• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Necesito ya un salto en el tiempo para poder justificar que ahora se vea nuestro rubio favorito como este guapo (?)
    Necesito ya un salto en el tiempo para poder justificar que ahora se vea nuestro rubio favorito como este guapo (?)
    Me encocora
    Me gusta
    3
    11 comentarios 0 compartidos
  • ¡Vamos, vamos! ¡La noche aún es joven!

    -La chica tira con energía de la mano que sostiene, avanzando entre la penumbra iluminada apenas por una luz suave que parece colarse desde algún punto lejano. El cielo está oscuro, profundo, salpicado de pequeños destellos blancos que caen lentamente como nieve silenciosa. Su cabello se mueve con el viento nocturno, extendiéndose detrás de ella como una sombra viva.-

    -Su respiración se vuelve visible en el aire frío, pequeñas nubes que se disipan casi al instante. No parece importarle la temperatura; su sonrisa cálida rompe el ambiente helado. Sus ojos brillan con una emoción que contrasta con la quietud de la noche.-

    ¡No me digas que ya te estás arrepintiendo! ¡Prometiste seguirme!

    -Suelta una risa ligera, clara, que resuena con eco suave en el espacio abierto.-

    -Gira el rostro por encima del hombro, sin dejar de avanzar. La expresión en su cara es traviesa, casi desafiante. La mano que sostiene aprieta con seguridad, transmitiendo calor a pesar del entorno gélido.-

    ¡Hoy será nuestra noche! ¡La viviremos como la ultima! No es necesario volvernos locos, por supuesto. ¡Pero tenemos que hacer muchas cosas! ¡Así que muévete! ¡Que todavía nos queda mundo por recorrer antes del amanecer!

    -La cima no es enorme, pero sí lo bastante alta como para que la ciudad se extienda frente a ellos como un océano de luces. Desde allí arriba, los edificios parecen maquetas iluminadas, las calles son líneas doradas que se cruzan en patrones ordenados, y los faroles titilan como constelaciones terrestres. El cielo oscuro se funde con el resplandor urbano en el horizonte, creando una neblina luminosa que tiñe la noche de tonos suaves.-

    -De pronto, desacelera y gira sobre sus talones. La inercia hace que su cabello trace un arco oscuro en el aire. Ahora queda frente a quien la acompaña, aún sosteniendo su mano, inclinándose apenas hacia atrás mientras lo obliga a detenerse con ella.-

    Me gustan mucho este tipo de lugares, ya sabes. Los que están escondidos por ahí y que te encuentras por accidente y que puedes proclamar como tu paraíso secreto~

    -Sin previo aviso, vuelve a tirar de la mano con renovado entusiasmo hacia ella-

    ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Si te gusta la vista~?
    ¡Vamos, vamos! ¡La noche aún es joven! -La chica tira con energía de la mano que sostiene, avanzando entre la penumbra iluminada apenas por una luz suave que parece colarse desde algún punto lejano. El cielo está oscuro, profundo, salpicado de pequeños destellos blancos que caen lentamente como nieve silenciosa. Su cabello se mueve con el viento nocturno, extendiéndose detrás de ella como una sombra viva.- -Su respiración se vuelve visible en el aire frío, pequeñas nubes que se disipan casi al instante. No parece importarle la temperatura; su sonrisa cálida rompe el ambiente helado. Sus ojos brillan con una emoción que contrasta con la quietud de la noche.- ¡No me digas que ya te estás arrepintiendo! ¡Prometiste seguirme! -Suelta una risa ligera, clara, que resuena con eco suave en el espacio abierto.- -Gira el rostro por encima del hombro, sin dejar de avanzar. La expresión en su cara es traviesa, casi desafiante. La mano que sostiene aprieta con seguridad, transmitiendo calor a pesar del entorno gélido.- ¡Hoy será nuestra noche! ¡La viviremos como la ultima! No es necesario volvernos locos, por supuesto. ¡Pero tenemos que hacer muchas cosas! ¡Así que muévete! ¡Que todavía nos queda mundo por recorrer antes del amanecer! -La cima no es enorme, pero sí lo bastante alta como para que la ciudad se extienda frente a ellos como un océano de luces. Desde allí arriba, los edificios parecen maquetas iluminadas, las calles son líneas doradas que se cruzan en patrones ordenados, y los faroles titilan como constelaciones terrestres. El cielo oscuro se funde con el resplandor urbano en el horizonte, creando una neblina luminosa que tiñe la noche de tonos suaves.- -De pronto, desacelera y gira sobre sus talones. La inercia hace que su cabello trace un arco oscuro en el aire. Ahora queda frente a quien la acompaña, aún sosteniendo su mano, inclinándose apenas hacia atrás mientras lo obliga a detenerse con ella.- Me gustan mucho este tipo de lugares, ya sabes. Los que están escondidos por ahí y que te encuentras por accidente y que puedes proclamar como tu paraíso secreto~ -Sin previo aviso, vuelve a tirar de la mano con renovado entusiasmo hacia ella- ¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Si te gusta la vista~?
    Me encocora
    Me gusta
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • |||Mi día a día|||

    —"Explorar el cosmos está bien, viajar entre realidades y multiversos está bien, supongo..."

    —"Desde que tengo memoria, he conocído a mucha gente de bien y de mal, siempre hubo un equilibrio."

    —"Suelo pensar el porque madre me dijo que me mantuviera lejos de hogar natal, yo no creo que Gensokyo sea tan peligroso... Pese a ello le prometí no pisar un solo pie, Pero claro, simples palabras pueden volverse un juego de vacíos legales."

    —"¿Mi alimento? Aunque suene raro, no he comido en siglos, sin embargo me decanto por la comida terricola, creo que mi paladar se adapta más a ellos de lo que creo."

    —"Anterior a lo que mencioné, he notado que muchos de los portales que suelo usar para entrelazar multiversos, algunos se han plantado en distintos lugares del cosmos, estudio su comportamiento, llegando a una vaga conclusión, pues seres de otros multiversos terminan accediendo a este mismo sitio, es como una red de oportunidades..."

    —"Mi trabajo no es sencillo o demasiado complejo, pues solo debo encargarme de que haya equilibrio, Pero seamos honestos, hasta los dioses merecen divertirse de vez en cuando."
    |||Mi día a día||| —"Explorar el cosmos está bien, viajar entre realidades y multiversos está bien, supongo..." —"Desde que tengo memoria, he conocído a mucha gente de bien y de mal, siempre hubo un equilibrio." —"Suelo pensar el porque madre me dijo que me mantuviera lejos de hogar natal, yo no creo que Gensokyo sea tan peligroso... Pese a ello le prometí no pisar un solo pie, Pero claro, simples palabras pueden volverse un juego de vacíos legales." —"¿Mi alimento? Aunque suene raro, no he comido en siglos, sin embargo me decanto por la comida terricola, creo que mi paladar se adapta más a ellos de lo que creo." —"Anterior a lo que mencioné, he notado que muchos de los portales que suelo usar para entrelazar multiversos, algunos se han plantado en distintos lugares del cosmos, estudio su comportamiento, llegando a una vaga conclusión, pues seres de otros multiversos terminan accediendo a este mismo sitio, es como una red de oportunidades..." —"Mi trabajo no es sencillo o demasiado complejo, pues solo debo encargarme de que haya equilibrio, Pero seamos honestos, hasta los dioses merecen divertirse de vez en cuando."
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Vulpafila.

    Infestado esterilizado, oriundo de la luna infestada de Deimos, Marte, suelen evitar problemas y depredadores mayores, carroñeros, oportunistas y necrofágos por naturaleza.

    Aunqune puede soltar esporas de su cola para dañar a sus enemigos o perseguidores, agil y bueno para los escondites, cuando su cuerpo sufre daño letal es capaz de huir de los brazos de la muerte, lo he visto muchas veces, una larva flotante que usa el cuerpo de Chroma como nido protector, no lo culpo, Chroma es un tanque con piernas, mientras vuelve a nutrirse a volver a crecer.
    Vulpafila. Infestado esterilizado, oriundo de la luna infestada de Deimos, Marte, suelen evitar problemas y depredadores mayores, carroñeros, oportunistas y necrofágos por naturaleza. Aunqune puede soltar esporas de su cola para dañar a sus enemigos o perseguidores, agil y bueno para los escondites, cuando su cuerpo sufre daño letal es capaz de huir de los brazos de la muerte, lo he visto muchas veces, una larva flotante que usa el cuerpo de Chroma como nido protector, no lo culpo, Chroma es un tanque con piernas, mientras vuelve a nutrirse a volver a crecer.
    0 comentarios 0 compartidos
  • Que mis manos estén manchadas de sangre, no implica que muchas veces no llegue a derramar la mía.

    Es un duro y largo camino, pero yo elegí seguirlo, en ocasiones salgo ilesa, pero en otras como esta... Me llevo la peor parte. Pero alguien lo tiene que hacer ¿No?
    Que mis manos estén manchadas de sangre, no implica que muchas veces no llegue a derramar la mía. Es un duro y largo camino, pero yo elegí seguirlo, en ocasiones salgo ilesa, pero en otras como esta... Me llevo la peor parte. Pero alguien lo tiene que hacer ¿No?
    Me encocora
    Me shockea
    Me entristece
    Me gusta
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre.

    Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista.

    Funcional.

    Siempre fue funcional.

    Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos.

    Umbrella era un sistema.

    Un sistema sucio, pero coherente.

    Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática.

    Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática.

    Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades.

    Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad.

    Se quitó el casco esa noche.

    El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable.

    Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden.

    La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible.

    Un civil.
    Un protocolo.
    Una instrucción clara.

    Sabía lo que era correcto.

    También sabía cuál era su contrato.

    El profesional ganó.

    El dinero llegó puntual.

    Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo.

    No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil.
    Era un hombre que seguía funcionando.

    Aceptaba misiones.
    Optimizaba rutas de extracción.
    Reducía variables humanas a probabilidades de fallo.

    Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no.

    No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse.

    Él no se detenía.

    Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente.

    No era que su corazón bombease hielo.

    Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara.

    Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar.

    No estaba seguro de si algún día saldría.
    Tampoco estaba seguro de que quisiera.

    Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente:

    Si deja de ser útil…
    ¿qué queda de él?
    La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre. Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista. Funcional. Siempre fue funcional. Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos. Umbrella era un sistema. Un sistema sucio, pero coherente. Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática. Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática. Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades. Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad. Se quitó el casco esa noche. El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable. Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden. La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible. Un civil. Un protocolo. Una instrucción clara. Sabía lo que era correcto. También sabía cuál era su contrato. El profesional ganó. El dinero llegó puntual. Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo. No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil. Era un hombre que seguía funcionando. Aceptaba misiones. Optimizaba rutas de extracción. Reducía variables humanas a probabilidades de fallo. Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no. No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse. Él no se detenía. Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente. No era que su corazón bombease hielo. Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara. Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar. No estaba seguro de si algún día saldría. Tampoco estaba seguro de que quisiera. Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente: Si deja de ser útil… ¿qué queda de él?
    Me gusta
    2
    0 comentarios 0 compartidos
  • Dentro de la Mente
    Fandom Original
    Categoría Drama
    con Kyle Fritz

    Inari, diosa protectora y guía de su pueblo.
    El nombre que alguna vez fue plegaria se volvió daga en su carne.
    Y Saya intentó olvidarla.
    Si no pudo, aprendió a maldecirla el día en que su hogar fue arrasado y las llamas devoraron todo aquello que la deidad había prometido custodiar.

    Y, sin embargo, en los últimos días, la presencia regresó como un susurro.

    Sintió su guía en las últimas semanas.
    Escuchó su voz entre el estruendo del combate.
    Y cuando su espada, veloz, precisa, calculada como cada uno de sus movimientos, alcanzó la marca helada en el cuello de Kyle, el mundo ante sus ojos se rompió.

    Un rostro hecho de luz se alzó ante ella.
    Un cuerpo compuesto de claridad.
    Manos extendidas.
    Y una puerta blanca.

    La imagen estuvo allí… solo para ella.
    Solo un segundo.

    La diosa abrió la puerta.
    Una grieta luminosa en la trama de la conciencia.

    Saya dudó.
    Sus pupilas temblaron.
    Su corazón, disciplinado incluso en la batalla, se aceleró contra su voluntad.

    ¿A dónde la enviaba?
    ¿Por qué separarla de sus compañeros en un momento donde cada segundo significaba vivir o morir?
    ¿Era guía… u otro capricho divino?

    Se resistió.

    Clavó los talones en su propia voluntad.
    No quiso entrar.
    No quiso obedecer.
    No otra vez.
    Pero no estaba sola.

    Al otro lado de aquella abertura, en ese espacio mental, liminal, imposible de nombrar, distinguió una figura.
    No reconoció el lugar, pero lo reconoció a él.

    Kyle.

    Y dio el paso.

    Atravesó la puerta.
    El movimiento no tuvo peso ni sonido, pero todo su ser sintió el cambio: el aire diferente, la vibración distinta, la sensación de estar en un plano que no obedecía a los sentidos y, sin embargo, se sintió real.

    Avanzó con su sigilo habitual.
    Ligera. Silenciosa. En guardia.
    Aun así, el entorno respondió.
    El espacio tembló.
    El suelo a sus pies se deformó como el agua al caer la lluvia.
    Algo en aquel lugar reconocía su energía y reaccionaba a ella, como si su sola presencia alterara el equilibrio.

    Era extraño.
    Desconocido.
    Inestable.

    Pero Saya no se permitió la curiosidad.

    Se detuvo a una distancia prudente.
    Su mirada afilada recorrió cada detalle antes de proponerse acercarse más.

    Su postura no era hostil, pero tampoco amistosa.

    ──── Kyle ────

    Su voz fue firme y baja. Un hilo del que el hombre podría asirse y tirar.
    con [kyle_fritz] Inari, diosa protectora y guía de su pueblo. El nombre que alguna vez fue plegaria se volvió daga en su carne. Y Saya intentó olvidarla. Si no pudo, aprendió a maldecirla el día en que su hogar fue arrasado y las llamas devoraron todo aquello que la deidad había prometido custodiar. Y, sin embargo, en los últimos días, la presencia regresó como un susurro. Sintió su guía en las últimas semanas. Escuchó su voz entre el estruendo del combate. Y cuando su espada, veloz, precisa, calculada como cada uno de sus movimientos, alcanzó la marca helada en el cuello de Kyle, el mundo ante sus ojos se rompió. Un rostro hecho de luz se alzó ante ella. Un cuerpo compuesto de claridad. Manos extendidas. Y una puerta blanca. La imagen estuvo allí… solo para ella. Solo un segundo. La diosa abrió la puerta. Una grieta luminosa en la trama de la conciencia. Saya dudó. Sus pupilas temblaron. Su corazón, disciplinado incluso en la batalla, se aceleró contra su voluntad. ¿A dónde la enviaba? ¿Por qué separarla de sus compañeros en un momento donde cada segundo significaba vivir o morir? ¿Era guía… u otro capricho divino? Se resistió. Clavó los talones en su propia voluntad. No quiso entrar. No quiso obedecer. No otra vez. Pero no estaba sola. Al otro lado de aquella abertura, en ese espacio mental, liminal, imposible de nombrar, distinguió una figura. No reconoció el lugar, pero lo reconoció a él. Kyle. Y dio el paso. Atravesó la puerta. El movimiento no tuvo peso ni sonido, pero todo su ser sintió el cambio: el aire diferente, la vibración distinta, la sensación de estar en un plano que no obedecía a los sentidos y, sin embargo, se sintió real. Avanzó con su sigilo habitual. Ligera. Silenciosa. En guardia. Aun así, el entorno respondió. El espacio tembló. El suelo a sus pies se deformó como el agua al caer la lluvia. Algo en aquel lugar reconocía su energía y reaccionaba a ella, como si su sola presencia alterara el equilibrio. Era extraño. Desconocido. Inestable. Pero Saya no se permitió la curiosidad. Se detuvo a una distancia prudente. Su mirada afilada recorrió cada detalle antes de proponerse acercarse más. Su postura no era hostil, pero tampoco amistosa. ──── Kyle ──── Su voz fue firme y baja. Un hilo del que el hombre podría asirse y tirar.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    1
    3 turnos 0 maullidos
  • O2. O3. 2O26

    Esta mañana llegaron nuestros dos cachorros mellizos, nacidos del amor entre mi Alpha y yo… y todavía siento el corazón latiendo como si todo fuera un sueño.
    Al verlos por primera vez, tan pequeñitos y buscando calor, sentí mi cuerpo querer cuidarlos más y sobretodo darles mucho cariño junto a mi hombre Anthork Bloodmoon.

    Prometo que los cuidaremos, les enseñaremos y estaremos ahí cuando den sus primeros pasos, cuando descubran quiénes son y cuando necesiten volver a casa.
    Bienvenidos al mundo, pequeños.
    Hoy empezó nuestro capítulo más bonito.

    [Ya no se ve niños, ni nada no me lo borréis que es un post especial y nunca había roleado un embarazo.. :( ]
    O2. O3. 2O26 Esta mañana llegaron nuestros dos cachorros mellizos, nacidos del amor entre mi Alpha y yo… y todavía siento el corazón latiendo como si todo fuera un sueño. Al verlos por primera vez, tan pequeñitos y buscando calor, sentí mi cuerpo querer cuidarlos más y sobretodo darles mucho cariño junto a mi hombre [anth0rk]. Prometo que los cuidaremos, les enseñaremos y estaremos ahí cuando den sus primeros pasos, cuando descubran quiénes son y cuando necesiten volver a casa. Bienvenidos al mundo, pequeños. Hoy empezó nuestro capítulo más bonito. 🐾💫 [Ya no se ve niños, ni nada no me lo borréis que es un post especial y nunca había roleado un embarazo.. :( ]
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • — ¿Ves? No soy tan mala como parezco, solo necesitas conocerme un poco. —
    — ¿Ves? No soy tan mala como parezco, solo necesitas conocerme un poco. —
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    Me shockea
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Me hacía ilusión subir la llegada de los dos cachorros y he intentado ser cuidadosa con las imágenes. En fin, no lo hice tampoco con mala intención de incomodar.
    Me hacía ilusión subir la llegada de los dos cachorros y he intentado ser cuidadosa con las imágenes. En fin, no lo hice tampoco con mala intención de incomodar.
    Me entristece
    1
    0 comentarios 0 compartidos
Ver más resultados
Patrocinados