• —¿En verdad te recuerdo?

    He estado pensando en ello. Pensando en lo que significa "recordar".

    El ser que habita perpetuamente mis recuerdos, ¿eres realmente tú? ¿O es un espejismo, un oásis, que yo mismo construí, con los retazos que me quedaron de ti?

    ¿Así sonaba realmente tu voz? ¿Ese era el tono de tu cabello? ¿Era así como brillaban tus ojos?

    No sé. La cruda realidad es que ni sé, ni puedo saberlo. Enfrentándome a lo incognoscible, entonces, ¿a qué puedo recurrir, sino a mi imaginación, por pobre, por falible que sea?

    Quizás no te recuerdo, no a ti.

    Y me aterra. Porque si no te recuerdo, si no recuerdo en realidad quién eras... ¿De verdad exististe?
    —¿En verdad te recuerdo? He estado pensando en ello. Pensando en lo que significa "recordar". El ser que habita perpetuamente mis recuerdos, ¿eres realmente tú? ¿O es un espejismo, un oásis, que yo mismo construí, con los retazos que me quedaron de ti? ¿Así sonaba realmente tu voz? ¿Ese era el tono de tu cabello? ¿Era así como brillaban tus ojos? No sé. La cruda realidad es que ni sé, ni puedo saberlo. Enfrentándome a lo incognoscible, entonces, ¿a qué puedo recurrir, sino a mi imaginación, por pobre, por falible que sea? Quizás no te recuerdo, no a ti. Y me aterra. Porque si no te recuerdo, si no recuerdo en realidad quién eras... ¿De verdad exististe?
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  • Yo me caso contigo
    Mi nombre suena bien con tu apellido
    Toy esperando el primer descuido
    Pa presentarte como mi marido
    Yo me caso contigo
    Mi nombre suena bien con tu apellido
    Toy´ esperando el primer descuido
    Pa´ presentarte como mi marido

    Daniel Selene
    Yo me caso contigo Mi nombre suena bien con tu apellido Toy esperando el primer descuido Pa presentarte como mi marido Yo me caso contigo Mi nombre suena bien con tu apellido Toy´ esperando el primer descuido Pa´ presentarte como mi marido [hijo_de_la_luna]
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  • ────No. Aún no es momento de volver. Esta operación está siendo más extenuante de lo que imaginé. Y mientras más me aproximo a mi objetivo, perfeccionando cada uno de mis pasos en este largo viaje, he estado cuidando de una planta especial que alguien me obsequió.

    ¿Quién lo diría? Alguien acostumbrada al campo de batalla, como yo, cuidando de un ser mucho más delicado de los que estoy acostumbrada a tratar. «Lunámbula», la llaman. Me dijeron que me protegería. Pero cada vez que toco uno de sus pétalos no puedo evitar preguntarme... ¿será capaz de protegerme de mí misma?
    ────No. Aún no es momento de volver. Esta operación está siendo más extenuante de lo que imaginé. Y mientras más me aproximo a mi objetivo, perfeccionando cada uno de mis pasos en este largo viaje, he estado cuidando de una planta especial que alguien me obsequió. ¿Quién lo diría? Alguien acostumbrada al campo de batalla, como yo, cuidando de un ser mucho más delicado de los que estoy acostumbrada a tratar. «Lunámbula», la llaman. Me dijeron que me protegería. Pero cada vez que toco uno de sus pétalos no puedo evitar preguntarme... ¿será capaz de protegerme de mí misma?
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  • -mientras observaba desde las montañas aquel paisaje de la ciudad que alguna vez llamo hogar, Keinshi liberaba de su cuerpo un aura hecha con su poder siendo algo aplastante para los seres vivos a su alrededor-

    La humanidad jamás aprenderá de sus errores, siempre existirán aquellos que deseen apoderarse del trono de nuestro creador.
    Fue por ese deseo como me crearon, deseaban un arma capaz de derrotar incluso a un dios, pero como era de esperarse la ciencia y sus investigaciones siempre tendrán un fallo, tienen miedo al saber que estoy libre caminando entre ellos y se preguntan.. cual será mí siguiente movimiento
    -mientras observaba desde las montañas aquel paisaje de la ciudad que alguna vez llamo hogar, Keinshi liberaba de su cuerpo un aura hecha con su poder siendo algo aplastante para los seres vivos a su alrededor- La humanidad jamás aprenderá de sus errores, siempre existirán aquellos que deseen apoderarse del trono de nuestro creador. Fue por ese deseo como me crearon, deseaban un arma capaz de derrotar incluso a un dios, pero como era de esperarse la ciencia y sus investigaciones siempre tendrán un fallo, tienen miedo al saber que estoy libre caminando entre ellos y se preguntan.. cual será mí siguiente movimiento
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  • Está en una esquina abrazando sus piernas, no ha estado bien en todo el día.

    Tragándose todo lo que siente por intentar mantenerse bien, por dentro está hecho un caos, sintiendo como su garganta se siente una presión fuerte, como un nudo que se atora y no pasa hacia un camino largo.

    Está ahí, molestando, luego esa presión justamente en la frente, donde sus dos llegó toca la zona, masajeando levemente para intentar tranquilizar el torbellino que lleva por dentro.
    Está en una esquina abrazando sus piernas, no ha estado bien en todo el día. Tragándose todo lo que siente por intentar mantenerse bien, por dentro está hecho un caos, sintiendo como su garganta se siente una presión fuerte, como un nudo que se atora y no pasa hacia un camino largo. Está ahí, molestando, luego esa presión justamente en la frente, donde sus dos llegó toca la zona, masajeando levemente para intentar tranquilizar el torbellino que lleva por dentro.
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  • || La fecha indicada se sitúa 20 años atrás ||

    Sucedió.

    Uno. Dos. Tres. No hubo catorce, a diferencia de aquella letra de U2. Pero sí conté hasta doce.

    El primero cayó con culpa. Mi mano temblaba.
    El segundo no cayó. Mi mano sólo tembló cuando me di cuenta de que su sangre se había convertido en mi elixir.
    El tercero me lo pensé. ¿Qué quería hacer con él? Y cuando quise darme cuenta, el cuchillo era una extensión natural de mi.

    Y cuando conté doce, el espacio se abrió.
    Sólo puedo decir que, cuando comprendí lo que había pasado en unos momentos que parecían años, una entidad incomprensible en eones para cualquier ser pensante y experimentado a la vez mi caída y desgracia junto a mi poder más infinito, contaba con algo nuevo.

    Un contrato.
    Me daba poder.
    Me otorgaba lo que mi alma siempre había deseado.

    Y al mismo tiempo, una maldición.
    Mi existencia.
    Mi personalidad.
    Mi autonomía.
    Para él, todo lo que yo representaba era como aplastar un insecto con un dedo.
    Quizás ni siquiera eso.

    Lo que tenía claro era mi despertar.
    Mi mente había transcurrido años indecisa.
    ¿Correcto? ¿Incorrecto? ¿Qué pasaba si desafiaba las normas? ¿Qué recompensa tenía si las cumplía?
    Y todo ello se esfumó tan rápido como mi mirada se posó en un solitario maletín lleno de cuchillos al momento de escuchar los pasos acercarse a mi.

    Antes de que el primero cayese, mi mano temblaba.
    Antes de que la culpa fuese sentida, mi mente estaba despierta.
    Porque lo sabía.
    Y lo aceptaba con gusto.

    Mi mano temblaba de emoción.
    Mi mente sentía culpa de no haberlo alargado para disfrutar.

    Esto soy yo.

    Y pase lo que pase, no sentiré más que orgullo a la vez que negaré lo que soy.
    || La fecha indicada se sitúa 20 años atrás || Sucedió. Uno. Dos. Tres. No hubo catorce, a diferencia de aquella letra de U2. Pero sí conté hasta doce. El primero cayó con culpa. Mi mano temblaba. El segundo no cayó. Mi mano sólo tembló cuando me di cuenta de que su sangre se había convertido en mi elixir. El tercero me lo pensé. ¿Qué quería hacer con él? Y cuando quise darme cuenta, el cuchillo era una extensión natural de mi. Y cuando conté doce, el espacio se abrió. Sólo puedo decir que, cuando comprendí lo que había pasado en unos momentos que parecían años, una entidad incomprensible en eones para cualquier ser pensante y experimentado a la vez mi caída y desgracia junto a mi poder más infinito, contaba con algo nuevo. Un contrato. Me daba poder. Me otorgaba lo que mi alma siempre había deseado. Y al mismo tiempo, una maldición. Mi existencia. Mi personalidad. Mi autonomía. Para él, todo lo que yo representaba era como aplastar un insecto con un dedo. Quizás ni siquiera eso. Lo que tenía claro era mi despertar. Mi mente había transcurrido años indecisa. ¿Correcto? ¿Incorrecto? ¿Qué pasaba si desafiaba las normas? ¿Qué recompensa tenía si las cumplía? Y todo ello se esfumó tan rápido como mi mirada se posó en un solitario maletín lleno de cuchillos al momento de escuchar los pasos acercarse a mi. Antes de que el primero cayese, mi mano temblaba. Antes de que la culpa fuese sentida, mi mente estaba despierta. Porque lo sabía. Y lo aceptaba con gusto. Mi mano temblaba de emoción. Mi mente sentía culpa de no haberlo alargado para disfrutar. Esto soy yo. Y pase lo que pase, no sentiré más que orgullo a la vez que negaré lo que soy.
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  • Existen dos tipos de personas en el mundo: los que caminan como si el suelo les perteneciera por derecho de nacimiento, cuyas risas llenan los espacios vacíos y las palabras les brotan sin esfuerzo. Y luego están los otros. Los que parecen tener un mundo interior demasiado vasto pero bajo llaves. Los raros. Los que sienten que el guión de la vida les fue entregado en un idioma que no terminan de descifrar.

    Alaska es, irremediablemente, el segundo tipo.

    El café quema en sus manos, pero es mejor que tener las manos vacías. Es que, ¿qué hacer con las malditas manos? Dios. El eterno dilema. Las metió en los bolsillos del delantal que usaba para trabajar. Una tienda de libros usados. Era sábado, y la librería tenía exactamente tres clientes. Número perfecto. Cero es mejor. Pero tres es aceptable. Cuatro ya es multitud.

    Pero alguien entró. Mierda. Cuatro.
    Existen dos tipos de personas en el mundo: los que caminan como si el suelo les perteneciera por derecho de nacimiento, cuyas risas llenan los espacios vacíos y las palabras les brotan sin esfuerzo. Y luego están los otros. Los que parecen tener un mundo interior demasiado vasto pero bajo llaves. Los raros. Los que sienten que el guión de la vida les fue entregado en un idioma que no terminan de descifrar. Alaska es, irremediablemente, el segundo tipo. El café quema en sus manos, pero es mejor que tener las manos vacías. Es que, ¿qué hacer con las malditas manos? Dios. El eterno dilema. Las metió en los bolsillos del delantal que usaba para trabajar. Una tienda de libros usados. Era sábado, y la librería tenía exactamente tres clientes. Número perfecto. Cero es mejor. Pero tres es aceptable. Cuatro ya es multitud. Pero alguien entró. Mierda. Cuatro.
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  • Vaya..Pero que recuerdos. Supongo que soy como el buen vino..
    Vaya..Pero que recuerdos. Supongo que soy como el buen vino..
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  • No creo que jamas alcansare aquello , pero no me forsare mucho .... ademas ya se como sera despues de todo
    No creo que jamas alcansare aquello , pero no me forsare mucho .... ademas ya se como sera despues de todo
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  • Ya te alcanzo, solo deja que me acomode los zapatos.
    Ya te alcanzo, solo deja que me acomode los zapatos.
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