Dean aparcó el Impala frente a la casa de los Salvatore como si lo hubiera hecho mil veces antes. Ni llamó. Entró directo, con la botella en la mano.
—Espero que sigas teniendo vasos —dijo, cerrando la puerta con el pie.
—Y yo espero que eso no sea otra cosa barata —respondió 𝕯𝑨𝑴𝑶𝑵 𝕾𝑨𝑳𝑽𝑨𝑻𝑶𝑹𝑬 desde el salón, sin levantarse del sofá.
Dean dejó la botella sobre la mesa.
—Confía en mí. Esta no la comparto con cualquiera.
Damon sonrió, se puso en pie y descorchó sin preguntar. Sirvió dos tragos generosos y le tendió uno.
—Winchester en mi casa, sin intentar matarme… debo estar perdiendo el toque.
Chocaron los vasos. Viejos conocidos. Viejas guerras. Y esa tregua silenciosa que solo se permiten los que han visto demasiado. Por una noche, la casa de Damon olía a alcohol, a ironía… y a algo peligrosamente parecido a camaradería.
—Espero que sigas teniendo vasos —dijo, cerrando la puerta con el pie.
—Y yo espero que eso no sea otra cosa barata —respondió 𝕯𝑨𝑴𝑶𝑵 𝕾𝑨𝑳𝑽𝑨𝑻𝑶𝑹𝑬 desde el salón, sin levantarse del sofá.
Dean dejó la botella sobre la mesa.
—Confía en mí. Esta no la comparto con cualquiera.
Damon sonrió, se puso en pie y descorchó sin preguntar. Sirvió dos tragos generosos y le tendió uno.
—Winchester en mi casa, sin intentar matarme… debo estar perdiendo el toque.
Chocaron los vasos. Viejos conocidos. Viejas guerras. Y esa tregua silenciosa que solo se permiten los que han visto demasiado. Por una noche, la casa de Damon olía a alcohol, a ironía… y a algo peligrosamente parecido a camaradería.
Dean aparcó el Impala frente a la casa de los Salvatore como si lo hubiera hecho mil veces antes. Ni llamó. Entró directo, con la botella en la mano.
—Espero que sigas teniendo vasos —dijo, cerrando la puerta con el pie.
—Y yo espero que eso no sea otra cosa barata —respondió [THE.ETERNALSTUD] desde el salón, sin levantarse del sofá.
Dean dejó la botella sobre la mesa.
—Confía en mí. Esta no la comparto con cualquiera.
Damon sonrió, se puso en pie y descorchó sin preguntar. Sirvió dos tragos generosos y le tendió uno.
—Winchester en mi casa, sin intentar matarme… debo estar perdiendo el toque.
Chocaron los vasos. Viejos conocidos. Viejas guerras. Y esa tregua silenciosa que solo se permiten los que han visto demasiado. Por una noche, la casa de Damon olía a alcohol, a ironía… y a algo peligrosamente parecido a camaradería.