• — Había olvidado lo agotador que es la mudaser. — Tanto era el ajetreo que hasta consumir un par de alimentos para sobrevivir había olvidado, solo se limitaba en descansar entre las propias sábanas y fumar un poco de tabaco. Por el momento con eso se conformaban, puesto que al día siguiente debía retomar una rutina incierta entre oficinas y dormir era más que necesario.

    [ Nuevo PJ lésbico, si señor.(?) ]
    — Había olvidado lo agotador que es la mudaser. — Tanto era el ajetreo que hasta consumir un par de alimentos para sobrevivir había olvidado, solo se limitaba en descansar entre las propias sábanas y fumar un poco de tabaco. Por el momento con eso se conformaban, puesto que al día siguiente debía retomar una rutina incierta entre oficinas y dormir era más que necesario. [ Nuevo PJ lésbico, si señor.(?) ]
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  • la bruja parecia inquieta fumando sentada en una banca -los dioses no saben lo que estan causando... una bruja corrompida es magia pura, y la magia busca comprender y formar parte, cuando esta en su forma mas pura buscara consumir todo hasta sentirse completa, pero al estar contaminada tratara de cumplir los anhelos de las brujas, si esto sigue asi nisiquier a los dioses podran escapar de ser parte de su alimento- exhalo una nube de humo rojo bastante estresada.

    -Laveda recolecta todo ser vivo que entra en su territorio, lo destroza y reorganiza, Mokku roba los rostros e identidades de los seres consientes transformadon sus cuerpos en estatuas que obedecen su palabra... sin embargo sigo sin comprender por que... que e slo que anhelan?-

    https://music.youtube.com/watch?v=toLrnNkxqow&si=lplIuVc37WRj94K6
    la bruja parecia inquieta fumando sentada en una banca -los dioses no saben lo que estan causando... una bruja corrompida es magia pura, y la magia busca comprender y formar parte, cuando esta en su forma mas pura buscara consumir todo hasta sentirse completa, pero al estar contaminada tratara de cumplir los anhelos de las brujas, si esto sigue asi nisiquier a los dioses podran escapar de ser parte de su alimento- exhalo una nube de humo rojo bastante estresada. -Laveda recolecta todo ser vivo que entra en su territorio, lo destroza y reorganiza, Mokku roba los rostros e identidades de los seres consientes transformadon sus cuerpos en estatuas que obedecen su palabra... sin embargo sigo sin comprender por que... que e slo que anhelan?- https://music.youtube.com/watch?v=toLrnNkxqow&si=lplIuVc37WRj94K6
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  • 𖥻 ׁ ׅ Mitsuri Kanroji ! ׁ ׅ 🪷

    -`𖹭´-— Vamos, tu puedes, aún no falta un largo camino por delante, aunque siendo sincera ya nos falta poco para llegar a la plaza, tranquil@, yo invito el helado, ahí venden una variedad de cosas, como helados, dulces, alimentos y muchas cosas más.

    ⋆˚✿˖° — Sonriendo agachando su cabeza para observar te mejor pues tu estabas muy cansad@ y ya no tenías tantas ganas de caminar, aunque Mitsuri estaba contenta y no se sentía para nada cansada, quería seguir caminando.
    𖥻 ׁ ׅ Mitsuri Kanroji ! ׁ ׅ 🪷 -`𖹭´-— Vamos, tu puedes, aún no falta un largo camino por delante, aunque siendo sincera ya nos falta poco para llegar a la plaza, tranquil@, yo invito el helado, ahí venden una variedad de cosas, como helados, dulces, alimentos y muchas cosas más. ⋆˚✿˖° — Sonriendo agachando su cabeza para observar te mejor pues tu estabas muy cansad@ y ya no tenías tantas ganas de caminar, aunque Mitsuri estaba contenta y no se sentía para nada cansada, quería seguir caminando.
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  • "Ayúdame"
    Fandom Sobrenatural ~ Crónicas Vampíricas
    Categoría Crossover
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: 𝐒A𝐌 W𝐈N𝐂H𝐄S𝐓E𝐑

    Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado.

    Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado…

    Hasta aquella luna llena…

    Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada.

    Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino.

    Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla.

    Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir.

    Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche.

    >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría.

    Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí.

    Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque.

    Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia..

    “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación”

    Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible.

    Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque…

    Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta.

    Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero…

    -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
    sᴛᴀʀᴛᴇʀ ᴘᴀʀᴀ: [SAM.MY] Las manadas de hombres lobo ya no eran tan escasas como lo fueron antaño. Siglos atrás los hombres lobo eran una de las especies dominantes sobre la tierra, pero la proliferación de vampiros y cazadores habia obligado a las manadas a esconderse. A ocultarse en pueblos, en las montañas, en lugares donde poder pasar desapercibidos. Y asi, poco a poco, el gen del hombre lobo durmió. No todos los descendientes de las grandes manadas activaban su maldición lupina. Hombres y mujeres vivían y morían sin activar nunca su maldición y, poco a poco, se perdió el legado. Pero ese no habia sido el caso de los Wood. De las familias licántropas, los pertenecientes a la manada Apisi, ahora disgregada por el país, los Wood eran los únicos que todavia reconocían y recordaban su legado, sus leyendas. Asentados en Kansas, disfrutaban de la licantropía y no la consideraban una maldición. El dolor de la transformación, a diferencia de para otras familias, se tornaba cada vez más soportable con cada luna llena. Y, en lugar de encerrarse y encadenarse en sótanos y celdas, la familia Wood corría por el bosque. Libres. Aullando a la luna y disfrutando del instinto y las horas lupinas. Asi habia sido desde que Hazel tenia uso de razón. Desde que desatara su maldición a los diecisiete años se habia transformado con cada luna llena al resguardo y cobijo de sus padres y su familia. Su padre, era el alfa de la manada o al menos, de aquel grupo de lobos y, algún día, esperaba que su hija ocupara su lugar. Para ello la habia criado… Hasta aquella luna llena… Hazel corría por el bosque, olfateando, sintiendo el aire en su pelaje, sintiéndose libre. Sus patas parecían volar sobre el suelo, corriendo a tal velocidad que nada podía pararla. Nada salvo… Aquel sonido estridente y desgarrador. La loba alzó sus orejas irguiendo el cuello, alarmada, preocupada. Un aullido de dolor y muerte llegó hasta ella. Cercano y fulminante. Y supo que habia perdido a alguien de su manada. Un nuevo disparo. Un nuevo aullido mortecino. Hazel no se quedó a esperar su turno. Echó a correr en dirección contraria sabiendo que no podía regresar a casa. Porque si esos cazadores los habían encontrado allí era porque sabían exactamente cómo y dónde Vivian. Asi que Hazel corrió a toda velocidad, huyendo de los disparos y la muerte que amenazaba con alcanzarla. Un proyectil le acertó en el costado en plena carrera y la loba, herida y magullada, cayó estrepitosamente contra el suelo. Resollaba, asustada. Dolía, quemaba. Aquella herida le habia quitado el aliento y sabia que se desangraba. Pero no podía dejar que su manada terminara asi. Tenia que vivir. Asi que tratando de hacer caso omiso a los disparos que llenaban el ambiente, Hazel volvio a erguirse sobre sus cuatro patas. Sanaria. Aquella herida sanaría gracias a la magia de la luna llena. Sanaria… Echó a correr de nuevo, esta vez algo más cansada, algo más lenta. Pero corrió todo cuanto daban sus patas. Y corrió toda la noche, cruzando pueblos, atravesando bosques mientras aquella ultima noche de luna llena duraba. Corrió hasta que los disparos ya eran inexistentes en el eco de la noche. >> Despertó desnuda en medio del bosque. Con la salida del sol su cuerpo habia recuperado su forma humana y ella se habia desmayado entre ramas y pequeños arbustos. Profirió un quejido llevándose una mano al costado allí donde la herida de bala aun sanaba lentamente. La sangre teñía su piel bronceada. Pero sabia que, aunque dolía, estaba fuera de peligro. Sobreviviría. Lo haría. Era la única superviviente de su manada. Y la certeza y la soledad de aquel pensamiento la abrumaron haciendo que la muchacha dejara ir un ligero y corto sollozo. Por todos los que queria, que habia perdido y que no volvería a ver. Se llevó una mano a los labios y se encogió sobre si misma, llorando a los caídos, a aquella terrorífica noche. Y cuando sintió que se quedaba sin aire, decidió que tenia que salir de allí. Desnuda recorrió el bosque hasta encontrar civilización. Y cuando el cansancio hizo que sus piernas temblaran, finalmente encontró un pequeño camping de caravanas. Le llegaban voces. Niños, familias. Salpicaduras de agua en una piscina. El olor de una barbacoa, podía ver la pequeña columna de humo alzarse entre algunas caravanas… Y allí, delante de ella, desprotegida… una cuerda de tender con algo de ropa. No se paró a ver qué era. Llegó hasta allí, y cogió lo primero que pilló. Una camiseta blanca de manga corta, una chaqueta vaquera y unos pantalones de chándal. Y, con las mismas, salió de allí volviendo a internarse en el bosque. Porque habia algo que no os he contado. Y es que la familia Wood tenia una leyenda. Una leyenda inmemorial. Su padre siempre le habia contado que la razon por la que su bisabuelo se habia instalado allí con su manada era una muy sencilla. Protección. La manada protegía a un grupo de Hombres. Los Hombres de Letras. Y ellos los protegían tambien. Un acuerdo del pasado, un pacto de no dañarse mutuamente nunca más. Un pacto de hermandad. No estaba firmado en ninguna parte y nadie podía corroborar que fuera real. Pero tenia una localización. Lebanon. Y hasta allí le habían conducido sus pisadas. Si quedaba alguien allí, habrían de ayudarla, darle cobijo o un lugar donde averiguar quién le habia arrebatado a su familia.. “A las puertas de Lebanon, interno en el bosque, accesible por pocos caminos, se yergue el orgulloso bastión. Lobos y hombres lo consideran su salvación” Era una mierda de rima y parecía demasiado barata para ser una leyenda demasiado antigua, pero Hazel siempre habia creído que su bisabuelo no tendría demasiada idea de mensajes crípticos. Hubiera sido un espía terrible. Pero al menos tenia una pista. A las afueras de Lebanon, en el bosque… Caminó descalza por la tierra, indemne a las ramas o piedras. Cansada, desolada y sangrando. La sangre se habia transferido a su camiseta, y sin alimento y descanso correcto, aquella herida no sanaba de forma correcta. Escuchó los pasos de una carrera. Cerca de ella. Pero no lo advirtió tan a tiempo como podría haberlo hecho en pleno uso de sus facultades físicas. Antes de que la vista se le nublase pudo ver como un hombre se acercaba a ella haciendo footing y se detenía al verla en el camino. Quizás se lo habia imaginado, quizás no. Pero… -Ayuda… me… -dijo Hazel antes de perder el sentido y caer, desmayada, en medio del camino.
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  • |||Mi día a día|||

    —"Explorar el cosmos está bien, viajar entre realidades y multiversos está bien, supongo..."

    —"Desde que tengo memoria, he conocído a mucha gente de bien y de mal, siempre hubo un equilibrio."

    —"Suelo pensar el porque madre me dijo que me mantuviera lejos de hogar natal, yo no creo que Gensokyo sea tan peligroso... Pese a ello le prometí no pisar un solo pie, Pero claro, simples palabras pueden volverse un juego de vacíos legales."

    —"¿Mi alimento? Aunque suene raro, no he comido en siglos, sin embargo me decanto por la comida terricola, creo que mi paladar se adapta más a ellos de lo que creo."

    —"Anterior a lo que mencioné, he notado que muchos de los portales que suelo usar para entrelazar multiversos, algunos se han plantado en distintos lugares del cosmos, estudio su comportamiento, llegando a una vaga conclusión, pues seres de otros multiversos terminan accediendo a este mismo sitio, es como una red de oportunidades..."

    —"Mi trabajo no es sencillo o demasiado complejo, pues solo debo encargarme de que haya equilibrio, Pero seamos honestos, hasta los dioses merecen divertirse de vez en cuando."
    |||Mi día a día||| —"Explorar el cosmos está bien, viajar entre realidades y multiversos está bien, supongo..." —"Desde que tengo memoria, he conocído a mucha gente de bien y de mal, siempre hubo un equilibrio." —"Suelo pensar el porque madre me dijo que me mantuviera lejos de hogar natal, yo no creo que Gensokyo sea tan peligroso... Pese a ello le prometí no pisar un solo pie, Pero claro, simples palabras pueden volverse un juego de vacíos legales." —"¿Mi alimento? Aunque suene raro, no he comido en siglos, sin embargo me decanto por la comida terricola, creo que mi paladar se adapta más a ellos de lo que creo." —"Anterior a lo que mencioné, he notado que muchos de los portales que suelo usar para entrelazar multiversos, algunos se han plantado en distintos lugares del cosmos, estudio su comportamiento, llegando a una vaga conclusión, pues seres de otros multiversos terminan accediendo a este mismo sitio, es como una red de oportunidades..." —"Mi trabajo no es sencillo o demasiado complejo, pues solo debo encargarme de que haya equilibrio, Pero seamos honestos, hasta los dioses merecen divertirse de vez en cuando."
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  • Parte 3...

    Su rostro era de confusión ante las palabras de la infanta, quien trataba de mantener el flujo nasal en la nariz.  — Ya niña, deja de dar lata y vete a desayunar. - Musitó don Fermín, a lo que Abel rápido se despidió dándole a Lupita un gran beso en la frente.

    —Nos vemos pronto. - Salió por donde entró, montando la motocicleta y restableciendo su camino a la única fábrica industrial de aceros y laminados, cuál era la fuente que mantenía a la economía del pueblo. A punto de ser retardo, logró astutamente colocar su pulgar en el checador, cerrándose las puertas de acero tras él.  — ¡Uff!, por poco y no entro. - Los jefes estaban impartiendo los anuncios matutinos, como todos los días; algo distrajo su pensamiento de la charla tan “importante” que se estaba impartiendo... "Es como un ángel".- Esa frase que la niña mencionó no la pudo sacar de su mente. Se cuestionaba aquello, pero cayó en razón; era una niña y a esa edad fantasean con todo usando la imaginación, respiró profundo volviendo a su realidad, escuchó el desenlace de las palabras de aquel señor con cabello cano y traje importado.

    —A sus labores, no quiero a nadie fuera de lugar, señores, mujeres, aquí se viene a trabajar no a perder el tiempo. - Ese que hablaba era el encargado, típico ascendido por los jefes, creyéndose el dueño; muchos tenían problemas con él, por los malos manejos de poder que hacía, pero Abel, mientras no se metieran con él, no había problema. 

    Las horas pasaron; unos acomodaban, otros soldaban o distribuían en los pueblos vecinos, "B", se encargaba de los pedidos y de cargar los camiones; con bitácora en mano, llevaba los registros.
    —Está lleno, solo faltan las jaulas para la veterinaria; no tardan en llegar. - Uno de los empleados informó, ya que antes de partir pasaba la revisión por Abel, si el producto no estaba bien hecho, se echaba para atrás y el camión se retrasaba. Pasó la prueba final; 5 camiones salieron distribuyendo en diferentes partes.
    — Por fin el almuerzo. - Dijo Abel, la chicharra anunciaba que el comedor estaba servido. La comida no estaba mal, por lo menos no hacía daño; los comedores llenos, Abel comía solo la mayoría de las veces en la mesa del rincón como niño castigado, no por falta de compañía, sino porque así lo deseaba, de nuevo esa frase inundó su mente. — "Es como un ángel".- No se percató, pero sus labios se abrieron para mencionarla.  — Mi Yelena era como un ángel. - Sin duda, la primera vez que la vio eso fue lo que creyó, una belleza tan distinta, tan dulce, tan especial que solo ella poseía y que él amaba tanto; sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo tan difícil el pasar el alimento, eran cuchillas que cortaban su garganta por tanto sentimiento; el no tenerla era la muerte en vida para "B".
    Parte 3... Su rostro era de confusión ante las palabras de la infanta, quien trataba de mantener el flujo nasal en la nariz.  — Ya niña, deja de dar lata y vete a desayunar. - Musitó don Fermín, a lo que Abel rápido se despidió dándole a Lupita un gran beso en la frente. —Nos vemos pronto. - Salió por donde entró, montando la motocicleta y restableciendo su camino a la única fábrica industrial de aceros y laminados, cuál era la fuente que mantenía a la economía del pueblo. A punto de ser retardo, logró astutamente colocar su pulgar en el checador, cerrándose las puertas de acero tras él.  — ¡Uff!, por poco y no entro. - Los jefes estaban impartiendo los anuncios matutinos, como todos los días; algo distrajo su pensamiento de la charla tan “importante” que se estaba impartiendo... "Es como un ángel".- Esa frase que la niña mencionó no la pudo sacar de su mente. Se cuestionaba aquello, pero cayó en razón; era una niña y a esa edad fantasean con todo usando la imaginación, respiró profundo volviendo a su realidad, escuchó el desenlace de las palabras de aquel señor con cabello cano y traje importado. —A sus labores, no quiero a nadie fuera de lugar, señores, mujeres, aquí se viene a trabajar no a perder el tiempo. - Ese que hablaba era el encargado, típico ascendido por los jefes, creyéndose el dueño; muchos tenían problemas con él, por los malos manejos de poder que hacía, pero Abel, mientras no se metieran con él, no había problema.  Las horas pasaron; unos acomodaban, otros soldaban o distribuían en los pueblos vecinos, "B", se encargaba de los pedidos y de cargar los camiones; con bitácora en mano, llevaba los registros. —Está lleno, solo faltan las jaulas para la veterinaria; no tardan en llegar. - Uno de los empleados informó, ya que antes de partir pasaba la revisión por Abel, si el producto no estaba bien hecho, se echaba para atrás y el camión se retrasaba. Pasó la prueba final; 5 camiones salieron distribuyendo en diferentes partes. — Por fin el almuerzo. - Dijo Abel, la chicharra anunciaba que el comedor estaba servido. La comida no estaba mal, por lo menos no hacía daño; los comedores llenos, Abel comía solo la mayoría de las veces en la mesa del rincón como niño castigado, no por falta de compañía, sino porque así lo deseaba, de nuevo esa frase inundó su mente. — "Es como un ángel".- No se percató, pero sus labios se abrieron para mencionarla.  — Mi Yelena era como un ángel. - Sin duda, la primera vez que la vio eso fue lo que creyó, una belleza tan distinta, tan dulce, tan especial que solo ella poseía y que él amaba tanto; sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo tan difícil el pasar el alimento, eran cuchillas que cortaban su garganta por tanto sentimiento; el no tenerla era la muerte en vida para "B".
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  • Las personas tendrán que valerse por sí mismas en estos momentos, con trabajo me levanto, me alimento y hago mi arte... Estoy harta de vivir preocupada por los demás, cuando ¿Quién se preocupa por mi? Yo sola debo tener ese cuidado.
    Las personas tendrán que valerse por sí mismas en estos momentos, con trabajo me levanto, me alimento y hago mi arte... Estoy harta de vivir preocupada por los demás, cuando ¿Quién se preocupa por mi? Yo sola debo tener ese cuidado.
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  • Cero Absoluto
    Fandom OC
    Categoría Aventura
    El Bosque de los Susurros, lo que anteriormente era un lugar, quizá no seguro, pero no lo suficientemente peligroso para poner en riesgo letal a quien lo atravesara, hasta hace unos días un lugar verde y lleno de vida, iluminado por la luz del sol y con los reflejos del agua de los ríos cegar a cualquiera que quisiera tomar un descanso ahí, ahora lucía diferente, apagado. Ciertamente, parecía en un estado de inalterabilidad. La temperatura había descendido peligrosamente, finas capas de nieve comenzaban a cubrir los árboles y el suelo que los alimentaba. Muchos animales habían corrido a buscar refugios más cálidos, nadie estaba preparado para un invierno tan súbito, los menos afortunados, yacían congelados bajo capas de nieve aún en formación.

    Entre todo el ambiente pálido, se encontraba el joven, cargando una mochila amplia. Un día antes, se había comprometido a ser el proveedor de los alimentos que se requirieran para la excursión, de modo que había preparado variedades de infusiones, mismas que permanecían guardadas en un bolso en su cintura, para mejor accesibilidad.

    Caminó hacia el sendero previamente trazado del bosque, el cual conducía eventualmente hacia la montaña, esperando a que su contraparte llegara.

    - Esto es peor de lo que imaginaba. Hace unos días no dijeron que estuviera así... -

    Meditó por unos instantes, mientras trataba de visualizar el pico más alto de la cima de la montaña, sin embargo, no alcanzaba a distinguir nada, la niebla era tan espesa en ese punto que no se podía apreciar qué había ahí, sin embargo, las señales eran claras.
    El Bosque de los Susurros, lo que anteriormente era un lugar, quizá no seguro, pero no lo suficientemente peligroso para poner en riesgo letal a quien lo atravesara, hasta hace unos días un lugar verde y lleno de vida, iluminado por la luz del sol y con los reflejos del agua de los ríos cegar a cualquiera que quisiera tomar un descanso ahí, ahora lucía diferente, apagado. Ciertamente, parecía en un estado de inalterabilidad. La temperatura había descendido peligrosamente, finas capas de nieve comenzaban a cubrir los árboles y el suelo que los alimentaba. Muchos animales habían corrido a buscar refugios más cálidos, nadie estaba preparado para un invierno tan súbito, los menos afortunados, yacían congelados bajo capas de nieve aún en formación. Entre todo el ambiente pálido, se encontraba el joven, cargando una mochila amplia. Un día antes, se había comprometido a ser el proveedor de los alimentos que se requirieran para la excursión, de modo que había preparado variedades de infusiones, mismas que permanecían guardadas en un bolso en su cintura, para mejor accesibilidad. Caminó hacia el sendero previamente trazado del bosque, el cual conducía eventualmente hacia la montaña, esperando a que su contraparte llegara. - Esto es peor de lo que imaginaba. Hace unos días no dijeron que estuviera así... - Meditó por unos instantes, mientras trataba de visualizar el pico más alto de la cima de la montaña, sin embargo, no alcanzaba a distinguir nada, la niebla era tan espesa en ese punto que no se podía apreciar qué había ahí, sin embargo, las señales eran claras.
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  • ㅤ. 𓐩ۣ۪ۭۜۘ𓂂ᅠᅠ𝓐𝘴𝘵𝘢𝘳𝘰𝘵𝘩 𝘥𝘦𝘮𝘰𝘯.

    Cambiaron el aroma del Edén por la fragancia sintética de un estante. Algunos su aroma es tan desagradable como los fármacos amargos, otros son demasiado dulces y pocos se confunden con el aroma de la naturaleza. Pierden su esencia natural en el consumismo y alimentos procesados, y terminan siendo solo un saco de transporte de aromatizante barato.
    ㅤ. 𓐩ۣ۪ۭۜۘ𓂂ᅠᅠ𝓐𝘴𝘵𝘢𝘳𝘰𝘵𝘩 𝘥𝘦𝘮𝘰𝘯. Cambiaron el aroma del Edén por la fragancia sintética de un estante. Algunos su aroma es tan desagradable como los fármacos amargos, otros son demasiado dulces y pocos se confunden con el aroma de la naturaleza. Pierden su esencia natural en el consumismo y alimentos procesados, y terminan siendo solo un saco de transporte de aromatizante barato.
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  • *Estaban Naruto y Ace trabajando en la granja, cuidando de sus animalitos.*

    -Las niñas buenas no deben pelear entre sí. Hay suficiente para todas. Cada una tiene su espacio...
    Me gustan las conejitas, las vaquitas y las gatitas... Pero no hay razón para pelear, ninguna se va a quedar sin su alimento. Y el agua, siempre es importante.
    *Estaban Naruto y Ace trabajando en la granja, cuidando de sus animalitos.* -Las niñas buenas no deben pelear entre sí. Hay suficiente para todas. Cada una tiene su espacio... Me gustan las conejitas, las vaquitas y las gatitas... Pero no hay razón para pelear, ninguna se va a quedar sin su alimento. Y el agua, siempre es importante.
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