• No e visto a maestro loki , asi de triste de seperado ..... me da tristesa verlo asi y crei que seria al fin feliz y se olvidaria de aquella ~
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  • ── Lo más triste de todo esto, es cómo llegan con un ego muy grande, pero al primer hechizo se vuelven ratones.
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  • Mi mejor amigo Cuddles me ha regalado un helado siempre me anima cuando estoy triste o desaminada.
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  • ' Ver aquella rosa imbuida en su magia le traía recuerdos, de tratos y de aventuras, de muertes y de nuevos comienzos, y también le recordaba lo solo que estaba, atrapado no solo en el tiempo, si no en su propia tristeza, en su falta de motivos, le seguía faltando algo que le diera un propósito ... Una sventura, un proyecto, un acompañante, algo que le diera un sentido '

    – La magia lleva consigo un camino solitario ... Eso decían mis padres al menos.
    ' Ver aquella rosa imbuida en su magia le traía recuerdos, de tratos y de aventuras, de muertes y de nuevos comienzos, y también le recordaba lo solo que estaba, atrapado no solo en el tiempo, si no en su propia tristeza, en su falta de motivos, le seguía faltando algo que le diera un propósito ... Una sventura, un proyecto, un acompañante, algo que le diera un sentido ' – La magia lleva consigo un camino solitario ... Eso decían mis padres al menos.
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  • Realmente no entiendo qué cree la gente sobre el amor o los sentimientos... Creo que me hacen sentir muy triste.
    Realmente no entiendo qué cree la gente sobre el amor o los sentimientos... Creo que me hacen sentir muy triste. :STK-67:
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  • "Aubrey Hall"
    Fandom 𝘉𝑟𝘪𝑑𝘨𝑒𝘳𝑡𝘰𝑛
    Categoría Slice of Life
    ‎ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤ♡✧ s𝐭a𝐫t𝐞r p𝐚r𝐚 𝑯𝙚𝒏𝙧𝒚 𝑬𝙙𝒘𝙖𝒓𝙙 𝙃𝒂𝙧𝒓𝙞𝒏𝙜𝒕𝙤𝒏 ✧♡

    ㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤSu respiración era pausada, su rostro serio. Se evaluaba en el espejo y no veia lo que, se supone, debía ver una jovencita recién comprometida. Su expresión era triste, apagada, como la de alguien que no tiene elección ni voz ni voto en las elecciones de su propia vida. Habia sido criada de la forma más minuciosa y concienzuda y habia sabido desde siempre cuál era su destino. Ser una muchacha casadera y encontrar un buen esposo antes de cumplir los veintidós. Pero, siempre habia pensado que tendría elección, que su opinión importaría. No fue asi. A pesar de la oleada de pretendientes que la cortejaron durante la temporada, ninguno fue lo bastante bueno para ella, según dijo su padre apoyado en la poderosa opinión de su hijo mayor, Jeffrey.

    Ellos dos se habían encontrado de ocupar el marido perfecto. El Conde de Ashcroft era la opción más segura y lo mejor a lo que Bella podría aspirar. El compromiso se habia anunciado hacia tan solo unos dias y su familia ya estaba llena de quebraderos de cabeza y preparativos de boda. Para Bella todo aquello era solo una firme correa que sentía cada vez más prieta en torno a su cuello.

    -¿Señorita Pembroke? -la voz de Betty, su doncella, la sacó de su ensimismamiento.

    Bella la miró en el reflejo del espejo mientras esta mostraba el vestido que tenía que ponerse ese día. Habia finalizado la temporada y casi todas las familias de la alta aristocracia habían recibido una invitación para reunirse en Aubrey Hall, la casa de campo de la familia Bridgerton para celebrar el compromiso del Vizconde con la señorita Kate Sharma.

    -Es perfecto, Betty -asintió la joven.

    >> El trayecto en coche de caballos desde la residencia de los Pembroke hasta Aubrey Hall duraba casi dos horas y normalmente Bella estaría entusiasmada con aquel evento. Su familia era muy cercana a los Bridgerton y le hizo mucha ilusión recibir la noticia del compromiso, pero… no se sentía con ánimos de celebrar nada. A pesar de que Aubrey Hall estaba decorada con un gusto exquisito, como siempre, y de que fue muy bien recibida por Lady Bridgerton, Bella no podía evitar sentirse fuera de lugar.

    Aun asi, bastantes damas de la aristocracia a las que no habia tenido ocasión de ver desde su “feliz” noticia, se acercaron a saludarla y darle la enhorabuena. Algo que no logró hacer que Arabella se sintiera más comoda.

    Aprovechando un momento de despiste de su padre y su hermano, Bella encontró su escapada perfecta. Se deslizó entre los invitados y, buscando un lugar tranquilo deambuló por los pasillos hasta dar con la biblioteca de la familia. Una estancia abierta que provocó que, por una vez, Arabella esbozara una sonrisa.

    Dejó su copa de limonada sobre una de las repisas y comenzó a pasear delante de la estantería buscando algo que leer.
    ‎ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤ♡✧ s𝐭a𝐫t𝐞r p𝐚r𝐚 [L0RDHARRINGTON] ✧♡ ㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤSu respiración era pausada, su rostro serio. Se evaluaba en el espejo y no veia lo que, se supone, debía ver una jovencita recién comprometida. Su expresión era triste, apagada, como la de alguien que no tiene elección ni voz ni voto en las elecciones de su propia vida. Habia sido criada de la forma más minuciosa y concienzuda y habia sabido desde siempre cuál era su destino. Ser una muchacha casadera y encontrar un buen esposo antes de cumplir los veintidós. Pero, siempre habia pensado que tendría elección, que su opinión importaría. No fue asi. A pesar de la oleada de pretendientes que la cortejaron durante la temporada, ninguno fue lo bastante bueno para ella, según dijo su padre apoyado en la poderosa opinión de su hijo mayor, Jeffrey. Ellos dos se habían encontrado de ocupar el marido perfecto. El Conde de Ashcroft era la opción más segura y lo mejor a lo que Bella podría aspirar. El compromiso se habia anunciado hacia tan solo unos dias y su familia ya estaba llena de quebraderos de cabeza y preparativos de boda. Para Bella todo aquello era solo una firme correa que sentía cada vez más prieta en torno a su cuello. -¿Señorita Pembroke? -la voz de Betty, su doncella, la sacó de su ensimismamiento. Bella la miró en el reflejo del espejo mientras esta mostraba el vestido que tenía que ponerse ese día. Habia finalizado la temporada y casi todas las familias de la alta aristocracia habían recibido una invitación para reunirse en Aubrey Hall, la casa de campo de la familia Bridgerton para celebrar el compromiso del Vizconde con la señorita Kate Sharma. -Es perfecto, Betty -asintió la joven. >> El trayecto en coche de caballos desde la residencia de los Pembroke hasta Aubrey Hall duraba casi dos horas y normalmente Bella estaría entusiasmada con aquel evento. Su familia era muy cercana a los Bridgerton y le hizo mucha ilusión recibir la noticia del compromiso, pero… no se sentía con ánimos de celebrar nada. A pesar de que Aubrey Hall estaba decorada con un gusto exquisito, como siempre, y de que fue muy bien recibida por Lady Bridgerton, Bella no podía evitar sentirse fuera de lugar. Aun asi, bastantes damas de la aristocracia a las que no habia tenido ocasión de ver desde su “feliz” noticia, se acercaron a saludarla y darle la enhorabuena. Algo que no logró hacer que Arabella se sintiera más comoda. Aprovechando un momento de despiste de su padre y su hermano, Bella encontró su escapada perfecta. Se deslizó entre los invitados y, buscando un lugar tranquilo deambuló por los pasillos hasta dar con la biblioteca de la familia. Una estancia abierta que provocó que, por una vez, Arabella esbozara una sonrisa. Dejó su copa de limonada sobre una de las repisas y comenzó a pasear delante de la estantería buscando algo que leer.
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  • Las pesadillas desde ese día no paraban, ni una sola ocasión la abandonó el rencor y añoranza de aquello que apenas se iba concretando. Lo extrañaba, ¿Cómo podía echar de menos tanto a alguien que estuvo tan poco tiempo?... ¿Por qué extrañaría a un demonio?

    Y ahí estaba, dando vueltas en su cama, igual que cada noche desde hacía tres meses. Jinu, su sacrificio, las últimas palabras que le dijo antes de partir. Le había dado lo más valioso que tenía y aun así, parecía no ser suficiente para aliviar el dolor de su pérdida.

    Le enseñó a no esconderse, a aceptar y encontrar un camino diferente para lograr su misión, era verdad, pero en el proceso perdió otra igual de importante, le falló a él, no pudo protegerlo y ahora, aquellas marcas que nunca más deberían de ser motivo de vergüenza eran un constante recordatorio de que alguna vez amó y perdió a un demonio.

    Se levantó de un salto de la cama, caminando hacia el balcón de su habitación, pensando en lo cruel e irónica que podía ser la vida. El cielo nocturno convertía el cristal en un espejo casi perfecto, donde el rostro de la guerrera se dibujó con líneas tristes y melancólicas.

    — Cuando te veo, todo empieza a cambiar… — susurró con tristeza, contemplando las marcas lilas en su piel, las mismas que adornaron alguna vez al pelinegro que ahora era el dueño de sus lamentos.
    Las pesadillas desde ese día no paraban, ni una sola ocasión la abandonó el rencor y añoranza de aquello que apenas se iba concretando. Lo extrañaba, ¿Cómo podía echar de menos tanto a alguien que estuvo tan poco tiempo?... ¿Por qué extrañaría a un demonio? Y ahí estaba, dando vueltas en su cama, igual que cada noche desde hacía tres meses. Jinu, su sacrificio, las últimas palabras que le dijo antes de partir. Le había dado lo más valioso que tenía y aun así, parecía no ser suficiente para aliviar el dolor de su pérdida. Le enseñó a no esconderse, a aceptar y encontrar un camino diferente para lograr su misión, era verdad, pero en el proceso perdió otra igual de importante, le falló a él, no pudo protegerlo y ahora, aquellas marcas que nunca más deberían de ser motivo de vergüenza eran un constante recordatorio de que alguna vez amó y perdió a un demonio. Se levantó de un salto de la cama, caminando hacia el balcón de su habitación, pensando en lo cruel e irónica que podía ser la vida. El cielo nocturno convertía el cristal en un espejo casi perfecto, donde el rostro de la guerrera se dibujó con líneas tristes y melancólicas. — Cuando te veo, todo empieza a cambiar… — susurró con tristeza, contemplando las marcas lilas en su piel, las mismas que adornaron alguna vez al pelinegro que ahora era el dueño de sus lamentos.
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  • Aunque oculte mis tristesas maas abajo del hielo , siempre sale de alli.
    Aunque oculte mis tristesas maas abajo del hielo , siempre sale de alli.
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  • —Dia lluvioso, ¿Huh? Lo mejor será buscar a algún motociclista imprudente que esté corriendo en la autopista mojada… antes de que se estampen.—

    Miraba las calles tristes, y las sombrillas de las personas ir y venir. Temblaba de frío, el aire era gélido.

    —…Bueno, pescaré un resfriado después de esto.—
    —Dia lluvioso, ¿Huh? Lo mejor será buscar a algún motociclista imprudente que esté corriendo en la autopista mojada… antes de que se estampen.— Miraba las calles tristes, y las sombrillas de las personas ir y venir. Temblaba de frío, el aire era gélido. —…Bueno, pescaré un resfriado después de esto.—
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  • La cafetería Blueberry Cloud
    Categoría Slice of Life
    Siempre había querido trabajar como repostero, amaba las cosas dulces; adoraba poder ver como la gente disfrutaba de sus creaciones y por lo mismo ahora tenía una cafetería, con un apartado de libros y otro de juegos. Amaba su cafetería.

    La tarde se había tornado tranquila, el cielo tenía colores suaves, vibrantes. Los olores en la cafetería y pastelillos hicieron del ambiente una exquisites: que pese a que la cafetería estaba en completa soledad, el paisaje lo reconfortaba. Luego de haber tomado la merienda, se levanto de la silla justamente para seguir con su labor; aunque no es que tuviera mucho que hacer, lo que le resultaba algo triste, pero amaba trabajar entre endulzantes y cafeína.

    Se aliso el delantal, se arreglo el cabello y se acercó con paso decidido hasta la puerta del establecimiento; al abrirla saco solo su mano para dar vuelta al cartel de cerrado a abierto. Estaba listo para empezar esta tarde de arduo trabajo. Ciertamente estaba emocionado.

    Ren es un chico enamorado empedernido, que dudaba que entraría el amor por esa puerta–al menos eso creía—.
    Siempre había querido trabajar como repostero, amaba las cosas dulces; adoraba poder ver como la gente disfrutaba de sus creaciones y por lo mismo ahora tenía una cafetería, con un apartado de libros y otro de juegos. Amaba su cafetería. La tarde se había tornado tranquila, el cielo tenía colores suaves, vibrantes. Los olores en la cafetería y pastelillos hicieron del ambiente una exquisites: que pese a que la cafetería estaba en completa soledad, el paisaje lo reconfortaba. Luego de haber tomado la merienda, se levanto de la silla justamente para seguir con su labor; aunque no es que tuviera mucho que hacer, lo que le resultaba algo triste, pero amaba trabajar entre endulzantes y cafeína. Se aliso el delantal, se arreglo el cabello y se acercó con paso decidido hasta la puerta del establecimiento; al abrirla saco solo su mano para dar vuelta al cartel de cerrado a abierto. Estaba listo para empezar esta tarde de arduo trabajo. Ciertamente estaba emocionado. Ren es un chico enamorado empedernido, que dudaba que entraría el amor por esa puerta–al menos eso creía—.
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