• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    — El aire en el desfiladero de cristal se volvió gélido de repente. Las aves de sombra, que suelen ser presagios de eventos inusuales, comenzaron a arremolinarse en un frenesí de plumas oscuras que nublaron el sol por un instante. Antes de que pudieras reaccionar, el sonido del agua rompiéndose bajo un impacto preciso resonó contra las paredes de piedra, enviando una fina cortina de rocío hacia ti.
    ​Allí estaba ella.

    ​Yixuan no parecía haber caído del cielo, sino más bien haberlo reclamado. Sus tacones se posaron sobre la superficie del agua con la ligereza de una pluma, pero con la firmeza de quien domina el terreno. Su cuerpo se mantenía en una pose imposible: el torso inclinado hacia adelante, casi paralelo al agua, desafiando la gravedad mientras su larga cabellera plateada flotaba a su alrededor como si estuviera sumergida en una corriente invisible.
    ​Con una sonrisa ladeada y una mirada dorada que parecía leer tus pensamientos más profundos, levantó dos dedos en un gesto despreocupado de victoria.

    ​— "Llegas tarde a la función" —dijo con una voz suave pero que vibraba con un poder latente—. Pero no te preocupes, el plato principal acaba de aterrizar. ¿Empezamos, o vas a seguir admirando el paisaje?—

    ​Sin esperar respuesta, su expresión se tornó más profunda, y el aura a su alrededor se expandió, haciendo que las aves de sombra se detuvieran en seco en el aire.

    ​— Pero donde están mis modales...—continuó, y la elegancia de su postura se volvió letal—. Ante ti no solo tienes a una viajera. Soy la Maestra del Hilo de Plata y el Vacío, guardiana de las corrientes que fluyen entre lo que ves y lo que temes. En este desfiladero, yo soy la directora de la orquesta y la coreógrafa del caos. Y hoy, he decidido que serás mi coprotagonista.—

    ​Dio un pequeño giro sobre su tacón, y el agua bajo sus pies comenzó a brillar con un fulgor mercurial.

    ​— Dime... ¿estás preparado para una lección de la Maestra Yixuan, o el miedo ya ha cortado tus cuerdas?
    — El aire en el desfiladero de cristal se volvió gélido de repente. Las aves de sombra, que suelen ser presagios de eventos inusuales, comenzaron a arremolinarse en un frenesí de plumas oscuras que nublaron el sol por un instante. Antes de que pudieras reaccionar, el sonido del agua rompiéndose bajo un impacto preciso resonó contra las paredes de piedra, enviando una fina cortina de rocío hacia ti. ​Allí estaba ella. ​Yixuan no parecía haber caído del cielo, sino más bien haberlo reclamado. Sus tacones se posaron sobre la superficie del agua con la ligereza de una pluma, pero con la firmeza de quien domina el terreno. Su cuerpo se mantenía en una pose imposible: el torso inclinado hacia adelante, casi paralelo al agua, desafiando la gravedad mientras su larga cabellera plateada flotaba a su alrededor como si estuviera sumergida en una corriente invisible. ​Con una sonrisa ladeada y una mirada dorada que parecía leer tus pensamientos más profundos, levantó dos dedos en un gesto despreocupado de victoria. ​— "Llegas tarde a la función" —dijo con una voz suave pero que vibraba con un poder latente—. Pero no te preocupes, el plato principal acaba de aterrizar. ¿Empezamos, o vas a seguir admirando el paisaje?— ​Sin esperar respuesta, su expresión se tornó más profunda, y el aura a su alrededor se expandió, haciendo que las aves de sombra se detuvieran en seco en el aire. ​— Pero donde están mis modales...—continuó, y la elegancia de su postura se volvió letal—. Ante ti no solo tienes a una viajera. Soy la Maestra del Hilo de Plata y el Vacío, guardiana de las corrientes que fluyen entre lo que ves y lo que temes. En este desfiladero, yo soy la directora de la orquesta y la coreógrafa del caos. Y hoy, he decidido que serás mi coprotagonista.— ​Dio un pequeño giro sobre su tacón, y el agua bajo sus pies comenzó a brillar con un fulgor mercurial. ​— Dime... ¿estás preparado para una lección de la Maestra Yixuan, o el miedo ya ha cortado tus cuerdas?
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  • — Vamos, Anyel Martnes, ¿qué puede malir sal? — Era el último ensayo, solo para afinar algunos detalles sueltos — Es cosa de que armonicemos bien, nomás.
    — Vamos, [Anyel01], ¿qué puede malir sal? — Era el último ensayo, solo para afinar algunos detalles sueltos — Es cosa de que armonicemos bien, nomás.
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    Y él ahí, de lo más lindo, angelical y buscando su comodidad, dando pataditas y golpes al moverse en su bolsita gestacional.
    Y eso que todavía las alas no le han crecido o sería peor, por suerte esas empiezan a desarrollarse ya fuera del vientre.
    Y él ahí, de lo más lindo, angelical y buscando su comodidad, dando pataditas y golpes al moverse en su bolsita gestacional. Y eso que todavía las alas no le han crecido o sería peor, por suerte esas empiezan a desarrollarse ya fuera del vientre.
    Ten un hijo decia, no va a doler nada decia, estaré a tu lado para que cuides de mi hijo decia...

    Miserable mentiroso donde vuelva a ver su repulsivo rostro le voy a arrancar los músculos faciales !!

    -se sienta abrazándose las piernas usando sus propias alas para protegerse del mundo exterior y llorar sin ser juzgada por los demás. Nadie le dijo que cargar al portador de la luz en su vientre sería tan doloroso además de que alguien parece que acaba de descubrir que tiene extremidades y no a dejado de dar patadas y moverse dentro de su placenta.
    Sumado al dolor, cansancio, nauseas y la perdida de apetito repentina el cansancio físico y mental ya hacían presencia cargar con ese embarazo sola comienza a cobrarle factura lo suficiente como para volver a ver al Adán que solo aparece cuando el estrés la está consumiendo -
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  • El bosque seguía igual que siempre, indiferente. La luz apenas lograba colarse entre las ramas, dibujando sombras largas sobre el suelo húmedo. Allí, junto a un árbol cubierto de musgo, una figura permanecía inmóvil, como si fuera parte del paisaje.
    Respiraba despacio, con pausas irregulares, escuchando algo más que el viento. Una mano descansaba sobre su costado, no por costumbre, sino por necesidad. La tela oscura de su ropa estaba pesada, rígida en algunos puntos, y el olor metálico se mezclaba con el de la tierra y las hojas.
    Sus ojos, apagados pero atentos, seguían las sombras entre los troncos. Cada sonido era evaluado, cada crujido tenía peso. No había prisa por levantarse; el cuerpo pedía tiempo, y el bosque, silencio.
    Las orejas negras apenas se movieron, captando un ruido lejano que no terminó de llegar. Cerró los ojos un instante, solo uno. No para rendirse, sino para recordar cómo se sentía estar de pie.
    Luego volvió a abrirlos. El mundo seguía ahí. Y eso, por ahora, era suficiente
    El bosque seguía igual que siempre, indiferente. La luz apenas lograba colarse entre las ramas, dibujando sombras largas sobre el suelo húmedo. Allí, junto a un árbol cubierto de musgo, una figura permanecía inmóvil, como si fuera parte del paisaje. Respiraba despacio, con pausas irregulares, escuchando algo más que el viento. Una mano descansaba sobre su costado, no por costumbre, sino por necesidad. La tela oscura de su ropa estaba pesada, rígida en algunos puntos, y el olor metálico se mezclaba con el de la tierra y las hojas. Sus ojos, apagados pero atentos, seguían las sombras entre los troncos. Cada sonido era evaluado, cada crujido tenía peso. No había prisa por levantarse; el cuerpo pedía tiempo, y el bosque, silencio. Las orejas negras apenas se movieron, captando un ruido lejano que no terminó de llegar. Cerró los ojos un instante, solo uno. No para rendirse, sino para recordar cómo se sentía estar de pie. Luego volvió a abrirlos. El mundo seguía ahí. Y eso, por ahora, era suficiente
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  • El suelo en el que fui sembrado estaba podrido, y aún así crecí.
    El suelo en el que fui sembrado estaba podrido, y aún así crecí.
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  • Se había levantado temprano aquella mañana, apenas cuando el día empezaba. Se había cambiado, puesto su uniforme, y tomando su espada que colocó en la funda de su cintura, fue directo hacia los campos de entrenamiento.

    El lugar estaba vacío, como no podía ser de otra manera. Pero no necesitaba de la compañía de nadie.
    Observó su muñeca una vez más, aún la ausencia de la aureola de Adán... ¿Entonces no había sido un sueño? Esperaba que no, pero no iba a distraerse con eso, comenzando a entrenar. Desplegando sus alas y alzando el vuelo rápidamente. Debía entrenar... Debía ser fuerte y estar lista si iba a bajar de nuevo al infierno a exterminar hasta la última alma viviente
    Se había levantado temprano aquella mañana, apenas cuando el día empezaba. Se había cambiado, puesto su uniforme, y tomando su espada que colocó en la funda de su cintura, fue directo hacia los campos de entrenamiento. El lugar estaba vacío, como no podía ser de otra manera. Pero no necesitaba de la compañía de nadie. Observó su muñeca una vez más, aún la ausencia de la aureola de Adán... ¿Entonces no había sido un sueño? Esperaba que no, pero no iba a distraerse con eso, comenzando a entrenar. Desplegando sus alas y alzando el vuelo rápidamente. Debía entrenar... Debía ser fuerte y estar lista si iba a bajar de nuevo al infierno a exterminar hasta la última alma viviente
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  • Ya deberían entenderlo, las personas te van a hacer sentir especial y cuando menos lo esperas, ellos mismos te van a denigrar y empujar al suelo.

    Solo te debes lealtad a ti mismo.
    Solo sigue tus propios ideales.
    Jamás te arrodilles.
    Ya deberían entenderlo, las personas te van a hacer sentir especial y cuando menos lo esperas, ellos mismos te van a denigrar y empujar al suelo. Solo te debes lealtad a ti mismo. Solo sigue tus propios ideales. Jamás te arrodilles.
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  • Para muchos, su día está iniciando
    Para mí apenas termina.
    Realmente muero de sueño....
    A veces me gustaría tener un horario de sueño más... ¿Normal? Siento que en cualquier segundo podría quedarme dormida en alguna esquina, solo quiero llegar a casa...
    Para muchos, su día está iniciando Para mí apenas termina. Realmente muero de sueño.... A veces me gustaría tener un horario de sueño más... ¿Normal? Siento que en cualquier segundo podría quedarme dormida en alguna esquina, solo quiero llegar a casa...
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Finalmente me rendí, no pude consiliar el sueño, quizás deba de amanecer me o solo tomar pequeñas siestas...
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  • Serestina

    La Diosa del Sol había aparecido hace una hora en una playa, cómo normalmente está en los bosques meditando, creyó que cambiar de aire sería una buena idea, además de que es verano, y el ambiente del verano en la playa suele ser bueno, aunque no es mucho del agrado de Serithra ya que eso produce que haya mucha gente, sin embargo, hoy era un día diferente, casi que no había nadie, así que decidió meditar un rato ahí.
    De repente siente la presencia de alguien poderoso, alguien que se asemeja a su poder, pero no parece ser alguien con energía negativa y/o oscura, entonces eso hizo que no se alarmara, lo único que sí vió, fué una ola gigante, yendo a su dirección, acercándose a la orilla, cómo si se tratase de un Tsunami, lo cual ella consideró "un mal presagio".
    [haze_opal_hare_380] La Diosa del Sol había aparecido hace una hora en una playa, cómo normalmente está en los bosques meditando, creyó que cambiar de aire sería una buena idea, además de que es verano, y el ambiente del verano en la playa suele ser bueno, aunque no es mucho del agrado de Serithra ya que eso produce que haya mucha gente, sin embargo, hoy era un día diferente, casi que no había nadie, así que decidió meditar un rato ahí. De repente siente la presencia de alguien poderoso, alguien que se asemeja a su poder, pero no parece ser alguien con energía negativa y/o oscura, entonces eso hizo que no se alarmara, lo único que sí vió, fué una ola gigante, yendo a su dirección, acercándose a la orilla, cómo si se tratase de un Tsunami, lo cual ella consideró "un mal presagio".
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