Otro día nacía, un mundo lleno de bullicio que parecía no dormir, como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, los humanos habían pasado de usar velas a usar nuevas creaciones que se alimentaban de electricidad, le resultaba un poco irónico, puesto a que los cuerpos también funcionan con esta, pero recibir una descarga de la electricidad que crearon ellos mismos los podía matar, no como si le preocupase, pues el solo ocupa cadáveres para moverse.
Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer.
Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho.
Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas.
Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad.
—. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.
Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer.
Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho.
Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas.
Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad.
—. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.
Otro día nacía, un mundo lleno de bullicio que parecía no dormir, como habían cambiado las cosas en tan poco tiempo, los humanos habían pasado de usar velas a usar nuevas creaciones que se alimentaban de electricidad, le resultaba un poco irónico, puesto a que los cuerpos también funcionan con esta, pero recibir una descarga de la electricidad que crearon ellos mismos los podía matar, no como si le preocupase, pues el solo ocupa cadáveres para moverse.
Ese día le habían conseguido un nuevo cuerpo, era un montón de partes de otros cuerpos todos cocidos con una minuciosidad quirúrgica que solo las costuras delataban que este cuerpo era una quimera de varias personas, cuanto había avanzado las ciencias médicas, no solo los cuerpos que poseía estaban en muy buen estado, sino que gracias a las bajas temperaturas que habían en invierno y los aires acondicionados prendidos en épocas calurosas, los cuerpos tardaban aun mas en descomponerse, a eso se le sumaba su suministro constante de tentáculos, ya no solo podía caminar por el día usando un cadáver, sino que podía pasar meses en uno solo antes de que se empezara a descomponer.
Cuando entro al cuerpo, sentía como todo estaba funcionando normal, su ultimo cuerpo había sido destruido por un experimento fallido, la criatura que estaban tratando de domar se salió de control y no le dio tiempo de reaccionar, dejando el cuerpo anterior inutilizable. Afortunadamente la persona que le había permitido entrar seguía viva, por lo que no perdió mucho.
Ese día fue al café que uno de sus súbditos manejaba para ganar dinero, puesto a que era necesario para mantener el culto a flote, o al menos eso era lo que le decían, no se preocupaba mucho, a decir verdad, puesto a que era gracias a esos esfuerzos que podían hacer experimentos para probar diferentes teorías y magias que llevaban tiempo sin ser entrañadas.
Cuando le dieron su café en la taza que el culto le había reservado, se puso de frente al televisor, le entretenía ver las noticias, puesto a que le daba una noción de como estaba funcionando el mundo, como aprovecharse de eso y seguir tratando de completar su objetivo. Todo parecía en orden, hasta que en las noticias apareció una de ultimo minuto, un monstruo había sido reportado en una ciudad que se encontraba a 2 horas de la ciudad en la que ahora estaba, las autoridades habían llamado a los militares puesto a que este monstruo estaba acabando con todos los que se ponían en su camino. Era efectivamente la criatura con la que estaba experimentando el día anterior, la gente alrededor estaba hablando de ello, como lidiarían si el monstruo llegase a la ciudad.
—. . . — No dijo nada, solo se quedo viendo las noticias mientras tomaba un sorbo de café.