• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Les dejo una foto de que como se ve Masky sin su máscara, un regalito //
    Les dejo una foto de que como se ve Masky sin su máscara, un regalito // :STK-4:
    Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Mmgh~ eso es justo ahi~

    Después de trabajar todo el día como general siempre es bueno asistir a una sesión de masajes donde también me meten.. ejem.. ejem

    Pero sin duda se está bien a gustito y podría utilizar este masaje en algunas chicas~

    •el general recibía masajes sutiles en las caderas mientras que de por medio habían extraños movimientos como si lo estuvieran empujando por detras•
    Mmgh~ eso es justo ahi~ Después de trabajar todo el día como general siempre es bueno asistir a una sesión de masajes donde también me meten.. ejem.. ejem Pero sin duda se está bien a gustito y podría utilizar este masaje en algunas chicas~ •el general recibía masajes sutiles en las caderas mientras que de por medio habían extraños movimientos como si lo estuvieran empujando por detras•
    0 turnos 0 maullidos
  • 𝙻𝚞𝚌𝚎𝚜 𝙵𝚞𝚎𝚛𝚊
    Categoría Original
    El sol ya se había ocultado tras el horizonte hacía varias horas, más allá de los rascacielos. Una joven, con la cabeza cubierta por la capucha de su sudadera blanca, caminaba con las manos en los bolsillos por las sombrías calles de la ciudad. Su piel pálida y vestimenta de colores claros resaltaban más de lo conveniente para alguien de su perfil; la falda gris claro, las medias altas y las zapatillas la hacían ver como una bailarina de ballet regresando de sus clases nocturnas. Para su fortuna, las aceras se encontraban casi desiertas.

    Le dolía la cabeza. Horas antes había dado su primer gran concierto y necesitaba un respiro. ¿Qué mejor que salir a caminar y explorar un poco? Por supuesto, a escondidas de su mánager, quien seguía creyendo que estaba en el baño de su residencia.

    El rugido de un coche la sacó de sus pensamientos. Tuvo los reflejos para apartarse antes de ser rociada por el agua estancada de la lluvia matutina. Antes de poder maldecir al conductor, notó un modesto establecimiento en la esquina opuesta. Parecía un bar café... quizá justo lo que necesitaba para bajar la adrenalina.

    Cruzó la calle, empujó la puerta haciendo sonar las campanillas y miró a su alrededor con curiosidad.

    —Buenas noches...
    El sol ya se había ocultado tras el horizonte hacía varias horas, más allá de los rascacielos. Una joven, con la cabeza cubierta por la capucha de su sudadera blanca, caminaba con las manos en los bolsillos por las sombrías calles de la ciudad. Su piel pálida y vestimenta de colores claros resaltaban más de lo conveniente para alguien de su perfil; la falda gris claro, las medias altas y las zapatillas la hacían ver como una bailarina de ballet regresando de sus clases nocturnas. Para su fortuna, las aceras se encontraban casi desiertas. Le dolía la cabeza. Horas antes había dado su primer gran concierto y necesitaba un respiro. ¿Qué mejor que salir a caminar y explorar un poco? Por supuesto, a escondidas de su mánager, quien seguía creyendo que estaba en el baño de su residencia. El rugido de un coche la sacó de sus pensamientos. Tuvo los reflejos para apartarse antes de ser rociada por el agua estancada de la lluvia matutina. Antes de poder maldecir al conductor, notó un modesto establecimiento en la esquina opuesta. Parecía un bar café... quizá justo lo que necesitaba para bajar la adrenalina. Cruzó la calle, empujó la puerta haciendo sonar las campanillas y miró a su alrededor con curiosidad. —Buenas noches...
    Tipo
    Individual
    Líneas
    15
    Estado
    Disponible
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Hay algo que deseo dejar muy muy en claro:
    Sí deseo un ship. Me encantaría. Tengo incluso varias ideas de ship femenino, masculino y hasta relación de 3 MxMxH. ♡

    Pero, mientras no organicemos algo, yo no voy a asumir que X personaje es para mi.
    Asi sea un personaje que me encanta, si no hay algo establecido, yo no me voy a adueñar de la atención de ese personaje.

    Esto lo escribo porque asumieron que la persona que se hizo a un personaje era mi amigo o futura pareja.
    No lo era y no tenía ni idea de quién era.
    Intenté rolear con dicha persona, pero noté una falta de motivación y como dicen por ahi... "ni los zapatos entran a la fuerza"

    Asi que si llegase a buscar ship, yo les aviso, todo formal, todo protocolario, asi, evitamos confusiones. ~
    Hay algo que deseo dejar muy muy en claro: Sí deseo un ship. Me encantaría. Tengo incluso varias ideas de ship femenino, masculino y hasta relación de 3 MxMxH. ♡ Pero, mientras no organicemos algo, yo no voy a asumir que X personaje es para mi. Asi sea un personaje que me encanta, si no hay algo establecido, yo no me voy a adueñar de la atención de ese personaje. Esto lo escribo porque asumieron que la persona que se hizo a un personaje era mi amigo o futura pareja. No lo era y no tenía ni idea de quién era. Intenté rolear con dicha persona, pero noté una falta de motivación y como dicen por ahi... "ni los zapatos entran a la fuerza" Asi que si llegase a buscar ship, yo les aviso, todo formal, todo protocolario, asi, evitamos confusiones. ~
    Me gusta
    Me encocora
    2
    10 comentarios 0 compartidos
  • Jamás se había caracterizado por ser un médico petulante, ni había abusado de su autoridad frente a sus colegas, a pesar del abrumador peso que suponía ostentar la Jefatura de Cirugía a su edad. Poseía la facultad de delegar el trabajo, pero su estoica devoción siempre lo empujaba a colocarse en la primera línea de los casos más críticos.

    Hacía todo lo humana y científicamente posible. El noventa por ciento de sus intervenciones culminaba en éxito, desafiando a menudo las nefastas estadísticas... Elias se desvivía por ser un cirujano de excelencia, un buen hombre, un ser humano competente. ¿Entonces por qué? ¿Por qué el universo se ensañaba con él? ¿Por qué siempre era su rostro el que recibía el repudio y la furia de las familias cuando la muerte ganaba la partida?

    El impacto lo había derribado contra el frío linóleo del pasillo, y el latido punzante en el centro de su rostro le advertía que, muy probablemente, le habían fracturado la nariz. Estaba aturdido. La sangre caliente comenzaba a resbalar por su labio superior mientras escuchaba, como si estuviera sumergido bajo el agua, los alaridos rotos y las preguntas incriminatorias del hombre enfurecido frente a él. ¿Por qué su hija no había salido viva del quirófano?

    Elias también anhelaba saberlo. Había seguido cada protocolo con precisión milimétrica, e incluso se había aventurado en terrenos que otros cirujanos temían: ejecutó una craneotomía descompresiva de emergencia combinada con un bypass extracraneal-intracraneal de altísimo riesgo, navegando a ciegas entre el tejido para drenar una hemorragia masiva que ya estaba asfixiando el tronco encefálico. Había suturado arterias microscópicas durante ocho agónicas horas... pero fue inútil. La necrosis fue inclemente.

    Sin embargo, lo que le helaba la sangre y le aceleraba el pulso no era la amenaza de recibir un segundo golpe por parte de aquel hombre. Era esa macabra y asfixiante sensación de déjà vu. La escena le resultaba tan familiar... tan dolorosamente calcada de su pasado.

    Tirado en el suelo, llevándose una mano temblorosa al rostro ensangrentado, Elias se sintió minúsculo. Volvía a tener diez años en lugar de 28. El pasillo del hospital se desvaneció, siendo reemplazado por la lúgubre sala de su infancia. Y el hombre que le gritaba ya no era un padre en duelo, sino la imponente y aterradora sombra de su propio progenitor, moliéndolo a golpes sin piedad, castigando con furia el más mínimo error en una práctica de disección.
    Jamás se había caracterizado por ser un médico petulante, ni había abusado de su autoridad frente a sus colegas, a pesar del abrumador peso que suponía ostentar la Jefatura de Cirugía a su edad. Poseía la facultad de delegar el trabajo, pero su estoica devoción siempre lo empujaba a colocarse en la primera línea de los casos más críticos. Hacía todo lo humana y científicamente posible. El noventa por ciento de sus intervenciones culminaba en éxito, desafiando a menudo las nefastas estadísticas... Elias se desvivía por ser un cirujano de excelencia, un buen hombre, un ser humano competente. ¿Entonces por qué? ¿Por qué el universo se ensañaba con él? ¿Por qué siempre era su rostro el que recibía el repudio y la furia de las familias cuando la muerte ganaba la partida? El impacto lo había derribado contra el frío linóleo del pasillo, y el latido punzante en el centro de su rostro le advertía que, muy probablemente, le habían fracturado la nariz. Estaba aturdido. La sangre caliente comenzaba a resbalar por su labio superior mientras escuchaba, como si estuviera sumergido bajo el agua, los alaridos rotos y las preguntas incriminatorias del hombre enfurecido frente a él. ¿Por qué su hija no había salido viva del quirófano? Elias también anhelaba saberlo. Había seguido cada protocolo con precisión milimétrica, e incluso se había aventurado en terrenos que otros cirujanos temían: ejecutó una craneotomía descompresiva de emergencia combinada con un bypass extracraneal-intracraneal de altísimo riesgo, navegando a ciegas entre el tejido para drenar una hemorragia masiva que ya estaba asfixiando el tronco encefálico. Había suturado arterias microscópicas durante ocho agónicas horas... pero fue inútil. La necrosis fue inclemente. Sin embargo, lo que le helaba la sangre y le aceleraba el pulso no era la amenaza de recibir un segundo golpe por parte de aquel hombre. Era esa macabra y asfixiante sensación de déjà vu. La escena le resultaba tan familiar... tan dolorosamente calcada de su pasado. Tirado en el suelo, llevándose una mano temblorosa al rostro ensangrentado, Elias se sintió minúsculo. Volvía a tener diez años en lugar de 28. El pasillo del hospital se desvaneció, siendo reemplazado por la lúgubre sala de su infancia. Y el hombre que le gritaba ya no era un padre en duelo, sino la imponente y aterradora sombra de su propio progenitor, moliéndolo a golpes sin piedad, castigando con furia el más mínimo error en una práctica de disección.
    Me entristece
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • 。 𝗗𝗶𝗳𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁 𝗷𝗼𝗯, 𝘀𝗮𝗺𝗲 𝘀𝗵𝗶𝘁...
    Categoría Original
    La lluvia había dejado de caer desde hace horas, pero el bosque seguía sudando humedad como un cadáver recién abierto. El barro se pegaba a las botas con una obstinación casi humana; raíces negras emergían de la tierra como dedos artríticos intentando arrastrar algo de vuelta al subsuelo. El viento olía a madera podrida, estiércol mojado y humo viejo.

    Al final del sendero se erguía la residencia Valdemar.

    Ventanas altas. Mármol húmedo. Hierro oxidado. El tipo de mansión donde las familias ricas escondían secretos detrás de retratos caros y cortinas gruesas.

    Y ahora también escondían a una "bruja".

    La palabra cambiaba según quién la pronunciara. Para algunos era una vieja que maldecía cosechas. Para otros, una curandera demasiado sabia para el gusto de la Iglesia. Para los soldados del barón, bastaba con que una mujer viviera sola y no bajara la cabeza al hablar.

    El cazador escupió entre dientes y observó la propiedad desde el portón principal mientras encendía un cigarro húmedo. Maldijo al notar que el tabaco sabía a moho.

    — Perfecto... —gruñó con la voz rasposa—. Noche de mierda, clientes de mierda y seguro una anciana farsante jugando a invocar demonios porque nadie la abrazó de niña.

    Llevaba el abrigo empapado hasta las rodillas, al igual que el maltratado sobrero que parecía haber tenido mejores tiempos. El cuero olía a pólvora vieja y carne quemada. Bajo la tela colgaban cuchillos, cadenas y herramientas cuyo propósito era mejor no preguntar. Su rostro parecía tallado con odio: ojera profunda, barba descuidada y una cicatriz que le partía la ceja izquierda como un relámpago. Eso sin hablar del parche oscuro que ocultaba la cuenca de su inexistente ojo.

    Abrió el portón de una patada.

    El metal chirrió igual que un animal herido.

    El jardín estaba muerto. No marchito: muerto. Los árboles parecían huesos ennegrecidos arañando el cielo. Había pájaros reventados sobre la hierba fangosa; pequeños cuerpos abiertos por dentro, cubiertos de larvas blancas que se retorcían.

    El cazador los observó por un segundo.

    — Por supuesto. Un mal augurio... Qué original.

    Subió los escalones de piedra mientras el viento golpeaba las ventanas de la residencia. Algo se movió detrás del cristal del segundo piso.

    Demasiado rápido para ser una sombra.

    Demasiado humano para ser un truco de luz.

    El hombre sonrió apenas, aunque no había humor en ello.

    La puerta principal se abrió sola antes de que pudiera tocarla.

    Un hedor espeso emergió desde el interior: más humedad, cera derretida... Y algo peor. Algo ligeramente dulzón. El olor exacto que tiene la carne cuando empieza a pudrirse por dentro.

    El vestíbulo estaba oscuro salvo por una fila de velas vagamente consumidas. Las llamas temblaban violentamente aunque no corría aire.

    Entonces la escuchó.

    Una respiración.

    Lenta.

    Arrastrándose entre las paredes.

    El cazador dejó caer la ceniza del cigarro sobre el suelo de mármol y avanzó hacia la oscuridad con el hastío de un hombre demasiado cansado para temerle al infierno.

    — Escucha, bruja... —dijo mientras desenfundaba lentamente una hoja de plata ennegrecida—. Me pagaron para sacarte de aquí. Honestamente, me importa un carajo si sales caminando, gritando o tu cuerpo siendo arrastrado.
    La lluvia había dejado de caer desde hace horas, pero el bosque seguía sudando humedad como un cadáver recién abierto. El barro se pegaba a las botas con una obstinación casi humana; raíces negras emergían de la tierra como dedos artríticos intentando arrastrar algo de vuelta al subsuelo. El viento olía a madera podrida, estiércol mojado y humo viejo. Al final del sendero se erguía la residencia Valdemar. Ventanas altas. Mármol húmedo. Hierro oxidado. El tipo de mansión donde las familias ricas escondían secretos detrás de retratos caros y cortinas gruesas. Y ahora también escondían a una "bruja". La palabra cambiaba según quién la pronunciara. Para algunos era una vieja que maldecía cosechas. Para otros, una curandera demasiado sabia para el gusto de la Iglesia. Para los soldados del barón, bastaba con que una mujer viviera sola y no bajara la cabeza al hablar. El cazador escupió entre dientes y observó la propiedad desde el portón principal mientras encendía un cigarro húmedo. Maldijo al notar que el tabaco sabía a moho. — Perfecto... —gruñó con la voz rasposa—. Noche de mierda, clientes de mierda y seguro una anciana farsante jugando a invocar demonios porque nadie la abrazó de niña. Llevaba el abrigo empapado hasta las rodillas, al igual que el maltratado sobrero que parecía haber tenido mejores tiempos. El cuero olía a pólvora vieja y carne quemada. Bajo la tela colgaban cuchillos, cadenas y herramientas cuyo propósito era mejor no preguntar. Su rostro parecía tallado con odio: ojera profunda, barba descuidada y una cicatriz que le partía la ceja izquierda como un relámpago. Eso sin hablar del parche oscuro que ocultaba la cuenca de su inexistente ojo. Abrió el portón de una patada. El metal chirrió igual que un animal herido. El jardín estaba muerto. No marchito: muerto. Los árboles parecían huesos ennegrecidos arañando el cielo. Había pájaros reventados sobre la hierba fangosa; pequeños cuerpos abiertos por dentro, cubiertos de larvas blancas que se retorcían. El cazador los observó por un segundo. — Por supuesto. Un mal augurio... Qué original. Subió los escalones de piedra mientras el viento golpeaba las ventanas de la residencia. Algo se movió detrás del cristal del segundo piso. Demasiado rápido para ser una sombra. Demasiado humano para ser un truco de luz. El hombre sonrió apenas, aunque no había humor en ello. La puerta principal se abrió sola antes de que pudiera tocarla. Un hedor espeso emergió desde el interior: más humedad, cera derretida... Y algo peor. Algo ligeramente dulzón. El olor exacto que tiene la carne cuando empieza a pudrirse por dentro. El vestíbulo estaba oscuro salvo por una fila de velas vagamente consumidas. Las llamas temblaban violentamente aunque no corría aire. Entonces la escuchó. Una respiración. Lenta. Arrastrándose entre las paredes. El cazador dejó caer la ceniza del cigarro sobre el suelo de mármol y avanzó hacia la oscuridad con el hastío de un hombre demasiado cansado para temerle al infierno. — Escucha, bruja... —dijo mientras desenfundaba lentamente una hoja de plata ennegrecida—. Me pagaron para sacarte de aquí. Honestamente, me importa un carajo si sales caminando, gritando o tu cuerpo siendo arrastrado.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    15
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • EidenTark.
    Guardia personal de edad avanzada.
    Frío trabajando. Correcto delante de la gente.
    Pero no espere que siga comportándome como un caballero cuando estemos solos.
    EidenTark. Guardia personal de edad avanzada. Frío trabajando. Correcto delante de la gente. Pero no espere que siga comportándome como un caballero cuando estemos solos.
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • ¡ʙɪᴇɴᴠᴇɴɪᴅᴏ ǫᴜᴇʀɪᴅᴏ ᴜsᴜᴀʀɪᴏ! ¿ǫᴜᴇ ᴅᴇsᴇᴀ ʙᴜsᴄᴀʀ?
    -MetaBoa
    ʙᴜsᴄᴀɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ"... "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ" ᴇɴᴄᴏɴᴛʀᴀᴅᴏ
    -Extraer
    ¿ᴅᴏɴᴅᴇ ᴅᴇsᴇᴀ ᴇxᴛʀᴀᴇʀ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"?
    -Extraer aqui
    ᴇxᴛʀᴀʏᴇɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"... ¡ᴇʀʀᴏʀ! ɴᴏᴛᴀ ᴅᴇʟ ᴀᴜᴛᴏʀ: "Juramos que nunca volveriamos a tocar ese archivo..."
    ¿ᴅᴇsᴇᴀ ɪɴᴛᴇɴᴛᴀʀ ᴅᴇ ɴᴜᴇᴠᴏ?
    -Si
    ᴇxᴛʀᴀʏᴇɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"... ¡ᴇʀʀᴏʀ! ɴᴏᴛᴀ ᴅᴇʟ ᴀᴜᴛᴏʀ: "¿Porque quieres recuperar a ESE personaje? Detente. Es tu ultima oportunidad para apagar el PC."
    ¿ᴅᴇsᴇᴀ ɪɴᴛᴇɴᴛᴀʀ ᴅᴇ ɴᴜᴇᴠᴏ?
    -Si
    ᴘʀᴏᴄᴇsᴀɴᴅᴏ... ɴᴏᴛᴀ ᴅᴇʟ ᴀᴜᴛᴏʀ: "Como quieras... Pero luego no me llames llorando porque no le soportas y no puedes eliminarle."
    ¿ᴇsᴛᴀs sᴇɢᴜʀᴏ ᴅᴇ ǫᴜᴇ ǫᴜɪᴇʀᴇs ᴇxᴛʀᴀᴇʀ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"?
    -Si
    ᴇxᴛʀᴀʏᴇɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"... "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ" ʜᴀ sɪᴅᴏ ᴇxᴛʀᴀɪᴅᴏ ᴄᴏɴ éxɪᴛᴏ.
    ¿ᴅᴇsᴇᴀ ᴇᴊᴇᴄᴜᴛᴀʀ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ᴇxᴇ"?
    -Si
    ᴇᴊᴇᴄᴜᴛᴀɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ᴇxᴇ"...

    𝘈𝘢𝘢𝘩… 𝘚í 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢 𝘱𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰 𝘮𝘶𝘤𝘩í𝘴𝘪𝘮𝘰 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰… ¿𝘖𝘴 𝘩𝘢 𝘨𝘶𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘢 𝘪𝘯𝘵𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪ó𝘯? 𝘈 𝘮í 𝘯𝘰; 𝘩𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘤𝘭𝘪𝘤𝘩é 𝘺 𝘮𝘶𝘺 𝘭𝘢𝘳𝘨𝘢.

    𝘗𝘦𝘳𝘮í𝘵𝘢𝘯𝘮𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳𝘮𝘦. 𝘔𝘪 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘦𝘴… ¿¡𝘔𝘦𝘵𝘢𝘉𝘰𝘢!? 𝘋𝘪𝘰𝘴… 𝘛𝘢𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘢ñ𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪ó𝘯 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘢 𝘺 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘭𝘦𝘴 𝘰𝘤𝘶𝘳𝘳𝘪ó 𝘦𝘴𝘦 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘵𝘢𝘯 𝘦𝘴𝘵ú𝘱𝘪𝘥𝘰… ¡𝘏𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘢 𝘊𝘩𝘢𝘵𝘎𝘗𝘛 𝘴𝘦 𝘭𝘦 𝘰𝘤𝘶𝘳𝘳𝘪𝘳í𝘢 𝘶𝘯𝘰 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳! 𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘦𝘢.

    𝘔𝘪 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘫𝘢 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘤𝘭𝘢𝘳𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘭𝘰 𝘥𝘪𝘳é 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘪 𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘶𝘥𝘢𝘴: 𝘴𝘰𝘺 𝘶𝘯 𝘮𝘦𝘵𝘢𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦. 𝘈𝘴í 𝘦𝘴, 𝘴𝘰𝘺 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘺 𝘮á𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘪𝘥𝘦𝘢 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘵𝘢 𝘺 𝘶𝘯 𝘮𝘰𝘯𝘵ó𝘯 𝘥𝘦 𝘪𝘮á𝘨𝘦𝘯𝘦𝘴 𝘴𝘢𝘤𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘗𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘦𝘴𝘵. 𝘜𝘨𝘩, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘢𝘥𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘱á𝘨𝘪𝘯𝘢 𝘦𝘴… 𝘥𝘦𝘤𝘦𝘱𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦. 𝘈𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘰, 𝘴𝘶𝘱𝘰𝘯𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘩𝘢𝘣𝘳á 𝘮𝘦𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘪𝘭𝘦𝘨𝘢𝘭.

    ¡𝘉𝘶𝘦𝘯𝘰! 𝘜𝘯 𝘱𝘭𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘳𝘰𝘴. 𝘚𝘦𝘨𝘶𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘳é𝘪𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳𝘮𝘦 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦. 𝘗𝘦𝘳𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳, 𝘯𝘰 𝘰𝘴 𝘢𝘳𝘥á𝘪𝘴 𝘯𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘨á𝘪𝘴 𝘭𝘭𝘰𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘣𝘶𝘳𝘭ó𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘰𝘴 𝘩𝘢𝘨𝘢 𝘶𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦 𝘧𝘪𝘤𝘵𝘪𝘤𝘪𝘰 𝘦𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘱á𝘨𝘪𝘯𝘢 𝘥𝘦 𝘳𝘰𝘭𝘦𝘱𝘭𝘢𝘺. 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰𝘴 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘶𝘶𝘶𝘺 𝘮𝘢𝘭~ ¡𝘑𝘢𝘫𝘢𝘫𝘢𝘫𝘢𝘫𝘢!
    ¡ʙɪᴇɴᴠᴇɴɪᴅᴏ ǫᴜᴇʀɪᴅᴏ ᴜsᴜᴀʀɪᴏ! ¿ǫᴜᴇ ᴅᴇsᴇᴀ ʙᴜsᴄᴀʀ? -MetaBoa ʙᴜsᴄᴀɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ"... "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ" ᴇɴᴄᴏɴᴛʀᴀᴅᴏ -Extraer ¿ᴅᴏɴᴅᴇ ᴅᴇsᴇᴀ ᴇxᴛʀᴀᴇʀ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"? -Extraer aqui ᴇxᴛʀᴀʏᴇɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"... ¡ᴇʀʀᴏʀ! ɴᴏᴛᴀ ᴅᴇʟ ᴀᴜᴛᴏʀ: "Juramos que nunca volveriamos a tocar ese archivo..." ¿ᴅᴇsᴇᴀ ɪɴᴛᴇɴᴛᴀʀ ᴅᴇ ɴᴜᴇᴠᴏ? -Si ᴇxᴛʀᴀʏᴇɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"... ¡ᴇʀʀᴏʀ! ɴᴏᴛᴀ ᴅᴇʟ ᴀᴜᴛᴏʀ: "¿Porque quieres recuperar a ESE personaje? Detente. Es tu ultima oportunidad para apagar el PC." ¿ᴅᴇsᴇᴀ ɪɴᴛᴇɴᴛᴀʀ ᴅᴇ ɴᴜᴇᴠᴏ? -Si ᴘʀᴏᴄᴇsᴀɴᴅᴏ... ɴᴏᴛᴀ ᴅᴇʟ ᴀᴜᴛᴏʀ: "Como quieras... Pero luego no me llames llorando porque no le soportas y no puedes eliminarle." ¿ᴇsᴛᴀs sᴇɢᴜʀᴏ ᴅᴇ ǫᴜᴇ ǫᴜɪᴇʀᴇs ᴇxᴛʀᴀᴇʀ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"? -Si ᴇxᴛʀᴀʏᴇɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ"... "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ʀᴀʀ" ʜᴀ sɪᴅᴏ ᴇxᴛʀᴀɪᴅᴏ ᴄᴏɴ éxɪᴛᴏ. ¿ᴅᴇsᴇᴀ ᴇᴊᴇᴄᴜᴛᴀʀ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ᴇxᴇ"? -Si ᴇᴊᴇᴄᴜᴛᴀɴᴅᴏ "ᴍᴇᴛᴀʙᴏᴀ.ᴇxᴇ"... 𝘈𝘢𝘢𝘩… 𝘚í 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢 𝘱𝘢𝘴𝘢𝘥𝘰 𝘮𝘶𝘤𝘩í𝘴𝘪𝘮𝘰 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰… ¿𝘖𝘴 𝘩𝘢 𝘨𝘶𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘢 𝘪𝘯𝘵𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪ó𝘯? 𝘈 𝘮í 𝘯𝘰; 𝘩𝘢 𝘴𝘪𝘥𝘰 𝘤𝘭𝘪𝘤𝘩é 𝘺 𝘮𝘶𝘺 𝘭𝘢𝘳𝘨𝘢. 𝘗𝘦𝘳𝘮í𝘵𝘢𝘯𝘮𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳𝘮𝘦. 𝘔𝘪 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘦𝘴… ¿¡𝘔𝘦𝘵𝘢𝘉𝘰𝘢!? 𝘋𝘪𝘰𝘴… 𝘛𝘢𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘢ñ𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪ó𝘯 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘢 𝘺 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘴𝘦 𝘭𝘦𝘴 𝘰𝘤𝘶𝘳𝘳𝘪ó 𝘦𝘴𝘦 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘵𝘢𝘯 𝘦𝘴𝘵ú𝘱𝘪𝘥𝘰… ¡𝘏𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘢 𝘊𝘩𝘢𝘵𝘎𝘗𝘛 𝘴𝘦 𝘭𝘦 𝘰𝘤𝘶𝘳𝘳𝘪𝘳í𝘢 𝘶𝘯𝘰 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳! 𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘦𝘢. 𝘔𝘪 𝘯𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘫𝘢 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘤𝘭𝘢𝘳𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘭𝘰 𝘥𝘪𝘳é 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘪 𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘶𝘥𝘢𝘴: 𝘴𝘰𝘺 𝘶𝘯 𝘮𝘦𝘵𝘢𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦. 𝘈𝘴í 𝘦𝘴, 𝘴𝘰𝘺 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘤𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘺 𝘮á𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘪𝘥𝘦𝘢 𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘵𝘢 𝘺 𝘶𝘯 𝘮𝘰𝘯𝘵ó𝘯 𝘥𝘦 𝘪𝘮á𝘨𝘦𝘯𝘦𝘴 𝘴𝘢𝘤𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘗𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘦𝘴𝘵. 𝘜𝘨𝘩, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘰 𝘢𝘥𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘱á𝘨𝘪𝘯𝘢 𝘦𝘴… 𝘥𝘦𝘤𝘦𝘱𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘯𝘵𝘦. 𝘈𝘮𝘪𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘰, 𝘴𝘶𝘱𝘰𝘯𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘩𝘢𝘣𝘳á 𝘮𝘦𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘪𝘭𝘦𝘨𝘢𝘭. ¡𝘉𝘶𝘦𝘯𝘰! 𝘜𝘯 𝘱𝘭𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘳𝘰𝘴. 𝘚𝘦𝘨𝘶𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘳é𝘪𝘴 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘵𝘦𝘯𝘦𝘳𝘮𝘦 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦. 𝘗𝘦𝘳𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳, 𝘯𝘰 𝘰𝘴 𝘢𝘳𝘥á𝘪𝘴 𝘯𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘨á𝘪𝘴 𝘭𝘭𝘰𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘤𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘣𝘶𝘳𝘭ó𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘰𝘴 𝘩𝘢𝘨𝘢 𝘶𝘯 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦 𝘧𝘪𝘤𝘵𝘪𝘤𝘪𝘰 𝘦𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘱á𝘨𝘪𝘯𝘢 𝘥𝘦 𝘳𝘰𝘭𝘦𝘱𝘭𝘢𝘺. 𝘌𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰𝘴 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘶𝘶𝘶𝘺 𝘮𝘢𝘭~ ¡𝘑𝘢𝘫𝘢𝘫𝘢𝘫𝘢𝘫𝘢!
    Me gusta
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • La mañana apenas comenzaba en Mondstadt, y aun así las luces de la oficina de la Gran Maestra Interina ya permanecían encendidas.

    Jean llevaba allí desde antes del amanecer.

    Sentada detrás de su amplio escritorio de roble, repasaba informes militares y registros comerciales mientras el vapor de una taza de café recién servido ascendía lentamente junto a ella. Afuera, la ciudad apenas despertaba bajo el viento suave de la madrugada, pero una extraña sensación de inquietud había acompañado a Jean desde que abrió los ojos aquella mañana.

    Como si algo estuviera por ocurrir.

    Tres golpes suaves resonaron en la puerta.

    —Adelante.

    La puerta se abrió apenas lo suficiente para revelar a Noelle sosteniendo varias cartas cuidadosamente acomodadas entre sus brazos.

    +Gran Maestra Jean, llegó la correspondencia de esta mañana.

    —Déjala aquí, gracias, Noelle.

    La joven obedeció con una sonrisa amable, colocando el montón de sobres sobre el escritorio. Sin embargo, en lugar de marcharse enseguida, permaneció cerca de la puerta, acomodando discretamente sus guantes mientras observaba a Jean revisar los documentos.

    Jean apenas comenzaba a separar la correspondencia cuando algo llamó su atención.

    Un sello plateado grabado sobre cera oscura.

    Un copo de nieve rodeado por adornos espinosos.

    Fatui.

    El ambiente pareció enfriarse de golpe.

    Jean frunció el ceño apenas tomó el sobre.

    Noelle notó el cambio en su expresión casi al instante.

    +¿Ocurre algo…?

    Jean guardó silencio unos segundos antes de romper el sello con cuidado. Luego, en vez de quedarse detrás del escritorio, se acomodó sobre el borde del mismo, cruzando lentamente las piernas mientras comenzaba a leer.

    La luz de la mañana iluminaba parcialmente su uniforme blanco y azul, reflejándose sobre los detalles dorados de la oficina mientras sus ojos recorrían cada línea de la carta.

    —Como imaginaba… —murmuró en voz baja.

    Noelle dudó un momento antes de acercarse un poco más.

    +¿Es una mala noticia?

    Jean dejó escapar un suspiro cansado.

    —Depende de cómo se mire.

    Sus dedos sostuvieron la carta con firmeza mientras levantaba la vista hacia Noelle.

    —Es una invitación formal de los Fatui. Quieren una cena diplomática.

    Noelle parpadeó sorprendida.

    +¿Una cena…?

    —Mhm. Oficialmente hablan de cooperación comercial, seguridad en rutas y relaciones entre Mondstadt y Snezhnaya…

    Jean hizo una pequeña pausa antes de bajar la mirada nuevamente hacia la carta.

    —Pero el verdadero objetivo es otro.

    Noelle se acercó un poco más, curiosa y preocupada al mismo tiempo.

    +¿Qué quieren realmente?

    Jean apoyó la carta sobre su muslo y tomó lentamente la taza de café a su lado.

    —Quieren establecer una base logística permanente cerca de Mondstadt.

    Noelle abrió apenas los ojos.

    +¿Los Fatui… aquí?

    —“Temporal”, según ellos —respondió Jean con una ligera ironía—. Pero los Fatui rara vez hacen algo sin una intención más profunda.

    La oficina quedó en silencio unos instantes.

    Noelle observó a Jean con atención. Aunque mantenía aquella postura elegante y serena sobre el escritorio, podía notar el cansancio oculto detrás de su expresión.

    La presión.

    La responsabilidad.

    Las decisiones imposibles.

    +Entonces… ¿rechazará la invitación?

    Jean permaneció callada unos segundos mientras el vapor del café ascendía lentamente entre ambas.

    Finalmente negó con la cabeza.

    —No puedo hacerlo.

    La respuesta salió más suave de lo esperado.

    —Si los ignoramos, podrían usarlo como excusa diplomática. Y si aceptamos demasiado rápido… podrían interpretarlo como debilidad.

    Noelle bajó ligeramente la mirada.

    +Eso suena difícil…

    Jean dejó escapar una pequeña sonrisa cansada al escucharla.

    —Bienvenida al trabajo administrativo de los Caballeros de Favonius.

    Aquello hizo que Noelle sonriera apenas.

    Jean volvió a mirar por la ventana de la oficina, observando cómo la luz del amanecer comenzaba a cubrir lentamente la ciudad.

    —Asistiré a la cena —dijo finalmente—. Pero no pienso permitir que los Fatui crean que pueden poner un pie en Mondstadt sin supervisión.

    Noelle asintió con firmeza casi de inmediato.

    +Entonces me aseguraré de que todo esté preparado para usted, Gran Maestra Jean.

    Jean la miró de reojo y, por primera vez esa mañana, su expresión se suavizó ligeramente.

    —Gracias, Noelle.
    La mañana apenas comenzaba en Mondstadt, y aun así las luces de la oficina de la Gran Maestra Interina ya permanecían encendidas. Jean llevaba allí desde antes del amanecer. Sentada detrás de su amplio escritorio de roble, repasaba informes militares y registros comerciales mientras el vapor de una taza de café recién servido ascendía lentamente junto a ella. Afuera, la ciudad apenas despertaba bajo el viento suave de la madrugada, pero una extraña sensación de inquietud había acompañado a Jean desde que abrió los ojos aquella mañana. Como si algo estuviera por ocurrir. Tres golpes suaves resonaron en la puerta. —Adelante. La puerta se abrió apenas lo suficiente para revelar a Noelle sosteniendo varias cartas cuidadosamente acomodadas entre sus brazos. +Gran Maestra Jean, llegó la correspondencia de esta mañana. —Déjala aquí, gracias, Noelle. La joven obedeció con una sonrisa amable, colocando el montón de sobres sobre el escritorio. Sin embargo, en lugar de marcharse enseguida, permaneció cerca de la puerta, acomodando discretamente sus guantes mientras observaba a Jean revisar los documentos. Jean apenas comenzaba a separar la correspondencia cuando algo llamó su atención. Un sello plateado grabado sobre cera oscura. Un copo de nieve rodeado por adornos espinosos. Fatui. El ambiente pareció enfriarse de golpe. Jean frunció el ceño apenas tomó el sobre. Noelle notó el cambio en su expresión casi al instante. +¿Ocurre algo…? Jean guardó silencio unos segundos antes de romper el sello con cuidado. Luego, en vez de quedarse detrás del escritorio, se acomodó sobre el borde del mismo, cruzando lentamente las piernas mientras comenzaba a leer. La luz de la mañana iluminaba parcialmente su uniforme blanco y azul, reflejándose sobre los detalles dorados de la oficina mientras sus ojos recorrían cada línea de la carta. —Como imaginaba… —murmuró en voz baja. Noelle dudó un momento antes de acercarse un poco más. +¿Es una mala noticia? Jean dejó escapar un suspiro cansado. —Depende de cómo se mire. Sus dedos sostuvieron la carta con firmeza mientras levantaba la vista hacia Noelle. —Es una invitación formal de los Fatui. Quieren una cena diplomática. Noelle parpadeó sorprendida. +¿Una cena…? —Mhm. Oficialmente hablan de cooperación comercial, seguridad en rutas y relaciones entre Mondstadt y Snezhnaya… Jean hizo una pequeña pausa antes de bajar la mirada nuevamente hacia la carta. —Pero el verdadero objetivo es otro. Noelle se acercó un poco más, curiosa y preocupada al mismo tiempo. +¿Qué quieren realmente? Jean apoyó la carta sobre su muslo y tomó lentamente la taza de café a su lado. —Quieren establecer una base logística permanente cerca de Mondstadt. Noelle abrió apenas los ojos. +¿Los Fatui… aquí? —“Temporal”, según ellos —respondió Jean con una ligera ironía—. Pero los Fatui rara vez hacen algo sin una intención más profunda. La oficina quedó en silencio unos instantes. Noelle observó a Jean con atención. Aunque mantenía aquella postura elegante y serena sobre el escritorio, podía notar el cansancio oculto detrás de su expresión. La presión. La responsabilidad. Las decisiones imposibles. +Entonces… ¿rechazará la invitación? Jean permaneció callada unos segundos mientras el vapor del café ascendía lentamente entre ambas. Finalmente negó con la cabeza. —No puedo hacerlo. La respuesta salió más suave de lo esperado. —Si los ignoramos, podrían usarlo como excusa diplomática. Y si aceptamos demasiado rápido… podrían interpretarlo como debilidad. Noelle bajó ligeramente la mirada. +Eso suena difícil… Jean dejó escapar una pequeña sonrisa cansada al escucharla. —Bienvenida al trabajo administrativo de los Caballeros de Favonius. Aquello hizo que Noelle sonriera apenas. Jean volvió a mirar por la ventana de la oficina, observando cómo la luz del amanecer comenzaba a cubrir lentamente la ciudad. —Asistiré a la cena —dijo finalmente—. Pero no pienso permitir que los Fatui crean que pueden poner un pie en Mondstadt sin supervisión. Noelle asintió con firmeza casi de inmediato. +Entonces me aseguraré de que todo esté preparado para usted, Gran Maestra Jean. Jean la miró de reojo y, por primera vez esa mañana, su expresión se suavizó ligeramente. —Gracias, Noelle.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • El silencio consumia el lugar, los unicos sonidos audibles eran los pasos de Nova al correr por los pasillo y el sonido de la spuertas abriendose, no improtaba cuanto corria avanzaba ni donde entraba, solo encontraba habitaciones vacias y pasillos interminables.

    -Okey Nova... respira y calmate....- miro alrededor tratando de encontrar aunque sea una criatura o una bestia pues eso le daba mas comfort que la soledad absoluta en aquel lugar, su espejo no revelaba ningun tipo de magia o lugares ocultos, estaba atrapado -haber Nova repsira, RES-PI-RA!, como llegaste aqui? okey okey okey- el chico trataba de calmarse asi mismo corriendo sin freno por todo el lugar, no sbaia como llego ni como salir, solo sabia que era el unico que estaba ahí.

    -eh salido de varios territorios de brujas puedo hacer esto.... puedo hacerlo- su espejo era su unica luz, ningun foco funcionaba dejando al lugar en una penumbra pesada e infinfita.

    Soundtrack: https://music.youtube.com/watch?v=toLrnNkxqow&si=1a0iBR1mWfAdO3q6
    El silencio consumia el lugar, los unicos sonidos audibles eran los pasos de Nova al correr por los pasillo y el sonido de la spuertas abriendose, no improtaba cuanto corria avanzaba ni donde entraba, solo encontraba habitaciones vacias y pasillos interminables. -Okey Nova... respira y calmate....- miro alrededor tratando de encontrar aunque sea una criatura o una bestia pues eso le daba mas comfort que la soledad absoluta en aquel lugar, su espejo no revelaba ningun tipo de magia o lugares ocultos, estaba atrapado -haber Nova repsira, RES-PI-RA!, como llegaste aqui? okey okey okey- el chico trataba de calmarse asi mismo corriendo sin freno por todo el lugar, no sbaia como llego ni como salir, solo sabia que era el unico que estaba ahí. -eh salido de varios territorios de brujas puedo hacer esto.... puedo hacerlo- su espejo era su unica luz, ningun foco funcionaba dejando al lugar en una penumbra pesada e infinfita. Soundtrack: https://music.youtube.com/watch?v=toLrnNkxqow&si=1a0iBR1mWfAdO3q6
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados