• 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗥𝗔𝗟 𝗥𝗔𝗗𝗔𝗛𝗡 ˢᵗᵃʳˢᶜᵒᵘʳᵍᵉDrizz WhirlpoolDrogo HitosakiJero 💀[Tras percibir como su enemigo jurado. Drizz Whirlpool. Ha sido "revivido". Alhoon envía a uno de sus heraldos doppelganger al plano de Bianca y compañía. Siendo este una copia de sí mismo con parte de sus habilidades y la capacidad de moverse entre planos. Con la misión de rematar a Drizz y a todos sus compañeros antes de que siquiera intenten algo]

    Heraldo Alhoon: Puedo percibir el sútil látido del aura mágica del malnacido de Drizz. Está cerca. Son tan predecibles. ¿Así que lamiendo sus heridas y planificando hacer algo contra mí?. No son más que unos niñatos jugando a ser "héroes". *sonríe con malicia luciendo como un "humano" mientras camina por las calles del mundo moderno*
    [Starscourge09][specter_gold_magician_349][fable_ivory_hippo_129][Jeroaberration0][Tras percibir como su enemigo jurado. Drizz Whirlpool. Ha sido "revivido". Alhoon envía a uno de sus heraldos doppelganger al plano de Bianca y compañía. Siendo este una copia de sí mismo con parte de sus habilidades y la capacidad de moverse entre planos. Con la misión de rematar a Drizz y a todos sus compañeros antes de que siquiera intenten algo] Heraldo Alhoon: Puedo percibir el sútil látido del aura mágica del malnacido de Drizz. Está cerca. Son tan predecibles. ¿Así que lamiendo sus heridas y planificando hacer algo contra mí?. No son más que unos niñatos jugando a ser "héroes". *sonríe con malicia luciendo como un "humano" mientras camina por las calles del mundo moderno*
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  • [Con Drizz a salvo y en vías de recuperarse. Kyrie permanece en el departamento de Bianca. Muy confundida por todo lo que significa para ella contemplar un "mundo moderno" que no se parece en nada a su mundo "medieval"*]

    Kyrie Hourglass: Entiendo. ¿Así que esa cosa negra en la que aparecen imágenes es como una obra de teatro "recordada" con magia?. Pero. ¿Cómo entran los actores adentro?. ¿Se hacen pequeños?. *pregunto completamente ignorante mientras Bianca se prepara para recibir a sus invitados*
    [Con Drizz a salvo y en vías de recuperarse. Kyrie permanece en el departamento de Bianca. Muy confundida por todo lo que significa para ella contemplar un "mundo moderno" que no se parece en nada a su mundo "medieval"*] Kyrie Hourglass: Entiendo. ¿Así que esa cosa negra en la que aparecen imágenes es como una obra de teatro "recordada" con magia?. Pero. ¿Cómo entran los actores adentro?. ¿Se hacen pequeños?. *pregunto completamente ignorante mientras Bianca se prepara para recibir a sus invitados*
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    Primera parte: : El Mundo que Perdí.

    Akane nunca entendió por qué la observaban tanto. Desde pequeña notó miradas que desaparecían cuando giraba la cabeza, personas demasiado quietas entre la multitud y presencias que parecían seguirla incluso cuando caminaba sola por la ciudad. Jennifer siempre le dijo que ignorara esas cosas, que mientras la familia Queen no interfiriera con nadie, nadie tendría razones para atacar primero. Durante años eso pareció funcionar. Los llamados nuevos Dioses observaban desde lejos, estudiaban a la familia y esperaban. Jennifer era poderosa, pero solo quería vivir tranquila junto a sus hijas y nietos. Para ellos era mejor dejar el hormiguero quieto antes que provocar una guerra innecesaria.

    Akane, sin embargo, era diferente. No actuaba como una Queen y tampoco como una Ishtar. Había algo extraño en ella, algo que ni siquiera su propia familia terminaba de entender. Peleaba bajo sus propias reglas, tomaba decisiones impulsivas y nunca mostró interés en seguir caminos marcados por otros. Eso fue lo que llamó la atención de los seguidores de los nuevos Dioses. Al principio solo pensaron que era una anomalía más dentro de una familia peligrosa, pero luego descubrieron algo peor.

    Akane llevaba la marca de Ozma, el nombre seguía siendo temido incluso siglos después de su desaparición. El antiguo Señor del Caos, el hombre que había destruido ciudades enteras y que para muchos jamás debió existir. Las profecías hablaban de su regreso, de alguien que heredaría su voluntad y abriría otra vez el camino hacia el desastre. Cuando encontraron la marca sobre Akane comenzaron a llamarla Ozmira.

    No podían matarla. No estaban seguros de poder hacerlo y tampoco querían arriesgarse a despertar algo peor durante el intento. Decidieron sellarla antes de que creciera demasiado.

    Esperaron el momento correcto, la emboscada ocurrió cuando Akane salía de clases. Todo fue rápido. Varias figuras bloquearon las calles cercanas mientras otros activaban barreras para aislar la zona. Akane reaccionó de inmediato y el combate comenzó antes de que pudiera hacer preguntas. Al principio parecía que ella tenía el control. Derribó enemigos, destruyó sellos y obligó a varios a retroceder. Los seguidores de los nuevos Dioses parecían demasiado débiles para alguien como ella y Akane comenzó a creer que aquello era solo otro intento inútil de intimidarla.

    Entonces entendió el error, la pelea nunca fue el objetivo. Mientras combatía, otro grupo terminaba de preparar el verdadero sello. Un círculo gigantesco apareció bajo sus pies y cuando Akane intentó escapar ya era demasiado tarde. El espacio se deformó a su alrededor y una fuerza desconocida la arrastró hacia la oscuridad.

    Cuando despertó estaba sola, el lugar parecía la Tierra, pero no lo era. Había aldeas de piedra, castillos viejos y caminos de tierra. Por un momento creyó que había sido enviada al pasado, hasta que levantó la vista y vio dos lunas en el cielo.

    Ese mundo no pertenecía a la Tierra, Akane intentó regresar durante años. Buscó magos, ruinas antiguas y criaturas capaces de abrir portales. Peleó guerras que no eran suyas solo para conseguir información. Recorrió continentes enteros esperando encontrar una forma de volver a casa, pero el tiempo siguió avanzando y poco a poco la idea de regresar comenzó a sentirse lejana.

    El nuevo mundo terminó cambiándola, aprendió a vivir ahí. Construyó una vida, encontró personas en las que pudo confiar y con el tiempo formó una familia. Tuvo hijos, levantó un hogar y durante siglos dejó de pensar en la Tierra como su verdadero lugar. La gente de ese mundo conoció a Akane como guerrera, y no como monstruo, sino como protectora. Las historias sobre ella crecieron tanto que algunas regiones comenzaron a verla como una figura casi legendaria.

    Y aun así nunca pudo escapar por completo de lo que era. Tres siglos pasaron para Akane, tres siglos de guerras, pérdidas y nuevas generaciones.

    Entonces ocurrió otra vez.... Un portal parecido al que la había atrapado apareció frente a ella sin previo aviso. No tuvo tiempo de entender qué estaba pasando. La misma fuerza que una vez la arrancó de la Tierra volvió a envolverla y el mundo que había aprendido a llamar hogar desapareció frente a sus ojos.

    Cuando despertó estaba otra vez en la Tierra, solo habían pasado quince años. Para el mundo Akane apenas había desaparecido un tiempo. Para ella habían muerto siglos enteros. Su familia de aquel otro mundo ya no estaba con ella, sus hijos habían quedado atrás y todo lo que construyó desapareció en un instante. Volvió a ver calles modernas, ciudades iluminadas y rostros familiares, pero nada se sentía correcto.

    La Tierra seguía siendo el lugar donde nació, el mundo al que alguna vez llamó hogar, pero al levantar la vista y encontrar una sola luna en el cielo, Akane sintió algo que nunca esperó sentir al regresar. No era alivio, tampoco paz. Era una sensación de encierro. Durante siglos había vivido bajo un cielo distinto, uno donde dos lunas iluminaban sus noches y donde aún permanecían las personas que amaba. Sus hijos, su pareja, la vida que construyó con sus propias manos. Todo seguía allá, en ese mundo lejano que con el tiempo dejó de ser una prisión para convertirse en su verdadero hogar. Akane había regresado físicamente a la Tierra, pero su corazón seguía atrapado bajo aquel cielo de dos lunas.
    Primera parte: : El Mundo que Perdí. Akane nunca entendió por qué la observaban tanto. Desde pequeña notó miradas que desaparecían cuando giraba la cabeza, personas demasiado quietas entre la multitud y presencias que parecían seguirla incluso cuando caminaba sola por la ciudad. Jennifer siempre le dijo que ignorara esas cosas, que mientras la familia Queen no interfiriera con nadie, nadie tendría razones para atacar primero. Durante años eso pareció funcionar. Los llamados nuevos Dioses observaban desde lejos, estudiaban a la familia y esperaban. Jennifer era poderosa, pero solo quería vivir tranquila junto a sus hijas y nietos. Para ellos era mejor dejar el hormiguero quieto antes que provocar una guerra innecesaria. Akane, sin embargo, era diferente. No actuaba como una Queen y tampoco como una Ishtar. Había algo extraño en ella, algo que ni siquiera su propia familia terminaba de entender. Peleaba bajo sus propias reglas, tomaba decisiones impulsivas y nunca mostró interés en seguir caminos marcados por otros. Eso fue lo que llamó la atención de los seguidores de los nuevos Dioses. Al principio solo pensaron que era una anomalía más dentro de una familia peligrosa, pero luego descubrieron algo peor. Akane llevaba la marca de Ozma, el nombre seguía siendo temido incluso siglos después de su desaparición. El antiguo Señor del Caos, el hombre que había destruido ciudades enteras y que para muchos jamás debió existir. Las profecías hablaban de su regreso, de alguien que heredaría su voluntad y abriría otra vez el camino hacia el desastre. Cuando encontraron la marca sobre Akane comenzaron a llamarla Ozmira. No podían matarla. No estaban seguros de poder hacerlo y tampoco querían arriesgarse a despertar algo peor durante el intento. Decidieron sellarla antes de que creciera demasiado. Esperaron el momento correcto, la emboscada ocurrió cuando Akane salía de clases. Todo fue rápido. Varias figuras bloquearon las calles cercanas mientras otros activaban barreras para aislar la zona. Akane reaccionó de inmediato y el combate comenzó antes de que pudiera hacer preguntas. Al principio parecía que ella tenía el control. Derribó enemigos, destruyó sellos y obligó a varios a retroceder. Los seguidores de los nuevos Dioses parecían demasiado débiles para alguien como ella y Akane comenzó a creer que aquello era solo otro intento inútil de intimidarla. Entonces entendió el error, la pelea nunca fue el objetivo. Mientras combatía, otro grupo terminaba de preparar el verdadero sello. Un círculo gigantesco apareció bajo sus pies y cuando Akane intentó escapar ya era demasiado tarde. El espacio se deformó a su alrededor y una fuerza desconocida la arrastró hacia la oscuridad. Cuando despertó estaba sola, el lugar parecía la Tierra, pero no lo era. Había aldeas de piedra, castillos viejos y caminos de tierra. Por un momento creyó que había sido enviada al pasado, hasta que levantó la vista y vio dos lunas en el cielo. Ese mundo no pertenecía a la Tierra, Akane intentó regresar durante años. Buscó magos, ruinas antiguas y criaturas capaces de abrir portales. Peleó guerras que no eran suyas solo para conseguir información. Recorrió continentes enteros esperando encontrar una forma de volver a casa, pero el tiempo siguió avanzando y poco a poco la idea de regresar comenzó a sentirse lejana. El nuevo mundo terminó cambiándola, aprendió a vivir ahí. Construyó una vida, encontró personas en las que pudo confiar y con el tiempo formó una familia. Tuvo hijos, levantó un hogar y durante siglos dejó de pensar en la Tierra como su verdadero lugar. La gente de ese mundo conoció a Akane como guerrera, y no como monstruo, sino como protectora. Las historias sobre ella crecieron tanto que algunas regiones comenzaron a verla como una figura casi legendaria. Y aun así nunca pudo escapar por completo de lo que era. Tres siglos pasaron para Akane, tres siglos de guerras, pérdidas y nuevas generaciones. Entonces ocurrió otra vez.... Un portal parecido al que la había atrapado apareció frente a ella sin previo aviso. No tuvo tiempo de entender qué estaba pasando. La misma fuerza que una vez la arrancó de la Tierra volvió a envolverla y el mundo que había aprendido a llamar hogar desapareció frente a sus ojos. Cuando despertó estaba otra vez en la Tierra, solo habían pasado quince años. Para el mundo Akane apenas había desaparecido un tiempo. Para ella habían muerto siglos enteros. Su familia de aquel otro mundo ya no estaba con ella, sus hijos habían quedado atrás y todo lo que construyó desapareció en un instante. Volvió a ver calles modernas, ciudades iluminadas y rostros familiares, pero nada se sentía correcto. La Tierra seguía siendo el lugar donde nació, el mundo al que alguna vez llamó hogar, pero al levantar la vista y encontrar una sola luna en el cielo, Akane sintió algo que nunca esperó sentir al regresar. No era alivio, tampoco paz. Era una sensación de encierro. Durante siglos había vivido bajo un cielo distinto, uno donde dos lunas iluminaban sus noches y donde aún permanecían las personas que amaba. Sus hijos, su pareja, la vida que construyó con sus propias manos. Todo seguía allá, en ese mundo lejano que con el tiempo dejó de ser una prisión para convertirse en su verdadero hogar. Akane había regresado físicamente a la Tierra, pero su corazón seguía atrapado bajo aquel cielo de dos lunas.
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  • Where two worlds meet. - El primer encuentro.
    Fandom OC
    Categoría Original
    Illán

    Demasiados años habían pasado desde los momentos de gloria de la torre, aquellos tiempos en los que el deber de Eve tenía sentido, proteger la torre de intrusos no deseados... Ahora no era más que la vigilante de una puerta que jamás se abría, pero eso debería cambiar ¿No? Era imposible que la humanidad simplemente se olvidase de la torre, imposible que los guerreros poderosos dejaran de existir de esa manera...

    En su aburrimiento, la guardiana cumpliría un nuevo papel, pero esta vez impuesto por nadie más que si misma; buscaría nuevos candidatos para la torre, así tuviera que crearlos ella misma.

    Un viaje, bien sabido era por ella que la torre la llamaría cuando fuera necesario ¿Dónde la llevó su viaje? Buena pregunta, después de todo, para ella el mundo moderno era un laberinto, desconocía los nombres de las ciudades o países que ella, vulgarmente, llamaba reinos.

    Su instinto seguía tan afilado como hace siglos, siempre tuvo un talento para encontrar gente con potencial, por eso mismo su instinto sería la brújula que guíe su camino, poco le importaba el lugar. Las calles de la ciudad se sentían opresivas, las miradas curiosas de los transeúntes se clavaban sobre ella y era comprensible, después de todo, su apariencia llamaba la atención de lejos:

    Cabello rubio desordenado.
    Ojos rojos brillantes.
    Sus dos cuernos que no se molestaba en ocultar.
    Sus ropajes que parecían sacados de otra época.

    Mientras pensaba en su próximo destino, lo sintió... Una presencia diferente, casi imperceptible, era como si formase parte del propio ambiente, como si se fusionara con el todo... Le llamó la atención, claro que lo hizo, tanto o más de lo que lo haría una presencia opresiva.

    Se dirigió hacia donde su instinto la guio y, en la distancia, lo vio, un hombre pelirrojo que, a simple vista, parecía una persona normal y corriente... ⸻ Te encontré. ⸻ Sin ningún tipo de vergüenza se acercó, irrumpiendo en la acción que se estuviera llevando a cabo y una vez estuvo frente a él, alzó el dedo índice de la diestra, señalando. ⸻ ¡Tú! ⸻ Alzó la voz, su energía a veces la hacía ser ruidosa. ⸻ ¡Eres fuerte! ¡Seamos amigos! ⸻ Y si, así de fácil, así de simple, así era ella.
    [Cursed_Bastard] Demasiados años habían pasado desde los momentos de gloria de la torre, aquellos tiempos en los que el deber de Eve tenía sentido, proteger la torre de intrusos no deseados... Ahora no era más que la vigilante de una puerta que jamás se abría, pero eso debería cambiar ¿No? Era imposible que la humanidad simplemente se olvidase de la torre, imposible que los guerreros poderosos dejaran de existir de esa manera... En su aburrimiento, la guardiana cumpliría un nuevo papel, pero esta vez impuesto por nadie más que si misma; buscaría nuevos candidatos para la torre, así tuviera que crearlos ella misma. Un viaje, bien sabido era por ella que la torre la llamaría cuando fuera necesario ¿Dónde la llevó su viaje? Buena pregunta, después de todo, para ella el mundo moderno era un laberinto, desconocía los nombres de las ciudades o países que ella, vulgarmente, llamaba reinos. Su instinto seguía tan afilado como hace siglos, siempre tuvo un talento para encontrar gente con potencial, por eso mismo su instinto sería la brújula que guíe su camino, poco le importaba el lugar. Las calles de la ciudad se sentían opresivas, las miradas curiosas de los transeúntes se clavaban sobre ella y era comprensible, después de todo, su apariencia llamaba la atención de lejos: Cabello rubio desordenado. Ojos rojos brillantes. Sus dos cuernos que no se molestaba en ocultar. Sus ropajes que parecían sacados de otra época. Mientras pensaba en su próximo destino, lo sintió... Una presencia diferente, casi imperceptible, era como si formase parte del propio ambiente, como si se fusionara con el todo... Le llamó la atención, claro que lo hizo, tanto o más de lo que lo haría una presencia opresiva. Se dirigió hacia donde su instinto la guio y, en la distancia, lo vio, un hombre pelirrojo que, a simple vista, parecía una persona normal y corriente... ⸻ Te encontré. ⸻ Sin ningún tipo de vergüenza se acercó, irrumpiendo en la acción que se estuviera llevando a cabo y una vez estuvo frente a él, alzó el dedo índice de la diestra, señalando. ⸻ ¡Tú! ⸻ Alzó la voz, su energía a veces la hacía ser ruidosa. ⸻ ¡Eres fuerte! ¡Seamos amigos! ⸻ Y si, así de fácil, así de simple, así era ella.
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    El nuevo castillo de Oz no era grande, pero imponía respeto. Levantado en lo profundo del bosque que pertenecía a Jennifer, se alzaba entre árboles antiguos y criaturas que no deberían existir en el mundo moderno. Aquel lugar seguía vivo por el poder de su hija: jabalíes del tamaño de carruajes, lobos enormes y dragones de tierra que jamás habían necesitado alas. Oz caminaba entre ellos como si nada, para él, era normal.

    Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar.

    Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.-

    Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino-

    Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio.

    Oz lo observó unos segundos.

    -Hmmm… es pequeño.

    El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala.

    La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella.

    -¡S-señor…!

    Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre?

    Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa.

    -E-es… demasiado grande…

    Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.-

    La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
    El nuevo castillo de Oz no era grande, pero imponía respeto. Levantado en lo profundo del bosque que pertenecía a Jennifer, se alzaba entre árboles antiguos y criaturas que no deberían existir en el mundo moderno. Aquel lugar seguía vivo por el poder de su hija: jabalíes del tamaño de carruajes, lobos enormes y dragones de tierra que jamás habían necesitado alas. Oz caminaba entre ellos como si nada, para él, era normal. Ese bosque había sido campo de entrenamiento. para las hijas de Jennifer y después, para sus nietos pero ahora estaba en silencio, aunque a veces Chantle llegaba a pescar. Aquella mañana, uno de sus sirvientes se inclinó ante él. -Señor, el jabalí ha vuelto a acercarse a los poblados.- Oz simplemente asintió. -Bien, de todas formas quiero comer tocino- Oz tomo su espada y salio del castillo, no tardó en encontrarlo. La bestia era enorme, con colmillos como lanzas y un cuerpo capaz de derribar árboles. Resoplaba con furia, marcando territorio. Oz lo observó unos segundos. -Hmmm… es pequeño. El jabalí cargó contra Oz, pero el encuentro terminó casi al instante. De regreso al castillo, Oz arrastraba el cuerpo sin esfuerzo, dejando un rastro en la tierra. Para él, no había sido caza apenas una tarea. Empujó las puertas de la cocina con el pie, el golpe seco del animal sobre la mesa resonó en toda la sala. La sirvienta que una joven humana se quedó paralizada al ver la enorme criatura frente a ella. -¡S-señor…! Oz la miró, ligeramente confundido por su reacción. -¿Qué ocurre? Ella señaló al jabalí, claramente nerviosa. -E-es… demasiado grande… Oz inclinó la cabeza, observando el cadáver, luego sonrió, con total naturalidad. -¿Grande?- Hizo una pausa, -Pero ni siquiera es adulto.- La sirvienta no supo qué responder, Oz la miro mientras aun reía por la la reacción de la sirvienta. -Tranquila jovencita, yo lo voy a desollar y descuartizar.-
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  • 𝐕𝐄𝐍𝐓𝐀 𝐀𝐂𝐓𝐈𝐕𝐀
    Fandom 𝗢𝗿𝗶𝗴𝗶𝗻𝗮𝗹 𝗖𝗵𝗮𝗿𝗮𝗰𝘁𝗲𝗿
    Categoría Slice of Life
    [ Rol abierto, 𝗰𝘂𝗮𝗹𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗮 puede comentar, libre ]

    Ya no le quedaba ni una maldita moneda en el monedero de cuero, ni siquiera una de bronce, y eso significaba muchísimos problemas: no mas comida.

    Suspiro, y la noche anterior se puso a preparar intensas y muy poderosas pociones con los ingredientes que aun tenia a mano, los traspaso a frascos especiales sellandolos y, a la mañana siguiente se instaló en una tiendita con sus productos, justo en el mercado principal del pueblo.
    Para su fortuna, muchos aventureros, cazarecompensas , guerreros y demás pasaban por los alrededores, dirigiéndose a la taberna mas moderna de la zona pero no son antes pasar por el mercado artesanal.

    ─── ¡Forasteros aventureros! ¡Tenemos las mejores posiciones de calidad excelente por aquí y a buen precio! Por favor acérquese! ────

    Gritaba Mora para atraer la atención de los transeúntes mientras enseñaba su mercadería en las manos alzadas.
    [ Rol abierto, 𝗰𝘂𝗮𝗹𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗮 puede comentar, libre ] Ya no le quedaba ni una maldita moneda en el monedero de cuero, ni siquiera una de bronce, y eso significaba muchísimos problemas: no mas comida. Suspiro, y la noche anterior se puso a preparar intensas y muy poderosas pociones con los ingredientes que aun tenia a mano, los traspaso a frascos especiales sellandolos y, a la mañana siguiente se instaló en una tiendita con sus productos, justo en el mercado principal del pueblo. Para su fortuna, muchos aventureros, cazarecompensas , guerreros y demás pasaban por los alrededores, dirigiéndose a la taberna mas moderna de la zona pero no son antes pasar por el mercado artesanal. ─── ¡Forasteros aventureros! ¡Tenemos las mejores posiciones de calidad excelente por aquí y a buen precio! Por favor acérquese! ──── Gritaba Mora para atraer la atención de los transeúntes mientras enseñaba su mercadería en las manos alzadas.
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  • Confesiones de un Dios Caído
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    //Rol con 𝐃𝐫𝐚 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐧𝐭𝐡𝐚 𝐓𝐚𝐤𝐚𝐡𝐚𝐬𝐡𝐢//

    El silencio en la consulta no era incómodo… era denso.

    No por la falta de palabras, sino por el peso de quien las evitaba.

    Zagreo yacía recostado en el sofá como si aquel lugar le perteneciera por derecho divino. Su vestimenta, propia de un dios antiguo, contrastaba con la modernidad del despacho, como si el tiempo mismo hubiera decidido ignorar su presencia. Un brazo descansaba sobre su abdomen, el otro colgaba levemente, relajado… pero no despreocupado.

    Sus ojos, entrecerrados, no miraban al techo. Miraban más allá.

    Como si observara algo que no estaba en ese mundo.

    —Curioso lugar… —murmuró al fin, con una voz grave, tranquila, casi burlona—. Los mortales pagan por ser escuchados… y aun así, mienten.

    Un leve suspiro escapó de sus labios.

    Entonces, sin girar completamente la cabeza, sus ojos se desviaron hacia ella.
    //Rol con [Samantha_Takahashi]// El silencio en la consulta no era incómodo… era denso. No por la falta de palabras, sino por el peso de quien las evitaba. Zagreo yacía recostado en el sofá como si aquel lugar le perteneciera por derecho divino. Su vestimenta, propia de un dios antiguo, contrastaba con la modernidad del despacho, como si el tiempo mismo hubiera decidido ignorar su presencia. Un brazo descansaba sobre su abdomen, el otro colgaba levemente, relajado… pero no despreocupado. Sus ojos, entrecerrados, no miraban al techo. Miraban más allá. Como si observara algo que no estaba en ese mundo. —Curioso lugar… —murmuró al fin, con una voz grave, tranquila, casi burlona—. Los mortales pagan por ser escuchados… y aun así, mienten. Un leve suspiro escapó de sus labios. Entonces, sin girar completamente la cabeza, sus ojos se desviaron hacia ella.
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  • El lugar estaba tranquilo, demasiado para lo que él consideraba normal. Este caminaba con paso firme, observando todo a su alrededor, cada detalle que tuviera ser aprendido desde cero. La ropa moderna le resultaba extraña, pero funcional. No llamaba la atención, al menos no tanto como antes. En su mano sostenía una botella que claramente no sabía si usar o simplemente cargar. La giró un poco entre sus dedos, más por costumbre que por interés, mientras sus ojos seguían evaluando el entorno. Personas, luces, estructuras, todo ordenado, pero con esa sensación constante de que algo siempre estaba a punto de romperse.

    —Supongo que así es como viven ahora.

    Dice con el tono de alguien que aún no decide si lo que ve le agrada.

    —Demasiadas reglas… pero nadie parece tomarlas en serio.

    Se detuvo un momento, mirando a su alrededor con más atención, esperando encontrar algo que justificara todo aquello.

    —Aunque… es más silencioso de lo que esperaba.

    La botella volvió a girar en su mano antes de bajarla sin usarla. Claramente no era algo que le interesara demasiado.

    —Eso no está mal.

    Volvió a caminar sin cambiar el ritmo. No parecía impresionado, pero tampoco incómodo, solo adaptándose a su manera. No estaba intentando encajar exactamente. Más bien, estaba aprendiendo lo suficiente para moverse sin problemas. Para alguien como él, eso era más que suficiente por ahora.
    El lugar estaba tranquilo, demasiado para lo que él consideraba normal. Este caminaba con paso firme, observando todo a su alrededor, cada detalle que tuviera ser aprendido desde cero. La ropa moderna le resultaba extraña, pero funcional. No llamaba la atención, al menos no tanto como antes. En su mano sostenía una botella que claramente no sabía si usar o simplemente cargar. La giró un poco entre sus dedos, más por costumbre que por interés, mientras sus ojos seguían evaluando el entorno. Personas, luces, estructuras, todo ordenado, pero con esa sensación constante de que algo siempre estaba a punto de romperse. —Supongo que así es como viven ahora. Dice con el tono de alguien que aún no decide si lo que ve le agrada. —Demasiadas reglas… pero nadie parece tomarlas en serio. Se detuvo un momento, mirando a su alrededor con más atención, esperando encontrar algo que justificara todo aquello. —Aunque… es más silencioso de lo que esperaba. La botella volvió a girar en su mano antes de bajarla sin usarla. Claramente no era algo que le interesara demasiado. —Eso no está mal. Volvió a caminar sin cambiar el ritmo. No parecía impresionado, pero tampoco incómodo, solo adaptándose a su manera. No estaba intentando encajar exactamente. Más bien, estaba aprendiendo lo suficiente para moverse sin problemas. Para alguien como él, eso era más que suficiente por ahora.
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  • *estando un poco aburrida de la rutina y del día a Día me metería en una de esas clases de baile moderno, siguiendo los pasos que la profesora me habría dicho, gracias a mi flexibilidad natural no era un problema para mí seguir las instrucciones*

    *estando un poco aburrida de la rutina y del día a Día me metería en una de esas clases de baile moderno, siguiendo los pasos que la profesora me habría dicho, gracias a mi flexibilidad natural no era un problema para mí seguir las instrucciones*
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  • Los libros de este mundo moderno están bastante bien. Me han animado un poco. Bianca me contactó. Me dijo que me reuna con alguien aquí. Nagi
    Los libros de este mundo moderno están bastante bien. Me han animado un poco. Bianca me contactó. Me dijo que me reuna con alguien aquí. [Lighting_swordsman]
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