• "Y es esa la ironía de la Santa de la Tez Dorada que por décadas ha inspirado a sus fieles a someterse al más puro, cruel, intenso dolor: Ella no lo quería. Ella no quería nada de esto. Ella quería, pura y llanamente, lo opuesto a esto.

    Porque ella no quería ser una Santa. Porque el rostro divino y perfecto con el que nació, que le valió una vida de lujos, privilegios y tratos de realeza que no pidió, era insulsa y vacía.

    Ella quería ser una más, quería ser normal, equivocarse, labrar la tierra como sus padres, vender hortalizas en el mercado como sus hermanas. Que le gritaran y regañaran como a ellas, tener amigos como ellas, permitirse perder y sufrir, gozar y reír, llorar y soñar.

    Estéril era su vida llena de lujos y comodidades, pues era más una figura de yeso que una persona. Adorada por miles, pero comprendida por nadie, una prisión sin rejas de la que sólo encontró una forma de escapar: Desfigurando esa malditamente preciosa cara con aceite hirviendo.

    ¿Dolió? Oh, no imaginas cuánto. Por siete días luchó por su vida. Las quemaduras que hicieron de su tez divina una cruel parodia, además, la dejaron ciega.

    Pero sobrevivió. Sobrevivió para ser, por fin, libre... o eso es lo que ella creía. Pues convencidos de que su suplicio autoinfligido era obra de una epifanía que desde lo alto venía, sus fieles no hicieron sino multiplicarse.

    Así nació la Santa de la Tez Dorada, que a sus seguidores inspira a torturar su cuerpo de hórridas, brutales maneras. Creyentes de que el dolor, y sólo el dolor, es el camino a la salvación, se hizo más fuerte su devoción.

    Y se hizo más impenetrable la jaula".
    "Y es esa la ironía de la Santa de la Tez Dorada que por décadas ha inspirado a sus fieles a someterse al más puro, cruel, intenso dolor: Ella no lo quería. Ella no quería nada de esto. Ella quería, pura y llanamente, lo opuesto a esto. Porque ella no quería ser una Santa. Porque el rostro divino y perfecto con el que nació, que le valió una vida de lujos, privilegios y tratos de realeza que no pidió, era insulsa y vacía. Ella quería ser una más, quería ser normal, equivocarse, labrar la tierra como sus padres, vender hortalizas en el mercado como sus hermanas. Que le gritaran y regañaran como a ellas, tener amigos como ellas, permitirse perder y sufrir, gozar y reír, llorar y soñar. Estéril era su vida llena de lujos y comodidades, pues era más una figura de yeso que una persona. Adorada por miles, pero comprendida por nadie, una prisión sin rejas de la que sólo encontró una forma de escapar: Desfigurando esa malditamente preciosa cara con aceite hirviendo. ¿Dolió? Oh, no imaginas cuánto. Por siete días luchó por su vida. Las quemaduras que hicieron de su tez divina una cruel parodia, además, la dejaron ciega. Pero sobrevivió. Sobrevivió para ser, por fin, libre... o eso es lo que ella creía. Pues convencidos de que su suplicio autoinfligido era obra de una epifanía que desde lo alto venía, sus fieles no hicieron sino multiplicarse. Así nació la Santa de la Tez Dorada, que a sus seguidores inspira a torturar su cuerpo de hórridas, brutales maneras. Creyentes de que el dolor, y sólo el dolor, es el camino a la salvación, se hizo más fuerte su devoción. Y se hizo más impenetrable la jaula".
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  • — Oye, oye, "ladrona" no se escucha muy bien... Yo recupero objetos de valor, nada más.. Pero, ¿sabes? Si te incomoda mucho mi honrado trabajo, siempre puedes apartar la mirada y fingir que no sabes nada. —
    — Oye, oye, "ladrona" no se escucha muy bien... Yo recupero objetos de valor, nada más.. Pero, ¿sabes? Si te incomoda mucho mi honrado trabajo, siempre puedes apartar la mirada y fingir que no sabes nada. —
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  • Nova habia sido llamado a una tierra distinta, se habian avistado dos angeles de brea que se infiltraron a aquel lugar cual no pertenecian, por los flashes de luz y las explosione sparecia que la bruja tenia problemas.

    -Maldita sea, un angel de cera y un bailarin de ceda debian ser, AH!- rapidamente se agacho cuando un latigo ataco en su direccion cortando arboles como mantequilla -Puta madre y ya estan bien comidos los cabrones!- Nova empezo a correr cuando una lluvia de cera caliente empezo a caer del cielo rpvocada por aquella criatura flotante, a diferencia de angeles comunes estos eran anti-magicos por lo que la mayoria de sus ataques eran poco efectivos.

    El bailarin saltaba por los arboles lanzando latigazos que tenian un gran alcance mientras que de la cera salian replicas mas pequeñas del angel que sobrevolaba el cielo -creo que necesitare ayuda con ESTOS!- tuvo que saltar de improvisto cuando el angel de Cera bajo en picada tratando de atraparlo

    BGM: https://music.youtube.com/watch?v=NI_icGqpc3s&si=Feh8TPu1WzgS2RxS
    Nova habia sido llamado a una tierra distinta, se habian avistado dos angeles de brea que se infiltraron a aquel lugar cual no pertenecian, por los flashes de luz y las explosione sparecia que la bruja tenia problemas. -Maldita sea, un angel de cera y un bailarin de ceda debian ser, AH!- rapidamente se agacho cuando un latigo ataco en su direccion cortando arboles como mantequilla -Puta madre y ya estan bien comidos los cabrones!- Nova empezo a correr cuando una lluvia de cera caliente empezo a caer del cielo rpvocada por aquella criatura flotante, a diferencia de angeles comunes estos eran anti-magicos por lo que la mayoria de sus ataques eran poco efectivos. El bailarin saltaba por los arboles lanzando latigazos que tenian un gran alcance mientras que de la cera salian replicas mas pequeñas del angel que sobrevolaba el cielo -creo que necesitare ayuda con ESTOS!- tuvo que saltar de improvisto cuando el angel de Cera bajo en picada tratando de atraparlo BGM: https://music.youtube.com/watch?v=NI_icGqpc3s&si=Feh8TPu1WzgS2RxS
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  • *Salió a caminar, lo que no espero fue que la lluvia cayera sobre ella, podía sentí como el agua fría de la lluvia nocturna recorría su cuerpo, dejando su cabello empapado, bajo la lluvia, parecía estar triste, el silencio solo es roto por las gotas que cae en el pavimento y sobre ella.

    Aun asi no parecía importanrle que este ya empapada, solo se dedicó a caminar por esas calles. *
    *Salió a caminar, lo que no espero fue que la lluvia cayera sobre ella, podía sentí como el agua fría de la lluvia nocturna recorría su cuerpo, dejando su cabello empapado, bajo la lluvia, parecía estar triste, el silencio solo es roto por las gotas que cae en el pavimento y sobre ella. Aun asi no parecía importanrle que este ya empapada, solo se dedicó a caminar por esas calles. *
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  • Tiempo después del exitoso rescate de Marco y de la amarga derrota frente al Culto de Saturno, Zelkova condujo durante horas sin rumbo fijo. Finalmente estacionó el automóvil al borde de una carretera interestatal, en una de esas áreas frecuentadas por camioneros que se detenían para desayunar, cenar o simplemente descansar antes de continuar el viaje. Apagó el motor.

    A lo lejos podían verse las luces de varios restaurantes abiertos toda la noche, junto con largas filas de camiones aparcados bajo los focos del estacionamiento.

    Zelkova permaneció inmóvil unos segundos, observando el volante. Acomodó la visera de su gorra roja y dejó escapar un suspiro cansado. Habían salvado a Marco. Pero habían perdido el pendrive, su hogar y cualquier posibilidad de llevar una vida normal. Ahora eran fugitivos y necesitaban un plan.

    Apoyó un brazo sobre la ventanilla y contempló las luces del local más cercano mientras aguardaba el momento de organizar estratégicamente su siguiente movimiento. El próximo paso podía significar la diferencia entre mantenerse libres o caer directamente en las manos del culto... o de la policía.
    Tiempo después del exitoso rescate de Marco y de la amarga derrota frente al Culto de Saturno, Zelkova condujo durante horas sin rumbo fijo. Finalmente estacionó el automóvil al borde de una carretera interestatal, en una de esas áreas frecuentadas por camioneros que se detenían para desayunar, cenar o simplemente descansar antes de continuar el viaje. Apagó el motor. A lo lejos podían verse las luces de varios restaurantes abiertos toda la noche, junto con largas filas de camiones aparcados bajo los focos del estacionamiento. Zelkova permaneció inmóvil unos segundos, observando el volante. Acomodó la visera de su gorra roja y dejó escapar un suspiro cansado. Habían salvado a Marco. Pero habían perdido el pendrive, su hogar y cualquier posibilidad de llevar una vida normal. Ahora eran fugitivos y necesitaban un plan. Apoyó un brazo sobre la ventanilla y contempló las luces del local más cercano mientras aguardaba el momento de organizar estratégicamente su siguiente movimiento. El próximo paso podía significar la diferencia entre mantenerse libres o caer directamente en las manos del culto... o de la policía.
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  • ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    -: ❈ :- 𝔼𝕝 𝕡𝕣𝕖𝕔𝕚𝕠 𝕕𝕖𝕝 𝕒𝕟𝕠𝕟𝕚𝕞𝕒𝕥𝕠

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰

    El olor a ozono quemado y a yeso húmedo flotaba en el aire estancado del apartamento, mezclándose de forma pesada con el rastro metálico de la sangre. Kenji dejó caer los brazos a los lados, sintiendo el latido sordo en sus nudillos y el frío de la camisa de lino pegándosele a la espalda tras el esfuerzo. El último espíritu del sótano se había disuelto hacía apenas unos instantes, dejando tras de sí un silencio que parecía demasiado grande para las cuatro paredes del lugar, como si la violencia de la pelea hubiera desgastado el ambiente hasta dejarlo sin aire.

    Al dar un paso al frente, el crujido de los tablones viejos bajo sus zapatos fue el único sonido que interrumpió la quietud del salón donde descansaban los cuerpos de la familia. Un poco más apartado, cerca de la ventana, estaba el niño que apenas unas horas antes había tocado a su puerta buscando una ayuda que, al final, no llegó a tiempo. Kenji contempló la escena sin la desesperación de un lamento dramático, sino con esa fijeza seria y cansada de quien sabe que un error en el planteamiento inicial arruina todo el proceso, dejándole en la boca un sabor amargo que no lograba quitarse.

    Fue en ese momento cuando la tormenta del exterior se apagó por completo, no de manera gradual, sino como si el mundo de afuera hubiera dejado de existir de un segundo a otro. El tic-tac de su reloj de pulsera se detuvo y el color rojo que manchaba la alfombra comenzó a desteñirse lentamente, perdiendo su brillo hasta quedar reducido a un tono grisáceo y apagado. El aire se volvió espeso, frío y completamente estático, transformando el apartamento en un espacio suspendido, una brecha donde el tiempo ordinario ya no tenía validez.

    Kenji no se alteró ante el cambio, pero sus ojos se entornaron detrás de sus lentes mientras asimilaba las nuevas reglas del entorno. Con un movimiento pausado y mecánico, se acomodó el puente de las gafas con el dedo índice, despojándose de la postura de combate para adoptar una calma tensa y vigilante. Sabía que los heraldos no tardaban en aparecer cuando la vitalidad de un lugar se extinguía, por lo que clavó su mirada directamente en la penumbra del pasillo principal, esperando el momento exacto en que la dueña de aquel dominio decidiera dar el primer paso.

    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰
    Co: 「 𝐀 𝐥 𝐥 𝐚 𝐧 𝐢 ‧ 𝐀 𝐧 𝐞 𝐭 𝐭 𝐞 」
    ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ -: ❈ :- 𝔼𝕝 𝕡𝕣𝕖𝕔𝕚𝕠 𝕕𝕖𝕝 𝕒𝕟𝕠𝕟𝕚𝕞𝕒𝕥𝕠 ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ El olor a ozono quemado y a yeso húmedo flotaba en el aire estancado del apartamento, mezclándose de forma pesada con el rastro metálico de la sangre. Kenji dejó caer los brazos a los lados, sintiendo el latido sordo en sus nudillos y el frío de la camisa de lino pegándosele a la espalda tras el esfuerzo. El último espíritu del sótano se había disuelto hacía apenas unos instantes, dejando tras de sí un silencio que parecía demasiado grande para las cuatro paredes del lugar, como si la violencia de la pelea hubiera desgastado el ambiente hasta dejarlo sin aire. Al dar un paso al frente, el crujido de los tablones viejos bajo sus zapatos fue el único sonido que interrumpió la quietud del salón donde descansaban los cuerpos de la familia. Un poco más apartado, cerca de la ventana, estaba el niño que apenas unas horas antes había tocado a su puerta buscando una ayuda que, al final, no llegó a tiempo. Kenji contempló la escena sin la desesperación de un lamento dramático, sino con esa fijeza seria y cansada de quien sabe que un error en el planteamiento inicial arruina todo el proceso, dejándole en la boca un sabor amargo que no lograba quitarse. Fue en ese momento cuando la tormenta del exterior se apagó por completo, no de manera gradual, sino como si el mundo de afuera hubiera dejado de existir de un segundo a otro. El tic-tac de su reloj de pulsera se detuvo y el color rojo que manchaba la alfombra comenzó a desteñirse lentamente, perdiendo su brillo hasta quedar reducido a un tono grisáceo y apagado. El aire se volvió espeso, frío y completamente estático, transformando el apartamento en un espacio suspendido, una brecha donde el tiempo ordinario ya no tenía validez. Kenji no se alteró ante el cambio, pero sus ojos se entornaron detrás de sus lentes mientras asimilaba las nuevas reglas del entorno. Con un movimiento pausado y mecánico, se acomodó el puente de las gafas con el dedo índice, despojándose de la postura de combate para adoptar una calma tensa y vigilante. Sabía que los heraldos no tardaban en aparecer cuando la vitalidad de un lugar se extinguía, por lo que clavó su mirada directamente en la penumbra del pasillo principal, esperando el momento exacto en que la dueña de aquel dominio decidiera dar el primer paso. ⊱••⊰❉⊱•═•⊰❉❉⊱•═•⊰❉⊱••⊰ Co: [Deadly.Lady]
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  • # Expediente de Miembro del Culto

    ### Nombre

    Humphrey Moriarty

    ### Estado

    Fallecido

    ### Edad

    40 años

    ### Altura

    180 cm

    ### Complexión

    Robusta y corpulenta.

    ---

    ## Antecedentes

    Humphrey Moriarty ingresó en el culto a la edad de veinticinco años. Antes de su reclutamiento ejercía como instructor de combate, profesión en la que acumuló una reputación controvertida. Diversos rumores sostienen que se aprovechaba de su posición de autoridad para obtener favores de alumnas e incluso de algunos alumnos masculinos, prometiendo oportunidades dentro de competiciones profesionales a cambio de su obediencia.

    Por azares del destino conoció a un miembro del culto que lo introdujo en la doctrina de la organización. Considerado un sujeto idóneo para pruebas experimentales, fue expuesto al Drive mediante inyección directa. Contra todo pronóstico sobrevivió al procedimiento y despertó habilidades anómalas vinculadas al fenómeno.

    Durante los años siguientes perfeccionó sus capacidades y, en un lapso aproximado de cinco años, logró convertirse en un miembro funcional dentro de los estratos inferiores de la jerarquía. Aunque jamás destacó por su liderazgo ni por su intelecto, su utilidad operativa resultó innegable.

    ---

    ## Evaluación Interna

    A pesar de su lealtad y eficiencia, sus excesos y perversiones eran considerados desagradables incluso por los propios fundadores del culto. Numerosos informes internos lo describen como un individuo impulsivo, depravado y proclive a cruzar límites que otros miembros consideraban inaceptables.

    ---

    ## Fallecimiento

    Fecha de defunción: 13 de junio.

    Causa: Eliminado por los ladrones del pendrive durante una operación de recuperación.

    Si bien Moriarty perdió la vida en el cumplimiento de su misión, los resultados obtenidos fueron considerados satisfactorios. Gracias a la información proporcionada por Boris Madai y a las acciones coordinadas de otros agentes, el pendrive fue recuperado exitosamente.

    La investigación posterior permitió identificar a casi todos los enemigos involucrados en el incidente.

    Las pesquisas prosiguen.

    ---

    ## Resultado Operacional

    Objetivo principal: Recuperación del pendrive.

    Resultado: Cumplido.

    Estado de la investigación: En curso.

    Nivel de amenaza actual: Mínima.

    ---

    "Humphrey Moriarty fue muchas cosas: útil, brutal y profundamente desagradable. Su muerte no representa una pérdida significativa para la organización, pero su último servicio resultó provechoso para nuestros intereses."
    # Expediente de Miembro del Culto ### Nombre Humphrey Moriarty ### Estado Fallecido ### Edad 40 años ### Altura 180 cm ### Complexión Robusta y corpulenta. --- ## Antecedentes Humphrey Moriarty ingresó en el culto a la edad de veinticinco años. Antes de su reclutamiento ejercía como instructor de combate, profesión en la que acumuló una reputación controvertida. Diversos rumores sostienen que se aprovechaba de su posición de autoridad para obtener favores de alumnas e incluso de algunos alumnos masculinos, prometiendo oportunidades dentro de competiciones profesionales a cambio de su obediencia. Por azares del destino conoció a un miembro del culto que lo introdujo en la doctrina de la organización. Considerado un sujeto idóneo para pruebas experimentales, fue expuesto al Drive mediante inyección directa. Contra todo pronóstico sobrevivió al procedimiento y despertó habilidades anómalas vinculadas al fenómeno. Durante los años siguientes perfeccionó sus capacidades y, en un lapso aproximado de cinco años, logró convertirse en un miembro funcional dentro de los estratos inferiores de la jerarquía. Aunque jamás destacó por su liderazgo ni por su intelecto, su utilidad operativa resultó innegable. --- ## Evaluación Interna A pesar de su lealtad y eficiencia, sus excesos y perversiones eran considerados desagradables incluso por los propios fundadores del culto. Numerosos informes internos lo describen como un individuo impulsivo, depravado y proclive a cruzar límites que otros miembros consideraban inaceptables. --- ## Fallecimiento Fecha de defunción: 13 de junio. Causa: Eliminado por los ladrones del pendrive durante una operación de recuperación. Si bien Moriarty perdió la vida en el cumplimiento de su misión, los resultados obtenidos fueron considerados satisfactorios. Gracias a la información proporcionada por Boris Madai y a las acciones coordinadas de otros agentes, el pendrive fue recuperado exitosamente. La investigación posterior permitió identificar a casi todos los enemigos involucrados en el incidente. Las pesquisas prosiguen. --- ## Resultado Operacional Objetivo principal: Recuperación del pendrive. Resultado: Cumplido. Estado de la investigación: En curso. Nivel de amenaza actual: Mínima. --- "Humphrey Moriarty fue muchas cosas: útil, brutal y profundamente desagradable. Su muerte no representa una pérdida significativa para la organización, pero su último servicio resultó provechoso para nuestros intereses."
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  • — Vaya silencio.... deberé ir uno por uno viendo como se encuentran
    — Vaya silencio.... deberé ir uno por uno viendo como se encuentran
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  • El enorme aviario se extendía frente a mí como una pequeña porción de naturaleza encapsulada. La luz atravesaba los paneles de cristal, bañando las ramas y los nidos artificiales con tonos dorados. Por una vez, el bullicio del mundo humano parecía distante.

    Mis ojos recorrieron cada rincón con evidente fascinación. Había observado estrellas naciendo y muriendo, contemplado secretos cósmicos imposibles para los mortales, y aun así... aquellas aves conseguían despertar una extraña calidez en mi pecho.

    —Qué criaturas tan hermosas...

    Extendí una mano hacia una lechuza posada cerca. No intenté tocarla; simplemente permanecí inmóvil, permitiéndole decidir si deseaba acercarse. Después de todo, los búhos siempre habían sido seres dignos de respeto.

    La pequeña inclinó la cabeza, observándome con curiosidad. No pude evitar reír suavemente.

    —Sí, lo sé. Yo también soy un búho... bueno, algo parecido.

    Varias aves revoloteaban entre las ramas. Algunas emitían cantos suaves mientras otras permanecían vigilantes, observándolo todo con aquellos ojos redondos y atentos que tanto me recordaban a mi propia especie.

    Me acomodé sobre un banco de madera cercano, cruzando las piernas con elegancia. Una de las aves descendió hasta el respaldo y se posó detrás de mí. Otra se aventuró sobre mi hombro, acomodando sus plumas con total tranquilidad.

    Mi sonrisa se volvió genuina, libre de protocolos reales, intrigas demoníacas o preocupaciones familiares.

    —¿Saben? A veces los mortales creen que la sabiduría proviene de los libros o de las estrellas. Pero creo que ustedes entienden algo mucho más simple... disfrutar de la calma cuando esta se presenta.

    Levanté la vista hacia el techo del aviario, donde algunas aves cruzaban el aire en amplios círculos.

    —Quizás por eso siempre he sentido tanta afinidad con ustedes.

    Por un momento permanecí en silencio, escuchando únicamente el batir de alas y los suaves cantos que llenaban el recinto. Era una paz poco común para alguien como yo, y precisamente por eso resultaba tan valiosa.
    El enorme aviario se extendía frente a mí como una pequeña porción de naturaleza encapsulada. La luz atravesaba los paneles de cristal, bañando las ramas y los nidos artificiales con tonos dorados. Por una vez, el bullicio del mundo humano parecía distante. Mis ojos recorrieron cada rincón con evidente fascinación. Había observado estrellas naciendo y muriendo, contemplado secretos cósmicos imposibles para los mortales, y aun así... aquellas aves conseguían despertar una extraña calidez en mi pecho. —Qué criaturas tan hermosas... Extendí una mano hacia una lechuza posada cerca. No intenté tocarla; simplemente permanecí inmóvil, permitiéndole decidir si deseaba acercarse. Después de todo, los búhos siempre habían sido seres dignos de respeto. La pequeña inclinó la cabeza, observándome con curiosidad. No pude evitar reír suavemente. —Sí, lo sé. Yo también soy un búho... bueno, algo parecido. Varias aves revoloteaban entre las ramas. Algunas emitían cantos suaves mientras otras permanecían vigilantes, observándolo todo con aquellos ojos redondos y atentos que tanto me recordaban a mi propia especie. Me acomodé sobre un banco de madera cercano, cruzando las piernas con elegancia. Una de las aves descendió hasta el respaldo y se posó detrás de mí. Otra se aventuró sobre mi hombro, acomodando sus plumas con total tranquilidad. Mi sonrisa se volvió genuina, libre de protocolos reales, intrigas demoníacas o preocupaciones familiares. —¿Saben? A veces los mortales creen que la sabiduría proviene de los libros o de las estrellas. Pero creo que ustedes entienden algo mucho más simple... disfrutar de la calma cuando esta se presenta. Levanté la vista hacia el techo del aviario, donde algunas aves cruzaban el aire en amplios círculos. —Quizás por eso siempre he sentido tanta afinidad con ustedes. Por un momento permanecí en silencio, escuchando únicamente el batir de alas y los suaves cantos que llenaban el recinto. Era una paz poco común para alguien como yo, y precisamente por eso resultaba tan valiosa.
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  • La lluvia había comenzado a caer sobre Seúl hacía apenas unos minutos. No era una tormenta fuerte, sino una de esas lloviznas constantes que convertían las luces de la ciudad en reflejos dorados sobre el asfalto.

    Theo Ryuu aprovechó uno de sus pocos días libres para desaparecer del mundo.
    Nada de reuniones. Nada de investigaciones. Nada de llamadas relacionadas con su empresa.

    Solo él.

    Y una cafetería abierta las veinticuatro horas en una calle poco transitada.

    El aroma a café recién molido se mezclaba con el olor dulce de la repostería recién horneada. Theo ocupaba una mesa junto a la ventana, vestido de manera sencilla para alguien que normalmente aparecía en revistas de negocios.

    Una camisa negra remangada hasta los antebrazos.

    Jeans oscuros.

    Y una expresión tranquila poco habitual en él.

    Frente a él descansaba una taza de chocolate caliente con menta, su bebida favorita en días como ese.
    Por primera vez en semanas no tenía ninguna prisa.

    Observó a las pocas personas que iban y venían mientras hojeaba un libro que apenas estaba leyendo.

    Su atención terminó desviándose hacia la puerta cuando el sonido de una campanilla anunció una nueva llegada.

    Levantó la vista.

    Y durante un instante sus ojos se encontraron con los de aquella persona.

    Theo arqueó una ceja con una pequeña sonrisa relajada.

    - Parece que la lluvia está obligando a todos a refugiarse aquí esta noche.

    Tomó un sorbo de su bebida.

    - Hay varias mesas libres, pero si quieres evitar la ventana puedo compartir la mía.

    Su tono era amistoso, directo y natural.

    Después apoyó el brazo sobre el respaldo de la silla y observó nuevamente el exterior.

    - Aunque debo advertirte que no soy muy entretenido cuando intento descansar.

    La leve sonrisa en su rostro decía exactamente lo contrario.

    La cafetería seguía llena del murmullo suave de conversaciones lejanas y del sonido de la lluvia golpeando los cristales.

    Theo esperaba una respuesta mientras la noche continuaba avanzando lentamente.

    [Rol abierto]
    La lluvia había comenzado a caer sobre Seúl hacía apenas unos minutos. No era una tormenta fuerte, sino una de esas lloviznas constantes que convertían las luces de la ciudad en reflejos dorados sobre el asfalto. Theo Ryuu aprovechó uno de sus pocos días libres para desaparecer del mundo. Nada de reuniones. Nada de investigaciones. Nada de llamadas relacionadas con su empresa. Solo él. Y una cafetería abierta las veinticuatro horas en una calle poco transitada. El aroma a café recién molido se mezclaba con el olor dulce de la repostería recién horneada. Theo ocupaba una mesa junto a la ventana, vestido de manera sencilla para alguien que normalmente aparecía en revistas de negocios. Una camisa negra remangada hasta los antebrazos. Jeans oscuros. Y una expresión tranquila poco habitual en él. Frente a él descansaba una taza de chocolate caliente con menta, su bebida favorita en días como ese. Por primera vez en semanas no tenía ninguna prisa. Observó a las pocas personas que iban y venían mientras hojeaba un libro que apenas estaba leyendo. Su atención terminó desviándose hacia la puerta cuando el sonido de una campanilla anunció una nueva llegada. Levantó la vista. Y durante un instante sus ojos se encontraron con los de aquella persona. Theo arqueó una ceja con una pequeña sonrisa relajada. - Parece que la lluvia está obligando a todos a refugiarse aquí esta noche. Tomó un sorbo de su bebida. - Hay varias mesas libres, pero si quieres evitar la ventana puedo compartir la mía. Su tono era amistoso, directo y natural. Después apoyó el brazo sobre el respaldo de la silla y observó nuevamente el exterior. - Aunque debo advertirte que no soy muy entretenido cuando intento descansar. La leve sonrisa en su rostro decía exactamente lo contrario. La cafetería seguía llena del murmullo suave de conversaciones lejanas y del sonido de la lluvia golpeando los cristales. Theo esperaba una respuesta mientras la noche continuaba avanzando lentamente. [Rol abierto]
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