• 𝑷𝑬𝑨𝑪𝑬 𝑾𝑨𝑺 𝑵𝑬𝑽𝑬𝑹 𝑨𝑵 𝑶𝑷𝑻𝑰𝑶𝑵
    Fandom Marvel
    Categoría Acción
    La situación actual con los centinelas no hacía más que darle la razón. Si tan solo lo hubieran escuchado cuando dijo que era un error confiar en la CIA y en todo lo que tuviera que ver con el gobierno, quizás las cosas podrían ser diferentes.

    El gobierno había decretado ley marcial, pero no era el ejército quien custodiaba las calles. Reemplazaron hombres por máquinas, por robots gigantes, cazadores de mutantes. Como si colocarles un collar inhibidor no fuese suficiente castigo, suficiente humillación para una raza incomprendida aunque claramente superior.

    Pesé a estar en desventaja, Erik había conseguido hacerse de un pequeño grupo de mutantes. Juntos eran la nueva resistencia, se reuinan una vez a la semana y en lugares diferentes, pasando el poco tiempo que tenían buscando la forma de quitarse ese artefacto del cuello aunque no habían tenido éxito, funcionaba igual para todos, soltando descargas eléctricas cuando trataban de extraerlos insertado alguna herramienta.

    Los gemelos Lensherr, Wanda y Pietro, también mutantes; trataban de que su padre desistiera de su idea por liberar a su gente pero Erik no entendía motivos ni razones. Había vivido una situación como esa en la infancia, más cruda y cruel, pero la situación actual no estaba muy lejos de tomar el camino que tomaron los alemanes.

    Prefería sacrificarse su vida, sacrificarse por sus hijos, por sus amigos, por todos aquellos mutantes que habían muerto injustamente. Decidió esperar para llevar a cabo su plan y tras burlar la seguridad en Industrias Trask, consiguió entrar haciéndose pasar por un obrebero, una elección inteligente y bastante acertada ya que en su mayoría eran mutantes.

    Aprovecho un descuido del arquitecto que los guiaba a la zona donde iban a trabajar y tras deambular por los corredores vacíos de la empresa, llego a la oficina de Bolivar Trask, el responsable de la nueva era de esclavitud mutante.

    Forzó la cerradura de la puerta y al entrar se encontro cara a cara con un hombre de cabello negro, sentado al otro lado del escritorio como si hubiera estado esperándolo. No conocía a ese hombre pero al menos no era el dueño de la empresa y eso lo tranquilizo.

    ──Disculpe, creíamos que este piso estaba vacío. Tiene que salir ahora, vamos a remodelar estas oficinas── Le explico al desconocido, señalando la identificación en su pecho que lo acreditaba como un obrero más.

    𝐃𝚄𝚂𝚃𝙸𝙽 𝚝𝚑𝚎 𝐏𝚒𝚕𝚘𝚝
    La situación actual con los centinelas no hacía más que darle la razón. Si tan solo lo hubieran escuchado cuando dijo que era un error confiar en la CIA y en todo lo que tuviera que ver con el gobierno, quizás las cosas podrían ser diferentes. El gobierno había decretado ley marcial, pero no era el ejército quien custodiaba las calles. Reemplazaron hombres por máquinas, por robots gigantes, cazadores de mutantes. Como si colocarles un collar inhibidor no fuese suficiente castigo, suficiente humillación para una raza incomprendida aunque claramente superior. Pesé a estar en desventaja, Erik había conseguido hacerse de un pequeño grupo de mutantes. Juntos eran la nueva resistencia, se reuinan una vez a la semana y en lugares diferentes, pasando el poco tiempo que tenían buscando la forma de quitarse ese artefacto del cuello aunque no habían tenido éxito, funcionaba igual para todos, soltando descargas eléctricas cuando trataban de extraerlos insertado alguna herramienta. Los gemelos Lensherr, Wanda y Pietro, también mutantes; trataban de que su padre desistiera de su idea por liberar a su gente pero Erik no entendía motivos ni razones. Había vivido una situación como esa en la infancia, más cruda y cruel, pero la situación actual no estaba muy lejos de tomar el camino que tomaron los alemanes. Prefería sacrificarse su vida, sacrificarse por sus hijos, por sus amigos, por todos aquellos mutantes que habían muerto injustamente. Decidió esperar para llevar a cabo su plan y tras burlar la seguridad en Industrias Trask, consiguió entrar haciéndose pasar por un obrebero, una elección inteligente y bastante acertada ya que en su mayoría eran mutantes. Aprovecho un descuido del arquitecto que los guiaba a la zona donde iban a trabajar y tras deambular por los corredores vacíos de la empresa, llego a la oficina de Bolivar Trask, el responsable de la nueva era de esclavitud mutante. Forzó la cerradura de la puerta y al entrar se encontro cara a cara con un hombre de cabello negro, sentado al otro lado del escritorio como si hubiera estado esperándolo. No conocía a ese hombre pero al menos no era el dueño de la empresa y eso lo tranquilizo. ──Disculpe, creíamos que este piso estaba vacío. Tiene que salir ahora, vamos a remodelar estas oficinas── Le explico al desconocido, señalando la identificación en su pecho que lo acreditaba como un obrero más. [PANDEM0NIO]
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  • 𝐓𝐡𝐞 𝐝𝐚𝐲 𝐰𝐢𝐥𝐥 𝐜𝐨𝐦𝐞 𝐰𝐡𝐞𝐧 𝐲𝐨𝐮 𝐰𝐨𝐧'𝐭 𝐛𝐞 𝐭𝐡𝐞𝐫𝐞
    Fandom The walking dead
    Categoría Acción
    Hacia tiempo que había dejado de verse como el eslabón débil de la cadena alimenticia en el nuevo mundo. Coexistir con los caminantes no había sido nada fácil, pero se había tragado el miedo a la fuerza y asumido su papel. Siempre movido por el deseo de mantener a su familia a salvo, se adapto más rápido que cualquiera y se enorgullecia de haberse convertido en un hombre fuerte, un buen amigo y un excelente líder, nada le había hecho creer lo contrario; hasta la noche en la que conocieron a Negan.

    Por primera vez en mucho tiempo se sintio incapaz de cumplir su palabra, se sintió imponente, inútil. Que imbécil había sido al creer que podía protegerlos a todos de cualquier cosa, todo el tiempo. Negan le había dado en su talón de Aquiles, el hijo de perra le parecía un imbécil pero no lo era absoluto, sabía jugar bien sus cartas y no tenía miedo de demostrarlo.

    Con un espectáculo dantesco le había enseñado lo que era capaz de hacer y ahora lo tenía comiendo de la palma de su mano. Lo había tomado por sorpresa, no le había dado la oportunidad de prepararse. Podía parecer injusto pero así era la vida, no era justa aunque él quisiera pensar que podía serlo.

    Aun así, se sintió egoísta al sentirse aliviado de que entre los fallecidos no estuvieran Liv, Carl o Michonne; claro que se sentía mal por haber perdido a Glenn y Abraham, incluso prefería el secuestro de Daryl antes que verlo morir junto a los demás, pero lo que más le dolía era no haber podido afrontar la situación, no haber tenido la oportunidad de defenderlos a ellos.

    ¿Que clase de líder era si no podía proteger a los suyos? A partir de ese momento estaba condenado a la humillación y a la obediencia, incluso con el orgullo herido y el corazón destrozado.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤ ﹙. . .﹚

    Una vez que enterraron a sus amigos en Hilltop y regresaron a Alexandria, Rick paso toda la mañana esquivando a Michonne, o intentandolo, porque al llegar el mediodía ella le cerró el paso cuando quiso escabullirse y salir de la casa que compartían.

    ──¿Te haces a un lado y me dejas pasar?── Preguntó sin mirarla mientras apoyaba las manos en la cintura de la morena para alentarla a moverse. ──Sabes que tengo que salir a buscar provisiones y se me hace tarde.

    Michonne Hawthorne
    Hacia tiempo que había dejado de verse como el eslabón débil de la cadena alimenticia en el nuevo mundo. Coexistir con los caminantes no había sido nada fácil, pero se había tragado el miedo a la fuerza y asumido su papel. Siempre movido por el deseo de mantener a su familia a salvo, se adapto más rápido que cualquiera y se enorgullecia de haberse convertido en un hombre fuerte, un buen amigo y un excelente líder, nada le había hecho creer lo contrario; hasta la noche en la que conocieron a Negan. Por primera vez en mucho tiempo se sintio incapaz de cumplir su palabra, se sintió imponente, inútil. Que imbécil había sido al creer que podía protegerlos a todos de cualquier cosa, todo el tiempo. Negan le había dado en su talón de Aquiles, el hijo de perra le parecía un imbécil pero no lo era absoluto, sabía jugar bien sus cartas y no tenía miedo de demostrarlo. Con un espectáculo dantesco le había enseñado lo que era capaz de hacer y ahora lo tenía comiendo de la palma de su mano. Lo había tomado por sorpresa, no le había dado la oportunidad de prepararse. Podía parecer injusto pero así era la vida, no era justa aunque él quisiera pensar que podía serlo. Aun así, se sintió egoísta al sentirse aliviado de que entre los fallecidos no estuvieran Liv, Carl o Michonne; claro que se sentía mal por haber perdido a Glenn y Abraham, incluso prefería el secuestro de Daryl antes que verlo morir junto a los demás, pero lo que más le dolía era no haber podido afrontar la situación, no haber tenido la oportunidad de defenderlos a ellos. ¿Que clase de líder era si no podía proteger a los suyos? A partir de ese momento estaba condenado a la humillación y a la obediencia, incluso con el orgullo herido y el corazón destrozado. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤ ﹙. . .﹚ Una vez que enterraron a sus amigos en Hilltop y regresaron a Alexandria, Rick paso toda la mañana esquivando a Michonne, o intentandolo, porque al llegar el mediodía ella le cerró el paso cuando quiso escabullirse y salir de la casa que compartían. ──¿Te haces a un lado y me dejas pasar?── Preguntó sin mirarla mientras apoyaba las manos en la cintura de la morena para alentarla a moverse. ──Sabes que tengo que salir a buscar provisiones y se me hace tarde. [SAMURA1]
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  • alguna ves la vi Alos ojos aun era una cachorra bajo sus cuidados pero algo en ella genero confianza y yo curiosa y egida de saber pregunte por su... nacimiento... su historia...
    aquella mañana entre pócimas y libros me miro Alos ojos y ..... descargo su corazón


    ( ella esboza una mueca luego sonríe camina unos pasos y me mira se sienta aun lado y mira ala ventana de aquel cuarto y solo deja salir todo de sus carnosos labios)


    Nací donde el grito era cuna y canción,
    donde el hambre aprendía a rimar con perdón.
    Mi madre callaba, mi padre mentía,
    y yo me escondía detrás de la poesía.

    Me crié entre insultos vestidos de amor,
    con caricias tan frías que daban pavor.
    Aprendí a fingir que todo iba bien,
    con la boca cerrada y el alma en desdén.

    No soy fría… soy cauterizada,
    por cada promesa que fue apuñalada.
    ¿Traición? —quizá—, pero sin redención,
    soy lo que queda tras la humillación.

    [sus labios suspiran y de nuevo dejan salir todo.... ]

    Nadie me enseñó a ser luz en la bruma,
    así que me hice tormenta en la espuma.
    No me llames bruja, ni monstruo, ni horror,
    soy solo el eco de tu propio rencor.
    Y si te duele verme quemar…
    es porque esperabas verme rogar.

    Quise ser buena, fui mártir de normas,
    hasta que rompí mi piel en sus formas.
    Me vestí con los restos de lo que maté,
    y al fin entendí: jamás fallé.

    Ahora hablo en lenguas que el miedo no entiende,
    soy incendio que a nadie le miente.
    No vine a gustarte, no busco tu paz,
    vine a vengar a la que nunca será.

    [ me mira un momento arden sus ojos siento como sus dientes crujen de rabia mientras de nuevo su voz sale de sus carnosos labios ]

    Nadie me salvó, así que me escribí,
    con tinta de rabia y sangre de mí.
    No soy el monstruo de tu invención,
    soy la herencia rota de tu opresión.
    Y si mi voz te parte la sien…
    es porque siempre callé también.

    [luego se para va hasta la ventana y voz álcida y fuerte grita]

    No vine a sanar, vine a gritar.
    No vine a encajar, vine a quebrar.
    Mi oscuridad no es maldad ni error,
    es el santuario de tanto dolor.

    [luego baja la mirada pero camina hasta mi y se inclina frente ami sin perderme la mirada]

    Soy la hija del ruido, el eco prohibido,
    la que rompió el silencio podrido.
    No esperes piedad, ni flor, ni perdón…
    soy la mujer que el abismo parió.
    [luego me dio un beso en la frente continuó dándome sus clases y esa fue la única ves que ella ... mi hermana mayor dejo ver algo mas de ella que esa sonrisa picara que siempre me mostro ]

    Katrin Ishtar

    la mujer que no nació la mujer que simplemente el vacío pario.

    https://www.youtube.com/watch?v=YDpx3GA5jjw&list=RDYDpx3GA5jjw&start_radio=1
    alguna ves la vi Alos ojos aun era una cachorra bajo sus cuidados pero algo en ella genero confianza y yo curiosa y egida de saber pregunte por su... nacimiento... su historia... aquella mañana entre pócimas y libros me miro Alos ojos y ..... descargo su corazón ( ella esboza una mueca luego sonríe camina unos pasos y me mira se sienta aun lado y mira ala ventana de aquel cuarto y solo deja salir todo de sus carnosos labios) Nací donde el grito era cuna y canción, donde el hambre aprendía a rimar con perdón. Mi madre callaba, mi padre mentía, y yo me escondía detrás de la poesía. Me crié entre insultos vestidos de amor, con caricias tan frías que daban pavor. Aprendí a fingir que todo iba bien, con la boca cerrada y el alma en desdén. No soy fría… soy cauterizada, por cada promesa que fue apuñalada. ¿Traición? —quizá—, pero sin redención, soy lo que queda tras la humillación. [sus labios suspiran y de nuevo dejan salir todo.... ] Nadie me enseñó a ser luz en la bruma, así que me hice tormenta en la espuma. No me llames bruja, ni monstruo, ni horror, soy solo el eco de tu propio rencor. Y si te duele verme quemar… es porque esperabas verme rogar. Quise ser buena, fui mártir de normas, hasta que rompí mi piel en sus formas. Me vestí con los restos de lo que maté, y al fin entendí: jamás fallé. Ahora hablo en lenguas que el miedo no entiende, soy incendio que a nadie le miente. No vine a gustarte, no busco tu paz, vine a vengar a la que nunca será. [ me mira un momento arden sus ojos siento como sus dientes crujen de rabia mientras de nuevo su voz sale de sus carnosos labios ] Nadie me salvó, así que me escribí, con tinta de rabia y sangre de mí. No soy el monstruo de tu invención, soy la herencia rota de tu opresión. Y si mi voz te parte la sien… es porque siempre callé también. [luego se para va hasta la ventana y voz álcida y fuerte grita] No vine a sanar, vine a gritar. No vine a encajar, vine a quebrar. Mi oscuridad no es maldad ni error, es el santuario de tanto dolor. [luego baja la mirada pero camina hasta mi y se inclina frente ami sin perderme la mirada] Soy la hija del ruido, el eco prohibido, la que rompió el silencio podrido. No esperes piedad, ni flor, ni perdón… soy la mujer que el abismo parió. [luego me dio un beso en la frente continuó dándome sus clases y esa fue la única ves que ella ... mi hermana mayor dejo ver algo mas de ella que esa sonrisa picara que siempre me mostro ] [KatrinIshtar] la mujer que no nació la mujer que simplemente el vacío pario. https://www.youtube.com/watch?v=YDpx3GA5jjw&list=RDYDpx3GA5jjw&start_radio=1
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  • Muy pronto veremos quién recibirá la peor humillación ante los ojos del Mundo. Desafiarme puede ser el mayor de los retos, si no eres fuerte, entonces no lo intentes.
    Muy pronto veremos quién recibirá la peor humillación ante los ojos del Mundo. Desafiarme puede ser el mayor de los retos, si no eres fuerte, entonces no lo intentes.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ATENCIÓN:

    -No añado más información ya que parte de ella puede ir variando en cada trama.
    -Tiene un carácter caprichoso, narcisista, egocéntrico, depravado y un largo etcétera. Esto lo comento porque interactuar con él puede suponer escenas que pongan en riesgo la integridad mental y física del otro personaje, sometiéndolo a horrores y/o humillaciones.
    -No siempre será todo situaciones grotescas con él, también es un poco payaso cuando le nace serlo. A su manera, por supuesto.
    -No tiene nombre, lo que hace es dejar que los demás le den uno.
    -Considero cada rol tramas y líneas temporales distintas, no se cruzan.
    -NO roleo con menores de edad por obvias razones.

    Si se me ocurre algo más que requiera de una aclaración lo escribiré aquí o si vosotros tenéis alguna duda, preguntad sin miedo.
    ATENCIÓN: -No añado más información ya que parte de ella puede ir variando en cada trama. -Tiene un carácter caprichoso, narcisista, egocéntrico, depravado y un largo etcétera. Esto lo comento porque interactuar con él puede suponer escenas que pongan en riesgo la integridad mental y física del otro personaje, sometiéndolo a horrores y/o humillaciones. -No siempre será todo situaciones grotescas con él, también es un poco payaso cuando le nace serlo. A su manera, por supuesto. -No tiene nombre, lo que hace es dejar que los demás le den uno. -Considero cada rol tramas y líneas temporales distintas, no se cruzan. -NO roleo con menores de edad por obvias razones. Si se me ocurre algo más que requiera de una aclaración lo escribiré aquí o si vosotros tenéis alguna duda, preguntad sin miedo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    — ​La oscuridad. El azul hiriente de las velas. El hedor a moho y a maná corrompido. Estoy colgando. El vestido es un peso muerto, una capa de humillación.
    ​El dolor es el único lenguaje que existe. No es solo un dolor; son miles de agujas rojas que me atraviesan, que se contraen y tiran. Cada pulso de mi corazón bombea agonía.
    ​Y luego está la voz. Caster. Su risa es una lima oxidada sobre mis nervios.


    ​—Caster: "¡Acepta tu destino!"—


    ​¡No! Él se equivoca. Se equivoca de persona. Soy el Rey. Soy Artoria.
    ​El Command Spell arde en mi interior. Es una presión aplastante, una mano invisible que intenta derretir mi alma, obligarme a decir la palabra: "Me rindo."


    ​Mis dientes están trabados. Mis ojos arden, pero no derramaré lágrimas. Si lloro, él gana. Si grito, él gana.
    ​Mi mente se aferra a la última imagen de luz: un campo de batalla limpio, mi espada Excalibur brillando. Necesito resistir. Si este monstruo me rompe, ¿qué quedará del ideal? ¿Qué quedará del Rey que juró proteger?

    ​— ¡No cederé! ¡Por mi reino…!

    ​El dolor se intensifica. El mundo se vuelve rojo, un puro torrente de sufrimiento. Tengo miedo. Pero el miedo no es el amo. Mi voluntad es el amo.
    ​Solo tengo que resistir... un segundo más.
    — ​La oscuridad. El azul hiriente de las velas. El hedor a moho y a maná corrompido. Estoy colgando. El vestido es un peso muerto, una capa de humillación. ​El dolor es el único lenguaje que existe. No es solo un dolor; son miles de agujas rojas que me atraviesan, que se contraen y tiran. Cada pulso de mi corazón bombea agonía. ​Y luego está la voz. Caster. Su risa es una lima oxidada sobre mis nervios. ​—Caster: "¡Acepta tu destino!"— ​¡No! Él se equivoca. Se equivoca de persona. Soy el Rey. Soy Artoria. ​El Command Spell arde en mi interior. Es una presión aplastante, una mano invisible que intenta derretir mi alma, obligarme a decir la palabra: "Me rindo." ​Mis dientes están trabados. Mis ojos arden, pero no derramaré lágrimas. Si lloro, él gana. Si grito, él gana. ​Mi mente se aferra a la última imagen de luz: un campo de batalla limpio, mi espada Excalibur brillando. Necesito resistir. Si este monstruo me rompe, ¿qué quedará del ideal? ¿Qué quedará del Rey que juró proteger? ​— ¡No cederé! ¡Por mi reino…! ​El dolor se intensifica. El mundo se vuelve rojo, un puro torrente de sufrimiento. Tengo miedo. Pero el miedo no es el amo. Mi voluntad es el amo. ​Solo tengo que resistir... un segundo más.
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  • -En su cautiverio, sus pensamientos eran lo único que tenía libertad. La seguridad del hotel iba cuesta abajo y tenía que ganar tiempo. VOX Overlord podía tenerme esclavizado sus aires de superioridad nublaban su coeficiente, del cabeza plana y me venía muy bien dejar que se pavonee y siga humillándome más. Mas mis ojos no perdían el brillo de OJO POR OJO, y sabía que me cobraría todas esas humillaciones. Unos cables rodearon mi cuerpo, controlando mis movimientos. Tomé una bocanada de aire y empecé a cantar. La transmisión se hacía ver en todos los anillos del infierno. Mi canto perforaba el alma del oyente que conectara con el mensaje. Era mi as bajo la manga, pero mis pensamientos me reconfortaban con las imágenes de mis esposos. Sabía que Dante cuidaría bien de los niños en mi ausencia.-


    Activen los subtitulos si no saben Taka Taka jxjxjxjx ◖⁠⚆⁠ᴥ⁠⚆⁠◗//


    https://youtu.be/_kIkKwhmnTo?si=i7zMZ9S5keHiVb78
    -En su cautiverio, sus pensamientos eran lo único que tenía libertad. La seguridad del hotel iba cuesta abajo y tenía que ganar tiempo. [VOX_Vees] podía tenerme esclavizado sus aires de superioridad nublaban su coeficiente, del cabeza plana y me venía muy bien dejar que se pavonee y siga humillándome más. Mas mis ojos no perdían el brillo de OJO POR OJO, y sabía que me cobraría todas esas humillaciones. Unos cables rodearon mi cuerpo, controlando mis movimientos. Tomé una bocanada de aire y empecé a cantar. La transmisión se hacía ver en todos los anillos del infierno. Mi canto perforaba el alma del oyente que conectara con el mensaje. Era mi as bajo la manga, pero mis pensamientos me reconfortaban con las imágenes de mis esposos. Sabía que Dante cuidaría bien de los niños en mi ausencia.- Activen los subtitulos si no saben Taka Taka jxjxjxjx ◖⁠⚆⁠ᴥ⁠⚆⁠◗// https://youtu.be/_kIkKwhmnTo?si=i7zMZ9S5keHiVb78
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  • Jacob recuerda vagamente una noche que no quería que existiera, una cena que empezó con promesas de diplomacia y terminó en vergüenza y humillación. Aaron Smith, el presidente, sonrió como siempre, demasiado amable, y cuando Jacob se negó a seguirle el juego lo tranquilizaron con palabras y una copa que no debió aceptar. Después de eso hay lagunas, fragmentos sueltos... risas lejanas, una puerta cerrándose, la sensación de perder el control y calor.

    Cuando despertó desnudo no tenía recuerdos claros de lo ocurrido, y en su lugar apareció un día después la peor amenaza posible. Aaron tenía material íntimo de esa noche, imágenes que Jacob no recordaba pero que demostraban cosas que él jamás contaría si podía evitarlo. La vergüenza lo consumió, la rabia y el miedo se mezclaron, y pronto quedó claro que aquello no era sólo una deuda personal, era una moneda de cambio.

    Para asegurarse de que Jacob cumpliera, Aaron le ofreció —o mejor dicho le impuso— un encargo, proteger a su hija Irina y vigilar que cumpliera con su agenda, sus compromisos y su seguridad pública. Jacob aceptó porque no tuvo alternativa, porque llevaba encima la amenaza de ver su vida y su reputación destrozadas si no obedecía. Ahora, cada gesto hacia Irina está teñido por la culpa y la coacción, y Jacob vive con el peso de algo que no puede confesar.

    Jacob recuerda vagamente una noche que no quería que existiera, una cena que empezó con promesas de diplomacia y terminó en vergüenza y humillación. Aaron Smith, el presidente, sonrió como siempre, demasiado amable, y cuando Jacob se negó a seguirle el juego lo tranquilizaron con palabras y una copa que no debió aceptar. Después de eso hay lagunas, fragmentos sueltos... risas lejanas, una puerta cerrándose, la sensación de perder el control y calor. Cuando despertó desnudo no tenía recuerdos claros de lo ocurrido, y en su lugar apareció un día después la peor amenaza posible. Aaron tenía material íntimo de esa noche, imágenes que Jacob no recordaba pero que demostraban cosas que él jamás contaría si podía evitarlo. La vergüenza lo consumió, la rabia y el miedo se mezclaron, y pronto quedó claro que aquello no era sólo una deuda personal, era una moneda de cambio. Para asegurarse de que Jacob cumpliera, Aaron le ofreció —o mejor dicho le impuso— un encargo, proteger a su hija Irina y vigilar que cumpliera con su agenda, sus compromisos y su seguridad pública. Jacob aceptó porque no tuvo alternativa, porque llevaba encima la amenaza de ver su vida y su reputación destrozadas si no obedecía. Ahora, cada gesto hacia Irina está teñido por la culpa y la coacción, y Jacob vive con el peso de algo que no puede confesar.
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  • Nunca imaginé que algo así pudiera volver a pasarme. Había pasado meses manejando situaciones peligrosas, lidiando con problemas de la mafia, con rivales, con enemigos que creía resueltos. Pensé que estaba a salvo, que la sombra de la violencia había quedado atrás, que mis días de caos y miedo habían terminado… hasta que ellos me encontraron.

    Salí de viaje unos días antes para organizar cosas de la boda, revisando contratos, cerrando detalles con proveedores. Confié en que este viaje sería solo eso: trabajo, rutina, preparación.

    Pero no fue así.

    Me arrancaron del coche antes de que pudiera reaccionar. Una mano fuerte cubrió mi boca, otra me empujó hacia un vehículo que olía a gasolina y a metal frío. Mis gritos se ahogaron en la noche, y mientras la lluvia golpeaba mi cara, entendí que no había escapatoria. No esta vez.

    Me llevaron a un almacén apartado, un lugar que olía a humedad, a polvo, a algo metálico y podrido. La puerta se cerró detrás de mí con un golpe seco que resonó en mis oídos. Me empujaron a una silla y me ataron las muñecas con cuerda áspera que dejó marcas que arderían días después. La luz era escasa, apenas suficiente para ver las siluetas de ellos, los hombres que habían sido amigos de mi padre y ahora buscaban venganza. Sus miradas eran cuchillos, y yo me sentí desnuda ante ellas, no en ropa, sino en vulnerabilidad y miedo.

    Las palizas empezaron casi de inmediato. Cada golpe me recordaba que mi pasado había vuelto a alcanzarme, que ninguna habilidad, ninguna preparación, ninguna certeza sobre el control que pensaba tener podía salvarme de esto. Me empujaban, me lanzaban al suelo, me hacían sentir que mi cuerpo no me pertenecía, abusando de mi cada día, cuando ellos querían. Cada contusión, cada moretón, era un recordatorio de que estaba completamente a merced de su ira.

    No hablaban mucho. No hacía falta. Cada palabra que soltaban estaba cargada de amenaza y resentimiento, cada gesto decía que la venganza de ellos debía cumplirse a toda costa. Intenté mantener la calma, respirar, recordar que soy Alessia, que he sobrevivido a cosas que harían temblar a cualquiera. Pero cada noche, en la soledad de esa habitación oscura, me sentía más pequeña, más frágil, más atrapada que nunca.

    No puedo contar con exactitud cuántos días pasaron así. Las horas se mezclaban con el dolor, con el miedo, con la humillación. A veces me golpeaban, otras me empujaban, otras me hacían sentir que cada parte de mí estaba bajo su dominio, tocándome… y haciendo cosas mucho peores. Me hicieron comprender que no hay fuerza suficiente para enfrentar la ira de quienes buscan venganza… y que a veces, aunque seas sicaria, aunque hayas manejado la muerte y la traición, el mundo puede voltearse en tu contra y dejarte indefensa.

    Lo peor no era el dolor físico, aunque era constante y brutal. Lo peor era sentir que el control que creía tener se desmoronaba. Durante meses pensé que todo estaba bajo control, que podía manejar cualquier situación que surgiera, que Angela y yo éramos invencibles. Y ahora… ahora me encontraba rota, temblando en una silla, y comprendí que nada de eso importaba aquí. Que el mundo podía arrancarte todo en un instante, sin aviso, sin compasión.

    Me aferré a mis recuerdos, a la idea de Angela Di Trapani , a la boda, a todo lo que había prometido y construido. Pero esa esperanza pequeña, como una llama que se niega a apagarse, no resistió lo suficiente. No sabía cómo saldría de allí, y en ese punto, no sabía si queria sobrevivir. Me sentía sucia, rota. ¿Cómo se supone que mi prometida me verá ahora? ¿Le daré asco? ¿Lástima, quizás?

    No lo sé, lo único que sé con certeza es que cada día que pasa me rompen más, y yo solo quiero que esto acabe de una vez.
    Nunca imaginé que algo así pudiera volver a pasarme. Había pasado meses manejando situaciones peligrosas, lidiando con problemas de la mafia, con rivales, con enemigos que creía resueltos. Pensé que estaba a salvo, que la sombra de la violencia había quedado atrás, que mis días de caos y miedo habían terminado… hasta que ellos me encontraron. Salí de viaje unos días antes para organizar cosas de la boda, revisando contratos, cerrando detalles con proveedores. Confié en que este viaje sería solo eso: trabajo, rutina, preparación. Pero no fue así. Me arrancaron del coche antes de que pudiera reaccionar. Una mano fuerte cubrió mi boca, otra me empujó hacia un vehículo que olía a gasolina y a metal frío. Mis gritos se ahogaron en la noche, y mientras la lluvia golpeaba mi cara, entendí que no había escapatoria. No esta vez. Me llevaron a un almacén apartado, un lugar que olía a humedad, a polvo, a algo metálico y podrido. La puerta se cerró detrás de mí con un golpe seco que resonó en mis oídos. Me empujaron a una silla y me ataron las muñecas con cuerda áspera que dejó marcas que arderían días después. La luz era escasa, apenas suficiente para ver las siluetas de ellos, los hombres que habían sido amigos de mi padre y ahora buscaban venganza. Sus miradas eran cuchillos, y yo me sentí desnuda ante ellas, no en ropa, sino en vulnerabilidad y miedo. Las palizas empezaron casi de inmediato. Cada golpe me recordaba que mi pasado había vuelto a alcanzarme, que ninguna habilidad, ninguna preparación, ninguna certeza sobre el control que pensaba tener podía salvarme de esto. Me empujaban, me lanzaban al suelo, me hacían sentir que mi cuerpo no me pertenecía, abusando de mi cada día, cuando ellos querían. Cada contusión, cada moretón, era un recordatorio de que estaba completamente a merced de su ira. No hablaban mucho. No hacía falta. Cada palabra que soltaban estaba cargada de amenaza y resentimiento, cada gesto decía que la venganza de ellos debía cumplirse a toda costa. Intenté mantener la calma, respirar, recordar que soy Alessia, que he sobrevivido a cosas que harían temblar a cualquiera. Pero cada noche, en la soledad de esa habitación oscura, me sentía más pequeña, más frágil, más atrapada que nunca. No puedo contar con exactitud cuántos días pasaron así. Las horas se mezclaban con el dolor, con el miedo, con la humillación. A veces me golpeaban, otras me empujaban, otras me hacían sentir que cada parte de mí estaba bajo su dominio, tocándome… y haciendo cosas mucho peores. Me hicieron comprender que no hay fuerza suficiente para enfrentar la ira de quienes buscan venganza… y que a veces, aunque seas sicaria, aunque hayas manejado la muerte y la traición, el mundo puede voltearse en tu contra y dejarte indefensa. Lo peor no era el dolor físico, aunque era constante y brutal. Lo peor era sentir que el control que creía tener se desmoronaba. Durante meses pensé que todo estaba bajo control, que podía manejar cualquier situación que surgiera, que Angela y yo éramos invencibles. Y ahora… ahora me encontraba rota, temblando en una silla, y comprendí que nada de eso importaba aquí. Que el mundo podía arrancarte todo en un instante, sin aviso, sin compasión. Me aferré a mis recuerdos, a la idea de [haze_orange_shark_766] , a la boda, a todo lo que había prometido y construido. Pero esa esperanza pequeña, como una llama que se niega a apagarse, no resistió lo suficiente. No sabía cómo saldría de allí, y en ese punto, no sabía si queria sobrevivir. Me sentía sucia, rota. ¿Cómo se supone que mi prometida me verá ahora? ¿Le daré asco? ¿Lástima, quizás? No lo sé, lo único que sé con certeza es que cada día que pasa me rompen más, y yo solo quiero que esto acabe de una vez.
    Me entristece
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  • [ Segunda parte. ]

    Darküs apenas respiraba. Su cuerpo estaba roto, el alma partida en pedazos después de la vejación sufrida. Y entonces escuchó lo que jamás creyó que un dios se atrevería a pronunciar.

    —Elige, loba. O él… o el hijo que llevas en tu vientre.

    El aire desapareció de sus pulmones. La voz de Apolo resonaba como un martillo en sus sienes. Isla gritaba, lloraba, negaba con desesperación. Se negó quiso protegerlos.Pero él lo sabía. Él ya lo sabía. Su instinto, su corazón, su orgullo, todo coincidía en una sola verdad, no podía ser él. No cuando el futuro latía en el vientre de la mujer que amaba.

    Darküs alzó la mirada, los ojos turbios, la respiración rota.
    —No...

    Su corazón dio un vuelco. En sus labios no había fuerza, solo rendición. Era la primera vez que se rendía en dos mil años. Y dolía más que la plata, más que la humillación de la súcubo, más que cualquier herida.

    Pero Apolo no había terminado.
    —Si deseas que ambos vivan, deberás pagar un precio. No con tu vida, sino con lo que eres. Tu lobo. Tu furia. Tu esencia.

    El dios extendió la mano y el mundo se congeló. Darküs sintió cómo su pecho ardía, cómo su alma era desgarrada desde dentro. Rugió, gritó, el eco de su lobo resonó por última vez, un aullido que se rompió en mil pedazos antes de desvanecerse para siempre. Apolo arrancó su furia, su instinto, lo que lo había hecho guerrero, lo que lo había hecho diferente.

    Quedó vacío. Silencioso. Humano.

    Isla lo abrazaba con desesperación, creyendo que el sacrificio había terminado. Él apenas podía sostener los párpados abiertos, mirándola, sintiendo el calor en su vientre y sabiendo que al menos vivirían. Había protegido lo que más amaba, pero al precio más alto: jamás volvería a escuchar el rugido de su lobo interior. Darküs había muerto esa noche, aunque su cuerpo respirara.

    No era lo único que murió, junto con el lobo su vínculo con isla desapareció, la miraba y no sentía nada, aún así ella se quedaba, Darküs gritaba que se fuera, que lo deje pero no lo abandonaba.

    No puede tocarla, no puede besarla, ni mirarla, cada vez que la ve le recuerda a la sucubo con su aspecto cabalgando sobre él, doblegandolo a su merced. No la culpaba pero estaba resentido. Ya no siente nada. Sólo vacío.
    [ Segunda parte. ] Darküs apenas respiraba. Su cuerpo estaba roto, el alma partida en pedazos después de la vejación sufrida. Y entonces escuchó lo que jamás creyó que un dios se atrevería a pronunciar. —Elige, loba. O él… o el hijo que llevas en tu vientre. El aire desapareció de sus pulmones. La voz de Apolo resonaba como un martillo en sus sienes. Isla gritaba, lloraba, negaba con desesperación. Se negó quiso protegerlos.Pero él lo sabía. Él ya lo sabía. Su instinto, su corazón, su orgullo, todo coincidía en una sola verdad, no podía ser él. No cuando el futuro latía en el vientre de la mujer que amaba. Darküs alzó la mirada, los ojos turbios, la respiración rota. —No... Su corazón dio un vuelco. En sus labios no había fuerza, solo rendición. Era la primera vez que se rendía en dos mil años. Y dolía más que la plata, más que la humillación de la súcubo, más que cualquier herida. Pero Apolo no había terminado. —Si deseas que ambos vivan, deberás pagar un precio. No con tu vida, sino con lo que eres. Tu lobo. Tu furia. Tu esencia. El dios extendió la mano y el mundo se congeló. Darküs sintió cómo su pecho ardía, cómo su alma era desgarrada desde dentro. Rugió, gritó, el eco de su lobo resonó por última vez, un aullido que se rompió en mil pedazos antes de desvanecerse para siempre. Apolo arrancó su furia, su instinto, lo que lo había hecho guerrero, lo que lo había hecho diferente. Quedó vacío. Silencioso. Humano. Isla lo abrazaba con desesperación, creyendo que el sacrificio había terminado. Él apenas podía sostener los párpados abiertos, mirándola, sintiendo el calor en su vientre y sabiendo que al menos vivirían. Había protegido lo que más amaba, pero al precio más alto: jamás volvería a escuchar el rugido de su lobo interior. Darküs había muerto esa noche, aunque su cuerpo respirara. No era lo único que murió, junto con el lobo su vínculo con isla desapareció, la miraba y no sentía nada, aún así ella se quedaba, Darküs gritaba que se fuera, que lo deje pero no lo abandonaba. No puede tocarla, no puede besarla, ni mirarla, cada vez que la ve le recuerda a la sucubo con su aspecto cabalgando sobre él, doblegandolo a su merced. No la culpaba pero estaba resentido. Ya no siente nada. Sólo vacío.
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