• ─────  STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ                    ♡ Elijah Vítkov

    El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar.
    Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua.

    ❛...❜

    Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar.
    Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió.
    Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir.

    Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle.
    ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada.
    La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números.

    Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos.
    ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜.

    Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota.
    El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜.

    Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo.

    El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria.
    ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜

    Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜

    La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜.

    Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
    ─────  STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ                    ♡ [fusion_bronze_monkey_923] El vuelo privado despegó del aeropuerto de Haneda con un rugido sordo que hizo vibrar cada centímetro de la estructura, una sacudida que hizo que Mine frunciera el ceño. Se encontraba cómodamente instalado en su asiento de cuero beige, rodeado por la quietud absoluta de la cabina principal. Había dispuesto que el viaje fuera así, en total soledad, pues para un hombre como él, compartir un espacio tan reducido durante doce horas con otras personas representaba una forma de tortura que no estaba dispuesto a tolerar. Con un movimiento pausado, se ajustó el cinturón de seguridad sobre la cadera, y se permitió suspirar. Bajo la aeronave, Tokio comenzó a encogerse rápidamente hasta convertirse en un pequeño tablero de luces de neón en la penumbra de la madrugada. Mine observó por la ventanilla cómo la ciudad que lo había visto crecer se transformaba en un punto brillante antes de ser devorada por la nada. Pronto, el Mar de Japón se extendió ante él como una inmensa mancha negra que reflejaba la luna como si fuera un espejo sobre el agua. ❛...❜ Mine guardó silencio, dejando que el peso de la situación se asentara, no había vuelta atrás. Cerró los ojos durante unos segundos, no con la intención de entregarse al sueño, sino para permitir que su mente recorriera una vez más el laberinto de planes que ya había memorizado. Las cifras, los nombres, los movimientos que debía ejecutar y aquellos que era imperativo evitar. Una vez que el avión se estabilizó en su altitud de crucero tras un suave cabeceo, Mine se desabrochó el cinturón y se puso en pie. En ese espacio suspendido, lo único que sabía hacer bien era procesar información. Caminó hacia la pequeña mesa que hacía las veces de escritorio en la parte trasera de la cabina. Sobre ella, una carpeta de cuero negro aguardaba, Mine la abrió. Los números se desplegaron ante sus ojos en columnas perfectas, allí estaban las transferencias a las cuentas en Luxemburgo, las participaciones en fondos de riesgo y las patentes farmacéuticas que se subastarían en Viena. Todo parecía estar en orden, pero Mine, impulsado por la paranoia, revisó cada línea una, dos y tres veces. Entendía mejor que nadie que la perfección no existía realmente; solo existía la ilusión de la misma, construida a base de repetición y de horas de trabajo que nadie más en su mundo estaba dispuesto a invertir. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de la asistente de vuelo, una mujer joven y de uniforme impecable que se acercó con una bandeja. Le ofreció un té verde, específicamente Gyokuro. Mine no había tenido que pedirlo; sus subordinados conocían sus preferencias hasta el más mínimo detalle. ❛ Gracias ❜, dijo él, sin siquiera dirigirle la mirada. La mujer inclinó la cabeza y se retiró en un silencio sepulcral. Mine tomó la taza de porcelana, sintiendo el calor reconfortante en sus manos, y bebió un sorbo. El sabor herbáceo le llenó la boca y, por un brevísimo instante, se permitió sentirse en casa. Sin embargo, la realidad era complicada: estaba a treinta mil pies de altura, volando hacia una ciudad desconocida para enfrentar un negocio que podía salir terriblemente mal. Dejó la taza a un lado y volvió a sumergirse en los números. Pasaron las horas y el sol se levantó sobre algún punto de Siberia, pintando las nubes con matices rosa y naranja, pero Mine ni siquiera levantó la vista de la pantalla de su portátil. Había recibido una actualización crucial: el consorcio monegasco ya estaba en Viena, alojado en el Hotel Sacher. Mine, por su parte, había optado por el Palais Coburg por estrictas razones de seguridad. Analizó a los nueve miembros del grupo: tres empresarios legítimos, cuatro intermediarios expertos y dos figuras misteriosas que habían llegado en un vuelo privado bajo nombres falsos. ❛ Gente que sabe cómo pasar desapercibida ❜, murmuró Mine para sí mismo, frunciendo el ceño, ❛ eso no me gusta ❜. Cerró el portátil y regresó a la carpeta de cuero negro. Extrajo los documentos de la subasta, protegidos en bolsas selladas, y los extendió sobre la mesa como si fueran piezas de un artefacto explosivo que pudiera estallar al menor descuido. Novecientos millones de euros estaban en juego por un monopolio sobre tratamientos oncológicos. Si ganaba, el Clan Tojo tendría estabilidad por una década; si perdía, las consecuencias serían impensables. Pero Mine no se permitía pensar en la derrota. El avión cruzó la línea internacional de cambio de fecha y la luz exterior cambió, volviéndose de un azul pálido e infinito. Abajo, Europa comenzó a revelarse: los picos grises de los Urales, las luces parpadeantes de Moscú y las siluetas de Varsovia y Cracovia. ❛ Faltan tres horas ❜, anunció la voz metálica del piloto a través del altavoz, ❛ aterrizaremos en Viena a las 14:30 hora local ❜. Mine asintió para sus adentros. Tres horas eran suficientes para repasar los perfiles de seguridad una vez más. Abrió el compartimento trasero de su carpeta y sacó los expedientes del equipo de protección de Aegis Solutions. Nombres, fotografías y especialidades. Se preguntó brevemente qué clase de vida llevarían fuera de ese entorno, pero decidió que era mejor no saberlo. El aterrizaje en Viena-Schwechat fue tan suave que Mine solo supo que habían llegado por el leve chirrido de los neumáticos y el rugido de los motores invirtiendo su empuje. Por la ventanilla, Viena se mostraba bajo un cielo soleado, una ciudad de palacios preciosos y techos rojizos. Mine se ajustó la corbata y respiró hondo, sintiendo la vibración de su teléfono en el bolsillo. Era un mensaje de su secretaria. ❛ Patriarca. Bienvenido a Viena. Los documentos con los perfiles completos del equipo de seguridad han sido reenviados a su correo cifrado. Los seleccionados por Aegis Solutions le estarán esperando así podrán discutir los últimos detalles antes del traslado al hotel. ¿Necesita algo más? ❜ Mine escribió la respuesta con sus propios dedos, pues jamás delegaba algo tan personal como sus palabras. ❛ Gracias. Los leeré en el coche. ¿El equipo sabe cómo identificarme? ❜ La respuesta fue inmediata: ❛ Llevarán una señal acordada. No se preocupe, patriarca. Todo está bajo control ❜. Se levantó, ajustó los puños de su camisa, tomó su maletín y la carpeta de cuero negro. Caminó hacia la puerta de la aeronave, donde el sol de Viena acarició su piel bronceada. Viena es... preciosa, una joya del barrocco, una ciudad donde la historia se podía apreciar a simple vista, donde los jardines del Belvedere parecen sacados de un sueño y el aroma del café recién hecho invita a la contemplación. Es una verdadera lástima que para Mine toda esa belleza fuera una secundaria en este viaje.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Sean buenos con mi señor misterioso ♡ 𝐅𝐫𝐞𝐝𝐞𝐫𝐢𝐜𝐤 𝐕𝐚𝐧 𝐀𝐬𝐬𝐞𝐧𝐝𝐞𝐥𝐟𝐭
    Sean buenos con mi señor misterioso ♡ [Fred.0205]
    Me encocora
    1
    2 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    \Quizás nunca sabré si cerró la cuenta, se la cerraron por inactividad o si solo me bloqueó, es un misterio muy misterioso/
    \Quizás nunca sabré si cerró la cuenta, se la cerraron por inactividad o si solo me bloqueó, es un misterio muy misterioso/
    Me entristece
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • "Investigación 7: Laboratorio oculto en la montaña"
    Fandom Original.
    Categoría Terror
    Nicole Thompson

    Tras haber conocido a otra investigadora paranormal por mera casualidad. Bianca y esta deciden encaminarse en una investigación en conjunto. El rumor de un laboratorio escondido en la cima de una montaña rocosa. Al llegar a la zona efectivamente es posible visualizar un edificio en la cima de una de las montañas. ¿Porque habría un laboratorio en un sitio tan aislado?. ¿Podrá Bianca y su nueva amiga resolver el misterio?.
    [nicole_goth] Tras haber conocido a otra investigadora paranormal por mera casualidad. Bianca y esta deciden encaminarse en una investigación en conjunto. El rumor de un laboratorio escondido en la cima de una montaña rocosa. Al llegar a la zona efectivamente es posible visualizar un edificio en la cima de una de las montañas. ¿Porque habría un laboratorio en un sitio tan aislado?. ¿Podrá Bianca y su nueva amiga resolver el misterio?.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    5
    12 turnos 0 maullidos
  • Presentación de la nueva colección — Marina Angelis "Elegía de alas rotas"

    Las luces bajan suavemente. El murmullo del público se desvanece mientras una figura elegante avanza al centro de la pasarela. Marina Angelis sonríe, segura, impecable.

    — Buenas tardes.

    — Hoy no solo quiero mostrarles una colección… quiero contarles una historia.

    — Esta línea nació de una idea muy simple… la caída. No como un final, sino como una transformación. Como ese momento en el que algo deja de ser perfecto… para volverse real.

    Hace una pausa breve, su mirada recorre la sala.

    — Los cuervos siempre han sido símbolos de misterio, de inteligencia… de lo que observa en silencio. Y quise capturar eso. La elegancia oscura, el poder que no necesita ser explicado, la belleza que no pide permiso.

    Un leve gesto hacia los diseños.

    — Cada prenda que ven aquí está pensada para alguien que no teme ser visto… pero tampoco necesita ser comprendido.

    Respira con suavidad, y entonces su expresión cambia apenas, más íntima.

    — Pero la verdad… es que esta colección no nació sola.

    Una pequeña sonrisa.

    — Está inspirada en una persona muy importante para mí.

    El ambiente se vuelve más atento.

    — Elliot Moreau… mi novio… y también el modelo que han visto esta noche.

    Un murmullo recorre el público.

    — En él encontré esa dualidad que quería capturar… fuerza y silencio, elegancia y oscuridad, presencia sin esfuerzo. Esa sensación de alguien que parece haber caído… pero que en realidad solo está caminando en un mundo distinto.

    Mira hacia donde él estuvo en pasarela.

    — Esta colección es, en muchos sentidos… una forma de verlo.

    Se endereza con gracia.

    — Así que gracias por estar aquí, por mirar más allá de la tela… y por permitir que la moda, por un momento, sea también emoción.

    Sonríe.

    — Bienvenidos al universo de Marina Angelis.

    Las luces suben lentamente mientras la música regresa.
    Presentación de la nueva colección — Marina Angelis "Elegía de alas rotas" Las luces bajan suavemente. El murmullo del público se desvanece mientras una figura elegante avanza al centro de la pasarela. Marina Angelis sonríe, segura, impecable. — Buenas tardes. — Hoy no solo quiero mostrarles una colección… quiero contarles una historia. — Esta línea nació de una idea muy simple… la caída. No como un final, sino como una transformación. Como ese momento en el que algo deja de ser perfecto… para volverse real. Hace una pausa breve, su mirada recorre la sala. — Los cuervos siempre han sido símbolos de misterio, de inteligencia… de lo que observa en silencio. Y quise capturar eso. La elegancia oscura, el poder que no necesita ser explicado, la belleza que no pide permiso. Un leve gesto hacia los diseños. — Cada prenda que ven aquí está pensada para alguien que no teme ser visto… pero tampoco necesita ser comprendido. Respira con suavidad, y entonces su expresión cambia apenas, más íntima. — Pero la verdad… es que esta colección no nació sola. Una pequeña sonrisa. — Está inspirada en una persona muy importante para mí. El ambiente se vuelve más atento. — Elliot Moreau… mi novio… y también el modelo que han visto esta noche. Un murmullo recorre el público. — En él encontré esa dualidad que quería capturar… fuerza y silencio, elegancia y oscuridad, presencia sin esfuerzo. Esa sensación de alguien que parece haber caído… pero que en realidad solo está caminando en un mundo distinto. Mira hacia donde él estuvo en pasarela. — Esta colección es, en muchos sentidos… una forma de verlo. Se endereza con gracia. — Así que gracias por estar aquí, por mirar más allá de la tela… y por permitir que la moda, por un momento, sea también emoción. Sonríe. — Bienvenidos al universo de Marina Angelis. Las luces suben lentamente mientras la música regresa.
    Me encocora
    Me gusta
    3
    11 turnos 1 maullido
  • "Investigación 6: Trampa Fae"
    Fandom Original.
    Categoría Terror
    Rihanna Carther

    Bianca en esta ocasión viaja al bosque de Óregon en Estados Unidos con el propósito de investigar un sector específico del bosque en dónde se han reportado cientos de desapariciones. Rumores en internet apuntan a una "Trampa Fae". Una jugarreta de seres feéricos para perturbar a humanos incautos. ¿Podrá Bianca y su nueva compañera de aventuras desentrañar este misterio?.
    [storm_lavender_shark_168] Bianca en esta ocasión viaja al bosque de Óregon en Estados Unidos con el propósito de investigar un sector específico del bosque en dónde se han reportado cientos de desapariciones. Rumores en internet apuntan a una "Trampa Fae". Una jugarreta de seres feéricos para perturbar a humanos incautos. ¿Podrá Bianca y su nueva compañera de aventuras desentrañar este misterio?.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    6
    18 turnos 0 maullidos
  • ── Que no panda el cunico, Martes de misterio resuelto.── Ya encontró a Himari dentro de la máquina de peluches, solo le costó unas dos semanas de comida.¿?
    ── Que no panda el cunico, Martes de misterio resuelto.── Ya encontró a Himari dentro de la máquina de peluches, solo le costó unas dos semanas de comida.¿?
    Me enjaja
    Me gusta
    8
    0 turnos 0 maullidos
  • ᆖ 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚢 𝚇𝚇𝚇 : 𝚗𝚎𝚗𝚒𝚘𝚔𝚎𝚛𝚗𝚘, 𝚙𝚊𝚛𝚝 𝟶𝚇 . . .

    «02 de Enero.
    Empezó en una comunidad rural al sur de Fukuoka. "Alguien instaló un domo blanco en mi propiedad", fue la llamada que la policía recibió a las seis de la mañana. El viejo vivía solo, a kilómetros de su vecino más cercano, en medio de la nada. Sin familia, sin amigos, sin la mejor de las reputaciones. Ignorarlo fue fácil.

    Las llamadas diarias continuaron. "El maldito domo se está haciendo más grande, ¿cuándo van a hacer algo?" Nunca, por supuesto. Nada más eran los desvaríos de un viejo loco, después de todo.

    El 11 de Febrero, las llamadas cesaron. El 15, sólo por curiosidad, sabiendo lo testarudo que era el viejo, un agente fue a la propiedad.

    El primer reporte oficial: Treinta metros de alto, quince kilómetros de circunferencia. Un blanco frío, aperlado, que no parecía totalmente de este mundo. Completamente liso, sin una entrada, sin remaches, puertas, ventanas. Opaco, helado al contacto.

    No, 'contacto' no era la palabra exacta. Lo más bizarro era que tocarlo era imposible. "Es difícil explicarlo a menos que estés frente a él", una grabación diez días después del primer reporte explicaba. "Puedes acercar la mano, pero cuando te faltan sólo milímetros, es como... Sientes como si siguieras acercándote por minutos, por horas si ahí quieres estar parado tanto tiempo. Pero la sensación de contacto nunca llega".

    El 23 de Abril se declaró oficialmente el primer estado de alerta. Seguir ocultándolo se volvió imposible. ¿Qué era de quienes quedaban atrapados adentro, los que se negaron a las evacuaciones? La comunicación era imposible, como era cualquier intento de romperlo, de abrirlo, de analizarlo. Esta última, quizás, la más inquietante de sus propiedades: En lo que concernía a todas las máquinas humanas, ahí no había nada. Ni temperatura, ni radiación, ni un campo electromagnético por analizar.

    Y la paradoja de Zeno que hacía imposible tocarlo impedía analizar el material.

    No había respuestas, pero sí hipótesis, creencias, conspiraciones. Sobraba, sobre todo, caos.

    El domo seguía creciendo. Seguía consumiendo. Porque tocarlo, por voluntad propia, era imposible, pero la calma, la aceptación y la inacción, culminaban en ser devorado. En ser absorbido. Como si un capricho estuviera expresando, como si únicamente bajo sus condiciones pudiera uno al domo unirse.

    Sectas se formaron, con el blanco perfecto de su superficie como centro de su adoración. Colándose entre las barricadas impuestas por el gobierno, se dejaban devorar voluntariamente, con la creencia de que el paraíso estaba ahí dentro.

    Un castigo de Dios, tecnología extraterrestre, un proyecto secreto gubernamental, una vacuna de la realidad misma a la enfermedad de la vida sentiente. Racionalizaciones que buscaban darle reconfortante lógica a un caos global sin precedentes.

    Cuatrocientos días después de esa llamada del 02 de Enero, todo el Sur de Japón había sido consumido. El domo alcanzó la costa de Surcorea. Presa del pánico, la humanidad volvió a recurrir a sus más inhumanas armas, intentar destruir al misterio del que sabían incluso menos ahora que en el día cero.

    Infértil esfuerzo, pero no menos comprensible.

    Mas no dejó de crecer. No iba a parar de consumir.»
    ᆖ 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚢 𝚇𝚇𝚇 : 𝚗𝚎𝚗𝚒𝚘𝚔𝚎𝚛𝚗𝚘, 𝚙𝚊𝚛𝚝 𝟶𝚇 . . . «02 de Enero. Empezó en una comunidad rural al sur de Fukuoka. "Alguien instaló un domo blanco en mi propiedad", fue la llamada que la policía recibió a las seis de la mañana. El viejo vivía solo, a kilómetros de su vecino más cercano, en medio de la nada. Sin familia, sin amigos, sin la mejor de las reputaciones. Ignorarlo fue fácil. Las llamadas diarias continuaron. "El maldito domo se está haciendo más grande, ¿cuándo van a hacer algo?" Nunca, por supuesto. Nada más eran los desvaríos de un viejo loco, después de todo. El 11 de Febrero, las llamadas cesaron. El 15, sólo por curiosidad, sabiendo lo testarudo que era el viejo, un agente fue a la propiedad. El primer reporte oficial: Treinta metros de alto, quince kilómetros de circunferencia. Un blanco frío, aperlado, que no parecía totalmente de este mundo. Completamente liso, sin una entrada, sin remaches, puertas, ventanas. Opaco, helado al contacto. No, 'contacto' no era la palabra exacta. Lo más bizarro era que tocarlo era imposible. "Es difícil explicarlo a menos que estés frente a él", una grabación diez días después del primer reporte explicaba. "Puedes acercar la mano, pero cuando te faltan sólo milímetros, es como... Sientes como si siguieras acercándote por minutos, por horas si ahí quieres estar parado tanto tiempo. Pero la sensación de contacto nunca llega". El 23 de Abril se declaró oficialmente el primer estado de alerta. Seguir ocultándolo se volvió imposible. ¿Qué era de quienes quedaban atrapados adentro, los que se negaron a las evacuaciones? La comunicación era imposible, como era cualquier intento de romperlo, de abrirlo, de analizarlo. Esta última, quizás, la más inquietante de sus propiedades: En lo que concernía a todas las máquinas humanas, ahí no había nada. Ni temperatura, ni radiación, ni un campo electromagnético por analizar. Y la paradoja de Zeno que hacía imposible tocarlo impedía analizar el material. No había respuestas, pero sí hipótesis, creencias, conspiraciones. Sobraba, sobre todo, caos. El domo seguía creciendo. Seguía consumiendo. Porque tocarlo, por voluntad propia, era imposible, pero la calma, la aceptación y la inacción, culminaban en ser devorado. En ser absorbido. Como si un capricho estuviera expresando, como si únicamente bajo sus condiciones pudiera uno al domo unirse. Sectas se formaron, con el blanco perfecto de su superficie como centro de su adoración. Colándose entre las barricadas impuestas por el gobierno, se dejaban devorar voluntariamente, con la creencia de que el paraíso estaba ahí dentro. Un castigo de Dios, tecnología extraterrestre, un proyecto secreto gubernamental, una vacuna de la realidad misma a la enfermedad de la vida sentiente. Racionalizaciones que buscaban darle reconfortante lógica a un caos global sin precedentes. Cuatrocientos días después de esa llamada del 02 de Enero, todo el Sur de Japón había sido consumido. El domo alcanzó la costa de Surcorea. Presa del pánico, la humanidad volvió a recurrir a sus más inhumanas armas, intentar destruir al misterio del que sabían incluso menos ahora que en el día cero. Infértil esfuerzo, pero no menos comprensible. Mas no dejó de crecer. No iba a parar de consumir.»
    Me shockea
    6
    0 turnos 0 maullidos
  • Perdón. Hoy no me apetece contar un chiste. Más bien una reflexión en dónde mi lado literario y sobreanalizador me pide verbalizar cosas. Es simple. Pero a la vez inconmesurablemente enrevesado. Una encrucijada de la que parece no existir una escapatoría notoria. "Lograré algún día... ¿Sentir que soy suficiente?" *digo mientras abrazo mis rodillas* Si tan sólo existiera un interruptor para silenciar las dudas... Si tan sólo mi tramposa "psiquis" no me mostrara mis errores y derrotas en un bucle... ¿Encontraré algún día las pistas para resolver el más grande los misterios?: Mi mente.
    Perdón. Hoy no me apetece contar un chiste. Más bien una reflexión en dónde mi lado literario y sobreanalizador me pide verbalizar cosas. Es simple. Pero a la vez inconmesurablemente enrevesado. Una encrucijada de la que parece no existir una escapatoría notoria. "Lograré algún día... ¿Sentir que soy suficiente?" *digo mientras abrazo mis rodillas* Si tan sólo existiera un interruptor para silenciar las dudas... Si tan sólo mi tramposa "psiquis" no me mostrara mis errores y derrotas en un bucle... ¿Encontraré algún día las pistas para resolver el más grande los misterios?: Mi mente.
    Me entristece
    Me gusta
    Me encocora
    Me emputece
    9
    28 turnos 0 maullidos
  • “No hace falta que lo digan… se nota en sus miradas que me extrañaron mas de lo que aceptaran...”

    -El hombre luego de esas palabras, levanto levemente su menton mirando hacia atras, observando a cada una de las personas Misteriosas que visitan sus tierras-

    "A ustedes tambien, no me teman.."
    “No hace falta que lo digan… se nota en sus miradas que me extrañaron mas de lo que aceptaran...” -El hombre luego de esas palabras, levanto levemente su menton mirando hacia atras, observando a cada una de las personas Misteriosas que visitan sus tierras- "A ustedes tambien, no me teman.."
    Me gusta
    Me encocora
    Me endiabla
    Me enjaja
    15
    2 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados