• - Me di un largo descanso, ¿Que esperaban?, no Eggman, no villanos aterradores amenazando el espacio tiempo, ¡Era hora de relajarme y correr por ahí!
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  • *Una vez que cruzamos al plano de Grixis las grietas interdimensionales se cerraron por completo en todas partes del multiverso, impidiendo la salida de los horrores del plano, y para resguardar esta seguridad hice mi último acto de expiación de mis delitos en el pasado como una especie de condena, quizás por el Karma o quién sabe.*

    "Crosis...ya....nunca....más......cometerás....atro..cidades..."

    *Mi voz se apagaba poco a poco hasta que todo el tiempo comiendo piedras sirvieron para este momento. Mi cuerpo se fue petrificando hasta que completamente me convertiría en la prisión eterna del dragón de la muerte.*

    "Cui....den.....se.....a.mi....gos..."

    *Fueron las últimas palabras de Jeronymous Rael antes de sacrificarse.*
    *Una vez que cruzamos al plano de Grixis las grietas interdimensionales se cerraron por completo en todas partes del multiverso, impidiendo la salida de los horrores del plano, y para resguardar esta seguridad hice mi último acto de expiación de mis delitos en el pasado como una especie de condena, quizás por el Karma o quién sabe.* "Crosis...ya....nunca....más......cometerás....atro..cidades..." *Mi voz se apagaba poco a poco hasta que todo el tiempo comiendo piedras sirvieron para este momento. Mi cuerpo se fue petrificando hasta que completamente me convertiría en la prisión eterna del dragón de la muerte.* "Cui....den.....se.....a.mi....gos..." *Fueron las últimas palabras de Jeronymous Rael antes de sacrificarse.*
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  • [Durante la noche Keinshi saldría en su veloz Kawasaki Ninja no para un simple paseo, debía encontrarse con alguien en una reunión sobre un asunto de gran importancia.. ¿Negocios? ¿Archivos? ¿O algo peor? No era algo que pudiera saberse la respuesta pero este ya iba en camino hacia el punto de encuentro]

    (Mas les vale no hacerme perder el tiempo.. si lo que dijeron es cierto entonces se trata de algo grande..)

    •este se acomodaría en su moto con cuidado antes de acelerarla hasta los 300km/h para asegurarse de llegar lo antes posible. En estos momentos el rostro de Keinshi demostraba una expresión sería mientras miraba hacia el frente en lo que un sutil brillo morado se le veía en los ojos•
    [Durante la noche Keinshi saldría en su veloz Kawasaki Ninja no para un simple paseo, debía encontrarse con alguien en una reunión sobre un asunto de gran importancia.. ¿Negocios? ¿Archivos? ¿O algo peor? No era algo que pudiera saberse la respuesta pero este ya iba en camino hacia el punto de encuentro] (Mas les vale no hacerme perder el tiempo.. si lo que dijeron es cierto entonces se trata de algo grande..) •este se acomodaría en su moto con cuidado antes de acelerarla hasta los 300km/h para asegurarse de llegar lo antes posible. En estos momentos el rostro de Keinshi demostraba una expresión sería mientras miraba hacia el frente en lo que un sutil brillo morado se le veía en los ojos•
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  • "Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando..."

    ¿Y es que así va esto, no?

    Últimamente todo se siente extraño, como si el mundo hubiese olvidado la forma que tenía cuando aún parecía familiar. Todo parece desvanecerse demasiado rápido; nombres, promesas, personas... como polvo que el viento arrastra sin dejar rastro.

    Quizá no debí permitir que aquella luz llamada esperanza me cegara. Fue hermosa, sí, pero también traicionera. Tan brillante que no me dejó ver los precipicios que escondía detrás.

    Y ahora aquí estoy otra vez, sosteniendo una pequeña vela en la inmensidad de una oscuridad que siempre me recibió con los brazos abiertos. La conozco demasiado bien. A veces parece burlarse de mi ingenuidad, pero nunca me rechaza. Permanece ahí, como un hogar al que uno vuelve después de perderse demasiado tiempo. Porque hay palabras que otros olvidan haber dicho, pero que permanecen dentro de uno para siempre. Se adhieren a la piel, se mezclan con los pensamientos y terminan convirtiéndose en una voz propia.

    Quizá por eso sigo sintiéndome fuera de lugar. Como una pieza de otro rompecabezas. Como alguien que observa a los demás encajar mientras aprende a convivir con la sensación de no pertenecer a ninguna parte.

    Así que continúo caminando con mi vela entre las manos. Ya no discuto con las sombras; hay cansancios que terminan formando parte de uno.

    Ahora solo me queda permanecer aquí, entre los colores cambiantes del cielo, observando cómo las horas nacen y mueren. Tal vez ese sea mi lugar: el breve instante entre una luz que se apaga y otra que nunca llega.

    Y mientras el mundo sigue avanzando hacia destinos que nunca parecieron llevar mi nombre, esperaré en silencio, sabiendo que algún día también me tocará desvanecerme entre los colores del cielo, igual que todo lo demás... —Releyo una vez más el escrito. No había nada que "corregir", porque era más un sentimiento del momento, que algo poético.

    El rastro de las ojeras era evidente en su rostro, y ni siquiera se molestaría en cubrirlas. Era algo habitual en Katherina.

    Cerró la libreta, y con ello sus pensamientos. Dejando caer su cabeza sobre el cuero del cuaderno.
    "Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando..." ¿Y es que así va esto, no? Últimamente todo se siente extraño, como si el mundo hubiese olvidado la forma que tenía cuando aún parecía familiar. Todo parece desvanecerse demasiado rápido; nombres, promesas, personas... como polvo que el viento arrastra sin dejar rastro. Quizá no debí permitir que aquella luz llamada esperanza me cegara. Fue hermosa, sí, pero también traicionera. Tan brillante que no me dejó ver los precipicios que escondía detrás. Y ahora aquí estoy otra vez, sosteniendo una pequeña vela en la inmensidad de una oscuridad que siempre me recibió con los brazos abiertos. La conozco demasiado bien. A veces parece burlarse de mi ingenuidad, pero nunca me rechaza. Permanece ahí, como un hogar al que uno vuelve después de perderse demasiado tiempo. Porque hay palabras que otros olvidan haber dicho, pero que permanecen dentro de uno para siempre. Se adhieren a la piel, se mezclan con los pensamientos y terminan convirtiéndose en una voz propia. Quizá por eso sigo sintiéndome fuera de lugar. Como una pieza de otro rompecabezas. Como alguien que observa a los demás encajar mientras aprende a convivir con la sensación de no pertenecer a ninguna parte. Así que continúo caminando con mi vela entre las manos. Ya no discuto con las sombras; hay cansancios que terminan formando parte de uno. Ahora solo me queda permanecer aquí, entre los colores cambiantes del cielo, observando cómo las horas nacen y mueren. Tal vez ese sea mi lugar: el breve instante entre una luz que se apaga y otra que nunca llega. Y mientras el mundo sigue avanzando hacia destinos que nunca parecieron llevar mi nombre, esperaré en silencio, sabiendo que algún día también me tocará desvanecerme entre los colores del cielo, igual que todo lo demás... —Releyo una vez más el escrito. No había nada que "corregir", porque era más un sentimiento del momento, que algo poético. El rastro de las ojeras era evidente en su rostro, y ni siquiera se molestaría en cubrirlas. Era algo habitual en Katherina. Cerró la libreta, y con ello sus pensamientos. Dejando caer su cabeza sobre el cuero del cuaderno.
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  • —Hey, hola fear¡ ¿Cuánto tiempo?¡
    *el conejo sonrío y se acerco a 𝐅𝐞𝐚𝐫 , mort estaba extrañamente feliz luego de despertar de la invernación, casi parecía otra persona.. o furro mas bien dicho-?*
    —uuf... El mundo es demasiado hermoso¡ Y bien? Que cuentas? El idiota de nuestro padre estuvo causando problemas? ¿Conseguiste pareja? ¿Hiciste más amigos? Cuenta todo¡
    *Mort saco un cigarrillo y lo encendió, ofreciéndole uno de sobra que tenia a su hermano*
    —¿Quieres?
    —Hey, hola fear¡ ¿Cuánto tiempo?¡ *el conejo sonrío y se acerco a [The_Fear], mort estaba extrañamente feliz luego de despertar de la invernación, casi parecía otra persona.. o furro mas bien dicho-?* —uuf... El mundo es demasiado hermoso¡ Y bien? Que cuentas? El idiota de nuestro padre estuvo causando problemas? ¿Conseguiste pareja? ¿Hiciste más amigos? Cuenta todo¡ *Mort saco un cigarrillo y lo encendió, ofreciéndole uno de sobra que tenia a su hermano* —¿Quieres?
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  • El quién era antes de ser el mounstro que soy ahora, murió hace mucho tiempo.
    El quién era antes de ser el mounstro que soy ahora, murió hace mucho tiempo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Usar a Sunday de HSR significa dos cosas al mismo tiempo en cuanto a FanArt:
    Un personaje masculino de músculos marcados sin llegar a lo exagerado.
    Un personaje afeminado p r e ñ a b l e.
    No hay intermedio.
    Usar a Sunday de HSR significa dos cosas al mismo tiempo en cuanto a FanArt: Un personaje masculino de músculos marcados sin llegar a lo exagerado. Un personaje afeminado p r e ñ a b l e. No hay intermedio.
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  • ✦ Instinto Primario Bajo El Neón ✦
    Categoría Otros
    La abstinencia era un veneno lento para alguien que, como Viktor, entendía la inmortalidad como un lienzo para el hedonismo. Tras semanas sepultado en la rigidez de los compromisos familiares y la asfixia del Castillo Brașov, había escapado a Miami con una única premisa: despejar la mente de obligaciones y satisfacer las necesidades más primarias que rugían bajo su piel de mármol, y no precisamente de sangre humana.

    Aquella noche, el ambiente de South Beach se sentía extrañamente cómplice. El aire tropical, espeso por la humedad, el olor a sal marina y los perfumes caros, era el escenario perfecto para una caza que iba mucho más allá de una presa indefensa a la que drenar su sangre en un callejón. Viktor buscaba un hombre o una mujer con la suficiente audacia en la mirada como para cruzar el umbral de lo prohibido y entregarse por completo al juego de la carne, un alma dispuesta a saciar y ser saciada en un encuentro donde la dominancia y la sumisión se difuminaran por completo.

    Aigeró el paso bajo la luz de los neones de Ocean Drive, dejando que el ritmo amortiguado de los clubes de lujo guiara sus pasos. Su figura, imponente y vestida con una elegancia impecable que contrastaba con la crudeza de su urgencia interna, destacaba con naturalidad entre la fauna nocturna de la ciudad. Sus ojos verdes océano encendidos por una chispa peligrosa y felina, barrían los rostros de la multitud con una fijeza depredadora.
    No necesitaba forzar a nadie, su magnetismo natural haría el trabajo. Solo le bastaba un destello de complicidad, una respiración alterada o una mirada que sostuviera la suya el tiempo suficiente para saber quién sería la criatura que calmaría el incendio que le quemaba las venas tras un mes de oscuro ayuno.
    La abstinencia era un veneno lento para alguien que, como Viktor, entendía la inmortalidad como un lienzo para el hedonismo. Tras semanas sepultado en la rigidez de los compromisos familiares y la asfixia del Castillo Brașov, había escapado a Miami con una única premisa: despejar la mente de obligaciones y satisfacer las necesidades más primarias que rugían bajo su piel de mármol, y no precisamente de sangre humana. Aquella noche, el ambiente de South Beach se sentía extrañamente cómplice. El aire tropical, espeso por la humedad, el olor a sal marina y los perfumes caros, era el escenario perfecto para una caza que iba mucho más allá de una presa indefensa a la que drenar su sangre en un callejón. Viktor buscaba un hombre o una mujer con la suficiente audacia en la mirada como para cruzar el umbral de lo prohibido y entregarse por completo al juego de la carne, un alma dispuesta a saciar y ser saciada en un encuentro donde la dominancia y la sumisión se difuminaran por completo. Aigeró el paso bajo la luz de los neones de Ocean Drive, dejando que el ritmo amortiguado de los clubes de lujo guiara sus pasos. Su figura, imponente y vestida con una elegancia impecable que contrastaba con la crudeza de su urgencia interna, destacaba con naturalidad entre la fauna nocturna de la ciudad. Sus ojos verdes océano encendidos por una chispa peligrosa y felina, barrían los rostros de la multitud con una fijeza depredadora. No necesitaba forzar a nadie, su magnetismo natural haría el trabajo. Solo le bastaba un destello de complicidad, una respiración alterada o una mirada que sostuviera la suya el tiempo suficiente para saber quién sería la criatura que calmaría el incendio que le quemaba las venas tras un mes de oscuro ayuno.
    Tipo
    Individual
    Líneas
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    Fandom
    Dead by Daylight
    Búsqueda de
    Rol
    Estado
    Disponible
    Buenos días, tardes o noches.
    Estamos en busqueda de gente para que se una al fandom de Dead by Daylight y hacer una bonita comunidad de rol.

    Requisitos:
    ── Solo personajes 3D
    ── No es necesario haber jugado al juego, pero mínimo se debe tener conocimientos del personaje que usarás.
    ── Respeto ante todo. No tomarse el rol de otros como ataques personales. Se debe separar el rol de la vida real.
    ── Si prefieres hacerte un killer, puedes usar una versión más humanizada del mismo. Sin embargo debes respetar el lore del personaje.

    Cualquier pregunta que tengan, pueden consultarme tranquilamente y se les responderá apenas se tenga tiempo.
    Buenos días, tardes o noches. Estamos en busqueda de gente para que se una al fandom de Dead by Daylight y hacer una bonita comunidad de rol. Requisitos: ── Solo personajes 3D ── No es necesario haber jugado al juego, pero mínimo se debe tener conocimientos del personaje que usarás. ── Respeto ante todo. No tomarse el rol de otros como ataques personales. Se debe separar el rol de la vida real. ── Si prefieres hacerte un killer, puedes usar una versión más humanizada del mismo. Sin embargo debes respetar el lore del personaje. Cualquier pregunta que tengan, pueden consultarme tranquilamente y se les responderá apenas se tenga tiempo.
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  • 〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕


    El trabajo en la madrugada siempre era lo peor. Esas horas muertas donde la soledad se hacía más pesada y el silencio más ruidoso que estar en medio de una fiesta. Alaska lo odiaba demasiado. Lo único que podía romper ese silencio eran los zumbidos de los tubos fluorescentes dentro de la gasolinera y uno de los ventiladores de las heladeras funcionando mal. Pero incluso así había algo más en el ambiente que ella no podía discernir con claridad, pero a la vez sabía que era algo malo.

    Decidió salir, tomar un poco de aire tal vez ayudaría a calmar el creciente dolor en su cabeza, justo detrás de la frente. Sacó su paquete de cigarrillos y tomó uno para encenderlo, pero le costó más de lo usual. Tuvo que intentarlo cinco veces hasta que finalmente se encendió, aquello la estresó un poco, sintiendo escalofríos. No era por estar fuera, ese frío venía desde dentro.

    Dio una calada larga para llenar bien sus pulmones de humo y nicotina, y lo mantuvo allí un momento antes de expulsarlo con lentitud. Sus hombros se relajaron de a poco. Duró poco antes que el letrero de fuera empezara a parpadear. Tal vez un error, podía pasar, había ocurrido antes. El problema era que el dueño lo había mandado arreglar hacía dos días y, al mismo tiempo, el dolor de cabeza se intensificaba. Se quejó apenas antes de cerrar los ojos.

    —...ᵗᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ. —el susurro se escuchó demasiado cerca, justo al lado de su oreja. Abrió los ojos de golpe y casi se echó a correr. De no ser porque su cuerpo quedó medio congelado lo habría hecho, pero solo se alejó unos pasos mientras miró alrededor. Nada, nadie.

    —Solo tu imaginación, Alaska. —se dijo a sí misma antes de dar otra calada. Y ahí escuchó un motor, luego vio las luces de vehículo antes de poder vislumbrar bien que se trataba de una camioneta negra. La música se hizo presente enseguida también, demasiado alta como para que dentro pudiera escuchar algo desde afuera. Tenía algunos símbolos dibujados con aerosol rojo y blanco. Apartó la vista de inmediato apenas una de las puertas traseras se abrió, por alguna razón no le dio buena espina.

    Cuatro hombres salieron, riéndose con demasiada fuerza, uno de ellos la miró al instante, más de lo necesario.

    —Miren nada más... no solo dejan a cualquiera trabajar a estar horas, también tienen que ser... ¿qué? ¿Sobreviviente de homicidio o algo? —se burló de la cicatriz de la chica, sin apartar la vista de ella. vaya descaro. Pero la chica hizo caso omiso mientras apagó el cigarrillo contra la pared y volvió al interior de la estación. No quería más problemas de los que ya tenía.

    Las luces titilaron de repente, de forma muy rápida y tenue, pero ella lo notó enseguida. Lo quiso ignorar, pero después de pasar por la puerta tuvo que detenerse en seco por la puntada de dolor que sintió en la cabeza, llevando una mano a su sien al mismo tiempo que cerró los ojos.

    —Oye —llamó otro hombre mientras pasó por su lado, observándola con confusión—, ¿te pasa algo?

    —Estoy... bien... —abrir los ojos le provocó dolor también, se quejó con levedad. Por desgracia no termino ahí, pues un pitido empezó a sonar en su oreja derecha, luego la izquierda, era tan agudo que sintió que los tímpanos iban a reventar.

    —...¿Qué le pasa? —el pequeño grupo se la quedó viendo, atentos. Eso la puso más nerviosa.

    Antes de siquiera poder llevar la mano hacia su nariz sintió la sangre caer. No fue demasiada, solo lo suficiente para notarlo. Ahí supo que tenía que encontrar la forma de calmarse de inmediato. Se movió de nuevo, algo torpe, y cuando posó una mano en el mostrador las luces volvieron a titilar, las botellas en las heladeras tintineando y los vidrios de éstas vibrando.

    —Hey... —de nuevo llamaron su atención— ¿Qué carajo eres?

    —¡ᵀᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ! ¡ⱽᵃⁿ ᵃ ᵐᵃᵗᵃʳᵗᵉ! —el susurro de nuevo, pero ahora era como un grito lejano. Alaska respiró con pesadez, retrocediendo mientras notó que los hombres se acercaban a ella. Se estaba sobrecargando, sentía que algo empujaba desde dentro de su cráneo, como si fuera demasiado pequeño para contenerlo. No podía pensar bien aunque sentía que debía salir corriendo. No creía poder hacerlo a tiempo.




    // Puede responder cualquiera, por cierto. Pero si se dificulta, pido perdón. ;w;
    〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕 El trabajo en la madrugada siempre era lo peor. Esas horas muertas donde la soledad se hacía más pesada y el silencio más ruidoso que estar en medio de una fiesta. Alaska lo odiaba demasiado. Lo único que podía romper ese silencio eran los zumbidos de los tubos fluorescentes dentro de la gasolinera y uno de los ventiladores de las heladeras funcionando mal. Pero incluso así había algo más en el ambiente que ella no podía discernir con claridad, pero a la vez sabía que era algo malo. Decidió salir, tomar un poco de aire tal vez ayudaría a calmar el creciente dolor en su cabeza, justo detrás de la frente. Sacó su paquete de cigarrillos y tomó uno para encenderlo, pero le costó más de lo usual. Tuvo que intentarlo cinco veces hasta que finalmente se encendió, aquello la estresó un poco, sintiendo escalofríos. No era por estar fuera, ese frío venía desde dentro. Dio una calada larga para llenar bien sus pulmones de humo y nicotina, y lo mantuvo allí un momento antes de expulsarlo con lentitud. Sus hombros se relajaron de a poco. Duró poco antes que el letrero de fuera empezara a parpadear. Tal vez un error, podía pasar, había ocurrido antes. El problema era que el dueño lo había mandado arreglar hacía dos días y, al mismo tiempo, el dolor de cabeza se intensificaba. Se quejó apenas antes de cerrar los ojos. —...ᵗᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ. —el susurro se escuchó demasiado cerca, justo al lado de su oreja. Abrió los ojos de golpe y casi se echó a correr. De no ser porque su cuerpo quedó medio congelado lo habría hecho, pero solo se alejó unos pasos mientras miró alrededor. Nada, nadie. —Solo tu imaginación, Alaska. —se dijo a sí misma antes de dar otra calada. Y ahí escuchó un motor, luego vio las luces de vehículo antes de poder vislumbrar bien que se trataba de una camioneta negra. La música se hizo presente enseguida también, demasiado alta como para que dentro pudiera escuchar algo desde afuera. Tenía algunos símbolos dibujados con aerosol rojo y blanco. Apartó la vista de inmediato apenas una de las puertas traseras se abrió, por alguna razón no le dio buena espina. Cuatro hombres salieron, riéndose con demasiada fuerza, uno de ellos la miró al instante, más de lo necesario. —Miren nada más... no solo dejan a cualquiera trabajar a estar horas, también tienen que ser... ¿qué? ¿Sobreviviente de homicidio o algo? —se burló de la cicatriz de la chica, sin apartar la vista de ella. vaya descaro. Pero la chica hizo caso omiso mientras apagó el cigarrillo contra la pared y volvió al interior de la estación. No quería más problemas de los que ya tenía. Las luces titilaron de repente, de forma muy rápida y tenue, pero ella lo notó enseguida. Lo quiso ignorar, pero después de pasar por la puerta tuvo que detenerse en seco por la puntada de dolor que sintió en la cabeza, llevando una mano a su sien al mismo tiempo que cerró los ojos. —Oye —llamó otro hombre mientras pasó por su lado, observándola con confusión—, ¿te pasa algo? —Estoy... bien... —abrir los ojos le provocó dolor también, se quejó con levedad. Por desgracia no termino ahí, pues un pitido empezó a sonar en su oreja derecha, luego la izquierda, era tan agudo que sintió que los tímpanos iban a reventar. —...¿Qué le pasa? —el pequeño grupo se la quedó viendo, atentos. Eso la puso más nerviosa. Antes de siquiera poder llevar la mano hacia su nariz sintió la sangre caer. No fue demasiada, solo lo suficiente para notarlo. Ahí supo que tenía que encontrar la forma de calmarse de inmediato. Se movió de nuevo, algo torpe, y cuando posó una mano en el mostrador las luces volvieron a titilar, las botellas en las heladeras tintineando y los vidrios de éstas vibrando. —Hey... —de nuevo llamaron su atención— ¿Qué carajo eres? —¡ᵀᵉ ᵉˢᵗáⁿ ᵐⁱʳᵃⁿᵈᵒ! ¡ⱽᵃⁿ ᵃ ᵐᵃᵗᵃʳᵗᵉ! —el susurro de nuevo, pero ahora era como un grito lejano. Alaska respiró con pesadez, retrocediendo mientras notó que los hombres se acercaban a ella. Se estaba sobrecargando, sentía que algo empujaba desde dentro de su cráneo, como si fuera demasiado pequeño para contenerlo. No podía pensar bien aunque sentía que debía salir corriendo. No creía poder hacerlo a tiempo. // Puede responder cualquiera, por cierto. Pero si se dificulta, pido perdón. ;w;
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