Zhōngguó (China) tambien nombrada Ciudad Central, pues era una nación gobernada por dinastías, donde las bases se asentaban en honrar a los ancestros y ser un buen hijo filial, respeto a los ancianos, y la misma naturaleza.
Viejas leyendas que se contaban de generacion en generación, daban paso a jovenes que se dedicaban a mejorar espiritual y fisicamente sus habilidades o talentos y aquellos que lograban destacar se convertirían en cultivadores, muchos de ellos crearon sus propios clanes o sectas, las mas reconocidas eran por supuesto, Gusu Lan, Jiang de Yunmeng, Lanling Jin, Qinghe Nie, y Qishan Wen, entre las mas notables y las cuales tenian sus propias costumbres, tradiciones y reglas que cada uno de sus integrantes cumplía. Eran sus hijos primogénitos los que heredarían por supuesto la direccion de la secta.
Los pequeñs clanes solian afiliarse o deseaban hacerlo a las principales, principalmente aquellos clanes o sectas que tenían mas poder y dominio como el caso del clan Wen.
El mundo del cultivo era sin duda alguna una actividad predominante para aquellos con poder espiritual, fuerza y liderazgo, y se encargaban de erradicar los males del mundo, demonios, y otros seres que solian atacar a las personas.
Lejos de esa región, en unas lejanas montañas, las cosas se manejaban diferente. Una mujer de complexión delgada, de largos cabellos grises impartía a su joven alumno lecciones de vida, aquel inquieto e ingenuo jovencito poseia una determinación inalterable tomaba algunas hermosas flores de loto del jardin. Su deseo desde hace algunos meses habia sido el mismo, salir de la montaña para pdoer ayudar a las personas, pues noticias alarmantes habian llegado a sus oidos por parte de un anciano que se topó cuando fue a recoger agua al manantial que se localizaba al bajar la montaña.
- Deberé pedirle nuevamente a la mestra..poder ir..se negará de nuevo?..no me retractaré...debo ser firme..
El tiempo transcurrió y tras mucho rogarle ella finalmente cedió, le dejó partir, pues muy a su pesar sabía que debia descubrir su vida por su propia cuenta, aunque las reglas eran absolutas, una vez que sales..no puedes regresar a la montaña.
A pesar de su duda, su deseo era mayor y bajó la montaña por primera vez para emprender su viaje en un mundo nuevo, su nombre Daozhang Xiao XIngchen..
Zhōngguó (China) tambien nombrada Ciudad Central, pues era una nación gobernada por dinastías, donde las bases se asentaban en honrar a los ancestros y ser un buen hijo filial, respeto a los ancianos, y la misma naturaleza.
Viejas leyendas que se contaban de generacion en generación, daban paso a jovenes que se dedicaban a mejorar espiritual y fisicamente sus habilidades o talentos y aquellos que lograban destacar se convertirían en cultivadores, muchos de ellos crearon sus propios clanes o sectas, las mas reconocidas eran por supuesto, Gusu Lan, Jiang de Yunmeng, Lanling Jin, Qinghe Nie, y Qishan Wen, entre las mas notables y las cuales tenian sus propias costumbres, tradiciones y reglas que cada uno de sus integrantes cumplía. Eran sus hijos primogénitos los que heredarían por supuesto la direccion de la secta.
Los pequeñs clanes solian afiliarse o deseaban hacerlo a las principales, principalmente aquellos clanes o sectas que tenían mas poder y dominio como el caso del clan Wen.
El mundo del cultivo era sin duda alguna una actividad predominante para aquellos con poder espiritual, fuerza y liderazgo, y se encargaban de erradicar los males del mundo, demonios, y otros seres que solian atacar a las personas.
Lejos de esa región, en unas lejanas montañas, las cosas se manejaban diferente. Una mujer de complexión delgada, de largos cabellos grises impartía a su joven alumno lecciones de vida, aquel inquieto e ingenuo jovencito poseia una determinación inalterable tomaba algunas hermosas flores de loto del jardin. Su deseo desde hace algunos meses habia sido el mismo, salir de la montaña para pdoer ayudar a las personas, pues noticias alarmantes habian llegado a sus oidos por parte de un anciano que se topó cuando fue a recoger agua al manantial que se localizaba al bajar la montaña.
- Deberé pedirle nuevamente a la mestra..poder ir..se negará de nuevo?..no me retractaré...debo ser firme..
El tiempo transcurrió y tras mucho rogarle ella finalmente cedió, le dejó partir, pues muy a su pesar sabía que debia descubrir su vida por su propia cuenta, aunque las reglas eran absolutas, una vez que sales..no puedes regresar a la montaña.
A pesar de su duda, su deseo era mayor y bajó la montaña por primera vez para emprender su viaje en un mundo nuevo, su nombre Daozhang Xiao XIngchen..