• 𝐊𝐈𝐍𝐆 𝐎𝐅 𝐃𝐑𝐄𝐀𝐌𝐒
    Fandom The Sandman
    Categoría Acción
    Durante los momentos en los que no estaba ocupado atendiendo algun asunto en el reino, solía detenerse a pensar en Johanna y en el breve intercambio de palabras o más bien en esa especie de intercambio, transacción casi del estilo comercial. Ella le había devuelto la arena y él, fiel a su palabra, no solo le había quitado ese recuerdo que tomaba lugar para atormentarla en una pesadilla sino que también se había molestado en bloquear una nueva.

    No tenía un motivo de peso para pensar en ella, pero lo hacía y no sabía de donde surgia esa impeorisa necesidad. Se preguntaba como hacerlo, como acercarse o que podría decirle si, hipotéticamente hablando, decidia visitarla en la vigilia.

    Quizás le interesaria saber que él había conocido a su antepasada hace trecientos años, que también conocía a una versión masculina suya que vivía en otro mundo, otra dimensión. O quizás no le importaría en lo más mínimo. Nunca sabía que decir cuando se trataba de hablar con humanos, tenian intereses diferentes a los suyos; no los entendía ni ellos a él, pero aún así quería saber de ella, hablarle.

    Evitaba hacerse la pregunta más importante, el por que quería hablar con ella, llegando a la conclusión de que no se preguntaría aquello en voz alta porque sabía la respuesta. Estaba... Preocupado por ella y eso tampoco tenía sentido, él era el rey del sueño, era Lord Morfeo, de los Eternos y los Eternos no se preocupaban en exceso por los mortales.

    ──Matthew── Pronunció en voz alta, rompiendo con el silencio en el salón. El cuervo lanzó un graznido y aterrizo delante de él, a los pies de su trono, saludandolo con una reverencia que parecía imposible para un ave. ──Necesito que visites a Johanna Constantine esta noche, quiero saber que esta haciendo. Procura ser discreto, no deseo que piense que la estoy vigilando.

    ──Ehm, jefe... Disculpe mi atrevimiento pero, en teoría esta pidiéndome eso, que la vigile── El ave sacudio su oscuro plumaje en un intento por quitarse los nervios de encima. Lucien ya le había comentado que al rey del sueño no le gustaba que refutaran sus ordenes y así lo demostro al lanzarle una mirada que no daba lugar a réplica. ──Yo solo decía, pero olvíde que dije eso. Usted manda.

    Dicho eso, el ave desplegó sus alas y emprendió vuelo hacia la vigilia en búsqueda de la exorcista, esperando no tardar demasiado en dar con ella.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚

    La noche cubría con su manto las calles de Londres. Había terminado de llover y el suelo olía a tierra mojada, algunos vehículos transitaban con preocupación, hundiendo las ruedas en los charcos de agua. Casi no se veían personas, solo algunas parejas o aquellos que trataban de volver a sus hogares después de una larga jornada de trabajo.

    Como primera opción, Matthew busco a Johanna en algunos parques, cerca de las parroquias, en las iglesias menos conocidas y en callejones más oscuros que sus plumas; hasta que su cerebro de ave le dio una buena idea y lo llevo a sobrevolar por la zona de los pubs y bares.

    Para su suerte, apenas llegar identifico a Johanna saliendo de un pub por la parte de atrás. El cuervo abandono su lugar de vigilancia sobre una farola y comenzó a seguirla, teniendo cuidado de mantener una distancia prudente. Si ella frenaba, él también. Si ella entraba en una tienda, él la esperaba, pero llego un momento en el que tuvo que ocultarse en un grupo de palomas cuando cruzando un parque, ella volteo hacia atrás por quien sabe que motivo, según él había sido discreto aunque la discreción no silenciaba el ruido de sus alas.

    No la creía tan ingenua como para no reconocerlo, pero en la noche todos los pájaros eran negros. Quizás no eran tan grandes como un cuervo, pero esas palomas en el parque estaban acostumbradas a las personas, lo suficiente como para no inmutarse por la cercanía de una persona y era claro que tampoco pasaban hambre, estaban bien alimentadas. Algunas eran tan gordas que casi llegaban a igualar su tamaño, más aún si se agachaba entre ellas como lo hizo para esconderse de la mirada de la hechicera.

    Finalmente, tras camuflarse entre las palomas y ser picoteado por ellas. Recibir un golpe con el bastón de una anciana que lo confundio con un murciélago y casi convertirse en la cena de un gato callejero, llego junto a Johanna hasta su hogar.

    Ella entró, él voló hasta una ventana y se paseo por las demás hasta dar con el piso en el que vivía. Podía decirse que había pasado la parte difícil de su misión, ahora le tocaba la parte que consideraba sencilla, quedarse ahí a observar. No sabía hasta cuando, el rey del sueño no le había especificado esa parte pero suponía que su rey llegaría hasta donde estaba cuando ella estuviera durmiendo.

    Johanna Constantine
    Durante los momentos en los que no estaba ocupado atendiendo algun asunto en el reino, solía detenerse a pensar en Johanna y en el breve intercambio de palabras o más bien en esa especie de intercambio, transacción casi del estilo comercial. Ella le había devuelto la arena y él, fiel a su palabra, no solo le había quitado ese recuerdo que tomaba lugar para atormentarla en una pesadilla sino que también se había molestado en bloquear una nueva. No tenía un motivo de peso para pensar en ella, pero lo hacía y no sabía de donde surgia esa impeorisa necesidad. Se preguntaba como hacerlo, como acercarse o que podría decirle si, hipotéticamente hablando, decidia visitarla en la vigilia. Quizás le interesaria saber que él había conocido a su antepasada hace trecientos años, que también conocía a una versión masculina suya que vivía en otro mundo, otra dimensión. O quizás no le importaría en lo más mínimo. Nunca sabía que decir cuando se trataba de hablar con humanos, tenian intereses diferentes a los suyos; no los entendía ni ellos a él, pero aún así quería saber de ella, hablarle. Evitaba hacerse la pregunta más importante, el por que quería hablar con ella, llegando a la conclusión de que no se preguntaría aquello en voz alta porque sabía la respuesta. Estaba... Preocupado por ella y eso tampoco tenía sentido, él era el rey del sueño, era Lord Morfeo, de los Eternos y los Eternos no se preocupaban en exceso por los mortales. ──Matthew── Pronunció en voz alta, rompiendo con el silencio en el salón. El cuervo lanzó un graznido y aterrizo delante de él, a los pies de su trono, saludandolo con una reverencia que parecía imposible para un ave. ──Necesito que visites a Johanna Constantine esta noche, quiero saber que esta haciendo. Procura ser discreto, no deseo que piense que la estoy vigilando. ──Ehm, jefe... Disculpe mi atrevimiento pero, en teoría esta pidiéndome eso, que la vigile── El ave sacudio su oscuro plumaje en un intento por quitarse los nervios de encima. Lucien ya le había comentado que al rey del sueño no le gustaba que refutaran sus ordenes y así lo demostro al lanzarle una mirada que no daba lugar a réplica. ──Yo solo decía, pero olvíde que dije eso. Usted manda. Dicho eso, el ave desplegó sus alas y emprendió vuelo hacia la vigilia en búsqueda de la exorcista, esperando no tardar demasiado en dar con ella. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ﹙ . . . ﹚ La noche cubría con su manto las calles de Londres. Había terminado de llover y el suelo olía a tierra mojada, algunos vehículos transitaban con preocupación, hundiendo las ruedas en los charcos de agua. Casi no se veían personas, solo algunas parejas o aquellos que trataban de volver a sus hogares después de una larga jornada de trabajo. Como primera opción, Matthew busco a Johanna en algunos parques, cerca de las parroquias, en las iglesias menos conocidas y en callejones más oscuros que sus plumas; hasta que su cerebro de ave le dio una buena idea y lo llevo a sobrevolar por la zona de los pubs y bares. Para su suerte, apenas llegar identifico a Johanna saliendo de un pub por la parte de atrás. El cuervo abandono su lugar de vigilancia sobre una farola y comenzó a seguirla, teniendo cuidado de mantener una distancia prudente. Si ella frenaba, él también. Si ella entraba en una tienda, él la esperaba, pero llego un momento en el que tuvo que ocultarse en un grupo de palomas cuando cruzando un parque, ella volteo hacia atrás por quien sabe que motivo, según él había sido discreto aunque la discreción no silenciaba el ruido de sus alas. No la creía tan ingenua como para no reconocerlo, pero en la noche todos los pájaros eran negros. Quizás no eran tan grandes como un cuervo, pero esas palomas en el parque estaban acostumbradas a las personas, lo suficiente como para no inmutarse por la cercanía de una persona y era claro que tampoco pasaban hambre, estaban bien alimentadas. Algunas eran tan gordas que casi llegaban a igualar su tamaño, más aún si se agachaba entre ellas como lo hizo para esconderse de la mirada de la hechicera. Finalmente, tras camuflarse entre las palomas y ser picoteado por ellas. Recibir un golpe con el bastón de una anciana que lo confundio con un murciélago y casi convertirse en la cena de un gato callejero, llego junto a Johanna hasta su hogar. Ella entró, él voló hasta una ventana y se paseo por las demás hasta dar con el piso en el que vivía. Podía decirse que había pasado la parte difícil de su misión, ahora le tocaba la parte que consideraba sencilla, quedarse ahí a observar. No sabía hasta cuando, el rey del sueño no le había especificado esa parte pero suponía que su rey llegaría hasta donde estaba cuando ella estuviera durmiendo. [Wicca93]
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  • Que la noche de hoy los guie como estellas en esta noche , cuentren su camino .
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  • ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ────

    [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ]

    [] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀

    Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México.

    Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión.

    Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase.

    Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite.

    Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros.

    Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad:

    𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞

    Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina

    ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ───

    Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado.

    Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero.

    Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo.

    Caminó hacia el Zócalo sin prisa.

    La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes.

    A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro.

    Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia.

    Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol.

    Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón.

    Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible.

    Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa.

    Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna.

    Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba

    𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞

    Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes.

    Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos.

    Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez.

    Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida:

    Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real.

    ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ────

    Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada.

    Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara.

    El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche.

    Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado.

    De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
    ──── 𝐿𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑎 𝑎 𝑡𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎𝑠 𝑚𝑒𝑥𝑖𝑐𝑎𝑛𝑎𝑠. ──── [ #𝑆𝑎𝑛𝑡𝑖𝑋𝐸𝑙𝑀𝑢𝑛𝑑𝑜 ] [🇲🇽] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟷𝟶:𝟶𝟶 𝐴.𝑀 Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México. Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión. Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase. Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite. Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros. Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad: 𝘛𝘢𝘹𝘪𝘴𝘵𝘢 : ❝ ¿𝘈 𝘥ó𝘯𝘥𝘦, 𝘫𝘦𝘧𝘦? ❞ Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina ──── 𝘈𝘭 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰. 𝘈𝘭 𝘡ó𝘤𝘢𝘭𝘰. ─── Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado. Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero. Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo. Caminó hacia el Zócalo sin prisa. La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes. A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro. Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia. Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol. Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón. Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible. Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa. Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna. Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba 𝘝𝘦𝘯𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 : ❝ "¡𝘖𝘢𝘹𝘢𝘲𝘶𝘦ñ𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘪𝘦𝘯𝘵𝘪𝘵𝘰𝘴!” ❞ Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes. Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos. Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez. Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida: Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real. ──── 𝘔𝘪𝘦𝘳𝘥𝘢 ¿𝘗𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘷𝘪𝘯𝘦 𝘢𝘲𝘶í 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴? 𝘌𝘴𝘵𝘰 𝘦𝘴 𝘫𝘰𝘥𝘪𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴𝘰. ──── Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada. Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara. El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche. Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado. De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    //Aveces ando tan motivado que podria escribir un texto bien largo, bien redactado y de tono mas serio; sin embargo siempre me bloquea el hecho de saber que nadie va a leer esa mierda y será esfuerzo desperdiciado XD. Asi es esta plataforma, necesitas imagenes para retener la atencion de la gente, y como yo literalmente quede traumado con el dibujo y no dibujo hace años pues jodi, ademas no me gusta usar imagenes de pinterest, nunca siento que ningun pj capte la esencia de lo que realmente es Zack, y aun no estoy tan desesperado como para usar ia-. Igual voy a exprimir mi mente para traer publicaciones diarias y ponerme a rolear con todo puto mundo (cuando tenga tiempo). Espero no haga falta decir que mis mds estan abiertos ya sea para propuestas de rol o solo para pelotudear.
    //Aveces ando tan motivado que podria escribir un texto bien largo, bien redactado y de tono mas serio; sin embargo siempre me bloquea el hecho de saber que nadie va a leer esa mierda y será esfuerzo desperdiciado XD. Asi es esta plataforma, necesitas imagenes para retener la atencion de la gente, y como yo literalmente quede traumado con el dibujo y no dibujo hace años pues jodi, ademas no me gusta usar imagenes de pinterest, nunca siento que ningun pj capte la esencia de lo que realmente es Zack, y aun no estoy tan desesperado como para usar ia-. Igual voy a exprimir mi mente para traer publicaciones diarias y ponerme a rolear con todo puto mundo (cuando tenga tiempo). Espero no haga falta decir que mis mds estan abiertos ya sea para propuestas de rol o solo para pelotudear. :STK-32: :STK-32:
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  • ¡LA ESPERA HA TERMINADO!

    Después de un largo tiempo, finalmente tenemos noticias emocionantes para la comunidad. ¡Queremos darles una calurosa bienvenida a Mitzuko Bellrose, quien se une al Staff de FicRol como nuestra nueva RolSage 2D!

    Ella llega para ser un pilar fundamental de apoyo para todos los roleplayers del ámbito 2D. Sus principales misiones serán:

    Orientación y Ayuda: Brindar soporte y resolver dudas para los usuarios de personajes 2D.

    Nexo con Administración: Ser el puente directo entre la comunidad y el staff principal.

    ¡Futuros Eventos!: Lo más emocionante... ¡preparar nuevas actividades y dinámicas para ustedes!


    ¡Por favor, démosle la bienvenida que se merece en los comentarios!

    ✨ ¡LA ESPERA HA TERMINADO! ✨ Después de un largo tiempo, finalmente tenemos noticias emocionantes para la comunidad. ¡Queremos darles una calurosa bienvenida a [mitzuk0], quien se une al Staff de FicRol como nuestra nueva RolSage 2D! 🌸🎊 Ella llega para ser un pilar fundamental de apoyo para todos los roleplayers del ámbito 2D. Sus principales misiones serán: 🔹 Orientación y Ayuda: Brindar soporte y resolver dudas para los usuarios de personajes 2D. 🔹 Nexo con Administración: Ser el puente directo entre la comunidad y el staff principal. 🔹 ¡Futuros Eventos!: Lo más emocionante... ¡preparar nuevas actividades y dinámicas para ustedes! 🗓️🚀 :STK-9: ¡Por favor, démosle la bienvenida que se merece en los comentarios! 👇🎈
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  • Tome las ropas de Sunna, espero no le moleste, pero quería ver como me veo.
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  • asique... ultimamente te has vuelto fanatico de las peliculas, de terror, no? es admirable, conocer que aun tienes ese nervio, esa sensacion al voltear, no? significa que sigues vivo, lo raro con joshua, es que, a pesar de sentirlo, pareciera que busca algo mas, un knock knock que le hara daño, pero que tambien busca, me pregunto si algun dia encontrara, eso que tanto anhela.. esa salvacion, de poder ver algo en las sombras, y volver a sentir miedo, como si no fuera normal, no la rutina de su vida, pero.. eso es realmente bueno para el? es bueno vivir, sabiendo que, esa sombra que vio pasar por la esquina era mera ficcion? que en realidad, lo que vio, era nada mas que su imaginacion? solo el tiempo lo dira, solo la sombra, ese maldito ser que lo atormenta, le dira a joshua, si talvez, solo talvez, esa sombra que vio por la esquina de su ojo, no era solo su imaginacion.
    asique... ultimamente te has vuelto fanatico de las peliculas, de terror, no? es admirable, conocer que aun tienes ese nervio, esa sensacion al voltear, no? significa que sigues vivo, lo raro con joshua, es que, a pesar de sentirlo, pareciera que busca algo mas, un knock knock que le hara daño, pero que tambien busca, me pregunto si algun dia encontrara, eso que tanto anhela.. esa salvacion, de poder ver algo en las sombras, y volver a sentir miedo, como si no fuera normal, no la rutina de su vida, pero.. eso es realmente bueno para el? es bueno vivir, sabiendo que, esa sombra que vio pasar por la esquina era mera ficcion? que en realidad, lo que vio, era nada mas que su imaginacion? solo el tiempo lo dira, solo la sombra, ese maldito ser que lo atormenta, le dira a joshua, si talvez, solo talvez, esa sombra que vio por la esquina de su ojo, no era solo su imaginacion.
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  • Estaba Nerviosa , y como no si después de casi un mes había salido de mi habitación, no solo eso , estaba camino a el parque para poder tener ese tan esperado picnic con mi madre, mi madre biológica.

    Si bien no esperaba reglar las cosas o escuchar un lado de la historia que me hiciera sentir mejor, esperaba conocer a la mujer que me llevo en su vientre y me espero con tanto cariño, me tomo en sus brazos y cuidaba de mia día y noche sin descanso.

    Tenía nervios.
    Tenía el corazón a mil.

    ¿Ella vendría no?
    Estaba Nerviosa , y como no si después de casi un mes había salido de mi habitación, no solo eso , estaba camino a el parque para poder tener ese tan esperado picnic con mi madre, mi madre biológica. Si bien no esperaba reglar las cosas o escuchar un lado de la historia que me hiciera sentir mejor, esperaba conocer a la mujer que me llevo en su vientre y me espero con tanto cariño, me tomo en sus brazos y cuidaba de mia día y noche sin descanso. Tenía nervios. Tenía el corazón a mil. ¿Ella vendría no?
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  • La noche era serena, como pocas veces solía serlo en la vida de Kara. La luna colgaba sobre el cielo estrellado, reflejando su luz pálida sobre los techos de los cascacielos y demás edificios.

    Kara caminaba descalza sobre la orilla del techo de un edificio, dejando que el frio cemento acariciara sus pies. Sus ojos zafiro brillaban en la oscuridad, como dos faroles calmos.
    El viento era suave. No traía consigo amenazas ni voces. Solo calma. Por primera vez en mucho tiempo, Kara se sentía… completa.

    En la parte baja de su parcialmente descubierta su espalda. En ella, hay una herida provocada por kryptonita que se extendió con su radiación cuál ramas de un árbol fuesen.

    Se sentó a la orilla de techo dejando que el reflejo de la luna mostrara su herida verdosa.

    —Nunca pensé que todo sería tan doloroso así… —susurró para sí, con una sonrisa pequeña, cansada pero real.

    Recordó el combate contra Metallo.
    Kara cerró los ojos. Podía sentir aquella herida cómo un peso invisible en su espalda. Pero no la odiaba. No como habría esperado.
    La noche era serena, como pocas veces solía serlo en la vida de Kara. La luna colgaba sobre el cielo estrellado, reflejando su luz pálida sobre los techos de los cascacielos y demás edificios. Kara caminaba descalza sobre la orilla del techo de un edificio, dejando que el frio cemento acariciara sus pies. Sus ojos zafiro brillaban en la oscuridad, como dos faroles calmos. El viento era suave. No traía consigo amenazas ni voces. Solo calma. Por primera vez en mucho tiempo, Kara se sentía… completa. En la parte baja de su parcialmente descubierta su espalda. En ella, hay una herida provocada por kryptonita que se extendió con su radiación cuál ramas de un árbol fuesen. Se sentó a la orilla de techo dejando que el reflejo de la luna mostrara su herida verdosa. —Nunca pensé que todo sería tan doloroso así… —susurró para sí, con una sonrisa pequeña, cansada pero real. Recordó el combate contra Metallo. Kara cerró los ojos. Podía sentir aquella herida cómo un peso invisible en su espalda. Pero no la odiaba. No como habría esperado.
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  • "Aubrey Hall"
    Fandom 𝘉𝑟𝘪𝑑𝘨𝑒𝘳𝑡𝘰𝑛
    Categoría Slice of Life
    ‎ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤ♡✧ s𝐭a𝐫t𝐞r p𝐚r𝐚 𝑯𝙚𝒏𝙧𝒚 𝑬𝙙𝒘𝙖𝒓𝙙 𝙃𝒂𝙧𝒓𝙞𝒏𝙜𝒕𝙤𝒏 ✧♡

    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤSu respiración era pausada, su rostro serio. Se evaluaba en el espejo y no veia lo que, se supone, debía ver una jovencita recién comprometida. Su expresión era triste, apagada, como la de alguien que no tiene elección ni voz ni voto en las elecciones de su propia vida. Habia sido criada de la forma más minuciosa y concienzuda y habia sabido desde siempre cuál era su destino. Ser una muchacha casadera y encontrar un buen esposo antes de cumplir los veintidós. Pero, siempre habia pensado que tendría elección, que su opinión importaría. No fue asi. A pesar de la oleada de pretendientes que la cortejaron durante la temporada, ninguno fue lo bastante bueno para ella, según dijo su padre apoyado en la poderosa opinión de su hijo mayor, Jeffrey.

    Ellos dos se habían encontrado de ocupar el marido perfecto. El Conde de Ashcroft era la opción más segura y lo mejor a lo que Bella podría aspirar. El compromiso se habia anunciado hacia tan solo unos dias y su familia ya estaba llena de quebraderos de cabeza y preparativos de boda. Para Bella todo aquello era solo una firme correa que sentía cada vez más prieta en torno a su cuello.

    -¿Señorita Pembroke? -la voz de Betty, su doncella, la sacó de su ensimismamiento.

    Bella la miró en el reflejo del espejo mientras esta mostraba el vestido que tenía que ponerse ese día. Habia finalizado la temporada y casi todas las familias de la alta aristocracia habían recibido una invitación para reunirse en Aubrey Hall, la casa de campo de la familia Bridgerton para celebrar el compromiso del Vizconde con la señorita Kate Sharma.

    -Es perfecto, Betty -asintió la joven.

    >> El trayecto en coche de caballos desde la residencia de los Pembroke hasta Aubrey Hall duraba casi dos horas y normalmente Bella estaría entusiasmada con aquel evento. Su familia era muy cercana a los Bridgerton y le hizo mucha ilusión recibir la noticia del compromiso, pero… no se sentía con ánimos de celebrar nada. A pesar de que Aubrey Hall estaba decorada con un gusto exquisito, como siempre, y de que fue muy bien recibida por Lady Bridgerton, Bella no podía evitar sentirse fuera de lugar.

    Aun asi, bastantes damas de la aristocracia a las que no habia tenido ocasión de ver desde su “feliz” noticia, se acercaron a saludarla y darle la enhorabuena. Algo que no logró hacer que Arabella se sintiera más comoda.

    Aprovechando un momento de despiste de su padre y su hermano, Bella encontró su escapada perfecta. Se deslizó entre los invitados y, buscando un lugar tranquilo deambuló por los pasillos hasta dar con la biblioteca de la familia. Una estancia abierta que provocó que, por una vez, Arabella esbozara una sonrisa.

    Dejó su copa de limonada sobre una de las repisas y comenzó a pasear delante de la estantería buscando algo que leer.
    ‎ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ♡✧ s𝐭a𝐫t𝐞r p𝐚r𝐚 [L0RDHARRINGTON] ✧♡ ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤSu respiración era pausada, su rostro serio. Se evaluaba en el espejo y no veia lo que, se supone, debía ver una jovencita recién comprometida. Su expresión era triste, apagada, como la de alguien que no tiene elección ni voz ni voto en las elecciones de su propia vida. Habia sido criada de la forma más minuciosa y concienzuda y habia sabido desde siempre cuál era su destino. Ser una muchacha casadera y encontrar un buen esposo antes de cumplir los veintidós. Pero, siempre habia pensado que tendría elección, que su opinión importaría. No fue asi. A pesar de la oleada de pretendientes que la cortejaron durante la temporada, ninguno fue lo bastante bueno para ella, según dijo su padre apoyado en la poderosa opinión de su hijo mayor, Jeffrey. Ellos dos se habían encontrado de ocupar el marido perfecto. El Conde de Ashcroft era la opción más segura y lo mejor a lo que Bella podría aspirar. El compromiso se habia anunciado hacia tan solo unos dias y su familia ya estaba llena de quebraderos de cabeza y preparativos de boda. Para Bella todo aquello era solo una firme correa que sentía cada vez más prieta en torno a su cuello. -¿Señorita Pembroke? -la voz de Betty, su doncella, la sacó de su ensimismamiento. Bella la miró en el reflejo del espejo mientras esta mostraba el vestido que tenía que ponerse ese día. Habia finalizado la temporada y casi todas las familias de la alta aristocracia habían recibido una invitación para reunirse en Aubrey Hall, la casa de campo de la familia Bridgerton para celebrar el compromiso del Vizconde con la señorita Kate Sharma. -Es perfecto, Betty -asintió la joven. >> El trayecto en coche de caballos desde la residencia de los Pembroke hasta Aubrey Hall duraba casi dos horas y normalmente Bella estaría entusiasmada con aquel evento. Su familia era muy cercana a los Bridgerton y le hizo mucha ilusión recibir la noticia del compromiso, pero… no se sentía con ánimos de celebrar nada. A pesar de que Aubrey Hall estaba decorada con un gusto exquisito, como siempre, y de que fue muy bien recibida por Lady Bridgerton, Bella no podía evitar sentirse fuera de lugar. Aun asi, bastantes damas de la aristocracia a las que no habia tenido ocasión de ver desde su “feliz” noticia, se acercaron a saludarla y darle la enhorabuena. Algo que no logró hacer que Arabella se sintiera más comoda. Aprovechando un momento de despiste de su padre y su hermano, Bella encontró su escapada perfecta. Se deslizó entre los invitados y, buscando un lugar tranquilo deambuló por los pasillos hasta dar con la biblioteca de la familia. Una estancia abierta que provocó que, por una vez, Arabella esbozara una sonrisa. Dejó su copa de limonada sobre una de las repisas y comenzó a pasear delante de la estantería buscando algo que leer.
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