• —¡Era una niña, Kira! —fue lo último que le dije a Voss al volver de la misión con menos de la mitad de los efectivos.

    Acheronte se llevó a la cría.

    Se llevó a sus muertos.

    Se esfumó después.

    No me quité ni el puto equipo. Sólo dejé las armas. Salí de allí a pesar de que intentaron detenerme.

    No bastó.

    Ahora el chaleco, los guantes y las botas están en el suelo. Todo esparcido como proyectiles de una bomba de racimo.

    Estoy sentado en el viejo sofá. La cabeza apoyada en la mano que sujeta un cigarro que se consume solo.

    Hace media hora que apagué el teléfono de trabajo. Y luego el personal. Kira vino a golpear la puerta de mi apartamento. Ha estado gritando un buen rato hasta que se cansó y se largó.

    No me quito de la cabeza la imagen de esa niña rota en el suelo junto a su oso de peluche.

    Me descubro mordiéndome el pulgar. Me he hecho sangre. Observo la pequeña herida y la gota de carmín resbalar por la yema.

    Los monstruos existen.

    Y sangran.
    —¡Era una niña, Kira! —fue lo último que le dije a Voss al volver de la misión con menos de la mitad de los efectivos. Acheronte se llevó a la cría. Se llevó a sus muertos. Se esfumó después. No me quité ni el puto equipo. Sólo dejé las armas. Salí de allí a pesar de que intentaron detenerme. No bastó. Ahora el chaleco, los guantes y las botas están en el suelo. Todo esparcido como proyectiles de una bomba de racimo. Estoy sentado en el viejo sofá. La cabeza apoyada en la mano que sujeta un cigarro que se consume solo. Hace media hora que apagué el teléfono de trabajo. Y luego el personal. Kira vino a golpear la puerta de mi apartamento. Ha estado gritando un buen rato hasta que se cansó y se largó. No me quito de la cabeza la imagen de esa niña rota en el suelo junto a su oso de peluche. Me descubro mordiéndome el pulgar. Me he hecho sangre. Observo la pequeña herida y la gota de carmín resbalar por la yema. Los monstruos existen. Y sangran.
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  • [...] Necesitaba poder pensar tranquila. Pero nada más dejar las llaves y girarse hacia el salón ve aparecer a Acheron desde su habitación.
    Su aparición y el comentario, la asustan genuinamente, y es que no esperaba encontrárselo allí, de nuevo con aquella mirada, con aquella sonrisa, y no puede reprimir un agudo grito que termina en el nombre del mago.

    — ¡AAAAAAAAcheron!

    En dos zancadas llega hasta él y le abraza rodeando su cuello con los brazos. Estaba claro que no había pensado aquello, había actuado por puro instinto al ver los brazos abiertos de él y ahora estaba más cerca de lo que había estado nunca de aquella persona que apenas sí conocía, rodeada por su calor, y por su delicioso aroma.

    — ¿Cómo has… Que… — Tan rápido como le había abrazado, se separa carraspeando y tratando de recuperar la compostura mientras él muestra su pasador “robado” y ella lo coge mirándolo por unos segundos antes de sonreír. — ¿Puede explicarme por favor como narices lo has hecho?

    𝑒π‘₯π‘‘π‘Ÿπ‘Žπ‘π‘‘π‘œ 𝑑𝑒 π‘šπ‘– π‘Ÿπ‘œπ‘™ π‘π‘œπ‘›: Acheron Grimsditch
    [...] Necesitaba poder pensar tranquila. Pero nada más dejar las llaves y girarse hacia el salón ve aparecer a Acheron desde su habitación. Su aparición y el comentario, la asustan genuinamente, y es que no esperaba encontrárselo allí, de nuevo con aquella mirada, con aquella sonrisa, y no puede reprimir un agudo grito que termina en el nombre del mago. — ¡AAAAAAAAcheron! En dos zancadas llega hasta él y le abraza rodeando su cuello con los brazos. Estaba claro que no había pensado aquello, había actuado por puro instinto al ver los brazos abiertos de él y ahora estaba más cerca de lo que había estado nunca de aquella persona que apenas sí conocía, rodeada por su calor, y por su delicioso aroma. — ¿Cómo has… Que… — Tan rápido como le había abrazado, se separa carraspeando y tratando de recuperar la compostura mientras él muestra su pasador “robado” y ella lo coge mirándolo por unos segundos antes de sonreír. — ¿Puede explicarme por favor como narices lo has hecho? 𝑒π‘₯π‘‘π‘Ÿπ‘Žπ‘π‘‘π‘œ 𝑑𝑒 π‘šπ‘– π‘Ÿπ‘œπ‘™ π‘π‘œπ‘›: [n0tthebadguy]
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  • Coα₯’tια₯’υα₯²α₯΄ιóα₯’ > Roα₯£α₯±ρα₯£α₯²αƒ§ Exα₯΄α₯£υsινα₯± >> πƒπ«πš π’πšπ¦πšπ§π­π‘πš π“πšπ€πšπ‘πšπ¬π‘π’

    γ€Šπ€ 𝐭𝐑𝐒𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐑𝐞 𝐰𝐨𝐫π₯𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐑𝐒𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐑π₯𝐲.》

    La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama.

    Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida.

    Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar.

    Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración.
    «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero.

    Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos.

    —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos.
    —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. —

    Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto.

    En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto.

    Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
    Coα₯’tια₯’υα₯²α₯΄ιóα₯’ > Roα₯£α₯±ρα₯£α₯²αƒ§ Exα₯΄α₯£υsινα₯± >> [Samantha_Takahashi] γ€Šπ€ 𝐭𝐑𝐒𝐬 𝐜𝐨𝐫𝐧𝐞𝐫 𝐨𝐟 𝐭𝐑𝐞 𝐰𝐨𝐫π₯𝐝, 𝐞𝐯𝐞𝐫𝐲𝐭𝐑𝐒𝐧𝐠 𝐠𝐨𝐞𝐬 𝐬𝐦𝐨𝐨𝐭𝐑π₯𝐲.》 La puerta del consultorio finalmente se abrió tras dos horas de espera, dejando escapar ese olor aséptico y metálico tan propio de las clínicas de alta gama. Frederick emergió con el saco descansando sobre el antebrazo y las mangas de la camisa recogidas; en su muñeca, el acero de su Vacheron Constantin captó la luz del pasillo con un destello frío, una marca de éxito que no necesitaba gritar para ser reconocida. Su mano derecha, ahora una masa blanca y rígida de vendajes, contrastaba con la soltura de su andar. Mientras observaba a la Dra. Samantha intercambiar saludos con el cirujano, Frederick sintió una punzada de admiración. «Se mueve en este mundo con una gracia que yo apenas estoy aprendiendo», pensó, adoptando una postura de guardián silencioso. Había algo casi infantil en su docilidad actual, producto de un cóctel de fármacos que suavizaba sus facciones y hacía que el peso del folder con documentos se sintiera extrañamente ligero. Una reverencia después, una despedida corta y una "amenaza" de no automedicarse después y ya estaban caminando de regreso por los pasillos. —Cuando me hablaron del nivel de la cirugía en Japón, pensé que era puro marketing, una forma elegante de atraer divisas —admitió con una risa breve, el tono de su voz arrastrado levemente por el efecto de los analgésicos. —Tuve que tragarme mi orgullo europeo para aceptar que aquí el futuro ya llegó. Jamás imaginé que, a mis años, mi mayor reto sería dominar los kanjis, pero este país tiene una paciencia que te obliga a ser mejor. — Pese a la bruma en su cabeza, su instinto de caballero no flaqueó. Con la mano izquierda, la "sana", se las ingenió para empujar las pesadas puertas batientes, ignorando el ligero desequilibrio que sentía. Al llegar al estacionamiento, el calor del asfalto le subió por las piernas, pero se mantuvo firme para abrirle la puerta a ella antes de desplomarse con elegancia en el asiento del copiloto. En la pantalla de su móvil, Tabelog mostraba un sinfín de opciones, pero sus ojos se iluminaron al ver un diner de estética americana. El contraste de un refugio occidental en medio de la metrópolis japonesa le pareció el cierre perfecto. Con la ruta ya trazada y el ánimo elevado por la química del medicamento y la calidez de su compañía, Frederick se permitió hundirse en el cuero del asiento. Aquella ciudad ya no se sentía extraña; se sentía como un destino que valía la pena habitar.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ;; DOS AÑOS DE ESTA OTP Emmeline Bletchley. Dos años que han pasado despacito en la trama para Emmeline y Acheron, pero qué bonito que es no tener prisa y no precipitar las cosas. A pasitos de tortuga, si. Pero tan preciosos como ellos solos.

    Emmeline y tú sois unas santas por soportarnos a este memo y a mi ♥
    ;; DOS AÑOS DE ESTA OTP [EmmlineB]. Dos años que han pasado despacito en la trama para Emmeline y Acheron, pero qué bonito que es no tener prisa y no precipitar las cosas. A pasitos de tortuga, si. Pero tan preciosos como ellos solos. Emmeline y tú sois unas santas por soportarnos a este memo y a mi ♥
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  • Cerró tras de sí con cuidado, como si la habitación pudiera sobresaltarse con su presencia. Dado que los encantamientos de protección los incluían a él y a la brujita no tuvo problemas en poder entrar. Se quitó el giratiempos y lo guardó en el bolsillo del pantalón. Después sacó su cuaderno y la carpeta manila y las dejó sobre la encimera de la cocina.

    Se sentó primero en uno de los taburetes de la isla de la cocina y se cruzó de brazos mirando hacia la puerta con una sonrisa. Pero pensó que aquello lo haría parecer demasiado presuntuoso. Asi que se bajó del taburete y caminó hasta uno de los pilares que separaban la cocina del salón para después apoyarse en el marco de la puerta del salón. De nuevo son esa sonrisa suya.

    -Bah…

    No, definitivamente aquello no era lo suyo. Se apartó del marco y caminó con pasos suaves hacia el dormitorio de la joven, la cual quedaba justo detrás de la sala de estar. Aparecer desde ahí le daría el golpe de efecto perfecto. Porque desde allí, el sonido del exterior llegaba amortiguado, pero claro. La cerradura. El roce de la magia doméstica reajustándose.

    Acheron se apoyó junto al armario, atento. Esperar se le daba bien. Sorprender, solo cuando merecía la pena.

    β€· Por supuesto la auror no viajó por la red flu hasta su chimenea, porque ya no estaba conectada a dicha red, pero el final del camino, casi lo hizo corriendo, y entró en el apartamento como una tromba. Necesitaba poder pensar tranquila.

    Cuando Acheron escuchó la puerta abrirse, se irguió despacio y salió de la habitación solo cuando supo que su aparición en el salón tendría el golpe de efecto que queria.

    -Te dije que volverías a verme, ¿no? -abrió los brazos al ver allí a la bruja- Sano y salvo.

    Entonces recordó algo, alzó un dedo pidiendo una pausa y se metió la otra mano en el bolsillo.

    -¡Ah!

    Sacó el pasador de Emmeline y lo mostró victorioso.

    -Tu pasador. Tal como prometí.

    Emmeline, nada más dejar las llaves y girarse hacia el salón, vio aparecer a Acheron desde su habitación.

    Su aparición y el comentario, la asustaron genuinamente, y es que no esperaba encontrárselo allí, de nuevo con aquella mirada, con aquella sonrisa, y no pudo reprimir un agudo grito que terminó en el nombre del mago.

    — ¡AAAAAAAAcheron!



    βΈ» 𝑒π‘₯π‘‘π‘Ÿπ‘Žπ‘π‘‘π‘œ 𝑑𝑒 π‘šπ‘– π‘Ÿπ‘œπ‘™ π‘π‘œπ‘› [3mmlineB] βΈ»
    Cerró tras de sí con cuidado, como si la habitación pudiera sobresaltarse con su presencia. Dado que los encantamientos de protección los incluían a él y a la brujita no tuvo problemas en poder entrar. Se quitó el giratiempos y lo guardó en el bolsillo del pantalón. Después sacó su cuaderno y la carpeta manila y las dejó sobre la encimera de la cocina. Se sentó primero en uno de los taburetes de la isla de la cocina y se cruzó de brazos mirando hacia la puerta con una sonrisa. Pero pensó que aquello lo haría parecer demasiado presuntuoso. Asi que se bajó del taburete y caminó hasta uno de los pilares que separaban la cocina del salón para después apoyarse en el marco de la puerta del salón. De nuevo son esa sonrisa suya. -Bah… No, definitivamente aquello no era lo suyo. Se apartó del marco y caminó con pasos suaves hacia el dormitorio de la joven, la cual quedaba justo detrás de la sala de estar. Aparecer desde ahí le daría el golpe de efecto perfecto. Porque desde allí, el sonido del exterior llegaba amortiguado, pero claro. La cerradura. El roce de la magia doméstica reajustándose. Acheron se apoyó junto al armario, atento. Esperar se le daba bien. Sorprender, solo cuando merecía la pena. β€· Por supuesto la auror no viajó por la red flu hasta su chimenea, porque ya no estaba conectada a dicha red, pero el final del camino, casi lo hizo corriendo, y entró en el apartamento como una tromba. Necesitaba poder pensar tranquila. Cuando Acheron escuchó la puerta abrirse, se irguió despacio y salió de la habitación solo cuando supo que su aparición en el salón tendría el golpe de efecto que queria. -Te dije que volverías a verme, ¿no? -abrió los brazos al ver allí a la bruja- Sano y salvo. Entonces recordó algo, alzó un dedo pidiendo una pausa y se metió la otra mano en el bolsillo. -¡Ah! Sacó el pasador de Emmeline y lo mostró victorioso. -Tu pasador. Tal como prometí. Emmeline, nada más dejar las llaves y girarse hacia el salón, vio aparecer a Acheron desde su habitación. Su aparición y el comentario, la asustaron genuinamente, y es que no esperaba encontrárselo allí, de nuevo con aquella mirada, con aquella sonrisa, y no pudo reprimir un agudo grito que terminó en el nombre del mago. — ¡AAAAAAAAcheron! βΈ» 𝑒π‘₯π‘‘π‘Ÿπ‘Žπ‘π‘‘π‘œ 𝑑𝑒 π‘šπ‘– π‘Ÿπ‘œπ‘™ π‘π‘œπ‘› [3mmlineB] βΈ»
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  • El disimulo, fuera del trabajo no es lo suyo, y aun así lo intenta y se acerca a Acheron Grimsditch con las manos a la espalda.

    — ¡Acheron, feliz cumpleaños! — con toda la inercia que llevaba, llega hasta él y se alza de puntillas para dejar un beso en su mejilla derecha, rezando para que él no se diera cuenta de color rosado que sabia que tenían sus mejillas, tan solo por el calor que sentía en estas.

    Para evitar que se su atención se centre en eso, saca la caja de su espalda y se la tiende.

    — Es una caja encantada, puedes guardar aquí todo lo que quieras y tan solo se abrirá cuando tu la estés sosteniendo, tiene memoria táctil — Ella en esos momentos lleva guantes. — Anda ábrela y dime si te gusta lo que hay dentro...

    Dentro había dos entradas para un concierto de The Weird Sisters, las cuales había recordado que el brujo le había dicho que le gustaban.

    — Puedes invitar a quien quieras, un amigo, o bueno, son tuyas, tu decides.
    El disimulo, fuera del trabajo no es lo suyo, y aun así lo intenta y se acerca a [n0tthebadguy] con las manos a la espalda. — ¡Acheron, feliz cumpleaños! — con toda la inercia que llevaba, llega hasta él y se alza de puntillas para dejar un beso en su mejilla derecha, rezando para que él no se diera cuenta de color rosado que sabia que tenían sus mejillas, tan solo por el calor que sentía en estas. Para evitar que se su atención se centre en eso, saca la caja de su espalda y se la tiende. — Es una caja encantada, puedes guardar aquí todo lo que quieras y tan solo se abrirá cuando tu la estés sosteniendo, tiene memoria táctil — Ella en esos momentos lleva guantes. — Anda ábrela y dime si te gusta lo que hay dentro... Dentro había dos entradas para un concierto de The Weird Sisters, las cuales había recordado que el brujo le había dicho que le gustaban. — Puedes invitar a quien quieras, un amigo, o bueno, son tuyas, tu decides.
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  • La importancia de hacer amigos e influir en las personas
    Fandom Harry Potter
    CategorΓ­a Fantasía
    γ…€
    γ…€
    γ…€γ…€γ…€γ…€ β§½ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
    γ…€γ…€γ…€γ…€ΛΉ [3mmlineB]


    γ…€γ…€γ…€γ…€γ…€No había pasado mucho tiempo esa noche antes de que obtuvieran una respuesta via lechuza del parte del tal Billy, se conoce que se había entusiasmado al recibir una carta de Emmeline y se había meado de la emoción al recibir noticias de su exnovia… Vale, eso era lo que Acheron queria imaginar. Pero fuere como fuere, Billy había respondido y estaba dispuesto a hablar con Emmeline de lo que ella quisiera y ayudarla en lo que pudiera.

    -Qué servicial -había mascullado Acheron entre dientes mientras se entretenía recogiendo los restos de la cena.

    Pero, por mucho que le tocara las narices la predisposición de Billy, lo cierto era que jugaba en su favor. Estaban un pasito -pequeño sí, pero algo era algo- más cerca de descubrir qué era lo que estaba pasando. Y, con un poco de suerte, encontrar a Florean. Eso era todo lo que importaba a Acheron en ese momento. No podía dejar de pensar y de sentir, que todo aquello era su culpa… necesitaba limpiar su conciencia… Porque si era capaz de encontrar a Bones con vida no seria tan mala persona, ¿verdad?
    Emmeline insistió en qué Acheron pasara la noche en el apartamento, asi que el mago decidió que el sofá seria su mejor amigo aquella noche. Había dormido en lugares tan deplorables y cuestionables que aquel sofá le pareció el lugar más confortable del mundo.

    Podría acostumbrarse demasiado rapido a ese tipo de vida, estaba claro. Sobre todo cuando se despertaba con el olor del café recién hecho y un monton de bolsas de papel de una tienda cercana llenas de ropa esperando por él.

    -¿Me… has comprado ropa? ¿Y desayuno? -preguntó mientras avanzaba por el salón hasta la isla de la cocina- Vaya, el que podría acostumbrarse a esto soy yo -dijo mientras ya husmeaba dentro de una de aquellas bolsas de papel y sacaba unos pantalones de pinza de color oscuro- Oh, vaya, me va a tocar ser el mago pimpollo -bromeó y luego le dedicó un guiño divertido- Era una broma, gracias Emmeline… Te prometo que haré el papel de novio perfecto. Puedo ser tremendamente educado cuando quiero.

    Más le valía. No por nada había recibido una educación familiar de lo más esmerada…

    >> -¡Caramba! -exclamó Acheron desde el interior del dormitorio de Emmeline mientras la joven aguardaba en el salón, expectante. Dejó ir un silbido mientras se miraba en el espejo. Hacia mucho tiempo que había decidido prescindir de aquella clase de ropa, pero había que admitir que le sentaba como un guante. Y Emmeline tenía muy buen ojo con la ropa, al menos para elegir aquel traje de chaqueta y pantalón de color gris oscuro de rayas diplomáticas, con chaleco a juego y una corbata satinada de color negro- Voy a pedirte que me elijas la ropa cada día de mi vida. Si te hubiera tenido como estilista mi vida hubiera sido mucho menos penosa, estoy seguro… -rio el mago mientras salía del cuarto de Emmeline.

    Tenía la vista baja mientras guardaba la varita en el bolsillo interno de la chaqueta destinado para esta.

    -¿Y bien? ¿Qué te parece? Bueno, ya sé que lo has elegido tú, pero… Creo que me queda estupendamente -dijo alzando la mirada y guardando su mano diestra en el bolsillo del pantalón.


    >> En vista de que Acheron no era funcionario del Ministerio de Magia, Emmeline y él tuvieron que usar la puerta para las visitas que, honestamente Acheron prefirió mucho más que la entrada oficial. Cuando Emmeline le contó en qué consistía esa otra entrada, el mago se sintió agradecido de no tener que meterse en un retrete… Además, esa cabina de teléfono era mucho más comoda que el baño público del metro de Londres. Por lo que no iba a poner pegas a pesar del poco espacio que podían compartir Emmeline y él ahí dentro. Se colocó en la solapa la insignia de visitante que Emmeline le proporcionó y aguardó pacientemente hasta que aquel ascensor mágico llegó hasta el Atrio del Ministerio de Magia donde Acheron puso en marcha su plan “novio perfecto”.

    Acomodándose la chaqueta y abotonándola, bajó de la cabina observando el amplio pasillo ante él, sin dejarse sorprender por las personas que iban y venían haciendo sus vidas de un lado a otro. Le dedicó una rápida mirada a la estatua dorada del centro del Atrio y luego se giró hacia Emmeline tendiéndole una mano para ayudarla a descender.

    -Siempre es un placer viajar en cabina contigo -bromeó el mago con una sonrisita curvada en sus labios antes de emprender la marcha con Emmeline- Te sigo -dijo con más seguridad de la que en realidad sentía, porque la verdad era que estar en aquel lugar acojonaba a cualquiera.



    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #HarryPotter
    γ…€ γ…€ γ…€γ…€γ…€γ…€ β§½ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 γ…€γ…€γ…€γ…€ΛΉ [3mmlineB] γ…€γ…€γ…€γ…€γ…€No había pasado mucho tiempo esa noche antes de que obtuvieran una respuesta via lechuza del parte del tal Billy, se conoce que se había entusiasmado al recibir una carta de Emmeline y se había meado de la emoción al recibir noticias de su exnovia… Vale, eso era lo que Acheron queria imaginar. Pero fuere como fuere, Billy había respondido y estaba dispuesto a hablar con Emmeline de lo que ella quisiera y ayudarla en lo que pudiera. -Qué servicial -había mascullado Acheron entre dientes mientras se entretenía recogiendo los restos de la cena. Pero, por mucho que le tocara las narices la predisposición de Billy, lo cierto era que jugaba en su favor. Estaban un pasito -pequeño sí, pero algo era algo- más cerca de descubrir qué era lo que estaba pasando. Y, con un poco de suerte, encontrar a Florean. Eso era todo lo que importaba a Acheron en ese momento. No podía dejar de pensar y de sentir, que todo aquello era su culpa… necesitaba limpiar su conciencia… Porque si era capaz de encontrar a Bones con vida no seria tan mala persona, ¿verdad? Emmeline insistió en qué Acheron pasara la noche en el apartamento, asi que el mago decidió que el sofá seria su mejor amigo aquella noche. Había dormido en lugares tan deplorables y cuestionables que aquel sofá le pareció el lugar más confortable del mundo. Podría acostumbrarse demasiado rapido a ese tipo de vida, estaba claro. Sobre todo cuando se despertaba con el olor del café recién hecho y un monton de bolsas de papel de una tienda cercana llenas de ropa esperando por él. -¿Me… has comprado ropa? ¿Y desayuno? -preguntó mientras avanzaba por el salón hasta la isla de la cocina- Vaya, el que podría acostumbrarse a esto soy yo -dijo mientras ya husmeaba dentro de una de aquellas bolsas de papel y sacaba unos pantalones de pinza de color oscuro- Oh, vaya, me va a tocar ser el mago pimpollo -bromeó y luego le dedicó un guiño divertido- Era una broma, gracias Emmeline… Te prometo que haré el papel de novio perfecto. Puedo ser tremendamente educado cuando quiero. Más le valía. No por nada había recibido una educación familiar de lo más esmerada… >> -¡Caramba! -exclamó Acheron desde el interior del dormitorio de Emmeline mientras la joven aguardaba en el salón, expectante. Dejó ir un silbido mientras se miraba en el espejo. Hacia mucho tiempo que había decidido prescindir de aquella clase de ropa, pero había que admitir que le sentaba como un guante. Y Emmeline tenía muy buen ojo con la ropa, al menos para elegir aquel traje de chaqueta y pantalón de color gris oscuro de rayas diplomáticas, con chaleco a juego y una corbata satinada de color negro- Voy a pedirte que me elijas la ropa cada día de mi vida. Si te hubiera tenido como estilista mi vida hubiera sido mucho menos penosa, estoy seguro… -rio el mago mientras salía del cuarto de Emmeline. Tenía la vista baja mientras guardaba la varita en el bolsillo interno de la chaqueta destinado para esta. -¿Y bien? ¿Qué te parece? Bueno, ya sé que lo has elegido tú, pero… Creo que me queda estupendamente -dijo alzando la mirada y guardando su mano diestra en el bolsillo del pantalón. >> En vista de que Acheron no era funcionario del Ministerio de Magia, Emmeline y él tuvieron que usar la puerta para las visitas que, honestamente Acheron prefirió mucho más que la entrada oficial. Cuando Emmeline le contó en qué consistía esa otra entrada, el mago se sintió agradecido de no tener que meterse en un retrete… Además, esa cabina de teléfono era mucho más comoda que el baño público del metro de Londres. Por lo que no iba a poner pegas a pesar del poco espacio que podían compartir Emmeline y él ahí dentro. Se colocó en la solapa la insignia de visitante que Emmeline le proporcionó y aguardó pacientemente hasta que aquel ascensor mágico llegó hasta el Atrio del Ministerio de Magia donde Acheron puso en marcha su plan “novio perfecto”. Acomodándose la chaqueta y abotonándola, bajó de la cabina observando el amplio pasillo ante él, sin dejarse sorprender por las personas que iban y venían haciendo sus vidas de un lado a otro. Le dedicó una rápida mirada a la estatua dorada del centro del Atrio y luego se giró hacia Emmeline tendiéndole una mano para ayudarla a descender. -Siempre es un placer viajar en cabina contigo -bromeó el mago con una sonrisita curvada en sus labios antes de emprender la marcha con Emmeline- Te sigo -dijo con más seguridad de la que en realidad sentía, porque la verdad era que estar en aquel lugar acojonaba a cualquiera. #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #HarryPotter
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    Grupal
    LΓ­neas
    Cualquier lΓ­nea
    Estado
    Disponible
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  • —Lleva en el Callejón Diagón desde antes del amanecer. El rumor acerca de una clandestina reunión de mortifagos corre a gritos por las calles y Acheron no puede permitirse no saber de qué se va a hablar... —
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    / Ahora sí que sí, las hermanas Acheron están por aquí
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  • — Voy a arrepentirme de esto....

    — π‘‰π‘Žπ‘šπ‘œπ‘  𝐿𝑖𝑛𝑛𝑒, π‘›π‘œ π‘ π‘’π‘Žπ‘  π‘Žπ‘ π‘–Μ, π‘ π‘Žπ‘π‘’π‘  π‘žπ‘’π‘’ 𝑒𝑠 π‘™π‘œ π‘π‘œπ‘Ÿπ‘Ÿπ‘’π‘π‘‘π‘œ...

    — ¡Si! lo es, pero es peligroso. Vamos Bones era un hombre mucho mas experimentado que yo, y mira como ha terminado, teniendo la única esperanza de salvación en mis manos y en las de un... ladrón.

    — π‘ƒπ‘œπ‘‘π‘Ÿπ‘–Μπ‘Ž π˜©π‘Žπ‘π‘’π‘Ÿπ‘™π‘’ π‘–π‘‘π‘œ π‘šπ‘’π‘π˜©π‘œ π‘π‘’π‘œπ‘Ÿ ¿π‘ π‘Žπ‘π‘’𝑠? π΄π‘π˜©π‘’π‘Ÿπ‘œπ‘› π‘π‘Žπ‘Ÿπ‘’π‘π‘’ π‘žπ‘’π‘’ 𝑙𝑒 π‘‘π‘’π‘›π‘–π‘Ž π‘Žπ‘π‘Ÿπ‘’π‘π‘–π‘œ 𝑑𝑒 π‘£π‘’π‘Ÿπ‘‘π‘Žπ‘‘, 𝑦 𝑑𝑒 π‘ π‘Žπ‘™π‘‘π‘Žπ‘  π‘π‘œπ‘šπ‘œ 𝑒𝑛 π‘Ÿπ‘’π‘ π‘œπ‘Ÿπ‘‘π‘’ π‘Žπ‘›π‘‘π‘’ π‘™π‘Žπ‘  π‘–π‘›π‘—π‘’π‘ π‘‘π‘–π‘π‘–π‘Žπ‘ , π‘π‘œπ‘Ÿ π‘’π‘ π‘œ 𝑑𝑒 π˜©π‘–π‘π‘–π‘ π‘‘π‘’ π‘Žπ‘’π‘Ÿπ‘œπ‘Ÿ, π‘Ž π‘π‘’π‘ π‘Žπ‘Ÿ 𝑑𝑒 π‘™π‘Žπ‘  π‘žπ‘’π‘’π‘—π‘Žπ‘  𝑑𝑒 𝑑𝑒𝑠 π‘π‘Žπ‘‘π‘Ÿπ‘’π‘ ...

    — ¿Puedes callarte? Eres realmente incomoda ¿sabes?

    Después de aquello... solo silencio. Después de una noche en vela, luchando contra si misma, contra su conciencia, al fin parece que, si no había ganado la batalla, si había conseguido un momento de paz, por breve que fuera.

    La verdad era que todo era en vano, ya había aceptado, había dado su palabra frente a Acheron, y aunque bien podría echarse atrás, no iba a hacerlo, porque no podia dejar que aquello cayera sobre sus hombros, la muerte de aquel hombre, no cuando ella podia haber actuado.


    #3D #Comunidad3D #Personajes3D
    — Voy a arrepentirme de esto.... — π‘‰π‘Žπ‘šπ‘œπ‘  𝐿𝑖𝑛𝑛𝑒, π‘›π‘œ π‘ π‘’π‘Žπ‘  π‘Žπ‘ π‘–Μ, π‘ π‘Žπ‘π‘’π‘  π‘žπ‘’π‘’ 𝑒𝑠 π‘™π‘œ π‘π‘œπ‘Ÿπ‘Ÿπ‘’π‘π‘‘π‘œ... — ¡Si! lo es, pero es peligroso. Vamos Bones era un hombre mucho mas experimentado que yo, y mira como ha terminado, teniendo la única esperanza de salvación en mis manos y en las de un... ladrón. — π‘ƒπ‘œπ‘‘π‘Ÿπ‘–Μπ‘Ž π˜©π‘Žπ‘π‘’π‘Ÿπ‘™π‘’ π‘–π‘‘π‘œ π‘šπ‘’π‘π˜©π‘œ π‘π‘’π‘œπ‘Ÿ ¿π‘ π‘Žπ‘π‘’𝑠? π΄π‘π˜©π‘’π‘Ÿπ‘œπ‘› π‘π‘Žπ‘Ÿπ‘’π‘π‘’ π‘žπ‘’π‘’ 𝑙𝑒 π‘‘π‘’π‘›π‘–π‘Ž π‘Žπ‘π‘Ÿπ‘’π‘π‘–π‘œ 𝑑𝑒 π‘£π‘’π‘Ÿπ‘‘π‘Žπ‘‘, 𝑦 𝑑𝑒 π‘ π‘Žπ‘™π‘‘π‘Žπ‘  π‘π‘œπ‘šπ‘œ 𝑒𝑛 π‘Ÿπ‘’π‘ π‘œπ‘Ÿπ‘‘π‘’ π‘Žπ‘›π‘‘π‘’ π‘™π‘Žπ‘  π‘–π‘›π‘—π‘’π‘ π‘‘π‘–π‘π‘–π‘Žπ‘ , π‘π‘œπ‘Ÿ π‘’π‘ π‘œ 𝑑𝑒 π˜©π‘–π‘π‘–π‘ π‘‘π‘’ π‘Žπ‘’π‘Ÿπ‘œπ‘Ÿ, π‘Ž π‘π‘’π‘ π‘Žπ‘Ÿ 𝑑𝑒 π‘™π‘Žπ‘  π‘žπ‘’π‘’π‘—π‘Žπ‘  𝑑𝑒 𝑑𝑒𝑠 π‘π‘Žπ‘‘π‘Ÿπ‘’π‘ ... — ¿Puedes callarte? Eres realmente incomoda ¿sabes? Después de aquello... solo silencio. Después de una noche en vela, luchando contra si misma, contra su conciencia, al fin parece que, si no había ganado la batalla, si había conseguido un momento de paz, por breve que fuera. La verdad era que todo era en vano, ya había aceptado, había dado su palabra frente a Acheron, y aunque bien podría echarse atrás, no iba a hacerlo, porque no podia dejar que aquello cayera sobre sus hombros, la muerte de aquel hombre, no cuando ella podia haber actuado. #3D #Comunidad3D #Personajes3D
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