• -La lluvia negra caia sobre las torres infinitas del reino del Eclipse Carmesi, resbalando por los muros de obsidiana y perdiendose en abismos de luz roja. Vaelith avanzaba entre las ruinas silenciosas de aquella prision cosmica, su capa oscura arrastrandose sobre la piedra mientras sus ojos rojizos seguian el rastro de una presencia molesta. No gobernaba un reino de subditos ni ciudadanos. Gobernaba una Jaula y aquella noche, una de sus peores criaturas habia roto sus cadenas, La entidad se movia entre dimensiones desgarradas como una sombra viva. Su mera existencia devoraba leyes naturales, dejando tras de si fragmentos de universos muertos. Si lograba escapar, incontables realidades desaparecerian antes de que sus habitantes comprendieran lo que ocurria-

    -Vaelith observo como el monstruo rasgaba el cielo del Eclipse, intentando abrir una grieta hacia mundos desconocidos. Su expresion permanecio serena, aunque la oscuridad alrededor comenzo a agitarse como un oceano enfurecido, El combate fue brutal y silencioso. Cada golpe de la criatura partia montañas enteras, mientras Vaelith respondia con corrientes de Eclipse Liquido y cadenas de vacio capaces de aprisionar estrellas moribundas. El choque de ambos distorsiono el horizonte, doblando la realidad sobre si misma. Durante un Instante, el monstruo logro alcanzar el portal que habia creado, extendiendo sus innumerables extremidades hacia la libertad-

    -Pero Vaelith aparecio frente a el antes de que pudiera cruzarlo. Con una sola mirada, sello la grieta dimensional y atraveso el corazon de la criatura con una lanza nacida de la oscuridad Carmesi. El rugido de la entidad se perdio en la eternidad mientras era arrastrada nuevamente a las profundidades de su prision. Cuando todo termino, El Rey del Eclipse Carmesi permanecio inmovil bajo la tormenta, observando el vacio en silencio. Nadie celebraria aquella victoria. Nadie conoceria su nombre. Y, sin embargo, otro universo habia sobrevivido una noche mas gracias a la soledad de su vigilancia-
    -La lluvia negra caia sobre las torres infinitas del reino del Eclipse Carmesi, resbalando por los muros de obsidiana y perdiendose en abismos de luz roja. Vaelith avanzaba entre las ruinas silenciosas de aquella prision cosmica, su capa oscura arrastrandose sobre la piedra mientras sus ojos rojizos seguian el rastro de una presencia molesta. No gobernaba un reino de subditos ni ciudadanos. Gobernaba una Jaula y aquella noche, una de sus peores criaturas habia roto sus cadenas, La entidad se movia entre dimensiones desgarradas como una sombra viva. Su mera existencia devoraba leyes naturales, dejando tras de si fragmentos de universos muertos. Si lograba escapar, incontables realidades desaparecerian antes de que sus habitantes comprendieran lo que ocurria- -Vaelith observo como el monstruo rasgaba el cielo del Eclipse, intentando abrir una grieta hacia mundos desconocidos. Su expresion permanecio serena, aunque la oscuridad alrededor comenzo a agitarse como un oceano enfurecido, El combate fue brutal y silencioso. Cada golpe de la criatura partia montañas enteras, mientras Vaelith respondia con corrientes de Eclipse Liquido y cadenas de vacio capaces de aprisionar estrellas moribundas. El choque de ambos distorsiono el horizonte, doblando la realidad sobre si misma. Durante un Instante, el monstruo logro alcanzar el portal que habia creado, extendiendo sus innumerables extremidades hacia la libertad- -Pero Vaelith aparecio frente a el antes de que pudiera cruzarlo. Con una sola mirada, sello la grieta dimensional y atraveso el corazon de la criatura con una lanza nacida de la oscuridad Carmesi. El rugido de la entidad se perdio en la eternidad mientras era arrastrada nuevamente a las profundidades de su prision. Cuando todo termino, El Rey del Eclipse Carmesi permanecio inmovil bajo la tormenta, observando el vacio en silencio. Nadie celebraria aquella victoria. Nadie conoceria su nombre. Y, sin embargo, otro universo habia sobrevivido una noche mas gracias a la soledad de su vigilancia-
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || Oh nooo que terrible espectro maldito, váyanse del lugar, debo quedarme como sacrificio (?) no lo olviden ¡Largo!
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  • — ¿Te perdiste o algo? Ten cuidado, esta zona es peligrosa cuando anochece. Hasta el aire se da media vuelto y vuela como pedo de diablo. (?)
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  • —¡Deja de reírte! No tiene ninguna gracia; fue un error en las proporciones de la runa y arruinó toda la planificación de mi próxima clase... Si fuera tan precisa como Victor, esto no habría ocurrido.
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  • Después de varias de horas de papeleo la Maestra Intendente se había parado de su escritorio, solo para estirar las piernas un poco, miró por la ventana, miró hacia la puerta cerrada, no había nadie mas que ella. Por un momento dejó pasar que era una recatada dama, y aquella impulsiva, rebelde y libre Jean de la academia salió por un momento, extendió sus brazos al techo, estiró sus brazos lo más que puedo mientras cerraba los ojos y suspiraba a ojos cerrados con un ligero alivió sintiendo como su espalda se iba arqueando marcando estéticamente la curvatura de su espalda, sintió como su columna se estiraba, como tronaban sus tensos hombros y algunos huesitos de su espina.

    -¡Mmmh! ¡Aaah!,,

    Incluso sus piernas se estiraron, casi por reflejo se paró de puntitas sobre sus botas y sintió como todo su cuerpo se desentumía. flexionó su brazo izquierdo a la altura de su hombro y giró bruscamente en esa dirección su cintura 3 veces, escuchó un "Crack" suspiró un poco y sonrió aliviada, hizo lo mismo hacia el otro lado.

    -Por el Arconte Anemo... Si necesitaba estirarme un poco~...

    Caminó por su oficina dando unos silenciosos pasos y se topó con un estuche que no habría en mucho tiempo, a pesar de ello, no había polvo, ni una sola partícula de polvo en aquella casi estéril oficina, en sus labios se dibujó una sonrisa y pasó sus yemas por el estuche con una suave caricia, lo abrió y en el se encontraba un violín.

    -¿Será?...

    Se preguntó a si misma sonriendo un poco, se preguntaba si aún se acordaba de como tocarlo. Lo tomó con la delicadeza de una dama, lo puso en su hombro y apoyó suavemente su mejilla en el descanso del instrumentó, tomó el arco y lo deslizó entre las cuerdas perfectamente afinadas del violín. Sus ojos se cerraron y sus labios sonrieron, no había olvidado en absoluto como tocar. Continuó con una suave pieza.
    Después de varias de horas de papeleo la Maestra Intendente se había parado de su escritorio, solo para estirar las piernas un poco, miró por la ventana, miró hacia la puerta cerrada, no había nadie mas que ella. Por un momento dejó pasar que era una recatada dama, y aquella impulsiva, rebelde y libre Jean de la academia salió por un momento, extendió sus brazos al techo, estiró sus brazos lo más que puedo mientras cerraba los ojos y suspiraba a ojos cerrados con un ligero alivió sintiendo como su espalda se iba arqueando marcando estéticamente la curvatura de su espalda, sintió como su columna se estiraba, como tronaban sus tensos hombros y algunos huesitos de su espina. -¡Mmmh! ¡Aaah!,, Incluso sus piernas se estiraron, casi por reflejo se paró de puntitas sobre sus botas y sintió como todo su cuerpo se desentumía. flexionó su brazo izquierdo a la altura de su hombro y giró bruscamente en esa dirección su cintura 3 veces, escuchó un "Crack" suspiró un poco y sonrió aliviada, hizo lo mismo hacia el otro lado. -Por el Arconte Anemo... Si necesitaba estirarme un poco~... Caminó por su oficina dando unos silenciosos pasos y se topó con un estuche que no habría en mucho tiempo, a pesar de ello, no había polvo, ni una sola partícula de polvo en aquella casi estéril oficina, en sus labios se dibujó una sonrisa y pasó sus yemas por el estuche con una suave caricia, lo abrió y en el se encontraba un violín. -¿Será?... Se preguntó a si misma sonriendo un poco, se preguntaba si aún se acordaba de como tocarlo. Lo tomó con la delicadeza de una dama, lo puso en su hombro y apoyó suavemente su mejilla en el descanso del instrumentó, tomó el arco y lo deslizó entre las cuerdas perfectamente afinadas del violín. Sus ojos se cerraron y sus labios sonrieron, no había olvidado en absoluto como tocar. Continuó con una suave pieza.
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  • ¿Porque soy diferente?

    *Hizo una pregunta que solo fue respondida con un inmenso silencio, nadie estaba ahora con ella y todo lo que le rodea era una oscuridad y un profundo silencio, hilos sujetando sus cabellos, mientras ella estaba de rodillas en el piso en aquella habitación. *

    ¿Este es el peso que debo cargar?

    *Volvio a hacer una pregunta obviamente sin obtener respuesta, unas manos desde las sombras comenzaron a acercarse a ella, nunca a nadie le mostró ese lado vulnerable de ella, tomo la decisión de cargar con todo eso ella sola no por egoísmo, es porque no sabe como comunicar esa pesada carga que golpea constantemente su corazón, pensó en su familia, en la persona que le cautivo, suspira con pesadez qué parecía quemarle por dentro, Lilithia no tenía como expresar ese pesar, solo le queda soportar todo, sus cuerpo temblando de impotencia, mientras estaba en ese ambiente donde nadie podría llegar a ella.

    Pues ella misma puso una barrera mágica pues deseaba momentos en soledad. *
    ¿Porque soy diferente? *Hizo una pregunta que solo fue respondida con un inmenso silencio, nadie estaba ahora con ella y todo lo que le rodea era una oscuridad y un profundo silencio, hilos sujetando sus cabellos, mientras ella estaba de rodillas en el piso en aquella habitación. * ¿Este es el peso que debo cargar? *Volvio a hacer una pregunta obviamente sin obtener respuesta, unas manos desde las sombras comenzaron a acercarse a ella, nunca a nadie le mostró ese lado vulnerable de ella, tomo la decisión de cargar con todo eso ella sola no por egoísmo, es porque no sabe como comunicar esa pesada carga que golpea constantemente su corazón, pensó en su familia, en la persona que le cautivo, suspira con pesadez qué parecía quemarle por dentro, Lilithia no tenía como expresar ese pesar, solo le queda soportar todo, sus cuerpo temblando de impotencia, mientras estaba en ese ambiente donde nadie podría llegar a ella. Pues ella misma puso una barrera mágica pues deseaba momentos en soledad. *
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  • Billy regreso a la iglesia en el bosque de Westview, había quedado remanente de su magia ahí, al entrar a las ruinas destrozadas observo algo extraño, las piedras se habían reformado a una especie de estatua que le parecia muy extraña, tenia una vestimenta y una corona extraña

    — Al menos aquí tendre paz...

    Llevaba en sus manos un libro extraño, era el mismo que había encontrado por ahí, empezó a leer y reepazar los hechizos, estuvo ahí y así todo el día hasta que su reloj sonó, como último hechizo lanzo una bola de energía con su esencia (saliva) a unas piedras de por ahí al ver qué "no paso nada" hizo una mueva y regreso a su casa atravesó de un portal, pero después de que se fue aquellas piedras...
    Billy regreso a la iglesia en el bosque de Westview, había quedado remanente de su magia ahí, al entrar a las ruinas destrozadas observo algo extraño, las piedras se habían reformado a una especie de estatua que le parecia muy extraña, tenia una vestimenta y una corona extraña — Al menos aquí tendre paz... Llevaba en sus manos un libro extraño, era el mismo que había encontrado por ahí, empezó a leer y reepazar los hechizos, estuvo ahí y así todo el día hasta que su reloj sonó, como último hechizo lanzo una bola de energía con su esencia (saliva) a unas piedras de por ahí al ver qué "no paso nada" hizo una mueva y regreso a su casa atravesó de un portal, pero después de que se fue aquellas piedras...
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  • No sale mi cara, te dije que eras muy bajita para tomar la foto

    Lo bueno es que así como eres mala para tomar fotos, eres buena para otras cosas.
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  • Bueno la remodelación de la cocina del castillo ya que totalmente lista! Y como hace un tiempo no cocino nada... Vamos a provar que tal quedó todo!

    -Sonrie con emoción, toma un mandil para atarcelo al rededor de la cintura y luego toma todo su cabello para hacerse una coleta alta-

    Okey ahora sí estoy lista... Vamos a cocinar algo delicioso!
    Bueno la remodelación de la cocina del castillo ya que totalmente lista! Y como hace un tiempo no cocino nada... Vamos a provar que tal quedó todo! -Sonrie con emoción, toma un mandil para atarcelo al rededor de la cintura y luego toma todo su cabello para hacerse una coleta alta- Okey ahora sí estoy lista... Vamos a cocinar algo delicioso!
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  • Hacía unos años que las cosas no eran lo mismo en el reino, el ambiente festivo y cálido que sus habitantes aportaban poco a poco se desvanecía como si lo hubiesen gastado todo, pero no era culpa de ellos.

    Rose enviaba a sus soldados más seguido a atacar otros reinos, volvían con más prisioneros, o en ocasiones sin prisioneros, pero meses después se enterarían de que dicho reino ya no existía; ahora era una colonia más de Rose.

    Rose se reunía con otros líderes o los virreyes de sus colonias para acordar el futuro de estos, a quienes pasaría la corona, pues estaba paranoica sobre quienes podrían subir al mando.
    No confiaba en nadie, y nadie entendía del todo por qué.

    No sabían si se debía al rumor sobre la bestia que habitaba el castillo, decían que se escapaba en las noches, ¿era acaso que la reina temía que descubrieran su secreto?
    Lo que la mayoría creía era que su miedo se debía a la amenaza que su familia recibió tiempo atrás, donde todo Nounei se vio bajo amenaza de muerte.

    No lo sabían, nadie entendía del todo qué fue.

    Estaba sentada en su trono, rodeado de cortinas largas que apenas dejaban ver su silueta. Del techo colgaban abalorios, cuentas, hierbas, múltiples dijes con símbolos de protección que rodeaban el área del trono donde Rose parecía esperar, como un depredador esperando a lanzarse, a explotar contra la más mínima amenaza.
    Hacía unos años que las cosas no eran lo mismo en el reino, el ambiente festivo y cálido que sus habitantes aportaban poco a poco se desvanecía como si lo hubiesen gastado todo, pero no era culpa de ellos. Rose enviaba a sus soldados más seguido a atacar otros reinos, volvían con más prisioneros, o en ocasiones sin prisioneros, pero meses después se enterarían de que dicho reino ya no existía; ahora era una colonia más de Rose. Rose se reunía con otros líderes o los virreyes de sus colonias para acordar el futuro de estos, a quienes pasaría la corona, pues estaba paranoica sobre quienes podrían subir al mando. No confiaba en nadie, y nadie entendía del todo por qué. No sabían si se debía al rumor sobre la bestia que habitaba el castillo, decían que se escapaba en las noches, ¿era acaso que la reina temía que descubrieran su secreto? Lo que la mayoría creía era que su miedo se debía a la amenaza que su familia recibió tiempo atrás, donde todo Nounei se vio bajo amenaza de muerte. No lo sabían, nadie entendía del todo qué fue. Estaba sentada en su trono, rodeado de cortinas largas que apenas dejaban ver su silueta. Del techo colgaban abalorios, cuentas, hierbas, múltiples dijes con símbolos de protección que rodeaban el área del trono donde Rose parecía esperar, como un depredador esperando a lanzarse, a explotar contra la más mínima amenaza.
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