Con
𝐶𝑎𝑠𝑠𝑖𝑒
[Registro]
[ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]
Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.
Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.
"Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.
Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.
Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.
Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.
Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.
Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.
Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.
- Padre.. ¿Por qué me has abandonado?
Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.
No hubo respuesta.
Jamás la hubo.
Con [vision_amethyst_turtle_935]
[Registro]
[ Tiempo Presente, tres horas después del primer encuentro | 10:30 p.m ]
Después de que se encontrar con Raziel y ofrecerle hospedaje, la noche se había acentuado. Vael, como su nombre real era, cargó con su hermana en brazos para llevarla a un lugar que él utilizaba para alojarse desde hacía siglos. Una cabaña en medio del bosque, perdida de toda civilización. El lugar era perfecto para perderse y olvidar los problemas que pudieran aquejar.
Sin más, le ofreció hospedaje. Una de las habitaciones de la planta alta provista con todo lo necesario para recibir visitas.
Aún así, por algún motivo, el lugar parecía algo descuidado, como si no hubiera esto habitando en él recientemente.
"Toma la habitación que desees, la primera de la izquierda es la mía. Ponte cómoda. Los humanos suelen asearse, hay agua caliente. Dicen que a veces eso sirve para relajarse" fue la recomendación que le dio a su hermana.
Sabía que había mucho que aclarar, tantas cosas por preguntar y tan poco tiempo para entenderlas. El reciente hecho había mellado la tranquilidad de su mente, los fantasmas del pasado volvían, arremolinándose entre sus recuerdos y abriendo paso hacia su psique.
Dispuesto a no pensar más en lo que estaba pasando, decidió salir a la entrada del inmueble y sentarse al pie de la escalera. Sacó una cigarrera de plata del bolsillo, tomó uno de los cigarrillos y lo encendió. Permaneció mirando hacia el horizonte, tratando de ordenar todas sus ideas.
Ciertamente, los eventos y las noticias habían sido demasiado para procesar en tan poco tiempo. Era una mezcla entre ironía, preocupación y sorpresa, cargada por un amargo recuerdo de lo que había ocurrido eones atrás.
Dio una calada profusa al cigarrillo entre sus dedos, permitiéndose unos segundos de esa falsa sensación de dopamina que el tabaco y la nicotina son capaces de brindarle. Intentó organizar todas sus ideas, sin mucho éxito.
Frustración, duda, curiosidad, alegría y resignación, todo se mezclaba formando un cóctel de emociones que no era para nada fácil de entender y mucho menos de aceptar.
Por primera vez desde la caída, levantó la mirada al cielo. Cerró los ojos por unos instantes, buscando la más mínima señal de divinidad que pudiera haber en él. Nada. Se encontraba vacío.
- Padre.. ¿Por qué me has abandonado?
Citó en un susurro. Dentro de aquella coraza de sarcasmo e ironía, comenzaba a surgir el viejo sentimiento de decepción, dolor y tristeza que lo había motivado a unirse a la rebelión de Lucifer.
No hubo respuesta.
Jamás la hubo.