• ... ¿En serio? ¿Otra vez?
    ¿Les parece divertido compararme con un gato cuando reaccionó normalmente?
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  • Esta vez, limitare a mi gato y me quedaré tirada, ando con mucho sueño.
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  • # Expediente de Miembro Honorario

    ## Nombre

    Boris Madai

    ## Estado Actual

    Prisionero en la Cárcel del Fin del Mundo

    ## Edad

    33 años

    ## Altura

    175 cm

    ## Complexión

    Delgada.

    ## Habilidad Anómala

    ### Ruleta del Destino

    Un poder extraordinariamente impredecible capaz de alterar las probabilidades y someter a terceros a desafíos gobernados por el azar. Los detalles exactos de su funcionamiento continúan siendo materia de estudio, aunque existen numerosos registros que confirman su efectividad en operaciones de interrogatorio y obtención de información.

    ---

    # Antecedentes

    Boris Madai es considerado una figura histórica dentro del Culto de Saturno. Su nombre es conocido entre múltiples facciones y goza del respeto de numerosos altos cargos de la organización.

    Sus inicios fueron humildes. Durante años trabajó como chófer y pasaba el tiempo jugando a las cartas con guardias y mercenarios destinados a distintas instalaciones del culto. En aquella época nadie imaginaba que terminaría convirtiéndose en una de las figuras más reconocidas de la organización.

    Su ascenso comenzó durante una operación particularmente delicada.

    Un importante empresario, perteneciente a una élite política de gran influencia, poseía información financiera que el culto necesitaba obtener. La tortura estaba descartada debido a las repercusiones políticas que podría generar.

    La situación parecía estancada.

    Fue entonces cuando Boris manifestó por primera vez su habilidad.

    Ante numerosos testigos activó la Ruleta del Destino y sometió al objetivo a una experiencia que los informes describen como "psicológicamente devastadora". El empresario sobrevivió, pero desarrolló un severo cuadro de estrés postraumático.

    La información fue obtenida en su totalidad.

    Aquel día Boris fue aceptado formalmente en el culto.

    ---

    # Intentos de Ascenso

    A pesar de sus éxitos operativos, muchos miembros nunca llegaron a tomarlo completamente en serio. Algunos consideraban que sus victorias dependían demasiado de la suerte y no de su propia capacidad.

    Cansado de las burlas y la condescendencia, Boris desafió al Recaudador de Impuestos, uno de los miembros más temidos de la organización.

    El resultado fue humillante. Tres rondas consecutivas. Tres derrotas.

    El Recaudador abandonó el enfrentamiento prácticamente ileso y sin mostrar el menor signo de preocupación.

    Meses después, durante una cena privada con el Fundador del Culto, Boris volvió a intentarlo.

    El resultado fue similar. Derrotado nuevamente. Esta vez decidió rendirse tras la segunda ronda, temiendo repetir la experiencia anterior.

    A partir de aquel momento abandonó cualquier ambición de integrarse en los Guardianes del Séptimo Sello y se concentró en labores menores, acumulando desde entonces una impresionante racha de éxitos operativos.

    ---

    # Incidente del Pendrive

    El robo del pendrive marcó el punto de inflexión de su carrera.

    Debido a su proximidad geográfica fue asignado inmediatamente a la operación de recuperación.

    La misión inicial fue un éxito.

    Boris consiguió localizar el objeto robado e identificar a los responsables.

    Sin embargo, los acontecimientos posteriores desafían toda explicación racional.

    Los agentes bajo su mando fueron encontrados muertos.

    Los análisis forenses determinaron una causa de muerte inusual: asfixia provocada por la presencia masiva de cenizas en los pulmones.

    Ninguna teoría oficial ha logrado explicar satisfactoriamente lo ocurrido.

    Las hipótesis actualmente consideradas son las siguientes:

    ●Boris Madai fue derrotado durante una partida relacionada con su propia habilidad.

    ●Existió un tercer participante desconocido involucrado en el enfrentamiento.

    ●Una entidad o fenómeno aún no identificado intervino en el incidente.

    La investigación permanece abierta.

    ---

    # Evaluación Actual

    Aunque su fracaso culminó con su captura y posterior encarcelamiento en la Cárcel del Fin del Mundo, el Consejo reconoce que Boris cumplió adecuadamente con los objetivos asignados hasta el momento de su derrota.

    Su contribución permitió identificar a casi todos los enemigos del culto y recuperar información crítica para futuras operaciones.

    ---

    # Valoración Oficial

    Nivel de Amenaza: Moderado.

    Lealtad: Incuestionable.

    Competencia Operativa: Elevada.

    Potencial de Ascenso: Cancelado.

    Estado Honorífico: Aprobado.

    ---

    "Pocos agentes han servido con tanta constancia durante tantos años. Boris Madai jamás alcanzó las cimas que ambicionaba, pero donde otros habrían abandonado, él continuó trabajando. Un profesional de los que ya no quedan."
    # Expediente de Miembro Honorario ## Nombre Boris Madai ## Estado Actual Prisionero en la Cárcel del Fin del Mundo ## Edad 33 años ## Altura 175 cm ## Complexión Delgada. ## Habilidad Anómala ### Ruleta del Destino Un poder extraordinariamente impredecible capaz de alterar las probabilidades y someter a terceros a desafíos gobernados por el azar. Los detalles exactos de su funcionamiento continúan siendo materia de estudio, aunque existen numerosos registros que confirman su efectividad en operaciones de interrogatorio y obtención de información. --- # Antecedentes Boris Madai es considerado una figura histórica dentro del Culto de Saturno. Su nombre es conocido entre múltiples facciones y goza del respeto de numerosos altos cargos de la organización. Sus inicios fueron humildes. Durante años trabajó como chófer y pasaba el tiempo jugando a las cartas con guardias y mercenarios destinados a distintas instalaciones del culto. En aquella época nadie imaginaba que terminaría convirtiéndose en una de las figuras más reconocidas de la organización. Su ascenso comenzó durante una operación particularmente delicada. Un importante empresario, perteneciente a una élite política de gran influencia, poseía información financiera que el culto necesitaba obtener. La tortura estaba descartada debido a las repercusiones políticas que podría generar. La situación parecía estancada. Fue entonces cuando Boris manifestó por primera vez su habilidad. Ante numerosos testigos activó la Ruleta del Destino y sometió al objetivo a una experiencia que los informes describen como "psicológicamente devastadora". El empresario sobrevivió, pero desarrolló un severo cuadro de estrés postraumático. La información fue obtenida en su totalidad. Aquel día Boris fue aceptado formalmente en el culto. --- # Intentos de Ascenso A pesar de sus éxitos operativos, muchos miembros nunca llegaron a tomarlo completamente en serio. Algunos consideraban que sus victorias dependían demasiado de la suerte y no de su propia capacidad. Cansado de las burlas y la condescendencia, Boris desafió al Recaudador de Impuestos, uno de los miembros más temidos de la organización. El resultado fue humillante. Tres rondas consecutivas. Tres derrotas. El Recaudador abandonó el enfrentamiento prácticamente ileso y sin mostrar el menor signo de preocupación. Meses después, durante una cena privada con el Fundador del Culto, Boris volvió a intentarlo. El resultado fue similar. Derrotado nuevamente. Esta vez decidió rendirse tras la segunda ronda, temiendo repetir la experiencia anterior. A partir de aquel momento abandonó cualquier ambición de integrarse en los Guardianes del Séptimo Sello y se concentró en labores menores, acumulando desde entonces una impresionante racha de éxitos operativos. --- # Incidente del Pendrive El robo del pendrive marcó el punto de inflexión de su carrera. Debido a su proximidad geográfica fue asignado inmediatamente a la operación de recuperación. La misión inicial fue un éxito. Boris consiguió localizar el objeto robado e identificar a los responsables. Sin embargo, los acontecimientos posteriores desafían toda explicación racional. Los agentes bajo su mando fueron encontrados muertos. Los análisis forenses determinaron una causa de muerte inusual: asfixia provocada por la presencia masiva de cenizas en los pulmones. Ninguna teoría oficial ha logrado explicar satisfactoriamente lo ocurrido. Las hipótesis actualmente consideradas son las siguientes: ●Boris Madai fue derrotado durante una partida relacionada con su propia habilidad. ●Existió un tercer participante desconocido involucrado en el enfrentamiento. ●Una entidad o fenómeno aún no identificado intervino en el incidente. La investigación permanece abierta. --- # Evaluación Actual Aunque su fracaso culminó con su captura y posterior encarcelamiento en la Cárcel del Fin del Mundo, el Consejo reconoce que Boris cumplió adecuadamente con los objetivos asignados hasta el momento de su derrota. Su contribución permitió identificar a casi todos los enemigos del culto y recuperar información crítica para futuras operaciones. --- # Valoración Oficial Nivel de Amenaza: Moderado. Lealtad: Incuestionable. Competencia Operativa: Elevada. Potencial de Ascenso: Cancelado. Estado Honorífico: Aprobado. --- "Pocos agentes han servido con tanta constancia durante tantos años. Boris Madai jamás alcanzó las cimas que ambicionaba, pero donde otros habrían abandonado, él continuó trabajando. Un profesional de los que ya no quedan."
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  • -No es que me queje de mi vida, simplemente creo que hay veces en las que seria mejor ser un gato. Solo comer dormir y explorar, aunque echaría de menos entrenar...
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    CURIOSIDADES
    DE
    𝒜𝐿𝐼𝒞𝐸 𝒮𝒩𝒪𝒲

    1- Siempre ha sido muy perfeccionista
    2- No soporta el desorden
    3- Es una aficionada de las novelas de romance, terror y fantasía
    4- Se marea al ver sangre
    5- Es muy leal con todas las personas que quiere
    6- Es alérgica al pelo de los gatos y lo peor es que le encantan
    7- Espera algún día conocer a su alma gemela
    8- No se le da muy bien cocinar
    9- A los trece años empezó aprender a tocar la guitarra
    10- Tiene miedo a volar
    CURIOSIDADES DE 𝒜𝐿𝐼𝒞𝐸 𝒮𝒩𝒪𝒲 1- Siempre ha sido muy perfeccionista 2- No soporta el desorden 3- Es una aficionada de las novelas de romance, terror y fantasía 4- Se marea al ver sangre 5- Es muy leal con todas las personas que quiere 6- Es alérgica al pelo de los gatos y lo peor es que le encantan 7- Espera algún día conocer a su alma gemela 8- No se le da muy bien cocinar 9- A los trece años empezó aprender a tocar la guitarra 10- Tiene miedo a volar
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  • --- ¿Que haces aquí, pequeño?

    Se acercó a una distancia prudente del animal, admirando su figura con una sonrisa en el rostro. Nunca lo había dicho en voz alta pero amaba a los gatos.

    --- Adorable.

    Había salido a caminar después de no poder dormir y se encontró con tal ser, gracias a eso su humor subió un poco. Acarició suavemente la cabeza del peliblanco.
    --- ¿Que haces aquí, pequeño? Se acercó a una distancia prudente del animal, admirando su figura con una sonrisa en el rostro. Nunca lo había dicho en voz alta pero amaba a los gatos. --- Adorable. Había salido a caminar después de no poder dormir y se encontró con tal ser, gracias a eso su humor subió un poco. Acarició suavemente la cabeza del peliblanco.
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  • Tras la inesperada victoria de Nami sobre el temible Boris en la Ruleta del Destino, escaparon de la carretera con ambos hombres inconsciente. Después de recorrer varios kilómetros, se internaron en un bosque apartado. Zelkova despertó en el asiento del copiloto durante el trayecto y comprendió rápidamente la situación al ver a Boris reducido a prisionero. Una vez detenidos, lo arrastraron entre los árboles y lo ataron firmemente a un tronco para impedir cualquier intento de fuga. El ocaso del bosque se convirtió en el escenario de un inminente interrogatorio.
    Tras la inesperada victoria de [legend_opal_hare_231] sobre el temible Boris en la Ruleta del Destino, escaparon de la carretera con ambos hombres inconsciente. Después de recorrer varios kilómetros, se internaron en un bosque apartado. Zelkova despertó en el asiento del copiloto durante el trayecto y comprendió rápidamente la situación al ver a Boris reducido a prisionero. Una vez detenidos, lo arrastraron entre los árboles y lo ataron firmemente a un tronco para impedir cualquier intento de fuga. El ocaso del bosque se convirtió en el escenario de un inminente interrogatorio.
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  • --- Mhm... Esa nube tiene una forma extraña...

    El azabache se encontraba distraído. Perdido en su burbuja. No sabía bien porque, pero ese día no tenía muchas ganas de nada.

    --- ¿Un gato tal vez?

    Su vista perdida en el cielo, no muy al tanto de lo que sucedía a su alrededor.
    --- Mhm... Esa nube tiene una forma extraña... El azabache se encontraba distraído. Perdido en su burbuja. No sabía bien porque, pero ese día no tenía muchas ganas de nada. --- ¿Un gato tal vez? Su vista perdida en el cielo, no muy al tanto de lo que sucedía a su alrededor.
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  • (con este niño, pasa lo mismo que con los gatos, despiertas junto a él y no te quieres mover para no despertarlo.)
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  • Condenado a muerte:

    Zelkova franqueó innumerables retenes, trasponiendo compuerta tras compuerta bajo la escrutadora mirada de oficiales y agentes de inteligencia. Su itinerario lo condujo hasta el pabellón de máxima custodia, un laberinto de corredores concatenados que desembocaba en la celda más remota y, por ende, más vigilada. Torretas centinelas apuntaban a cada ángulo, mientras decenas de monitores parecían registrar hasta el más nimio aliento.

    Al franquear el umbral, el presbítero habló con gravedad.

    ●Wargrave Howlett...

    Ante él reposaba aquel caballero de refinadas maneras. Ceñían su cuerpo una camisola de fuerza y gruesos grilletes; una venda ocultaba sus ojos, una máscara regulaba su respiración y haces escarlatas recorrían cada palmo de su anatomía.

    Howlett esbozó una sonrisa.

    ○Vaya, si es el padre Legasov. ¿Qué os trae ante un condenado a muerte? ¿Acaso un sermón? Qué lástima. Digamos que milito en la ribera opuesta. No me arrepiento de nada, pues no considero haber cometido pecado alguno.

    Zelkova avanzó unos pasos.

    ●No vengo a sermonearte. Aunque desearía purificar tu ánima, he acudido por un asunto que también te concierne.

    Wargrave alzó levemente la cabeza.

    ○Os escucho.

    ●El Culto del Saturno es más formidable de lo que supuse. Necesito aliados.

    ○¿Y venís a solicitar mi ayuda?

    interrumpió con una risilla.

    ○Paso.

    Las alarmas comenzaron a ulular. La camisola cayó al suelo como si jamás hubiese estado anudada. La venda se deshizo en polvo suspendido y los grilletes cedieron en un santiamén. Lentamente se quita la máscara. Fue una demostración inequívoca: ninguna prisión podía retenerlo.

    ○No estoy tan demente como para enfrentarme a ellos. Fui uno de los suyos; lo sabéis. ¿Por qué alguien...? Oh... ya comprendo. Os cruzasteis con una de las Diez Bolsas.

    Aquel apelativo quedó suspendido en el aire.Las alarmas cesaron cuando los operadores observaron el gesto sereno del sacerdote.

    ○Lo deduzco por el estado de vuestro traje.

    Continuó Howlett.

    ○Creyeron haberos dado muerte, pero ese don vuestro siempre fue fastidioso.

    ●No me interesa reclutarte. Sólo quiero saber cuanto conoces. Después de todo, fuiste el Guardián del Séptimo Sello.

    Wargrave sonrió con una mezcla de orgullo y hastío.

    ○Y encontraron un reemplazo mucho mejor. Por no decir que roza lo invencible. Puede abatir inmortales, hacer llover sobre el desierto, congelar volcanes e incluso extinguir el sol. Ese individuo merece el título de Superhombre que tanto ansían el señor M y el doctor C. Creo que se hacía llamar Recaudador de Impuestos.

    Guardó silencio unos instantes.

    ○Y aun si él no existiera, ¿esperáis que reciba con agrado la visita de ese maldito Barbagia? Está trastornado. Y eso lo afirmo yo, que serví junto a monstruos de primer orden. ¿Qué tenéis entre manos para abrazar semejante insensatez? ¿Ultrajaron a vuestra prometida o algo parecido? Porque, siendo franco, camináis sobre cuerda floja. Aprovechad y cambiaos de identidad.

    Le hizo un ademán para que se retirase. Para él, la conversación había concluido.

    Zelkova, sin embargo, lo sujetó por la camisa. Aquel hombre poseía el singular talento de arrancarle la compostura.

    ●¡Cierra la boca y escucha!

    Wargrave apartó la mano de un manotazo. En su semblante apareció una ira contenida, como la de una bestia que aún anhela revancha.

    ○¿Sabéis por qué me concedieron el retiro tras nuestra última confrontación? Porque me ignoraron. Así de simple.

    Rió con amargura.

    ○Como una planta del pie que pasa junto a una hormiga. Puede aplastarla, sí, pero ¿para qué molestarse si no representa amenaza alguna? Es desalentador, aunque al menos sigo vivo, acompañado de mis libros y mis muchachos.

    Saludó con una mano a las cámaras ocultas y guiñó un ojo hacia los francotiradores que observaban mediante láseres.

    ●¿Y si os dijera que puedo derrotarlo?

    Replicó Zelkova.

    Wargrave soltó una carcajada.

    ○¿Tú? No permitáis que el orgullo os embriague. Yo mismo me dejé vencer. Esa es la verdad. Y aunque reunáis aliados o ejércitos enteros, seguís interfiriendo con el Nuevo Orden Mundial. No bromeéis. Quizá ahora mismo estén decidiendo qué nación olvidada devolver a los mapas sólo por el puro placer.

    ●Si aceptas mi petición, te diré dónde está...

    Howlett llevó un dedo a sus labios.

    ○Shhh... Os escucharán.

    Luego, elevando deliberadamente la voz, declaró:

    ○Bien. Me habéis convencido. No sabría por dónde comenzar.

    Extendió la mano.

    ○Compartid uno de vuestros cigarrillos. Será una charla extensa, así que acomodaos, Legasov.

    Su expresión se tornó sombría.

    ○Porque el Recipiente está próximo a ser poseído.

    Ambos tomaron asiento y prosiguieron su coloquio mientras el monitoreo continuaba. Sin embargo, por una causa extraña y ajena a cualquier avería mecánica, ni una sola palabra alcanzó los sistemas de escucha. Era como si una voluntad invisible hubiese tendido un velo sobre la conversación. Los operadores observaron, confundidos, los registros mudos. Y nadie osó intervenir. Después de todo, era la primera vez que Wargrave Howlett aceptaba un interrogatorio.
    Condenado a muerte: Zelkova franqueó innumerables retenes, trasponiendo compuerta tras compuerta bajo la escrutadora mirada de oficiales y agentes de inteligencia. Su itinerario lo condujo hasta el pabellón de máxima custodia, un laberinto de corredores concatenados que desembocaba en la celda más remota y, por ende, más vigilada. Torretas centinelas apuntaban a cada ángulo, mientras decenas de monitores parecían registrar hasta el más nimio aliento. Al franquear el umbral, el presbítero habló con gravedad. ●Wargrave Howlett... Ante él reposaba aquel caballero de refinadas maneras. Ceñían su cuerpo una camisola de fuerza y gruesos grilletes; una venda ocultaba sus ojos, una máscara regulaba su respiración y haces escarlatas recorrían cada palmo de su anatomía. Howlett esbozó una sonrisa. ○Vaya, si es el padre Legasov. ¿Qué os trae ante un condenado a muerte? ¿Acaso un sermón? Qué lástima. Digamos que milito en la ribera opuesta. No me arrepiento de nada, pues no considero haber cometido pecado alguno. Zelkova avanzó unos pasos. ●No vengo a sermonearte. Aunque desearía purificar tu ánima, he acudido por un asunto que también te concierne. Wargrave alzó levemente la cabeza. ○Os escucho. ●El Culto del Saturno es más formidable de lo que supuse. Necesito aliados. ○¿Y venís a solicitar mi ayuda? interrumpió con una risilla. ○Paso. Las alarmas comenzaron a ulular. La camisola cayó al suelo como si jamás hubiese estado anudada. La venda se deshizo en polvo suspendido y los grilletes cedieron en un santiamén. Lentamente se quita la máscara. Fue una demostración inequívoca: ninguna prisión podía retenerlo. ○No estoy tan demente como para enfrentarme a ellos. Fui uno de los suyos; lo sabéis. ¿Por qué alguien...? Oh... ya comprendo. Os cruzasteis con una de las Diez Bolsas. Aquel apelativo quedó suspendido en el aire.Las alarmas cesaron cuando los operadores observaron el gesto sereno del sacerdote. ○Lo deduzco por el estado de vuestro traje. Continuó Howlett. ○Creyeron haberos dado muerte, pero ese don vuestro siempre fue fastidioso. ●No me interesa reclutarte. Sólo quiero saber cuanto conoces. Después de todo, fuiste el Guardián del Séptimo Sello. Wargrave sonrió con una mezcla de orgullo y hastío. ○Y encontraron un reemplazo mucho mejor. Por no decir que roza lo invencible. Puede abatir inmortales, hacer llover sobre el desierto, congelar volcanes e incluso extinguir el sol. Ese individuo merece el título de Superhombre que tanto ansían el señor M y el doctor C. Creo que se hacía llamar Recaudador de Impuestos. Guardó silencio unos instantes. ○Y aun si él no existiera, ¿esperáis que reciba con agrado la visita de ese maldito Barbagia? Está trastornado. Y eso lo afirmo yo, que serví junto a monstruos de primer orden. ¿Qué tenéis entre manos para abrazar semejante insensatez? ¿Ultrajaron a vuestra prometida o algo parecido? Porque, siendo franco, camináis sobre cuerda floja. Aprovechad y cambiaos de identidad. Le hizo un ademán para que se retirase. Para él, la conversación había concluido. Zelkova, sin embargo, lo sujetó por la camisa. Aquel hombre poseía el singular talento de arrancarle la compostura. ●¡Cierra la boca y escucha! Wargrave apartó la mano de un manotazo. En su semblante apareció una ira contenida, como la de una bestia que aún anhela revancha. ○¿Sabéis por qué me concedieron el retiro tras nuestra última confrontación? Porque me ignoraron. Así de simple. Rió con amargura. ○Como una planta del pie que pasa junto a una hormiga. Puede aplastarla, sí, pero ¿para qué molestarse si no representa amenaza alguna? Es desalentador, aunque al menos sigo vivo, acompañado de mis libros y mis muchachos. Saludó con una mano a las cámaras ocultas y guiñó un ojo hacia los francotiradores que observaban mediante láseres. ●¿Y si os dijera que puedo derrotarlo? Replicó Zelkova. Wargrave soltó una carcajada. ○¿Tú? No permitáis que el orgullo os embriague. Yo mismo me dejé vencer. Esa es la verdad. Y aunque reunáis aliados o ejércitos enteros, seguís interfiriendo con el Nuevo Orden Mundial. No bromeéis. Quizá ahora mismo estén decidiendo qué nación olvidada devolver a los mapas sólo por el puro placer. ●Si aceptas mi petición, te diré dónde está... Howlett llevó un dedo a sus labios. ○Shhh... Os escucharán. Luego, elevando deliberadamente la voz, declaró: ○Bien. Me habéis convencido. No sabría por dónde comenzar. Extendió la mano. ○Compartid uno de vuestros cigarrillos. Será una charla extensa, así que acomodaos, Legasov. Su expresión se tornó sombría. ○Porque el Recipiente está próximo a ser poseído. Ambos tomaron asiento y prosiguieron su coloquio mientras el monitoreo continuaba. Sin embargo, por una causa extraña y ajena a cualquier avería mecánica, ni una sola palabra alcanzó los sistemas de escucha. Era como si una voluntad invisible hubiese tendido un velo sobre la conversación. Los operadores observaron, confundidos, los registros mudos. Y nadie osó intervenir. Después de todo, era la primera vez que Wargrave Howlett aceptaba un interrogatorio.
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