• *El viento ponzoñoso estaba soplando en aquellas ruinas a las afueras de la región Grixiana de Kederekt. Había emprendido un viaje solo, atravesando una de las grietas que cerré posteriormente para que nadie pudiera seguirme.*

    *Por un momento me senté en una solitaria estructura de una especie de cemento a contemplar una especie de atardecer que el sol rojo proporcionaba, y veía aquel desastre que mi irresponsabilidad había provocado. Rostros desfigurados fusionados en la roca, torres erosionadas por el paso del tiempo, y ahí me encontraba, en una especie de encrucijada. Cruzándome de brazos como símbolo de una frustración e incertidumbre de lo que debía, y lo que quería hacer.*

    ".....En una cosa si tienes razón Grix...."

    *Dije para mí mismo al cerrar los ojos.*

    "....Elija lo que elija.....Siempre voy a ser un traidor...para mis hijos....o para mis compañeros...."

    *El viento ponzoñoso estaba soplando en aquellas ruinas a las afueras de la región Grixiana de Kederekt. Había emprendido un viaje solo, atravesando una de las grietas que cerré posteriormente para que nadie pudiera seguirme.* *Por un momento me senté en una solitaria estructura de una especie de cemento a contemplar una especie de atardecer que el sol rojo proporcionaba, y veía aquel desastre que mi irresponsabilidad había provocado. Rostros desfigurados fusionados en la roca, torres erosionadas por el paso del tiempo, y ahí me encontraba, en una especie de encrucijada. Cruzándome de brazos como símbolo de una frustración e incertidumbre de lo que debía, y lo que quería hacer.* ".....En una cosa si tienes razón Grix...." *Dije para mí mismo al cerrar los ojos.* "....Elija lo que elija.....Siempre voy a ser un traidor...para mis hijos....o para mis compañeros...."
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  • —Qué caprichoso ha estado el libro ultimamente. Más incomprensible de lo normal, pero también, más callado. Como si estuviera... ¿cansado? ¿Es posible?

    Hm. Quizás no le gusta la primavera. Es mi teoría, al menos.
    —Qué caprichoso ha estado el libro ultimamente. Más incomprensible de lo normal, pero también, más callado. Como si estuviera... ¿cansado? ¿Es posible? Hm. Quizás no le gusta la primavera. Es mi teoría, al menos.
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    ¿Cansado de que te dejen el rol a medias? ¿Harto de respuestas que tardan siglos y tramas que mueren al segundo día?

    𝐒𝐈 𝐑𝐄𝐀𝐂𝐂𝐈𝐎𝐍𝐀𝐒 𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐏𝐔𝐁𝐋𝐈𝐂𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐓𝐄 𝐌𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐔𝐍 𝐌𝐄𝐍𝐒𝐀𝐉𝐄 𝐏𝐑𝐈𝐕𝐀𝐃𝐎 𝐘... tus problemas NO se solucionarán. Porque yo te traigo exactamente lo que odias:
    .✦ ݁˖ Roles aburridos.
    .✦ ݁˖ Respuestas lentas.
    .✦ ݁˖ Tramas que pueden durar años porque tardo en responder.
    .✦ ݁˖ Cero compromiso emocional.

    ¡𝗧𝗢𝗗𝗢 𝗘𝗦𝗢 𝗧𝗘 𝗟𝗢 𝗣𝗨𝗘𝗗𝗢 𝗧𝗥𝗔𝗘𝗥 𝗬𝗢ⵑ Con mi personaje ¡Yoshitaka Mine!
    Un Yakuza gruñón, medio tonto socialmente, sin amigos y con la inteligencia emocional de una piedra.

    ⋆. 𐙚˚࿔ ¿𝙌𝙪𝙚́ 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙞𝙜𝙪𝙚𝙣 𝙩𝙪𝙨 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙟𝙚𝙨.ᐣ 𝜗𝜚˚⋆
    .✦ ݁˖ FLUJO DE DINERO SIN SENTIDO: ¿Un terreno? ¿Pagar la universidad? ¿Un yate? Mine te da un préstamo que puedes pagar sin pagar ni un peso y sin intereses (no preguntes cómo, él es el egresado en economía, yo no ( ・∀・)ノ).
    .✦ ݁˖ UN "AMIGO" INÚTIL: No sabe comunicarse ni para pedir la hora.
    .✦ ݁˖ ¿ENEMIGO?: Te ignorará. Literal. Pasará de ti como si fueras un mueble.

    𝗢𝗙𝗘𝗥𝗧𝗔 𝗨́𝗡𝗜𝗖𝗔: 𝗠𝗔𝗡𝗗𝗘 𝗛𝗢𝗬 𝗨𝗡𝗔 𝗥𝗘𝗔𝗖𝗖𝗜𝗢́𝗡
    ¿Tu temática no encaja?
    ¡No importa! También tenemos la versión MINE SAMURAI (ideal para tramas históricas o fantasiosas). Mismo carácter de mierda, pero con katana.
    Advertencia: No esperes que exprese sentimientos, no sabe, no puede y no quiere.

    ᵧ ᵤₙ ᵣₑₚₒₛₜ ₚₐᵣₐ ᵩᵤₑ ₑₛₜₐ́ ₚᵤᵦₗᵢ꜀ₐ꜀ᵢₒ́ₙ ₗₑ ₗₗₑ₉ᵤₑ ₐ ₒₜᵣₐₛ ₚₑᵣₛₒₙₐₛ ₙₒ ₗₑ ₕₐ꜀ₑ ₘₐₗ ₐ ₙₐ𑀘ᵢₑ
    ¿Cansado de que te dejen el rol a medias? ¿Harto de respuestas que tardan siglos y tramas que mueren al segundo día? 𝐒𝐈 𝐑𝐄𝐀𝐂𝐂𝐈𝐎𝐍𝐀𝐒 𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐏𝐔𝐁𝐋𝐈𝐂𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐓𝐄 𝐌𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐔𝐍 𝐌𝐄𝐍𝐒𝐀𝐉𝐄 𝐏𝐑𝐈𝐕𝐀𝐃𝐎 𝐘... tus problemas NO se solucionarán. Porque yo te traigo exactamente lo que odias: .✦ ݁˖ Roles aburridos. .✦ ݁˖ Respuestas lentas. .✦ ݁˖ Tramas que pueden durar años porque tardo en responder. .✦ ݁˖ Cero compromiso emocional. ¡𝗧𝗢𝗗𝗢 𝗘𝗦𝗢 𝗧𝗘 𝗟𝗢 𝗣𝗨𝗘𝗗𝗢 𝗧𝗥𝗔𝗘𝗥 𝗬𝗢ⵑ Con mi personaje ¡Yoshitaka Mine! Un Yakuza gruñón, medio tonto socialmente, sin amigos y con la inteligencia emocional de una piedra. ⋆. 𐙚˚࿔ ¿𝙌𝙪𝙚́ 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙞𝙜𝙪𝙚𝙣 𝙩𝙪𝙨 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙟𝙚𝙨.ᐣ 𝜗𝜚˚⋆ .✦ ݁˖ FLUJO DE DINERO SIN SENTIDO: ¿Un terreno? ¿Pagar la universidad? ¿Un yate? Mine te da un préstamo que puedes pagar sin pagar ni un peso y sin intereses (no preguntes cómo, él es el egresado en economía, yo no ( ・∀・)ノ). .✦ ݁˖ UN "AMIGO" INÚTIL: No sabe comunicarse ni para pedir la hora. .✦ ݁˖ ¿ENEMIGO?: Te ignorará. Literal. Pasará de ti como si fueras un mueble. 𝗢𝗙𝗘𝗥𝗧𝗔 𝗨́𝗡𝗜𝗖𝗔: 𝗠𝗔𝗡𝗗𝗘 𝗛𝗢𝗬 𝗨𝗡𝗔 𝗥𝗘𝗔𝗖𝗖𝗜𝗢́𝗡 ¿Tu temática no encaja? ¡No importa! También tenemos la versión MINE SAMURAI (ideal para tramas históricas o fantasiosas). Mismo carácter de mierda, pero con katana. Advertencia: No esperes que exprese sentimientos, no sabe, no puede y no quiere. ᵧ ᵤₙ ᵣₑₚₒₛₜ ₚₐᵣₐ ᵩᵤₑ ₑₛₜₐ́ ₚᵤᵦₗᵢ꜀ₐ꜀ᵢₒ́ₙ ₗₑ ₗₗₑ₉ᵤₑ ₐ ₒₜᵣₐₛ ₚₑᵣₛₒₙₐₛ ₙₒ ₗₑ ₕₐ꜀ₑ ₘₐₗ ₐ ₙₐ𑀘ᵢₑ 🥺🥺🥺
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  • Realidad
    Fandom Sobrenatural
    Categoría Suspenso
    ──── Asilo Psiquiátrico, Sala Común.

    Tate permanece inmóvil en la silla de plástico, una figura lánguida, relajada y atenta.
    Las luces del techo parpadean, perdiendo intensidad lentamente.

    Para cualquier observador, Tate solo mira una pared descascarada.
    Sin embargo, a su mirada, un insecto de caparazón vítreo y patas como agujas negras roe la pintura.
    El repiqueteo de esas pequeñas e insistentes garritas parece relajarle, un ritmo hipnótico que le mantiene en trance.
    Él no parpadea. Sus ojos oscuros siguen el rastro de la pequeña grieta que la criatura está abriendo en el tejido de la realidad.

    Siente como el espacio a su alrededor comienza a vibrar.
    Las sombras de las patas del insecto se proyectan sobre el suelo con una longitud inverosímil. Se alarga, se retuercen... Se acercan.
    Tate inclina levemente la cabeza, preguntándose qué pasará cuando ese insecto de horror le alcance.

    Un segundo después, a solo un centímetro de sus pies, las patas del insecto tuercen su camino.
    Tate vuelve la mirada, siguiendo el camino del insecto.
    Y allí estás tu, en medio de su nueva trayectoria.

    ┏─•─────•───♣──•───━━━──♥──
    │A TENER EN CUENTA:

    │Se admiten personajes femeninos tanto como masculinos, 3D o 2D.
    │Personajes invulnerables, furros, usuarios sensibles y akeyos ke ezcriven azi abstenerse.
    │Evitemos las biblias.
    │Solo rol serio.
    ┗━━━✦━♠━━───━━━━━━━━─━━━━━━━
    ──── Asilo Psiquiátrico, Sala Común. Tate permanece inmóvil en la silla de plástico, una figura lánguida, relajada y atenta. Las luces del techo parpadean, perdiendo intensidad lentamente. Para cualquier observador, Tate solo mira una pared descascarada. Sin embargo, a su mirada, un insecto de caparazón vítreo y patas como agujas negras roe la pintura. El repiqueteo de esas pequeñas e insistentes garritas parece relajarle, un ritmo hipnótico que le mantiene en trance. Él no parpadea. Sus ojos oscuros siguen el rastro de la pequeña grieta que la criatura está abriendo en el tejido de la realidad. Siente como el espacio a su alrededor comienza a vibrar. Las sombras de las patas del insecto se proyectan sobre el suelo con una longitud inverosímil. Se alarga, se retuercen... Se acercan. Tate inclina levemente la cabeza, preguntándose qué pasará cuando ese insecto de horror le alcance. Un segundo después, a solo un centímetro de sus pies, las patas del insecto tuercen su camino. Tate vuelve la mirada, siguiendo el camino del insecto. Y allí estás tu, en medio de su nueva trayectoria. ┏─•─────•───♣──•───━━━──♥── │A TENER EN CUENTA: │ │Se admiten personajes femeninos tanto como masculinos, 3D o 2D. │Personajes invulnerables, furros, usuarios sensibles y akeyos ke ezcriven azi abstenerse. │Evitemos las biblias. │Solo rol serio. ┗━━━✦━♠━━───━━━━━━━━─━━━━━━━
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    ****La Edad del Caos****
    -La calma antes del juicio

    Lejos de los templos, lejos de la guerra, existía un lugar donde el mundo aún respiraba, la aldea de los nómadas. Allí, el viento no llevaba plegarias a los dioses sino historias de supervivencia, Onix fue la primera en volver a casa. Su presencia, inesperada y marcada por el dolor, no pasó desapercibida. Entre los suyos aún quedaban rostros que recordaban y entre ellos, uno que no la había olvidado, su tío, el hermano de su padre.

    El mismo hombre que había sobrevivido cuando los Elunai arrasaron con su gente en otra aldea, llevándose a los niños como si fueran herramientas, como si sus vidas no tuvieran valor. Cuando vio a Onix no hizo preguntas simplemente la abrazó y eso fue suficiente.

    Yen llegó como una sombra ajena pero no fue rechazada. Su apariencia, su esencia, su forma de existir, la acercaban más a ellos que a cualquier templo. Para los nómadas, no era una aberración, era solo una niña y eso era suficiente.

    El tiempo, por primera vez desde la tragedia, comenzó a avanzar sin violencia, Yen aprendió a vivir, a caminar sin miedo constante, a comer sin mirar sobre su hombro, a dormir… sin gritar.

    Pero la paz no era completa nunca lo sería, el tío de Onix comenzó a entrenarlas, no como soldados, no como herramientas sino como sobrevivientes.

    Les enseñó a moverse, a resistir, a leer el entorno pero sobre todo, a entender algo que los templos jamás enseñaban: El mundo no era justo y nadie vendría a salvarlas.

    Mientras tanto en las alturas donde aún se aferraban los dioses, el miedo crecía, los restos del templo destruido no quedaron en silencio. Entre los escombros, entre los cuerpos, los registros sobrevivieron. Los Elunai los recuperaron y con ellos la verdad, Yen no era solo una anomalía, no era solo la hija de que ellos llamaban un “Señor del Caos”, era algo peor. Su esencia era pura, demasiado pura, compatible y capaz de unir lo que nunca debia mezclarse.

    Los informes eran claros, si crecía, si sobrevivía, si llegaba a engendrar no habría límite para lo que podría nacer de ella: Elunai, Nómadas, Demonios e Incluso… algo que superara a los propios dioses y ahí estaba el verdadero terror.

    Porque los demonios no eran simples criaturas, no como los mortales creían, ellos nacieron del poder original, del eco de aquello que dio origen a todo cuando los primeros fragmentos se separaron y tomaron forma.

    Los dioses alguna vez estuvieron conectados a ese poder pero lo perdieron, lo rompieron y con ello perdieron la capacidad de crear vida.

    Los demonios no, ellos heredaron ese derecho, por eso los dioses les temían. No por lo que eran sino por lo que podían llegar a ser y Yen era el puente.

    La decisión fue tomada sin discusión, no habría captura, no habría estudio, ya no habría segundas oportunidades... Yen debía morir.

    Mientras ese destino se sellaba en las alturas el mundo abajo ardía, Oz continuaba su avance. Templo tras templo caía, no había estrategia compleja, no había negociación solo destrucción. Cada santuario que caía era un golpe directo al dominio de los dioses, cada ruina un mensaje.

    El mundo ya no les pertenecía pero no era el único problema. En otro continente lejos de su alcance inmediato una nueva amenaza comenzaba a tomar forma.

    Una demonio poderosa, antigua en esencia aunque joven en forma, había reunido a los suyos, no como bestias, no como criaturas salvajes sino como un pueblo.

    Le dio un nombre: Ishtar. Y con él una intención, un reino. Los dioses ahora estaban atrapados.

    Si perseguían a Oz, perdían control sobre Ishtar, si atacaban a Ishtar, Oz seguiría destruyendo todo lo que quedaba.

    Y en medio de todo Yen, la pieza más peligrosa de todas. Sin saberlo la niña entrenaba en la aldea Nómada, Yen comenzaba a moverse con más seguridad. Su cuerpo aprendía… pero su mente avanzaba más rápido.

    Siempre más rápido, observaba, adaptaba, comprendía y en lo profundo de su ser aquel pensamiento seguía creciendo silencioso y firme: "Matar… no era incorrecto, era necesario".
    ****La Edad del Caos**** -La calma antes del juicio Lejos de los templos, lejos de la guerra, existía un lugar donde el mundo aún respiraba, la aldea de los nómadas. Allí, el viento no llevaba plegarias a los dioses sino historias de supervivencia, Onix fue la primera en volver a casa. Su presencia, inesperada y marcada por el dolor, no pasó desapercibida. Entre los suyos aún quedaban rostros que recordaban y entre ellos, uno que no la había olvidado, su tío, el hermano de su padre. El mismo hombre que había sobrevivido cuando los Elunai arrasaron con su gente en otra aldea, llevándose a los niños como si fueran herramientas, como si sus vidas no tuvieran valor. Cuando vio a Onix no hizo preguntas simplemente la abrazó y eso fue suficiente. Yen llegó como una sombra ajena pero no fue rechazada. Su apariencia, su esencia, su forma de existir, la acercaban más a ellos que a cualquier templo. Para los nómadas, no era una aberración, era solo una niña y eso era suficiente. El tiempo, por primera vez desde la tragedia, comenzó a avanzar sin violencia, Yen aprendió a vivir, a caminar sin miedo constante, a comer sin mirar sobre su hombro, a dormir… sin gritar. Pero la paz no era completa nunca lo sería, el tío de Onix comenzó a entrenarlas, no como soldados, no como herramientas sino como sobrevivientes. Les enseñó a moverse, a resistir, a leer el entorno pero sobre todo, a entender algo que los templos jamás enseñaban: El mundo no era justo y nadie vendría a salvarlas. Mientras tanto en las alturas donde aún se aferraban los dioses, el miedo crecía, los restos del templo destruido no quedaron en silencio. Entre los escombros, entre los cuerpos, los registros sobrevivieron. Los Elunai los recuperaron y con ellos la verdad, Yen no era solo una anomalía, no era solo la hija de que ellos llamaban un “Señor del Caos”, era algo peor. Su esencia era pura, demasiado pura, compatible y capaz de unir lo que nunca debia mezclarse. Los informes eran claros, si crecía, si sobrevivía, si llegaba a engendrar no habría límite para lo que podría nacer de ella: Elunai, Nómadas, Demonios e Incluso… algo que superara a los propios dioses y ahí estaba el verdadero terror. Porque los demonios no eran simples criaturas, no como los mortales creían, ellos nacieron del poder original, del eco de aquello que dio origen a todo cuando los primeros fragmentos se separaron y tomaron forma. Los dioses alguna vez estuvieron conectados a ese poder pero lo perdieron, lo rompieron y con ello perdieron la capacidad de crear vida. Los demonios no, ellos heredaron ese derecho, por eso los dioses les temían. No por lo que eran sino por lo que podían llegar a ser y Yen era el puente. La decisión fue tomada sin discusión, no habría captura, no habría estudio, ya no habría segundas oportunidades... Yen debía morir. Mientras ese destino se sellaba en las alturas el mundo abajo ardía, Oz continuaba su avance. Templo tras templo caía, no había estrategia compleja, no había negociación solo destrucción. Cada santuario que caía era un golpe directo al dominio de los dioses, cada ruina un mensaje. El mundo ya no les pertenecía pero no era el único problema. En otro continente lejos de su alcance inmediato una nueva amenaza comenzaba a tomar forma. Una demonio poderosa, antigua en esencia aunque joven en forma, había reunido a los suyos, no como bestias, no como criaturas salvajes sino como un pueblo. Le dio un nombre: Ishtar. Y con él una intención, un reino. Los dioses ahora estaban atrapados. Si perseguían a Oz, perdían control sobre Ishtar, si atacaban a Ishtar, Oz seguiría destruyendo todo lo que quedaba. Y en medio de todo Yen, la pieza más peligrosa de todas. Sin saberlo la niña entrenaba en la aldea Nómada, Yen comenzaba a moverse con más seguridad. Su cuerpo aprendía… pero su mente avanzaba más rápido. Siempre más rápido, observaba, adaptaba, comprendía y en lo profundo de su ser aquel pensamiento seguía creciendo silencioso y firme: "Matar… no era incorrecto, era necesario".
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    | Ni cuando me cree la cuenta habia tenido tantas visitas como en los últimos minutos |
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  • El inicio de algo inevitable
    Categoría Fantasía
    //Rol con Satori Gojo//

    El aula estaba casi vacía, bañada por la luz cálida que entraba desde las ventanas del lado izquierdo. El polvo flotaba suavemente en el aire, iluminado por los rayos de sol, mientras el silencio se sentía denso, como si el lugar llevara horas sin ser interrumpido.

    Satorie Gojo estaba sentada en uno de los pupitres del fondo, cerca de la ventana.

    Tenía la cabeza apoyada en su mano, el codo sobre el escritorio, con una expresión entre aburrida y pensativa. Sus ojos claros estaban fijos hacia el frente… pero no en la pizarra, ni en el reloj, ni en el aula.

    Estaban esperando.

    Sobre su escritorio descansaba un teléfono, apagado, ignorado.

    Entonces—

    La puerta se abrió.

    El sonido fue seco, suficiente para romper la quietud.

    Zagreo apareció en el umbral.

    Vestía completamente distinto a lo esperado: chaqueta negra de cuero, ligeramente abierta, dejando ver una camiseta oscura debajo. Pantalones ajustados, botas firmes… todo en tonos negros, con pequeños detalles rojizos que apenas se notaban, como si ocultaran algo más profundo. Su presencia no era solo estética—era pesada, intensa, como si trajera consigo algo que no pertenecía del todo a ese lugar.

    Se quedó ahí un segundo, observando.

    El aula.

    Los pupitres vacíos.

    Y finalmente—

    A ella.

    Satorie no se movió de inmediato. Sus ojos ya estaban sobre él, analizándolo desde su asiento, sin cambiar su postura relajada.
    //Rol con [spirit_peach_horse_846]// El aula estaba casi vacía, bañada por la luz cálida que entraba desde las ventanas del lado izquierdo. El polvo flotaba suavemente en el aire, iluminado por los rayos de sol, mientras el silencio se sentía denso, como si el lugar llevara horas sin ser interrumpido. Satorie Gojo estaba sentada en uno de los pupitres del fondo, cerca de la ventana. Tenía la cabeza apoyada en su mano, el codo sobre el escritorio, con una expresión entre aburrida y pensativa. Sus ojos claros estaban fijos hacia el frente… pero no en la pizarra, ni en el reloj, ni en el aula. Estaban esperando. Sobre su escritorio descansaba un teléfono, apagado, ignorado. Entonces— La puerta se abrió. El sonido fue seco, suficiente para romper la quietud. Zagreo apareció en el umbral. Vestía completamente distinto a lo esperado: chaqueta negra de cuero, ligeramente abierta, dejando ver una camiseta oscura debajo. Pantalones ajustados, botas firmes… todo en tonos negros, con pequeños detalles rojizos que apenas se notaban, como si ocultaran algo más profundo. Su presencia no era solo estética—era pesada, intensa, como si trajera consigo algo que no pertenecía del todo a ese lugar. Se quedó ahí un segundo, observando. El aula. Los pupitres vacíos. Y finalmente— A ella. Satorie no se movió de inmediato. Sus ojos ya estaban sobre él, analizándolo desde su asiento, sin cambiar su postura relajada.
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  • ((Escena cerrada. Referencia a https://ficrol.com/posts/366870 ))

    No fue una despedida fácil, pero ambos lo tenían claro: no era un adiós, no aún.

    La promesa de volver, de esperar el reencuentro, pasara el tiempo que pasara. El hilo que los unía no sucumbiría al desgaste.

    Kazuo volvería al bosque, atravesando ese umbral que lo devolvería a su templo, a cumplir con aquello para lo que había sido creado como zorro mensajero.

    Su mayor miedo era que, al intentar volver a Brattvåg a través del bosque, este le cerrase el camino; que considerase que aún no era el momento de regresar, o que nunca más debía hacerlo.

    Sucumbir a un amor con un futuro incierto, a uno que lo mantendría atado a las sombras, era algo que posiblemente no complacería a los dioses para una de sus creaciones más valiosas.

    Pero Kazuo no cedería. Su corazón había sido reclamado, y su dueña tenía cabellos y ojos que ardían como el mismo fuego. 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉
    ((Escena cerrada. Referencia a ➡️ https://ficrol.com/posts/366870 )) No fue una despedida fácil, pero ambos lo tenían claro: no era un adiós, no aún. La promesa de volver, de esperar el reencuentro, pasara el tiempo que pasara. El hilo que los unía no sucumbiría al desgaste. Kazuo volvería al bosque, atravesando ese umbral que lo devolvería a su templo, a cumplir con aquello para lo que había sido creado como zorro mensajero. Su mayor miedo era que, al intentar volver a Brattvåg a través del bosque, este le cerrase el camino; que considerase que aún no era el momento de regresar, o que nunca más debía hacerlo. Sucumbir a un amor con un futuro incierto, a uno que lo mantendría atado a las sombras, era algo que posiblemente no complacería a los dioses para una de sus creaciones más valiosas. Pero Kazuo no cedería. Su corazón había sido reclamado, y su dueña tenía cabellos y ojos que ardían como el mismo fuego. [Liz_bloodFlame]
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  • #Sliceoflice


    — Hm, es más reconfortante para el conocimiento y práctica, observar el comportamiento humano de cerca y por ti mismo. Si hay alguien que se incomoda, es porque algo oculta, como dicen nuestros queridos filósofos.
    #Sliceoflice — Hm, es más reconfortante para el conocimiento y práctica, observar el comportamiento humano de cerca y por ti mismo. Si hay alguien que se incomoda, es porque algo oculta, como dicen nuestros queridos filósofos.
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    ​"No dejes que me lleven, hermana. No dejes que entren y vean cómo el veneno me apaga como a una vela... No les des el gusto de ver mi cadáver como un trofeo de su cobardía. Mátame tú. Que sea tu mano la que me libere."

    Maral abrio los ojos de golpe. Paso su mano por su rostro, intentando secar el sudor, el dia de la muerte de Vladimir aun era un recuerdo vivido, sus palabras, parecían un mantra. Sabe que debe superarlo. Lo sabe.

    Tiene que dejarlo ir.
    ​"No dejes que me lleven, hermana. No dejes que entren y vean cómo el veneno me apaga como a una vela... No les des el gusto de ver mi cadáver como un trofeo de su cobardía. Mátame tú. Que sea tu mano la que me libere." Maral abrio los ojos de golpe. Paso su mano por su rostro, intentando secar el sudor, el dia de la muerte de Vladimir aun era un recuerdo vivido, sus palabras, parecían un mantra. Sabe que debe superarlo. Lo sabe. Tiene que dejarlo ir.
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