• Ficrol Rock Band Ep.2 - El camino a la cima
    Fandom Oc
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    𝓝𝙖𝙧𝙞
    𝓐𝓷𝓷𝓮𝓵𝓲𝓮𝓼𝓮 𝓒𝓪𝓿𝓪𝓷𝓪𝓾𝓰𝓱
    Lady Céleste
    Bianca Auditore
    Keisha Keina Kamaria
    Drizz Whirlpool

    *Mientras los demás preparan el próximo ensayo, de repente se escuchan pasos y entro a la sala dando un portazo repentino.*

    "Damos y Caballeras, ¡Se viene nuestro primer objetivo!

    *Coloco la pancarta en el pizarrón de un manotazo por el hype que me provoca.*

    "¡Se viene el primer festival de bandas emergentes y nos inscribí para que participemos! Estaremos con artistas de renombre como Wendy Sulca y La Tigreza del Oriente! ¡Así que debemos darlo todo! Por ende hay que dejar en claro los roles."

    Primero: "A nuestras Vocalistas Bianca, Nari, y Celeste, ustedes son la cara visible del proyecto así que quiero ver toda su gama de expresiones para captar fans que vayan a vernos."

    "Segundo: Keisha, Drizz y Yo seremos la base rítmica que de el apoyo necesario a nuestras cantantes y en el caso de Anne, tu tienes que dar todas las texturas y atmósferas con todos los sonidos del piano y sintetizador para darle personalidad a nuestras canciones."

    "Jóvenes el Rock n Roll es como una hamburguesa, Keisha y Drizz serán los 'panes' que den la base de nuestro sandwich, en mi caso yo debo ser el pedazo de carne entre los panes, porque un buen riff de guitarra es como la carne en su punto, bien jugoso y contundente. Y al igual que las hamburguesas sin un 'aderezo' esto tendría un sabor seco y sin gracia, al igual que una banda de rock convencional, esta se escucharia simple y sin gracia. Ahí es donde entran Anne, Celeste, Bianca y Nari. Ustedes son ese 'aderezo' que le dé un sabor especial a los que hacemos con sonidos de teclados y sus voces únicas e inigualables, así que trabajemos arduo para dar una excelente presentación ¿Están listos?"

    *Coloqué mi mano al centro para que todos hagamos un saludo y demos nuestro mejor esfuerzo.*

    //La dinámica es la siguiente, además de lo que ustedes quieran responder aquí, les voy a pedir al menos 2 canciones que su personaje quisiera interpretar en su instrumento para yo tener los links de YT y el día del 'concierto' usar esas canciones como Setlist por fa. Eso gente, gracias por seguir esta tontería jajaja
    [narii_0] [AnneYourMaid12] [LadyCeleste2008] [Freaky_Ghost_Ovni_531] [whisper_garnet_turtle_942] [specter_gold_magician_349] *Mientras los demás preparan el próximo ensayo, de repente se escuchan pasos y entro a la sala dando un portazo repentino.* "Damos y Caballeras, ¡Se viene nuestro primer objetivo! *Coloco la pancarta en el pizarrón de un manotazo por el hype que me provoca.* "¡Se viene el primer festival de bandas emergentes y nos inscribí para que participemos! Estaremos con artistas de renombre como Wendy Sulca y La Tigreza del Oriente! ¡Así que debemos darlo todo! Por ende hay que dejar en claro los roles." Primero: "A nuestras Vocalistas Bianca, Nari, y Celeste, ustedes son la cara visible del proyecto así que quiero ver toda su gama de expresiones para captar fans que vayan a vernos." "Segundo: Keisha, Drizz y Yo seremos la base rítmica que de el apoyo necesario a nuestras cantantes y en el caso de Anne, tu tienes que dar todas las texturas y atmósferas con todos los sonidos del piano y sintetizador para darle personalidad a nuestras canciones." "Jóvenes el Rock n Roll es como una hamburguesa, Keisha y Drizz serán los 'panes' que den la base de nuestro sandwich, en mi caso yo debo ser el pedazo de carne entre los panes, porque un buen riff de guitarra es como la carne en su punto, bien jugoso y contundente. Y al igual que las hamburguesas sin un 'aderezo' esto tendría un sabor seco y sin gracia, al igual que una banda de rock convencional, esta se escucharia simple y sin gracia. Ahí es donde entran Anne, Celeste, Bianca y Nari. Ustedes son ese 'aderezo' que le dé un sabor especial a los que hacemos con sonidos de teclados y sus voces únicas e inigualables, así que trabajemos arduo para dar una excelente presentación ¿Están listos?" *Coloqué mi mano al centro para que todos hagamos un saludo y demos nuestro mejor esfuerzo.* //La dinámica es la siguiente, además de lo que ustedes quieran responder aquí, les voy a pedir al menos 2 canciones que su personaje quisiera interpretar en su instrumento para yo tener los links de YT y el día del 'concierto' usar esas canciones como Setlist por fa. Eso gente, gracias por seguir esta tontería jajaja🙏
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  • ⿻࣪࣪͜☢︎       

          ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟
          レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ
          𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫

    ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝
    ᴬ ᵖʳᵉᵗᵗʸ ᵈᶦᵃᵐᵒⁿᵈ

    ∘₊✧───── El rostro que nunca tiene expresiones, la belleza más pura que ni un diamante mismo puede igualar. Ahora esa belleza está llorando abajo de su amo.

    Besó su muslo mientras lo colocaba de nuevo sobre el hombro. Siempre deseó dominar a ese chico de hierro, la persona que en un segundo podía enviarte al cielo. El doctor sonreía mirando cada expresión de su pareja y pronto su rostro se encontró con el suyo. No para besarle, sino para aclarar unas cosas.

    ∘₊✧───── Durante el entrenamiento no me saludaste. Estuve muy triste por eso ¿Sabes? También fuiste a una misión sin decírmelo. ¿Tratas de escapar de mi? ¿De tu dueño? Quizá un bonito collar con mi nombre colgando en tu cuello ayude o tal vez debería dejarte una cicatriz en esos bonitos pechos. Tú eliges capitán.
    ⿻࣪࣪͜☢︎              ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟       レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ       𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝ ᴬ ᵖʳᵉᵗᵗʸ ᵈᶦᵃᵐᵒⁿᵈ 🍓∘₊✧───── El rostro que nunca tiene expresiones, la belleza más pura que ni un diamante mismo puede igualar. Ahora esa belleza está llorando abajo de su amo. Besó su muslo mientras lo colocaba de nuevo sobre el hombro. Siempre deseó dominar a ese chico de hierro, la persona que en un segundo podía enviarte al cielo. El doctor sonreía mirando cada expresión de su pareja y pronto su rostro se encontró con el suyo. No para besarle, sino para aclarar unas cosas. 🍓∘₊✧───── Durante el entrenamiento no me saludaste. Estuve muy triste por eso ¿Sabes? También fuiste a una misión sin decírmelo. ¿Tratas de escapar de mi? ¿De tu dueño? Quizá un bonito collar con mi nombre colgando en tu cuello ayude o tal vez debería dejarte una cicatriz en esos bonitos pechos. Tú eliges capitán.
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    Basado en el relato publicado por Ozma

    ***Edad del Caos***
    El Encuentro con Arcyelle

    El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él.

    Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar.

    Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor.

    Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá.

    Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad.

    Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder.

    Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso.

    Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante.

    Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía.

    Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló.

    El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas.

    Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior.

    Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre.

    No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo.

    No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno.

    Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva.

    El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo.

    Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza.

    Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores.

    Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste.

    Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre.

    Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse.

    Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento,

    Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma.

    Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.

    Basado en el relato publicado por [Oz_The_Chaos] ***Edad del Caos*** El Encuentro con Arcyelle El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él. Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar. Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor. Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá. Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad. Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder. Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso. Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante. Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía. Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló. El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas. Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior. Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre. No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo. No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno. Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva. El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo. Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza. Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores. Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste. Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre. Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse. Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento, Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma. Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.
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  • 𝑯𝒐𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒕𝒓𝒂𝒃𝒂𝒋𝒂𝒓... 𝑱𝒂, 𝒋𝒂... 𝑴𝒆 𝒑𝒓𝒆𝒈𝒖𝒏𝒕𝒐 𝒂 𝒄𝒖á𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒍𝒐𝒈𝒓𝒂𝒓é 𝒔𝒖𝒎𝒊𝒓 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒆 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒐 "𝒎é𝒕𝒐𝒅𝒐"~

    —Iba a transformarse en una humana comun y corriente, solo para poder experimentar de primera mano las expresiones y gritos de horror de sus victimas... Ademas, le serviria para aprender mas sobre la humanidad actual, y de los miedos "modernos"—

    𝑨𝑫𝑶𝑹𝑶 𝒎𝒊 𝒕𝒓𝒂𝒃𝒂𝒋𝒐~
    𝑯𝒐𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒕𝒓𝒂𝒃𝒂𝒋𝒂𝒓... 𝑱𝒂, 𝒋𝒂... 𝑴𝒆 𝒑𝒓𝒆𝒈𝒖𝒏𝒕𝒐 𝒂 𝒄𝒖á𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒍𝒐𝒈𝒓𝒂𝒓é 𝒔𝒖𝒎𝒊𝒓 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒐𝒓 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒆 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒐 "𝒎é𝒕𝒐𝒅𝒐"~ —Iba a transformarse en una humana comun y corriente, solo para poder experimentar de primera mano las expresiones y gritos de horror de sus victimas... Ademas, le serviria para aprender mas sobre la humanidad actual, y de los miedos "modernos"— 𝑨𝑫𝑶𝑹𝑶 𝒎𝒊 𝒕𝒓𝒂𝒃𝒂𝒋𝒐~
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    \

    Esto es lo que leeré en el recital:

    \

    Paraíso de liebre submarina.

    Se cuenta, entre tantas danzantes leyendas, que una vez fue creada una Luna por el soplo de una pipa encantada.

    Y ella al ser ingenua se hallaba inmersa en un océano sin cielo, que engarzaba sus ojos entre las almenaras de sus sigilosos sueños. Ahí y justo ahí, el cielo se encargaba de cuidarla; y peinaba sus cabellos y la consentía y la Luna misma posaba su cabeza en el regazo del imberbe.

    A ella la había mandado pedir una flor de loto, como deseo de nacimiento, ya que crecía en un lago marchito. Ella no conocía más que el hedor de ese lugar, al que llamaba hogar mismo.

    Y el lago al ser marchito la volvía siempre egoísta.

    No reía, sólo codiciaba lo bello.

    Un día como cualquier otro, la flor de loto contempló hacia arriba, tras verse iluminada y arropada por una luz muy bella, como los rayos que la hacían vislumbrar las profundidades de su propio seno, y, con el ver nacarado de sus ojos, posados en los cabellos de esa doncella de plata, anheló su majestad y su sosiego. Y pidió y pidió y pidió ser criatura corpórea para poder hacerle el amor al menos una vez.

    Se dice que la flor y la pipa implementaron el tiempo para gobernar ya sus pasos, y, los pasos del loto se hicieron tardes, noches y mañanas. Ya que, al ser la flor más poderosa, construyó un barco para derramar sus sollozos en forma de gotas de sal, como si la sal se esgrimiera en forma y voto por proa desde el augurio de sus lágrimas.

    Aunaba un plan. Estas le permitieran alcanzar a la luna de su anhelo. Porque el anhelo por tenerla, y el querer tenerla, le hizo maquinar en su quehacer cosas terribles, y se olvidó de pensarla con el bienestar de un ser de noble corazón.

    Así que pensó, y pensó, y pensó en apagar la luminaria de las estrellas que la acompañaban.

    Porque las estrellas apagarían el cobijo de su risa y con su Solo de los susurros que, dedicada sólo a ella, una escalera se presentó al tiempo ante sus pies; amorosa y rebelde. Pero también se hizo turbia y deferente.

    Y la flor se tornó caballero de rigor, pesadilla y desesperanza.

    Así sucedió que la flor de loto, tocó una ventisca venidera de una lamparilla de hueso que pasaba, por allí y por allá. Una costilla de anciana virtud. Porque de los huesos que contenía el lago en el que descansaba la flor, ahí, y justo allí, al alcanzar la Luna con un beso, desde lejos, la cortó en varias tiras.

    Y la luna se derramó en casas, océanos y valles, hasta despojarse de su manto coronado.

    Y de la flor desgraciada y desabrida, emergió una doncella con el crepúsculo bañándole el rostro. Porque había permitido que su luna se presentase en sus aposentos, como ante la sorpresa de la Luna misma.

    Cayó en sus brazos, y, al tocar su rostro, cuando en el cuándo, leyó en la flor arrepentimiento. Ah, el arrepentimiento siempre es nacido del amor más pudiente, y orilló a ambos a fragmentarse y de sus fragmentos nació el océano de Valeria. El de más peligros y de más maravillas.

    Y en Valeria, se decía, que todas las cosas sucedían con errados suelos y erradas prosas y prisas, porque ellos cayeron allí y, el todo y la nada se hicieron sendos relojes de oro, bronce y plata. Hasta que, acabados por sus infamias y símiles, el tiempo se detuvo y existió una densa niebla, y, ante la niebla, se dio por presentada al nupcial mundo de la Aurora.

    Aurora, la Ciudad que nunca de los nunca dormiría.

    Aurora conmovida le abrió los brazos a la flor de loto hecha caballero, pero, a cambio de devolverle a su Luna le hizo ver su caparazón. Y la hizo llenarla con fuego: el fuego de los relojes.

    Entonces Valeria y Aurora orillaron a ese nuevo ser, al que llamaron en secreto Diomedes, a otorgarle el tiempo de su destiempo, pues Diomedes era ya santo, pero también anciano. Y entonces Diomedes presentó dos expresiones ante sí mismo. Una de ellas la posó en el cuerpo de la Luna, y, la otra al callarse, sólo hablaría el idioma de las bestias que habitarían, ese, empero nuevo mundo recién descubierto y conocido. Bestias que no lo traicionaron.


    Así y sólo así, se dice pues que, Diomedes izó el tiempo para que retuviera su soplo de amor, ese no tan verdadero, arropó a su Luna con las cicatrices de ese nuevo paraíso tejedor. Ese que nacía de sus propios dedos pinchados con las agujas de su propio tapizar de destinos.

    Y en el ahora del Ahora, Diomedes vio su suerte y se echó a llorar pues escapaba de la realidad que es fantasía, para guiar a su Luna al culmen del cielo, ya que creía, que al menos así, con su fuego horadado, se tejerían los fragmentos que le faltarían. Esos que debe, expiar y espiar, en cada rincón orillado por su propia mano y fuerza.

    Pero la Luna no retornó a los cielos; porque con el pisar de las pisadas de cerdas de su propia vigilia, Diomedes la lloró y convocó un conjuro que permitiría que esa niña mujer, mujer niña tocara el cielo siquiera una vez. Y por esta razón que Ifigenia, la barca de las líricas se abre paso en el mar de tinta que retiene la esperanzada de uno, y tan sólo uno, que anheló ser maestro de maestros.
    De su nacimiento.

    https://youtu.be/B6s3q2pbYYk?si=pw-MIVud5twowHQK
    \ Esto es lo que leeré en el recital: \ Paraíso de liebre submarina. Se cuenta, entre tantas danzantes leyendas, que una vez fue creada una Luna por el soplo de una pipa encantada. Y ella al ser ingenua se hallaba inmersa en un océano sin cielo, que engarzaba sus ojos entre las almenaras de sus sigilosos sueños. Ahí y justo ahí, el cielo se encargaba de cuidarla; y peinaba sus cabellos y la consentía y la Luna misma posaba su cabeza en el regazo del imberbe. A ella la había mandado pedir una flor de loto, como deseo de nacimiento, ya que crecía en un lago marchito. Ella no conocía más que el hedor de ese lugar, al que llamaba hogar mismo. Y el lago al ser marchito la volvía siempre egoísta. No reía, sólo codiciaba lo bello. Un día como cualquier otro, la flor de loto contempló hacia arriba, tras verse iluminada y arropada por una luz muy bella, como los rayos que la hacían vislumbrar las profundidades de su propio seno, y, con el ver nacarado de sus ojos, posados en los cabellos de esa doncella de plata, anheló su majestad y su sosiego. Y pidió y pidió y pidió ser criatura corpórea para poder hacerle el amor al menos una vez. Se dice que la flor y la pipa implementaron el tiempo para gobernar ya sus pasos, y, los pasos del loto se hicieron tardes, noches y mañanas. Ya que, al ser la flor más poderosa, construyó un barco para derramar sus sollozos en forma de gotas de sal, como si la sal se esgrimiera en forma y voto por proa desde el augurio de sus lágrimas. Aunaba un plan. Estas le permitieran alcanzar a la luna de su anhelo. Porque el anhelo por tenerla, y el querer tenerla, le hizo maquinar en su quehacer cosas terribles, y se olvidó de pensarla con el bienestar de un ser de noble corazón. Así que pensó, y pensó, y pensó en apagar la luminaria de las estrellas que la acompañaban. Porque las estrellas apagarían el cobijo de su risa y con su Solo de los susurros que, dedicada sólo a ella, una escalera se presentó al tiempo ante sus pies; amorosa y rebelde. Pero también se hizo turbia y deferente. Y la flor se tornó caballero de rigor, pesadilla y desesperanza. Así sucedió que la flor de loto, tocó una ventisca venidera de una lamparilla de hueso que pasaba, por allí y por allá. Una costilla de anciana virtud. Porque de los huesos que contenía el lago en el que descansaba la flor, ahí, y justo allí, al alcanzar la Luna con un beso, desde lejos, la cortó en varias tiras. Y la luna se derramó en casas, océanos y valles, hasta despojarse de su manto coronado. Y de la flor desgraciada y desabrida, emergió una doncella con el crepúsculo bañándole el rostro. Porque había permitido que su luna se presentase en sus aposentos, como ante la sorpresa de la Luna misma. Cayó en sus brazos, y, al tocar su rostro, cuando en el cuándo, leyó en la flor arrepentimiento. Ah, el arrepentimiento siempre es nacido del amor más pudiente, y orilló a ambos a fragmentarse y de sus fragmentos nació el océano de Valeria. El de más peligros y de más maravillas. Y en Valeria, se decía, que todas las cosas sucedían con errados suelos y erradas prosas y prisas, porque ellos cayeron allí y, el todo y la nada se hicieron sendos relojes de oro, bronce y plata. Hasta que, acabados por sus infamias y símiles, el tiempo se detuvo y existió una densa niebla, y, ante la niebla, se dio por presentada al nupcial mundo de la Aurora. Aurora, la Ciudad que nunca de los nunca dormiría. Aurora conmovida le abrió los brazos a la flor de loto hecha caballero, pero, a cambio de devolverle a su Luna le hizo ver su caparazón. Y la hizo llenarla con fuego: el fuego de los relojes. Entonces Valeria y Aurora orillaron a ese nuevo ser, al que llamaron en secreto Diomedes, a otorgarle el tiempo de su destiempo, pues Diomedes era ya santo, pero también anciano. Y entonces Diomedes presentó dos expresiones ante sí mismo. Una de ellas la posó en el cuerpo de la Luna, y, la otra al callarse, sólo hablaría el idioma de las bestias que habitarían, ese, empero nuevo mundo recién descubierto y conocido. Bestias que no lo traicionaron. Así y sólo así, se dice pues que, Diomedes izó el tiempo para que retuviera su soplo de amor, ese no tan verdadero, arropó a su Luna con las cicatrices de ese nuevo paraíso tejedor. Ese que nacía de sus propios dedos pinchados con las agujas de su propio tapizar de destinos. Y en el ahora del Ahora, Diomedes vio su suerte y se echó a llorar pues escapaba de la realidad que es fantasía, para guiar a su Luna al culmen del cielo, ya que creía, que al menos así, con su fuego horadado, se tejerían los fragmentos que le faltarían. Esos que debe, expiar y espiar, en cada rincón orillado por su propia mano y fuerza. Pero la Luna no retornó a los cielos; porque con el pisar de las pisadas de cerdas de su propia vigilia, Diomedes la lloró y convocó un conjuro que permitiría que esa niña mujer, mujer niña tocara el cielo siquiera una vez. Y por esta razón que Ifigenia, la barca de las líricas se abre paso en el mar de tinta que retiene la esperanzada de uno, y tan sólo uno, que anheló ser maestro de maestros. De su nacimiento. https://youtu.be/B6s3q2pbYYk?si=pw-MIVud5twowHQK
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  • " Usted debe ser la directora de este hospital"..
    - la mujer que estaba en su descanso en la sala de espera alzó la vista y miro a un hombre de traje junto a su mujer volviendo a unos documentos que le habían entregado-

    Solo soy una doctora más , si hay alguna queja puede solicitarla en recepción..

    - el hombre agarro a la mujer del cuello de su delantal molesto , una enfermera vio aquello y llamo a los guardias, la plateada levantó su mano levemente para no intervenir-

    " ¿Creen que pueden jugar con la vida de las personas?, mi hijo está al borde de la muerte y ustedes no hacen nada!!!"

    - la mujer lo miró inmutable en su expresión, mientras la esposa intentaba detenerlo.-
    " Ni siquiera dirás nada, esa es la clase de doctores que hay en este hospital? "

    - soltó al fin a la doctora dando un golpe en la pared más cercana, la mujer continuó observando las expresiones de la pareja-

    Estaba revisando la ficha de su hijo ..
    - finalmente dijo la plateada tomando los documentos -

    Y firmando los documentos de autorización para la intervención, esta tarde será la operación.
    - la madre se sorprendió y comenzó a llorar y el padre la abrazo -

    " Gracias doctora... No sé que decir.. disculpe"

    - añadió la doctora antes de irse -
    Solo la próxima, no vuelva a tocarme.. o a los dos me los llevaré...
    " Usted debe ser la directora de este hospital".. - la mujer que estaba en su descanso en la sala de espera alzó la vista y miro a un hombre de traje junto a su mujer volviendo a unos documentos que le habían entregado- Solo soy una doctora más , si hay alguna queja puede solicitarla en recepción.. - el hombre agarro a la mujer del cuello de su delantal molesto , una enfermera vio aquello y llamo a los guardias, la plateada levantó su mano levemente para no intervenir- " ¿Creen que pueden jugar con la vida de las personas?, mi hijo está al borde de la muerte y ustedes no hacen nada!!!" - la mujer lo miró inmutable en su expresión, mientras la esposa intentaba detenerlo.- " Ni siquiera dirás nada, esa es la clase de doctores que hay en este hospital? " - soltó al fin a la doctora dando un golpe en la pared más cercana, la mujer continuó observando las expresiones de la pareja- Estaba revisando la ficha de su hijo .. - finalmente dijo la plateada tomando los documentos - Y firmando los documentos de autorización para la intervención, esta tarde será la operación. - la madre se sorprendió y comenzó a llorar y el padre la abrazo - " Gracias doctora... No sé que decir.. disculpe" - añadió la doctora antes de irse - Solo la próxima, no vuelva a tocarme.. o a los dos me los llevaré...
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  • Si no existe el destino, ¿qué motiva a la vida? Si el destino puede cambiarse, ¿qué sentido tiene el orden?

    -Fueron aquellas preguntas las más concurrentes en los debates con sus discípulos. Una reflexión constante en aquellos que luchan por entender los motivos de su existencia y de aquellos cuya fe flaquea. No obstante, existió un discípulo que intentó indagar más en ello. Claramente, Dragoir no dudó en ofrecerle otro punto de vista de la vida que tal vez aclarase aquellas dudas que aquejaban el alma de su aprendiz. Ambos se encontraban en el suelo de una iglesia abandonada, meditando sobre cojines distintos, cuando Dragoir procedió a contestar su pregunta.-

    "Cierto es que podrían ajustarse nuestros pensamientos y lo que nos rodea a seres más allá de nuestra comprensión. De igual forma, podríamos argumentar que todo ello se trata de fuerzas de las que nunca podemos huir. Sin embargo, ¿y si la respuesta estuviera más cerca de lo que solemos pensar?"

    -Su discípulo claramente observaba a su maestro extrañado. Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Algo tan... hereje. ¿Tantos años que su maestro dedicó a la fe y responde con esto?-

    ???: "Maestro. ¿A qué se refiere con eso?"

    -Fue entonces que Dragoir se levantó de aquel cojín. Con sus manos en su espalda, unidas una a la otra, caminó unos pasos por el lugar mientras recitaba unos versos que, por la forma en que se escuchaban, debía ser alguna filosofía del país asiático-

    "En el reino de tres, en la orilla de cuatro, sin deseo, la redención ya no existe."

    "Ya ha llegado el atardecer, que supera en peso a la luz del día y al Dao."

    "Te aferras al sentido y a la pasión en esta tierra inmunda."

    "Tienes miedo de cómo se siembra el karma."

    "Ya no hay ataduras"

    -Un silencio hizo eco entre aquel lugar, mientras Dragoir simplemente se detuvo frente a las puertas abiertas de par en par de aquel templo cristiano abandonado. Su discípulo trataba de entender aquellas palabras con la experiencia obtenida de las lecciones de su maestro. Lo que parecieron minutos de silencio, fueron simples segundos que fueron terminados una vez su discípulo, quien se rindió en su intento de comprender aquellas expresiones, habló.-

    ???: "Eso... ¿qué significa maestro?"

    -Fue entonces cuando el sacerdote sonrió y emitió una leve risa entre dientes. Era de esperarse que su discípulo no conociese tal filosofía, si de por sí era muy rechazada incluso en aquellas tierras.-

    "Es simple. Es una reflexión hacia nuestra propia voluntad. El primer verso, respecto a los tres reinos, se refiere al Cielo, a la Tierra y al Inframundo. Las 4 orillas son los 4 continentes. Claro, tomando en cuenta el tiempo en que se escribió dicho poema, se pensaba que el planeta solo tenía 4 masas de tierra gigantes.”

    “La explicación es, que en todo el mundo mortal no habita el afán, por lo tanto, no hay redención.”

    “El segundo verso explica que la larga noche ha caído, y ahora, lo que era bueno y lo que era malo están invertidos.”

    “El tercer verso hace alusión a que, el deseo del ser mortal, su amor, pasión, codicia, odio y afán, ahora se entrelazan.”

    “El cuarto verso es claro, el karma, las consecuencias de lo que ha venido, no podemos olvidarlo, debido a que son los rastros de nuestras acciones en nuestra vida.”

    “Y el último verso concluye afirmando que el deseo humano, es pues, el camino al cielo."

    "Los dioses que no existieron antes de que la misma existencia fuese siquiera concebida, surgieron debido a sus ambiciones. Incluso, aquellos que no creen en la existencia de tales seres, opinan que solo son las explicaciones del ser humano ante lo que no podían explicar tanto a su alrededor, como de aquello que surge del interior de cada uno de ellos. Muchos de esos dioses representan determinación, amor, tristeza, lujuria, ira, venganza, en fin, una gran parte de nuestras emociones."

    -Una suave brisa ingresó por aquellas puertas, sacudiendo levemente la brisa del sacerdote, mientras su vista se mantenía fija en algo que el discípulo no podía ver, o tal vez su maestro estaba soñando despierto.-

    "Si es así que muchos de esos dioses se convirtieron en lo que son hoy en día... ¿Qué fue lo que los impulsó? ¿El destino? No, para nada, fueron dichas emociones. El deseo de obtener, la ambición de alcanzar lo que sus almas o su carne anhelan. Si es así, los mortales realizan la misma dinámica, llegando a obtener lo que desean por medio de su voluntad. Sean estas buenas o malas, es el combustible que hace que sus vidas continúen."

    "Por tal razón, el apagar la voluntad de un mortal, lo destruye por completo. El brillo de sus ojos se pierde y deja de ver la vida como un regalo."

    -El discípulo entonces observó a su maestro extrañado. De cierta forma, lo que acababa de decir era contradictorio.-

    ???: "Pero... ¿Desear dejar de existir no es la voluntad de una persona?"

    "Pudiese ser, en el sentido simple de esta reflexión. Pero, ¿realmente es su voluntad, o la que le fue impuesta al destruir la que ya tenía?"

    -El discípulo abrió sus ojos con sorpresa como si hubiera obtenido una revelación. Dragoir no dejó de sonreír antes de continuar aquella reflexión. Observando ahora aquel paisaje que adornaba aquel edificio del cual incluso la naturaleza se apoderó con el pasar del tiempo.-

    "Pero siempre recuerda lo siguiente. Los dioses una vez obtuvieron lo que deseaban, dejaron de cumplir sus roles. Perdieron sus cabezas, su norte. Abandonaron a los mortales a su suerte y evitan, sin embargo, que los mortales asciendan. Fueron muy pocos los que continuaron sus funciones, encontrando nuevas formas de voluntad o la continuación de las ya tomadas. Por ello, aunque todo tipo de deseo puede impulsarte a continuar viviendo, no todos mantienen dicha llama encendida y puede llegar a ser una piedra de tropiezos para otros. Elije bien tu motivación para continuar adelante."

    -Una vez más el discípulo se encontraba sorprendido por aquellas palabras. Su maestro al parecer comprendía el ámbito de la divinidad, más de lo que cualquier persona, incluso con años de experiencia en dicho camino, pudiese conocer. Esto lo impulsó a realizar una última pregunta.-

    ???: "Maestro...lo que dice... ¿Acaso se refiere a que los dioses no sirven para nada?"

    -El hombre apretó levemente sus manos ante aquella pregunta. Era casi como si de alguna forma estuviera frustrado por algo relacionado a dicha interrogante, como si años de decepción recorrieran su mente. Sin embargo, su agarre se suavizó con el pasar de los segundos y luego de suspirar levemente, asintió.-

    "Esa es la segunda parte de esta reflexión. Desear ser inmortal, obtener todo lo que pueda el mundo ofrecer y mucho más, es una ruta meramente egoísta en muchos de los aspectos.”

    “¿Por qué razón la mayoría de dioses anhelan mantener su círculo de divinidad solo para ellos? ¿Orden? ¿Control? ¿Balance? Para nada, y ello se demuestra en sus acciones.”

    “Existen varios héroes mortales que han enfrentado a los dioses por las injusticias que han realizado o su falta de acción. Y en cuanto comienzan a olvidarlos o a perderles respeto, toman represalia, aunque nunca hubiese existido algún acto que justificase dicha acción."

    "Este poema es una crítica del hipócrita sistema de castas de las deidades, donde la "inmortalidad" es una farsa reservada para los poderosos, burlándose de aquellos que intentan ascender a través de buenas acciones, mientras que las masas siguen siendo meras almas para el consumo. Esta obra pues, destaca un espíritu humano profundo y rebelde contra las reglas cósmicas opresivas. Es por tal razón que debes reflexionar de cuál será la voluntad que impulsará tu vida.”

    “Si los mortales pueden realizar las acciones de los dioses y ascender, de igual forma un mortal, a pesar de haber alcanzado la inmortalidad, puede terminar como aquellos dioses que corrompen el verdadero significado de la divinidad."
    Si no existe el destino, ¿qué motiva a la vida? Si el destino puede cambiarse, ¿qué sentido tiene el orden? -Fueron aquellas preguntas las más concurrentes en los debates con sus discípulos. Una reflexión constante en aquellos que luchan por entender los motivos de su existencia y de aquellos cuya fe flaquea. No obstante, existió un discípulo que intentó indagar más en ello. Claramente, Dragoir no dudó en ofrecerle otro punto de vista de la vida que tal vez aclarase aquellas dudas que aquejaban el alma de su aprendiz. Ambos se encontraban en el suelo de una iglesia abandonada, meditando sobre cojines distintos, cuando Dragoir procedió a contestar su pregunta.- "Cierto es que podrían ajustarse nuestros pensamientos y lo que nos rodea a seres más allá de nuestra comprensión. De igual forma, podríamos argumentar que todo ello se trata de fuerzas de las que nunca podemos huir. Sin embargo, ¿y si la respuesta estuviera más cerca de lo que solemos pensar?" -Su discípulo claramente observaba a su maestro extrañado. Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Algo tan... hereje. ¿Tantos años que su maestro dedicó a la fe y responde con esto?- ???: "Maestro. ¿A qué se refiere con eso?" -Fue entonces que Dragoir se levantó de aquel cojín. Con sus manos en su espalda, unidas una a la otra, caminó unos pasos por el lugar mientras recitaba unos versos que, por la forma en que se escuchaban, debía ser alguna filosofía del país asiático- "En el reino de tres, en la orilla de cuatro, sin deseo, la redención ya no existe." "Ya ha llegado el atardecer, que supera en peso a la luz del día y al Dao." "Te aferras al sentido y a la pasión en esta tierra inmunda." "Tienes miedo de cómo se siembra el karma." "Ya no hay ataduras" -Un silencio hizo eco entre aquel lugar, mientras Dragoir simplemente se detuvo frente a las puertas abiertas de par en par de aquel templo cristiano abandonado. Su discípulo trataba de entender aquellas palabras con la experiencia obtenida de las lecciones de su maestro. Lo que parecieron minutos de silencio, fueron simples segundos que fueron terminados una vez su discípulo, quien se rindió en su intento de comprender aquellas expresiones, habló.- ???: "Eso... ¿qué significa maestro?" -Fue entonces cuando el sacerdote sonrió y emitió una leve risa entre dientes. Era de esperarse que su discípulo no conociese tal filosofía, si de por sí era muy rechazada incluso en aquellas tierras.- "Es simple. Es una reflexión hacia nuestra propia voluntad. El primer verso, respecto a los tres reinos, se refiere al Cielo, a la Tierra y al Inframundo. Las 4 orillas son los 4 continentes. Claro, tomando en cuenta el tiempo en que se escribió dicho poema, se pensaba que el planeta solo tenía 4 masas de tierra gigantes.” “La explicación es, que en todo el mundo mortal no habita el afán, por lo tanto, no hay redención.” “El segundo verso explica que la larga noche ha caído, y ahora, lo que era bueno y lo que era malo están invertidos.” “El tercer verso hace alusión a que, el deseo del ser mortal, su amor, pasión, codicia, odio y afán, ahora se entrelazan.” “El cuarto verso es claro, el karma, las consecuencias de lo que ha venido, no podemos olvidarlo, debido a que son los rastros de nuestras acciones en nuestra vida.” “Y el último verso concluye afirmando que el deseo humano, es pues, el camino al cielo." "Los dioses que no existieron antes de que la misma existencia fuese siquiera concebida, surgieron debido a sus ambiciones. Incluso, aquellos que no creen en la existencia de tales seres, opinan que solo son las explicaciones del ser humano ante lo que no podían explicar tanto a su alrededor, como de aquello que surge del interior de cada uno de ellos. Muchos de esos dioses representan determinación, amor, tristeza, lujuria, ira, venganza, en fin, una gran parte de nuestras emociones." -Una suave brisa ingresó por aquellas puertas, sacudiendo levemente la brisa del sacerdote, mientras su vista se mantenía fija en algo que el discípulo no podía ver, o tal vez su maestro estaba soñando despierto.- "Si es así que muchos de esos dioses se convirtieron en lo que son hoy en día... ¿Qué fue lo que los impulsó? ¿El destino? No, para nada, fueron dichas emociones. El deseo de obtener, la ambición de alcanzar lo que sus almas o su carne anhelan. Si es así, los mortales realizan la misma dinámica, llegando a obtener lo que desean por medio de su voluntad. Sean estas buenas o malas, es el combustible que hace que sus vidas continúen." "Por tal razón, el apagar la voluntad de un mortal, lo destruye por completo. El brillo de sus ojos se pierde y deja de ver la vida como un regalo." -El discípulo entonces observó a su maestro extrañado. De cierta forma, lo que acababa de decir era contradictorio.- ???: "Pero... ¿Desear dejar de existir no es la voluntad de una persona?" "Pudiese ser, en el sentido simple de esta reflexión. Pero, ¿realmente es su voluntad, o la que le fue impuesta al destruir la que ya tenía?" -El discípulo abrió sus ojos con sorpresa como si hubiera obtenido una revelación. Dragoir no dejó de sonreír antes de continuar aquella reflexión. Observando ahora aquel paisaje que adornaba aquel edificio del cual incluso la naturaleza se apoderó con el pasar del tiempo.- "Pero siempre recuerda lo siguiente. Los dioses una vez obtuvieron lo que deseaban, dejaron de cumplir sus roles. Perdieron sus cabezas, su norte. Abandonaron a los mortales a su suerte y evitan, sin embargo, que los mortales asciendan. Fueron muy pocos los que continuaron sus funciones, encontrando nuevas formas de voluntad o la continuación de las ya tomadas. Por ello, aunque todo tipo de deseo puede impulsarte a continuar viviendo, no todos mantienen dicha llama encendida y puede llegar a ser una piedra de tropiezos para otros. Elije bien tu motivación para continuar adelante." -Una vez más el discípulo se encontraba sorprendido por aquellas palabras. Su maestro al parecer comprendía el ámbito de la divinidad, más de lo que cualquier persona, incluso con años de experiencia en dicho camino, pudiese conocer. Esto lo impulsó a realizar una última pregunta.- ???: "Maestro...lo que dice... ¿Acaso se refiere a que los dioses no sirven para nada?" -El hombre apretó levemente sus manos ante aquella pregunta. Era casi como si de alguna forma estuviera frustrado por algo relacionado a dicha interrogante, como si años de decepción recorrieran su mente. Sin embargo, su agarre se suavizó con el pasar de los segundos y luego de suspirar levemente, asintió.- "Esa es la segunda parte de esta reflexión. Desear ser inmortal, obtener todo lo que pueda el mundo ofrecer y mucho más, es una ruta meramente egoísta en muchos de los aspectos.” “¿Por qué razón la mayoría de dioses anhelan mantener su círculo de divinidad solo para ellos? ¿Orden? ¿Control? ¿Balance? Para nada, y ello se demuestra en sus acciones.” “Existen varios héroes mortales que han enfrentado a los dioses por las injusticias que han realizado o su falta de acción. Y en cuanto comienzan a olvidarlos o a perderles respeto, toman represalia, aunque nunca hubiese existido algún acto que justificase dicha acción." "Este poema es una crítica del hipócrita sistema de castas de las deidades, donde la "inmortalidad" es una farsa reservada para los poderosos, burlándose de aquellos que intentan ascender a través de buenas acciones, mientras que las masas siguen siendo meras almas para el consumo. Esta obra pues, destaca un espíritu humano profundo y rebelde contra las reglas cósmicas opresivas. Es por tal razón que debes reflexionar de cuál será la voluntad que impulsará tu vida.” “Si los mortales pueden realizar las acciones de los dioses y ascender, de igual forma un mortal, a pesar de haber alcanzado la inmortalidad, puede terminar como aquellos dioses que corrompen el verdadero significado de la divinidad."
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  • « Recorría los pasillos del palacio, a cierta distancia me puse a odservar para luego ver a la reina María Antonieta muy entusiasta con la divertida actuación de unos trovadores. La mujer en cuestión, sin vergüenza, desempeñaba su rol, audaz y seductora, y sus expresiones podrían considerarse prohibidas. Sin embargo, si María Antonieta lo acepta, me siento más tranquila. Prefiero observarla disfrutando del teatro que viéndola jugar con esa mujer, Madame de Polignac.»

    https://youtu.be/x2FjQhmcdmU?si=Xc_xSDEwkrQow-6z
    « Recorría los pasillos del palacio, a cierta distancia me puse a odservar para luego ver a la reina María Antonieta muy entusiasta con la divertida actuación de unos trovadores. La mujer en cuestión, sin vergüenza, desempeñaba su rol, audaz y seductora, y sus expresiones podrían considerarse prohibidas. Sin embargo, si María Antonieta lo acepta, me siento más tranquila. Prefiero observarla disfrutando del teatro que viéndola jugar con esa mujer, Madame de Polignac.» https://youtu.be/x2FjQhmcdmU?si=Xc_xSDEwkrQow-6z
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  • Bueno con esto tendré mas almas sin mover un dedo solitos se van a ofrecer jxjxjxjx espero y le gusten a mis esposos este disfraz

    -Posando en el espejo sonriente haciendo expresiones carismáticas -
    Bueno con esto tendré mas almas sin mover un dedo solitos se van a ofrecer jxjxjxjx espero y le gusten a mis esposos este disfraz -Posando en el espejo sonriente haciendo expresiones carismáticas -
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  • Solo reproduce cualquier canción

    No era raro que a inicio del invierno el grupo que lo conocían de la orquesta le invitaran a salir a beber, siempre lo hacían cuadrando los tiempos necesarios para que él saliera, como si estuviesen a una agrupación conspirativa que se enfoca única y exclusivamente en salir a beber juntos, lo agradecía, muchas veces se olvidaba de lo divertido que era no estar preocupado, con los tiempos sobre su espalda, agotando su cuerpo hasta más no poder. Esa noche ya todos estaban un poco pasados de copas, hablando algunos más coherentes que otros, pero Yuiichi solo estaba callado con una sonrisa boba que no mostraba los dientes, nunca le gusto mostrar los dientes por el colmillo que sobresalía de forma suave. Por lo general, mantenía su rostro sereno, caracterizado por la expresión que muchas veces solo denotaba incomodidad, pero en ese momento solo tenía la sonrisa por el obvio estado de ebriedad era bastante adorable de ver.

    No supo en qué momento, pero soltaron papelillo en el ambiente del bar en el que estaban, algo de verdad muy bonito de ver. Por lo general no bebía, y si lo hacía no era en exceso, no quería terminar muriendo tan joven, además de que tenía una resistencia al alcohol en números negativos, pero a veces le era difícil medirse, en especial cuando sus amigos hacían juegos tontos que todo el mundo pensaba que habían quedado en la universidad. A pesar de todo, no podía evitar la risa baja que le hacía mostrar su rostro más pequeño ante las expresiones que se le escapaban.

    Había tenido días tranquilos a pesar del ajetreo de la ciudad, apenas le dieran las vacaciones su primer viaje sería estar un tiempo en su casa de la infancia, cada navidad se juntaban todos en la familia y de verdad es que era algo agradable, salir al mar de vez en cuando con el aire gélido en su piel y el olor a salitre en el ambiente era algo que le llenaba. A pesar de eso, estar donde su padre había fallecido era algo que le oprimía el pecho de vez en cuando.

    Después de una extensa conversación sobre qué harían para navidad que comenzó después de un largo rato jugando, Yuiichi se excusó un momento para salir a tomar aire, apenas podía caminar bien sin tropezar con sus propios zapatos y decidió no salir con su chaqueta, pero debido al alcohol no sentía con fuerza el clima gélido que estaba a su alrededor, sólo tenía su camisa blanca con un jean casual con algunos parches hechos en bordado tradicional que hacía su padre cuando él estaba más joven, tenía papelitos metalizados en el cabello y parte de la camisa al momento que salió del local, solo andaba sonriendo mientras miraba a la gente pasar por la calle, apoyado bajo los faroles neón del lugar siendo opacado por la leve capa de nieve vieja que se había asentado en distintos lugares.
    Solo reproduce cualquier canción No era raro que a inicio del invierno el grupo que lo conocían de la orquesta le invitaran a salir a beber, siempre lo hacían cuadrando los tiempos necesarios para que él saliera, como si estuviesen a una agrupación conspirativa que se enfoca única y exclusivamente en salir a beber juntos, lo agradecía, muchas veces se olvidaba de lo divertido que era no estar preocupado, con los tiempos sobre su espalda, agotando su cuerpo hasta más no poder. Esa noche ya todos estaban un poco pasados de copas, hablando algunos más coherentes que otros, pero Yuiichi solo estaba callado con una sonrisa boba que no mostraba los dientes, nunca le gusto mostrar los dientes por el colmillo que sobresalía de forma suave. Por lo general, mantenía su rostro sereno, caracterizado por la expresión que muchas veces solo denotaba incomodidad, pero en ese momento solo tenía la sonrisa por el obvio estado de ebriedad era bastante adorable de ver. No supo en qué momento, pero soltaron papelillo en el ambiente del bar en el que estaban, algo de verdad muy bonito de ver. Por lo general no bebía, y si lo hacía no era en exceso, no quería terminar muriendo tan joven, además de que tenía una resistencia al alcohol en números negativos, pero a veces le era difícil medirse, en especial cuando sus amigos hacían juegos tontos que todo el mundo pensaba que habían quedado en la universidad. A pesar de todo, no podía evitar la risa baja que le hacía mostrar su rostro más pequeño ante las expresiones que se le escapaban. Había tenido días tranquilos a pesar del ajetreo de la ciudad, apenas le dieran las vacaciones su primer viaje sería estar un tiempo en su casa de la infancia, cada navidad se juntaban todos en la familia y de verdad es que era algo agradable, salir al mar de vez en cuando con el aire gélido en su piel y el olor a salitre en el ambiente era algo que le llenaba. A pesar de eso, estar donde su padre había fallecido era algo que le oprimía el pecho de vez en cuando. Después de una extensa conversación sobre qué harían para navidad que comenzó después de un largo rato jugando, Yuiichi se excusó un momento para salir a tomar aire, apenas podía caminar bien sin tropezar con sus propios zapatos y decidió no salir con su chaqueta, pero debido al alcohol no sentía con fuerza el clima gélido que estaba a su alrededor, sólo tenía su camisa blanca con un jean casual con algunos parches hechos en bordado tradicional que hacía su padre cuando él estaba más joven, tenía papelitos metalizados en el cabello y parte de la camisa al momento que salió del local, solo andaba sonriendo mientras miraba a la gente pasar por la calle, apoyado bajo los faroles neón del lugar siendo opacado por la leve capa de nieve vieja que se había asentado en distintos lugares.
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