• Un joven rubio de cabello corto permanecía de pie frente al hombre. Sus manos temblaban apenas perceptiblemente y su voz sonaba quebradiza, como si cada palabra le costara un esfuerzo descomunal.

    °¿De verdad tengo que hacerlo?... ¿Es la única manera?

    El otro lo observó con aquella expresión vacía que parecía incapaz de transmitir emoción alguna.

    ○Tú mismo te metiste en este embrollo. Viniste a pedirme ayuda sabiendo perfectamente que te advertí de las consecuencias.

    El muchacho chasqueó la lengua con frustración.

    °Tch...

    Con movimientos lentos se remangó la chaqueta, dejando al descubierto el brazo.

    °Al menos... les dirás que la amo. Que jamás quise hacerle daño.

    Por primera vez el hombre desvió la mirada hacia la extremidad descubierta. Extrajo una jeringa de un pequeño estuche metálico y examinó el líquido oscuro que reposaba en su interior.

    ○Es tu destino formar parte del Drive.

    Su tono era tan indiferente que resultaba inquietante.

    ○Todo por andar husmeando donde no debías. Vaya hombre se enamoro mi estúpida hija.

    El joven apretó la mandíbula con fuerza. Intentó contener las lágrimas, pero sus ojos ya brillaban por la angustia. Sabía lo que ocurriría después. Sabía que aquella inyección marcaría el final de su vida tal como la conocía.

    Todos sus planes, sus sueños y las promesas que había compartido con ella se desvanecerían en cuestión de minutos.

    Frente a él, el hombre introdujo la aguja con la misma naturalidad con la que otros firmaban un documento. No había compasión en su mirada. No había odio tampoco. Solo una fría aceptación.

    Y mientras el contenido de la jeringa desaparecía lentamente de su interior, el muchacho comprendió que estaba cruzando un umbral del que nadie regresaba siendo la misma persona. Quizá sobreviviría. Quizá despertaría algún poder extraordinario. O quizá terminaría convertido en una aberración.

    Pero, en cualquier caso, el hombre que había amado a aquella muchacha acababa de comenzar a desaparecer.
    Un joven rubio de cabello corto permanecía de pie frente al hombre. Sus manos temblaban apenas perceptiblemente y su voz sonaba quebradiza, como si cada palabra le costara un esfuerzo descomunal. °¿De verdad tengo que hacerlo?... ¿Es la única manera? El otro lo observó con aquella expresión vacía que parecía incapaz de transmitir emoción alguna. ○Tú mismo te metiste en este embrollo. Viniste a pedirme ayuda sabiendo perfectamente que te advertí de las consecuencias. El muchacho chasqueó la lengua con frustración. °Tch... Con movimientos lentos se remangó la chaqueta, dejando al descubierto el brazo. °Al menos... les dirás que la amo. Que jamás quise hacerle daño. Por primera vez el hombre desvió la mirada hacia la extremidad descubierta. Extrajo una jeringa de un pequeño estuche metálico y examinó el líquido oscuro que reposaba en su interior. ○Es tu destino formar parte del Drive. Su tono era tan indiferente que resultaba inquietante. ○Todo por andar husmeando donde no debías. Vaya hombre se enamoro mi estúpida hija. El joven apretó la mandíbula con fuerza. Intentó contener las lágrimas, pero sus ojos ya brillaban por la angustia. Sabía lo que ocurriría después. Sabía que aquella inyección marcaría el final de su vida tal como la conocía. Todos sus planes, sus sueños y las promesas que había compartido con ella se desvanecerían en cuestión de minutos. Frente a él, el hombre introdujo la aguja con la misma naturalidad con la que otros firmaban un documento. No había compasión en su mirada. No había odio tampoco. Solo una fría aceptación. Y mientras el contenido de la jeringa desaparecía lentamente de su interior, el muchacho comprendió que estaba cruzando un umbral del que nadie regresaba siendo la misma persona. Quizá sobreviviría. Quizá despertaría algún poder extraordinario. O quizá terminaría convertido en una aberración. Pero, en cualquier caso, el hombre que había amado a aquella muchacha acababa de comenzar a desaparecer.
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  • [Luna asiste a una reunión corporativa en dónde se presentan los directores de cada una de las 27 divisiones de Umbra Corp. Normalmente las divisiones ilegales como la "W" o la "Q" jamás se presentan. Sin embargo el día de hoy aparece en persona el director general de la infame división Q: El Dr. Edgar Markov]

    *Tan sólo ver su rostro me hace perder totalmente mis estribos. Empuño una pistola y le apunto sin dudar en frente de todos los asistentes*
    Dra Luna: -Miserable... Te presentas ante nosotros como si nada. Luego del desastre que protagonizó tu división. Pero por sobretodo... Luego de que tus unidades de combate acabaran con la vida de mi padre... ¡CREISTE QUE NO ME ENTERARÍA! *acerco aún más mi arma*

    Dr Edgar Markov: -Por favor Lunita. Corta de una vez el drama. Sé perfectamente que no te atreverás a apretar el gatillo. *se acerca el mismo más hacia el arma* -No podrías. Demasiado entrampada en tus protocolos de conducta. En la reglas. En las leyes. Sabes perfectamente lo que pasaría si me matas aquí y ahora. Estarías traicionando a Umbra Corp. ¿Eres capaz de hacer eso?. ¿Al igual como lo hizo tu padre cuando decidió a ayudar a una bestia sin nombre?. [dice refiriédose a Unknown ] Vámos. Aprieta el gatillo. *menciona con voz desafiante*

    Dra Luna: *Frunzo el ceño. Presiono aun más el arma contra su pecho. Sin embargo... Termino cediendo. Dejo de apuntarle y dejo la sala de reuniones completamente indignada*

    Dr Edgar Markov: *Como si nada hubiera pasado se dirige a los presentes* -Bien. Ya que la Dra Lunita ya terminó con su rabieta Hora de mostrarles que la división Q esta lejos de estar muerta. *Sonríe maquiavelicamente un humanoide con armadura entra en la habitación*
    [Luna asiste a una reunión corporativa en dónde se presentan los directores de cada una de las 27 divisiones de Umbra Corp. Normalmente las divisiones ilegales como la "W" o la "Q" jamás se presentan. Sin embargo el día de hoy aparece en persona el director general de la infame división Q: El Dr. Edgar Markov] *Tan sólo ver su rostro me hace perder totalmente mis estribos. Empuño una pistola y le apunto sin dudar en frente de todos los asistentes* Dra Luna: -Miserable... Te presentas ante nosotros como si nada. Luego del desastre que protagonizó tu división. Pero por sobretodo... Luego de que tus unidades de combate acabaran con la vida de mi padre... ¡CREISTE QUE NO ME ENTERARÍA! *acerco aún más mi arma* Dr Edgar Markov: -Por favor Lunita. Corta de una vez el drama. Sé perfectamente que no te atreverás a apretar el gatillo. *se acerca el mismo más hacia el arma* -No podrías. Demasiado entrampada en tus protocolos de conducta. En la reglas. En las leyes. Sabes perfectamente lo que pasaría si me matas aquí y ahora. Estarías traicionando a Umbra Corp. ¿Eres capaz de hacer eso?. ¿Al igual como lo hizo tu padre cuando decidió a ayudar a una bestia sin nombre?. [dice refiriédose a [Uni_Darkness_Softspot] ] Vámos. Aprieta el gatillo. *menciona con voz desafiante* Dra Luna: *Frunzo el ceño. Presiono aun más el arma contra su pecho. Sin embargo... Termino cediendo. Dejo de apuntarle y dejo la sala de reuniones completamente indignada* Dr Edgar Markov: *Como si nada hubiera pasado se dirige a los presentes* -Bien. Ya que la Dra Lunita ya terminó con su rabieta Hora de mostrarles que la división Q esta lejos de estar muerta. *Sonríe maquiavelicamente un humanoide con armadura entra en la habitación*
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  • Mi mayor alegría como maestra es ver cómo mis estudiantes dejan de avergonzarse de su cuerpo y comienzan a celebrarlo. Ese es el verdadero arte ♥
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  • Después de arreglarse y despedirse de sus padres los hermanos Scarlett Bennet y Theo salieron en la moto de Scarlett en dirección a un club al cual su hermana había propuesto ir, los pendientes de mañana se terminaron rápido.

    Después de llegar la hermana pidió algo para ambos, para el chico sin alcohol y se pusieron a disfrutar de un buen rato como hermanos aún que sin pasar desapercibidos, ya que habían personas que los reconocían al ser parte de la familia Bennet y todo lo que ellos tenían, al igual que el menor a quien reconocieron por su famita como artista
    Después de arreglarse y despedirse de sus padres los hermanos [nova_malachite_zebra_572] y Theo salieron en la moto de Scarlett en dirección a un club al cual su hermana había propuesto ir, los pendientes de mañana se terminaron rápido. Después de llegar la hermana pidió algo para ambos, para el chico sin alcohol y se pusieron a disfrutar de un buen rato como hermanos aún que sin pasar desapercibidos, ya que habían personas que los reconocían al ser parte de la familia Bennet y todo lo que ellos tenían, al igual que el menor a quien reconocieron por su famita como artista
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  • -Desde la azotea de un rascacielos perdido entre el mar de luces de la ciudad, Vaelith permanecía inmóvil bajo la oscuridad de la noche, con su larga cabellera blanca agitándose suavemente por el viento. Sus ojos rojizos recorrían las interminables avenidas iluminadas, los vehículos que se desplazaban como corrientes de fuego y las miles de vidas humanas que existían muy por debajo de él, ajenas a la presencia de una entidad nacida mucho antes que sus imperios y sus dioses modernos. La brisa arrastraba el eco distante de sirenas, música y conversaciones, pero nada de aquello lograba alterar la serenidad melancólica del Rey del Eclipse. Con una mano apoyada sobre el borde del edificio, observaba aquel mundo frenético y brillante con una mezcla de curiosidad y nostalgia, hasta que noto la presencia de alguien observandole-

    "Que te trae por aqui?"


    |Puden rolear quien quiera con el Elfo, no teman.|
    -Desde la azotea de un rascacielos perdido entre el mar de luces de la ciudad, Vaelith permanecía inmóvil bajo la oscuridad de la noche, con su larga cabellera blanca agitándose suavemente por el viento. Sus ojos rojizos recorrían las interminables avenidas iluminadas, los vehículos que se desplazaban como corrientes de fuego y las miles de vidas humanas que existían muy por debajo de él, ajenas a la presencia de una entidad nacida mucho antes que sus imperios y sus dioses modernos. La brisa arrastraba el eco distante de sirenas, música y conversaciones, pero nada de aquello lograba alterar la serenidad melancólica del Rey del Eclipse. Con una mano apoyada sobre el borde del edificio, observaba aquel mundo frenético y brillante con una mezcla de curiosidad y nostalgia, hasta que noto la presencia de alguien observandole- "Que te trae por aqui?" |Puden rolear quien quiera con el Elfo, no teman.|
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    𝑻𝒉𝒆 𝑯𝒐𝒎𝒖𝒏𝒄𝒖𝒍𝒖𝒔 (𝟔)

    Connor observa, lo hace constantemente. Mientras trabaja, mientras recorre una ciudad desconocida o incluso durante aquellos raros momentos en los que no parece estar haciendo nada en particular.

    No busca información de forma consciente, tampoco parece realizar esfuerzo alguno por memorizar aquello que ve, simplemente ocurre. Su atención rara vez se detiene donde lo hace la de los demás.

    Parece sentirse atraído por pequeñas irregularidades dentro de comportamientos aparentemente normales: una respiración que se acelera apenas una fracción de segundo, una mirada que desciende antes de una mentira, o un pie que cambia de dirección antes de que una persona decida marcharse.

    Connor registra esas cosas y después continúa. Resulta extraño porque rara vez vuelve a necesitarlas.

    De hecho, muchas de las personas que observa desaparecen de su vida para siempre. Algunas cambian de ciudad, otras mueren, otras simplemente se convierten en un encuentro irrelevante perdido entre miles de rostros distintos.

    Sin embargo, ciertos rastros permanecen. No se trata de nombres, ni de fechas, ni siquiera de historias. Se trata de patrones, gestos o conductas. Fragmentos de algo que alguna vez distinguió a una persona de todas las demás.

    Connor nunca ha mostrado interés por entender por qué ocurre. Parece aceptarlo de la misma forma en que acepta el resto de las particularidades de su existencia, como si fuese normal. Como si todas las mentes funcionaran de esa manera, pero no lo hacen.

    Quizá por eso, incluso años después, todavía es capaz de reconocer detalles que el resto del mundo habría olvidado hace mucho tiempo. No personas, rastros. Y cuanto más tiempo pasa, más parecen acumularse, como si alguna parte de él fuese incapaz de dejarlos atrás.

    𝑻𝒉𝒆 𝑯𝒐𝒎𝒖𝒏𝒄𝒖𝒍𝒖𝒔 (𝟔) Connor observa, lo hace constantemente. Mientras trabaja, mientras recorre una ciudad desconocida o incluso durante aquellos raros momentos en los que no parece estar haciendo nada en particular. No busca información de forma consciente, tampoco parece realizar esfuerzo alguno por memorizar aquello que ve, simplemente ocurre. Su atención rara vez se detiene donde lo hace la de los demás. Parece sentirse atraído por pequeñas irregularidades dentro de comportamientos aparentemente normales: una respiración que se acelera apenas una fracción de segundo, una mirada que desciende antes de una mentira, o un pie que cambia de dirección antes de que una persona decida marcharse. Connor registra esas cosas y después continúa. Resulta extraño porque rara vez vuelve a necesitarlas. De hecho, muchas de las personas que observa desaparecen de su vida para siempre. Algunas cambian de ciudad, otras mueren, otras simplemente se convierten en un encuentro irrelevante perdido entre miles de rostros distintos. Sin embargo, ciertos rastros permanecen. No se trata de nombres, ni de fechas, ni siquiera de historias. Se trata de patrones, gestos o conductas. Fragmentos de algo que alguna vez distinguió a una persona de todas las demás. Connor nunca ha mostrado interés por entender por qué ocurre. Parece aceptarlo de la misma forma en que acepta el resto de las particularidades de su existencia, como si fuese normal. Como si todas las mentes funcionaran de esa manera, pero no lo hacen. Quizá por eso, incluso años después, todavía es capaz de reconocer detalles que el resto del mundo habría olvidado hace mucho tiempo. No personas, rastros. Y cuanto más tiempo pasa, más parecen acumularse, como si alguna parte de él fuese incapaz de dejarlos atrás.
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  • -El agua caliente descendía en un murmullo constante, golpeando las mamparas empañadas y ocultando casi por completo la figura que permanecía detrás del cristal. La silueta de Vaelith apenas podía distinguirse entre la neblina, inmóvil bajo la lluvia artificial, con el cabello blanco cayendo por su espalda como un río de plata oscurecida. El vapor llenaba la estancia, borrando los contornos del mundo y dejando únicamente el sonido del agua acompañando el eterno silencio que tanto conocía.-

    #SeductiveTuesday
    -El agua caliente descendía en un murmullo constante, golpeando las mamparas empañadas y ocultando casi por completo la figura que permanecía detrás del cristal. La silueta de Vaelith apenas podía distinguirse entre la neblina, inmóvil bajo la lluvia artificial, con el cabello blanco cayendo por su espalda como un río de plata oscurecida. El vapor llenaba la estancia, borrando los contornos del mundo y dejando únicamente el sonido del agua acompañando el eterno silencio que tanto conocía.- #SeductiveTuesday
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  • [ÚLTIMO MULTIVERSO]: "Ya no hay más fumdas, XD"

    *En la tierra reinaba la tecnología de una manera en la que ahora ni siquiera la podemos imaginar, no había nada que no se pudiera conseguir o crear al instante, todo estaba puesto para la creación de futuras innovaciónes.

    Un joven que trabajaba en un centro de investigaciónes tenía una idea en mente, "Crear aquella figura majestuosa en una androide", refiriéndose a la dragón que salía en las historias milenarias que leía en un libro de texto que relata la historia de, Elina Drakon, y su mundo, Undión.

    Pasaron 12 años y aquel joven ya había terminado a la perfección aquella androide que funcionaría con energía fotoatomica para mayor potencia. Después de activarla, está dragón mecánica creada a la imagen de la reina de los dragónes reconoció a quien tenía en frente como su creador, desde ese entonces ésta se volvió su protectora sin que el joven supiera que parte del alma de aquella dragón vivía allí a través de el, su pasión y el cuerpo que le había otorgado*

    [Jeje, soy malísima para esto, pero solo quería mostrar algunas cositas]
    [ÚLTIMO MULTIVERSO]: "Ya no hay más fumdas, XD" *En la tierra reinaba la tecnología de una manera en la que ahora ni siquiera la podemos imaginar, no había nada que no se pudiera conseguir o crear al instante, todo estaba puesto para la creación de futuras innovaciónes. Un joven que trabajaba en un centro de investigaciónes tenía una idea en mente, "Crear aquella figura majestuosa en una androide", refiriéndose a la dragón que salía en las historias milenarias que leía en un libro de texto que relata la historia de, Elina Drakon, y su mundo, Undión. Pasaron 12 años y aquel joven ya había terminado a la perfección aquella androide que funcionaría con energía fotoatomica para mayor potencia. Después de activarla, está dragón mecánica creada a la imagen de la reina de los dragónes reconoció a quien tenía en frente como su creador, desde ese entonces ésta se volvió su protectora sin que el joven supiera que parte del alma de aquella dragón vivía allí a través de el, su pasión y el cuerpo que le había otorgado* [Jeje, soy malísima para esto, pero solo quería mostrar algunas cositas]
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  • -Dos días atrás, Vaelith abandonó el Reino del Eclipse sin anunciarlo. No hubo despedidas ni explicaciones. Simplemente desapareció entre las sombras como si hubiera sido tragado por la propia oscuridad. Incluso Lilithia Feu 🪷🌸 fue incapaz de seguir su rastro. El reino permaneció igual que siempre: silencioso, vacío y eterno. Sin embargo, durante su ausencia, las sombras parecían inquietas, moviéndose sin órdenes y observando constantemente hacia un mismo punto en el horizonte.-

    -La razon de su partida era un Arbol. No un árbol común, sino una entidad antigua cuya existencia precedía a imperios, dioses y estrellas. Oculto en un rincón olvidado del mundo, el Árbol Negro permanecía inmóvil desde tiempos imposibles de medir. Sus raíces atravesaban la realidad como venas gigantescas, extendiéndose por lugares que ninguna criatura había cartografiado jamás. Hacía siglos que Vaelith conocía su existencia, pero algo había cambiado. Había sentido una perturbación en aquellas raíces, una vibración extraña que recorrió el mundo entero como el eco de una campana silenciosa.-

    -Durante dos días permaneció junto a aquella colosal presencia. No luchó contra nada ni buscó tesoros ocultos. Observó. Escuchó. Descendió por túneles abiertos entre las raíces y exploró cavidades tan antiguas que ni siquiera el tiempo parecía haberlas alcanzado. Cuanto más se adentraba, más comprendía que el Árbol Negro no era simplemente una forma de vida. Era una prisión. Una gigantesca estructura viva destinada a contener algo enterrado bajo el mundo desde antes del nacimiento de la luna y el sol.-

    -Cuando regresó al Reino del Eclipse, lo hizo cubierto por el polvo oscuro de aquellas profundidades. No pronunció palabra alguna sobre lo que había descubierto. Sin embargo, desde entonces, cada vez que permanece solo en sus aposentos, sus ojos se dirigen involuntariamente hacia el suelo, como si pudiera sentir algo moviéndose en las profundidades del mundo. Algo que sigue encerrado bajo las raíces del Árbol Negro. Algo que, por primera vez en incontables eras, parece haber comenzado a despertar.-
    -Dos días atrás, Vaelith abandonó el Reino del Eclipse sin anunciarlo. No hubo despedidas ni explicaciones. Simplemente desapareció entre las sombras como si hubiera sido tragado por la propia oscuridad. Incluso [Lili_Feu80] fue incapaz de seguir su rastro. El reino permaneció igual que siempre: silencioso, vacío y eterno. Sin embargo, durante su ausencia, las sombras parecían inquietas, moviéndose sin órdenes y observando constantemente hacia un mismo punto en el horizonte.- -La razon de su partida era un Arbol. No un árbol común, sino una entidad antigua cuya existencia precedía a imperios, dioses y estrellas. Oculto en un rincón olvidado del mundo, el Árbol Negro permanecía inmóvil desde tiempos imposibles de medir. Sus raíces atravesaban la realidad como venas gigantescas, extendiéndose por lugares que ninguna criatura había cartografiado jamás. Hacía siglos que Vaelith conocía su existencia, pero algo había cambiado. Había sentido una perturbación en aquellas raíces, una vibración extraña que recorrió el mundo entero como el eco de una campana silenciosa.- -Durante dos días permaneció junto a aquella colosal presencia. No luchó contra nada ni buscó tesoros ocultos. Observó. Escuchó. Descendió por túneles abiertos entre las raíces y exploró cavidades tan antiguas que ni siquiera el tiempo parecía haberlas alcanzado. Cuanto más se adentraba, más comprendía que el Árbol Negro no era simplemente una forma de vida. Era una prisión. Una gigantesca estructura viva destinada a contener algo enterrado bajo el mundo desde antes del nacimiento de la luna y el sol.- -Cuando regresó al Reino del Eclipse, lo hizo cubierto por el polvo oscuro de aquellas profundidades. No pronunció palabra alguna sobre lo que había descubierto. Sin embargo, desde entonces, cada vez que permanece solo en sus aposentos, sus ojos se dirigen involuntariamente hacia el suelo, como si pudiera sentir algo moviéndose en las profundidades del mundo. Algo que sigue encerrado bajo las raíces del Árbol Negro. Algo que, por primera vez en incontables eras, parece haber comenzado a despertar.-
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  • *Hace ya muchos años existieron tres dragónes blancos de ojos azules, estos se unieron en uno solo hace ya mucho tiempo y cada una de sus cabezas significaba algo en específico, su forma humana representaba su lazo con la misma humanidad que debía proteger, la forma bestia, representando la fuerza y el poder inconmensurable de un dragón legendario, y por último, una mujer con razgos draconicos de cabello blanco como si fuera una fusión de las dos anteriores, representando su lado más humano y noble*


    NOTA: "Luego subo la última y ya basta de fumadas "
    *Hace ya muchos años existieron tres dragónes blancos de ojos azules, estos se unieron en uno solo hace ya mucho tiempo y cada una de sus cabezas significaba algo en específico, su forma humana representaba su lazo con la misma humanidad que debía proteger, la forma bestia, representando la fuerza y el poder inconmensurable de un dragón legendario, y por último, una mujer con razgos draconicos de cabello blanco como si fuera una fusión de las dos anteriores, representando su lado más humano y noble* NOTA: "Luego subo la última y ya basta de fumadas 👻"
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