• Mi difunta madre Hijiri Byakuren como la extraño al menos mi hermana creció con ella yo no la pude conocer
    Mi difunta madre Hijiri Byakuren como la extraño al menos mi hermana creció con ella yo no la pude conocer
    0 turnos 0 maullidos
  • — Saben la mayoría de personas se quedarían paralizadas y muertas de miedo en situaciones como está pero no yo y es precisamente por lo que hago esto, porque mientras otros pasan días llendo a trabajar, teniendo citas, o simplemente disfrutando de sus vidas aquí me tienes, con un arma apuntando a mi cara lo cual es extrañamente normal a diferencia de estar recibiendo golpes de tentáculos mecánicos, luchando con extraterrestres, soportando descargas eléctricas, o esquivando explosiones de un loco con disfraz de Halloween, y es en momentos como este cuando solo se me viene a la mente decir cosas como —

    — Hey ¿No prefieres hablarlo?
    — Saben la mayoría de personas se quedarían paralizadas y muertas de miedo en situaciones como está pero no yo y es precisamente por lo que hago esto, porque mientras otros pasan días llendo a trabajar, teniendo citas, o simplemente disfrutando de sus vidas aquí me tienes, con un arma apuntando a mi cara lo cual es extrañamente normal a diferencia de estar recibiendo golpes de tentáculos mecánicos, luchando con extraterrestres, soportando descargas eléctricas, o esquivando explosiones de un loco con disfraz de Halloween, y es en momentos como este cuando solo se me viene a la mente decir cosas como — — Hey ¿No prefieres hablarlo?
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • *luego de entrar en unas ruinas sembrando caos se pone frente a un espejo y se queda viendo*

    *Me miraba con intriga sin entender*
    Acaso es así como todos me ven? Hmm...

    Este sentimiento.... De querer conocer más como se llama madre? Veythra Lili Queen Ishtar

    Solo conozco el caos que son estás sensaciones?

    *Se seguía viendo al espejo y notaba su imagen empezar a distorsionarse y sonreía*

    Hmm supongo que hasta esta imagen cede ante el caos.... Deberé consultar con madre para tener más conocimiento.... El caos siempre debe aprender....

    El caos es conocimiento

    Y el conocimiento es caos...
    *luego de entrar en unas ruinas sembrando caos se pone frente a un espejo y se queda viendo* *Me miraba con intriga sin entender* Acaso es así como todos me ven? Hmm... Este sentimiento.... De querer conocer más como se llama madre? [Lili.Queen] Solo conozco el caos que son estás sensaciones? *Se seguía viendo al espejo y notaba su imagen empezar a distorsionarse y sonreía* Hmm supongo que hasta esta imagen cede ante el caos.... Deberé consultar con madre para tener más conocimiento.... El caos siempre debe aprender.... El caos es conocimiento Y el conocimiento es caos...
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • El abismo parece pulsar, comunicando algo en un lenguaje que sólo él entiende. Detrás de la grieta, el colapso de varias capas de realidad, empalmándose y luchando todas por la misma potestad, creó algo aberrante.

    ¿Este era el espacio en el que Kazuha y Veyra estaban? No, esto, lo que quedaba, es sólo un cadaver. Profanado y canibalizado por sí mismo en un bucle imposible: El Ouroboros que del éter nace. Y al encontrar esta serpiente que más de sí misma no podía seguir consumiendo, se retuercía y regurgitaba, sufría, moría y renacía.. Un ciclo eterno que se repite infinitas veces cada segundo; cada repetición, más grande la grieta hacía.

    Incompatible con la existencia era ese lugar -si es que puede llamárse "lugar" a una nada tan concentrada-, como incompatibles con el plano humano eran los seres que de aquí nacían, que desde aquí invaden.

    ...Y, sin embargo, ahí estaba, desafiando esa incompatibilidad.

    —Haah... —jaló aire, aunque el aire ahí no existía. Diez minutos, un nuevo récord ahí adentro. Significaría algo, pero, sorpresa, el tiempo ahí no existía tampoco.

    Es que existir era un desafío en sí mismo a la nada. Y el simple acto de existir ahí, ya suponía un esfuerzo titánico. Su magia abarcando cada célula de su cuerpo, estabilizándolas para no desintegrarse al instante. ¿Y si a eso le sumaba el acto de moverse? Una locura.

    ¿Y al acto de entrar ahí por voluntad propia a encarar a esos seres? Quizás no existía un nombre para algo así de imprudente. No todavía.

    Pensaría en uno al salir.

    "Hazte fuerte", dijo ella. ¿Qué carajo se supone que significaba eso? Tan irritantemente vago. Tan obvio y natural para alguien que -asumía él- nunca había tenido que encarar la debilidad.

    —Diez minutos... diez segundos... —nuevo récord. Se desplomó al regresar. Ya volvería a intentarlo al despertar de una siesta de agotamiento -quién sabe cuántas llevaba a ese punto.
    El abismo parece pulsar, comunicando algo en un lenguaje que sólo él entiende. Detrás de la grieta, el colapso de varias capas de realidad, empalmándose y luchando todas por la misma potestad, creó algo aberrante. ¿Este era el espacio en el que Kazuha y Veyra estaban? No, esto, lo que quedaba, es sólo un cadaver. Profanado y canibalizado por sí mismo en un bucle imposible: El Ouroboros que del éter nace. Y al encontrar esta serpiente que más de sí misma no podía seguir consumiendo, se retuercía y regurgitaba, sufría, moría y renacía.. Un ciclo eterno que se repite infinitas veces cada segundo; cada repetición, más grande la grieta hacía. Incompatible con la existencia era ese lugar -si es que puede llamárse "lugar" a una nada tan concentrada-, como incompatibles con el plano humano eran los seres que de aquí nacían, que desde aquí invaden. ...Y, sin embargo, ahí estaba, desafiando esa incompatibilidad. —Haah... —jaló aire, aunque el aire ahí no existía. Diez minutos, un nuevo récord ahí adentro. Significaría algo, pero, sorpresa, el tiempo ahí no existía tampoco. Es que existir era un desafío en sí mismo a la nada. Y el simple acto de existir ahí, ya suponía un esfuerzo titánico. Su magia abarcando cada célula de su cuerpo, estabilizándolas para no desintegrarse al instante. ¿Y si a eso le sumaba el acto de moverse? Una locura. ¿Y al acto de entrar ahí por voluntad propia a encarar a esos seres? Quizás no existía un nombre para algo así de imprudente. No todavía. Pensaría en uno al salir. "Hazte fuerte", dijo ella. ¿Qué carajo se supone que significaba eso? Tan irritantemente vago. Tan obvio y natural para alguien que -asumía él- nunca había tenido que encarar la debilidad. —Diez minutos... diez segundos... —nuevo récord. Se desplomó al regresar. Ya volvería a intentarlo al despertar de una siesta de agotamiento -quién sabe cuántas llevaba a ese punto.
    Me gusta
    Me shockea
    3
    1 turno 0 maullidos
  • [ℛℴ𝓁 𝒶𝒷𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ / 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ𝒶𝓃𝓉𝒶𝓈𝓎 / 𝒢ℴ𝓉𝒽𝒾𝒸]


    Las campanas sonaron otra vez. Todavía no pasaba una hora y ya había sonado 17 veces, las estuvo contando.

    Algunas personas dirían que era porque así podría llevar un registro, saber si su trabajo daba frutos, si había progreso. Otras opinarían todo lo contrario, que lo hacía para saber cuántos cadáveres podría tener a disposición para sus ideas profanas. Ninguna de esas lenguas estaría del todo en lo correcto.

    Detuvo sus pasos en la colina, allí escuchaba mejor las campanas que anunciaban las muertes. También podía tener una mejor vista de la fosa. Y era justo allí donde parecía estar mirando.

    Su mano derecha descansaba sobre el mango del bastón, el índice dando suaves golpeteos mientras que el guante negro de cuero reproducía un pequeño sonido por la fricción. El doctor estaba pensativo.

    Pasaron unos pocos segundos hasta que su dedo quedó quieto también, como si acabara de finalmente tener una respuesta a lo que rondaba su mente.

    —Hacer otra fosa llevará su tiempo... y quemar los cuerpos ahora sería contraproducente... un cuarto será. —la voz, aunque ligeramente distorsionada por la máscara, sonó suave y muy tranquila.

    Luego de esa decisión estuvo a punto de volver a la capilla, pero oyó pasos acercarse a su posición, así que allí se quedó.

    —¿Necesitan más ayuda? —preguntó con amabilidad.
    [ℛℴ𝓁 𝒶𝒷𝒾ℯ𝓇𝓉ℴ / 𝒟𝒶𝓇𝓀 ℱ𝒶𝓃𝓉𝒶𝓈𝓎 / 𝒢ℴ𝓉𝒽𝒾𝒸] Las campanas sonaron otra vez. Todavía no pasaba una hora y ya había sonado 17 veces, las estuvo contando. Algunas personas dirían que era porque así podría llevar un registro, saber si su trabajo daba frutos, si había progreso. Otras opinarían todo lo contrario, que lo hacía para saber cuántos cadáveres podría tener a disposición para sus ideas profanas. Ninguna de esas lenguas estaría del todo en lo correcto. Detuvo sus pasos en la colina, allí escuchaba mejor las campanas que anunciaban las muertes. También podía tener una mejor vista de la fosa. Y era justo allí donde parecía estar mirando. Su mano derecha descansaba sobre el mango del bastón, el índice dando suaves golpeteos mientras que el guante negro de cuero reproducía un pequeño sonido por la fricción. El doctor estaba pensativo. Pasaron unos pocos segundos hasta que su dedo quedó quieto también, como si acabara de finalmente tener una respuesta a lo que rondaba su mente. —Hacer otra fosa llevará su tiempo... y quemar los cuerpos ahora sería contraproducente... un cuarto será. —la voz, aunque ligeramente distorsionada por la máscara, sonó suave y muy tranquila. Luego de esa decisión estuvo a punto de volver a la capilla, pero oyó pasos acercarse a su posición, así que allí se quedó. —¿Necesitan más ayuda? —preguntó con amabilidad.
    Me gusta
    Me encocora
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛𝗥𝗜𝗚𝗛𝗧 𝗜𝗡 𝗧𝗪𝗢❜


    La máscara sugiere una silueta rígida, fría. Mucho más cercana al hombre en el que juró nunca convertirse cuando era joven. Scott sostuvo el reflejo unos segundos en silencio; toda su vida había escuchado la misma palabra repetirse de distintas formas. Amenazas, riesgo, errores; como si haber nacido diferente bastara para convertirlos automáticamente en algo que debía corregirse, cambiarse, o simplemente erradicarse.

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝑌 𝑎𝑢́𝑛 𝑎𝑠𝜄́ 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑖𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑠𝑜𝑛𝑟𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜... 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑖𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑝𝑖𝑑𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑚𝑖𝑠𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 ¿𝐸𝑥𝑖𝑠𝑡𝑖𝑟.ᐣ

    Su mirada descendió apenas hacia el emblema sobre el uniforme antes de volver al cristal. Recordó a Charles hablando de puentes, de coexistencia, de paciencia infinita frente a un mundo que jamás parecía dispuesto a ofrecer la misma cortesía de regreso. Ni siquiera las gracias.

    Después recordó algo, alguien. A Magneto. La manera en que pronunciaba aquellas palabras no como ideología, sino como una verdad imposible de negar.

    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝐻𝑖𝑗𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑎́𝑡𝑜𝑚𝑜❞

    —Quizá Magneto tenía razón en algo... —murmuró finalmente, con la voz más cansada que severa—. El mundo decidió hace mucho vernos como algo distinto a ellos. Y cuando eso ocurrió... dejamos de sobrevivir como individuos —el silencio permaneció unos segundos más.

    —Nos convertimos en hijos del átomo, les guste o no. Y yo les he dado una razón.
    ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❛𝗥𝗜𝗚𝗛𝗧 𝗜𝗡 𝗧𝗪𝗢❜ La máscara sugiere una silueta rígida, fría. Mucho más cercana al hombre en el que juró nunca convertirse cuando era joven. Scott sostuvo el reflejo unos segundos en silencio; toda su vida había escuchado la misma palabra repetirse de distintas formas. Amenazas, riesgo, errores; como si haber nacido diferente bastara para convertirlos automáticamente en algo que debía corregirse, cambiarse, o simplemente erradicarse. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ 𝑌 𝑎𝑢́𝑛 𝑎𝑠𝜄́ 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎𝑏𝑎𝑛 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑖𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑠𝑜𝑛𝑟𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜... 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑖𝑒𝑟𝑎𝑛 𝑝𝑖𝑑𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑚𝑖𝑠𝑜 𝑝𝑎𝑟𝑎 ¿𝐸𝑥𝑖𝑠𝑡𝑖𝑟.ᐣ Su mirada descendió apenas hacia el emblema sobre el uniforme antes de volver al cristal. Recordó a Charles hablando de puentes, de coexistencia, de paciencia infinita frente a un mundo que jamás parecía dispuesto a ofrecer la misma cortesía de regreso. Ni siquiera las gracias. Después recordó algo, alguien. A Magneto. La manera en que pronunciaba aquellas palabras no como ideología, sino como una verdad imposible de negar. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ❝𝐻𝑖𝑗𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 𝑎́𝑡𝑜𝑚𝑜❞ —Quizá Magneto tenía razón en algo... —murmuró finalmente, con la voz más cansada que severa—. El mundo decidió hace mucho vernos como algo distinto a ellos. Y cuando eso ocurrió... dejamos de sobrevivir como individuos —el silencio permaneció unos segundos más. —Nos convertimos en hijos del átomo, les guste o no. Y yo les he dado una razón.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Mírenlo… temblando, forcejeando, intentando escapar como si realmente hubiera algún lugar al que pudiera huir. Esa es la parte que más disfruto de los héroes y sus pequeños mundos: siempre creen que el terror tiene límites y puede superarse. Pero no los tiene. El miedo sigue creciendo hasta que consume cada pensamiento, cada súplica y cada miserable intento de esperanza. Y cuando finalmente entienden eso… ya es demasiado tarde… y esa mirada. Es el instante exacto en que alguien comprende que ya no importa cuánto corra, cuánto grite o cuánto rece. Porque el miedo ya entró en su mente. Los héroes siempre hablan de esperanza, valor y justicia hasta que sienten unas manos alrededor de su cuello. Y entonces… todos hacen el mismo sonido al romperse.
    Mírenlo… temblando, forcejeando, intentando escapar como si realmente hubiera algún lugar al que pudiera huir. Esa es la parte que más disfruto de los héroes y sus pequeños mundos: siempre creen que el terror tiene límites y puede superarse. Pero no los tiene. El miedo sigue creciendo hasta que consume cada pensamiento, cada súplica y cada miserable intento de esperanza. Y cuando finalmente entienden eso… ya es demasiado tarde… y esa mirada. Es el instante exacto en que alguien comprende que ya no importa cuánto corra, cuánto grite o cuánto rece. Porque el miedo ya entró en su mente. Los héroes siempre hablan de esperanza, valor y justicia hasta que sienten unas manos alrededor de su cuello. Y entonces… todos hacen el mismo sonido al romperse.
    0 turnos 0 maullidos
  • [era una hermosa noche donde la ciudad demostraba estar más viva que nunca con aquella iluminación tan vistosa. Gyuseki se dirigía al trabajo entrando por los callejones de siempre aunque esté sabía que nuevamente lo estaban siguiendo y que está vez no tendría la misma suerte se escapar]

    Muy bien esto se acabó sal de una vez puedo escuchar como tu pulso se intensifica así que deja de ocultarte y dime ¿Quien eres?

    ×mientras decía esto me di la vuelta para mirar hacia atrás esperando respuesta, en ese momento me encontraba vestido con un elegante traje para asistir formal al trabajo×

    Mercenario: supuse que ya sabías sobre mí presencia, después de todo la noche anterior me engañaste y no pude llegar al club.

    ×un mercenario con ropas de soldado se hizo presente, su cabello era rubio mientras que sus ojos tenían algo raro y es que sus pupilas parecían las de un reptil×

    Así que tu objetivo es el club ¿Que estás buscando? Acaso quieres joyas.

    Mercenario: lo que vengo a buscar es a la dragona que esconden ahí dentro y quiero que entiendas algo no puedo dejar que ese bebé nazca.

    Por lo visto sabes demasiadas cosas.. ¿Sabes algo? Ahora te recuerdo eres el obrero que dejó caer las vigas de metal cuando preparamos el terrario.

    Mercenario: ¿Y que si lo soy? Mejor déjame ir a ese club antes de que te mate porque si algo se sobre ti es que no lastimarlas ni a una mosca.

    De hecho yo no deseo lastimar a los humanos pero viendo tus ojos.. tu no eres tan humano ¿Verdad?~

    ×mis ojos se tornaron de un rojo carmesí mientras dejaba salir mis cuernos, en ese momento me lance a gran velocidad hacia aquel mercenario creando en mi mano derecha una espada de hoja carmesí para atacarlo en una estocada aunque el mercenario termino por cubrirse con su arma la cual termino destruida mientras aquel se alejaba unos metros×

    Mercenario: ¿que demonios fue eso..? ¡Creí que jamás atacaba a otros! Jeje veo que me equivoque.

    Aprovecharé que nadie me está observando y te asesinare rápidamente.. no puedo permitir que te acerques a ese bebé.

    ×aquel mercenario de repente mostró una sonrisa mientras que en su cuerpo hacia aparecer unas pocas escamas de color verde×

    No me digas que.. acaso tu eres..

    Mercenario: si soy que cosa ¿Un dragón? Así es lo soy y veo que eso te sorprende.

    ¿Acaso sabes el precio a pagar? Estás cometiendo traición hacia los tuyos y es algo que no tiene perdón.

    Mercenario: conozco el precio de la traición pero no me interesa.. ahora entiendo que si eres capaz de atacar a otros así que tendré que retirarme por ahora pero nos volveremos a ver muchacho.

    ¿¡Piensas que te dejare escapar!? Soy el ejecutor por algo.

    ×me movería hacia delante a gran velocidad para tratar de asesinar a aquel traidor pero en ese momento aquel mercenario empezó a soltar un gas venenoso de su boca cubriendo todo el espacio donde el estaba y esto me obligó a retroceder×

    ¿Un dragón venenoso? Desgraciado creo una nube de veneno para que no me acerque.. se nota que recibió un buen entrenamiento y sabe que ahora mismo no puedo volar o sino me verán..

    ×luego de que e gas se disperso por completo solté un suspiro pesado antes de esconder mis partes de dragón y volver mis ojos a la normalidad para así poder caminar hacia el club y cumplir mí jornada como siempre×

    (Está no será la última vez que veré a ese sujeto.. es muy probable que deje de seguirme durante un tiempo hasta que todo se calme.. tengo que aprovechar ese tiempo para conseguir información sobre su paradero y capturarlo yo mismo)
    [era una hermosa noche donde la ciudad demostraba estar más viva que nunca con aquella iluminación tan vistosa. Gyuseki se dirigía al trabajo entrando por los callejones de siempre aunque esté sabía que nuevamente lo estaban siguiendo y que está vez no tendría la misma suerte se escapar] Muy bien esto se acabó sal de una vez puedo escuchar como tu pulso se intensifica así que deja de ocultarte y dime ¿Quien eres? ×mientras decía esto me di la vuelta para mirar hacia atrás esperando respuesta, en ese momento me encontraba vestido con un elegante traje para asistir formal al trabajo× Mercenario: supuse que ya sabías sobre mí presencia, después de todo la noche anterior me engañaste y no pude llegar al club. ×un mercenario con ropas de soldado se hizo presente, su cabello era rubio mientras que sus ojos tenían algo raro y es que sus pupilas parecían las de un reptil× Así que tu objetivo es el club ¿Que estás buscando? Acaso quieres joyas. Mercenario: lo que vengo a buscar es a la dragona que esconden ahí dentro y quiero que entiendas algo no puedo dejar que ese bebé nazca. Por lo visto sabes demasiadas cosas.. ¿Sabes algo? Ahora te recuerdo eres el obrero que dejó caer las vigas de metal cuando preparamos el terrario. Mercenario: ¿Y que si lo soy? Mejor déjame ir a ese club antes de que te mate porque si algo se sobre ti es que no lastimarlas ni a una mosca. De hecho yo no deseo lastimar a los humanos pero viendo tus ojos.. tu no eres tan humano ¿Verdad?~ ×mis ojos se tornaron de un rojo carmesí mientras dejaba salir mis cuernos, en ese momento me lance a gran velocidad hacia aquel mercenario creando en mi mano derecha una espada de hoja carmesí para atacarlo en una estocada aunque el mercenario termino por cubrirse con su arma la cual termino destruida mientras aquel se alejaba unos metros× Mercenario: ¿que demonios fue eso..? ¡Creí que jamás atacaba a otros! Jeje veo que me equivoque. Aprovecharé que nadie me está observando y te asesinare rápidamente.. no puedo permitir que te acerques a ese bebé. ×aquel mercenario de repente mostró una sonrisa mientras que en su cuerpo hacia aparecer unas pocas escamas de color verde× No me digas que.. acaso tu eres.. Mercenario: si soy que cosa ¿Un dragón? Así es lo soy y veo que eso te sorprende. ¿Acaso sabes el precio a pagar? Estás cometiendo traición hacia los tuyos y es algo que no tiene perdón. Mercenario: conozco el precio de la traición pero no me interesa.. ahora entiendo que si eres capaz de atacar a otros así que tendré que retirarme por ahora pero nos volveremos a ver muchacho. ¿¡Piensas que te dejare escapar!? Soy el ejecutor por algo. ×me movería hacia delante a gran velocidad para tratar de asesinar a aquel traidor pero en ese momento aquel mercenario empezó a soltar un gas venenoso de su boca cubriendo todo el espacio donde el estaba y esto me obligó a retroceder× ¿Un dragón venenoso? Desgraciado creo una nube de veneno para que no me acerque.. se nota que recibió un buen entrenamiento y sabe que ahora mismo no puedo volar o sino me verán.. ×luego de que e gas se disperso por completo solté un suspiro pesado antes de esconder mis partes de dragón y volver mis ojos a la normalidad para así poder caminar hacia el club y cumplir mí jornada como siempre× (Está no será la última vez que veré a ese sujeto.. es muy probable que deje de seguirme durante un tiempo hasta que todo se calme.. tengo que aprovechar ese tiempo para conseguir información sobre su paradero y capturarlo yo mismo)
    Me shockea
    4
    1 turno 0 maullidos
  • *Se adentro en la habitación de su padre, su mirada se detuvo en una espada que exibe en un único tocador donde solo esta la misma en mostrador como si fuera una pieza de colección. *

    Creo qud esta espada es muy valiosa para padre.

    *Se dijo a si misma mientras sus ojos estaba perdidos en esa arma *
    *Se adentro en la habitación de su padre, su mirada se detuvo en una espada que exibe en un único tocador donde solo esta la misma en mostrador como si fuera una pieza de colección. * Creo qud esta espada es muy valiosa para padre. *Se dijo a si misma mientras sus ojos estaba perdidos en esa arma *
    Me gusta
    Me encocora
    4
    2 turnos 0 maullidos
  • — Ah, a Renata no le gustará saber que volví a salir sin su permiso...

    Sin supervisión de la criada asignada por sus padres, Mylia salió a recoger algunas flores silvestres para decorar un viejo diario suyo. En algunas ocasiones, no medía el peligro al salir más allá del jardín del castillo.

    Su inocencia y visión del mundo después de todo, era como la de una niña aún.
    — Ah, a Renata no le gustará saber que volví a salir sin su permiso... Sin supervisión de la criada asignada por sus padres, Mylia salió a recoger algunas flores silvestres para decorar un viejo diario suyo. En algunas ocasiones, no medía el peligro al salir más allá del jardín del castillo. Su inocencia y visión del mundo después de todo, era como la de una niña aún.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados