• Claire Novak llevaba años en el negocio de la caza, pero esta vez el caso exigía algo más que balas de plata y agua bendita: necesitaba una fachada perfecta. La mansión Hillcrest, situada en lo alto de una colina en San Francisco, había sido escenario de cinco muertes inexplicables en el último año. El espíritu que habitaba allí no era del tipo que se enfrentaba directamente, sino uno que acechaba en las sombras, esperando el momento de atacar.

    Para acercarse sin levantar sospechas, Claire se reinventó como Helena Monroe, una inversora de bienes raíces con una fortuna hecha a base de comprar y vender propiedades de lujo. Con un guardarropa impecable y una presencia imponente, Helena llegó a la mansión bajo el pretexto de estar interesada en adquirirla. Su llegada fue recibida por el agente inmobiliario y el ama de llaves, quienes, sin saberlo, serían sus primeras fuentes de información.

    #SeductiveSunday
    #Personajes3D #3D #Comunidad3D
    Claire Novak llevaba años en el negocio de la caza, pero esta vez el caso exigía algo más que balas de plata y agua bendita: necesitaba una fachada perfecta. La mansión Hillcrest, situada en lo alto de una colina en San Francisco, había sido escenario de cinco muertes inexplicables en el último año. El espíritu que habitaba allí no era del tipo que se enfrentaba directamente, sino uno que acechaba en las sombras, esperando el momento de atacar. Para acercarse sin levantar sospechas, Claire se reinventó como Helena Monroe, una inversora de bienes raíces con una fortuna hecha a base de comprar y vender propiedades de lujo. Con un guardarropa impecable y una presencia imponente, Helena llegó a la mansión bajo el pretexto de estar interesada en adquirirla. Su llegada fue recibida por el agente inmobiliario y el ama de llaves, quienes, sin saberlo, serían sus primeras fuentes de información. #SeductiveSunday #Personajes3D #3D #Comunidad3D
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  • "Un brindis por las amistades de bar"
    Fandom Supernatural || OC
    Categoría Original


    ㅤㅤㅤㅤ"𝚄𝙽 𝙱𝚁𝙸𝙽𝙳𝙸𝚂 𝙿𝙾𝚁 𝙻𝙰𝚂 𝙰𝙼𝙸𝚂𝚃𝙰𝙳𝙴𝚂 𝙳𝙴 𝙱𝙰𝚁"
    ㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
    ㅤㅤㅤㅤ˹ ᒍᥲxoᥒ ᙃoᥒoʋᥲᥒ



    Con el paso de los años, Dean había aprendido que mantener un perfil bajo era mucho más seguro que armar barullo en cada bar que encontrara en la carretera.

    Hacía bastante tiempo que la vida había obligado a Dean Winchester —por circunstancias que escapaban a su control— a sentar cabeza. De un modo totalmente disfuncional, altamente extraño y peligroso. Pero así era… No es que hubiera dejado las cacerías ni las largas investigaciones nocturnas, pero… había encontrado a alguien la mitad de loca que él como para compartir aquella vida.

    ¿La parte disfuncional? Digamos que nada en su vida era normal, absolutamente nada. Y la mujer que ahora vivía permanentemente en su cabeza y en su corazón era la versión adulta, venida del futuro, de la hija del recipiente humano de su mejor amigo ángel. Sí, así es. Puedo repetirlo de otro modo, pero no tendrá más sentido, os lo aseguro.

    Digamos que Claire Novak, recién llegada desde un futuro distópico e incierto, había aterrizado en aquel pasado que era el presente de los hermanos Winchester. Y traía una peligrosa y delicada misión entre manos: salvar su futuro. ¿Quién era Claire Novak? La hija de Jimmy… ¿Quién era Jimmy? El recipiente humano de Castiel, un ángel que, a esas alturas de la historia, se había convertido en un miembro más de la familia Winchester.

    Habían pasado semanas complicadas entre un caso y otro en sus ratos libres, preocupados además por rescatar a Mary Winchester de un universo alternativo que había sucumbido al apocalipsis a tiempo completo.

    Digamos que esa misión de rescate fue mucho más complicada de lo que esperaban y que, tras arduas semanas, al fin tenía algo que celebrar. Y mucho en lo que pensar. Incapaz de disfrutar de las pequeñas victorias, el cerebro del Winchester siempre viajaba a toda velocidad. Aunque atrapado en otro universo, Dean sabía que Miguel seguía siendo un problema. Lucifer, atrapado con aquella versión de su hermano, querría venganza… Como os digo, el cerebro de Dean no paraba en ningún momento.

    Pero aquella noche… Aquella noche pareció que su cerebro le concedió un respiro. Tras una más que larga y exhaustiva cacería en Reno, se había duchado, pagado la habitación del motel y vuelto a ponerse en marcha. A esas alturas de su vida, conocía cada carretera del país. Los Estados Unidos ya no tenían secretos para él. Horas después, en lugar de buscar un lugar donde cenar en condiciones, había aparcado en el parking de un bar de carretera cualquiera. De esos bares pequeños donde la música suena en directo, el whisky es barato pero bueno, y la clientela se divide entre habituales y viajeros de paso: moteros, camioneros, viajantes…

    Tras algunas copas de whisky, y aprovechando el micrófono abierto de aquella noche especial, Dean Winchester había terminado subido al pequeño escenario, micrófono en mano, rodeado de aquella banda que parecía reunirse solamente los sábados por la noche para tocar en aquel local. Algo que Dean no se imaginaba volver a hacer, ciertamente. No desde el bochorno del karaoke cuando la Marca de Caín lo obligó a ir de andanzas con Crowley. Pero, a pesar de todo lo que tenía sobre los hombros, Dean fue capaz de disfrutar de aquella experiencia. Le gustaba cantar; los años atormentando a Sam cantando a viva voz en el coche lo demostraban. Pero nunca lo había hecho en público…

    𝐼𝑛𝑠𝑝𝑖𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛: https://www.youtube.com/watch?v=uUq6Mo9tjgI


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #Supernatural #DeanWinchester
    ㅤ ㅤ ㅤㅤㅤㅤ"𝚄𝙽 𝙱𝚁𝙸𝙽𝙳𝙸𝚂 𝙿𝙾𝚁 𝙻𝙰𝚂 𝙰𝙼𝙸𝚂𝚃𝙰𝙳𝙴𝚂 𝙳𝙴 𝙱𝙰𝚁" ㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 ㅤㅤㅤㅤ˹ [Jaxon1] ㅤ Con el paso de los años, Dean había aprendido que mantener un perfil bajo era mucho más seguro que armar barullo en cada bar que encontrara en la carretera. Hacía bastante tiempo que la vida había obligado a Dean Winchester —por circunstancias que escapaban a su control— a sentar cabeza. De un modo totalmente disfuncional, altamente extraño y peligroso. Pero así era… No es que hubiera dejado las cacerías ni las largas investigaciones nocturnas, pero… había encontrado a alguien la mitad de loca que él como para compartir aquella vida. ¿La parte disfuncional? Digamos que nada en su vida era normal, absolutamente nada. Y la mujer que ahora vivía permanentemente en su cabeza y en su corazón era la versión adulta, venida del futuro, de la hija del recipiente humano de su mejor amigo ángel. Sí, así es. Puedo repetirlo de otro modo, pero no tendrá más sentido, os lo aseguro. Digamos que Claire Novak, recién llegada desde un futuro distópico e incierto, había aterrizado en aquel pasado que era el presente de los hermanos Winchester. Y traía una peligrosa y delicada misión entre manos: salvar su futuro. ¿Quién era Claire Novak? La hija de Jimmy… ¿Quién era Jimmy? El recipiente humano de Castiel, un ángel que, a esas alturas de la historia, se había convertido en un miembro más de la familia Winchester. Habían pasado semanas complicadas entre un caso y otro en sus ratos libres, preocupados además por rescatar a Mary Winchester de un universo alternativo que había sucumbido al apocalipsis a tiempo completo. Digamos que esa misión de rescate fue mucho más complicada de lo que esperaban y que, tras arduas semanas, al fin tenía algo que celebrar. Y mucho en lo que pensar. Incapaz de disfrutar de las pequeñas victorias, el cerebro del Winchester siempre viajaba a toda velocidad. Aunque atrapado en otro universo, Dean sabía que Miguel seguía siendo un problema. Lucifer, atrapado con aquella versión de su hermano, querría venganza… Como os digo, el cerebro de Dean no paraba en ningún momento. Pero aquella noche… Aquella noche pareció que su cerebro le concedió un respiro. Tras una más que larga y exhaustiva cacería en Reno, se había duchado, pagado la habitación del motel y vuelto a ponerse en marcha. A esas alturas de su vida, conocía cada carretera del país. Los Estados Unidos ya no tenían secretos para él. Horas después, en lugar de buscar un lugar donde cenar en condiciones, había aparcado en el parking de un bar de carretera cualquiera. De esos bares pequeños donde la música suena en directo, el whisky es barato pero bueno, y la clientela se divide entre habituales y viajeros de paso: moteros, camioneros, viajantes… Tras algunas copas de whisky, y aprovechando el micrófono abierto de aquella noche especial, Dean Winchester había terminado subido al pequeño escenario, micrófono en mano, rodeado de aquella banda que parecía reunirse solamente los sábados por la noche para tocar en aquel local. Algo que Dean no se imaginaba volver a hacer, ciertamente. No desde el bochorno del karaoke cuando la Marca de Caín lo obligó a ir de andanzas con Crowley. Pero, a pesar de todo lo que tenía sobre los hombros, Dean fue capaz de disfrutar de aquella experiencia. Le gustaba cantar; los años atormentando a Sam cantando a viva voz en el coche lo demostraban. Pero nunca lo había hecho en público… 𝐼𝑛𝑠𝑝𝑖𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛: https://www.youtube.com/watch?v=uUq6Mo9tjgI #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #Supernatural #DeanWinchester
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  • — Lleva toda la tarde escuchando música con los cascos y el reproductor de Dean, en su cama. Abstrayéndose del mundo, tratando de no pensar en todo lo que tenia encima, en todo lo que estaba por pasar y todo lo que tenia que evitar...

    Y consiguiéndolo hasta tal punto que termina por quedarse dormida, en una cama que no es la suya, con una camiseta que no es la suya... Acunada por la música rock de los 70 y el olor de Dean pegado en las sabanas.


    #3D #Comunidad3D #Personajes3D #ClaireNovak
    — Lleva toda la tarde escuchando música con los cascos y el reproductor de Dean, en su cama. Abstrayéndose del mundo, tratando de no pensar en todo lo que tenia encima, en todo lo que estaba por pasar y todo lo que tenia que evitar... Y consiguiéndolo hasta tal punto que termina por quedarse dormida, en una cama que no es la suya, con una camiseta que no es la suya... Acunada por la música rock de los 70 y el olor de Dean pegado en las sabanas. #3D #Comunidad3D #Personajes3D #ClaireNovak
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  • —Lleva demasiado tiempo, demasiados días, semanas enteras prácticamente sin dormir, robando momentos de calma para dar una cabezada.
    Volviendo a despertar sobresaltada por la alarma y las bombas.

    Y sobre todo durmiendo sin él.

    De modo que ahora que vuelve a tenerlo cerca, no piensa dejar de pasar una sola noche sin estar entre sus brazos, sin respirar el mismo aire, sin dormirse con su olor y su calor.

    Con esa premisa entra decidida al cuarto de DEAN WINCHESTER abre las sábanas, y se abraza al cazador casi por completo sobre su pecho.—


    #3D #Comunidad3D #Personajes3D #ClaireNovak #Novester
    —Lleva demasiado tiempo, demasiados días, semanas enteras prácticamente sin dormir, robando momentos de calma para dar una cabezada. Volviendo a despertar sobresaltada por la alarma y las bombas. Y sobre todo durmiendo sin él. De modo que ahora que vuelve a tenerlo cerca, no piensa dejar de pasar una sola noche sin estar entre sus brazos, sin respirar el mismo aire, sin dormirse con su olor y su calor. Con esa premisa entra decidida al cuarto de [JerkHuntxr] abre las sábanas, y se abraza al cazador casi por completo sobre su pecho.— #3D #Comunidad3D #Personajes3D #ClaireNovak #Novester
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  • Podríamos decir que se ha levantado temprano, o que ha dormido las horas justas, para poder ser una persona funcional, tampoco es que importe demasiado.

    Lo importante es que la aparición de DEAN WINCHESTER por el bunker con una caja enorme y blanca le hace levantar la vista del periódico, el cual Sam estaba leyendo por internet, y no ser capaz de contenerse al esbozar una sonrisa.

    — ¡DONUTS!

    La rubia se levanta dejando el periódico en la mesa donde esta instalado Sam, el cual finge que no les oye.

    — ¿Alguna vez te he dicho que eres el mejor? mmmm ¡QUE HAMBRE!



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    Podríamos decir que se ha levantado temprano, o que ha dormido las horas justas, para poder ser una persona funcional, tampoco es que importe demasiado. Lo importante es que la aparición de [JerkHuntxr] por el bunker con una caja enorme y blanca le hace levantar la vista del periódico, el cual Sam estaba leyendo por internet, y no ser capaz de contenerse al esbozar una sonrisa. — ¡DONUTS! La rubia se levanta dejando el periódico en la mesa donde esta instalado Sam, el cual finge que no les oye. — ¿Alguna vez te he dicho que eres el mejor? mmmm ¡QUE HAMBRE! #3D #Comunidad3D #Personajes3D #ClaireNovak
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  • Feliz y tardío #SeductiveSunday


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  • LA HISTORIA DE AMANDA

    Praga, Checoslovaquia, 8 de diciembre de 1919

    Amanda Novak tiene 22 años. Empezó a prostituirse a los 15. Dejó de hacerlo a los 21, cuando conoció a su último cliente: el señor Nadie.

    Amanda me recibe en su casa, una vivienda humilde que se cae a pedazos: paredes hinchadas por la humedad, techos descascarados, un colchón en el suelo donde duermen varios gatos, tres sillas, una mesa pequeña y un espejo roto que refleja mi silueta cuarteada. Amanda se desplaza en una silla de ruedas oxidada, me pregunta si quiero té de jengibre, le digo que no. Sorprende la miseria que la rodea. Lo primero que le pregunto es qué hizo con el dinero que le pagaron.

    —Doné una parte al hogar de huérfanos en donde crecí —dice—. Al principio se negaron a aceptarlo, hicieron preguntas: de dónde había sacado tanto, quién me lo había dado, etc. Al final los persuadí de que se quedaran con un poco, de que reformaran el hogar y les comprasen ropa nueva y juguetes a los niños... Aceptaron la donación a regañadientes. Claro, imagine a una muerta de hambre como yo, que se aparece con millones de Coronas en una bolsa…
    —¿Y qué hizo con el resto?
    —Contraté a un detective, le dije que le daría la mitad si encontraba al señor Nadie.
    —¿Así se llama el que la secuestró? ¿Señor Nadie?
    —Así se llamaba… —dice Amanda mientras se sirve té en una lata de tomates vacía.

    Amanda tiene el cutis gris, seco y estriado. Me cuesta creer que sólo tenga 22 años. Sus brazos están fibrosos de tanto girar las ruedas. Sus manos son gruesas, ásperas y venosas; parecen manos masculinas. Sus piernas sin pies cuelgan de la silla como algo ajeno al resto de su cuerpo. Lleva el pelo revuelto, casi blanco, tan largo que debe hacerse una trenza para que no se le enrede con las ruedas de la silla. Cualquiera que leyese esta descripción pensaría que se trata de un adefesio... pero no lo es, la belleza late en su cara, en sus facciones suaves y en sus ojos color zafiro, que contrastan con la lividez de su piel.

    Bratislava, 3 de abril de 1918

    «Soy una chica sucia, chupo y trago más que las demás…lala, larala… todos mis agujeros están disponibles para el mejor postor, para el mejor postor…». Así se vende Amanda frente los hombres que pasan a su lado: cantando sus destrezas a viva voz. Algunos se paran y le ofrecen monedas, pero ella sonríe y les responde, también cantando: «No acepto limosnas… chupo y trago mejor que las demás…lala, larala… todos mis agujeros están disponibles para el mejor postor… »
    El estilo que Amanda utiliza para venderse es infantil, las demás putas que comparten la calle se ríen de ella, le dicen estúpida, imbécil, ridícula… pero ella las ignora y sigue cantando; y al final, el mejor postor siempre la elige entre las otras.

    Cerca de las 2 de la mañana, la calle Roja de Bratislava empieza a vaciarse de gente. En lo que va de la noche Amanda se ha dejado sodomizar tres veces y ha hecho seis felaciones. Sus bolsillos están llenos. Se prende un cigarrillo para quitarse el gusto a esperma de la boca. Mientras camina por las desérticas calles de la ciudad, nota que un auto se arrima a la vereda y reduce la velocidad para quedar a la par de ella. Es un Buick blanco, el chofer saca una mano enguantada por la ventanilla y deja caer un rollo de billetes en la calle, luego acelera. Amanda recoge los billetes y sigue caminando pendiente del auto, que se estaciona llegando a la esquina. La mano del chofer suelta otro rollo y vuelve a acelerar. Ella toma el dinero y sigue al auto como un animal hipnotizado. La acción se repite cuatro veces, hasta que el auto se detiene y apaga el motor. Amanda le acerca los cuatro fajos al chofer.
    —¿Qué estás buscando con tanto dinero? —le pregunta.
    En la penumbra Amanda no logra distinguir la cara del tipo, que se baja el ala del sombrero para no dejase ver.
    —Busco sus servicios por 9 meses —le dice.
    Amanda suelta una risotada ordinaria, le tira los billetes en el regazo y se va caminando.
    El auto arranca y la sigue. El chofer saca la mano nuevamente y deja caer algo brillante en la vereda, algo que percute como una piedra. Amanda se agacha y recoge lo que parece ser un diamante.
    —Lo que usted tiene en sus manos es una gema valuada en miles de Coronas. Si me ofrece su cuerpo por 9 meses, se la puede quedar y vivir como una duquesa el resto de su vida.
    Amanda sostiene la joya, la baraja entre sus palmas, es pesada, de forma hexagonal. Mientras el chofer habla, Amanda se quita los zapatos con la punta de los pies y se escapa llevándose el diamante. El auto la persigue tocando el claxon. Amanda toma las calles al azar, gira en las esquinas, derecha, izquierda… se mete en un callejón, no hay salida, intenta treparse al muro para pasar al otro lado, el auto acelera y le aplasta las piernas con el parachoques.

    Amanda despierta en una cama con dosel. Tiene los brazos atados a los pilares de la cabecera. Del dosel cuelga un velo rojizo, se distingue una sombra a través de la tela.
    —¿Dónde estoy? —pregunta.
    —Lejos —responde la sombra.
    —¿Usted quién es?
    —Soy el señor Nadie.
    —¿Qué quiere, por qué me trajó aquí?
    —Se lo dije hace una semana, en la calle: quiero 9 meses.
    Amanda está drogada, siente la boca seca y la lengua hinchada. Habla con dificultad.
    —¿Qué pasa con mis pies? No los siento.
    —Sus piernas quedaron destrozadas. Tuvimos que amputarle los pies para detener la gangrena... —responde la sombra son suma tranquilidad.
    Amanda cierra los ojos y solloza.
    —Esto no puede estar pasando… —murmura.
    La sombra corre el velo y se deja ver. Es un hombre vestido de traje negro, con la cara deformada en protuberancias que emanan un líquido viscoso y amarillento.
    —¡Por Dios! —grita Amanda.
    —Entiendo su espanto —le dice el hombre—. Sucede que sufro de una extraña clase de lepra purulenta. Mi familia lleva varias generaciones sufriendo esta enfermedad. Me han dicho que es un maleficio gitano que le hicieron a mi tatarabuelo, hace 150 años... Sé que soy repulsivo a sus ojos, ni yo mismo tolero mirarme, por eso no hay espejos en esta casa.
    El hombre se sienta al borde de la cama.
    —¿Y yo qué tengo que ver con eso? —pregunta Amanda desviando su mirada—. Déjeme ir, yo no hice nada malo... no quise robarle, perdóneme, por favor…
    El tipo le acaricia la cara. Amanda siente los bultos viscosos de sus manos rozándole las mejillas.
    —Usted nos va a salvar, Amanda —le dice—. Usted fue elegida para curar esta maldición.
    —¿De qué habla? ¿Está chiflado?
    —Esta noche, los hombres de esta familia: mis tres hermanos, mi padre, mis cuatro sobrinos y mis dos tíos, van a intentar preñarla. Y cuando lo logren, cuidaremos de usted hasta el momento de dar a luz. Con esa criatura vamos a cortar la maldición... En agradecimiento me encargaré de hacerla una mujer millonaria…
    —¡Ni muerta me dejaría tocar por ustedes! —grita Amanda mientras tironea de las amarras.
    —Amanda —le dice el hombre con ternura—. Usted no está en condiciones de decidir. Si se resiste será peor, porque la haremos sufrir: la quemaremos, le arrancaremos la piel, le sacaremos los ojos, la lengua... la obligaremos a comer cucarachas y las cosas más horribles que pueda imaginarse. En cambio, si cede, si abre sus piernas sin poner resistencia, esto pasará pronto y se llevará una gran recompensa.
    —¡Prefiero que me mate, hijo de puta!
    El hombre se levanta, vuelve a correr el velo del dosel y antes de salir de la habitación le dice:
    —Comenzamos en dos horas. Antes vendrá una enfermera, para limpiarla y lubricarla…

    —Y así fue —me dice Amanda—. El grupo de leprosos apareció dos horas después. Había de todas las edades, desde 16 hasta 60 años. Uno por uno fueron metiéndose entre mis piernas, con sus cuerpos amorfos, supurantes, inmundos... Con las caras desfiguradas por los bultos. Y mientras me violaban, la enfermera me acercaba una cubeta para que vomitase. Porque era imposible no vomitar... Eran los seres más asquerosos que alguien pueda imaginar.

    Y cuando eyaculaban dentro de mí, los tumores de sus cuerpos supuraban pus con más abundancia. Y el olor… nunca olvidaré ese olor, como a leche mezclada con heces…

    Intento retener el reflujo que sube por mi esófago. Durante unos minutos quedo con el torso curvado hacia adelante, tratando de contener el vómito. Amanda me observa y sonríe.
    —No se preocupe, es normal lo que siente —me dice—. Por eso le ofrecí té. El jengibre es bueno para las náuseas, yo lo tomo todo el tiempo… ¿Seguro no quiere un poco?
    —No gracias. Ya se me pasa —le digo mientras me reincorporo—. ¿Cuánto tardó en quedar embarazada?
    —Al mes notaron que ya no menstruaba y dejaron de hacerme visitas… luego empezaron a tratarme como a una deidad. Me llevaban a pasear por el parque en silla de ruedas. Me hacían masajes, me cocinaban manjares y me dejaban leer todos los libros que quisiera. Tres meses después apareció la bruja que les había dicho cómo romper la maldición. Era una vieja gitana que hablaba en un idioma que yo desconocía.

    Amanda se queda en silencio unos instantes.

    —Fue una niña. Tenía mis ojos dijeron. Las parteras me la quitaron de las entrañas y se la llevaron a otra habitación. No querían que la tocase, temían que intentara matarla, seguramente. Y no estaban equivocados. Le hubiese roto el cuello al momento de tenerla en mis brazos.
    —¿Qué pasó después?
    —Al otro día me metieron en un auto y me colocaron una capucha. El auto anduvo dos horas, me bajaron y me subieron a otro que anduvo cerca de 4 horas. Me bajaron y me subieron a un tercer auto que tras 6 horas me dejó en Bratislava. Me colocaron en una silla de ruedas de oro y me empujaron hasta la entrada de una enorme y lujosa casa que yo solía admirar cuando trabajaba de puta. Me dijeron que era mía. Unos sirvientes me ayudaron a entrar. Al otro día despedí a la servidumbre y puse todo a la venta. Y con ese dinero, más todo lo que me habían depositado en el banco, fui al hogar de huérfanos para donarlo todo…
    —¿Y qué pasó con el detective?
    —Tardó dos meses en encontrar la casa del señor Nadie. Ni siquiera estaba en Checoslovaquia, estaba en Viena. Le pagué lo acordado y le di algo más a cambio de que contactará a 6 sicarios. Tras unas semanas me reuní con ellos y les ofrecí todo lo que me quedaba a cambio de que asesinaran al señor Nadie y a toda su familia de monstruos. No preguntaron nada, se repartieron mi fortuna y desaparecieron.
    —¿Y lo hicieron?
    Amanda se mete la mano dentro del sostén y extrae una hoja de periódico, la desdobla y me la entrega. El titular dice: Feroz masacre en mansión de Viena. 20 muertos. Posible ajuste de cuentas…
    —¿Y la bebé?
    —Ya estaba muerta cuando llegaron los sicarios. Los leprosos la habían desangrado y se habían bebido su sangre. De esa forma creyeron que acabarían con la maldición. Enfermos hijos de puta... Me alegro de haberlos matado a todos. Fue la mejor inversión para todo ese dinero.

    Me despido de Amanda con una sensación de alivio. Ése alivio que a veces produce la venganza, sobre todo cuando es tan merecida.
    LA HISTORIA DE AMANDA Praga, Checoslovaquia, 8 de diciembre de 1919 Amanda Novak tiene 22 años. Empezó a prostituirse a los 15. Dejó de hacerlo a los 21, cuando conoció a su último cliente: el señor Nadie. Amanda me recibe en su casa, una vivienda humilde que se cae a pedazos: paredes hinchadas por la humedad, techos descascarados, un colchón en el suelo donde duermen varios gatos, tres sillas, una mesa pequeña y un espejo roto que refleja mi silueta cuarteada. Amanda se desplaza en una silla de ruedas oxidada, me pregunta si quiero té de jengibre, le digo que no. Sorprende la miseria que la rodea. Lo primero que le pregunto es qué hizo con el dinero que le pagaron. —Doné una parte al hogar de huérfanos en donde crecí —dice—. Al principio se negaron a aceptarlo, hicieron preguntas: de dónde había sacado tanto, quién me lo había dado, etc. Al final los persuadí de que se quedaran con un poco, de que reformaran el hogar y les comprasen ropa nueva y juguetes a los niños... Aceptaron la donación a regañadientes. Claro, imagine a una muerta de hambre como yo, que se aparece con millones de Coronas en una bolsa… —¿Y qué hizo con el resto? —Contraté a un detective, le dije que le daría la mitad si encontraba al señor Nadie. —¿Así se llama el que la secuestró? ¿Señor Nadie? —Así se llamaba… —dice Amanda mientras se sirve té en una lata de tomates vacía. Amanda tiene el cutis gris, seco y estriado. Me cuesta creer que sólo tenga 22 años. Sus brazos están fibrosos de tanto girar las ruedas. Sus manos son gruesas, ásperas y venosas; parecen manos masculinas. Sus piernas sin pies cuelgan de la silla como algo ajeno al resto de su cuerpo. Lleva el pelo revuelto, casi blanco, tan largo que debe hacerse una trenza para que no se le enrede con las ruedas de la silla. Cualquiera que leyese esta descripción pensaría que se trata de un adefesio... pero no lo es, la belleza late en su cara, en sus facciones suaves y en sus ojos color zafiro, que contrastan con la lividez de su piel. Bratislava, 3 de abril de 1918 «Soy una chica sucia, chupo y trago más que las demás…lala, larala… todos mis agujeros están disponibles para el mejor postor, para el mejor postor…». Así se vende Amanda frente los hombres que pasan a su lado: cantando sus destrezas a viva voz. Algunos se paran y le ofrecen monedas, pero ella sonríe y les responde, también cantando: «No acepto limosnas… chupo y trago mejor que las demás…lala, larala… todos mis agujeros están disponibles para el mejor postor… » El estilo que Amanda utiliza para venderse es infantil, las demás putas que comparten la calle se ríen de ella, le dicen estúpida, imbécil, ridícula… pero ella las ignora y sigue cantando; y al final, el mejor postor siempre la elige entre las otras. Cerca de las 2 de la mañana, la calle Roja de Bratislava empieza a vaciarse de gente. En lo que va de la noche Amanda se ha dejado sodomizar tres veces y ha hecho seis felaciones. Sus bolsillos están llenos. Se prende un cigarrillo para quitarse el gusto a esperma de la boca. Mientras camina por las desérticas calles de la ciudad, nota que un auto se arrima a la vereda y reduce la velocidad para quedar a la par de ella. Es un Buick blanco, el chofer saca una mano enguantada por la ventanilla y deja caer un rollo de billetes en la calle, luego acelera. Amanda recoge los billetes y sigue caminando pendiente del auto, que se estaciona llegando a la esquina. La mano del chofer suelta otro rollo y vuelve a acelerar. Ella toma el dinero y sigue al auto como un animal hipnotizado. La acción se repite cuatro veces, hasta que el auto se detiene y apaga el motor. Amanda le acerca los cuatro fajos al chofer. —¿Qué estás buscando con tanto dinero? —le pregunta. En la penumbra Amanda no logra distinguir la cara del tipo, que se baja el ala del sombrero para no dejase ver. —Busco sus servicios por 9 meses —le dice. Amanda suelta una risotada ordinaria, le tira los billetes en el regazo y se va caminando. El auto arranca y la sigue. El chofer saca la mano nuevamente y deja caer algo brillante en la vereda, algo que percute como una piedra. Amanda se agacha y recoge lo que parece ser un diamante. —Lo que usted tiene en sus manos es una gema valuada en miles de Coronas. Si me ofrece su cuerpo por 9 meses, se la puede quedar y vivir como una duquesa el resto de su vida. Amanda sostiene la joya, la baraja entre sus palmas, es pesada, de forma hexagonal. Mientras el chofer habla, Amanda se quita los zapatos con la punta de los pies y se escapa llevándose el diamante. El auto la persigue tocando el claxon. Amanda toma las calles al azar, gira en las esquinas, derecha, izquierda… se mete en un callejón, no hay salida, intenta treparse al muro para pasar al otro lado, el auto acelera y le aplasta las piernas con el parachoques. Amanda despierta en una cama con dosel. Tiene los brazos atados a los pilares de la cabecera. Del dosel cuelga un velo rojizo, se distingue una sombra a través de la tela. —¿Dónde estoy? —pregunta. —Lejos —responde la sombra. —¿Usted quién es? —Soy el señor Nadie. —¿Qué quiere, por qué me trajó aquí? —Se lo dije hace una semana, en la calle: quiero 9 meses. Amanda está drogada, siente la boca seca y la lengua hinchada. Habla con dificultad. —¿Qué pasa con mis pies? No los siento. —Sus piernas quedaron destrozadas. Tuvimos que amputarle los pies para detener la gangrena... —responde la sombra son suma tranquilidad. Amanda cierra los ojos y solloza. —Esto no puede estar pasando… —murmura. La sombra corre el velo y se deja ver. Es un hombre vestido de traje negro, con la cara deformada en protuberancias que emanan un líquido viscoso y amarillento. —¡Por Dios! —grita Amanda. —Entiendo su espanto —le dice el hombre—. Sucede que sufro de una extraña clase de lepra purulenta. Mi familia lleva varias generaciones sufriendo esta enfermedad. Me han dicho que es un maleficio gitano que le hicieron a mi tatarabuelo, hace 150 años... Sé que soy repulsivo a sus ojos, ni yo mismo tolero mirarme, por eso no hay espejos en esta casa. El hombre se sienta al borde de la cama. —¿Y yo qué tengo que ver con eso? —pregunta Amanda desviando su mirada—. Déjeme ir, yo no hice nada malo... no quise robarle, perdóneme, por favor… El tipo le acaricia la cara. Amanda siente los bultos viscosos de sus manos rozándole las mejillas. —Usted nos va a salvar, Amanda —le dice—. Usted fue elegida para curar esta maldición. —¿De qué habla? ¿Está chiflado? —Esta noche, los hombres de esta familia: mis tres hermanos, mi padre, mis cuatro sobrinos y mis dos tíos, van a intentar preñarla. Y cuando lo logren, cuidaremos de usted hasta el momento de dar a luz. Con esa criatura vamos a cortar la maldición... En agradecimiento me encargaré de hacerla una mujer millonaria… —¡Ni muerta me dejaría tocar por ustedes! —grita Amanda mientras tironea de las amarras. —Amanda —le dice el hombre con ternura—. Usted no está en condiciones de decidir. Si se resiste será peor, porque la haremos sufrir: la quemaremos, le arrancaremos la piel, le sacaremos los ojos, la lengua... la obligaremos a comer cucarachas y las cosas más horribles que pueda imaginarse. En cambio, si cede, si abre sus piernas sin poner resistencia, esto pasará pronto y se llevará una gran recompensa. —¡Prefiero que me mate, hijo de puta! El hombre se levanta, vuelve a correr el velo del dosel y antes de salir de la habitación le dice: —Comenzamos en dos horas. Antes vendrá una enfermera, para limpiarla y lubricarla… —Y así fue —me dice Amanda—. El grupo de leprosos apareció dos horas después. Había de todas las edades, desde 16 hasta 60 años. Uno por uno fueron metiéndose entre mis piernas, con sus cuerpos amorfos, supurantes, inmundos... Con las caras desfiguradas por los bultos. Y mientras me violaban, la enfermera me acercaba una cubeta para que vomitase. Porque era imposible no vomitar... Eran los seres más asquerosos que alguien pueda imaginar. Y cuando eyaculaban dentro de mí, los tumores de sus cuerpos supuraban pus con más abundancia. Y el olor… nunca olvidaré ese olor, como a leche mezclada con heces… Intento retener el reflujo que sube por mi esófago. Durante unos minutos quedo con el torso curvado hacia adelante, tratando de contener el vómito. Amanda me observa y sonríe. —No se preocupe, es normal lo que siente —me dice—. Por eso le ofrecí té. El jengibre es bueno para las náuseas, yo lo tomo todo el tiempo… ¿Seguro no quiere un poco? —No gracias. Ya se me pasa —le digo mientras me reincorporo—. ¿Cuánto tardó en quedar embarazada? —Al mes notaron que ya no menstruaba y dejaron de hacerme visitas… luego empezaron a tratarme como a una deidad. Me llevaban a pasear por el parque en silla de ruedas. Me hacían masajes, me cocinaban manjares y me dejaban leer todos los libros que quisiera. Tres meses después apareció la bruja que les había dicho cómo romper la maldición. Era una vieja gitana que hablaba en un idioma que yo desconocía. Amanda se queda en silencio unos instantes. —Fue una niña. Tenía mis ojos dijeron. Las parteras me la quitaron de las entrañas y se la llevaron a otra habitación. No querían que la tocase, temían que intentara matarla, seguramente. Y no estaban equivocados. Le hubiese roto el cuello al momento de tenerla en mis brazos. —¿Qué pasó después? —Al otro día me metieron en un auto y me colocaron una capucha. El auto anduvo dos horas, me bajaron y me subieron a otro que anduvo cerca de 4 horas. Me bajaron y me subieron a un tercer auto que tras 6 horas me dejó en Bratislava. Me colocaron en una silla de ruedas de oro y me empujaron hasta la entrada de una enorme y lujosa casa que yo solía admirar cuando trabajaba de puta. Me dijeron que era mía. Unos sirvientes me ayudaron a entrar. Al otro día despedí a la servidumbre y puse todo a la venta. Y con ese dinero, más todo lo que me habían depositado en el banco, fui al hogar de huérfanos para donarlo todo… —¿Y qué pasó con el detective? —Tardó dos meses en encontrar la casa del señor Nadie. Ni siquiera estaba en Checoslovaquia, estaba en Viena. Le pagué lo acordado y le di algo más a cambio de que contactará a 6 sicarios. Tras unas semanas me reuní con ellos y les ofrecí todo lo que me quedaba a cambio de que asesinaran al señor Nadie y a toda su familia de monstruos. No preguntaron nada, se repartieron mi fortuna y desaparecieron. —¿Y lo hicieron? Amanda se mete la mano dentro del sostén y extrae una hoja de periódico, la desdobla y me la entrega. El titular dice: Feroz masacre en mansión de Viena. 20 muertos. Posible ajuste de cuentas… —¿Y la bebé? —Ya estaba muerta cuando llegaron los sicarios. Los leprosos la habían desangrado y se habían bebido su sangre. De esa forma creyeron que acabarían con la maldición. Enfermos hijos de puta... Me alegro de haberlos matado a todos. Fue la mejor inversión para todo ese dinero. Me despido de Amanda con una sensación de alivio. Ése alivio que a veces produce la venganza, sobre todo cuando es tan merecida.
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  • —Va a esperar a cierto cazador así para que la vea nada as salir de la cama, a ver si pilla la indirecta. —



    #3D #Comunidad3D #Personajes3D #SeductiveSunday #ClaireNovak
    —Va a esperar a cierto cazador así para que la vea nada as salir de la cama, a ver si pilla la indirecta. — #3D #Comunidad3D #Personajes3D #SeductiveSunday #ClaireNovak
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  • Sus primeros momentos en aquel puñetero lugar.
    Despertando sola.
    Siendo encontrada, amenazada, maniatada, y arrastrada hasta un campamento.
    ¿Qué la vida fuera una mierda iba en el ADN?







    #3D #Comunidad3D #Personajes3D #ClaireNovak
    Sus primeros momentos en aquel puñetero lugar. Despertando sola. Siendo encontrada, amenazada, maniatada, y arrastrada hasta un campamento. ¿Qué la vida fuera una mierda iba en el ADN? #3D #Comunidad3D #Personajes3D #ClaireNovak
    Me entristece
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  • Había sido un bonito sueño.
    Volvía a estar en el bunker. En aquel extraño y maravilloso lugar el cual, sin pertenecer a el y en demasiado poco tiempo se había convertido en su hogar.
    Volvía a estar con su familia.
    Volvía a estar con él.
    No los había perdido, no había fracasado en su misión.

    Estaba a tan solo una puerta de distancia. Y ella podia perfectamente cubrir aquellos metros, entrar en la habitación del cazador y asaltarle en la cama.
    Habría risas, intentos de hacer callar al contrario, porque aunque sabían que no engañaban a nadie en aquel bunker, trataban de mantener un perfil bajo, besos robados, y otros entregados con demasiada pasión...

    Quizás volviera a su cuarto, o quizás no saliera de allí hasta la mañana siguiente...

    Si, había sido un sueño bonito. Pero era solo eso. Un sueño.
    De nuevo eran las bombas lo que la despertaba. Volvía a estar en zona de guerra, en un apocalipsis, de nuevo sola, de nuevo sin familia, de nuevo sin amigos, y encima ahora, sin él.




    #3D #Comunidad3D #Personajes3D #Novester #ClaireNovak #DeanWinchester
    Había sido un bonito sueño. Volvía a estar en el bunker. En aquel extraño y maravilloso lugar el cual, sin pertenecer a el y en demasiado poco tiempo se había convertido en su hogar. Volvía a estar con su familia. Volvía a estar con él. No los había perdido, no había fracasado en su misión. Estaba a tan solo una puerta de distancia. Y ella podia perfectamente cubrir aquellos metros, entrar en la habitación del cazador y asaltarle en la cama. Habría risas, intentos de hacer callar al contrario, porque aunque sabían que no engañaban a nadie en aquel bunker, trataban de mantener un perfil bajo, besos robados, y otros entregados con demasiada pasión... Quizás volviera a su cuarto, o quizás no saliera de allí hasta la mañana siguiente... Si, había sido un sueño bonito. Pero era solo eso. Un sueño. De nuevo eran las bombas lo que la despertaba. Volvía a estar en zona de guerra, en un apocalipsis, de nuevo sola, de nuevo sin familia, de nuevo sin amigos, y encima ahora, sin él. #3D #Comunidad3D #Personajes3D #Novester #ClaireNovak #DeanWinchester
    Me entristece
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