• - mirando las estrellas en su pequeño mundo pensado y diviendo para ella misma -

    (Me gustaria que lancelot viniera , a mi asi como si nada dijiera algo lindo y romatico)

    - da un supiro ya que solo era una idea tonta -

    Que engaño , lancelot no es igual que cabeza gueca de mi primo tristan .
    - mirando las estrellas en su pequeño mundo pensado y diviendo para ella misma - (Me gustaria que lancelot viniera , a mi asi como si nada dijiera algo lindo y romatico) - da un supiro ya que solo era una idea tonta - Que engaño , lancelot no es igual que cabeza gueca de mi primo tristan .
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  • 𝐌𝖔𝖗𝖆 𝐍𝖆𝖗𝖊𝖙𝖍 ⛧⃝𓄃

    Si cree que su ofrenda será suficiente para librar de su sufrimiento no solo a ella si no a todos los humanos,𝖊𝖘𝖙𝖆́ 𝖉𝖊𝖒𝖆𝖘𝖎𝖆𝖉𝖔 𝖊𝖖𝖚𝖎𝖛𝖔𝖈𝖆𝖉𝖆.

    Pero aceptará la botella de vino,la van a compartir y no es una petición
    [blackwitch666] Si cree que su ofrenda será suficiente para librar de su sufrimiento no solo a ella si no a todos los humanos,𝖊𝖘𝖙𝖆́ 𝖉𝖊𝖒𝖆𝖘𝖎𝖆𝖉𝖔 𝖊𝖖𝖚𝖎𝖛𝖔𝖈𝖆𝖉𝖆. Pero aceptará la botella de vino,la van a compartir y no es una petición
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  • Alguien voló sobre el nido del cuco
    Fandom Clan Ishtar
    Categoría Original
    https://www.youtube.com/watch?v=_1_IXFQY5Wk&list=LL&index=113

    Aeropuerto Internacional de San Francisco.
    Noche. No importa la hora.
    Multitud. Cada uno de ellos, cual animal de pastoreo se dirige a su destino.
    Sin mirar a los lados. Con sus ojos sobre sus pertenencias, móvil o pendientes de alguna tontería del estilo.

    Hacía unas semanas, las dudas habían asaltado mi mente.
    Mi familia había comenzado a preocuparse. Los cambios en mi actitud eran evidentes.
    Pero no había forma de que les dijese que mi propia personalidad estaba indefinida.
    Que, como dice el dicho, la cabra tira al monte. Y lo que siempre había sido, estaba volviendo para reclamar su lugar.

    Al inicio me encontraba reticente.
    Era consciente de la oscuridad que albergaba. Del peligro que podía suponer. De que, entregarle el mando a alguien más podría suponer el fin de lo que conocía.
    Por otra parte, era cuestión de tiempo que acabase pasando.
    Y pedir ayuda no era una opción.
    No cuando hay una parte de mi que comienza a aceptar lo que está pasando.
    Y tras aquel día donde por primera vez tras mucho tiempo, mi cabello platinado comenzaba a ennegrecerse en sus raíces mientras me había manchado de sangre de la misma forma que podría haber estado lloviendo sobre mi, cada vez una dualidad que no tenía lugar estaba comenzando a manifestarse.

    Sin embargo, no tardé tanto en decidir.

    No pasó nada. Simplemente, quise hacerlo.

    Me levanté. Me vi al espejo. Me di cuenta de lo muerta que se había vuelto mi mirada. De que mi impecablemente peinado cabello hacía días que comenzaba a estar revuelto.

    Y, como quien se encuentra tras tanto tiempo con un viejo amigo, abracé la oscuridad por completo.

    Sin miedo, de manera inesperada y por primera vez, cerré los ojos.
    Extendí la mano.
    Concentré todo el poder del contrato en las puntas de mis dedos.
    Y haciendo el gesto de haber girado una llave, entré a su plano.

    Cuando abrí los ojos, me encontraba en ese lugar.

    Veinte años atrás, estaba totalmente aterrorizado. Yo mismo y sin poderes, no entendía nada. ¿Era un lugar? ¿Una presencia? ¿Por qué mi cabeza me decía que estas escaleras de Escher eran correctas e incorrectas al mismo tiempo? ¿Que lo estaba entendiendo y a la vez no?
    Sentía un miedo que me rebajaba a lo humano.
    Me sometía ante el.
    Y ante todo, me recordaba que había siempre algo por encima de mi a lo que me convenía someterme.

    En este momento, lo estaba haciendo con determinación.
    Conciencia.
    Sabía de sobra lo que había.
    La presencia seguía siendo igual de abrumadora.
    Pero yo había cambiado.
    Entiendo que no entiendo. Sé que puedo lo que no puedo. Donde todo comienza y termina, sé y a la vez no sé lo que hay y deja de haber.

    ── Debes estar confuso. ── dije. Mi antigua personalidad había resquebrajado un sello que parecía imposible. Y de igual manera, la conjunción y armonía de ambas personalidades, pasada y presente, habían encontrado un hilo del que tirar.

    Una voz parece oírse. Desde todas partes, desde dentro de mi, en mi propia mente. Esta presencia omnipotente, omnisciente…era su manera de hacerse ver.
    Él sabía mejor que nadie que haber decidido trascender y existir como algo mucho más allá de algo físico era la manera de ser el más poderoso.
    Nadie podía atacar su propia mente.
    Nadie podía acorralar algo que no pudiese definir.
    Se había refugiado en cada presencia, cada mente, cada individuo capaz de interpretar la realidad.
    Él existía a través de ello. Y mientras la realidad siguiese en el mismo plano, su existencia sería eterna.

    ── Mi Apóstol. Algo te inquieta. ──. Sus palabras son medidas. Nunca se ha expresado más de lo necesario. No lo consideraba.

    ── No. Simplemente he venido a tomar lo que considero mío. ──

    Son palabras mayores frente a la mismísima identidad que rige lo que cada individuo hasta la fecha ha considerado como “alma”.
    Nadie tenía la respuesta acerca de su propia conciencia.
    Montones de religiones habían surgido, creado a sus dioses, sus demonios, conceptualizado lo que había tras la muerte.
    La misma ciencia era incapaz de explicar del todo la realidad que rodea a cada individuo.
    Y no dejaba de ser tremendamente presuntuoso que un único individuo con su poder prestado pareciese desafiarle.

    ── ¿Será? ──

    El susurro, proveniente de cada centímetro y de cada espacio visible o imperceptible se deja sentir.

    ── Eres un ciclo. Yo también lo soy. Cuando me muera, dejarás de tener poder sobre mi. Esa es la primera ley: tu poder no es omnipotente. Tu alcance está limitado, y juegas con ello. Sabes que la existencia se repite. Cambia su forma. Muta su esencia. Evoluciona e involuciona

    Manejas lo que hace que la existencia tenga parte de su sentido. Si no hay nada o nadie capaz de ver, ser parte y perpetuar el ciclo, simplemente tu poder se apagaría.

    Navaja de Ockam. El alma…son impulsos. Eléctricos, a nuestro parecer y definición. Hacen que a través de ello y gracias a ello, puedas canalizarte.

    Sin nada de ello, sólo tú sabes lo que serías.

    Pero que incluso algo omnisciente sepa que debe… ──

    Mis palabras son interrumpidas por su risa.
    Grave.
    Absoluta.

    ── Una respuesta muy humana. ──

    Se queda callado.
    Me quedo quieto.
    Mi mirada sigue sin cambiar.
    ¿Siquiera pienso que he acertado en algo? ¿Que he podido ganarle a una entidad de la que depende directamente que cada ser actuante, más divino, más inmortal o más todopoderoso que exista pueda hacer hasta el más mínimo acto?
    El solo planteamiento suena como una mala broma.

    ── Sabía que te llegarías a dar cuenta. Negar una parte de ti. Tratar de aceptar sólo lo que quieres. Has entendido que es ilógico. ──

    El silencio sigue un momento más.

    ── Sin embargo, hay algo que no has entendido hasta ahora. No eres mi siervo. Eres mi Apóstol. Siempre has sido capaz de usar mi poder a tu libertad. Jamás te impuse límite alguno. Recuerda. ──

    Y entonces, me doy cuenta.
    Los términos del contrato nunca especificaban castigo alguno si lo “rompía”.
    Ni siquiera tenía prohibido hablar del demonio.

    ── Veo que lo entiendes. ──

    Vuelvo a abrir los ojos.
    A ver el ordinario y tan normal mundo que me rodea.
    Y ahora, mi alma resuena plenamente. He comprendido todo.

    No es que tuviese prohibido hablar del demonio de la cognición. Es que yo mismo no iba a permitir que semejante poder pudiese siquiera conocerlo alguien más. Hacerlo hubiese supuesto un punto débil. Desventajoso, tremendamente, en mi contra.

    No es que yo me estuviese defendiendo. Es que, aquella noche esperé a que se confiasen cada uno de los doce asaltantes.
    Pude haberlos inhabilitado. Y los maté a sangre fría. Todos y cada uno.

    Ante todo, el motivo real de que esta mi personalidad hubiese quebrantado un sello que parecía tan prohibido.
    Piedad. Amor. Egoísmo. Desconozco como definirlo.
    Pero cuando Fenrir nació, algo dentro de mi me dijo que su bondad, su inocencia, su integridad en un mundo tan corrupto, sería a cambio de volver a lo que había olvidado.
    Usar la cognición rompía el sello que me permitía ser un demonio más. Pertenecer a la nobleza Jaegerjaquez e Ishtar de pleno derecho. Apartar un lado humano que no necesitaba.
    Irónicamente, un lado demoníaco con un corazón más humano era el que estaba negando a un humano con el corazón más demoníaco.
    Un poco de luz en la sombra y un poco de sombra en la luz. Todo se encontraba en equilibrio.
    Pero en este momento, soy un demonio puro con un corazón demoníaco.
    El amor de un padre, dirían algunos.
    La continuación de un legado, podría decir yo.

    Y sobre todo, no es que estuviese dándome cuenta de todo esto ahora.
    Por pura comodidad, no he querido asumirlo antes.
    Pero por dentro, hervía de ganas.

    Como demonio que soy, si ni siquiera mis propios congéneres me maldicen, mal honor habré hecho a mi especie.
    https://www.youtube.com/watch?v=_1_IXFQY5Wk&list=LL&index=113 Aeropuerto Internacional de San Francisco. Noche. No importa la hora. Multitud. Cada uno de ellos, cual animal de pastoreo se dirige a su destino. Sin mirar a los lados. Con sus ojos sobre sus pertenencias, móvil o pendientes de alguna tontería del estilo. Hacía unas semanas, las dudas habían asaltado mi mente. Mi familia había comenzado a preocuparse. Los cambios en mi actitud eran evidentes. Pero no había forma de que les dijese que mi propia personalidad estaba indefinida. Que, como dice el dicho, la cabra tira al monte. Y lo que siempre había sido, estaba volviendo para reclamar su lugar. Al inicio me encontraba reticente. Era consciente de la oscuridad que albergaba. Del peligro que podía suponer. De que, entregarle el mando a alguien más podría suponer el fin de lo que conocía. Por otra parte, era cuestión de tiempo que acabase pasando. Y pedir ayuda no era una opción. No cuando hay una parte de mi que comienza a aceptar lo que está pasando. Y tras aquel día donde por primera vez tras mucho tiempo, mi cabello platinado comenzaba a ennegrecerse en sus raíces mientras me había manchado de sangre de la misma forma que podría haber estado lloviendo sobre mi, cada vez una dualidad que no tenía lugar estaba comenzando a manifestarse. Sin embargo, no tardé tanto en decidir. No pasó nada. Simplemente, quise hacerlo. Me levanté. Me vi al espejo. Me di cuenta de lo muerta que se había vuelto mi mirada. De que mi impecablemente peinado cabello hacía días que comenzaba a estar revuelto. Y, como quien se encuentra tras tanto tiempo con un viejo amigo, abracé la oscuridad por completo. Sin miedo, de manera inesperada y por primera vez, cerré los ojos. Extendí la mano. Concentré todo el poder del contrato en las puntas de mis dedos. Y haciendo el gesto de haber girado una llave, entré a su plano. Cuando abrí los ojos, me encontraba en ese lugar. Veinte años atrás, estaba totalmente aterrorizado. Yo mismo y sin poderes, no entendía nada. ¿Era un lugar? ¿Una presencia? ¿Por qué mi cabeza me decía que estas escaleras de Escher eran correctas e incorrectas al mismo tiempo? ¿Que lo estaba entendiendo y a la vez no? Sentía un miedo que me rebajaba a lo humano. Me sometía ante el. Y ante todo, me recordaba que había siempre algo por encima de mi a lo que me convenía someterme. En este momento, lo estaba haciendo con determinación. Conciencia. Sabía de sobra lo que había. La presencia seguía siendo igual de abrumadora. Pero yo había cambiado. Entiendo que no entiendo. Sé que puedo lo que no puedo. Donde todo comienza y termina, sé y a la vez no sé lo que hay y deja de haber. ── Debes estar confuso. ── dije. Mi antigua personalidad había resquebrajado un sello que parecía imposible. Y de igual manera, la conjunción y armonía de ambas personalidades, pasada y presente, habían encontrado un hilo del que tirar. Una voz parece oírse. Desde todas partes, desde dentro de mi, en mi propia mente. Esta presencia omnipotente, omnisciente…era su manera de hacerse ver. Él sabía mejor que nadie que haber decidido trascender y existir como algo mucho más allá de algo físico era la manera de ser el más poderoso. Nadie podía atacar su propia mente. Nadie podía acorralar algo que no pudiese definir. Se había refugiado en cada presencia, cada mente, cada individuo capaz de interpretar la realidad. Él existía a través de ello. Y mientras la realidad siguiese en el mismo plano, su existencia sería eterna. ── Mi Apóstol. Algo te inquieta. ──. Sus palabras son medidas. Nunca se ha expresado más de lo necesario. No lo consideraba. ── No. Simplemente he venido a tomar lo que considero mío. ── Son palabras mayores frente a la mismísima identidad que rige lo que cada individuo hasta la fecha ha considerado como “alma”. Nadie tenía la respuesta acerca de su propia conciencia. Montones de religiones habían surgido, creado a sus dioses, sus demonios, conceptualizado lo que había tras la muerte. La misma ciencia era incapaz de explicar del todo la realidad que rodea a cada individuo. Y no dejaba de ser tremendamente presuntuoso que un único individuo con su poder prestado pareciese desafiarle. ── ¿Será? ── El susurro, proveniente de cada centímetro y de cada espacio visible o imperceptible se deja sentir. ── Eres un ciclo. Yo también lo soy. Cuando me muera, dejarás de tener poder sobre mi. Esa es la primera ley: tu poder no es omnipotente. Tu alcance está limitado, y juegas con ello. Sabes que la existencia se repite. Cambia su forma. Muta su esencia. Evoluciona e involuciona Manejas lo que hace que la existencia tenga parte de su sentido. Si no hay nada o nadie capaz de ver, ser parte y perpetuar el ciclo, simplemente tu poder se apagaría. Navaja de Ockam. El alma…son impulsos. Eléctricos, a nuestro parecer y definición. Hacen que a través de ello y gracias a ello, puedas canalizarte. Sin nada de ello, sólo tú sabes lo que serías. Pero que incluso algo omnisciente sepa que debe… ── Mis palabras son interrumpidas por su risa. Grave. Absoluta. ── Una respuesta muy humana. ── Se queda callado. Me quedo quieto. Mi mirada sigue sin cambiar. ¿Siquiera pienso que he acertado en algo? ¿Que he podido ganarle a una entidad de la que depende directamente que cada ser actuante, más divino, más inmortal o más todopoderoso que exista pueda hacer hasta el más mínimo acto? El solo planteamiento suena como una mala broma. ── Sabía que te llegarías a dar cuenta. Negar una parte de ti. Tratar de aceptar sólo lo que quieres. Has entendido que es ilógico. ── El silencio sigue un momento más. ── Sin embargo, hay algo que no has entendido hasta ahora. No eres mi siervo. Eres mi Apóstol. Siempre has sido capaz de usar mi poder a tu libertad. Jamás te impuse límite alguno. Recuerda. ── Y entonces, me doy cuenta. Los términos del contrato nunca especificaban castigo alguno si lo “rompía”. Ni siquiera tenía prohibido hablar del demonio. ── Veo que lo entiendes. ── Vuelvo a abrir los ojos. A ver el ordinario y tan normal mundo que me rodea. Y ahora, mi alma resuena plenamente. He comprendido todo. No es que tuviese prohibido hablar del demonio de la cognición. Es que yo mismo no iba a permitir que semejante poder pudiese siquiera conocerlo alguien más. Hacerlo hubiese supuesto un punto débil. Desventajoso, tremendamente, en mi contra. No es que yo me estuviese defendiendo. Es que, aquella noche esperé a que se confiasen cada uno de los doce asaltantes. Pude haberlos inhabilitado. Y los maté a sangre fría. Todos y cada uno. Ante todo, el motivo real de que esta mi personalidad hubiese quebrantado un sello que parecía tan prohibido. Piedad. Amor. Egoísmo. Desconozco como definirlo. Pero cuando Fenrir nació, algo dentro de mi me dijo que su bondad, su inocencia, su integridad en un mundo tan corrupto, sería a cambio de volver a lo que había olvidado. Usar la cognición rompía el sello que me permitía ser un demonio más. Pertenecer a la nobleza Jaegerjaquez e Ishtar de pleno derecho. Apartar un lado humano que no necesitaba. Irónicamente, un lado demoníaco con un corazón más humano era el que estaba negando a un humano con el corazón más demoníaco. Un poco de luz en la sombra y un poco de sombra en la luz. Todo se encontraba en equilibrio. Pero en este momento, soy un demonio puro con un corazón demoníaco. El amor de un padre, dirían algunos. La continuación de un legado, podría decir yo. Y sobre todo, no es que estuviese dándome cuenta de todo esto ahora. Por pura comodidad, no he querido asumirlo antes. Pero por dentro, hervía de ganas. Como demonio que soy, si ni siquiera mis propios congéneres me maldicen, mal honor habré hecho a mi especie.
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  • —¡Un muy feliz día de las madres a todas las madres del mundo!.

    *Entrega una tarjeta junto con unas flores y oso de peluche y una caja de chocolates de cereales y dulces naturales hechos por ella misma, que tenía forma de corazón, el escenario se veía muy lindo bien adornado con globos alusivos al día de la madre y en el fondo de tan bonita celebración había una gran pancarta que decía lo siguiente*

    "Because there's only one mother, thank you for existing and giving us life, for being true warriors in this world, and for always taking care of us and protecting us. Happy Mother's Day!" Happy Mother's Day to all the mothers of the world, with love from your family. Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, to my beloved Ficrol family".


    —¡Espero que en verdad os sea de agrado estas ofrendas con cariño, amor y aprecio para todas las madres del mundo!.

    De vuestra amiga y Hermana Lady Céleste
    "La Rosa Violeta Celestial".
    En nombre de mi amada familia Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, para mi querida y maravillosa familia FicRol.
    —¡Un muy feliz día de las madres a todas las madres del mundo!. *Entrega una tarjeta junto con unas flores y oso de peluche y una caja de chocolates de cereales y dulces naturales hechos por ella misma, que tenía forma de corazón, el escenario se veía muy lindo bien adornado con globos alusivos al día de la madre y en el fondo de tan bonita celebración había una gran pancarta que decía lo siguiente* "Because there's only one mother, thank you for existing and giving us life, for being true warriors in this world, and for always taking care of us and protecting us. Happy Mother's Day!" Happy Mother's Day to all the mothers of the world, with love from your family. Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, to my beloved Ficrol family". —¡Espero que en verdad os sea de agrado estas ofrendas con cariño, amor y aprecio para todas las madres del mundo!. De vuestra amiga y Hermana Lady Céleste "La Rosa Violeta Celestial". En nombre de mi amada familia Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, para mi querida y maravillosa familia FicRol. :STK-11: :STK-11: :STK-45: :STK-47: :STK-64: :STK-69: :STK-84: :STK-75:
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  • Emily: oyeee~ despierta dormilón ya salió el sol y adivina, es domingo.

    ¿Domingo? Oye espera porque estás fuera de mí cuerpo y ¿Que haces grabandome? Sigo cansado~

    Emily: no pienso dejarte dormir hasta que lo digas así que vamos tu sabes bien lo que pasa los domingos así que ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilooo!

    Aish está bien.. feliz #seductivesunday
    Emily: oyeee~ despierta dormilón ya salió el sol y adivina, es domingo. ¿Domingo? Oye espera porque estás fuera de mí cuerpo y ¿Que haces grabandome? Sigo cansado~ Emily: no pienso dejarte dormir hasta que lo digas así que vamos tu sabes bien lo que pasa los domingos así que ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Dilooo! Aish está bien.. feliz #seductivesunday
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  • THE FIGHT
    Categoría Acción
    * Cuando Bowen había planeado la reunión con su agente en aquel bar para charlar sobre su retiro no había previsto que la noche acabara así. Bowen había dejado de beber hacía rato, y lo llevaba de lo más bien, al punto que su agente Craig, iba por su segundo martini seco cuando escuchó la voz de Brandon. Randall que parecía no haber dejado una sola gota de alcohol fuera de su sistema, aquel cretino que por desgracia era el ex marido de su novia, se acercó a Huntley con demasiada hostilidad que no se apresuró a contener [ . . . ]


    Bowe se bajó de su coche sintiendo que le estallaba la cabeza y el labio que se había partido en la pelea con Brandon en el bar del cual habían sido echados a patadas prácticamente, y por suerte sin que la policía interviniera. Tenía el juego de llaves que Nina le había dado de regalo en uno de sus cumpleaños, quería explicarle el mismo lo que había pasado antes de que los titulares se pusieran alarmistas.

    Giró la llave sin querer hacer mucho ruido.

    𝗡𝗜𝗡𝗔 𝗥𝗜𝗩𝗔
    * Cuando Bowen había planeado la reunión con su agente en aquel bar para charlar sobre su retiro no había previsto que la noche acabara así. Bowen había dejado de beber hacía rato, y lo llevaba de lo más bien, al punto que su agente Craig, iba por su segundo martini seco cuando escuchó la voz de Brandon. Randall que parecía no haber dejado una sola gota de alcohol fuera de su sistema, aquel cretino que por desgracia era el ex marido de su novia, se acercó a Huntley con demasiada hostilidad que no se apresuró a contener [ . . . ] Bowe se bajó de su coche sintiendo que le estallaba la cabeza y el labio que se había partido en la pelea con Brandon en el bar del cual habían sido echados a patadas prácticamente, y por suerte sin que la policía interviniera. Tenía el juego de llaves que Nina le había dado de regalo en uno de sus cumpleaños, quería explicarle el mismo lo que había pasado antes de que los titulares se pusieran alarmistas. Giró la llave sin querer hacer mucho ruido. [HOUSE0FASHES]
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    20
    Estado
    Disponible
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  • Es difícil saber la edad de quien, en este siglo, se hace llamar Jeremiah Raissler. Dicen que el mundo tiene 6.031 años contando desde el génesis pero él ya existía por mandato divino, incluso antes de que Dios creara el cielo y la tierra.

    Tiene la apariencia de un adulto joven, atlético, en buena forma.y tatuado. Ha vivido tanto tiempo entre los humanos que ha adoptado sus costumbres, sus virtudes y sus vicios.

    Tras muchos siglos e innumerables profesiones y nombres, Jeremiah ahora trabaja como Anticuario para grandes casas de subastas. Actúa como intermediario, experto en autenticidad y restaurador de textos del pasado. Sabe que el libro ha pasado por manos de reyes y profetas y ha encontrado fragmentos en colecciones privadas. Su capacidad de ver la "verdad" le permite identificar falsificaciones de textos sagrados al instante y así ha logrado encontrar páginas enteras alrededor del mundo.

    Vive temporalmente en Londres y pasa la mayor parte del tiempo en su establecimiento llamado "Raissler & Co. Forgotten Files". Un lugar lleno de manuscritos medievales, mapas astronómicos y grimorios. Los clientes comunes solo ven a un joven experto. En la parte trasera, Jeremiah guarda lo que "no debe ser visto". Allí tiene fragmentos de textos que sobrevivieron al Diluvio y notas que él mismo escribió hace milenios y que ahora intenta reconocer.

    ⤷ ゛ 𝘚𝘦 𝘭𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘣𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘢𝘳𝘤𝘢𝘯𝘨𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘢𝘴 𝘣𝘭𝘢𝘯𝘤𝘢𝘴, 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘢𝘶𝘳𝘢 𝘥𝘰𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘭𝘳𝘦𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘢𝘣𝘦𝘻𝘢, 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘳𝘰𝘱𝘢𝘴 𝘢𝘻𝘶𝘭𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘰𝘴𝘦𝘦𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥𝘦𝘴 𝘭í𝘲𝘶𝘪𝘥𝘢𝘴 ㅤˎˊ˗
    Es difícil saber la edad de quien, en este siglo, se hace llamar Jeremiah Raissler. Dicen que el mundo tiene 6.031 años contando desde el génesis pero él ya existía por mandato divino, incluso antes de que Dios creara el cielo y la tierra. Tiene la apariencia de un adulto joven, atlético, en buena forma.y tatuado. Ha vivido tanto tiempo entre los humanos que ha adoptado sus costumbres, sus virtudes y sus vicios. Tras muchos siglos e innumerables profesiones y nombres, Jeremiah ahora trabaja como Anticuario para grandes casas de subastas. Actúa como intermediario, experto en autenticidad y restaurador de textos del pasado. Sabe que el libro ha pasado por manos de reyes y profetas y ha encontrado fragmentos en colecciones privadas. Su capacidad de ver la "verdad" le permite identificar falsificaciones de textos sagrados al instante y así ha logrado encontrar páginas enteras alrededor del mundo. Vive temporalmente en Londres y pasa la mayor parte del tiempo en su establecimiento llamado "Raissler & Co. Forgotten Files". Un lugar lleno de manuscritos medievales, mapas astronómicos y grimorios. Los clientes comunes solo ven a un joven experto. En la parte trasera, Jeremiah guarda lo que "no debe ser visto". Allí tiene fragmentos de textos que sobrevivieron al Diluvio y notas que él mismo escribió hace milenios y que ahora intenta reconocer. ⤷ ゛ 𝘚𝘦 𝘭𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘣𝘦 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘢𝘳𝘤𝘢𝘯𝘨𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘢𝘴 𝘣𝘭𝘢𝘯𝘤𝘢𝘴, 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘢𝘶𝘳𝘢 𝘥𝘰𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘣𝘳𝘪𝘭𝘭𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘭𝘳𝘦𝘥𝘦𝘥𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘢𝘣𝘦𝘻𝘢, 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘳𝘰𝘱𝘢𝘴 𝘢𝘻𝘶𝘭𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘰𝘴𝘦𝘦𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥𝘦𝘴 𝘭í𝘲𝘶𝘪𝘥𝘢𝘴 ㅤˎˊ˗
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  • "Es hora de revivir entonces el proyecto banda de Ficrol. Primero que todo agradecer a los que estuvieron en la primera encarnación del proyecto, y que por diversos motivos tuvieron que dejarlo. Un enorme abrazo para ellos."

    "Bien, quiero presentarles a quienes encarnan este segundo intento uno por uno."

    "Primero, en voces, la Angelical, la luz guardiana Lady Céleste

    "Una voz intrigante como si viniera de otro planeta y un tono simplemente Paranormal¡Bianca Auditore !

    "Una nueva incursión en nuestras filas. La voz de una Deidad preciosa y poderosa ¡La entrega prodigiosa de Shane Miller!"

    "Nuestro primer vocalista Masculino. Una voz Fantasmal y helada que congela hasta el alma ¡Owen Weekes!

    "La precisión mágica por excelencia en las percusiones y batería. ¡Drizz Whirlpool! (Drizz Whirlpool)

    "¡La velocidad y técnica del rayo en las seis cuerdas, ¡La inigualable Nagi "

    "Y quien les Habla, en las seis cuerdas y voces ocasionales. Su Humilde servidor Jero."

    "SE NECESITA URGENTE ALGUIEN QUE PUEDA HACER EL ROL DE BAJISTA. SI ALGUIEN QUIERE TOCAR EL BAJO COMUNIQUESE CONMIGO."
    "Es hora de revivir entonces el proyecto banda de Ficrol. Primero que todo agradecer a los que estuvieron en la primera encarnación del proyecto, y que por diversos motivos tuvieron que dejarlo. Un enorme abrazo para ellos." "Bien, quiero presentarles a quienes encarnan este segundo intento uno por uno." "Primero, en voces, la Angelical, la luz guardiana [LadyCeleste2008] "Una voz intrigante como si viniera de otro planeta y un tono simplemente Paranormal¡[Freaky_Ghost_Ovni_531] ! "Una nueva incursión en nuestras filas. La voz de una Deidad preciosa y poderosa ¡La entrega prodigiosa de [ShaneMiller2000]!" "Nuestro primer vocalista Masculino. Una voz Fantasmal y helada que congela hasta el alma ¡[Ghostly_Singer_Spectrum]! "La precisión mágica por excelencia en las percusiones y batería. ¡Drizz Whirlpool! ([specter_gold_magician_349]) "¡La velocidad y técnica del rayo en las seis cuerdas, ¡La inigualable [Lighting_swordsman]" "Y quien les Habla, en las seis cuerdas y voces ocasionales. Su Humilde servidor Jero." "SE NECESITA URGENTE ALGUIEN QUE PUEDA HACER EL ROL DE BAJISTA. SI ALGUIEN QUIERE TOCAR EL BAJO COMUNIQUESE CONMIGO."
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  • ༒ 𝕬𝖌𝖔𝖓𝖞 𝖎𝖓 𝕽𝖊𝖉 𝕸𝖎𝖓𝖔𝖗.

    La noche había vaciado las callejuelas de toda alma. Solo permanecía encendida la luz vieja y mortecina que colgaba frente a la taberna, balanceándose apenas con el viento y sobre el empedrado húmedo avanzó una figura cubierta de negro.

    El rechinar de la puerta y el lamento de la madera hicieron volver varios rostros hacia la entrada. Algunos la reconocieron de inmediato.
    —La Santa de los Venenos... — murmuró alguien entre dientes.
    El apodo cayó sobre Odette como saliva escupida al rostro. No es quien era ella. No era una santa y no era alguien que disfrutaba de envenenar.
    Odette Hemlock no era más que una herborista errante que conocía el lenguaje de las raíces, el aroma de las flores nocturnas y la frágil misericordia de la muerte. Había calmado agonías, sostenido cuerpos consumidos por la fiebre y ofrecido paz allí donde la medicina ya no alcanzaba. Que redujeran todo aquello a un vulgar sobrenombre le producía una silenciosa repulsión.

    Sin responder a las miradas, caminó entre las mesas, las conversaciones murieron a su paso.
    Al llegar a la barra dejó un par de monedas de cobre sobre la madera desgastada. El tabernero la observó con el ceño endurecido, sosteniendo una expresión demasiado firme para no delatar nerviosismo.
    —Solo necesito un poco de vino, caballero.— La voz de Odette descendió suave, somnolienta, como el perfume de las belladonas abiertas bajo la lluvia.
    El hombre apartó la mirada apenas un instante, como si despertara de un pensamiento extraño, y tomó uno de los tarros. Sirvió el vino desde un barril cercano y dejó el recipiente frente a ella con un golpe seco.

    —Aquí tiene, señora.— Odette no se inmutó ante el estruendo. Sentada sobre uno de los bancos, sostuvo el tarro entre sus dedos delgados, manchados por savia y pétalos.
    —Gracias.— Bebió despacio mientras sentía el peso de las miradas clavadas sobre su espalda. En algún rincón, un borracho murmuró una plegaria. Otro evitó siquiera levantar los ojos del vaso.
    Cuando terminó el último trago, acomodó nuevamente el bolso de cuero y se puso de pie.
    Cruzó la taberna envuelta en silencio y desapareció tras la puerta igual que había llegado: Sin ruido, sin despedidas. Parecía un ánima de paso.

    Durante unos breves segundos nadie habló. Luego las risas ebrias regresaron, ásperas y escandalosas, llenando otra vez el lugar.
    Odette abandonó la ciudad antes del amanecer y siguió el camino que sus pies quisieron tomar.

    Después de unos días, nadie volvió a verla. Ni siquiera la familia más pobre del pueblo.
    Aquellos cuyos hijos gemelos habían sido aquejados por la fiebre escarlata. Los mismos a quienes Odette ayudó a cambio de apenas dos monedas de cobre y un pedazo de pan endurecido.

    Y así, nadie la vio marcharse de la ciudad; simplemente dejó de estar allí...
    ༒ 𝕬𝖌𝖔𝖓𝖞 𝖎𝖓 𝕽𝖊𝖉 𝕸𝖎𝖓𝖔𝖗. La noche había vaciado las callejuelas de toda alma. Solo permanecía encendida la luz vieja y mortecina que colgaba frente a la taberna, balanceándose apenas con el viento y sobre el empedrado húmedo avanzó una figura cubierta de negro. El rechinar de la puerta y el lamento de la madera hicieron volver varios rostros hacia la entrada. Algunos la reconocieron de inmediato. —La Santa de los Venenos... — murmuró alguien entre dientes. El apodo cayó sobre Odette como saliva escupida al rostro. No es quien era ella. No era una santa y no era alguien que disfrutaba de envenenar. Odette Hemlock no era más que una herborista errante que conocía el lenguaje de las raíces, el aroma de las flores nocturnas y la frágil misericordia de la muerte. Había calmado agonías, sostenido cuerpos consumidos por la fiebre y ofrecido paz allí donde la medicina ya no alcanzaba. Que redujeran todo aquello a un vulgar sobrenombre le producía una silenciosa repulsión. Sin responder a las miradas, caminó entre las mesas, las conversaciones murieron a su paso. Al llegar a la barra dejó un par de monedas de cobre sobre la madera desgastada. El tabernero la observó con el ceño endurecido, sosteniendo una expresión demasiado firme para no delatar nerviosismo. —Solo necesito un poco de vino, caballero.— La voz de Odette descendió suave, somnolienta, como el perfume de las belladonas abiertas bajo la lluvia. El hombre apartó la mirada apenas un instante, como si despertara de un pensamiento extraño, y tomó uno de los tarros. Sirvió el vino desde un barril cercano y dejó el recipiente frente a ella con un golpe seco. —Aquí tiene, señora.— Odette no se inmutó ante el estruendo. Sentada sobre uno de los bancos, sostuvo el tarro entre sus dedos delgados, manchados por savia y pétalos. —Gracias.— Bebió despacio mientras sentía el peso de las miradas clavadas sobre su espalda. En algún rincón, un borracho murmuró una plegaria. Otro evitó siquiera levantar los ojos del vaso. Cuando terminó el último trago, acomodó nuevamente el bolso de cuero y se puso de pie. Cruzó la taberna envuelta en silencio y desapareció tras la puerta igual que había llegado: Sin ruido, sin despedidas. Parecía un ánima de paso. Durante unos breves segundos nadie habló. Luego las risas ebrias regresaron, ásperas y escandalosas, llenando otra vez el lugar. Odette abandonó la ciudad antes del amanecer y siguió el camino que sus pies quisieron tomar. Después de unos días, nadie volvió a verla. Ni siquiera la familia más pobre del pueblo. Aquellos cuyos hijos gemelos habían sido aquejados por la fiebre escarlata. Los mismos a quienes Odette ayudó a cambio de apenas dos monedas de cobre y un pedazo de pan endurecido. Y así, nadie la vio marcharse de la ciudad; simplemente dejó de estar allí...
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  • Te la daré sólo porque es el momento del Adiós.
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