• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    FICHA DE ARCHIVO: IDDIG EXCLUSIVE

    ֎ Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour
    ֎ Publicación: Ishtar’s Exclusive — Edición de Lujo / Vol. IV
    ֎ Concepto: La Sinergia entre el Edén Profano y la Elegancia Abismal

    DETALLES DE LA PUBLICACIÓN
    Directora Creativa: Ishtar.

    Locación: "El Edén del Inframundo" (Jardín privado de la agencia).

    Temática Central: La dualidad del poder: cómo la belleza puede nacer tanto de la luz botánica como de la oscuridad pura.

    PERFIL DE LAS MODELOS (THE ISHTAR GIRLS)

    1. Elara "Déesse de l'Abîme" (Modelo Principal)
    Representando la oscuridad y la alta costura infernal.

    ⁕ Atributos Distintivos: Astas de obsidiana, mirada roja penetrante y piel de porcelana eterna.

    ⁕ Atuendo: Vestido de gala negro noche con aberturas estratégicas y detalles en carmesí. Porta joyería de plata antigua grabada con runas de protección.

    ⁕ Rol en la Agencia: Embajadora del "Infernal Glamour" y portadora de la elegancia sombría.

    2. Liora "Natural Chic" (Modelo Esencia)
    Representando la conexión con la vida y la serenidad del jardín.

    ⁕ Atributos Distintivos: Cabello verde esmeralda, aura de serenidad y una mirada dorada cálida.

    ⁕ Atuendo: Estilo Natural Chic con top blanco de encaje francés, falda de cuero vinílico y gargantilla gótica floral.

    ⁕ Rol en la Agencia: Especialista en Estilo de Vida y Armonía; el equilibrio necesario para la intensidad de la agencia.

    FILOSOFÍA DE LA AGENCIA (IDDIG)
    "En Ishtar’s Demonic Déesse, no solo buscamos la perfección visual, sino la manifestación del poder. Creemos que la verdadera belleza reside en la aceptación de nuestras sombras, adornándolas con el lujo más exquisito y la naturaleza más pura."

    𝄋 Nota del Editor: Esta edición física incluye aroma a rosas negras y tinta de sangre de dragón. Prohibida su reproducción en dimensiones mortales sin permiso previo.
    🖤 FICHA DE ARCHIVO: IDDIG EXCLUSIVE 🖤 ֎ Agencia: Ishtar’s Demonic Déesse Infernal Glamour ֎ Publicación: Ishtar’s Exclusive — Edición de Lujo / Vol. IV ֎ Concepto: La Sinergia entre el Edén Profano y la Elegancia Abismal 🖋️ DETALLES DE LA PUBLICACIÓN Directora Creativa: Ishtar. Locación: "El Edén del Inframundo" (Jardín privado de la agencia). Temática Central: La dualidad del poder: cómo la belleza puede nacer tanto de la luz botánica como de la oscuridad pura. 👠 PERFIL DE LAS MODELOS (THE ISHTAR GIRLS) 1. Elara "Déesse de l'Abîme" (Modelo Principal) Representando la oscuridad y la alta costura infernal. ⁕ Atributos Distintivos: Astas de obsidiana, mirada roja penetrante y piel de porcelana eterna. ⁕ Atuendo: Vestido de gala negro noche con aberturas estratégicas y detalles en carmesí. Porta joyería de plata antigua grabada con runas de protección. ⁕ Rol en la Agencia: Embajadora del "Infernal Glamour" y portadora de la elegancia sombría. 2. Liora "Natural Chic" (Modelo Esencia) Representando la conexión con la vida y la serenidad del jardín. ⁕ Atributos Distintivos: Cabello verde esmeralda, aura de serenidad y una mirada dorada cálida. ⁕ Atuendo: Estilo Natural Chic con top blanco de encaje francés, falda de cuero vinílico y gargantilla gótica floral. ⁕ Rol en la Agencia: Especialista en Estilo de Vida y Armonía; el equilibrio necesario para la intensidad de la agencia. 🔱 FILOSOFÍA DE LA AGENCIA (IDDIG) "En Ishtar’s Demonic Déesse, no solo buscamos la perfección visual, sino la manifestación del poder. Creemos que la verdadera belleza reside en la aceptación de nuestras sombras, adornándolas con el lujo más exquisito y la naturaleza más pura." 𝄋 Nota del Editor: Esta edición física incluye aroma a rosas negras y tinta de sangre de dragón. Prohibida su reproducción en dimensiones mortales sin permiso previo.
    0 comentarios 0 compartidos
  • Mae no estaba acostumbrada a las noches fáciles.
    Normalmente la oscuridad traía cazadores, susurros… o recuerdos. Pero aquella vez traía risas.

    El bar era pequeño, con luces cálidas y música demasiado alta. Mae se había sentado en la esquina más alejada, como siempre, con la espalda pegada a la pared y los ojos atentos. Entonces llegaron ellas: dos chicas con delineador corrido y sonrisas sinceras que le pidieron fuego, conversación… y luego su nombre.
    Al principio Mae mintió. Luego se sorprendió riendo.

    Hablaron de chicos idiotas, de sueños imposibles y de tatuajes que aún no existían. Una de ellas le pintó una estrella diminuta en la muñeca con un rotulador negro. “Para que no te pierdas”, dijo.
    Mae sintió algo raro en el pecho. No era miedo. No era rabia. Era… calor.

    Por unas horas no fue un error del universo ni la hija de un demonio.
    Solo fue una chica más, bailando descalza en la acera a las tres de la mañana, prometiendo volver a verse.
    Mae no estaba acostumbrada a las noches fáciles. Normalmente la oscuridad traía cazadores, susurros… o recuerdos. Pero aquella vez traía risas. El bar era pequeño, con luces cálidas y música demasiado alta. Mae se había sentado en la esquina más alejada, como siempre, con la espalda pegada a la pared y los ojos atentos. Entonces llegaron ellas: dos chicas con delineador corrido y sonrisas sinceras que le pidieron fuego, conversación… y luego su nombre. Al principio Mae mintió. Luego se sorprendió riendo. Hablaron de chicos idiotas, de sueños imposibles y de tatuajes que aún no existían. Una de ellas le pintó una estrella diminuta en la muñeca con un rotulador negro. “Para que no te pierdas”, dijo. Mae sintió algo raro en el pecho. No era miedo. No era rabia. Era… calor. Por unas horas no fue un error del universo ni la hija de un demonio. Solo fue una chica más, bailando descalza en la acera a las tres de la mañana, prometiendo volver a verse.
    Me entristece
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • — ¿Qué? Nunca es suficiente. No quiero morir de hambre.(?) Aunque puedo compartirte un poco... Solo un poco. — Aún se aferraba a toda esa comida chatarra como sí su vida dependiera de ello.
    — ¿Qué? Nunca es suficiente. No quiero morir de hambre.(?) Aunque puedo compartirte un poco... Solo un poco. — Aún se aferraba a toda esa comida chatarra como sí su vida dependiera de ello.
    Me enjaja
    Me encocora
    5
    10 turnos 0 maullidos
  • Si cierro los párpados, la oscuridad no me trae paz, sino el desfile de las almas que se desviaron de mi rastro de ceniza.

    ¿Qué fue de aquel niño engendrado en el pecado, esa criatura híbrida cuya sola existencia desafiaba la voluntad divina? ¿Fue devorado por la crueldad intrínseca del hombre, o logró arrastrarse fuera del fango de su propio destino?

    ¿Y qué del caballero que hallé entre la niebla del bosque, donde los árboles susurran blasfemias? Me pregunto si sus brazos cedieron ante el peso de su acero sagrado, o si su mente se quebró ante los himnos de esos falsos salvadores que prometen luz mientras te arrastran al abismo.

    ¿Y aquel cazador... ese iluso que juraba purgar la oscuridad con fuego y hierro? ¿Se habrá convertido ya en la bestia que tanto ansiaba aniquilar?

    En esta tierra de penitencia, la línea entre el verdugo y el monstruo es tan fina como el filo de mi propia arma.
    Si cierro los párpados, la oscuridad no me trae paz, sino el desfile de las almas que se desviaron de mi rastro de ceniza. ¿Qué fue de aquel niño engendrado en el pecado, esa criatura híbrida cuya sola existencia desafiaba la voluntad divina? ¿Fue devorado por la crueldad intrínseca del hombre, o logró arrastrarse fuera del fango de su propio destino? ¿Y qué del caballero que hallé entre la niebla del bosque, donde los árboles susurran blasfemias? Me pregunto si sus brazos cedieron ante el peso de su acero sagrado, o si su mente se quebró ante los himnos de esos falsos salvadores que prometen luz mientras te arrastran al abismo. ¿Y aquel cazador... ese iluso que juraba purgar la oscuridad con fuego y hierro? ¿Se habrá convertido ya en la bestia que tanto ansiaba aniquilar? En esta tierra de penitencia, la línea entre el verdugo y el monstruo es tan fina como el filo de mi propia arma.
    Me gusta
    Me shockea
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    — Soy como una planta, solo bebo agua y salgo a hacer la fotosíntesis
    — Soy como una planta, solo bebo agua y salgo a hacer la fotosíntesis
    Me enjaja
    1
    9 comentarios 0 compartidos
  • Honestamente no sé cómo sentirme respecto al regreso de Allen, no lo conozco tanto como mis hermanas, si bien siempre me ha mimado desde la distancia , no le he visto en personas tantas veces, estoy algo ansioso.

    All SeongHa
    Honestamente no sé cómo sentirme respecto al regreso de Allen, no lo conozco tanto como mis hermanas, si bien siempre me ha mimado desde la distancia , no le he visto en personas tantas veces, estoy algo ansioso. [galaxy_cyan_sheep_845]
    0 turnos 0 maullidos
  • Como se nota que pronto llega la primavera, ¡se nota en el ambiente!
    Como se nota que pronto llega la primavera, ¡se nota en el ambiente! :STK-9:
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • ¿?: conozco gente como tu se ve que eres confiable!

    No..no me conoces...eh matado gente...a esta altura ya no llevo la cuenta...pero se porque porque murieron...muerieron para yo viviera...para poder encontrar a mi hermana...las mate de las formas mas atrozes puedas imaginar...

    -mencionaba mientras miraba al suelo y despues a su contrari@, su mirada era friaz su mascara solo dejaba ver aquellos ojos cansados, cansados de luchar, solo queria encontrar un lugar tranquilo, una mascota quiza-

    ¿? : ...Que fue lo peor que isiste psra matar a alguien...

    ...le mordi el cuello a una persona...le arranque la traquea...mate a un hombre com un machete...le di con el en la cabeza asta quesar irreconocible...

    ¿?: cual fue la peor tortura que haz aplicado?

    ...junte a dos enemigos...los separe y tape sus bocas, le pregunte a uno de ellos la direccion exacta donde encontraria un portal...pero lo golpee por lucho tiempo asta hacerlo sangrar...su respuesta la escribio con sangre, luego le pregunte al otro, pero a este le mostre un mapa...apuñale su rodilla arrancandola de su pierna, y con el cuchillo con sangré lo obligue a marcar el lugar, las direcciones coincidian..asi que mate a ambos asficciandolos...
    ¿?: conozco gente como tu se ve que eres confiable! No..no me conoces...eh matado gente...a esta altura ya no llevo la cuenta...pero se porque porque murieron...muerieron para yo viviera...para poder encontrar a mi hermana...las mate de las formas mas atrozes puedas imaginar... -mencionaba mientras miraba al suelo y despues a su contrari@, su mirada era friaz su mascara solo dejaba ver aquellos ojos cansados, cansados de luchar, solo queria encontrar un lugar tranquilo, una mascota quiza- ¿? : ...Que fue lo peor que isiste psra matar a alguien... ...le mordi el cuello a una persona...le arranque la traquea...mate a un hombre com un machete...le di con el en la cabeza asta quesar irreconocible... ¿?: cual fue la peor tortura que haz aplicado? ...junte a dos enemigos...los separe y tape sus bocas, le pregunte a uno de ellos la direccion exacta donde encontraria un portal...pero lo golpee por lucho tiempo asta hacerlo sangrar...su respuesta la escribio con sangre, luego le pregunte al otro, pero a este le mostre un mapa...apuñale su rodilla arrancandola de su pierna, y con el cuchillo con sangré lo obligue a marcar el lugar, las direcciones coincidian..asi que mate a ambos asficciandolos...
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Con un movimiento lento y doloroso, se apartó el cabello de los hombros, dejando que cayera hacia un lado para observar su reflejo en el espejo de bronce de la habitación.

    ​Su espalda era un mapa de guerra.
    A las viejas cicatrices blancas, marcas de años de vagar como guerrera, se sumaban ahora las heridas frescas de la última emboscada...El Rey del Norte no había tenido piedad, sus hombres habían entrado por la puerta principal, aprovechando el hueco que ella misma había dejado al enviar a sus mejores escoltas a proteger a un simple aldeano en el río.

    ​Elizabeth cerró los ojos un segundo, y el sonido de los gritos volvió a su mente. El fuego, el olor a hierro y sangre, y el peso de su espada cortando el aire para forzar una retirada que llegó demasiado tarde.

    ​Al fondo del reflejo, la penumbra de la habitación revelaba una figura inmóvil sobre su cama, Milenka.
    ​La arquera, siempre tan ágil y llena de vida, yacía ahora bajo capas de lino manchadas de ungüentos. Elizabeth se giró lentamente, ignorando el pinchazo de sus propias heridas, y caminó hacia ella, se sentó en el borde de la cama, tomando un paño húmedo para limpiar la frente sudorosa de su compañera

    ✴ ​—Milenka —susurró Elizabeth, su voz apenas un hilo quebrado en el silencio—. Por un balde de agua perdimos a diez hombres. Por mi compasión, casi te pierdo a ti.

    ​Elizabeth pasó los dedos cerca de la herida vendada de su protegida, sin atreverse a tocarla. En el pueblo, la llamaban la Reina Escarlata, la líder que los sacó de la tiranía, pero en esa habitación, bajo el peso del saqueo y el lamento de las viudas que aún se escuchaba afuera, se sentía solo como una sombra.

    ✴​ —Sigurd dice que las decisiones no son buenas o malas, sino necesarias —continuó, más para sí misma que para la mujer inconsciente—. Pero Gunnar tiene razón... el Norte no perdona los errores de juicio. ¿Soy realmente una líder, o solo una guerrera que está arrastrando a todos a su propia tumba?

    ​Una lágrima solitaria recorrió su mejilla, pasando justo por encima de la cicatriz de su ojo derecho, antes de caer sobre su mano curtida. Elizabeth no se la limpió. Se quedó allí, vigilando el pulso débil de Milenka.

    El silencio de la habitación se rompió con el eco de unas botas pesadas contra la piedra.
    ​Elizabeth no se giró, sabía a quien pertenecían esos pasos.
    Siguió con el paño en la mano, recorriendo la frente de Milenka, aunque sintió la mirada del veterano clavada en las heridas abiertas de su propia espalda.

    ​Gunnar se acercó a la mesa de madera, dejando su hacha con un golpe seco que hizo tintinear los frascos de ungüentos. Su rostro, surcado por mil batallas, estaba inusualmente serio.

    ​—El pueblo está... de pie —dijo, cruzando sus brazos macizos—. Hemos contado doce bajas civiles. Los graneros del ala este fueron saqueados, se llevaron la mitad de la reserva de grano. Pero los hombres están limpiando la sangre de la entrada. No hay llantos, Elizabeth. Hay silencio. Y el silencio en Brattvåg suele preceder a la sed de venganza.
    ​Elizabeth bajó la cabeza, su cabello rojo ocultaba su rostro.

    ✴ ​—Fue mi culpa Gunnar. Desprotegí la puerta por un capricho de compasión. Milenka está ahí por mi culpa.

    ​Gunnar soltó un bufido de desdén y se acercó dos pasos, obligándola a mirarlo.

    ​— Escúchame bien. Enviaste escoltas porque este pueblo cree que su vida vale algo bajo tu mando. Si dejas que mueran de sed por miedo al Norte, no eres una líder, eres otra tirana —el veterano señaló hacia la ventana, donde las fogatas de vigilancia ya se encendían—. Cometiste un error de táctica, no de corazón. Ahora, deja de lamerte las heridas y decide qué sigue.

    ​Elizabeth apretó el paño con fuerza.

    ✴ ​—¿Qué sugieres? Sigurd dirá que racionemos lo que queda y nos encerremos.

    ​— Sigurd cuenta granos, yo cuento hachas —replicó Gunnar con una chispa de fuego en los ojos—. Si nos encerramos, el Rey del Norte sabrá que nos ha quebrado, propongo enviar una patrulla de rastreo. No para atacar su fortaleza, sino para recuperar lo que es nuestro... Necesitamos reforzar la puerta principal con empalizadas de piedra, no solo madera.

    ​Gunnar se quedó esperando, su presencia masiva llenando el hueco que la duda de Elizabeth había dejado.

    ​—Tú eres la Llama, Elizabeth. Si tú te apagas en esta habitación, el pueblo se congela esta misma noche. ¿Qué órdenes vas a dar?
    Con un movimiento lento y doloroso, se apartó el cabello de los hombros, dejando que cayera hacia un lado para observar su reflejo en el espejo de bronce de la habitación. ​Su espalda era un mapa de guerra. A las viejas cicatrices blancas, marcas de años de vagar como guerrera, se sumaban ahora las heridas frescas de la última emboscada...El Rey del Norte no había tenido piedad, sus hombres habían entrado por la puerta principal, aprovechando el hueco que ella misma había dejado al enviar a sus mejores escoltas a proteger a un simple aldeano en el río. ​Elizabeth cerró los ojos un segundo, y el sonido de los gritos volvió a su mente. El fuego, el olor a hierro y sangre, y el peso de su espada cortando el aire para forzar una retirada que llegó demasiado tarde. ​Al fondo del reflejo, la penumbra de la habitación revelaba una figura inmóvil sobre su cama, Milenka. ​La arquera, siempre tan ágil y llena de vida, yacía ahora bajo capas de lino manchadas de ungüentos. Elizabeth se giró lentamente, ignorando el pinchazo de sus propias heridas, y caminó hacia ella, se sentó en el borde de la cama, tomando un paño húmedo para limpiar la frente sudorosa de su compañera ✴ ​—Milenka —susurró Elizabeth, su voz apenas un hilo quebrado en el silencio—. Por un balde de agua perdimos a diez hombres. Por mi compasión, casi te pierdo a ti. ​Elizabeth pasó los dedos cerca de la herida vendada de su protegida, sin atreverse a tocarla. En el pueblo, la llamaban la Reina Escarlata, la líder que los sacó de la tiranía, pero en esa habitación, bajo el peso del saqueo y el lamento de las viudas que aún se escuchaba afuera, se sentía solo como una sombra. ✴​ —Sigurd dice que las decisiones no son buenas o malas, sino necesarias —continuó, más para sí misma que para la mujer inconsciente—. Pero Gunnar tiene razón... el Norte no perdona los errores de juicio. ¿Soy realmente una líder, o solo una guerrera que está arrastrando a todos a su propia tumba? ​Una lágrima solitaria recorrió su mejilla, pasando justo por encima de la cicatriz de su ojo derecho, antes de caer sobre su mano curtida. Elizabeth no se la limpió. Se quedó allí, vigilando el pulso débil de Milenka. El silencio de la habitación se rompió con el eco de unas botas pesadas contra la piedra. ​Elizabeth no se giró, sabía a quien pertenecían esos pasos. Siguió con el paño en la mano, recorriendo la frente de Milenka, aunque sintió la mirada del veterano clavada en las heridas abiertas de su propia espalda. ​Gunnar se acercó a la mesa de madera, dejando su hacha con un golpe seco que hizo tintinear los frascos de ungüentos. Su rostro, surcado por mil batallas, estaba inusualmente serio. ​—El pueblo está... de pie —dijo, cruzando sus brazos macizos—. Hemos contado doce bajas civiles. Los graneros del ala este fueron saqueados, se llevaron la mitad de la reserva de grano. Pero los hombres están limpiando la sangre de la entrada. No hay llantos, Elizabeth. Hay silencio. Y el silencio en Brattvåg suele preceder a la sed de venganza. ​Elizabeth bajó la cabeza, su cabello rojo ocultaba su rostro. ✴ ​—Fue mi culpa Gunnar. Desprotegí la puerta por un capricho de compasión. Milenka está ahí por mi culpa. ​Gunnar soltó un bufido de desdén y se acercó dos pasos, obligándola a mirarlo. ​— Escúchame bien. Enviaste escoltas porque este pueblo cree que su vida vale algo bajo tu mando. Si dejas que mueran de sed por miedo al Norte, no eres una líder, eres otra tirana —el veterano señaló hacia la ventana, donde las fogatas de vigilancia ya se encendían—. Cometiste un error de táctica, no de corazón. Ahora, deja de lamerte las heridas y decide qué sigue. ​Elizabeth apretó el paño con fuerza. ✴ ​—¿Qué sugieres? Sigurd dirá que racionemos lo que queda y nos encerremos. ​— Sigurd cuenta granos, yo cuento hachas —replicó Gunnar con una chispa de fuego en los ojos—. Si nos encerramos, el Rey del Norte sabrá que nos ha quebrado, propongo enviar una patrulla de rastreo. No para atacar su fortaleza, sino para recuperar lo que es nuestro... Necesitamos reforzar la puerta principal con empalizadas de piedra, no solo madera. ​Gunnar se quedó esperando, su presencia masiva llenando el hueco que la duda de Elizabeth había dejado. ​—Tú eres la Llama, Elizabeth. Si tú te apagas en esta habitación, el pueblo se congela esta misma noche. ¿Qué órdenes vas a dar?
    Me entristece
    Me endiabla
    Me gusta
    Me encocora
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • —Uh... según mis cuentas, solo hiberné una semana. Pero según el polvo acumulado en mis cosas, fue más como... ¿varios meses? Incluso me perdí el estreno de tres series, y el cumpleaños de alguien.
    —Uh... según mis cuentas, solo hiberné una semana. Pero según el polvo acumulado en mis cosas, fue más como... ¿varios meses? Incluso me perdí el estreno de tres series, y el cumpleaños de alguien.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados