• Había querido relajarse hace tiempo y con el buen dinero ganado por sus trabajos, ahora gozaba de una tarde en un aclamado hospedaje con aguas termales.
    ──── Aah~ De esto estaba hablando.... Nada como un lugar para relajarse luego de hacer tanto... ────
    Había querido relajarse hace tiempo y con el buen dinero ganado por sus trabajos, ahora gozaba de una tarde en un aclamado hospedaje con aguas termales. ──── Aah~ De esto estaba hablando.... Nada como un lugar para relajarse luego de hacer tanto... ────
    4 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    \

    Como la Flor, tanto amor, que diste tú. Se marchitó.
    \ Como la Flor, tanto amor, que diste tú. Se marchitó. :STK-5:
    Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Mañana publicaré como es un día en la vida de este personaje, iba hacerlo hoy.
    Pero la vida adulta me ha tenido bastante ocupada.
    #A
    Mañana publicaré como es un día en la vida de este personaje, iba hacerlo hoy. Pero la vida adulta me ha tenido bastante ocupada. #A
    0 comentarios 0 compartidos
  • #UnDiaEnLaVidaDe Vesper Maximoff

    El despertador no ha sonado, pero mi sistema nervioso ya está a mil por hora. Es ese zumbido eléctrico en la base de la nuca que me avisa que mi primo ya dio tres vueltas a la manzana antes de que el sol terminara de salir. Tommy nunca ha sabido lo que es estar quieto, y yo, por desgracia, tengo el tipo de sensibilidad que me hace sentir sus vibraciones incluso a tres calles de distancia.

    09:00 AM

    Bajo a la cocina arrastrando mis calcetines de lana, el primer ritual del día no involucra velas ni latín, sino el sonido del hielo chocando contra el cristal y preparo mi matcha con una calma que roza lo obsesivo; hay algo en ese verde intenso que me silencia el ruido mental, papá pasa como un borrón plateado y me deja un beso en la frente que huele a ozono, no dice nada, pero su mirada siempre busca en la mía si "esa otra voz" ha vuelto a molestarme, le sonrío para que se quede tranquilo hoy el espejo no me ha devuelto una mirada extraña.. Todavía.

    13:15 PM

    Paso la tarde en mi habitación, con la luz filtrándose por las cortinas de encaje me gusta el silencio que pesa, el que huele a incienso viejo y a libros que nadie debería abrir me sorprendo a mí misma garabateando en los márgenes de mis cuadernos frases que no recuerdo haber pensado, a veces siento que mis manos tienen memoria propia, como si buscaran hilos invisibles para anudarlos o cortarlos es una sensación punzante, un escalofrío que se queda a vivir en tus dedos cuando sabes que tu linaje no es precisamente "normal".

    16:30 PM

    Paso por casa de mis primos, Billy está en su mundo, probablemente equilibrando alguna fuerza cósmica desde su escritorio, mientras Tommy rebota por las paredes hay algo reconfortante en estar con ellos; somos los restos de un hechizo que salió mal, o quizás la prueba de que el destino tiene un sentido del humor retorcido, compartimos un chispazo de energía cruzada cuando me pasan un mando de consola o un refresco; es un caos familiar, una estática que solo nosotros entendemos, ellos son el orden y la velocidad; yo soy el silencio que queda después de que la tormenta pasa.

    20:00 PM

    Cena en casa mi madre me observa en silencio desde el otro lado de la mesa, con esa sabiduría de quien sabe que las tormentas más peligrosas son las que no hacen ruido, comemos, hablamos de tonterías y por un segundo, si cierro mucho los ojos, puedo convencerme de que somos una familia normal en un suburbio normal casi olvido que mi existencia es una anomalía escrita entre susurros.

    23:45 PM

    La noche es mi elemento me quedo mirando la luna desde la ventana, preguntándome en qué momento la bruma del jardín empezará a susurrar mi nombre otra vez, escribo un secreto en un papel, lo veo consumirse en una llama que brilla un poco más de lo normal y me voy a dormir mañana volveré a ser la chica del latte de matcha y las faldas largas, pero sé que en algún lugar del multiverso, todavía hay un eco esperándome.
    #UnDiaEnLaVidaDe Vesper Maximoff El despertador no ha sonado, pero mi sistema nervioso ya está a mil por hora. Es ese zumbido eléctrico en la base de la nuca que me avisa que mi primo ya dio tres vueltas a la manzana antes de que el sol terminara de salir. Tommy nunca ha sabido lo que es estar quieto, y yo, por desgracia, tengo el tipo de sensibilidad que me hace sentir sus vibraciones incluso a tres calles de distancia. 09:00 AM Bajo a la cocina arrastrando mis calcetines de lana, el primer ritual del día no involucra velas ni latín, sino el sonido del hielo chocando contra el cristal y preparo mi matcha con una calma que roza lo obsesivo; hay algo en ese verde intenso que me silencia el ruido mental, papá pasa como un borrón plateado y me deja un beso en la frente que huele a ozono, no dice nada, pero su mirada siempre busca en la mía si "esa otra voz" ha vuelto a molestarme, le sonrío para que se quede tranquilo hoy el espejo no me ha devuelto una mirada extraña.. Todavía. 13:15 PM Paso la tarde en mi habitación, con la luz filtrándose por las cortinas de encaje me gusta el silencio que pesa, el que huele a incienso viejo y a libros que nadie debería abrir me sorprendo a mí misma garabateando en los márgenes de mis cuadernos frases que no recuerdo haber pensado, a veces siento que mis manos tienen memoria propia, como si buscaran hilos invisibles para anudarlos o cortarlos es una sensación punzante, un escalofrío que se queda a vivir en tus dedos cuando sabes que tu linaje no es precisamente "normal". 16:30 PM Paso por casa de mis primos, Billy está en su mundo, probablemente equilibrando alguna fuerza cósmica desde su escritorio, mientras Tommy rebota por las paredes hay algo reconfortante en estar con ellos; somos los restos de un hechizo que salió mal, o quizás la prueba de que el destino tiene un sentido del humor retorcido, compartimos un chispazo de energía cruzada cuando me pasan un mando de consola o un refresco; es un caos familiar, una estática que solo nosotros entendemos, ellos son el orden y la velocidad; yo soy el silencio que queda después de que la tormenta pasa. 20:00 PM Cena en casa mi madre me observa en silencio desde el otro lado de la mesa, con esa sabiduría de quien sabe que las tormentas más peligrosas son las que no hacen ruido, comemos, hablamos de tonterías y por un segundo, si cierro mucho los ojos, puedo convencerme de que somos una familia normal en un suburbio normal casi olvido que mi existencia es una anomalía escrita entre susurros. 23:45 PM La noche es mi elemento me quedo mirando la luna desde la ventana, preguntándome en qué momento la bruma del jardín empezará a susurrar mi nombre otra vez, escribo un secreto en un papel, lo veo consumirse en una llama que brilla un poco más de lo normal y me voy a dormir mañana volveré a ser la chica del latte de matcha y las faldas largas, pero sé que en algún lugar del multiverso, todavía hay un eco esperándome.
    0 turnos 1 maullido
  • ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖

    Capítulo ¿? — Ser Vista Sin Conocer Al Rey

    Querido diario…

    Tengo 27 años

    Y el poder se siente distinto cuando no lleva tu apellido.

    La familia Greco es la propietaria de este lugar.

    No solo de este.

    De varios más.

    Ellos invierten.
    Supervisan.
    Delegan.

    Pero no gestionan.

    Eso lo hace Mirena Blackwood.

    Yo no conozco a los Greco.

    No he visto sus rostros.
    No sé cómo habla el Hombre/Mujer que sostiene ese apellido.
    No sé si sonríe cuando negocia o si guarda silencio hasta que el otro se quiebra.

    Y, sin embargo…

    sé reconocer cuándo alguien habla con su respaldo…
    y cuándo solo habla con ambición.

    Hace unos meses vino uno de sus hombres,
    quien decía ser uno de los más cercanos a la familia.

    El encargado de asistir a reuniones cuando la cabeza principal no tiene tiempo.

    Eso ya decía mucho.

    Los verdaderos líderes no necesitan anunciar cercanía.
    La cercanía real no se proclama… se demuestra.

    Los que desean ser reconocidos como imprescindibles, en cambio, suelen repetirlo.

    Traje impecable.
    Seguridad medida.
    Cifras repetidas con precisión ensayada.

    Prometía expansión.
    Protección.
    Crecimiento acelerado.

    No parpadeó al hablar de ganancias.

    Pero su respiración cambió cuando mencionó respaldo directo.

    Repitió la frase.

    La misma entonación.

    Memorizada.
    Ensayada.

    No lo confronté.

    Lo dejé hablar.
    Lo dejé enumerar cifras.
    Lo dejé prometer expansión como si ya estuviera firmada.

    Lo dejé construir su torre de cristal.

    Alta.
    Impecable.
    Brillante bajo su propia seguridad.

    Y cuando terminó…

    solo pregunté con suavidad:

    — ¿La familia respalda esta iniciativa… o busca usted demostrar que puede liderarla?

    La pausa fue breve.

    Pero suficiente.

    No lo acusé.

    Sugerí revisar condiciones.
    Esperar confirmación directa del apellido.

    La reunión terminó antes de lo previsto.

    Cuando se fue, Mirena permaneció en silencio unos segundos.

    Luego dijo:

    — No necesitas conocer al rey para saber cuándo un caballero quiere coronarse solo.

    No fue elogio.

    Fue validación.

    Con el tiempo dejé de ser un proyecto.

    Me convertí en su mano derecha.

    La única que puede entrar a su despacho sin tocar la puerta.
    Incluso si hay alguien dentro.

    Ese privilegio no se explica.

    Se gana.

    En el exterior me conocen por otras versiones.

    Modelo.
    Diseñadora.
    Bailarina.
    Fotógrafa.

    Hablan de mi gusto.
    De mi precisión.
    De mi forma de dominar la luz.

    No saben que la verdadera luz que aprendí a dominar…
    es la del poder silencioso.

    Mirena creó un rubí perfecto.

    Hermoso.
    Deseable.
    Peligroso.

    Y el arte más refinado que aprendí…

    es reconocer ambición sin respaldo
    antes de que intente disfrazarse de autoridad.

    Cuatro días después llegó una llamada.

    No a Mirena.

    A mí.

    No hubo presentación.
    No hubo explicación.

    Solo una voz masculina, firme, sin prisa:

    — La prudencia es una cualidad escasa.
    Consérvela.

    Y la línea se cortó.

    No fue amenaza.

    No fue advertencia.

    Fue evaluación.

    Mirena no preguntó cómo consiguieron mi número.

    No parecía sorprendida.

    Solo me sostuvo la mirada unos segundos más de lo habitual.

    — Ahora sí te vieron…

    Yo no sé quién es el hombre que sostiene el apellido Greco.

    Pero sé algo.

    El verdadero poder no se anuncia.

    Observa.
    Mide.
    Espera.

    Y cuando decide intervenir… no pide permiso.

    Si ese hombre es quien realmente sostiene el imperio…
    entonces no fue su representante quien salió evaluado en aquella reunión.

    Fui yo.

    Y lo más inquietante de todo…

    es que no sentí miedo.

    Sentí que el tablero acababa de ampliarse.

    Mirena siempre dice que un rubí no solo deslumbra.

    Un rubí arde.

    Late con fuego propio.
    No necesita afilarse… necesita intensidad.

    Se forma bajo presión, sí.
    Pero conserva el color de la sangre y la fuerza del fuego.

    No soy un diamante frío.

    Soy un rubí rojo.

    Y los rubíes no reflejan la luz de otros…

    la generan.

    Y por otro lado Pronto regresaría a Italia.

    La idea no fue mía.

    Fue de Lilian.

    Dice que necesita dejar volar su mente.
    Salir de su propia caja.
    Olvidarse, aunque sea un poco, de todo lo que ha vivido.

    Y quiere que yo vaya con ella.

    “Te hará bien el aire europeo”, insiste.
    Como si el cambio de paisaje pudiera suavizar lo que una carga por dentro.

    Quizá tenga razón.

    Quizá sospecha que no salgo con hombres porque me han aburrido.

    No es desinterés.

    Es que ninguno ha logrado inquietarme lo suficiente como para distraerme.

    Italia será trabajo, sí.

    Proyectos.
    Supervisiones.
    Reuniones.

    Pero también será una pausa.

    Un recordatorio.

    Después de todo… tal vez no sería tan malo volver.

    Han pasado 11 años.

    Once años desde que escapé.

    Desde los 16.

    He cambiado.

    Me he reconstruido.

    Me he endurecido.

    Ya no queda rastro de aquel cordero que temblaba en pasillos demasiado grandes para su edad.

    El fuego aprendió a respirar.

    Y el rubí…

    aprendió a arder sin permiso.


    — 𝑆𝑐𝑎𝑟𝑙𝑒𝑡𝑡 𝐸𝑙𝑒𝑜𝑛𝑜𝑟 𝑀𝑜𝑟𝑒𝑡𝑡𝑖 𝐵𝑙𝑎𝑐𝑘𝑤𝑜𝑜𝑑 ᢉ𐭩
    ˖ ݁𖥔. ݁ . 𝑬𝒍 𝑫𝒊𝒂𝒓𝒊𝒐 𝒅𝒆 𝑺𝒄𝒂𝒓𝒍𝒆𝒕𝒕 . ݁.𖥔 ݁ ˖ Capítulo ¿? — Ser Vista Sin Conocer Al Rey Querido diario… Tengo 27 años Y el poder se siente distinto cuando no lleva tu apellido. La familia Greco es la propietaria de este lugar. No solo de este. De varios más. Ellos invierten. Supervisan. Delegan. Pero no gestionan. Eso lo hace Mirena Blackwood. Yo no conozco a los Greco. No he visto sus rostros. No sé cómo habla el Hombre/Mujer que sostiene ese apellido. No sé si sonríe cuando negocia o si guarda silencio hasta que el otro se quiebra. Y, sin embargo… sé reconocer cuándo alguien habla con su respaldo… y cuándo solo habla con ambición. Hace unos meses vino uno de sus hombres, quien decía ser uno de los más cercanos a la familia. El encargado de asistir a reuniones cuando la cabeza principal no tiene tiempo. Eso ya decía mucho. Los verdaderos líderes no necesitan anunciar cercanía. La cercanía real no se proclama… se demuestra. Los que desean ser reconocidos como imprescindibles, en cambio, suelen repetirlo. Traje impecable. Seguridad medida. Cifras repetidas con precisión ensayada. Prometía expansión. Protección. Crecimiento acelerado. No parpadeó al hablar de ganancias. Pero su respiración cambió cuando mencionó respaldo directo. Repitió la frase. La misma entonación. Memorizada. Ensayada. No lo confronté. Lo dejé hablar. Lo dejé enumerar cifras. Lo dejé prometer expansión como si ya estuviera firmada. Lo dejé construir su torre de cristal. Alta. Impecable. Brillante bajo su propia seguridad. Y cuando terminó… solo pregunté con suavidad: — ¿La familia respalda esta iniciativa… o busca usted demostrar que puede liderarla? La pausa fue breve. Pero suficiente. No lo acusé. Sugerí revisar condiciones. Esperar confirmación directa del apellido. La reunión terminó antes de lo previsto. Cuando se fue, Mirena permaneció en silencio unos segundos. Luego dijo: — No necesitas conocer al rey para saber cuándo un caballero quiere coronarse solo. No fue elogio. Fue validación. Con el tiempo dejé de ser un proyecto. Me convertí en su mano derecha. La única que puede entrar a su despacho sin tocar la puerta. Incluso si hay alguien dentro. Ese privilegio no se explica. Se gana. En el exterior me conocen por otras versiones. Modelo. Diseñadora. Bailarina. Fotógrafa. Hablan de mi gusto. De mi precisión. De mi forma de dominar la luz. No saben que la verdadera luz que aprendí a dominar… es la del poder silencioso. Mirena creó un rubí perfecto. Hermoso. Deseable. Peligroso. Y el arte más refinado que aprendí… es reconocer ambición sin respaldo antes de que intente disfrazarse de autoridad. Cuatro días después llegó una llamada. No a Mirena. A mí. No hubo presentación. No hubo explicación. Solo una voz masculina, firme, sin prisa: — La prudencia es una cualidad escasa. Consérvela. Y la línea se cortó. No fue amenaza. No fue advertencia. Fue evaluación. Mirena no preguntó cómo consiguieron mi número. No parecía sorprendida. Solo me sostuvo la mirada unos segundos más de lo habitual. — Ahora sí te vieron… Yo no sé quién es el hombre que sostiene el apellido Greco. Pero sé algo. El verdadero poder no se anuncia. Observa. Mide. Espera. Y cuando decide intervenir… no pide permiso. Si ese hombre es quien realmente sostiene el imperio… entonces no fue su representante quien salió evaluado en aquella reunión. Fui yo. Y lo más inquietante de todo… es que no sentí miedo. Sentí que el tablero acababa de ampliarse. Mirena siempre dice que un rubí no solo deslumbra. Un rubí arde. Late con fuego propio. No necesita afilarse… necesita intensidad. Se forma bajo presión, sí. Pero conserva el color de la sangre y la fuerza del fuego. No soy un diamante frío. Soy un rubí rojo. Y los rubíes no reflejan la luz de otros… la generan. Y por otro lado Pronto regresaría a Italia. La idea no fue mía. Fue de Lilian. Dice que necesita dejar volar su mente. Salir de su propia caja. Olvidarse, aunque sea un poco, de todo lo que ha vivido. Y quiere que yo vaya con ella. “Te hará bien el aire europeo”, insiste. Como si el cambio de paisaje pudiera suavizar lo que una carga por dentro. Quizá tenga razón. Quizá sospecha que no salgo con hombres porque me han aburrido. No es desinterés. Es que ninguno ha logrado inquietarme lo suficiente como para distraerme. Italia será trabajo, sí. Proyectos. Supervisiones. Reuniones. Pero también será una pausa. Un recordatorio. Después de todo… tal vez no sería tan malo volver. Han pasado 11 años. Once años desde que escapé. Desde los 16. He cambiado. Me he reconstruido. Me he endurecido. Ya no queda rastro de aquel cordero que temblaba en pasillos demasiado grandes para su edad. El fuego aprendió a respirar. Y el rubí… aprendió a arder sin permiso. — 𝑆𝑐𝑎𝑟𝑙𝑒𝑡𝑡 𝐸𝑙𝑒𝑜𝑛𝑜𝑟 𝑀𝑜𝑟𝑒𝑡𝑡𝑖 𝐵𝑙𝑎𝑐𝑘𝑤𝑜𝑜𝑑 ᢉ𐭩
    0 turnos 0 maullidos
  • Me conocen por mis remedios y por compartir una copa, pero hoy les hablo como la Hija del Círculo.

    Hace siglos intentaron borrarnos, no por temor a nuestras garras, sino a nuestra autonomía. Temían a las mujeres que sanaban, pensaban y decidían sin pedir permiso.

    Mi madre me entregó un legado: no sobrevivimos para vengarnos, sino para reconstruir.

    Busco mentes brillantes, sanadoras y estrategas que comprendan que el conocimiento es nuestra arma más afilada.

    El Círculo Carmesí no es un refugio para víctimas, sino un espacio de poder para quienes no necesitan aprobación.

    Si están listas para desmontar imperios desde adentro y proteger nuestra libertad, el Círculo las espera.
    Nosotras evaluamos, analizamos y decidimos.

    — Zenith
    Me conocen por mis remedios y por compartir una copa, pero hoy les hablo como la Hija del Círculo. Hace siglos intentaron borrarnos, no por temor a nuestras garras, sino a nuestra autonomía. Temían a las mujeres que sanaban, pensaban y decidían sin pedir permiso. Mi madre me entregó un legado: no sobrevivimos para vengarnos, sino para reconstruir. Busco mentes brillantes, sanadoras y estrategas que comprendan que el conocimiento es nuestra arma más afilada. El Círculo Carmesí no es un refugio para víctimas, sino un espacio de poder para quienes no necesitan aprobación. Si están listas para desmontar imperios desde adentro y proteger nuestra libertad, el Círculo las espera. Nosotras evaluamos, analizamos y decidimos. — Zenith
    Me gusta
    3
    2 turnos 0 maullidos
  • Recorría cada habitación de aquella amplia casa en San Francisco, una casa que había vivido demasiadas cosas, alegrías y tristezas, amigos y familia, y alguno que otro ser especial al que había dedicado tanto cariño. Quería recordar cada habitación con cada momento del pasado, como si se estuviese despidiendo de toda esa vida llena de calma, quería vivir esos últimos instantes en su mente cuando todo rebosaba de vida.

    "𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰.
    𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́,
    𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...."

    Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor.

    "... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴,
    𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳.
    𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴
    𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..."

    Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción.

    "... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪.
    𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴.
    𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰,
    𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..."

    Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas.

    "... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯.
    𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯,
    𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...."

    Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito.

    "...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢,
    𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴,
    𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦
    𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... "

    Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices.

    "... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰.
    𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦."

    https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ


    Recorría cada habitación de aquella amplia casa en San Francisco, una casa que había vivido demasiadas cosas, alegrías y tristezas, amigos y familia, y alguno que otro ser especial al que había dedicado tanto cariño. Quería recordar cada habitación con cada momento del pasado, como si se estuviese despidiendo de toda esa vida llena de calma, quería vivir esos últimos instantes en su mente cuando todo rebosaba de vida. "𝘌𝘯 𝘶𝘯 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘮𝘦, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘶𝘨𝘪𝘰. 𝘊𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘶𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝜄́, 𝘵𝘶 𝘷𝘰𝘻 𝘮𝘦 𝘥𝘦𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘦...." Preparó sus cosas, la amplia casa ya comenzaba a llenarse de polvo, tomó aquel diario entregado por aquella mujer de divina presencia y brillo y lo colocó sobre la cama bien tendida y ordenada apra poder continuar con su labor. "... 𝘕𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘦𝘴 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘮𝘦𝘴𝘢𝘴, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘢𝘱𝘳𝘦𝘯𝘥𝜄́ 𝘢 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘦𝘳. 𝘌𝘯 𝘵𝘶𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘶𝘣𝘳𝜄́ 𝘮𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢..." Piensa mientras se ató su larga cabellera y oscura cabellera con un lazo que había guardado hace tiempo. No esperaba regresar, pero tampoco quería no volver. Temía que esta fuera la "Última Cruzada" como aquel intrépido arqueólogo que se aventuraba a encontrar un tesoro perdido en contra de las fuerzas del mal. Pero eso era únicamente ficción. "... 𝘚𝘪 𝘤𝘢𝘪𝘨𝘰, 𝘮𝘦 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪. 𝘚𝘪 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘯𝘰𝘴𝘰𝘵𝘳𝘰𝘴. 𝘚𝘪 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰, 𝘦𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘴 (𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢)..." Terminando de arreglar su cabello, fue al armario para extraer su bandolera. Un maletín pequeño al que no le cabían más que un par de libretas, tres frascos, algo de tiza y unas cuantas joyas mágicas. "... 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯. 𝘕𝘰 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯...." Extrajo un abrigo largo, le llegaba hasta sus rodillas. Su vestimenta no era distinta a la de diario: pantalón de vestir, zapatos negros con suela de goma; camisa blanca, lisa; y sus gafas pequeñas. Lucía igual a un erudito. "...𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘱𝘢𝘳𝘦𝘻𝘤𝘢, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘣𝘰𝘳𝘳𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴, 𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘳𝘥𝘢𝘥:... " Terminó de arreglarse, y salió de la habitación, y más tarde abandonar aquel hogar, diciendo adiós a los días felices. "... 𝘛𝘶 𝘺 𝘵𝘰, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰. 𝘠𝘰 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦." https://www.youtube.com/watch?v=gGo0gIyWWiQ
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Se que aveces puedo sonar como una egoísta y una niña caprichosa que sienore le han dado de todo. Pero me preocupas madre... Ese hombre probablemente tenga intenciones ocultas.. Aunque conociéndote creo que debería preocuparme más por lo que hagas que con lo que planea ese tio... -


    -𝙣𝙤 𝙩𝙚 𝙥𝙧𝙚𝙤𝙘𝙪𝙥𝙚𝙨 𝙧𝙤𝙨𝙖... 𝘼𝙫𝙚𝙘𝙚𝙨 𝙖𝙡𝙜𝙤 𝙙𝙚 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙢𝙖𝙨𝙘𝙪𝙡𝙞𝙣𝙖 𝙖𝙮𝙪𝙙𝙖 𝙖𝙡 𝙖𝙢𝙗𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚-

    -si como no-
    Se que aveces puedo sonar como una egoísta y una niña caprichosa que sienore le han dado de todo. Pero me preocupas madre... Ese hombre probablemente tenga intenciones ocultas.. Aunque conociéndote creo que debería preocuparme más por lo que hagas que con lo que planea ese tio... - -𝙣𝙤 𝙩𝙚 𝙥𝙧𝙚𝙤𝙘𝙪𝙥𝙚𝙨 𝙧𝙤𝙨𝙖... 𝘼𝙫𝙚𝙘𝙚𝙨 𝙖𝙡𝙜𝙤 𝙙𝙚 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙢𝙖𝙨𝙘𝙪𝙡𝙞𝙣𝙖 𝙖𝙮𝙪𝙙𝙖 𝙖𝙡 𝙖𝙢𝙗𝙞𝙚𝙣𝙩𝙚- -si como no-
    0 turnos 0 maullidos
  • [ Monologo Interno. ]

    No sé si estoy exagerando… Sé cómo habla, escucho lo que le dice. Esas “bromas” que no son bromas. Esas insinuaciones disfrazadas de preocupación. Y lo peor es que luego se esconde detrás de un “está triste” o “solo quería animarla”.

    ¿Animarla de qué? Si ella ni siquiera está mal. Actualmente, en el pasado tal vez, y se lo agradezco, pero ya está bien.

    No son celos, valgo más. Es esa sensación incómoda en el pecho cuando alguien cruza una línea que debería ser obvia. No se le dicen ciertas cosas a una chica que tiene novio. No si respetas la relación.l, no si respetas a la persona que está a su lado, no si respetas a tú amiga.

    Y cuando lo digo… cuando intento explicar que me molesta… el problema soy yo, para no variar...

    Que si soy inseguro, que si estoy exagerando, que si él es así con todo el mundo.

    ¿Y eso qué cambia? Que sea “así” no lo hace menos irrespetuoso. Que lo disfracen de broma no lo hace menos incómodo.

    Y encima vienen otras personas a echar más leña al fuego. A burlarse, a defenderlo pero no entré en su juego, no quiero más tonterías. Como si pedir respeto fuera lo mismo que querer controlar.

    No quiero controlar a nadie. Solo quiero sentir que mi lugar importa. Que si algo me duele, al menos se tome en serio.

    Porque ahora mismo lo que siento es frustración, es impotencia. Es esa sensación amarga de estar solo incluso estando en pareja. Y eso… eso es lo que más miedo me da admitir. Tal vez para estar así... Siento no cumplir mi promesa, lo he intentado, pero si exponer límites y mis sentimientos me va a hacer sentir así... Mejor estar solo.

    Triste realidad.
    [ Monologo Interno. ] No sé si estoy exagerando… Sé cómo habla, escucho lo que le dice. Esas “bromas” que no son bromas. Esas insinuaciones disfrazadas de preocupación. Y lo peor es que luego se esconde detrás de un “está triste” o “solo quería animarla”. ¿Animarla de qué? Si ella ni siquiera está mal. Actualmente, en el pasado tal vez, y se lo agradezco, pero ya está bien. No son celos, valgo más. Es esa sensación incómoda en el pecho cuando alguien cruza una línea que debería ser obvia. No se le dicen ciertas cosas a una chica que tiene novio. No si respetas la relación.l, no si respetas a la persona que está a su lado, no si respetas a tú amiga. Y cuando lo digo… cuando intento explicar que me molesta… el problema soy yo, para no variar... Que si soy inseguro, que si estoy exagerando, que si él es así con todo el mundo. ¿Y eso qué cambia? Que sea “así” no lo hace menos irrespetuoso. Que lo disfracen de broma no lo hace menos incómodo. Y encima vienen otras personas a echar más leña al fuego. A burlarse, a defenderlo pero no entré en su juego, no quiero más tonterías. Como si pedir respeto fuera lo mismo que querer controlar. No quiero controlar a nadie. Solo quiero sentir que mi lugar importa. Que si algo me duele, al menos se tome en serio. Porque ahora mismo lo que siento es frustración, es impotencia. Es esa sensación amarga de estar solo incluso estando en pareja. Y eso… eso es lo que más miedo me da admitir. Tal vez para estar así... Siento no cumplir mi promesa, lo he intentado, pero si exponer límites y mis sentimientos me va a hacer sentir así... Mejor estar solo. Triste realidad.
    Me enjaja
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • — Mental breakdown pero a trabajar como chica responsable
    — Mental breakdown pero a trabajar como chica responsable
    Me encocora
    Me shockea
    2
    23 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados