Llevando a mi bella nieta de compras en compensación por lo bien que gestiona el bar familiar y de paso para pasar un rato juntas; sin duda es toda una empresaria y toda una mujer. Te quiero mucho, nieta.
Llevando a mi bella nieta de compras en compensación por lo bien que gestiona el bar familiar y de paso para pasar un rato juntas; sin duda es toda una empresaria y toda una mujer. Te quiero mucho, nieta.
[Lili.Queen]
[SashaIshtar] (Como la fotografa jejeje)
No sabia muy bien como hacer aquello, pero sabia que tenia que hacerlo. No podia desaparecer de la nada, pero tampoco podia volver a verle, no podia dejar que entrara en ese mundo, ni si quiera por unos pocos momentos, debia de protegerle.
De modo que con un nudo en la garganta pulsa el nombre en su lista de contactos, y reza porque salte el buzón de voz.
Cuando lo hace parte del peso en su pecho se aligera.
— Hey, Wy… soy yo.
Seguramente estés trabajando o conduciendo, así que… te dejo un mensaje rápido.
Escucha… me ha salido una oportunidad de trabajo fuera del país. Es algo repentino, ya sabes cómo van estas cosas. No he tenido mucho tiempo para pensarlo ni para despedirme como se debe.
Solo… quería que lo supieras por mí. No quería desaparecer sin más.
Cuida de mamá, ¿vale? Y de ti mismo también, aunque sé que eso nunca ha sido tu fuerte. Intenta no meterte en líos… y encontrar a la chica perfecta que te aguante, que ya es difícil.—
La risa que le provoca su propio comentario es realmente amarga, pero espera que ese pequeño detalle no quede grabado en el audio.
— Wyatt… escucha. No sé cuándo voy a poder volver. Puede que pase bastante tiempo. Pero eso no cambia nada, ¿de acuerdo? Sigues siendo mi hermano pequeño, aunque ya seas más alto que yo y todo eso.
Estoy… estoy orgulloso de ti. Aunque no te lo diga a menudo.
Y oye… si algún día necesitas algo, lo que sea… llámame. Siempre voy a contestar. Siempre.—
Tras sus palabras, y ante la inminente despedida, Jordan guarda unos segundos de silencio.
— Te quiero, hermano. Nos vemos… cuando podamos.
No sabia muy bien como hacer aquello, pero sabia que tenia que hacerlo. No podia desaparecer de la nada, pero tampoco podia volver a verle, no podia dejar que entrara en ese mundo, ni si quiera por unos pocos momentos, debia de protegerle.
De modo que con un nudo en la garganta pulsa el nombre en su lista de contactos, y reza porque salte el buzón de voz.
Cuando lo hace parte del peso en su pecho se aligera.
— Hey, Wy… soy yo.
Seguramente estés trabajando o conduciendo, así que… te dejo un mensaje rápido.
Escucha… me ha salido una oportunidad de trabajo fuera del país. Es algo repentino, ya sabes cómo van estas cosas. No he tenido mucho tiempo para pensarlo ni para despedirme como se debe.
Solo… quería que lo supieras por mí. No quería desaparecer sin más.
Cuida de mamá, ¿vale? Y de ti mismo también, aunque sé que eso nunca ha sido tu fuerte. Intenta no meterte en líos… y encontrar a la chica perfecta que te aguante, que ya es difícil.—
La risa que le provoca su propio comentario es realmente amarga, pero espera que ese pequeño detalle no quede grabado en el audio.
— Wyatt… escucha. No sé cuándo voy a poder volver. Puede que pase bastante tiempo. Pero eso no cambia nada, ¿de acuerdo? Sigues siendo mi hermano pequeño, aunque ya seas más alto que yo y todo eso.
Estoy… estoy orgulloso de ti. Aunque no te lo diga a menudo.
Y oye… si algún día necesitas algo, lo que sea… llámame. Siempre voy a contestar. Siempre.—
Tras sus palabras, y ante la inminente despedida, Jordan guarda unos segundos de silencio.
— Te quiero, hermano. Nos vemos… cuando podamos.
-El lugar era oscuro y silencioso, una bruma oscura se elevaba en el ambiente, no habia atismos de luz, solo oscuridad y sombras, sombras que poco a poco se reunieron en un solo lugar, poco a poco estas se condensaron en una sola, misma que tomo la forma de un Alargado y atemorizante dragon Oscuro, ahora si prestaban atencion, podian notar la presencia de un hombre a quien no parecia verle el rostro, este estaba sentado con sus manos colocadas en sus rodillas, bajo una meditacion pesada y profunda, se mantuvo alli unos largos minutos, hasta que sus ojos se abrieron mostrando un brillo particular dorado-
"Que haces ahi, observandome en silencio, acercate..siento tu curiosidad."
-Se escucharia la voz de ese hombre, retumbar por todo el lugar y por los lados de tu rostro, como si ese hombre pudiera controlar todo a tu alrededor en ese lugubre sitio-
-El lugar era oscuro y silencioso, una bruma oscura se elevaba en el ambiente, no habia atismos de luz, solo oscuridad y sombras, sombras que poco a poco se reunieron en un solo lugar, poco a poco estas se condensaron en una sola, misma que tomo la forma de un Alargado y atemorizante dragon Oscuro, ahora si prestaban atencion, podian notar la presencia de un hombre a quien no parecia verle el rostro, este estaba sentado con sus manos colocadas en sus rodillas, bajo una meditacion pesada y profunda, se mantuvo alli unos largos minutos, hasta que sus ojos se abrieron mostrando un brillo particular dorado-
"Que haces ahi, observandome en silencio, acercate..siento tu curiosidad."
-Se escucharia la voz de ese hombre, retumbar por todo el lugar y por los lados de tu rostro, como si ese hombre pudiera controlar todo a tu alrededor en ese lugubre sitio-
-El lugar era oscuro y silencioso, una bruma oscura se elevaba en el ambiente, no habia atismos de luz, solo oscuridad y sombras, sombras que poco a poco se reunieron en un solo lugar, poco a poco estas se condensaron en una sola, misma que tomo la forma de un Alargado y atemorizante dragon Oscuro, ahora si prestaban atencion, podian notar la presencia de un hombre a quien no parecia verle el rostro, este estaba sentado con sus manos colocadas en sus rodillas, bajo una meditacion pesada y profunda, se mantuvo alli unos largos minutos, hasta que sus ojos se abrieron mostrando un brillo particular dorado-
"Que haces ahi, observandome en silencio, acercate..siento tu curiosidad."
-Se escucharia la voz de ese hombre, retumbar por todo el lugar y por los lados de tu rostro, como si ese hombre pudiera controlar todo a tu alrededor en ese lugubre sitio-
-El lugar era oscuro y silencioso, una bruma oscura se elevaba en el ambiente, no habia atismos de luz, solo oscuridad y sombras, sombras que poco a poco se reunieron en un solo lugar, poco a poco estas se condensaron en una sola, misma que tomo la forma de un Alargado y atemorizante dragon Oscuro, ahora si prestaban atencion, podian notar la presencia de un hombre a quien no parecia verle el rostro, este estaba sentado con sus manos colocadas en sus rodillas, bajo una meditacion pesada y profunda, se mantuvo alli unos largos minutos, hasta que sus ojos se abrieron mostrando un brillo particular dorado-
"Que haces ahi, observandome en silencio, acercate..siento tu curiosidad."
-Se escucharia la voz de ese hombre, retumbar por todo el lugar y por los lados de tu rostro, como si ese hombre pudiera controlar todo a tu alrededor en ese lugubre sitio-
"mmm... cuesta entender como lidiar con las diferente entidades en este si-tio?... esta no es mi biblioteca, cierto?"
-un chico se quedaba en el marco de la puerta, no logras entender como llego ahí y mas importante aun, por que una puerta conectada a una habitación de pronto llevaba al espacio?!-
"una disculpa, esto es nuevo para mi"
-tras cruzar la puerta y cerrarla la misma lleva de nuevo a su habitación habitual, el chico solo examina un poco la puerta-
"no, si se perdió el vinculo tendré que esperar al siguiente ciclo... disculpe usted extrañ@ me permitiría un tiempo estar aquí, le prometo que no será por mucho"
"mmm... cuesta entender como lidiar con las diferente entidades en este si-tio?... esta no es mi biblioteca, cierto?"
-un chico se quedaba en el marco de la puerta, no logras entender como llego ahí y mas importante aun, por que una puerta conectada a una habitación de pronto llevaba al espacio?!-
"una disculpa, esto es nuevo para mi"
-tras cruzar la puerta y cerrarla la misma lleva de nuevo a su habitación habitual, el chico solo examina un poco la puerta-
"no, si se perdió el vinculo tendré que esperar al siguiente ciclo... disculpe usted extrañ@ me permitiría un tiempo estar aquí, le prometo que no será por mucho"
“¿Por qué, dime…?” te pregunté esa vez.
“¿dedicas trazos a quien no los ve?”
Y una vez más, yo te vi sonreir,
Como si esa pregunta esperabas de mí.
“Es fácil, ¿no?”
Tu voz, débil, salió.
“¿Qué caso tiene aquí estar, sin crear?”
No entendí bien, pero irías a explicar
De una forma que no olvidaré jamás.
Tus dedos, otra vez,
Una hoja buscaron.
Quererte detener mi instinto fue,
Pues los doctores habían sido claros:
De tus días de trazos plasmar
no habían más.
Pero no te pude parar,
¿Cómo podría, en verdad?
¿Cómo podría yo el derecho tener
De quererme interponer
Entre tus dedos y el papel,
Entre tú y tu razón de ser?
Y en esa cama de hospital,
Sonriendo hasta el final,
Tu obra final fueron tus manos a crear.
“Soñar no está de más,
No dejes de intentar.
Eso queda cuando ya no estás”.
“¿Por qué, dime…?” te pregunté esa vez.
“¿dedicas trazos a quien no los ve?”
Y una vez más, yo te vi sonreir,
Como si esa pregunta esperabas de mí.
“Es fácil, ¿no?”
Tu voz, débil, salió.
“¿Qué caso tiene aquí estar, sin crear?”
No entendí bien, pero irías a explicar
De una forma que no olvidaré jamás.
Tus dedos, otra vez,
Una hoja buscaron.
Quererte detener mi instinto fue,
Pues los doctores habían sido claros:
De tus días de trazos plasmar
no habían más.
Pero no te pude parar,
¿Cómo podría, en verdad?
¿Cómo podría yo el derecho tener
De quererme interponer
Entre tus dedos y el papel,
Entre tú y tu razón de ser?
Y en esa cama de hospital,
Sonriendo hasta el final,
Tu obra final fueron tus manos a crear.
“Soñar no está de más,
No dejes de intentar.
Eso queda cuando ya no estás”.
“Me causa algo de gracia que las personas aún piensen que no es un murciélago. A pesar de su clara diferencia en cuanto a su físico, sigue teniendo ese gusto particular por las frutas.”
-El hombre observaba las vistas de aquella ciudad desolada por bombardeos de hace un año. La guerra claramente era tan desastrosa como se espera, pero ello no quitaba que aquellos pequeños momentos con su mascota lo mantuviese cuerdo en aquel trabajo. Había visto tantas cosas raras, que por algo le decía a las personas que su mascota era algo normal, comparado a lo que ya estaba acostumbrado a ver.-
“Me causa algo de gracia que las personas aún piensen que no es un murciélago. A pesar de su clara diferencia en cuanto a su físico, sigue teniendo ese gusto particular por las frutas.”
-El hombre observaba las vistas de aquella ciudad desolada por bombardeos de hace un año. La guerra claramente era tan desastrosa como se espera, pero ello no quitaba que aquellos pequeños momentos con su mascota lo mantuviese cuerdo en aquel trabajo. Había visto tantas cosas raras, que por algo le decía a las personas que su mascota era algo normal, comparado a lo que ya estaba acostumbrado a ver.-
"El amor… siempre suena más sincero bajo la lluvia,
como si la noche obligara a los corazones a decir lo que el día les hace esconder, créanme, se los dice el hijo del amor "
— Elohim Rosenlicht
💗🌙🌧️
"El amor… siempre suena más sincero bajo la lluvia,
como si la noche obligara a los corazones a decir lo que el día les hace esconder, créanme, se los dice el hijo del amor ❤️"
— Elohim Rosenlicht
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Maral Romanov no recordaba haber sentido el aire tan pesado.
—Vladimir… —empezó, pero la palabra se le rompió en la garganta.
Se obligó a enderezar la espalda. No podía quebrarse. No todavía. Sus manos temblaban, así que las entrelazó con fuerza frente a su cuerpo, clavando las uñas en la piel hasta sentir un leve dolor que la mantuviera presente.
—Vladimir está muerto.
El silencio que siguió fue antinatural, como si el mundo mismo se negara a aceptar lo que acababa de decir.
Miró a sus padres.
Los ojos de su padre eran dos pozos oscuros, inmóviles, esperando… negando. Pero fue su madre quien reaccionó primero.
—No… —susurró, y luego el susurro se convirtió en un grito desgarrador—. ¡No!
El sonido le atravesó el pecho a Maral.
Su madre cayó de rodillas, las manos temblorosas buscando algo que ya no estaba, algo que nunca volvería a estar. Su llanto llenó la habitación, crudo, sin dignidad, sin control. Era el dolor en su forma más pura.
Maral sintió cómo algo dentro de ella se resquebrajaba.
No llores.
No llores.
No llores.
Se repitió esas palabras como una oración mientras su visión se nublaba apenas. Parpadeó con rapidez, tragándose el ardor en los ojos. No podía permitirse caer. No ahora. No frente a ellos.
Su padre se movió al fin.
Se inclinó para sostener a su esposa, envolviéndola con una fuerza que no era consuelo, sino contención. Sus manos temblaban también. Maral lo notó. Nadie más lo habría hecho, pero ella sí.
Y entonces habló.
—¿Quién?
Una sola palabra. Fría. Mortal.
Maral sintió cómo su voz quería traicionarla otra vez, cómo el temblor amenazaba con romper su fachada cuidadosamente construida.
—Aún no lo sabemos —respondió, aunque cada sílaba le raspó la garganta—. Pero lo sabremos.
Su madre seguía llorando, llamando el nombre de Vladimir una y otra vez, como si pudiera traerlo de vuelta. Como si el amor fuera suficiente para vencer a la muerte.
Maral desvió la mirada apenas un segundo.
Solo un segundo.
Y en ese instante, el dolor la atravesó completa. Un vacío brutal, un golpe seco en el pecho, como si le hubieran arrancado algo esencial. Su hermano. Su compañero. Su historia compartida.
Casi se rompe.
Pero no.
Volvió a alzar la mirada.
Su padre la observaba ahora, y en sus ojos ya no había solo dolor.
Había fuego.
—Sangre por sangre —dijo él, con una voz baja, cargada de una promesa oscura.
Maral respiró hondo.
Sintió el temblor… y lo aplastó.
—Sangre por sangre —repitió.
Y esta vez, su voz no tembló.
Maral Romanov no recordaba haber sentido el aire tan pesado.
—Vladimir… —empezó, pero la palabra se le rompió en la garganta.
Se obligó a enderezar la espalda. No podía quebrarse. No todavía. Sus manos temblaban, así que las entrelazó con fuerza frente a su cuerpo, clavando las uñas en la piel hasta sentir un leve dolor que la mantuviera presente.
—Vladimir está muerto.
El silencio que siguió fue antinatural, como si el mundo mismo se negara a aceptar lo que acababa de decir.
Miró a sus padres.
Los ojos de su padre eran dos pozos oscuros, inmóviles, esperando… negando. Pero fue su madre quien reaccionó primero.
—No… —susurró, y luego el susurro se convirtió en un grito desgarrador—. ¡No!
El sonido le atravesó el pecho a Maral.
Su madre cayó de rodillas, las manos temblorosas buscando algo que ya no estaba, algo que nunca volvería a estar. Su llanto llenó la habitación, crudo, sin dignidad, sin control. Era el dolor en su forma más pura.
Maral sintió cómo algo dentro de ella se resquebrajaba.
No llores.
No llores.
No llores.
Se repitió esas palabras como una oración mientras su visión se nublaba apenas. Parpadeó con rapidez, tragándose el ardor en los ojos. No podía permitirse caer. No ahora. No frente a ellos.
Su padre se movió al fin.
Se inclinó para sostener a su esposa, envolviéndola con una fuerza que no era consuelo, sino contención. Sus manos temblaban también. Maral lo notó. Nadie más lo habría hecho, pero ella sí.
Y entonces habló.
—¿Quién?
Una sola palabra. Fría. Mortal.
Maral sintió cómo su voz quería traicionarla otra vez, cómo el temblor amenazaba con romper su fachada cuidadosamente construida.
—Aún no lo sabemos —respondió, aunque cada sílaba le raspó la garganta—. Pero lo sabremos.
Su madre seguía llorando, llamando el nombre de Vladimir una y otra vez, como si pudiera traerlo de vuelta. Como si el amor fuera suficiente para vencer a la muerte.
Maral desvió la mirada apenas un segundo.
Solo un segundo.
Y en ese instante, el dolor la atravesó completa. Un vacío brutal, un golpe seco en el pecho, como si le hubieran arrancado algo esencial. Su hermano. Su compañero. Su historia compartida.
Casi se rompe.
Pero no.
Volvió a alzar la mirada.
Su padre la observaba ahora, y en sus ojos ya no había solo dolor.
Había fuego.
—Sangre por sangre —dijo él, con una voz baja, cargada de una promesa oscura.
Maral respiró hondo.
Sintió el temblor… y lo aplastó.
—Sangre por sangre —repitió.
Y esta vez, su voz no tembló.
«Supongo que no se puede vivir para siempre en el anonimato absoluto, siendo prácticamente un don nadie.
Nox, es un buen nombre, lo usaré a partir de ahora. No tengo vínculos afectivos y consanguíneos que recuerde, las únicas relaciones que poseo se basan en el trabajo y las cosas que vayan saliendo de ahí, pero de ahí a más, realmente poco importa.
Al final, esa molesta pelirroja tuvo algo de creatividad y utilidad, me servirá como un "pseudo-registro civil andante", aunque con un montón de quejas y lloriqueos encima.
Nox, ese es el nombre que escogí, es quién seré a partir de ahora.»
Entre toda esa reflexión interna, finalizada con una conclusión ya clara. Había terminado otro trabajo más, como casi todos los días, la rutina, el día a día, su normalidad.
身元
────────────────────────────
«Supongo que no se puede vivir para siempre en el anonimato absoluto, siendo prácticamente un don nadie.
Nox, es un buen nombre, lo usaré a partir de ahora. No tengo vínculos afectivos y consanguíneos que recuerde, las únicas relaciones que poseo se basan en el trabajo y las cosas que vayan saliendo de ahí, pero de ahí a más, realmente poco importa.
Al final, esa molesta pelirroja tuvo algo de creatividad y utilidad, me servirá como un "pseudo-registro civil andante", aunque con un montón de quejas y lloriqueos encima.
Nox, ese es el nombre que escogí, es quién seré a partir de ahora.»
Entre toda esa reflexión interna, finalizada con una conclusión ya clara. Había terminado otro trabajo más, como casi todos los días, la rutina, el día a día, su normalidad.