• 04:00 AM — ESTACIÓN DE TRENES
    ▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

    ⟦ La elfa estaba sentada en una banca, esperando el tren que llegaría en tan solo un minuto mientras su cuerpo respondía ante el cansancio, pues había tenido una noche llena de clientes en la barra y no había tenido a su compañero esa noche. Su naturaleza mágica se hacia presente sin su consentimiento, sus ojos en vez de presentar ojeras como cualquier persona, se rodeaban de un tono rojizo que parecía teñirle la piel, a la vez que su cabello se tornaba de un claro color rubio lentamente, más cercano al blanco que al dorado. Al subir al tren, vio como a un pasajero se le caía algo del bolsillo, y al notar las impuras intenciones de las otras pocas personas allí, se acercó a tomar el objeto, ignorando lo que fuese, y lo depósito en las manos ajenas. ⟧

    Disculpa, mh...Esto se te cayó, es poco probable que tengas la suerte de que te lo devuelvan dos veces en una noche, te recomiendo que no lo sueltes de nuevo.
    04:00 AM — ESTACIÓN DE TRENES ▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬ ⟦ La elfa estaba sentada en una banca, esperando el tren que llegaría en tan solo un minuto mientras su cuerpo respondía ante el cansancio, pues había tenido una noche llena de clientes en la barra y no había tenido a su compañero esa noche. Su naturaleza mágica se hacia presente sin su consentimiento, sus ojos en vez de presentar ojeras como cualquier persona, se rodeaban de un tono rojizo que parecía teñirle la piel, a la vez que su cabello se tornaba de un claro color rubio lentamente, más cercano al blanco que al dorado. Al subir al tren, vio como a un pasajero se le caía algo del bolsillo, y al notar las impuras intenciones de las otras pocas personas allí, se acercó a tomar el objeto, ignorando lo que fuese, y lo depósito en las manos ajenas. ⟧ Disculpa, mh...Esto se te cayó, es poco probable que tengas la suerte de que te lo devuelvan dos veces en una noche, te recomiendo que no lo sueltes de nuevo.
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  • Days Off – The Case of Wardogs
    Fandom Original.
    Categoría Acción
    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Lublin | 09/03/2026

    ⠀⠀Odiaba esta clase de clima, siempre gris, siempre monótono. El mate de la maldita mesa no le podía causar más insatisfacción, se enfriaba rápido con el viento de la ventana, y ese departamento lucía como una maldita pocilga. Un arriendo barato, zona para vigilar, apenas comieron un par de sopas ese día para merendar, la maldita comida china que consistía en sopa de fideos y pollo.
    ⠀⠀Que no le molestaba el comer en sí, pero cuando comes ya tres días lo mismo, te comienzas a hartar...

    ⠀⠀Tras el balcón de ese onceavo piso, un par de binoculares, como en una película de espionaje cliché. Pero el objetivo no se movía, no lo veía culpable, no sentía siquiera un aura hostil. Tal vez era él, apenas fueron 72h, quería creer que estaba siendo impaciente, Illán siempre se destacó por ser innecesariamente violento cuando se misiones de captura se trataban, pues odiaba la idea de quedarse estancado por otro en sus viajes. Más tiempo desperdiciado, no le servía.

    ⠀⠀Dejó el cuenco en la mesa cuando vio a la persona salir de su casa, no conocía quién era, pero Anne le dijo que lo vigilara. Ella parecía ocupada limpiando sus valiosas armas de fuego y demás, cosa que jamás le gustaron. ⸻Movimiento⸻ Dijo a la brevedad, para que la cazadora volteara y viera el estado del sujeto. Estaba tomando las llaves de su auto, y ahora, pasadas las 17hs y habiendo vuelto del trabajo, ¿no era un comportamiento extraño? Especialmente un día de semana como el lunes.

    ⠀⠀Él no lo sabía, pero hubo actividad vampírica clandestina por los barrios bajos de Lublin, en Polonia, y ambos debían investigarlo...

    Anneliese
    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Lublin | 09/03/2026 ⠀⠀Odiaba esta clase de clima, siempre gris, siempre monótono. El mate de la maldita mesa no le podía causar más insatisfacción, se enfriaba rápido con el viento de la ventana, y ese departamento lucía como una maldita pocilga. Un arriendo barato, zona para vigilar, apenas comieron un par de sopas ese día para merendar, la maldita comida china que consistía en sopa de fideos y pollo. ⠀⠀Que no le molestaba el comer en sí, pero cuando comes ya tres días lo mismo, te comienzas a hartar... ⠀⠀Tras el balcón de ese onceavo piso, un par de binoculares, como en una película de espionaje cliché. Pero el objetivo no se movía, no lo veía culpable, no sentía siquiera un aura hostil. Tal vez era él, apenas fueron 72h, quería creer que estaba siendo impaciente, Illán siempre se destacó por ser innecesariamente violento cuando se misiones de captura se trataban, pues odiaba la idea de quedarse estancado por otro en sus viajes. Más tiempo desperdiciado, no le servía. ⠀⠀Dejó el cuenco en la mesa cuando vio a la persona salir de su casa, no conocía quién era, pero Anne le dijo que lo vigilara. Ella parecía ocupada limpiando sus valiosas armas de fuego y demás, cosa que jamás le gustaron. ⸻Movimiento⸻ Dijo a la brevedad, para que la cazadora volteara y viera el estado del sujeto. Estaba tomando las llaves de su auto, y ahora, pasadas las 17hs y habiendo vuelto del trabajo, ¿no era un comportamiento extraño? Especialmente un día de semana como el lunes. ⠀⠀Él no lo sabía, pero hubo actividad vampírica clandestina por los barrios bajos de Lublin, en Polonia, y ambos debían investigarlo... [Made_To_Hunt]
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  • El sol resplandecía como si estuviera presumiendo su derecho a brillar, la suave brisa corría entre los techos y los callejones de la ciudad de la libertad.

    El olor a pan recién orneado anunciaba las primeras tandas de desayunos junto con el dulce y carbonizado aroma de la carne a la miel del Gran Cazador, los guardias del turno de la noche pasaban al restaurante a comer antes de ir a la sede a dar reporte y terminar turno, el eco de los feroces y precisos golpeteos del martillo de wagner contra el yunke resonaban a distancia, parecía una día animado y tranquilo como siempre, hasta que...

    -¡Woo hoo!

    Se escuchó un grito de adrenalina, acompañado del potente rugido de una maquinaria muy poco común en ese mundo, un "corcel de acero". Aquella calma se vio momentáneamente interrumpida por aquel rugido metálico. Una sombra a gran velocidad pasó varios metros sobre la fuente central a la entrada de Mondstadt hasta impactarse en el suelo frente a la puerta de entrada a la ciudad. El peso de la moto y la velocidad la habían llevado a frenar hasta el puente saliendo de Mondstadt en un perfecto derrape, si, Jean había bajado a toda velocidad desde la explanada de la iglesia en aquella moto prestada.

    -....Por...el Gran Arconte Anemo....

    Dijo agitada sobre la motocicleta, sus mejillas estaban ruborizadas por la adrenalina ante el vehículo que le habían prestado incluso había perdido por ese momento su rígida postura como Gran Maestra Interina dejando ver a aquella alma rebelde y risueña por la que siempre era identificada en la academia.

    -Tendré que pedirle a la Señorita Mavuika la posibilidad de tener una para mi... -Dijo mientras usaba sus manos como abanicos sentada en la moto echándose aire en el rostro aún sintiendo como su corazón golpeaba contra su pecho-
    El sol resplandecía como si estuviera presumiendo su derecho a brillar, la suave brisa corría entre los techos y los callejones de la ciudad de la libertad. El olor a pan recién orneado anunciaba las primeras tandas de desayunos junto con el dulce y carbonizado aroma de la carne a la miel del Gran Cazador, los guardias del turno de la noche pasaban al restaurante a comer antes de ir a la sede a dar reporte y terminar turno, el eco de los feroces y precisos golpeteos del martillo de wagner contra el yunke resonaban a distancia, parecía una día animado y tranquilo como siempre, hasta que... -¡Woo hoo! Se escuchó un grito de adrenalina, acompañado del potente rugido de una maquinaria muy poco común en ese mundo, un "corcel de acero". Aquella calma se vio momentáneamente interrumpida por aquel rugido metálico. Una sombra a gran velocidad pasó varios metros sobre la fuente central a la entrada de Mondstadt hasta impactarse en el suelo frente a la puerta de entrada a la ciudad. El peso de la moto y la velocidad la habían llevado a frenar hasta el puente saliendo de Mondstadt en un perfecto derrape, si, Jean había bajado a toda velocidad desde la explanada de la iglesia en aquella moto prestada. -....Por...el Gran Arconte Anemo.... Dijo agitada sobre la motocicleta, sus mejillas estaban ruborizadas por la adrenalina ante el vehículo que le habían prestado incluso había perdido por ese momento su rígida postura como Gran Maestra Interina dejando ver a aquella alma rebelde y risueña por la que siempre era identificada en la academia. -Tendré que pedirle a la Señorita Mavuika la posibilidad de tener una para mi... -Dijo mientras usaba sus manos como abanicos sentada en la moto echándose aire en el rostro aún sintiendo como su corazón golpeaba contra su pecho-
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  • 𑣲──────── parece que no has tomado atención a nada, nunca confíes en una señorita sola a estas horas de las noches, yo decido cuando mueres y cuando no.

    °❀⋆.ೃ࿔*:・ — Le apunta con su disque paraguas, aunque ese paraguas tenía una forma extraña, al parecer no era como parecía, ese paraguas era un francotirador, con una sonrisa en sus labios observando a la persona de al frente.
    𑣲──────── parece que no has tomado atención a nada, nunca confíes en una señorita sola a estas horas de las noches, yo decido cuando mueres y cuando no. °❀⋆.ೃ࿔*:・ — Le apunta con su disque paraguas, aunque ese paraguas tenía una forma extraña, al parecer no era como parecía, ese paraguas era un francotirador, con una sonrisa en sus labios observando a la persona de al frente.
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  • - Niña tonta, ¡como se te ocurre pensar eso!.- Exclamó a semejante disparate.- ¿No te has dado cuenta que mis ojos solo te ven a ti?, ¿que mi corazón te pertenece solo a ti?...

    La envolvió entre sus brazos atrapandola contra su propio pecho, tomando los labios ajenos cómo suyos, acabando con aquel mal entendido con un beso apasionado.
    - Niña tonta, ¡como se te ocurre pensar eso!.- Exclamó a semejante disparate.- ¿No te has dado cuenta que mis ojos solo te ven a ti?, ¿que mi corazón te pertenece solo a ti?... La envolvió entre sus brazos atrapandola contra su propio pecho, tomando los labios ajenos cómo suyos, acabando con aquel mal entendido con un beso apasionado.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    \

    Esto es lo que leeré en el recital:

    \

    Paraíso de liebre submarina.

    Se cuenta, entre tantas danzantes leyendas, que una vez fue creada una Luna por el soplo de una pipa encantada.

    Y ella al ser ingenua se hallaba inmersa en un océano sin cielo, que engarzaba sus ojos entre las almenaras de sus sigilosos sueños. Ahí y justo ahí, el cielo se encargaba de cuidarla; y peinaba sus cabellos y la consentía y la Luna misma posaba su cabeza en el regazo del imberbe.

    A ella la había mandado pedir una flor de loto, como deseo de nacimiento, ya que crecía en un lago marchito. Ella no conocía más que el hedor de ese lugar, al que llamaba hogar mismo.

    Y el lago al ser marchito la volvía siempre egoísta.

    No reía, sólo codiciaba lo bello.

    Un día como cualquier otro, la flor de loto contempló hacia arriba, tras verse iluminada y arropada por una luz muy bella, como los rayos que la hacían vislumbrar las profundidades de su propio seno, y, con el ver nacarado de sus ojos, posados en los cabellos de esa doncella de plata, anheló su majestad y su sosiego. Y pidió y pidió y pidió ser criatura corpórea para poder hacerle el amor al menos una vez.

    Se dice que la flor y la pipa implementaron el tiempo para gobernar ya sus pasos, y, los pasos del loto se hicieron tardes, noches y mañanas. Ya que, al ser la flor más poderosa, construyó un barco para derramar sus sollozos en forma de gotas de sal, como si la sal se esgrimiera en forma y voto por proa desde el augurio de sus lágrimas.

    Aunaba un plan. Estas le permitieran alcanzar a la luna de su anhelo. Porque el anhelo por tenerla, y el querer tenerla, le hizo maquinar en su quehacer cosas terribles, y se olvidó de pensarla con el bienestar de un ser de noble corazón.

    Así que pensó, y pensó, y pensó en apagar la luminaria de las estrellas que la acompañaban.

    Porque las estrellas apagarían el cobijo de su risa y con su Solo de los susurros que, dedicada sólo a ella, una escalera se presentó al tiempo ante sus pies; amorosa y rebelde. Pero también se hizo turbia y deferente.

    Y la flor se tornó caballero de rigor, pesadilla y desesperanza.

    Así sucedió que la flor de loto, tocó una ventisca venidera de una lamparilla de hueso que pasaba, por allí y por allá. Una costilla de anciana virtud. Porque de los huesos que contenía el lago en el que descansaba la flor, ahí, y justo allí, al alcanzar la Luna con un beso, desde lejos, la cortó en varias tiras.

    Y la luna se derramó en casas, océanos y valles, hasta despojarse de su manto coronado.

    Y de la flor desgraciada y desabrida, emergió una doncella con el crepúsculo bañándole el rostro. Porque había permitido que su luna se presentase en sus aposentos, como ante la sorpresa de la Luna misma.

    Cayó en sus brazos, y, al tocar su rostro, cuando en el cuándo, leyó en la flor arrepentimiento. Ah, el arrepentimiento siempre es nacido del amor más pudiente, y orilló a ambos a fragmentarse y de sus fragmentos nació el océano de Valeria. El de más peligros y de más maravillas.

    Y en Valeria, se decía, que todas las cosas sucedían con errados suelos y erradas prosas y prisas, porque ellos cayeron allí y, el todo y la nada se hicieron sendos relojes de oro, bronce y plata. Hasta que, acabados por sus infamias y símiles, el tiempo se detuvo y existió una densa niebla, y, ante la niebla, se dio por presentada al nupcial mundo de la Aurora.

    Aurora, la Ciudad que nunca de los nunca dormiría.

    Aurora conmovida le abrió los brazos a la flor de loto hecha caballero, pero, a cambio de devolverle a su Luna le hizo ver su caparazón. Y la hizo llenarla con fuego: el fuego de los relojes.

    Entonces Valeria y Aurora orillaron a ese nuevo ser, al que llamaron en secreto Diomedes, a otorgarle el tiempo de su destiempo, pues Diomedes era ya santo, pero también anciano. Y entonces Diomedes presentó dos expresiones ante sí mismo. Una de ellas la posó en el cuerpo de la Luna, y, la otra al callarse, sólo hablaría el idioma de las bestias que habitarían, ese, empero nuevo mundo recién descubierto y conocido. Bestias que no lo traicionaron.


    Así y sólo así, se dice pues que, Diomedes izó el tiempo para que retuviera su soplo de amor, ese no tan verdadero, arropó a su Luna con las cicatrices de ese nuevo paraíso tejedor. Ese que nacía de sus propios dedos pinchados con las agujas de su propio tapizar de destinos.

    Y en el ahora del Ahora, Diomedes vio su suerte y se echó a llorar pues escapaba de la realidad que es fantasía, para guiar a su Luna al culmen del cielo, ya que creía, que al menos así, con su fuego horadado, se tejerían los fragmentos que le faltarían. Esos que debe, expiar y espiar, en cada rincón orillado por su propia mano y fuerza.

    Pero la Luna no retornó a los cielos; porque con el pisar de las pisadas de cerdas de su propia vigilia, Diomedes la lloró y convocó un conjuro que permitiría que esa niña mujer, mujer niña tocara el cielo siquiera una vez. Y por esta razón que Ifigenia, la barca de las líricas se abre paso en el mar de tinta que retiene la esperanzada de uno, y tan sólo uno, que anheló ser maestro de maestros.
    De su nacimiento.

    https://youtu.be/B6s3q2pbYYk?si=pw-MIVud5twowHQK
    \ Esto es lo que leeré en el recital: \ Paraíso de liebre submarina. Se cuenta, entre tantas danzantes leyendas, que una vez fue creada una Luna por el soplo de una pipa encantada. Y ella al ser ingenua se hallaba inmersa en un océano sin cielo, que engarzaba sus ojos entre las almenaras de sus sigilosos sueños. Ahí y justo ahí, el cielo se encargaba de cuidarla; y peinaba sus cabellos y la consentía y la Luna misma posaba su cabeza en el regazo del imberbe. A ella la había mandado pedir una flor de loto, como deseo de nacimiento, ya que crecía en un lago marchito. Ella no conocía más que el hedor de ese lugar, al que llamaba hogar mismo. Y el lago al ser marchito la volvía siempre egoísta. No reía, sólo codiciaba lo bello. Un día como cualquier otro, la flor de loto contempló hacia arriba, tras verse iluminada y arropada por una luz muy bella, como los rayos que la hacían vislumbrar las profundidades de su propio seno, y, con el ver nacarado de sus ojos, posados en los cabellos de esa doncella de plata, anheló su majestad y su sosiego. Y pidió y pidió y pidió ser criatura corpórea para poder hacerle el amor al menos una vez. Se dice que la flor y la pipa implementaron el tiempo para gobernar ya sus pasos, y, los pasos del loto se hicieron tardes, noches y mañanas. Ya que, al ser la flor más poderosa, construyó un barco para derramar sus sollozos en forma de gotas de sal, como si la sal se esgrimiera en forma y voto por proa desde el augurio de sus lágrimas. Aunaba un plan. Estas le permitieran alcanzar a la luna de su anhelo. Porque el anhelo por tenerla, y el querer tenerla, le hizo maquinar en su quehacer cosas terribles, y se olvidó de pensarla con el bienestar de un ser de noble corazón. Así que pensó, y pensó, y pensó en apagar la luminaria de las estrellas que la acompañaban. Porque las estrellas apagarían el cobijo de su risa y con su Solo de los susurros que, dedicada sólo a ella, una escalera se presentó al tiempo ante sus pies; amorosa y rebelde. Pero también se hizo turbia y deferente. Y la flor se tornó caballero de rigor, pesadilla y desesperanza. Así sucedió que la flor de loto, tocó una ventisca venidera de una lamparilla de hueso que pasaba, por allí y por allá. Una costilla de anciana virtud. Porque de los huesos que contenía el lago en el que descansaba la flor, ahí, y justo allí, al alcanzar la Luna con un beso, desde lejos, la cortó en varias tiras. Y la luna se derramó en casas, océanos y valles, hasta despojarse de su manto coronado. Y de la flor desgraciada y desabrida, emergió una doncella con el crepúsculo bañándole el rostro. Porque había permitido que su luna se presentase en sus aposentos, como ante la sorpresa de la Luna misma. Cayó en sus brazos, y, al tocar su rostro, cuando en el cuándo, leyó en la flor arrepentimiento. Ah, el arrepentimiento siempre es nacido del amor más pudiente, y orilló a ambos a fragmentarse y de sus fragmentos nació el océano de Valeria. El de más peligros y de más maravillas. Y en Valeria, se decía, que todas las cosas sucedían con errados suelos y erradas prosas y prisas, porque ellos cayeron allí y, el todo y la nada se hicieron sendos relojes de oro, bronce y plata. Hasta que, acabados por sus infamias y símiles, el tiempo se detuvo y existió una densa niebla, y, ante la niebla, se dio por presentada al nupcial mundo de la Aurora. Aurora, la Ciudad que nunca de los nunca dormiría. Aurora conmovida le abrió los brazos a la flor de loto hecha caballero, pero, a cambio de devolverle a su Luna le hizo ver su caparazón. Y la hizo llenarla con fuego: el fuego de los relojes. Entonces Valeria y Aurora orillaron a ese nuevo ser, al que llamaron en secreto Diomedes, a otorgarle el tiempo de su destiempo, pues Diomedes era ya santo, pero también anciano. Y entonces Diomedes presentó dos expresiones ante sí mismo. Una de ellas la posó en el cuerpo de la Luna, y, la otra al callarse, sólo hablaría el idioma de las bestias que habitarían, ese, empero nuevo mundo recién descubierto y conocido. Bestias que no lo traicionaron. Así y sólo así, se dice pues que, Diomedes izó el tiempo para que retuviera su soplo de amor, ese no tan verdadero, arropó a su Luna con las cicatrices de ese nuevo paraíso tejedor. Ese que nacía de sus propios dedos pinchados con las agujas de su propio tapizar de destinos. Y en el ahora del Ahora, Diomedes vio su suerte y se echó a llorar pues escapaba de la realidad que es fantasía, para guiar a su Luna al culmen del cielo, ya que creía, que al menos así, con su fuego horadado, se tejerían los fragmentos que le faltarían. Esos que debe, expiar y espiar, en cada rincón orillado por su propia mano y fuerza. Pero la Luna no retornó a los cielos; porque con el pisar de las pisadas de cerdas de su propia vigilia, Diomedes la lloró y convocó un conjuro que permitiría que esa niña mujer, mujer niña tocara el cielo siquiera una vez. Y por esta razón que Ifigenia, la barca de las líricas se abre paso en el mar de tinta que retiene la esperanzada de uno, y tan sólo uno, que anheló ser maestro de maestros. De su nacimiento. https://youtu.be/B6s3q2pbYYk?si=pw-MIVud5twowHQK
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  • {La chica estaba sentada en el borde del camino del parque, con la espalda ligeramente apoyada en el pequeño muro de piedra. La luz del sol se filtraba entre las hojas de los árboles, iluminando suavemente su cabello mientras una brisa movía algunos mechones.
    Miraba distraídamente a la gente que pasaba por el sendero, sin demasiado interés… hasta que sus ojos se detuvieron en un chico que caminaba por allí.
    Lo observó unos segundos con curiosidad, inclinando un poco la cabeza como si tratara de recordar si lo había visto antes. Después apartó la mirada con naturalidad.
    Tras un momento, se inclinó hacia adelante y empezó a amarrarse las ligas de sus zapatillas con calma, concentrándose en el nudo mientras el mundo a su alrededor seguía su ritmo.}..
    {La chica estaba sentada en el borde del camino del parque, con la espalda ligeramente apoyada en el pequeño muro de piedra. La luz del sol se filtraba entre las hojas de los árboles, iluminando suavemente su cabello mientras una brisa movía algunos mechones. Miraba distraídamente a la gente que pasaba por el sendero, sin demasiado interés… hasta que sus ojos se detuvieron en un chico que caminaba por allí. Lo observó unos segundos con curiosidad, inclinando un poco la cabeza como si tratara de recordar si lo había visto antes. Después apartó la mirada con naturalidad. Tras un momento, se inclinó hacia adelante y empezó a amarrarse las ligas de sus zapatillas con calma, concentrándose en el nudo mientras el mundo a su alrededor seguía su ritmo.}.. 🌤️🍃
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    [En el interior de la mansión Blutrichter]

    Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas.

    La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas.

    En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla.

    ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina.

    Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza.

    ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz.

    Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible.

    ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó.

    Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia.

    [Finalmente en el Vaticano]

    Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso.

    Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría.

    Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase.

    Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión.

    Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme.

    Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
    [En el interior de la mansión Blutrichter] Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas. La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas. En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla. ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina. Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza. ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz. Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible. ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó. Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia. [Finalmente en el Vaticano] Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso. Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría. Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase. Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión. Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme. Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
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  • #UnDiaEnLaVidaDe Elias Lowell



    Entrada de diario,
    6 de marzo.

    Otro viernes.
    ¿Qué puedo decir? Muchas cosas. El problema es que no sé cómo plasmarlas.

    Lo más fácil es: tengo miedo.

    Como cada segundo que se acerca al último día de semana y cada día que se acerca a una luna llena. Nunca se va. Puedo fingir que no está, que estoy bien, pero mi miedo es constante.

    ¿Por qué? ¿Qué es lo que hice para merecer esto? ¿Qué error cometí?

    De pequeño escuchaba como algunas personas hablaban mal de mis padres o los insultaban por la calle. En ese momento no comprendía porqué. Porqué luego los mudamos a otra ciudad... y, cuando ocurrió la desgracia hace ocho años, pude entenderlo.

    No los culpo. Nunca lo hice y nunca lo haré. ¿Por qué habrían ellos de saber que las advertencias eran reales? Creían que era otro cuento más. Pero, por desgracia, no fue así.

    Mis hermanos también están asustados. No lo dicen, pero puedo sentirlo, olerlo, verlo. A veces me miran como si fuera capaz de destrozarlos con las manos. Y quizás sea cierto, pero no quiero lastimarlos, jamás lo haría... no por voluntad propia ni estando consciente.

    Chris me lo ha dicho muchas veces: "Tranquilo, vamos a encontrar otra solución, una más permanente". Y él casi siempre se queda a mi lado (cuando no tiene otras cosas que hacer). Y sé que su miedo no es hacia mi, si no por mi. Pero no puedo fingir que creo en sus palabras, me es difícil. Siento que no hay mucho por hacer.

    ¿Qué pasa si un día los lastimo? Mi familia, las personas que no me hicieron a un lado, que me mantuvieron cerca... ¿qué pasa si un día abro los ojos y veo su sangre en mis manos, en mi boca? Es una pesadilla recurrente.

    En ocasiones me encuentro con el pensamiento que debieron haberme matado apenas nací. O apenas me vieron transformarme en... esa cosa. Sus vidas serían mucho más fáciles ahora. La de cada persona con la que me he topado en mi vida, en realidad.

    Y las de aquellas a quienes les he hecho daño. Porque lo sé. Aunque es borroso. He cometido atrocidades de las que no puedo limpiarme.

    Ahora, se está acercando la noche. Papá y Chris están preparando todo para volver a la granja. Iremos los tres y luego Chris se quedará por la noche.

    Espero no causar demasiado problemas. Por favor.
    #UnDiaEnLaVidaDe Elias Lowell Entrada de diario, 6 de marzo. Otro viernes. ¿Qué puedo decir? Muchas cosas. El problema es que no sé cómo plasmarlas. Lo más fácil es: tengo miedo. Como cada segundo que se acerca al último día de semana y cada día que se acerca a una luna llena. Nunca se va. Puedo fingir que no está, que estoy bien, pero mi miedo es constante. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hice para merecer esto? ¿Qué error cometí? De pequeño escuchaba como algunas personas hablaban mal de mis padres o los insultaban por la calle. En ese momento no comprendía porqué. Porqué luego los mudamos a otra ciudad... y, cuando ocurrió la desgracia hace ocho años, pude entenderlo. No los culpo. Nunca lo hice y nunca lo haré. ¿Por qué habrían ellos de saber que las advertencias eran reales? Creían que era otro cuento más. Pero, por desgracia, no fue así. Mis hermanos también están asustados. No lo dicen, pero puedo sentirlo, olerlo, verlo. A veces me miran como si fuera capaz de destrozarlos con las manos. Y quizás sea cierto, pero no quiero lastimarlos, jamás lo haría... no por voluntad propia ni estando consciente. Chris me lo ha dicho muchas veces: "Tranquilo, vamos a encontrar otra solución, una más permanente". Y él casi siempre se queda a mi lado (cuando no tiene otras cosas que hacer). Y sé que su miedo no es hacia mi, si no por mi. Pero no puedo fingir que creo en sus palabras, me es difícil. Siento que no hay mucho por hacer. ¿Qué pasa si un día los lastimo? Mi familia, las personas que no me hicieron a un lado, que me mantuvieron cerca... ¿qué pasa si un día abro los ojos y veo su sangre en mis manos, en mi boca? Es una pesadilla recurrente. En ocasiones me encuentro con el pensamiento que debieron haberme matado apenas nací. O apenas me vieron transformarme en... esa cosa. Sus vidas serían mucho más fáciles ahora. La de cada persona con la que me he topado en mi vida, en realidad. Y las de aquellas a quienes les he hecho daño. Porque lo sé. Aunque es borroso. He cometido atrocidades de las que no puedo limpiarme. Ahora, se está acercando la noche. Papá y Chris están preparando todo para volver a la granja. Iremos los tres y luego Chris se quedará por la noche. Espero no causar demasiado problemas. Por favor.
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  • Tensión
    Fandom Original, Fallen's Bar
    Categoría Slice of Life
    con Kyle Fritz

    Una semana después del enfrentamiento contra el wyrm, su cuerpo estaba completamente recuperado.

    Pasada la medianoche, Saya empujó la puerta del Fallen' Bar.

    Entró en silencio, ocultando la katana bajo el abrigo.

    Sus ojos recorrieron el local: las mesas ocupadas, algunos clientes, humo de cigarro suspendido en el aire.

    Arrugó el gesto.
    Siguió avanzando.

    Entre el olor a licor, madera y tabaco… estaba ese rastro.
    Lo había encontrado.

    Sin decir una palabra, se acomodó frente a la barra, mirando con insistencia al hombre que atendía.
    con [kyle_fritz] Una semana después del enfrentamiento contra el wyrm, su cuerpo estaba completamente recuperado. Pasada la medianoche, Saya empujó la puerta del Fallen' Bar. Entró en silencio, ocultando la katana bajo el abrigo. Sus ojos recorrieron el local: las mesas ocupadas, algunos clientes, humo de cigarro suspendido en el aire. Arrugó el gesto. Siguió avanzando. Entre el olor a licor, madera y tabaco… estaba ese rastro. Lo había encontrado. Sin decir una palabra, se acomodó frente a la barra, mirando con insistencia al hombre que atendía.
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