• 𝐶𝑟𝑜́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑑𝑒 𝑆𝑖𝑒𝑔𝑚𝑒𝑦𝑒𝑟 — 𝑆𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒 𝑁𝑒𝑔𝑟𝑎
    Fandom OC
    Categoría Fantasía
    Estaba sentado sobre una roca helada, con la capa pesada de nieve y mi espada descansando sobre las rodillas, contemplaba a lo lejos aquel gran bastión. Sus torres se alzaban imponentes entre la ventisca, envueltas en un halo de misterio. Valdrakkar. Calculé que aún me faltaban tres días de marcha dura para llegar, cruzar el barranco helado, atravesar los bosques densos y subir la última cordillera. Tres días de frío que cala hasta los huesos, incluso para alguien como yo. El viento aullaba, la nieve caía sin descanso, y yo solo pensaba en el camino que tenía por delante.

    En ese preciso momento, mientras yo observaba el castillo con serenidad, sin sospechar nada, dentro de sus muros ya había comenzado el infierno. Una orden de asesinos se había infiltrado como sombras silenciosas. Dagas envenenadas, pasos que no hacían ruido sobre la nieve de los tejados. Guardias caían uno tras otro, nobles eran degollados en sus salones, y la traición se extendía como una plaga por los pasillos de Valdrakkar. El reino que desde lejos parecía un refugio de paz ya sangraba por dentro.

    Yo no lo sabía, simplemente me levanté, me ajusté el yelmo y continué mi camino con pasos firmes, dejando huellas profundas en la nieve, ajeno todavía al caos que me esperaba al final de esas tres jornadas.

    Cuando crucé las puertas de Valdrakkar, el castillo ya era un matadero. El olor a sangre caliente mezclada con nieve me golpeó como un puñetazo. Apenas había dado unos pasos cuando las sombras se movieron. Eran muchos. Demasiados. Al menos una docena de aquellos asesinos se lanzaron sobre mí desde los balcones, los pasillos y las vigas del techo. Vestían negro absoluto, máscaras lisas sin ojos.

    Sus dagas envenenadas buscaban las juntas de mi armadura. Desenvainé mi espada, con un movimiento corté el aire con un rugido metálico. Partí a dos de un solo tajo, el impacto resonando en las placas de mi peto. Giré, y mi codo blindado aplastó el cráneo de otro contra una columna. La nieve y la sangre salpicaban mi yelmo mientras avanzaba, es una de las razones por las que llevo armadura, menos posibilidades de quedar incapacitado de golpe.

    Aun así eran demasiados. Sus golpes llovían sobre mí, dagas resbalando contra el acero, pero algunas encontraron las uniones. Una se hundió bajo la axila, otra atravesó la juntura del muslo, y varias más perforaron la espalda donde las placas se unían. Sentí el veneno entrar como fuego líquido que quemaba a través de la carne bajo el metal. Aun así seguí luchando. Maté tantos que el salón principal era un matadero de sombras y acero. Mi armadura resonaba con cada impacto, abollada y rayada, pero yo seguía en pie.
    Hasta que me rodearon por completo.
    Un golpe de maza en la parte trasera del yelmo me hizo caer de rodillas con un estruendo metálico. Luego vinieron las dagas: una docena perforando las juntas, clavándose profundo. El líder de los asesinos hundió su hoja larga directamente a través de la visera de mi yelmo, atravesándome el ojo y el cerebro.
    Todo se volvió negro dentro del acero.

    Tras unos minutos mi cuerpo inmortal se rebeló. Dentro de la armadura, el infierno comenzó. El veneno ardía como ácido fundido, quemando venas y órganos, mientras la regeneración luchaba contra él. Se podía oír desde fuera, el crujido grotesco de huesos recomponiéndose, la carne retorciéndose y burbujeando bajo las placas, expulsando chorros de sangre ennegrecida y veneno por las juntas del yelmo y los guanteletes. Mi espalda se arqueaba violentamente dentro del peto, haciendo que la armadura entera se sacudiera y crujiera como si un demonio estuviera naciendo dentro de ella. Trozos de carne muerta y venenosa salían expulsados por las aberturas del yelmo, humeando en el aire frío.

    Los asesinos que aún quedaban retrocedieron aterrorizados al ver cómo la figura blindada se levantaba sola, tambaleante, con líquido negro chorreando por todas las ranuras de la armadura. El yelmo, abollado y perforado, se giró hacia ellos con un movimiento lento y antinatural.

    — Un monstruo... — Susurró uno.

    Mi espada volvió a alzarse, aún empuñada por una mano que se regeneraba dentro del guantelete. Maté a los últimos en un frenesí brutal y lento, cada golpe acompañado del sonido metálico de mi armadura y los sonidos húmedos y grotescos de mi carne reconstruyéndose.
    Cuando todo terminó, me derrumbé contra una pared, la armadura abollada y chorreando sangre y veneno. Respiraba con dificultad dentro del yelmo, el dolor aún recorriéndome como llamas eternas. La hija del señor y los pocos supervivientes me observaban entre horror y esperanza.

    En cuanto pude levantarme nuevamente me marche de allí, siempre odie esa mirada de agradecimiento falsa, ya habían reportado el incidente a la Orden. No tardarían en llegar a intentar terminar lo que alguna vez comenzaron.
    Estaba sentado sobre una roca helada, con la capa pesada de nieve y mi espada descansando sobre las rodillas, contemplaba a lo lejos aquel gran bastión. Sus torres se alzaban imponentes entre la ventisca, envueltas en un halo de misterio. Valdrakkar. Calculé que aún me faltaban tres días de marcha dura para llegar, cruzar el barranco helado, atravesar los bosques densos y subir la última cordillera. Tres días de frío que cala hasta los huesos, incluso para alguien como yo. El viento aullaba, la nieve caía sin descanso, y yo solo pensaba en el camino que tenía por delante. En ese preciso momento, mientras yo observaba el castillo con serenidad, sin sospechar nada, dentro de sus muros ya había comenzado el infierno. Una orden de asesinos se había infiltrado como sombras silenciosas. Dagas envenenadas, pasos que no hacían ruido sobre la nieve de los tejados. Guardias caían uno tras otro, nobles eran degollados en sus salones, y la traición se extendía como una plaga por los pasillos de Valdrakkar. El reino que desde lejos parecía un refugio de paz ya sangraba por dentro. Yo no lo sabía, simplemente me levanté, me ajusté el yelmo y continué mi camino con pasos firmes, dejando huellas profundas en la nieve, ajeno todavía al caos que me esperaba al final de esas tres jornadas. Cuando crucé las puertas de Valdrakkar, el castillo ya era un matadero. El olor a sangre caliente mezclada con nieve me golpeó como un puñetazo. Apenas había dado unos pasos cuando las sombras se movieron. Eran muchos. Demasiados. Al menos una docena de aquellos asesinos se lanzaron sobre mí desde los balcones, los pasillos y las vigas del techo. Vestían negro absoluto, máscaras lisas sin ojos. Sus dagas envenenadas buscaban las juntas de mi armadura. Desenvainé mi espada, con un movimiento corté el aire con un rugido metálico. Partí a dos de un solo tajo, el impacto resonando en las placas de mi peto. Giré, y mi codo blindado aplastó el cráneo de otro contra una columna. La nieve y la sangre salpicaban mi yelmo mientras avanzaba, es una de las razones por las que llevo armadura, menos posibilidades de quedar incapacitado de golpe. Aun así eran demasiados. Sus golpes llovían sobre mí, dagas resbalando contra el acero, pero algunas encontraron las uniones. Una se hundió bajo la axila, otra atravesó la juntura del muslo, y varias más perforaron la espalda donde las placas se unían. Sentí el veneno entrar como fuego líquido que quemaba a través de la carne bajo el metal. Aun así seguí luchando. Maté tantos que el salón principal era un matadero de sombras y acero. Mi armadura resonaba con cada impacto, abollada y rayada, pero yo seguía en pie. Hasta que me rodearon por completo. Un golpe de maza en la parte trasera del yelmo me hizo caer de rodillas con un estruendo metálico. Luego vinieron las dagas: una docena perforando las juntas, clavándose profundo. El líder de los asesinos hundió su hoja larga directamente a través de la visera de mi yelmo, atravesándome el ojo y el cerebro. Todo se volvió negro dentro del acero. Tras unos minutos mi cuerpo inmortal se rebeló. Dentro de la armadura, el infierno comenzó. El veneno ardía como ácido fundido, quemando venas y órganos, mientras la regeneración luchaba contra él. Se podía oír desde fuera, el crujido grotesco de huesos recomponiéndose, la carne retorciéndose y burbujeando bajo las placas, expulsando chorros de sangre ennegrecida y veneno por las juntas del yelmo y los guanteletes. Mi espalda se arqueaba violentamente dentro del peto, haciendo que la armadura entera se sacudiera y crujiera como si un demonio estuviera naciendo dentro de ella. Trozos de carne muerta y venenosa salían expulsados por las aberturas del yelmo, humeando en el aire frío. Los asesinos que aún quedaban retrocedieron aterrorizados al ver cómo la figura blindada se levantaba sola, tambaleante, con líquido negro chorreando por todas las ranuras de la armadura. El yelmo, abollado y perforado, se giró hacia ellos con un movimiento lento y antinatural. — Un monstruo... — Susurró uno. Mi espada volvió a alzarse, aún empuñada por una mano que se regeneraba dentro del guantelete. Maté a los últimos en un frenesí brutal y lento, cada golpe acompañado del sonido metálico de mi armadura y los sonidos húmedos y grotescos de mi carne reconstruyéndose. Cuando todo terminó, me derrumbé contra una pared, la armadura abollada y chorreando sangre y veneno. Respiraba con dificultad dentro del yelmo, el dolor aún recorriéndome como llamas eternas. La hija del señor y los pocos supervivientes me observaban entre horror y esperanza. En cuanto pude levantarme nuevamente me marche de allí, siempre odie esa mirada de agradecimiento falsa, ya habían reportado el incidente a la Orden. No tardarían en llegar a intentar terminar lo que alguna vez comenzaron.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    40
    Estado
    Terminado
    0 turnos 0 maullidos
  • ×ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ
    ᅠᅠᅠᅠᅠᅠ
    ᅠᅠᅠno existe en ella lo que se conoce como "𝐛𝐞𝐥𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐟𝐞𝐦𝐞𝐧𝐢𝐧𝐚"; es grande; tosca, su cuerpo es mas musculosos que el de algunos varones, tiene cicatrices que rompen el patrón de una piel perfecta, por que jamás podrá usar el título de 𝗿𝗲𝗶𝗻𝗮 , pues para eso primero tendría que haber sido una princesa, que jamás fue.
    batallas, unas tras otras, su cuerpo era acariciando con filos de espadas, no con 𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬, no con 𝐛𝐞𝐬𝐨𝐬 o 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚𝐬, por que Titania es una bestia, una que jamas conocerá la sensibilidad que puede representar una mujer, por que eso es un lujo que ella 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞.
    ×ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠᅠᅠᅠ ᅠᅠᅠno existe en ella lo que se conoce como "𝐛𝐞𝐥𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐟𝐞𝐦𝐞𝐧𝐢𝐧𝐚"; es grande; tosca, su cuerpo es mas musculosos que el de algunos varones, tiene cicatrices que rompen el patrón de una piel perfecta, por que jamás podrá usar el título de 𝗿𝗲𝗶𝗻𝗮 , pues para eso primero tendría que haber sido una princesa, que jamás fue. batallas, unas tras otras, su cuerpo era acariciando con filos de espadas, no con 𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬, no con 𝐛𝐞𝐬𝐨𝐬 o 𝐜𝐚𝐫𝐢𝐜𝐢𝐚𝐬, por que Titania es una bestia, una que jamas conocerá la sensibilidad que puede representar una mujer, por que eso es un lujo que ella 𝐧𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢𝐫𝐬𝐞.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Nada como un refresquito para un día caluroso. -Exclamaba contento el oni.-
    Nada como un refresquito para un día caluroso. -Exclamaba contento el oni.-
    0 turnos 0 maullidos
  • *Me aproximo más a la silueta. Aún a una distancia cercana sus rasgos son indistingibles. Probablemente consecuencia de la realidad fragmentada en la que me encuentro*

    -¡RESPONDE!. ¿Quién eres?.

    Silueta del desconocido/a: *Con una voz distorsianda dice*
    -No es relevante. Me parece más interesante saber porque estas aquí. Un humano que no esta vivo ni muerto. Un "fracturado".

    *Mi rostro palidece* -¿Cómo me has llamado?. Tú no sabes nada acerca de mí. No tienes idea. Como te atreves a... *Intento acercarme pero en mi cuerpo comienzan aparecer grietas a medidas que me acerco. Me freno de golpe*

    Silueta del desconocido/a: *Con el mismo tono de vos distorsionado sin alterarse en lo más mínimo prosigue* -Tú eres el que no se conoce a sí mismo. No comprendes tu verdadera naturaleza. Mientras eso ocurra estarás siempre distante de saber la verdad. Insisto que no soy relevante. Lo verdaderamente importante es mi arte. Devolveré el multiverso a su verdadera forma. Como siempre debió haber sido. *Alzando sus manos provoca más grietas de fracturas. Una de estas me absorbe violentamente*

    -¿Qué?. Miserable... Aún no hemos terminado de hablar. *Extiendo una mano y esta se hace trizas. Como si de una fractura se tratase. Mi resistencia es inútil. Soy absorvido por una de las grietas. Hacia una destinación desconocida. Quedándome con más preguntas que respuestas ante este misterioso encuentro*


    //Jero Rael💀 ¡Attenzione!. Este personaje será importante en el futuro. Potencial para antagonista post Alhoon.
    *Me aproximo más a la silueta. Aún a una distancia cercana sus rasgos son indistingibles. Probablemente consecuencia de la realidad fragmentada en la que me encuentro* -¡RESPONDE!. ¿Quién eres?. Silueta del desconocido/a: *Con una voz distorsianda dice* -No es relevante. Me parece más interesante saber porque estas aquí. Un humano que no esta vivo ni muerto. Un "fracturado". *Mi rostro palidece* -¿Cómo me has llamado?. Tú no sabes nada acerca de mí. No tienes idea. Como te atreves a... *Intento acercarme pero en mi cuerpo comienzan aparecer grietas a medidas que me acerco. Me freno de golpe* Silueta del desconocido/a: *Con el mismo tono de vos distorsionado sin alterarse en lo más mínimo prosigue* -Tú eres el que no se conoce a sí mismo. No comprendes tu verdadera naturaleza. Mientras eso ocurra estarás siempre distante de saber la verdad. Insisto que no soy relevante. Lo verdaderamente importante es mi arte. Devolveré el multiverso a su verdadera forma. Como siempre debió haber sido. *Alzando sus manos provoca más grietas de fracturas. Una de estas me absorbe violentamente* -¿Qué?. Miserable... Aún no hemos terminado de hablar. *Extiendo una mano y esta se hace trizas. Como si de una fractura se tratase. Mi resistencia es inútil. Soy absorvido por una de las grietas. Hacia una destinación desconocida. Quedándome con más preguntas que respuestas ante este misterioso encuentro* //[Jeroaberration0] ¡Attenzione!. Este personaje será importante en el futuro. Potencial para antagonista post Alhoon.
    Me shockea
    3
    6 turnos 0 maullidos
  • No todo en la vida es glamour, la comodidad también es bastante acogedora. ♥
    No todo en la vida es glamour, la comodidad también es bastante acogedora. ♥
    Me encocora
    Me gusta
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • Dra Luna Steel Elina Drakon

    -Tras el encuentro entre la científica y la dragona.-

    -La misma noche, sin saberlo, las dos mujeres contemplaron el mismo sueño.-

    -La dragona y la científica.-

    -Dos desconocidas unidas únicamente por una roca que ninguna máquina conseguía comprender.-

    -En el sueño no había laboratorios.-

    -No había tecnología.-

    -No había nombres.-

    -Solo un inmenso océano de estrellas extendiéndose hasta el infinito.-

    -Y allí, suspendida en el vacío primordial, flotaba una pequeña criatura dracónica de escamas blancas y rojizas.-

    -Dormía.-

    -Como si hubiera estado durmiendo desde antes del nacimiento de los mundos.-

    -Como si el tiempo no tuviera significado para ella.-

    -Y mientras dormía, una vieja melodía parecía recorrer el cosmos.-

    -La misma nana olvidada que una vez cantaron dos seres capaces de desafiar la guerra eterna.-

    -Cuando ambas despertaron, el recuerdo comenzó a difuminarse de inmediato.-

    -Pero la sensación permaneció.-

    -La sensación de haber presenciado algo antiguo.-

    -Algo imposible.-

    -Algo real.-

    -Mientras tanto, en el laboratorio de Umbra Corp, algo había cambiado.-

    -El huevo ya no era exactamente igual.-

    -Las cámaras de vigilancia fueron las primeras en detectarlo.-

    -Luego los sensores de masa.-

    -Luego los escáneres volumétricos.-

    -El objeto había aumentado de tamaño durante la noche.-

    -Y por primera vez desde que fue adquirido al mercader goblin, aparecieron grietas sobre la superficie pétrea.-

    -Finas líneas recorrían algunas de las antiguas escamas fosilizadas.-

    -De ciertas grietas escapaban delicados cristales de escarcha que cubrían lentamente los soportes metálicos cercanos.-

    -De otras surgía un tenue resplandor rojizo semejante a brasas ocultas bajo la roca.-

    -Fuego y escarcha coexistiendo sobre el mismo cascarón.-

    -Como si dos naturalezas opuestas compartieran un mismo corazón.-

    -Cuando Luna llegó al laboratorio y revisó los registros, esta vez el escáner mostraba algo.-

    -Algo que jamás había mostrado antes.-

    -En el interior de la roca aparecía una figura diminuta encogida sobre sí misma.-

    -Con forma humanoide.-

    -Las rodillas recogidas contra el pecho.-

    -Los pequeños cuernos apenas visibles.-

    -Y una larga cola dracónica rodeando su cuerpo como si todavía buscara refugio dentro del huevo.-

    -No se detectaban signos vitales convencionales.-

    -No había pulso.-

    -No había respiración.-

    -No había actividad cerebral medible.-

    -Y sin embargo... allí estaba.-

    -Como si la criatura existiera en algún lugar situado entre la vida, el sueño y el recuerdo.-

    -Por primera vez desde el inicio de la investigación, el laboratorio registró oficialmente una nueva clasificación para el objeto.-

    -EVENTO SIN PRECEDENTES.-
    [Luna_I_UMBRA] [solar_brass_fox_952] -Tras el encuentro entre la científica y la dragona.- -La misma noche, sin saberlo, las dos mujeres contemplaron el mismo sueño.- -La dragona y la científica.- -Dos desconocidas unidas únicamente por una roca que ninguna máquina conseguía comprender.- -En el sueño no había laboratorios.- -No había tecnología.- -No había nombres.- -Solo un inmenso océano de estrellas extendiéndose hasta el infinito.- -Y allí, suspendida en el vacío primordial, flotaba una pequeña criatura dracónica de escamas blancas y rojizas.- -Dormía.- -Como si hubiera estado durmiendo desde antes del nacimiento de los mundos.- -Como si el tiempo no tuviera significado para ella.- -Y mientras dormía, una vieja melodía parecía recorrer el cosmos.- -La misma nana olvidada que una vez cantaron dos seres capaces de desafiar la guerra eterna.- -Cuando ambas despertaron, el recuerdo comenzó a difuminarse de inmediato.- -Pero la sensación permaneció.- -La sensación de haber presenciado algo antiguo.- -Algo imposible.- -Algo real.- -Mientras tanto, en el laboratorio de Umbra Corp, algo había cambiado.- -El huevo ya no era exactamente igual.- -Las cámaras de vigilancia fueron las primeras en detectarlo.- -Luego los sensores de masa.- -Luego los escáneres volumétricos.- -El objeto había aumentado de tamaño durante la noche.- -Y por primera vez desde que fue adquirido al mercader goblin, aparecieron grietas sobre la superficie pétrea.- -Finas líneas recorrían algunas de las antiguas escamas fosilizadas.- -De ciertas grietas escapaban delicados cristales de escarcha que cubrían lentamente los soportes metálicos cercanos.- -De otras surgía un tenue resplandor rojizo semejante a brasas ocultas bajo la roca.- -Fuego y escarcha coexistiendo sobre el mismo cascarón.- -Como si dos naturalezas opuestas compartieran un mismo corazón.- -Cuando Luna llegó al laboratorio y revisó los registros, esta vez el escáner mostraba algo.- -Algo que jamás había mostrado antes.- -En el interior de la roca aparecía una figura diminuta encogida sobre sí misma.- -Con forma humanoide.- -Las rodillas recogidas contra el pecho.- -Los pequeños cuernos apenas visibles.- -Y una larga cola dracónica rodeando su cuerpo como si todavía buscara refugio dentro del huevo.- -No se detectaban signos vitales convencionales.- -No había pulso.- -No había respiración.- -No había actividad cerebral medible.- -Y sin embargo... allí estaba.- -Como si la criatura existiera en algún lugar situado entre la vida, el sueño y el recuerdo.- -Por primera vez desde el inicio de la investigación, el laboratorio registró oficialmente una nueva clasificación para el objeto.- -EVENTO SIN PRECEDENTES.-
    Me encocora
    Me shockea
    2
    6 turnos 0 maullidos
  • — Te dije que me dejaras en paz...

    Kiro miró al chaval inconsciente de pie enfrente suya, con las manos en los bolsillos de su sudadera. Tanto su postura como su tono eran tranquilos, incluso denotaban cierto aburrimiento.

    Tras unos segundos simplemente se dió la vuelta y comenzó a alejarse.
    — Te dije que me dejaras en paz... Kiro miró al chaval inconsciente de pie enfrente suya, con las manos en los bolsillos de su sudadera. Tanto su postura como su tono eran tranquilos, incluso denotaban cierto aburrimiento. Tras unos segundos simplemente se dió la vuelta y comenzó a alejarse.
    Me gusta
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • [[ El dia que la tragedia llegó. ]]

    El vacío del espacio era el único templo digno de su verdadera naturaleza..

    Durante años, Zhen había intentado asfixiar el vacío de su pecho con los burdos consuelos de los mortales. Probó el calor de la carne, el éxtasis del vino en festivales ruidosos, los lazos efímeros de la amistad y la dulce mentira de los actos de bondad. Todo fue inútil.

    Los distractores terrenales no eran más que ceniza en su boca, incapaces de saciar un hambre de proporciones cósmicas.

    Él no pertenecía a la tierra; pertenecía a la devastación. Dejando atrás el último mundo que lo albergó, Zhen rompió las cadenas de la gravedad y se elevó hacia el firmamento.

    La atmósfera planetaria quedó atrás como una débil capa de humo; en la negrura absoluta, libre de pretensiones humanas, su cuerpo se expandió. La carne mortal dio paso a escamas de jade que reflejaban la luz de estrellas moribundas, y sus garras se extendieron hasta abarcar kilómetros de distancia. Su verdadera forma titánica finalmente respiró.

    Ante él se extendía un sistema desconocido, custodiado por un majestuoso planeta rodeado de satélites brillantes. Zhen sonrió, mostrando una hilera de dientes capaces de triturar continentes.

    No hubo piedad, solo una necesidad biológica e implacable, se abalanzó sobre la primera luna, atrapándola entre sus fauces y provocando una explosión de roca y magma que saboreó con delicia.

    Una a una, las lunas de aquel desdichado mundo comenzaron a desaparecer en su garganta, destrozando el equilibrio gravitatorio del sistema y sumiendo al planeta de abajo en el caos absoluto.

    El festín cósmico duró apenas unos momentos, pero fue suficiente para volverlo a calmar.
    [[ El dia que la tragedia llegó. ]] El vacío del espacio era el único templo digno de su verdadera naturaleza.. Durante años, Zhen había intentado asfixiar el vacío de su pecho con los burdos consuelos de los mortales. Probó el calor de la carne, el éxtasis del vino en festivales ruidosos, los lazos efímeros de la amistad y la dulce mentira de los actos de bondad. Todo fue inútil. Los distractores terrenales no eran más que ceniza en su boca, incapaces de saciar un hambre de proporciones cósmicas. Él no pertenecía a la tierra; pertenecía a la devastación. Dejando atrás el último mundo que lo albergó, Zhen rompió las cadenas de la gravedad y se elevó hacia el firmamento. La atmósfera planetaria quedó atrás como una débil capa de humo; en la negrura absoluta, libre de pretensiones humanas, su cuerpo se expandió. La carne mortal dio paso a escamas de jade que reflejaban la luz de estrellas moribundas, y sus garras se extendieron hasta abarcar kilómetros de distancia. Su verdadera forma titánica finalmente respiró. Ante él se extendía un sistema desconocido, custodiado por un majestuoso planeta rodeado de satélites brillantes. Zhen sonrió, mostrando una hilera de dientes capaces de triturar continentes. No hubo piedad, solo una necesidad biológica e implacable, se abalanzó sobre la primera luna, atrapándola entre sus fauces y provocando una explosión de roca y magma que saboreó con delicia. Una a una, las lunas de aquel desdichado mundo comenzaron a desaparecer en su garganta, destrozando el equilibrio gravitatorio del sistema y sumiendo al planeta de abajo en el caos absoluto. El festín cósmico duró apenas unos momentos, pero fue suficiente para volverlo a calmar.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Antes de conocernos era un hombre frío, serio, antisocial. Nada que ver con como era antes y gracias a ti has hecho que vuelva a ser el hombre que siempre fui una vez.
    Pasaré el resto de mi vida agradeciéndotelo Mia Argent
    Antes de conocernos era un hombre frío, serio, antisocial. Nada que ver con como era antes y gracias a ti has hecho que vuelva a ser el hombre que siempre fui una vez. Pasaré el resto de mi vida agradeciéndotelo [Thxhacker13]
    Me encocora
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • — Gracias... Qué bueno. Papá va a comer, Mercury, no hagas ruido.

    Le hablaba a su tamagochi, Kiro le había puesto así por Freddy Mercury, el cantante de Queen. Se bajó la mascarilla y empezó a comer.

    — Si consigo un trabajo podré comer más como esta... Si, un trabajo... Trabajo...

    Ya le estaba invadiendo la pereza, ni los estudios ni trabajar era lo suyo.

    — Huh.. me lo pensaré.
    — Gracias... Qué bueno. Papá va a comer, Mercury, no hagas ruido. Le hablaba a su tamagochi, Kiro le había puesto así por Freddy Mercury, el cantante de Queen. Se bajó la mascarilla y empezó a comer. — Si consigo un trabajo podré comer más como esta... Si, un trabajo... Trabajo... Ya le estaba invadiendo la pereza, ni los estudios ni trabajar era lo suyo. — Huh.. me lo pensaré.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados