• Aprovecho ese momento de silencio, frente a una fogata más alta que el tenno, como la unica fuente de calor y luz en un sitio donde apenas la luz de la luna es suficiente.

    Repasando el salvajismo incontrolable de la última misión, simplemente se dejó llevar por la emoción del cuerpo de Chroma, menos mal que trabaja solo, nunca se sabe si hubiera sido capaz de distinguir de aliados y enemigos, sin embargo, sospecha de algo más en esos estrechos pasillos.
    Aprovecho ese momento de silencio, frente a una fogata más alta que el tenno, como la unica fuente de calor y luz en un sitio donde apenas la luz de la luna es suficiente. Repasando el salvajismo incontrolable de la última misión, simplemente se dejó llevar por la emoción del cuerpo de Chroma, menos mal que trabaja solo, nunca se sabe si hubiera sido capaz de distinguir de aliados y enemigos, sin embargo, sospecha de algo más en esos estrechos pasillos.
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  • -Qué deliciosamente masiva tormenta de caos... justo como la que causa el choque de dos pasiones intensas. ¿Se van a poner a rasgar el espacio-tiempo como simples amateurs haciendo una rabieta? Qué fácil hacen mi trabajo.
    -Qué deliciosamente masiva tormenta de caos... justo como la que causa el choque de dos pasiones intensas. ¿Se van a poner a rasgar el espacio-tiempo como simples amateurs haciendo una rabieta? Qué fácil hacen mi trabajo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Kyrie en su cita romántica en la playa // Kieran viendo como su triángulo amoroso va a destruir la realidad (?)

    Y decían que yo era la peligrosa.
    Kyrie en su cita romántica en la playa // Kieran viendo como su triángulo amoroso va a destruir la realidad (?) Y decían que yo era la peligrosa.
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  • Ha colocado un enorme letrero como si esperase a alguien en un aeropuerto.

    " Que gei. "

    Y se ha marchado.
    Ha colocado un enorme letrero como si esperase a alguien en un aeropuerto. " Que gei. " Y se ha marchado.
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  • Genuinamente había querido hablar con ella. Lo había intentado. A pesar de la tormenta carmesí que latía con fuerza dentro de su pecho, amenazando con salir y arrasar con absolutamente todo a su paso; a pesar de la punzante molestia que le carcomía el orgullo, a pesar de que cada acción de la castaña parecía hecha justo y únicamente con la intención de sacarla de quicio. Pero Veyra Leˑron parecía estar absoluta y peligrosamente fuera de sí. ¿Quizás no lo había intentado lo suficiente? Si, tal vez. Tal vez no las suficientes veces antes de que el descarado discurso de la castaña terminara por colmarle la poquita paciencia que tenía. No las suficientes veces antes de que el cielo de aquel bizarro plano, al que ella misma las había arrastrado para hablar a solas, comenzara a poblarse con asfixiantes y desquiciantes portales dorados que exhibían futuros y realidades alternas.

    Mantuvo el semblante serio, la mirada fija hacia un costado, ligeramente hacia abajo, mientras escuchaba la voz de la otra arrastrarse mimosamente justo detrás de su nuca.

    —...Ah, así que eso fue lo que descubriste, ¿no? —un murmullo extrañamente bajo. Giró sobre sus talones después, para encararla de frente, señalando el cielo con el dedo índice— ... vaya, me gustaría saber qué se siente...

    Alzó la mirada finalmente, observando con sus ojos carmesí todas esas visiones que la perturbaban más de lo que jamás admitiría, encendiendo sus impulsos delictivos con la misma intensidad que esa vocecita chillona e insoportable. (?) Pero no lo demostro. En su lugar, sonrió lento y dejo escapar una risa baja y contenida.

    —Dimelo, Veyra... ¿Qué se siente descubrir que existen cientos de líneas temporales diferentes donde eres feliz junto a él... —se le acercó, acortando la distancia— ...y que te haya tocado existir JUSTAMENTE EN LA UNICA LINEA DE TODO EL JODIDO UNIVERSO en la que él no te elige, HM?!?!

    Su sonrisa se extendio y sus ojos brillaron en un carmesí casi incandescente. Ella lo había intentado, ¿no? Había intentado ser la maldita adulta madura en la habitación, Kieran había sido testigo de que lo había intentado, incluso sus portalitos dorados habían sido trstigos. (?) Así que nadie podría culparla... antes de que la castaña pudiera balbucear una sola palabra, rompió a reír. Veyra la había sacado de quicio; no sabía si ese era el retorcido objetivo de su llanto de oro, pero lo había logrado con creces. (??)

    —¡HAHAAHAH! ¿Agradecerte?!? —exclamó, mostrando los dientes en una mueca algo desquiciada— ¡Ah, de verdad muchas gracias, Vey! Gracias por existir en la única línea espacio-temporal donde el hombre por el que lloras lágrimas doradas te prefiere como un segundo lugar. De verdad, no sé qué habría hecho si no fuera así... Tsk.

    Giró sobre sus talones abruptamente, dándole la espalda con desdén. Comenzó a caminar en sentido contrario, y a cada paso que sus pies daban contra el suelo de aquel plano, la tierra a ambos costados se iba agrietando, abriendo fisuras que brillaban con un tono carmesí. Los árboles alrededor comenzaron a agitarse de forma errática, azotados por un viento súbito.

    —¿Que si de verdad te lo propusieras podrías llevártelo lejos y ocultarlo de mí...? ¡Hahaha! . . . Bien, bien. Estaré encantada de verte intentarlo...

    El aire en el cielo comenzó a ondularse y a distorsionarse de manera violenta. Los portales dorados de Veyra empezaron a retorcerse, sus imágenes fracturándose a medida que otros portales inestables y mucho más caóticos brotaban a diestra y siniestra con la única intención de hacer desaparecer a los primeros. El cielo de aquel lugar se transformó instantáneamente en una batalla donde el carmesí y el dorado de Veyra luchaban por cubrir más extensión como si fueran plagas brillantes. (?)
    Genuinamente había querido hablar con ella. Lo había intentado. A pesar de la tormenta carmesí que latía con fuerza dentro de su pecho, amenazando con salir y arrasar con absolutamente todo a su paso; a pesar de la punzante molestia que le carcomía el orgullo, a pesar de que cada acción de la castaña parecía hecha justo y únicamente con la intención de sacarla de quicio. Pero [vey.ra] parecía estar absoluta y peligrosamente fuera de sí. ¿Quizás no lo había intentado lo suficiente? Si, tal vez. Tal vez no las suficientes veces antes de que el descarado discurso de la castaña terminara por colmarle la poquita paciencia que tenía. No las suficientes veces antes de que el cielo de aquel bizarro plano, al que ella misma las había arrastrado para hablar a solas, comenzara a poblarse con asfixiantes y desquiciantes portales dorados que exhibían futuros y realidades alternas. Mantuvo el semblante serio, la mirada fija hacia un costado, ligeramente hacia abajo, mientras escuchaba la voz de la otra arrastrarse mimosamente justo detrás de su nuca. —...Ah, así que eso fue lo que descubriste, ¿no? —un murmullo extrañamente bajo. Giró sobre sus talones después, para encararla de frente, señalando el cielo con el dedo índice— ... vaya, me gustaría saber qué se siente... Alzó la mirada finalmente, observando con sus ojos carmesí todas esas visiones que la perturbaban más de lo que jamás admitiría, encendiendo sus impulsos delictivos con la misma intensidad que esa vocecita chillona e insoportable. (?) Pero no lo demostro. En su lugar, sonrió lento y dejo escapar una risa baja y contenida. —Dimelo, Veyra... ¿Qué se siente descubrir que existen cientos de líneas temporales diferentes donde eres feliz junto a él... —se le acercó, acortando la distancia— ...y que te haya tocado existir JUSTAMENTE EN LA UNICA LINEA DE TODO EL JODIDO UNIVERSO en la que él no te elige, HM?!?! Su sonrisa se extendio y sus ojos brillaron en un carmesí casi incandescente. Ella lo había intentado, ¿no? Había intentado ser la maldita adulta madura en la habitación, Kieran había sido testigo de que lo había intentado, incluso sus portalitos dorados habían sido trstigos. (?) Así que nadie podría culparla... antes de que la castaña pudiera balbucear una sola palabra, rompió a reír. Veyra la había sacado de quicio; no sabía si ese era el retorcido objetivo de su llanto de oro, pero lo había logrado con creces. (??) —¡HAHAAHAH! ¿Agradecerte?!? —exclamó, mostrando los dientes en una mueca algo desquiciada— ¡Ah, de verdad muchas gracias, Vey! Gracias por existir en la única línea espacio-temporal donde el hombre por el que lloras lágrimas doradas te prefiere como un segundo lugar. De verdad, no sé qué habría hecho si no fuera así... Tsk. Giró sobre sus talones abruptamente, dándole la espalda con desdén. Comenzó a caminar en sentido contrario, y a cada paso que sus pies daban contra el suelo de aquel plano, la tierra a ambos costados se iba agrietando, abriendo fisuras que brillaban con un tono carmesí. Los árboles alrededor comenzaron a agitarse de forma errática, azotados por un viento súbito. —¿Que si de verdad te lo propusieras podrías llevártelo lejos y ocultarlo de mí...? ¡Hahaha! . . . Bien, bien. Estaré encantada de verte intentarlo... El aire en el cielo comenzó a ondularse y a distorsionarse de manera violenta. Los portales dorados de Veyra empezaron a retorcerse, sus imágenes fracturándose a medida que otros portales inestables y mucho más caóticos brotaban a diestra y siniestra con la única intención de hacer desaparecer a los primeros. El cielo de aquel lugar se transformó instantáneamente en una batalla donde el carmesí y el dorado de Veyra luchaban por cubrir más extensión como si fueran plagas brillantes. (?)
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  • "Gracias por la hamburguesa estimada Filyn FeuEspero que nos llevemos bien amiga. "

    *De momento me como la hamburguesa como si la absorbiera como Kirby.*
    "Gracias por la hamburguesa estimada [Filyn_blue]Espero que nos llevemos bien amiga. 🙏" *De momento me como la hamburguesa como si la absorbiera como Kirby.* :STK-57: :STK-48:
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  • El joven cura caminaba con tranquilidad por los estrechos callejones húmedos, ignorando las miradas hostiles que aparecían entre la oscuridad. El sonido de sus botas resonaba contra el pavimento mientras sostenía con firmeza la vieja maleta junto a su costado. Graso error.

    -¿hm? No quiero problemas. Ustedes tampoco quieren problemas conmigo.

    Un grupo de pandilleros emergió desde las sombras, bloqueándole el paso. Entre risas burlonas y una lluvia de insultos, comenzaron a rodearlo como animales hambrientos. Zelkova intentó retroceder con calma, pero uno de ellos sacó una navaja oxidada y se lanzó directo hacia él.

    -Estupido.

    El reflejo fue inmediato, apartó el brazo armado de un golpe seco y respondió con el puño desnudo, impactando el rostro del agresor. Entonces todo se volvió caos. Recibió golpes en el abdomen, otro directo al rostro que le abrió la ceja y lo hizo caer contra el suelo mojado. La maleta casi resbaló de sus manos, pero la sujetó con desesperación antes de volver a levantarse. Respiraba con dificultad.

    -¡Vengan cuantos quieran!

    Otro pandillero se abalanzó sobre él y Zelkova respondió con violencia torpe pero decidida, usando el peso de su cuerpo y años de cargar culpa más que experiencia en peleas. Un codazo, un empujón contra la pared, otro golpe recibido en las costillas. Sangre descendía lentamente por su rostro mientras seguía levantándose una y otra vez.

    -Tengo un Dios que me hará ganar mis guerras. ¡Porque él es ÉL!

    Hasta que finalmente el callejón quedó en silencio.

    -S-se los dije...

    Los agresores huyeron maldiciendo, dejando al joven sacerdote solo entre respiraciones agitadas y el eco lejano de la ciudad nocturna.

    -Esperen... aún pueden encaminarse...

    Zelkova terminó apoyado contra la pared de ladrillo, temblando ligeramente. La sangre recorría su mejilla y caía desde su frente hasta el cuello del abrigo. Entre sus brazos abrazaba con fuerza la maleta que contenía la vasija, como si temiera que el mundo entero quisiera arrebatársela.

    -Aquí estás...te tengo..

    Cerró los ojos unos segundos y dejó escapar una sonrisa rota, apenas visible.

    -Por una vez… pude protegerte…
    El joven cura caminaba con tranquilidad por los estrechos callejones húmedos, ignorando las miradas hostiles que aparecían entre la oscuridad. El sonido de sus botas resonaba contra el pavimento mientras sostenía con firmeza la vieja maleta junto a su costado. Graso error. -¿hm? No quiero problemas. Ustedes tampoco quieren problemas conmigo. Un grupo de pandilleros emergió desde las sombras, bloqueándole el paso. Entre risas burlonas y una lluvia de insultos, comenzaron a rodearlo como animales hambrientos. Zelkova intentó retroceder con calma, pero uno de ellos sacó una navaja oxidada y se lanzó directo hacia él. -Estupido. El reflejo fue inmediato, apartó el brazo armado de un golpe seco y respondió con el puño desnudo, impactando el rostro del agresor. Entonces todo se volvió caos. Recibió golpes en el abdomen, otro directo al rostro que le abrió la ceja y lo hizo caer contra el suelo mojado. La maleta casi resbaló de sus manos, pero la sujetó con desesperación antes de volver a levantarse. Respiraba con dificultad. -¡Vengan cuantos quieran! Otro pandillero se abalanzó sobre él y Zelkova respondió con violencia torpe pero decidida, usando el peso de su cuerpo y años de cargar culpa más que experiencia en peleas. Un codazo, un empujón contra la pared, otro golpe recibido en las costillas. Sangre descendía lentamente por su rostro mientras seguía levantándose una y otra vez. -Tengo un Dios que me hará ganar mis guerras. ¡Porque él es ÉL! Hasta que finalmente el callejón quedó en silencio. -S-se los dije... Los agresores huyeron maldiciendo, dejando al joven sacerdote solo entre respiraciones agitadas y el eco lejano de la ciudad nocturna. -Esperen... aún pueden encaminarse... Zelkova terminó apoyado contra la pared de ladrillo, temblando ligeramente. La sangre recorría su mejilla y caía desde su frente hasta el cuello del abrigo. Entre sus brazos abrazaba con fuerza la maleta que contenía la vasija, como si temiera que el mundo entero quisiera arrebatársela. -Aquí estás...te tengo.. Cerró los ojos unos segundos y dejó escapar una sonrisa rota, apenas visible. -Por una vez… pude protegerte…
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  • Ah. Ni señal de él.

    Me rindo. Me niego a seguir esperando como tonta. Me retiro de aquí, au revoir ~
    Ah. Ni señal de él. Me rindo. Me niego a seguir esperando como tonta. Me retiro de aquí, au revoir ~
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  • "Nada como intentar hacer ejercicio en el gym... ¡Y acabar derritiendote por el exceso de calor corporal!"
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  • ¿dónde están los herreros?
    ¿los brujos?
    ¿los artesanos?
    quiere armas apocalipticas,capaces de una destrucción y aniquilación como las que solo se ven en el infierno, fabriquenlas para el y les pagará dejandoles formar parte de su culto.
    ㅤ 🐪 ¿dónde están los herreros? ¿los brujos? ¿los artesanos? quiere armas apocalipticas,capaces de una destrucción y aniquilación como las que solo se ven en el infierno, fabriquenlas para el y les pagará dejandoles formar parte de su culto.
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