• -Cadáveres frente a el, sangre en el suelo, su ropa era mas de civil que tactica. Cabello largo, barba crecida lleva tiempo andando solo. Salia de las sombras sin su mascara ouesto que estaba analizando como acaba de matar a 5 jovenes militares enviados por los hombres que lo torturaron por siglos. -

    Les dije que se rindieran...

    -dijo el sabueso con frialdad notandose en su rostro una mirada de seriedad. No arrepentimiento debido a que aquellos chicos pudieron elegir y tomaron la peor decisión. Pelear con lo que se consideraria un dios, no lo es debido a que no es tan inmortal como se cree-
    -Cadáveres frente a el, sangre en el suelo, su ropa era mas de civil que tactica. Cabello largo, barba crecida lleva tiempo andando solo. Salia de las sombras sin su mascara ouesto que estaba analizando como acaba de matar a 5 jovenes militares enviados por los hombres que lo torturaron por siglos. - Les dije que se rindieran... -dijo el sabueso con frialdad notandose en su rostro una mirada de seriedad. No arrepentimiento debido a que aquellos chicos pudieron elegir y tomaron la peor decisión. Pelear con lo que se consideraria un dios, no lo es debido a que no es tan inmortal como se cree-
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  • Condenado a muerte:

    Zelkova franqueó innumerables retenes, trasponiendo compuerta tras compuerta bajo la escrutadora mirada de oficiales y agentes de inteligencia. Su itinerario lo condujo hasta el pabellón de máxima custodia, un laberinto de corredores concatenados que desembocaba en la celda más remota y, por ende, más vigilada. Torretas centinelas apuntaban a cada ángulo, mientras decenas de monitores parecían registrar hasta el más nimio aliento.

    Al franquear el umbral, el presbítero habló con gravedad.

    ●Wargrave Howlett...

    Ante él reposaba aquel caballero de refinadas maneras. Ceñían su cuerpo una camisola de fuerza y gruesos grilletes; una venda ocultaba sus ojos, una máscara regulaba su respiración y haces escarlatas recorrían cada palmo de su anatomía.

    Howlett esbozó una sonrisa.

    ○Vaya, si es el padre Legasov. ¿Qué os trae ante un condenado a muerte? ¿Acaso un sermón? Qué lástima. Digamos que milito en la ribera opuesta. No me arrepiento de nada, pues no considero haber cometido pecado alguno.

    Zelkova avanzó unos pasos.

    ●No vengo a sermonearte. Aunque desearía purificar tu ánima, he acudido por un asunto que también te concierne.

    Wargrave alzó levemente la cabeza.

    ○Os escucho.

    ●El Culto del Saturno es más formidable de lo que supuse. Necesito aliados.

    ○¿Y venís a solicitar mi ayuda?

    interrumpió con una risilla.

    ○Paso.

    Las alarmas comenzaron a ulular. La camisola cayó al suelo como si jamás hubiese estado anudada. La venda se deshizo en polvo suspendido y los grilletes cedieron en un santiamén. Lentamente se quita la máscara. Fue una demostración inequívoca: ninguna prisión podía retenerlo.

    ○No estoy tan demente como para enfrentarme a ellos. Fui uno de los suyos; lo sabéis. ¿Por qué alguien...? Oh... ya comprendo. Os cruzasteis con una de las Diez Bolsas.

    Aquel apelativo quedó suspendido en el aire.Las alarmas cesaron cuando los operadores observaron el gesto sereno del sacerdote.

    ○Lo deduzco por el estado de vuestro traje.

    Continuó Howlett.

    ○Creyeron haberos dado muerte, pero ese don vuestro siempre fue fastidioso.

    ●No me interesa reclutarte. Sólo quiero saber cuanto conoces. Después de todo, fuiste el Guardián del Séptimo Sello.

    Wargrave sonrió con una mezcla de orgullo y hastío.

    ○Y encontraron un reemplazo mucho mejor. Por no decir que roza lo invencible. Puede abatir inmortales, hacer llover sobre el desierto, congelar volcanes e incluso extinguir el sol. Ese individuo merece el título de Superhombre que tanto ansían el señor M y el doctor C. Creo que se hacía llamar Recaudador de Impuestos.

    Guardó silencio unos instantes.

    ○Y aun si él no existiera, ¿esperáis que reciba con agrado la visita de ese maldito Barbagia? Está trastornado. Y eso lo afirmo yo, que serví junto a monstruos de primer orden. ¿Qué tenéis entre manos para abrazar semejante insensatez? ¿Ultrajaron a vuestra prometida o algo parecido? Porque, siendo franco, camináis sobre cuerda floja. Aprovechad y cambiaos de identidad.

    Le hizo un ademán para que se retirase. Para él, la conversación había concluido.

    Zelkova, sin embargo, lo sujetó por la camisa. Aquel hombre poseía el singular talento de arrancarle la compostura.

    ●¡Cierra la boca y escucha!

    Wargrave apartó la mano de un manotazo. En su semblante apareció una ira contenida, como la de una bestia que aún anhela revancha.

    ○¿Sabéis por qué me concedieron el retiro tras nuestra última confrontación? Porque me ignoraron. Así de simple.

    Rió con amargura.

    ○Como una planta del pie que pasa junto a una hormiga. Puede aplastarla, sí, pero ¿para qué molestarse si no representa amenaza alguna? Es desalentador, aunque al menos sigo vivo, acompañado de mis libros y mis muchachos.

    Saludó con una mano a las cámaras ocultas y guiñó un ojo hacia los francotiradores que observaban mediante láseres.

    ●¿Y si os dijera que puedo derrotarlo?

    Replicó Zelkova.

    Wargrave soltó una carcajada.

    ○¿Tú? No permitáis que el orgullo os embriague. Yo mismo me dejé vencer. Esa es la verdad. Y aunque reunáis aliados o ejércitos enteros, seguís interfiriendo con el Nuevo Orden Mundial. No bromeéis. Quizá ahora mismo estén decidiendo qué nación olvidada devolver a los mapas sólo por el puro placer.

    ●Si aceptas mi petición, te diré dónde está...

    Howlett llevó un dedo a sus labios.

    ○Shhh... Os escucharán.

    Luego, elevando deliberadamente la voz, declaró:

    ○Bien. Me habéis convencido. No sabría por dónde comenzar.

    Extendió la mano.

    ○Compartid uno de vuestros cigarrillos. Será una charla extensa, así que acomodaos, Legasov.

    Su expresión se tornó sombría.

    ○Porque el Recipiente está próximo a ser poseído.

    Ambos tomaron asiento y prosiguieron su coloquio mientras el monitoreo continuaba. Sin embargo, por una causa extraña y ajena a cualquier avería mecánica, ni una sola palabra alcanzó los sistemas de escucha. Era como si una voluntad invisible hubiese tendido un velo sobre la conversación. Los operadores observaron, confundidos, los registros mudos. Y nadie osó intervenir. Después de todo, era la primera vez que Wargrave Howlett aceptaba un interrogatorio.
    Condenado a muerte: Zelkova franqueó innumerables retenes, trasponiendo compuerta tras compuerta bajo la escrutadora mirada de oficiales y agentes de inteligencia. Su itinerario lo condujo hasta el pabellón de máxima custodia, un laberinto de corredores concatenados que desembocaba en la celda más remota y, por ende, más vigilada. Torretas centinelas apuntaban a cada ángulo, mientras decenas de monitores parecían registrar hasta el más nimio aliento. Al franquear el umbral, el presbítero habló con gravedad. ●Wargrave Howlett... Ante él reposaba aquel caballero de refinadas maneras. Ceñían su cuerpo una camisola de fuerza y gruesos grilletes; una venda ocultaba sus ojos, una máscara regulaba su respiración y haces escarlatas recorrían cada palmo de su anatomía. Howlett esbozó una sonrisa. ○Vaya, si es el padre Legasov. ¿Qué os trae ante un condenado a muerte? ¿Acaso un sermón? Qué lástima. Digamos que milito en la ribera opuesta. No me arrepiento de nada, pues no considero haber cometido pecado alguno. Zelkova avanzó unos pasos. ●No vengo a sermonearte. Aunque desearía purificar tu ánima, he acudido por un asunto que también te concierne. Wargrave alzó levemente la cabeza. ○Os escucho. ●El Culto del Saturno es más formidable de lo que supuse. Necesito aliados. ○¿Y venís a solicitar mi ayuda? interrumpió con una risilla. ○Paso. Las alarmas comenzaron a ulular. La camisola cayó al suelo como si jamás hubiese estado anudada. La venda se deshizo en polvo suspendido y los grilletes cedieron en un santiamén. Lentamente se quita la máscara. Fue una demostración inequívoca: ninguna prisión podía retenerlo. ○No estoy tan demente como para enfrentarme a ellos. Fui uno de los suyos; lo sabéis. ¿Por qué alguien...? Oh... ya comprendo. Os cruzasteis con una de las Diez Bolsas. Aquel apelativo quedó suspendido en el aire.Las alarmas cesaron cuando los operadores observaron el gesto sereno del sacerdote. ○Lo deduzco por el estado de vuestro traje. Continuó Howlett. ○Creyeron haberos dado muerte, pero ese don vuestro siempre fue fastidioso. ●No me interesa reclutarte. Sólo quiero saber cuanto conoces. Después de todo, fuiste el Guardián del Séptimo Sello. Wargrave sonrió con una mezcla de orgullo y hastío. ○Y encontraron un reemplazo mucho mejor. Por no decir que roza lo invencible. Puede abatir inmortales, hacer llover sobre el desierto, congelar volcanes e incluso extinguir el sol. Ese individuo merece el título de Superhombre que tanto ansían el señor M y el doctor C. Creo que se hacía llamar Recaudador de Impuestos. Guardó silencio unos instantes. ○Y aun si él no existiera, ¿esperáis que reciba con agrado la visita de ese maldito Barbagia? Está trastornado. Y eso lo afirmo yo, que serví junto a monstruos de primer orden. ¿Qué tenéis entre manos para abrazar semejante insensatez? ¿Ultrajaron a vuestra prometida o algo parecido? Porque, siendo franco, camináis sobre cuerda floja. Aprovechad y cambiaos de identidad. Le hizo un ademán para que se retirase. Para él, la conversación había concluido. Zelkova, sin embargo, lo sujetó por la camisa. Aquel hombre poseía el singular talento de arrancarle la compostura. ●¡Cierra la boca y escucha! Wargrave apartó la mano de un manotazo. En su semblante apareció una ira contenida, como la de una bestia que aún anhela revancha. ○¿Sabéis por qué me concedieron el retiro tras nuestra última confrontación? Porque me ignoraron. Así de simple. Rió con amargura. ○Como una planta del pie que pasa junto a una hormiga. Puede aplastarla, sí, pero ¿para qué molestarse si no representa amenaza alguna? Es desalentador, aunque al menos sigo vivo, acompañado de mis libros y mis muchachos. Saludó con una mano a las cámaras ocultas y guiñó un ojo hacia los francotiradores que observaban mediante láseres. ●¿Y si os dijera que puedo derrotarlo? Replicó Zelkova. Wargrave soltó una carcajada. ○¿Tú? No permitáis que el orgullo os embriague. Yo mismo me dejé vencer. Esa es la verdad. Y aunque reunáis aliados o ejércitos enteros, seguís interfiriendo con el Nuevo Orden Mundial. No bromeéis. Quizá ahora mismo estén decidiendo qué nación olvidada devolver a los mapas sólo por el puro placer. ●Si aceptas mi petición, te diré dónde está... Howlett llevó un dedo a sus labios. ○Shhh... Os escucharán. Luego, elevando deliberadamente la voz, declaró: ○Bien. Me habéis convencido. No sabría por dónde comenzar. Extendió la mano. ○Compartid uno de vuestros cigarrillos. Será una charla extensa, así que acomodaos, Legasov. Su expresión se tornó sombría. ○Porque el Recipiente está próximo a ser poseído. Ambos tomaron asiento y prosiguieron su coloquio mientras el monitoreo continuaba. Sin embargo, por una causa extraña y ajena a cualquier avería mecánica, ni una sola palabra alcanzó los sistemas de escucha. Era como si una voluntad invisible hubiese tendido un velo sobre la conversación. Los operadores observaron, confundidos, los registros mudos. Y nadie osó intervenir. Después de todo, era la primera vez que Wargrave Howlett aceptaba un interrogatorio.
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  • *Mientras estaba bajo la lluvia, Lili practico un poco de magia qué estaba aprendiendo, creando como un velo mágico.

    Mientras hace elegantes movimientos, ignorado el agua que cae sobre ella, recorriendo su cuerpo y escurriendo de sus cabellos. *
    *Mientras estaba bajo la lluvia, Lili practico un poco de magia qué estaba aprendiendo, creando como un velo mágico. Mientras hace elegantes movimientos, ignorado el agua que cae sobre ella, recorriendo su cuerpo y escurriendo de sus cabellos. *
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  • — Con esas flores que le mandé a Elian ya porfin hice las pases con los hermanos de Lorenzo...creo que porfin debería estar tranquilo pero...algo...se siente fuera de lugar...Halley...espero algún día me perdones...- El joven estaba sentado en el patio, de su casa, disfrutando de su soledad aún que seguía sintiendo algo más, aquella sombra que llevaba semsnas subiendo a Billy aparece y acaricia su cabello, como dándole fuerzas para continuar-
    — Con esas flores que le mandé a Elian ya porfin hice las pases con los hermanos de Lorenzo...creo que porfin debería estar tranquilo pero...algo...se siente fuera de lugar...Halley...espero algún día me perdones...- El joven estaba sentado en el patio, de su casa, disfrutando de su soledad aún que seguía sintiendo algo más, aquella sombra que llevaba semsnas subiendo a Billy aparece y acaricia su cabello, como dándole fuerzas para continuar-
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    // Tip rápido en lo que publico el manual de usuario completo (?

    Las tiradas M parecen no ser muy útiles ahora porque los vigilantes son solo NPCs que atacan de forma muy básica, es lo normal para este evento, pero les dejo dos cosas que pueden empezar a aplicar

    (si alguien respondió antes de leer este comentario y quiere editarlo para agregar estas estrategias, puede avisarme y me espero de responder)

    - Intercambio de ataque y defensa
    Si su resultado en M es de 10 o más, pueden usar esos 10 puntos para usar su defensa como ataque o viceversa, pero solo pueden hacer una de esas acciones ese turno

    por ejemplo, si el resultado fue 18, 1, 10, pueden usar ese 18 como ataque pero no podrán defenderse
    caso opuesto si obtienen 3, 16, 11, pueden usar el 16 para defenderse, pero no pueden atacar ese turno.

    -Carga
    Si el resultado de M es de 10 o más, pueden usar esos 10 puntos para cargar su resultado de ataque al siguiente turno, por ejemplo, si obtienen 19, 1, 12, un ataque de solo 1 punto es muy débil y es casi seguro que será bloqueado

    por lo que, es mejor usar los M-12 para cargar ese 1 al siguiente turno. Este turno no atacan y ese 1 se suma al resultado del siguiente turno.
    Se pueden cargar tantos turnos consecutivos como sea posible mientras sigan sacando resultados de M10 uno tras del otro.
    // Tip rápido en lo que publico el manual de usuario completo (? Las tiradas M parecen no ser muy útiles ahora porque los vigilantes son solo NPCs que atacan de forma muy básica, es lo normal para este evento, pero les dejo dos cosas que pueden empezar a aplicar (si alguien respondió antes de leer este comentario y quiere editarlo para agregar estas estrategias, puede avisarme y me espero de responder) - Intercambio de ataque y defensa Si su resultado en M es de 10 o más, pueden usar esos 10 puntos para usar su defensa como ataque o viceversa, pero solo pueden hacer una de esas acciones ese turno por ejemplo, si el resultado fue 18, 1, 10, pueden usar ese 18 como ataque pero no podrán defenderse caso opuesto si obtienen 3, 16, 11, pueden usar el 16 para defenderse, pero no pueden atacar ese turno. -Carga Si el resultado de M es de 10 o más, pueden usar esos 10 puntos para cargar su resultado de ataque al siguiente turno, por ejemplo, si obtienen 19, 1, 12, un ataque de solo 1 punto es muy débil y es casi seguro que será bloqueado por lo que, es mejor usar los M-12 para cargar ese 1 al siguiente turno. Este turno no atacan y ese 1 se suma al resultado del siguiente turno. Se pueden cargar tantos turnos consecutivos como sea posible mientras sigan sacando resultados de M10 uno tras del otro.
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  • —¡Era una niña, Kira! —fue lo último que le dije a Voss al volver de la misión con menos de la mitad de los efectivos.

    Acheronte se llevó a la cría.

    Se llevó a sus muertos.

    Se esfumó después.

    No me quité ni el puto equipo. Sólo dejé las armas. Salí de allí a pesar de que intentaron detenerme.

    No bastó.

    Ahora el chaleco, los guantes y las botas están en el suelo. Todo esparcido como proyectiles de una bomba de racimo.

    Estoy sentado en el viejo sofá. La cabeza apoyada en la mano que sujeta un cigarro que se consume solo.

    Hace media hora que apagué el teléfono de trabajo. Y luego el personal. Kira vino a golpear la puerta de mi apartamento. Ha estado gritando un buen rato hasta que se cansó y se largó.

    No me quito de la cabeza la imagen de esa niña rota en el suelo junto a su oso de peluche.

    Me descubro mordiéndome el pulgar. Me he hecho sangre. Observo la pequeña herida y la gota de carmín resbalar por la yema.

    Los monstruos existen.

    Y sangran.
    —¡Era una niña, Kira! —fue lo último que le dije a Voss al volver de la misión con menos de la mitad de los efectivos. Acheronte se llevó a la cría. Se llevó a sus muertos. Se esfumó después. No me quité ni el puto equipo. Sólo dejé las armas. Salí de allí a pesar de que intentaron detenerme. No bastó. Ahora el chaleco, los guantes y las botas están en el suelo. Todo esparcido como proyectiles de una bomba de racimo. Estoy sentado en el viejo sofá. La cabeza apoyada en la mano que sujeta un cigarro que se consume solo. Hace media hora que apagué el teléfono de trabajo. Y luego el personal. Kira vino a golpear la puerta de mi apartamento. Ha estado gritando un buen rato hasta que se cansó y se largó. No me quito de la cabeza la imagen de esa niña rota en el suelo junto a su oso de peluche. Me descubro mordiéndome el pulgar. Me he hecho sangre. Observo la pequeña herida y la gota de carmín resbalar por la yema. Los monstruos existen. Y sangran.
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    || Cómo le hace 𝙎 𝙖 𝙧 𝙖 𝙝 para pelear como con 15 personas al mismo tiempo, mi cerebro ya hubiera colapsado y arrugado como pasita (??)
    || Cómo le hace [sarah_empress] para pelear como con 15 personas al mismo tiempo, mi cerebro ya hubiera colapsado y arrugado como pasita (??)
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  • 𝕋ℍ𝔼 ℂ𝕆𝕄ℙ𝕆𝕊𝕀𝕋𝕀𝕆ℕ 𝕆𝔽 𝔸 𝔽𝔸𝕃𝕃
    Categoría Drama
    El drama del mundo siempre se disfruta mejor con una taza de café caliente entre las manos. Al menos, esa parecía ser la filosofía del hombre que yacía sentado en la mesa del rincón de la terraza, justo bajo el toldo liso que amortiguaba el rugido de la tormenta y por encima de la cafetería popular del pueblo.

    Cruzando la calle, bajo la luz mortecina de un farol parpadeante, se desenvolvía una escena miserable. Un hombre joven, con el abrigo empapado y la desesperación pintada en el rostro, gesticulaba violentamente frente a un coche negro de cristales tintados. Se intuía una súplica, una deuda no pagada o una traición familiar; el tipo cayó de rodillas sobre el asfalto mojado, golpeando el metal del vehículo en un arranque de pura impotencia. Una escena trágica, común y corriente en la crónica negra de cualquier ciudad.

    Lo perturbador, sin embargo, no era el espectáculo de la acera de enfrente, sino el testigo que lo observaba todo desde la parte alta del establecimiento, ubicado específicamente en un sitio que le dotaba de una vista 'espectacular' hacia aquel drama suburbano.

    Ren, sentado allí, encorvado con una elegancia descuidada sobre un cuaderno de hojas amarillentas, vestía una sudadera oscura de capucha caída y llevaba sus habituales gafas redondas de sol, a pesar de la nitidez de la madrugada.

    Con la mano izquierda sostenía una taza de café americano del que ascendía un hilo perezoso de vapor; con la derecha, deslizaba una pluma estilográfica de plata bruñida sobre el papel.

    No había magia ruidosa. Solo una caligrafía negra, densa como la tinta fresca, que parecía dictar el destino de la víctima con una precisión quirúrgica. Ren dio un sorbo pausado a su café, dejando que el tintineo de la taza contra el plato de porcelana marcara el punto final del párrafo.

    Sin dejar de escribir, y con un sutil movimiento de sus dedos largos, hizo girar el expansor negro de su oreja derecha. Sabía que lo estaban observando. Sabía que la persona de la mesa contigua sospechaba sobre su apariencia e irracional comportamiento.

    Ladeó entonces su cabeza con una parsimonia cínica, bajando apenas las gafas oscuras sobre el puente de la nariz para clavar así su mirada oscura y desapegada en el espectador.

    —Un desarrollo un poco predecible, ¿no crees? —pronunció Ren. Su voz fue un susurro grave, arrastrado, capaz de cortar el sonido de la lluvia ante su melodía única—. El diálogo carece de fuerza y el clímax es demasiado melodramático. Pero supongo que no se le puede pedir gran literatura a un hombre que acaba de perderlo todo en una sola noche.

    Dejó la pluma descansando sobre el margen de la página, permitiendo que la tinta brillante revelara el nombre del sujeto en la calle perfectamente subrayado.
    El drama del mundo siempre se disfruta mejor con una taza de café caliente entre las manos. Al menos, esa parecía ser la filosofía del hombre que yacía sentado en la mesa del rincón de la terraza, justo bajo el toldo liso que amortiguaba el rugido de la tormenta y por encima de la cafetería popular del pueblo. Cruzando la calle, bajo la luz mortecina de un farol parpadeante, se desenvolvía una escena miserable. Un hombre joven, con el abrigo empapado y la desesperación pintada en el rostro, gesticulaba violentamente frente a un coche negro de cristales tintados. Se intuía una súplica, una deuda no pagada o una traición familiar; el tipo cayó de rodillas sobre el asfalto mojado, golpeando el metal del vehículo en un arranque de pura impotencia. Una escena trágica, común y corriente en la crónica negra de cualquier ciudad. Lo perturbador, sin embargo, no era el espectáculo de la acera de enfrente, sino el testigo que lo observaba todo desde la parte alta del establecimiento, ubicado específicamente en un sitio que le dotaba de una vista 'espectacular' hacia aquel drama suburbano. Ren, sentado allí, encorvado con una elegancia descuidada sobre un cuaderno de hojas amarillentas, vestía una sudadera oscura de capucha caída y llevaba sus habituales gafas redondas de sol, a pesar de la nitidez de la madrugada. Con la mano izquierda sostenía una taza de café americano del que ascendía un hilo perezoso de vapor; con la derecha, deslizaba una pluma estilográfica de plata bruñida sobre el papel. No había magia ruidosa. Solo una caligrafía negra, densa como la tinta fresca, que parecía dictar el destino de la víctima con una precisión quirúrgica. Ren dio un sorbo pausado a su café, dejando que el tintineo de la taza contra el plato de porcelana marcara el punto final del párrafo. Sin dejar de escribir, y con un sutil movimiento de sus dedos largos, hizo girar el expansor negro de su oreja derecha. Sabía que lo estaban observando. Sabía que la persona de la mesa contigua sospechaba sobre su apariencia e irracional comportamiento. Ladeó entonces su cabeza con una parsimonia cínica, bajando apenas las gafas oscuras sobre el puente de la nariz para clavar así su mirada oscura y desapegada en el espectador. —Un desarrollo un poco predecible, ¿no crees? —pronunció Ren. Su voz fue un susurro grave, arrastrado, capaz de cortar el sonido de la lluvia ante su melodía única—. El diálogo carece de fuerza y el clímax es demasiado melodramático. Pero supongo que no se le puede pedir gran literatura a un hombre que acaba de perderlo todo en una sola noche. Dejó la pluma descansando sobre el margen de la página, permitiendo que la tinta brillante revelara el nombre del sujeto en la calle perfectamente subrayado.
    Tipo
    Individual
    Líneas
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    Estado
    Disponible
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  • Oh My God!! Un búho Azul.

    (Cynthia iba paseando por el bosque cuando vio al animal quien sin dudarlo se pozó en su hombro, como si fuera alguien que conoció de toda la vida.)

    Que lindo eres My Friend~ Te llamaré "By-Tor~"
    Oh My God!! Un búho Azul. (Cynthia iba paseando por el bosque cuando vio al animal quien sin dudarlo se pozó en su hombro, como si fuera alguien que conoció de toda la vida.) Que lindo eres My Friend~ Te llamaré "By-Tor~"
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  • -El inmenso salón del trono permanecía sumido en una penumbra rojiza. Las velas ardían lentamente a ambos lados de la estancia, proyectando sombras danzantes sobre las columnas negras y los enormes cortinajes de terciopelo carmesí. En lo alto de la escalinata, sentado sobre un trono de oscura majestuosidad, se encontraba el elfo. Su piel semejante a obsidiana reflejaba los destellos de las llamas, mientras delicadas vetas doradas recorrían su cuerpo como grietas de oro fundido. Sus largos cabellos blancos caían sobre sus hombros y pecho, contrastando con la oscuridad de su figura de una forma casi irreal.-

    -Permanecía reclinado con elegancia, apoyando el rostro sobre una mano mientras observaba el vacío con sus brillantes ojos carmesí. Las sedas rojas envolvían parcialmente su cuerpo, descendiendo por los brazos del trono como una cascada de sangre y terciopelo. No parecía un rey esperando audiencia, sino una entidad antigua que había contemplado el nacimiento y la caída de innumerables imperios. Su expresión era serena, distante, imposible de descifrar, como si sus pensamientos vagaran por recuerdos mucho más antiguos que la propia historia.-

    "Llegas tarde, cuanto tiempo pensabas hacerme esperar."
    -El inmenso salón del trono permanecía sumido en una penumbra rojiza. Las velas ardían lentamente a ambos lados de la estancia, proyectando sombras danzantes sobre las columnas negras y los enormes cortinajes de terciopelo carmesí. En lo alto de la escalinata, sentado sobre un trono de oscura majestuosidad, se encontraba el elfo. Su piel semejante a obsidiana reflejaba los destellos de las llamas, mientras delicadas vetas doradas recorrían su cuerpo como grietas de oro fundido. Sus largos cabellos blancos caían sobre sus hombros y pecho, contrastando con la oscuridad de su figura de una forma casi irreal.- -Permanecía reclinado con elegancia, apoyando el rostro sobre una mano mientras observaba el vacío con sus brillantes ojos carmesí. Las sedas rojas envolvían parcialmente su cuerpo, descendiendo por los brazos del trono como una cascada de sangre y terciopelo. No parecía un rey esperando audiencia, sino una entidad antigua que había contemplado el nacimiento y la caída de innumerables imperios. Su expresión era serena, distante, imposible de descifrar, como si sus pensamientos vagaran por recuerdos mucho más antiguos que la propia historia.- "Llegas tarde, cuanto tiempo pensabas hacerme esperar."
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