• Frente a una sencilla lápida cubierta por la neblina de la mañana, el joven cura permanecía inclinado en silencio mientras depositaba un ramo de flores moradas sobre la piedra fría. El viento movía suavemente los pétalos y también los bordes de su abrigo oscuro, pero él no apartaba la mirada del nombre grabado frente a sus ojos. Con una voz baja y temblorosa murmuró:

    -No estoy preocupado… porque sé que estás a salvo en el cielo.

    Permaneció unos segundos inmóvil antes de enderezarse lentamente. Guardó ambas manos en los bolsillos de su abrigo, adoptando una postura torpe y vulnerable, casi como la de un niño intentando ocultar sus miedos. Bajó un poco la cabeza y confesó con honestidad quebrada:

    -Solo estoy pensando si seré capaz de cumplir con mi cometido. Estoy asustado y temo volver a decepcionarte.

    El silencio del cementerio pareció abrazar sus palabras. Finalmente, se santiguó, cerrando los ojos por un instante antes de susurrar con una tristeza cálida y sincera:

    -Te amo.
    Frente a una sencilla lápida cubierta por la neblina de la mañana, el joven cura permanecía inclinado en silencio mientras depositaba un ramo de flores moradas sobre la piedra fría. El viento movía suavemente los pétalos y también los bordes de su abrigo oscuro, pero él no apartaba la mirada del nombre grabado frente a sus ojos. Con una voz baja y temblorosa murmuró: -No estoy preocupado… porque sé que estás a salvo en el cielo. Permaneció unos segundos inmóvil antes de enderezarse lentamente. Guardó ambas manos en los bolsillos de su abrigo, adoptando una postura torpe y vulnerable, casi como la de un niño intentando ocultar sus miedos. Bajó un poco la cabeza y confesó con honestidad quebrada: -Solo estoy pensando si seré capaz de cumplir con mi cometido. Estoy asustado y temo volver a decepcionarte. El silencio del cementerio pareció abrazar sus palabras. Finalmente, se santiguó, cerrando los ojos por un instante antes de susurrar con una tristeza cálida y sincera: -Te amo.
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  • Nunca había imaginado llegar a querer tanto a alguien. Nunca habia imaginado que alguien ajeno a su circulo familiar le importase tanto. Ese cazador habia llegado en el momento mas inesperado, más inoportuno y habia conseguido hacerse un hueco enorme en su corazón. Habia anidado allí y habia prometido no desaparecer.

    Le quería. Oh dios. Lo queria muchísimo. Era la persona que mejor sabia hacerla reir, quien mejor sabia entender sus silencios, quien sabia leer a través de sus miradas pensativas y sus tics nerviosos. Dean Winchester era la persona que mejor la conocía. Y por primera vez a Hope aquello no le asustaba. Porque lo queria sin reparos, sin dudas, sin murallas. Lo queria porque era su elección, porque lo seria cada día de su vida aunque nadie le pidiera que lo hiciera.

    -Te quiero. Lo sabes, ¿no? -preguntó ella apoyando su mejilla contra la frente de él tras depositar un beso en esta. Sus brazos, los cuales rodeaban la espalda del cazador se estiraron perezosamente un momento antes de abrazarle de forma cariñosa. Después, sus labios esbozaron una sonrisa, porque le gustaba decirlo. Porque le gustaba escucharle decir que lo sabia, y escucharle decir "te quiero" después.
    Nunca había imaginado llegar a querer tanto a alguien. Nunca habia imaginado que alguien ajeno a su circulo familiar le importase tanto. Ese cazador habia llegado en el momento mas inesperado, más inoportuno y habia conseguido hacerse un hueco enorme en su corazón. Habia anidado allí y habia prometido no desaparecer. Le quería. Oh dios. Lo queria muchísimo. Era la persona que mejor sabia hacerla reir, quien mejor sabia entender sus silencios, quien sabia leer a través de sus miradas pensativas y sus tics nerviosos. [BxbyDriver] era la persona que mejor la conocía. Y por primera vez a Hope aquello no le asustaba. Porque lo queria sin reparos, sin dudas, sin murallas. Lo queria porque era su elección, porque lo seria cada día de su vida aunque nadie le pidiera que lo hiciera. -Te quiero. Lo sabes, ¿no? -preguntó ella apoyando su mejilla contra la frente de él tras depositar un beso en esta. Sus brazos, los cuales rodeaban la espalda del cazador se estiraron perezosamente un momento antes de abrazarle de forma cariñosa. Después, sus labios esbozaron una sonrisa, porque le gustaba decirlo. Porque le gustaba escucharle decir que lo sabia, y escucharle decir "te quiero" después.
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  • Sabia que los chicos estaban en casa porque escuchaba perfectamente la voz de Sam y Dean hablando en la biblioteca. Y, al llegar, Hope dejó caer las bolsas con malas pulgas sobre la mesa.

    -¿Qué es lo que te pedí? Que no hicieras ninguna gilipollez -dijo la tríbrida intentando controlar su mosqueo por las absurdeces que a Dean se le pasaban por la cabeza, y su frustración por la reciente muerte de su padre- Solo una cosa, Winchester… Y te las has ingeniado para volver a ser poseído por un arcángel homicida y… planear tu suicidio… Porque quieres salvar el mundo…- abrió sus brazos mientras caminaba hacia él- Bien… pues ahora yo vengo a salvarte a ti…- dijo golpeándole con un dedo en el pecho- ¿Cuándo vas a dejar de poner la otra puñetera mejilla, Dean Winchester…?

    — No era ninguna gilipollez, y digamos que yo no elegí que Miguel se hiciera una copia de la llave de mi coco para poder entrar las veces que quisiera… — Dean bajó la mirada cuando ella le dio aquellos golpecitos en el pecho y sin decir nada más, a pesar de saber que estaba realmente enfadada con él, cogió la muñeca femenina, y tiró de ella, para acercarla y poder abrazarla.— Yo no elegí esto, no elegí ser el recipiente perfecto de un arcángel, pero si debo hacer esto para salvaros, para salvarte, lo haré, y no voy a arrepentirme por ello.

    “Maldita sea, cállate Dean”, pensó ella. “No necesito que me salven, ¿Cuándo vas a darte cuenta?”

    Hope se refugió en aquel abrazo de Dean y cuando este estuvo próximo a terminar se limpió rápidamente las lágrimas del rostro, aunque su nariz y sus mejillas seguían ligeramente enrojecidas.

    ㅤㅤㅤ⸻ extracto de mi rol con Dean Winchester
    Sabia que los chicos estaban en casa porque escuchaba perfectamente la voz de Sam y Dean hablando en la biblioteca. Y, al llegar, Hope dejó caer las bolsas con malas pulgas sobre la mesa. -¿Qué es lo que te pedí? Que no hicieras ninguna gilipollez -dijo la tríbrida intentando controlar su mosqueo por las absurdeces que a Dean se le pasaban por la cabeza, y su frustración por la reciente muerte de su padre- Solo una cosa, Winchester… Y te las has ingeniado para volver a ser poseído por un arcángel homicida y… planear tu suicidio… Porque quieres salvar el mundo…- abrió sus brazos mientras caminaba hacia él- Bien… pues ahora yo vengo a salvarte a ti…- dijo golpeándole con un dedo en el pecho- ¿Cuándo vas a dejar de poner la otra puñetera mejilla, Dean Winchester…? — No era ninguna gilipollez, y digamos que yo no elegí que Miguel se hiciera una copia de la llave de mi coco para poder entrar las veces que quisiera… — Dean bajó la mirada cuando ella le dio aquellos golpecitos en el pecho y sin decir nada más, a pesar de saber que estaba realmente enfadada con él, cogió la muñeca femenina, y tiró de ella, para acercarla y poder abrazarla.— Yo no elegí esto, no elegí ser el recipiente perfecto de un arcángel, pero si debo hacer esto para salvaros, para salvarte, lo haré, y no voy a arrepentirme por ello. “Maldita sea, cállate Dean”, pensó ella. “No necesito que me salven, ¿Cuándo vas a darte cuenta?” Hope se refugió en aquel abrazo de Dean y cuando este estuvo próximo a terminar se limpió rápidamente las lágrimas del rostro, aunque su nariz y sus mejillas seguían ligeramente enrojecidas. ㅤㅤㅤ⸻ extracto de mi rol con [BxbyDriver] ⸻
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    #Ro yo visitando a hope de manera random solo para abrazar a Klaus. Si soy
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  • 𝙷𝚘𝚘𝚍𝚢 ᴼᴿ ꓄ꄲ꓄ꁝꏂꋬꋪꀘ

    Corrí inmediatamente hacia el, y a contrario de lo que se pensaría, en lugar de abrazarlo, comencé a ahorcarlo con ambas manos. No espere a que el respondiera igual.

    —¡M-Maldito…! ¡Todos pen… pensar que… ngh… tu muerto…!—
    [ember_sapphire_monkey_146] Corrí inmediatamente hacia el, y a contrario de lo que se pensaría, en lugar de abrazarlo, comencé a ahorcarlo con ambas manos. No espere a que el respondiera igual. —¡M-Maldito…! ¡Todos pen… pensar que… ngh… tu muerto…!—
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  • ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa:

    «Úsanos. Úsanos».

    Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza.

    Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer.

    A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo.

    Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar.

    En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo.

    Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo?

    Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes.

    Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio.

    Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo:

    «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa».

    Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
    ────Me quedaré un rato más aquí. No será por mucho tiempo, volveré pronto a descansar, lo prometo. Es solo que... bueno, he vuelto a tener ese mismo sueño... a volver a ese instante. Cuando el filo de esa lanza apuntó hacia mí y no pude hacer nada para detenerla. Mi vida y mi magia se escapaban de mis manos, mientras yo luchaba, arrastrándome entre los escombros, intentando evitar la pesadilla que hasta el día de hoy sigue atormentándome –comenzó a decir con la voz pastosa. Apoyó las rodillas contra ella y las abrazó. El viento era frío, a pesar del clima caluroso de aquellos días. Había sido otra de esas noches de insomnio en las que Afro había vuelto a tener el mismo sueño en donde recordaba lo que ocurrió hace tanto tiempo en una ciudad de la que solo quedaba su recuerdo en las leyendas–. Aquellas dos fuerzas sombrías que se habían vuelto parte de mis seres queridos se agitaban desde un lugar lejano. La conexión con ese mundo comenzaba a cerrararse, y mientras ellos rasgaban el velo entre la esfera psíquica y la material, no dejaban de repetirme la misma cosa: «Úsanos. Úsanos». Ellos sabían lo que estaba ocurriendo. En cuanto yo dejara de moverme, no podrían hacer nada para ayudarme. Yo sabía que habrían consecuencias si mezclaba el poder que en ese instante latía débilmente por mis venas con el suyo. El riesgo de que yo no fuera capaz de soportarlo en el estado en que me encontraba era demasiado alto. No me importó lo que le pasaría a mi carne ni a mis huesos. Los canalicé. Usé su fuerza. Pero cuando lo hice, ya era demasiado tarde. El horror se desplegó ante mí. Grité. Caí de rodillas sin poder contener mi magia. Explotó en ráfagas rojas y oscuras que arrasaron con todo a su paso –apretó brevemente los párpados, la imagen revivió nítida en la penumbra. Las ráfagas de energía parecían fuego líquido que devoró ruinas, casas, hicieron temblar los muros altos que rodeaban la ciudad y consumieron al dueño de la lanza. Los cielos tronaron. La tormenta había llegado –. Fue mi dolor el que abrió una grieta en todas las esferas de la realidad y permitió lo imposible: llamé a alguien a quién nunca debí conocer. A veces me pregunto, ¿qué habría ocurrido si yo hubiera hecho las cosas de otra forma? ¿Dónde estaría exactamente ahora? «Él» me dijo que tuve las oportunidades de apartarme de este camino. Me ofreció muchas salidas en el momento exacto, pero con cada elección que hice no hacía más que acercarme más a él. Abrazarlo. Le supliqué que me devolviera a la persona que perdí. Pero me dijo que no podía hacerlo. Entonces levanté la mirada y le pedí exactamente lo que mi corazón quería: venganza. Había perdido mi hogar, a mi gente. Me iba a vengar. En el sueño, «Él» me observa con la misma curiosidad que aquella vez y me pregunta como planeo conseguirlo. Mi respuesta salió clara a pesar de las lágrimas. A «Él» las aflicciones por las que pasamos la mayoría de los seres sintientes le es indiferente. La moral, lo que es justo o lo que no, nada de eso le interesa. Simplemente «Él» existe, es esencia pura y cruda. Él me tuvo en la mira desde mucho antes. Todo ese tiempo estuvo esperando a que yo le abriera la puerta. Lo había llamado, me ayudaría y, a cambio, yo tenía que darle algo. Pero ¿Qué podía ofrecerle a un ser infinitamente más poderoso que yo? Pensé en los de mi especie, en las cosas que los complacían y en todas sus ofrendas quemadas sobre los altares de piedra. En los héroes y sus hazañas. Busqué en las conversaciones de los banquetes donde nunca faltaba quién presumiera de los castigos que había impuesto para hacer una muestra de su poder. En su momento, aquellas historias me habrían parecido auténticas maravillas que me sentía incapaz de replicar. Pero en ese instante me parecieron tan triviales e insignificantes. No encontré nada verdaderamente valioso, hasta que la respuesta más sencilla, pero que involucraba una entrega real por mi parte llegó a mi mente. Había algo que a ningún dios se le había dado antes. Me convertiría en su artífice. En la que traería sus regalos a este mundo. De la misma forma en que un devoto entrega objetos preciosos traidos de las olas para las deidades del mar como representación de su dominio en las ofrendas que quema, yo haría lo mismo para él. Ya lo he dicho, «Él» es quién es. Su existencia es esencia pura y cruda, no podía evitar el anhelo de lo que pertenece a su existencia, así que yo se lo daría. Vida. Cambio. Eso lo complació y me hizo una advertencia. Le respondí que estaba dispuesta a pagar el precio. Entonces me dijo: «Nuestra voluntad es la misma. Mis tormentas te pertenecen. Levántate como mi musa». Y... aquí estoy. Me gustaría dejar de tener ese sueño. Últimamente ocurre con menos frecuencia que antes. A veces sueño con cosas más agradables y regreso a los días en lo que era feliz junto a mi hijo y Anquises. Eulalia, Kyros y Temiste también aparecen. Incluso Ofelia. Me gusta imaginar que ella era la tía lejana que siempre llegaba con ese pescado garum que le quedaba tan bien.
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  • El dia habia empezado y Nova se preparaba para el, como siempre se vestia con falda y tacones para atraer miradas, peinaba su pelaje para dejarlo pulcro para que al momento en que bajaba a la cocina Yuhi ya etsaba sirviendo el desayuno -la vida no siempre es una aventura- Ambas brujas se rieron un poco antes de que Nova abrazara a Yuhi -feliz dia mamá-

    https://music.youtube.com/watch?v=LFdaohWtenQ&si=QOlrUh3PipFok2OP
    El dia habia empezado y Nova se preparaba para el, como siempre se vestia con falda y tacones para atraer miradas, peinaba su pelaje para dejarlo pulcro para que al momento en que bajaba a la cocina Yuhi ya etsaba sirviendo el desayuno -la vida no siempre es una aventura- Ambas brujas se rieron un poco antes de que Nova abrazara a Yuhi -feliz dia mamá- https://music.youtube.com/watch?v=LFdaohWtenQ&si=QOlrUh3PipFok2OP
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  • ❛ No he sabido como dominarla, no he sabido como controlarla y, desgarrado en su profunda pena, he llorado de tanto abrazarla: melancolía de domingos grises. ❜

    Ꮚ˖̣̣̣ㅤㅤㅤㅤ⸰ㅤㅤㅤㅤ♬♪ㅤㅤㅤ.  𑜩༊·˚⠀⠀ . ㅤ ৯
    ❛ No he sabido como dominarla, no he sabido como controlarla y, desgarrado en su profunda pena, he llorado de tanto abrazarla: melancolía de domingos grises. ❜ Ꮚ˖̣̣̣ㅤㅤㅤㅤ⸰ㅤㅤㅤㅤ♬♪ㅤㅤㅤ.  𑜩༊·˚⠀⠀ . ㅤ ৯
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  • 𝐃𝐄𝐓𝐇𝐑𝐎𝐍𝐄

    Despertó de golpe inhalando una gran bocanada de aire por la boca.
    Como si esa adrenalina se hubiese quedado atrapada después que perdió el conocimiento.

    En la cama de un hospital y llena de cables, aparatos y sonidos que no cooperaban con su terrible dolor de cabeza.
    El ruido alertó a una flotilla de enfermeras que se dividió entre las que se apresuraron a buscar un doctor y en las que se quedaron a asistirla.
    Por la expresión, seguramente se veía jodida. Sólo esperaba no tener alguna cicatriz en el rostro porque ahí si ni el mismo Satán salvaría a esos idiotas. Los haría pagar.

    Su garganta ardía de lo seca que estaba. Tosió con dolor; tuvo que cubrir sus costillas con su brazo para amortiguar un poco las punzadas.

    Estaba viva, era lo importante.

    Su padre estaría furioso y listo para hacer arder el mundo. Le urgía verlo para detenerlo porque eso sólo había sido una tentación. No era un objetivo, sólo querían ver de que era capaz el líder de los Calatrava.

    A su habitación entraron dos doctores, el resto de enfermeras y un padre furico/preocupado.

    —¡Eres terca!
    —Estoy bien papá, gracias por preguntar...
    —¡Pero no vuelves a salir sola! Y te olvidas de las galas y el trabajo...
    —¿Qué? No. Eso sería darles el gusto... ¡no! Yo seguiré mi vida normal... te acepto la seguridad discreta pero no me voy a esconder...
    —¡Es por tu bien!
    —¡No lo haré!
    —Igual que...
    —¡Igual que tú!

    No discutió más.
    El hombre dejó ver en su rostro el peso de un padre preocupado y se acercó a abrazarla en silencio.
    Sólo ahí entendió que no era Massimo Calatrava con quien discutía sino sólo Massimo, el padre preocupado por ver a su hija tan cerca de las garras de la muerte...

    —Me iré de la ciudad... Estaré unos días en la casa de los abuelos... — Cedió y su padre pudo respirar tranquilo de nuevo.
    —Haré todos los preparativos... ahora descansa...

    Se hizo a un lado para dejar trabajar a los doctores en su rutina de chequeo.
    𝐃𝐄𝐓𝐇𝐑𝐎𝐍𝐄 Despertó de golpe inhalando una gran bocanada de aire por la boca. Como si esa adrenalina se hubiese quedado atrapada después que perdió el conocimiento. En la cama de un hospital y llena de cables, aparatos y sonidos que no cooperaban con su terrible dolor de cabeza. El ruido alertó a una flotilla de enfermeras que se dividió entre las que se apresuraron a buscar un doctor y en las que se quedaron a asistirla. Por la expresión, seguramente se veía jodida. Sólo esperaba no tener alguna cicatriz en el rostro porque ahí si ni el mismo Satán salvaría a esos idiotas. Los haría pagar. Su garganta ardía de lo seca que estaba. Tosió con dolor; tuvo que cubrir sus costillas con su brazo para amortiguar un poco las punzadas. Estaba viva, era lo importante. Su padre estaría furioso y listo para hacer arder el mundo. Le urgía verlo para detenerlo porque eso sólo había sido una tentación. No era un objetivo, sólo querían ver de que era capaz el líder de los Calatrava. A su habitación entraron dos doctores, el resto de enfermeras y un padre furico/preocupado. —¡Eres terca! —Estoy bien papá, gracias por preguntar... —¡Pero no vuelves a salir sola! Y te olvidas de las galas y el trabajo... —¿Qué? No. Eso sería darles el gusto... ¡no! Yo seguiré mi vida normal... te acepto la seguridad discreta pero no me voy a esconder... —¡Es por tu bien! —¡No lo haré! —Igual que... —¡Igual que tú! No discutió más. El hombre dejó ver en su rostro el peso de un padre preocupado y se acercó a abrazarla en silencio. Sólo ahí entendió que no era Massimo Calatrava con quien discutía sino sólo Massimo, el padre preocupado por ver a su hija tan cerca de las garras de la muerte... —Me iré de la ciudad... Estaré unos días en la casa de los abuelos... — Cedió y su padre pudo respirar tranquilo de nuevo. —Haré todos los preparativos... ahora descansa... Se hizo a un lado para dejar trabajar a los doctores en su rutina de chequeo.
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  • Ahora que la tiene consigo, va a aprovechar cada día, cada ocasión para besar y abrazar a su madre. Y aquel día, con más razón. Se acerca corriendo hasta su madre y la abraza con fuerza.

    -Feliz día de la madre, mamá.

    Hayley Marshall






    (Hoy es el día de la Madre en España y soy española asi que mis personajes lo celebran hoy también)
    Ahora que la tiene consigo, va a aprovechar cada día, cada ocasión para besar y abrazar a su madre. Y aquel día, con más razón. Se acerca corriendo hasta su madre y la abraza con fuerza. -Feliz día de la madre, mamá. [LittleWxlfie] (Hoy es el día de la Madre en España y soy española asi que mis personajes lo celebran hoy 😘 también)
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