a cerrarse del todo y, aunque Alaric habia sido una excelente figura paterna para Hope y aparentemente Saltzman tambien habia desarrollado cariño por la tríbrida, lo cierto era que esa relacion no habia ayudado a sanar los horrores del pasado ni el daño entre Alaric y Klaus.

    Pero, gracias a la intervención de Caroline, alguien cuya parcialidad por fin jugaba en favor de Klaus, Alaric terminó por consentir ayudar a los Mikaelson con la búsqueda del misterio de su extraña marca. Asi que Klaus y Alaric pasaron bastantes horas en la biblioteca. Uno no dejaba de traer libros seguro de haber visto antes ese símbolo en alguna parte. Y el otro, leía ávidamente agradeciendo los litros de café que Caroline traía para ellos de tanto en tanto. Llegado cierto punto de la noche incluso Caroline se habia unido al equipo de búsqueda de aquel extraño símbolo. Hasta que…

    -¡Lo sabía! -exclamó Alaric cuando las únicas luces de las que podían valerse eran las de las lámparas de la biblioteca. Hacia bastante rato que el sol se habia ocultado y que el silencio habia caído sobre la Escuela Salvatore.

    Klaus y Caroline lo miraron inmediatamente.

    -¿Qué? -preguntó Klaus poniéndose en pie a la vez que Caroline, rodeando los dos la mesa por extremos opuestos para llegar hasta Alaric quien dejó un libro extendido sobre la mesa.

    -Esa marca que tienes…- Alaric señaló el antebrazo de Klaus- Es antigua. Muy antigua. Tanto que he tenido que remontarme a mitos y leyendas. Nunca nadie habia visto esa marca antes, al menos no hay constancia de ello, por eso no está archivada en símbolos celta…

    -Al grano, amigo. ¿Qué es? -preguntó Klaus rodando los ojos.

    -Es la marca de una nigromante poderosa. La más antigua y poderosa del mundo. Su magia es tan antigua que no hay registros… Apenas leyendas en Inglaterra… Hablan de una bruja capaz de dominar la vida y la muerte… y de un hechicero cuyo poder rivalizaba con el suyo.

    Caroline cruzó los brazos.

    -De acuerdo, pero… ¿Qué tiene eso que ver con Klaus o con los resucitados?

    Alaric bajó la mirada hacia las páginas envejecidas.

    -Se amaban. Al menos eso dicen las historias. Durante años fueron inseparables. Pero algo ocurrió entre ellos… algo tan terrible que acabó convirtiendo su amor en una guerra. Él empezó a temer en quién podía convertirse ella. Y ella vio esa traición como el peor de los ataques.

    Klaus permaneció inmóvil, desviando la mirada hacia la marca de su brazo.

    -El problema -continuó Alaric- es que ninguno podía matar al otro. Habían sellado un pacto de sangre siglos atrás. Sus vidas quedaron unidas. Si uno moría… el otro también.

    Caroline frunció el ceño.

    -Pero entonces la guerra nunca podía terminar.

    -En efecto. Así que el hechicero hizo lo único que se le ocurrió, lo único que estaba en su mano. Creó un arma capaz de romper las leyes de ese pacto. Una espada forjada con magia antigua… entregada después a un rey que, según la profecía, sería el único capaz de detener a la bruja si algún día ella cruzaba el límite.

    Klaus alzó lentamente la mirada.

    -¿Excalibur…? -preguntó de forma irónica, pues era el único nombre de una espada que le vino a la mente. Y, no podía imaginarse lo acertado que estaba.

    Alaric asintió despacio. Klaus frunció las cejas y miró al primero esperando que aquello fuera una broma.

    -¿Qué tiene que ver la marca con esto…?

    Alaric tragó saliva de forma pesada antes de volver la página del libro. Las ilustraciones de los grabados estaban desgastadas por el tiempo, pero el símbolo dibujado sobre el papel era exactamente el mismo que ardía sobre la piel de Klaus. La medialuna entrelazada con una triqueta simple.

    -Porque esta marca no representa una maldición… No al uso, al menos… Representa pertenencia.

    Caroline dirigió tambien la mirada hacia el brazo de Klaus inmediatamente.

    -La leyenda dice -prosiguió Alaric- que, cuando comenzó la guerra, la bruja entendió algo: jamás podría derrotar al hechicero sola. No mientras él siguiera teniendo a reyes, ejércitos y magos luchando de su lado. Así que empezó a buscar una forma de crear su propio ejército.

    Klaus apretó la mandíbula, comprendiéndolo al instante. Después de haberse criado con una madre como la suya, comprendía que habia personas que no conocían el límite. Tampoco él, puede que le viniera por rama materna. Irónicamente.

    -Nigromancia… -dijo. No era una pregunta.

    -Al principio resucitaba soldados caídos -asintió Alaric- Guerreros. Brujos. Pero su magia evolucionó. Se volvió más oscura y mucho más poderosa. La marca era el vínculo que utilizaba para atar las almas resucitadas a su voluntad. Una llamada. Una invocación permanente.

    El silencio cayó entre los tres.

    -Según las leyendas -continuó Alaric en voz más baja-, aquellos que estaban marcados dejaban de pertenecer al mundo de los muertos. La bruja podía sentirlos, encontrarlos… incluso reclamar sus vidas otra vez si la traicionaban.

    Caroline negó con la cabeza lentamente.

    -No…

    -Y lo peor es que... -Alaric levantó la vista del libro-. Cuanto más poderoso era el resucitado, más valiosa resultaba la marca para ella. Porque no estaba creando simples soldados… estaba formando un ejército capaz de enfrentarse al único hombre al que jamás pudo destruir.

    Klaus sostuvo la mirada de Alaric unos segundos.

    -¿Y ese hombre era…?

    Alaric cerró el libro despacio.

    -Merlín. Y la mujer que te marcó… Morgana.

    Klaus dejó ir el aire de sus pulmones e intercambió una mirada con Caroline.

    -¿Hay algún modo de deshacernos de la marca? -preguntó Klaus- Como comprenderás, es una duda bastante acuciante para nosotros ahora mismo… Si esa bruja sigue resucitando gente, pronto Mystic Falls se encontrará ante una plaga de vampiros, brujos y lobos muertos hace siglos. ¿Qué tal os fue con el brujo Silas?

    Alaric tensó la mandíbula mirando el rostro de Klaus de abajo arriba.

    -Oye, que yo no tengo la culpa… Pero no… No hay registros que hablen de como deshacerse de la marca… -negó con la cabeza- Pero hay un hechizo de invocación. Podeis llamar a Morgana… Puede que tengas una oportunidad contra ella…

    Sin apartar la mirada de Klaus cerró el libro y se lo entregó.

    -Asegúrate de que nos devuelves el libro cuando termináis.

    Klaus tomó el libro sin apartar sus acerados orbes azules de los parejos de Alaric.

    -Solo una pregunta… en tu experiencia… Si matamos a Morgana… ¿moriremos tambien?

    Alaric no respondió. No al principio.

    -No lo sé.

    >> Regresar a Nueva Orleans fue más dulce que la marcha. Al menos ahora tenían un libro y le habían dado un nombre a su enemigo. Además, Klaus no regresó solo. Si bien Caroline sabia que Alaric sabría ocupar su puesto como director en funciones ninguno de los dos ocupantes del Audi de Klaus podían saber que les depararía aquella aventura. Pero saber que contaba con la presencia alentadora de Caroline era ya más que una ayuda para Klaus. No pretendía recuperar el tiempo perdido con ella, mucho menos sin saber si habría más tiempo después de aquella aventura. Pero Caroline no le habia abandonado la primera vez que su final se avecinaba y no quiso hacerlo aquella segunda vez.

    -Gracias, Caroline -le dijo el hibrido una vez que llegaron a Nueva Orleans- Es importante para mi que… quieras quedarte con nosotros. Y tu pericia nos será más útil en persona que por teléfono

    Salió del coche y recorrió a velocidad vampírica la distancia hasta la puerta de Caroline una vez que entraron en el complejo Mikaelson.

    -Estás a punto de entrar en la boca del lobo. ¿Lista, amor? -preguntó ofreciendo su mano para salir del coche.

    No dieron ni dos pasos dentro del Atrio del complejo cuando Freya y Keelan aparecieron por la puerta del salón de baile.
    𝑨𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒆𝒆𝒓: Esta trama contiene alusiones y referencias a la última temporada de "Los Originales" 𝑷𝒆𝒓𝒔𝒐𝒏𝒂𝒋𝒆𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒕𝒊𝒄𝒊𝒑𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔: [BarbieBxtch] [Nbl3Stag] [LittleWxlfie] [THE0LDERSISTER] [las7malraux] [thetribrid] [JUST.EVA] [ALS0NAMEDARTHUR] 𝑬𝒏𝒍𝒂𝒄𝒆𝒔 𝒓𝒆𝒇𝒆𝒓𝒊𝒅𝒐𝒔 𝒑𝒐𝒓 𝒂𝒍𝒖𝒔𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔: Esta trama contiene alusiones a aspectos roleados en otros starter: — https://ficrol.com/posts/151270 — https://ficrol.com/posts/235248 — https://ficrol.com/posts/151277 — https://ficrol.com/posts/300895 — https://ficrol.com/posts/151274 — https://ficrol.com/posts/337154 Convencer a Alaric Saltzman de ayudar a la familia Mikaelson, y más específicamente al propio Klaus como representante de toda la familia Mikaelson presente en Mystic Falls, no fue facil. Para nada facil. Las heridas del pasado no habían llegado a cerrarse del todo y, aunque Alaric habia sido una excelente figura paterna para Hope y aparentemente Saltzman tambien habia desarrollado cariño por la tríbrida, lo cierto era que esa relacion no habia ayudado a sanar los horrores del pasado ni el daño entre Alaric y Klaus. Pero, gracias a la intervención de Caroline, alguien cuya parcialidad por fin jugaba en favor de Klaus, Alaric terminó por consentir ayudar a los Mikaelson con la búsqueda del misterio de su extraña marca. Asi que Klaus y Alaric pasaron bastantes horas en la biblioteca. Uno no dejaba de traer libros seguro de haber visto antes ese símbolo en alguna parte. Y el otro, leía ávidamente agradeciendo los litros de café que Caroline traía para ellos de tanto en tanto. Llegado cierto punto de la noche incluso Caroline se habia unido al equipo de búsqueda de aquel extraño símbolo. Hasta que… -¡Lo sabía! -exclamó Alaric cuando las únicas luces de las que podían valerse eran las de las lámparas de la biblioteca. Hacia bastante rato que el sol se habia ocultado y que el silencio habia caído sobre la Escuela Salvatore. Klaus y Caroline lo miraron inmediatamente. -¿Qué? -preguntó Klaus poniéndose en pie a la vez que Caroline, rodeando los dos la mesa por extremos opuestos para llegar hasta Alaric quien dejó un libro extendido sobre la mesa. -Esa marca que tienes…- Alaric señaló el antebrazo de Klaus- Es antigua. Muy antigua. Tanto que he tenido que remontarme a mitos y leyendas. Nunca nadie habia visto esa marca antes, al menos no hay constancia de ello, por eso no está archivada en símbolos celta… -Al grano, amigo. ¿Qué es? -preguntó Klaus rodando los ojos. -Es la marca de una nigromante poderosa. La más antigua y poderosa del mundo. Su magia es tan antigua que no hay registros… Apenas leyendas en Inglaterra… Hablan de una bruja capaz de dominar la vida y la muerte… y de un hechicero cuyo poder rivalizaba con el suyo. Caroline cruzó los brazos. -De acuerdo, pero… ¿Qué tiene eso que ver con Klaus o con los resucitados? Alaric bajó la mirada hacia las páginas envejecidas. -Se amaban. Al menos eso dicen las historias. Durante años fueron inseparables. Pero algo ocurrió entre ellos… algo tan terrible que acabó convirtiendo su amor en una guerra. Él empezó a temer en quién podía convertirse ella. Y ella vio esa traición como el peor de los ataques. Klaus permaneció inmóvil, desviando la mirada hacia la marca de su brazo. -El problema -continuó Alaric- es que ninguno podía matar al otro. Habían sellado un pacto de sangre siglos atrás. Sus vidas quedaron unidas. Si uno moría… el otro también. Caroline frunció el ceño. -Pero entonces la guerra nunca podía terminar. -En efecto. Así que el hechicero hizo lo único que se le ocurrió, lo único que estaba en su mano. Creó un arma capaz de romper las leyes de ese pacto. Una espada forjada con magia antigua… entregada después a un rey que, según la profecía, sería el único capaz de detener a la bruja si algún día ella cruzaba el límite. Klaus alzó lentamente la mirada. -¿Excalibur…? -preguntó de forma irónica, pues era el único nombre de una espada que le vino a la mente. Y, no podía imaginarse lo acertado que estaba. Alaric asintió despacio. Klaus frunció las cejas y miró al primero esperando que aquello fuera una broma. -¿Qué tiene que ver la marca con esto…? Alaric tragó saliva de forma pesada antes de volver la página del libro. Las ilustraciones de los grabados estaban desgastadas por el tiempo, pero el símbolo dibujado sobre el papel era exactamente el mismo que ardía sobre la piel de Klaus. La medialuna entrelazada con una triqueta simple. -Porque esta marca no representa una maldición… No al uso, al menos… Representa pertenencia. Caroline dirigió tambien la mirada hacia el brazo de Klaus inmediatamente. -La leyenda dice -prosiguió Alaric- que, cuando comenzó la guerra, la bruja entendió algo: jamás podría derrotar al hechicero sola. No mientras él siguiera teniendo a reyes, ejércitos y magos luchando de su lado. Así que empezó a buscar una forma de crear su propio ejército. Klaus apretó la mandíbula, comprendiéndolo al instante. Después de haberse criado con una madre como la suya, comprendía que habia personas que no conocían el límite. Tampoco él, puede que le viniera por rama materna. Irónicamente. -Nigromancia… -dijo. No era una pregunta. -Al principio resucitaba soldados caídos -asintió Alaric- Guerreros. Brujos. Pero su magia evolucionó. Se volvió más oscura y mucho más poderosa. La marca era el vínculo que utilizaba para atar las almas resucitadas a su voluntad. Una llamada. Una invocación permanente. El silencio cayó entre los tres. -Según las leyendas -continuó Alaric en voz más baja-, aquellos que estaban marcados dejaban de pertenecer al mundo de los muertos. La bruja podía sentirlos, encontrarlos… incluso reclamar sus vidas otra vez si la traicionaban. Caroline negó con la cabeza lentamente. -No… -Y lo peor es que... -Alaric levantó la vista del libro-. Cuanto más poderoso era el resucitado, más valiosa resultaba la marca para ella. Porque no estaba creando simples soldados… estaba formando un ejército capaz de enfrentarse al único hombre al que jamás pudo destruir. Klaus sostuvo la mirada de Alaric unos segundos. -¿Y ese hombre era…? Alaric cerró el libro despacio. -Merlín. Y la mujer que te marcó… Morgana. Klaus dejó ir el aire de sus pulmones e intercambió una mirada con Caroline. -¿Hay algún modo de deshacernos de la marca? -preguntó Klaus- Como comprenderás, es una duda bastante acuciante para nosotros ahora mismo… Si esa bruja sigue resucitando gente, pronto Mystic Falls se encontrará ante una plaga de vampiros, brujos y lobos muertos hace siglos. ¿Qué tal os fue con el brujo Silas? Alaric tensó la mandíbula mirando el rostro de Klaus de abajo arriba. -Oye, que yo no tengo la culpa… Pero no… No hay registros que hablen de como deshacerse de la marca… -negó con la cabeza- Pero hay un hechizo de invocación. Podeis llamar a Morgana… Puede que tengas una oportunidad contra ella… Sin apartar la mirada de Klaus cerró el libro y se lo entregó. -Asegúrate de que nos devuelves el libro cuando termináis. Klaus tomó el libro sin apartar sus acerados orbes azules de los parejos de Alaric. -Solo una pregunta… en tu experiencia… Si matamos a Morgana… ¿moriremos tambien? Alaric no respondió. No al principio. -No lo sé. >> Regresar a Nueva Orleans fue más dulce que la marcha. Al menos ahora tenían un libro y le habían dado un nombre a su enemigo. Además, Klaus no regresó solo. Si bien Caroline sabia que Alaric sabría ocupar su puesto como director en funciones ninguno de los dos ocupantes del Audi de Klaus podían saber que les depararía aquella aventura. Pero saber que contaba con la presencia alentadora de Caroline era ya más que una ayuda para Klaus. No pretendía recuperar el tiempo perdido con ella, mucho menos sin saber si habría más tiempo después de aquella aventura. Pero Caroline no le habia abandonado la primera vez que su final se avecinaba y no quiso hacerlo aquella segunda vez. -Gracias, Caroline -le dijo el hibrido una vez que llegaron a Nueva Orleans- Es importante para mi que… quieras quedarte con nosotros. Y tu pericia nos será más útil en persona que por teléfono Salió del coche y recorrió a velocidad vampírica la distancia hasta la puerta de Caroline una vez que entraron en el complejo Mikaelson. -Estás a punto de entrar en la boca del lobo. ¿Lista, amor? -preguntó ofreciendo su mano para salir del coche. No dieron ni dos pasos dentro del Atrio del complejo cuando Freya y Keelan aparecieron por la puerta del salón de baile.
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  • ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa:

    «Úsanos. Úsanos».

    Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza.

    Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer.

    A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo.

    Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar.

    En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo.

    Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo?

    Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes.

    Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio.

    Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo:

    «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa».

    Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
    ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa: «Úsanos. Úsanos». Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza. Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer. A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo. Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar. En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo. Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo? Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes. Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio. Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo: «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa». Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
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  • 𝕿𝖍𝖊 𝕭𝖊𝖌𝖎𝖓𝖓𝖎𝖓𝖌 𝖔𝖋 𝖙𝖍𝖊 𝕰𝖓𝖉: 𝙶𝚘𝚘𝚍𝚋𝚢𝚎 𝙼𝚎𝚛𝚕𝚒𝚗
    Fandom N/A
    Categoría Acción
    La paciencia es una virtud... o eso es lo que muchos alegan y la de él fue demasiada, pues al maquinar cuidadosamente los planes y estrategias para lograr su cometido, había llegado finalmente el tiempo para ponerlo en marcha...

    ¿El primer obstáculo? Aquel idiota con complejo de telescopio que a capricho gusta de intervenir o dejar el curso de los eventos. La última vez fue encerrado en aquella torre de leyenda, pero eso no fue suficiente para detener sus travesuras y fechorías. Ahora, era momento para detenerle de manera definitiva, no para ajustar cuentas del pasado, sino por lo que representaba para muchos: una esperanza que se asoma en las tinieblas, una amenaza para el éxito de sus ideales.

    ℳ𝑜𝓇𝑔𝒶𝓃 ℒ𝑒 ℱ𝒶𝓎
    MєяƖιη 🌸 Ɛмяуѕ ᵀʰᵉ ᴹᵃᵍᵉ ᵒᶠ ᶠˡᵒʷᵉʳˢ
    La paciencia es una virtud... o eso es lo que muchos alegan y la de él fue demasiada, pues al maquinar cuidadosamente los planes y estrategias para lograr su cometido, había llegado finalmente el tiempo para ponerlo en marcha... ¿El primer obstáculo? Aquel idiota con complejo de telescopio que a capricho gusta de intervenir o dejar el curso de los eventos. La última vez fue encerrado en aquella torre de leyenda, pero eso no fue suficiente para detener sus travesuras y fechorías. Ahora, era momento para detenerle de manera definitiva, no para ajustar cuentas del pasado, sino por lo que representaba para muchos: una esperanza que se asoma en las tinieblas, una amenaza para el éxito de sus ideales. [The_Fae] [Mage0fFl0wers]
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  • ¿Te gusta lo que ves? Está es mí famosa Gyozuki.

    Fabricada por los 3 maestros de la herrería, cuenta la leyenda que está espada fue la primera que le hizo daño al rey de los dragones, ¿Será verdad? No lo sé, tampoco es algo que me interese averiguar.
    ¿Te gusta lo que ves? Está es mí famosa Gyozuki. Fabricada por los 3 maestros de la herrería, cuenta la leyenda que está espada fue la primera que le hizo daño al rey de los dragones, ¿Será verdad? No lo sé, tampoco es algo que me interese averiguar.
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  • ⸻ ¡AAAAHHHHHHHHHHH! ¿¡Por qué es todo tan aburrido?! ¡Soy una dragón! ¡Se supone que hay leyendas sobre mi! ¡¿Dónde está la ambición que había antes?! ¡Hagan algo, traten de matarme o lo que sea! ⸻
    ⸻ ¡AAAAHHHHHHHHHHH! ¿¡Por qué es todo tan aburrido?! ¡Soy una dragón! ¡Se supone que hay leyendas sobre mi! ¡¿Dónde está la ambición que había antes?! ¡Hagan algo, traten de matarme o lo que sea! ⸻
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  • ¡Pareces interesante!
    Fandom OC
    Categoría Slice of Life
    Bonesy The Necromancer

    Oh, el aburrimiento de una vigilia eterna, un deber que, si bien al inicio, cuando los aventureros trataban de adentrarse a la torre, era entretenido, se fue volviendo más y más aburrido a medida que las leyendas de la torre iban cayendo en el olvido...

    ⸻ Otro día más sin visitantes. ⸻ Como de costumbre ¿Cuántos años iban ya que nadie venía, estaba claro que se habían olvidado del lugar. Miró al cielo. ⸻ ¡Agh! ¡Sabes perfectamente que no va a venir nadie! ¡¿Para qué me quieres todavía aquí?! ⸻ Le gritó aparentemente a la nada, pero no hubo respuesta, como era de esperar.

    Bajó la mirada. ⸻ No tiene caso quejarse. ⸻ Suspiró, sería momento de una de sus escapadas, que, a día de hoy, seguía sin entender cómo era que le permitían hacer eso... ⸻ En fin. ⸻ Realmente no tenía pertenencias, así que simplemente podía irse en cualquier momento, es por eso que, sin siquiera echar un vistazo atrás, desaparecería durante un tiempo...

    [Timelapse - En alguna ciudad desconocida para Eve.]

    Caminaba por las calles, todo parecía un mundo diferente, incluso de noche la gente abundaba, los coches hacían ruido y si no fuera porque tomó una forma algo más humana, los transeúntes seguramente se pararían a mirarla. "Si que ha avanzado el mundo humano en... ¿100 años?¿200?" Pensó para si misma, pero no había mucho que hacer o decir al respecto, incluso si ella seguía en su propio mundo, el resto continuaría avanzando.

    Fue entonces que lo sintió. Se paró en seco, alguien diferente, único, interesante... Quizás fue solo una corazonada, pero sabía que cerca en algún lado había alguien que no encajaba en una sociedad tan corriente como esta. ⸻ Bueno. ⸻ Esbozó una sonrisa de dientes afilados. ⸻ A ver que tiene el mundo preparado para mi. ⸻ Y sin más se guiaría por instinto, así era ella.

    Dio unas cuantas vueltas, sin éxito, pero en la última decidió adentrarse en un parque cercano. Con ojos vigilantes y atentos comenzó a recorrer el lugar, hasta que... ⸻ Hmm. ⸻ Una figura encapuchada que parecía desprender un aura diferente al resto. ⸻ Habrá que probar. ⸻ Y sin más, se dirigió hacia dicha figura. ⸻ ¡Oye!¡Tú! ⸻ Alzó la voz, quizás no era la más educada, pero no lo hacía con mala intención.
    [Necr0MANcer] Oh, el aburrimiento de una vigilia eterna, un deber que, si bien al inicio, cuando los aventureros trataban de adentrarse a la torre, era entretenido, se fue volviendo más y más aburrido a medida que las leyendas de la torre iban cayendo en el olvido... ⸻ Otro día más sin visitantes. ⸻ Como de costumbre ¿Cuántos años iban ya que nadie venía, estaba claro que se habían olvidado del lugar. Miró al cielo. ⸻ ¡Agh! ¡Sabes perfectamente que no va a venir nadie! ¡¿Para qué me quieres todavía aquí?! ⸻ Le gritó aparentemente a la nada, pero no hubo respuesta, como era de esperar. Bajó la mirada. ⸻ No tiene caso quejarse. ⸻ Suspiró, sería momento de una de sus escapadas, que, a día de hoy, seguía sin entender cómo era que le permitían hacer eso... ⸻ En fin. ⸻ Realmente no tenía pertenencias, así que simplemente podía irse en cualquier momento, es por eso que, sin siquiera echar un vistazo atrás, desaparecería durante un tiempo... [Timelapse - En alguna ciudad desconocida para Eve.] Caminaba por las calles, todo parecía un mundo diferente, incluso de noche la gente abundaba, los coches hacían ruido y si no fuera porque tomó una forma algo más humana, los transeúntes seguramente se pararían a mirarla. "Si que ha avanzado el mundo humano en... ¿100 años?¿200?" Pensó para si misma, pero no había mucho que hacer o decir al respecto, incluso si ella seguía en su propio mundo, el resto continuaría avanzando. Fue entonces que lo sintió. Se paró en seco, alguien diferente, único, interesante... Quizás fue solo una corazonada, pero sabía que cerca en algún lado había alguien que no encajaba en una sociedad tan corriente como esta. ⸻ Bueno. ⸻ Esbozó una sonrisa de dientes afilados. ⸻ A ver que tiene el mundo preparado para mi. ⸻ Y sin más se guiaría por instinto, así era ella. Dio unas cuantas vueltas, sin éxito, pero en la última decidió adentrarse en un parque cercano. Con ojos vigilantes y atentos comenzó a recorrer el lugar, hasta que... ⸻ Hmm. ⸻ Una figura encapuchada que parecía desprender un aura diferente al resto. ⸻ Habrá que probar. ⸻ Y sin más, se dirigió hacia dicha figura. ⸻ ¡Oye!¡Tú! ⸻ Alzó la voz, quizás no era la más educada, pero no lo hacía con mala intención.
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