• Desperté con la noche fuera de lugar, como si la oscuridad ya no supiera dónde abrazarme.
    Algo en mí se ha vuelto extraño, ajeno, como si la eternidad hubiera parpadeado y yo hubiese quedado atrapada en ese instante borroso. Camino entre sombras sintiéndome fuera de ritmo, preguntándome en qué momento dejé de pertenecer a la noche que me dio nombre.
    Desperté con la noche fuera de lugar, como si la oscuridad ya no supiera dónde abrazarme. Algo en mí se ha vuelto extraño, ajeno, como si la eternidad hubiera parpadeado y yo hubiese quedado atrapada en ese instante borroso. Camino entre sombras sintiéndome fuera de ritmo, preguntándome en qué momento dejé de pertenecer a la noche que me dio nombre.
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    Parte 11 - Reflexión en el río.

    El agua me lleva, fría y serena,
    como si quisiera borrar mis pasos,
    como si quisiera devolverme al silencio.

    He perdido fuerza desde que llegué a este mundo, pero aun así, derroté al cazador.
    Aun así, vengué a la aldea y por primera vez, siento paz.

    Si muero aquí, quizás mi alma regrese a mi hogar. Quizás el río me devuelva a donde todo comenzó y por un instante, pienso en rendirme,
    dejar que la corriente decida.

    Pero entonces recuerdo a mi abuela Jennifer.
    Recuerdo su voz firme en los días de entrenamiento, cuando yo temía no sobrevivir a su dureza. Ella me decía: "No tienes derecho a morir, no aún. Hay cosas que aún no has hecho.
    Hay gente que te ama, y no puedes hacerlos sufrir."

    Sus palabras arden más fuerte que el fuego.
    Me recuerdan que rendirse no es opción, que en mis venas no solo corre la sangre Ishtar, sino también la sangre Queen y las Queen son las más tercas, las que nunca se doblan, las que nunca aceptan la derrota.

    Así que no, no moriré aquí, no me rendiré.
    El río puede arrastrar mi cuerpo, pero mi espíritu seguirá luchando. Porque vivir no es un derecho que se entrega al azar, es una promesa que se honra con cada respiración.

    Y mientras floto, me repito: "Morir no es una opción. Seguir es mi destino y aún hay cosas que debo hacer".

    Parte 12 - Una pequeña esperanza.

    La corriente había arrastrado a Akane lejos de la aldea, dejándola inconsciente en la orilla del río. Su cuerpo estaba cubierto de heridas, pero dentro de ella aún ardía un poder que se negaba a apagarse.

    En ese momento, una joven ogra regresaba de cazar. Caminaba con calma hacia su hogar, y al pasar cerca del río se inclinó para beber agua fresca. Fue entonces que la vio: una muchacha de cabello blanco con puntas verdes, tendida en la hierba, respirando con dificultad.

    La ogra se acercó con cautela. Al poner su mano sobre el pecho de Akane, sintió que su poder luchaba por seguir viviendo, como una llama que se resiste al viento. Sin dudarlo, la levantó en sus brazos y la llevó a su casa, decidida a salvarla.
    Parte 11 - Reflexión en el río. El agua me lleva, fría y serena, como si quisiera borrar mis pasos, como si quisiera devolverme al silencio. He perdido fuerza desde que llegué a este mundo, pero aun así, derroté al cazador. Aun así, vengué a la aldea y por primera vez, siento paz. Si muero aquí, quizás mi alma regrese a mi hogar. Quizás el río me devuelva a donde todo comenzó y por un instante, pienso en rendirme, dejar que la corriente decida. Pero entonces recuerdo a mi abuela Jennifer. Recuerdo su voz firme en los días de entrenamiento, cuando yo temía no sobrevivir a su dureza. Ella me decía: "No tienes derecho a morir, no aún. Hay cosas que aún no has hecho. Hay gente que te ama, y no puedes hacerlos sufrir." Sus palabras arden más fuerte que el fuego. Me recuerdan que rendirse no es opción, que en mis venas no solo corre la sangre Ishtar, sino también la sangre Queen y las Queen son las más tercas, las que nunca se doblan, las que nunca aceptan la derrota. Así que no, no moriré aquí, no me rendiré. El río puede arrastrar mi cuerpo, pero mi espíritu seguirá luchando. Porque vivir no es un derecho que se entrega al azar, es una promesa que se honra con cada respiración. Y mientras floto, me repito: "Morir no es una opción. Seguir es mi destino y aún hay cosas que debo hacer". Parte 12 - Una pequeña esperanza. La corriente había arrastrado a Akane lejos de la aldea, dejándola inconsciente en la orilla del río. Su cuerpo estaba cubierto de heridas, pero dentro de ella aún ardía un poder que se negaba a apagarse. En ese momento, una joven ogra regresaba de cazar. Caminaba con calma hacia su hogar, y al pasar cerca del río se inclinó para beber agua fresca. Fue entonces que la vio: una muchacha de cabello blanco con puntas verdes, tendida en la hierba, respirando con dificultad. La ogra se acercó con cautela. Al poner su mano sobre el pecho de Akane, sintió que su poder luchaba por seguir viviendo, como una llama que se resiste al viento. Sin dudarlo, la levantó en sus brazos y la llevó a su casa, decidida a salvarla.
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  • Un nuevo comienzo
    Fandom Kuroshitsuji
    Categoría Otros
    Lugar: Mansión Phantomhive, Londres
    Hora: 11:47 p. m.
    Clima: Noche cerrada, lluvia fina golpeando los ventanales, niebla espesa envolviendo la propiedad.

    ON

    *Sebastian Michaelis sostenía la copa con una precisión impecable, como si incluso el cristal comprendiera la jerarquía que gobernaba la mansión Phantomhive. El vino oscuro reposaba en silencio, reflejando la luz trémula de los candelabros que iluminaban el salón principal, mientras la lluvia marcaba un ritmo constante contra los ventanales.

    La mansión estaba en calma, sin embargo, no era una calma vacía, sino una cuidadosamente impuesta. Afuera, la niebla se aferraba a los jardines como una presencia viva; mientras que dentro, los muros antiguos observaban, cómplices mudos de contratos que jamás debían pronunciarse en voz alta.

    Sebastian permanecía de pie, erguido, con la compostura intacta, como si incluso la soledad formara parte de su servicio.
    Giró entonces la copa con lentitud, escuchando el leve roce del líquido contra el cristal, sus ojos carmesíes no mostraban emoción alguna y aunque en su mirada habitaba una atención despierta, el no necesitaba compañía pues la oscuridad le resultaba familiar.

    Dejó la copa sobre la mesa con un gesto suave, casi ceremonial. El sonido se disipó entre el crepitar distante del fuego y el murmullo de la tormenta. Fue entonces que aquel demonio inclinó apenas la cabeza, no hacia nadie en particular, sino hacia el pacto invisible que lo ataba a ese lugar. Su expresión era serena, educada… peligrosamente honesta pues se dejó ver con una sonrisa ladina a su acto.

    Aquí, la mansión Phantomhive no dormía, Sebastian Michaelis, su mayordomo, permanecía vigilante, paciente, aguardando el momento exacto en que la noche exigiría su intervención.* ~
    Lugar: Mansión Phantomhive, Londres Hora: 11:47 p. m. Clima: Noche cerrada, lluvia fina golpeando los ventanales, niebla espesa envolviendo la propiedad. ON *Sebastian Michaelis sostenía la copa con una precisión impecable, como si incluso el cristal comprendiera la jerarquía que gobernaba la mansión Phantomhive. El vino oscuro reposaba en silencio, reflejando la luz trémula de los candelabros que iluminaban el salón principal, mientras la lluvia marcaba un ritmo constante contra los ventanales. La mansión estaba en calma, sin embargo, no era una calma vacía, sino una cuidadosamente impuesta. Afuera, la niebla se aferraba a los jardines como una presencia viva; mientras que dentro, los muros antiguos observaban, cómplices mudos de contratos que jamás debían pronunciarse en voz alta. Sebastian permanecía de pie, erguido, con la compostura intacta, como si incluso la soledad formara parte de su servicio. Giró entonces la copa con lentitud, escuchando el leve roce del líquido contra el cristal, sus ojos carmesíes no mostraban emoción alguna y aunque en su mirada habitaba una atención despierta, el no necesitaba compañía pues la oscuridad le resultaba familiar. Dejó la copa sobre la mesa con un gesto suave, casi ceremonial. El sonido se disipó entre el crepitar distante del fuego y el murmullo de la tormenta. Fue entonces que aquel demonio inclinó apenas la cabeza, no hacia nadie en particular, sino hacia el pacto invisible que lo ataba a ese lugar. Su expresión era serena, educada… peligrosamente honesta pues se dejó ver con una sonrisa ladina a su acto. Aquí, la mansión Phantomhive no dormía, Sebastian Michaelis, su mayordomo, permanecía vigilante, paciente, aguardando el momento exacto en que la noche exigiría su intervención.* ~
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    Grupal
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  • Confutatis Maledictis
    Categoría Suspenso
    "𝘗𝘳𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘮𝘦𝘢𝘦 𝘯𝘰𝘯 𝘴𝘶𝘯𝘵 𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢𝘦
    𝘚𝘦𝘥 𝘵𝘶 𝘣𝘰𝘯𝘶𝘴 𝘧𝘢𝘤 𝘣𝘦𝘯𝘪𝘨𝘯𝘦,
    𝘕𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘦𝘯𝘯𝘪 𝘤𝘳𝘦𝘮𝘦𝘳 𝘪𝘨𝘯𝘦".

    El recitar de un antiguo cántico encuentra su lugar en un recinto que, en tiempos mejores, fuese hogar de veneración. Sus vitrales, rotos; su altar, demacrado; el crucifijo de caoba, desfigurado a partes iguales por la intención de sus nuevos residentes y el implacable pasar del tiempo.

    Allí, donde lo sacrosanto ha sido reemplazado por lo sacrílego, un ritual toma lugar, uno en el que la sangre vuelve a tomar protagonismo.

    "𝘐𝘯𝘵𝘦𝘳 𝘰𝘷𝘦𝘴 𝘭𝘰𝘤𝘶𝘮 𝘱𝘳𝘢𝘦𝘴𝘵𝘢,
    𝘌𝘵 𝘢𝘣 𝘩𝘢𝘦𝘥𝘪𝘴 𝘮𝘦 𝘴𝘦𝘲𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢,
    𝘚𝘵𝘢𝘵𝘶𝘦𝘯𝘴 𝘪𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢".

    Arrodillado, con las muñecas atadas tras su espalda, su torso desnudo evidenciando los vestigios de la tortura, se encuentra el cordero sacrificial: El ser conocido como "el hijo del Infierno", poseedor de la sangre tóxica.

    Tras él, continuando con el poema, una figura cubierta por una túnica que obstruye la vista a su rostro. Los asistentes al sacrificio, tan silentes como impacientes, de pie frente al espectáculo.

    —Rápido, rápido... —susurra, en una irreverente interrupción que la molestia despierta entre los partícipes del festín. —Me estoy aburriendo. ¿Los vampiros suelen jugar tanto con su comida?
    "𝘗𝘳𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘮𝘦𝘢𝘦 𝘯𝘰𝘯 𝘴𝘶𝘯𝘵 𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢𝘦 𝘚𝘦𝘥 𝘵𝘶 𝘣𝘰𝘯𝘶𝘴 𝘧𝘢𝘤 𝘣𝘦𝘯𝘪𝘨𝘯𝘦, 𝘕𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘦𝘯𝘯𝘪 𝘤𝘳𝘦𝘮𝘦𝘳 𝘪𝘨𝘯𝘦". El recitar de un antiguo cántico encuentra su lugar en un recinto que, en tiempos mejores, fuese hogar de veneración. Sus vitrales, rotos; su altar, demacrado; el crucifijo de caoba, desfigurado a partes iguales por la intención de sus nuevos residentes y el implacable pasar del tiempo. Allí, donde lo sacrosanto ha sido reemplazado por lo sacrílego, un ritual toma lugar, uno en el que la sangre vuelve a tomar protagonismo. "𝘐𝘯𝘵𝘦𝘳 𝘰𝘷𝘦𝘴 𝘭𝘰𝘤𝘶𝘮 𝘱𝘳𝘢𝘦𝘴𝘵𝘢, 𝘌𝘵 𝘢𝘣 𝘩𝘢𝘦𝘥𝘪𝘴 𝘮𝘦 𝘴𝘦𝘲𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢, 𝘚𝘵𝘢𝘵𝘶𝘦𝘯𝘴 𝘪𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢". Arrodillado, con las muñecas atadas tras su espalda, su torso desnudo evidenciando los vestigios de la tortura, se encuentra el cordero sacrificial: El ser conocido como "el hijo del Infierno", poseedor de la sangre tóxica. Tras él, continuando con el poema, una figura cubierta por una túnica que obstruye la vista a su rostro. Los asistentes al sacrificio, tan silentes como impacientes, de pie frente al espectáculo. —Rápido, rápido... —susurra, en una irreverente interrupción que la molestia despierta entre los partícipes del festín. —Me estoy aburriendo. ¿Los vampiros suelen jugar tanto con su comida?
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  • — El fin de semana debería durar más tiempo. Con tres días sería perfecto.

    Nunca pensó que lo admitiría en voz alta, mucho menos llegó a pensar que sería del grupo de personas que terminaría siendo abofeteado por la realidad. Siempre se había reído de que podía pasar más tiempo trabajando que descansando pero, ahora que estaba cerca de los treinta, sentía que el cuerpo le pasaba la factura.

    Era tarde, demasiado para alguien que apenas tomaba el almuerzo cuando anochecía, quizás el ver que su alarma sonaría en menos de ocho horas era lo que más le deprimía. Eso, o que los fideos instantáneos, de ese nuevo lugar que había visto en redes sociales, no sabían tan buenos como los demás decían. ¿Es que su paladar ya tampoco se adaptaba a las modas pasajeras de los adolescentes?

    — Quizá debería pedirme un día extra e vacaciones. O podría reportarme enfermo. Y si... —Por un momento se mal viajó. Una costumbre rara que tenía de quedarse pensando mientras miraba un punto fijo, cualquiera, hasta que la idea completa se armaba en su mente para revisar su escenario: Llegar a la oficina, registrar su asistencia y, casualmente, tropezarse en las escaleras para ganar una incapacidad. Negó entonces, nerviosamente y se asustó de su propia idea.— Definitivamente no hay otra opción, odio los lunes.
    — El fin de semana debería durar más tiempo. Con tres días sería perfecto. Nunca pensó que lo admitiría en voz alta, mucho menos llegó a pensar que sería del grupo de personas que terminaría siendo abofeteado por la realidad. Siempre se había reído de que podía pasar más tiempo trabajando que descansando pero, ahora que estaba cerca de los treinta, sentía que el cuerpo le pasaba la factura. Era tarde, demasiado para alguien que apenas tomaba el almuerzo cuando anochecía, quizás el ver que su alarma sonaría en menos de ocho horas era lo que más le deprimía. Eso, o que los fideos instantáneos, de ese nuevo lugar que había visto en redes sociales, no sabían tan buenos como los demás decían. ¿Es que su paladar ya tampoco se adaptaba a las modas pasajeras de los adolescentes? — Quizá debería pedirme un día extra e vacaciones. O podría reportarme enfermo. Y si... —Por un momento se mal viajó. Una costumbre rara que tenía de quedarse pensando mientras miraba un punto fijo, cualquiera, hasta que la idea completa se armaba en su mente para revisar su escenario: Llegar a la oficina, registrar su asistencia y, casualmente, tropezarse en las escaleras para ganar una incapacidad. Negó entonces, nerviosamente y se asustó de su propia idea.— Definitivamente no hay otra opción, odio los lunes.
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  • *chibi se volvia a topar con el pug del vecino y de nuevo estaban discutiendo el perro ladra como loco y chibi le gritaba en ruiditos incomprensibles* ¬0¬
    *chibi se volvia a topar con el pug del vecino y de nuevo estaban discutiendo el perro ladra como loco y chibi le gritaba en ruiditos incomprensibles* ¬0¬
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¿Sabes cuál es la peor parte de querer buscar un rol? Que hay dos bandos. El primero, eres un hombre que está detrás de perfiles femeninos o de femboys como un pagafantas. El segundo, eres una chica con perfil femenino o un chico femboy quien atrae a los pagafantas, eso es todo... Ah, ¿Que tienes años de experiencia en el rol? Eso acá no importa, a nadie le interesa eso. Lo siento, si eres de estos últimos pues te jodiste, tienes tanta relevancia como una contraseña que ya cambiaron.

    #SadRealityInRolePlaying.
    ¿Sabes cuál es la peor parte de querer buscar un rol? Que hay dos bandos. El primero, eres un hombre que está detrás de perfiles femeninos o de femboys como un pagafantas. El segundo, eres una chica con perfil femenino o un chico femboy quien atrae a los pagafantas, eso es todo... Ah, ¿Que tienes años de experiencia en el rol? Eso acá no importa, a nadie le interesa eso. Lo siento, si eres de estos últimos pues te jodiste, tienes tanta relevancia como una contraseña que ya cambiaron.🦅 #SadRealityInRolePlaying.
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  • Asura Sphatari Kaos definitivamente tienes buen gusto ♥ gracias por el regalito ♥

    -Le manda fotito de como le queda el vestido-
    [AsuraKaos] definitivamente tienes buen gusto ♥ gracias por el regalito ♥ -Le manda fotito de como le queda el vestido-
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  • —Oh, Al~
    He estado practicando nuevos cambios de forma.
    ¿Qué te parece este? Soy un ciervo como tu~

    Sonreía ampliamente mientras lo miraba, agitando el pequeño rabo rubio.


    #SeductiveSunday
    Alastor
    —Oh, Al~ He estado practicando nuevos cambios de forma. ¿Qué te parece este? Soy un ciervo como tu~ Sonreía ampliamente mientras lo miraba, agitando el pequeño rabo rubio. #SeductiveSunday [4lastor]
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  • 𝕰𝖑 𝕮𝖗𝖊𝖉𝖔 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝕸𝖊𝖗𝖈𝖊𝖓𝖆𝖗𝖎𝖆
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    ‎[ 20:48 / Provincia de Kranzberg / Polonia / Bar "La cuenca de Hierro" / 72 horas después del escape del traidor... ]



    ‎ * El aire en el interior del bar era una mezcla espesa de humo de tabaco barato, cerveza agria y el olor a metal de los parroquianos que, en su mayoría, llevaban armas ocultas bajo la mesa. Era un lugar donde la ley del gobierno no llegaba y la influencia de la Iglesia se diluía en sombras. En una mesa de un rincón oscuro en casi su totalidad pues había una lámpara que parpadeaba con un zumbido eléctrico molesto, allí sentado estaba el Inquisidor Malachi. Su rostro era una máscara de piedra, sus dedos largos y delgados tamborileaban rítmicamente sobre la madera. en la mesa de atrás así como en la mesa de al lado se encontraban los demás cazadores, estre estos estaba un joven Elijah —con ropa de civil que ocultaba su uniforme de cazador aún impecable bajo sus prendas— su mirada estaba fija en la puerta, intentaba controlar la tensión en sus hombros pero lo cierto era que habían sido tres días tensos y agotadores tras el informe del escape de Varek *



    ‎ — Oye muchacho... Mantén la calma, muchacho —murmuró uno de los condotieros sin mirarlo, este llegaba a la mesa en que se encontraban con unas cervezas en la mano—. Los de "su clase" huelen el miedo antes de cruzar el umbral hasta el lugar



    ‎ * Elijah asintió sorprendido, más por como este traía bebidas como si no estuvieran allí en alerta en caso de que las cosas salgan mal que por la advertencia, el joven se ajustaba la empuñadura de su arma bajo el abrigo. Lo siguiente que paso el chico no sabría muy bien cómo describirlo, de pronto, el ruido del bar bajó un par de decibelios aún no una entrada dramática, pero el cambio en la presión del aire indicaban que a quien sea que esperaban ya estaba cerca del lugar ¿Acaso estará molesto? Después de todo venían a negociar un día después del acordado... *
    ‎[ 20:48 / Provincia de Kranzberg / Polonia / Bar "La cuenca de Hierro" / 72 horas después del escape del traidor... ] ‎ ‎ ‎ ‎ * El aire en el interior del bar era una mezcla espesa de humo de tabaco barato, cerveza agria y el olor a metal de los parroquianos que, en su mayoría, llevaban armas ocultas bajo la mesa. Era un lugar donde la ley del gobierno no llegaba y la influencia de la Iglesia se diluía en sombras. En una mesa de un rincón oscuro en casi su totalidad pues había una lámpara que parpadeaba con un zumbido eléctrico molesto, allí sentado estaba el Inquisidor Malachi. Su rostro era una máscara de piedra, sus dedos largos y delgados tamborileaban rítmicamente sobre la madera. en la mesa de atrás así como en la mesa de al lado se encontraban los demás cazadores, estre estos estaba un joven Elijah —con ropa de civil que ocultaba su uniforme de cazador aún impecable bajo sus prendas— su mirada estaba fija en la puerta, intentaba controlar la tensión en sus hombros pero lo cierto era que habían sido tres días tensos y agotadores tras el informe del escape de Varek * ‎ ‎ ‎ ‎ — Oye muchacho... Mantén la calma, muchacho —murmuró uno de los condotieros sin mirarlo, este llegaba a la mesa en que se encontraban con unas cervezas en la mano—. Los de "su clase" huelen el miedo antes de cruzar el umbral hasta el lugar ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah asintió sorprendido, más por como este traía bebidas como si no estuvieran allí en alerta en caso de que las cosas salgan mal que por la advertencia, el joven se ajustaba la empuñadura de su arma bajo el abrigo. Lo siguiente que paso el chico no sabría muy bien cómo describirlo, de pronto, el ruido del bar bajó un par de decibelios aún no una entrada dramática, pero el cambio en la presión del aire indicaban que a quien sea que esperaban ya estaba cerca del lugar ¿Acaso estará molesto? Después de todo venían a negociar un día después del acordado... *
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