• Emboscada
    Fandom Cualquiera
    Categoría Acción
    Fauna

    Judith ya había esperado mucho, esta vez atacaría ella, pero se adentró en el bosque en búsqueda de una fuente de poder para su energía espiritual, o al menos, eso es lo que haría creer, estaba claramente en territorio de una de las Miembros del Consejo, Fauna la Guardiana de la Naturaleza.
    Tuvo la artimaña de entrar al bosque con esperanzas de cruzarla, entonces optó por empezar a hacer destrozos en el bosque, usando su poder para destruir árboles, levantar un poco la tierra del lugar, poniendo en riesgo la vida de varios animales. Judith actúa con crueldad para atraer a Fauna y hará lo que tenga qué hacer para tenerla en frente suyo.
    [Fauna_Nature] Judith ya había esperado mucho, esta vez atacaría ella, pero se adentró en el bosque en búsqueda de una fuente de poder para su energía espiritual, o al menos, eso es lo que haría creer, estaba claramente en territorio de una de las Miembros del Consejo, Fauna la Guardiana de la Naturaleza. Tuvo la artimaña de entrar al bosque con esperanzas de cruzarla, entonces optó por empezar a hacer destrozos en el bosque, usando su poder para destruir árboles, levantar un poco la tierra del lugar, poniendo en riesgo la vida de varios animales. Judith actúa con crueldad para atraer a Fauna y hará lo que tenga qué hacer para tenerla en frente suyo.
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    Grupal
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    Cualquier línea
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  • Las garras de la inocencia

    Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia.

    El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles.

    Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca.

    Entonces, un crujido.

    Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno.

    Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín.

    El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados.

    Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco.

    La risa de uno de los hombres se apagó de golpe.

    Un impacto seco. Brutal.

    Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo.

    +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando!

    Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron.

    +¡Es solo un niño!
    —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos!

    Se lanzó.

    Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes.

    No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto.

    +¡No puede ser… tiene una Visión!

    Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación.

    Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo.

    Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya.

    Convenció a los lobos de no matar.

    La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra.

    Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato.

    -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
    Las garras de la inocencia Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia. El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles. Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca. Entonces, un crujido. Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno. Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín. El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados. Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco. La risa de uno de los hombres se apagó de golpe. Un impacto seco. Brutal. Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo. +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando! Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron. +¡Es solo un niño! —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos! Se lanzó. Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes. No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto. +¡No puede ser… tiene una Visión! Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación. Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo. Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya. Convenció a los lobos de no matar. La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra. Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato. -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Finalmente me animo a editar un poco el perfil.. Pero quedo joya -w-/
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    //Hoy estoy super desanimado y no tengo energia suficiente para contestar a nada, lo siento, contestare mañana cuando me sienta mejor.
    //Hoy estoy super desanimado y no tengo energia suficiente para contestar a nada, lo siento, contestare mañana cuando me sienta mejor. :STK-67:
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  • Me pregunto qué se esconde detrás de esa mirada tan inocente. ~ Tal vez y me anime a averiguarlo.
    Me pregunto qué se esconde detrás de esa mirada tan inocente. ~ Tal vez y me anime a averiguarlo.
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  • Nunca antes, Fizz había visto a Ozzie tan afectado por algo. Desde lo sucedido en Ozzie con aquel pecador y ese maldito ángel, que ya no era le mismo y al imp le estaba carcomiendo de verdad el no saber como animar a quien tanto amaba. Se sentía inutil incluso…
    Nunca antes, Fizz había visto a Ozzie tan afectado por algo. Desde lo sucedido en Ozzie con aquel pecador y ese maldito ángel, que ya no era le mismo y al imp le estaba carcomiendo de verdad el no saber como animar a quien tanto amaba. Se sentía inutil incluso…
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  • — . . . . —

    Silencio. Silencio absoluto mientras con la sonrisa plantada en su rostro observaba al animalito. Incluso su sombra emergió a su lado y, juntos, ladearon la cabeza a la vez entrecerrando sus ojos... ¿Sería acaso imaginación suya?...

    Ni siquiera se molestó en tocarlo. Tan solo usó un tentáculo de sombra para alzarlo y verlo mejor.

    — Ugh, no tengo tiempo para mascotas —

    Soltó tan de repente como su forma de dejarlo caer al piso. Pero era un gato, teóricamente debería caer de pie así que no se molestó, dándole la espalda mientras comenzaba a alejarse. ¿Enserio Charlie creía que quería una mascota? Ya tenía una, con una correa muy firme y que era muy obediente a sus órdenes. ¿Para que quería una inútil?
    Se sentó en un asiento cerca de su tocador donde reposaba una botella de licor, sin embargo cuando estuvo dispuesto a servirse un vaso sintió un repentino peso en el regazo que le hizo sobresaltarse de sorpresa exclamando un sonido de ciervo. Con un gruñido bajó la mirada para encontrarse con el animal que parecía haberse acurrucado. Esta vez lo tomó él entre sus manos, levantandolo y haciendo que lo mirase a la cara.

    — ¿Qué crees que estás haciendo inútil bola de pelo? —

    Cuestionó como si el animal fuera a responder. Por supuesto, no solo no lo hizo sino que ladeó la cabeza antes de maullar y ronronear. ¿Parecía que estaba sonriendo? En su mente se le vino la imagen de Lucifer.... Era igual de adorable....
    Gruñendo, lo dejó finalmente sobre su regazo. Permitiendo que se acomodara de nuevo mientras él gruñía resignado y su sombra parecía burlarse detrás de él.
    — . . . . — Silencio. Silencio absoluto mientras con la sonrisa plantada en su rostro observaba al animalito. Incluso su sombra emergió a su lado y, juntos, ladearon la cabeza a la vez entrecerrando sus ojos... ¿Sería acaso imaginación suya?... Ni siquiera se molestó en tocarlo. Tan solo usó un tentáculo de sombra para alzarlo y verlo mejor. — Ugh, no tengo tiempo para mascotas — Soltó tan de repente como su forma de dejarlo caer al piso. Pero era un gato, teóricamente debería caer de pie así que no se molestó, dándole la espalda mientras comenzaba a alejarse. ¿Enserio Charlie creía que quería una mascota? Ya tenía una, con una correa muy firme y que era muy obediente a sus órdenes. ¿Para que quería una inútil? Se sentó en un asiento cerca de su tocador donde reposaba una botella de licor, sin embargo cuando estuvo dispuesto a servirse un vaso sintió un repentino peso en el regazo que le hizo sobresaltarse de sorpresa exclamando un sonido de ciervo. Con un gruñido bajó la mirada para encontrarse con el animal que parecía haberse acurrucado. Esta vez lo tomó él entre sus manos, levantandolo y haciendo que lo mirase a la cara. — ¿Qué crees que estás haciendo inútil bola de pelo? — Cuestionó como si el animal fuera a responder. Por supuesto, no solo no lo hizo sino que ladeó la cabeza antes de maullar y ronronear. ¿Parecía que estaba sonriendo? En su mente se le vino la imagen de Lucifer.... Era igual de adorable.... Gruñendo, lo dejó finalmente sobre su regazo. Permitiendo que se acomodara de nuevo mientras él gruñía resignado y su sombra parecía burlarse detrás de él.
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  • Se ha encontrado otro gatito adorable. ¿Cuándo comenzaron a aparecer en el infierno criaturas tan lindas? ¡Y este era tan amistoso!
    Uno más en el hotel no haría daño ¿Verdad? Aunque con ella ocupada no podría hacerse cargo... Angel tenía a Nuggets y ya le había dado el primero que encontró a su padre...

    Y al ver el minimo entre sus manos, ronroneando, parpadeó varias veces.

    — Papá... — Pensó en un susurro mientras lo miraba y su sonrisa comenzó a ampliarse. ¡Tenía una idea! Y es que aquel pequeñín le recordaba muchísimo a su padre y sabía de alguien que tal vez podría cuidarlo. Y no sólo eso, sino que también tal vez podría lograr que dos personas allegadas a ella que se hospedaran en el hotel por fin se llevasen bien!

    Casi dando saltitos volvió al hotel con el animalito entre sus manos
    Se ha encontrado otro gatito adorable. ¿Cuándo comenzaron a aparecer en el infierno criaturas tan lindas? ¡Y este era tan amistoso! Uno más en el hotel no haría daño ¿Verdad? Aunque con ella ocupada no podría hacerse cargo... Angel tenía a Nuggets y ya le había dado el primero que encontró a su padre... Y al ver el minimo entre sus manos, ronroneando, parpadeó varias veces. — Papá... — Pensó en un susurro mientras lo miraba y su sonrisa comenzó a ampliarse. ¡Tenía una idea! Y es que aquel pequeñín le recordaba muchísimo a su padre y sabía de alguien que tal vez podría cuidarlo. Y no sólo eso, sino que también tal vez podría lograr que dos personas allegadas a ella que se hospedaran en el hotel por fin se llevasen bien! Casi dando saltitos volvió al hotel con el animalito entre sus manos
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  • —¿Qué mierd...?

    Se quedó mirando a aquella bola de pelos en medio del pasillo.
    Siente una extraña mezcla de miedo y ¿ternura?

    —Ahm... Charlie, manzanita... ¿Es tuya esta cosa?

    Miró alrededor, buscando por el dueño de tan peculiar animal, aunque, al no ver ni una sola alma, terminó viendo a este.

    —Que curioso... me recuerdas a alguien pero ¿A quién?
    —¿Qué mierd...? Se quedó mirando a aquella bola de pelos en medio del pasillo. Siente una extraña mezcla de miedo y ¿ternura? —Ahm... Charlie, manzanita... ¿Es tuya esta cosa? Miró alrededor, buscando por el dueño de tan peculiar animal, aunque, al no ver ni una sola alma, terminó viendo a este. —Que curioso... me recuerdas a alguien pero ¿A quién?
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  • Con el idiota de Lumpy que es único animal más alto que existe. Incluso es médico y enfermero siendo que problemillas mentales.
    Con el idiota de Lumpy que es único animal más alto que existe. Incluso es médico y enfermero siendo que problemillas mentales.
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