• En todos mis viajes en eras distintas, una cosa es constante. Es la habilidad de un hombre: Es sentir odio hacia otro hombre.
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  • Unos guardias llegaron a mi casa, yo con una mochila con algunas cosas los seguí hasta la pista de la familia de Lorenzo Moretti , y tras un largo viaje llegamos, me llevaron con el en el auto hasta la casa de Lorenzo y al entrar no evite en correr hasta lanzarme sobre el besándolo en los labios y mejillas llegando a bajar a su cuello

    — Mi amor ..mi amor ...mi amor ..grandote....grandote!!
    Unos guardias llegaron a mi casa, yo con una mochila con algunas cosas los seguí hasta la pista de la familia de [lorenzo_moretti] , y tras un largo viaje llegamos, me llevaron con el en el auto hasta la casa de Lorenzo y al entrar no evite en correr hasta lanzarme sobre el besándolo en los labios y mejillas llegando a bajar a su cuello — Mi amor ..mi amor ...mi amor ..grandote....grandote!!
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  • -La ciudad respiraba bajo un cielo cubierto por nubes ceniza. Las calles de piedra estaban llenas de comerciantes, viajeros y almas errantes que avanzaban con prisa entre los callejones iluminados por lamparas rojizas. Sin Embargo, para Vaelith, todo aquello parecia distante, casi irreal. Permanecia inmovil en medio de la multitud como una sombra ajena al mundo, observando como los cuerpos pasaban a su alrededor sin siquiera rozar su existencia. Los rostros de las personas se deformaban ante su mirada, convertidos en manchas difusas atravesadas por lineas negras erraticas, como si la realidad misma se negara a otorgarles identidad-

    -Sus ojos rojos recorrian cada rincon de la ciudad con una serenidad totalmente inquietante, el brillo de las ventanas.. las conversaciones apagadas y el Eco de los pasos..-

    -Todo parecia tan distante.. La esencia del eclipse dormia bajo su piel oscura, filtrandose en delicadas grietas doradas que resplandecian debilmente bajo las sombras. Alli, entre miles de vidas efimeras-

    -Vaelith sentia el mismo aislamiento que habia conocido durante siglos, la extraña sensacion de estar presente y ausente al mismo tiempo, una suave corriente de viento agito sus cabellos plateados mientras su mirada se elevaba hacia las altas torres de la ciudad. No existia melancolia en su expresion, pero tampoco satisfaccion. Solo una calma antigua, pesada y eterna sobre sus hombros. Observaba aquel mundo como quien contempla una obra destinada a desaparecer tarde o temprano..-

    -Y mientras las figuras borrosas continuaban avanzando sin percibirlo, Vaelith permanecio alli, silencioso, observando-
    -La ciudad respiraba bajo un cielo cubierto por nubes ceniza. Las calles de piedra estaban llenas de comerciantes, viajeros y almas errantes que avanzaban con prisa entre los callejones iluminados por lamparas rojizas. Sin Embargo, para Vaelith, todo aquello parecia distante, casi irreal. Permanecia inmovil en medio de la multitud como una sombra ajena al mundo, observando como los cuerpos pasaban a su alrededor sin siquiera rozar su existencia. Los rostros de las personas se deformaban ante su mirada, convertidos en manchas difusas atravesadas por lineas negras erraticas, como si la realidad misma se negara a otorgarles identidad- -Sus ojos rojos recorrian cada rincon de la ciudad con una serenidad totalmente inquietante, el brillo de las ventanas.. las conversaciones apagadas y el Eco de los pasos..- -Todo parecia tan distante.. La esencia del eclipse dormia bajo su piel oscura, filtrandose en delicadas grietas doradas que resplandecian debilmente bajo las sombras. Alli, entre miles de vidas efimeras- -Vaelith sentia el mismo aislamiento que habia conocido durante siglos, la extraña sensacion de estar presente y ausente al mismo tiempo, una suave corriente de viento agito sus cabellos plateados mientras su mirada se elevaba hacia las altas torres de la ciudad. No existia melancolia en su expresion, pero tampoco satisfaccion. Solo una calma antigua, pesada y eterna sobre sus hombros. Observaba aquel mundo como quien contempla una obra destinada a desaparecer tarde o temprano..- -Y mientras las figuras borrosas continuaban avanzando sin percibirlo, Vaelith permanecio alli, silencioso, observando-
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  • El sentimiento de un lazo perdido
    Fandom Original
    Categoría Otros
    *Era un día como cualquier otro, la reina no se encontraba hoy en su castillo sinó que estaba de visita en la tierra como comúnmente lo suele hacer. En la tierra está no se considera una reina pues este no es su mundo, además de que también le gusta ser tratada como una igual, es pesado tener que mantener el porte de la realeza siempre a cada momento, preparando su desayuno pudo sentir algo muy a lo lejos, era como un pequeño rastro de energía que se le hacía familiar por alguna razón*
    — ¿Que es esto?... —
    *La confusión y la intriga la consumían muy lentamente, "¿Que podría ser?", "¿Un semejante?", "¿Porque su energía es tan extraña y débil a la vez?... ", Todo esto pasaba por su cabeza reiteradas veces hasta que no pudo más.
    — Iré a investigar... —
    *Se preparó poniéndose la ropa más normal que tenía para no destacar con sus vestidos de la realeza y se encamino hacia el lugar de procedencia de aquella energía.
    Luego de un viaje ciertamente "largo" se encontró conque aquella energía se hacía más fuerte frente a algo que parecía ser un laboratorio que por cierto estaba muy bien escondido, casi como para no ser encontrado por nada ni nadie, después de meditarlo un poco más, Elina entro al lugar siguiendo su instinto y el remanente que la atraía*
    *Era un día como cualquier otro, la reina no se encontraba hoy en su castillo sinó que estaba de visita en la tierra como comúnmente lo suele hacer. En la tierra está no se considera una reina pues este no es su mundo, además de que también le gusta ser tratada como una igual, es pesado tener que mantener el porte de la realeza siempre a cada momento, preparando su desayuno pudo sentir algo muy a lo lejos, era como un pequeño rastro de energía que se le hacía familiar por alguna razón* — ¿Que es esto?... — *La confusión y la intriga la consumían muy lentamente, "¿Que podría ser?", "¿Un semejante?", "¿Porque su energía es tan extraña y débil a la vez?... ", Todo esto pasaba por su cabeza reiteradas veces hasta que no pudo más. — Iré a investigar... — *Se preparó poniéndose la ropa más normal que tenía para no destacar con sus vestidos de la realeza y se encamino hacia el lugar de procedencia de aquella energía. Luego de un viaje ciertamente "largo" se encontró conque aquella energía se hacía más fuerte frente a algo que parecía ser un laboratorio que por cierto estaba muy bien escondido, casi como para no ser encontrado por nada ni nadie, después de meditarlo un poco más, Elina entro al lugar siguiendo su instinto y el remanente que la atraía*
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  • La taberna se encontraba extrañamente tranquila aquella noche. El crepitar de la leña y el murmullo distante de algunos viajeros eran los únicos sonidos que acompañaban el momento.

    Apoyado contra un muro de piedra, Gavlan sostuvo su pesado tarro de cerveza entre las manos. El metal de su armadura reflejaba la cálida luz de los faroles mientras observaba el contenido de la bebida.

    Tomó un largo trago.

    —Hm...

    El mercader dejó escapar un gruñido satisfecho.

    —Nada mal. Quizá la última cerveza decente que pruebe durante semanas.

    Giró ligeramente la cabeza hacia el camino que se extendía más allá de la taberna. Bosques, ruinas y senderos olvidados aguardaban más allá del horizonte.

    Otro trago.

    —Las flechas están listas. Los cuchillos también.

    Bajó el tarro y observó la espuma que aún reposaba en la superficie.

    —Y si la fortuna sonríe, volveré con una bolsa llena de monedas... y todas mis extremidades.

    Una breve pausa.

    —Aunque siendo sincero, con una de las dos me conformo.

    El viejo casco ocultaba su expresión, pero su voz denotaba cierto entusiasmo.

    Alzó el tarro en dirección a los pocos presentes.

    —Por los caminos inciertos.

    Otro sorbo.

    —Por los negocios honestos.

    Y finalmente añadió con una leve carcajada grave:

    —Y por los tontos dispuestos a comprarle a Gavlan.

    El tarro chocó contra la mesa de madera.

    —¡Que comience la expedición!
    La taberna se encontraba extrañamente tranquila aquella noche. El crepitar de la leña y el murmullo distante de algunos viajeros eran los únicos sonidos que acompañaban el momento. Apoyado contra un muro de piedra, Gavlan sostuvo su pesado tarro de cerveza entre las manos. El metal de su armadura reflejaba la cálida luz de los faroles mientras observaba el contenido de la bebida. Tomó un largo trago. —Hm... El mercader dejó escapar un gruñido satisfecho. —Nada mal. Quizá la última cerveza decente que pruebe durante semanas. Giró ligeramente la cabeza hacia el camino que se extendía más allá de la taberna. Bosques, ruinas y senderos olvidados aguardaban más allá del horizonte. Otro trago. —Las flechas están listas. Los cuchillos también. Bajó el tarro y observó la espuma que aún reposaba en la superficie. —Y si la fortuna sonríe, volveré con una bolsa llena de monedas... y todas mis extremidades. Una breve pausa. —Aunque siendo sincero, con una de las dos me conformo. El viejo casco ocultaba su expresión, pero su voz denotaba cierto entusiasmo. Alzó el tarro en dirección a los pocos presentes. —Por los caminos inciertos. Otro sorbo. —Por los negocios honestos. Y finalmente añadió con una leve carcajada grave: —Y por los tontos dispuestos a comprarle a Gavlan. El tarro chocó contra la mesa de madera. —¡Que comience la expedición!
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  • -El viejo goblin terminó recogiendo el puesto cuando el sol comenzó a descender. No había hecho grandes negocios aquel día, aunque tampoco era una novedad. La mayoría de sus mercancías llevaban más tiempo viajando con él que vendiéndose.-

    -Varias espadas oxidadas, un casco abollado, algunas pociones de dudosa procedencia, herramientas incompletas y toda clase de curiosidades acabaron amontonadas sobre un carro de madera desgastada por los años.-

    -Varios minutos después, el comerciante abandonó la aldea por el camino principal.-

    -Tirando del carro avanzaba una enorme bestia lupina de pelaje oscuro. Un huargo tan grande que pocos se atrevían a acercarse demasiado. Su respiración expulsaba nubes de vapor mientras sus garras dejaban profundas marcas en el barro del sendero.-

    El negocio nunca duerme...

    -Masculló el goblin mientras acomodaba su sombrero remendado.-

    Quizá la próxima aldea tenga clientes con mejor gusto.

    O con menos cerebro.

    -Añadió entre risas para sí mismo.-

    -Las ruedas chirriaban a cada bache. Las armas golpeaban unas contra otras. Las botellas tintineaban. Los amuletos colgantes se balanceaban con el movimiento del camino.-

    -Y entre toda aquella colección de objetos olvidados viajaba también la extraña roca con forma de huevo.-

    -Permanecía dentro de una caja vieja de madera, medio cubierta por trapos, herramientas rotas y cachivaches sin valor aparente.-

    -Nadie le prestaba demasiada atención.-

    -No era la pieza más brillante del carro.-

    -No era la más cara.-

    -Ni siquiera la más extraña.-

    -Para cualquier observador parecía exactamente lo que era a simple vista: una roca oscura con una forma curiosa.-

    -El goblin apenas la miró al pasar.-

    Llevas tres generaciones sin darme un cobre...

    No espero que empieces ahora.

    -El comerciante soltó una carcajada mientras daba una palmada a uno de los laterales de la caja.-

    -El huargo continuó avanzando por el camino polvoriento mientras la noche comenzaba a caer sobre los bosques cercanos.-

    -Hacia otra aldea.-

    -Hacia otros viajeros.-

    -Hacia nuevos compradores.-

    -Y quizá, con algo de suerte, hacia alguien dispuesto a pagar por aquello que los demás consideraban simple basura.-

    Garou Sobachi
    -El viejo goblin terminó recogiendo el puesto cuando el sol comenzó a descender. No había hecho grandes negocios aquel día, aunque tampoco era una novedad. La mayoría de sus mercancías llevaban más tiempo viajando con él que vendiéndose.- -Varias espadas oxidadas, un casco abollado, algunas pociones de dudosa procedencia, herramientas incompletas y toda clase de curiosidades acabaron amontonadas sobre un carro de madera desgastada por los años.- -Varios minutos después, el comerciante abandonó la aldea por el camino principal.- -Tirando del carro avanzaba una enorme bestia lupina de pelaje oscuro. Un huargo tan grande que pocos se atrevían a acercarse demasiado. Su respiración expulsaba nubes de vapor mientras sus garras dejaban profundas marcas en el barro del sendero.- El negocio nunca duerme... -Masculló el goblin mientras acomodaba su sombrero remendado.- Quizá la próxima aldea tenga clientes con mejor gusto. O con menos cerebro. -Añadió entre risas para sí mismo.- -Las ruedas chirriaban a cada bache. Las armas golpeaban unas contra otras. Las botellas tintineaban. Los amuletos colgantes se balanceaban con el movimiento del camino.- -Y entre toda aquella colección de objetos olvidados viajaba también la extraña roca con forma de huevo.- -Permanecía dentro de una caja vieja de madera, medio cubierta por trapos, herramientas rotas y cachivaches sin valor aparente.- -Nadie le prestaba demasiada atención.- -No era la pieza más brillante del carro.- -No era la más cara.- -Ni siquiera la más extraña.- -Para cualquier observador parecía exactamente lo que era a simple vista: una roca oscura con una forma curiosa.- -El goblin apenas la miró al pasar.- Llevas tres generaciones sin darme un cobre... No espero que empieces ahora. -El comerciante soltó una carcajada mientras daba una palmada a uno de los laterales de la caja.- -El huargo continuó avanzando por el camino polvoriento mientras la noche comenzaba a caer sobre los bosques cercanos.- -Hacia otra aldea.- -Hacia otros viajeros.- -Hacia nuevos compradores.- -Y quizá, con algo de suerte, hacia alguien dispuesto a pagar por aquello que los demás consideraban simple basura.- [spark_brass_snake_601]
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  • +El Huevo Fosilizado de la Escarcha Ardiente+

    Estado: Inactivo

    Origen: Desconocido

    Edad estimada: Incalculable



    *Descripción*

    A simple vista parece una roca de origen volcánico.

    Su superficie está compuesta por capas de piedra oscura endurecida por presiones imposibles, atravesadas por extrañas vetas cristalinas de color azul pálido. Algunos aseguran que dichas vetas son hielo antiguo. Otros afirman que son minerales desconocidos.

    Posee una forma vagamente ovalada, similar a la de un huevo gigantesco.

    No emite energía mágica.

    No contiene calor.

    No reacciona a hechizos de detección.

    Durante siglos fue catalogado como una curiosidad geológica sin valor alguno.

    Leyenda

    Las historias más antiguas hablan de una erupción ocurrida cuando el mundo aún era joven.

    Un volcán primordial despertó en medio de una tormenta glacial tan violenta que el fuego y la escarcha colisionaron en el mismo instante.

    Entre las rocas expulsadas por aquella explosión viajaba un único objeto.

    Un huevo.

    Antes de tocar tierra quedó atrapado en un océano congelado, donde permaneció sepultado durante eras enteras.

    Los glaciares avanzaron.

    Los imperios nacieron.

    Los imperios desaparecieron.

    Y el huevo continuó allí.

    Dormido.

    Olvidado.

    Esperando.



    *Descubrimiento.*

    Miles de años después, el retroceso de los hielos dejó al descubierto una extraña roca con forma de huevo.

    Fue encontrada por casualidad por un comerciante ambulante durante uno de sus viajes.

    Sin conocer su origen, la transportó junto al resto de mercancías extrañas que vendía en mercados y aldeas.

    El objeto permaneció durante años en su puesto.

    Nadie quiso comprarlo.

    Nadie encontró utilidad alguna en él.

    Para la mayoría no era más que una piedra curiosa.

    Sin embargo, algunos afirmaban escuchar algo extraño cuando permanecían cerca.

    No era un sonido.

    No era una voz.

    Era algo parecido al eco de un latido extremadamente lejano.

    Tan débil que podía confundirse con la imaginación.

    Y aun así...

    Nunca desaparecía por completo.
    +El Huevo Fosilizado de la Escarcha Ardiente+ Estado: Inactivo Origen: Desconocido Edad estimada: Incalculable *Descripción* A simple vista parece una roca de origen volcánico. Su superficie está compuesta por capas de piedra oscura endurecida por presiones imposibles, atravesadas por extrañas vetas cristalinas de color azul pálido. Algunos aseguran que dichas vetas son hielo antiguo. Otros afirman que son minerales desconocidos. Posee una forma vagamente ovalada, similar a la de un huevo gigantesco. No emite energía mágica. No contiene calor. No reacciona a hechizos de detección. Durante siglos fue catalogado como una curiosidad geológica sin valor alguno. Leyenda Las historias más antiguas hablan de una erupción ocurrida cuando el mundo aún era joven. Un volcán primordial despertó en medio de una tormenta glacial tan violenta que el fuego y la escarcha colisionaron en el mismo instante. Entre las rocas expulsadas por aquella explosión viajaba un único objeto. Un huevo. Antes de tocar tierra quedó atrapado en un océano congelado, donde permaneció sepultado durante eras enteras. Los glaciares avanzaron. Los imperios nacieron. Los imperios desaparecieron. Y el huevo continuó allí. Dormido. Olvidado. Esperando. *Descubrimiento.* Miles de años después, el retroceso de los hielos dejó al descubierto una extraña roca con forma de huevo. Fue encontrada por casualidad por un comerciante ambulante durante uno de sus viajes. Sin conocer su origen, la transportó junto al resto de mercancías extrañas que vendía en mercados y aldeas. El objeto permaneció durante años en su puesto. Nadie quiso comprarlo. Nadie encontró utilidad alguna en él. Para la mayoría no era más que una piedra curiosa. Sin embargo, algunos afirmaban escuchar algo extraño cuando permanecían cerca. No era un sonido. No era una voz. Era algo parecido al eco de un latido extremadamente lejano. Tan débil que podía confundirse con la imaginación. Y aun así... Nunca desaparecía por completo.
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  • PLANIFICACIÓN PREVIA.

    Nicole se reuniría con su amiga Bianca Auditore, le prometió que irían nuevamente a una investigación paranormal, sin embargo, esta quizás sea una experiencia de peligro, por lo que Nicole inmediatamente contactó a una mujer que también se encarga de investigar, tres investigadoras se unirán para hacer un largo viaje hacia un lugar baldío, dónde se ha visto el espectro de alguien muy conocido, ¿Quién será? A continuación cuándo Bianca y Raghela se presenten en el lugar, Nicole les revelará de quién se trata.

    Bianca Auditore
    Raghela
    PLANIFICACIÓN PREVIA. Nicole se reuniría con su amiga Bianca Auditore, le prometió que irían nuevamente a una investigación paranormal, sin embargo, esta quizás sea una experiencia de peligro, por lo que Nicole inmediatamente contactó a una mujer que también se encarga de investigar, tres investigadoras se unirán para hacer un largo viaje hacia un lugar baldío, dónde se ha visto el espectro de alguien muy conocido, ¿Quién será? A continuación cuándo Bianca y Raghela se presenten en el lugar, Nicole les revelará de quién se trata. [Freaky_Ghost_Ovni] [Raghe.la]
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  • •Las Crónicas De Fenrir Queen•

    Capítulo 2: Dos heridas, un mismo rastro

    La conversación se fue apagando poco a poco después de aquello. No porque alguno quisiera marcharse, sino porque ambos parecíamos estar procesando lo que acabábamos de descubrir. Durante semanas había recorrido caminos, pueblos y ciudades enteras buscando respuestas para unas heridas que nadie sabía explicar, y ahora, por primera vez desde que había comenzado mi viaje, me encontraba frente a alguien que cargaba con algo parecido.

    El sonido de la chimenea crepitaba suavemente a nuestra izquierda mientras la mayoría de los viajeros continuaban con sus conversaciones. La lámpara situada entre nosotros proyectaba una luz cálida sobre la mesa de madera y, aunque el ambiente de la posada era acogedor, no podía dejar de mirar aquellas grietas que recorrían su brazo. Eran diferentes a las mías. Mucho más pequeñas. Mucho más localizadas. Sin embargo, se parecían demasiado para ser una simple coincidencia.

    Fenrir: —Cuánto tiempo llevas así?

    El muchacho bajó la mirada hacia su brazo vendado y permaneció pensativo durante unos segundos antes de responder.

    Desconocido: —No estoy seguro… algunas semanas.

    Asentí lentamente por las coincidencias y similitudes.

    Fenrir: —Entonces te encontraste con él hace poco.

    Desconocido: —Sí.

    Volvió a hacerse el silencio.

    No era incómodo.

    Simplemente ninguno parecía saber cómo continuar una conversación sobre alguien de quien no conocíamos absolutamente nada. No teníamos un nombre. No teníamos una explicación. Ni siquiera sabíamos si aquel muchacho estaba buscando algo o simplemente destruía todo lo que encontraba a su paso.

    Bajé la mirada hacia mis manos. Las vendas asomaban ligeramente por debajo de las mangas y, aunque intentaba ignorarlo, el dolor seguía ahí. Había aprendido a convivir con él durante las últimas semanas, pero eso no significaba que me gustara.

    Fenrir: —Yo ni siquiera pude hacerle frente.

    El muchacho levantó la vista.

    Desconocido: —Qué ocurrió?

    Solté una pequeña risa sin humor mientras observaba las llamas de la chimenea.

    Fenrir: —Lo que ocurrió es que me superó completamente.

    Mis dedos se cerraron ligeramente alrededor del borde de la mesa.

    Fenrir: —Intenté defenderme. Levanté barreras, utilicé todo lo que sabía hacer, pero ni siquiera entendía qué estaba ocurriendo. Sentía cómo el suelo se rompía bajo mis pies y cómo el aire se agrietaba a mi alrededor. Cuando quise darme cuenta ya estaba en el suelo.—

    Durante unos segundos permanecí observando la luz de la lámpara.

    Fenrir: —Ni siquiera fui capaz de herirlo.—

    El muchacho no respondió inmediatamente.
    Parecía analizar cada una de mis palabras.
    Finalmente habló.

    Desconocido: —Sigues viva.

    Parpadeé. No era la respuesta que esperaba.

    Fenrir: —¿Eh?

    Desconocido: —Sigues viva.

    Su voz permanecía tan tranquila como antes.

    Desconocido: —Eso significa que hiciste algo bien.

    Me quedé observándolo en silencio, durante todo aquel tiempo había pensado en mi derrota. Había pensado en mis errores. En lo débil que era. En todo lo que me faltaba por aprender. Nunca me había detenido a pensar en el simple hecho de que había sobrevivido. No sabía si aquello debía hacerme sentir mejor. Pero, de alguna manera, ayudaba.

    La conversación volvió a apagarse mientras varios clientes abandonaban la posada para retirarse a descansar. Poco a poco el lugar comenzó a vaciarse. Las voces se hicieron menos numerosas y el ambiente más tranquilo. Fue entonces cuando una conversación cercana llamó mi atención.

    Dos viajeros estaban sentados junto a la barra hablando en voz baja. Al principio no les presté demasiada atención, hasta que una frase consiguió que levantara ligeramente la cabeza.

    Viajero 1: —Dicen que volvió a aparecer.

    Mi cuerpo se tensó de inmediato. Frente a mí, el muchacho también pareció escucharlo.

    Viajero 2: —Otra vez?

    Viajero 1: —Sí.

    Viajero 2: —Pensé que eran rumores.

    El hombre negó con la cabeza.

    Viajero 1: —Esta vez ocurrió al norte.

    El silencio se instaló entre nuestra mesa. Ambos escuchábamos y sabíamos que aquella conversación podía ser importante.

    Viajero 2: —Y qué pasó?

    Viajero 1: —Un bosque entero quedó destrozado.

    Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, el muchacho levantó ligeramente la mirada, yo hice lo mismo. No hacía falta decirlo los dos estábamos pensando exactamente en lo mismo.

    Viajero 2: —Un incendio?

    Viajero 1: —No.

    El hombre bajó la voz.

    Viajero 1: —Dicen que el terreno estaba lleno de grietas.

    Mi respiración se detuvo durante un instante.
    Las mismas palabras. Las mismas señales El mismo rastro.

    Cuando los viajeros continuaron hablando ya apenas podía escucharlos. Mi atención estaba completamente centrada en lo que acababa de oír. Volví a mirar al muchacho pero el ya me estaba mirando.

    Fenrir: —¿Crees que es él?

    El silencio duró varios segundos. Finalmente respondió.

    Desconocido: —No lo sé.

    Sus ojos se desviaron hacia la ventana de la posada. Hacia la oscuridad del exterior.

    Desconocido: —Pero quiero averiguarlo.

    Aquellas palabras quedaron suspendidas en el aire. Por primera vez desde que había comenzado mi viaje sentí algo diferente no era esperanza, no era alivio, era curiosidad.
    Porque una parte de mí había abandonado casa buscando una cura pero otra parte…

    La parte que seguía recordando aquel combate cada vez que cerraba los ojos, necesitaba respuestas.

    Necesitaba entender quién era aquel muchacho y por qué nos había atacado y por qué las heridas que nos había dejado se negaban a desaparecer.

    Miré nuevamente las grietas que recorrían el brazo del desconocido y después observé las vendas que cubrían mis propias manos. Fuera quien fuese aquel muchacho, seguía ahí fuera. Y si realmente había vuelto a aparecer al norte, significaba que el rastro aún estaba caliente. Quizás mi viaje ya no consistía únicamente en encontrar una cura.

    Quizás acababa de convertirse en algo mucho más peligroso. Y por primera vez desde que entré en aquella posada, tuve la sensación de que el destino acababa de unir dos caminos que jamás debieron cruzarse.
    •Las Crónicas De Fenrir Queen• Capítulo 2: Dos heridas, un mismo rastro La conversación se fue apagando poco a poco después de aquello. No porque alguno quisiera marcharse, sino porque ambos parecíamos estar procesando lo que acabábamos de descubrir. Durante semanas había recorrido caminos, pueblos y ciudades enteras buscando respuestas para unas heridas que nadie sabía explicar, y ahora, por primera vez desde que había comenzado mi viaje, me encontraba frente a alguien que cargaba con algo parecido. El sonido de la chimenea crepitaba suavemente a nuestra izquierda mientras la mayoría de los viajeros continuaban con sus conversaciones. La lámpara situada entre nosotros proyectaba una luz cálida sobre la mesa de madera y, aunque el ambiente de la posada era acogedor, no podía dejar de mirar aquellas grietas que recorrían su brazo. Eran diferentes a las mías. Mucho más pequeñas. Mucho más localizadas. Sin embargo, se parecían demasiado para ser una simple coincidencia. Fenrir: —Cuánto tiempo llevas así? El muchacho bajó la mirada hacia su brazo vendado y permaneció pensativo durante unos segundos antes de responder. Desconocido: —No estoy seguro… algunas semanas. Asentí lentamente por las coincidencias y similitudes. Fenrir: —Entonces te encontraste con él hace poco. Desconocido: —Sí. Volvió a hacerse el silencio. No era incómodo. Simplemente ninguno parecía saber cómo continuar una conversación sobre alguien de quien no conocíamos absolutamente nada. No teníamos un nombre. No teníamos una explicación. Ni siquiera sabíamos si aquel muchacho estaba buscando algo o simplemente destruía todo lo que encontraba a su paso. Bajé la mirada hacia mis manos. Las vendas asomaban ligeramente por debajo de las mangas y, aunque intentaba ignorarlo, el dolor seguía ahí. Había aprendido a convivir con él durante las últimas semanas, pero eso no significaba que me gustara. Fenrir: —Yo ni siquiera pude hacerle frente. El muchacho levantó la vista. Desconocido: —Qué ocurrió? Solté una pequeña risa sin humor mientras observaba las llamas de la chimenea. Fenrir: —Lo que ocurrió es que me superó completamente. Mis dedos se cerraron ligeramente alrededor del borde de la mesa. Fenrir: —Intenté defenderme. Levanté barreras, utilicé todo lo que sabía hacer, pero ni siquiera entendía qué estaba ocurriendo. Sentía cómo el suelo se rompía bajo mis pies y cómo el aire se agrietaba a mi alrededor. Cuando quise darme cuenta ya estaba en el suelo.— Durante unos segundos permanecí observando la luz de la lámpara. Fenrir: —Ni siquiera fui capaz de herirlo.— El muchacho no respondió inmediatamente. Parecía analizar cada una de mis palabras. Finalmente habló. Desconocido: —Sigues viva. Parpadeé. No era la respuesta que esperaba. Fenrir: —¿Eh? Desconocido: —Sigues viva. Su voz permanecía tan tranquila como antes. Desconocido: —Eso significa que hiciste algo bien. Me quedé observándolo en silencio, durante todo aquel tiempo había pensado en mi derrota. Había pensado en mis errores. En lo débil que era. En todo lo que me faltaba por aprender. Nunca me había detenido a pensar en el simple hecho de que había sobrevivido. No sabía si aquello debía hacerme sentir mejor. Pero, de alguna manera, ayudaba. La conversación volvió a apagarse mientras varios clientes abandonaban la posada para retirarse a descansar. Poco a poco el lugar comenzó a vaciarse. Las voces se hicieron menos numerosas y el ambiente más tranquilo. Fue entonces cuando una conversación cercana llamó mi atención. Dos viajeros estaban sentados junto a la barra hablando en voz baja. Al principio no les presté demasiada atención, hasta que una frase consiguió que levantara ligeramente la cabeza. Viajero 1: —Dicen que volvió a aparecer. Mi cuerpo se tensó de inmediato. Frente a mí, el muchacho también pareció escucharlo. Viajero 2: —Otra vez? Viajero 1: —Sí. Viajero 2: —Pensé que eran rumores. El hombre negó con la cabeza. Viajero 1: —Esta vez ocurrió al norte. El silencio se instaló entre nuestra mesa. Ambos escuchábamos y sabíamos que aquella conversación podía ser importante. Viajero 2: —Y qué pasó? Viajero 1: —Un bosque entero quedó destrozado. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, el muchacho levantó ligeramente la mirada, yo hice lo mismo. No hacía falta decirlo los dos estábamos pensando exactamente en lo mismo. Viajero 2: —Un incendio? Viajero 1: —No. El hombre bajó la voz. Viajero 1: —Dicen que el terreno estaba lleno de grietas. Mi respiración se detuvo durante un instante. Las mismas palabras. Las mismas señales El mismo rastro. Cuando los viajeros continuaron hablando ya apenas podía escucharlos. Mi atención estaba completamente centrada en lo que acababa de oír. Volví a mirar al muchacho pero el ya me estaba mirando. Fenrir: —¿Crees que es él? El silencio duró varios segundos. Finalmente respondió. Desconocido: —No lo sé. Sus ojos se desviaron hacia la ventana de la posada. Hacia la oscuridad del exterior. Desconocido: —Pero quiero averiguarlo. Aquellas palabras quedaron suspendidas en el aire. Por primera vez desde que había comenzado mi viaje sentí algo diferente no era esperanza, no era alivio, era curiosidad. Porque una parte de mí había abandonado casa buscando una cura pero otra parte… La parte que seguía recordando aquel combate cada vez que cerraba los ojos, necesitaba respuestas. Necesitaba entender quién era aquel muchacho y por qué nos había atacado y por qué las heridas que nos había dejado se negaban a desaparecer. Miré nuevamente las grietas que recorrían el brazo del desconocido y después observé las vendas que cubrían mis propias manos. Fuera quien fuese aquel muchacho, seguía ahí fuera. Y si realmente había vuelto a aparecer al norte, significaba que el rastro aún estaba caliente. Quizás mi viaje ya no consistía únicamente en encontrar una cura. Quizás acababa de convertirse en algo mucho más peligroso. Y por primera vez desde que entré en aquella posada, tuve la sensación de que el destino acababa de unir dos caminos que jamás debieron cruzarse.
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    Jajaja, eso fue divertido. Una user de un ojo me acaba de decir que nuestro desmadre estuvo chido y que a ver cuándo renovamos la temporada jajaja y me preguntó que porqué si Lorenzo, Elian y Alessandro son hermanos, no sé apellidan igual. La respuesta es la siguiente: Cuando los padres de Alessandro adoptaron a Lorenzo sí le dieron sus apellidos, legalmente Lorenzo se llama Massimo Lorenzo Wang Balissari, por qué entonces sólo se hace llamar Lorenzo Moretti ?, porque ese era el apellido que el sacerdote que lo cuidó los primeros años de su vida le dio, y porque Lorenzo Moretti no está fichado como criminal de alta peligrosidad.
    Qué sucede con Elian...el bonito y ligeramente desequilibrado hermano menor se llama Elian Leonardo Wang Vanthasel...resulta y resalta que Elian fue producto de un bonito desliz que su padre (Mr. Wang) tuvo con una mujer en un viaje de "negocios", y bueno, esa es la razón de por qué todos sé apellidan diferente. Después, Alessandro compartirá su historia pero de momento, ahí está.//
    Jajaja, eso fue divertido. Una user de un ojo me acaba de decir que nuestro desmadre estuvo chido y que a ver cuándo renovamos la temporada jajaja y me preguntó que porqué si Lorenzo, Elian y Alessandro son hermanos, no sé apellidan igual. La respuesta es la siguiente: Cuando los padres de Alessandro adoptaron a Lorenzo sí le dieron sus apellidos, legalmente Lorenzo se llama Massimo Lorenzo Wang Balissari, por qué entonces sólo se hace llamar Lorenzo Moretti ?, porque ese era el apellido que el sacerdote que lo cuidó los primeros años de su vida le dio, y porque Lorenzo Moretti no está fichado como criminal de alta peligrosidad. Qué sucede con Elian...el bonito y ligeramente desequilibrado hermano menor se llama Elian Leonardo Wang Vanthasel...resulta y resalta que Elian fue producto de un bonito desliz que su padre (Mr. Wang) tuvo con una mujer en un viaje de "negocios", y bueno, esa es la razón de por qué todos sé apellidan diferente. Después, Alessandro compartirá su historia pero de momento, ahí está.//
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