• ≿Al final todo acabo, su familia termino de romperse y... ya lo sabia, era inestable, su abuelo y su padre/madre se odiaban, al final una última pelea había causado que cada quien tomara por su lado, algunos siguieron a su abuelo... Algunos mas Akira≾

    Al final eso estaba escrito, nada se podía hacer

    ≿Suspiraba profundo, mas miraría a su lado a Hebe dormir, no sentiría amargura o tristeza, lo sucedido no le causaba pesar, el había salido a tiempo de ese ambiente tóxico, había prácticamente escapado de sus familiares en búsqueda de paz, no mas rencillas, ni ese sentimiento de incertidumbre, con el tiempo que paso desde su partida, ya ni siquiera el sentimiento de extrañar existía en el. ¿Para que? Con la diosa había encontrado un motivo para volver a sentirse vivo≾

    Le doy gracias al destino por encontrarte...

    ≿Ella... desde el primer momento había despertado a Hikaru de la pesadez de estar solo dormido, reactivando sus ideas, sus emociones que había dormido por cuenta propia, había cautivado su corazón y su mirar, era como un amanecer después de una larga penumbra, una briza fresca y refrescante en una sequía implacable, eso había sido Hebe para el desde el principio≾

    Es una pena que ellos no vieran antes, lo que yo se ver en ti, Heb,

    ≿Con la misma suavidad y cuidado que siempre usaba en ella, volvía a abrazarla con temor a despertarla, cerrando los ojos para volver a dormir, claro aun con el obsequio de ella puesto≾
    ≿Al final todo acabo, su familia termino de romperse y... ya lo sabia, era inestable, su abuelo y su padre/madre se odiaban, al final una última pelea había causado que cada quien tomara por su lado, algunos siguieron a su abuelo... Algunos mas Akira≾ Al final eso estaba escrito, nada se podía hacer ≿Suspiraba profundo, mas miraría a su lado a Hebe dormir, no sentiría amargura o tristeza, lo sucedido no le causaba pesar, el había salido a tiempo de ese ambiente tóxico, había prácticamente escapado de sus familiares en búsqueda de paz, no mas rencillas, ni ese sentimiento de incertidumbre, con el tiempo que paso desde su partida, ya ni siquiera el sentimiento de extrañar existía en el. ¿Para que? Con la diosa había encontrado un motivo para volver a sentirse vivo≾ Le doy gracias al destino por encontrarte... ≿Ella... desde el primer momento había despertado a Hikaru de la pesadez de estar solo dormido, reactivando sus ideas, sus emociones que había dormido por cuenta propia, había cautivado su corazón y su mirar, era como un amanecer después de una larga penumbra, una briza fresca y refrescante en una sequía implacable, eso había sido Hebe para el desde el principio≾ Es una pena que ellos no vieran antes, lo que yo se ver en ti, Heb, ≿Con la misma suavidad y cuidado que siempre usaba en ella, volvía a abrazarla con temor a despertarla, cerrando los ojos para volver a dormir, claro aun con el obsequio de ella puesto≾
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  • Día 01 (Vacaciones) Santorini.
    Categoría Original
    El sol brillaba intensamente en el cielo azul mientras Venus y Sunshine se acercaban al aeropuerto privado. La emoción y los nervios se entrelazaban en el estómago de Venus, quien no podía evitar sentir un ligero cosquilleo. Este viaje a Santorini era su oportunidad de escapar de las discusiones interminables con Mike, su exnovio, y encontrar un poco de paz en medio del caos emocional que había estado viviendo.

    Al llegar al jet, Venus se detuvo un momento para admirar la elegante aeronave. Era un símbolo de libertad y nuevas posibilidades. Sunshine, siempre llena de energía, la arrastró hacia la entrada, y Venus sonrió al ver su entusiasmo. Necesitaba esa chispa en su vida más que nunca.

    Una vez dentro del avión, Venus se acomodó en el asiento de cuero, sintiendo cómo la suavidad la envolvía. El asistente les ofreció champán, y Venus levantó su copa junto a Sunshine, sintiendo que cada burbuja representaba una preocupación que se desvanecía.

    —Por un viaje inolvidable y por dejar atrás todo lo que nos pesa —dijo Venus, sonriendo.

    Mientras el avión comenzaba a rodar por la pista, miró por la ventana y vio cómo el paisaje se alejaba. Era como si cada kilómetro que recorrían la liberara un poco más de la carga emocional que había estado llevando. Las discusiones con Mike, las palabras hirientes, las promesas rotas... todo eso parecía desvanecerse en el aire.

    El sonido de los motores se intensificó, y en un instante, estaban en el aire. Venus miró a Sunshine, que estaba mirando hacia adelante con una sonrisa radiante, y sintió una oleada de gratitud. Sunshine siempre había estado a su lado, y sabía que este viaje sería una oportunidad para reconectar con lo que realmente importaba: su amistad y la posibilidad de redescubrirse a sí misma.

    Santorini se acercaba, y Venus se permitió soñar con lo que vendría: días de risas, noches de estrellas y la promesa de un nuevo comienzo. Era el momento perfecto para dejar atrás lo que la pesaba y abrazar lo que estaba por venir. Con cada segundo que pasaba, la emoción crecía dentro de ella. Sabía que este viaje no solo era una escapatoria, sino una oportunidad para sanar y encontrar su camino de regreso a sí misma.

    Mientras el avión surcaba las nubes, Venus se sintió más ligera, lista para dejar atrás el pasado y abrirse a nuevas experiencias. Santorini, aquí iba
    El sol brillaba intensamente en el cielo azul mientras Venus y Sunshine se acercaban al aeropuerto privado. La emoción y los nervios se entrelazaban en el estómago de Venus, quien no podía evitar sentir un ligero cosquilleo. Este viaje a Santorini era su oportunidad de escapar de las discusiones interminables con Mike, su exnovio, y encontrar un poco de paz en medio del caos emocional que había estado viviendo. Al llegar al jet, Venus se detuvo un momento para admirar la elegante aeronave. Era un símbolo de libertad y nuevas posibilidades. Sunshine, siempre llena de energía, la arrastró hacia la entrada, y Venus sonrió al ver su entusiasmo. Necesitaba esa chispa en su vida más que nunca. Una vez dentro del avión, Venus se acomodó en el asiento de cuero, sintiendo cómo la suavidad la envolvía. El asistente les ofreció champán, y Venus levantó su copa junto a Sunshine, sintiendo que cada burbuja representaba una preocupación que se desvanecía. —Por un viaje inolvidable y por dejar atrás todo lo que nos pesa —dijo Venus, sonriendo. Mientras el avión comenzaba a rodar por la pista, miró por la ventana y vio cómo el paisaje se alejaba. Era como si cada kilómetro que recorrían la liberara un poco más de la carga emocional que había estado llevando. Las discusiones con Mike, las palabras hirientes, las promesas rotas... todo eso parecía desvanecerse en el aire. El sonido de los motores se intensificó, y en un instante, estaban en el aire. Venus miró a Sunshine, que estaba mirando hacia adelante con una sonrisa radiante, y sintió una oleada de gratitud. Sunshine siempre había estado a su lado, y sabía que este viaje sería una oportunidad para reconectar con lo que realmente importaba: su amistad y la posibilidad de redescubrirse a sí misma. Santorini se acercaba, y Venus se permitió soñar con lo que vendría: días de risas, noches de estrellas y la promesa de un nuevo comienzo. Era el momento perfecto para dejar atrás lo que la pesaba y abrazar lo que estaba por venir. Con cada segundo que pasaba, la emoción crecía dentro de ella. Sabía que este viaje no solo era una escapatoria, sino una oportunidad para sanar y encontrar su camino de regreso a sí misma. Mientras el avión surcaba las nubes, Venus se sintió más ligera, lista para dejar atrás el pasado y abrirse a nuevas experiencias. Santorini, aquí iba
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    Grupal
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    Cualquier línea
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  • Aquellas palabras que dije, al parecer para herir, me rebotaron hacia mi.
    Causando heridas frescas que ahora descubrí.
    No fue intención hacerlo, pero me di cuenta que no estaba bien.
    Que esperaba que te enojaras, que me abofetearas, y luego me abrazaras ... Pero no te tocaron a ti.
    Me viste con amor y amabilidad, que aquello pareció resbalarte y ello me reboto para darme cuenta que tanto estaba equivocada.

    Admiro tu fuerza y persistencia.
    Admiro tu amabilidad y tú bondad...
    Admiro el ser humano que eres...
    Incluso eres... Lo más grande que eh conocido... Tan grande como un roble fuerte, un roble duró, con hojas enormes y amables que dan sombra... Y yo ahí, bajo de ti... Puedo dormir, cubriendome del sol,
    Alimentandome de tu fruto, descansando recargada en tu tierno tronco vivo.

    -Mi caballo Viejo.
    Aquellas palabras que dije, al parecer para herir, me rebotaron hacia mi. Causando heridas frescas que ahora descubrí. No fue intención hacerlo, pero me di cuenta que no estaba bien. Que esperaba que te enojaras, que me abofetearas, y luego me abrazaras ... Pero no te tocaron a ti. Me viste con amor y amabilidad, que aquello pareció resbalarte y ello me reboto para darme cuenta que tanto estaba equivocada. Admiro tu fuerza y persistencia. Admiro tu amabilidad y tú bondad... Admiro el ser humano que eres... Incluso eres... Lo más grande que eh conocido... Tan grande como un roble fuerte, un roble duró, con hojas enormes y amables que dan sombra... Y yo ahí, bajo de ti... Puedo dormir, cubriendome del sol, Alimentandome de tu fruto, descansando recargada en tu tierno tronco vivo. -Mi caballo Viejo.
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  • La bruja se encontraba pensativa una noche más viendo la luna desvanecerse en sus propias fases -como será que la luna aguantara su soledad?...- suspiro subiendo los pies a su asiento para así abrazar sus rodillas -es demaciado raro... Aveces pienso que necesito un romance, aveces solo deseo que mis pequeños vuelvan- los ojos de la bruja se empezaron a vidriar por su tristeza -pero hombre al que creo gustarle.... Solo se gusta que parezca mujer... Y los niños crecen, no puedo obligarlos a quedarse conmigo...- con un suspiro una pequeña lágrima cayó del rostro de la bruja -solo deseo compañía... Pero supongo que si no la tengo es... Por qué el problema soy yo- con aquellas palabras la lágrimas empezaron a correr por su rostro marcando su sentimiento de soledad

    https://music.youtube.com/watch?v=GpWoiD3iX2c&si=4uVdVZXqEl8kbXOG
    La bruja se encontraba pensativa una noche más viendo la luna desvanecerse en sus propias fases -como será que la luna aguantara su soledad?...- suspiro subiendo los pies a su asiento para así abrazar sus rodillas -es demaciado raro... Aveces pienso que necesito un romance, aveces solo deseo que mis pequeños vuelvan- los ojos de la bruja se empezaron a vidriar por su tristeza -pero hombre al que creo gustarle.... Solo se gusta que parezca mujer... Y los niños crecen, no puedo obligarlos a quedarse conmigo...- con un suspiro una pequeña lágrima cayó del rostro de la bruja -solo deseo compañía... Pero supongo que si no la tengo es... Por qué el problema soy yo- con aquellas palabras la lágrimas empezaron a correr por su rostro marcando su sentimiento de soledad https://music.youtube.com/watch?v=GpWoiD3iX2c&si=4uVdVZXqEl8kbXOG
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  • "Si te dieran la oportunidad de hablar con tu yo del pasado, ¿Que le dirias?" Esa pregunta me la he hecho varias veces, y la verdad aun no sé que responder.

    *Suspirando, el muchacho miraria el cielo nocturno*

    A veces, siento envidia del yo del pasado, lleno de esperanza por un supuesto futuro prometedor... otras veces quiero advertirle de los peligros que vienen, que busque una forma de evitarlos... a veces solo me gustaria abrazarlo y decirle que a pesar de la oscuridad que pueda venir, una luz siempre brillará, pero que deberá luchar para conseguirla... explicarle que la vida con los demás a veces es efimera, que aproveche cada momento con los que tienen ahora, o que del mismo modo que las personas se van, otras vienen y ocupan un espacio en nuestro corazón...

    *Se cubre la cara unos momentos mientras vuelve a suspirar*

    Quizás estoy delirando mucho... o quizás... en algún momento me llegué a preguntar como seria hablar conmigo... saber lo que me deparaba el futuro...Quizas no era lo que planeaba, aun así, no creo que pueda quejarme, conoci a varias personas que ahora aprecio, nunca serán iguales a aquellos que perdí, pero no deben serlo para poder rellenar ese agujero...

    *Sonrie mientras cierra los ojos durante unos segundos, apartando las manos de su cara, al volver a abrir los ojos mira a la luna*

    En algún momento volverá a surgir esa pregunta, espero que para ese entonces, encuentre una respuesta definitiva
    "Si te dieran la oportunidad de hablar con tu yo del pasado, ¿Que le dirias?" Esa pregunta me la he hecho varias veces, y la verdad aun no sé que responder. *Suspirando, el muchacho miraria el cielo nocturno* A veces, siento envidia del yo del pasado, lleno de esperanza por un supuesto futuro prometedor... otras veces quiero advertirle de los peligros que vienen, que busque una forma de evitarlos... a veces solo me gustaria abrazarlo y decirle que a pesar de la oscuridad que pueda venir, una luz siempre brillará, pero que deberá luchar para conseguirla... explicarle que la vida con los demás a veces es efimera, que aproveche cada momento con los que tienen ahora, o que del mismo modo que las personas se van, otras vienen y ocupan un espacio en nuestro corazón... *Se cubre la cara unos momentos mientras vuelve a suspirar* Quizás estoy delirando mucho... o quizás... en algún momento me llegué a preguntar como seria hablar conmigo... saber lo que me deparaba el futuro...Quizas no era lo que planeaba, aun así, no creo que pueda quejarme, conoci a varias personas que ahora aprecio, nunca serán iguales a aquellos que perdí, pero no deben serlo para poder rellenar ese agujero... *Sonrie mientras cierra los ojos durante unos segundos, apartando las manos de su cara, al volver a abrir los ojos mira a la luna* En algún momento volverá a surgir esa pregunta, espero que para ese entonces, encuentre una respuesta definitiva
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  • *se sienta en una banca de un parque y empieza a cantar con una botella en la mano*

    Extraño esas llamadas por la madrugada
    Días que eran meses, noches desveladas
    Extraño esas llamadas por la madrugada
    Días que eran meses, noches desveladas
    Qué feo es sentir un vacío que no va a llenarse
    Por más que uno lo intente
    Ojalá retrocediese el tiempo pa poder abrazarte y encararte de frente
    No eras santa ni perfecta, pero seguías siendo grande
    Tengo cosas pa contarte
    Puertas para abrirte, pensé que eras diferente
    Volvé a mí como hiciste antes, no quiero mentirte
    Mi corazón quedó hecho en partes y en parte es por lo que hiciste
    Pero te extraño, aunque no haga bien, ni a vos, ni a mí, ni a nadie
    Dentro de poco te quiero ver, aunque duela
    Aquel día domingo esperé a que vengas
    Noto que no eras para mí
    Esos ojos lindos me hicieron de piedra
    Te extraño, aunque no me haga feliz
    Extraño esas llamadas por la madrugada
    Días que eran meses, noches desveladas (yeah)
    Y aunque extrañe tu calor, después de eso casi nada
    No sos mala ni la peor, pero menos la indicada
    Volvé a mí como hiciste antes, no quiero mentirte
    Mi corazón quedó hecho en partes y en parte es por lo que hiciste
    Pero te extraño, aunque no haga bien, ni a vos, ni a mí, ni a nadie
    Dentro de poco te quiero ver, aunque duela
    Aquel día domingo, esperé a que vengas (aquel día domingo, esperé a que vengas)
    Noto que no eras para mí (para mí)
    Esos ojos lindos me hicieron de piedra (esos ojos lindos, me hicieron de piedra)
    Te extraño, aunque no me haga feliz
    Un, dos, tres, cuatro
    *se sienta en una banca de un parque y empieza a cantar con una botella en la mano* Extraño esas llamadas por la madrugada Días que eran meses, noches desveladas Extraño esas llamadas por la madrugada Días que eran meses, noches desveladas Qué feo es sentir un vacío que no va a llenarse Por más que uno lo intente Ojalá retrocediese el tiempo pa poder abrazarte y encararte de frente No eras santa ni perfecta, pero seguías siendo grande Tengo cosas pa contarte Puertas para abrirte, pensé que eras diferente Volvé a mí como hiciste antes, no quiero mentirte Mi corazón quedó hecho en partes y en parte es por lo que hiciste Pero te extraño, aunque no haga bien, ni a vos, ni a mí, ni a nadie Dentro de poco te quiero ver, aunque duela Aquel día domingo esperé a que vengas Noto que no eras para mí Esos ojos lindos me hicieron de piedra Te extraño, aunque no me haga feliz Extraño esas llamadas por la madrugada Días que eran meses, noches desveladas (yeah) Y aunque extrañe tu calor, después de eso casi nada No sos mala ni la peor, pero menos la indicada Volvé a mí como hiciste antes, no quiero mentirte Mi corazón quedó hecho en partes y en parte es por lo que hiciste Pero te extraño, aunque no haga bien, ni a vos, ni a mí, ni a nadie Dentro de poco te quiero ver, aunque duela Aquel día domingo, esperé a que vengas (aquel día domingo, esperé a que vengas) Noto que no eras para mí (para mí) Esos ojos lindos me hicieron de piedra (esos ojos lindos, me hicieron de piedra) Te extraño, aunque no me haga feliz Un, dos, tres, cuatro
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  • Sun: WOW!! este peluche se parece a mí!! Es taaan tierno, podría abrazarlo hasta bolarle la cabeza de lo lindo que es!!!

    Sun: WOW!! este peluche se parece a mí!! Es taaan tierno, podría abrazarlo hasta bolarle la cabeza de lo lindo que es!!! :STK-9:
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  • —Había despertado más temprano de lo habitual juraba que había sentido la presencia de su esposo pero al parecer solo fue un sueño sonrei un poco
    al menos pudo verlo en sus sueños y abrazarlo aún podía sentir su aroma así que sin más mi cuerpo se levantó en automático alistándose como siempre lo hace y ya estando listo para trabajar miro la hora aún le quedaba algo de tiempo para si mismo así que se pasó por el salón de eventos estaba vacío Pero con solo ver el micrófono en el escenario no pudo evitar subirse al estrado mis sombras salieron de mi cuerpo enpesando a tocar una suave melodía cerré mis ojos imaginando a Lucifer King Of The Hell viéndome mientras cantaba —




    https://youtu.be/vxkZGseyRWs?si=1GW4PtHWloY99705
    —Había despertado más temprano de lo habitual juraba que había sentido la presencia de su esposo pero al parecer solo fue un sueño sonrei un poco al menos pudo verlo en sus sueños y abrazarlo aún podía sentir su aroma así que sin más mi cuerpo se levantó en automático alistándose como siempre lo hace y ya estando listo para trabajar miro la hora aún le quedaba algo de tiempo para si mismo así que se pasó por el salón de eventos estaba vacío Pero con solo ver el micrófono en el escenario no pudo evitar subirse al estrado mis sombras salieron de mi cuerpo enpesando a tocar una suave melodía cerré mis ojos imaginando a [ripple_platinum_panda_780] viéndome mientras cantaba — https://youtu.be/vxkZGseyRWs?si=1GW4PtHWloY99705
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  • { Dejo esto abierto para que lo responda quien guste~ }


    El taxi avanzaba por la carretera, dejando atrás el bullicio de Manhattan mientras se adentraba en un paisaje de verdes colinas y árboles que se mecían suavemente con el viento. Lena y Vera iban sentadas juntas en el asiento trasero, sus cabezas casi tocándose mientras miraban por la ventana con una mezcla de emoción y tranquilidad.

    —¿No es increíble cómo todo parece...más lento, aquí? —preguntó Lena, quien sacó su cabeza por la ventanilla bajada del coche. Su voz era suave, casi un susurro, como si no quisiera romper la magia del momento.

    —Más lento y más...vivo —continuó Vera, completando la frase de su hermana con una sonrisa. Sus ojos grises brillaban con esa chispa traviesa que siempre la caracterizaba—. Aunqueee, si te soy sincera...lo que más me gusta es que aquí no hay taxistas que se quejen si cantamos a todo pulmón~

    El taxista, un hombre mayor con gorra y un ceño ligeramente fruncido, lanzó una mirada por el retrovisor. Vera lo notó y le guiñó un ojo.

    —No se preocupeee, señooor, tenemos voces de ángel —dijo con su voz melodiosa, mientras Lena soltaba una risa ahogada.

    —Ángeles que desafinan —murmuró Lena, juguetonamente, antes de que Vera la interrumpiera con un canto exagerado de una canción pop que sonaba en la radio.

    Lena no pudo resistirse y se unió, aunque con menos entusiasmo, mientras ambas reían y seguían la melodía.

    —¿Veeen? —dijo Vera, deteniéndose brevemente para señalar al taxista—. Le estamos alegrando el viaje. ¿No es así, señor? ¡A qué si, a qué si!

    El taxista solo gruñó, pero una pequeña sonrisa se asomó en sus labios. Lena aprovechó para cambiar de tema, señalando hacia un campo de flores silvestres que se veía a lo lejos.

    —Miraaa, Vera~ margaritas. Como las que mamá plantaba en el jardín.

    —Sí, pero estas no tienen que soportar el smog de la ciudad —respondió Vera, con un tono de voz más suave, casi nostálgico. Luego, recuperando su energía habitual, añadió—: Aunqueee, si me preguntaaas~. . . prefiero los girasoles. Son más... Dra-má-ti-cos, ¿no crees?

    —Como tú. . . —dijo Lena, con una sonrisa cómplice.

    —Exaaacto —rió Vera, ajustándose el lazo que llevaba en el cabello, imitando el estilo de Lena—. Por eso nos complementamos tan bien. Tú, serena y tranquila como las margaritas, y yo, brillante como los girasoles~.

    El taxi llegó a su destino, una pequeña casa de campo rodeada de árboles y flores silvestres. Vera abrió la puerta y saltó fuera, extendiendo los brazos como si abrazara el paisaje.

    —¡Libeeertaaad! —exclamó, mientras Lena bajaba con más calma, cargando una de las maletas.

    —Gracias, señor —dijo Lena al taxista, con una sonrisa amable, mientras Vera se inclinaba hacia la ventana del conductor.

    —Y recuerde, si alguna vez quiere un concierto privado, ya sabe a quién llamar —dijo Vera, con una risa traviesa, antes de que el taxista sacudiera la cabeza y se alejara, dejando a las gemelas solas en medio de la naturaleza.
    { 🌙 Dejo esto abierto para que lo responda quien guste~ } El taxi avanzaba por la carretera, dejando atrás el bullicio de Manhattan mientras se adentraba en un paisaje de verdes colinas y árboles que se mecían suavemente con el viento. Lena y Vera iban sentadas juntas en el asiento trasero, sus cabezas casi tocándose mientras miraban por la ventana con una mezcla de emoción y tranquilidad. —¿No es increíble cómo todo parece...más lento, aquí? —preguntó Lena, quien sacó su cabeza por la ventanilla bajada del coche. Su voz era suave, casi un susurro, como si no quisiera romper la magia del momento. —Más lento y más...vivo —continuó Vera, completando la frase de su hermana con una sonrisa. Sus ojos grises brillaban con esa chispa traviesa que siempre la caracterizaba—. Aunqueee, si te soy sincera...lo que más me gusta es que aquí no hay taxistas que se quejen si cantamos a todo pulmón~ El taxista, un hombre mayor con gorra y un ceño ligeramente fruncido, lanzó una mirada por el retrovisor. Vera lo notó y le guiñó un ojo. —No se preocupeee, señooor, tenemos voces de ángel —dijo con su voz melodiosa, mientras Lena soltaba una risa ahogada. —Ángeles que desafinan —murmuró Lena, juguetonamente, antes de que Vera la interrumpiera con un canto exagerado de una canción pop que sonaba en la radio. Lena no pudo resistirse y se unió, aunque con menos entusiasmo, mientras ambas reían y seguían la melodía. —¿Veeen? —dijo Vera, deteniéndose brevemente para señalar al taxista—. Le estamos alegrando el viaje. ¿No es así, señor? ¡A qué si, a qué si! El taxista solo gruñó, pero una pequeña sonrisa se asomó en sus labios. Lena aprovechó para cambiar de tema, señalando hacia un campo de flores silvestres que se veía a lo lejos. —Miraaa, Vera~ margaritas. Como las que mamá plantaba en el jardín. —Sí, pero estas no tienen que soportar el smog de la ciudad —respondió Vera, con un tono de voz más suave, casi nostálgico. Luego, recuperando su energía habitual, añadió—: Aunqueee, si me preguntaaas~. . . prefiero los girasoles. Son más... Dra-má-ti-cos, ¿no crees? —Como tú. . . —dijo Lena, con una sonrisa cómplice. —Exaaacto —rió Vera, ajustándose el lazo que llevaba en el cabello, imitando el estilo de Lena—. Por eso nos complementamos tan bien. Tú, serena y tranquila como las margaritas, y yo, brillante como los girasoles~. El taxi llegó a su destino, una pequeña casa de campo rodeada de árboles y flores silvestres. Vera abrió la puerta y saltó fuera, extendiendo los brazos como si abrazara el paisaje. —¡Libeeertaaad! —exclamó, mientras Lena bajaba con más calma, cargando una de las maletas. —Gracias, señor —dijo Lena al taxista, con una sonrisa amable, mientras Vera se inclinaba hacia la ventana del conductor. —Y recuerde, si alguna vez quiere un concierto privado, ya sabe a quién llamar —dijo Vera, con una risa traviesa, antes de que el taxista sacudiera la cabeza y se alejara, dejando a las gemelas solas en medio de la naturaleza.
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  • ¿Sabéis qué ocurre cuando un hada se queda sin su polvo especial?
    Ese polvo dorado que emana del Gran Árbol de las Hadas, la esencia misma de su existencia. Sin él, un hada deja de serlo. Sus alas se marchitan, su luz se apaga y su alma se convierte en un reflejo opaco de lo que fue.

    Eso le pasó a Iera.

    Desterrada. No por un enemigo, no por un extraño… sino por su propio hermano. Aquel a quien amaba más que a nadie, aquél con quien compartió risas bajo la luna plateada, quien una vez le prometió protegerla.

    Pero el amor de su hermano se pudrió en veneno. Y cuando la ambición consumió su corazón, Iera fue la primera en pagar el precio. La arrojó fuera del reino, lejos del Árbol, lejos de todo lo que la mantenía con vida.

    Al principio, luchó. Buscó formas de suplir la magia que le faltaba. Pero el polvo de hada no tiene sustituto. Y pronto llegaron los síntomas.

    Las alas de Iera fueron las primeras en quebrarse, como hojas secas en otoño. Su piel, antaño luminosa, se cubrió de grietas que supuraban dolor. Su voz se tornó un eco débil, incapaz de invocar los hechizos que una vez tejía con facilidad. Y su corazón… su corazón latía con menos fuerza cada día.

    Fue entonces cuando él apareció.

    Con su porte orgulloso y su mirada de hielo, su hermano la contempló con satisfacción. La había estado esperando, saboreando el momento en que la vería arrodillada, hundida en la miseria, más cercana a la muerte que a la vida.

    —Mírate, Iera— susurró, con una sonrisa torcida. —No queda nada de ti—

    Ella no respondió. No tenía fuerzas. Solo lo miró, con esos ojos llenos de tristeza infinita, preguntándose cómo el niño con el que una vez jugó en los jardines de su hogar se había convertido en su peor enemigo.

    Él se inclinó, sujetándola por el mentón con una suavidad cruel.

    —Duele, ¿verdad?— susurró con satisfacción. —Verte convertida en nada, me encanta—

    Las lágrimas resbalaron por el rostro de Iera. No porque temiera morir. Sino porque, en el fondo, aún guardaba un pequeño y absurdo deseo: que su hermano la abrazara como antes, que le dijera que todo había sido un error.

    Pero ese momento nunca llegó.

    Cuando su cuerpo cayó en el agua oscura, cuando su último aliento se escapó de sus labios, él simplemente la observó… y sonrió.

    Porque no hay mayor placer que ver a alguien quebrarse bajo tus propias manos.

    Y él se aseguró de que Iera sufriera hasta el último instante.
    ¿Sabéis qué ocurre cuando un hada se queda sin su polvo especial? Ese polvo dorado que emana del Gran Árbol de las Hadas, la esencia misma de su existencia. Sin él, un hada deja de serlo. Sus alas se marchitan, su luz se apaga y su alma se convierte en un reflejo opaco de lo que fue. Eso le pasó a Iera. Desterrada. No por un enemigo, no por un extraño… sino por su propio hermano. Aquel a quien amaba más que a nadie, aquél con quien compartió risas bajo la luna plateada, quien una vez le prometió protegerla. Pero el amor de su hermano se pudrió en veneno. Y cuando la ambición consumió su corazón, Iera fue la primera en pagar el precio. La arrojó fuera del reino, lejos del Árbol, lejos de todo lo que la mantenía con vida. Al principio, luchó. Buscó formas de suplir la magia que le faltaba. Pero el polvo de hada no tiene sustituto. Y pronto llegaron los síntomas. Las alas de Iera fueron las primeras en quebrarse, como hojas secas en otoño. Su piel, antaño luminosa, se cubrió de grietas que supuraban dolor. Su voz se tornó un eco débil, incapaz de invocar los hechizos que una vez tejía con facilidad. Y su corazón… su corazón latía con menos fuerza cada día. Fue entonces cuando él apareció. Con su porte orgulloso y su mirada de hielo, su hermano la contempló con satisfacción. La había estado esperando, saboreando el momento en que la vería arrodillada, hundida en la miseria, más cercana a la muerte que a la vida. —Mírate, Iera— susurró, con una sonrisa torcida. —No queda nada de ti— Ella no respondió. No tenía fuerzas. Solo lo miró, con esos ojos llenos de tristeza infinita, preguntándose cómo el niño con el que una vez jugó en los jardines de su hogar se había convertido en su peor enemigo. Él se inclinó, sujetándola por el mentón con una suavidad cruel. —Duele, ¿verdad?— susurró con satisfacción. —Verte convertida en nada, me encanta— Las lágrimas resbalaron por el rostro de Iera. No porque temiera morir. Sino porque, en el fondo, aún guardaba un pequeño y absurdo deseo: que su hermano la abrazara como antes, que le dijera que todo había sido un error. Pero ese momento nunca llegó. Cuando su cuerpo cayó en el agua oscura, cuando su último aliento se escapó de sus labios, él simplemente la observó… y sonrió. Porque no hay mayor placer que ver a alguien quebrarse bajo tus propias manos. Y él se aseguró de que Iera sufriera hasta el último instante.
    Me entristece
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