• Aquella mañana había echado a todo el mundo del bunker, porque tan solo Poppy Davies podia echar de su propia casa a un Winchester gigante, un ángel, una jotün y un nefilim y sin perder el glamour que la caracterizaba.

    Se había levantado realmente temprano, casi al tiempo en que Dean 𝕎inch𝙚s𝐭er se acostaba y se quedaba dormido a su lado. A la mañana siguiente era un día importante y tenia mucho que preparar.
    Se había esmerado en hacer algo que según Sam, Dean llevaba años queriendo volver a comer, y eran unos bocaditos de arroz crujiente con mantequilla de cacahuete y una capa de chocolate por encima.

    Deja el plato encima de la mesa de la cocina, y una nota a su lado antes de desaparecer. Y aquello es lo que encontraría Dean, junto a café recién hecho y una nota, al levantarse y entrar en la cocina de un bunker completamente silencioso.

    ❝𝐵𝑢𝑒𝑛𝑜𝑠 𝑑𝑖́𝑎𝑠, 𝑐𝑎𝑧𝑎𝑑𝑜𝑟.
    𝐹𝑒𝑙𝑖𝑧 𝑐𝑢𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑛̃𝑜𝑠.

    𝐻𝑜𝑦 𝑒𝑙 𝑑𝑖́𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑜 𝑑𝑢𝑙𝑐𝑒…
    𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑛𝑜 𝑡𝑒 𝑎𝑐𝑜𝑠𝑡𝑢𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠, 𝑙𝑜𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑛𝑜 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑠𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑐𝑖𝑛𝑎.

    𝐵𝑢𝑠𝑐𝑎 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑐𝑟𝑒𝑖́𝑠𝑡𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑢𝑛 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑐𝑜𝑟𝑎𝑧𝑜́𝑛
    𝑝𝑜𝑑𝑖́𝑎 𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑒𝑠𝑝𝑎𝑐𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛 𝑒𝑛𝑡𝑒𝑟𝑜.
    𝐸𝑙 𝑙𝑢𝑔𝑎𝑟 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑎𝑢́𝑛 𝑟𝑒𝑠𝑢𝑒𝑛𝑎 𝑡𝑢 𝑐𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒 “¿𝐸𝑛 𝑠𝑒𝑟𝑖𝑜, 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛? 𝐸𝑠 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛 𝑆𝑎𝑚...”

    𝐴𝑙𝑙𝑖́ 𝑡𝑒 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑣𝑒𝑟𝑑𝑎𝑑.
    𝑁𝑜 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑢𝑒𝑠 𝑎𝑟𝑚𝑎𝑑𝑜… 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑐𝑢𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜.❞

    — 𝑃.
    Aquella mañana había echado a todo el mundo del bunker, porque tan solo Poppy Davies podia echar de su propia casa a un Winchester gigante, un ángel, una jotün y un nefilim y sin perder el glamour que la caracterizaba. Se había levantado realmente temprano, casi al tiempo en que [thxsoldier] se acostaba y se quedaba dormido a su lado. A la mañana siguiente era un día importante y tenia mucho que preparar. Se había esmerado en hacer algo que según Sam, Dean llevaba años queriendo volver a comer, y eran unos bocaditos de arroz crujiente con mantequilla de cacahuete y una capa de chocolate por encima. Deja el plato encima de la mesa de la cocina, y una nota a su lado antes de desaparecer. Y aquello es lo que encontraría Dean, junto a café recién hecho y una nota, al levantarse y entrar en la cocina de un bunker completamente silencioso. ❝𝐵𝑢𝑒𝑛𝑜𝑠 𝑑𝑖́𝑎𝑠, 𝑐𝑎𝑧𝑎𝑑𝑜𝑟. 𝐹𝑒𝑙𝑖𝑧 𝑐𝑢𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑛̃𝑜𝑠. 𝐻𝑜𝑦 𝑒𝑙 𝑑𝑖́𝑎 𝑒𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑐𝑜𝑛 𝑎𝑙𝑔𝑜 𝑑𝑢𝑙𝑐𝑒… 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑛𝑜 𝑡𝑒 𝑎𝑐𝑜𝑠𝑡𝑢𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠, 𝑙𝑜𝑠 𝑚𝑖𝑠𝑡𝑒𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑛𝑜 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑠𝑢𝑒𝑙𝑣𝑒𝑛 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑐𝑜𝑐𝑖𝑛𝑎. 𝐵𝑢𝑠𝑐𝑎 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧 𝑐𝑟𝑒𝑖́𝑠𝑡𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑢𝑛 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑐𝑜𝑟𝑎𝑧𝑜́𝑛 𝑝𝑜𝑑𝑖́𝑎 𝑜𝑐𝑢𝑝𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑒𝑠𝑝𝑎𝑐𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛 𝑒𝑛𝑡𝑒𝑟𝑜. 𝐸𝑙 𝑙𝑢𝑔𝑎𝑟 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑎𝑢́𝑛 𝑟𝑒𝑠𝑢𝑒𝑛𝑎 𝑡𝑢 𝑐𝑎𝑟𝑎 𝑑𝑒 “¿𝐸𝑛 𝑠𝑒𝑟𝑖𝑜, 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛? 𝐸𝑠 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑜́𝑛 𝑆𝑎𝑚...” 𝐴𝑙𝑙𝑖́ 𝑡𝑒 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎 𝑙𝑎 𝑠𝑖𝑔𝑢𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑣𝑒𝑟𝑑𝑎𝑑. 𝑁𝑜 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑢𝑒𝑠 𝑎𝑟𝑚𝑎𝑑𝑜… 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑐𝑢𝑟𝑖𝑜𝑠𝑜.❞ — 𝑃. 💖
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  • "Querido 𝐒𝐓𝐄𝐏𝐇𝐄𝐍 𝐒𝐓𝐑𝐀𝐍𝐆𝐄 supongo que ya sabes a que viene esta pequeña carta y el regalo, no es una sorpresa pero no quería dejar pasar este día.
    Espero que tengas un feliz cumpleaños.
    Poppy Davies."

    — El paquete llega a primera hora a casa del médico con puntualidad británica.—
    "Querido [MxgicalHands] supongo que ya sabes a que viene esta pequeña carta y el regalo, no es una sorpresa pero no quería dejar pasar este día. Espero que tengas un feliz cumpleaños. Poppy Davies." — El paquete llega a primera hora a casa del médico con puntualidad británica.—
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  • 𝑊𝑒𝑙𝑐𝑜𝑚𝑒 𝑡𝑜 𝐾𝑖𝑛𝑔𝑠𝑚𝑎𝑛
    Fandom Kingsman
    Categoría Acción
    Había seguido el proceso de selección de los reclutas. No solo porque fuera ella una de las elegidas para guiar los pasos de quienes pasaran aquella selección. Siempre lo hacían. Todo Kingsman miraba de cerca a los nuevos aspirantes, y mucho más en aquellos momentos cuando la organización había estado a punto de desaparecer.
    Después de la brecha de seguridad y la consiguiente masacre de todos sus agentes, a excepción de Galahad, Merlín, y ella misma, estaban más que necesitados de nuevas incorporaciones.

    El ambiente no era el más ameno en aquellos tiempos. Y Ginevra no se esforzaba por cambiarlo. En el ataque a la base de datos de Kingsman había perdido a toda su familia, su padre, su madre, su hermano pequeño y su hogar. Después había perdido a su otra figura paterna, Merlín. Todo gracias a Poppy y su imperio de la droga.
    Aquello, si ya de por si Amelia era, debido a su educación y formación, seria y reservada, la había encerrado más en ella misma.

    El descubrimiento de Statesman es lo que salva a la sastrería y todo cuanto ella conlleva. Como novedad, después de demasiados años en la sombra, ambas agencias trabajan juntas, como hermanas, y Ginevra es ascendida y nombrada agente de enlace entre ambas organizaciones.
    Su trabajo se había duplicado, seguía teniendo misiones que cumplir, reclutas que supervisar y ser el punto de enlace entre dos agencias secretas. Pero aquello no era algo que preocupara o molestara a Ginevra. Estaba más que orgullosa de ostentar todos aquellos puestos. Sabía que tenía una huella demasiado grande que llenar, y el deber de no decepcionar ni a su padre y al propio Merlín.

    Aquel día estaba en el elegante local, esperando, sentada en uno de los caros sofás que estaban ubicados frente a los probadores, con la espalda por completo recta, la mirada fija en una revista de equitación sin llegar a ver nada, y los tobillos cruzados uno tras otro.
    Un rápido vistazo al reloj de pared que llenaba el silencio con el tic-tac de las manecillas del reloj, y otro a la calle, para ver llegar el taxi que transportaba a su cita de aquel día.


    𝘊𝘳𝘦𝘥𝘪𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘥𝘢 𝘢: 𝚁𝙴𝙴𝙳 ⦁ 𝗧𝗥𝗜𝗦𝗧𝗔𝗡 ⦁ 𝙳𝙰𝚅𝙸𝙴𝚂
    Había seguido el proceso de selección de los reclutas. No solo porque fuera ella una de las elegidas para guiar los pasos de quienes pasaran aquella selección. Siempre lo hacían. Todo Kingsman miraba de cerca a los nuevos aspirantes, y mucho más en aquellos momentos cuando la organización había estado a punto de desaparecer. Después de la brecha de seguridad y la consiguiente masacre de todos sus agentes, a excepción de Galahad, Merlín, y ella misma, estaban más que necesitados de nuevas incorporaciones. El ambiente no era el más ameno en aquellos tiempos. Y Ginevra no se esforzaba por cambiarlo. En el ataque a la base de datos de Kingsman había perdido a toda su familia, su padre, su madre, su hermano pequeño y su hogar. Después había perdido a su otra figura paterna, Merlín. Todo gracias a Poppy y su imperio de la droga. Aquello, si ya de por si Amelia era, debido a su educación y formación, seria y reservada, la había encerrado más en ella misma. El descubrimiento de Statesman es lo que salva a la sastrería y todo cuanto ella conlleva. Como novedad, después de demasiados años en la sombra, ambas agencias trabajan juntas, como hermanas, y Ginevra es ascendida y nombrada agente de enlace entre ambas organizaciones. Su trabajo se había duplicado, seguía teniendo misiones que cumplir, reclutas que supervisar y ser el punto de enlace entre dos agencias secretas. Pero aquello no era algo que preocupara o molestara a Ginevra. Estaba más que orgullosa de ostentar todos aquellos puestos. Sabía que tenía una huella demasiado grande que llenar, y el deber de no decepcionar ni a su padre y al propio Merlín. Aquel día estaba en el elegante local, esperando, sentada en uno de los caros sofás que estaban ubicados frente a los probadores, con la espalda por completo recta, la mirada fija en una revista de equitación sin llegar a ver nada, y los tobillos cruzados uno tras otro. Un rápido vistazo al reloj de pared que llenaba el silencio con el tic-tac de las manecillas del reloj, y otro a la calle, para ver llegar el taxi que transportaba a su cita de aquel día. 𝘊𝘳𝘦𝘥𝘪𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘥𝘢 𝘢: [KINGSMAN.AGENT]
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  • La británica sabe que las horas que les quedan allí estan contadas, que pronto dejarían aquella casa perfecta, aquella perfecta cala, esos perfecto días que habían pasado allí, tranquilos, felices... y volverían a su rutina, a sus problemas, a las cazas, a la preocupación...

    Poppy no era muy fan de tomar el sol, porque apreciaba la salud de su piel, pero esa mañana había decidido salir a tomar algo de vitamina D y despedirse de la arena y el mar.
    La británica sabe que las horas que les quedan allí estan contadas, que pronto dejarían aquella casa perfecta, aquella perfecta cala, esos perfecto días que habían pasado allí, tranquilos, felices... y volverían a su rutina, a sus problemas, a las cazas, a la preocupación... Poppy no era muy fan de tomar el sol, porque apreciaba la salud de su piel, pero esa mañana había decidido salir a tomar algo de vitamina D y despedirse de la arena y el mar.
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  • El vapor perfumado ascendía en volutas delicadas desde la bañera de porcelana, iluminada por la tenue luz de varias velas estratégicamente dispuestas. Poppy Davies se hundía en el agua caliente, espumosa, impregnada con aceites de lavanda francesa y pétalos de rosa recién esparcidos. Había dejado a un lado, sobre una mesita de mármol, una copa de vino blanco bien frío y un libro de tapas de cuero, aunque apenas hojeaba una página: prefería cerrar los ojos y disfrutar de la suave tranquilidad.

    Sus muñecas reposaban en el borde esmaltado, adornadas todavía con pulseras finas de plata. El agua le cubría hasta los hombros, y cada movimiento lento hacía sonar un leve chapoteo que parecía orquestado. Nadie podría confundir aquel ritual con una simple higiene; era, más bien, una ceremonia privada, una afirmación silenciosa de quién era. Poppy no concebía la vida sin rodearse de detalles exquisitos, ni siquiera en medio del caos del mundo sobrenatural que tanto la fascinaba.

    Mientras el baño envolvía su cuerpo en una caricia tibia, Poppy esbozó una sonrisa satisfecha: en ese instante, con el eco de las velas crepitando y el aroma dulce flotando en el aire, se sentía dueña absoluta de su propio pequeño reino.
    El vapor perfumado ascendía en volutas delicadas desde la bañera de porcelana, iluminada por la tenue luz de varias velas estratégicamente dispuestas. Poppy Davies se hundía en el agua caliente, espumosa, impregnada con aceites de lavanda francesa y pétalos de rosa recién esparcidos. Había dejado a un lado, sobre una mesita de mármol, una copa de vino blanco bien frío y un libro de tapas de cuero, aunque apenas hojeaba una página: prefería cerrar los ojos y disfrutar de la suave tranquilidad. Sus muñecas reposaban en el borde esmaltado, adornadas todavía con pulseras finas de plata. El agua le cubría hasta los hombros, y cada movimiento lento hacía sonar un leve chapoteo que parecía orquestado. Nadie podría confundir aquel ritual con una simple higiene; era, más bien, una ceremonia privada, una afirmación silenciosa de quién era. Poppy no concebía la vida sin rodearse de detalles exquisitos, ni siquiera en medio del caos del mundo sobrenatural que tanto la fascinaba. Mientras el baño envolvía su cuerpo en una caricia tibia, Poppy esbozó una sonrisa satisfecha: en ese instante, con el eco de las velas crepitando y el aroma dulce flotando en el aire, se sentía dueña absoluta de su propio pequeño reino.
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  • GHOSTS AND HEROES
    Fandom Supernatural
    Categoría Drama

    ㅤㅤㅤㅤ𝚂𝚘𝚛𝚛𝚢, 𝙳𝚘𝚌𝚝𝚘𝚛...
    ㅤㅤㅤㅤ𝙱𝚘𝚛𝚛𝚎𝚕𝚕...
    ㅤㅤㅤㅤ𝙱𝚘𝚛𝚛𝚎𝚕𝚕, 𝚢𝚎𝚊𝚑. 𝙸 𝚑𝚊𝚟𝚎 𝚝𝚘 𝚐𝚘. 𝙽𝚘𝚠.

    ㅤㅤㅤㅤ ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
    ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ Luz Borrell



    Habían llegado a aquel pueblo apenas veinticuatro horas antes. Sam, Poppy y él. No era nada del otro mundo, un caso que parecía sencillo, aparentemente. Jóvenes adolescentes de excursión, un fantasma atrapado en una casa encantada, todo un cliché ¿qué podía salir mal? Demasiadas cosas. Todo se descontroló con una velocidad vertiginosa, y al final los tres héroes y sus nuevos dos amigos adolescentes supervivientes quedaron recluidos dentro de un círculo que Dean había trazado en el suelo con sal de roca siendo ese el único punto de la casa donde esos fantasmas no tenían acceso. Todo temblaba, las luces titilaban…

    -¡No salgáis del circulo de sa---! -tuvo tiempo de gritar Dean antes de que todo se volviera negro. Lo último que recordaría Dean Winchester sería salir disparado por la ventana del piso superior con una fuerza sobrehumana. Eso y las sirenas de la ambulancia mientras se lo llevaban al hospital.

    Allí despertó un par de horas más tarde, a causa de las palabras que compartían un par de doctores cerca de su cama. Hablaban de él. Estaba claro, y gracias a ellos pudo hacerse un mapa mental de lo que le había pasado. Había caído por una ventana y era un milagro que el césped y las plantas del jardín hubieran crecido de un modo salvaje, pues de otro modo no habrían detenido su caída y se habría partido la crisma. Era bueno saberlo. Movió sus manos y sus pies para asegurarse de que no se había quedado parapléjico, no sin cierto miedo, por supuesto. Pero cuando vio el movimiento de su mano, casi respiró aliviado.

    Entonces recordó.

    Poppy. Sam.

    ¿Dónde coño estaban?

    ___________________________________

    creds:
    formato texto: @wh0yagonnacall
    psd: gregarious on deviantArt
    edit portada: edición propia
    ㅤ ㅤㅤㅤㅤ𝚂𝚘𝚛𝚛𝚢, 𝙳𝚘𝚌𝚝𝚘𝚛... ㅤㅤㅤㅤ𝙱𝚘𝚛𝚛𝚎𝚕𝚕... ㅤㅤㅤㅤ𝙱𝚘𝚛𝚛𝚎𝚕𝚕, 𝚢𝚎𝚊𝚑. 𝙸 𝚑𝚊𝚟𝚎 𝚝𝚘 𝚐𝚘. 𝙽𝚘𝚠. ㅤㅤㅤㅤ ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ [betweenmedicines18] ㅤ Habían llegado a aquel pueblo apenas veinticuatro horas antes. Sam, Poppy y él. No era nada del otro mundo, un caso que parecía sencillo, aparentemente. Jóvenes adolescentes de excursión, un fantasma atrapado en una casa encantada, todo un cliché ¿qué podía salir mal? Demasiadas cosas. Todo se descontroló con una velocidad vertiginosa, y al final los tres héroes y sus nuevos dos amigos adolescentes supervivientes quedaron recluidos dentro de un círculo que Dean había trazado en el suelo con sal de roca siendo ese el único punto de la casa donde esos fantasmas no tenían acceso. Todo temblaba, las luces titilaban… -¡No salgáis del circulo de sa---! -tuvo tiempo de gritar Dean antes de que todo se volviera negro. Lo último que recordaría Dean Winchester sería salir disparado por la ventana del piso superior con una fuerza sobrehumana. Eso y las sirenas de la ambulancia mientras se lo llevaban al hospital. Allí despertó un par de horas más tarde, a causa de las palabras que compartían un par de doctores cerca de su cama. Hablaban de él. Estaba claro, y gracias a ellos pudo hacerse un mapa mental de lo que le había pasado. Había caído por una ventana y era un milagro que el césped y las plantas del jardín hubieran crecido de un modo salvaje, pues de otro modo no habrían detenido su caída y se habría partido la crisma. Era bueno saberlo. Movió sus manos y sus pies para asegurarse de que no se había quedado parapléjico, no sin cierto miedo, por supuesto. Pero cuando vio el movimiento de su mano, casi respiró aliviado. Entonces recordó. Poppy. Sam. ¿Dónde coño estaban? ___________________________________ creds: formato texto: @wh0yagonnacall psd: gregarious on deviantArt edit portada: edición propia
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  • El aire salado le llenó los pulmones antes incluso de que sus pies tocaran la arena húmeda. Era temprano, tanto que el sol apenas había empezado a teñir el horizonte con esos tonos anaranjados que parecían sacados de una postal. Poppy respiró hondo, ajustó los auriculares en sus oídos —aunque apenas había música, solo el sonido lejano del mar mezclado con su propia respiración— y echó a correr.

    La playa estaba desierta, salvo por alguna gaviota rezagada y las huellas que ella misma dejaba atrás. El mundo parecía suspendido en esa calma viscosa del amanecer. Cada zancada la alejaba un poco de la casa, de las sábanas revueltas, del calor tibio de Dean aún dormido, de ese remanso de paz que le era tan extraño como adictivo.

    Correr le ayudaba a ordenar los pensamientos, aunque ese día ni siquiera sabía por dónde empezar. A veces se preguntaba si merecía aquellos días de calma, si era justo sentir algo parecido a la felicidad mientras el mundo allá fuera seguía siendo un lugar tan roto. Pero luego recordaba las manos de Dean en su espalda, su voz ronca diciéndole "duerme un poco más", y algo dentro de ella se aflojaba.

    Miró al mar. Las olas rompían contra la orilla con una cadencia casi hipnótica. Por un segundo, pensó en detenerse, en dejarse caer sobre la arena y no moverse más. Pero siguió corriendo, como si en cada paso pudiera convencer a su corazón de que, por una vez, todo estaba bien.
    El aire salado le llenó los pulmones antes incluso de que sus pies tocaran la arena húmeda. Era temprano, tanto que el sol apenas había empezado a teñir el horizonte con esos tonos anaranjados que parecían sacados de una postal. Poppy respiró hondo, ajustó los auriculares en sus oídos —aunque apenas había música, solo el sonido lejano del mar mezclado con su propia respiración— y echó a correr. La playa estaba desierta, salvo por alguna gaviota rezagada y las huellas que ella misma dejaba atrás. El mundo parecía suspendido en esa calma viscosa del amanecer. Cada zancada la alejaba un poco de la casa, de las sábanas revueltas, del calor tibio de Dean aún dormido, de ese remanso de paz que le era tan extraño como adictivo. Correr le ayudaba a ordenar los pensamientos, aunque ese día ni siquiera sabía por dónde empezar. A veces se preguntaba si merecía aquellos días de calma, si era justo sentir algo parecido a la felicidad mientras el mundo allá fuera seguía siendo un lugar tan roto. Pero luego recordaba las manos de Dean en su espalda, su voz ronca diciéndole "duerme un poco más", y algo dentro de ella se aflojaba. Miró al mar. Las olas rompían contra la orilla con una cadencia casi hipnótica. Por un segundo, pensó en detenerse, en dejarse caer sobre la arena y no moverse más. Pero siguió corriendo, como si en cada paso pudiera convencer a su corazón de que, por una vez, todo estaba bien.
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  • Dean 𝕎inch𝙚s𝐭er ya llevaba veinte minutos sentado, esperando. La playa estaba perfecta, el sol apenas comenzaba a calentar el aire, y las olas rompían con ese sonido que invitaba a desconectar del mundo. Solo que Poppy... no estaba lista aún.

    Estaba en el baño.
    Desde hacía una hora y cuarto.

    No era un misterio sobrenatural.
    Era algo mucho más serio:
    protección capilar pre-marina.

    Primero, una ducha rápida. Luego, una mascarilla intensiva que olía a coco, aplicada mechón por mechón como si estuviera preparando su cabello para una alfombra roja. Después, protector solar específico para el cuero cabelludo. Y para terminar, suero reparador y aceite nutritivo. Todo acompañado de música baja y una concentración absoluta frente al espejo.

    Cuando al fin salió, con su pareo anudado con elegancia y su cabello brillante como si no fueran a meterse al agua, Dean la miró desde los pies de la cama.

    — ¿Vienes a una playa o a una editorial de revista? — preguntó con una ceja alzada.
    — Vengo de proteger una inversión a largo plazo —respondió ella, recogiendo el pelo en una trenza floja—. Tú tienes tu Impala. Yo tengo esto.

    Dean sonrió, se levantó y entonces, al fin, caminaron juntos hacia las olas.
    Ella impecable.
    Él divertido.
    Y ambos perfectamente conscientes de quién mandaba en esa playa.

    #SeductiveSunday
    #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    [thxsoldier] ya llevaba veinte minutos sentado, esperando. La playa estaba perfecta, el sol apenas comenzaba a calentar el aire, y las olas rompían con ese sonido que invitaba a desconectar del mundo. Solo que Poppy... no estaba lista aún. Estaba en el baño. Desde hacía una hora y cuarto. No era un misterio sobrenatural. Era algo mucho más serio: protección capilar pre-marina. Primero, una ducha rápida. Luego, una mascarilla intensiva que olía a coco, aplicada mechón por mechón como si estuviera preparando su cabello para una alfombra roja. Después, protector solar específico para el cuero cabelludo. Y para terminar, suero reparador y aceite nutritivo. Todo acompañado de música baja y una concentración absoluta frente al espejo. Cuando al fin salió, con su pareo anudado con elegancia y su cabello brillante como si no fueran a meterse al agua, Dean la miró desde los pies de la cama. — ¿Vienes a una playa o a una editorial de revista? — preguntó con una ceja alzada. — Vengo de proteger una inversión a largo plazo —respondió ella, recogiendo el pelo en una trenza floja—. Tú tienes tu Impala. Yo tengo esto. Dean sonrió, se levantó y entonces, al fin, caminaron juntos hacia las olas. Ella impecable. Él divertido. Y ambos perfectamente conscientes de quién mandaba en esa playa. #SeductiveSunday #Personajes3D #3D #Comunidad3D
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Hace un añito que cierta persona le puso un diamante a mi Poppy.
    Que la quiero yo
    Hace un añito que cierta persona le puso un diamante a mi Poppy. Que la quiero yo
    || Tengo que hacer esto para ver cierto diamante ( el cual me hace ilusión) y para agradecer a Violet Barrow que esta tan sonada de la cabeza como cantidad yo la quiero, que ya es mucho decir.
    Muchas gracias mi amor.
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  • Habia quedado claro a través de los años que Dean Winchester no era, lo que una persona podria considerar, detallista. Pero tampoco era idiota. Apreciaba el esfuerzo que 𝑃𝑜𝑝𝑝𝑦 𝐷𝑎𝑣𝑖𝑒𝑠 hacia por el cada dia. Apreciaba su ingenio, su entusiasmo, su manera de celebrar cada pequeña cosa. Cumpleaños, Navidad... todas esas cosas que nunca habian tenido demasiado sentido para Dean, ahora cobraban sentido gracias a esa mujer. Por eso aquel dia, Dean habia querido hacer algo especial.

    No le habia dicho donde iban, pero sí le habia pedido a Poppy que se pusiera sus mejores galas y se reuniera con él en el garaje. No habia dado más pistas, pero cuando la mujer llegó hasta el coche de Dean, el cazador llevaba puesto uno de esos trajes excesivamente caros que Poppy se habia esmerado en comprarle y que nunca usaba.

    Habia respondido con corteses evasivas las mil doscientas preguntas de la británica acerca de su destino, aunque todo quedó claro cuando llegaron a aquel restaurante. Uno en el que nunca verías a Dean Winchester, pero que sí estaba a la altura de una mujer como Poppy.

    -Feliz San Valentín, pelirroja -le dijo, una vez sentados a la mesa antes de deslizar una caja de terciopelo rojo sobre el mantel con suavidad. En su interior una fina pulsera de oro rosa y en los ojos de Dean una traviesa promesa, la de no separarse nunca de ella. Porque ella era, realmente, lo mejor que le habia pasado en la vida.


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    Habia quedado claro a través de los años que Dean Winchester no era, lo que una persona podria considerar, detallista. Pero tampoco era idiota. Apreciaba el esfuerzo que [WxmenLettrs] hacia por el cada dia. Apreciaba su ingenio, su entusiasmo, su manera de celebrar cada pequeña cosa. Cumpleaños, Navidad... todas esas cosas que nunca habian tenido demasiado sentido para Dean, ahora cobraban sentido gracias a esa mujer. Por eso aquel dia, Dean habia querido hacer algo especial. No le habia dicho donde iban, pero sí le habia pedido a Poppy que se pusiera sus mejores galas y se reuniera con él en el garaje. No habia dado más pistas, pero cuando la mujer llegó hasta el coche de Dean, el cazador llevaba puesto uno de esos trajes excesivamente caros que Poppy se habia esmerado en comprarle y que nunca usaba. Habia respondido con corteses evasivas las mil doscientas preguntas de la británica acerca de su destino, aunque todo quedó claro cuando llegaron a aquel restaurante. Uno en el que nunca verías a Dean Winchester, pero que sí estaba a la altura de una mujer como Poppy. -Feliz San Valentín, pelirroja -le dijo, una vez sentados a la mesa antes de deslizar una caja de terciopelo rojo sobre el mantel con suavidad. En su interior una fina pulsera de oro rosa y en los ojos de Dean una traviesa promesa, la de no separarse nunca de ella. Porque ella era, realmente, lo mejor que le habia pasado en la vida. #Personajes3D #3D #Comunidad3D
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