• [Durante la noche Keinshi saldría en su veloz Kawasaki Ninja no para un simple paseo, debía encontrarse con alguien en una reunión sobre un asunto de gran importancia.. ¿Negocios? ¿Archivos? ¿O algo peor? No era algo que pudiera saberse la respuesta pero este ya iba en camino hacia el punto de encuentro]

    (Mas les vale no hacerme perder el tiempo.. si lo que dijeron es cierto entonces se trata de algo grande..)

    •este se acomodaría en su moto con cuidado antes de acelerarla hasta los 300km/h para asegurarse de llegar lo antes posible. En estos momentos el rostro de Keinshi demostraba una expresión sería mientras miraba hacia el frente en lo que un sutil brillo morado se le veía en los ojos•
    [Durante la noche Keinshi saldría en su veloz Kawasaki Ninja no para un simple paseo, debía encontrarse con alguien en una reunión sobre un asunto de gran importancia.. ¿Negocios? ¿Archivos? ¿O algo peor? No era algo que pudiera saberse la respuesta pero este ya iba en camino hacia el punto de encuentro] (Mas les vale no hacerme perder el tiempo.. si lo que dijeron es cierto entonces se trata de algo grande..) •este se acomodaría en su moto con cuidado antes de acelerarla hasta los 300km/h para asegurarse de llegar lo antes posible. En estos momentos el rostro de Keinshi demostraba una expresión sería mientras miraba hacia el frente en lo que un sutil brillo morado se le veía en los ojos•
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  • Ya estoy por aqui, kalim me matuvo ocupado como siempre y mas la cosas de la escuela y entre otras cosas.
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  • Si tenias hambre me lo uvieses dicho , no venir asi como ladron del desierto
    Si tenias hambre me lo uvieses dicho , no venir asi como ladron del desierto
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  • Nada como un buen café en la mañana, antes de meterme de lleno en el trabajo

    ♣Di un sorbo tranquilo a mi taza de café, respirando el delicioso aroma♣
    Nada como un buen café en la mañana, antes de meterme de lleno en el trabajo ♣Di un sorbo tranquilo a mi taza de café, respirando el delicioso aroma♣
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  • Hora de ponerme guapa para mi cita ~

    - ella hablando sola frente al espejo mientras termina de acomodarse la camisa -

    Sembra elegante ~

    Hora de ponerme guapa para mi cita ~ - ella hablando sola frente al espejo mientras termina de acomodarse la camisa - Sembra elegante ~
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  • "Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando..."

    ¿Y es que así va esto, no?

    Últimamente todo se siente extraño, como si el mundo hubiese olvidado la forma que tenía cuando aún parecía familiar. Todo parece desvanecerse demasiado rápido; nombres, promesas, personas... como polvo que el viento arrastra sin dejar rastro.

    Quizá no debí permitir que aquella luz llamada esperanza me cegara. Fue hermosa, sí, pero también traicionera. Tan brillante que no me dejó ver los precipicios que escondía detrás.

    Y ahora aquí estoy otra vez, sosteniendo una pequeña vela en la inmensidad de una oscuridad que siempre me recibió con los brazos abiertos. La conozco demasiado bien. A veces parece burlarse de mi ingenuidad, pero nunca me rechaza. Permanece ahí, como un hogar al que uno vuelve después de perderse demasiado tiempo. Porque hay palabras que otros olvidan haber dicho, pero que permanecen dentro de uno para siempre. Se adhieren a la piel, se mezclan con los pensamientos y terminan convirtiéndose en una voz propia.

    Quizá por eso sigo sintiéndome fuera de lugar. Como una pieza de otro rompecabezas. Como alguien que observa a los demás encajar mientras aprende a convivir con la sensación de no pertenecer a ninguna parte.

    Así que continúo caminando con mi vela entre las manos. Ya no discuto con las sombras; hay cansancios que terminan formando parte de uno.

    Ahora solo me queda permanecer aquí, entre los colores cambiantes del cielo, observando cómo las horas nacen y mueren. Tal vez ese sea mi lugar: el breve instante entre una luz que se apaga y otra que nunca llega.

    Y mientras el mundo sigue avanzando hacia destinos que nunca parecieron llevar mi nombre, esperaré en silencio, sabiendo que algún día también me tocará desvanecerme entre los colores del cielo, igual que todo lo demás... —Releyo una vez más el escrito. No había nada que "corregir", porque era más un sentimiento del momento, que algo poético.

    El rastro de las ojeras era evidente en su rostro, y ni siquiera se molestaría en cubrirlas. Era algo habitual en Katherina.

    Cerró la libreta, y con ello sus pensamientos. Dejando caer su cabeza sobre el cuero del cuaderno.
    "Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando..." ¿Y es que así va esto, no? Últimamente todo se siente extraño, como si el mundo hubiese olvidado la forma que tenía cuando aún parecía familiar. Todo parece desvanecerse demasiado rápido; nombres, promesas, personas... como polvo que el viento arrastra sin dejar rastro. Quizá no debí permitir que aquella luz llamada esperanza me cegara. Fue hermosa, sí, pero también traicionera. Tan brillante que no me dejó ver los precipicios que escondía detrás. Y ahora aquí estoy otra vez, sosteniendo una pequeña vela en la inmensidad de una oscuridad que siempre me recibió con los brazos abiertos. La conozco demasiado bien. A veces parece burlarse de mi ingenuidad, pero nunca me rechaza. Permanece ahí, como un hogar al que uno vuelve después de perderse demasiado tiempo. Porque hay palabras que otros olvidan haber dicho, pero que permanecen dentro de uno para siempre. Se adhieren a la piel, se mezclan con los pensamientos y terminan convirtiéndose en una voz propia. Quizá por eso sigo sintiéndome fuera de lugar. Como una pieza de otro rompecabezas. Como alguien que observa a los demás encajar mientras aprende a convivir con la sensación de no pertenecer a ninguna parte. Así que continúo caminando con mi vela entre las manos. Ya no discuto con las sombras; hay cansancios que terminan formando parte de uno. Ahora solo me queda permanecer aquí, entre los colores cambiantes del cielo, observando cómo las horas nacen y mueren. Tal vez ese sea mi lugar: el breve instante entre una luz que se apaga y otra que nunca llega. Y mientras el mundo sigue avanzando hacia destinos que nunca parecieron llevar mi nombre, esperaré en silencio, sabiendo que algún día también me tocará desvanecerme entre los colores del cielo, igual que todo lo demás... —Releyo una vez más el escrito. No había nada que "corregir", porque era más un sentimiento del momento, que algo poético. El rastro de las ojeras era evidente en su rostro, y ni siquiera se molestaría en cubrirlas. Era algo habitual en Katherina. Cerró la libreta, y con ello sus pensamientos. Dejando caer su cabeza sobre el cuero del cuaderno.
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  • [después de su encuentro con el misterioso sujeto que elimino a su objetivo, Alexander decidió ignorar la advertencia y continuo investigando el proyecto M.A.N.T.R.A donde para obtener pistas decidio secuestrar a un mafioso el cual tenía control total de la ciudad gracias a puros sobornos y negocios sucios]

    Y dime ¿Sigues sin querer hablar? Golpee tantas veces tu rostro que las vendas ya están manchadas con tu sangre.

    Mafioso: aahg.. uugh.. desgraciado.. no te voy a decir nada nisiquiera sabes con quien te estás metiendo.. ¿¡Acaso sabes quién soy!?

    Un don nadie que morirá sin llevarse ni un jodido centavo a la tumba, ese es quien eres tu.

    Emily: claramente no va a soltar la sopa por más que le pegues, piensa en algo más siniestro.

    •al escuchar lo que Emily me dijo una sonrisa cargada de maldad se formo en mí rostro y me acerque a aquel mafioso para darle una patada al pecho que lo haría caer junto a la silla quedándose boca arriba, en mí mano derecha tomaría un bidón de gasolina que estaba a mí alcance y me arrodille a un lado de el para destapar solo su boca y sostenerle la mandíbula con mí mano izquierda•

    Última oportunidad amigo ¿Vas a hablar?

    Mafioso: jodete.. la vas a pagar caro ¡Muy caro amigo!

    •solte un suspiro algo pesado para luego inclinar el bidón para que el liquido le cayera encima y entrará a su boca•

    Mafioso: ¡Aagh! ¡Ahhh! ¡Ghmm! ¿¡Que haces!?

    Ya te lo dije es tu última oportunidad así que dime que aprecias más ¿El dinero o la vida?

    •despues de tirarle la suficiente cantidad me levanté del suelo y una vez que estaba de pie encendí un mechero que siempre llevaba conmigo, cuando el mafioso escucho el mechero el miedo se apoderó de él al instante•

    Mafioso: espera espera espera ¿¡Enserio piensas quemarme vivo!? Tranquilizate amigo tu ganas te lo diré te lo diré ¡Pero apaga eso!

    Empieza a hablar.. dime todo lo que sepas del proyecto MANTRA y además quiero información sobre ese tatuaje en tu mano, tengo el presentimiento de que no lo tienes por pura casualidad.

    [Después de aquello el mafioso comenzó a soltar toda la información que sabía sin omitir ni un solo detalle pero al terminar era obvio que Alexander no lo dejaría con vida así que ahora ese mafioso descansa en el estómago de Emily como otra más de sus comidas]
    [después de su encuentro con el misterioso sujeto que elimino a su objetivo, Alexander decidió ignorar la advertencia y continuo investigando el proyecto M.A.N.T.R.A donde para obtener pistas decidio secuestrar a un mafioso el cual tenía control total de la ciudad gracias a puros sobornos y negocios sucios] Y dime ¿Sigues sin querer hablar? Golpee tantas veces tu rostro que las vendas ya están manchadas con tu sangre. Mafioso: aahg.. uugh.. desgraciado.. no te voy a decir nada nisiquiera sabes con quien te estás metiendo.. ¿¡Acaso sabes quién soy!? Un don nadie que morirá sin llevarse ni un jodido centavo a la tumba, ese es quien eres tu. Emily: claramente no va a soltar la sopa por más que le pegues, piensa en algo más siniestro. •al escuchar lo que Emily me dijo una sonrisa cargada de maldad se formo en mí rostro y me acerque a aquel mafioso para darle una patada al pecho que lo haría caer junto a la silla quedándose boca arriba, en mí mano derecha tomaría un bidón de gasolina que estaba a mí alcance y me arrodille a un lado de el para destapar solo su boca y sostenerle la mandíbula con mí mano izquierda• Última oportunidad amigo ¿Vas a hablar? Mafioso: jodete.. la vas a pagar caro ¡Muy caro amigo! •solte un suspiro algo pesado para luego inclinar el bidón para que el liquido le cayera encima y entrará a su boca• Mafioso: ¡Aagh! ¡Ahhh! ¡Ghmm! ¿¡Que haces!? Ya te lo dije es tu última oportunidad así que dime que aprecias más ¿El dinero o la vida? •despues de tirarle la suficiente cantidad me levanté del suelo y una vez que estaba de pie encendí un mechero que siempre llevaba conmigo, cuando el mafioso escucho el mechero el miedo se apoderó de él al instante• Mafioso: espera espera espera ¿¡Enserio piensas quemarme vivo!? Tranquilizate amigo tu ganas te lo diré te lo diré ¡Pero apaga eso! Empieza a hablar.. dime todo lo que sepas del proyecto MANTRA y además quiero información sobre ese tatuaje en tu mano, tengo el presentimiento de que no lo tienes por pura casualidad. [Después de aquello el mafioso comenzó a soltar toda la información que sabía sin omitir ni un solo detalle pero al terminar era obvio que Alexander no lo dejaría con vida así que ahora ese mafioso descansa en el estómago de Emily como otra más de sus comidas]
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  • "O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para convertirte en el villano".
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Yo no pienso pelear con nadie, pero eso sí los personajes como tú mismo dijiste son de los dos, no puedes tomar autoría de ninguno de los dos, porque si es así, lyra y darían son míos, yo los creé te di la información personal, les di personalidad al igual que zyran, además yo tengo derecho sobre mis personajes si yo fui quien elegio como se verían, su información, personalidades yo los creé otra cosa es que si ahaya aceptado compartir la cuenta contigo no te da derecho de decir eso de mi//
    Yo no pienso pelear con nadie, pero eso sí los personajes como tú mismo dijiste son de los dos, no puedes tomar autoría de ninguno de los dos, porque si es así, lyra y darían son míos, yo los creé te di la información personal, les di personalidad al igual que zyran, además yo tengo derecho sobre mis personajes si yo fui quien elegio como se verían, su información, personalidades yo los creé otra cosa es que si ahaya aceptado compartir la cuenta contigo no te da derecho de decir eso de mi//
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  • El cuarto era pequeño, frío y completamente insonorizado. Una única lámpara colgaba del techo, balanceándose apenas y proyectando sombras largas sobre el suelo de cemento.

    En el centro de la habitación se encontraba un joven cura atado firmemente a una silla metálica. Sus muñecas estaban sujetas detrás del respaldo y varias cuerdas rodeaban su torso y sus piernas. Un fino hilo de sangre descendía desde la comisura de sus labios hasta su barbilla, señal de que el interrogatorio no había sido precisamente amable.

    Frente a él permanecía un grupo de figuras encapuchadas. Sus rostros quedaban ocultos bajo las sombras de las capuchas, observándolo en silencio como depredadores esperando que su presa mostrara miedo.

    El sacerdote levantó lentamente la cabeza. A pesar de los golpes y las ataduras, sus ojos conservaban una extraña firmeza.

    -Ustedes... ustedes estuvieron implicados aquel día...

    Murmuró con voz ronca

    -¡Cobardes! ¡Digan su nombre!

    Durante unos segundos reinó el silencio. Finalmente, uno de los encapuchados dio un paso al frente: Somos el Culto de Saturno.

    Aquellas palabras parecieron confirmar las sospechas del cura. Una leve sonrisa apareció en sus labios ensangrentados.

    La situación era terrible a simple vista. Estaba solo, inmovilizado y rodeado por enemigos que claramente no tenían buenas intenciones. Sin embargo, algo en su expresión resultaba inquietante para sus captores. No era la mirada de un hombre derrotado. Sus dedos, ocultos tras el respaldo de la silla, realizaron un movimiento casi imperceptible.

    El joven sacerdote observó uno por uno a los miembros del culto mientras inclinaba ligeramente la cabeza.

    -Ya veo... así que realmente eran ustedes.

    La sonrisa se ensanchó apenas. Los encapuchados intercambiaron miradas confundidas. El cura parecía demasiado tranquilo para alguien en su situación.
    Aunque estaba maniatado, golpeado y encerrado en un cuarto del que nadie podía oírlo escapar... el sacerdote todavía guardaba más de un truco bajo la manga.
    El cuarto era pequeño, frío y completamente insonorizado. Una única lámpara colgaba del techo, balanceándose apenas y proyectando sombras largas sobre el suelo de cemento. En el centro de la habitación se encontraba un joven cura atado firmemente a una silla metálica. Sus muñecas estaban sujetas detrás del respaldo y varias cuerdas rodeaban su torso y sus piernas. Un fino hilo de sangre descendía desde la comisura de sus labios hasta su barbilla, señal de que el interrogatorio no había sido precisamente amable. Frente a él permanecía un grupo de figuras encapuchadas. Sus rostros quedaban ocultos bajo las sombras de las capuchas, observándolo en silencio como depredadores esperando que su presa mostrara miedo. El sacerdote levantó lentamente la cabeza. A pesar de los golpes y las ataduras, sus ojos conservaban una extraña firmeza. -Ustedes... ustedes estuvieron implicados aquel día... Murmuró con voz ronca -¡Cobardes! ¡Digan su nombre! Durante unos segundos reinó el silencio. Finalmente, uno de los encapuchados dio un paso al frente: Somos el Culto de Saturno. Aquellas palabras parecieron confirmar las sospechas del cura. Una leve sonrisa apareció en sus labios ensangrentados. La situación era terrible a simple vista. Estaba solo, inmovilizado y rodeado por enemigos que claramente no tenían buenas intenciones. Sin embargo, algo en su expresión resultaba inquietante para sus captores. No era la mirada de un hombre derrotado. Sus dedos, ocultos tras el respaldo de la silla, realizaron un movimiento casi imperceptible. El joven sacerdote observó uno por uno a los miembros del culto mientras inclinaba ligeramente la cabeza. -Ya veo... así que realmente eran ustedes. La sonrisa se ensanchó apenas. Los encapuchados intercambiaron miradas confundidas. El cura parecía demasiado tranquilo para alguien en su situación. Aunque estaba maniatado, golpeado y encerrado en un cuarto del que nadie podía oírlo escapar... el sacerdote todavía guardaba más de un truco bajo la manga.
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