• Before the slaughter — The first session.
    Fandom OC
    Categoría Acción
    Illán

    Los viajes de Nairis rara vez tenían propósito inocente; viajar con su maestro era sinónimo de trabajo, y para ese trabajo había que ensuciarse las manos. La muerte ya era algo normal para ella, pues ella misma había perdido la vida una vez.

    Desmontar sectas, exorcizar demonios, descubrir más sobre el gran esquema, el mundo en el que giraban cada día pertenecía más a voluntades que escapaban de su comprensión ¿Qué importaba? Su vida ya no le pertenecía... No desde que "eso" la seguía.

    Un espectro, jirones oscuros que trataban de asemejarse a un ser humano, una silueta de extremidades alongadas y rostro vacío que la observaba continuamente, que le susurraba en un idioma que solo ella era capaz de entender.

    El sueño se volvió un recuerdo lejano, pero su cuerpo ya no se sentía cansado.
    El mundo como lo conocía había cambiado, no en forma, pero entendió algo; tarde o temprano dejaría de existir, y ella podía sentirlo.
    Su libertad se volvió algo incierto; un debate constante entre su humanidad y los planes que el espectro parecía tener para ella.

    En todo esto, encontró un único propósito, averiguar más de su naturaleza, descubrir en qué se convirtió y no le importaba cuantas vidas tuviera que arrebatar en el proceso, pues la gente que más sabía, fueron los que le arrebataron la vida a ella misma.

    Entrenaba por si misma cada vez que podía, aprovechaba todo rato que tenía libre para tratar de pulir sus habilidades, para darle nuevos usos a la energía que solamente ella podía manipular, el Eco. Con el tiempo, vio que su entrenamiento cada vez daba menos frutos... Y en su falta de guía encontró a Illán, un chamán que protegía tanto a las personas como a los espíritus, el cual, en su desconocimiento sobre los propósitos de Nairis, accedió a entrenarla por petición de Nairis, y no pasó mucho hasta su primera sesión... No sabía lo que le esperaba, pero no se rendiría fácilmente.

    Habían quedado en un lugar apartado, sería lo mejor, Nairis escapó de sus responsabilidades para poder reunirse con él, ahora solo quedaba esperar...
    [Cursed_Bastard] Los viajes de Nairis rara vez tenían propósito inocente; viajar con su maestro era sinónimo de trabajo, y para ese trabajo había que ensuciarse las manos. La muerte ya era algo normal para ella, pues ella misma había perdido la vida una vez. Desmontar sectas, exorcizar demonios, descubrir más sobre el gran esquema, el mundo en el que giraban cada día pertenecía más a voluntades que escapaban de su comprensión ¿Qué importaba? Su vida ya no le pertenecía... No desde que "eso" la seguía. Un espectro, jirones oscuros que trataban de asemejarse a un ser humano, una silueta de extremidades alongadas y rostro vacío que la observaba continuamente, que le susurraba en un idioma que solo ella era capaz de entender. El sueño se volvió un recuerdo lejano, pero su cuerpo ya no se sentía cansado. El mundo como lo conocía había cambiado, no en forma, pero entendió algo; tarde o temprano dejaría de existir, y ella podía sentirlo. Su libertad se volvió algo incierto; un debate constante entre su humanidad y los planes que el espectro parecía tener para ella. En todo esto, encontró un único propósito, averiguar más de su naturaleza, descubrir en qué se convirtió y no le importaba cuantas vidas tuviera que arrebatar en el proceso, pues la gente que más sabía, fueron los que le arrebataron la vida a ella misma. Entrenaba por si misma cada vez que podía, aprovechaba todo rato que tenía libre para tratar de pulir sus habilidades, para darle nuevos usos a la energía que solamente ella podía manipular, el Eco. Con el tiempo, vio que su entrenamiento cada vez daba menos frutos... Y en su falta de guía encontró a Illán, un chamán que protegía tanto a las personas como a los espíritus, el cual, en su desconocimiento sobre los propósitos de Nairis, accedió a entrenarla por petición de Nairis, y no pasó mucho hasta su primera sesión... No sabía lo que le esperaba, pero no se rendiría fácilmente. Habían quedado en un lugar apartado, sería lo mejor, Nairis escapó de sus responsabilidades para poder reunirse con él, ahora solo quedaba esperar...
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  • Entrenamiento
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    Los entrenamientos han cambiado ahora se hacen por la tarde los miércoles y viernes, le envié un mensaje de texto a Niki Sanada Kirijo antes de bajar a cenar.

    Durante las clases intento concentrarme mis padres ya me lo dejaron muy claro, si mis notas bajaban o suspendía varías, se acababa el rugby para mí.
    En otros entrenamientos Niki no pudo asistir ya que la coincidían con el ballet o la preparación del baile.

    Los chicos y yo llegamos diez minutos antes, el entrenador aún sigue metido en su despacho, sufriendo la verborrea verbal de mi amigo Michael.

    Observó la llegada de Niki acompañada como siempre de su guardaespaldas, con la que tuve que hablar previamente.

    -De acuerdo chicos, es nuestra señal.

    Todos mis compañeros salen corriendo hacia el campo, poniéndose justo en el medió, se dan la vuelta en cada una de sus camisas dibujada hay una letra.

    "

    ¿Quieres ir al baile conmigo?.

    Aparezco caminando hacia las gradas con un gigantesco ramo de rosas rojas, sonriendo.
    Los entrenamientos han cambiado ahora se hacen por la tarde los miércoles y viernes, le envié un mensaje de texto a [Thxprincessice13] antes de bajar a cenar. Durante las clases intento concentrarme mis padres ya me lo dejaron muy claro, si mis notas bajaban o suspendía varías, se acababa el rugby para mí. En otros entrenamientos Niki no pudo asistir ya que la coincidían con el ballet o la preparación del baile. Los chicos y yo llegamos diez minutos antes, el entrenador aún sigue metido en su despacho, sufriendo la verborrea verbal de mi amigo Michael. Observó la llegada de Niki acompañada como siempre de su guardaespaldas, con la que tuve que hablar previamente. -De acuerdo chicos, es nuestra señal. Todos mis compañeros salen corriendo hacia el campo, poniéndose justo en el medió, se dan la vuelta en cada una de sus camisas dibujada hay una letra. " ¿Quieres ir al baile conmigo?. Aparezco caminando hacia las gradas con un gigantesco ramo de rosas rojas, sonriendo.
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  • — El calor es aún más agobiante después de un arduo entrenamiento.
    — El calor es aún más agobiante después de un arduo entrenamiento.
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  • ​Con la respiración entrecortada y el rostro aún tibio por la sangre de una batalla intensa, Elizabeth permanecía en cuclillas sobre el risco más alto del valle. Desde esa posición privilegiada, observaba con satisfacción cómo los restos del ejército enemigo se desintegraban algunos caían rendidos sobre el barro, mientras otros huían patéticamente, arrastrando sus armas para salvar su vida.

    ​Durante años, su existencia había sido un peregrinaje estéril en busca de una estirpe que parecía haberse desvanecido en la historia. Sin embargo, su camino la llevó hasta este rincón del mundo...un pueblo de casas de piedra y calles que exhalaban un aroma a humo de turba y desesperación. La gente de ahí, hombres y mujeres de manos callosas y miradas marchitas por la tiranía, encendieron en ella algo que la búsqueda de su linaje no había logrado.

    ​El nacimiento de un hogar
    ​Lo que comenzó como una revuelta terminó en una revolución donde ella participó con todas sus fuerzas peleando codo a codo.
    Tras la caída de los opresores, el nombre La Dama de Fuego/Reina Escarlata, empezó a susurrarse en cada taberna y hogar reconstruido.

    Elizabeth, que siempre se había sentido una extraña, se vio rodeada por los lugareños; ya no la miraban con el miedo que se le tiene a un monstruo, sino con la devoción que se le profesa a un milagro.
    ​Aunque su primer instinto fue rechazar la "corona" y seguir su rumbo, algo en el silencio de las noches del pueblo la detuvo. Estaba cansada de la tierra bajo sus uñas y de los campamentos improvisados. Por primera vez, el peso de una responsabilidad fija se sentía más ligero que la libertad del vagabundo.

    Aceptó quedarse, no como una tirana, sino como el escudo de aquellos que apenas aprendían a ser libres.

    ​Elizabeth volcó su vida en la defensa de su nuevo hogar. Transformó la plaza central en un campo de entrenamiento donde el choque del acero resonaba desde el alba. Aplicó la disciplina brutal de Knaresborough, el lugar donde ella misma fue forjada. Allí, a los "Llamas de Sangre" se les enseñaba a ser máquinas de matar antes incluso de aprender a leer, y Elizabeth no conocía otra forma de vida que no fuera quemar cualquier obstáculo.
    ​Sin embargo, al ver a los jóvenes del pueblo empuñar las espadas y a la gente, campesinos y artesanos que ahora caminaban con la espalda erguida,​ sentía una mezcla de orgullo y extraña paz.

    Ya no quemaba puentes para avanzar, ahora construía muros para proteger lo que era suyo.

    ​Con la respiración entrecortada y el rostro aún tibio por la sangre de una batalla intensa, Elizabeth permanecía en cuclillas sobre el risco más alto del valle. Desde esa posición privilegiada, observaba con satisfacción cómo los restos del ejército enemigo se desintegraban algunos caían rendidos sobre el barro, mientras otros huían patéticamente, arrastrando sus armas para salvar su vida. ​Durante años, su existencia había sido un peregrinaje estéril en busca de una estirpe que parecía haberse desvanecido en la historia. Sin embargo, su camino la llevó hasta este rincón del mundo...un pueblo de casas de piedra y calles que exhalaban un aroma a humo de turba y desesperación. La gente de ahí, hombres y mujeres de manos callosas y miradas marchitas por la tiranía, encendieron en ella algo que la búsqueda de su linaje no había logrado. ​El nacimiento de un hogar ​Lo que comenzó como una revuelta terminó en una revolución donde ella participó con todas sus fuerzas peleando codo a codo. Tras la caída de los opresores, el nombre La Dama de Fuego/Reina Escarlata, empezó a susurrarse en cada taberna y hogar reconstruido. Elizabeth, que siempre se había sentido una extraña, se vio rodeada por los lugareños; ya no la miraban con el miedo que se le tiene a un monstruo, sino con la devoción que se le profesa a un milagro. ​Aunque su primer instinto fue rechazar la "corona" y seguir su rumbo, algo en el silencio de las noches del pueblo la detuvo. Estaba cansada de la tierra bajo sus uñas y de los campamentos improvisados. Por primera vez, el peso de una responsabilidad fija se sentía más ligero que la libertad del vagabundo. Aceptó quedarse, no como una tirana, sino como el escudo de aquellos que apenas aprendían a ser libres. ​ ​Elizabeth volcó su vida en la defensa de su nuevo hogar. Transformó la plaza central en un campo de entrenamiento donde el choque del acero resonaba desde el alba. Aplicó la disciplina brutal de Knaresborough, el lugar donde ella misma fue forjada. Allí, a los "Llamas de Sangre" se les enseñaba a ser máquinas de matar antes incluso de aprender a leer, y Elizabeth no conocía otra forma de vida que no fuera quemar cualquier obstáculo. ​Sin embargo, al ver a los jóvenes del pueblo empuñar las espadas y a la gente, campesinos y artesanos que ahora caminaban con la espalda erguida,​ sentía una mezcla de orgullo y extraña paz. Ya no quemaba puentes para avanzar, ahora construía muros para proteger lo que era suyo.
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  • ー No es momento para holgazanear, debo seguir con el entrenamiento lo antes posible.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    El entrenamiento me ayudo para subir de nivel y desbloquear mi forma humana. No lo había notado pero soy mas alta en esta forma.
    Supongo que mi forma élfica (elunai) todavía es muy joven.
    El entrenamiento me ayudo para subir de nivel y desbloquear mi forma humana. No lo había notado pero soy mas alta en esta forma. Supongo que mi forma élfica (elunai) todavía es muy joven.
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  • Dudas nocturnas
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Illán

    [Lublin - Apartamento provisional - 13/03/2026 - 01:23]

    Tic... Tac... Tic... Tac...

    El sonido de un disparo..

    Los gritos de un hombre...

    El dolor insoportable recorriendo su cuerpo...

    La cazadora despertó tomando aire, como si le faltara. "Otra vez estas pesadillas", pensó. Se sentó en la cama, a su lado, su compañero, Illán, a veces se preguntaba si él también tendría esas pesadillas... A veces parecía dormir tan plácidamente, "¿Pensará en algo más que en pelear?".

    Observó al techo, el ventilador giraba y ese movimiento la mantuvo hipnotizada unos segundos. Las paredes cada día parecían más cerca, las habitaciones más pequeñas, los pasillos más estrechos... Así eran las noches sin trabajo, los días posteriores a completar una misión eran los peores para ella.

    Se levantó con cuidado de no despertar a Illán, tomó sus gafas, abrió la puerta y se vio en el pasillo, una pequeña brisa fría lo recorrió ¿Se habían dejado la ventana abierta? Cerró la puerta tras de si y se dirigió al baño, se lavó el rostro y una vez cerró el grifo del lavamanos, alzó la mirada para verse en el espejo. Rara vez llevaba ropa que mostrase sus marcas, pero esta vez iba con una camisa corta de tirantes y pantalones cortos. Su mirada se posó en la cicatriz que había en su hombro, una gran marca de quemadura que iba desde el extremo desde la clavícula hasta casi su bíceps. Uno de los muchos recuerdos de su entrenamiento, en este caso, cuando le enseñaron la piroquinesis.

    Suspiró, apagó la luz del baño y se dirigió a la cocina. Tomó asiento tranquilamente, tomó el paquete de cigarrillos que había en la mesa, encendiendo uno. Mientras fumaba, su mirada quedó en la puerta que daba a un pequeño balcón, una puerta corredera de cristal que tendría una buena vista, si no fuera por el gran edificio que había frente al suyo. Apoyó un codo en la mesa y en la mano de dicho brazo, apoyó su mentón.
    [Cursed_Bastard] [Lublin - Apartamento provisional - 13/03/2026 - 01:23] Tic... Tac... Tic... Tac... El sonido de un disparo.. Los gritos de un hombre... El dolor insoportable recorriendo su cuerpo... La cazadora despertó tomando aire, como si le faltara. "Otra vez estas pesadillas", pensó. Se sentó en la cama, a su lado, su compañero, Illán, a veces se preguntaba si él también tendría esas pesadillas... A veces parecía dormir tan plácidamente, "¿Pensará en algo más que en pelear?". Observó al techo, el ventilador giraba y ese movimiento la mantuvo hipnotizada unos segundos. Las paredes cada día parecían más cerca, las habitaciones más pequeñas, los pasillos más estrechos... Así eran las noches sin trabajo, los días posteriores a completar una misión eran los peores para ella. Se levantó con cuidado de no despertar a Illán, tomó sus gafas, abrió la puerta y se vio en el pasillo, una pequeña brisa fría lo recorrió ¿Se habían dejado la ventana abierta? Cerró la puerta tras de si y se dirigió al baño, se lavó el rostro y una vez cerró el grifo del lavamanos, alzó la mirada para verse en el espejo. Rara vez llevaba ropa que mostrase sus marcas, pero esta vez iba con una camisa corta de tirantes y pantalones cortos. Su mirada se posó en la cicatriz que había en su hombro, una gran marca de quemadura que iba desde el extremo desde la clavícula hasta casi su bíceps. Uno de los muchos recuerdos de su entrenamiento, en este caso, cuando le enseñaron la piroquinesis. Suspiró, apagó la luz del baño y se dirigió a la cocina. Tomó asiento tranquilamente, tomó el paquete de cigarrillos que había en la mesa, encendiendo uno. Mientras fumaba, su mirada quedó en la puerta que daba a un pequeño balcón, una puerta corredera de cristal que tendría una buena vista, si no fuera por el gran edificio que había frente al suyo. Apoyó un codo en la mesa y en la mano de dicho brazo, apoyó su mentón.
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  • Todos los pequeños ya tiene la edad suficiente para comenzar a conocer este mundo, las profesoras tiene que comenzar a tomar rumbo no puedo evitarlas por mas tiempo ....
    Porque me maldicen con el don de ser madre cuando tengo que despedirme tan pronto de ellos ?

    Sin duda Adán estás mejor muerto si siguieras vivo ahora mismo iría yo mismo a matarte.... Con razón Eva prefería a lucifer

    -reclino la cabeza en el dorso de su mano observando a sus hijos desde la rama de un árbol blanco. Tomo aire tratara de disfrutar el poco tiempo que le queda antes de que sus hijos pasen a olvidarla para siempre-

    S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 Alastor Dëmøń Lord Sesshomaru Zhan Dragón

    -giro la cabeza detrás de sus alas observando al pequeño niño humano-

    Y Vox Shaitan. Quieren ir a conocer el campo de entrenamiento? Hay muchos pecadores para torturar y tal vez deje que coman un poco

    -miro a Sesshomaru y furfur conociendo su gusto inusual por la carne o almas -

    Hoy aprenderán a defenderse de quienes les quieran hacer daño o morirán en el proceso !!
    Todos los pequeños ya tiene la edad suficiente para comenzar a conocer este mundo, las profesoras tiene que comenzar a tomar rumbo no puedo evitarlas por mas tiempo .... Porque me maldicen con el don de ser madre cuando tengo que despedirme tan pronto de ellos ? Sin duda Adán estás mejor muerto si siguieras vivo ahora mismo iría yo mismo a matarte.... Con razón Eva prefería a lucifer -reclino la cabeza en el dorso de su mano observando a sus hijos desde la rama de un árbol blanco. Tomo aire tratara de disfrutar el poco tiempo que le queda antes de que sus hijos pasen a olvidarla para siempre- [LuciHe11] [Dem0n] [Sesshomaru1234] [fantasma] -giro la cabeza detrás de sus alas observando al pequeño niño humano- Y [tidal_peach_crow_394]. Quieren ir a conocer el campo de entrenamiento? Hay muchos pecadores para torturar y tal vez deje que coman un poco -miro a Sesshomaru y furfur conociendo su gusto inusual por la carne o almas - Hoy aprenderán a defenderse de quienes les quieran hacer daño o morirán en el proceso !!
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  • ❁ Nombre: Kaelith "La Paradoja" Vane.
    ❁ Rango: Gran Comandante de la Legión de Obsidiana (Ejército Carmesí).
    ❁ Atributos Visuales: Cabello dividido entre la pureza del blanco y el abismo del negro, con ojos que reflejan la sed de sangre carmesí del imperio.
    ❁ Especialidad: Esgrima de Resonancia Dual (manipulación de materia y vacío).

    𝇖 La Ascensión de Kaelith: Del Polvo al Trono Carmesí

    1. El Origen del Equilibrio

    Kaelith no nació en la nobleza de la corte de Metphies Jaegerjaquez Yokin Ishtar. Fue encontrada en las ruinas de una ciudad fronteriza, sobreviviendo sola a un ataque de insurgentes. Lo que llamó la atención de los reclutadores no fue su supervivencia, sino que había aniquilado a sus atacantes usando una extraña mezcla de magia de luz y sombras, manifestada en su cabello bicolor.

    2. El Entrenamiento en la Academia de Hierro
    Fue enviada a la división de infantería más dura del Ejército Carmesí. Allí, Kaelith perfeccionó su técnica. Mientras otros soldados dependían solo de la fuerza bruta, ella utilizaba el Vórtice de Yin-Yang (el símbolo que siempre la rodea en combate) para absorber los ataques enemigos y devolverlos con el doble de potencia carmesí.

    3. La Batalla de los Picos de Sangre
    Su ascenso definitivo ocurrió durante la campaña contra los Dioses Antiguos. Las líneas del Emperador estaban cediendo. Kaelith, en ese entonces una simple capitana, desobedeció las órdenes de retirada y avanzó sola hacia el frente.

    El Sacrificio: Activó su "Forma de Resonancia Total", donde su cuerpo se convirtió en un conducto puro de energía roja y negra.

    El Resultado: Diezmó a una legión entera en una sola noche. Cuando el Emperador Metphies llegó al campo de batalla, la encontró sentada sobre una montaña de restos enemigos, con su mirada carmesí fija en el horizonte.

    4. El Nombramiento Imperial
    Impresionado por su frialdad y su eficiencia letal, el Emperador Metphies la nombró personalmente como una de sus mejores comandantes. Le otorgó el título de "La Paradoja", pues es la única capaz de mantener el orden absoluto (blanco) a través de la destrucción total (negro) en nombre de la casa Ishtar.

    Nota de Lore: Actualmente, Kaelith es la mano derecha del Emperador en misiones de pacificación galáctica. Se dice que donde ella pisa, el cielo se tiñe de rojo y la realidad misma comienza a girar en un vórtice eterno.
    ❁ Nombre: Kaelith "La Paradoja" Vane. ❁ Rango: Gran Comandante de la Legión de Obsidiana (Ejército Carmesí). ❁ Atributos Visuales: Cabello dividido entre la pureza del blanco y el abismo del negro, con ojos que reflejan la sed de sangre carmesí del imperio. ❁ Especialidad: Esgrima de Resonancia Dual (manipulación de materia y vacío). 𝇖 La Ascensión de Kaelith: Del Polvo al Trono Carmesí 1. El Origen del Equilibrio Kaelith no nació en la nobleza de la corte de Metphies Jaegerjaquez Yokin Ishtar. Fue encontrada en las ruinas de una ciudad fronteriza, sobreviviendo sola a un ataque de insurgentes. Lo que llamó la atención de los reclutadores no fue su supervivencia, sino que había aniquilado a sus atacantes usando una extraña mezcla de magia de luz y sombras, manifestada en su cabello bicolor. 2. El Entrenamiento en la Academia de Hierro Fue enviada a la división de infantería más dura del Ejército Carmesí. Allí, Kaelith perfeccionó su técnica. Mientras otros soldados dependían solo de la fuerza bruta, ella utilizaba el Vórtice de Yin-Yang (el símbolo que siempre la rodea en combate) para absorber los ataques enemigos y devolverlos con el doble de potencia carmesí. 3. La Batalla de los Picos de Sangre Su ascenso definitivo ocurrió durante la campaña contra los Dioses Antiguos. Las líneas del Emperador estaban cediendo. Kaelith, en ese entonces una simple capitana, desobedeció las órdenes de retirada y avanzó sola hacia el frente. El Sacrificio: Activó su "Forma de Resonancia Total", donde su cuerpo se convirtió en un conducto puro de energía roja y negra. El Resultado: Diezmó a una legión entera en una sola noche. Cuando el Emperador Metphies llegó al campo de batalla, la encontró sentada sobre una montaña de restos enemigos, con su mirada carmesí fija en el horizonte. 4. El Nombramiento Imperial Impresionado por su frialdad y su eficiencia letal, el Emperador Metphies la nombró personalmente como una de sus mejores comandantes. Le otorgó el título de "La Paradoja", pues es la única capaz de mantener el orden absoluto (blanco) a través de la destrucción total (negro) en nombre de la casa Ishtar. Nota de Lore: Actualmente, Kaelith es la mano derecha del Emperador en misiones de pacificación galáctica. Se dice que donde ella pisa, el cielo se tiñe de rojo y la realidad misma comienza a girar en un vórtice eterno.
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  • Una fina línea.
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    [En el interior de la mansión Blutrichter]

    Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas.

    La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas.

    En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla.

    ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina.

    Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza.

    ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz.

    Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible.

    ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó.

    Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia.

    [Finalmente en el Vaticano]

    Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso.

    Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría.

    Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase.

    Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión.

    Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme.

    Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
    [En el interior de la mansión Blutrichter] Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas. La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas. En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla. ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina. Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza. ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz. Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible. ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó. Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia. [Finalmente en el Vaticano] Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso. Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría. Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase. Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión. Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme. Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
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