• Cuando no tenía que darle lástima a su querida Hae-Soo con sus heridas, odiaba que alguien siquiera toque su piel. Definitivamente tenía un toc con el contacto físico que solo se rompía con aquella chica, por la cual había destrozado muchas personas a golpes.

         ㅤ──Detesto el tipo de persona como tú.

    Sus palabras, acompañadas de una sonrisa extrañamente macabra, observaban a un hombre que, en sus palabras, era la representación de asquerosidad y repugnancia.
    Cuando no tenía que darle lástima a su querida Hae-Soo con sus heridas, odiaba que alguien siquiera toque su piel. Definitivamente tenía un toc con el contacto físico que solo se rompía con aquella chica, por la cual había destrozado muchas personas a golpes.      ㅤ──Detesto el tipo de persona como tú. Sus palabras, acompañadas de una sonrisa extrañamente macabra, observaban a un hombre que, en sus palabras, era la representación de asquerosidad y repugnancia.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • — Es irónico. Venir hasta aquí suplicando piedad, arrastrándote en busca de ayuda. Has dejado que la desesperación te carcoma.

    Y aunque perseveraba en innato estoicismo, sin inmutarse por lo más mínimo, realmente tan solo era una máscara idónea para un comisario de ese calibre. Sin duda alguna el júbilo incrementaba hasta desbordarse, anhelando manifestar la sonrisa y sobre todo la carcajada de un gozo inigualable, no obstante, contenerse como mantener esa compostura es de gran primordialidad.
    — Es irónico. Venir hasta aquí suplicando piedad, arrastrándote en busca de ayuda. Has dejado que la desesperación te carcoma. Y aunque perseveraba en innato estoicismo, sin inmutarse por lo más mínimo, realmente tan solo era una máscara idónea para un comisario de ese calibre. Sin duda alguna el júbilo incrementaba hasta desbordarse, anhelando manifestar la sonrisa y sobre todo la carcajada de un gozo inigualable, no obstante, contenerse como mantener esa compostura es de gran primordialidad.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • —Los pocos heroes que quedaban en pie lo vieron, vieron al hombre que causo terror en cada rincon del mundo, trataron de razonar con el solo para que su matanza se retrasara un tiempo mas—

    Gold Bullet:" Regresa a tu isla privada, nadie quiere problemas contigo amigo"

    —Yo si quiero muchos problemas, quiero mi trono de vuelta..

    Nox: "¿Que acaso tu no tenias a tu esposa en la isla?"


    —Mark no respondió, estuvo asi un rato mientras el viento soplaba su cabellera—

    Nox:"Ya veo...¿que podriamos esperar de un monstruo como tu?"

    —Los nuevos siempre son los mas bocones...

    —Siniester comenzo a luchar contra ellos frente a la mirada del mundo—
    —Los pocos heroes que quedaban en pie lo vieron, vieron al hombre que causo terror en cada rincon del mundo, trataron de razonar con el solo para que su matanza se retrasara un tiempo mas— Gold Bullet:" Regresa a tu isla privada, nadie quiere problemas contigo amigo" —Yo si quiero muchos problemas, quiero mi trono de vuelta.. Nox: "¿Que acaso tu no tenias a tu esposa en la isla?" —Mark no respondió, estuvo asi un rato mientras el viento soplaba su cabellera— Nox:"Ya veo...¿que podriamos esperar de un monstruo como tu?" —Los nuevos siempre son los mas bocones... —Siniester comenzo a luchar contra ellos frente a la mirada del mundo—
    Me entristece
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • *-{la cosa}-*
    *una ves hace mucho tiempo recuerdo que me encontraba en la casa donde en aquel entonces vivia con mi amada "madre". Como todas las noches antes de ir a dormir me encontraba leyendo un libro, únicamente con la luz de mi humilde lámpara de mesa como ayuda. Los minutos pasaron y cuando ya estaba en la mitad de mi lectura de la nada se escuchó un ruido*

    —𝕋𝕠𝕔 𝕥𝕠𝕔

    *Alguien estaba llamando a la puerta de mi habitación pero.. eso era muy 𝔼𝕩𝕥𝕣𝕒ñ𝕠 mí madre trabajaba a esas horas y además ella no tenía el hábito de tocar la puerta antes de pasar, tampoco vivíamos con nadie mas. Aun con eso mi cansada mente no lo pensó mucho en ese momento y simplemente me levanté de la cama y abrí la puerta pensando que era mi madre*

    —mami.. se que no deberia estar despierto pero-

    *Mi voz se detuvo con confusión al ver que no había nadie al otro lado de la puerta, sólo unas pisadas extrañas en el suelo y un extrañó ruido de pisadas. En ese momento un miedo inmenso invadió mi mente, me apresuré a cerrar la puerta con seguro y me dirigí rápidamente a mi cama agarrando el teléfono que tenia al lado, intentando llamar a mi madre.. pero ella no contesto y yo en ese tiempo no sabía como contactar a la policía por lo que solo me puede esconder debajo de la cama temblando de miedo. La sola idea de que hubiera algo extraño en la casa me asustaba. En ese entonces aun era un polluelo y la imaginación me jugó en contra.. lo que no sabía es que esa cosa era peor que cualquier moustruo que me imaginara.*

    —b..bien, me quedaré escondido esperando a mamá y cuando l..llegue ella va a espantar al fantasma, solo debo evitar dormirme.. todo va a estar bien

    *Me susurré a mi mismo temblando de miedo pero solo fue cuestión de tiempo para que terminará contradiciendome y sucumbiendo ante el sueño en el peor momento posible, pasaron algunas horas y cuando el sol empezaba a salir un fuerte ruido me desperto*

    —𝕊ℂℝ𝔸ℂℍ¡

    *Me levanté de golpe sentándome en mi cama y sacándome las sabanas de encima, al mirar a un costado noté que mi lámpara de luz había caído al suelo quebrandose en mil pedazos, rápidamente abrí los ojos como platos al notar otro detalle; la puerta de mi habitación se encontraba abierta. Lo que significaba que.. la cosa estaba adentro. No pude evitar llorar y levantarme rápidamente de mí cama, sin embargo cuando intente tocar el suelo mis pies terminaron tocando otra cosa, al mirar hacía abajo note como una mujer se asomaba de abajo de mí cama, mirandome fijamente sin inmutarse en lo absoluto. Senti como un escalofrío invadió todo mi cuerpo y rápidamente retire mis pies de la cara de esa cosa y di un salto lejos de ella*

    —¿Q..quien eres tu?¡

    *La criatura se levanto saliendo debajo de la cama, era una mujer de un aspecto alto y delgado. Dedos tan largos como espaguetis y una sonrisa maquiavélica. Esa cosa se empezo a acercar a mí pero yo no podía moverme, solo podía llorar y cerrar los ojos tratando de creer que esto no era real pero al sentir el tacto frío de la mujer tomándome los brazos, no pude evitar abrir los ojos solo para notar que su rostro espeluznante se encontraba directamente frente al mío*

    —𝔾𝕚𝕜𝕠..

    *Dijo la cosa con una voz extrañamente indescriptible, sentía que tenerla tan cerca mío me llevaría al borde de la locura, intente apartarme pero esa cosa era demasiado fuerte; esa cosa sabía mi nombre y quería algo de mí. yo solo pude intentar llamar a mí mamá pero ni si quiera podía gritar, solo susurraba. La cosa me miro fijamente por un minuto entero antes de abrir la boca mostrando sus dientes filosos como los de un tiburón. Rápidamente la cosa mordió mi cara y solo ahí pude empezar a gritar, sentia como si algo estuviera saliendo de mi cuerpo y sentía como poco a poco perdía la conciencia, repentinamente todo se volvió oscuro.*

    —𝔻𝕖𝕤𝕡𝕚𝕖𝕣𝕥𝕒..

    *Luego de quien sabe cuánto tiempo escuché una suave voz llamándome, al abrir los ojos está ves por fin me encontré con los de mi amada madre y rápidamente le di un abrazo, aferrándome a ella como un koala; mi madre no parecía entender la situación y solo me acaricio suavemente la espalda tratando de reconfortarme... No se que era esa cosa y tampoco se que fue lo que me robo aquel día, lo único que tengo claro es que solo es cuestión de tiempo para que la vuelva a ver*

    *-{la cosa}-* *una ves hace mucho tiempo recuerdo que me encontraba en la casa donde en aquel entonces vivia con mi amada "madre". Como todas las noches antes de ir a dormir me encontraba leyendo un libro, únicamente con la luz de mi humilde lámpara de mesa como ayuda. Los minutos pasaron y cuando ya estaba en la mitad de mi lectura de la nada se escuchó un ruido* —𝕋𝕠𝕔 𝕥𝕠𝕔 *Alguien estaba llamando a la puerta de mi habitación pero.. eso era muy 𝔼𝕩𝕥𝕣𝕒ñ𝕠 mí madre trabajaba a esas horas y además ella no tenía el hábito de tocar la puerta antes de pasar, tampoco vivíamos con nadie mas. Aun con eso mi cansada mente no lo pensó mucho en ese momento y simplemente me levanté de la cama y abrí la puerta pensando que era mi madre* —mami.. se que no deberia estar despierto pero- *Mi voz se detuvo con confusión al ver que no había nadie al otro lado de la puerta, sólo unas pisadas extrañas en el suelo y un extrañó ruido de pisadas. En ese momento un miedo inmenso invadió mi mente, me apresuré a cerrar la puerta con seguro y me dirigí rápidamente a mi cama agarrando el teléfono que tenia al lado, intentando llamar a mi madre.. pero ella no contesto y yo en ese tiempo no sabía como contactar a la policía por lo que solo me puede esconder debajo de la cama temblando de miedo. La sola idea de que hubiera algo extraño en la casa me asustaba. En ese entonces aun era un polluelo y la imaginación me jugó en contra.. lo que no sabía es que esa cosa era peor que cualquier moustruo que me imaginara.* —b..bien, me quedaré escondido esperando a mamá y cuando l..llegue ella va a espantar al fantasma, solo debo evitar dormirme.. todo va a estar bien *Me susurré a mi mismo temblando de miedo pero solo fue cuestión de tiempo para que terminará contradiciendome y sucumbiendo ante el sueño en el peor momento posible, pasaron algunas horas y cuando el sol empezaba a salir un fuerte ruido me desperto* —𝕊ℂℝ𝔸ℂℍ¡ *Me levanté de golpe sentándome en mi cama y sacándome las sabanas de encima, al mirar a un costado noté que mi lámpara de luz había caído al suelo quebrandose en mil pedazos, rápidamente abrí los ojos como platos al notar otro detalle; la puerta de mi habitación se encontraba abierta. Lo que significaba que.. la cosa estaba adentro. No pude evitar llorar y levantarme rápidamente de mí cama, sin embargo cuando intente tocar el suelo mis pies terminaron tocando otra cosa, al mirar hacía abajo note como una mujer se asomaba de abajo de mí cama, mirandome fijamente sin inmutarse en lo absoluto. Senti como un escalofrío invadió todo mi cuerpo y rápidamente retire mis pies de la cara de esa cosa y di un salto lejos de ella* —¿Q..quien eres tu?¡ *La criatura se levanto saliendo debajo de la cama, era una mujer de un aspecto alto y delgado. Dedos tan largos como espaguetis y una sonrisa maquiavélica. Esa cosa se empezo a acercar a mí pero yo no podía moverme, solo podía llorar y cerrar los ojos tratando de creer que esto no era real pero al sentir el tacto frío de la mujer tomándome los brazos, no pude evitar abrir los ojos solo para notar que su rostro espeluznante se encontraba directamente frente al mío* —𝔾𝕚𝕜𝕠.. *Dijo la cosa con una voz extrañamente indescriptible, sentía que tenerla tan cerca mío me llevaría al borde de la locura, intente apartarme pero esa cosa era demasiado fuerte; esa cosa sabía mi nombre y quería algo de mí. yo solo pude intentar llamar a mí mamá pero ni si quiera podía gritar, solo susurraba. La cosa me miro fijamente por un minuto entero antes de abrir la boca mostrando sus dientes filosos como los de un tiburón. Rápidamente la cosa mordió mi cara y solo ahí pude empezar a gritar, sentia como si algo estuviera saliendo de mi cuerpo y sentía como poco a poco perdía la conciencia, repentinamente todo se volvió oscuro.* —𝔻𝕖𝕤𝕡𝕚𝕖𝕣𝕥𝕒.. *Luego de quien sabe cuánto tiempo escuché una suave voz llamándome, al abrir los ojos está ves por fin me encontré con los de mi amada madre y rápidamente le di un abrazo, aferrándome a ella como un koala; mi madre no parecía entender la situación y solo me acaricio suavemente la espalda tratando de reconfortarme... No se que era esa cosa y tampoco se que fue lo que me robo aquel día, lo único que tengo claro es que solo es cuestión de tiempo para que la vuelva a ver*
    Me shockea
    Me gusta
    Me entristece
    5
    1 turno 0 maullidos
  • Dicen que ver a un naga pelear es como ver a una persona volar. Pero no tenemos alas, sólo tenemos un instinto depredador desarrollado desde que nacemos.

    A muchos de nosotros nos enseñaron a repartir patadas antes de repartir caramelos o de compartir nuestros juguetes, y el resultado son agentes listos para defenderse, a puño limpio o armados, con o sin energía etérica.

    Depredadores hijos de Gaia.
    Dicen que ver a un naga pelear es como ver a una persona volar. Pero no tenemos alas, sólo tenemos un instinto depredador desarrollado desde que nacemos. A muchos de nosotros nos enseñaron a repartir patadas antes de repartir caramelos o de compartir nuestros juguetes, y el resultado son agentes listos para defenderse, a puño limpio o armados, con o sin energía etérica. Depredadores hijos de Gaia.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    3
    5 turnos 0 maullidos
  • Nada como salir a dar una vuelta en un día soleado.
    Nada como salir a dar una vuelta en un día soleado.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    2 turnos 0 maullidos
  • ─── ¿ Por qué saca la lengua como un lagarto cornudo ?
    ─── ¿ Por qué saca la lengua como un lagarto cornudo ?
    Me enjaja
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • La verdad , es como un mar o no pero siempre esta alli
    La verdad , es como un mar o no pero siempre esta alli
    Me gusta
    1
    1 turno 0 maullidos
  • // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.//

    ────────────────────────────────────────

    Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro.

    Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad.


    La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith.

    Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia.


    Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos.


    Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal.


    No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos.
    En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora.


    Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida.
    Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba.
    Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca.


    ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí?

    Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto.

    Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella.

    ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad.

    El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar.

    El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar.

    Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía.

    El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera.

    Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto.

    Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal.

    Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores.

    --Pero cometieron un error.--

    Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra.

    Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros.

    Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar.

    Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre.

    En menos de cinco muntos, el silencio regresó.

    El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo.

    Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada.


    Uno de los hombres aún respiraba.
    Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él.

    Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo.
    ─── La próxima vez…
    Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago.
    ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad.

    Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia.

    Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez.

    Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
    // OPEN ROL// Ok con respuesta en mensaje privado, nuevo tema o en comentarios.// ──────────────────────────────────────── Todos podemos caer, todos podemos fallar. Pero existe un momento aún más peligroso que la caída misma: ese instante silencioso en el que la mente se abre apenas lo suficiente para que los viejos horrores respiren desde dentro. Las pesadillas no siempre nacen afuera; muchas veces viven agazapadas en lo profundo, esperando pacientemente el momento de debilidad que les permita filtrarse. Incluso los monstruos que dominan la noche conocen esa sensación. Incluso los depredadores que han sobrevivido siglos entienden lo que es la vulnerabilidad. La noche llegó con su elegancia habitual, como un telón de terciopelo cayendo sobre la ciudad, y con ella la necesidad natural de alimentarse de Zenith. Para la mujer aquello no era una urgencia salvaje, sino un ritual casi íntimo: el mismo camino discreto, el mismo bar de luces cálidas donde el humo de cigarro y el olor a alcohol barato se mezclaban con la música suave y las conversaciones sin importancia. Un lugar perfecto para que un depredador civilizado pasara desapercibido entre humanos que jamás sospecharían lo que caminaba entre ellos. Pero apenas cruzó la puerta supo que algo estaba mal...muuuy mal. No fue un ruido. Fue la ausencia de todos ellos. En lugar del aroma rancio del tabaco y el whisky, su olfato captó algo distinto: cloro, pero debajo de este, escondido como una firma imposible de ocultar… pólvora. Caminó hacia la barra con pasos tranquilos, elegantes, como si nada en el mundo pudiera perturbar su calma. El lugar estaba impecable; las mesas alineadas, el suelo húmedo como si alguien hubiese intentado borrar todo rastro de vida. Se sentó lentamente en uno de los taburetes y apoyó los codos sobre la madera pulida mientras su mirada se levantaba hacia el espejo que colgaba detrás de la barra, aquel espejo donde ella no se reflejaba. Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, una mezcla de diversión y desprecio que apenas curvó la comisura de su boca. ─── ¿Todo esto para cazarme solo a mí? Preguntó con una calma casi insultante mientras se levantaba apoyando su torso en la barra buscando alguna botella y darles a aquellos tipos la vista de su ropa interior de encaje que se alcanzaba a ver en el bode de su vestido corto. Cuando tomó una botella de whisky regreso a sentarse bebiendo directamente de la botella. ─── Debe ser triste creer que mi tranquilidad significa debilidad. El sonido de varios seguros de armas deslizándose al mismo tiempo rompió el silencio. Un instante después, las luces se apagaron de golpe y la oscuridad se apoderó del lugar. El primer disparo llegó acompañado por el estallido de los cristales cuando focos ultravioletas inundaron el bar con una luz brutal, seguida por una lluvia de balas trazadoras que cortaron el aire con precisión militar. Pero para cuando los cazadores comenzaron a disparar, la silla en la que ella estaba sentada ya estaba vacía. El primer hombre apenas alcanzó a girar la cabeza antes de sentir cómo algo se movía detrás de él con una velocidad imposible. Su garganta se abrió en un instante y su cuerpo cayó al suelo mientras el segundo disparaba una escopeta cargada con estacas comprimidas que atravesaron la barra de madera. Ella apareció a su lado como una sombra sólida, torció el arma con una fuerza sobrehumana y lo arrojó contra una mesa que se partió en dos con el impacto. Los atacantes descendieron desde las vigas y las escaleras laterales con disciplina perfecta: trajes tácticos, máscaras filtradas, armas modificadas para enfrentar criaturas como ella. Granadas de plata rodaron por el suelo antes de detonar con destellos blancos; redes metálicas electrificadas se dispararon desde dispositivos montados en los brazos; rifles automáticos vomitaron munición especializada diseñada para penetrar carne inmortal. Claramente habían estudiado cada mito, cada debilidad, cada historia transmitida entre generaciones de cazadores. --Pero cometieron un error.-- Pensaron que estaban cazando a una simple vampiresa. Y en realidad estaban atacando a una criatura que llevaba siglos perfeccionando la guerra. Ella se movió entre los disparos con la fluidez de una danza mortal las balas no rozaban ni su cabello mientras saltaba sobre la barra destruida y arrebataba un arma de las manos de uno de los cazadores para vaciar el cargador a quemarropa contra sus propios compañeros. Otro intentó atraparla con una cadena electrificada, pero ella la sujetó en el aire, tiró de ella con violencia y lo arrastró hasta estrellarlo contra el suelo con tal fuerza que el impacto resonó en todo el bar. Un flash más reveló aquel rostro de bestia, fauces enormes, colmillos bañados en sangre. En menos de cinco muntos, el silencio regresó. El humo flotaba en el aire mezclado con el olor metálico de la sangre. Cuerpos yacían esparcidos entre las mesas rotas, las luces de emergencia parpadeaban en rojo. Ella permanecía de pie en el centro del bar, completamente inmóvil, observando la escena como si simplemente evaluara una obra mal ejecutada. Uno de los hombres aún respiraba. Se arrastraba hacia la puerta dejando un rastro oscuro detrás de él. Zenith caminó hacia él con pasos tranquilos, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo húmedo mientras se agachaba frente a su rostro. Sus ojos brillaban en la penumbra con un fulgor antiguo, algo que no pertenecía del todo a este mundo. ─── La próxima vez… Murmuró mientras su brazo cambia a una ala de murciélago. ─── entiendan que cantidad no es igual a calidad. Detrás de ella, el espejo del bar volvió a temblar con el parpadeo de las luces de emergencia, y por un instante su reflejo de bestia hibrida apareció brevemente en el cristal como si algo en la oscuridad hubiera decidido reconocer su presencia. Ella lo notó, aunque no dijo nada, porque en ese preciso momento comprendió que aquella emboscada no fue casualidad, alguien ya estaba detrás de ella....otra vez. Era hora de irse, no solo del bar, si no de esa zona por completo.
    Me gusta
    Me shockea
    Me encocora
    Me endiabla
    7
    3 turnos 0 maullidos
  • El angel de una sola Ala miraria a la pobre victima que iba a caer por su mano...O por su espada mejor dicho...

    "Das Pena, pobre Victima de mis objetivos, tu nombre? Nisiquiera lo necesito, creiste que podrias hacerle frente a un dios y moriras a causa de ello en nombre de Madre Jenova"

    Tomaria la masamuse, una espada de 7 pies, dos metros, y empuñandola como si nada apuntaria sin mover siquiera el brazo completo, solamente la mano inclinada hacia aquella proxima victima.

    //Aviso, Sephiroth ataca con mano blanca, recomiendo tener un haz bajo la manga o algo
    El angel de una sola Ala miraria a la pobre victima que iba a caer por su mano...O por su espada mejor dicho... "Das Pena, pobre Victima de mis objetivos, tu nombre? Nisiquiera lo necesito, creiste que podrias hacerle frente a un dios y moriras a causa de ello en nombre de Madre Jenova" Tomaria la masamuse, una espada de 7 pies, dos metros, y empuñandola como si nada apuntaria sin mover siquiera el brazo completo, solamente la mano inclinada hacia aquella proxima victima. //Aviso, Sephiroth ataca con mano blanca, recomiendo tener un haz bajo la manga o algo
    Me gusta
    2
    1 turno 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados