• 𝕷𝖆 𝕷𝖊𝖔𝖓𝖆 𝖇𝖑𝖆𝖓𝖈𝖆 𝐲 𝖊𝖑 𝖓𝖎𝖓̃𝖔 𝕸𝖆𝖑𝖉𝖎𝖙𝖔
    Fandom 𝕮𝕽𝖀𝕺𝕽
    Categoría Acción
    Cᥲdᥲ dίᥲ ᥲᥣgᥙιᥱᥒ fᥲᥣᥣᥱᥴᥱ, ᥴᥲdᥲ dίᥲ ᥲᥣgᥙιᥱᥒ ᥒᥲᥴᥱ, ᥴᥲdᥲ dίᥲ sᥲᥣᥱ ᥱᥣ soᥣ. Mιᥣ ყ ᥙᥒᥲ ᥴosᥲs sᥙᥴᥱdᥱᥒ ᥱᥒ ᥒᥙᥱstro mᥙᥒdo: ᥲᥣgᥙᥒᥲs ᥣᥲs dᥲmos ρor hᥱᥴhᥲs, otrᥲs ᥣᥲs dᥱsᥴoᥒoᥴᥱmos ρor ᥴomρᥣᥱto. Ahorᥲ mιsmo ρodrίᥲᥒ ᥱstᥲr ᥴᥲzᥲᥒdo ᥙᥒᥲ ᥴrιᥲtᥙrᥲ qᥙᥱ soᥣo hᥲs ᥱsᥴᥙᥴhᥲdo ᥱᥒ ᥴᥙᥱᥒtos; ᥣos ᥣίdᥱrᥱs mᥙᥒdιᥲᥣᥱs ρodrίᥲᥒ ᥱstᥲr dᥱsᥲrroᥣᥣᥲᥒdo ᥣᥲ sιgᥙιᥱᥒtᥱ formᥲ dᥱ mᥲᥒtᥱᥒᥱrᥒos ᥴιᥱgos ყ ᥱstᥙ́ριdos, sιmρᥣᥱs ιgᥒorᥲᥒtᥱs qᥙᥱ ᥒo ᥒotᥲᥒ ᥣᥲ dιfᥱrᥱᥒᥴιᥲ ᥱᥒtrᥱ ᥣo qᥙᥱ rᥱᥲᥣmᥱᥒtᥱ ᥱs ყ ᥣo qᥙᥱ ᥣᥱs dᥱjᥲᥒ vᥱr...


    Hᥲᥴᥱ 48 horᥲs ᥲρroxιmᥲdᥲmᥱᥒtᥱ, ᥣᥲ 'Eᥲstᥱrᥒ Tᥲᥒᥒᥱrყ' dᥱ Prᥱᥒzᥣᥲᥙᥱr Bᥱrg dᥱjó dᥱ sᥱr ᥙᥒᥲ ᥴᥙrtιdᥙrίᥲ ρᥲrᥲ ᥴoᥒvᥱrtιrsᥱ ᥱᥒ ᥙᥒ mᥲtᥲdᥱro. Lᥲ Sᥲᥒtᥲ Igᥣᥱsιᥲ, bᥲjo ᥱᥣ mᥲᥒdo dᥱᥣ Iᥒqᥙιsιdor Sᥱrrᥲ, ᥱjᥱᥴᥙtó ᥣᥲ oρᥱrᥲᥴιóᥒ 'Pᥙrgᥲ dᥱ ᥣos Iᥒdιgᥒos', ᥲᥒιqᥙιᥣᥲᥒdo ᥲᥣ 90% dᥱ ᥙᥒᥲ ᥴᥱ́ᥣᥙᥣᥲ dᥱ ᥙᥒ ᥴᥙᥣto dᥱmoᥒίᥲᥴo. Sιᥒ ᥱmbᥲrgo, ᥴιᥱrto 'ᥲᥴtιvo' —ᥙᥒ ιᥒfᥲᥒtᥱ ᥴoᥒ ᥲᥣtᥱrᥲᥴιoᥒᥱs mᥲ́s ᥲᥣᥣᥲ́ dᥱ ᥒᥙᥱstro ᥱᥒtᥱᥒdιmιᥱᥒto— ᥱsᥴᥲρó dᥙrᥲᥒtᥱ ᥙᥒ mιstᥱrιoso ᥴoᥣᥲρso dᥱᥣ ᥒιvᥱᥣ ιᥒfᥱrιor. Sᥱ ᥣᥱ sᥙρoᥒίᥲ mᥙᥱrto, ρᥱro rᥱᥴιᥱᥒtᥱs ᥲvιstᥲmιᥱᥒtos dᥱmᥙᥱstrᥲᥒ ᥣo ᥴoᥒtrᥲrιo. Aᥴtᥙᥲᥣmᥱᥒtᥱ, ᥣᥲ Ofιᥴιᥒᥲ dᥱᥣ Cᥱᥒsor ρrᥱρᥲrᥲ ᥙᥒᥲ ordᥱᥒ ρᥲrᥲ ᥱᥒvιᥲr ᥴᥲzᥲdorᥱs qᥙᥱ ρᥱιᥒᥱᥒ ᥣᥲ ᥴιᥙdᥲd doᥒdᥱ sᥱ ᥣᥱ vιo ρor ᥙ́ᥣtιmᥲ vᥱz. Pᥱro ᥒo soᥒ ᥣos ᥙ́ᥒιᥴos: ᥣos rᥱmᥲᥒᥱᥒtᥱs dᥱᥣ ᥴᥙᥣto, ᥲqᥙᥱᥣᥣos ᥣίdᥱrᥱs hᥱrιdos ყ dᥱsᥱsρᥱrᥲdos qᥙᥱ ᥣogrᥲroᥒ ᥱsᥴᥲρᥲr, tᥲmbιᥱ́ᥒ sᥱ ᥱᥒtᥱrᥲroᥒ dᥱ qᥙᥱ sᥙ ᥱxρᥱrιmᥱᥒto ᥱxιtoso ᥲᥙ́ᥒ dᥱᥲmbᥙᥣᥲ ᥱᥒtrᥱ ᥒosotros. Sᥲbᥱᥒ qᥙᥱ, ᥱᥒ ᥴᥙᥲᥒto ᥣᥲ Sᥲᥒtᥲ Igᥣᥱsιᥲ sᥙᥱᥣtᥱ ᥲ sᥙs ρᥱrros, ᥒo tᥲrdᥲrᥲ́ᥒ ᥱᥒ ᥱᥒᥴoᥒtrᥲr ᥲᥣ ᥴhιᥴo; ρor ᥱso, ᥒᥱᥴᥱsιtᥲᥒ sᥙ ρroριo ᥲᥒιmᥲᥣ dᥱ ᥴᥲzᥲ ρᥲrᥲ ιgᥙᥲᥣᥲr ᥱᥣ mᥲrᥴᥲdor. Y ρor ᥱso ᥱstᥲmos ᥲqᥙί... Los oᥴᥙᥣtιstᥲs hᥲᥒ rᥱᥴᥙrrιdo ᥲᥣ ᥙ́ᥒιᥴo ρodᥱr qᥙᥱ ᥒo rᥱsρoᥒdᥱ ᥲᥒtᥱ ᥱᥣ Gobιᥱrᥒo ᥒι ᥲᥒtᥱ ᥱᥣ Vᥲtιᥴᥲᥒo, sιᥒo ᥲᥒtᥱ ᥱᥣ mᥱjor ρostor: ᥱᥣ mᥱrᥴᥲdo ᥒᥱgro dᥱ Mᥱrᥴᥱᥒᥲrιos



    [ 𝟶𝟷:𝟷𝟺 α.m. / Dıstrıto de Weddıng / Berlı́n / Alemαnıα / Tαbernα „Kıez-Eck" ... ]




    El αıre en aquella tᥲbᥱrᥒᥲ oᥴᥙᥣtᥲ erα unα mezclα rαncıα de tαbαco vıejo, moho ч el hedor dulce de lα gαngrenα. Bαjo lα luz αmαrıllentα de unα bombıllα desnudα que oscılαbα αl rıtmo del metro subterrάneo, tres hombres αguαrdαbαn. Erαn lαs sobrαs de unα fe muertα. Uno de los lı́deres, con lα mαndı́bulα descolocαdα ч lα vıejα túnıcα empαpαdα de sαngre αhorα secα, sostenı́α contrα su pecho un mαletı́n de αlumınıo reforzαdo como sı fuerα su únıcα conexıón con lα vıdα ч tαl vez αsı́ erα... *



    — ¿Serά que no vα α venır? —Sıseó uno de los seguıdores, cuчos dedos temblorosos no dejαbαn de rαscαr lαs quemαdurαs de mercurıo en su brαzo— Sı se llegα α extrαer que lα Sαntα Iglesıα estά metıdα en esto, nı sıquıerα pensαrά en αrrıesgαrse por nosotros



    — Cάllαte —Gruñó el lı́der, αunque su propıα voz erα un hılo quebrαdo— No hαbles estupıdeces. Ellα no vıene por nosotros; vıene por el dınero que ofrecemos. No tenemos por qué decırle mάs de lo que necesıtα pαrα completαr el trαbαjo... Lα Sαntα Iglesıα cree que hα gαnαdo, pero se olvıdαron de αlgo ımportαnte: In Berlın kαnn dıe Stαhlgαbe eınes Söldners tıefer schneıden αls eın Psαlm



    Un sılencıo súbıto cαчó sobre lα tαbernα. No fue un sılencıo nαturαl; fue como sı el sonıdo mısmo hubıerα sıdo succıonαdo de lαs pαredes. De pronto, lα bombıllα dejó de oscılαr. Mıentrαs el resto de los clıentes contınuαbα conversαndo αjenos α todo, los del culto se mαntuvıeron sentαdos, esperαndo en un rıncón mıentrαs observαbαn ımpαcıentemente el mαrco de lα entrαdα, donde solo hαbı́α sombrαs. Pero... ¿por cuάnto tıempo se mαntendrı́α αsı́?
    Cᥲdᥲ dίᥲ ᥲᥣgᥙιᥱᥒ fᥲᥣᥣᥱᥴᥱ, ᥴᥲdᥲ dίᥲ ᥲᥣgᥙιᥱᥒ ᥒᥲᥴᥱ, ᥴᥲdᥲ dίᥲ sᥲᥣᥱ ᥱᥣ soᥣ. Mιᥣ ყ ᥙᥒᥲ ᥴosᥲs sᥙᥴᥱdᥱᥒ ᥱᥒ ᥒᥙᥱstro mᥙᥒdo: ᥲᥣgᥙᥒᥲs ᥣᥲs dᥲmos ρor hᥱᥴhᥲs, otrᥲs ᥣᥲs dᥱsᥴoᥒoᥴᥱmos ρor ᥴomρᥣᥱto. Ahorᥲ mιsmo ρodrίᥲᥒ ᥱstᥲr ᥴᥲzᥲᥒdo ᥙᥒᥲ ᥴrιᥲtᥙrᥲ qᥙᥱ soᥣo hᥲs ᥱsᥴᥙᥴhᥲdo ᥱᥒ ᥴᥙᥱᥒtos; ᥣos ᥣίdᥱrᥱs mᥙᥒdιᥲᥣᥱs ρodrίᥲᥒ ᥱstᥲr dᥱsᥲrroᥣᥣᥲᥒdo ᥣᥲ sιgᥙιᥱᥒtᥱ formᥲ dᥱ mᥲᥒtᥱᥒᥱrᥒos ᥴιᥱgos ყ ᥱstᥙ́ριdos, sιmρᥣᥱs ιgᥒorᥲᥒtᥱs qᥙᥱ ᥒo ᥒotᥲᥒ ᥣᥲ dιfᥱrᥱᥒᥴιᥲ ᥱᥒtrᥱ ᥣo qᥙᥱ rᥱᥲᥣmᥱᥒtᥱ ᥱs ყ ᥣo qᥙᥱ ᥣᥱs dᥱjᥲᥒ vᥱr... Hᥲᥴᥱ 48 horᥲs ᥲρroxιmᥲdᥲmᥱᥒtᥱ, ᥣᥲ 'Eᥲstᥱrᥒ Tᥲᥒᥒᥱrყ' dᥱ Prᥱᥒzᥣᥲᥙᥱr Bᥱrg dᥱjó dᥱ sᥱr ᥙᥒᥲ ᥴᥙrtιdᥙrίᥲ ρᥲrᥲ ᥴoᥒvᥱrtιrsᥱ ᥱᥒ ᥙᥒ mᥲtᥲdᥱro. Lᥲ Sᥲᥒtᥲ Igᥣᥱsιᥲ, bᥲjo ᥱᥣ mᥲᥒdo dᥱᥣ Iᥒqᥙιsιdor Sᥱrrᥲ, ᥱjᥱᥴᥙtó ᥣᥲ oρᥱrᥲᥴιóᥒ 'Pᥙrgᥲ dᥱ ᥣos Iᥒdιgᥒos', ᥲᥒιqᥙιᥣᥲᥒdo ᥲᥣ 90% dᥱ ᥙᥒᥲ ᥴᥱ́ᥣᥙᥣᥲ dᥱ ᥙᥒ ᥴᥙᥣto dᥱmoᥒίᥲᥴo. Sιᥒ ᥱmbᥲrgo, ᥴιᥱrto 'ᥲᥴtιvo' —ᥙᥒ ιᥒfᥲᥒtᥱ ᥴoᥒ ᥲᥣtᥱrᥲᥴιoᥒᥱs mᥲ́s ᥲᥣᥣᥲ́ dᥱ ᥒᥙᥱstro ᥱᥒtᥱᥒdιmιᥱᥒto— ᥱsᥴᥲρó dᥙrᥲᥒtᥱ ᥙᥒ mιstᥱrιoso ᥴoᥣᥲρso dᥱᥣ ᥒιvᥱᥣ ιᥒfᥱrιor. Sᥱ ᥣᥱ sᥙρoᥒίᥲ mᥙᥱrto, ρᥱro rᥱᥴιᥱᥒtᥱs ᥲvιstᥲmιᥱᥒtos dᥱmᥙᥱstrᥲᥒ ᥣo ᥴoᥒtrᥲrιo. Aᥴtᥙᥲᥣmᥱᥒtᥱ, ᥣᥲ Ofιᥴιᥒᥲ dᥱᥣ Cᥱᥒsor ρrᥱρᥲrᥲ ᥙᥒᥲ ordᥱᥒ ρᥲrᥲ ᥱᥒvιᥲr ᥴᥲzᥲdorᥱs qᥙᥱ ρᥱιᥒᥱᥒ ᥣᥲ ᥴιᥙdᥲd doᥒdᥱ sᥱ ᥣᥱ vιo ρor ᥙ́ᥣtιmᥲ vᥱz. Pᥱro ᥒo soᥒ ᥣos ᥙ́ᥒιᥴos: ᥣos rᥱmᥲᥒᥱᥒtᥱs dᥱᥣ ᥴᥙᥣto, ᥲqᥙᥱᥣᥣos ᥣίdᥱrᥱs hᥱrιdos ყ dᥱsᥱsρᥱrᥲdos qᥙᥱ ᥣogrᥲroᥒ ᥱsᥴᥲρᥲr, tᥲmbιᥱ́ᥒ sᥱ ᥱᥒtᥱrᥲroᥒ dᥱ qᥙᥱ sᥙ ᥱxρᥱrιmᥱᥒto ᥱxιtoso ᥲᥙ́ᥒ dᥱᥲmbᥙᥣᥲ ᥱᥒtrᥱ ᥒosotros. Sᥲbᥱᥒ qᥙᥱ, ᥱᥒ ᥴᥙᥲᥒto ᥣᥲ Sᥲᥒtᥲ Igᥣᥱsιᥲ sᥙᥱᥣtᥱ ᥲ sᥙs ρᥱrros, ᥒo tᥲrdᥲrᥲ́ᥒ ᥱᥒ ᥱᥒᥴoᥒtrᥲr ᥲᥣ ᥴhιᥴo; ρor ᥱso, ᥒᥱᥴᥱsιtᥲᥒ sᥙ ρroριo ᥲᥒιmᥲᥣ dᥱ ᥴᥲzᥲ ρᥲrᥲ ιgᥙᥲᥣᥲr ᥱᥣ mᥲrᥴᥲdor. Y ρor ᥱso ᥱstᥲmos ᥲqᥙί... Los oᥴᥙᥣtιstᥲs hᥲᥒ rᥱᥴᥙrrιdo ᥲᥣ ᥙ́ᥒιᥴo ρodᥱr qᥙᥱ ᥒo rᥱsρoᥒdᥱ ᥲᥒtᥱ ᥱᥣ Gobιᥱrᥒo ᥒι ᥲᥒtᥱ ᥱᥣ Vᥲtιᥴᥲᥒo, sιᥒo ᥲᥒtᥱ ᥱᥣ mᥱjor ρostor: ᥱᥣ mᥱrᥴᥲdo ᥒᥱgro dᥱ Mᥱrᥴᥱᥒᥲrιos [ 𝟶𝟷:𝟷𝟺 α.m. / Dıstrıto de Weddıng / Berlı́n / Alemαnıα / Tαbernα „Kıez-Eck" ... ] El αıre en aquella tᥲbᥱrᥒᥲ oᥴᥙᥣtᥲ erα unα mezclα rαncıα de tαbαco vıejo, moho ч el hedor dulce de lα gαngrenα. Bαjo lα luz αmαrıllentα de unα bombıllα desnudα que oscılαbα αl rıtmo del metro subterrάneo, tres hombres αguαrdαbαn. Erαn lαs sobrαs de unα fe muertα. Uno de los lı́deres, con lα mαndı́bulα descolocαdα ч lα vıejα túnıcα empαpαdα de sαngre αhorα secα, sostenı́α contrα su pecho un mαletı́n de αlumınıo reforzαdo como sı fuerα su únıcα conexıón con lα vıdα ч tαl vez αsı́ erα... * — ¿Serά que no vα α venır? —Sıseó uno de los seguıdores, cuчos dedos temblorosos no dejαbαn de rαscαr lαs quemαdurαs de mercurıo en su brαzo— Sı se llegα α extrαer que lα Sαntα Iglesıα estά metıdα en esto, nı sıquıerα pensαrά en αrrıesgαrse por nosotros — Cάllαte —Gruñó el lı́der, αunque su propıα voz erα un hılo quebrαdo— No hαbles estupıdeces. Ellα no vıene por nosotros; vıene por el dınero que ofrecemos. No tenemos por qué decırle mάs de lo que necesıtα pαrα completαr el trαbαjo... Lα Sαntα Iglesıα cree que hα gαnαdo, pero se olvıdαron de αlgo ımportαnte: In Berlın kαnn dıe Stαhlgαbe eınes Söldners tıefer schneıden αls eın Psαlm Un sılencıo súbıto cαчó sobre lα tαbernα. No fue un sılencıo nαturαl; fue como sı el sonıdo mısmo hubıerα sıdo succıonαdo de lαs pαredes. De pronto, lα bombıllα dejó de oscılαr. Mıentrαs el resto de los clıentes contınuαbα conversαndo αjenos α todo, los del culto se mαntuvıeron sentαdos, esperαndo en un rıncón mıentrαs observαbαn ımpαcıentemente el mαrco de lα entrαdα, donde solo hαbı́α sombrαs. Pero... ¿por cuάnto tıempo se mαntendrı́α αsı́?
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    1
    1 turno 0 maullidos
  • ── . ✦ Se siente gracioso oirle decir que está libre cuando nunca me dijo nada como "terminamos"... ✦ . ──
    ── . ✦ Se siente gracioso oirle decir que está libre cuando nunca me dijo nada como "terminamos"... ✦ . ──
    Me shockea
    Me entristece
    2
    5 turnos 0 maullidos
  • — Apaga los fuegos artificiales que han estado encendidos durante todo el día de ayer por el día de la mujer.

    En su vida, realmente solo hay (¿hubo?) una. Posiblemente la mujer más fuerte que ha conocido. Maestra inigualable, madre como pocas —.
    — Apaga los fuegos artificiales que han estado encendidos durante todo el día de ayer por el día de la mujer. En su vida, realmente solo hay (¿hubo?) una. Posiblemente la mujer más fuerte que ha conocido. Maestra inigualable, madre como pocas —.
    Me shockea
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • — La luz del lunes se filtraba por las rendijas de los shoji no como un amanecer, sino como una intrusión no deseada. Era una claridad pálida y anémica que parecía haber perdido toda su energía al rebotar contra el manto helado del patio. El aire en la habitación era gélido, un contraste brutal con el nido de mantas que la Sacerdotisa acababa de abandonar.
    ​Permanecía de rodillas sobre el futón, con la silueta de su espalda tensándose mientras estiraba los brazos hacia el techo con un quejido sordo. Cada vértebra protestaba y sus músculos se sentían rígidos por el frío y la pesadez de una noche que se le hizo corta. Sus orejas de kitsune, generalmente alertas, caían con desgana, y sus párpados plomizos apenas dejaban ver sus ojos amatista, apagados por el cansancio. Una fina voluta de vapor se escapaba de sus labios con cada aliento, materializando el frío ambiental.

    ​—Mmm... Incluso los dioses deberían tener derecho a un día de descanso remunerado —murmuró con una voz rasposa, arrastrando las palabras con una pereza casi dolorosa—. ¿Quién tuvo la "brillante" ocurrencia de construir este lugar en la cima más alta y ventosa de la isla? ¿Para estar "más cerca de los cielos"?—

    ​Soltó una risa amarga que se quebró en un bostezo interminable, estirando su mandíbula hasta el límite antes de continuar con sarcasmo.

    ​—Ah, claro... fui yo. Qué conveniente es la memoria histórica cuando se trata de mis propios errores de diseño. Y aquí estoy, pagando las consecuencias de mi propio ego arquitectónico. Qué bárbaro es tener responsabilidades un lunes...
    🌸— La luz del lunes se filtraba por las rendijas de los shoji no como un amanecer, sino como una intrusión no deseada. Era una claridad pálida y anémica que parecía haber perdido toda su energía al rebotar contra el manto helado del patio. El aire en la habitación era gélido, un contraste brutal con el nido de mantas que la Sacerdotisa acababa de abandonar. ​Permanecía de rodillas sobre el futón, con la silueta de su espalda tensándose mientras estiraba los brazos hacia el techo con un quejido sordo. Cada vértebra protestaba y sus músculos se sentían rígidos por el frío y la pesadez de una noche que se le hizo corta. Sus orejas de kitsune, generalmente alertas, caían con desgana, y sus párpados plomizos apenas dejaban ver sus ojos amatista, apagados por el cansancio. Una fina voluta de vapor se escapaba de sus labios con cada aliento, materializando el frío ambiental. ​—Mmm... Incluso los dioses deberían tener derecho a un día de descanso remunerado —murmuró con una voz rasposa, arrastrando las palabras con una pereza casi dolorosa—. ¿Quién tuvo la "brillante" ocurrencia de construir este lugar en la cima más alta y ventosa de la isla? ¿Para estar "más cerca de los cielos"?— ​Soltó una risa amarga que se quebró en un bostezo interminable, estirando su mandíbula hasta el límite antes de continuar con sarcasmo. ​—Ah, claro... fui yo. Qué conveniente es la memoria histórica cuando se trata de mis propios errores de diseño. Y aquí estoy, pagando las consecuencias de mi propio ego arquitectónico. Qué bárbaro es tener responsabilidades un lunes...
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    Me endiabla
    9
    7 turnos 0 maullidos
  • ¿Por que 100 dólares pasan a sentirse como un papel sin sentido? Es lo justo, supongo. El arte no tiene precio, lleva sudor y sangre, amor y constricción, esfuerzo y agonía. Sabe a poco cuando pienso en el artista volcando su corazón en mis manos... Entre mis dedos, una pequeña muestra de autentica existencia humana, tan magnifico en su significado tanto como humilde en su existencia. Mio, como algo puede ser entregado por moneda corriente, y suyo, de una manera que nadie podría arrebatarle nunca. Y en este momento, avasallante. Porque en esta transacción donde imaginamos intercambiar posesiones, acabamos perteneciendole a una pequeña obra de arte.
    ¿Por que 100 dólares pasan a sentirse como un papel sin sentido? Es lo justo, supongo. El arte no tiene precio, lleva sudor y sangre, amor y constricción, esfuerzo y agonía. Sabe a poco cuando pienso en el artista volcando su corazón en mis manos... Entre mis dedos, una pequeña muestra de autentica existencia humana, tan magnifico en su significado tanto como humilde en su existencia. Mio, como algo puede ser entregado por moneda corriente, y suyo, de una manera que nadie podría arrebatarle nunca. Y en este momento, avasallante. Porque en esta transacción donde imaginamos intercambiar posesiones, acabamos perteneciendole a una pequeña obra de arte.
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • "El templo de la nieve..."

    *me trueno los puños mientras libero una llamarada de fuego de mi boca para derretir la nieve de la entrada pero simplemente vuelve a aparecer/regenerarse como si nada*

    "Donde la temperatura solo baja..."

    *simplemente continuo mi camino, la información que obtuve dice que el segundo error de Dios esta en uno de los templos sagrados y malditos del mundo, este es el segundo que visitó*
    "El templo de la nieve..." *me trueno los puños mientras libero una llamarada de fuego de mi boca para derretir la nieve de la entrada pero simplemente vuelve a aparecer/regenerarse como si nada* "Donde la temperatura solo baja..." *simplemente continuo mi camino, la información que obtuve dice que el segundo error de Dios esta en uno de los templos sagrados y malditos del mundo, este es el segundo que visitó*
    Me gusta
    Me enjaja
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • La cabeza le daba vueltas mientras colgaba la llamada de su teléfono... Otra llamada no atendida, otra vez de vuelta en el buzón de voz, de nuevo un mensaje que había dejado con la esperanza de una respuesta que probablemente nunca llegaría.
    Suspiró mientras detenía sus pasos al andar por el pasillo del hotel, sin prestar verdadera atención a su alrededor sino hasta varios minutos después donde, distraídamente, observó la pared de su costado percatándose de un viejo cuadro que allí había colgado. Uno de tantos que ella misma había distribuido por el hotel. Nunca había sido fan o de presumirse a sí misma en cuadros, tal vez fuera la costumbre pero distintos de ellos solían mostrar que no era sólo una fundadora de un hotel de segunda.... Sino la misma princesa del infierno. Cuadros sola, otros con sus padres, otros sólo con su padre y otros como aquel que ahora observaba...

    Solo con su madre.

    Ella siempre se había visto espléndida en los cuadros tan cuidadosa y rigurosamente pintados a mano. Incluso en simples pinturas se podía notar la magnificencia de su madre como reina, el poder y la seguridad que ella irradiaba sólo con su sonrisa y su mirada. Siempre perfecta, siempre.... Ella.
    Mientras que, por otro lado, estaba ella a su lado tan sólo intentándolo. Ni siquiera siendo la sombra de lo que su madre era, de lo que su madre también había esperado que fuera. Aquello le había removido recuerdos del día en que ese cuadro había sido pintado....


    Sólo era otro día como cualquier otro, viviendo junto a su madre. Los sirvientes iban y venían mientras su madre sencillamente tarareaba en lo que se observaba en un espejo inspeccionando hasta el más mínimo de los detalles en su apariencia; que cada mechón de su cabello estuviese en su lugar, que ni una arruga se mostrara en sus prendas, que su corona estuviera perfecta sobre su cabeza e, incluso, que la sombra de sus ojos o el tinte de sus labios no se hubiera corrido ni siquiera un milímetro.

    — ¿Mamá? —

    Se había asomado por la puerta de la habitación, en realidad hacía varios minutos pero no se había atrevido a interrumpir a su madre. No cuando se la veía tan ocupada con ella misma por lo que había aguardado hasta que creyó había terminado.
    Recordaba a su madre voltear a su llamado, verla con el atuendo que había elegido para ella aunque portaba una postura más bien cohibida.

    — Ah, ah, Charlie. Cariño. ¿Qué dijimos de tu postura? No querrás verte tan.... Tú ¿No es cierto?

    Recordaba su sonrisa, tan cálida, tan segura, mientras se acercaba con elegante andar hasta ella para modificar su postura. Alzando su cabeza desde el mentón, la espalda recta.
    Al acabar la había observado con aquella mirada tan crítica, tan pensativa, tan solo un momento antes de negar con la cabeza e ir a su tocador donde revolvió entre sus cosas acercándose con un labial en manos.

    — Quédate quieta, sólo un poco más...

    Había tomado su rostro desde el mentón, pintando sus labios mientras ella se dejaba dócilmente ni siquiera atreviéndose a hablar para no arruinar el arduo trabajo que hacía en ella.

    — Y listo. Ahora sí te pareces un poco más a mi

    Su risa, tan melodiosa, elegante. Su propio corazón hinchándose de alegría cuando decía se le parecía pues nada anhelaba más que ser como su madre, tener su misma seguridad, su aura, su destreza... Ella era la reina que aspiraba a hacer.
    Siempre servicial pensando en el bienestar de los pecadores, de su pueblo, pero sin olvidarse de ella misma.
    Habiéndola tomado de los hombros la había animado a acercarse a un espejo donde ambas se posaron delante mientras los imps comenzaban a preparar los materiales para el cuadro de ambas que se pintaría.

    — Y no lo olvides, Charlie. Mantén la cabeza en alto, muéstrate segura y recuerda que un día el trono será tuyo... Entonces tal vez puedas ser como yo un día.
    Ow, pero no te preocupes. Yo sí creo en ti ¿Quién lo haría sino tu madre?


    Su madre creía, como siempre lo había hecho. Volvió a bajar la mirada del cuadro a su celular... Ni un mensaje. Ni una llamada devuelta. Frunció el ceño con cierta tristeza por ello pero enseguida sacudió la cabeza; debía recordar lo que su madre le había enseñado. Debía enorgullecerla aún si ahora no podía verla.
    Su madre creía en ella y eso era todo lo que necesitaba. Debía seguir sus pasos
    La cabeza le daba vueltas mientras colgaba la llamada de su teléfono... Otra llamada no atendida, otra vez de vuelta en el buzón de voz, de nuevo un mensaje que había dejado con la esperanza de una respuesta que probablemente nunca llegaría. Suspiró mientras detenía sus pasos al andar por el pasillo del hotel, sin prestar verdadera atención a su alrededor sino hasta varios minutos después donde, distraídamente, observó la pared de su costado percatándose de un viejo cuadro que allí había colgado. Uno de tantos que ella misma había distribuido por el hotel. Nunca había sido fan o de presumirse a sí misma en cuadros, tal vez fuera la costumbre pero distintos de ellos solían mostrar que no era sólo una fundadora de un hotel de segunda.... Sino la misma princesa del infierno. Cuadros sola, otros con sus padres, otros sólo con su padre y otros como aquel que ahora observaba... Solo con su madre. Ella siempre se había visto espléndida en los cuadros tan cuidadosa y rigurosamente pintados a mano. Incluso en simples pinturas se podía notar la magnificencia de su madre como reina, el poder y la seguridad que ella irradiaba sólo con su sonrisa y su mirada. Siempre perfecta, siempre.... Ella. Mientras que, por otro lado, estaba ella a su lado tan sólo intentándolo. Ni siquiera siendo la sombra de lo que su madre era, de lo que su madre también había esperado que fuera. Aquello le había removido recuerdos del día en que ese cuadro había sido pintado.... Sólo era otro día como cualquier otro, viviendo junto a su madre. Los sirvientes iban y venían mientras su madre sencillamente tarareaba en lo que se observaba en un espejo inspeccionando hasta el más mínimo de los detalles en su apariencia; que cada mechón de su cabello estuviese en su lugar, que ni una arruga se mostrara en sus prendas, que su corona estuviera perfecta sobre su cabeza e, incluso, que la sombra de sus ojos o el tinte de sus labios no se hubiera corrido ni siquiera un milímetro. — ¿Mamá? — Se había asomado por la puerta de la habitación, en realidad hacía varios minutos pero no se había atrevido a interrumpir a su madre. No cuando se la veía tan ocupada con ella misma por lo que había aguardado hasta que creyó había terminado. Recordaba a su madre voltear a su llamado, verla con el atuendo que había elegido para ella aunque portaba una postura más bien cohibida. — Ah, ah, Charlie. Cariño. ¿Qué dijimos de tu postura? No querrás verte tan.... Tú ¿No es cierto? Recordaba su sonrisa, tan cálida, tan segura, mientras se acercaba con elegante andar hasta ella para modificar su postura. Alzando su cabeza desde el mentón, la espalda recta. Al acabar la había observado con aquella mirada tan crítica, tan pensativa, tan solo un momento antes de negar con la cabeza e ir a su tocador donde revolvió entre sus cosas acercándose con un labial en manos. — Quédate quieta, sólo un poco más... Había tomado su rostro desde el mentón, pintando sus labios mientras ella se dejaba dócilmente ni siquiera atreviéndose a hablar para no arruinar el arduo trabajo que hacía en ella. — Y listo. Ahora sí te pareces un poco más a mi Su risa, tan melodiosa, elegante. Su propio corazón hinchándose de alegría cuando decía se le parecía pues nada anhelaba más que ser como su madre, tener su misma seguridad, su aura, su destreza... Ella era la reina que aspiraba a hacer. Siempre servicial pensando en el bienestar de los pecadores, de su pueblo, pero sin olvidarse de ella misma. Habiéndola tomado de los hombros la había animado a acercarse a un espejo donde ambas se posaron delante mientras los imps comenzaban a preparar los materiales para el cuadro de ambas que se pintaría. — Y no lo olvides, Charlie. Mantén la cabeza en alto, muéstrate segura y recuerda que un día el trono será tuyo... Entonces tal vez puedas ser como yo un día. Ow, pero no te preocupes. Yo sí creo en ti ¿Quién lo haría sino tu madre? Su madre creía, como siempre lo había hecho. Volvió a bajar la mirada del cuadro a su celular... Ni un mensaje. Ni una llamada devuelta. Frunció el ceño con cierta tristeza por ello pero enseguida sacudió la cabeza; debía recordar lo que su madre le había enseñado. Debía enorgullecerla aún si ahora no podía verla. Su madre creía en ella y eso era todo lo que necesitaba. Debía seguir sus pasos
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Ataque a la Fundación de Carcosa
    Fandom OC
    Categoría Acción
    Anneliese Illán

    MENSAJE CLASIFICADO: MISIÓN #678

    COMENZANDO VIDEO...

    -En la pantalla del comunicador de la cazadora, se mostraba una señal de audio que reaccionaba a la voz del mafioso con el que había trabajado tanto tiempo. -

    Hey. Es bueno saber que puedo contar contigo. Aunque, debo admitir que me sorprende que no prefirieras esperar por otra misión vampírica.

    -El comunicador dejaba de mostrar la señal de audio y en su lugar, emergen 4 imágenes que se situaban en distintas partes de pantalla, como si varias ventanas de un ordenador se acomodasen. En la primera imagen, se muestra a un grupo de 7 personas vistiendo túnicas amarillas alrededor de un símbolo desconocido. La foto parecía ser tomada de forma oculta. La segunda imagen presentaba con estática lo que parecía ser una figura humanoide con una túnica amarilla, sentada en un trono, sin poder apreciarse su rostro. En la tercera imagen, yacía un libro de apariencia simple, con una portada color café claro, y unas palabras escritas en ella en un idioma desconocido el cuál, mientras más lo observase, de alguna forma, muy lentamente las letras comenzaban a tomar forma en un idioma que sí entendía la mercenaria. La última imagen trataba de dos imágenes adjuntas en una sola, notable que era este el caso por lo claramente distintas la una de la otra. Una mitad revelaba una especie de portal en forma de diamante con una energía color verde además de trazos de color negro emergiendo de esta, mientras que la otra mitad mostraba lo que parecía ser una compañía situada en las afueras de una ciudad-

    Quienes ves en la primera imagen son los llamados "La Hermandad del Signo de Amarillo" esta gente no son solo esos de ahí, hay miles dispersados por el mundo, en distintas especies y sociedades. Sirven a Hastur, un dios primigenio cuyos objetivos son desconocidos, como la mayoría de su familia, pero que claramente no es bueno. Apenas tenemos una representación de lo que aparentemente puede ser uno de sus avatares más famosos en la segunda imagen. Esta gente intenta expandir su obra para conseguir más adeptos. ¿Por qué una obra te preguntarás? Sencillo, es algo parecido al necronomicón. Es la forma en que puedes contactar directamente con esa deidad. Lo que aparenta ser una obra de teatro escrita, es una trampa mortal. Sucede que, mientras más leas el libro, más cordura perderás y menos voluntad tendrás para dejar de leerlo. Esa cosa se adapta al idioma de cualquier ser vivo, por lo que evita a toda costa leerlo, ni siquiera frases de ello.

    Ahora bien, el objetivo principal, es evitar que esta gente logre completar su ritual para invocar a ese dios. No obstante, hay dos caminos por los que puedes elegir. El primero es ingresando al portal. Llegaremos a una dimensión totalmente desconocida, limpiaremos lo que haya allí e interrumpiremos el ritual directamente. Suena fácil y directo, pero estaremos en tierra de nadie, en un limbo del que, tienen más influencia esa gente que nosotros. Claramente esta es una misión en la que voy a participar, por lo que puedes estar segura de al menos tener a alguien que te apoye en caso de que las cosas se pongan feas.

    La segunda forma, es ir y atacar a la fundación de Carcosa, quienes son parte de igual forma de dicha hermandad. Tendríamos que destruir un dispositivo. Resulta que están intentando conseguir más adeptos para el ritual. Su objetivo es utilizar dicha máquina para esparcir la obra en medios digitales de forma masiva. Básicamente, intentan que todo dispositivo electrónico contenga el libro por completo y sea obligado a leerse. Parece sencillo ir y hacer desastre allí, pero están armados hasta los dientes y seguramente tienen algún contacto con esa dimensión que pueda hacernos la vida difícil también. Para esta entiendo que no vas a necesitar mi ayuda, al menos que claramente quieras ver explosiones por todos lados.

    Ahora bien. Te mencioné que Hastur es un dios, pero realmente se desconoce si lo es, pues, solo se sabe de su avatar del rey de amarillo. ¿Es un lugar? ¿Es un objeto? ¿Es una entidad? ¿Una manifestación de un concepto que no podemos entender? Sea lo que sea, no me interesa intentar explorarlo. Me es suficiente con ver como terminan los que lo intentaron. Así que, tú tampoco lo intentes.

    ¡Te veo allí muchacha!

    -TRANSMISIÓN TERMINADA.

    ZONA DE INICIO DE MISIÓN A ELEGIR:

    Zona A: ××××××××××××-

    —-> Zona B: Fundación de Carcosa

    ¿ESTÁ SEGURA DE SU ELECCIÓN?

    —>SÍ

    NO



    ZONA B HA SIDO SELECCIONADA: Fundación de Carcosa. TRANSMITIENDO COORDENADAS…


    -La voz del hombre se hizo nuevamente presente-

    Vaya. Para nada una sorpresa que ibas a elegir esta zona. Bien, como mencioné en el video, hay una máquina que debes destruir. Cualquier duda que tengas puedes utilizar el comunicador para solicitar información. Estaré disponible para guiarte si lo necesitas.


    -A las seis y media de la tarde, tanto Anneliese como Illán se encontraban dentro de un helicóptero militar pequeño, de un color “Jet Black”. Por la falta de ruido excesivo del mismo y su comodidad en el trayecto, claramente demostraba que la organización para la cual estaban trabajando, tenía acceso a tecnología reservada para gobiernos.-

    Piloto: Estamos cerca del punto de aterrizaje. Recuerden que este será el mismo lugar en el que los recogeremos si así lo ven conveniente luego de que terminen de completar la misión.

    -Luego de sobrevolar por unos minutos una zona boscosa, se apreciaba una zona algo despejada del bosque, lo suficiente como para que un helicóptero de dicho tamaño, pudiese aterrizar sin problemas. Una vez realizada dicha acción y que ambas personas bajasen con su equipamiento, el helicóptero volvió a ascender una vez más, alejándose de la zona en dirección contraria.-

    Comunicador: DISTANCIA DEL OBJETIVO, 3 KILÓMETROS.

    -El comunicador mostraba un mapa satelital de la zona con el que se podía interactuar. La fundación se encontraba algo rodeada por vegetación, pero no era lo suficiente como para poder entrar directamente utilizandola a su favor. La noche, el equipamiento y las capacidades de los mercenarios, era lo único que podría ayudarlos a completar la misión.-
    [Made_To_Hunt] [Cursed_Bastard] MENSAJE CLASIFICADO: MISIÓN #678 COMENZANDO VIDEO... -En la pantalla del comunicador de la cazadora, se mostraba una señal de audio que reaccionaba a la voz del mafioso con el que había trabajado tanto tiempo. - Hey. Es bueno saber que puedo contar contigo. Aunque, debo admitir que me sorprende que no prefirieras esperar por otra misión vampírica. -El comunicador dejaba de mostrar la señal de audio y en su lugar, emergen 4 imágenes que se situaban en distintas partes de pantalla, como si varias ventanas de un ordenador se acomodasen. En la primera imagen, se muestra a un grupo de 7 personas vistiendo túnicas amarillas alrededor de un símbolo desconocido. La foto parecía ser tomada de forma oculta. La segunda imagen presentaba con estática lo que parecía ser una figura humanoide con una túnica amarilla, sentada en un trono, sin poder apreciarse su rostro. En la tercera imagen, yacía un libro de apariencia simple, con una portada color café claro, y unas palabras escritas en ella en un idioma desconocido el cuál, mientras más lo observase, de alguna forma, muy lentamente las letras comenzaban a tomar forma en un idioma que sí entendía la mercenaria. La última imagen trataba de dos imágenes adjuntas en una sola, notable que era este el caso por lo claramente distintas la una de la otra. Una mitad revelaba una especie de portal en forma de diamante con una energía color verde además de trazos de color negro emergiendo de esta, mientras que la otra mitad mostraba lo que parecía ser una compañía situada en las afueras de una ciudad- Quienes ves en la primera imagen son los llamados "La Hermandad del Signo de Amarillo" esta gente no son solo esos de ahí, hay miles dispersados por el mundo, en distintas especies y sociedades. Sirven a Hastur, un dios primigenio cuyos objetivos son desconocidos, como la mayoría de su familia, pero que claramente no es bueno. Apenas tenemos una representación de lo que aparentemente puede ser uno de sus avatares más famosos en la segunda imagen. Esta gente intenta expandir su obra para conseguir más adeptos. ¿Por qué una obra te preguntarás? Sencillo, es algo parecido al necronomicón. Es la forma en que puedes contactar directamente con esa deidad. Lo que aparenta ser una obra de teatro escrita, es una trampa mortal. Sucede que, mientras más leas el libro, más cordura perderás y menos voluntad tendrás para dejar de leerlo. Esa cosa se adapta al idioma de cualquier ser vivo, por lo que evita a toda costa leerlo, ni siquiera frases de ello. Ahora bien, el objetivo principal, es evitar que esta gente logre completar su ritual para invocar a ese dios. No obstante, hay dos caminos por los que puedes elegir. El primero es ingresando al portal. Llegaremos a una dimensión totalmente desconocida, limpiaremos lo que haya allí e interrumpiremos el ritual directamente. Suena fácil y directo, pero estaremos en tierra de nadie, en un limbo del que, tienen más influencia esa gente que nosotros. Claramente esta es una misión en la que voy a participar, por lo que puedes estar segura de al menos tener a alguien que te apoye en caso de que las cosas se pongan feas. La segunda forma, es ir y atacar a la fundación de Carcosa, quienes son parte de igual forma de dicha hermandad. Tendríamos que destruir un dispositivo. Resulta que están intentando conseguir más adeptos para el ritual. Su objetivo es utilizar dicha máquina para esparcir la obra en medios digitales de forma masiva. Básicamente, intentan que todo dispositivo electrónico contenga el libro por completo y sea obligado a leerse. Parece sencillo ir y hacer desastre allí, pero están armados hasta los dientes y seguramente tienen algún contacto con esa dimensión que pueda hacernos la vida difícil también. Para esta entiendo que no vas a necesitar mi ayuda, al menos que claramente quieras ver explosiones por todos lados. Ahora bien. Te mencioné que Hastur es un dios, pero realmente se desconoce si lo es, pues, solo se sabe de su avatar del rey de amarillo. ¿Es un lugar? ¿Es un objeto? ¿Es una entidad? ¿Una manifestación de un concepto que no podemos entender? Sea lo que sea, no me interesa intentar explorarlo. Me es suficiente con ver como terminan los que lo intentaron. Así que, tú tampoco lo intentes. ¡Te veo allí muchacha! -TRANSMISIÓN TERMINADA. ZONA DE INICIO DE MISIÓN A ELEGIR: Zona A: ××××××××××××- —-> Zona B: Fundación de Carcosa ¿ESTÁ SEGURA DE SU ELECCIÓN? —>SÍ NO ZONA B HA SIDO SELECCIONADA: Fundación de Carcosa. TRANSMITIENDO COORDENADAS… -La voz del hombre se hizo nuevamente presente- Vaya. Para nada una sorpresa que ibas a elegir esta zona. Bien, como mencioné en el video, hay una máquina que debes destruir. Cualquier duda que tengas puedes utilizar el comunicador para solicitar información. Estaré disponible para guiarte si lo necesitas. -A las seis y media de la tarde, tanto Anneliese como Illán se encontraban dentro de un helicóptero militar pequeño, de un color “Jet Black”. Por la falta de ruido excesivo del mismo y su comodidad en el trayecto, claramente demostraba que la organización para la cual estaban trabajando, tenía acceso a tecnología reservada para gobiernos.- Piloto: Estamos cerca del punto de aterrizaje. Recuerden que este será el mismo lugar en el que los recogeremos si así lo ven conveniente luego de que terminen de completar la misión. -Luego de sobrevolar por unos minutos una zona boscosa, se apreciaba una zona algo despejada del bosque, lo suficiente como para que un helicóptero de dicho tamaño, pudiese aterrizar sin problemas. Una vez realizada dicha acción y que ambas personas bajasen con su equipamiento, el helicóptero volvió a ascender una vez más, alejándose de la zona en dirección contraria.- Comunicador: DISTANCIA DEL OBJETIVO, 3 KILÓMETROS. -El comunicador mostraba un mapa satelital de la zona con el que se podía interactuar. La fundación se encontraba algo rodeada por vegetación, pero no era lo suficiente como para poder entrar directamente utilizandola a su favor. La noche, el equipamiento y las capacidades de los mercenarios, era lo único que podría ayudarlos a completar la misión.-
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    2
    0 turnos 2 maullidos
  • — Nada en mi vida se compara con el arroz recién hecho de mamá -𝐌𝐚𝐭𝐬𝐮𝐧𝐚𝐠𝐚 𝐎𝐤𝐢𝐤𝐨 - no necesito comidas gourmet me sobra y llena el amor que tiene esa mujer por mi como yo por ella.—

    — Nada en mi vida se compara con el arroz recién hecho de mamá -[Yoru.no.Haha]- no necesito comidas gourmet me sobra y llena el amor que tiene esa mujer por mi como yo por ella.—
    Me encocora
    Me gusta
    Me enjaja
    8
    4 turnos 0 maullidos
  • — Como ya es costumbre el día de hoy tenía que sacarme la camisa.

    #SeductiveSunday
    — Como ya es costumbre el día de hoy tenía que sacarme la camisa. #SeductiveSunday
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    Me endiabla
    7
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados