• — ¡Me sienta de maravilla! ¿Verdad? Me sorprende la comodidad que puede ofrecer una vestimenta como está.
    — ¡Me sienta de maravilla! ¿Verdad? Me sorprende la comodidad que puede ofrecer una vestimenta como está.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • La marea estaba baja cuando una pequeña selkie salió del agua. Al ojo común, solo era una foca más.

    Primero asomó la cabeza, oscura y brillante entre las olas negras. El viento nocturno le revolvió los bigotes de foca y ella olfateó el aire.

    Arrastró su cuerpo húmedo hasta la arena.

    Entonces dejó que la piel resbalara de su forma como una sombra desprendiéndose. Donde antes había una foca, ahora se incorporaba una joven de cabello enredado por la sal, la piel pálida aún cubierta de gotas de mar.

    Fiadh recogió el pequeño tesoro que había traído consigo.

    Una concha blanca en espiral.
    Un trozo de vidrio verde pulido por las olas.
    Una piedra lisa, gris y suave como un huevo.

    Caminó descalza hasta el borde de cierto jardín. La hierba estaba fría bajo sus pies. Se agachó junto a la cerca de madera y acomodó los objetos con cuidado, como si estuviera armando un pequeño altar secreto.

    Se quedó un momento mirándolos.

    Luego levantó la vista hacia la casa.

    Había una ventana que conocía bien.

    Fiadh no se acercó más.

    El niño dormiría ahora, respirando lento, sin saber que el mar lo visitaba cada noche. Eso estaba bien. Así debía ser.

    La joven se levantó, retrocedió en silencio y regresó a la playa.

    Antes de entrar al agua, miró una última vez la casa.

    Mañana por la mañana, pensó, él los encontrará.

    Y eso era suficiente.

    Con ese pensamiento, Fiadh volvió al mar.
    La marea estaba baja cuando una pequeña selkie salió del agua. Al ojo común, solo era una foca más. Primero asomó la cabeza, oscura y brillante entre las olas negras. El viento nocturno le revolvió los bigotes de foca y ella olfateó el aire. Arrastró su cuerpo húmedo hasta la arena. Entonces dejó que la piel resbalara de su forma como una sombra desprendiéndose. Donde antes había una foca, ahora se incorporaba una joven de cabello enredado por la sal, la piel pálida aún cubierta de gotas de mar. Fiadh recogió el pequeño tesoro que había traído consigo. Una concha blanca en espiral. Un trozo de vidrio verde pulido por las olas. Una piedra lisa, gris y suave como un huevo. Caminó descalza hasta el borde de cierto jardín. La hierba estaba fría bajo sus pies. Se agachó junto a la cerca de madera y acomodó los objetos con cuidado, como si estuviera armando un pequeño altar secreto. Se quedó un momento mirándolos. Luego levantó la vista hacia la casa. Había una ventana que conocía bien. Fiadh no se acercó más. El niño dormiría ahora, respirando lento, sin saber que el mar lo visitaba cada noche. Eso estaba bien. Así debía ser. La joven se levantó, retrocedió en silencio y regresó a la playa. Antes de entrar al agua, miró una última vez la casa. Mañana por la mañana, pensó, él los encontrará. Y eso era suficiente. Con ese pensamiento, Fiadh volvió al mar.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • -La noche caía sobre la ciudad con esa calma engañosa que tienen las madrugadas, cuando casi todo el mundo ya se ha ido a dormir y solo quedan las luces lejanas y el murmullo distante de los autos que pasan por las avenidas. El balcón del bar estaba iluminado apenas por una lámpara tenue colgada en la pared, lo suficiente para dibujar sombras largas sobre el suelo de madera. Ryuji se apoyaba en la barandilla con los brazos cruzados, mirando la ciudad como si estuviera leyendo algo escrito en el horizonte. Su expresión era tranquila, casi indiferente, pero en sus ojos había ese cansancio que solo deja el tiempo.

    Por unos segundos no dijo nada. Solo dejó que el silencio se asentara entre ambos, como si estuviera esperando que el viento terminara de llevarse algo que ya no valía la pena conservar. Luego dejó escapar un pequeño suspiro, sin dramatismo, sin rabia… más parecido al gesto de alguien que ya entendió algo hace mucho tiempo. Sus ojos rojos se movieron apenas hacia ella, y entonces habló con esa calma que tenía cuando decía algo que consideraba simple-

    Las palabras son curiosas…

    -Murmuró finalmente, su voz baja pero clara en la quietud del balcón-

    pueden sonar sinceras mientras se dicen, pero pierden todo valor cuando cualquiera puede escucharlas.

    -Se enderezó un poco, apoyando ahora las manos sobre la barandilla mientras observaba la calle varios pisos más abajo. Durante un momento pareció que estaba recordando algo lejano, algo que ya no dolía, pero tampoco había sido fácil de aprender. Cuando volvió a hablar, su tono seguía siendo tranquilo, casi didáctico, como si no estuviera juzgando a nadie, solo explicando una verdad sencilla-

    La gente suele pensar que lo importante es lo que alguien dice… pero con el tiempo te das cuenta de que lo único que realmente importa es a quién decide decírselo… y a cuántos más se lo ha dicho antes.

    -Finalmente giró un poco el rostro hacia ella, lo suficiente para mirarla directamente, aunque su expresión seguía siendo calmada. No había reproche en su mirada, ni enojo… solo la serenidad de alguien que ya había aprendido esa lección mucho antes-

    Así que no te preocupes demasiado por las palabras bonitas

    -Añadió con una ligera inclinación de cabeza-

    Si realmente significan algo, nunca vas a tener que preguntarte si eran solo para ti.
    -La noche caía sobre la ciudad con esa calma engañosa que tienen las madrugadas, cuando casi todo el mundo ya se ha ido a dormir y solo quedan las luces lejanas y el murmullo distante de los autos que pasan por las avenidas. El balcón del bar estaba iluminado apenas por una lámpara tenue colgada en la pared, lo suficiente para dibujar sombras largas sobre el suelo de madera. Ryuji se apoyaba en la barandilla con los brazos cruzados, mirando la ciudad como si estuviera leyendo algo escrito en el horizonte. Su expresión era tranquila, casi indiferente, pero en sus ojos había ese cansancio que solo deja el tiempo. Por unos segundos no dijo nada. Solo dejó que el silencio se asentara entre ambos, como si estuviera esperando que el viento terminara de llevarse algo que ya no valía la pena conservar. Luego dejó escapar un pequeño suspiro, sin dramatismo, sin rabia… más parecido al gesto de alguien que ya entendió algo hace mucho tiempo. Sus ojos rojos se movieron apenas hacia ella, y entonces habló con esa calma que tenía cuando decía algo que consideraba simple- Las palabras son curiosas… -Murmuró finalmente, su voz baja pero clara en la quietud del balcón- pueden sonar sinceras mientras se dicen, pero pierden todo valor cuando cualquiera puede escucharlas. -Se enderezó un poco, apoyando ahora las manos sobre la barandilla mientras observaba la calle varios pisos más abajo. Durante un momento pareció que estaba recordando algo lejano, algo que ya no dolía, pero tampoco había sido fácil de aprender. Cuando volvió a hablar, su tono seguía siendo tranquilo, casi didáctico, como si no estuviera juzgando a nadie, solo explicando una verdad sencilla- La gente suele pensar que lo importante es lo que alguien dice… pero con el tiempo te das cuenta de que lo único que realmente importa es a quién decide decírselo… y a cuántos más se lo ha dicho antes. -Finalmente giró un poco el rostro hacia ella, lo suficiente para mirarla directamente, aunque su expresión seguía siendo calmada. No había reproche en su mirada, ni enojo… solo la serenidad de alguien que ya había aprendido esa lección mucho antes- Así que no te preocupes demasiado por las palabras bonitas -Añadió con una ligera inclinación de cabeza- Si realmente significan algo, nunca vas a tener que preguntarte si eran solo para ti.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    ╔══════════════════════════════════════╗
    ✦ 𝕀𝕊𝕋ℍ𝔸ℝ´𝕊 𝔻𝔼𝕄𝕆ℕ𝕀ℂ 𝔻É𝔼𝕊𝕊𝔼 𝕀ℕ𝔽𝔼ℝℕ𝔸𝕃 𝔾𝕃𝔸𝕄𝕆𝕌ℝ ✦
    ╚══════════════════════════════════════╝
    ✦ FICHA EXTENDIDA DE REVISTA ✦
    「 𝑰𝑺𝑻𝑯𝑨𝑹´𝑺 𝑹𝒁 」

    ✦ The Power of the Eclipse ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ✦ 𝑰𝒔𝒔𝒖𝒆: 12
    ✦ 𝑬𝒅𝒊𝒄𝒊ó𝒏: Eclipse Dominante
    ✦ 𝑪𝒐𝒍𝒆𝒄𝒄𝒊ó𝒏: Gothic Celestial Elite
    ✦ 𝑨𝒈𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂: Ishtar´s Demonic Déesse Infernal Glamour
    ✦ 𝑪𝒂𝒕𝒆𝒈𝒐𝒓í𝒂: Alta Moda Oscura / Gothic Divine Fashion
    ✦ 𝑭𝒆𝒄𝒉𝒂 𝒅𝒆 𝒑𝒖𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊ó𝒏: Edición Especial Eclipse
    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ MODELO ESTELAR ✦

    Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar

    「El Demonio de la Luna Blanca」

    ✦ Una entidad envuelta en misterio, nacida bajo la luz fría de la luna eterna.
    ✦ Su presencia irradia elegancia oscura y una autoridad sobrenatural.
    ✦ En esta edición, su figura representa el equilibrio entre lo celestial y lo infernal bajo la mirada silenciosa de la luna.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ CONCEPTO VISUAL DE LA PORTADA ✦

    🜏 THE RISING ARCHETYPE
    La imagen de una figura que se eleva entre dos mundos: la pureza celestial y el poder infernal, dominando ambos con serenidad absoluta.

    🜏 GOTHIC LUXURY
    La estética gótica se transforma en lujo absoluto: trajes elegantes, tonos carmesí y negros profundos que resaltan la presencia dominante del modelo.

    🜏 FLIGHT & ASH
    Las alas contrastantes evocan transformación, poder espiritual y renacimiento entre sombras.

    🜏 EDEN'S NOCTURNE
    Un jardín oscuro donde la belleza florece bajo la luna blanca, guardando secretos antiguos y elegancia eterna.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ ESTÉTICA DEL MODELO ✦

    ✦ Cabello plateado lunar
    ✦ Ojos carmesí intensos
    ✦ Halo rojo eclipsado
    ✦ Alas duales (celestial / infernal)
    ✦ Atuendo aristocrático negro con detalles rojos

    ⚜ Estilo dominante:
    Dark Lunar Royalty

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ SIMBOLOGÍA DE LA PORTADA ✦

    La Luna Blanca
    Representa pureza fría, poder silencioso y dominio absoluto sobre la noche.

    🜂 Las Alas Bicolor
    • Blanca → origen celestial
    • Roja → naturaleza infernal y poder renacido

    🜃 El Trono
    El símbolo de soberanía absoluta sobre el destino.

    🜄 El Jardín Oscuro
    La belleza que solo florece en la penumbra eterna.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ IMPACTO EN LA AGENCIA ✦

    Esta edición fortaleció la imagen de Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar como una de las figuras más imponentes dentro del universo creativo de la agencia.

    Su estética redefine el concepto de modelo estelar fusionando:

    ✦ Elegancia aristocrática
    ✦ Oscuridad sofisticada
    ✦ Simbolismo celestial
    ✦ Poder narrativo visual

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ FRASE EMBLEMÁTICA DE LA EDICIÓN ✦

    ✦「Cuando la luna blanca se alza en silencio…
    las sombras inclinan la cabeza
    ante el demonio que gobierna la noche.」✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    ╔══════════════════════════════════════╗ ✦ 𝕀𝕊𝕋ℍ𝔸ℝ´𝕊 𝔻𝔼𝕄𝕆ℕ𝕀ℂ 𝔻É𝔼𝕊𝕊𝔼 𝕀ℕ𝔽𝔼ℝℕ𝔸𝕃 𝔾𝕃𝔸𝕄𝕆𝕌ℝ ✦ ╚══════════════════════════════════════╝ ✦ FICHA EXTENDIDA DE REVISTA ✦ 「 𝑰𝑺𝑻𝑯𝑨𝑹´𝑺 𝑹𝒁 」 ✦ The Power of the Eclipse ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ 𝑰𝒔𝒔𝒖𝒆: 12 ✦ 𝑬𝒅𝒊𝒄𝒊ó𝒏: Eclipse Dominante ✦ 𝑪𝒐𝒍𝒆𝒄𝒄𝒊ó𝒏: Gothic Celestial Elite ✦ 𝑨𝒈𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂: Ishtar´s Demonic Déesse Infernal Glamour ✦ 𝑪𝒂𝒕𝒆𝒈𝒐𝒓í𝒂: Alta Moda Oscura / Gothic Divine Fashion ✦ 𝑭𝒆𝒄𝒉𝒂 𝒅𝒆 𝒑𝒖𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊ó𝒏: Edición Especial Eclipse ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MODELO ESTELAR ✦ 👑 Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar 「El Demonio de la Luna Blanca」 ✦ Una entidad envuelta en misterio, nacida bajo la luz fría de la luna eterna. ✦ Su presencia irradia elegancia oscura y una autoridad sobrenatural. ✦ En esta edición, su figura representa el equilibrio entre lo celestial y lo infernal bajo la mirada silenciosa de la luna. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ CONCEPTO VISUAL DE LA PORTADA ✦ 🜏 THE RISING ARCHETYPE La imagen de una figura que se eleva entre dos mundos: la pureza celestial y el poder infernal, dominando ambos con serenidad absoluta. 🜏 GOTHIC LUXURY La estética gótica se transforma en lujo absoluto: trajes elegantes, tonos carmesí y negros profundos que resaltan la presencia dominante del modelo. 🜏 FLIGHT & ASH Las alas contrastantes evocan transformación, poder espiritual y renacimiento entre sombras. 🜏 EDEN'S NOCTURNE Un jardín oscuro donde la belleza florece bajo la luna blanca, guardando secretos antiguos y elegancia eterna. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ESTÉTICA DEL MODELO ✦ ✦ Cabello plateado lunar ✦ Ojos carmesí intensos ✦ Halo rojo eclipsado ✦ Alas duales (celestial / infernal) ✦ Atuendo aristocrático negro con detalles rojos ⚜ Estilo dominante: Dark Lunar Royalty ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ SIMBOLOGÍA DE LA PORTADA ✦ 🌙 La Luna Blanca Representa pureza fría, poder silencioso y dominio absoluto sobre la noche. 🜂 Las Alas Bicolor • Blanca → origen celestial • Roja → naturaleza infernal y poder renacido 🜃 El Trono El símbolo de soberanía absoluta sobre el destino. 🜄 El Jardín Oscuro La belleza que solo florece en la penumbra eterna. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ IMPACTO EN LA AGENCIA ✦ Esta edición fortaleció la imagen de Rex Hiroshi Jaegerjaquez Ishtar como una de las figuras más imponentes dentro del universo creativo de la agencia. Su estética redefine el concepto de modelo estelar fusionando: ✦ Elegancia aristocrática ✦ Oscuridad sofisticada ✦ Simbolismo celestial ✦ Poder narrativo visual ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ FRASE EMBLEMÁTICA DE LA EDICIÓN ✦ ✦「Cuando la luna blanca se alza en silencio… las sombras inclinan la cabeza ante el demonio que gobierna la noche.」✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Me encocora
    1
    1 comentario 2 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Hablan de mi vida como si hubieran pasa'o to's por ella, aah
    Y mientras cuentan cuentos, tú y yo solos, bachatas y una botella
    Quiero hacerle religión a tu melena, a tu boca y a tu cara
    Y que me perdone la Virgen de la Almudena
    Las cosa' que hago en tu cama

    Si llegué viva aquí, no me va a matar una vieja herida
    Déjales que hablen mal, se mueran de envidia
    (¡Qué hablen)

    Yo era ateo, pero ahora creo
    Porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo
    Yo era ateo, pero ahora creo
    Porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo
    Hablan de mi vida como si hubieran pasa'o to's por ella, aah Y mientras cuentan cuentos, tú y yo solos, bachatas y una botella Quiero hacerle religión a tu melena, a tu boca y a tu cara Y que me perdone la Virgen de la Almudena Las cosa' que hago en tu cama Si llegué viva aquí, no me va a matar una vieja herida Déjales que hablen mal, se mueran de envidia (¡Qué hablen) Yo era ateo, pero ahora creo Porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo Yo era ateo, pero ahora creo Porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    3
    1 comentario 0 compartidos
  • << Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti. >>
    << Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti. >>
    Me gusta
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • El sol caía pesado y desalentador sobre aquella carretera vacía perdida de la mano de Dios en Georgia. El calor llegaba a levantar ondas en el asfalto, dotando al escenario de una sensacion similar a la de caminar por el desierto, y el silencio se adheria al paisaje como un caminante más.

    Daryl caminaba sin prisa, la ballesta colgaba de su hombro y él mantenia la mirada fija en algún punto del camino, intentando mantenerse sereno, mantenerse cuerdo. Desde lo que habia ocurrido en la Terminal, dias atrás, todo parecía distinto. Más duro, vacío...

    A veces el camino hacía eso, pensó Daryl para sí, te dejaba demasiado espacio para pensar. Por lo que no era de extrañar que el recuerdo acudiera a su memoria sin previo aviso, sorprendiéndole incluso a él mismo.

    Primero el olor. Gasolina vieja, aceite, y el del metal caliente bajo el sol. Después acudió el ruido de herramientas golpeando el cemento y generando esa ligera vibración acerada.


    ··· El patio de la prisión estaba tranquilo aquella tarde, lo cual era casi un milagro teniendo en cuenta el aumento de la población en esta las ultimas semanas. Daryl tenía la moto, unica herencia de su hermano Merle (si podia considerarla tal) medio desmontada delante de él, con piezas esparcidas por todos lados a su alrededor como si hubiera explotado sobre el suelo. El sureño tenía las manos negras, manchadas de grasa mientras forcejeaba con una puñetera junta que no hacía la labor de encajar.

    -Maldita sea…

    Golpeó, con cierta frustración la llave inglesa contra el cemento y volvió a inclinarse sobre el motor.

    Aquel trasto era importante para él. Más de lo que nunca admitiria en voz alta. Porque... ¿qué imbécil se apegaba a objetos materiales en los tiempos que corrian? Pero para Daryl simbolizaba demasiadas cosas. Era velocidad. Ruido. Y, sobre todo libertad.

    —Llevas media hora peleándote con eso -dijo una voz desde su espalda. Al reconocerla, Daryl alzó apenas la cabeza y la vio acercarse: Kate, con los brazos cruzados delante del pecho, la mirada curiosa y una ligera sonrisa divertida, mientras observaba el desastre mecánico a sus pies.

    -¿Vas a arreglarla o vas a seguir gruñéndole?- preguntó burlona.

    Daryl soltó un bufido gruñón pero claramente complice.

    -No te burles. Sigo trabajando.

    Kate dio un paso más y se agachó a su lado, mirando el motor como si de verdad supiera lo que estaba viendo.

    -Claro -dijo con calma- Eh, no te juzgo. Tiene pinta de estar yendo genial.

    Daryl frunció el ceño.

    -¿Nunca te han dicho que eres muy graciosa? -le preguntó. Con el paso de los meses juntos, Kate ahora podia entender que el tono de la voz de Daryl no era mosqueado ni enfadado, tan solo concentrado. Así que, con intención de ayudar al arquero, Kate cogió una de las piezas del suelo y se la tendió.

    -Creo que esto va ahí -señaló la morena con su dedo indice.

    Daryl detuvo su tarea y la miró un segundo… luego miró la pieza… y luego, volvio a mirar a Kate. Tomó la pieza que su novia le tendía y, finalmente, la encajó en su sitio.

    Se hizo un breve silencio tan solo roto por la risita suave de Kate, en tono triunfal cuando la junta del motor hizo un pequeño clic debido al perfecto ajuste de la pieza. Daryl levantó una ceja, sorprendido.

    -Bueno, has tenido suerte -dijo, y terminó por esbozar una sonrisa cómplice.

    Kate sonrió también.

    —Claro -canturreó- Suerte.

    Durante un momento permanecieron así, sentados en el suelo del patio de la prisión, rodeados de herramientas y piezas de moto. Desde una de las torres se oían voces lejanas de los demás. Por un instante… todo parecía normal, tranquilo, como si la vida siempre fuera a ser asi de calmada hasta el final. Como si el mundo no fuera a irse a la mierda nunca más.



    ··· El recuerdo se rompió en cuanto a los oidos de Daryl llegó el ligero gemido moribundo de un caminante entre los árboles. El sureño volvió al presente. Parpadeó una vez, apartando aquella imagen de su mente y le dedicó un ligero silbido a Kate tratando de llamar su atención para que se hiciera cargo del segundo caminante que ahora entraba en la carretera.

    Por su parte, Daryl se quitó la ballesta, cargó una flecha... apuntó certeramente contra el primer caminante y... disparó.
    El sol caía pesado y desalentador sobre aquella carretera vacía perdida de la mano de Dios en Georgia. El calor llegaba a levantar ondas en el asfalto, dotando al escenario de una sensacion similar a la de caminar por el desierto, y el silencio se adheria al paisaje como un caminante más. Daryl caminaba sin prisa, la ballesta colgaba de su hombro y él mantenia la mirada fija en algún punto del camino, intentando mantenerse sereno, mantenerse cuerdo. Desde lo que habia ocurrido en la Terminal, dias atrás, todo parecía distinto. Más duro, vacío... A veces el camino hacía eso, pensó Daryl para sí, te dejaba demasiado espacio para pensar. Por lo que no era de extrañar que el recuerdo acudiera a su memoria sin previo aviso, sorprendiéndole incluso a él mismo. Primero el olor. Gasolina vieja, aceite, y el del metal caliente bajo el sol. Después acudió el ruido de herramientas golpeando el cemento y generando esa ligera vibración acerada. ··· El patio de la prisión estaba tranquilo aquella tarde, lo cual era casi un milagro teniendo en cuenta el aumento de la población en esta las ultimas semanas. Daryl tenía la moto, unica herencia de su hermano Merle (si podia considerarla tal) medio desmontada delante de él, con piezas esparcidas por todos lados a su alrededor como si hubiera explotado sobre el suelo. El sureño tenía las manos negras, manchadas de grasa mientras forcejeaba con una puñetera junta que no hacía la labor de encajar. -Maldita sea… Golpeó, con cierta frustración la llave inglesa contra el cemento y volvió a inclinarse sobre el motor. Aquel trasto era importante para él. Más de lo que nunca admitiria en voz alta. Porque... ¿qué imbécil se apegaba a objetos materiales en los tiempos que corrian? Pero para Daryl simbolizaba demasiadas cosas. Era velocidad. Ruido. Y, sobre todo libertad. —Llevas media hora peleándote con eso -dijo una voz desde su espalda. Al reconocerla, Daryl alzó apenas la cabeza y la vio acercarse: Kate, con los brazos cruzados delante del pecho, la mirada curiosa y una ligera sonrisa divertida, mientras observaba el desastre mecánico a sus pies. -¿Vas a arreglarla o vas a seguir gruñéndole?- preguntó burlona. Daryl soltó un bufido gruñón pero claramente complice. -No te burles. Sigo trabajando. Kate dio un paso más y se agachó a su lado, mirando el motor como si de verdad supiera lo que estaba viendo. -Claro -dijo con calma- Eh, no te juzgo. Tiene pinta de estar yendo genial. Daryl frunció el ceño. -¿Nunca te han dicho que eres muy graciosa? -le preguntó. Con el paso de los meses juntos, Kate ahora podia entender que el tono de la voz de Daryl no era mosqueado ni enfadado, tan solo concentrado. Así que, con intención de ayudar al arquero, Kate cogió una de las piezas del suelo y se la tendió. -Creo que esto va ahí -señaló la morena con su dedo indice. Daryl detuvo su tarea y la miró un segundo… luego miró la pieza… y luego, volvio a mirar a Kate. Tomó la pieza que su novia le tendía y, finalmente, la encajó en su sitio. Se hizo un breve silencio tan solo roto por la risita suave de Kate, en tono triunfal cuando la junta del motor hizo un pequeño clic debido al perfecto ajuste de la pieza. Daryl levantó una ceja, sorprendido. -Bueno, has tenido suerte -dijo, y terminó por esbozar una sonrisa cómplice. Kate sonrió también. —Claro -canturreó- Suerte. Durante un momento permanecieron así, sentados en el suelo del patio de la prisión, rodeados de herramientas y piezas de moto. Desde una de las torres se oían voces lejanas de los demás. Por un instante… todo parecía normal, tranquilo, como si la vida siempre fuera a ser asi de calmada hasta el final. Como si el mundo no fuera a irse a la mierda nunca más. ··· El recuerdo se rompió en cuanto a los oidos de Daryl llegó el ligero gemido moribundo de un caminante entre los árboles. El sureño volvió al presente. Parpadeó una vez, apartando aquella imagen de su mente y le dedicó un ligero silbido a Kate tratando de llamar su atención para que se hiciera cargo del segundo caminante que ahora entraba en la carretera. Por su parte, Daryl se quitó la ballesta, cargó una flecha... apuntó certeramente contra el primer caminante y... disparó.
    0 turnos 0 maullidos
  • **R E X — E L S E Ñ O R D E L A O S C U R I D A D**

    La ventisca rugía con furia mientras la nieve caía sin descanso, cubriendo el mundo bajo un manto blanco y silencioso. El viento aullaba entre las montañas heladas… como si intentara advertir que algo estaba por llegar.

    Entre la tormenta apareció una figura.

    Alto. Imponente. Inmutable.

    Rex caminaba lentamente sobre la nieve, sus pasos firmes dejando huellas profundas mientras el frío parecía inclinarse ante su presencia. Sus ojos brillaban con un resplandor violeta que atravesaba la tormenta como dos estrellas en la oscuridad.

    La luz del día se debilitaba…
    como si el mismo cielo estuviera siendo consumido por una sombra invisible.

    Rex levantó la mirada.

    Una sonrisa fría apareció apenas en su rostro mientras la nieve danzaba a su alrededor.

    Entonces habló…
    ┏━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━┓
    **"La luz puede intentar resistir…**
    **pero siempre termina arrodillándose**
    **ante la oscuridad."**
    ┗━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━┛

    El viento sopló con más fuerza.

    Y por un instante…
    pareció que incluso la tormenta **obedecía a Rex.**
    ❄️🌑 **R E X — E L S E Ñ O R D E L A O S C U R I D A D** 🌑❄️ La ventisca rugía con furia mientras la nieve caía sin descanso, cubriendo el mundo bajo un manto blanco y silencioso. El viento aullaba entre las montañas heladas… como si intentara advertir que algo estaba por llegar. Entre la tormenta apareció una figura. Alto. Imponente. Inmutable. Rex caminaba lentamente sobre la nieve, sus pasos firmes dejando huellas profundas mientras el frío parecía inclinarse ante su presencia. Sus ojos brillaban con un resplandor violeta que atravesaba la tormenta como dos estrellas en la oscuridad. La luz del día se debilitaba… como si el mismo cielo estuviera siendo consumido por una sombra invisible. Rex levantó la mirada. Una sonrisa fría apareció apenas en su rostro mientras la nieve danzaba a su alrededor. Entonces habló… ┏━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━┓ 🖤 **"La luz puede intentar resistir…** **pero siempre termina arrodillándose** **ante la oscuridad."** 🖤 ┗━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━┛ El viento sopló con más fuerza. Y por un instante… pareció que incluso la tormenta **obedecía a Rex.** ❄️🌑
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • —¿Me perdí de algo? —Miró alrededor, como confirmando que el mundo sigue ahí—. Estaba comprando harina. Y también aproveché para conocer otros planos, hacer amigos interdimensionales y robarle un par de cosas bonitas al abismo.
    —¿Me perdí de algo? —Miró alrededor, como confirmando que el mundo sigue ahí—. Estaba comprando harina. Y también aproveché para conocer otros planos, hacer amigos interdimensionales y robarle un par de cosas bonitas al abismo.
    Me gusta
    Me emputece
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Las horas de aquella noche eran mas largas que las del resto de los días, porque no entendía como le costaba a las manecillas de su reloj avanzar hasta el día siguiente, cuando por fin, seria su cumpleaños.
    Las horas de aquella noche eran mas largas que las del resto de los días, porque no entendía como le costaba a las manecillas de su reloj avanzar hasta el día siguiente, cuando por fin, seria su cumpleaños.
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados