◟ `` ⸝⸝ ˒ 𝓙𝐨𝐧𝐡 𝓗 𝓦𝐚𝐭𝐬𝐨𝐧 ! ◞ ☆
El sarcasmo de Holmes como en otras ocasiones le hizo observarlo con aquella sonrisa en los labios, sabía que era asi, pero también le causaba cierta gracia, siempre tenía algo para decir, incluía en los momentos menos indicados, por eso es que cualquier loco con un arma querría volarles la cabeza.
—Holmes, usted y esa lengua afilada, más de alguna vez nos habrán querido mandar a dormir, pero quien seria usted si el sarcasmo no lo acompaña.—Se cruzo de brazos y su mirada fue llevada hasta él, quien estaba tan cerca que podía olfatear ese olor a tabaco. Ahora podía presumir de una cercanía única.
—Lo bueno de todo esto es que se da cuenta que soy el único a su lado que puede vivir entre tubos de ensayo y el caos de un Sherlock tocando el violín. Somos como un matrimonio, lo olvide, usted está casado con el trabajo.
Dijo riendo de forma suave. Le vio caminar hacia le ventana y volvió aquel semblante serio que era tan común en una mente tan fría y calculadora. Las indicaciones dadas por él se las guardo "Salir antes de la media noche, llevar revólver por protección propia" anotado.
—Todas las noches junto a usted son muy interesantes. —mencionó ante de acercarse a tomar la tetera que se encontraba junto a unos libros gruesos. Tomó una taza y dejó caer el té, que en estos tiempos de frio extremo, era simplemente lo mejor.
Watson aprovecho lo que quedaba de la tarde, no solía quedarse dormido, pero esta vez se había quedado inmóvil, disfrutando del fuego de la chimenea, al despertó, el cielo ya se había pintado de negro. Cuando se levantó del sofá todo su cuerpo estaba entumecido, se estiró y luego empezó a caminar por la habitación. Se dio cuenta que la comida estaba servida, la señora Hubson y la dueña de este lugar, era muy hospitalaria, apreciaba eso. Watson ahora más animado se dirigió a Sherlock. No solía hablarle de golpe, ya que podría estar ocupado y lo que menos quería era que le dedicará una mirada fastidiada.
El sarcasmo de Holmes como en otras ocasiones le hizo observarlo con aquella sonrisa en los labios, sabía que era asi, pero también le causaba cierta gracia, siempre tenía algo para decir, incluía en los momentos menos indicados, por eso es que cualquier loco con un arma querría volarles la cabeza.
—Holmes, usted y esa lengua afilada, más de alguna vez nos habrán querido mandar a dormir, pero quien seria usted si el sarcasmo no lo acompaña.—Se cruzo de brazos y su mirada fue llevada hasta él, quien estaba tan cerca que podía olfatear ese olor a tabaco. Ahora podía presumir de una cercanía única.
—Lo bueno de todo esto es que se da cuenta que soy el único a su lado que puede vivir entre tubos de ensayo y el caos de un Sherlock tocando el violín. Somos como un matrimonio, lo olvide, usted está casado con el trabajo.
Dijo riendo de forma suave. Le vio caminar hacia le ventana y volvió aquel semblante serio que era tan común en una mente tan fría y calculadora. Las indicaciones dadas por él se las guardo "Salir antes de la media noche, llevar revólver por protección propia" anotado.
—Todas las noches junto a usted son muy interesantes. —mencionó ante de acercarse a tomar la tetera que se encontraba junto a unos libros gruesos. Tomó una taza y dejó caer el té, que en estos tiempos de frio extremo, era simplemente lo mejor.
Watson aprovecho lo que quedaba de la tarde, no solía quedarse dormido, pero esta vez se había quedado inmóvil, disfrutando del fuego de la chimenea, al despertó, el cielo ya se había pintado de negro. Cuando se levantó del sofá todo su cuerpo estaba entumecido, se estiró y luego empezó a caminar por la habitación. Se dio cuenta que la comida estaba servida, la señora Hubson y la dueña de este lugar, era muy hospitalaria, apreciaba eso. Watson ahora más animado se dirigió a Sherlock. No solía hablarle de golpe, ya que podría estar ocupado y lo que menos quería era que le dedicará una mirada fastidiada.
◟ `` ⸝⸝ ˒ 𝓙𝐨𝐧𝐡 𝓗 𝓦𝐚𝐭𝐬𝐨𝐧 ! ◞ ☆
El sarcasmo de Holmes como en otras ocasiones le hizo observarlo con aquella sonrisa en los labios, sabía que era asi, pero también le causaba cierta gracia, siempre tenía algo para decir, incluía en los momentos menos indicados, por eso es que cualquier loco con un arma querría volarles la cabeza.
—Holmes, usted y esa lengua afilada, más de alguna vez nos habrán querido mandar a dormir, pero quien seria usted si el sarcasmo no lo acompaña.—Se cruzo de brazos y su mirada fue llevada hasta él, quien estaba tan cerca que podía olfatear ese olor a tabaco. Ahora podía presumir de una cercanía única.
—Lo bueno de todo esto es que se da cuenta que soy el único a su lado que puede vivir entre tubos de ensayo y el caos de un Sherlock tocando el violín. Somos como un matrimonio, lo olvide, usted está casado con el trabajo.
Dijo riendo de forma suave. Le vio caminar hacia le ventana y volvió aquel semblante serio que era tan común en una mente tan fría y calculadora. Las indicaciones dadas por él se las guardo "Salir antes de la media noche, llevar revólver por protección propia" anotado.
—Todas las noches junto a usted son muy interesantes. —mencionó ante de acercarse a tomar la tetera que se encontraba junto a unos libros gruesos. Tomó una taza y dejó caer el té, que en estos tiempos de frio extremo, era simplemente lo mejor.
Watson aprovecho lo que quedaba de la tarde, no solía quedarse dormido, pero esta vez se había quedado inmóvil, disfrutando del fuego de la chimenea, al despertó, el cielo ya se había pintado de negro. Cuando se levantó del sofá todo su cuerpo estaba entumecido, se estiró y luego empezó a caminar por la habitación. Se dio cuenta que la comida estaba servida, la señora Hubson y la dueña de este lugar, era muy hospitalaria, apreciaba eso. Watson ahora más animado se dirigió a Sherlock. No solía hablarle de golpe, ya que podría estar ocupado y lo que menos quería era que le dedicará una mirada fastidiada.
0
turnos
0
maullidos