Rol para:
◇
Alak–il
◇
Morana
El departamento era elegante, aunque con un aire ligeramente misterioso. El aroma que envolvía el lugar oscilaba entre lo cítrico y lo floral, tan sutil que parecía emanar de las propias paredes. A la par, la luz cálida y suave de las lámparas iluminaba las paredes decoradas con algunos cuadros y estanterías repletas de libros, una mezcla entre modernos y antiguos, otorgándole al ambiente un toque casual y hogareño, propio de una vivienda “normal”. Todo allí parecía perfectamente puesto, como si cada detalle hubiera sido diseñado para hacer sentir cómodos a sus invitados.
La hora marcada para la cita era las ocho de la noche. Alak’il, su prometido, un chamán poderoso de mirada penetrante que había existido por décadas, se encontraba recargado contra el sofá, con la vista fija en las luces danzantes del ambiente. No entendía por qué Lyra había reunido a los tres en ese lugar. Ni él ni Morana tenían idea de lo que ella planeaba.
Morana, la respetada y enigmática madrastra de Alak’il, estaba sentada en el extremo opuesto del sofá, observando en silencio. Su actitud callada, al menos por ahora, no le hacía perder de vista a Lyra ni por un instante, y tampoco se le escapaba la sensación de que algo inusual estaba a punto de suceder. Lyra tenía la costumbre de ser impredecible, y Alak’il lo sabía muy bien. Así había sido su primer encuentro, cómo olvidar aquella hamburguesa con la velita de cumpleaños…
En el centro del living reposaba serenamente una mesa de cristal oscuro y, sobre ella, dos sobres negros, dispuestos con un cuidado extremo.
La azabache apareció desde el pasillo con paso tranquilo, como si el tiempo no tuviera prisa alguna. En sus manos llevaba una pequeña bandeja con comida y mates, la bebida preferida de Alak’il y Morana. Cuando finalmente se acercó a la mesa, dejó la charola encima, ofreciendo una invitación silenciosa para que se sirvieran. Quizás así digerirían mejor la noticia. Sus ojos azules grisáceos brillaban con un resplandor peculiar, casi hipnótico. Tomó los sobres entre sus manos y los sacudió ligeramente, como si su contenido fuera algo mágico.
♧ Gracias por venir -dijo al fin, rompiendo el silencio con una voz suave -Sé que no les di muchos detalles… pero necesitaba que estuvieran aquí, juntos, a esta hora exacta -Sin perder el misterio, deslizó uno de los sobres frente a ella y lo abrió con un gesto lento, como si quisiera añadir aún más tensión al momento. Del interior extrajo un par de boletos, cuyas tintas brillaban bajo la luz tenue de la sala.
♧ Cariño… sé que no esperabas esto. Y tú tampoco, Morana -añadió, girando apenas el rostro hacia ella -Precisamente por eso quise hacerlo así. Esto, es una invitación a un campamento a una isla privada. Serán cuatro noches y cinco días. Un tour guiado. Digamos que es un viaje organizado para familias. Habrá niños, padres, guías, actividades diurnas, fogatas nocturnas -explicó -Nada fuera de lo común. Nada que levante sospechas. Precisamente por eso es perfecto -Lyra dejó los boletos sobre la mesa con cuidado, por si alguno de los dos quería leerlos con más detenimiento.
♧ Aunque tengo que advertirles un detalle, iremos como uno más del montón, como sus iguales. Así que espero que no haya ningún tipo de truco -entrecerró los ojos al mirar al albino, nunca estaba de más una pequeña advertencia - Llevo planeando esto desde hace días. Todo está pagado, así que no acepto un no como respuesta. Tienen dos horas para alistar todo. El bus nos recogerá entonces. Será divertido -La sonrisa en su rostro era inmensa, a ella realmente le emocionaba la idea. Se supone que eso hacían las familias ¿no?, y ellos ya eran una, poco convencional, pero ahí estaban.
♧ Alisten todo lo que crean conveniente, nada de armas y esas cosas ¿Entendido? -Los miró a ambos -¿Alguna duda adicional? -Se cruzó de brazos, estaba algo expectante a lo que pudieran decir.
Rol para:
◇ [Absolute_Annihilation]
◇ [Undead_Mistress]
El departamento era elegante, aunque con un aire ligeramente misterioso. El aroma que envolvía el lugar oscilaba entre lo cítrico y lo floral, tan sutil que parecía emanar de las propias paredes. A la par, la luz cálida y suave de las lámparas iluminaba las paredes decoradas con algunos cuadros y estanterías repletas de libros, una mezcla entre modernos y antiguos, otorgándole al ambiente un toque casual y hogareño, propio de una vivienda “normal”. Todo allí parecía perfectamente puesto, como si cada detalle hubiera sido diseñado para hacer sentir cómodos a sus invitados.
La hora marcada para la cita era las ocho de la noche. Alak’il, su prometido, un chamán poderoso de mirada penetrante que había existido por décadas, se encontraba recargado contra el sofá, con la vista fija en las luces danzantes del ambiente. No entendía por qué Lyra había reunido a los tres en ese lugar. Ni él ni Morana tenían idea de lo que ella planeaba.
Morana, la respetada y enigmática madrastra de Alak’il, estaba sentada en el extremo opuesto del sofá, observando en silencio. Su actitud callada, al menos por ahora, no le hacía perder de vista a Lyra ni por un instante, y tampoco se le escapaba la sensación de que algo inusual estaba a punto de suceder. Lyra tenía la costumbre de ser impredecible, y Alak’il lo sabía muy bien. Así había sido su primer encuentro, cómo olvidar aquella hamburguesa con la velita de cumpleaños…
En el centro del living reposaba serenamente una mesa de cristal oscuro y, sobre ella, dos sobres negros, dispuestos con un cuidado extremo.
La azabache apareció desde el pasillo con paso tranquilo, como si el tiempo no tuviera prisa alguna. En sus manos llevaba una pequeña bandeja con comida y mates, la bebida preferida de Alak’il y Morana. Cuando finalmente se acercó a la mesa, dejó la charola encima, ofreciendo una invitación silenciosa para que se sirvieran. Quizás así digerirían mejor la noticia. Sus ojos azules grisáceos brillaban con un resplandor peculiar, casi hipnótico. Tomó los sobres entre sus manos y los sacudió ligeramente, como si su contenido fuera algo mágico.
♧ Gracias por venir -dijo al fin, rompiendo el silencio con una voz suave -Sé que no les di muchos detalles… pero necesitaba que estuvieran aquí, juntos, a esta hora exacta -Sin perder el misterio, deslizó uno de los sobres frente a ella y lo abrió con un gesto lento, como si quisiera añadir aún más tensión al momento. Del interior extrajo un par de boletos, cuyas tintas brillaban bajo la luz tenue de la sala.
♧ Cariño… sé que no esperabas esto. Y tú tampoco, Morana -añadió, girando apenas el rostro hacia ella -Precisamente por eso quise hacerlo así. Esto, es una invitación a un campamento a una isla privada. Serán cuatro noches y cinco días. Un tour guiado. Digamos que es un viaje organizado para familias. Habrá niños, padres, guías, actividades diurnas, fogatas nocturnas -explicó -Nada fuera de lo común. Nada que levante sospechas. Precisamente por eso es perfecto -Lyra dejó los boletos sobre la mesa con cuidado, por si alguno de los dos quería leerlos con más detenimiento.
♧ Aunque tengo que advertirles un detalle, iremos como uno más del montón, como sus iguales. Así que espero que no haya ningún tipo de truco -entrecerró los ojos al mirar al albino, nunca estaba de más una pequeña advertencia - Llevo planeando esto desde hace días. Todo está pagado, así que no acepto un no como respuesta. Tienen dos horas para alistar todo. El bus nos recogerá entonces. Será divertido -La sonrisa en su rostro era inmensa, a ella realmente le emocionaba la idea. Se supone que eso hacían las familias ¿no?, y ellos ya eran una, poco convencional, pero ahí estaban.
♧ Alisten todo lo que crean conveniente, nada de armas y esas cosas ¿Entendido? -Los miró a ambos -¿Alguna duda adicional? -Se cruzó de brazos, estaba algo expectante a lo que pudieran decir.