• Una primera impresión
    Categorรญa Original
    Joon Bokkel

    — Una ola de crímenes particularmente extraños azotaban la ciudad hace ya varias semanas; extrañas desapariciones y algunos asesinatos sin patrón aparente, pero que, justamente esa falta de patrones y las escenas sospechosamente limpias, habían llevado a la policía a una deducción arriesgada pero posible.

    Algunos rechazaban firmemente la idea de que tales acontecimientos tuvieran alguna clase de relación, otros más arriesgados, afirmaban que se trataba de una sola persona que operaba bajo las sombras, pero la realidad era que la teoría más factible, sugería la existencia de una organización criminal que operaba a nivel internacional.
    ¿Lo extraño? Parecían ejecutar sus movimientos en lugares específicos, todos al mismo tiempo, a veces era una víctima, otras, diversas personas vinculadas a un mismo entorno.
    Está vez, las desapariciones y las muertes, correspondían a personas presuntamente vinculadas a una red de tráfico de armas, entre las que se encontraban ex militares e influencias del entorno político, un escándalo público, esto había encendido las alarmas entre las autoridades rápidamente.

    Uno de los principales obstáculos para dar con los responsables era la falta de pruebas, no había rastros, pistas o movimientos previos que indicaran los ataques, las víctimas solían desparecer como si el viento las llevara de repente o aparecer sin vida, sin más que un solo disparo certero, sin rastro del arma o de algún acercamiento con el atacante.

    Tras la insistencia de algunas influencias de la política —por más motivos turbios que preocupación humana— la agencia a cargo había puesto al mando a uno de sus mejores detectives, sin embargo, había algo que no le dirían hasta el final y era que además de él, requerirían de un servicio adicional, un jóven detective que brillaba en el entorno por sus hazañas y que había sido reclutado especialmente para el caso. —

    Cómo última indicación — Le fue informado al detective — Le queremos presentar al hombre que lo acompañara en la investigación, entendemos que sus métodos serán de utilidad en el proceso.

    — De espaldas a ellos, sentado en la sala con una paciencia silenciosa, aquel jóven de cabellos negros aguardaba a su nuevo compañero. Al oir la puerta se limitó a voltear la cabeza y observar de reojo, pero al instante que reconoció a su colega, el jóven Bekya se puso de pie, caminó hacia él y le extendió la mano con una sonrisa que cualquiera distinguiría a kilómetros por falsa y arrogante. —

    Señor Bokkel, que placer conocerlo, detective Bekya Leavitt, para servirle a usted y a los suyos. Espero que el trabajo juntos sea ameno...

    — Esa voz, suave y serena, ocultaba vagamente una superioridad imperante en su persona, una hipocresía tal, que se palpaba en el aire, en las palabras que salían de sus labios hasta los oídos del otro, pero esa sonrisa, tenía esa sonrisa encantadora que distraía a casi cualquier persona de una segunda intención.
    Una buena primera impresión, eso parecía. —

    [nightfall_b0y] — Una ola de crímenes particularmente extraños azotaban la ciudad hace ya varias semanas; extrañas desapariciones y algunos asesinatos sin patrón aparente, pero que, justamente esa falta de patrones y las escenas sospechosamente limpias, habían llevado a la policía a una deducción arriesgada pero posible. Algunos rechazaban firmemente la idea de que tales acontecimientos tuvieran alguna clase de relación, otros más arriesgados, afirmaban que se trataba de una sola persona que operaba bajo las sombras, pero la realidad era que la teoría más factible, sugería la existencia de una organización criminal que operaba a nivel internacional. ¿Lo extraño? Parecían ejecutar sus movimientos en lugares específicos, todos al mismo tiempo, a veces era una víctima, otras, diversas personas vinculadas a un mismo entorno. Está vez, las desapariciones y las muertes, correspondían a personas presuntamente vinculadas a una red de tráfico de armas, entre las que se encontraban ex militares e influencias del entorno político, un escándalo público, esto había encendido las alarmas entre las autoridades rápidamente. Uno de los principales obstáculos para dar con los responsables era la falta de pruebas, no había rastros, pistas o movimientos previos que indicaran los ataques, las víctimas solían desparecer como si el viento las llevara de repente o aparecer sin vida, sin más que un solo disparo certero, sin rastro del arma o de algún acercamiento con el atacante. Tras la insistencia de algunas influencias de la política —por más motivos turbios que preocupación humana— la agencia a cargo había puesto al mando a uno de sus mejores detectives, sin embargo, había algo que no le dirían hasta el final y era que además de él, requerirían de un servicio adicional, un jóven detective que brillaba en el entorno por sus hazañas y que había sido reclutado especialmente para el caso. — Cómo última indicación — Le fue informado al detective — Le queremos presentar al hombre que lo acompañara en la investigación, entendemos que sus métodos serán de utilidad en el proceso. — De espaldas a ellos, sentado en la sala con una paciencia silenciosa, aquel jóven de cabellos negros aguardaba a su nuevo compañero. Al oir la puerta se limitó a voltear la cabeza y observar de reojo, pero al instante que reconoció a su colega, el jóven Bekya se puso de pie, caminó hacia él y le extendió la mano con una sonrisa que cualquiera distinguiría a kilómetros por falsa y arrogante. — Señor Bokkel, que placer conocerlo, detective Bekya Leavitt, para servirle a usted y a los suyos. Espero que el trabajo juntos sea ameno... — Esa voz, suave y serena, ocultaba vagamente una superioridad imperante en su persona, una hipocresía tal, que se palpaba en el aire, en las palabras que salían de sus labios hasta los oídos del otro, pero esa sonrisa, tenía esa sonrisa encantadora que distraía a casi cualquier persona de una segunda intención. Una buena primera impresión, eso parecía. —
    Tipo
    Individual
    Lรญneas
    1
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • El ataque de la Reina
    Fandom Cualquiera
    Categorรญa Acción
    Renhakali, finalmente decidió unirse al genocidio masivo que ha estado orquestando junto con Judith Thompson, utilizando La Espada Roja de la Maldición, abrió un portal a la Tierra, haciendo que la misma se infecte de energía oscura y pura. Este acto ha provocado qué Deidades al rededor del Mundo, decidieran ir con urgencia a la Tierra, otras ya estaban ahí, pero estarían a punto de enfrentarse a uno de los desafíos más complicados que ellas alguna vez han tenido que afrontar.
    Ahora están ante una Deidad Maldita, y no cualquier Deidad Maldita, están ante La Reina del Inframundo, equipada con la Espada Roja de la Maldición, dicha espada, es temida por múltiples Dioses y Demonios, están ante el mayor de los peligros, Renhakali tiene muchos planes en mente, tal vez este ataque perpetrado por ella es uno de esos. ¿Podrán las Deidades detenerla? Saben que esta es una oportunidad de oro, si fallan, no habrá otra chance más.
    Renhakali haría su aparición en una ciudad sumamente poblada, pero que hasta el momento no ha cometido ningún asesinato, sin embargo, las Deidades están en camino para detenerla.
    Renhakali, finalmente decidió unirse al genocidio masivo que ha estado orquestando junto con Judith Thompson, utilizando La Espada Roja de la Maldición, abrió un portal a la Tierra, haciendo que la misma se infecte de energía oscura y pura. Este acto ha provocado qué Deidades al rededor del Mundo, decidieran ir con urgencia a la Tierra, otras ya estaban ahí, pero estarían a punto de enfrentarse a uno de los desafíos más complicados que ellas alguna vez han tenido que afrontar. Ahora están ante una Deidad Maldita, y no cualquier Deidad Maldita, están ante La Reina del Inframundo, equipada con la Espada Roja de la Maldición, dicha espada, es temida por múltiples Dioses y Demonios, están ante el mayor de los peligros, Renhakali tiene muchos planes en mente, tal vez este ataque perpetrado por ella es uno de esos. ¿Podrán las Deidades detenerla? Saben que esta es una oportunidad de oro, si fallan, no habrá otra chance más. Renhakali haría su aparición en una ciudad sumamente poblada, pero que hasta el momento no ha cometido ningún asesinato, sin embargo, las Deidades están en camino para detenerla.
    Tipo
    Grupal
    Lรญneas
    Cualquier lรญnea
    Estado
    Disponible
    Me shockea
    Me gusta
    Me emputece
    11
    14 turnos 0 maullidos
  • Reencuentro peligroso
    Fandom Cualquiera
    Categorรญa Acción
    Isóselayax, esbirro de Judith Thompson, fué hacia una ciudad de noche, iniciando el ataque fortuito para seguir con el plan orquestado por su superior. Entre asesinato y asesinato, las almas concentradas de su katana roja, una imitación de la Espada Roja de la Maldición, tiene algunas funciones de aquella espada que es portada por Renhakali. Sin embargo, el caos llamó la atención de una guerrera japonesa, que está dispuesta a detener a Isóselayax.

    Katsumi Misakawa
    Isóselayax, esbirro de Judith Thompson, fué hacia una ciudad de noche, iniciando el ataque fortuito para seguir con el plan orquestado por su superior. Entre asesinato y asesinato, las almas concentradas de su katana roja, una imitación de la Espada Roja de la Maldición, tiene algunas funciones de aquella espada que es portada por Renhakali. Sin embargo, el caos llamó la atención de una guerrera japonesa, que está dispuesta a detener a Isóselayax. [eclipse_beryl_bison_757]
    Tipo
    Grupal
    Lรญneas
    Cualquier lรญnea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me shockea
    2
    15 turnos 0 maullidos
  • Meses pasaron tras el primer incidente resuelto del vagón. Por un tiempo sus caminos tomaron distintas tareas, rumbos desolados cada uno completando su misión independiente y aunque Nolan, preferiblemente no era de involucrarse demasiado con otros no podía negar que era entretenida la compañía de esos dos: Cแฅฒแฅฃแฝทoρแฅฑ แดฎแต‰แต—สณแตƒสธแต‰หก y ๐š…๐šŠ๐š— ๐™ท๐šŽ๐š•๐šœ๐š’๐š—๐š .

    Sin embargo, los aires cambian. Se había anunciado una secuencia de asesinatos sin precedente, está vez siendo menores víctimas de la crueldad, encontraban sus cuerpos envueltos en aceite, ahogados en algún liquido y posteriormente secos, sin órganos ni sangre con un terrible corte de cuello a ombligo.

    Podía pensar en muchas posibilidades. En muchos factores o que se trataba de un grupo criminal pero las costuras eran perfectas, lineales, no parecían algo de esa época. Solo se veía una línea y los hilos no eran visibles.

    Acordaron de verse -a través de cartas- en un punto de la ciudad de Londres, esperaba que llegaran.
    Meses pasaron tras el primer incidente resuelto del vagón. Por un tiempo sus caminos tomaron distintas tareas, rumbos desolados cada uno completando su misión independiente y aunque Nolan, preferiblemente no era de involucrarse demasiado con otros no podía negar que era entretenida la compañía de esos dos: [Betrayel_txt] y [Van.Helsing]. Sin embargo, los aires cambian. Se había anunciado una secuencia de asesinatos sin precedente, está vez siendo menores víctimas de la crueldad, encontraban sus cuerpos envueltos en aceite, ahogados en algún liquido y posteriormente secos, sin órganos ni sangre con un terrible corte de cuello a ombligo. Podía pensar en muchas posibilidades. En muchos factores o que se trataba de un grupo criminal pero las costuras eran perfectas, lineales, no parecían algo de esa época. Solo se veía una línea y los hilos no eran visibles. Acordaron de verse -a través de cartas- en un punto de la ciudad de Londres, esperaba que llegaran.
    Me encocora
    Me gusta
    5
    3 turnos 0 maullidos
  • Ángeles con armas... Diablos con leyes...
    Fandom Deadly Class / Marvel
    Categorรญa Crossover
    ‎***¡PIP! ¡PIIIIIIP!***



    ‎— ¡Muévete del camino! —gritaba un sujeto desde su camioneta, pues el semáforo ya estaba en verde, pero un repartidor se encontraba verificando la dirección del pedido en lugar de avanzar



    ‎— L-Lo siento...



    ‎* El repartidor avanzó de una vez y siguió su ruta. Se detuvo apresurado en un complejo departamental; se aseguró de que su moto estuviera bien estacionada para que no le esperara una multa a su regreso y, con eso listo, entró al lobby. Allí fue recibido por una recepcionista que le indicó con pesar que su pedido iba al último piso... y no había ascensor. Ella le dijo que podía dejar el pedido allí, pero el repartidor solo levantó la mano para que se detuviera; se notaba su pesar al escuchar la noticia, pero su buen humor no se apagó. Él, con una sonrisa y agradeciendo, fue hasta las escaleras y comenzó a subir. Levantaba la mirada levemente para notar si había cámaras y, efectivamente, en cada piso había una colocada de manera que se viera tanto la escalera de bajada como la de subida... Pero había un punto ciego en el descanso entre un piso y el otro. Allí, en ese espacio, fue donde el "repartidor" se quitó la mochila, la abrió y sacó la comida. En un compartimento escondido tenía un rifle de francotirador desarmado, una pistola con silenciador, un pasamontañas, una sábana y un inhibidor láser (un puntero que, al apuntar a una cámara, crea una interferencia que impide que esta grabe debidamente) que necesitara para cubrir la cámara del último piso y así acceder a la azotea. En cuestión de minutos, el joven "repartidor optimista" ya no estaba. Ya no había gorra de la compañía de pedidos; la chaqueta con el logo del trabajo fue reemplazada por una completamente negra. Ahora solo había un chico dispuesto a matar. A eso era a lo que venía Marcus *



    ‎( Aquí vamos... )



    ‎* Este no era el primer rodeo del chico. Desde que llegó a Hell's Kitchen ha perpetrado dos asesinatos diferentes en menos de dos meses, ambos exitosos, y ahora iba por el tercero: un senador corrupto que estaba celebrando una gala en un hotel de lujo que le quedaba justo en la mira desde la azotea de aquel departamento. La verdad era que Marcus no había sido atrapado hasta ahora porque planea muy bien sus movimientos; los arduos años encerrado en una academia donde solo te enseñan el arte de arrebatar una vida lo han vuelto un joven meticuloso. Había investigado la estructura de aquel edificio; su ubicación era perfecta, ya que está ubicado estratégicamente en una calle elevada que le da visión directa a las ventanas del hotel. Además, sabía cuándo llegaba el cambio de turno en la recepción para que su falta de registro se perdiera el tiempo suficiente mientras investigaban. Su plan de escape era recoger la sábana con los residuos de pólvora y el casquillo para no dejar evidencia, bajar por las escaleras externas traseras, quitarse el pasamontañas, darle la vuelta a su chaqueta (dejando a la vista el lado de repartidor), ponerse la gorra de la compañía nuevamente y marcharse como si nada antes de que la policía llegara al lugar. Marcus ya está listo, apostado sobre la sábana con su rifle de precisión ya armado y apuntando a su objetivo. Él no busca dinero; busca justicia poética por el cierre de los hospitales psiquiátricos que destruyeron su vida hace años... El seguro ya estaba quitado, tenía al bastardo en la mira y solo era cuestión de disparar. Pero el joven asesino no estaba tomando algo en cuenta: desde que llegó a la ciudad, había escuchado rumores de un supuesto "Diablo" que custodiaba el lugar y castigaba a los criminales. No era el primer rumor de vigilantes que escuchaba, pero sí era probable que fuera el primero con el que se encontraría... *
    ‎***¡PIP! ¡PIIIIIIP!*** ‎ ‎ ‎ ‎— ¡Muévete del camino! —gritaba un sujeto desde su camioneta, pues el semáforo ya estaba en verde, pero un repartidor se encontraba verificando la dirección del pedido en lugar de avanzar ‎ ‎ ‎ ‎— L-Lo siento... ‎ ‎ ‎ ‎* El repartidor avanzó de una vez y siguió su ruta. Se detuvo apresurado en un complejo departamental; se aseguró de que su moto estuviera bien estacionada para que no le esperara una multa a su regreso y, con eso listo, entró al lobby. Allí fue recibido por una recepcionista que le indicó con pesar que su pedido iba al último piso... y no había ascensor. Ella le dijo que podía dejar el pedido allí, pero el repartidor solo levantó la mano para que se detuviera; se notaba su pesar al escuchar la noticia, pero su buen humor no se apagó. Él, con una sonrisa y agradeciendo, fue hasta las escaleras y comenzó a subir. Levantaba la mirada levemente para notar si había cámaras y, efectivamente, en cada piso había una colocada de manera que se viera tanto la escalera de bajada como la de subida... Pero había un punto ciego en el descanso entre un piso y el otro. Allí, en ese espacio, fue donde el "repartidor" se quitó la mochila, la abrió y sacó la comida. En un compartimento escondido tenía un rifle de francotirador desarmado, una pistola con silenciador, un pasamontañas, una sábana y un inhibidor láser (un puntero que, al apuntar a una cámara, crea una interferencia que impide que esta grabe debidamente) que necesitara para cubrir la cámara del último piso y así acceder a la azotea. En cuestión de minutos, el joven "repartidor optimista" ya no estaba. Ya no había gorra de la compañía de pedidos; la chaqueta con el logo del trabajo fue reemplazada por una completamente negra. Ahora solo había un chico dispuesto a matar. A eso era a lo que venía Marcus * ‎ ‎ ‎ ‎( Aquí vamos... ) ‎ ‎ ‎ ‎* Este no era el primer rodeo del chico. Desde que llegó a Hell's Kitchen ha perpetrado dos asesinatos diferentes en menos de dos meses, ambos exitosos, y ahora iba por el tercero: un senador corrupto que estaba celebrando una gala en un hotel de lujo que le quedaba justo en la mira desde la azotea de aquel departamento. La verdad era que Marcus no había sido atrapado hasta ahora porque planea muy bien sus movimientos; los arduos años encerrado en una academia donde solo te enseñan el arte de arrebatar una vida lo han vuelto un joven meticuloso. Había investigado la estructura de aquel edificio; su ubicación era perfecta, ya que está ubicado estratégicamente en una calle elevada que le da visión directa a las ventanas del hotel. Además, sabía cuándo llegaba el cambio de turno en la recepción para que su falta de registro se perdiera el tiempo suficiente mientras investigaban. Su plan de escape era recoger la sábana con los residuos de pólvora y el casquillo para no dejar evidencia, bajar por las escaleras externas traseras, quitarse el pasamontañas, darle la vuelta a su chaqueta (dejando a la vista el lado de repartidor), ponerse la gorra de la compañía nuevamente y marcharse como si nada antes de que la policía llegara al lugar. Marcus ya está listo, apostado sobre la sábana con su rifle de precisión ya armado y apuntando a su objetivo. Él no busca dinero; busca justicia poética por el cierre de los hospitales psiquiátricos que destruyeron su vida hace años... El seguro ya estaba quitado, tenía al bastardo en la mira y solo era cuestión de disparar. Pero el joven asesino no estaba tomando algo en cuenta: desde que llegó a la ciudad, había escuchado rumores de un supuesto "Diablo" que custodiaba el lugar y castigaba a los criminales. No era el primer rumor de vigilantes que escuchaba, pero sí era probable que fuera el primero con el que se encontraría... *
    Tipo
    Individual
    Lรญneas
    50
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    1
    2 turnos 0 maullidos
  • โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€๐™‹๐™–๐™ง๐™–๐™ฃ๐™ค๐™ญ ๐˜พ๐™๐™ง๐™ž๐™จ๐™ฉ๐™ข๐™–๐™จ ๐™Ž๐™˜๐™š๐™ฃ๐™š

    โ¿Porque para la cena navideña nos tenemos que vestir así?โž

    Reflexionaba el joven refiriéndose, con molestias, la obligación de ir de traje a la Fiesta Navideña que organizo la agencia. De hecho, un toque muy sutil e interesante es que todos deben ir con bufandas rojas. Recordando no solo la navidad si no también el objetivo de la Agencia:

    Asesinatos

    Dorian, nuestro Grinch navideño, estaba ansioso porque termine la fiesta e ir a su casa. No está acostumbrado a este entorno tan... ¿feliz? ni a los regalos ni a nada que le cueste sonreír, nunca en su vida sintió la calidez de un abrazo en épocas decembrinas....

    Pero no le tengamos lastima al joven peliblanco, se las ha apañado solo en un mundo cada vez más desesperado por depender emocionalmente de otros....

    De momento el sigue allí. Ansioso, aburrido y sobretodo solo... Esperando que termine la fiesta.

    ¿Te has sentido igual?
    โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€๐™‹๐™–๐™ง๐™–๐™ฃ๐™ค๐™ญ ๐˜พ๐™๐™ง๐™ž๐™จ๐™ฉ๐™ข๐™–๐™จ ๐™Ž๐™˜๐™š๐™ฃ๐™š โ¿Porque para la cena navideña nos tenemos que vestir así?โž Reflexionaba el joven refiriéndose, con molestias, la obligación de ir de traje a la Fiesta Navideña que organizo la agencia. De hecho, un toque muy sutil e interesante es que todos deben ir con bufandas rojas. Recordando no solo la navidad si no también el objetivo de la Agencia: Asesinatos Dorian, nuestro Grinch navideño, estaba ansioso porque termine la fiesta e ir a su casa. No está acostumbrado a este entorno tan... ¿feliz? ni a los regalos ni a nada que le cueste sonreír, nunca en su vida sintió la calidez de un abrazo en épocas decembrinas.... Pero no le tengamos lastima al joven peliblanco, se las ha apañado solo en un mundo cada vez más desesperado por depender emocionalmente de otros.... De momento el sigue allí. Ansioso, aburrido y sobretodo solo... Esperando que termine la fiesta. ¿Te has sentido igual?
    Me encocora
    Me gusta
    Me entristece
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • โ Y con la muerte del vientre progenitor el mundo colorido se ha teñido de rojo. He aquí el resultado de vuestra insolencia. โž

    Cuánto tiempo me tomaría conseguir un cuerpo físico extraordinario cuando dentro de mi están los genes de generaciones abandonadas en un oxidado sepulcro. Incluso días solo fueron días desde la muerte de esa mujer que llamaba madre desde el descenso del tirano a quien no tuve el placer de conocer para su desgracia alguien más ha hecho el sucio trabajo.

    ๐ฟวฃ๐‘ค๐‘’๐‘›๐‘‘ o maestro quizás papá me han ubicado en un lugar acogedor ayudando a qué mi cuerpo no formado en su totalidad pueda encontrar los nutrientes necesarios para establecer un cuerpo físico saludable y ha sido todo un éxito.

    Días solo días ha tomado tengo brazos y piernas músculos fuertes mi tamaño de ha disparado todo gracias a Benedic mi querido padre, maestro y tutor.

    ¿Cuál es mi misión?

    Destruir todo lo que habitantes de este mundo nos han robado durante años hacerlos sufrir en su piel todo el horror que provocaron en mi madre hacerlos pagar.

    Aún soy pequeño para entender pero mi cuerpo y mi mente tienen por naturaleza el instinto de asesinato lo he reflejado justo ahora con mis manos sedientas de sangre campirana. Con lenguaje de señas indique ** fueron ellos quien han entrado a nuestra casa ** inútiles aventureros que buscaban tesoros donde nunca debieron.
    โ Y con la muerte del vientre progenitor el mundo colorido se ha teñido de rojo. He aquí el resultado de vuestra insolencia. โž Cuánto tiempo me tomaría conseguir un cuerpo físico extraordinario cuando dentro de mi están los genes de generaciones abandonadas en un oxidado sepulcro. Incluso días solo fueron días desde la muerte de esa mujer que llamaba madre desde el descenso del tirano a quien no tuve el placer de conocer para su desgracia alguien más ha hecho el sucio trabajo. [conturbatio.0men] o maestro quizás papá me han ubicado en un lugar acogedor ayudando a qué mi cuerpo no formado en su totalidad pueda encontrar los nutrientes necesarios para establecer un cuerpo físico saludable y ha sido todo un éxito. Días solo días ha tomado tengo brazos y piernas músculos fuertes mi tamaño de ha disparado todo gracias a Benedic mi querido padre, maestro y tutor. ¿Cuál es mi misión? Destruir todo lo que habitantes de este mundo nos han robado durante años hacerlos sufrir en su piel todo el horror que provocaron en mi madre hacerlos pagar. Aún soy pequeño para entender pero mi cuerpo y mi mente tienen por naturaleza el instinto de asesinato lo he reflejado justo ahora con mis manos sedientas de sangre campirana. Con lenguaje de señas indique ** fueron ellos quien han entrado a nuestra casa ** inútiles aventureros que buscaban tesoros donde nunca debieron.
    Me gusta
    Me endiabla
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • โ €โ € โ €โ € โ €โ € โ € โ €โ €โ €โ €โ € โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ € ใ€‹แดฟแต’หก แตƒแต‡โฑแต‰สณแต—แต’
    โ€‹Irina tosió, el aire rancio del pasado raspándole la garganta, mientras se arrodillaba sobre la tierra seca y agrietada. La aparición había sido violenta - como siempre-
    Un estallido de luz fría en medio del día, seguido por el silencio ensordecedor de la nada.

    โ€‹Se llevó la muñeca al rostro, el guante de cuero negro absorbiendo el hilo de sangre caliente que resbalaba de su nariz...Mareo, náuseas, visión borrosa el precio por viajar a través del espacio-tiempo. Pero esta vez la sensación era más profunda, un frío pegajoso que no provenía de la fatiga, sino de la misión. Sus clientes ya no pedían la mera recuperación de artefactos, ahora la exigencia era más siniestra, más… final.

    โ€‹Levantó la cabeza. El sol se cernía como un ojo amarillo y enfermizo sobre un paisaje monocromático de tonos ocres y pardos. A cien metros de distancia, la granja o un intento de ella, era un esqueleto de madera una choza tambaleante, un granero inclinado y un molino de viento estático que parecía un crucifijo roto.

    โ€‹Entonces los notó.
    โ€‹Una bandada inmensa de cuervos se levantó del tejado desvencijado de la choza. No volaron hacia el cielo. En su lugar, comenzaron a describir círculos lentos y metódicos justo sobre la cabeza de Irina.
    Eran más de veinte, plumas negras como obsidiana, y sus graznidos no eran los sonidos casuales de las aves. Eran gritos roncos profundos que resonaban en el pecho de Irina, un coro de advertencia primitiva.

    โ€‹Se detuvo en medio de la explanada, sin fuerzas ni convicción para dar el siguiente paso. La angustia le oprimía el pecho como una prensa de hierro fundido. Sabía que los cuervos no la estaban ahuyentando a ella estaban avisándole a él...โ€‹El viejo granjero, el objetivo.

    โ€‹Mientras observaba a los cuervos girar, sintiendo sus ojos avizores sobre su nuca. โ€‹Uno descendió y se posó en el hombro de Irina, sus pequeñas garras penetrando el tejido de su chaqueta de viaje. El pájaro no picoteó; simplemente la miró fijamente con un ojo brillante y maligno.

    โ€‹En ese instante, la puerta de la choza se abrió lentamente, con el gemido de unas bisagras oxidadas. Un hombre de silueta curvada y piel curtida por el sol se asomó, sosteniendo una escopeta de doble cañón. No había sorpresa en sus ojos viejos, solo una paciencia infinita.

    โ€‹โ”€โ”€Sabía que venías —dijo el granjero. Su voz era un susurro seco, apenas audible por encima del graznido de la bandada—. Mis guardianes te trajeron el mensaje.
    โ€‹Irina sintió cómo el corazón se le encogía, los clientes siempre le habían dicho que el objetivo no sabría que venía. Que sería un golpe limpio. El granjero, su víctima, no solo lo sabía, sino que la estaba esperando.
    โ€‹El cuervo en su hombro levantó el pico y soltó un último y estridente graznido, como si estuviera dando la señal de ataque justo cuando el granjero levantaba lentamente la escopeta.
    Irina no se movió la repentina y punzante claridad chocaba contra su cara... había fallado antes de empezar. La misión estaba contaminada. El objetivo no era un peón ignorante, sino alguien que estaba, de alguna manera, conectado al flujo temporal, quizás incluso protegido por él.

    โ€‹La vida de Irina dependía de ser eficiente, invisible y letal. En este momento, era visible, acorralada y completamente sin intención de cumplir la orden.
    โ€‹El granjero dio un paso fuera de la choza. A pesar de su postura encorvada, su movimiento era deliberado.
    โ€‹
    โ€‹Irina sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el viento frío de ese desolado páramo. Sus clientes le habían mentido. Omitieron que este hombre era consciente de su destino y de los intentos por alterarlo. Matarlo ahora sería un acto sucio, un asesinato innecesario de un hombre que ya estaba viviendo bajo una condena.
    โ€‹La mujer tomó una decisión en una fracción de segundo, una que equivaldría a su propia sentencia de muerte si sus empleadores la descubrían

    โ€‹โ”€โ”€No vengo a hacerte daño —logró decir Irina, su voz era ronca por la sequedad y la tensión.
    โ€‹Una risa seca y breve salió de la garganta del granjero.

    โ€‹โ”€โ”€Ya lo sé. Pero la intención no limpia la sangre, viajera. Y tú ya tienes suficiente en la nariz.

    โ€‹Ignorando el cañón del arma que la apuntaba, Irina Intentó correr, dar la espalda al granjero, pero la desorientación fue inmediata. Dio un paso hacia adelante y se encontró girando, tropezando con una roca inexistente en la tierra. Cayó de rodillas, el impacto enviando un chispazo de dolor por sus rótulas. Los cuervos, que habían estado sobre ellos, se elevaron en el aire graznando con más intensidad, como un coro de despedida infernal.
    โ€‹Irina se levantó tambaleante, la cabeza latiéndole al ritmo de una máquina averiada.

    โ€‹Escuchó el sonido distante del granjero gritando algo, quizás una advertencia, pero ella ya estaba muy lejos, la voz del hombre se deshacía en la distancia

    โ€‹Corrió ciegamente hacia ninguna parte, apenas consciente de que sus pies golpeaban el suelo. Cada zancada era un acto de voluntad bruta contra el cuerpo que había colpasado por el viaje, no supo como pero logró alejarse lo suficiente para no ver la choza desde su ubicación actual. Irina deshidratada y cansada se dejó caer en tierra seca, no había sombra ni agua, sólo el intenso sol quemando sus retinas aún desenfocadas
    โ€‹
    โ€‹
    โ €โ € โ €โ € โ €โ € โ € โ €โ €โ €โ €โ € โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ €โ € ใ€‹แดฟแต’หก แตƒแต‡โฑแต‰สณแต—แต’ โ€‹Irina tosió, el aire rancio del pasado raspándole la garganta, mientras se arrodillaba sobre la tierra seca y agrietada. La aparición había sido violenta - como siempre- Un estallido de luz fría en medio del día, seguido por el silencio ensordecedor de la nada. โ€‹Se llevó la muñeca al rostro, el guante de cuero negro absorbiendo el hilo de sangre caliente que resbalaba de su nariz...Mareo, náuseas, visión borrosa el precio por viajar a través del espacio-tiempo. Pero esta vez la sensación era más profunda, un frío pegajoso que no provenía de la fatiga, sino de la misión. Sus clientes ya no pedían la mera recuperación de artefactos, ahora la exigencia era más siniestra, más… final. โ€‹Levantó la cabeza. El sol se cernía como un ojo amarillo y enfermizo sobre un paisaje monocromático de tonos ocres y pardos. A cien metros de distancia, la granja o un intento de ella, era un esqueleto de madera una choza tambaleante, un granero inclinado y un molino de viento estático que parecía un crucifijo roto. โ€‹Entonces los notó. โ€‹Una bandada inmensa de cuervos se levantó del tejado desvencijado de la choza. No volaron hacia el cielo. En su lugar, comenzaron a describir círculos lentos y metódicos justo sobre la cabeza de Irina. Eran más de veinte, plumas negras como obsidiana, y sus graznidos no eran los sonidos casuales de las aves. Eran gritos roncos profundos que resonaban en el pecho de Irina, un coro de advertencia primitiva. โ€‹Se detuvo en medio de la explanada, sin fuerzas ni convicción para dar el siguiente paso. La angustia le oprimía el pecho como una prensa de hierro fundido. Sabía que los cuervos no la estaban ahuyentando a ella estaban avisándole a él...โ€‹El viejo granjero, el objetivo. โ€‹Mientras observaba a los cuervos girar, sintiendo sus ojos avizores sobre su nuca. โ€‹Uno descendió y se posó en el hombro de Irina, sus pequeñas garras penetrando el tejido de su chaqueta de viaje. El pájaro no picoteó; simplemente la miró fijamente con un ojo brillante y maligno. โ€‹En ese instante, la puerta de la choza se abrió lentamente, con el gemido de unas bisagras oxidadas. Un hombre de silueta curvada y piel curtida por el sol se asomó, sosteniendo una escopeta de doble cañón. No había sorpresa en sus ojos viejos, solo una paciencia infinita. โ€‹โ”€โ”€Sabía que venías —dijo el granjero. Su voz era un susurro seco, apenas audible por encima del graznido de la bandada—. Mis guardianes te trajeron el mensaje. โ€‹Irina sintió cómo el corazón se le encogía, los clientes siempre le habían dicho que el objetivo no sabría que venía. Que sería un golpe limpio. El granjero, su víctima, no solo lo sabía, sino que la estaba esperando. โ€‹El cuervo en su hombro levantó el pico y soltó un último y estridente graznido, como si estuviera dando la señal de ataque justo cuando el granjero levantaba lentamente la escopeta. Irina no se movió la repentina y punzante claridad chocaba contra su cara... había fallado antes de empezar. La misión estaba contaminada. El objetivo no era un peón ignorante, sino alguien que estaba, de alguna manera, conectado al flujo temporal, quizás incluso protegido por él. โ€‹La vida de Irina dependía de ser eficiente, invisible y letal. En este momento, era visible, acorralada y completamente sin intención de cumplir la orden. โ€‹El granjero dio un paso fuera de la choza. A pesar de su postura encorvada, su movimiento era deliberado. โ€‹ โ€‹Irina sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el viento frío de ese desolado páramo. Sus clientes le habían mentido. Omitieron que este hombre era consciente de su destino y de los intentos por alterarlo. Matarlo ahora sería un acto sucio, un asesinato innecesario de un hombre que ya estaba viviendo bajo una condena. โ€‹La mujer tomó una decisión en una fracción de segundo, una que equivaldría a su propia sentencia de muerte si sus empleadores la descubrían โ€‹โ”€โ”€No vengo a hacerte daño —logró decir Irina, su voz era ronca por la sequedad y la tensión. โ€‹Una risa seca y breve salió de la garganta del granjero. โ€‹โ”€โ”€Ya lo sé. Pero la intención no limpia la sangre, viajera. Y tú ya tienes suficiente en la nariz. โ€‹Ignorando el cañón del arma que la apuntaba, Irina Intentó correr, dar la espalda al granjero, pero la desorientación fue inmediata. Dio un paso hacia adelante y se encontró girando, tropezando con una roca inexistente en la tierra. Cayó de rodillas, el impacto enviando un chispazo de dolor por sus rótulas. Los cuervos, que habían estado sobre ellos, se elevaron en el aire graznando con más intensidad, como un coro de despedida infernal. โ€‹Irina se levantó tambaleante, la cabeza latiéndole al ritmo de una máquina averiada. โ€‹Escuchó el sonido distante del granjero gritando algo, quizás una advertencia, pero ella ya estaba muy lejos, la voz del hombre se deshacía en la distancia โ€‹Corrió ciegamente hacia ninguna parte, apenas consciente de que sus pies golpeaban el suelo. Cada zancada era un acto de voluntad bruta contra el cuerpo que había colpasado por el viaje, no supo como pero logró alejarse lo suficiente para no ver la choza desde su ubicación actual. Irina deshidratada y cansada se dejó caer en tierra seca, no había sombra ni agua, sólo el intenso sol quemando sus retinas aún desenfocadas โ€‹ โ€‹
    Me gusta
    5
    0 turnos 0 maullidos
  • โธป Los asesinatos por amores mal correspondidos son tan comunes, predecibles y patéticos.

    ¿Vas a malgastar tu alma por una venganza tan insulsa?.
    โธป Los asesinatos por amores mal correspondidos son tan comunes, predecibles y patéticos. ¿Vas a malgastar tu alma por una venganza tan insulsa?.
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    7
    0 turnos 0 maullidos
  • โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜๐˜ญ ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ฐ ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ป๐˜ข ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ต๐˜ช, ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜ฐ ๐˜ข๐˜ฎ๐˜ช๐˜ค๐˜ฐ. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘ƒ๐‘Ÿ๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘›๐‘ก ๐ท๐‘Ž๐‘ฆ | ๐•ฎ๐–๐–†๐–•๐–™๐–Š๐–— [๐Ÿ๐Ÿ]

    [] ๐‘…๐‘œ๐‘š๐‘Ž, ๐ผ๐‘ก๐‘Ž๐‘™๐‘–๐‘Ž — ๐Ÿพ:๐Ÿถ๐Ÿถ ๐‘ƒ.๐‘€.

    El vuelo privado despegaba de Le Bourget bajo una lluvia fina que parecía querer lavar París de la sangre que Santiago había dejado apenas la noche anterior.

    En la cabina del Gulfstream, el argentino se recostaba en el sillón de cuero blanco, las piernas cruzadas, una copa de Malbec mendocino en la mano derecha y el pasaporte diplomático italiano (Falsificado con la perfección que solo él sabía conseguir) sobre la mesa de caoba.

    El ministro francés ya no era problema, fue noticia mundial y él se percató de esto observando a un par de personas hablando del asesinato del ministro al ver sus teléfonos móviles; sin percatarse que tenían al asesino a unos dos asientos de distancia.

    Nadie vio nada. Nadie
    vería nada jamás.

    Santiago sonrió mirando por la ventanilla cómo las luces de París se hacían pequeñas. En menos de dos horas estaría en Ciampino, y de ahí directo al Palazzo Chigi. Porque el actual presidente del Consiglio no olvidara nunca quién lo había puesto allí.

    Recordaba perfectamente la noche en la villa de Frascati: el candidato rival saliendo al jardín a fumarse un toscano, creyéndose a salvo.

    Dos balas silenciadas en la nuca, luego el cuerpo arrastrado hasta la piscina y hundido con pesas de gimnasio. A la mañana siguiente los periódicos hablaban de “trágico suicidio”.

    Dos meses después, su cliente juraba como presidente.

    Y cada vez que Santiago aparecía, siempre sin avisar, siempre entrando por puertas que nadie sabía que existían, donde el hombre más poderoso de Italia se ponía pálido y empezaba a sudar.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Ž๐˜ณ๐˜ข๐˜ป๐˜ช๐˜ฆ ๐˜ข ๐˜ฎí ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฑ๐˜ช๐˜ณá๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ข๐˜ช๐˜ณ๐˜ฆ, ๐˜•๐˜ช๐˜ค๐˜ค๐˜ฐ๐˜ญó. โ”€โ”€โ”€โ”€

    Le diría esta noche, usando el nombre de pila solo para recordarle que podía acabar con ella cuando quisiera.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Ž๐˜ณ๐˜ข๐˜ป๐˜ช๐˜ฆ ๐˜ข ๐˜ฎí ๐˜ต๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜”๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ค๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฃ๐˜ญ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ, ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜จ๐˜ถ๐˜ข๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฑ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ด, ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ข๐˜ท๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜Œ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ… ๐˜  ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ฃ๐˜ณ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ, ๐˜จ๐˜ณ๐˜ข๐˜ป๐˜ช๐˜ฆ ๐˜ข ๐˜ฎí ๐˜ด๐˜ช๐˜จ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ท๐˜ช๐˜ท๐˜ฐ. โ”€โ”€โ”€โ”€

    Apuró el vino, dejó la copa vacía y se ajustó el traje negro hecho en Buenos Aires, corte perfecto, tela que no arruga ni con sangre.
    Roma lo esperaba.

    Y el presidente sabía que, cuando Santiago llegaba, alguien más tenía que irse.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฆ ๐˜ข ๐˜ท๐˜ช๐˜ด๐˜ช๐˜ต๐˜ข๐˜ณ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ข ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜คó๐˜ฎ๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ด๐˜ข๐˜ด ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถí. ๐˜•๐˜ฐ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ด ๐˜ค๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข, ๐˜•๐˜ช๐˜ค๐˜ค๐˜ฐ๐˜ญò. ¿๐˜ ๐˜ข ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ต๐˜ช๐˜ค๐˜ช๐˜ข๐˜ด? โ”€โ”€โ”€โ”€

    El presidente italiano se puso pálido, sabía perfectamente quién era él y que habia perpetrado el crimen de una forma perfecta.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜”á๐˜ด ๐˜ท๐˜ข๐˜ญ๐˜ฆ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฑ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ค๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ข ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฐ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ป ๐˜ด๐˜ช ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ข๐˜ค๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข๐˜ณ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ง๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜คé๐˜ด. ๐˜—๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ, ๐˜ดé ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ข ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ณá๐˜ด. . . ¿๐˜– ๐˜ดí? โ”€โ”€โ”€โ”€

    Extendió su mano con sl fin de estrechar la de Niccoló. Solo quería asegurarse y ver cuán leal le era aquel hombre donde sus ojos carmesí lo estudiaban detenidamente.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜๐˜ญ ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ฑ๐˜ฐ ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ป๐˜ข ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ต๐˜ช, ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜ฐ ๐˜ข๐˜ฎ๐˜ช๐˜ค๐˜ฐ. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘ƒ๐‘Ÿ๐‘’๐‘ ๐‘’๐‘›๐‘ก ๐ท๐‘Ž๐‘ฆ | ๐•ฎ๐–๐–†๐–•๐–™๐–Š๐–— [๐Ÿ๐Ÿ] [๐Ÿ‡ฎ๐Ÿ‡น] ๐‘…๐‘œ๐‘š๐‘Ž, ๐ผ๐‘ก๐‘Ž๐‘™๐‘–๐‘Ž — ๐Ÿพ:๐Ÿถ๐Ÿถ ๐‘ƒ.๐‘€. El vuelo privado despegaba de Le Bourget bajo una lluvia fina que parecía querer lavar París de la sangre que Santiago había dejado apenas la noche anterior. En la cabina del Gulfstream, el argentino se recostaba en el sillón de cuero blanco, las piernas cruzadas, una copa de Malbec mendocino en la mano derecha y el pasaporte diplomático italiano (Falsificado con la perfección que solo él sabía conseguir) sobre la mesa de caoba. El ministro francés ya no era problema, fue noticia mundial y él se percató de esto observando a un par de personas hablando del asesinato del ministro al ver sus teléfonos móviles; sin percatarse que tenían al asesino a unos dos asientos de distancia. Nadie vio nada. Nadie vería nada jamás. Santiago sonrió mirando por la ventanilla cómo las luces de París se hacían pequeñas. En menos de dos horas estaría en Ciampino, y de ahí directo al Palazzo Chigi. Porque el actual presidente del Consiglio no olvidara nunca quién lo había puesto allí. Recordaba perfectamente la noche en la villa de Frascati: el candidato rival saliendo al jardín a fumarse un toscano, creyéndose a salvo. Dos balas silenciadas en la nuca, luego el cuerpo arrastrado hasta la piscina y hundido con pesas de gimnasio. A la mañana siguiente los periódicos hablaban de “trágico suicidio”. Dos meses después, su cliente juraba como presidente. Y cada vez que Santiago aparecía, siempre sin avisar, siempre entrando por puertas que nadie sabía que existían, donde el hombre más poderoso de Italia se ponía pálido y empezaba a sudar. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Ž๐˜ณ๐˜ข๐˜ป๐˜ช๐˜ฆ ๐˜ข ๐˜ฎí ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฑ๐˜ช๐˜ณá๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ข๐˜ช๐˜ณ๐˜ฆ, ๐˜•๐˜ช๐˜ค๐˜ค๐˜ฐ๐˜ญó. โ”€โ”€โ”€โ”€ Le diría esta noche, usando el nombre de pila solo para recordarle que podía acabar con ella cuando quisiera. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Ž๐˜ณ๐˜ข๐˜ป๐˜ช๐˜ฆ ๐˜ข ๐˜ฎí ๐˜ต๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜”๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ค๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฃ๐˜ญ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ, ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜จ๐˜ถ๐˜ข๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฑ๐˜ข๐˜ญ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ด, ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ข๐˜ท๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜Œ๐˜ด๐˜ต๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ… ๐˜  ๐˜ด๐˜ฐ๐˜ฃ๐˜ณ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ, ๐˜จ๐˜ณ๐˜ข๐˜ป๐˜ช๐˜ฆ ๐˜ข ๐˜ฎí ๐˜ด๐˜ช๐˜จ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ท๐˜ช๐˜ท๐˜ฐ. โ”€โ”€โ”€โ”€ Apuró el vino, dejó la copa vacía y se ajustó el traje negro hecho en Buenos Aires, corte perfecto, tela que no arruga ni con sangre. Roma lo esperaba. Y el presidente sabía que, cuando Santiago llegaba, alguien más tenía que irse. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฆ ๐˜ข ๐˜ท๐˜ช๐˜ด๐˜ช๐˜ต๐˜ข๐˜ณ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฑ๐˜ข๐˜ณ๐˜ข ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜คó๐˜ฎ๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ด๐˜ข๐˜ด ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถí. ๐˜•๐˜ฐ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ด ๐˜ค๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข, ๐˜•๐˜ช๐˜ค๐˜ค๐˜ฐ๐˜ญò. ¿๐˜ ๐˜ข ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ต๐˜ช๐˜ค๐˜ช๐˜ข๐˜ด? โ”€โ”€โ”€โ”€ El presidente italiano se puso pálido, sabía perfectamente quién era él y que habia perpetrado el crimen de una forma perfecta. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜”á๐˜ด ๐˜ท๐˜ข๐˜ญ๐˜ฆ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฑ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ค๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ข ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฐ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ป ๐˜ด๐˜ช ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ข๐˜ค๐˜ข๐˜ฃ๐˜ข๐˜ณ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฎ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ง๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜คé๐˜ด. ๐˜—๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ, ๐˜ดé ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ข ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ณá๐˜ด. . . ¿๐˜– ๐˜ดí? โ”€โ”€โ”€โ”€ Extendió su mano con sl fin de estrechar la de Niccoló. Solo quería asegurarse y ver cuán leal le era aquel hombre donde sus ojos carmesí lo estudiaban detenidamente.
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    13
    0 turnos 0 maullidos
Ver mรกs resultados
Patrocinados