• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    "Por simple curiosidad me acerque al oráculo, quería saber como me vería de otra manera... solo fue curiosidad."
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  • ×Se acomoda en el sofá, curiosa, me estiro para relajarme, entonces se recordó de anoche, y busco a ese postre, o mejor dicho.. ser×

    Donde estará....
    ×Se acomoda en el sofá, curiosa, me estiro para relajarme, entonces se recordó de anoche, y busco a ese postre, o mejor dicho.. ser× Donde estará....
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  • Las reuniones son aburridas, así qué hay que ponerse comodos

    ×Se saca el vestido, lista para zona confort×
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  • ⸻ No sé les puede confiar nada.⸻

    Retorcido en tareas múltiples, como ser niñera.
    ⸻ No sé les puede confiar nada.⸻ Retorcido en tareas múltiples, como ser niñera.
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  • Las risas del chico hacían eco en la oficina a pesar que esta estaba completamente decorada como para evitar que el sonido rebotara entre las paredes.

    La sangre en la alfombra de decoración floral hacía juego con el tono bordó de la misma, aunque arruinaba las partes en beige.

    El pie de uno de los guardaespaldas de su jefa hacía presión contra su pecho de forma que el aire tuviera dificultad para entrar a sus pulmones. Pero eso a Stray no le importaba, estaba teniendo un momento fantástico.

    —¡Apuesto a que este grandote puede pegar más fuerte! ¿O es que quieres que me tenga consideración? —lo miró a él primero, retándolo a continuar, luego miró a la mujer que estaba de pie no muy lejos de donde estaban ellos, observando la escena.

    Se la veía cansada, hasta algo decepcionada, y eso fue lo que hizo que el muchacho sintiera una punzada corta, pero fuerte, en el pecho. No dejó de sonreír de cualquier forma.

    —Déjalo —ordenó ella mientras se dispuso a ir hasta su asiento, suspirando al sentarse—. ¿Acaso quieres que te golpeen hasta la muerte?

    Stray se incorporó una vez que el hombre se alejó, la sangre de nariz y boca todavía escurriendo. Pasó el dorso de la mano para limpiarse un poco.

    —Es de las pocas cosas que tengo, Alina. —habló en voz baja, mirando la alfombra— El resto te pertenece a ti.

    —¿Qué haré contigo, niño? Creí haberte enseñado bien...

    —Oh, sí. Sí lo hiciste... —al ponerse de pie acomodó su camisa, también manchada por algunas salpicaduras de sangre— El problema es que crecí a base de dolor. Tuve que hacerlo propio, ¿sabes?

    Tener el control en algo, ¿qué mejor que hacer inservible la tortura física? Tal vez hasta la emocional, para ese punto.

    Tomó asiento en uno de lo sillones, pasando la otra mano por su rostro antes de volver a reír.

    —Estoy roto, ¿no es así?

    La mujer se tomó su tiempo en verlo, como si fuera la primera vez que lo hacía, pero conocía muy bien al joven.

    —Para algunos, quizás... Para mí, sigues siendo completamente funcional. Porque lo eres, ¿cierto? —ella nunca alzaba la voz, pero había algo en su tono que a veces llegaba a helarle la sangre. Siempre lo confundía: un día lo trataba como el centro deo universo, al otro era como si solo fuera uno del montón.

    El silencio se extendió, el cuarto se sintió pesado antes que Alina ordenara a otro hombre que le diera un paño húmedo al menor. Cuando se lo dieron, éste lo tomó para pasarlo por su rostro y quedar más limpio.

    —Siempre seré funcional para usted, Madam Dumitru... ¿puedo retirarme ya? —se puso de pie al mismo tiempo que formuló la pregunta, mirando a la mujer.

    —Puedes. —con ese permiso se retiró, de nuevo sintiéndose nefasto, pero sin poder alejarse demasiado. Ella tenía todo, él solamente la tenía a ella.

    ¿Cuándo se acabaría?
    Las risas del chico hacían eco en la oficina a pesar que esta estaba completamente decorada como para evitar que el sonido rebotara entre las paredes. La sangre en la alfombra de decoración floral hacía juego con el tono bordó de la misma, aunque arruinaba las partes en beige. El pie de uno de los guardaespaldas de su jefa hacía presión contra su pecho de forma que el aire tuviera dificultad para entrar a sus pulmones. Pero eso a Stray no le importaba, estaba teniendo un momento fantástico. —¡Apuesto a que este grandote puede pegar más fuerte! ¿O es que quieres que me tenga consideración? —lo miró a él primero, retándolo a continuar, luego miró a la mujer que estaba de pie no muy lejos de donde estaban ellos, observando la escena. Se la veía cansada, hasta algo decepcionada, y eso fue lo que hizo que el muchacho sintiera una punzada corta, pero fuerte, en el pecho. No dejó de sonreír de cualquier forma. —Déjalo —ordenó ella mientras se dispuso a ir hasta su asiento, suspirando al sentarse—. ¿Acaso quieres que te golpeen hasta la muerte? Stray se incorporó una vez que el hombre se alejó, la sangre de nariz y boca todavía escurriendo. Pasó el dorso de la mano para limpiarse un poco. —Es de las pocas cosas que tengo, Alina. —habló en voz baja, mirando la alfombra— El resto te pertenece a ti. —¿Qué haré contigo, niño? Creí haberte enseñado bien... —Oh, sí. Sí lo hiciste... —al ponerse de pie acomodó su camisa, también manchada por algunas salpicaduras de sangre— El problema es que crecí a base de dolor. Tuve que hacerlo propio, ¿sabes? Tener el control en algo, ¿qué mejor que hacer inservible la tortura física? Tal vez hasta la emocional, para ese punto. Tomó asiento en uno de lo sillones, pasando la otra mano por su rostro antes de volver a reír. —Estoy roto, ¿no es así? La mujer se tomó su tiempo en verlo, como si fuera la primera vez que lo hacía, pero conocía muy bien al joven. —Para algunos, quizás... Para mí, sigues siendo completamente funcional. Porque lo eres, ¿cierto? —ella nunca alzaba la voz, pero había algo en su tono que a veces llegaba a helarle la sangre. Siempre lo confundía: un día lo trataba como el centro deo universo, al otro era como si solo fuera uno del montón. El silencio se extendió, el cuarto se sintió pesado antes que Alina ordenara a otro hombre que le diera un paño húmedo al menor. Cuando se lo dieron, éste lo tomó para pasarlo por su rostro y quedar más limpio. —Siempre seré funcional para usted, Madam Dumitru... ¿puedo retirarme ya? —se puso de pie al mismo tiempo que formuló la pregunta, mirando a la mujer. —Puedes. —con ese permiso se retiró, de nuevo sintiéndose nefasto, pero sin poder alejarse demasiado. Ella tenía todo, él solamente la tenía a ella. ¿Cuándo se acabaría?
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  • Tres clavos atravesaban su propia carne, y la energía maldita detonaba desde su brazo ensangrentado. Usar su propio cuerpo como conducto para la técnica Resonancia era un infierno agotador, mas era el único camino para destrozar el alma de la maldición frente a ella.

    El idiota de Gojo-sensei no le había advertido de la verdadera magnitud de los peligros de ese sitio; esa cosa bien podría ser de categoría Grado Especial, considerando que era una maldición parlante que tuvo el descaro de infectarla. Pero a Kugisaki ya no le importaba. El dolor solo la hizo sonreír.

    Una vez que se ponía seria y el instinto tomaba el control, no había fuerza capaz de doblegarla. Con el martillo firme en su mano y la sangre corriendo, Nobara estaba a punto de demostrar exactamente por qué era la novata más letal, hermosa e impresionante de toda la Academia de Hechicería... dispuesta a hacer lo que haga falta para proteger a esos idiotas.
    Tres clavos atravesaban su propia carne, y la energía maldita detonaba desde su brazo ensangrentado. Usar su propio cuerpo como conducto para la técnica Resonancia era un infierno agotador, mas era el único camino para destrozar el alma de la maldición frente a ella. El idiota de Gojo-sensei no le había advertido de la verdadera magnitud de los peligros de ese sitio; esa cosa bien podría ser de categoría Grado Especial, considerando que era una maldición parlante que tuvo el descaro de infectarla. Pero a Kugisaki ya no le importaba. El dolor solo la hizo sonreír. Una vez que se ponía seria y el instinto tomaba el control, no había fuerza capaz de doblegarla. Con el martillo firme en su mano y la sangre corriendo, Nobara estaba a punto de demostrar exactamente por qué era la novata más letal, hermosa e impresionante de toda la Academia de Hechicería... dispuesta a hacer lo que haga falta para proteger a esos idiotas.
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  • -Tengo vacaciones durante un par de semanas tanto en el museo como en la agencia... Me aburro un poco, pero no es que conozca a mucha gente ciertamente.-

    Dijo el serafín para si mismo en la terraza en aquella cafetería en Paris.
    -Tengo vacaciones durante un par de semanas tanto en el museo como en la agencia... Me aburro un poco, pero no es que conozca a mucha gente ciertamente.- Dijo el serafín para si mismo en la terraza en aquella cafetería en Paris.
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  • The Shaman And The Suicidal
    Fandom Original/Suicide Boy.
    Categoría Slice of Life

    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀[Illán] - Abril de 2026.


    ⠀⠀Un bostezo inundó el ambiente, era ya el atardecer y el pelirrojo se encontraba tirado en una de las banquetas del parque. Había terminado su encargo en Corea del Sur, específicamente en Seúl, se quedó con varios días de plazo antes de la entrega, puesto que el informante tenía programado el vuelo en susodicha franja de tiempo.
    ⠀⠀Por ende, aquel se quedó solo, no varado pero sí a la espera en un país casi desconocido para él, y rodeado de una cultura de la que no entendía nada. Para su cuerpo, hablaba coreano con cierta fluidez, no perfecta y con acento pronunciado, pero la suficiente para la comunicación.

    ⠀⠀Suspiró con pesadez, se dejó echar en la banca, mirando como el día se transformaba en noche. El lugar estaba prácticamente vacío, parecía que la gente de Corea tenía mejores cosas que hacer que recostarse a perder tiempo en el parque...

    ⠀⠀Dio una carcajada seca ⸻Je⸻ cuando ese pensamiento pasó por su cabeza. Finalmente, sintió que alguien se acercaba, pequeño... magullado, parecía golpeado, parpadeó un par de veces al verlo.

    Lee Hoon
    ⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀[Illán] - Abril de 2026. ⠀⠀Un bostezo inundó el ambiente, era ya el atardecer y el pelirrojo se encontraba tirado en una de las banquetas del parque. Había terminado su encargo en Corea del Sur, específicamente en Seúl, se quedó con varios días de plazo antes de la entrega, puesto que el informante tenía programado el vuelo en susodicha franja de tiempo. ⠀⠀Por ende, aquel se quedó solo, no varado pero sí a la espera en un país casi desconocido para él, y rodeado de una cultura de la que no entendía nada. Para su cuerpo, hablaba coreano con cierta fluidez, no perfecta y con acento pronunciado, pero la suficiente para la comunicación. ⠀⠀Suspiró con pesadez, se dejó echar en la banca, mirando como el día se transformaba en noche. El lugar estaba prácticamente vacío, parecía que la gente de Corea tenía mejores cosas que hacer que recostarse a perder tiempo en el parque... ⠀⠀Dio una carcajada seca ⸻Je⸻ cuando ese pensamiento pasó por su cabeza. Finalmente, sintió que alguien se acercaba, pequeño... magullado, parecía golpeado, parpadeó un par de veces al verlo. [fusion_orange_lobster_687]
    Tipo
    Grupal
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    Cualquier línea
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  • Habían sido días con mucho trabajo. Al estar tanto tiempo fuera, tenía que ponerse al día con sus deberes, tanto en el templo como en el reino de los espíritus.

    Pero una vez dejó todo nuevamente atado, Kazuo se adentro en el bosque. Su corazón palpitaba con mucha fuerza. Habían pasado más de tres días, un total de cinco, hasta estar todo orden.

    Quería al pasar el umbral del bosque que el paisaje cambiara, volver a aquel lugar donde la primavera aún era discreta y el frío cortaba. Deseaba que la senda se abriera para que el bosque lo devolviera del lugar que, con dolor, tuvo que dejar atrás.

    Necesitaba volver a Brattvåg, necesitaba volverla a ver.
    Habían sido días con mucho trabajo. Al estar tanto tiempo fuera, tenía que ponerse al día con sus deberes, tanto en el templo como en el reino de los espíritus. Pero una vez dejó todo nuevamente atado, Kazuo se adentro en el bosque. Su corazón palpitaba con mucha fuerza. Habían pasado más de tres días, un total de cinco, hasta estar todo orden. Quería al pasar el umbral del bosque que el paisaje cambiara, volver a aquel lugar donde la primavera aún era discreta y el frío cortaba. Deseaba que la senda se abriera para que el bosque lo devolviera del lugar que, con dolor, tuvo que dejar atrás. Necesitaba volver a Brattvåg, necesitaba volverla a ver.
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  • Aquella última noche...
    Fandom The Vampire Diaries
    Categoría Drama
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑟o𝑙 𝑐o𝑛 Rebekah Mikaelson


    Se acercaba el final del siglo XVIII, y la familia Claire era una familia bastante reconocida en el círculo de brujos del Barrio Francés. Una familia de brujos hábiles y poderosos a cuya linea sanguínea pertenecía Chris. Chris no tenía la capacidad de hacer magia por sí solo. Era solo capaz de hacerlo cuando absorbía magia de otra fuente. Una rareza dentro de la familia y de la ciudad. Por lo que Chris lejos de envidiar las habilidades mágicas de su hermana menor Mary Alice, se dedicó a estudiar sobre mitos, magia y objetos mágicos. Además, al no ser un brujo como su hermana, no se esperaba de él que liderase a la familia en el futuro. Lo que le dejaba mucho tiempo para sus quehaceres y su amplia vida social.

    Al margen de sus dotes sociales y de su encanto, Christopher era un alma caritativa y compasiva. Incapaz de dejar pasar las injusticias. A menudo su buen juicio le granjeaba más de algún apuro del que habia costado salir airoso. Como aquel día…

    Caminaba desde su casa hacia la taberna donde solía alternar algunas noches cuando escuchó algunas voces masculinas, no necesitó afinar demasiado el oído para escuchar las groserías que decían. Sus pasos, sin pensarlo, sin meditarlo, siguieron el camino de aquellas voces hasta dar con cuatro hombres quienes habían acorralado a una mujer.

    La reconocía. No habia hablado con ella nunca antes, pero la reconocía. Era la hermana de Klaus Mikaelson y, de haber sabido lo que supo después puede que jamás hubiera intentado apartar a la fiera de sus presas. Y es que Rebekah era solo un vampiro en busca de su cena, provocándoles y tratando de desatar sus instintos más repulsivos solo para tener una excusa para hincarles el diente.

    -¡Ya habéis oído a la dama! -exclamó el rubio acercándose a la escena- Dejadla en paz… Asi no es como se trata a una señorita, caballeros.

    Uno de aquellos tipos se giró hacia Chris.

    -¿Quién va a enseñarnos, pues? ¿Tú? -preguntó.

    Chris se encogió de hombros con una expresión bastante confiada, pues no habia habido pelea que no hubiese ganado.

    -Alguien tendrá que hacerlo…

    Y ahí empezó todo…
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑟o𝑙 𝑐o𝑛 [barbiemikaels0n] Se acercaba el final del siglo XVIII, y la familia Claire era una familia bastante reconocida en el círculo de brujos del Barrio Francés. Una familia de brujos hábiles y poderosos a cuya linea sanguínea pertenecía Chris. Chris no tenía la capacidad de hacer magia por sí solo. Era solo capaz de hacerlo cuando absorbía magia de otra fuente. Una rareza dentro de la familia y de la ciudad. Por lo que Chris lejos de envidiar las habilidades mágicas de su hermana menor Mary Alice, se dedicó a estudiar sobre mitos, magia y objetos mágicos. Además, al no ser un brujo como su hermana, no se esperaba de él que liderase a la familia en el futuro. Lo que le dejaba mucho tiempo para sus quehaceres y su amplia vida social. Al margen de sus dotes sociales y de su encanto, Christopher era un alma caritativa y compasiva. Incapaz de dejar pasar las injusticias. A menudo su buen juicio le granjeaba más de algún apuro del que habia costado salir airoso. Como aquel día… Caminaba desde su casa hacia la taberna donde solía alternar algunas noches cuando escuchó algunas voces masculinas, no necesitó afinar demasiado el oído para escuchar las groserías que decían. Sus pasos, sin pensarlo, sin meditarlo, siguieron el camino de aquellas voces hasta dar con cuatro hombres quienes habían acorralado a una mujer. La reconocía. No habia hablado con ella nunca antes, pero la reconocía. Era la hermana de Klaus Mikaelson y, de haber sabido lo que supo después puede que jamás hubiera intentado apartar a la fiera de sus presas. Y es que Rebekah era solo un vampiro en busca de su cena, provocándoles y tratando de desatar sus instintos más repulsivos solo para tener una excusa para hincarles el diente. -¡Ya habéis oído a la dama! -exclamó el rubio acercándose a la escena- Dejadla en paz… Asi no es como se trata a una señorita, caballeros. Uno de aquellos tipos se giró hacia Chris. -¿Quién va a enseñarnos, pues? ¿Tú? -preguntó. Chris se encogió de hombros con una expresión bastante confiada, pues no habia habido pelea que no hubiese ganado. -Alguien tendrá que hacerlo… Y ahí empezó todo…
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