¿𝐀𝐦𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐨 𝐄𝐬𝐩𝐞𝐣𝐨? 𝐂ó𝐦𝐨 𝐃𝐞𝐭𝐞𝐜𝐭𝐚𝐫 𝐚𝐥 "𝐍𝐚𝐫𝐜𝐢𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐁𝐨𝐥𝐬𝐢𝐥𝐥𝐨" 𝐀𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐏𝐞𝐫𝐝𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐓𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐲 𝐮𝐧 𝐓𝐫𝐨𝐜𝐢𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐂𝐨𝐫𝐚𝐳ó𝐧
¡Hola, mis reinas de la jungla!
Hablemos de nosotras. Somos inteligentes, intuitivas y manejamos nuestra vida como queremos, pero, a la hora de elegir un compañero, podemos parecer colegialas deslumbradas por un truco de magia barato. No te castigues, nadie nace con un manual bajo el brazo, pero tampoco hace falta que te rompan el corazón para aprender a no tropezar con la misma piedra.
Atenta, que aquí te enseño el truco para que no te den gato por liebre.
Seguro te suena esta escena: conoces a un tipo que te bombardea con palabras bonitas. Te dice que eres "distinta", que "nunca había conocido a alguien como tú", "es tan fácil hablar contigo". Suena bien, ¿verdad? Música para tus oídos. Pero aquí está el detalle: él habla, te busca y se muestra accesible, pero sus conversaciones siempre girar alrededor de un único tópico: él mismo.
Sus historias, su vida, sus dramas. Tú escuchas y escuchas, esperando que en algún momento lance una pregunta que demuestre que le interesa saber quién eres tú realmente, lo que quieres, lo que necesitas, pero esa pregunta nunca llega. No hay curiosidad, solo un bucle donde él es el protagonista y tú eres el público que aplaude.
¿El diagnóstico? No le gustas tú; le gusta cómo se siente cuando está contigo. Le encanta tu atención, tu validación y el espacio que llenas en su ego. Básicamente, eres el escenario para su propio lucimiento y le daría exactamente igual obtener ese combustible de ti o de cualquier otra que esté dispuesta a escucharle.
Por eso sientes ese "ruido" interno. Hay atracción, sí, pero no hay conexión. Te sientes vista, pero no comprendida, y te queda ese sabor amargo al volver a casa.
Reina, mi consejo es simple: Si él no invierte en ti, tú no inviertes en él. No permitas que una sanguijuela emocional drene tu energía a cambio de migajas de galantería barata. ¡A correr, que para escuchar monólogos ya está el teatro!
𝘣𝘺 𝘋𝘳. 𝘓𝘰𝘷𝘦
¡Hola, mis reinas de la jungla!
Hablemos de nosotras. Somos inteligentes, intuitivas y manejamos nuestra vida como queremos, pero, a la hora de elegir un compañero, podemos parecer colegialas deslumbradas por un truco de magia barato. No te castigues, nadie nace con un manual bajo el brazo, pero tampoco hace falta que te rompan el corazón para aprender a no tropezar con la misma piedra.
Atenta, que aquí te enseño el truco para que no te den gato por liebre.
Seguro te suena esta escena: conoces a un tipo que te bombardea con palabras bonitas. Te dice que eres "distinta", que "nunca había conocido a alguien como tú", "es tan fácil hablar contigo". Suena bien, ¿verdad? Música para tus oídos. Pero aquí está el detalle: él habla, te busca y se muestra accesible, pero sus conversaciones siempre girar alrededor de un único tópico: él mismo.
Sus historias, su vida, sus dramas. Tú escuchas y escuchas, esperando que en algún momento lance una pregunta que demuestre que le interesa saber quién eres tú realmente, lo que quieres, lo que necesitas, pero esa pregunta nunca llega. No hay curiosidad, solo un bucle donde él es el protagonista y tú eres el público que aplaude.
¿El diagnóstico? No le gustas tú; le gusta cómo se siente cuando está contigo. Le encanta tu atención, tu validación y el espacio que llenas en su ego. Básicamente, eres el escenario para su propio lucimiento y le daría exactamente igual obtener ese combustible de ti o de cualquier otra que esté dispuesta a escucharle.
Por eso sientes ese "ruido" interno. Hay atracción, sí, pero no hay conexión. Te sientes vista, pero no comprendida, y te queda ese sabor amargo al volver a casa.
Reina, mi consejo es simple: Si él no invierte en ti, tú no inviertes en él. No permitas que una sanguijuela emocional drene tu energía a cambio de migajas de galantería barata. ¡A correr, que para escuchar monólogos ya está el teatro!
𝘣𝘺 𝘋𝘳. 𝘓𝘰𝘷𝘦
¿𝐀𝐦𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐨 𝐄𝐬𝐩𝐞𝐣𝐨? 𝐂ó𝐦𝐨 𝐃𝐞𝐭𝐞𝐜𝐭𝐚𝐫 𝐚𝐥 "𝐍𝐚𝐫𝐜𝐢𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐁𝐨𝐥𝐬𝐢𝐥𝐥𝐨" 𝐀𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐏𝐞𝐫𝐝𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐓𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐲 𝐮𝐧 𝐓𝐫𝐨𝐜𝐢𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐂𝐨𝐫𝐚𝐳ó𝐧
¡Hola, mis reinas de la jungla!
Hablemos de nosotras. Somos inteligentes, intuitivas y manejamos nuestra vida como queremos, pero, a la hora de elegir un compañero, podemos parecer colegialas deslumbradas por un truco de magia barato. No te castigues, nadie nace con un manual bajo el brazo, pero tampoco hace falta que te rompan el corazón para aprender a no tropezar con la misma piedra.
Atenta, que aquí te enseño el truco para que no te den gato por liebre.
Seguro te suena esta escena: conoces a un tipo que te bombardea con palabras bonitas. Te dice que eres "distinta", que "nunca había conocido a alguien como tú", "es tan fácil hablar contigo". Suena bien, ¿verdad? Música para tus oídos. Pero aquí está el detalle: él habla, te busca y se muestra accesible, pero sus conversaciones siempre girar alrededor de un único tópico: él mismo.
Sus historias, su vida, sus dramas. Tú escuchas y escuchas, esperando que en algún momento lance una pregunta que demuestre que le interesa saber quién eres tú realmente, lo que quieres, lo que necesitas, pero esa pregunta nunca llega. No hay curiosidad, solo un bucle donde él es el protagonista y tú eres el público que aplaude.
¿El diagnóstico? No le gustas tú; le gusta cómo se siente cuando está contigo. Le encanta tu atención, tu validación y el espacio que llenas en su ego. Básicamente, eres el escenario para su propio lucimiento y le daría exactamente igual obtener ese combustible de ti o de cualquier otra que esté dispuesta a escucharle.
Por eso sientes ese "ruido" interno. Hay atracción, sí, pero no hay conexión. Te sientes vista, pero no comprendida, y te queda ese sabor amargo al volver a casa.
Reina, mi consejo es simple: Si él no invierte en ti, tú no inviertes en él. No permitas que una sanguijuela emocional drene tu energía a cambio de migajas de galantería barata. ¡A correr, que para escuchar monólogos ya está el teatro!
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