༒𓂀 𝔸𝕝𝕒𝕤𝕥𝕠𝕣 𝕿𝖍𝖊 𝕽𝖆𝖉𝖎𝖔 𝕯𝖊𝖒𝖔𝖓𓂀༒
-El encargo no le interesaba.
El pago, sí.
Straker observaba el hotel desde la azotea del edificio contiguo, inmóvil, como una estatua tallada en sombra. El neón rojizo del Hazbin Hotel parpadeaba frente a él, bañando la calle con una luz enferma. No era un lugar que le agradara… demasiado ruido, demasiada excentricidad.
Demasiada imprevisibilidad.
Entre sus manos descansaba la herramienta del trabajo: una soga infernal trenzada con fibras antiguas, oscura como brea, marcada con sellos que pulsaban débilmente. No era un arma común. Era una jaula portátil. Una diseñada específicamente para presas que no podían ser contenidas por medios ordinarios.
La probó tensándola con ambas manos.
La cuerda vibró apenas, como si tuviera hambre.
No eres invencible…
murmuró para sí, con voz baja y seca.
Sus ojos se clavaron en la puerta principal del hotel.El objetivo no tardaría en salir. Las rutinas, incluso en demonios poderosos, eran debilidades disfrazadas.
Straker flexionó los dedos, calculando distancia. Ángulo. Tiempo de caída.
Un solo intento,cuando la puerta comenzó a abrirse, él ya se había puesto en movimiento.
[Alastor_rabbit]
-El encargo no le interesaba.
El pago, sí.
Straker observaba el hotel desde la azotea del edificio contiguo, inmóvil, como una estatua tallada en sombra. El neón rojizo del Hazbin Hotel parpadeaba frente a él, bañando la calle con una luz enferma. No era un lugar que le agradara… demasiado ruido, demasiada excentricidad.
Demasiada imprevisibilidad.
Entre sus manos descansaba la herramienta del trabajo: una soga infernal trenzada con fibras antiguas, oscura como brea, marcada con sellos que pulsaban débilmente. No era un arma común. Era una jaula portátil. Una diseñada específicamente para presas que no podían ser contenidas por medios ordinarios.
La probó tensándola con ambas manos.
La cuerda vibró apenas, como si tuviera hambre.
No eres invencible…
murmuró para sí, con voz baja y seca.
Sus ojos se clavaron en la puerta principal del hotel.El objetivo no tardaría en salir. Las rutinas, incluso en demonios poderosos, eran debilidades disfrazadas.
Straker flexionó los dedos, calculando distancia. Ángulo. Tiempo de caída.
Un solo intento,cuando la puerta comenzó a abrirse, él ya se había puesto en movimiento.