⊶⊷⊶⊷❍⊶⊷⊶⊷
Nairis Tzélmur
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Los días de lluvia eran especiales para Naelune. No por algo de ella misma, era más bien por lo que la lluvia traía en esos momentos. Aunque no fuera en todos los casos, por mayoría sí que empezaban a sentirse más tristes, decaídos, cuando el clima se oscurecía de esa forma. Le resultaba divertido. Los humanos muchas veces relacionaban la lluvia con melancolía, con cosas que bajaban los ánimos.
Había otra parte que disfrutaba de ello y se regocijaba; de esos también se alimentaba. Toda emoción lo suficientemente fuerte como para llamar su atención eran de sus preferidas. Significaba más sustento, más para exprimir. Pero... cuando eran negativas, con sufrimiento, daban más amplitud para sus juegos.
Con un paraguas en mano, sus pasos eran lentos, premeditados casi, mientras se dejaba llevar por su propia percepción de lo que ocurría con cada persona con la que se cruzaba. No sabía exactamente qué o quién causaba tales sensaciones en los demás, para eso debía ser más directa, pero veía cómo se acumulaban, dónde quedaban estancadas. Ella podría ofrecer un alivio temporal, era lo que muchas veces buscaban, pero ninguna persona le interesaba lo suficiente en ese momento.
Iba a darse por rendida hasta que sus pies se detuvieron de golpe. Fue como una pared invisible con la que estuvo a punto de darse de lleno. Había tanta confusión... tanto temor, duda; una crisis que iba en aumento cual bola de nieve en bajada. Eso sí era interesante. Quería desglosar más cada sentimiento, saber el núcleo de cada uno para tratarlos "mejor".
Cambió su rumbo, sin apresurarse, pues la persona no parecía estar moviéndose, así que se tomó su tiempo, alejándose de las calles más ajetreadas hasta llegar a una parada de autobús. Ahí mismo había una joven sentada, la fuente que Naelune perseguía.
La zona apenas estaba alumbrada por un poste de luz que se veía estaba en sus últimos momentos de vida útil. Emitía una luz cálida en vano, pues los colores alrededor eran tan fríos y apagados que no daban lugar a que esa iluminación diera algún tipo de cobijo.
Continuó para acercarse lo suficiente, con una suave sonrisa en sus labios que delataba su diversión interna. Sin embargo, a cierta cercanía, de repente sintió otra cosa: un odio profundo, tan grande que no podía darle ninguna escala. Era muy diferente al odio del que se haya alimentado antes o que solo haya percibido. No la paralizó, pero sí que despertó más la curiosidad, porque hasta lo sentía un poco ajeno. ¿Venía de esa chica también?
—No creo que llegue ningún autobús... el temporal ha dejado las calles poco transitables. —comentó con una calma que rozaba la frialdad por más que su rostro estaba atento a la joven. Ojos blancos y brillantes que la miraban fijo.
'¿Qué es lo que te atormenta tanto?' se preguntó, empezando a trazar un plan para averiguarlo a toda costa.
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[Possesed_By_Myself]
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Los días de lluvia eran especiales para Naelune. No por algo de ella misma, era más bien por lo que la lluvia traía en esos momentos. Aunque no fuera en todos los casos, por mayoría sí que empezaban a sentirse más tristes, decaídos, cuando el clima se oscurecía de esa forma. Le resultaba divertido. Los humanos muchas veces relacionaban la lluvia con melancolía, con cosas que bajaban los ánimos.
Había otra parte que disfrutaba de ello y se regocijaba; de esos también se alimentaba. Toda emoción lo suficientemente fuerte como para llamar su atención eran de sus preferidas. Significaba más sustento, más para exprimir. Pero... cuando eran negativas, con sufrimiento, daban más amplitud para sus juegos.
Con un paraguas en mano, sus pasos eran lentos, premeditados casi, mientras se dejaba llevar por su propia percepción de lo que ocurría con cada persona con la que se cruzaba. No sabía exactamente qué o quién causaba tales sensaciones en los demás, para eso debía ser más directa, pero veía cómo se acumulaban, dónde quedaban estancadas. Ella podría ofrecer un alivio temporal, era lo que muchas veces buscaban, pero ninguna persona le interesaba lo suficiente en ese momento.
Iba a darse por rendida hasta que sus pies se detuvieron de golpe. Fue como una pared invisible con la que estuvo a punto de darse de lleno. Había tanta confusión... tanto temor, duda; una crisis que iba en aumento cual bola de nieve en bajada. Eso sí era interesante. Quería desglosar más cada sentimiento, saber el núcleo de cada uno para tratarlos "mejor".
Cambió su rumbo, sin apresurarse, pues la persona no parecía estar moviéndose, así que se tomó su tiempo, alejándose de las calles más ajetreadas hasta llegar a una parada de autobús. Ahí mismo había una joven sentada, la fuente que Naelune perseguía.
La zona apenas estaba alumbrada por un poste de luz que se veía estaba en sus últimos momentos de vida útil. Emitía una luz cálida en vano, pues los colores alrededor eran tan fríos y apagados que no daban lugar a que esa iluminación diera algún tipo de cobijo.
Continuó para acercarse lo suficiente, con una suave sonrisa en sus labios que delataba su diversión interna. Sin embargo, a cierta cercanía, de repente sintió otra cosa: un odio profundo, tan grande que no podía darle ninguna escala. Era muy diferente al odio del que se haya alimentado antes o que solo haya percibido. No la paralizó, pero sí que despertó más la curiosidad, porque hasta lo sentía un poco ajeno. ¿Venía de esa chica también?
—No creo que llegue ningún autobús... el temporal ha dejado las calles poco transitables. —comentó con una calma que rozaba la frialdad por más que su rostro estaba atento a la joven. Ojos blancos y brillantes que la miraban fijo.
'¿Qué es lo que te atormenta tanto?' se preguntó, empezando a trazar un plan para averiguarlo a toda costa.