• 𝐁𝐢𝐭𝐚́𝐜𝐨𝐫𝐚 𝟎𝟏: 𝐀𝐮𝐫𝐚𝐝𝐨𝐧
    Fandom Descendants / Treasure Planet
    Categoría Fantasía
    Cuando el galeón por fin apagó los propulsores y terminó de deslizarse sobre el agua, Jim emitió un largo suspiro.

    Auradon no era el destino que él quería, ni tampoco su misión asignada. Él era un cadete de la flota especial, su lugar estaba arriba, surcando las estrellas y el infinito cosmos. No ayudando a una bola de príncipes a leer correctamente las brújulas.

    — Solo por ti, Amelia —susurró con desgano, mirando las playas verdosas de la Bahía de Auradon, demasiado tranquilas y amigables para su gusto. Más allá estaba el puerto y aunque hubiera preferido llegar en la noche, los superiores habían mencionado que tendrían un pequeño recibimiento por algunos cuantos estudiantes.

    No se apuró a recoger sus pertenencias, confiaba en que sí lograba insistir un poco, la ahora directora del colegio, le permitiría dormir en la nave, en lugar del dormitorio que en sus misivas le prometió. Salió únicamente con un bolso al hombro, vestía el uniforme incompleto, los pantalones únicamente blancos, las botas sueltas y una camisa beige desgastada, que francamente era muy cómoda. También había vuelto a intentar dejarse el cabello largo... al menos tanto como lo permitía la academia.

    — ¿Y al menos vino ella, señor? —Preguntó con cierta curiosidad; tenía bastante de no ver a la capitana y mentiría si no le hiciera cierta ilusión verla por ahí. Pero tras la negativa de su capitán, la poca emoción que sentía se fue al traste. — Bueno... ¿Y a qué príncipes o princesas nos mandó?
    Cuando el galeón por fin apagó los propulsores y terminó de deslizarse sobre el agua, Jim emitió un largo suspiro. Auradon no era el destino que él quería, ni tampoco su misión asignada. Él era un cadete de la flota especial, su lugar estaba arriba, surcando las estrellas y el infinito cosmos. No ayudando a una bola de príncipes a leer correctamente las brújulas. — Solo por ti, Amelia —susurró con desgano, mirando las playas verdosas de la Bahía de Auradon, demasiado tranquilas y amigables para su gusto. Más allá estaba el puerto y aunque hubiera preferido llegar en la noche, los superiores habían mencionado que tendrían un pequeño recibimiento por algunos cuantos estudiantes. No se apuró a recoger sus pertenencias, confiaba en que sí lograba insistir un poco, la ahora directora del colegio, le permitiría dormir en la nave, en lugar del dormitorio que en sus misivas le prometió. Salió únicamente con un bolso al hombro, vestía el uniforme incompleto, los pantalones únicamente blancos, las botas sueltas y una camisa beige desgastada, que francamente era muy cómoda. También había vuelto a intentar dejarse el cabello largo... al menos tanto como lo permitía la academia. — ¿Y al menos vino ella, señor? —Preguntó con cierta curiosidad; tenía bastante de no ver a la capitana y mentiría si no le hiciera cierta ilusión verla por ahí. Pero tras la negativa de su capitán, la poca emoción que sentía se fue al traste. — Bueno... ¿Y a qué príncipes o princesas nos mandó?
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    20
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    1
    4 turnos 0 maullidos
  • ───── STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ ♡ Jason Elaris

    El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente.
    Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde.
    Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia.
    Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical.
    ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario.

    Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio.
    Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.

     ❛ ¿Quién eres? ❜


    ───── STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ ♡ [jay.elaris] El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente. Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde. Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia. Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical. ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario. Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio. Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.  ❛ ¿Quién eres? ❜
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Este de aquí es Nombre Provisional, un gato robot muy...

    NP: Muy que...

    Muy nada, no es que seas un pesado a pesar de que yo te programé ni nada de eso, y que deberías estar agradecido y que...

    NP: *Se va sin hacerle caso*
    Este de aquí es Nombre Provisional, un gato robot muy... NP: Muy que... Muy nada, no es que seas un pesado a pesar de que yo te programé ni nada de eso, y que deberías estar agradecido y que... NP: *Se va sin hacerle caso* 😼
    0 comentarios 0 compartidos
  • El lugar estaba tranquilo, demasiado para lo que él consideraba normal. Este caminaba con paso firme, observando todo a su alrededor, cada detalle que tuviera ser aprendido desde cero. La ropa moderna le resultaba extraña, pero funcional. No llamaba la atención, al menos no tanto como antes. En su mano sostenía una botella que claramente no sabía si usar o simplemente cargar. La giró un poco entre sus dedos, más por costumbre que por interés, mientras sus ojos seguían evaluando el entorno. Personas, luces, estructuras, todo ordenado, pero con esa sensación constante de que algo siempre estaba a punto de romperse.

    —Supongo que así es como viven ahora.

    Dice con el tono de alguien que aún no decide si lo que ve le agrada.

    —Demasiadas reglas… pero nadie parece tomarlas en serio.

    Se detuvo un momento, mirando a su alrededor con más atención, esperando encontrar algo que justificara todo aquello.

    —Aunque… es más silencioso de lo que esperaba.

    La botella volvió a girar en su mano antes de bajarla sin usarla. Claramente no era algo que le interesara demasiado.

    —Eso no está mal.

    Volvió a caminar sin cambiar el ritmo. No parecía impresionado, pero tampoco incómodo, solo adaptándose a su manera. No estaba intentando encajar exactamente. Más bien, estaba aprendiendo lo suficiente para moverse sin problemas. Para alguien como él, eso era más que suficiente por ahora.
    El lugar estaba tranquilo, demasiado para lo que él consideraba normal. Este caminaba con paso firme, observando todo a su alrededor, cada detalle que tuviera ser aprendido desde cero. La ropa moderna le resultaba extraña, pero funcional. No llamaba la atención, al menos no tanto como antes. En su mano sostenía una botella que claramente no sabía si usar o simplemente cargar. La giró un poco entre sus dedos, más por costumbre que por interés, mientras sus ojos seguían evaluando el entorno. Personas, luces, estructuras, todo ordenado, pero con esa sensación constante de que algo siempre estaba a punto de romperse. —Supongo que así es como viven ahora. Dice con el tono de alguien que aún no decide si lo que ve le agrada. —Demasiadas reglas… pero nadie parece tomarlas en serio. Se detuvo un momento, mirando a su alrededor con más atención, esperando encontrar algo que justificara todo aquello. —Aunque… es más silencioso de lo que esperaba. La botella volvió a girar en su mano antes de bajarla sin usarla. Claramente no era algo que le interesara demasiado. —Eso no está mal. Volvió a caminar sin cambiar el ritmo. No parecía impresionado, pero tampoco incómodo, solo adaptándose a su manera. No estaba intentando encajar exactamente. Más bien, estaba aprendiendo lo suficiente para moverse sin problemas. Para alguien como él, eso era más que suficiente por ahora.
    0 turnos 0 maullidos
  • Hay un nuevo Omega en este territorio, todo el mundo póngase de pie y supliquen por piedad.
    Quizás los dejé ser los lame botas de mis zapatos

    -olviden al inocente y noble caine que aguantaba ser la burla de todos y que despreciaron su trabajo por más que ss esforzará en complacer a todos. Ahora será el Dios que siempre fue -

    Hahahaha

    - se glichear de nuevo su corrupción se debe a un virus que está en su sistema si es eliminado el virus será el de siempre -
    Hay un nuevo Omega en este territorio, todo el mundo póngase de pie y supliquen por piedad. Quizás los dejé ser los lame botas de mis zapatos -olviden al inocente y noble caine que aguantaba ser la burla de todos y que despreciaron su trabajo por más que ss esforzará en complacer a todos. Ahora será el Dios que siempre fue - Hahahaha - se glichear de nuevo su corrupción se debe a un virus que está en su sistema si es eliminado el virus será el de siempre -
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • X: Rol abierto para quien desee interacciones.

    Diásporas mutantes del tiempo y el espacio. Multiverso en conflicto.

    _______________

    La memoria se hace trizas cuando la resistencia del futuro decidió enviar a Bishop al pasado, un túnel multicolor donde se deformaba el tiempo y el espacio parecía gritar, altera la percepción del mutante con capacidades de absorción de energía. Pocos quedaban en su línea temporal original capaces de resistir los viajes en el tiempo sin afectar demasiado el futuro y el objetivo de aquel hombre de cabello con dreads significaba una sola cosa: guerra.

    Arribó al pasado, año 1997 de la línea 616. New York y una información fragmentada. Apareció en un callejón pero esa irrupción solo llamó la atención de un Centinela que fue capaz de detectarlo. Con asombro aquel hombre solo escucha los pasos de las máquinas que sometieron a los de su especie en el futuro, tragó saliva pero reconoció algo interesante, ese Centinela era una versión anticuada, lejos del temible Nimrod o Bastion, cualquier otro modelo Prime u Omega. Sostiene su rifle con ambas manos, sus ojos encendidos como llamas mientras una sonrisa se forma, ante el inigualable sonido del autómata de "amenaza mutante detectada" y la expulsión de un rayo de energía que captura con cierto malestar en su mano derecha. El rifle tomaba la energía que él absorvió, era un dispositivo más para canalizar, más sutil que la brutalidad que él es capaz de hacer con sus manos, así el mutante orgulloso respondió.

    - No seguirán destruyendo mi futuro. Esto es por todos los hermanos y hermanas que desde esta época sufrieron el flagelo de la discriminación e intolerancia. -

    Entonces atacó, bastó una descarga a la altura de la cabeza de ese robot para volar sus sistemas, fue demasiado sencillo, pensó, no podía ser tan fácil. Entonces se cubrió con una capa de pies a cabeza y emprendió huida sin llamar la atención más de lo que seguramente ya causó.

    - Debo encontrar a Xarles y los demás. -
    X: Rol abierto para quien desee interacciones. Diásporas mutantes del tiempo y el espacio. Multiverso en conflicto. _______________ La memoria se hace trizas cuando la resistencia del futuro decidió enviar a Bishop al pasado, un túnel multicolor donde se deformaba el tiempo y el espacio parecía gritar, altera la percepción del mutante con capacidades de absorción de energía. Pocos quedaban en su línea temporal original capaces de resistir los viajes en el tiempo sin afectar demasiado el futuro y el objetivo de aquel hombre de cabello con dreads significaba una sola cosa: guerra. Arribó al pasado, año 1997 de la línea 616. New York y una información fragmentada. Apareció en un callejón pero esa irrupción solo llamó la atención de un Centinela que fue capaz de detectarlo. Con asombro aquel hombre solo escucha los pasos de las máquinas que sometieron a los de su especie en el futuro, tragó saliva pero reconoció algo interesante, ese Centinela era una versión anticuada, lejos del temible Nimrod o Bastion, cualquier otro modelo Prime u Omega. Sostiene su rifle con ambas manos, sus ojos encendidos como llamas mientras una sonrisa se forma, ante el inigualable sonido del autómata de "amenaza mutante detectada" y la expulsión de un rayo de energía que captura con cierto malestar en su mano derecha. El rifle tomaba la energía que él absorvió, era un dispositivo más para canalizar, más sutil que la brutalidad que él es capaz de hacer con sus manos, así el mutante orgulloso respondió. - No seguirán destruyendo mi futuro. Esto es por todos los hermanos y hermanas que desde esta época sufrieron el flagelo de la discriminación e intolerancia. - Entonces atacó, bastó una descarga a la altura de la cabeza de ese robot para volar sus sistemas, fue demasiado sencillo, pensó, no podía ser tan fácil. Entonces se cubrió con una capa de pies a cabeza y emprendió huida sin llamar la atención más de lo que seguramente ya causó. - Debo encontrar a Xarles y los demás. -
    Me gusta
    Me shockea
    4
    1 turno 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Me gusta ir a Club de la familia Queen, en ese lugar me reciben con sonrisas sinceras, me llaman “señor Oz” con respeto y no con miedo, siempre hay una mesa lista. Jennifer insiste en que disfrute lo que ha construido, aunque a veces siento que exageran con las atenciones.

    Esa noche la vi por primera vez. Cabello oscuro, sonrisa fácil, ojos que parecían analizarlo todo. Se sentó a mi lado como si me conociera de toda la vida. Hablamos de cosas simples: música, viajes, el clima. Ella reía más de lo necesario, pero no me incomodó, supuse que solo era amable.

    "Deberíamos salir un día" me dijo, como si nada.

    No le vi problema. Una cena, conversación tranquila algo normal. Hace tiempo que no tengo algo parecido asi que acepté.

    El restaurante era distinto al club. Más elegante, más silencioso. Nadie me reconoció al entrar, tampoco nadie corrió a atenderme. Me pareció curioso, pero no le di importancia. Tal vez aquí simplemente trabajan de otra manera.

    Ella parecía muy cómoda cuando llegue, pidió mucha comida a pesar que no parecia comer tanto. Por mi parte pedi como era mi costumbre en el club, a diferencia de ella, yo si terminaba mi comida. Yo creo que esa muchacha queria probar de todo un poco, supongo que esta bien.

    La chica hablaba mucho sobre lujos, viajes, sobre “la vida que le gustaría tener”. Yo escuchaba. No entendía del todo por qué me decía esas cosas, pero asentía de vez en cuando.

    Entonces la misma mesera que me recibió al entrar, traia una nota que decia que era la cuenta y la dejo frente a mí. La miré y por un momento no supe qué hacer, esperé... Pensé que alguien vendría, como en el club. Tal vez era parte del servicio, o una formalidad. Incluso miré alrededor, esperando ver a alguien acercarse con esa sonrisa conocida de “no se preocupe, señor Oz”. Pero nadie vino.

    "¿Todo bien?" preguntó ella, inclinándose un poco hacia mí.

    "Sí… claro" le respondí, aunque no lo tenía tan claro volví a mirar el papel.

    "Ah... Así que aquí… sí se paga."

    No dije nada más. Solo tomé la cuenta con cierta torpeza, como si fuera la primera vez que veía algo así. Porque, en cierto modo, lo era. Supongo que Jennifer olvidó mencionarme ese detalle.

    Si destruyo el lugar me libraría de esa cuenta, pero se que a Jennifer no le gustara que haga algo como eso. Al final, la chica desaparco y un par de hombres con ropa azul me escoltaron afuera. Me pusieron unas cosas en las muñecas aunque tuve que tener mucho cuidado para no romperlas ya que se veían muy frágiles, dijeron que me llevarían al bote. No se que es eso, pero al menos podre subirme a uno de esos autos ruidosos con luces.
    Me gusta ir a Club de la familia Queen, en ese lugar me reciben con sonrisas sinceras, me llaman “señor Oz” con respeto y no con miedo, siempre hay una mesa lista. Jennifer insiste en que disfrute lo que ha construido, aunque a veces siento que exageran con las atenciones. Esa noche la vi por primera vez. Cabello oscuro, sonrisa fácil, ojos que parecían analizarlo todo. Se sentó a mi lado como si me conociera de toda la vida. Hablamos de cosas simples: música, viajes, el clima. Ella reía más de lo necesario, pero no me incomodó, supuse que solo era amable. "Deberíamos salir un día" me dijo, como si nada. No le vi problema. Una cena, conversación tranquila algo normal. Hace tiempo que no tengo algo parecido asi que acepté. El restaurante era distinto al club. Más elegante, más silencioso. Nadie me reconoció al entrar, tampoco nadie corrió a atenderme. Me pareció curioso, pero no le di importancia. Tal vez aquí simplemente trabajan de otra manera. Ella parecía muy cómoda cuando llegue, pidió mucha comida a pesar que no parecia comer tanto. Por mi parte pedi como era mi costumbre en el club, a diferencia de ella, yo si terminaba mi comida. Yo creo que esa muchacha queria probar de todo un poco, supongo que esta bien. La chica hablaba mucho sobre lujos, viajes, sobre “la vida que le gustaría tener”. Yo escuchaba. No entendía del todo por qué me decía esas cosas, pero asentía de vez en cuando. Entonces la misma mesera que me recibió al entrar, traia una nota que decia que era la cuenta y la dejo frente a mí. La miré y por un momento no supe qué hacer, esperé... Pensé que alguien vendría, como en el club. Tal vez era parte del servicio, o una formalidad. Incluso miré alrededor, esperando ver a alguien acercarse con esa sonrisa conocida de “no se preocupe, señor Oz”. Pero nadie vino. "¿Todo bien?" preguntó ella, inclinándose un poco hacia mí. "Sí… claro" le respondí, aunque no lo tenía tan claro volví a mirar el papel. "Ah... Así que aquí… sí se paga." No dije nada más. Solo tomé la cuenta con cierta torpeza, como si fuera la primera vez que veía algo así. Porque, en cierto modo, lo era. Supongo que Jennifer olvidó mencionarme ese detalle. Si destruyo el lugar me libraría de esa cuenta, pero se que a Jennifer no le gustara que haga algo como eso. Al final, la chica desaparco y un par de hombres con ropa azul me escoltaron afuera. Me pusieron unas cosas en las muñecas aunque tuve que tener mucho cuidado para no romperlas ya que se veían muy frágiles, dijeron que me llevarían al bote. No se que es eso, pero al menos podre subirme a uno de esos autos ruidosos con luces.
    Me shockea
    1
    3 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    // Así cómo existe el botón de "abrazar" deberían implementar el botón de "besar" ¿qué dicen chat?
    // Así cómo existe el botón de "abrazar" deberían implementar el botón de "besar" ¿qué dicen chat? :STK-39:
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    Me endiabla
    8
    2 comentarios 0 compartidos
  • -Su tarde la gastaba como por lo general hace aquel hombre, estaba en una carrera de botes con un ticket en su mano, ese poco dinero que ha ganado lo ha apostado con la esperanza de que se pueda multiplicar.-

    Hoy me siento con mucha suerte para poder multiplicar ese dinero.
    -Su tarde la gastaba como por lo general hace aquel hombre, estaba en una carrera de botes con un ticket en su mano, ese poco dinero que ha ganado lo ha apostado con la esperanza de que se pueda multiplicar.- Hoy me siento con mucha suerte para poder multiplicar ese dinero.
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Se ancló de pie en el suelo, colocándose delante de él.

    -Deja que te cure eso… -pidió.

    Pero Andrea se las apañó para darle la vuelta y volver a hacerla caminar hacia la puerta que daba acceso a los pasillos del servicio que comunicaban con todas las escaleras y estancias de la casa.

    -No seas cabe… ¡Andrea! -protestó y volvía a girarse para encararlo- Todo esto es culpa mía. Yo la he cagado y te han hecho daño… -intentó razonar- Por favor…- pidió- Deja que te ayude. Se me da bien…

    Al margen de su vida como fiestera, no había que olvidar que Kelly había empezado a estudiar la carrera de medicina, para frustración de su padre, quien esperaba que ella siguiera el legado familiar.

    -Es una sutura básica, puedo hacerlo…

    Pareció que aquello terminaba de convencer a Andrea, o quizás el hecho de pensar que acudir al hospital generaría preguntas, preguntas que afectarían aun más a la reputación familiar de los Vaughn… Asi que, cuando Kelly dejó de sentir como él oponía resistencia, le hizo sentarse en una de las sillas de la cocina mientras ella iba a por el botiquín.

    Para cuando regresó y dejó el maletín sobre la mesa, comprobó que Andrea tenia problemas para desabotonarse la correa del arnés donde llevaba el arma debido a su brazo herido ya que la hebilla de esta estaba en el lado contrario del cuerpo masculino.

    -Deja… Te ayudo…- dijo Kelly, quien logró deshacerse del arnés y del arma con bastante facilidad y cuidado. Lo dejó sobre la mesa y se terminó colocando de pie entre las piernas de Andrea con intención de desabotonar su camisa- He sido una imbécil… -susurró ella, apesadumbrada- No sé porqué hago las cosas que hago…

    (...)

    Sacó el alcohol y unas gasas, y con la mano zurda tomó suavemente el brazo diestro del moreno para girarlo con suavidad.

    -Menos mal que no es profundo…- comentó ella dejando de lado a la niñata fiestera, la reina de las portadas escandalosas y la heredera caprichosa. Allí solo que daba ella… La Kelly racional y a la que se le había pasado el pedo en un abrir y cerrar de ojos a causa de la adrenalina en cuanto vio que Andrea resultaba herido.

    -Esto va a escocer…

    Empapó la gasa en alcohol y fue dando suaves toques sobre el corte terminando por soplar ligeramente para aliviar el escozor. En un gesto cariñoso, cercano… Y siguió aplicando el alcohol a suaves toques hasta que la herida estuvo limpia. Tomó después el antiséptico y lo aplicó con cuidado.

    -No necesitarás puntos…- negó ella con la cabeza antes de tomar una de las vendas y cubrir la herida con infinito cuidado. A fin de cuentas se había llevado aquella herida por su culpa.

    No sabia qué decir, tenerle tan cerca hacia que su corazón golpeara con fuerza contra su pecho, tanto que casi lo sentía en la garganta. Terminó con el vendaje en silencio, pero sus dedos se entretuvieron algo mas de la cuenta al anudarlo, como si en realidad no quisiera que aquel momento terminase. Y, en un gesto más atrevido de lo que debería, descendió una de sus manos por el brazo de él hasta alcanzar su mano y tomar la ajena de forma distraída, pero cariñosa.

    -Odio que te hagas el héroe… Porque te necesito con vida.

    Su mirada había quedado perdida en las manos de ambos pero terminó por elevarse hasta los ojos masculinos.

    ⸻ extracto de mi rol con Andrea D´amico Grimaldi
    Se ancló de pie en el suelo, colocándose delante de él. -Deja que te cure eso… -pidió. Pero Andrea se las apañó para darle la vuelta y volver a hacerla caminar hacia la puerta que daba acceso a los pasillos del servicio que comunicaban con todas las escaleras y estancias de la casa. -No seas cabe… ¡Andrea! -protestó y volvía a girarse para encararlo- Todo esto es culpa mía. Yo la he cagado y te han hecho daño… -intentó razonar- Por favor…- pidió- Deja que te ayude. Se me da bien… Al margen de su vida como fiestera, no había que olvidar que Kelly había empezado a estudiar la carrera de medicina, para frustración de su padre, quien esperaba que ella siguiera el legado familiar. -Es una sutura básica, puedo hacerlo… Pareció que aquello terminaba de convencer a Andrea, o quizás el hecho de pensar que acudir al hospital generaría preguntas, preguntas que afectarían aun más a la reputación familiar de los Vaughn… Asi que, cuando Kelly dejó de sentir como él oponía resistencia, le hizo sentarse en una de las sillas de la cocina mientras ella iba a por el botiquín. Para cuando regresó y dejó el maletín sobre la mesa, comprobó que Andrea tenia problemas para desabotonarse la correa del arnés donde llevaba el arma debido a su brazo herido ya que la hebilla de esta estaba en el lado contrario del cuerpo masculino. -Deja… Te ayudo…- dijo Kelly, quien logró deshacerse del arnés y del arma con bastante facilidad y cuidado. Lo dejó sobre la mesa y se terminó colocando de pie entre las piernas de Andrea con intención de desabotonar su camisa- He sido una imbécil… -susurró ella, apesadumbrada- No sé porqué hago las cosas que hago… (...) Sacó el alcohol y unas gasas, y con la mano zurda tomó suavemente el brazo diestro del moreno para girarlo con suavidad. -Menos mal que no es profundo…- comentó ella dejando de lado a la niñata fiestera, la reina de las portadas escandalosas y la heredera caprichosa. Allí solo que daba ella… La Kelly racional y a la que se le había pasado el pedo en un abrir y cerrar de ojos a causa de la adrenalina en cuanto vio que Andrea resultaba herido. -Esto va a escocer… Empapó la gasa en alcohol y fue dando suaves toques sobre el corte terminando por soplar ligeramente para aliviar el escozor. En un gesto cariñoso, cercano… Y siguió aplicando el alcohol a suaves toques hasta que la herida estuvo limpia. Tomó después el antiséptico y lo aplicó con cuidado. -No necesitarás puntos…- negó ella con la cabeza antes de tomar una de las vendas y cubrir la herida con infinito cuidado. A fin de cuentas se había llevado aquella herida por su culpa. No sabia qué decir, tenerle tan cerca hacia que su corazón golpeara con fuerza contra su pecho, tanto que casi lo sentía en la garganta. Terminó con el vendaje en silencio, pero sus dedos se entretuvieron algo mas de la cuenta al anudarlo, como si en realidad no quisiera que aquel momento terminase. Y, en un gesto más atrevido de lo que debería, descendió una de sus manos por el brazo de él hasta alcanzar su mano y tomar la ajena de forma distraída, pero cariñosa. -Odio que te hagas el héroe… Porque te necesito con vida. Su mirada había quedado perdida en las manos de ambos pero terminó por elevarse hasta los ojos masculinos. ⸻ extracto de mi rol con [B0dyguard] ⸻
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados