• — ¿Qué yo tonteo con él? Que va, le trato como al resto, son claramente imaginaciones tuyas, no proyectes...
    — ¿Qué yo tonteo con él? Que va, le trato como al resto, son claramente imaginaciones tuyas, no proyectes...
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  • Si sigues bajando las escaleras vas a llegar al sótano.

    – La voz suave y amable del señor Kim se escuchó por detrás de aquel muchacho, casualmente lo había visto pasear por el edificio hace unos minutos y se lo volvió a topar en las escaleras. Parecía un poco perdido y como le sobraba tiempo entre sus clases decidió preguntar.

    Se veía jóven, incluso más de lo que realmente era, su piel era pálida y sus ojos y cabellos eran oscuros.

    Bajó un par de escalones hasta estar cerca de aquel muchacho y le dio una pequeña sonrisa. –

    ¿Estás perdido? ¿Buscas algún curso?

    Kim Minho
    Si sigues bajando las escaleras vas a llegar al sótano. – La voz suave y amable del señor Kim se escuchó por detrás de aquel muchacho, casualmente lo había visto pasear por el edificio hace unos minutos y se lo volvió a topar en las escaleras. Parecía un poco perdido y como le sobraba tiempo entre sus clases decidió preguntar. Se veía jóven, incluso más de lo que realmente era, su piel era pálida y sus ojos y cabellos eran oscuros. Bajó un par de escalones hasta estar cerca de aquel muchacho y le dio una pequeña sonrisa. – ¿Estás perdido? ¿Buscas algún curso? [Kimminho1]
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  • Sábado y mi nuevo hogar lo sabe. Aún tenemos mil cosas por acomodar, por desempacar y toda una vida para vivir juntos...

    Sábado y mi nuevo hogar lo sabe. Aún tenemos mil cosas por acomodar, por desempacar y toda una vida para vivir juntos... ♡
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  • Bueno pues, me marchó a dormir.. Descansen

    *Se sentó en su cama para acomodarse y asi poder dormir profundamente. *
    Bueno pues, me marchó a dormir.. Descansen *Se sentó en su cama para acomodarse y asi poder dormir profundamente. *
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  • https://youtu.be/9ZSs3weo36A?si=khpNWTXlpANMO_bA

    *Agarró la guitarra que le prestó Adán y comenzó a tocar algunas notas. Mientras las cuerdas vibraban, las palabras fluyeron como un escape a todo lo que sentía.*
    https://youtu.be/9ZSs3weo36A?si=khpNWTXlpANMO_bA *Agarró la guitarra que le prestó Adán y comenzó a tocar algunas notas. Mientras las cuerdas vibraban, las palabras fluyeron como un escape a todo lo que sentía.*
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  • Soundtrack: https://youtu.be/WbA9Ro_7ynE?si=uFBH5-LJSV-Sz20k

    El blues se filtraba por sus venas como veneno dulce.

    Blues del infierno no era solo música. Era un pulso. Un llamado. Cada nota raspaba algo dentro de ella, encendiendo ese lugar oscuro que nunca dormía… ese lugar que la hacía sentir peligrosamente viva.

    Se detuvo bajo la luz moribunda de un farol. Sus dedos temblaron apenas, no por debilidad, sino por anticipación. Su pecho se alzó en una respiración lenta, profunda, como si estuviera inhalando la canción misma.

    Era como una droga que siempre la llevaba al cielo.

    Podía oírlos detrás.

    Los cazadores intentaban ser silenciosos, pero sus corazones los traicionaban. Latían rápido. Desordenados. Asustados, aunque todavía fingían no estarlo.

    La sonrisa no tardó en aparecer en su rostro, llena de emoción excitante.

    La música la hacía olvidar el paso del tiempo. El peso de los siglos. El vacío constante. Por unos segundos, no era un monstruo ni una maldición… era hambre. Era impulso. Era instinto puro.

    Uno de ellos levantó el arma. El clic fue suficiente.

    Más que una amenaza, fue una revelación que la guerra había iniciado.

    El cazador no tuvo tiempo de gritar cuando la pelinegra apareció frente a él, tan cerca que pudo ver el terror naciendo en sus ojos. Ese momento exacto en que comprendía que había cometido el peor error de su vida.

    Lo sostuvo con una calma inquietante, inclinando apenas la cabeza, como si escuchara la música desde dentro de su sangre.

    ♧ ¿Lo oyes?… -susurró, su voz apenas un aliento frío -También es tu final -Sus colmillos descendieron sin prisa.

    La sangre brotó caliente, viva… y la canción se volvió más intensa. Más brillante. Más real.

    Sus ojos se cerraron mientras bebía, y por un instante, el mundo tuvo sentido.

    El cuerpo cayó cuando dejó de latir.

    Los demás retrocedieron, temblando ahora sin vergüenza.

    Ella por su parte levantó el rostro, con la respiración más profunda, los labios manchados, los ojos encendidos con algo cercano al éxtasis.

    La música seguía sonando al igual que su corazón.

    Avanzó hacia ellos con pasos lentos, seguros… como alguien que no solo disfrutaba la cacería, sino que la necesitaba.

    Porque el blues no calmaba al monstruo.

    Lo hacía volar.
    Soundtrack: https://youtu.be/WbA9Ro_7ynE?si=uFBH5-LJSV-Sz20k El blues se filtraba por sus venas como veneno dulce. Blues del infierno no era solo música. Era un pulso. Un llamado. Cada nota raspaba algo dentro de ella, encendiendo ese lugar oscuro que nunca dormía… ese lugar que la hacía sentir peligrosamente viva. Se detuvo bajo la luz moribunda de un farol. Sus dedos temblaron apenas, no por debilidad, sino por anticipación. Su pecho se alzó en una respiración lenta, profunda, como si estuviera inhalando la canción misma. Era como una droga que siempre la llevaba al cielo. Podía oírlos detrás. Los cazadores intentaban ser silenciosos, pero sus corazones los traicionaban. Latían rápido. Desordenados. Asustados, aunque todavía fingían no estarlo. La sonrisa no tardó en aparecer en su rostro, llena de emoción excitante. La música la hacía olvidar el paso del tiempo. El peso de los siglos. El vacío constante. Por unos segundos, no era un monstruo ni una maldición… era hambre. Era impulso. Era instinto puro. Uno de ellos levantó el arma. El clic fue suficiente. Más que una amenaza, fue una revelación que la guerra había iniciado. El cazador no tuvo tiempo de gritar cuando la pelinegra apareció frente a él, tan cerca que pudo ver el terror naciendo en sus ojos. Ese momento exacto en que comprendía que había cometido el peor error de su vida. Lo sostuvo con una calma inquietante, inclinando apenas la cabeza, como si escuchara la música desde dentro de su sangre. ♧ ¿Lo oyes?… -susurró, su voz apenas un aliento frío -También es tu final -Sus colmillos descendieron sin prisa. La sangre brotó caliente, viva… y la canción se volvió más intensa. Más brillante. Más real. Sus ojos se cerraron mientras bebía, y por un instante, el mundo tuvo sentido. El cuerpo cayó cuando dejó de latir. Los demás retrocedieron, temblando ahora sin vergüenza. Ella por su parte levantó el rostro, con la respiración más profunda, los labios manchados, los ojos encendidos con algo cercano al éxtasis. La música seguía sonando al igual que su corazón. Avanzó hacia ellos con pasos lentos, seguros… como alguien que no solo disfrutaba la cacería, sino que la necesitaba. Porque el blues no calmaba al monstruo. Lo hacía volar.
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  • Si , ecogiera como morir seria .... dormir y no despertar mas seguir dumiendo eternamente .
    Si , ecogiera como morir seria .... dormir y no despertar mas seguir dumiendo eternamente .
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  • LETRA / LYRIC
    Dies irae illa
    Vos solve in favilla
    Maledictus erus
    In flamas eternum

    Dies irae illa (reza por mí)
    Vos solve in favilla (reza por mí)
    Maledictus erus (reza por mí)
    In flamas eternum (reza por mí)

    Seré tu amo

    Te tengo a mis pies, siempre a mi merced
    Sueno en tu cabeza una y otra vez
    Si sientes dolor, escucha mi voz
    Puedo ser tu santuario

    Y cuando todo arda
    Yo seré el único el cual te amó
    Más que al oro, más que a Dios
    Ahora dame tu alma y tu corazón

    Tus pecados yo los amaré
    Sentirás mi voz debajo de tu piel

    Solo escucha
    Estoy predicando
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    Puedo ser la estrella en tu cielo
    No puedes quitar tu mirada de mí
    ¿Sabes quién te salvará? ¡yo!
    No puedes cambiarlo
    Tu ídolo soy, tu ser amado

    Tu ídolo me ves y no paras de gritarlo
    Gracias al dolor, yo podré viralizarlo
    Uh! yeh! soy como una fiebre
    Serás mi creyente
    Yo soy la razón de tus pecados

    Guárdalo dentro, mantenlo en ti
    Esa vergüenza no ha de salir
    Conectados y obsesionados
    Te daré lo que has deseado

    Todos tus pecados yo los amaré
    Sentirás mi voz debajo de tu piel

    Solo escucha
    Estoy predicando
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    Puedo ser la estrella en tu cielo
    No puedes quitar tu mirada de mí
    ¿Sabes quién te salvará? ¡yo!
    No puedes cambiarlo
    Tu ídolo soy, tu ser amado

    Vivo en tu mente, mía para siempre
    Te haré libre al fin, cuando seas parte de mí

    Solo escucha
    Estoy predicando (¡ya!)
    Sube este micrófono más alto
    Dame tu deseo
    A tu mundo prendo fuego
    No puedes quitar tu mirada de mí
    Y nadie te salvará, no
    Este es mi reclamo:
    Tú, de rodillas
    Y yo, tu amo
    LETRA / LYRIC Dies irae illa Vos solve in favilla Maledictus erus In flamas eternum Dies irae illa (reza por mí) Vos solve in favilla (reza por mí) Maledictus erus (reza por mí) In flamas eternum (reza por mí) Seré tu amo Te tengo a mis pies, siempre a mi merced Sueno en tu cabeza una y otra vez Si sientes dolor, escucha mi voz Puedo ser tu santuario Y cuando todo arda Yo seré el único el cual te amó Más que al oro, más que a Dios Ahora dame tu alma y tu corazón Tus pecados yo los amaré Sentirás mi voz debajo de tu piel Solo escucha Estoy predicando Sube este micrófono más alto Dame tu deseo Puedo ser la estrella en tu cielo No puedes quitar tu mirada de mí ¿Sabes quién te salvará? ¡yo! No puedes cambiarlo Tu ídolo soy, tu ser amado Tu ídolo me ves y no paras de gritarlo Gracias al dolor, yo podré viralizarlo Uh! yeh! soy como una fiebre Serás mi creyente Yo soy la razón de tus pecados Guárdalo dentro, mantenlo en ti Esa vergüenza no ha de salir Conectados y obsesionados Te daré lo que has deseado Todos tus pecados yo los amaré Sentirás mi voz debajo de tu piel Solo escucha Estoy predicando Sube este micrófono más alto Dame tu deseo Puedo ser la estrella en tu cielo No puedes quitar tu mirada de mí ¿Sabes quién te salvará? ¡yo! No puedes cambiarlo Tu ídolo soy, tu ser amado Vivo en tu mente, mía para siempre Te haré libre al fin, cuando seas parte de mí Solo escucha Estoy predicando (¡ya!) Sube este micrófono más alto Dame tu deseo A tu mundo prendo fuego No puedes quitar tu mirada de mí Y nadie te salvará, no Este es mi reclamo: Tú, de rodillas Y yo, tu amo
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  • Sabe que no puede cambiar el pasado de los recuerdos vividos, el refractario se lo recuerda constantemente, al menos con lo que la simulación fluye, es capaz de despedirse de los kubrows de su infancia, los últimos de su linaje evolutivo, para un matadero por su pelaje.

    Aun atontados por los sedantes logra llegar hasta el recinto de estos donde acaricia al alfa que sigue postrado, sintiendo la suavidad y calidez del pelaje del kubrow.

    - Has sido un buen chico, apenas era un chiquillo cuando nos separamos, mi padre crió a tu padre y al padre de tu padre, para sobrevivir al invierno eterno.

    Continua acariciando el torso de la enorme bestia aun cuando Hayden sea un adulto, hasta que puede sentir y ver con el manto del vació que el corazón de la bestia a muerto.

    -Al menos desde el refractario, me despedi, chico grande.

    Donde se deslizo una mano se manifiestan las garras de Chroma, Hayden desapareciendo y en su lugar Chroma solo gruñe en voz baja por el destino de otra bestia, las alarmas suenan y las luces se apagan mientras se escuchan pasos apresurados por los pasillos aledaños.

    - GROAAAAAAR!

    Hayden abre los ojos emergiendo del agua del refractario luego de revivir ese pequeño evento de su pasado, sin embargo, a su lado hay un nuevo objeto, un fragmento de roca preciosa reluciente tallado con la forma de uno de los colmillos de ese Kubrow.

    Un regalo inusual, dirige la mirada hacia los alrededores mientras sale de esa piscina con ese diente de piedra preciosa en su diestra.

    - Un trofeo que sin duda atesorare como prueba de mi superación.
    Sabe que no puede cambiar el pasado de los recuerdos vividos, el refractario se lo recuerda constantemente, al menos con lo que la simulación fluye, es capaz de despedirse de los kubrows de su infancia, los últimos de su linaje evolutivo, para un matadero por su pelaje. Aun atontados por los sedantes logra llegar hasta el recinto de estos donde acaricia al alfa que sigue postrado, sintiendo la suavidad y calidez del pelaje del kubrow. - Has sido un buen chico, apenas era un chiquillo cuando nos separamos, mi padre crió a tu padre y al padre de tu padre, para sobrevivir al invierno eterno. Continua acariciando el torso de la enorme bestia aun cuando Hayden sea un adulto, hasta que puede sentir y ver con el manto del vació que el corazón de la bestia a muerto. -Al menos desde el refractario, me despedi, chico grande. Donde se deslizo una mano se manifiestan las garras de Chroma, Hayden desapareciendo y en su lugar Chroma solo gruñe en voz baja por el destino de otra bestia, las alarmas suenan y las luces se apagan mientras se escuchan pasos apresurados por los pasillos aledaños. - GROAAAAAAR! Hayden abre los ojos emergiendo del agua del refractario luego de revivir ese pequeño evento de su pasado, sin embargo, a su lado hay un nuevo objeto, un fragmento de roca preciosa reluciente tallado con la forma de uno de los colmillos de ese Kubrow. Un regalo inusual, dirige la mirada hacia los alrededores mientras sale de esa piscina con ese diente de piedra preciosa en su diestra. - Un trofeo que sin duda atesorare como prueba de mi superación.
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  • El sueño llega como llegan las tragedias: sin aviso.

    Dean está caminando por un lugar que no reconoce. No es el búnker, no es una carretera, no es ninguna ciudad que haya visitado antes. Es un espacio vacío, ni hay cielo, ni suelo, solo una extensión oscura donde todo parece detenido.

    Y allí está ella.

    Hope Mikaelson está de pie, tan solo a unos pocos metros de él. No se mueve. No va hacia él a pesar de que sabe que le ha escuchado mucho antes de verlo. No sonríe. Su cuerpo parece frágil, extraño.

    El cazador siente el miedo atenazando su pecho antes de saber el porque, y sin buscar explicaciones, corre hacia ella.
    Cuando la alcanza, Hope ya se está desplomando. Él la atrapa antes de que caiga al suelo, envolviéndola con los brazos como si así pudiera protegerla de lo que fuera que le estaba pasando. Su cuerpo no responde. Está demasiado quieta. Demasiado silenciosa.

    —Hope… —susurra, pero su voz apenas si consigue salir de sus labios.

    Ella lo mira con sus enormes ojos llenos de algo que no es miedo ni dolor, sino una calma terrible, mezclada con una profunda pena, como si ya supiera lo que va a pasar.

    No hay tiempo para hablar.

    No hay tiempo para promesas.

    Dean intenta sostenerla con más fuerza, como si apretarla contra su pecho pudiera evitar que la apartaran de su lado. Pero algo en ella está cambiando. Lo siente primero en la piel: pierde temperatura, pierde color, pierde vida.

    Como si el tiempo la estuviera consumiendo desde dentro.
    Hope se estaba apagando.
    Su cuerpo comienza a volverse rígido, seco, como una estatua que envejece en segundos. La calidez que siempre la rodeaba desaparece. La magia que solía vibrar bajo su piel ya no está. Solo queda un vacío imposible.

    El Winchester la llama por su nombre una y otra vez.
    No obtiene respuesta.
    La sostiene mientras su cuerpo empieza a quebrarse, mientras pequeñas grietas comienzan a recorrer su rostro, su cuello, sus manos.

    —No… no… no… —murmura Dean, con la voz rota.

    Hope Mikaelson poco a poco se va convirtiendo en polvo, frente a él.
    No cae al suelo.
    Se eleva.

    El viento aparece de la nada, llevándose fragmentos de Hope como si nunca hubiera sido real. Dean intenta atraparla, cerrar las manos, impedir que se vaya, pero sus manos se cierran entorno a la nada. Cada segundo hay menos de ella.

    Dean cae de rodillas abrazando un cuerpo que ya no existe.
    Donde estaba Hope, solo queda espacio vacío.
    El viento se ha llevado el último rastro.
    Y el mundo queda en silencio.

    Dean no grita, no llora, no lucha.
    No puede.
    El sonido se queda atrapado en su pecho.

    Sus manos tiemblan mientras intenta comprender cómo alguien tan real puede desaparecer sin dejar ni un cuerpo que llorar. No hay despedida. Solo polvo que se pierde en el aire como si jamás hubiera importado.

    —No tuve tiempo… —susurra al vacío. De nuevo aquel miedo absoluto, no a la muerte, no a la propia al menos, si no a la ausencia.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  · ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·

    Despierta de golpe en el búnker, con el corazón desbocado y las manos cerradas como si aún estuviera sujetando cenizas. Las lagrimas le rompen la voz y su nombre sale de su boca sin permiso.

    —Hope…

    No está a su lado, colchón a su derecha está vacío. Se levanta, camina por los pasillos sin pensar, guiado solo por el pánico. La encuentra dormida, en su batcueva, respirando con tranquilidad, envuelta en una manta, viva.
    Dean se detiene en la puerta, no se acerca, la observa como si pudiera desvanecerse en cualquier momento, tratando de dejar atrás los últimos resquicios de una pesadilla que ojalá pudiera decir que no conocía ya.

    Una pesadilla que deja una certeza que lo persigue incluso despierto:

    Si Hope muere, no quedará nada que salvar.
    Ni siquiera un cuerpo que abrazar.

    Y ese es el tipo de pérdida al que Dean Winchester sabe que no sobrevivirá.
    El sueño llega como llegan las tragedias: sin aviso. Dean está caminando por un lugar que no reconoce. No es el búnker, no es una carretera, no es ninguna ciudad que haya visitado antes. Es un espacio vacío, ni hay cielo, ni suelo, solo una extensión oscura donde todo parece detenido. Y allí está ella. [thetribrid] está de pie, tan solo a unos pocos metros de él. No se mueve. No va hacia él a pesar de que sabe que le ha escuchado mucho antes de verlo. No sonríe. Su cuerpo parece frágil, extraño. El cazador siente el miedo atenazando su pecho antes de saber el porque, y sin buscar explicaciones, corre hacia ella. Cuando la alcanza, Hope ya se está desplomando. Él la atrapa antes de que caiga al suelo, envolviéndola con los brazos como si así pudiera protegerla de lo que fuera que le estaba pasando. Su cuerpo no responde. Está demasiado quieta. Demasiado silenciosa. —Hope… —susurra, pero su voz apenas si consigue salir de sus labios. Ella lo mira con sus enormes ojos llenos de algo que no es miedo ni dolor, sino una calma terrible, mezclada con una profunda pena, como si ya supiera lo que va a pasar. No hay tiempo para hablar. No hay tiempo para promesas. Dean intenta sostenerla con más fuerza, como si apretarla contra su pecho pudiera evitar que la apartaran de su lado. Pero algo en ella está cambiando. Lo siente primero en la piel: pierde temperatura, pierde color, pierde vida. Como si el tiempo la estuviera consumiendo desde dentro. Hope se estaba apagando. Su cuerpo comienza a volverse rígido, seco, como una estatua que envejece en segundos. La calidez que siempre la rodeaba desaparece. La magia que solía vibrar bajo su piel ya no está. Solo queda un vacío imposible. El Winchester la llama por su nombre una y otra vez. No obtiene respuesta. La sostiene mientras su cuerpo empieza a quebrarse, mientras pequeñas grietas comienzan a recorrer su rostro, su cuello, sus manos. —No… no… no… —murmura Dean, con la voz rota. Hope Mikaelson poco a poco se va convirtiendo en polvo, frente a él. No cae al suelo. Se eleva. El viento aparece de la nada, llevándose fragmentos de Hope como si nunca hubiera sido real. Dean intenta atraparla, cerrar las manos, impedir que se vaya, pero sus manos se cierran entorno a la nada. Cada segundo hay menos de ella. Dean cae de rodillas abrazando un cuerpo que ya no existe. Donde estaba Hope, solo queda espacio vacío. El viento se ha llevado el último rastro. Y el mundo queda en silencio. Dean no grita, no llora, no lucha. No puede. El sonido se queda atrapado en su pecho. Sus manos tiemblan mientras intenta comprender cómo alguien tan real puede desaparecer sin dejar ni un cuerpo que llorar. No hay despedida. Solo polvo que se pierde en el aire como si jamás hubiera importado. —No tuve tiempo… —susurra al vacío. De nuevo aquel miedo absoluto, no a la muerte, no a la propia al menos, si no a la ausencia. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  · ·  ·  ·  ·  ·  ·  · Despierta de golpe en el búnker, con el corazón desbocado y las manos cerradas como si aún estuviera sujetando cenizas. Las lagrimas le rompen la voz y su nombre sale de su boca sin permiso. —Hope… No está a su lado, colchón a su derecha está vacío. Se levanta, camina por los pasillos sin pensar, guiado solo por el pánico. La encuentra dormida, en su batcueva, respirando con tranquilidad, envuelta en una manta, viva. Dean se detiene en la puerta, no se acerca, la observa como si pudiera desvanecerse en cualquier momento, tratando de dejar atrás los últimos resquicios de una pesadilla que ojalá pudiera decir que no conocía ya. Una pesadilla que deja una certeza que lo persigue incluso despierto: Si Hope muere, no quedará nada que salvar. Ni siquiera un cuerpo que abrazar. Y ese es el tipo de pérdida al que Dean Winchester sabe que no sobrevivirá.
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