• El jardín permanecía en un gran silencio, siempre lo hacía sin importar la hora. Y era un silencio agradable, de los que cualquiera podría aprovechar para descansar la mente y apagarse por un momento, disfrutar del presente. Ahí era como estar dentro de una burbuja que alejaba toda molestia, apenas oyéndose un murmullo muy lejano de la ciudad. De hecho, el movimiento de las hojas ayudaba a ahogar los sonidos distantes.

    Las rosas del Scarlet Garden crecían muy hermosas en ese jardín, rosales de diferentes colores, y que estaban ocultas de clientes curiosos y ojos indiscretos. No se hablaba demasiado de ese lugar, la mayoría ni sabía que existía ahí, detrás del edificio. Era mejor así.

    En ese momento el sol estaba en lo alto y los rayos daban una calidez acogedora al jardín.

    Su mano se deslizó con una gran delicadeza a una de las rosas, rozando con las yemas de sus dedos los pétalos antes de sostener la flor.

    —Es curioso... —murmuró, casi como si saboreara las palabras—, las personas suelen asumir que lo hermoso debe ser frágil.

    Parecía estar hablando a la nada, ¿o tal vez a alguien?

    Los pétalos de la flor se movieron ligeramente como si estuvieran acomodándose en su mano, y él la mantuvo allí, sin arrancarla.

    El perfume del jardín se mezclaba con ese aroma indescriptible tan característico de él.

    Se fijó en las espinas del tallo y ladeó la cabeza para mostrar una suave sonrisa.

    —Creo que lo que se considera lo más hermoso es lo que aprende a detalle cómo hacer daño. Es algo divertido. —al momento de soplar una brisa, su mano se retiró de la flor, rozando las espinas en el camino.
    El jardín permanecía en un gran silencio, siempre lo hacía sin importar la hora. Y era un silencio agradable, de los que cualquiera podría aprovechar para descansar la mente y apagarse por un momento, disfrutar del presente. Ahí era como estar dentro de una burbuja que alejaba toda molestia, apenas oyéndose un murmullo muy lejano de la ciudad. De hecho, el movimiento de las hojas ayudaba a ahogar los sonidos distantes. Las rosas del Scarlet Garden crecían muy hermosas en ese jardín, rosales de diferentes colores, y que estaban ocultas de clientes curiosos y ojos indiscretos. No se hablaba demasiado de ese lugar, la mayoría ni sabía que existía ahí, detrás del edificio. Era mejor así. En ese momento el sol estaba en lo alto y los rayos daban una calidez acogedora al jardín. Su mano se deslizó con una gran delicadeza a una de las rosas, rozando con las yemas de sus dedos los pétalos antes de sostener la flor. —Es curioso... —murmuró, casi como si saboreara las palabras—, las personas suelen asumir que lo hermoso debe ser frágil. Parecía estar hablando a la nada, ¿o tal vez a alguien? Los pétalos de la flor se movieron ligeramente como si estuvieran acomodándose en su mano, y él la mantuvo allí, sin arrancarla. El perfume del jardín se mezclaba con ese aroma indescriptible tan característico de él. Se fijó en las espinas del tallo y ladeó la cabeza para mostrar una suave sonrisa. —Creo que lo que se considera lo más hermoso es lo que aprende a detalle cómo hacer daño. Es algo divertido. —al momento de soplar una brisa, su mano se retiró de la flor, rozando las espinas en el camino.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Acabo de construir mi maquina lanza rayos y podré si el enemigo se cruza en mi camino.
    Acabo de construir mi maquina lanza rayos y podré si el enemigo se cruza en mi camino.
    0 turnos 0 maullidos
  • +chibi se fastidio de que perdía en su juego así que estaba recostado en el suelo metiéndose crayolas a la nariz +ono
    +chibi se fastidio de que perdía en su juego así que estaba recostado en el suelo metiéndose crayolas a la nariz +ono
    0 turnos 0 maullidos
  • La suerte era un concepto caprichoso. Podías pasar toda una vida sin rozarla o podía estallarte en la cara justo después de comprar un teléfono -o de que alguien más lo compre por ti, más bien-. En este caso, había decidido que definitivamente, habían ganado gracias a su inmesurable suerte y buena fortuna. Porque si, estaba convencida de que ella era la de la buena suerte, no había discusión posible. (?)

    Tras la compra del móvil, y gracias al ticket ganador que terminaba en "09", se encontraban los tres cruzando las puertas del resort esa misma tarde. Antes de llegar, habían dejado su viejo teléfono en manos de un técnico que prometió revisarlo cuando tuviera un hueco. No estaba segura de si confiar en él o no, pero su entusiasmo por ir a reclamar el premio era más fuerte que el miedo de que se borraran las posibles pistas de sus recuerdos perdidos.

    El vestíbulo del resort era otro mundo. No había dejado de mirar el folleto durante todo el trayecto de camino al lugar, pero la realidad superaba las imagenes. Habían plantas exóticas en macetas del tamaño de ella y un mostrador de recepción que parecía más una obra de arte que un lugar para hacer trámites. ¡Por fin un lugar libre de multitudes que intentaban asfixiarla!

    —¿Tendremos acceso a todas las áreas del resort, no? —murmuró mientras caminaba hacia la recepción, sujetando un pequeño bolso donde, apresurada, había traído lo que creía necesitar— Significa que podemos ir a todas partes, ¿no? A la piscina, al spa, al casino...

    "Bienvenidos" Los recibió la recepcionista con una sonrisa entrenada, aunque su bienvenida sonó más a '¿están seguros que pueden pagar esto?'.

    Deslizaron el ticket con el código ganador sobre el mármol. Al verlo, las cejas de la mujer se elevaron en un gesto de comprensión.

    "Ah, por supuesto. Permítanme verificar el código del ticket... También necesitaré sus identificaciones para completar el check-in..."

    Dijo la mujer, tecleando con rapidez. Mientras tanto, se abanicó con el folleto y se puso a conversar con Veyra Leˑron en voz baja, mientras dejaba que Kieran se encargara de la parte burocrática.

    —Siento que si no toco el agua de la piscina en diez minutos voy a hacer combustión por el calor —apoyó su frente dramáticamente en el hombro de la castaña como si estuviera al borde del desmayo.
    La suerte era un concepto caprichoso. Podías pasar toda una vida sin rozarla o podía estallarte en la cara justo después de comprar un teléfono -o de que alguien más lo compre por ti, más bien-. En este caso, había decidido que definitivamente, habían ganado gracias a su inmesurable suerte y buena fortuna. Porque si, estaba convencida de que ella era la de la buena suerte, no había discusión posible. (?) Tras la compra del móvil, y gracias al ticket ganador que terminaba en "09", se encontraban los tres cruzando las puertas del resort esa misma tarde. Antes de llegar, habían dejado su viejo teléfono en manos de un técnico que prometió revisarlo cuando tuviera un hueco. No estaba segura de si confiar en él o no, pero su entusiasmo por ir a reclamar el premio era más fuerte que el miedo de que se borraran las posibles pistas de sus recuerdos perdidos. El vestíbulo del resort era otro mundo. No había dejado de mirar el folleto durante todo el trayecto de camino al lugar, pero la realidad superaba las imagenes. Habían plantas exóticas en macetas del tamaño de ella y un mostrador de recepción que parecía más una obra de arte que un lugar para hacer trámites. ¡Por fin un lugar libre de multitudes que intentaban asfixiarla! —¿Tendremos acceso a todas las áreas del resort, no? —murmuró mientras caminaba hacia la recepción, sujetando un pequeño bolso donde, apresurada, había traído lo que creía necesitar— Significa que podemos ir a todas partes, ¿no? A la piscina, al spa, al casino... "Bienvenidos" Los recibió la recepcionista con una sonrisa entrenada, aunque su bienvenida sonó más a '¿están seguros que pueden pagar esto?'. Deslizaron el ticket con el código ganador sobre el mármol. Al verlo, las cejas de la mujer se elevaron en un gesto de comprensión. "Ah, por supuesto. Permítanme verificar el código del ticket... También necesitaré sus identificaciones para completar el check-in..." Dijo la mujer, tecleando con rapidez. Mientras tanto, se abanicó con el folleto y se puso a conversar con [vey.ra] en voz baja, mientras dejaba que [forever.tainted] se encargara de la parte burocrática. —Siento que si no toco el agua de la piscina en diez minutos voy a hacer combustión por el calor —apoyó su frente dramáticamente en el hombro de la castaña como si estuviera al borde del desmayo.
    Me encocora
    2
    67 turnos 0 maullidos
  • - Prayer in C -
    00:00 ●━━━━━━━━━ 03:13
    ⇆ㅤ ㅤ◁ㅤ ❚❚ ㅤ▷ ㅤㅤ↻
    ılıılıılıılıılıılı ᴠᴏʟᴜᴍᴇ : ▮▮

    [Unas semanas atrás]

    No tenía mucha importancia.
    No había motivo.
    Mi vida había dejado de ser lo que era y me encuentro en una dirección sin un sentido identificable.
    Y ahora mismo, son preguntas las que surgen en mi mente.
    Más curiosamente, no inquietudes.

    Recopilemos.
    Hagamos un poco de historia.

    Hacía un buen tiempo que mi alma y cuerpo resonaban en su más pura esencia demoníaca. Genuina. Mía.
    No siempre había sido así.
    Buena parte de mi historia la pasé siendo humano. En ese estado, un contrato con algo inconcebiblemente poderoso incluso en mi forma actual fue establecido.
    Y un poder tan magnánimo si bien era compatible con mi alma, fue devastando mi cuerpo.
    Pero el principal cambio comenzó en mi mente.
    Esa noche, durante el contrato, mi ser quedó completamente zarandeado. Hacía unos minutos, doce vidas habían sido arrancadas fríamente por mí de sus cuerpos.
    Alguien normal hubiese quedado aterrorizado y en shock.
    Yo no pensaba en otra cosa que no fuese cómo dejar de oler a esto.

    Casi al instante lo acepté.
    Mal. Bien. Mejor. Peor. Eso era yo.
    Siempre lo había sido.
    Aunque nunca antes hubiese matado, siempre había retorcido cualquier situación a mi favor.
    De manera indirecta, todo iba generalmente encaminado a las pinceladas que forzaba mi destino.

    Pero mi papel no era puro.
    Estaba siendo influenciado por mi contratista.
    Podían no ser mis pensamientos. Podía estar siendo manipulado.
    Y cuando Lili me comunicó que mi forma humana debía morir y mi alma trascender a un estado puro, demoníaco y nacer en un nuevo cuerpo, lo sentí.
    Mi antigua personalidad. El poder que mi contratista me había otorgado sobre la cognición. Se habían sellado.
    Y un nuevo poder recorría mis venas. Mi linaje. La Luna Violeta, astro maldito que marcó una inesperada entrada en el Consejo Jaegerjaquez.
    Leviatán, bestia demoníaca que en los primigenios anales de la historia representó el poder de destrucción más puro, reconoció mi alma como aquella de la cual se escindió, y sacudiendo al mundo entero en un violento temblor, aceptó que nuestra existencia estaba ligada y confiaba en mi para ser moldeado temporalmente en la forma de una tosca arma que me daba el derecho de usar unos poderes con los cuales podía cortar, explotar o implosionar aquello en lo que mi voluntad se posase.
    La única marca física que perduraba era mi cabello, platinado.
    Me recordaba que no tenía el control. Que alguna vez, algo me había superado.
    Que existía un orden.
    Inconscientemente, mi propia alma quería dejarlo como un recordatorio.
    Cada vez que alguien me lo mencionaba o me veía al espejo, recordaba mi lugar.

    Entonces, ¿por qué ese pasado deja verse tras las grietas de un sello aparentemente perfecto?
    ¿Por qué una personalidad que haría estremecerse de asco incluso a los mismos demonios estaba observando desde la oscuridad?
    ¿Por qué mi contratista, aún desconociendo su verdadera forma más allá de unas infinitas y confusas escaleras de Escher a lo que respondía mi limitada percepción, sentía que sonreía ante cada uno de mis actos como si estuviese contemplando una película de la cual supiese el final?

    Lo desconocía.
    Pero el hecho de que a diario, esa antigua identidad que siempre había formado parte de mi me susurraba lo mismo.
    No somos enemigos.
    No mandamos uno sobre el otro.
    No estamos escindidos.
    No es necesario reintegrar nada.
    Al igual que mi poder.
    Podía combinar cognición, Leviatán, mi propio linaje.
    Utilizar esa técnica prohibida que había hecho que tantos libros y grimorios fuesen destruidos, olvidados y censurados.
    Aquella que nadie aceptaba y violaba claramente cualquier escala de poder.

    Negación.

    Si reconciliaba a mis poderes en un solo canal…
    Si aceptaba todas mis identidades como una sola…
    Podría hacer que aquel presente ante mi, por más poder que tuviese, viese sus poderes completamente cancelados.
    Mi contrincante, así disparase esferas de vacío, alterase la realidad, me pudiese cambiar de lugar con el objeto más recóndito del universo, ante mi sería un mortal que dependería de solamente sus habilidades de combate y su fuerza física.
    Al igual que yo.
    Ambos estaríamos en idénticas condiciones.
    Sin poderes. Sin reflejos extremos. Sin habilidades infinitamente superiores.
    Una táctica maldita de doble rasero.
    Negada. Prohibida. Perseguida. Sólo al alcance de aquellos que quisieron ser borrados de la existencia
    Un profundo insulto que mancillaba historias enteras y menospreciaba el ingenio.
    Una herramienta de conquista. Y mal usada, autodestrucción.

    Es aquello que mi parte, una vez humana, me hacía ver que precisamente él era el demonio que nadie tendría que haber dejado salir.

    Cada vez que me lo susurra, mi cabello se oscurece.
    Ese platinado que parecía iluminar un poco entre la oscuridad comenzaba a teñirse de nuevo.
    Poco a poco.
    Como si el ocaso fuese llegando.

    Y abrí los ojos.

    Cuando quise darme cuenta, mi antigua daga estaba en mi mano, mi cara de nuevo cubierta por sangre ajena y cualquier escalofrío había abandonado definitivamente mi ser, el primer cuerpo al que vilmente le había arrancado el alma tras tanto tiempo yacía ante mi.

    ¿Hay vuelta atrás?
    ¿O ya es demasiado tarde?
    - Prayer in C - 00:00 ●━━━━━━━━━ 03:13 ⇆ㅤ ㅤ◁ㅤ ❚❚ ㅤ▷ ㅤㅤ↻ ılıılıılıılıılıılı ᴠᴏʟᴜᴍᴇ : ▮▮ [Unas semanas atrás] No tenía mucha importancia. No había motivo. Mi vida había dejado de ser lo que era y me encuentro en una dirección sin un sentido identificable. Y ahora mismo, son preguntas las que surgen en mi mente. Más curiosamente, no inquietudes. Recopilemos. Hagamos un poco de historia. Hacía un buen tiempo que mi alma y cuerpo resonaban en su más pura esencia demoníaca. Genuina. Mía. No siempre había sido así. Buena parte de mi historia la pasé siendo humano. En ese estado, un contrato con algo inconcebiblemente poderoso incluso en mi forma actual fue establecido. Y un poder tan magnánimo si bien era compatible con mi alma, fue devastando mi cuerpo. Pero el principal cambio comenzó en mi mente. Esa noche, durante el contrato, mi ser quedó completamente zarandeado. Hacía unos minutos, doce vidas habían sido arrancadas fríamente por mí de sus cuerpos. Alguien normal hubiese quedado aterrorizado y en shock. Yo no pensaba en otra cosa que no fuese cómo dejar de oler a esto. Casi al instante lo acepté. Mal. Bien. Mejor. Peor. Eso era yo. Siempre lo había sido. Aunque nunca antes hubiese matado, siempre había retorcido cualquier situación a mi favor. De manera indirecta, todo iba generalmente encaminado a las pinceladas que forzaba mi destino. Pero mi papel no era puro. Estaba siendo influenciado por mi contratista. Podían no ser mis pensamientos. Podía estar siendo manipulado. Y cuando Lili me comunicó que mi forma humana debía morir y mi alma trascender a un estado puro, demoníaco y nacer en un nuevo cuerpo, lo sentí. Mi antigua personalidad. El poder que mi contratista me había otorgado sobre la cognición. Se habían sellado. Y un nuevo poder recorría mis venas. Mi linaje. La Luna Violeta, astro maldito que marcó una inesperada entrada en el Consejo Jaegerjaquez. Leviatán, bestia demoníaca que en los primigenios anales de la historia representó el poder de destrucción más puro, reconoció mi alma como aquella de la cual se escindió, y sacudiendo al mundo entero en un violento temblor, aceptó que nuestra existencia estaba ligada y confiaba en mi para ser moldeado temporalmente en la forma de una tosca arma que me daba el derecho de usar unos poderes con los cuales podía cortar, explotar o implosionar aquello en lo que mi voluntad se posase. La única marca física que perduraba era mi cabello, platinado. Me recordaba que no tenía el control. Que alguna vez, algo me había superado. Que existía un orden. Inconscientemente, mi propia alma quería dejarlo como un recordatorio. Cada vez que alguien me lo mencionaba o me veía al espejo, recordaba mi lugar. Entonces, ¿por qué ese pasado deja verse tras las grietas de un sello aparentemente perfecto? ¿Por qué una personalidad que haría estremecerse de asco incluso a los mismos demonios estaba observando desde la oscuridad? ¿Por qué mi contratista, aún desconociendo su verdadera forma más allá de unas infinitas y confusas escaleras de Escher a lo que respondía mi limitada percepción, sentía que sonreía ante cada uno de mis actos como si estuviese contemplando una película de la cual supiese el final? Lo desconocía. Pero el hecho de que a diario, esa antigua identidad que siempre había formado parte de mi me susurraba lo mismo. No somos enemigos. No mandamos uno sobre el otro. No estamos escindidos. No es necesario reintegrar nada. Al igual que mi poder. Podía combinar cognición, Leviatán, mi propio linaje. Utilizar esa técnica prohibida que había hecho que tantos libros y grimorios fuesen destruidos, olvidados y censurados. Aquella que nadie aceptaba y violaba claramente cualquier escala de poder. Negación. Si reconciliaba a mis poderes en un solo canal… Si aceptaba todas mis identidades como una sola… Podría hacer que aquel presente ante mi, por más poder que tuviese, viese sus poderes completamente cancelados. Mi contrincante, así disparase esferas de vacío, alterase la realidad, me pudiese cambiar de lugar con el objeto más recóndito del universo, ante mi sería un mortal que dependería de solamente sus habilidades de combate y su fuerza física. Al igual que yo. Ambos estaríamos en idénticas condiciones. Sin poderes. Sin reflejos extremos. Sin habilidades infinitamente superiores. Una táctica maldita de doble rasero. Negada. Prohibida. Perseguida. Sólo al alcance de aquellos que quisieron ser borrados de la existencia Un profundo insulto que mancillaba historias enteras y menospreciaba el ingenio. Una herramienta de conquista. Y mal usada, autodestrucción. Es aquello que mi parte, una vez humana, me hacía ver que precisamente él era el demonio que nadie tendría que haber dejado salir. Cada vez que me lo susurra, mi cabello se oscurece. Ese platinado que parecía iluminar un poco entre la oscuridad comenzaba a teñirse de nuevo. Poco a poco. Como si el ocaso fuese llegando. Y abrí los ojos. Cuando quise darme cuenta, mi antigua daga estaba en mi mano, mi cara de nuevo cubierta por sangre ajena y cualquier escalofrío había abandonado definitivamente mi ser, el primer cuerpo al que vilmente le había arrancado el alma tras tanto tiempo yacía ante mi. ¿Hay vuelta atrás? ¿O ya es demasiado tarde?
    Me gusta
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Luego envié a casa de mi suegra

    " Feliz día de madre a mi segunda mamá te quiere Gray " Hermione Turner
    Luego envié a casa de mi suegra " Feliz día de madre a mi segunda mamá te quiere Gray " [Witch_CX]
    Me encocora
    1
    1 turno 0 maullidos
  • — Cuando la Luna roja ha de caer y con su brillo queme los disfraces de la humanidad, es entonces donde la carne se unirá y finalmente volverá 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒐 que reina desde el plano que va más allá de la vida y la muerte, infinito e inexistencia. Así es como debe ser y la balanza juzgará trayendo tributo.

    La jueza predica su misa mensual con una voz espectral, perteneciente a otro mundo. Un fantasma que ha maldecido al mundo con su prudencia blasfema, belleza que castiga y que entrega muerte.

    Los fieles envueltos por mantos que cubren sus cuerpos observan a la mujer en el altar con un sollozo atorado en la garganta, conmovidos por la destreza que demuestra al ir despellejando al tributo de la velada: una cabeza cercenada descansando en un plato dorado, con los ojos en blanco y la boca abierta mientras Aelianna con su garra clava la uña en la mejilla y desprende la piel.

    — La luna de sangre abrazará el infinito, y todos seremos uno. Por ello, hoy celebremos y comeremos la carne, orando para que un día volvamos a donde todo comenzó.

    Termino de jalar la tira y extendiendo la mano la dejo caer sobre una copa que palpita, viva al ser no de oro pero de carne roja, una entidad viva que gruñe por lo bajo.

    — Y volveremos, juntos.

    — Cuando la Luna roja ha de caer y con su brillo queme los disfraces de la humanidad, es entonces donde la carne se unirá y finalmente volverá 𝒂𝒒𝒖𝒆𝒍𝒍𝒐 que reina desde el plano que va más allá de la vida y la muerte, infinito e inexistencia. Así es como debe ser y la balanza juzgará trayendo tributo. La jueza predica su misa mensual con una voz espectral, perteneciente a otro mundo. Un fantasma que ha maldecido al mundo con su prudencia blasfema, belleza que castiga y que entrega muerte. Los fieles envueltos por mantos que cubren sus cuerpos observan a la mujer en el altar con un sollozo atorado en la garganta, conmovidos por la destreza que demuestra al ir despellejando al tributo de la velada: una cabeza cercenada descansando en un plato dorado, con los ojos en blanco y la boca abierta mientras Aelianna con su garra clava la uña en la mejilla y desprende la piel. — La luna de sangre abrazará el infinito, y todos seremos uno. Por ello, hoy celebremos y comeremos la carne, orando para que un día volvamos a donde todo comenzó. Termino de jalar la tira y extendiendo la mano la dejo caer sobre una copa que palpita, viva al ser no de oro pero de carne roja, una entidad viva que gruñe por lo bajo. — Y volveremos, juntos.
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    Me endiabla
    12
    0 turnos 0 maullidos
  • —TAREAS PENDIENTES: 1/2—

    —Por alguna razón mística, el alma de Joseph no fue a parar a las llamas del infierno ni a las puertas del cielo, en su lugar fue llevado a la morgue donde su cadáver descansaba en paz, allí su alma floto lentamente hasta su cuerpo lentamente, pero antes de volver a la vida, alguien le dedicó unas palabras—

    —???:"Mi amado Joseph, mi hijo casi perfecto, yo como madre no puedo permitirme verte partir de este mundo de manera tan injusta y dolorosa, por eso, mi regalo para ti además de hacerte volver a pisar la tierra de los vivos será hacerte vivir una vida más larga que la de cualquiera de tus hermanos que hayan pisado tu mundo, te daré este don por una razón que entenderás más adelante hijo mío, una razón que sobrepasa tu lógica, tu ciencia y tu imaginación, pero todo llegará a su debido tiempo, ahora es momento de ponerse de pie...


    —Y como si se hubiera despertado de un mal sueño, Joseph se despertó gritando a todo pulmón, trato de levantarse pero se chocó contra algo metálico en el intento, desesperado y aterrizado de tan solo imagínar donde se encontraba, empezó a patear lo que fuera que estuvieran tocando sus pies, sintiendo una superficie metálica delgada, siguió pateando desesperado hasta que al fin pudo ver un pequeño rayo de luz,deslizó su pie hasta la pequeña luz que entró y logro engancharlo con algo sólido, tiro con todas sus fuerzas y salió disparado hacia su libertad, encontrándose que efectivamente, había despertado en una morgue—
    —TAREAS PENDIENTES: 1/2— —Por alguna razón mística, el alma de Joseph no fue a parar a las llamas del infierno ni a las puertas del cielo, en su lugar fue llevado a la morgue donde su cadáver descansaba en paz, allí su alma floto lentamente hasta su cuerpo lentamente, pero antes de volver a la vida, alguien le dedicó unas palabras— —???:"Mi amado Joseph, mi hijo casi perfecto, yo como madre no puedo permitirme verte partir de este mundo de manera tan injusta y dolorosa, por eso, mi regalo para ti además de hacerte volver a pisar la tierra de los vivos será hacerte vivir una vida más larga que la de cualquiera de tus hermanos que hayan pisado tu mundo, te daré este don por una razón que entenderás más adelante hijo mío, una razón que sobrepasa tu lógica, tu ciencia y tu imaginación, pero todo llegará a su debido tiempo, ahora es momento de ponerse de pie... —Y como si se hubiera despertado de un mal sueño, Joseph se despertó gritando a todo pulmón, trato de levantarse pero se chocó contra algo metálico en el intento, desesperado y aterrizado de tan solo imagínar donde se encontraba, empezó a patear lo que fuera que estuvieran tocando sus pies, sintiendo una superficie metálica delgada, siguió pateando desesperado hasta que al fin pudo ver un pequeño rayo de luz,deslizó su pie hasta la pequeña luz que entró y logro engancharlo con algo sólido, tiro con todas sus fuerzas y salió disparado hacia su libertad, encontrándose que efectivamente, había despertado en una morgue—
    Me encocora
    1
    1 turno 0 maullidos
  • Estaba en el jardín con Persefone y Rex jugando para pasar el día, había vuelto después de estar unos días en casa de Gray ayudándolo con las cosas.

    No había dormido muy bien debido a la ausencia de Oliver pero quería darle su espacio.

    Oliver Williams
    Estaba en el jardín con Persefone y Rex jugando para pasar el día, había vuelto después de estar unos días en casa de Gray ayudándolo con las cosas. No había dormido muy bien debido a la ausencia de Oliver pero quería darle su espacio. [Th_xSnow]
    48 turnos 0 maullidos
  • 𝑨𝒔𝒕𝒐𝒓𝒆𝒕𝒉
    El atardecer dorado envolvía el paramo cuando Siegmeyer y 𝑨𝒔𝒕𝒐𝒓𝒆𝒕𝒉 llegaron al borde del campo de rosas. El trayecto desde el viejo bosque había sido corto y tranquilo, apenas una hora caminando entre colinas suaves.
    El caballero se detuvo, clavó su gran espada en la tierra blanda y contempló el vasto mar de flores rojas que ondulaban con el viento. El color intenso de las rosas era casi idéntico al del cabello pelirrojo de Astoreth. Entonces se giró hacia ella.

    —Cuando vi su cabello por primera vez, recorde este lugar. Lo había visto hace unos días, pero no me detuve a contemplarlo.

    Se sentó con cuidado entre las flores, el metal de su armadura crujiendo suavemente.

    —Un paisaje impresionante... ¿Verdad?, aunque ustedes podrían verlo desde arriba, sería aún más impresionante.

    Hizo una pausa, mientras imaginaba un dragón volando.

    —Entonces... ¿Me hablaras un poco de los dragones…? Claro, si quieres. Nunca había conocido a uno que caminara entre los hombres, como ya te había dicho.

    Sus ojos, visibles bajo el yelmo, reflejaban interés tranquilo y sincero, sin prisa ni presión.
    [astoreth04] El atardecer dorado envolvía el paramo cuando Siegmeyer y [astoreth04] llegaron al borde del campo de rosas. El trayecto desde el viejo bosque había sido corto y tranquilo, apenas una hora caminando entre colinas suaves. El caballero se detuvo, clavó su gran espada en la tierra blanda y contempló el vasto mar de flores rojas que ondulaban con el viento. El color intenso de las rosas era casi idéntico al del cabello pelirrojo de Astoreth. Entonces se giró hacia ella. —Cuando vi su cabello por primera vez, recorde este lugar. Lo había visto hace unos días, pero no me detuve a contemplarlo. Se sentó con cuidado entre las flores, el metal de su armadura crujiendo suavemente. —Un paisaje impresionante... ¿Verdad?, aunque ustedes podrían verlo desde arriba, sería aún más impresionante. Hizo una pausa, mientras imaginaba un dragón volando. —Entonces... ¿Me hablaras un poco de los dragones…? Claro, si quieres. Nunca había conocido a uno que caminara entre los hombres, como ya te había dicho. Sus ojos, visibles bajo el yelmo, reflejaban interés tranquilo y sincero, sin prisa ni presión.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    8 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados