– Tu encuentro con la mujer de ebano es algo que solamente podia calificarse como glorioso, Pero claro. No todo podia ser normal. ¿Verdad?
– En medio de tu ''tierno'' encuentro, Varias veces la femina cambio su apariencia. Descubriste su secreto, No era del todo una elfa. Si no nada mas que un disfraz.
¿Importaba? No.
– Especialmente cuando seguia mirandote esperando que volvieses con ella.
– Tu encuentro con la mujer de ebano es algo que solamente podia calificarse como glorioso, Pero claro. No todo podia ser normal. ¿Verdad?
– En medio de tu ''tierno'' encuentro, Varias veces la femina cambio su apariencia. Descubriste su secreto, No era del todo una elfa. Si no nada mas que un disfraz.
¿Importaba? No.
– Especialmente cuando seguia mirandote esperando que volvieses con ella.
El rostro de Lorraine se muestra cansado. Está ojerosa y su semblante es un panorama de aparente desinterés. Pero sólo es una pantalla. En realidad, a pesar del cómo luce, está atenta.
— Debo decir que no esperaba una llamada tuya así de la nada. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Quince años? ¿Quizás más? Dios. . . Ahora me siento más vieja de lo que ya me veo de por sí. —
Lorraine suspira. Voltea a un costado y deja salir el humo por la ventana. Por suerte están en el único restaurante de la zona que aún admite fumadores.
Delante de ella está Samantha. Su amiga de la adolescencia a quien la unió el amor por la lectura.
Las circunstancias de la vida pasaron y perdieron contacto. Algo muy normal con amistades de la adolescencia. La vida jala en distintas direcciones y la gente va con ellas. No se dejaron de hablar por algo personal. Y viendo el libro que Samantha abraza como a un bebé, sabe que aún tiene ese amor por la lectura.
Aunque hay días en los que Lorraine no sabe si ella mantiene ese amor. Quizás convertir ese gusto en su trabajo había sido un error. Pero el momento de arrepentirse ya había quedado muy atrás. Los libros son su vida para bien y para mal.
— ¿Cómo has estado, Samantha? ¿Cómo te ha tratado la vida? —
Aplasta el cigarrillo en el cenicero. Bebe un poco de café.
— ¿Y a qué se debe que hayas querido contactarme tan repentinamente? No es que no me alegre verte ni nada, no me malentiendas. . . Sólo es un poco curioso. —
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El rostro de Lorraine se muestra cansado. Está ojerosa y su semblante es un panorama de aparente desinterés. Pero sólo es una pantalla. En realidad, a pesar del cómo luce, está atenta.
— Debo decir que no esperaba una llamada tuya así de la nada. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Quince años? ¿Quizás más? Dios. . . Ahora me siento más vieja de lo que ya me veo de por sí. —
Lorraine suspira. Voltea a un costado y deja salir el humo por la ventana. Por suerte están en el único restaurante de la zona que aún admite fumadores.
Delante de ella está Samantha. Su amiga de la adolescencia a quien la unió el amor por la lectura.
Las circunstancias de la vida pasaron y perdieron contacto. Algo muy normal con amistades de la adolescencia. La vida jala en distintas direcciones y la gente va con ellas. No se dejaron de hablar por algo personal. Y viendo el libro que Samantha abraza como a un bebé, sabe que aún tiene ese amor por la lectura.
Aunque hay días en los que Lorraine no sabe si ella mantiene ese amor. Quizás convertir ese gusto en su trabajo había sido un error. Pero el momento de arrepentirse ya había quedado muy atrás. Los libros son su vida para bien y para mal.
— ¿Cómo has estado, Samantha? ¿Cómo te ha tratado la vida? —
Aplasta el cigarrillo en el cenicero. Bebe un poco de café.
— ¿Y a qué se debe que hayas querido contactarme tan repentinamente? No es que no me alegre verte ni nada, no me malentiendas. . . Sólo es un poco curioso. —
Tipo
Individual
Líneas
1
Estado
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0
maullidos
Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
Y ustedes se preguntarán (evidentemente no, pero el chisme está bien por la noche), ¿por qué Lorenzo va a terapia?
Porque cuando era adolescente, fue secuestrado por un grupo radical que esperaba que, a la muerte de sus padres, Alessandro y Lorenzo se irían del país y abandonarían su lugar en la mafia. Al no suceder así, usaron a Lorenzo como vehículo para desestabilizar a Alessandro. Durante su cautiverio le hicieron de todo...(sí, eso también), por eso es que no duerme, tiene pesadillas y por ello él y Alessandro se involucraron de forma sexual.//
Y ustedes se preguntarán (evidentemente no, pero el chisme está bien por la noche), ¿por qué Lorenzo va a terapia?
Porque cuando era adolescente, fue secuestrado por un grupo radical que esperaba que, a la muerte de sus padres, Alessandro y Lorenzo se irían del país y abandonarían su lugar en la mafia. Al no suceder así, usaron a Lorenzo como vehículo para desestabilizar a Alessandro. Durante su cautiverio le hicieron de todo...(sí, eso también), por eso es que no duerme, tiene pesadillas y por ello él y Alessandro se involucraron de forma sexual.//
X: Es un poco tarde. ¿Estás bien?
L: Evidentemente no, por eso te llamé.
X: ¿Qué ocurre?
L: Me están poniendo contra la espada y la pared.
X: Vives en esa posición, Lorenzo.
L: No, es diferente. Ésta vez es como...tengo que elegir entre el amor más grande y puro que he conocido y el futuro.
X: Tu familia y tu pareja...
L: Sí.
X: Creí que lo tenías claro.
L: Lo tengo...ese es el problema.
Sesión 79.
X: Es un poco tarde. ¿Estás bien?
L: Evidentemente no, por eso te llamé.
X: ¿Qué ocurre?
L: Me están poniendo contra la espada y la pared.
X: Vives en esa posición, Lorenzo.
L: No, es diferente. Ésta vez es como...tengo que elegir entre el amor más grande y puro que he conocido y el futuro.
X: Tu familia y tu pareja...
L: Sí.
X: Creí que lo tenías claro.
L: Lo tengo...ese es el problema.
──── Bueno, allá va la última rebanada, despidiéndose de mí desde ese empaque. Parece que hoy he conocido la verdadera crueldad del destino. Pero esto no se quedará así, pastel de chocolate de doña Consuelo. Pienso ganarte la próxima vez, aunque tenga que salir del camerino con los tubos para el cabello todavía puestos como Doña Florinda.
──── Bueno, allá va la última rebanada, despidiéndose de mí desde ese empaque. Parece que hoy he conocido la verdadera crueldad del destino. Pero esto no se quedará así, pastel de chocolate de doña Consuelo. Pienso ganarte la próxima vez, aunque tenga que salir del camerino con los tubos para el cabello todavía puestos como Doña Florinda.
— Me harto tu chillona voz y las plegarias hipócritas de ensoñación, servirás más como composta para los insectos y plantas de este mundo así que dame las gracias por encontrarle utilidad a tu porquería de existencia.—
— Me harto tu chillona voz y las plegarias hipócritas de ensoñación, servirás más como composta para los insectos y plantas de este mundo así que dame las gracias por encontrarle utilidad a tu porquería de existencia.—
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// ¡Por favor! ¡Es que es inadmisible, dantesco, descabellado! ¡Un atentado directo contra la paz mental y la dignidad humana! Tres horas, doce minutos y treinta y dos segundos, segundo arriba, segundo abajo, ¡que el dolor no me deja contar! ¿Cuánto ha pasado desde que mi mensaje quedó flotando en el vacío cósmico de su desinterés? ¿Qué hace Anyel Martnes ? ¿Acaso está buscando la cura del hambre para salvar a los niños de África? ¿O es que ha decidido emprender un viaje espiritual de iluminación ascética en el Tíbet justo en el maldito instante en que presioné "enviar"? No, no hay excusa telúrica que justifique semejante abandono.
Es un ultraje de proporciones bíblicas, una falta de respeto que rasga las vestiduras de nuestra convivencia. Mientras el maldito reloj avanzaba con su tictac tortuoso, yo contemplo la pantalla como quien espera una señal divina en medio del desierto, viendo cómo mi juventud se marchita y mis esperanzas se desmoronan como un castillo de naipes en pleno huracán. Tres horas y doce minutos son suficientes para que caigan imperios, para que se extingan especies, ¡para que se congele el mismísimo núcleo de la Tierra! Pero para Anyel Martnes no, claro que no, el tiempo debe de ser una mera sugerencia abstracta, un lienzo en blanco donde pintar su soberana y absoluta indiferencia ante nuestros ojos mortales.
¡Exijo venganza! Porque dejar a alguien esperando tres horas, doce minutos y treinta y dos segundos, y pasearse frente a sus narices sin soltar una sola letra, no es un simple despiste; es un acto de guerra psicológica, una estrategia maquiavélica diseñada para minar mi cordura. Me imagino a Anyel Martnes mirando el teléfono, viendo la notificación aparecer con el brillo de mi desesperación, y diciendo: "Oh, mírale, sufriendo... dejémosle un rato más, que tres horas y once minutos me parece poco castigo". ¡Qué audacia, qué desplante, qué absoluto desdén por el prójimo y por las leyes más elementales de la cortesía rolera!
El mundo sigue girando, la gente nace, crece y se reproduce, las estrellas colapsan en agujeros negros, y yo... yo sigo aquí, momificada en la antesala de su bendita respuesta que nunca llega, convertida en una estatua de la cual burlarse. Es que se me agotan los adjetivos y me hierve la sangre ante este vacío existencial que me ha impuesto. No sé si reír por no llorar, o si convocar a los elementos de la naturaleza para que desaten una tormenta que refleje el caos que su tardanza ha provocado en mi espíritu herido.
Y lo peor, lo verdaderamente trágico y ridículo de este drama shakesperiano que estoy viviendo en absoluta soledad y a su entera merced, es que cuando por fin se digne a aparecer... Voy a recibirle con los brazos abiertos, porque es jodidamente irresistible.
// ¡Por favor! ¡Es que es inadmisible, dantesco, descabellado! ¡Un atentado directo contra la paz mental y la dignidad humana! Tres horas, doce minutos y treinta y dos segundos, segundo arriba, segundo abajo, ¡que el dolor no me deja contar! ¿Cuánto ha pasado desde que mi mensaje quedó flotando en el vacío cósmico de su desinterés? ¿Qué hace [anyelm1heru] ? ¿Acaso está buscando la cura del hambre para salvar a los niños de África? ¿O es que ha decidido emprender un viaje espiritual de iluminación ascética en el Tíbet justo en el maldito instante en que presioné "enviar"? No, no hay excusa telúrica que justifique semejante abandono.
Es un ultraje de proporciones bíblicas, una falta de respeto que rasga las vestiduras de nuestra convivencia. Mientras el maldito reloj avanzaba con su tictac tortuoso, yo contemplo la pantalla como quien espera una señal divina en medio del desierto, viendo cómo mi juventud se marchita y mis esperanzas se desmoronan como un castillo de naipes en pleno huracán. Tres horas y doce minutos son suficientes para que caigan imperios, para que se extingan especies, ¡para que se congele el mismísimo núcleo de la Tierra! Pero para [anyelm1heru] no, claro que no, el tiempo debe de ser una mera sugerencia abstracta, un lienzo en blanco donde pintar su soberana y absoluta indiferencia ante nuestros ojos mortales.
¡Exijo venganza! Porque dejar a alguien esperando tres horas, doce minutos y treinta y dos segundos, y pasearse frente a sus narices sin soltar una sola letra, no es un simple despiste; es un acto de guerra psicológica, una estrategia maquiavélica diseñada para minar mi cordura. Me imagino a [anyelm1heru] mirando el teléfono, viendo la notificación aparecer con el brillo de mi desesperación, y diciendo: "Oh, mírale, sufriendo... dejémosle un rato más, que tres horas y once minutos me parece poco castigo". ¡Qué audacia, qué desplante, qué absoluto desdén por el prójimo y por las leyes más elementales de la cortesía rolera!
El mundo sigue girando, la gente nace, crece y se reproduce, las estrellas colapsan en agujeros negros, y yo... yo sigo aquí, momificada en la antesala de su bendita respuesta que nunca llega, convertida en una estatua de la cual burlarse. Es que se me agotan los adjetivos y me hierve la sangre ante este vacío existencial que me ha impuesto. No sé si reír por no llorar, o si convocar a los elementos de la naturaleza para que desaten una tormenta que refleje el caos que su tardanza ha provocado en mi espíritu herido.
Y lo peor, lo verdaderamente trágico y ridículo de este drama shakesperiano que estoy viviendo en absoluta soledad y a su entera merced, es que cuando por fin se digne a aparecer... Voy a recibirle con los brazos abiertos, porque es jodidamente irresistible.
#NotReal
*Estuvo trabajando un rato en un maid café, hasta que llego su hora de descanso, Lilithia se sentó aún vestida como Maid para asi comenzar a disfrutar de sus alimentos. *
Pronto será hora de salida.
*Ya le dolian los pies de estar de aca para alla, atendiendo personas. *
*Estuvo trabajando un rato en un maid café, hasta que llego su hora de descanso, Lilithia se sentó aún vestida como Maid para asi comenzar a disfrutar de sus alimentos. *
Pronto será hora de salida.
*Ya le dolian los pies de estar de aca para alla, atendiendo personas. *
Bajo un cielo blanquecino, sin rastro del azul que se acostumbra observar, en las colinas cercanas a la academia —donde ejercia como maestra— un joven curioso aspirante a mago que había escuchado de la segunda señorita Pendragon la busco para estar unos meses junto a ella y que está le enseñará lo que es creía necesario para entrar a la academia de magia.
—Patetico... No te esfuerzas lo suficiente.
Su voz resonó con dureza, el viento movía con total libertad su cabellera. Su expresión reflejaba una mezcla de aburrimiento y descontento.
—Tu interés es superficial, por eso tu maná es débil.
Cruzo los brazos observando el torpe intento de conjuro deshacerse frente a sus ojos una vez más.
—La magia responde a voluntad y creencia, sino eres capaz de comprometerte jamás responderá a tus llamados.
Bajo un cielo blanquecino, sin rastro del azul que se acostumbra observar, en las colinas cercanas a la academia —donde ejercia como maestra— un joven curioso aspirante a mago que había escuchado de la segunda señorita Pendragon la busco para estar unos meses junto a ella y que está le enseñará lo que es creía necesario para entrar a la academia de magia.
—Patetico... No te esfuerzas lo suficiente.
Su voz resonó con dureza, el viento movía con total libertad su cabellera. Su expresión reflejaba una mezcla de aburrimiento y descontento.
—Tu interés es superficial, por eso tu maná es débil.
Cruzo los brazos observando el torpe intento de conjuro deshacerse frente a sus ojos una vez más.
—La magia responde a voluntad y creencia, sino eres capaz de comprometerte jamás responderá a tus llamados.