• -Luego de la rebelión que hubo Angyar le pidió a Nathaniel los gatos del consejo, y como si hubiera adivinado que se los pediría le dió el informe.
    La mujer aprovechó que debía quedarse unos días más, puesto que se realizaría una premiación a los consejeros más devotos.
    Ella siempre falto a estás, pero está vez la situación era diferente.
    Se encerró en la biblioteca con los informes y comenzó a cruzar información, Nathaniel le sirvió una taza de té y unos bocaditos de media noche-

    Angyar: ¿me estás diciendo que ellos gastan más energía (almas) que la misma regente?!..
    Y yo me estoy partiendo las alas para la recolección de esas almas y estos viven en un paraíso?!..

    Nathaniel: te saldrá otra cana si te exaltas..
    -Le acerca la taza para que se calme, la mujer suspiró con molestia masajeando la frente con sus dedos y tomo la taza de té bebiendo un sorbo-

    Nathaniel: Tu tienes jurisdicción en retirar sus fondos, si ellos piden solo puedo aceptar.
    Y como tú estabas ocupada en ser la Doctora Milagros..
    -La mujer lo miró entrecerrando los ojos -

    Angyar: Bien.. arreglaremos esto, mañana trae dos vasallos grandes, haremos limpieza.
    -Nathaniel asintió sabía a qué se refería con limpieza -


    -Luego de la premiación de consejeros, Nathaniel mantenía un ojo en Angyar para que no intentará estrangular a uno de esas antigüedades en vida del mundo espiritual, después de descubrir lo que encontró. Pero la peliblanca se mantenía estoica, aunque su mente veía posibles escenarios de como torturar a cada vejestorio de manera distinta; Nathaniel trataba de no reírse al ver esas imágenes, y le ofreció champagne a la regente para distraerla-





    -A la mañana siguiente, en la planta de consejeros se escuchó las pisadas fuertes y firmes de las botas de la peliblanca por el pasillo, detrás de ella Nathaniel con una tablilla anotando o tachando-

    Angyar: el reloj se va… los dos candelabros se van.. y el piano de cola también.
    -Nathaniel tacho todo y miró detrás de él , los lacayos dos espíritus guardianes fueron hacia los objetos indicados llevándoselos.
    El consejero mayor escucho la voz de la mujer y salió a observar la acción de los guardianes, acercándose a la mujer seguido de dos consejeros más-

    Consejero mayor: Mi señora no sabía que vendría tan temprano, ¿que ocurrió?... Le gustó alguna de nuestras colecciones.

    Angyar: Buenos días, y no.. sus colecciones ayudarán a pagar los gastos que ya llevan.
    -Mencionó la mujer seriamente, los tres consejeros se exaltaron mirándose-

    Consejero 2: Estás pasando los límites Azrael, nosotros tenemos un presupuesto…

    -Angyar miro al consejero los ojos de la mujer se estaban tornando un azul oscuro, pocos la llamaban por su verdadero nombre, Nathaniel le coloco la mano en el hombro a la regente negando -

    Nathaniel: Señoria, su presupuesto se acabó incluso a principios del año pasado, y continuaron pidiendo más energía excusándose de que eran pilares fundamentales de este mundo..
    Si le doy un consejo, la colección es lo menos que la señora puede llevarse para apalear el déficit

    -Dos del consejo de miraron y luego miraron a la peliblanca agachando la cabeza, está ni siquiera los observo-

    Consejero mayor: Nathaniel tiene razón, Azrael puedes llevarte las colecciones si es necesario.

    Angyar: tampoco les estaba pidiendo permiso..
    -Nathaniel negó a Angyar, y está suspiro para calmarse -

    Angyar: Bien… puede sacar un objeto… solo uno.. el resto me lo llevo
    -Al escucha esto los consejeros rápidamente fueron a buscar el objeto que más les gustaba, y Angyar miro a Nathaniel alzando una ceja-

    Angyar: espero estés contento..

    Nathaniel: al menos serás elegida como la regente del año..

    Angyar: eso no es gracioso Nathan..



    -Luego de la rebelión que hubo Angyar le pidió a Nathaniel los gatos del consejo, y como si hubiera adivinado que se los pediría le dió el informe. La mujer aprovechó que debía quedarse unos días más, puesto que se realizaría una premiación a los consejeros más devotos. Ella siempre falto a estás, pero está vez la situación era diferente. Se encerró en la biblioteca con los informes y comenzó a cruzar información, Nathaniel le sirvió una taza de té y unos bocaditos de media noche- Angyar: ¿me estás diciendo que ellos gastan más energía (almas) que la misma regente?!.. Y yo me estoy partiendo las alas para la recolección de esas almas y estos viven en un paraíso?!.. Nathaniel: te saldrá otra cana si te exaltas.. -Le acerca la taza para que se calme, la mujer suspiró con molestia masajeando la frente con sus dedos y tomo la taza de té bebiendo un sorbo- Nathaniel: Tu tienes jurisdicción en retirar sus fondos, si ellos piden solo puedo aceptar. Y como tú estabas ocupada en ser la Doctora Milagros.. -La mujer lo miró entrecerrando los ojos - Angyar: Bien.. arreglaremos esto, mañana trae dos vasallos grandes, haremos limpieza. -Nathaniel asintió sabía a qué se refería con limpieza - -Luego de la premiación de consejeros, Nathaniel mantenía un ojo en Angyar para que no intentará estrangular a uno de esas antigüedades en vida del mundo espiritual, después de descubrir lo que encontró. Pero la peliblanca se mantenía estoica, aunque su mente veía posibles escenarios de como torturar a cada vejestorio de manera distinta; Nathaniel trataba de no reírse al ver esas imágenes, y le ofreció champagne a la regente para distraerla- … -A la mañana siguiente, en la planta de consejeros se escuchó las pisadas fuertes y firmes de las botas de la peliblanca por el pasillo, detrás de ella Nathaniel con una tablilla anotando o tachando- Angyar: el reloj se va… los dos candelabros se van.. y el piano de cola también. -Nathaniel tacho todo y miró detrás de él , los lacayos dos espíritus guardianes fueron hacia los objetos indicados llevándoselos. El consejero mayor escucho la voz de la mujer y salió a observar la acción de los guardianes, acercándose a la mujer seguido de dos consejeros más- Consejero mayor: Mi señora no sabía que vendría tan temprano, ¿que ocurrió?... Le gustó alguna de nuestras colecciones. Angyar: Buenos días, y no.. sus colecciones ayudarán a pagar los gastos que ya llevan. -Mencionó la mujer seriamente, los tres consejeros se exaltaron mirándose- Consejero 2: Estás pasando los límites Azrael, nosotros tenemos un presupuesto… -Angyar miro al consejero los ojos de la mujer se estaban tornando un azul oscuro, pocos la llamaban por su verdadero nombre, Nathaniel le coloco la mano en el hombro a la regente negando - Nathaniel: Señoria, su presupuesto se acabó incluso a principios del año pasado, y continuaron pidiendo más energía excusándose de que eran pilares fundamentales de este mundo.. Si le doy un consejo, la colección es lo menos que la señora puede llevarse para apalear el déficit -Dos del consejo de miraron y luego miraron a la peliblanca agachando la cabeza, está ni siquiera los observo- Consejero mayor: Nathaniel tiene razón, Azrael puedes llevarte las colecciones si es necesario. Angyar: tampoco les estaba pidiendo permiso.. -Nathaniel negó a Angyar, y está suspiro para calmarse - Angyar: Bien… puede sacar un objeto… solo uno.. el resto me lo llevo -Al escucha esto los consejeros rápidamente fueron a buscar el objeto que más les gustaba, y Angyar miro a Nathaniel alzando una ceja- Angyar: espero estés contento.. Nathaniel: al menos serás elegida como la regente del año.. Angyar: eso no es gracioso Nathan..
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  • -Fue así qué 12B entro a un edificio en ruinas, estaba investigando sobre la posible red enemiga oculta en aquel lugar.

    Sus pasos antes atenuados por las plantas que invadió el mundo cuando los humanos huyeron a la luna, cuando llegaron los invasores, pronto cuando comenzó a caminar por los pasillos y entrar en esa habitación, el silencio fue roto por el eco de sus zapatos producía cada vez que, ella pisaba el duro suelo de cemento. -

    Este lugar estan silencio... Si no fuera por mis pisadas.. Estoy segura que todo estaría más callado.

    -Comentó la joven cuando termino de entrar a la habitación, pudo ver lo que parecía restos de algunos enemigos mecánicos, ella sln importar si es peligroso o no, se acercó a uno para agacharse y verlo de cerca, analizado el estado actual, aunque claro, en ningún momento bajo la guardia, lista para cualquier posible ataque. -
    -Fue así qué 12B entro a un edificio en ruinas, estaba investigando sobre la posible red enemiga oculta en aquel lugar. Sus pasos antes atenuados por las plantas que invadió el mundo cuando los humanos huyeron a la luna, cuando llegaron los invasores, pronto cuando comenzó a caminar por los pasillos y entrar en esa habitación, el silencio fue roto por el eco de sus zapatos producía cada vez que, ella pisaba el duro suelo de cemento. - Este lugar estan silencio... Si no fuera por mis pisadas.. Estoy segura que todo estaría más callado. -Comentó la joven cuando termino de entrar a la habitación, pudo ver lo que parecía restos de algunos enemigos mecánicos, ella sln importar si es peligroso o no, se acercó a uno para agacharse y verlo de cerca, analizado el estado actual, aunque claro, en ningún momento bajo la guardia, lista para cualquier posible ataque. -
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  • ────Unbent, unbowed, unbroken: "Nunca doblegado, nunca roto". Ese suena como un buen lema, ¿verdad? No. No lo inventé yo, pero me recuerda que siempre he luchado por lo que creo, sin importar cuántas veces intenten doblarme.

    Sin agachar la cabeza, sin dejar que cambien quién soy.

    Tal vez, algún día cree mi propio lema... algo que decir cuando llegue el momento de ponerse de pie. Hasta entonces, esas serán las palabras que llevaré conmigo. Además, suena exactamente como el tipo de lema que alguien debería decir antes de subirse a cualquier escenario. Y, por suerte, aquí hay una chica con buena voz para que lo escuchen hasta la última fila.

    || Por cierto, esa frase es de la casa Martell de ASOIAF uwu
    ────Unbent, unbowed, unbroken: "Nunca doblegado, nunca roto". Ese suena como un buen lema, ¿verdad? No. No lo inventé yo, pero me recuerda que siempre he luchado por lo que creo, sin importar cuántas veces intenten doblarme. Sin agachar la cabeza, sin dejar que cambien quién soy. Tal vez, algún día cree mi propio lema... algo que decir cuando llegue el momento de ponerse de pie. Hasta entonces, esas serán las palabras que llevaré conmigo. Además, suena exactamente como el tipo de lema que alguien debería decir antes de subirse a cualquier escenario. Y, por suerte, aquí hay una chica con buena voz para que lo escuchen hasta la última fila. || Por cierto, esa frase es de la casa Martell de ASOIAF uwu
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  • // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.//

    ────────────────────────────────────────

    Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro.

    Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad.


    La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith.

    Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia.


    Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos.


    Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal.


    No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos.
    En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora.


    Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida.
    Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba.
    Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca.


    ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí?

    Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto.

    Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella.

    ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad.

    El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar.

    El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar.

    Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía.

    El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera.

    Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto.

    Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal.

    Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores.

    --Pero cometieron un error.--

    Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra.

    Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros.

    Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar.

    Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre.

    En menos de cinco muntos, el silencio regresó.

    El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo.

    Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada.


    Uno de los hombres aún respiraba.
    Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él.

    Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo.
    ─── La próxima vez…
    Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago.
    ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad.

    Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia.

    Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez.

    Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
    // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.// ──────────────────────────────────────── Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro. Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad. La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith. Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia. Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos. Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal. No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos. En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora. Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida. Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca. ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí? Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto. Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella. ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad. El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar. El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar. Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía. El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera. Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto. Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal. Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores. --Pero cometieron un error.-- Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra. Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros. Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar. Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre. En menos de cinco muntos, el silencio regresó. El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo. Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada. Uno de los hombres aún respiraba. Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él. Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo. ─── La próxima vez… Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago. ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad. Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia. Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez. Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
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  • -un universo distinto, sus poderes no funcionaban aparentmente, retiraron su mascara, hombres armados lo rodeaban a el y a sus aliados, mataron a 1 de ellos a golpes y a otros 3 a disparos, estaba impactado, no tenia miedo...sentia impotencia, no podria hacer nada, si lo intentara no lo matarian a el, si no a su hermana, a la que busco por mas de 300 universos distintos, una sabueso infernal, su pelaje era gris y sus ojos rojos iguales a los de su hermano ahora arrodillado, al ver a un hombre pasar serca de el, solo se le ocurrio una cosa por decir-

    Voy a matarte...

    -decia en un ligero susurro, su hermana lo volteo a ver con un rostro de miedo y confusión-

    Loona_: Logan...callate...aras que nos maten a todos...

    -decia la mujer asustada, pero su hermano no se retractaba. El hombre armado se aserco a el agachandose ligeramente preguntando "que mierda dijiste?" A lo que el se limito a contestar-


    ....voy a matarte...no sera hoy...ni mañana...pero voy a matarte...a todos ustedes...lentamente

    -mencionaba mirando a su alrededor, ninguno a paresia asustado y el solo continúo hablando-

    No tengo mis poderes...pero mis habilidades no me las quita nadie...preparate para morir..oh escondete...pero no duraras mucho...

    -el hombre no iso nada decidio seguir dando su discurso sobre como trabajarian para el, amenazando con matar a una soldado que el hombre habia reclutado para ayudarle a rescatar a su hermana de un infierno-
    -un universo distinto, sus poderes no funcionaban aparentmente, retiraron su mascara, hombres armados lo rodeaban a el y a sus aliados, mataron a 1 de ellos a golpes y a otros 3 a disparos, estaba impactado, no tenia miedo...sentia impotencia, no podria hacer nada, si lo intentara no lo matarian a el, si no a su hermana, a la que busco por mas de 300 universos distintos, una sabueso infernal, su pelaje era gris y sus ojos rojos iguales a los de su hermano ahora arrodillado, al ver a un hombre pasar serca de el, solo se le ocurrio una cosa por decir- Voy a matarte... -decia en un ligero susurro, su hermana lo volteo a ver con un rostro de miedo y confusión- Loona_: Logan...callate...aras que nos maten a todos... -decia la mujer asustada, pero su hermano no se retractaba. El hombre armado se aserco a el agachandose ligeramente preguntando "que mierda dijiste?" A lo que el se limito a contestar- ....voy a matarte...no sera hoy...ni mañana...pero voy a matarte...a todos ustedes...lentamente -mencionaba mirando a su alrededor, ninguno a paresia asustado y el solo continúo hablando- No tengo mis poderes...pero mis habilidades no me las quita nadie...preparate para morir..oh escondete...pero no duraras mucho... -el hombre no iso nada decidio seguir dando su discurso sobre como trabajarian para el, amenazando con matar a una soldado que el hombre habia reclutado para ayudarle a rescatar a su hermana de un infierno-
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  • <<Estilo: Steampunk>>



    -La base que Yorha puso en la tierra había sido destruida, 12B había sido enviada a la tierra para ver, la androide llego por medio de un teleporth, instalado en la cercanía, al salir de la pequeña cabina que en la tierra son máquinas dispensadoras.

    12B hace una llamada al bunker en el espacio, la androide camino seguida por su pod, ella mira a su pod, mientras mantiene la tranquilidad en sus acciones. -

    Pod, manda esta información al Bunker, yo ire a ver en las cercanías.

    -El pod se ubica cerca de ella-

    "Mandando información al bunker, recibiendo respuesta. : sigue investigando 12B, si es necesario pelea pero si el enemigo es poderoso, huye".

    -12B asiste y así comenzó a explorar la zona del desastre, cerca de la zona afectada, estaba un logo de Yorha tirado, 12B se agacha y lo toma pasando los dedos por el cortono de las palabras que forma Yorha, deja escapar un suspiro nostalgico, levanta la mirada al cielo, tratando de ver mas allá de las nubes, estas a despejar el cielo, es ahí cuando se revela lo que a ella le causa nostalgia, se trataba de la luna, que alumbra a todo el lugar con una suave luz plateada.

    Su mente se llena de una escena de cuando todo este en paz, cuando la guerra termine y los humanos regresen a la tierra, ella como todos los demás androides, se le implanto el profundo amor y respeto que todos siente a los humanos, pues fueron ellos quienes crearon los primeros androides y estos impactaron ese amor a los demás modelos después de ellos.

    Sus pensamientos fueron rotos, cuando pod, se acercó para avisar que acaban de llegar una nueva misión, donde 12B debe ponerse en contacto con 9S y 2B para esa mision, ella abre la pantalla de información para ponerse al tanto con los detalles,mientras pod se quedo a lado de ella. -
    <<Estilo: Steampunk>> -La base que Yorha puso en la tierra había sido destruida, 12B había sido enviada a la tierra para ver, la androide llego por medio de un teleporth, instalado en la cercanía, al salir de la pequeña cabina que en la tierra son máquinas dispensadoras. 12B hace una llamada al bunker en el espacio, la androide camino seguida por su pod, ella mira a su pod, mientras mantiene la tranquilidad en sus acciones. - Pod, manda esta información al Bunker, yo ire a ver en las cercanías. -El pod se ubica cerca de ella- "Mandando información al bunker, recibiendo respuesta. : sigue investigando 12B, si es necesario pelea pero si el enemigo es poderoso, huye". -12B asiste y así comenzó a explorar la zona del desastre, cerca de la zona afectada, estaba un logo de Yorha tirado, 12B se agacha y lo toma pasando los dedos por el cortono de las palabras que forma Yorha, deja escapar un suspiro nostalgico, levanta la mirada al cielo, tratando de ver mas allá de las nubes, estas a despejar el cielo, es ahí cuando se revela lo que a ella le causa nostalgia, se trataba de la luna, que alumbra a todo el lugar con una suave luz plateada. Su mente se llena de una escena de cuando todo este en paz, cuando la guerra termine y los humanos regresen a la tierra, ella como todos los demás androides, se le implanto el profundo amor y respeto que todos siente a los humanos, pues fueron ellos quienes crearon los primeros androides y estos impactaron ese amor a los demás modelos después de ellos. Sus pensamientos fueron rotos, cuando pod, se acercó para avisar que acaban de llegar una nueva misión, donde 12B debe ponerse en contacto con 9S y 2B para esa mision, ella abre la pantalla de información para ponerse al tanto con los detalles,mientras pod se quedo a lado de ella. -
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  • #Undiaenlavidade Erik Silverfang

    - ¿Es esto una cita? .- La mujer sonríe de forma cálida, con esos hermosos labios de color carmesí que la caracterizaban en los encuentros más especiales. - ¿O es que te has visto tan desesperado que has acudido a la única persona en este mundo que parece no abandonarte a pesar de que tú sí la dejaste de lado?.- se apoya sobre la pared, de espaldas al vástago, observando el atardecer desde aquella azotea.

    El vampiro calla, apartando la mirada.

    Era cierto que había acudido a su puerta, como hubiera hecho hacía ya demasiados años atrás, sin saber exactamente qué buscaba, pero con la única certeza que a sus golpes, respondería, como él hubiera respondido a su particular llamada. En lo más hondo de su ser, en lo más profundo de su alma, pesa a intentar oponerse y negarlo con todas sus fuerzas, había algo que le seguía fascinando en la forma en que era tratado por aquella mujer.

    - ¿No vas a responder? Por favor, no me hagas obligarte... anda, ven, esta vez por voluntad propia, por favor.-

    Erik duda por un instante, pero a pesar de su más que claro orgullo que parecía querer imponerse, finalmente sus piernas obedecen a esa petición sutilmente ordenada, llegando a su lado y observando, al igual que ella, ese atardecer en la ciudad de París.

    - Siempre has tenido un lado romántico, no lo puedes evitar. Esa faceta de ti me gustaba, y de hecho me sigue gustando, pese al tiempo y la distancia. No te he querido molestar, dado que sabía que eras más feliz al lado de otra mujer y que yo, tan sólo fui maestra de alguien descarriado, el cual parece que ha vuelto a perderse. Y pensar... que todo parecía darse por la aparente diferencia de edad y resulta... resulta que el cachorro no aparenta los siglos que tiene...-

    Se pudo notar una sutil provocación en la forma en la que se había dirigido a él. Aquella palabra le hizo estremecer, apretar los nudillos y sentir cómo se le erizaba el cabello de la nuca.

    - Yo... yo no...-

    - Shhh... tranquilo, sé que no pretendías desvelarte a los ojos de una mortal, tranquilo. Pero agradezco que finalmente adquirieras la confianza suficiente como para poder hacerlo, más teniendo en cuenta la relación que hemos llevado hasta ahora y que no sé si quieres volver a tener.-Los ojos de la mujer se clavan en el vampiro y él siente todo el peso de aquella mirada sobre sus hombros.

    Se sentía asfixiado, cohibido, sometido a la voluntad de una mujer que había sabido dominarlo desde el mismo instante en el que se conocieron. Ella tan segura, él tan perdido, pese a los años y años de experiencia en aquél plano terrenal. Había sido tan intensa, tan fuerte la conexión, que él por mucho tiempo, había creído que ella tenía poderes, poderes que no había sabido identificar y sin embargo, por más que la hubiera analizado, nada hacía sospechar de tal hecho. Era pura presencia, pura habilidad, pura seguridad en sí misma, y él, pese a todo, gustoso se había arrodillado cuando ella así se lo hubo ordenado.

    - Sé lo que anhelas, cachorro, lo sé muy bien. Quieres volver a ceder el control, quieres volver a sentirte liberado de la responsabilidad, a obedecer sin rechistar, sin mayores deseos que el complacer a tu señora, sin mayores preocupaciones. Puedo verlo en tus ojos, quieres ser ajeno a la vida que te rodea, a esos sentimientos que te afligen, que te abaten y que muestran de ti algo que por desgracia, en el fondo eres y no te puedes deshacer de ello. Deja que te ayude... cachorro...-

    Como si de un embrujo se tratara, el vampiro abrió sus labios, queriendo hablar, pero tan solo emitiendo un pequeño quejido, el que emite alguien que siente cómo lo acaban de desnudar y no tiene lugar en el que esconderse. Eleva su mirar y lo baja inmediatamente cuando ve a esa mujer ante él, erguida, poderosa.

    - De rodillas, cachorro...-

    Erik obedece, primero una pierna y luego otra. Agacha finalmente la cabeza, en señal de rendición y pleitesía.

    Ella da un paso y coloca su mano sobre la cabeza de él, acariciando su cabello y enredando ligeramente sus dedos entre los mechones. Él, por una vez en mucho tiempo, siente calma y paz. Nota que a través de esa caricia su dolor se desvanece, su miedo pasa a un segundo plano y toda su realidad se torna clara, cristalina y transparente. No hay peligro, no hay odio, no hay sed, tan sólo devoción, obediencia y sumisión.

    - Buen chico...- desliza la mano dentro de su abrigo y del bolsillo interno saca un objeto que el vástago reconoce.

    Él eleva la mirada hacia ese accesorio, contemplando una vez más ante sus ojos el collar de cuero tintado en tono carmesí, con tachuelas, que una vez hubiera engalanado su cuello.

    - Lo reservaba para tu regreso, cachorro, y ahora, es la hora de que vuelva al lugar que le corresponde.- ella se agacha ligeramente y con una maestría que en nada les sorprende, cierra el broche alrededor de la garganta del vástago.

    De forma instintiva, él lo acaricia, dejando escapar una pequeña sonrisa, siendo aquello muestra inequívoca del lazo cerrado, de nuevo, entre ambos. Aquél símbolo era un ancla, una promesa, una certeza de realidad y por ello, le estaba agradecido.

    - Y ahora, levántate. Vamos a disfrutar de lo que la noche de París nos aguarda para nosotros, cachorro. Disfruta de tu nueva libertad y vivamos como si nunca fuera a haber un nuevo amanecer.-

    Erik se alza, con una fuerza renovada, sintiendo orgullo a la par que protección.

    - Sí, mi señora.-

    Finalmente, el sol se oculta en el horizonte y aquella azotea queda desierta, dejando cómo único testigo de su paso, el sonido de la puerta al cerrarse.
    #Undiaenlavidade Erik Silverfang - ¿Es esto una cita? .- La mujer sonríe de forma cálida, con esos hermosos labios de color carmesí que la caracterizaban en los encuentros más especiales. - ¿O es que te has visto tan desesperado que has acudido a la única persona en este mundo que parece no abandonarte a pesar de que tú sí la dejaste de lado?.- se apoya sobre la pared, de espaldas al vástago, observando el atardecer desde aquella azotea. El vampiro calla, apartando la mirada. Era cierto que había acudido a su puerta, como hubiera hecho hacía ya demasiados años atrás, sin saber exactamente qué buscaba, pero con la única certeza que a sus golpes, respondería, como él hubiera respondido a su particular llamada. En lo más hondo de su ser, en lo más profundo de su alma, pesa a intentar oponerse y negarlo con todas sus fuerzas, había algo que le seguía fascinando en la forma en que era tratado por aquella mujer. - ¿No vas a responder? Por favor, no me hagas obligarte... anda, ven, esta vez por voluntad propia, por favor.- Erik duda por un instante, pero a pesar de su más que claro orgullo que parecía querer imponerse, finalmente sus piernas obedecen a esa petición sutilmente ordenada, llegando a su lado y observando, al igual que ella, ese atardecer en la ciudad de París. - Siempre has tenido un lado romántico, no lo puedes evitar. Esa faceta de ti me gustaba, y de hecho me sigue gustando, pese al tiempo y la distancia. No te he querido molestar, dado que sabía que eras más feliz al lado de otra mujer y que yo, tan sólo fui maestra de alguien descarriado, el cual parece que ha vuelto a perderse. Y pensar... que todo parecía darse por la aparente diferencia de edad y resulta... resulta que el cachorro no aparenta los siglos que tiene...- Se pudo notar una sutil provocación en la forma en la que se había dirigido a él. Aquella palabra le hizo estremecer, apretar los nudillos y sentir cómo se le erizaba el cabello de la nuca. - Yo... yo no...- - Shhh... tranquilo, sé que no pretendías desvelarte a los ojos de una mortal, tranquilo. Pero agradezco que finalmente adquirieras la confianza suficiente como para poder hacerlo, más teniendo en cuenta la relación que hemos llevado hasta ahora y que no sé si quieres volver a tener.-Los ojos de la mujer se clavan en el vampiro y él siente todo el peso de aquella mirada sobre sus hombros. Se sentía asfixiado, cohibido, sometido a la voluntad de una mujer que había sabido dominarlo desde el mismo instante en el que se conocieron. Ella tan segura, él tan perdido, pese a los años y años de experiencia en aquél plano terrenal. Había sido tan intensa, tan fuerte la conexión, que él por mucho tiempo, había creído que ella tenía poderes, poderes que no había sabido identificar y sin embargo, por más que la hubiera analizado, nada hacía sospechar de tal hecho. Era pura presencia, pura habilidad, pura seguridad en sí misma, y él, pese a todo, gustoso se había arrodillado cuando ella así se lo hubo ordenado. - Sé lo que anhelas, cachorro, lo sé muy bien. Quieres volver a ceder el control, quieres volver a sentirte liberado de la responsabilidad, a obedecer sin rechistar, sin mayores deseos que el complacer a tu señora, sin mayores preocupaciones. Puedo verlo en tus ojos, quieres ser ajeno a la vida que te rodea, a esos sentimientos que te afligen, que te abaten y que muestran de ti algo que por desgracia, en el fondo eres y no te puedes deshacer de ello. Deja que te ayude... cachorro...- Como si de un embrujo se tratara, el vampiro abrió sus labios, queriendo hablar, pero tan solo emitiendo un pequeño quejido, el que emite alguien que siente cómo lo acaban de desnudar y no tiene lugar en el que esconderse. Eleva su mirar y lo baja inmediatamente cuando ve a esa mujer ante él, erguida, poderosa. - De rodillas, cachorro...- Erik obedece, primero una pierna y luego otra. Agacha finalmente la cabeza, en señal de rendición y pleitesía. Ella da un paso y coloca su mano sobre la cabeza de él, acariciando su cabello y enredando ligeramente sus dedos entre los mechones. Él, por una vez en mucho tiempo, siente calma y paz. Nota que a través de esa caricia su dolor se desvanece, su miedo pasa a un segundo plano y toda su realidad se torna clara, cristalina y transparente. No hay peligro, no hay odio, no hay sed, tan sólo devoción, obediencia y sumisión. - Buen chico...- desliza la mano dentro de su abrigo y del bolsillo interno saca un objeto que el vástago reconoce. Él eleva la mirada hacia ese accesorio, contemplando una vez más ante sus ojos el collar de cuero tintado en tono carmesí, con tachuelas, que una vez hubiera engalanado su cuello. - Lo reservaba para tu regreso, cachorro, y ahora, es la hora de que vuelva al lugar que le corresponde.- ella se agacha ligeramente y con una maestría que en nada les sorprende, cierra el broche alrededor de la garganta del vástago. De forma instintiva, él lo acaricia, dejando escapar una pequeña sonrisa, siendo aquello muestra inequívoca del lazo cerrado, de nuevo, entre ambos. Aquél símbolo era un ancla, una promesa, una certeza de realidad y por ello, le estaba agradecido. - Y ahora, levántate. Vamos a disfrutar de lo que la noche de París nos aguarda para nosotros, cachorro. Disfruta de tu nueva libertad y vivamos como si nunca fuera a haber un nuevo amanecer.- Erik se alza, con una fuerza renovada, sintiendo orgullo a la par que protección. - Sí, mi señora.- Finalmente, el sol se oculta en el horizonte y aquella azotea queda desierta, dejando cómo único testigo de su paso, el sonido de la puerta al cerrarse.
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  • Una loba por aqui? Esto es raro..

    -se acerca a la loba y intenta acariciarla recibiendo asi un gruñido de parte de la loba-

    Tranquila no soy tu enemigo, ademas los dos estamos solos asi que calma..

    -la loba le entendio agachando la cabeza y dejandose acariciar por el joven dios demonio aunque unos segundos despues empezo a gruñir en direccion al bosque-

    Has escuchado algo pequeña?
    Una loba por aqui? Esto es raro.. -se acerca a la loba y intenta acariciarla recibiendo asi un gruñido de parte de la loba- Tranquila no soy tu enemigo, ademas los dos estamos solos asi que calma.. -la loba le entendio agachando la cabeza y dejandose acariciar por el joven dios demonio aunque unos segundos despues empezo a gruñir en direccion al bosque- Has escuchado algo pequeña?
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  • -la magia es una ciencia extraña pues debes comprender lo ilogico, no es que arriba sea abajo y abajo sea arriba, si no que puedes ir en diagonal y terminar subiendo al punto del cual partiste, puedes tratar de saltar pero terminaras agachandote en su lugar, como encontrarle sentido a algo que no debe tenerlo?- la bruja sonrio mientras preparaba pocimas

    https://music.youtube.com/watch?v=kGEHeGwcvZA&si=IewIsfl82dtrd1bg
    -la magia es una ciencia extraña pues debes comprender lo ilogico, no es que arriba sea abajo y abajo sea arriba, si no que puedes ir en diagonal y terminar subiendo al punto del cual partiste, puedes tratar de saltar pero terminaras agachandote en su lugar, como encontrarle sentido a algo que no debe tenerlo?- la bruja sonrio mientras preparaba pocimas https://music.youtube.com/watch?v=kGEHeGwcvZA&si=IewIsfl82dtrd1bg
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  • Ojalá más amigos de mi universo, estaría eso de lo mas maravilloso, conocí a otros de otros mundos (Gachas) pero me siento sola.
    Ojalá más amigos de mi universo, estaría eso de lo mas maravilloso, conocí a otros de otros mundos (Gachas) pero me siento sola.
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