• Como no voy a quererlo, si desde el principio siempre me ha tratado como una dama Robert Crawford
    Como no voy a quererlo, si desde el principio siempre me ha tratado como una dama [Crawf1rd]
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  • Aveces suelo olvidar que ya no es necesario esconder lo que realmente soy, tantos años escondiendolo se me había echo costumbre y cuando estuve escondida como Yuki... Se me hizo tan absurdamente natural que olvidé por un tiempo lo que era.

    Pero ya no tengo porque hacerlo, soy una orgullosamente una dragona y amo serlo...

    -Se transformaría en su versión semi dragona, notando como sus cuernos, alas y cola ahora estaban más grandes, más mejor formadas ¿Que significa esto? Que llegó a la etapa de madurez-
    Aveces suelo olvidar que ya no es necesario esconder lo que realmente soy, tantos años escondiendolo se me había echo costumbre y cuando estuve escondida como Yuki... Se me hizo tan absurdamente natural que olvidé por un tiempo lo que era. Pero ya no tengo porque hacerlo, soy una orgullosamente una dragona y amo serlo... -Se transformaría en su versión semi dragona, notando como sus cuernos, alas y cola ahora estaban más grandes, más mejor formadas ¿Que significa esto? Que llegó a la etapa de madurez-
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  • Veamos si me acuerdo de como tocar esta cosa…

    *Sentándome en la cama acomodándome con guitarra en mano y púa en la otra pensando en que canción debería tocar, afinando la guitarra mientras se me ocurría alguna letra hasta que busque por internet/youtube que podría tocar, al rato encontré una que me gustaba mucho, una vez afinada la guitarra comencé a tocar y cantar pudiendo escucharse incluso fuera de la casa, suerte que no tenía vecinos y los demás que viven conmigo disfrutan de los conciertos “privados”, en cierta parte incluso me levante de la cama como si estuviera viviendo la canción*

    https://www.youtube.com/watch?v=S020dzrrYW0
    Veamos si me acuerdo de como tocar esta cosa… *Sentándome en la cama acomodándome con guitarra en mano y púa en la otra pensando en que canción debería tocar, afinando la guitarra mientras se me ocurría alguna letra hasta que busque por internet/youtube que podría tocar, al rato encontré una que me gustaba mucho, una vez afinada la guitarra comencé a tocar y cantar pudiendo escucharse incluso fuera de la casa, suerte que no tenía vecinos y los demás que viven conmigo disfrutan de los conciertos “privados”, en cierta parte incluso me levante de la cama como si estuviera viviendo la canción* https://www.youtube.com/watch?v=S020dzrrYW0
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  • 𝕱𝖔𝖗𝖌𝖔𝖙𝖙𝖊𝖓 𝖓𝖎𝖌𝖍𝖙
    Categoría Slice of Life
    La noche parecía una burla a su soledad. Los ruidos de una ciudad que jamás dormía invadían su cabeza tal se tratase de una maldición, apenas eran cerca de las diez de la noche pero Alex no quería ni tocar su teléfono, era la noche de Halloween, y aparentemente una de sus amigas del trabajo (quizá la única que medio conocía realmente a Alex, sin llegar a saber todo) insistía en que salieran, le parecía un desperdicio que prefiriera quedarse en casa y no ir a enfiestarse.

    La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón.

    — ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.—

    Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas.

    — Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso.

    Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra.

    — Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex.

    — Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo.

    Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
    La noche parecía una burla a su soledad. Los ruidos de una ciudad que jamás dormía invadían su cabeza tal se tratase de una maldición, apenas eran cerca de las diez de la noche pero Alex no quería ni tocar su teléfono, era la noche de Halloween, y aparentemente una de sus amigas del trabajo (quizá la única que medio conocía realmente a Alex, sin llegar a saber todo) insistía en que salieran, le parecía un desperdicio que prefiriera quedarse en casa y no ir a enfiestarse. La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón. — ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.— Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas. — Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso. Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra. — Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex. — Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo. Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Buenas noches a todos los que esten leyendo esto.
    Como usuario detras del personaje del Ogro, me gustaria tomar un momento para dirigirme a ustedes de manera directa y fuera de rol.

    Entiendo perfectamente que el Ogro es un personaje que puede generar rechazo inmediato. Esta construido para ser brutal, Torpe provocador, no tiene inteligencia basica(Sumar restar, leer, escribir , no sabe todo lo que sea normal para el "Humano"), muchas veces... demaciadas veces desagradable...Y no busca caer bien. De hecho, gran parte de de su esencia radica en eso mismo.

    Ser una figura incomoda, que enfrenta sin filtro y que no conoce la mentira como recurso. Todo lo que dice o hace nace desde una sinceridad cruda, incluso cuando eso lo vuelve detestable.

    Quiero aclarar que existe una separacion clara entre el personaje y mi persona. Las actitudes, decisiones y formas del Ogro no representan mis valores personales, sino que responden a una construccion narrativa intencional. Como usuario, acepto completamente que el personaje pueda ser odiado, incluso en cierto punto, eso significa que esta cumpliendo su funcion en este lugar, eso me alegra. Es un personaje muy divertido para usar.

    Sin embargo, me gustaria que ese rechazo no se transalde hacia mi como persona. Mi intencion es aportar el desarrollo del entorno, generar conflictos narrativos interesantes y enriquecer la experiencia de todos desde el Rol. No busco incomodar fuera de ese espacio ni generar malestar real entre quienes lo conoscan e interactuen con el, si eso ocurrio. Me disculpo.

    Dicho esto, estoy totalmente abierto al dialogo. Si en algun momento algo genera incomodidad fuera de lo que se considera parte del rol, podemos hablarlo con respeto y encontrar una forma de continuar que sea disfrutable para todos.

    Gracias por tomarse el tiempo de leer esto, Buenas noches o Buenos dias.
    Buenas noches a todos los que esten leyendo esto. Como usuario detras del personaje del Ogro, me gustaria tomar un momento para dirigirme a ustedes de manera directa y fuera de rol. Entiendo perfectamente que el Ogro es un personaje que puede generar rechazo inmediato. Esta construido para ser brutal, Torpe provocador, no tiene inteligencia basica(Sumar restar, leer, escribir , no sabe todo lo que sea normal para el "Humano"), muchas veces... demaciadas veces desagradable...Y no busca caer bien. De hecho, gran parte de de su esencia radica en eso mismo. Ser una figura incomoda, que enfrenta sin filtro y que no conoce la mentira como recurso. Todo lo que dice o hace nace desde una sinceridad cruda, incluso cuando eso lo vuelve detestable. Quiero aclarar que existe una separacion clara entre el personaje y mi persona. Las actitudes, decisiones y formas del Ogro no representan mis valores personales, sino que responden a una construccion narrativa intencional. Como usuario, acepto completamente que el personaje pueda ser odiado, incluso en cierto punto, eso significa que esta cumpliendo su funcion en este lugar, eso me alegra. Es un personaje muy divertido para usar. Sin embargo, me gustaria que ese rechazo no se transalde hacia mi como persona. Mi intencion es aportar el desarrollo del entorno, generar conflictos narrativos interesantes y enriquecer la experiencia de todos desde el Rol. No busco incomodar fuera de ese espacio ni generar malestar real entre quienes lo conoscan e interactuen con el, si eso ocurrio. Me disculpo. Dicho esto, estoy totalmente abierto al dialogo. Si en algun momento algo genera incomodidad fuera de lo que se considera parte del rol, podemos hablarlo con respeto y encontrar una forma de continuar que sea disfrutable para todos. Gracias por tomarse el tiempo de leer esto, Buenas noches o Buenos dias.
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  • «Realmente quiero borrarle esa sonrisa de la cara a este hijo de perra».

    Hay algo bueno de estar en el fondo. De nunca ser el favorito. De no ser de estos cabrones, niños bonitos, tuxedo de miles de yenes, cabello brillante y perfumado.

    Y es que nadie espera nada de ti. Si pierdes, es sólo otro Martes. Si ganas... ah, pero si ganas, las puertas del mismísimo puto Infierno se abren.

    Y los desgraciados como estos, cuyas sonrisas falsas les salen con mayor naturalidad que un "te quiero" a su jodida madre, lo saben. Saben que existe ese remotísimo, improbable, pero aterradoramente posible caso de que llegue una puta escoria como yo.

    Un paria, un cabrón sin absolutamente nada qué perder. Y tras esas sonrisas plásticas y la confianza prefabricada, puedo verlo.

    ¿Es miedo lo que no te hará doblar esta apuesta?
    «Realmente quiero borrarle esa sonrisa de la cara a este hijo de perra». Hay algo bueno de estar en el fondo. De nunca ser el favorito. De no ser de estos cabrones, niños bonitos, tuxedo de miles de yenes, cabello brillante y perfumado. Y es que nadie espera nada de ti. Si pierdes, es sólo otro Martes. Si ganas... ah, pero si ganas, las puertas del mismísimo puto Infierno se abren. Y los desgraciados como estos, cuyas sonrisas falsas les salen con mayor naturalidad que un "te quiero" a su jodida madre, lo saben. Saben que existe ese remotísimo, improbable, pero aterradoramente posible caso de que llegue una puta escoria como yo. Un paria, un cabrón sin absolutamente nada qué perder. Y tras esas sonrisas plásticas y la confianza prefabricada, puedo verlo. ¿Es miedo lo que no te hará doblar esta apuesta?
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  • La Inquisidora vengativa
    Fandom Star Wars Jedi Survival
    Categoría Acción
    No nací inquisidora.

    Yo era una padawan.

    Recuerdo el Templo… la calma, las voces de los maestros, la ilusión de que todo tenía sentido. Pero incluso entonces había algo en mí que no encajaba. Miedo. No el miedo a fallar… sino a perder. A quedarme sola.

    Mi maestro lo notaba.

    —“El miedo es el camino al lado oscuro” —me decía.

    Yo asentía. Pero nunca lo solté.

    Cuando llegó la Orden 66… todo se rompió.

    No fue una batalla. Fue una masacre.

    Sentí cada muerte como si la Fuerza gritara dentro de mi cabeza. Corrí. No para luchar… para sobrevivir. Eso fue lo primero que me convirtió en lo que soy.

    Sobreviví.

    Me escondí entre ruinas, respirando polvo y culpa… hasta que lo sentí.

    Una presencia distinta.

    Oscura. Precisa. Fría.

    El Gran Inquisidor me encontró.

    No levantó su sable. Ni siquiera parecía apurado.

    —“Tenés miedo” —me dijo—. “Y eso te hace útil.”

    Quise atacarlo… pero mi cuerpo no respondió. Porque en el fondo… sabía que tenía razón.

    Estaba sola.

    La Orden había caído.

    Y yo… no quería morir.

    Así que acepté.

    Mi entrenamiento no fue como el de los Jedi.

    No hubo paciencia. No hubo equilibrio.

    Solo dolor.

    El Gran Inquisidor me rompió… una y otra vez. Me obligó a revivir la muerte de mi maestro hasta que dejé de llorar… y empecé a odiar.

    —“Eso es. Aferrate a eso” —decía.

    Aprendí a usar el sable giratorio, a moverme sin dudar, a cazar en lugar de proteger.

    Y cuando terminó… ya no era una padawan.

    Me dieron un nombre nuevo.

    Sexta Hermana.

    Pero hay algo que nunca le dije a nadie.

    No estoy completamente sola.

    En una misión encontré un droide destrozado. Un pequeño dron de reconocimiento. Podría haberlo dejado… pero no lo hice.

    Lo reparé.

    Ahora vive acoplado a mi espalda. Se despliega en combate, escanea, ataca si se lo ordeno.

    Lo llamo VY-6.

    No es solo una herramienta.

    Es… compañía.

    A veces le hablo.

    —“Vos no me vas a traicionar… ¿no?”

    Siempre responde igual. Un pitido suave.

    Simple. Honesto.

    Mi última misión fue en un planeta cubierto de arena y ruinas.

    Un Jedi sobreviviente.

    Lo sentí antes de verlo. Ese eco en la Fuerza… débil, pero persistente.

    VY-6 se desplegó desde mi espalda, flotando a mi lado.

    —“Lo encontramos” —susurré.

    El Jedi salió de las sombras. Viejo. Cansado.

    —“Todavía podés volver” —me dijo.

    No entendía.

    Nadie vuelve.

    Activé mi sable. El sonido giratorio llenó el aire. Ataqué sin dudar.

    No luché como una Jedi.

    Luché como algo más.

    VY-6 disparó una descarga que lo distrajo un segundo.

    Eso fue suficiente.

    Un solo corte.

    Silencio.

    Cuando cayó… esperé sentir algo.

    Satisfacción. Poder.

    Pero no.

    Solo… vacío.

    Miré mis manos. El sable. La arena.

    —“¿Esto es todo…?” murmuré.

    VY-6 flotó a mi lado, emitiendo ese sonido que siempre hace.

    Por un instante… recordé quién era.

    Sutury.

    Pero ese nombre… ya no me pertenece.

    Activé el comunicador.

    —“Objetivo eliminado.”

    Mi voz no tembló.

    Nunca tiembla.

    Volví a colocarme la máscara… y dejé que la Sexta Hermana tomara el control otra vez.
    No nací inquisidora. Yo era una padawan. Recuerdo el Templo… la calma, las voces de los maestros, la ilusión de que todo tenía sentido. Pero incluso entonces había algo en mí que no encajaba. Miedo. No el miedo a fallar… sino a perder. A quedarme sola. Mi maestro lo notaba. —“El miedo es el camino al lado oscuro” —me decía. Yo asentía. Pero nunca lo solté. Cuando llegó la Orden 66… todo se rompió. No fue una batalla. Fue una masacre. Sentí cada muerte como si la Fuerza gritara dentro de mi cabeza. Corrí. No para luchar… para sobrevivir. Eso fue lo primero que me convirtió en lo que soy. Sobreviví. Me escondí entre ruinas, respirando polvo y culpa… hasta que lo sentí. Una presencia distinta. Oscura. Precisa. Fría. El Gran Inquisidor me encontró. No levantó su sable. Ni siquiera parecía apurado. —“Tenés miedo” —me dijo—. “Y eso te hace útil.” Quise atacarlo… pero mi cuerpo no respondió. Porque en el fondo… sabía que tenía razón. Estaba sola. La Orden había caído. Y yo… no quería morir. Así que acepté. Mi entrenamiento no fue como el de los Jedi. No hubo paciencia. No hubo equilibrio. Solo dolor. El Gran Inquisidor me rompió… una y otra vez. Me obligó a revivir la muerte de mi maestro hasta que dejé de llorar… y empecé a odiar. —“Eso es. Aferrate a eso” —decía. Aprendí a usar el sable giratorio, a moverme sin dudar, a cazar en lugar de proteger. Y cuando terminó… ya no era una padawan. Me dieron un nombre nuevo. Sexta Hermana. Pero hay algo que nunca le dije a nadie. No estoy completamente sola. En una misión encontré un droide destrozado. Un pequeño dron de reconocimiento. Podría haberlo dejado… pero no lo hice. Lo reparé. Ahora vive acoplado a mi espalda. Se despliega en combate, escanea, ataca si se lo ordeno. Lo llamo VY-6. No es solo una herramienta. Es… compañía. A veces le hablo. —“Vos no me vas a traicionar… ¿no?” Siempre responde igual. Un pitido suave. Simple. Honesto. Mi última misión fue en un planeta cubierto de arena y ruinas. Un Jedi sobreviviente. Lo sentí antes de verlo. Ese eco en la Fuerza… débil, pero persistente. VY-6 se desplegó desde mi espalda, flotando a mi lado. —“Lo encontramos” —susurré. El Jedi salió de las sombras. Viejo. Cansado. —“Todavía podés volver” —me dijo. No entendía. Nadie vuelve. Activé mi sable. El sonido giratorio llenó el aire. Ataqué sin dudar. No luché como una Jedi. Luché como algo más. VY-6 disparó una descarga que lo distrajo un segundo. Eso fue suficiente. Un solo corte. Silencio. Cuando cayó… esperé sentir algo. Satisfacción. Poder. Pero no. Solo… vacío. Miré mis manos. El sable. La arena. —“¿Esto es todo…?” murmuré. VY-6 flotó a mi lado, emitiendo ese sonido que siempre hace. Por un instante… recordé quién era. Sutury. Pero ese nombre… ya no me pertenece. Activé el comunicador. —“Objetivo eliminado.” Mi voz no tembló. Nunca tiembla. Volví a colocarme la máscara… y dejé que la Sexta Hermana tomara el control otra vez.
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  • ―― La misma puta mierda todos los malditos días. ¿Y qué importa? No es como si alguien pueda hacer algo para cambiarlo.
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  • Arriba está bien… pero Dios! Nada como que te dominen así
    Arriba está bien… pero Dios! Nada como que te dominen así ✨
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  • — A mi me dan como dos papás... en la historia. Urano castrado y sus cositas lanzadas al mar donde yo nací o de Zeus y la titanide Dione, ¿Que version les gusta mas? Si tengo hijos no naceran de mi, puede que los lance al mar y nazcan de la espuma... es mucho mejor que el parto humano... al menos que un hombre valiente quiera que salga de su cabeza

    Bromita ~♡
    — A mi me dan como dos papás... en la historia. Urano castrado y sus cositas lanzadas al mar donde yo nací o de Zeus y la titanide Dione, ¿Que version les gusta mas? Si tengo hijos no naceran de mi, puede que los lance al mar y nazcan de la espuma... es mucho mejor que el parto humano... al menos que un hombre valiente quiera que salga de su cabeza Bromita ~♡ :STK-47:
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