Las luces cayeron, pero el aire seguía cargado de una intensa electricidad que mantenía sus vellos erizados. Su respiración pesaba. A pesar de la fatiga, de su rostro colgaba una sonrisa cristalina, suspendida en algún punto intermedio entre el alivio, la satisfacción y la adrenalina que aún corría por sus venas. Aún podía escuchar los vítores de su público reproduciéndose en su mente.
Después de tanto tiempo y esfuerzo invertidos, finalmente había debutado. Y lo hizo bajo su propio nombre. No como parte de un grupo, no como acompañante; solo ella y su público, de la mano de la agencia VisionOne.
Estaba exhausta, pero había valido la pena cada segundo. Las luces, la precisión de su coreografía, las cámaras... todo había sido perfecto. Lo que más le sorprendía era que tantas personas se animaran a verla solo a ella. Fuera por su carisma, su belleza o su toque personal, la gente había estado allí apoyándola. Era un sueño cumplido; el primer paso de un futuro brillante, o eso le gustaba creer.
—Cielos... casi no lo creo —pensó en voz alta, justo detrás del escenario principal.
Pasó una mano por su cabello perfectamente arreglado y ajustó el vestido diseñado a medida. A lo lejos, los moderadores despedían el evento y guiaban a las personas hacia la salida, mientras ella apoyaba las manos en su cintura, tratando de recuperar el aliento en el Backstage.
Después de tanto tiempo y esfuerzo invertidos, finalmente había debutado. Y lo hizo bajo su propio nombre. No como parte de un grupo, no como acompañante; solo ella y su público, de la mano de la agencia VisionOne.
Estaba exhausta, pero había valido la pena cada segundo. Las luces, la precisión de su coreografía, las cámaras... todo había sido perfecto. Lo que más le sorprendía era que tantas personas se animaran a verla solo a ella. Fuera por su carisma, su belleza o su toque personal, la gente había estado allí apoyándola. Era un sueño cumplido; el primer paso de un futuro brillante, o eso le gustaba creer.
—Cielos... casi no lo creo —pensó en voz alta, justo detrás del escenario principal.
Pasó una mano por su cabello perfectamente arreglado y ajustó el vestido diseñado a medida. A lo lejos, los moderadores despedían el evento y guiaban a las personas hacia la salida, mientras ella apoyaba las manos en su cintura, tratando de recuperar el aliento en el Backstage.
Las luces cayeron, pero el aire seguía cargado de una intensa electricidad que mantenía sus vellos erizados. Su respiración pesaba. A pesar de la fatiga, de su rostro colgaba una sonrisa cristalina, suspendida en algún punto intermedio entre el alivio, la satisfacción y la adrenalina que aún corría por sus venas. Aún podía escuchar los vítores de su público reproduciéndose en su mente.
Después de tanto tiempo y esfuerzo invertidos, finalmente había debutado. Y lo hizo bajo su propio nombre. No como parte de un grupo, no como acompañante; solo ella y su público, de la mano de la agencia VisionOne.
Estaba exhausta, pero había valido la pena cada segundo. Las luces, la precisión de su coreografía, las cámaras... todo había sido perfecto. Lo que más le sorprendía era que tantas personas se animaran a verla solo a ella. Fuera por su carisma, su belleza o su toque personal, la gente había estado allí apoyándola. Era un sueño cumplido; el primer paso de un futuro brillante, o eso le gustaba creer.
—Cielos... casi no lo creo —pensó en voz alta, justo detrás del escenario principal.
Pasó una mano por su cabello perfectamente arreglado y ajustó el vestido diseñado a medida. A lo lejos, los moderadores despedían el evento y guiaban a las personas hacia la salida, mientras ella apoyaba las manos en su cintura, tratando de recuperar el aliento en el Backstage.